Bueno bueno, les dejo el segundo capitulo que espero lo disfruten. Sin más
Inuyasha no me pertenece y hago esto sin fines de lucro. A leer se ha dicho
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CAPITULO 2: Un Viaje Inesperado
Segoku 500 años en el pasado
-Puedo sentir el repugnante olor de Naraku, está cerca…
Después de haber seguido el supuesto rastro de quien se atreviera a burlarlo y cayendo en cuenta que todo era una maldita trampa para alejarlo de allí, Sesshomaru había regresado a la aldea con la única intención de terminar de una vez por todas con ese maldito hanyou que tanto desagrado le había causado, pues Naraku, se las había arreglado para engañarlo de la manera más cobarde posible dejando un falso rastro del supuestamente lado obscuro de la perla oculto entre las manos inservibles de lo que para él era, "una más de sus repugnantes creaciones", aquello le causaba irritación y una ira efervescente nacida desde sus entrañas de la cual pronto se encargaría de ponerle fin.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando tuvo en su campo de visión a quien fuera su más fiel y longevo sirviente caminando de un lado a otro murmurando y berreando solo cosas comprensibles para sus sensibles oídos, así como también molestas
-Jaken – le llamo
-¿Eh?... ¡Amo Sesshomaru!, regreso – el renacuajo se acerco rápidamente a verlo – Sabía que volvería jamás dude de su palabra pero… lo hizo muy pronto, dígame ¿acaso no iba detrás de Magatsuhi?, ¿pudo encontrarlo?, ¿lo derroto...
Y aun con sus ojos ambarinos fijos en quien lo llamaba con devoción, había percibido el sutil aroma a sangre desprendido de varios cuerpos, entre ellos y el más fuerte de todos, el de Inuyasha
-¿Amo Sesshomaru?, ¿Me está escuchando?
-Silencio Jaken, ¿Es que no lo sientes?
-¿Eh? –un gran signo de interrogación se formo en su cara -¿Qué es lo que debería sentir?
-Naraku está en ese lugar –y sin decir otra palabra se encamino hacia aquel sitio dejando en soliloquio a su sirviente
Y es que de entre todo había una extraña sensación creciente en su pecho, no sabia que era y poco esperaba que se tratara de Naraku, pues en algún momento tras un debate mental y con el corazón enloquecido dentro de su pecho, supo que nada tenía que ver con las que se desataban cuando peleaba con él
-Esta sensación, ¿Qué será esta sensación?...
Mientras tanto…
-Recibe esto, KAZE NO KIZU…
-Inuyasha no seas estúpido, tus ataques no tienen efecto sobre mí es que no lo entiendes – con su mano el peli-negro detuvo el golpe que en segundos había sido absorbido -Hagas lo que hagas no puedes hacerme daño – sin ningún esfuerzo lo devolvió ocasionando que Inuyasha fuera enviado varios metros lejos de ahí envuelto entre piedra y polvo
-INUYASHA…- desespero Kagome
Apenas si se había repuesto del golpe, Inuyasha soltó una maldición, la cabeza le dolía, los ojos le ardían y su visión a momentos se volvía borrosa, eso sin mencionar las fuertes punzadas y retorcijones que se instalaban por todo su cuerpo haciéndolo entumirse, Naraku les llevaba mucha ventaja, y ni él sabía cómo rayos lo estaba logrando
-Apártate Kagome – vocifero una vez que vio a la chica correr preocupada hacia él
-Pero… Inuyasha – susurro una vez que se hubo detenido, no le agradaba nada esa situación, y si todo seguía así ya nada podrían hacer
-Sera mejor que le hagas caso Kagome –menciono con burla el de los tentáculos con una sonrisa sardónica que no hacia más que llenar de repulsión al hanyou -Aunque no le servirá por mucho mantenerte alejada pues todos ustedes tendrán el mismo destino
-Miserable, KONGO-SOSHA…
Miles de cristales salieron despedidos hacia el cielo con un mismo destino, sin embargo, el hibrido a quien iban dirigidos se las había arreglado para no ser tocado por ninguno de ellos
-Maldición – farfullo apretando los dientes
-Inuyasha – esta vez era el monje quien lo llamaba – Deja que Sango y yo nos encarguemos desde aquí arriba, tu mientras trata de recuperar fuerzas
Sango y Miroku tampoco se encontraban en las mejores condiciones, habían atacado y atacado sin hacer realmente un gran cambio, estaban agotados, y ni que hablar de Kirara sobre la que iban montados, la felina había recibido y soportado más golpes que sus ocupantes mismos, había que llegar a tierra o realmente la pasarían mal, sin embargo, cuando vieron a Inuyasha trastabillar no lo pensaron dos veces, ganar tiempo sería suficiente, al menos hasta que volviera a la contienda, ya que si él caía, todos lo harían en seguida
-Kagome, cuida de Inuyasha – hablo Sango
Y sin esperar respuesta, el trió había salido de nuevo al ataque
-¿Tú crees que estarán bien Kagome?
