Cuarto y nuevo capítulo, disfrútenlo y si tienen dudas, háganmelas saber
Inuyasha no me pertenece y hago esto sin fines de lucro. Sin más. A leer se ha dicho
…
CAPITULO 4: El principio de todo
No, no podía ser
No…
Se repetía una y otra vez mientras las imágenes que golpeaban su cabeza no le daban espacio a replica, como no se dio cuenta antes, Sesshomaru, ese hombre era a quien ella veía constantemente dentro de sus sueños, el brillo de sus ojos lo delataba, la tranquilidad y la mesura que reflejaban lo dejaban al descubierto
Desde un principio y apenas lo vio, no pudo evitar sentirse atraída, intranquila, más el resultado de todas las emociones vividas y por vivir habían hecho de ese encuentro un momento de letargo que ahora, ahí, en ese preciso instante, no hacían más que recordárselo
Cuando sintió que el agarre disminuía en torno a su cintura, siguió la iniciativa y se alejo unos pasos más, miro hacia el frente tratando de encontrar algo que le sirviera como distracción a sus pensamientos que hasta ese momento eran un revoltijo encontrando una sección del pasto carbonizado y con humo todavía saliendo de el, también estaba ese terrible olor a carne quemada y del ente anterior, no quedaba nada alrededor. Se estremeció al saber el desenlace
-Tú… ¿lo mataste? - La pregunta aunque simple, clara
-Hubieras preferido que lo dejara matarte
Trago saliva y sudo frío, en realidad eso era lo que estaba a punto de suceder. Una vez más volvió su mirada hacia el peli-plateado -Gracias – susurro con esos orbes dorados fijos en ella
Cuando ya no fue capaz de sostenerle la mirada la agacho desviándola justo y directo a la espada que aun era empuñada, y a toda prisa se dijo que tenía que salir de ahí, claramente había cometido una enorme imprudencia al ir sin compañía cuando horas antes Kagome y los demás le habían advertido de los peligros inminentes de los que podía ser blanco, y se avergonzó, pero es que ¿Quién podía tomarse tan literal todas esas advertencias cuando solo le dijeron que había que tener cuidado con algunos monstruos que podían bien o no estar afuera, y que precisamente uno de ellos saldría de la tierra con intenciones de matarla?. Definitivamente ella no. Miro nuevamente hacia lo que había sido el campo de batalla cruzándose de un solo brazo, había llegado a una resolución
-Será mejor que me vaya, creo que ya fue suficiente para una vida – Sonrió para si por el pésimo e insípido comentario que había hecho pasar por broma pero sus pies simplemente se negaban a moverse, así que a pasos acalambrados llego a sentarse al pozo
-Pensé que te ibas – menciono el peli-plata sin mayor interés
-Créeme que si pudiera dar más de diez pasos seguidos lo haría – respondió masajeando suavemente sus piernas adormecidas
Si saber cómo Sesshomaru se encontró sonriendo como pocas veces en su vida, y por alguna razón que también desconocía, se quedo
Minutos pasaron haciendo desaparecer la tensión antes formada y en su lugar creando una aun mayor, cuando pensó ya podía caminar, Daniel hizo el intento de levantarse, sus rodillas se doblaron un poco pero lograron sostenerla, tenía que volver cuanto antes y antes de que alguien notara su ausencia, estaba a punto de amanecer
-Nos vemos – se despidió apenas comenzando a caminar sin mirar atrás
Sesshomaru solo se quedo ahí, parado mirando tranquilamente hacia el horizonte
…
A paso tranquilo regreso sobre sus pies, en ningún momento había levantado los ojos del suelo, realmente pensó debía volver y casi correr por el sendero hasta llegar a las comarcas de la aldea, un lugar que a buen ojo podría traerle un poco de seguridad, más no fue así, por extraño que pareciera, se sentía más cómoda haciéndolo de esa manera, además de que sus pies ignoraban la orden de darse prisa
