¡Hey! Que tal mis queridos lectorcillos. Tarde como siempre, pero aquí estoy n.n

No voy a extenderme esta vez, solo les diré lo que es importante y lo que nos ocupa, y eso es, que este capítulo he decidido (por su extensión) dividirlo en dos partes. A partir de aquí comenzara la travesía de nuestra querida protagonista, así que si están deseosos de ver lo que la llevo hasta la era de Segoku, los invito a seguir leyendo n_

También quiero agregar más como nota que como otra cosa: que la personalidad de Sesshomaru me resulta un poco difícil de manejar más que nada por el hilo/rol que tiene en mi historia, sin embargo, creo que hasta aquí, he sabido llevarlo bien (no se me espanten ni se decepcionen si ven ciertas conductas anormales en él), créanme que voy a cuidar mucho su imagen porque como es, tiene que seguir

Ook, es todo por ahora y espero que este capítulo sea de su agrado

A leer se ha dicho

CAPITULO 8: El viaje parte 1

Eran horas ya sin que la lluvia amainara, el cielo estaba tan obscuro que no dudaba que aquello fuera preludio al apocalipsis, el suelo a sus pies temblaba de cuando en cuando por la fuerza con la que los rayos se cernían estruendosos sobre la tierra, sin embargo, para Daniel, aquello no representaba el mayor interés, quizá fuera por la frenética carrera en la cual estaba dejando hasta el último aliento, o bien, por el hecho de ser perseguida por una horda de soldados en pie de guerra que solo buscaban algo de diversión en ella, como sea que fuera, de lo único que estaba plenamente consciente, era de la repugnancia y asco que eso le provocaba así como también, miedo

Un inesperado jadeo abandono su garganta cuando frente a ella el camino se cerró debido a la maleza podrida y enredaderas que daban inicio a la espesura del bosque, tenía la esperanza de que aquello fuera su refugio y la ayudara al menos a detener a los que iban montados sobre caballos para que su escape fuera un poco más justo, pero no fue así, a ella también la habían detenido. Sus dorados orbes se abrieron un poco más empañados por algunas lágrimas, su aliento cálido desbocado escapaba de sus labios abiertos. Se mordió el labio después de que este comenzara a temblar. No tenía tiempo. Esperar por ayuda seguro sería su inevitable perdición pero, ¿Cómo fue que las cosas habían llegado hasta ese punto?

Flash Back

Recordaba perfectamente haber despertado con la brisa matutina, demasiado temprano aun para que el sol apareciera y para que el frío se ciñera sobre su cuerpo. Tembló, y un poco más allá, encontró a sus amigos ya despiertos avivando el fuego de la fogata que casi se extinguía. Kagome volteo hacia ella al sentirla despierta y cálidamente le sonrió, misma sonrisa que termino por devolver. La mañana continuo rutinaria como siempre. Se sintió agradecida por el té caliente que le había proporcionado Sango esa mañana y que sin duda, la había reconfortado calentando poco más que sus manos, después, comenzaron nuevamente con su travesía, aquella, en la que nadie sabía hacia que rumbos los guiarían sus pies. Todo iba normal hasta que eso sucedió

Habían pasado ya dos meses desde su llegada en los que podía decir, se sentía extrañamente familiarizada con ese mundo, o al menos, un poco más de lo que en un principio creyó, más, y por mucho que se esforzara, terminaba por asombrarse por los acontecimientos que ahí sucedían y que para la gente nativa, era el pan de cada día. Sin embargo, lo que estaba a punto de descubrir, poco se asemejaba con lo que en semanas antes había visto