-No lo sé Shippo – le respondió al pequeño que iba sobre su hombro y mirando hacia el cielo preocupada -Solo espero que puedan resistir un poco más
El kitsune solo asintió
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-Inuyasha, ¿Te encuentras bien? – pregunto una preocupada Kagome a su lado mientras lo veía de arriba abajo ya sentado sobre el suelo, no era la primera vez que el hanyou salía herido, pero si era la primera vez que lo sentía tan derrotado, inmensamente preocupado aunque él, no quisiera demostrarlo
-¡Para ya Kagome!, deja de mirarme de esa manera sabes bien que me desagrada
-Lo siento, es que, no puedo evitarlo
-Deberías ser un poco más agradecido – Shippo salió detrás del cabello de la joven –Kagome se preocupa mucho por ti eso sin mencionar lo que los demás están haciendo por ayudarte
-Shippo – lo llamo maternalmente
-Eso no importa ahora enano, lo único que deseo es acabar con ese infeliz - miro con rabia hacia donde el enemigo se encontraba, Sango y Miroku a duras penas se mantenían, aunque ya no sería por mucho -Ya estuvo, no necesito de más tiempo, ahora mismo terminare con esto de una vez por todas
Las renovadas fuerzas con las que Inuyasha había dejado escapar esas palabras le dieron esperanza a Kagome. El peli-plata se había incorporado tomando por un lado a su Tessaiga, y caminando a paso decidido, volvió a amenazar con ella al hanyou deformado, y este, solo había atinado a sonreír sórdidamente
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-Bien –la exterminadora respiraba con dificultad jalando grandes bocanadas de aire mientras gotas de sudor surcaban su rostro – Aquí vamos de nuevo… HIRAI-KOTSU…. - lanzo su boomerang por enésima vez hacia su objetivo, solo que con un resultado diferente, el arma había logrado atravesarlo por la mitad, los monstruos y demonios con los que había sido forjada habían jugado a su favor ganándole una pequeña pero considerable ventaja – Lo logre – festejo -Es su turno excelencia
-KAZANAAAA…
-Eso no les servirá de nada – temiendo por una nueva racha de suerte y al verse amenazado, Naraku jugo nuevamente sucio sacando de entre los arbustos sus tan preciados insectos, era hora de ponerle punto final a aquella pelea
Pronto, se vio rodeado de una nube de veneno y polvo, el campo de energía que lo cubría se hizo más intenso haciéndolo brillar, parecía encerrado en una esfera transparente con tonalidades rosáceas, y la perla, la perla en su poder resplandeció llena de obscuridad
Ya tenía todo lo que necesitaba, de ahí en adelante solo se ocuparía por acabar con los molestos estorbos que desde un principio mejoraron/dificultaron sus deseos de conquista, de poder y de ambición. Las cosas no podrían ir mejor
-Llego su hora – sentencio – Miroku, Sango, espero que hayan disfrutado de esta vida
-No te olvides de mi Naraku –vocifero el de cabellos plateados – Porque al final, seré yo quien te pregunte si has disfrutado de esta vida – y blandiendo su espada y la choco contra el suelo levantando pequeñas piedrecillas, aquello era una clara amenaza para el hibrido delante suyo, y esta vez, se aseguraría de acertarle tantos golpes como le fuera posible. La sonrisa retorcida que Naraku le dedico solo le revolvió el estomago, y tan solo Ataco
…
-Sango, monje Miroku, ¿Se encuentran bien?
