Tercer capítulo de esta entrega. Empieza a ponerse interesante
Sin más. A leer se ha dicho
…
CAPITULO 3: Un nuevo Mundo
No supo como ocurrió ni cuánto tiempo pasó, apenas fue consciente de los cambios atmosféricos que ocurrían a su alrededor, cambios que nadie podría creer, y es que ¿Cómo lo harían si ella fue la única en presenciarlos?.
Recordaba haber salido de la escuela como siempre marcadas las 5:30, extrañamente aquel día nadie la acompañaba, y del paso lento con el que iba, una fuerza extraña la obligo a darse prisa, sentía miedo y no sabía por qué, el corazón le latía desbocado y cuando miro a su alrededor. Paro
No había nadie en las calles. Los carros estaban parados sin tripulantes y los niños que se suponía debían estar en los columpios del parque a esas horas, habían desaparecido, ni ruidos, ni gatos en los callejones. El semáforo frente a ella cambio de rojo a verde y el gran reloj a sus espaldas, seguía caminando marcando el inicio de otra hora, ¿Qué rayos estaba pasando?. Camino sin rumbo un poco más calmada, curioseaba por aquí y por allá tratando de encontrarle sentido a las cosas sin salirse del sendero, pronto, y sin saber cómo, llego hasta los límites en donde la ciudad y la naturaleza se dividían. El amplio bosque le dio la bienvenida agitando sus hojas al pasar el viento. Tuvo que detener con la mano un mechón de su cabello que insistía con cubrirle la cara.
Tan pronto como sus pies tocaron el pasto y tierra, un mareo le sobrevino. Debió haber retrocedido, debió haberse retirado, pero algo dentro de ella le decía que ahí era donde debía de estar. Cruzo la línea y todo se desato
El sol se había ocultado y la luna en el cielo resplandecía, tan grande y majestuosa que casi sentía tocarla. El viento cálido la hizo gozar de su caricia y la paz se instalo en su ser, cerró los ojos y se dejo llevar
Después de eso… todo se volvió borroso
…
Sus ojos se abrieron lentamente siendo iluminados por el brillo plateado, más no le molesto. Miraban a la luna arriba suyo sin que esto le representara temor, muy por el contrario sentía una abrumadora paz que no había experimentado en años, cálida, ligera, y con una emoción indescriptible inundando su pecho.
Cerros sus dorados orbes una vez más y respiro, pronto, y movidos por una voluntad desconocida, volvieron a abrirse enfocando esta vez hacia el suelo donde con lo primero que cruzaron fueron con unos similares a los suyos, y su corazón se acelero
¿Quién? ¿Quién era ese hombre? ¿Y por qué la miraba con tanta insistencia?. Se sintió incapaz de alejar su mirada de él
Desconocía cuánto tiempo había transcurrido pero tenía la impresión de no haber sido mucho aunque para ella fuera lo suficiente como para recordarlo de por vida. Cuando por fin toco tierra, la luz que la cubría desapareció dejando en su lugar miles de destellos que caían muy sutilmente hacia la tierra, fue ahí donde todo comenzó a cobrar sentido, y de su memoria adormecida, pronto se vio conteniendo la respiración. ¿En dónde estaba?
Ojeo los alrededores encontrándolos desconocidos, claramente ese no era su mundo y las personas que la rodeaban mirándola recelosos, no la estaban ayudando. Se encontraba desorientada, aturdida, en algún punto todo había cambiado y ella, no tenía el valor suficiente para hacerle frente, sin embargo…
-Huh, disculpa, ¿t-te encuentras bien?, ¿Necesitas ayuda?
Su mirada pronto se fijo en quien la estaba llamando, era una joven aproximadamente de su edad pero eso no era lo extraño del caso. No pudo evitar fruncir el ceño en cuanto advirtió la forma en cómo estaba vestida, por que para ella, ese ropaje le resultaba bastante conocido
-¿Dime…- se animo a preguntar segura por primera vez de estar pisando terreno firme-¿A caso estudias en la secundaria Honan? porque ese es el uniformé o, ¿me equivoco? – Señalo. Estaba segura de haber visto desconcertó en su mirada, y quizás en las demás, pero si aquello era lo único familiar que por ahora tenia, a partir de ahí no descansaría hasta encontrar las respuestas que con tanta desesperación buscaba
-Kagome no te le acerques mucho, puede ser peligrosa
-No creo que lo sea ya que fue capaz de desintegrar a Naraku… -dijo al hanyou quien se había puesto delante de ella -Espera, Honan… ¿Honan dijiste?, perdona pero ¿cuál es tu nombre?
