Hola, hola ¿Qué tal? ¿Qué cuenta la vida mis queridos lectores?
Antes que nada, como siempre, una gran disculpa, se supone que este capitulo ya debería haberlo subido pero por ahí ocurrieron ciertas cosas de fuerza mayor que me imposibilitaron seguir escribiendo, pero bueno, ¡Aquí esta! Espero que les guste y lo disfruten
Nos leemos más abajo y a leer se ha dicho
Aclaro, Inuyasha no me pertenece y hago esto con fines meramente de entretenimiento
…
CAPITULO 5: Revelaciones Parte 1
Daniel observo detenidamente uno a uno a aquellos que se habían convertido en sus compañeros sentada en un rincón de la cabaña. Se había mantenido silenciosa tan solo escuchando lo que sus vidas tenían que decir, lo que sus anécdotas tenían que mostrar y lo que ese mundo de labios ajenos le había que enseñar. Profirió una sonrisa tímida cuando varios orbes se centraron en ella, par por par esperando integrarla a una de sus tantas platicas y terminar por hacer de aquel momento algo más que ameno, sin embargo, ella negó, prefería estar así siendo solo una espectadora que a conciencia y casi sin moverse, prestaba atención a cada oración
Llevo a sus labios una vez más la bebida enlatada que muy amablemente Kagome le había ofrecido instantes atrás sintiéndola delicadamente amarga, no era su sabor preferido pero necesitaba degustar de aquel dulzor que poco esperaba volverlo a sentir en un futuro próximo, y es que ¿Cuánto tiempo se supone que tendría que quedarse ahí?.
Volteo tranquilamente hacia su mochila la cual se encontraba a un lado suyo y suspiro. Si Yue sabia de su viaje y le había enviado sus cosas era porque muy probablemente su estancia sería más que larga y quizás poco placentera, pero entonces, si las cosas iban a ser así al menos le hubiera advertido para estar preparada, más una vez más todo en torno a él seguía siendo un misterio aun para ella, ¿Quién era Yue y por qué desde pequeña se había encontrado cubierta bajo su luz?
Cuando era tan solo una niña recordaba lo mucho que la visitaba entre sueños, al principio esporádicamente, tan solo la efímera silueta de un ser alado que le sonreía con gran dulzura, después, y conforme iba creciendo aquello se hizo más nítido, más real, incluso se recordó teniendo mínimas conversaciones con él sin pasar realmente de dos oraciones, pero eso no importaba, al final, tan solo era una criatura incapaz de comprender la magnitud de aquella situación
Encerrada en sus recuerdos solo despertó cuando la voz de Shippo la llamo, el zorrito se había ido a acurrucar junto a ella tallándose los ojitos, ya era tarde pare él y aunque quisiera seguir conversando como lo hacían todos los demás, poco se sentía capaz de mantenerse despierto
Daniel sonrió ante tan tierna escena y solo lo dejo acomodarse como mejor le pareciera, con su cabecita recargada sobre sus piernas. Kagome no tardo en darse cuenta de esto así que solo atino a darle una manta para que ambos se cobijaran, la noche estaba un poco fría además de que el pequeño kitsune no daba muestras de que se fuera a mover del lado de la joven como solía hacerlo cuando se quedaba con Sango para ir con ella
-Creo que le agradaste a Shippo más de lo que esperaba – espeto la miko en voz baja – él suele ser un poco reservado con las personas que apenas conoce
-Entonces no puedo sentirme sino complacida – le dijo acariciando los cobrizos cabellos de quien en segundos se había dejado abrazar por Morfeo
-Sera mejor que todos vayamos a descansar – esta vez quien hablo fue Inuyasha mirando hacia ambas jóvenes aun sentado en el otro extremo de la cabaña – Ya que mañana partiremos muy temprano
-Inuyasha tiene razón – secundo el monje levantándose y estirando sus brazos cual gato perezoso – lo mejor será que descansemos bien esta noche si queremos permanecer despiertos durante el día… Inuyasha, ¿nos vamos?