Después de caminar por lo que fueran contadas como tres horas en su tiempo, la lluvia comenzó a caer, con una fuerza tal, que poco dejaba ver lo que había frente a ellos, el barro comenzó a formarse haciendo que plastas de este, se adhirieran a sus calzados imposibilitándoles la terea de caminar correctamente. Recordaba vagamente haber sonreído ante los mil y un alegatos de Inuyasha, las ocurrencias de Shippo por molestarlo, y la siempre oportuna y conciliadora presencia de Kagome que sin duda, había desencadenado una pelea entre ellos, más, en medio de aquella discusión pudo distinguir a lo lejos, voces provenientes de una gran aldea, misma, en la que planeaban quedarse de darles asilo al menos hasta que la tormenta pasara, sin embargo, gritos desgarradores y el relinchar de los caballos paulatinamente fueron captando la atención de cada integrante del grupo que no dudo en responder. Corrieron lo más rápido que pudieron y cuando llegaron, horrorizados vieron como una masacre de grandes proporciones tenía lugar frente a ellos

Daniel tembló cual hoja al viento, no podía creer lo que sus ojos veían, gente, aldeanos asesinados tendidos sobre el suelo, charcos de color marrón por aquí y por allá coloreando de igual manera el fango, casas destruidas, más gritos ensordecedores y risas histéricas de lo que suponía eran tropas, soldados territoriales

Se llevo una mano a la boca y la otra a su estomago tratando de contener las inmensas ganas de vomitar más, de nada le sirvió porque sin previo aviso dio media vuelta y expulso el contenido que había dentro de su epigastrio entre la hierba crecida. Apenas si sintió cuando la palma de Kagome sobo su espalda en un gesto calmoso. Cuando se hubo recuperado, se puso de pie, volteo a ver a Kagome quien ya sostenía a Shippo entre sus brazos, no alcanzo a ver sus ojos pero tampoco fue necesario porque sabía, que detrás de su flequillo, se encontraba una mirada apagada y llena de impotencia muy similar a la suya

Volvió la vista al frente e intento buscar por todos lados las figuras de sus compañeros, de sus amigos en medio de aquel gentío. Sentía la rabia correr por cada parte de su cuerpo, la decepción de no poder ayudar aunque fuera un poco, sin embargo, era mejor así, era mejor a ser un estorbo. Cerró sus manos en puño y sus uñas pronto escocieron su piel. Frunció el ceño mascullando de pronto una maldición. No tenía intenciones de quedarse allí viendo como el salvajismo de las tropas acababan con todo, sin embargo, mala fue su suerte cuando algunos chapoteos detrás de ellas llamaron su atención

Su pulso se disparo

Fin del Flash Back

Volteo hacia atrás para ver qué tanta distancia la separaba todavía de ellos, no podía decir que fuera mucha y menos cuando los seis soldados que la perseguían incluyendo a su líder habían estado jugando con ella dándole una "significativa ventaja". Que mal se sentía ser parte de su juego

-Rayosmurmuro

Y tan pronto como pudo se echo a correr a lo largo de lo que suponía ser un muro de maleza esperando encontrar algún hueco o espacio por el que pudiera pasar, afortunadamente, no paso mucho antes de que lo hallara, desafortunadamente, el general al mando, le cerró el paso con su corcel haciéndola retroceder abruptamente. Casi se cae de bruces contra el suelo

-Vaya vaya, pero que tenemos aquísonrió con sornano me digas que aun quieres jugar a ver quién te atrapa preciosa

Risas a sus espaldas la hicieron voltear enseguida. Los soldados que faltaban la habían acorralado

-Porque no me dejan en paz, váyansevocifero enojada, y a toda respuesta, más risas escandalosas se dejaron escuchar

-Así me gustael líder castaño descendió del caballo y camino lentamente hacia ellamujeres como tu poco se encuentran en esta vida… crees que te voy a dejar ir tan fácilmuñeca – se relamió los labios de forma lasciva mientras la pelinegra retrocedía un par de pasosserá todo un placer hacerte míay en un rápido y lastimoso movimiento, capturo la cintura de Daniel atrayéndola de forma brusca hacia su cuerpo

-Suéltame gusanoforcejeo imprimiendo todas sus fuerzas en ello, no tenía la intención de ser el juguete de ese sujeto suéltame te digobramo encolerizada

