Hola hola, soy yo, volví, después de quien sabe cuántos mesecitos ausente, ¡Qué pena me doy!... u.u
Pero bueno, lo importante es que ya estoy de regreso, n_n y que bien que mal, seguiré con este proyecto hasta verle fin que aunque no me crean, ¡lo adoro!
Así que disfrutad y comentar a diestra y siniestra que aquí estaré para lo que ocupéis, y como nota y a mi favor, los siguientes capítulos ya están revisados así que, este fic tiene continuidad, mucho romance y aventuras sin igual y por lo tanto, estaré agradecida de que me acompañen en toda esta travesía
Ahora los dejo y ¡ah!, por favor no se olviden de dejarme un review que sin ellos moriré T-T… Perséfone + No reviews = X_x
Así que a leer se ha dicho…
…
CAPITULO 7:Extraños encuentros
Parpadeo un par de veces para quitarse el escozor de los ojos luego de permanecer con las palmas y rodillas en el suelo durante varios minutos, respiro hondo mientras seguía con la vista perdida en aquel objeto que colgaba de su cuello y que por mucho, había revelado la parte más importante de lo que hasta ahora había sido un misterio para ella, Vangélis.
No entendía por qué Yue le había ocultado tal información si al final de cuentas, iba a terminar por hacerla parte de aquello y quizá, hasta de advertir su ayuda. De cualquier forma y como sea que se viera, tal parecía que esos 10 años juntos habían servido de nada porque, que eran diez años para él que había vivido tanto tiempo según Sesshomaru. La vida a su lado no había sido más que un parpadeo aunque para ella lo fuera todo, y por todo, hacía referencia a todo
Cuando apenas se hubo tranquilizado, levanto un poco la cabeza encontrando en su campo de visión los pies de Sesshomaru, cierto, él seguía ahí, esperando una respuesta que estaba segura no poder dar, había hablado sin pensar, las palabras se le habían escapado de la boca como si tuvieran voluntad propia, más, y por mucho que quisiera callar, necesitaba saber que otros secretos le habían sido ocultos. Sonrió amargamente. Nada de eso tendría importancia si ella estuviera en casa, a salvo, pero no era así
Arrastro sus manos sobre el suelo mientras se incorporaba y sentaba sobre sus piernas, pequeñas piedrecillas quedaron clavadas en sus palmas, tenía lodo sobre ellas más la verdad, no le importaba mucho la apariencia que tuviera en ese momento que seguramente era desastrosa, no tenia ánimos de levantarse, así que si tenían que hablar en esos momentos, sería de aquella manera. Por ahora sobraban los modales e insultaba la falta de respuestas, así que o se enfrentaba a esa realidad o no lo haría jamás y viviría con la incertidumbre y el desespero de lo que sea que le quedara de vida. Deseaba saber hasta dónde la llevaría todo aquel caos, porque no podía ser llamado de otra forma, al menos no cuando en una de sus más terribles visiones había visto la forma en que esa ciudad… se destruía
Respiro profundamente una vez más antes de levantar la mirada hacia Sesshomaru esperando por supuesto y sin ningún tipo de sorpresa, encontrarse con aquello que había sentido a cada momento. Sus ojos fijos sobre ella
-Te equivocas Sesshomaru… si hay sobrevivientes – volvió a decir con más firmeza – Si es cierto lo que me has dicho, puede que uno de ellos este allí fuera
-Explícate – demando calmadamente
-No estoy muy segura… el nombre de Yue te suena familiar
-¿Yue? – se encontró desviando la mirada hacia un lado, meditando si alguna vez había escuchado sobre él. Si bien no conocía todo acerca de Vangélis ese nombre encajaba perfecto con el que había en las antiguas escrituras, y no pertenecía a otro que no fuera el sumo guardián de aquella civilización
-Supongo que sabes de quien te estoy hablando… - Sesshomaru la miro de vuelta, al parecer su silencio le había dado la respuesta – Hace ya varios años, cuando aún era una niña… constantemente aparecía alguien en mis sueños – sonrió levemente, con tristeza, y sus ojos quedaron perdidos en algún punto– era tan hermoso… tan cálido – pues así era como ella lo recordaba, con sus grandes e inmaculadas alas blancas, y aquellos irises obscuros llenos de serenidad, después, solo cerró los ojos con fuerza lastimosa y en seguida ladeo el rostro hacia un lado antes de disponerse a abrirlos nuevamente. Recrear ese tipo de memorias siempre le causaba… conflicto – La verdad no tengo idea de por cuánto tiempo paso… nunca supe nada de él hasta que mis padres murieron – un nudo se formo en su garganta haciéndola tragar duramente – después de eso… ya jamás se alejo de mi
