Hola hola, ¿Qué tal mis estimados lectores?, aquí vengo de desvergonzada publicando otro capitulo a mes y medio de la pasada actualización O.o, solo me queda decir ¡Mil disculpas! T-T no fue mi intención tardar tanto pero mi condenada musa de la inspiración se fue de vacaciones antes de tiempo y dejo botado el trabajo, ¡perdón en serio!
Aunque bueno, algo bueno surgió de esto y eso fue que ya regreso a mí la inspiración ¡yeeeeeyy! ^u^
Como sea, espero que disfruten este capitulo el cual es la pauta para que se develen los misterios en esta historia, así que me harían muy feliz recibir sus comentarios al respecto, acuérdense que con ellos nos alimentamos los que escribimos, así que sin más
Inuyasha no me pertenece y hago esto sin fines de lucro. A leer se ha dicho
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CAPITULO 6: Revelaciones Parte 2
Apenas había terminado de hablar con Miroku sobre las guardias que harían esa noche, los ojos de Inuyasha buscaron a Daniel tal, y como llevaba haciéndolo desde que llegaron hasta ese bosque tranquilo y apartado de lo que horas antes habían encontrado.
Y la encontró, ahí, sentada y callada sobre un tronco caído junto a Kagome quien de nueva cuenta revisaba la venda que había colocado sobre su hombro y alrededor de sus costillas, aquel había sido un fuerte golpe para quien tuviera un cuerpo frágil, para quien tuviera un cuerpo humano. Milagrosamente ningún hueso había sido fracturado o resultado con alguna fisura. No quería admitirlo pero el remordimiento que tenia era grande, y más aun cuando la esencia que la joven había dejado sobre su cuerpo era de temor puro, jamás podría olvidar sus ojos llorosos y consternados, su negruzco cabello pegado al rostro por el sudor, y su convulsionante cuerpo junto al de él, ¿Qué había hecho?. Por primera vez en todo ese tiempo, una pregunta cruzo por su cabeza, ¿A caso Kagome también había pasado por el mismo trauma en el que ahora Daniel se encontraba?, eso era muy probable, pero por aquel entonces, quien era él para advertir una situación así cuando lo único que le importaba era sí mismo y la perla de Shikon
Dejo de verla una vez que escucho lo llamaban, volteo tranquilamente hacia Miroku quien traía consigo leños de varios tamaños para alimentar el fuego en la fogata, aquello sería suficiente hasta que amaneciera y por mucho les traería un poco de calor entrada la mañana
-Creo que con esto será suficiente, Shippo viene con otro tanto – dijo Miroku dejando los maderos sobre el suelo. Inuyasha asintió con los brazos cruzados al pecho, irremediablemente había vuelto sus ojos en dirección a la joven viajera
-¿¡Sigues preocupado por ella!? – menciono calmadamente el peli-negro observando hacia donde el hanyou lo hacia –Sabes que tarde o temprano situaciones como estas iban a presentarse, tiene que aprender a guardar la calma por difícil que parezca
-Lo se, es solo… intento verlo desde otra perspectiva
-¿A qué te refieres Inuyasha? – ambas cejas se arquearon
-No es nada – negó suavemente y continuo con su escrutinio hacia la joven frunciendo el entrecejo – parece que nada ocurrió… cuando ustedes llegaron – volteo a ver al monje – Daniel se convirtió en otra… ya no era la misma chica asustada que se convulsionaba entre mi cuerpo
No hubo un solo comentario al respecto, puede que Inuyasha tuviera razón, después de todo había sido él quien de primera mano había visto lo que había sucedido con Daniel, y para cuando ellos llegaron, apenas si advirtieron un pequeño atisbo de lo que fuera el temor en todo su esplendor, al menos así lo decía la palidez de su rostro o la casi nula interacción que había tenido con ellos después de eso
No podía culparla, de hecho se ganaba su respeto
…
Había pasado tanto tiempo sentado en el suelo haciendo su guardia, que sin darse cuenta se había adormecido, el cabeceo que dio lo hicieron abrir los ojos de golpe. Aun adormilado se sobo los ojos y pronto, su mirada se fijo hacia el frente
-Daniel – pronuncio una vez que la vio sentada contemplando las estrellas
-Son hermosas, no lo crees
-¿Qué haces despierta a estas horas? – musito con voz suave ojeando a sus demás compañeros
-Solo, no podía dormir… creo que aun sigo impresionada por lo de esta tarde – apretó sus ojos y en seguida se encontró recordando, aquello sería por mucho la mayor aversión que cargaría en su vida
-Con respecto a eso… lo lamento – dijo cabizbajo
-¿Por qué te disculpas?