-Como si fuera a hacerte casose carcajeohabrá que enseñarte buenos modalessusurro cerca de su oído, luego lo lamiono sabes cómo me excita fierecilla, sigue forcejeando

Los hombres detrás no hacían más que observar divertidos y ansiosos el encuentro que como muchas otras veces y a manos de su señor, tendría lugar

Y es que la chica era una preciosidad, y solo esperaban que después de que su líder se aburriera, dejara algo para ellos

Más para Daniel las cosas eran todo lo contrarío. Apretó los dientes e hizo lo posible por alejarse de aquel hombre que seguramente no pasaba de los 25, quien diría que un rostro tan apuesto estuviera tan podrido por dentro. Tuvo que morderse el labio cuando sintió como una mano ajena subía lentamente por una de sus piernas levantando en el recorrido parte de su falda, vitoreos y gritos se dejaron oír… y se asqueo

-No lo volveré a repetir, suéltame o si nodijo entre dientes todavía resistiéndose

-O si no quedevolvió con burla y una sonrisa cínica en sus labiostus amiguitos vendrán por ti

Flash Back

-Pero miren nada más, que tenemos aquí – ambas chicas se respingaron al escuchar la voz de un hombre a sus espaldas, con miedo, voltearon a verlo lentamente

-Creo que después de todo destruir esta aldea no fue caso perdido – había dicho otro aproximadamente en la cincuentena de años que iba montado sobre un caballo. Su sonrisa cínica dejaba al descubierto la falta de dientes junto a otros podridos – quien diría que tenían lo mejor escondido – rió, y los soldados que le acompañaban lo siguieron

-¿Quienes son ustedes? – pregunto la sacerdotisa en un arranque de valor ciñendo el cejo y dando un paso hacia atrás

-Váyanse o si no van a tener que vérselas conmigo – tercio Shippo temblando de miedo pero con coraje

Por su parte, Daniel no hizo ni dijo nada, solo miraba de uno a otro con el pulso acelerado, era la primera vez que algo así le sucedía y no sabía muy bien cómo actuar. Se respingo y torpemente dio un paso hacia atrás cuando vio al hombre mayor bajar del caballo, miro hacia Kagome y luego a Shippo, supo de inmediato lo que cruzaba por sus mentes. No era tiempo de acobardarse

Sin embargo, no hubo espacio para hacer nada porque un rayo partió el suelo separando a ambas jóvenes de los soldados. Inuyasha llegaba a socorrerlas

-¿Están bien? – pregunto viendo de una a otra para cerciorarse. Lo último que quería era verlas lastimadas

-Estamos bien Inuyasha – respondió la sacerdotisa agradecida por su presencia esbozando una linda sonrisa. Inuyasha asintió, luego, volteo para fijarse frente a los sujetos

Puntas y lanzas enseguida los rodearon, la intervención del hibrido no les había causado la mejor de las gracias, y luego de largos segundos y de abrirse paso, el hombre mayor por fin hablo

-¡Un hibrido! – menciono con asco e Inuyasha frunció el ceño ante la provocación

Nunca le había agradado la forma despectiva en como solían llamarlo, desde niño tuvo que enfrentarse a ello y no por eso con el tiempo había sido menos difícil de sobrellevar. Sin embargo lo dejo pasar, no había tiempo para debates verbales que solo gastarían saliva, lo primordial ahora era, cuidar y proteger a sus amigos, por que como lo veía, a aquellos hombres los rodeaba un aura desconocida y poderosa. Quien sea que estuviera detrás de ellos, se alzaba con ventaja considerable sobre los humanos

Empuño su espada una vez más apuntándola hacia el frente, no se dejaría amedrentar por un montón de hombres con lenguas afiladas y mentes distorsionadas, les daría su merecido aun si eso significaba romper algunos huesos. Sonrió ante la idea