Y con un ligero asentimiento de cabeza el ambarino también se puso de pie, ellos dormirían en la cabaña contigua y dejarían esa para ellas. Así que camino con tranquilidad hacia la salida en donde Miroku ya lo esperaba con la cortina de bambú ligeramente levantada, pero antes de pasar por el umbral, no pudo evitar mirar de soslayo a quien se había cruzado en su camino encontrándola francamente frágil y asustada pese a que su sonrisa pareciera gritar lo contrario. Inevitablemente se encontró suspirando
Habían formas de callar e inapelablemente esa era una de ellas
Por fin salió y cuando lo hizo el aire fresco lo golpeo de pronto a la cara, inhalo tanto como pudo dejando escapar con lentitud el aire mientras esperaba que el monje saliera para seguir, lo escucho decir unas cuantas palabras llenas de galantería seguidas por un ¡que descansen! cuando él ni siquiera se había molestado en dar las buenas noches, y es que como hacerlo cuando su mente se había ocupado en alguien más
…
Los minutos pasaron haciéndose horas, Daniel no podía conciliar el sueño como era debido aún acostada y acurrucada al lado de Shippo a quien parecía ni un batallón podría despertarlo, se sobo los ojos con cansancio cuando estos ardieron, tenia sueño pero sus ojos se negaban por todos los medios a cerrarse, así que sin más remedio se levanto con cuidado haciendo a un lado parte de la manta, no quería despertar al pequeño que estaba junto a ella. Permaneció sentada unos segundos tan solo contemplando lo que había a su alrededor deteniéndose un instante en la suave respiración de ambas jóvenes que gustosas perecían descansar, seguro que Sango y Kagome estaban más agotadas y sobre todo acostumbradas que ella
No era que se quejara del suelo duro o frío, ni tampoco del poco espacio compartido no, aunque en aquellas circunstancias parecía casi imposible poder hacerlo, volvió a tallar sus ojos cuando de nueva cuenta estos ardieron bajo las lagrimas producto de un bostezo, después solo enredo sus dedos en su desaliñado cabello tratando de acomodarlo, rió un poco cuando imagino su aspecto y pronto evoco la imagen burlona que seguramente Yue le daría
Yue por kami, él era la otra razón por la que parecía el descanso no llegaba, y suspiro. Tomo su equipaje y lo coloco sobre sus piernas, miro hacia el frente solo para corroborar que sus movimientos no habían despertado a nadie y fue entonces cuando quito el broche y deshizo las cintas. Ropa, productos de higiene, y una manta que no recordaba haberla puesto ahí, llevo su mano mas al fondo y pronto sintió un objeto extraño chocar contra sus dedos, cuando lo saco, no pudo si no abrir sus ojos en autentica sorpresa haciendo que una vez más, los recuerdos aparecieran
Flash Back
-Lo siento mucho pequeña… tus padres, se han ido
-¿Qué?... No… no es cierto, eso no… no es cierto doctor
-Ellos están ahora en un lugar mejor Daniel y tú, tienes que ser fuerte – le había dicho colocando una mano sobre su hombro
-Están en el cielo… ¿ya no podre verlos?... – había musitado en voz baja, pronto grandes lagrimas surcaron sus mejillas - ¡quiero ir con ellos!, ¡quiero ir con ellos! – grito por todo lo alto - ¿por qué no puedo ir con ellos?
-Daniel por favor, trata de calmarte yo… no sabes como lo siento
Fin del Flash Back
Aquellas habían sido las únicas palabras de consuelo que el doctor le había brindado, tan solo un lo siento, no importaba cuantos años se llevaran conociendo. Recodaba vagamente su silueta enfundada en una bata blanca desapareciendo por el pasillo y entonces, se sintió completamente abandonada
Flash Back
-Estoy sola… no tengo a nadie
Seguía repitiéndose una y otra vez mientras sus manitas trataban de detener el llanto inútilmente, ahí parada en medio de aquella oscura, lúgubre y solitaria sala de hospital pronto escucho una débil melodía, una que sin duda y sin saber por qué, le había regalado más tranquilidad que todas esas horas de letargo y semiinconsciencia hasta llegado ese momento
-No llores… - se escucho – no llores por favor
-¿Qué?
-No debes llorar porque no estás sola… yo estoy contigo y siempre lo estaré
-¿Quién? ¿Quién eres?