-Si no fuera por mi nada de esto habría pasado – refirió desviando su rostro hacia un lado, se sentía incapaz de sostenerle en ese momento la mirada – la obsesión que tengo de encontrar a Naraku no me deja ver más allá, es por eso que los guíe hasta ese bosque plagado de energía maligna
-Inuyasha, dime – pregunto bajando su bella mirada a la fogata. Sus pies que hasta ese entonces estaban pegados al pecho, los había desencogido y puesto de lado - ¿Por qué odias tanto a ese tal Naraku?, es decir, conozco sus razones para perseguirlo pero… ¿y las tuyas?
Inuyasha se sorprendió, y después de algunos segundos en los que contuvo el aire, lo dejo salir pesadamente por la nariz arrugando ligeramente el cejo, aquel era un tema del que no le gustaba mucho hablar y menos por que seguía doliéndole la inesperada muerte de Kikyo, se había marchado sin ver el final de aquel hanyou como lo se había prometido.
Aun podía recordar perfectamente sus ultimas palabras, su sonrisa, la calidez en sus ojos que solo hasta ese momento mostraban haciéndola ver más bella de lo que ya era, sus lagrimas, pero sobre todo, recordaba lo que con su último aliento intento transmitirle
-No quería que tuviera que sufrir más – la peli-negra arqueo una ceja – Yo solo quería… protegerla para siempre
Daniel entrecerró los ojos intentando comprender aquellas palabras mientras observaba en silencio a Inuyasha quien parecía, sacaba a flote su dolor. La tristeza que reflejo su rostro bien pudo haberse comparado a la suya, y entonces lo comprendió, Inuyasha sufría una pérdida irreparable tanto como la de ella años atrás. Sintió su corazón estremecerse
-Naraku es… - Inuyasha se atrevió a seguir – hace mucho tiempo la perla tuvo un guardián, el cual era el encargado de protegerla y de purificarla de todas las energías malignas que la rodeaban… Kikyo era ese guardián
-Kikyo, dices –El peli-plata asintió y luego dirigió su mirada hacia el cielo, esa historia era bien conocida por él y otros tantos más
-Hace cincuenta años Kikyo y yo fuimos engañados por un ser despreciable para que nos traicionáramos mutuamente, de esa manera la perla resplandecería con odio y con maldad nacida desde nuestros corazones – sonrió con amargura – esta demás decir que aquel ser era Naraku
-Entonces, no me digas que…
-Si, eso fue lo que sucedió… cegados por la traición ambos intentamos saldar nuestras cuentas. Yo robe la perla y Kikyo… ella murió protegiéndola – sus ambarinos ojos volvieron a Daniel, en ellos había verdad y tristeza a la vez – permanecí sellado en un árbol todo ese tiempo hasta que Kagome apareció, después de eso me entere de lo que realmente había sucedido. Naraku tomo mi forma y ataco a traición a Kikyo haciéndonos ver como enemigos
-Entiendo – apesumbrada solo bajo la mirada hasta el suelo. Una risa apagada y triste de pronto llego a sus oídos
-Pero eso no fue lo peor, ¿sabes lo que fue? – la mirada preocupada de Daniel regreso a él – Lo peor fue que no pude protegerla… por segunda vez
-¿Por… segunda vez?