Los primeros rayos del sol aparecieron y con ellos la silueta de Inuyasha pintado y recargado sobre la cabaña la hicieron alzar la vista. Se detuvo, y por un momento, se perdió entre las finas hebras plateadas que revoloteaban alrededor de aquel rostro hermoso magullado por los golpes, el resplandor de sus ojos no tenia comparación
Poco se dio cuenta que para Inuyasha ocurría exactamente lo mismo con la figura frente suyo, pues apenas la luz toco a Daniel, la había bañado con sus cálidos rayos dorados creando una imagen exquisita que poco tenia que ver con lo terrenal
-Inuyasha
El delicado susurro pronto llego hasta oídos del peli-plata, sus ojos se abrieron un poco mas y pronto se vio vuelto a la realidad, parpadeo con suavidad un par de veces y después de eso, solo se incorporo con algo de dificultad
-¿Te encuentras bien? - inquirió suavemente
-Pues… supongo que si – volteo su rostro hacia otro lado mientras la plática se daba a la distancia, avergonzada como se sentía, no tenia el suficiente valor para mirarlo a la cara
-Me alegra… es peligroso que salgas tu sola
Daniel asintió casi con torpeza antes de morder el interior de su mejilla, ahora no solo se sentía avergonzada si no hasta culpable, estaba claro que Inuyasha había esperado ahí por ella. Inhalo profundamente y miro hacia el cielo solo para darse cuenta de que las estrellas iban desapareciendo, había pasado cuando menos un par de horas fuera si no es que más
-Lo siento – apenas pronuncio sin perder de vista el firmamento –he sido irresponsable, lamento haber tomado a la ligera todas sus advertencias – cerro los ojos y luego lo miro con pesadumbre
Ambos mantuvieron la mirada del otro esperando que algo acabara con aquel silencio, sin embargo, y para que eso sucediera, Daniel se vio forzada a retomar su camino pues parada como estaba, solo lograba aumentar la ansiedad de saber que ella ahí, tan solo era una desconocida y que muy probablemente su osadía tendría consecuencias negativas
Se detuvo apenas unos pasos del ambarino sin haberlo contemplado y deseando no haberlo hecho, insegura de hablar, no pudo si no pasarlo de largo
-Escucha – la llamo una vez que quedo a su lado – Ten cuidado, Sesshomaru puede ser impredecible, no es exactamente alguien con quien quieras involucrarte
-¿Cómo es que…? – Cuestiono sorprendida deteniéndose de golpe
-Puedo sentirlo, está cerca de aquí
Los ojos ambarinos pronto se cerraron, un leve suspiro abandono su garganta, realmente había tenido la intención de salir en busca de ella cuanto sintió su presencia a lejos, y todo gracias a la desconfianza de la que era portador. Él no había dormido como se lo había hecho creer a Kagome aun a pesar de su cansancio, más una vez que percibió a Sesshomaru junto a Daniel y sin intenciones de lastimarla solo se quedo allí, en espera de que ella volviera
-Inuyasha – sus palabras ya no encontraron salida pues en ese instante Kagome salió a toda prisa chocando contra ella
-¡Hay no! Daniel lo siento, no creí que estuvieras aquí
-No te preocupes Kagome - le dijo sobándose la frente
-¿Por qué estas tan alterada Kagome? – cuestiono el hanyou
-Bueno es que – observo a la joven un poco avergonzada – me preocupo no ver a Daniel y decidí salir a buscarla
-Este, yo… - menciono con nerviosismo rascándose la mejilla
-Daniel solo se levanto más temprano eso es todo – se adelanto el peli-plata – apenas hace unos minutos la encontré aquí afuera