-Kagome, Daniel, quédense atrás… protéjanse – ordeno, y tan pronto como ambas obedecieron en silencio, el hanyou golpeo el suelo con su espada haciendo temblarlo ferozmente. Todos los que les rodeaban cayeron mientras los caballos relincharon y se movieron asustados

-Maldito – intervino uno más intentando calmar a la bestia en la que estaba montado – No te creas tanto solo por haber derrumbado a mis hombres, necesitas más que eso para poder derrotar al ejercito Kamakura – termino

-Ha, no me hagas reír, que clase de ejercito cobarde son cuando pasan sobre las vidas de los demás… acabare con ustedes para que ya no sigan haciendo más daño – vocifero completamente airado

Lo siguiente que sintió fue un empujón de energía que lo obligo a caer al suelo. Su vista se había nublado y el corazón no dejaba de retumbarle en los oídos. Sus fuerzas lo habían abandonado

Lo último que alcanzo a escuchar, fue la voz de Kagome gritando su nombre

Fin del Flash Back

-Eres una hermosuravolvió a susurrarle en el oído mientras olía descaradamente su piel, después, sus tibios labios rozaron su níveo cuellosabes, si me suplicas quizá pueda dejarte solo para mí, porque algo me dice que tú serás una gran hembra de la cual voy a disfrutar como hace tiempo no lo he hechoel brazo que antes había acariciado su pierna le sujeto de la nuca para poder inmovilizarla de la cabeza mientras el agarre en torno a su cintura, la asió un poco más a su cuerpo. Ya había esperado demasiado, la haría suya en ese momento y nadie más que él tendría su pureza y gozaría de su cuerpo. Se relamió los labios imaginando lo que seguiría

Con lo que no contó, fue con que las piernas de la chica seguían libres de alguna manera, lo cual, era suficiente para que un fuerte golpe se impactara en su entrepierna dejándolo dolorido. Cayó de rodillas en el suelo y se llevo las manos a su masculinidad

-Perra… - bramo enfurecido en medio del dolor que era poco más que insoportable

Sin embargo, Daniel poco caso hizo a ese insulto pues había tomado distancia segura entre él y los que le acompañaban escabulléndose por el orificio que antes vio, más, poco pudo saborear de esa victoria pues el general con ira contenida, la tomo por el tobillo haciéndola caer de bruces contra el suelo húmedo

-Así que quieres escapar ¡eh Maldita!la tomo del hombro y la volteo con brusquedad para quedar frente a frente – ahora verás lo que hago con las imbéciles como tuse coloco a horcadas sobre ella más, una mano pronto se impacto contra su rostro dejando grandes arañazos a su paso. Le había volteado la cara a fuerza del golpe

Asombrado, ni siquiera regreso el rostro, y toda fuerza ejercida en su presa enseguida desapareció

La pelinegra ni tarda ni perezosa aprovecho ese momento de confusión para escabullirse, esta vez se aseguraría de ser más rápida, se aseguraría de no se atrapada ni reprendida porque si de algo estaba segura, es que los actos cometidos hacia quien fuera la cabeza de la pequeña tropa, serían lastimosos hacia su persona

Cuando por fin se levanto, corrió, sin embargo, una risa desquiciada la hizo voltear a los pocos metros, y para suerte la suya, en aquel momento sus pies trastabillaron y resbalaron por un pequeño despeñadero haciéndola caer precipitadamente por este. Maldijo su estupidez

Tocio. Escupió un poco de agua del charco fangoso en el que había caído y se aparto las hebras mojadas del rostro que le impedían ver más allá, además de que la lluvia, no dejaba de caer. El cuerpo le dolía horrores y no era para menos, se había llevado el golpe de su vida

Una risa un poco más retorcida a la primera le llego por detrás, no necesitaba voltear para saber que aquel sujeto le pisaba los talones, intento incorporarse más sus esfuerzos fueron en vano. Jadeo, se había lastimado una de sus piernas además del brazo izquierdo