-Kikyo volvió a la vida hecha de barro y huesos, el odio que me tuvo antes de morir volvió a resurgir pero con el tiempo y la verdad finalmente pudo comprender que era a Naraku, a quien debía despreciar – un nudo se formo en su garganta haciéndolo tragar duramente y pensar, la razón por la que se abría de aquella forma hacia ella
Quiso retractarse, no decir más pero no pudo, simplemente necesitaba desahogarse como no lo había hecho con nadie en su momento, y como no lo haría con otro jamás, por que de sobra sabia que las reacciones y emociones que desencadenara entre los suyos, siempre se dividirían y terminarían por lastimar a quien no lo merecía y él, se sentía incapaz de llevar otro peso más encima. La culpa no lo dejaría al menos hasta que terminara por perdonarse o en su caso, hasta no ver el fin de Naraku y de todo lo que tuviera que ver con él
–Hace unas semanas… en una de nuestras tantas peleas con ese ser repugnante – apretó la mandíbula y sus puños pronto se cerraron – Kikyo volvió a morir en sus manos – rabio furioso. Nuevamente el escozor de días pasados se volvió a sentir alrededor de sus ojos – y yo… yo no pude hacer nada - susurro con impotencia – Lo siento – desvió el rostro hacia un lado – No sé por qué te dije todo esto… perdóname
Daniel no dijo nada, solo lo miro con profunda tristeza sin que este la notara, comprendía muy bien su dolor y lo que era perder a un ser querido, cercano. El odio que sus ambarinos ojos reflejaban solo le confirmaban por cuanto sufrimiento había tenido que pasar todos esos años, porque aunque Inuyasha no se lo dijera, ella podía ver el inmenso amor que él tenía por Kikyo, así que conociendo mejor la situación, se maldijo internamente el momento en el que tuvo que hacerlo recordar
Dejo salir el aire con lentitud y con calma miro alrededor esperando que alguno de sus compañeros hubieran despertado por el sobresalto que tuvo el hanyou, más no había sido así y agradeció en silencio por eso. Poco imaginaban que en aquel mutismo intencionado, un tercero se había unido y escuchado. Kagome había despertado
…
Cuando la mañana llegó, se encontró sufriendo los estragos de quedarse despierta hasta altas horas de la madrugada, sentía un sueño infernal más ya no intentaría dormir por que de sobra sabía que dentro de poco los demás se levantarían e iniciarían con la rutina de ese día. El sol brillaba tenuemente en el horizonte lo que la hizo suponer que aun era temprano, se tallo los ojos y luego se incorporo bajando la manta hasta su cintura encontrando a Miroku despierto.
-Buenos días señorita Daniel, ¿Descanso?
-Dormí bien, gracias – mintió. Desde que hablara con el hanyou hasta lo que serían varias horas después en que Miroku lo relevo, solo hasta ese entonces ella se había dejado caer y abrazar por los brazos de Morfeo mientras que Inuyasha completamente hermético, se había marchado.
-Me alegra escucharla decir eso, creí que como se había quedado despierta con Inuyasha gran parte de la noche estaría más cansada… a propósito, ¿Cómo sigue su hombro?
-Mejor supongo – le dijo tocándoselo y estirando el brazo – no me duele tanto como pensé
-Tiene un buen brazo señorita – sonrió – no cualquiera puede golpear a un ente con tanta fuerza como usted lo hizo
-¿Lo dices enserio? - le devolvió el gesto – Entonces creo que jugar Baseball de vez en cuando sirve para algo
…
Sesshomaru ni siquiera hizo el intento por esconder su irritación, seguir el rastro de Naraku a esas alturas era francamente imposible, el miserable se había escapado sin dejar rastro, otra vez, más no por eso estaba así, no importaba cuan desesperado estuviera por encontrarlo, la frustración de terminarlo el día en el que se enfrentaron había sido sustituida por una inquietud aun mayor y retorcida, tanto, que ya hasta tenía un nombre. Daniel