-Me llamo Mogami Daniel y estudio en el instituto St. Marie de Artes, quizá lo conozcas
Dos segundos más tarde
-¿Queeeeeeeeeeeeeee? – vocifero – Dices que estudias en el St. Marie, no puedo creerlo ¿acaso eres esa Daniel?, eres esa Mogami Daniel
Su voz en altavoz no pudo ser ignorada por ninguno, y como si de su ídolo se tratará salió detrás de Inuyasha sonriendo y corriendo a su encuentro. Tomo ambas manos entre las suyas
-Es todo un gusto, yo soy Higurashi Kagome y estoy muy emocionada de al fin conocerte
Una gota resbalo por la sien de la joven
-¿Kagome, la conoces?, (pregunto sigilosa como siempre la exterminadora, y es que ante la repentina efusividad de la miko todos habían quedado callados y en su lugar mirándolas extrañados. Si Kagome la conocía, es porque alguien debía de ser
-Señorita Kagome ¿sucede algo? – esta vez fue el torno del monje de preguntar
-No, está bien es solo que… es solo que ella y yo al parecer provenimos de la misma época
La simple mención de época hizo que los vellos de su nuca se le erizaran y un escalofrió la recorriera, ¿A dónde exactamente había llegado a parar?. A medida que las cosas avanzaban, más y más inquieta se sentía, y se creía incapaz de seguir manteniendo la postura calmada de la que poco tenía.
-¡Qué dices! – exclamo Inuyasha hundiendo sus ojos en Daniel
-Así que otras personas pueden viajar por el tiempo, vaya sorpresa
-Kagome pero, ¿por qué la nombraste como si la conocieras? – inquirió de vuelta Sango
-Veras, Mogami Daniel es una de las más destacadas figuras en cuanto a su alto nivel de estudio y sus labores intercolegiales, también es muy buena en deportes como la esgrima, eso sin mencionar lo exclusiva que es su escuela, solo los mejores van ahí
-Vaya, entonces debe ser alguien muy importante
-No solo es eso Sango, también dicen puede ver el futuro, al parecer ella es capaz de hacerlo con una precisión exacta
-¿Es eso cierto? – la miro Miroku con asombro -¿Entonces es una clase de adivina? Porque si es así, debes tener una gran energía espiritual para poder hacerlo, aunque –coloco una mano sobre su barbilla reflexivo -Eso explicaría lo que paso hace algunos momentos
-Creo que me conoces más de la cuenta – la firmeza de su voz los sorprendió a todos. Había quedado callada por todo lo que se estaba diciendo, y de eso, nada le servía, lo único que quería eran respuestas, y respuestas dadas a ella – Así que ya no es necesaria la presentación, pero si el que me respondan, ¿Qué es este lugar?, ¿Dónde estoy exactamente? – demando
Apenas termino de pronunciar esas palabras vio como aquel hombre a quien casi juraba no le había quitado la vista de encima, daba la vuelta y se marchaba. Tal parecía que aquello poco o nada le importaba, pero quien podría culparlo. No tenía nada que hacer allí.
-Espera Sesshomaru – la voz de Inuyasha lo llamo a la distancia – No te interesa saber ¿quién es esta mujer?
El hermano mayor paró en seco y lo miro por sobre su hombro. Estando todos allí, él era probablemente la última persona que debería permanecer en ese sitio a pesar de que su conciencia le dictara lo contrario, pues en ningún momento desde que la vio aparecer, y al igual que le había sucedido durante días, sus sentidos enloquecidos no lo habían dejado en paz, y eso le irritaba
-¿¡Y a acaso debería!?
Giro sobre sus talones dichas esas palabras abandonando aquel lugar siempre acompañado de su fiel sirviente. Ya tendría tiempo de indagar. Por ahora solo se marcharía
Apenas uno metros más adelante, Jaken volteo hacia Inuyasha mostrándole la lengua en un gesto meramente infantil, crispando los nervios del hanyou
Que se creía ese renacuajo cobarde cuando lo único que había hecho hasta ese momento, era esconderse Kami sabe donde para después inflar el pecho y marcharse como héroe. En realidad era patético.
