Hola mis lectores favoritos, como siempre y desde hace algunos mesecitos, les traigo la actualización de esta su historia, Mil y un años: Aquí es donde todo comienza, la triste noticia es, que será el último capítulo de este año, la verdad planeaba subir dos de ellos pero, una serie de complicaciones surgieron (contando con que la tecnología nada más no se hizo para mi ¬¬ ) y bueno, con decepción, digo que ya no se pudo T-T ¡Waaaaaa
Lo bueno, es que antes del 07 de enero, publicare el otro capítulo ^u^ como regalito de reyes (los que son de mi México lo entienden), y que más me queda decirles que. Deseo de todo corazón, que estas fechas se la pasen maravillosamente en compañía de sus seres queridos, y recuerden que lo más importante, es siempre dar sin esperar nada a cambio
Que el amor y la luz guie sus caminos y llene de dicha sus corazones, pero sobre todo, que la paz abrace a este mundo que tanta falta le hace
Con cariño
Perséfone X
A leer se ha dicho…
…
CAPITULO 10: Detrás de un sueño
Levaban horas caminando, en silencio, cada uno absorto en sus pensamientos, no habían parado siquiera un minuto para descansar aunque él bien sabía, que tarde o temprano, tendrían que hacerlo ya que para llegar con su grupo, aun faltaba un largo camino por recorrer
La mañana había llegado, el sol sin embargo, no se digno en mostrar sus cálidos rayos pues estos, eran cubiertos por las obscuras nubes y vientos gélidos que recorrían los alrededores. Seguramente el mal clima seguiría, y con ello, su andar sería entorpecido además de lento
Habían transcurrido menos de quince minutos desde la última vez, y a su vez la primera, que la miro por sobre su hombro, el que la chica no abriera la boca ni siquiera para dejar salir el aire a modo de suspiro, auguraba algo no muy bueno, además, estaba casi seguro de que en ningún momento desde que dejaran atrás a Inuyasha, no había despegado sus ojos del suelo. ¿Qué tanto estaría pasando por su mente?... francamente lo dudaba, es más, casi aseguraba a pesar de esa mínima parte dentro de él, que poco o nada le importaba, tenía cosas importantes en las que pensar como ¿Por qué de buenas a primeras había decidido llevarla con él?
En realidad la respuesta era bastante sencilla, deseaba saber más acerca de ella y sus vínculos con la que fuera Vangélis, pues desde que la conoció, y apenas se hubo enterado quien era, no dudo en ir al único sitio donde seguramente le darían las respuestas que tanto necesitaba, aun si este no fuera el mejor lugar de todos.
Su madre
Ella había sido durante siglos la guardiana de los papiros en donde se escribía toda la verdad, en donde se revelaba el misterio que durante mucho tiempo había sido escondido de ojos curiosos y de sus mismos ojos, pero más importante aún… de los de los humanos, porque por mucho que pasase, terminaría su ciclo protegiendo celosamente aquello que era desconocido para el mundo, ya fuera presente o futuro. Su gran poderío era, y seguiría siendo resguardado por quien fuera, Irasue.
Volvió su vista al frente tratando de poner orden a su mente, recordaba a la perfección el rostro de su progenitora cuando le conto sobre Daniel, o mejor aún, cuando le cuestiono acerca de el medallón que la joven portaba. Su intrincada mente había expuesto sus pensamientos en aquella mirada imperturbable, la cual, había mutado en sorpresa aunque fuera por breves segundos, y de sus facciones siempre hermosas, se habían contraído con desconcertó. Tal parecía que ni ella misma sabia de la existencia de la chica ni de que quedaban vestigios nacientes de aquella civilización
Regreso al presente cuando el sonido detrás suyo capto su atención, se detuvo y miro sobre su hombro hacia el origen que no era otro que Daniel. La pelinegra, en el momento en el que sintió su mirada, levanto la de ella con timidez haciendo que estas se encontraran, podía ver el ligero sonrojo que adornaba sus mejillas y como parecía encogerse desde su lugar cual niña pequeña, así que no entendiendo el por qué en aquella actitud, desvío su vista hacia abajo encontrando detrás de ella, la raíz de un árbol salida. Seguramente había tropezado con esta mientras seguía metida en sus cavilaciones. Cerró los ojos por breves segundos en tanto exhalaba el aire que había dentro de sus pulmones, pues para él, aquello no ameritaba el mayor interés, así que volviendo el rostro hacia el frente, se dedico a seguir mientras que detrás de él, nuevamente los pasos de la morena se dejaron escuchar.