Esa mujer humana aparecida de la nada le causaba una curiosidad innata, demasiadas preguntas, solo una respuesta, demasiados huecos en blanco y ese era un gran problema al menos para él quien era conocido por su raciocinio e inteligencia, demás estaba decir, su letalidad. Arrugo el cejo casi sin darse cuenta, no estaba acostumbrado a prestar más atención de la debida y menos en situaciones tan elementales como aquella, en donde el advenimiento de la joven no debería representar más que el mínimo interés
Sin embargo, con él ahora en medio de la nada y con Jaken pisándole los talones las cosas pintaban muy diferente, estaba dispuesto a encontrar respuestas y develar el misterio que envolvía a la chica, porque algo era seguro, no era la primera vez que ambos se veían
…
Dos semanas después de que dejaran la aldea, y una y media antes del ataque de los arácnidos, Daniel ya se había adaptado a ese nuevo estilo de vida errante, y aunque aun no estuviera muy familiarizada con ese mundo y con todo lo que la rodeaba, el recelo por lo desconocido había desaparecido casi en su totalidad
Apenas llegada la tarde y con el sol a punto de ocultarse buscaron un lugar para acampar, de nada servía seguir y menos con el estomago vacío, después de todo, durante el día solo habían desayunado y tomado un refrigerio para el almuerzo, así que, ¿quién podría culparlos por abandonar su búsqueda tan temprano? que sin ninguna mira, los estaba llevando a nada
Como fuera el caso, Daniel ahora se encontraba haciendo parte de su trabajo, al menos el que le tocaba realizar por esa noche. Hacer la fogata y ayudar a Sango a cocinar. Porque si bien la trataban como una invitada, nada le impedía ayudar lo mas que se pudiera, inclusive, si esto representaba un reto para ella como lo había sido la pesca en donde pensó sus habilidades para la supervivencia estaban destinadas al fracaso. Definitivamente era más cómodo y fácil abrir una lata de atún
-Que rico Sango, el guiso te quedo delicioso – dijo Shippo metiéndose grandes porciones de comida a la boca
-Es cierto mi querida Sango – secundo el monje degustando el ligero sabor agridulce en su boca – está realmente excelente, ¿tú qué opinas Inuyasha? – pregunto volteando hacia él
-Ah… esta bueno – tercio un poco incomodo sentado al lado de Kagome quien le sonrío
-Se los agradezco pero no todo el merito es mío, Daniel fue quien me sugirió usar polvo de curri en vez de pasta de soja, también pusimos otras cosas que no creí que fueran posibles de combinar
-Parece que te desenvuelves muy bien en la cocina Daniel – alago enseguida la miko
-Si, eso parece – sonrió y dirigió una mirada tímida a Kagome, después de eso volvió a clavar sus ojos en el plato de comida que tenía entre sus manos, la verdad era que dentro de todos esos años de forzada independencia, si había aprendido a cocinar muy bien y a veces, hasta experimentar
…
Apenas había recogido las cacerolas de la cena, algo la obligo a levantar presurosa la vista hacia el frente, el sonido suave y débil de lo que parecía ser una melodía resonaba con profunda delicadeza en sus oídos, y eso la estremeció. No tenía idea de que se trataba pero sentía una imperiosa necesidad de salir corriendo en busca de lo que fuera que fuera a encontrar. Dejo el cucharon dentro de una olla y enseguida se puso de pie dando apenas unos pasos
-¿Pasa algo Daniel?
-Inuyasha – volteo el rostro a su encuentro y cuando lo hizo, el hanyou ya estaba detrás de ella –Yo… - la oji-miel miro alternadamente de Inuyasha al bosque
-¿Estás bien?
-…Si… estoy… estoy bien, es solo que
-¿Qué? – pregunto frunciendo ligeramente el cejo al ver como los ojos dorados de la joven, poco se despegaban de la penumbra más allá de los árboles
-Inuyasha, señorita Daniel ¿Está todo bien?