Volvió a aprisionar el dije entre su puño
-Se que tal vez lo que te he dicho no te sirva de nada… pero es lo único que se… así que si tengo este collar puesto, fue porque Yue me lo dio antes de venir aquí
Se levanto con algo de cuidado esperando con eso dar por terminada la conversación. Estaba segura, o al menos por el momento, de que Sesshomaru ya no preguntaría más, además, debía regresar y ver que nadie notara el motivo de su retraso, no quería ver a Inuyasha deambulando por ahí, ya suficiente había tenido con mostrar su cuerpo desnudo a Sesshomaru como para que otro espectador apareciera y terminara sintiéndose toda una exhibicionista. Termino de abotonar su blusa con algo de desagrado, pues esta, se encontraba mayormente húmeda y sucia de varios lados. Bufo, ignorando el hecho de que había llamado nuevamente la atención del youkai delante de ella
Sesshomaru no era tonto, podía ver, y sentir, la enorme incomodidad que tenía la humana con su presencia, había invadido su espacio, su intimidad, más eso a él, poco le importaba. El cuerpo humano era a su parecer, imperfecto, deficiente, una imitación barata de lo que mayormente los suyos eran, sin embargo, la figura frente a él revelaba algo diferente, algo… atrayente
Afilo su mirada y sin ningún miramiento, observo a Daniel mientras se vestía de espaldas a él. Recorrió palmo a palmo su piel blanca y de porcelana, observo casi hipnótico el vaivén frágil y superficial que hacia su pecho al respirar y entonces, deseo ver su rostro, con una urgencia de la cual hasta él mismo se sorprendió, quiso ver sus facciones, delicadas, maravillosas, quiso ver sus brillantes y enigmáticos ojos, y como si su voz interior hubiera sido escuchada, Daniel volteo la cara hacia él con cierta timidez, después, volvió el cuerpo sin que ninguna palabra acompañara esta acción con la única intención de verlo de frente
Hasta donde recordaba, el tiempo era relativo, carecía de sentido, lógica y dirección, aun así, era consciente de que su mirada llevaba en ella mucho más tiempo del que hubiese deseado. Su curiosidad por aquella criatura comenzaba a ser peligrosa. A sus ojos, ella era aun una chiquilla y sabía que si se involucraba, el precio que habría de pagar sería demasiado alto y no precisamente para él. Daniel representaba por así decirlo, todo lo diferente que hubo conocido a lo largo de su vida
Camino unos pasos hacia ella quedando apenas a centímetros de rozar su piel, con lentitud, llevo su palma abierta por debajo del cabello de la joven tocando apenas con la yema de los dedos, su nuca. La reacción que desencadeno su acción ya la esperaba. Había sorpresa y cierto temor en los ojos de Daniel, aun así, la joven no había hecho nada por apartarlo. Y con toda la intención, deslizo la mano por su cuello de manera tan pasmosa, que sintió como la joven se tensaba bajo su tacto. Reconocía ese gesto tan humano, las caricias eran para los hombres, fundamentales para su interacción. Para él solo representaban molestia y hastió sin embargo, ahí se encontraba, buscándole sentido a esa acción. Debía admitir que su piel era… bastante agradable, sensible, perceptiva… incitante. Levanto la mirada que sin ningún pudor había bajado junto a su tacto. Clavo sus dorados orbes sobre los de ella desatando de inmediato, un prominente sonrojo en la chica que pronto se removió incomoda en su lugar. Estaba asustada lo sabía, el ligero temblor en sus labios la delato, el pulso en su garganta también lo hizo pero él, no estaba dispuesto a alejarse así nada más, terminar con el contacto implicaría, que su escrutinio sobre ella dejaría de mostrarle lo que hasta ahora con su tacto había logrado
La delicadeza de algunos seres le repugnaba. Daniel bien podría entrar en ese grupo más, y por mucho que se esforzara en creerlo, sabía que jamás sería así
Con lo que no contó, fue con que la chica tenía ideas en mente muy distintas, tanto, que de un momento a otro sus ojos mostraron cierto valor y enojo al mismo tiempo, podía ver que al menos en ese instante, ya no le infundía temor, y si lo hacia, su recién hallada valía la sustentaría y terminaría por romper con ese extraño nexo que se había formado entre ellos minutos antes