-Sesshomaru – susurro de pronto la recién llegada
Su cuerpo se estremeció y pronto se descubrióensimismada contemplando su imagen alejarse. Finalmente apretó los dientes y miro hacia el cielo. ¿Por qué había llegado ella allí?
…
El tiempo transcurrió rápidamente mientras le hablan de este extraño mundo y de todo lo que debía saber de él. Que esa era una época de monstruos, demonios y guerras civiles, y que por circunstancias distintas, tanto Kagome como ella habían llegado a parar hasta ese lugar. No podía decir que seguía asustada pero si muy sorprendida, y que al principio cuando se ofrecieron a acompañarla se había encontrado recelosa y temerosa por su mera presencia, pero ¿¡qué otra cosa le quedaba por hacer!?.
Cuando llegaron a la aldea, Daniel estaba cual niña curiosa mirando absolutamente todo a su alrededor, desde las construcciones, hasta el mismo sendero rodeado por plantaciones de arroz, que de no ser por lo que estaba viviendo, podría jurar que estaba de visita en el campo, solo había una excepción, la ropa que usaban los lugareños y por supuesto, el semi-demonio a su derecha.
Según lo que le habían explicado, Inuyasha era un hanyou (la mezcla de un demonio con una humana), y que él junto con Kagome, Sango, Miroku y el pequeño Shippo quien iba dormido en los brazos de el ultimo, buscaban desesperadamente recuperar una poderosa piedra capaz de salvar o aniquilar al mundo dependiendo de en qué manos se encontrara, y por supuesto, ellos no permitirían que la maldad se desatara. Suspiro derrotada. Como le hubiera gustado que todo fuera una broma, y una muy bien elaborada para que así pudiera reír hasta que el estomago le doliera, más no sería así y lo sabía, porque para bien o para mal, esa era su realidad
Entraron a una cabaña ya no muy lejos de allí, no era muy grande pero era lo suficiente como para albergarlos a todos dentro. Quien los recibió no fue otra si no Kaede quien al verla, no pudo evitar poner cara de sorpresa aunque después termino por sonreírle.
…
-Así que Rin ya se ha marchado
-Es lo más lógico al haber regresado Sesshomaru - se cruzo de brazos el hanyou -Lo que no entiendo es por qué sigue insistiendo en llevar a una niña con él
-Lo más seguro es que piense que estará más segura a su lado pero, ¿y Kohaku? – tomo la palabra Sango
-Es cierto, Kohaku también se ha ido – termino por decir la miko
Y con esas simples palabras ambas jóvenes miraron con aflicción (una más que la otra), el lugar donde el niño había permanecido en reposo los últimos días, pues después de haber sido atacado y herido por Naraku, lo habían llevado con ellos con la mera intención de protegerlo y de que se quedara con ellos
-Descuida Sango – Kagome coloco una mano sobre su hombro – Él va a estar bien así que no tienes por qué preocuparte
Sango solamente asintió, pues una vez más, había perdido a su hermanito
¿Qué podría ser peor?
…
-Así que… eres un monje
-Así es
-Y tu mano esta maldita
-Es correcto
-Y ese rosario que usas – señalo con desconfianza – es con el que sellas la maldición
-Comienzo a pensar que nos está tomando por locos, señorita
Daniel guardo silencio y arrugo el ceño casi sin querer, no es que no les creyera, si no que todo eso era extraño aun para ella, y eso, ya era mucho decir
-Vamos, vamos, no me mire así – le sonrió casi con nerviosismo -Me siento como un fenómeno
Cerró los ojos y respiro hondo, cuando los abrió ya se había tranquilizado. Apoyo la espada contra la pared y flexiono sus rodillas hasta el pecho. Ambas manos las sostuvieron.
-Lo siento – se disculpo con sinceridad -No es que no les crea, sería imposible no hacerlo a estas alturas es solo que – su rostro se desvió hacia la ventana y sus ojos se ocultaron en el cielo – Necesito asimilarlo y de paso averiguar por qué es que estoy aquí, (pensó)
-Entiendo
Y después de eso hubo silencio, silencio que fue acompañado por el crepitar de los maderos que formaban la fogata. Daniel ya no prestaba más atención a la presencia del monje frente a ella, ni en que sus obscuros ojos azules no dejaban de estudiarla con detenida atención, pues para él, también era intrigante la forma en cómo ella apareció, y mejor aun, que su sola presencia irradiaba un gran poder del cual parecía no ser del todo consiente.