Ambos voltearon al mismo tiempo a quien los había llamado y ninguno supo que responder, irremediablemente Inuyasha había vuelto sus ojos hacia ella inconsciente quizás de obtener la misma respuesta, y al monje extrañado, se le unieron otras miradas curiosas
-¿Está todo bien? – volvió a preguntar el oji-azul con más seriedad
El instinto de Inuyasha despertó en seguida, y por alto reflejo coloco una de sus manos sobre el hombro de Daniel como si con ello pudiera apartarla o protegerla de algo, sin embargo, el gesto que hizo la peli-negra al colocar su mano sobre la de él, lo tranquilizo
-Si claro, solo… quiero ir a estirar un poco las piernas si no les molesta, estoy algo entumida – Inuyasha frunció levemente el cejo
-¿Quieres ir a caminar a estas horas? – pregunto Kagome con cierta incredulidadenarcando ambas cejas– la verdad, no sé si sea buena idea
-Prometo no tardar – esta vez miro de reojo a quien estaba a su lado, lo ultimo iba para él – no me alejare
Y a regañadientes Inuyasha tuvo que soltar a Daniel y alejarse unos pasos de ella. Cuando la joven volvió a mirarlo esta vez estando de frente, supo que al menos por esa noche se haría su voluntad y que él no debía interferir, lo único que le quedaba por hacer era estar alerta por lo que sea que fuera a ocurrir
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Cuando Daniel estuvo fuera del campo de visión de los chicos, soltó el aire con pesadez, sabía que la curiosidad pocas veces traía algo bueno y más cuando ese algo era desconocido, sin embargo, sea lo que fuera que la estuviera atrayendo, no podía evitar ser seducida cual mariposa a la luz
Alguien la estaba llamando
Luego de unos minutos y embelesada en aquella bella canción que cada vez se hacía más nítida, un pequeño lago se abrió paso frente a sus ojos, era hermoso, con cientos de luciérnagas creando una bellísima ilusión de miles de colores danzando sobre el agua, y por las ondas que se hacían, irremediablemente se encontró observando hacia donde estas se encontraban. Sus ojos se abrieron con sorpresa
Una mujer, la silueta de una bella mujer que en esos momentos extendía sus inmaculadas alas hizo que contuviera el aliento y se detuviera. Cuando la conmoción pasó y al no verse descubierta, al menos en ese instante, camino hacia ella en completo silencio adormecida por la hermosura de su voz. Ahora sabía de dónde provenía aquel canto. Cuanta nostalgia la invadió. Cerró sus ojos y solo se dejo llevar por aquella inquietante calma que se le hacía tan familiar
-Así que tú eres la joven que ha venido desde lejos
Daniel abrió los ojos repentinamente al escuchar aquella voz, no se había dado cuenta en qué momento su canto había cesado o cuánto tiempo llevaba perdida en sus divagaciones. Azorada volvió su vista a ella
-No temas, lamento haberte asustado
Las palabras intentaron abandonar su garganta pero no atino a responder. Un silencio de lo más inquietante se apodero de ellas y Daniel, no podía sentirse más incomoda y extraña en ese lugar. Pronto recordó algo que le daría significado a esa visita
-¿Cómo… como es que sabe que he venido desde lejos? – se encontró hablando por primera vez
-Porque él dijo que vendrías – y tras un movimiento grácil de su cuerpo el cual origino pequeñas ondas en el agua, dio media vuelta sin tratar de alejarse, parecía estar más concentrada en la belleza cristalina del lago que en la presencia de una extraña
Y Daniel, después de haber seguido sus movimientos como propios, se encontró preguntando lo obvio
-¿Él…?
-Yue dijo que vendrías – al decir esto volvió sus tranquilos orbes cafés hacia la joven, y en ella no encontró otra cosa si no un rostro desencajado por la impresión
-¿Conoces… a Yue? – susurro aun incrédula
-Se más de lo que parece… Daniel
Mogami ni siquiera hizo el intento de ocultar su recelo, ¿quién era ella y por que hablaba con tanta familiaridad de quien fuera Yue?, pocas cosas tenia gravadas en la mente en relación a él y a su misteriosa existencia y de buenas a primeras aparecía alguien que suponía conocerlo y hablarle sin miramientos sobre si misma
-Disculpe pero ¿Quién es usted?
-Mi nombre es Léris, y te he estado esperando
-¿Yo…? – ladeo el rostro con curiosidad – lo siento no entiendo ¿Por qué?... ¿Cuál es la razón?
-Pronto lo sabrás, debes tener paciencia y ser fuerte, pero sobre todo, debes confiar en él
-¿En él?... ¿En quién?
-Sesshomaru
Esas palabras hicieron eco en su cabeza y pronto se encontró rememorando sus extraños encuentros con él desde que llegara. Intento tomarlo con calma
-Confía en que te ayudara a encontrar lo que tanto buscas y tú le devolverás lo que ha perdido, que jamás ha conocido
-Lo que ha perdido y que jamás ha conocido - repitió dubitativa -¿Qué quiere decir con eso?
-Solo confía Daniel y nunca desesperes –El fuerte aleteo que dieron sus alas hicieron que la morena se cubriera con ambos brazos, segundos después cuando vio sobre estos, Léris ya había desaparecido dejando en su lugar gotas de agua de cayendo al lago, y del misticismo anterior, ya no quedaba nada.