-¡Tu!lo escucho decir con furia y voz rasposaTu eres la primera que me trata de esa maneray como lo hubo hecho instantes atrás, la volteo hacia él solo que esta vez fueron sus cabellos los que pagaron el precio. La fuerza del agarre la levanto haciéndola quedar de rodillas sobre el suelo, y en un intento por aplacar el dolor, Daniel se vio forzada a tomarlo del antebrazoserá mejor que te disculpes y supliques por tu vida, o de lo contrario… te hare pagar uno a uno los insultos que me has hecho padecer y eso, no te va a gustar

-El que me lo digas ahoracrees que me intimidala chica sonrió con sorna. Estaba asustada sí, temblaba si, reconocía aquel brillo de maldad en los ojos de su captor pero, no le daría la satisfacción de verla acobardarseVamos, que esperas… - le animono te tengo miedoescupió, y en seguida una cachetada la hizo volver al suelo

Rayos, como dolió. Tuvo que morderse la lengua para no soltar un improperio o peor aún, un quejido. Sintió el sabor metálico inundando su boca y un hilo de sangre pronto resbalo por la comisura de sus labios. Sacudió ligeramente la cabeza al sentirse aturdida por el golpe. Tal parecía que ya no había escapatoria, tal parecía que nadie acudiría en su ayuda. Los ojos se le llenaron de lagrimas, de todas las formas de morir, aquella seguro sería la más humillante. Levanto su mirada enfurecida e impregnada por el agua salada mientras con una mano, tocaba su mejilla, no quería llorar, se negaba. Apretó los dientes con fuerza lastimosa, hervía en ira y su mirada, intento atravesarlo con todo el coraje que le fue posible, porque al menos, aun en esos momentos, no le daría el placer de verla derrotada, de verla doblegarse a su voluntad porque eso, era algo que estaba muy lejos de suceder

-Vaya que eres una fierecillase mofo, y sus ojos pronto destellaron rojizosa cualquier otro lo hubieras acobardado con ese despliegue de rebeldíase puso de rodillas frente a ella y con la ayuda de su peso, volvió a tirarla al suelote aseguro que vas a desear no haberme hecho enfadar niñita… suplicaras clemencia, porque lo que hare contigo, jamás se lo he hecho a nadiele susurro con malicia

Más, no pudo continuar porque segundos después golpes sórdidos retumbaron en sus oídos

Consternado miro hacia el origen que no era otro que a sus espaldas, entre la frondosa arboleda y el denso follaje. Se sorprendió al ver a sus sequito tumbado en el suelo completamente inconsciente y con algunas quemaduras alrededor de su cuerpo. Frunció el ceño mientras se incorporaba sobre sus rodillas. Por lo que veía, sus hombres habían sido tomados por sorpresa pues ninguno mostraba señales de resistencia

-¿Qué sucedió? se pregunto en un murmullo sin dejar de ver a su comitiva. Levanto la vista para encontrarse con la figura borrosa y sombría de alguien en la lejanía. Entrecerró los ojos en un intento por enfocar mejor lo que había delante de él, y luego de lo que pareció ser una eternidad, la sombra se convirtió en luz

Allí estaba el causante

-¿Quién eres? pregunto con recelo y voz cauta al recién llegado

-Eso es algo… que no te interesaría saberdictó tranquilamente el otro y enseguida, detuvo su camino. Las palabras aunque pocas, pusieron en alerta al castaño que se removió incomodo en su lugar

Mientras tanto, Daniel no salía de su asombro, le costaba creer que él estuviera ahí, y mejor aun, que haya corrido a auxiliarla sabiendo de ante mano lo que implicaba dicha acción, sin embargo se lo agradecía, se sentía a salvo, demasiado para su gusto y para el gusto de que fuera precisamente Sesshomaru su salvador, porque aunque fuera por casualidad o destino, la había salvado de un acto cruento del cual no quería imaginar siquiera el final. Un trueno retumbo por los alrededores obligándola a dejar sus divagaciones y haciendo que su sentido de supervivencia reapareciera, ahora que estaba libre por así decirlo, debía buscar la forma de alejarse de aquel sujeto, más, lo único que consiguió fue arrastrarse hasta quedar con la espalda pegada a un tronco un par de metros atrás