La joven solo lo miro con sorpresa, había mentido por ella y se había escusado él también de estar tanto tiempo afuera, era obvio que no quería preocupar a la sacerdotisa pero eso sin duda le acarreaba culpas. Abrió la boca para desmentirlo pero la sutil negación que le hizo Inuyasha la hicieron dejar las cosas por la paz, dejándole un sabor amargo en la boca
-Menos mal, creí que nos habías abandonado
Daniel tan solo sonrió
…
-Y bien ¿estás lista? – cuestiono la miko ya avanzada la mañana – hoy iremos a aquel pozo del que te conté ayer, así quizá puedas regresar a tu casa, tus padres deben estar muy preocupados por ti
El aire de melancolía que se coló en su rostro fue difícilmente perceptible, como decir que sus padres ya no tenían nada de qué preocuparse pues ellos, ya no estaban aquí
-Anda¿qué dices? – volvió a insistir
-Supongo… que es una buena idea – se encontró hablando en un murmullo mientras su rostro era desviado del de ella. Definitivamente el hablar de sus padres era aun difícil
-Daniel, ¿te encuentras bien? – pregunto sigilosa Kagome al notarla diferente
-Estoy bien, todo está bien – le respondió sin volver a mirarla
Y es que para que hacerlo si en el viento que mecía los arboles había encontrado poco más que alivio cada vez que los recordaba… a ellos
…
Daniel respiro hondo una vez que se dio cuenta de cual era su destino, "increíble" pensó, había caído en la cuenta de que aquel dichoso pozo no era otro si no el que ella había visitado apenas unas horas atrás, y en donde aquel el animal como ella lo califico, había intentado asesinarla
Se detuvo varios metros atrás mientras los demás seguían su trayecto, y es que el grupo, como lo eran, habían decidido acompañarlas para presenciar de primera mano como es que la joven podía desplazarse de un mundo a otro al igual que lo hacia Kagome. Poco se daban cuenta que aquello no iba a suceder
-Bien Daniel, aquí estamos – la miko señalo el pozo invitándola a acercarse
Tras unos segundos de silencio y meditación se encontró declinando la oferta sorprendiéndolos a todos, pues como lo había sentido antes y cuando la astilla se clavo en su dedo horas atrás, pudo darse cuenta de que aquellas energías que la rodeaban no eran otras que las del pozo y su creciente rechazo por tenerla ahí. Así que en definitiva, no podría pasar por el
-Pero Daniel, no me digas que no quieres regresar con tu familia, ellos deben estar muy preocupados por ti
-Me gustaría pensar que si – sonrió con tristeza – pero me temo que eso será imposible
-¿¡Que estás diciendo!?
-Kagome - la llamo suavemente – ¿es que no lo sientes?... Miroku ya debió de haberse dado cuenta – volteo tranquilamente hacia el monje mientras este azorado hacia lo mismo con ella
-Excelencia, de que está hablando – cuestiono la exterminadora mientras los demás veían de uno a otro en silencio y sin comprender
Por lo visto el monje no se había equivocado del todo, dentro de ella existía una gran fuerza que distaba por mucho de lo que imagino y que por lo visto Daniel tenía conciencia de ello
-Entonces – Miroku se encontró hablando por primera vez – mis suposiciones son ciertas, no puedes pasar por aquí
-Si… las energías que hay alrededor suyo no me dejan acercarme del todo, quizás pueda pasar pero correría el riesgo de quedar atrapada en alguna dimensión de la cual muy probablemente no pueda salir, además, el portal que me trajo es muy diferente a este
-Eso quiere decir que te encontraras en este mundo hasta que aquella luz nuevamente vuelva a aparecer – profirió el peli-plata
-Así parece
-Entonces– llamo Shippo - Daniel va a quedarse aquí
-Eso es lo que creo Shippo – le sonrió la joven con amabilidad
-En ese caso será mejor que te quedes con nosotros – dictamino Kagome – al menos hasta que eso pase, ¿Qué dices? ¿Por qué no nos acompañas?