Suspiro mirando al cielo, era cierto que algunas de sus preguntas habían obtenido respuesta, pero por lo que se veía, su estancia en ese lugar seria más complicada de lo que realmente imagino
…
Días después de su inesperado encuentro con Léris, Daniel no tenia muy seguro lo que iba a hacer, confía en él le había dicho, él te ayudara a encontrar las respuestas que tanto buscas pero, ¿realmente sería lo correcto? Además, ¿Qué haría? ¿Buscarlo? ¿Sesshomaru sabría algo al respecto?, francamente lo dudaba y se sentía incapaz de abandonar la seguridad del grupo
Cuando Kagome y Sango decidieron ir a darse un baño ella había declinado su invitación diciendo que lo haría después, de alguna manera deseaba quedarse a solas con quien conociera mejor al youkai, y ese sin duda era Inuyasha, sinceramente no esperaba mucho, ya una vez se lo había dicho y de ese tiempo a la fecha, las cosas poco podían cambiar, pero aunque fuera algo necesitaba saber realmente quien era Sesshomaru, y si en realidad podía confiar en él, el único problema que por ahora tenia, era hablar con el hanyou en presencia de Miroku y hacerlo también participe de sus inseguridades, sin embargo, como si su mente fuera leída, el monje se había disculpado y mencionando los incontenibles deseos que tenia de salir a dar una vuelta, lo que para Inuyasha y Daniel, solo significarían problemas
-Oye Inuyasha ¿puedo preguntarte algo? – menciono desde su lugar en donde tranquilamente arropaba a Shippo ya dormido – Es a cerca de tu hermano
-¿Mi hermano?, ¿Te refieres a Sesshomaru?
-Si a él
-¿Qué es lo que quieres saber sobre él? – cuestiono intrigado entrecerrando los ojos, poco conocía a Daniel y el que ahora le mencionara al mayor de los Taiso le provocaba curiosidad
-Bueno, no sé, me gustaría saber desde cuando se conocen, tal vez, ¿Desde pequeños? – tartamudeo y se acomodo un mechón de cabello detrás de su oreja con cierto nerviosismo
El ambarino sonrió divertido volteando el rostro hacia un lado por un momento, definitivamente aquello era extraño y sentía la necesidad de indagar - ¿Necesito preguntar, a que se debe ese repentino interés por uno de los mayores asesinos de esta época? sabes que Sesshomaru no es alguien a quien puedas conocer, ya lo hemos hablado
Daniel arrugo el cejo al verse descubierta sosteniéndole la mirada por un rato, no quería ser un enigma pero se sentía incapaz de involucrar a otros en sus asuntos y más si esos otros tenían los suficientes problemas como para agregarles uno más, aunque si se los pedía, sabía que Inuyasha los demás no le negarían la ayuda a pesar de que estuvieran en situaciones diferentes. Lo que pasaba era que no estaba completamente segura de dejar que la apoyaran
-Entonces creo que no debí preguntar – bajo su mirada hacia el fuego insegura de decir más
A esto, Inuyasha la contemplo en silencio desde su lugar, tal vez, si lo pensaba mejor aquella pregunta parecía más bien relacionada con su travesía y con la extraña actitud que había adoptado desde aquella noche que regresara del bosque
-¿Daniel? – la llamo y la joven tuvo que levantar la vista hacia él - ¿Qué es lo que pasa? Sabes que puedes confiar en nosotros… ¿dime, has tenido algún avance… ya sabes… con lo tuyo?