Una mano pronto se extendió cerca de su rostro, en ella había una pequeña caja de música, la misma suave melodía que había hecho eco en sus oídos.
-¿¡Tu eres!? – sus ojitos se abrieron en reconocimiento cuando levanto la mirada
Y es que aquella había sido la primera vez en la que Yue, se había materializado ante ella
Fin del Flash Back
-Yue – pronuncio en voz baja mientras sus ojos seguían fijos en el cofre
…
El crepitar del los maderos y las voces susurrantes poco a poco se colaron en su subconsciente, eso, aunado a un delicioso aroma pronto despertaron su interés obligándola de pronto a abrir los ojos sintiéndolos arenosos
-Buenos días – había escuchado
Y aun completamente soñolienta respondió sin saber muy bien a quien le contestaba
-Lo siento, no queríamos despertarte
-Está bien… Kagome – le dijo levantándose y tallándose los ojos – ¿Es tarde?
-No lo es tanto
-¿Danielita descansaste? – pregunto Shippo con voz inocente sentado junto a Sango
-Debe estar agotada – menciono Sango moviéndole a la sopa
-Debiste estar muy cansada para ser la última en levantarte – secundo la miko sonriéndole amablemente
-¿Qué?... ay no Kagome – se levanto como resorte – se supone que hoy nos iríamos llegada la mañana – comenzó a calzarse los zapatos y a arreglarse el cabello – y ahora por mi culpa…auch… tenemos que irnos tan tarde
Si, la verdad si estaba cansada, pero no solo era eso, pues la noche anterior sumida en sus memorias, no recordaba la hora en que se había quedado dormida, solo sabia que había sido ya muy entrada la madrugada
-Tranquila no te preocupes, de hecho nos hiciste un favor a todos
-¿Cómo? – cuestiono deteniéndose y mirándola por sobre su hombro
-No podíamos irnos con el estomago vacio – Sonrió
…
No, ¿en serio?
Eso tenia que ser una broma
Y una de muy mal gusto
¿Por qué?, ¿Por qué a ella?
¿Había escuchado bien…?, Ok, ok, tal vez se estaba poniendo paranoica
-Daniel no te quedes atrás, estamos en el territorio de hombres araña y si te ven desprotegida no dudaran en atacarte
RAYOS… había escuchado perfectamente, arañas, arañas, arañas, arañas… horrendas y peludas arañas de ocho patas
-Ajá – fue la simple respuesta que le dio al hanyou antes de seguirlo junto a los demás
Que podía ser peor que eso… ni siquiera quería averiguarlo y es que quizá, solo quizás con algo de suerte pasarían inadvertidos por aquel lugar
Y es que antes de que empezara su rutina esa mañana como lo llevaba haciendo desde hace tres días desde que salieran de la aldea, había escuchado vagamente a Inuyasha y a Miroku hablar acerca del supuesto poblado por el cual debían de cruzar si es que querían encontrar algún rastro de Naraku, aquel hanyou del cual ya le habían hablado y que una vez más, había desaparecido
Lo que habían olvidado mencionar y apenas llegaron al lugar, era que la villa estaba en medio de la nada completamente deshabitada y todo, gracias a los ataques de los arácnidos pues estos habían acabado con toda vida y muy probablemente, un encuentro con esas cosas tendría lugar si es que su presencia se llegaba a sentir
-Daniel, ¿Te encuentras bien? – pregunto Kagome al ver que la chica casi no se movía
-Quizá se encuentre algo asustada – dijo la exterminadora
-Danielita, ¿estás bien?, tienes la cara pálida
Shippo montado en la canastilla de la bicicleta de Kagome, había volteado hacia Daniel para corroborar lo antes dicho por ambas jóvenes encontrándola más blanca de lo que había imaginado
-Estoy, estoy bien… ustedes… sigan adelante, muy adelante – pensó
Kagome, aun viéndola por sobre su hombro solo suspiro, entendía perfectamente como se sentía la chica, como no comprenderlo cuando ella misma se había encontrado en similares condiciones apenas llego a ese mundo.