Casi sonrió cuando Daniel se alejo, apenas unos pasos de él mientras sus ojos irradiaban desprecio hacia su persona, se había dado cuenta, había percibido el juego en el que hubo caído y que él con toda intención, llevo casi hasta el final. Lo siguiente sin duda lo esperaba, la chica termino por recoger las pocas pertenencias que seguían sobre el suelo y sin decir palabra alguna, se alejo a toda prisa de allí
-Daniel – pronuncio
Todavía quedaba mucho en ella por conocer además, estaba su recién hallado descubrimiento que sin duda, revelaría aquello que por tantos siglos le fue un tormento. Vangélis estaba más cerca de lo que él pensó, y Daniel, sería quien lo llevara hasta el
…
Para haber tenido una noche de lo más incomoda y desagradable, el tiempo esa mañana no acompañaba sus sentimientos. El clima era perfecto, el cielo estaba despejado, había sol, no había rastro de una sola nube que atentara contra la belleza de aquel lienzo, comenzaba a sentirse calorcito y las aves y flores, simplemente alegraban todo con sus vivos colores y cantos
Bufo, un tanto irritada llamando la atención de Inuyasha que la miro por sobre su hombro. Levaba varios minutos observando en silencio aquel dije que pertenecía a Yue mientras caminaban por el sendero, y que sin duda, le estaba provocando un fuerte dolor de cabeza. Mejor era concentrarse en eso antes que recordar lo que paso después con Sesshomaru. ¡Qué bien!, ahora lo tenía en la mente nuevamente. ¿En que rayos estaba pensando para tratarla así?, porque aunque no hubiera habido palabras de por medio, se había sentido expuesta totalmente a él. Sorpresivamente se encontró recordando a Léris, aquella mujer alada que muy probablemente fuese sobreviviente de Vangélis y que para el caso, le había dicho que confiara en el youkai. ¿A caso ello se conocían?. No. Lo dudaba. Sesshomaru no podía saber quién era Léris o de otra forma, no habría ido hasta ella… aunque para ser sinceros, ni siquiera él podía suponer que era por Vangélis, por quien ella estaba allí
Arrugo el cejo casi sin querer y apretó un poco más la joya en su mano, si quería averiguar lo que fue de aquella civilización, muy probablemente tendría que dejar al grupo, ellos tenían otras cosas en que ocupar su tiempo como lo era encontrar y detener a ese tal Naraku y salvar la era en que vivían, sin embargo, poco se sentía capaz de aventurarse por su cuenta porque era un caso diferente, muy diferente
Seguía sintiendo temor de lo que había allá afuera, además, seguro estaría sola porque aunque conociera a alguien más, dudaba mucho que ese alguien tuviera las agallas suficientes con las que Inuyasha y los demás se enfrentaban a lo desconocido. Si desconocido, porque para ella eso era ese mundo. Completamente desconocido, tanto, que hasta daba miedo
Suspiro, con desgano. Que se supone que debía de hacer a partir de ahí, estaba tan perdida como un niño en un zoológico buscando a su madre, y que si hubiera tenido dos años menos, seguro se echaba a llorar
Levanto la vista hacia sus acompañantes, la mayoría iban delante de ella y solo Kagome estaba a su lado. La miro de reojo y luego volvió su mirada hacia el frente, estaba claro que ninguno de ellos había notado su ausencia mental, quizás porque también tenían mucho en que pensar, tener una guerra en puerta no era fácil, buscar a alguien que no quería ser encontrado mucho menos, sin embargo ahí estaban, el pie de lucha y no les escuchaba quejarse
Poco se dio cuenta del momento en el que se detuvieron, miro de uno a otro sin entender del todo el motivo de ese repentino alto, y fue solo consiente, hasta que el aroma a maderos quemados llego hasta sus fosas nasales. A lo lejos, pudo distinguir una pequeña humareda que cada vez iba en aumento
-Inuyasha, ¿qué crees que sea eso? – escucho decir a la miko
-No lo sé, será mejor ir a averiguar – le respondió sin dejar de mirar aquel lugar
-Pues que esperamos – siguió la exterminadora – seguro que allá hay una aldea y ahora se está incendiando
-Pero ninguna aldea aparece en el mapa Sango – Shippo con su infantil voz, miro de una forma y otra el pequeño papel desgastado que sostenía sobre sus manos
-Quizá no aparezca en el mapa Shippo, pero Sango puede tener razón y esa gente puede necesitar de nuestra ayuda – esta vez quien hablo fue Miroku
-Pues entonces que esperamos… vámonos - y sin decir más Inuyasha se fue de ahí dando saltos
Los demás le siguieron como pudieron, Kagome en su bicicleta con Shippo. Sango y Daniel sobre Kirara y por último, Miroku corriendo a la par de ellas.