El escrutinio siguió por varios minutos más, y entre más la veía, más incógnitas le surgían, más se vio obligado a desistir cuando la vio cabecear a penas sutilmente, no se había dado cuenta en qué momento se había quedado dormida, y es que quien podía culparla después de todo lo que paso, y encima mentalizarse y aceptar las circunstancias a las que tenía que acostumbrarse bien habían hecho su trabajo. Había caído rendida
-¿Como esta? - pregunto Kagome apareciendo por el marco de la puerta
-Apenas hace un momento se acaba de quedar dormida
-Pobre… - observo a la peli-negra -¿Le dijo algo más?
-No… parece que ni ella sabe por qué esta aquí
-¿Cree que tenga que ver algo con la perla de Shikon?
-Francamente, lo dudo… a propósito, ¿cómo está Inuyasha?
-Afortunadamente sus heridas no son de gravedad. Tan solo le tomara algunos días recuperarse, - termino de pasar y sin prisa camino hasta la oji-miel, tomo una manta de su mochila y con cuidado y sin querer despertarla se la coloco por encima. Se sentó frente al fuego -Sera mejor que usted y Sango también descansen, esta noche yo hare guardia – lo miro y le sonrió, no le daría lugar a replicas
-De acuerdo – tranquilamente se deshizo de la posición de loto en la que estaba sentado cómodamente. Se levanto y antes de salir se despidió – Que descanse señorita Kagome
-Usted también monje Miroku
Y una vez desaparecido el monje, su mirada se fijo una vez más en la joven a su lado
…
Horas más tarde, Daniel despertó casi recostada sobre el piso que de no ser por la pared de en frente, seguro hubiera terminado en el, bostezo con pereza y se acurruco, con ojos soñolientos se dedico a ver el fuego frente suyo mientras sus ideas de poco se iban acomodando, "es cierto" se dijo, "ahora estoy en otro lugar". Bostezo con cansancio y trato de dormir nuevamente, sin embargo, el sonido de un estornudo pronto llego hasta sus oídos, se incorporo otro poco tallándose un ojo y vio que más allá del fuego la figura de alguien se extendía por el suelo, cuando enfoco mejor pudo darse cuanta que quien estaba con ella no era otra si no Kagome echa completamente un ovillo y sin nada que la protegiera del frio, miro hacia abajo y se encontró cubierta por una manta rosa, se cubrió con ella hasta la nariz y luego con tranquilidad se levanto. Seguramente la joven se la había colocado ya dormida, y se lo agradecía, pero no quería que la chica pescara un resfriado. Se la puso encima
Giro sobre sus talones y con todo el sigilo que le fue posible salió de la cabaña. Hacía frío, más del que le hubiera gustado y se dijo a si misma que como le hubiera gustado llevar algo mas abrigador encima, sobre todo por la diminuta falda blanca y su siempre delgado saco negro.
Miro hacia el cielo encontrándolo sorpresivamente bello, no recordaba haber visto tantas estrellas en toda su vida. Sin notarlo sonrió
Sin darse cuenta sus pies comenzaron a moverse. Sus ojos seguían incapaces de despegarse del manto nocturno y cuando fue consciente, su mirada se fijo hacia el frente pero en ningún momento se detuvo
Se había detenido justo a unos metros de un pozo, justo el pozo que Kagome utilizaba para transportarse de una época a otra. Movida por una curiosidad innata, se vio obligada a seguir sobre sus pasos deteniéndose a penas unos centímetros delante de el. Sus manos recorrieron su sutil filo y una astilla pronto quedo enterrada en su dedo
-Rayos – exclamo llevándose el dedo a la boca
Después de eso froto sus manos y decidió volver, el frio estaba arreciado a demás de que pensó no era buena idea deambular sola. Cuando giro sobre sus talones no pudo evitar sobresaltarse, pues los mismos ojos ambarinos de antes, la miraban con cierta intranquilidad a penas a un metro de distancia
…
-¿Quién eres?