El chirrido de una espada desenvainándose capto su atención, un escalofrío le recorrió la espina dorsal cuando el de ojos marrones, saco su arma mientras se ponía lentamente de pie, rígido, altivo, y con una seguridad desbordante como solo alguien de su rango podía poseer. Y entonces quiso saber que tanto pasaba por su cabeza para tratar de igual a igual, a quien fuera un youkai

-Te lo vuelvo a repetir… Youkaihizo énfasis en la última palabra - ¿Quién rayos eres?

Más Sesshomaru no mostro ningún cambio en sus facciones, la afrenta de aquel hombre no representaba absolutamente nada para él, sus ojos seguían igual de apacibles, sus rasgos permanecían tan inmutables como indiferentes. Puso un pie delante del otro, se había puesto en marcha nuevamente con la única intensión de encontrarse con la chica, aquella que sin proponérselo, había puesto su mente una encrucijada entre el deber y el querer, saberla en peligro, no le resulto en absoluto agradable.

Y es que aquel comportamiento tan extraño suyo, comenzaba a serle tan inquietante como perturbador.

No era la primera vez que se permitía un acercamiento con los humanos, prueba de ello era Rin y ahora hasta Kohaku, niños que a su parecer, le habían mostrado algo más que la inmundicia de los suyos y que por sus actos, les había dejado quedarse a su lado sin una promesa explicita. Eran libres de hacer lo que quisieran y cuanto desearan, podía incluso protegerlos si era necesario y ello no le causaba ningún de cargo de conciencia, sin embargo, algo en Daniel era diferente, algo en ella prometía más de lo que estaba dispuesto a ver, y consecuente a eso, lo ataba de algún modo

El follaje a su alrededor era denso, el lodo se pegaba a sus pies, había charcos por doquier más eso no le impidió llegar a su destino. Paso de largo a aquel hombre, ni siquiera se molesto en voltear a su encuentro como lo había hecho el otro, y con unos pasos más, se arrodillo frente a ella

Llevo una mano hasta el rostro de Daniel, más específicamente al lugar donde había sido golpeada. Observo con atención el estado en el que se encontraba, entrecerró los ojos cuando percibió sus múltiples raspones y moretones, olio su sangre mientras sus vibrantes y profundos orbes dorados volvían a hacer contacto con los suyos. La sintió temblar de pronto, la vio cerrar y apretar sus ojos junto con aquel espasmo antes de refugiarse en su caricia al ladear el rostro. No necesito saber más

-¿Puedes levantarte? pregunto, y a toda respuesta la oji-miel levanto la vista asintiendo de forma apenas perceptible. Intento incorporarse sosteniéndose del árbol, no es que en realidad pudiera hacerlo, era solo que algo en la pregunta de Sesshomaru no le permitía un no por respuesta

Dejo salir el aire y con mucho esfuerzo lo logro, tuvo que aferrarse mas al tronco cuando una punzada la atravesó de cráneo a punta. Suspiro, cerró los ojos y descanso la cabeza en la corteza mientras el dolor pasaba

Y con la pelinegra ya de pie, Sesshomaru también se levanto, y en un hecho sin precedentes no se alejo. Algo en la reacción contrariada de la joven le hizo saber que había captado su mensaje

Daniel tuvo que esforzarse porque los nervios no la traicionaran y porque el color en sus mejillas nunca apareciera cuando busco la cercanía del cuerpo de Sesshomaru. Tímida y con algo de recelo envolvió sus brazos sobre la cintura del youkai mientras su cabeza iba a descansar hacia su pecho. Se sintió incapaz de levantar la mirada por lo que ver al suelo de pronto le pareció de lo más fascinante