Lo que dijo la exterminadora fue cierto, cuando llegaron, observaron el ir y venir de los aldeanos acarreando botes llenos de agua, no era tan grave cierto, al menos no como Daniel lo había presenciado la ocasión anterior, en donde una gran aldea, había sido consumida en su totalidad por las llamas. Más algo había que hacer, y pronto, o de otro modo, el fuego seguiría avanzando y causaría más daño del que debía ser
Cuando bajo de Kirara, Sango se apresuro a ir con los demás que ya ayudaban a las personas a acarrear el agua mientras ella, daba asistencia a los aldeanos que sin duda, habían resultado levemente intoxicados por el humo, desafortunadamente entre ellos había niños
-Tranquilo – le dijo a un pequeño que estaba asustado y jalaba grandes bocanadas de aire por la boca – Solo cálmate y respira a si de acuerdo – ella le puso el ejemplo, inflaba su pecho hasta llenar sus pulmones y luego dejaba escapar el aire con parsimonia por la boca, el pequeño pronto imitó su acción y de a poco y con sus pequeños ojitos en ella, se fue relajando – Bien, bien, así está mejor ¿cierto? – sonrió, y el niño asintió – ahora espera aquí, iré por un poco de agua, necesitas refrescarte… no te muevas
Se levanto y miro a su alrededor, más concretamente a quienes seguían sobre el suelo esperando recuperarse. No eran muchos pero aun así era preocupante. Una intoxicación con humo no era para nada cosa de risa, ya que podría traer graves consecuencias tanto para el cerebro como para el corazón, eso, dependiendo de la cantidad de monóxido de carbono que se haya inhalado
Se soplo el flequillo, sintiéndose momentáneamente aturdida por no saber qué hacer, luego, miro una vez más hacia sus amigos que para ese entonces, seguían trabajando levemente fatigados, así que se dijo que si ellos podían, porque ella no. Rebusco por todos lados, había caos por donde quiera y no podía pedir ayuda, ellos habían ido allí para eso, así que sintiendo una nueva confianza, tomo de la cabaña más cercana y libre de la catástrofe, unas mantas junto a algunos trastos que la ayudarían a transportar el agua. Debía concentrarse en quienes la necesitaban, y no podía fallarles, si no por ella, por ellos
…
Había pasado casi una hora y el fuego todavía seguía ardiendo, algo por demás extraño porque, por más que se esforzaran, no lograban sofocarlo ni un poco, muy por el contrarió este había alcanzado otra cabaña y la gente, ya comenzaba a desesperarse
-Señorita – dijo el niño de antes – tengo miedo – se aferro con sus pequeños bracitos a la cintura de la chica
-No te preocupes Keitaro, todo va a salir bien, debes creerme - lo miro mientras con suaves caricias sobre su cabeza trataba de confortarlo
Ojala todo saliera bien, pero como lo veía, las cosas estaban empeorando.