-Lo estamos Kagome, pero que me dices de Inuyasha
Después de la amenaza verbal que le hiciera el ambarino al semi-demonio, Sango y Miroku habían decidido no intervenir más, al menos no por ahora, habían avanzado con Kirara hacia tierra que en cuanto la toco, su muy lastimado cuerpo recupero su diminuta forma afelpada
-Él está bien, tenemos que tener fe en que puede lograrlo
-Ojala este en lo correcto señorita, no fue mucho lo que tomo por descanso, lo más seguro, es que su cuerpo pronto cobre factura
-Inuyasha – susurro con preocupación
-De cualquier forma, yo tengo fe en él – una muy cansada Sango con Kirara en brazos miraba con decisión hacia el campo de batalla en donde iban y venían diversos ataques -Confió en Inuyasha, y en que él encontrara la forma de detener a Naraku
Los demás solo asintieron
…
-No me hagas reír Inuyasha, ¿este es el supuesto poder con el que vas a destruirme?, si es más débil que los anteriores
-Cállate esperpento
No sabía cuánto tiempo llevaba golpeando con cuanto ataque había aprendido, incluso, se atrevió a usar el Meidou Zangetsuha robado a Sesshomaru, pero nada de eso le estaba funcionando
El dolor punzante que sintió en uno de los costados del abdomen aunado a la fuerza sobrenatural con la que había sido lanzado al suelo lo hicieron salir repentinamente de sus pensamientos de cómo acabar con aquello, y de preferencia de una sola estocada. Estaba perdiendo y lo sabía, nuevamente perdía y la impotencia se apodero de él, escucho las voces de sus amigos y como ellos lo llamaban con temerosa insistencia, aun en el suelo, y en solo decimas de segundo, miro hacia quien parecía ser la persona más preocupada en ese momento, Kagome, y lo que vio lo asusto.
Kagome corría frenéticamente hacia donde él estaba sin percatarse de la gran cantidad de energía que los impactaría de llegar ella hasta allí, pues los ojos de la joven, solo veían el rostro pálido y lastimado de Inuyasha
Un segundo después, la energía negruzca fue cubierta por una luz verdosa que les paso de largo acabando así, con cualquier vestigio que siguiera en el camino
Sesshomaru había llegado al campo de batalla
…
El rostro hasta ahora tranquilo y despiadado de Naraku se había deformado en miedo puro, la pura expectación de que Sesshomaru estuviera ahí y que pudiera atacarlo le erizaba los vellos de la nuca. De todos sus enemigos, a él es al que más había odiado y temido pues representaba una gran amenaza y más ahora con esa nueva arma en su poder.
-¿Qué pasa Naraku?, ¿¡no esperabas que regresara tan pronto!? – menciono con sarcasmo sin quitarle los ojos de encima
-Sesshomaru – se atrevió a susurrar
-Sesshomaru – llamo a su hermano con algo de dificultad ganándose una mirada por parte del ambarino
-Me sorprendes Inuyasha, no creí que a estas alturas aun siguieras vivo
-Que dijiste
-Inuyasha por favor tranquilízate, Sesshomaru solo vino a ayudar – profirió la sacerdotisa
-No vine a ayudar – soltó con molestia marcando la negativa – Mi único deseo es acabar con este sujeto, sus ojos nuevamente se fijaron en el hibrido frente a él – Así que será mejor que estés preparado
-¿Cómo?
-Tu plan para entretenerme fue solo basura, o ¿a caso creíste que no me daría cuenta?
-Maldición, el inútil de Byakuya no pudo detenerlo, esto cambia mis planes por completo – pequeñas gotas de sudor comenzaron a resbalar por su rostro, sin embargo la risa retorcida que abandono sus labios pusieron en alerta a más de uno, aquello solo significaba que Naraku tenía un as bajo la manga
Sango y Miroku que se habían quedado rezagados y ahora con Shippo en los hombros del monje, no dudaron en ir a su encuentro y proteger el muy mal trecho cuerpo de Inuyasha, quien, a duras penas, se había incorporado con algo de ayuda de Kagome
Esto no paso desapercibido para Sesshomaru que de soslayo, había seguido todos y cada uno de los pasos que el grupo de Inuyasha habían realizado. También reparo en el estado en el que se encontraban oteando a cada uno de ellos encontrándolos lamentables, y de sus armas, tal parecía que la única funcional era la Tessaiga, pues el arco de la miko y el boomerang de la exterminadora parecían que pronto iban a romperse, pero con ellos en el juego y protegiendo a su impetuoso y molesto hermano, él podía atacar sin ningún miramiento
Decidido, cerro el puño sobre su espada, aquella batalla era suya y no permitiría que nadie se la quitara