-Ahora veo porque estás aquíy tras un largo silencio, la voz del castaño se dejo escuchares por la chica… la conoces

Más Sesshomaru poco presto atención a lo dicho, después de todo era una verdad innegable. Daniel había sido desde el principio, la razón que lo arrastro hasta ahí

-Sabesel general volvió a hablar mientras daba unos pasos hacia delante, sonrienteme resulta curioso el hecho de que alguien como tú… proteja tan celosamente a un humano si se nota a simple vista que posees un rango muy superior

Una sonrisa ladina se formo en los labios del mayor de los Taiso, después, cerró los ojos. Al menos el sujeto frente a él reconocía la superioridad cuando la veía. Daniel por otro lado, no pudo evitar su sorpresa y levantar el rostro hacia el hermano de Inuyasha

-¿Que te resulta tan gracioso? pregunto irritado - ¡¿Mis palabras causaron tu sonrisa?!increpo con fastidio el de ojos marrones

-No creo que eso sea de tu incumbencia, para mi Sesshomaru, los humanos no representan el mayor de mis interesessus ojos volvieron a abrirse, esta vez, enfocando a otros bajo los suyos que lo veían de vuelta, si bien era cierto que los mortales no eran de su predilección, no podía negar que habían otros tantos (y a su vez pocos), con los que relacionarse merecía la pena

-Entonces, que así sea… Sesshomaru sentencio al fin dando por terminada su departición. Empuño su espada y la apunto hacia ambos, aquella pelea solo tendría un vencedor, porque no pensaba huir como un cobarde aunque se viera en desventaja, además, todavía le quedaba un atributo que bien podría usar para ganar. Reclamaría su premio y gozaría de el todavía más

La chica esta vez no se le iba a escapar

Corrió hacia ellos dando en primer embate, más, la agilidad de Sesshomaru se hizo notar cuando la espada forjada en acero quedo clavada en el árbol mientras ellos quedaban detrás

-Hmn… no esperaba menos de ti, youkai – el moreno sonrió en tanto retiraba su arma de la madera, después, volteo nuevamente para encararlos

Un nuevo asalto le siguió junto a otros tantos más. Uno tras otro sin dejar espacios

Sin embargo para Sesshomaru aquello no suponía mayor dificultad aun con la chica a su lado quien se aferraba a él con todas sus fuerzas.

Dio un salto hacia atrás poniendo distancia segura entre uno y otro cuando la escucho gemir, muy seguramente la había lastimado con tanto movimiento

-¿Qué pasa Sesshomaru? ¿No me digas que ya te cansaste? – se burlo mientras se forzaba en recuperar el aliento o es que no deseas que la chica salga lastimada

-Silenciosentenció, y de sus dedos índice y medio refulgió una luz. Un látigo verde se formo de ellos

-Así que así fue como derrotaste a mis hombresdijo. Nuevamente observo sobre su hombro a su sequitoLamento decirte que conmigo no te resultara tan sencillo como con ellos finalizo lanzándose al ataque

El látigo ondeo en el aire haciendo retroceder al general en el acto, sin embargo, apenas sus pies tocaron el suelo volvió a acometer. Sesshomaru tuvo que esforzarse porque su siguiente movimiento fuera rápido y certero pero sobre todo, que no incomodara en lo absoluto a Daniel. Su brazo la asió más a su cuerpo en un intento por sostenerla por completo cuando dio un salto hacia un lado. Necesitaba sacarla de ahí y terminar con aquello de una vez por todas, además, el tiempo valía lo suficiente para él como para desperdiciarlo de esa forma

-¡No huyas cobarde! – bramo encolerizado el de ojos marrones al ver que todos sus esfuerzos eran en vano, ni siquiera había conseguido hacerle un rasguño

Un gruñido más, y el hombre aventó su arma contra el suelo, era tiempo de enseñarle que de él, nadie se burlaba