No supo bien porque, o que fuerza la obligo a levantar la mirada hacia el cielo y ver más allá de las cortinas de humo. Lentamente se puso de pie, se tallo los ojos con el dorso de la mano, y después, volvió la vista hacia arriba. La figura de un hombre pronto se distinguió en su totalidad. No se había equivocado
-Espera aquí Keitaro – le dijo al pequeño que no se cansaba de estar a su lado – ¿Podría cuidarlo por mí señora? – con delicadeza, aparto al niño de su cuerpo y se lo entrego a una señora amiga de la familia de este. La mujer asintió recibiéndolo con una sonrisa – Ahora vuelvo, permanece en este sitio – le ordeno nuevamente al infante
Rápidamente dio un vistazo a Inuyasha y a los demás, Kagome junto con Shippo ahora se hacían cargo también de los aldeanos, así que en cuanto noto no sería observada, retrocedió hacia atrás unos cuantos pasos y luego corrió de frente. No sabía porque, pero tenía el presentimiento de que aquel ser la miraba a ella, justamente a ella, y que si no se apresuraba, perdería la oportunidad de poder verlo
Tosió un par de veces pues ya estaba en la zona del siniestro, el calor era abrazador y no había el aire suficiente. Podía sentir el ligero ardor lacerando su piel desnuda, aun así, se animo a continuar. No pasó mucho antes de que volviera a ver y ahora a sentir frente a ella, aquella presencia que llamaba a la destrucción, y sintió miedo, mucho, tanto, que quedo congelada en su lugar en medio de las llamas que no hacían más que rodearla y danzar a su lado
-¿Quién…? ¿Quién eres? – pregunto temerosa al ser que no hacía más que mirarla. A lo lejos pudo ver, aun entre el humo y fuego, como una sonrisa sórdida aparecía en sus labios, se estremeció
Dio un paso hacia atrás a manera de defensa, como si con ello pudiera resguardarse o protegerse, sin embargo, apenas hubo hecho esa acción, un fuerte despliegue de energía le atravesó el cuerpo. Jadeo
-Tu – lo escucho decir, en un tono tan suave y bajo que un escalofrío le recorrió la espina dorsal
Daniel apretó los ojos con fuerza y ladeo la cabeza tratando de sacudirse esa sensación que recorría con brío cada fibra de su cuerpo. Cuando los abrió de vuelta, no pudo evitar buscar aquella mirada azulada casi con desesperación
-¿Quién eres? – se atrevió a repetir, más, una sonrisa más pronunciada a la primera se alcanzo a vislumbrar en aquel rostro, después, enormes alas negras se desplegaron tras de él trayendo consigo, fuertes torbellinos de viento
Daniel no pudo si no cubrirse con ambos brazos para no ser golpeada directamente por aquel vendaval, retrocedió un poco por la fuerza que este tenía e instantes después, término cediendo al suelo al caer de rodillas. Levanto la cabeza y la echo hacia atrás tratando de enfocar dificultosamente y con su cabello entorpeciendo aun más su campo de visión, la figura de aquel ser a sus espaldas, pero para ese entonces, ya no había nada en ese lugar
Y en un hecho insólito, el fuego comenzó a consumirse como si por fin, todos los esfuerzos realizados hubieran rendido frutos, cosa que la llevo a preguntarse
¿Exactamente qué es lo que había sucedido?
…
Daniel dejo escapar el aire que había retenido de manera casi inconsciente cuando algunos pasos presurosos resonaron cerca de donde ella estaba. Inuyasha había ido a buscarla luego de que terminaran con el incendio, y al no verla junto a Kagome como pensó estaría, su nerviosismo se disparo por los cielos. Apenas la vio sus pasos desaceleraron, inconsciente soltó una bocanada de alivio. Verla a salvo le trajo tranquilidad más, el que ella estuviera en el suelo y no dejara de mirar hacia el frente volvió a preocuparlo
-Daniel – camino lentamente hacia ella - ¿Qué estás haciendo en este lugar? fue muy peligroso que vinieras aquí
La chica lo miro por sobre su hombro pero no dijo nada, después, regreso sus irises dorados a lo que tantas incógnitas le traía. Se levanto del suelo poco después sacudiéndose levemente la tierra del uniforme, y cuando lo hubo hecho, le sonrió como si nada hubiera pasado, como si aquel desastre nunca hubiera ocurrido
-Lo siento Inuyasha, me temo que estoy aquí porque pensé ver a alguien que necesitaba ayuda – mintió, no muy convencida de si debía decirle o no lo que vio
-Rayos – menciono el hanyou en un tono despreocupado pero reprobatorio a la vez – la próxima vez… pide a alguien que te acompañe
…
Bueno, hasta aquí llegamos por hoy (perdonen si se me fueron por ahí algunos horrores ortográficos)
Nos leemos en la próxima, Bye Bye