-Kagome
-Esa sería una buena idea – secundo Miroku – además una joven tan linda como tú no debe estar sola porque no sabemos que cosas terribles te puedan pasar –una vez más tranquilo, el monje no pudo evitar utilizar sus aires de Casanova
-Si como no… - tercio la exterminadora –Daniel será mejor que te cuides, su excelencia es un gran pervertido
-S-si – Daniel asintió no muy convencida mientras los otros veían con cansancio y desilusión al que fuera el monje, las malas mañas, ni con compromiso cambiaban
-Cómo sea, lo mejor será que me vaya, necesito traer algunas cosas como vendas, medicinas, sopas, bebidas, ropa limpia, productos de limpieza – enumero con los dedos – a si, y quizá traiga algunos libros, si es que me queda espacio – se acomodo su mochila
-Kagome no te olvides de mis dulces - inquirió el menor
-Por supuesto que no Shippo… bien me voy, será mejor que mientras no estoy traten de recuperar fuerzas, en especial tu Inuyasha – le dijo fijando sus marrones en él
-No te preocupes – respondió con fastidio – ahora vete antes de que se te haga más tarde
-Volveré antes de que anochezca
Y con unos pasos más, se sentó en el pozo y cruzo sus piernas hacia el otro lado, dos segundos después, ya había saltado
Al final, todos quedaron en silencio haciendo de ese momento algo cómodo. Daniel seguía con la mirada puesta en el pozo preguntándose cuantas maneras más habría para transportarse entre épocas, pero el que Kagome pudiera pasar libremente y cuando quisiera de una a otra sin duda creía era la mejor
-¿Que hacen perdiendo el tiempo? Vámonos
El sonido de la voz de Inuyasha atrajo la atención de todos, no valía la pena quedarse ahí solo esperando cuando bien lo podían hacer en la aldea, así que a paso acompasado uno a uno regreso por el sendero
…
El día paso con lentitud, al menos para ella que no estaba acostumbrada a no hacer nada, pues aburrida como se encontraba no veía la forma de poder entretenerse, tal vez porque estaba sentada sola en las raíces de un árbol observando el horizonte, o porque quizá sus ojos no dejaban de buscarle formas a las nubes sin que su imaginación la ayudara lo suficiente, sea lo que fuera, aquello le estaba causando un completo hastío
Suspiro con fastidio con sus puños cerrados sobre las mejillas, poco se dio cuenta que estaba siendo observada y que la persona que la veía, a paso mesurado se dirigía a ella, cuando estuvo lo suficientemente cerca, y cuando al fin reacciono, se dejo caer de piernas cruzadas mientras abrazaba una vieja katana
-¿Qué opinas de este lugar?… se sincera
-Definitivamente ha sido una experiencia
-Supongo que es caso perdido que te pregunte qué es lo que estás haciendo aquí ¿cierto?
-Supones bien… Inuyasha – lo llamo intranquila posando sus dorados ojos en él – quisiera preguntarte, ¿a que te referías cuando mencionaste a Sesshomaru esta mañana?
Inuyasha volvió a fijar su mirada hacia el frente en completa pasividad, seguramente para Daniel era un poco difícil comprender que tan diferentes eran, y más aun cuando había varios siglos de por medio, sin embargo, con ella ahí poco o nada podría esconder tal y como alguna vez lo había hecho con Kagome
-Como lo dije esta mañana, pude sentir su presencia cerca… escucha, Sesshomaru es mi hermano y hasta ahora no hemos podido llevarnos bien, él, a diferencia de mi es un demonio completo capaz de hacer mucho daño. Nunca le ha agradado mezclarse con los humanos
-Creo que entiendo – asintió suavemente volteando hacia el frente
-Lo mejor será que permanezcas con nosotros, aun no sabes nada de este mundo ni de lo hostil que puede llegar a ser, si hay alguna manera de que regreses a tu mundo entonces la buscaremos contigo
La peli-negra solo abrió los ojos un poco más ante las palabras de Inuyasha, pues desde que llego y de entre todos, era él quien se encontraba más receloso de su presencia. Ligeramente sorprendida, volvió su mirada hacia él
-Supongo que debo darte las gracias por lo que hiciste esta mañana – se encontró sonriendo. El ambarino tan solo enarco una ceja – Cubriste mi escape y me evitaste problemas
Inuyasha frunció el cejo
-Aunque debo decir que no me agrado mucho mentir… no es muy de mi estilo – arrugo la nariz en una mueca graciosa
El hanyou se encontró sonriendo más abiertamente, sin duda esa chica era sencilla aunque a primera vista pudiera parecer lo contrario, por el momento no indagaría más y solo se quedaría así, en completa paz pues momentos como ese, ya poco tenían lugar
-Así que, vienes del mismo lugar que Kagome – la vio asentir de soslayo mientras él recargaba el torso en el tronco, necesitaba descansar–Debe ser estresante vivir en aquella época ya que es muy extraña… poca naturaleza, construcciones gigantes y demasiado escandalosa
-Eso piensas, porque a mí me gusta mucho… Kagome menciono que tú también puedes pasar por el pozo, ¿Es cierto eso?