Apenas había salido del shock, hizo el esfuerzo más grande para buscar su propia voz y recordarse respirar. Se calmo un poco cuando creyó reconocerlo y más aun cuando lo vio deslizarse tranquilamente de espaldas a ella
-Espera… tu eres Sesshomaru ¿cierto? – volteo hacia él
-Así que estas enterada de quien soy
-Solo sé tu nombre, escuche a Inuyasha nombrarte hace un rato
Sonrió de lado con altanería. Guardo silencio mientras la veía por sobre su hombro – Así que bienes de la misma época que esa sacerdotisa llamada Kagome –volteo nuevamente el rostro, dio unos pasos más y miro hacia las estrellas
-Eso parece - susurro -…Esto es extraño
-¿El qué?
-Hace unas horas entendí que no te interesaba y ahora parece ser todo lo contrario, ¿Por qué?
Sesshomaru frunció el ceño apenas perceptiblemente pues había captado el ligero tono desaprobatorio en su voz
-Según parece, lo mismo pasa contigo – volteo hacia ella quien tranquila le sostuvo la mirada -Seré claro contigo ya que no me gustan los rodeos, me interesa, me importa saber quién eres y que haces aquí, ¿Por qué estás aquí?
-¿Cómo? exclamo sorprendida, mordió su lengua tratando de apaciguar lo que sea que le estuviera pasando y que en esos momentos se había disparado, sin embargo y tan pronto como pudo, le dio una respuesta – Ni yo misma lo sé – la claridad de su voz no dejo espacio a dudas, era estúpida su respuesta pero a final de cuentas, no era más que la verdad
Segundos más segundos menos fueron los que le dieron peso al pernicioso silencio del que Daniel temió por su seguridad, si algo había percibido desde el principio, era que el hombre frente a ella emanaba un aura mortífera y eso la preocupo.
Su sorpresa fue aún mayor cuando lo vio dar vuelta y comenzó a caminar, estaba segura de haber notado un atisbo de amenaza y demanda en su mirada sin embargo, Sesshomaru ya ni siquiera le prestaba atención. Tardo unos segundos en darse cuenta. Mordió su labio inferior intentando asimilar lo que había ocurrido, se espanto al saber la respuesta que no era otra que el saberse blanco de algo desconocido. Sus divagaciones se detuvieron cuando el suelo a sus pies tembló, la grieta que se abrió la hicieron dar torpemente dos pasos hacia atrás y al tercero su cuerpo cedió, apenas se había incorporado y quedado de rodillas con ambas manos sobre el suelo cuando un demonio apareció a unos metros frente a ella. Su cuerpo tembló
La bestia de ojos rojos y de apariencia desconocida y repugnante la miro lleno de furia, sus colmillos se mostraban con ferocidad, sus instintos le dictaban que esa humana representaba una amenaza para la obscuridad en su ser, así que sin más miramientos y ni un mínimo de razonamiento como todos los de su especie, se abalanzo sobre ella, más solo el crujido de sus garras incrustadas en la tierra fue lo único que se escucho
El polvo que sobrevolaba los alrededores poco a poco se fue disipando, Daniel ni siquiera había notado el instante en que sus ojos se habían cerrado, más una vez consciente de ello se negó a abrirlos, sin embargo, su curiosidad fue más fuerte cuando se sintió pegada a otro cuerpo y con un fuerte agarre sobre su cintura, los latidos de un corazón y el vaivén de un pecho subiendo y bajando con calma además de que creyó, por un instante sus pies abandonaron el suelo la hicieron abrirlos de poco a poco, y lo que vio la sorprendió
Sesshomaru la tomaba con firmeza sin darle un mínimo de espacio, miraba hacia el frente con indiferencia y con un par de segundos más, blandió su espada hacia delante marcada por una línea luminosa. La oji-miel por la brusquedad de ataque, se vio forzada a cerrar los ojos otra vez y estrecharse involuntariamente más contra el robusto cuerpo del peli-plata. El sonido desgarrador de un grito la hicieron estremecerse y pronto no hubo más que silencio
¿Qué tanto había sucedido?
Respiro una, dos, tres veces y la cuarta ya forzada la hicieron abrir los ojos de golpe, jadeaba intentando recuperar el aliento, cuando lo logro y aun temerosa, su mirada se desvío lentamente hacia el rostro de quien había sido su salvador encontrando sus orbes dorados fijos en ella
No, no podía ser
No…
Imágenes confusas golpearon en su mente y su corazón, simplemente se desboco
…
Espero que estén disfrutando de este fic, nos leemos en la próxima