-En realidad no estoy muy segura
Voces provenientes de entre los árboles se escucharon haciéndolos voltear a ambos, Sango y Kagome regresaban furiosas ya que cierto monje pervertido las había seguido, y este como siempre, llegaba detrás de ellas con un gran golpe en la cabeza y las defensas bajas
-Huuyyy esto es el colmo – bramo la exterminadora - quisiera ver el día en que Kagome y yo podamos darnos un baño tranquilas sin la necesidad de ser vistas por un pervertido
-Sus mañas lo llevaran a la extinción – secundo la miko– Y creo que eso será muy pronto – amenazo dándole una gélida mirada
-Ajajaja… aaaaahhh – rasco su cabeza y luego la agacho
-Bien, creo que es mi turno de tomar un baño, lamento no haberlas alcanzado chicas
-No te preocupes por eso, ahora vete antes de que se haga más noche – acoto Kagome con voz suave
-Ah, y no te preocupes por los fisgones que nosotras nos encargamos – apoyo Sango de brazos cruzados mientras miraba retadoramente a quien permanecía derrotado
…
Una vez en el lago de aguas termales comenzó a despojarse de su ropa dejándola caer sobre el suelo, ni siquiera se había tomado la molestia en observar a su alrededor. Sentir el agua caliente sobre su cuerpo era todo lo que necesitaba en esos momentos para estar feliz, ya que por primera vez desde que llego a ese mundo tomaba un baño en aguas térmicas y solo hasta entonces, se había percatado de lo agarrotados que habían estado sus músculos todo ese tiempo, pues el dormir a diario sobre el suelo, caminar horas interminables de un lado a otro y sobre todo no descansar lo suficiente, la habían llevado a tal situación. Sus ojos se cerraron unos momentos para descansarlos mientras se dejaba flotar boca arriba, más un ruido proveniente de entre los arbustos la puso en alerta, dudaba que se tratara de Miroku, bastantes amenazas de muerte había tenido el pobre por un día. Así que cuando sintió una presencia lo suficientemente cerca lanzo sus piernas hacia abajo y en seguida se encontró de pie con el agua cubriéndola hasta las costillas. Ambos brazos cubrían sus pechos y sus ojos recelosos, pronto reconocieron a quien tranquilamente se acercaba hasta ella
Lo cierto era que esperaba encontrarse con cualquier tipo de amenaza antes que encontrarse con, él
…
Segundos más segundos menos fueron los que le dieron el pudor para dejarse caer de sentón en el agua y casi por instinto se abrazara a sí misma, no le agradaba para nada la manera en que Sesshomaru estaba mirándola aunque no fuera de forma morbosa, pero encontrarse reflejada en aquel rostro frío e inexpresivo que sin lugar a dudas era intimidante y temible, por mucho estaba crispando sus nervios
-¿Piensas quedarte ahí parado sin decir nada? – avergonzada volteo el rostro hacia un lado – porque si es así bien podría irme
-He venido por respuestas, y algo me dice que tu sabes más de lo que parece
De pronto Daniel no supo que pensar, demasiadas ideas cruzaron su cabeza haciendo casi notoria la preocupación en su rostro, creía que ese asunto había quedado zanjado entre ellos, aquel donde ella no sabia por que había llegado a parar a ese mundo, y él, siendo un mero espectador en el suceso, sin embargo, algo le decía que era otro tipo de demandas las que le pedía. Levanto la vista una vez que escucho ruido, Sesshomaru se acercaba a ella con la clara intención de no irse de ahí hasta no obtener lo que quería. Con parsimonia lo vio tomar lugar en una de las altas rocas antes de volver su vista hacia ella
-Sal del agua
-¿Co…cómo? – lo mira atónita ante tal petición creyendo haber distorsionado sus palabras
-Dije que salgas del agua, dudo que desees hablar estando… en esas circunstancias – remarco con los ojos fijos sobre ella mientras que Daniel se estaba forzando para que los colores no se le subieran al rostro, como sea que fuera no podía salir con él ahí pero tampoco podía quedarse, la transparencia de las aguas era mucha, y aun con el manto de la noche por encima, podía dejar poco a la imaginación
-Saldré sí pero… mi ropa sigue en la orilla – señalo a un costado de donde se encontraba Sesshomaru – Así que, si no te importa darte vuelta – hubiera concluido, más la frase ya no pudo concretarse porque algo la golpeo directamente en el rostro, su blusa de manga larga que a duras penas le llegaba a los muslos le había sido lanzada,y era claro que era todo lo que obtendría