Camino un poco más rápido sin que esto se notara demasiado solo para darle alcance al hanyou quien iba al frente del grupo, debía hablar con Inuyasha y hacerle ver cuál era el punto, necesitaba proteger a Daniel como en su momento sus amigos lo habían hecho con ella
-Inuyasha, creo que lo mejor será que rodeemos la aldea… Daniel no se ve muy bien – susurro la miko caminando a un lado del joven
Inuyasha volteo a verla un segundo, era cierto lo que Kagome le decía, pero si querían encontrar el rastro de Naraku aunque sea efímeramente, necesitaban forzosamente pasar por ahí ya que aquel era uno de los pocos lugares en donde la energía maligna y las criaturas antes absorbidas por el hanyou, habían logrado escapar de sus manos
-Entiendo lo que a lo que te refieres pero no podemos detenernos ahora Kagome, además, si regresamos seguramente tendremos dificultades… llevan un rato siguiéndonos
-Que, ¿a que…
-Inuyasha… nos tienen rodeados
Miroku tenía razón, estaban rodeados, al fin aquellas criaturas se dignaban a hacer acto de presencia y como todo unos cobardes, acompañados y en grupo, un gran grupo
Que más podían esperar si eran los desperdicios de Naraku
Inuyasha sonrió de lado, eso era justo lo que él había esperado y que ahora llegado el momento no hacia más que divertirlo y llenarlo de repugnancia. Pequeña gran contrariedad
-Prepárense, hay que pelear…
Y tras un par de segundos, el grupo ya estaba en posición de combate, cada uno con sus respectivas armas esperando cualquier tipo de señal, pero por lo que se veía, las arañas no querían salir de su escondite, solo estaban ahí, cual depredadoras cazando a su presa, moviéndose apenas con el viento y acechando desde la obscuridad y espesura del lugar
No por nada habían elegido aquel bosque cubierto por las penumbras, en donde el aire escaseaba y el ambiente era calurosamente húmedo, eso sin mencionar lo crecida que estaba la hierba en medio del agua sucia y barro causándoles una ligera picazón. Demasiado desagradable a la vista humana pero bastante conveniente para ellas
Daniel se había quedado rezagada por lo menos tres metros de donde ellos estaban, tan solo a la expectativa. Había escuchado claramente lo que Inuyasha les había dicho, pero ¿qué hacía ella?, de todos allí era la única que no tenía un arma, ¡hasta Shippo poseía un trompo!
Bueno, tenía un espejo, toallitas húmedas, crema para el rostro… y también para las manos, no, no, no, eso no le serviría de nada a menos que fueran alérgicos al perfume… ¿¡a lo mejor si les hacía manita de puerco!? eso siempre funcionaba. Cielos, en que estaba pensando, definitivamente no encajaba en ese lugar T-T
Avanzo unos pasos y de inmediato una lluvia de aguijones cayó frente a ella obligándola a cubrirse con ambos brazos, no tenia mucho tiempo para advertir la situación y cuando el ataque ceso, lo único que pudo ver más allá fueron los rostros desencajados de sus compañeros
¿Qué? ¿Qué había sucedido?
-Miserable no te atrevas a tocarla – Había escuchado de Inuyasha
Y es que cuando sintió una presencia detrás suyo y volteo a esta ya era demasiado tarde, una gigante araña la había mandado al suelo con un gran golpe en las costillas
-DANIELLL
-Señorita Daniel
-HIRAI-KOT… -Sango había intentado enviar su boomerang antes de que la espantosa criatura le asestara otro golpe, sin embargo y antes de que este abandonara su mano varios hilos se apretaron alrededor de el imposibilitándole realizar el acto -¿Cómo?