Sesshomaru se lanzo hacia los cielos con su objetivo en la mira, no iba a perder el tiempo jugando con su oponente, nunca lo había hecho y no comenzaría ahora. Sin embargo, se vio obligado en pleno aire a retroceder con su velocidad sobrehumana pues Naraku lo había atacado con uno de sus tentáculos
A esa escena le siguió una más solo que esa vez quien atacaba no era él si no Inuyasha, arrugo el entrecejo molesto al escuchar el impacto con el que el peli-plata cayó, no podía entender su terquedad y lo mejor, no quería
Tomando nuevamente posición de batalla amenazo con volver a atacar, sin embargo, la voz de la sacerdotisa pronto lo detuvo
-SESSHOMARU, GOLPÉALO EN SU BRAZO, LA PERLA DE SHIKON ESTÁ EN SU BRAZO IZQUIERDO…
-INSOLENTE – el comentario mal acertado de Kagome hirvió en su sangre como el fuego, francamente ya estaba cansado de todos ellos, así que para variar y no perder la costumbre, el ejército de monstruos y el veneno que envío, le serviría para aniquilarlos
-Kagomeee –Inuyasha se abalanzo sobre ella quitándola del peligro después de haber utilizado su kaze-no-kizu. Una vez que estuvieron lejos de su alcance, la bajo
-Inuyasha, gracias
-Sera mejor que te quedes aquí, ya es muy peligroso acercarse
Y antes de que la joven pudiera refutar, Inuyasha se había marchado
No quería ser una carga, no lo deseaba e Inuyasha no ayudaba. Sus ojos desesperados buscaron la espalda del hanyou que a cada paso se convertía se un punto más lejano, seguidamente lo hizo con sus demás compañeros. Sango nuevamente había montado a Kirara usando su máscara mientras utilizaba su Hiraikotzu. Miroku peleaba en tierra un poco más alejado debido al veneno ayudado por su báculo, y desde donde ella se encontraba, podía ver lo difícil que le era respirar. Shippo permanecía escondido y Sesshomaru, hacia frente a Naraku. Sin poder evitarlo sus ojos se humedecieron. De todos ellos, ella precisamente era la más débil, de no ser por sus poderes de sacerdotisa terminaría siendo un estorbo.
Armada de valor infundado, se decidió a buscar su arco aun con la mirada nublada por las lágrimas retenidas. Lo encontró y se apresuro a ir hacia él cayendo de bruces en dos ocasiones, si bien no tenía el poder suficiente para destruir a Naraku, al menos le asestaría un buen golpe que lo sacara de balance, y si todo iba bien, aquella seria la pauta para que Inuyasha o Sesshomaru lo terminaran
Su suerte estaba a prueba, una flecha, solo una y un arco casi roto, no podía fallar
-Detente Naraku – la posición de ataque que adopto lo dijo todo. Estaba decidida -O si no
-Es que no te rindes, el resultado será el mismo que el de tus compañeros, date cuenta –rabio desesperado
-No si apunto hacia donde está la perla –sus ojos se entrecerraron buscando la tan preciada esfera
Kagome – grito frustrado -Pero que rayos estás haciendo, ¡vete de ahí!
-No pienso moverme Inuyasha, esta vez seré yo quien los ayude
-NIÑA INSOLENTE, ACABARE CONTIGO PARA QUE YA NO ME ESTORBES… - una esfera eléctrica azulada fue formándose frente a él. Estaba a punto de lanzarla
-KAGOMEEE
-Señorita Kagome
-BAKUSAIGA…
En el momento en que ambas energías estaban a punto de colisionar, un halo de luz que nació del cielo y descendió hasta la tierra los bloqueo y disperso con fortaleza haciéndolos desaparecer, pronto, aquella luz ilumino el entorno
-¿¡COMO!?
Y como si de una fuerza destructora se tratara, el cuerpo de Naraku se fue desintegrando dejando halos luminosos a su paso…
En medio del caos, todas las miradas se dirigieron hacia el cielo y hacia lo poco que podían ver mientras la luz se acentuaba.
El sol se había ocultado y la luna enseguida había aparecido y resplandecido con tal fuerza, que parecía el mismo astro dorado
El cuerpo de Sesshomaru enseguida se entumeció, la adrenalina corrió con brío por sus venas desencadenando los fuertes latidos de su corazón. Aquello que había sentido tiempo atrás volvía a repetirse con hiriente fuerza.
Pronto, la silueta de una joven descendiendo lentamente fue distinguiéndose a la distancia y la forma en cómo los cálidos rayos parecían cubrirla la convirtieron en una imagen celestial. Con el cabello revoloteando con suavidad, el rostro angelical, y su piel blanca bañada en destellos de plata, la calma pareció llegar.
Y por primera vez, aquellas dos miradas se encontraron para convertirse
En una sola.
…
Dudas y sugerencias ya saben donde escribirme