Tomo aire con lentitud y resignada y con algo de incomodidad e intentando no mojar de más la prenda, se levanto sigilosa con ella cubriendo su pecho y la parte baja de su vientre, una vez en aguas menos profundas se las ingeniaría para colocársela debidamente, aquello le resultaba tan incomodo que poco le faltaba para sentirse ultrajada
Trago saliva, se aparto un mechón de cabello que tenia pegado al rostro y siguió en silencio, había llegado hasta la orilla sin haberse colocado la blusa, no podía, la mirada profunda de Sesshomaru se lo había impedido, así que una vez que paso a su lado con todo el recelo posible lo miro de reojo y se apresuro. Él ya no la veía, en cambio, había dejado sus ojos puestos hacia el frente permitiéndole un poco de privacidad, lo cual, hasta el fondo de su alma agradecía
Una vez de espaldas a él, vistió su blusa dejando los primeros botones desabrochados dejando un pronunciado y sugestivo escote, cuando se agacho, lo primero que buscaron sus dedos fue aquel colgante el cual debía proteger y cuidar con recelo, y mientras se lo colocaba, no pudo evitar volver su rostro hacia donde estaba el peli-plata, tuvo que soltar un gritito y dar un brinco cuando lo vio a unos pasos junto ella. Todo rastro de indiferencia, había desaparecido del rostro de Sesshomaru
…
Cuando sus largos dedos rozaron la piel de Daniel, sin duda llevaban un objetivo, aquel extraño colgante había llamado poderosamente su atención y con clara intención y casi hipnotismo, había deslizado uno de sus dedos sobre la cadena hasta donde este se encontraba acunado en el inicio de los pechos de la joven, y en donde el acelerado vaivén de aquel pecho, revelaban temor puro
-¿De dónde lo sacaste? – su voz había sonado más fría de lo usual, mientras sus ojos y dedos, seguían en el extraño dije
Daniel por inercia había llevado su mano a este, sus dedos rozaron los de Sesshomaru pero ni esto pudo inmutarlo para que los alejara
-¿Importa de dónde lo saque? – le dijo retrocediendo un par de pasos resguardando este entre su puño, estaba tan asustada que no dudaba en cualquier momento echarse a correr
Cuando el peli-plata levanto la vista entrecerró sus ojos creando una imagen por demás intimidante, no le gustaban los acertijos y la oji-miel claramente lo estaba poniendo a prueba, no sabia si era por estupidez o mera valentía, sin embargo algo le decía que ni ella sabía el origen de tal joya
-Ese colgante que llevas, perteneció al antiguo guardián y sacerdote de una civilización que para este tiempo, llevaría mil años desaparecida – menciono regresando su rostro hacia el lago – Se rumora que su destrucción fue tal, que no hubo de ella ningún sobreviviente y que sus ruinas, yacen enterradas en algún lugar en donde ni los más poderosos youkai pueden acceder – hizo una pausa volteando a verla – así que te pregunto, ¿De dónde lo sacaste?
Dio otro paso hacia atrás mientras mordía su labio y miraba hacia el suelo, si lo que decía Sesshomaru era cierto entonces todo encajaría con quien fuera Yue, ya que este le había mencionado en alguna ocasión, que él había sido desde siempre el portador de aquella joya
-Antes de responder – trago saliva dificultosamente – quisieras decirme… ¿cuál era el nombre de esa civilización… por favor?
-Vangélis – no dudo en responder
-Van…gélis – un mareo le sobrevino y sus ojos se apretaron fuertemente, pronto, algunas imágenes difusas aparecieron en su mente y gritos y alaridos desgarradores la hicieron tomarse con fuerza la cabeza, el dolor era tanto, que hicieron que se doblara un poco hacia el frente, su cara se había puesto pálida y sus manos bastante frías
Cuando sus rodillas tocaron el suelo Sesshomaru quedo a la par de ella, con la cabeza gacha y sus palmas sobre el piso, sitio la tibieza de una lagrima rodar. Se tomo tantos segundos como le fue posible mientras intentaba normalizar su respiración, y una vez tranquila, levanto el rostro para toparse de frente con unos ojos que la miraban expectantes
-Te equivocas Sesshomaru… si hay sobrevivientes
…
Que tal, les gusto? Yo espero que si
Y a partir de aquí, tratare de actualizar cada tres semanas, no más, denme chance de acomodar mis ideas para darle la calidad que ustedes se merecen y que yo como escritora necesito
Gracias por su apoyo y comprensión, nos leemos en la próxima! Bye bye