Retrocedió un par de pasos y un aura negruzca comenzó a desprenderse de su cuerpo. Llevo la palma abierta a su rostro mientras su figura se encorvaba, desfiguraba y crecía, su piel comenzó a desgarrarse dejando al rojo vivo algunas partes de su complexión, sus ojos se tiñeron de sangre y su mirada maldita se ciño sobre ellos

-Danielllamo de pronto Sesshomaru haciéndola voltear y salir de su estupefacción. Una mirada fugaz por parte del peliplata le dijo todo. Acabaría con aquella criatura que era todo menos humana, porque la realidad era, que tras ese cascaron, ya no existía alma alguna. Volteo a ver una vez más a quien hubo sido un hombre, sintió un escalofrío recorrerle la espalda y entonces, cerró los ojos con fuerza y se apretó aun más en contra el cuerpo de Sesshomaru

El sonido de una espada desenvainándose de pronto se escucho, y todavía con los ojos cerrados Daniel pudo distinguir el refulgente brillo verdoso de la Bakusaiga. Entreabrió sus orbes dorados solo para ver el fatídico desenlace donde varios demonios salían de aquel cuerpo y aullaban de dolor antes de ser desintegrados por completo, segundos después, ya no había nada

Los ojos de la pelinegra se abrieron totalmente, pestaño un par de veces contrariada mientras su agarre en turno a la figura de Sesshomaru se soltaba un poco. Inhalo profundamente y luego dejo salir el aire. Todo había acabado así.

Sonidos bajos y susurrantes pronto captaron su atención, despego la vista de enfrente para mirar a quienes murmuraban por lo bajo, se sorprendió de ver que la mayoría de los hombres ya habían recuperado la conciencia, Sesshomaru no los había acabado como pensó y agradeció por eso. Suspiro, e intento incorporarse del todo, a esas alturas tendría ya que soportar el peso de su propio cuerpo, más el brazo del peliplata lo impidió. Contrariada levanto la vista hacia él, encontró su mirada ambarina pegada en aquellos sujetos, y con una simple y casi imperceptible gesticulación de su cejo, los hombres salieron despedidos tomando sobre sus hombros, a aquellos quienes aun no despertaban

Casi quiso reírse ante esa acción

Cerró los ojos solo un segundo mientras instintivamente su cabeza iba a dar nuevamente al pecho de Sesshomaru, cuando se dio cuenta de lo que hubo hecho trato de alejarse poniendo ambas manos de por medio. No le sorprendió en absoluto que el mayor de los Taiso tuviera una sonrisa burlona en los labios cuando levanto el rostro hacia él. En su interior se reprendió

Avergonzada por su comportamiento no tuvo más remedio que agachar la cabeza, rogaba a los cielos porque el youkai pronto la dejara en libertad o de otra manera, se daría cuenta que su cara se había puesto roja. Afortunadamente no tuvo que insistir mucho puesto que el agarre en torno a su cintura pronto cedió. Tambaleo un poco por supuesto, su pierna seguía doliéndole horrores sin embargo, ya era capaz de sostenerse. Acaricio su brazo con el otro cuando este también le dolió

-Yo… antes de que digas algo, o no… no sabes cómo te lo agradezco – dolorida dio dos pasos hacia adelante – creí que estaba perdida – esto último lo dijo más para sí que para él

-¿Donde está Inuyasha?– pregunto avanzando los mismos pasos que la joven quedando a su lado

-No lo sé, la última vez que los vi estaban librando su propia batalla – volteo a verle

-¿Estaban?

-Si – asintió – Kagome y Shippo también se encontraban con él… no sé nada de Sango y Miroku – su voz se apago, estaba preocupada, mucho, porque la última vez que los vio no se encontraban en las mejores condiciones

-Vámonos – ordeno el youkai, y Daniel ya no tuvo tiempo para pensar

Solo me queda decir que nos leemos en la próxima

Bye bye