-Si, aunque no lo hago muy seguido ya que tiende a enfadarse cuando voy por ella
-Ya veo, parece que se llevan bien
-Si… Kagome ha estado conmigo desde que comenzamos la recolección de los fragmentos que ahora forman la perla
-Pareces cansado… ¿te sientes mejor? – pregunto una vez que percibió la expresión dolida y cansada de su rostro
-No es nada
-Inuyasha, Kagome está de vuelta, Kagome está de vuelta – el pequeño kitsune gritaba desde lo lejos mientras se acercaba a ellos corriendo
-Ya te oí enano, no es necesario que grites
-Pues mueve esas patotas y ve a ayudarle, esta vez está viene cargada de muchas cosas
-Y cuando no lo hace- contesto con fastidio mientras se levantaba con un poco de dificultad – No vienes – miro a la chica por sobre su hombro y cuando ella se paro, él simplemente avanzo
…
-Ayyy, que pesado… oigan – llamo - ¡alguien me puede ayudar! – exclamo mientras seguía con medio cuerpo dentro del pozo intentando levantar su mochila
-Allá vamos Kagomesita, Inuyasha y Daniel ya vienen a ayudarte
-Solo espero que se den prisa, esto pesa demasiado – expreso haciendo sobresfuerzo, el peso de la mochila la venció y de no ser por la mano oportuna del Hanyou, hubiera terminado de vuelta en el fondo del pozo y al otro lado en su casa
-Kagome, me quieres decir por qué rayos trajiste tantas cosas – reto levantándola junto a la maleta
-Tan solo traje lo necesario no tienes porque enfadarte… además, también hay algo para Daniel – se asomo una vez mas por la abertura y de ella extrajo una pequeña mochila de color azul muy similar a la suya, con todo y todo se las había arreglado para subirlas a ambas y atorar la de Daniel en la escalera
-Pero si es mi mochila – exclamo sorprendida – Kagome ¿de donde la sacaste?
-Un muchacho estaba esperando en mi casa y me la dio para ti – se la entrego – no dijo mucho solo que la necesitarías y que estaría muy complacido en que te la entregara
-Ya veo – observo el objeto
-Daniel, puedo preguntar ¿quién era ese joven y como supo que estabas aquí?
-Lo mas seguro es que se tratara de Yue, el es la única persona que podría advertir algo así
-¿Yue dices?
-Así es – asintió suavemente – Yue ha cuidado de mi prácticamente desde que era una niña, ambos compartimos una conexión muy fuete, tal vez por eso supo que yo estaba aquí… aunque ahora que lo pienso – frunció el ceño
-Pues yo creo que empaco muchas cosas, acaso sabe que te quedaras
-No Shippo – corrigió – la verdad es que la maleta ya estaba hecha, se supone que saldría unos días de viaje con algunos de mis compañeros, aunque ese viaje nunca llego, al menos para mí
-Entiendo… bueno será mejor que nos vayamos ya está obscureciendo
-Kagome me trajiste mis dulces – cuestiono el zorrito caminando junto a ella
-Por supuesto que si Shippo
-Que bueno, pero no le vayas a dar ninguno a Inuyasha
-Cállate Shippo deja de fastidiarme
Daniel solo los observo alejarse, miro hacia el pozo y luego lo hizo hacia las estrellas, estaba más que claro que Yue sabia lo que iba a suceder, era por eso que se comportaba tan raro la última vez que lo vio. Tomo el dije que colgaba de su cuello entre sus manos y suspiro cansada solo de pensar que otras cosas le estarían esperando
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Oky, hasta aquí la actualización, nos leemos en la próxima
Bye Bye