Cuando se dio cuenta, ya todos estaban rodeados de telarañas y entonces lo comprendió, Daniel fue su objetivo desde el principio, ella era a la única que podían atacar puesto que se había quedado sola y atrás
-Inuyasha – lo llamo asustada volteando hacía él – Daniel
-Lo se… esas malditas – dijo con dificultad tratando de zafarse de los hilos
-¿Qué es lo que vamos a hacer? no, no podemos dejar que la lastimen – continuo Kagome con clara preocupación
Pero por mucho que quisieran moverse aquellas fibras se pegaban más a sus cuerpos
-Rayos – bramo Inuyasha entre enfurecido y desesperado, necesitaba salir de ahí a como diera lugar y ayudar a la peli-negra, de otra manera jamás perdonaría su falta. Solo habría que ver su rostro para saberlo
Pero Daniel era otra cosa, estaba boca abajo sobre el suelo intentando desentumecerse del golpe y de paso encontrar sus ideas entre los segundos de inconsciencia que había obtenido, y aun con la vista borrosa, logro ver delante de ella un tronco podrido pero en buen estado, al menos le serviría para dar un buen golpe y alejarse de ahí, porque no se necesitaba ser un genio para saber que la araña seguía detrás de ella y que seguramente intentaría algo más
Un poco más, unos centímetros más en completo sigilo y sus dedos ya estaban rozando el madero, respiro hondo tan lento como pudo y entonces, un alarido desgarrador resonó de pronto en sus oídos, lo demás sucedió a una velocidad alarmante
…
No tenia intenciones de morir no importaba cuan asustada y desprotegida se encontrara, y es que apenas escucho aquel grito desgarrador su cuerpo reacciono, ya no tenia tiempo y esperar por ayuda no era una opción
Se armo de valor y antes de que se diera cuenta el leño ya estaba en su mano, volteo tan rápido como pudo solo para ver aquel rostro espantoso de ojos rojos antes de que la fuerza de su golpe lo volteara y lo mandara unos centímetros hacia atrás
Ese era el momento, se levanto vertiginosamente con un dolor punzante sobre su hombro debido a la energía ejercida, más gritos, más alaridos hirientes provenientes de todos lados le anunciaban guerra, echo la vista hacia atrás en espera de que algo la sacudiera, pero solo pudo advertir el momento en que un potente ataque de miles de diamantes se incrustaban por todo el cuerpo del ser haciéndolo gemir de dolor, siguió con su vista el origen descubriendo a Inuyasha como el responsable
-Daniel, Daniel ¿Estás bien? – le pregunto el hanyou una vez que llego en medio de brincos hasta ella – ¿Daniel? – la volvió a llamar apenas noto que no le contestaba
Y es que como hacerlo después de semejantes acontecimientos
Pues sus ojos estaban inquietos y fijos en el lugar donde la araña, que ahora notaba tenia forma casi humana, yacía muerta y destrozada con enormes fragmentos de cristal atravesando su cuerpo. Aun podía escuchar el desagradable crujido de la piel desgarrándose sin olvidar el chillido con el que esta fue acompañada.
De lo demás ya no quedaba nada
Pestañeo un par de veces un poco más consciente, sus labios se entreabrieron con un ligero temblor en ellos, su respiración cada vez se hacía más dificultosa y su cuerpo, pronto siguió el mismo patrón que el de sus labios. Una lagrima enseguida rodo
-Maldición – mascullo Inuyasha una vez que advirtió la situación, Daniel no solo estaba aterrada si no también en shock, de haberle hecho caso a Kagome, de haber llevado las cosas con más calma y buscar por otro lado, nada de eso habría ocurrido
Todo había sido su culpa
Así que en un acto protector, con una mano rodeo la nuca de la peli-negra atrayéndola hacia él mientras que con su cuerpo, trataba de ocultarle esa horrenda imagen que sabía quedaría grabada por siempre en su cabeza
-Yo… – la escucho susurrar entre su haori – eso no…
-Lo sé… no tienes por qué decirlo
Después de eso, tan solo hubo silencio
…
Como se habrán dado cuenta en el titulo este capitulo lo dividí en dos, ¿razón?, más que nada por su extensión, y agárrense por que a partir del siguiente cap. voy a revelar muchas cosas y nuestro querido Sesshi por fin hará su verdadera aparición
También aclaro para aquellos que hayan notado cierto acercamiento entre Inuyasha y Daniel y antes de meterme en problemas con los fans de Kago
NO, Inuyasha no se esta enamorando de Dani y NO, Daniel tampoco de Inuyasha
Pero por ahí va a haber algo
Ok, no hago más larga esta explicación y mejor nos leemos en la próxima