…
Siguieron su camino apenas la mañana llegó, el día era frío y las corrientes de aire eran verdaderamente heladas, sin embargo, para ellos, el clima era lo que menos importaba cuando había tanto en que pensar
A la cabeza del grupo, Inuyasha cerró sus ojos ambarinos mientras respiraba profundamente y trataba de darle orden a sus pensamientos, aun no estaba convencido de lo que hubo hecho, realmente fuese lo más correcto, además, desde que los chicos despertaron, él se había liado con la tarea de tratar de darle completo sentido a la partida de Daniel en la que nadie más, nadie, había estado de acuerdo. La bomba estallo cuando el nombre de Sesshomaru apareció
Sango le había reclamado, Shippo le había reclamado, Kagome le había reclamado para después tornarse comprensiva y por último, Miroku solo había expresado su sentir intentando entender sus razones, razones que por cierto, aun no llegaba a comprender
-¿Qué interés tienes en ella? – le había preguntado, más el siempre inmutable rostro de su hermano acompaño sus palabras. Él no era quien para saber los motivos que tenia Sesshomaru para llevársela consigo. Suspiro con cansancio mientras se llevaba los dedos al puente de la nariz. Darle vueltas al mismo asunto una y otra vez le estaba ocasionando una jaqueca la cual, amenazaba con hastiarle en los días siguientes
-Inuyasha – la voz suave de Kagome le obligo a concentrarse en el presente sin embargo, hablar con ella en esos momentos suponía responder a una seria de preguntas de las cuales, no creía tener respuesta
Volteo el rostro cuando la chica le dio alcance y camino a su lado, no podía decir que le entusiasmaba lo que se venía más, entendía sus razones y el hecho de que tenía el derecho de saber lo que había sucedido. Daniel era su amiga, era lógico que se preocupara por ella aun cuando no llevara mucho tiempo de conocerla
-Sabes, he estado pensando… mucho en lo que paso esta mañana – comenzó la sacerdotisa con los ojos clavados en el suelo – todavía no puedo creer que Daniel se marchara, y sin decirnos nada – y sus ojos se alzaron sobre los de el hanyou quien se mantenía en silencio tan solo observándola – Inuyasha, ¿Qué fue lo que paso?
Y ahí estaba, sabía que tarde o temprano alguno de los chicos haría esa pregunta, sin embargo, poco se creía capaz de poder contestarla como era debido pues lo que él sabía, distaba de mucho a lo que era la realidad
-Inuyasha – insistió la joven cuando no obtuvo respuesta a su cuestionamiento - ¿Qué sucedió después de que encontraste a Daniel en el bosque?
Un pesado suspiro abandono los labios del hanyou, hablar sobre aquello todavía le causaba conflicto, se sentía culpable por no haber podido ayudarla y sobre todo, el que fuera precisamente Sesshomaru quien la salvara y se lo echara en cara, hacia el remordimiento aun mayor. Las imágenes todavía surcaban su mente con profunda claridad
-Vi a Sesshomaru antes de poder dar con Daniel – lo que sea que estuviera pasando con él, sabía que Kagome podía aligerar ese sentimiento – fue él quien me dijo donde estaba
-¿Sesshomaru te dijo donde encontrarla? – un suave asentimiento por parte del hibrido termino por confirmarle sus peores temores, aquellos, en donde Inuyasha no había sido el héroe y en donde Daniel, terminaba por ser expuesta a numerosos hombres
-Al parecer, él la salvo de aquellos soldados antes de que pudieran lastimarla
Kagome viro el rostro consternada hacia un lado intentando comprender, cada una de las palabras que Inuyasha le había dicho, si era así entonces, Daniel había tenido la suerte de ser encontrada por el youkai, sin embargo, sabía que Sesshomaru era un ser complejo y que nunca actuaba sin sentido, era claro que no la había rescatado con esas intenciones, o al menos eso era lo que creía, porque si bien recordaba, en alguna ocasión ellos mismos fueron salvados por él, antes de morir gracias al veneno de Mukotsu sin que la intención, fuera precisamente esa
-Cuando por fin pude dar con ella, note que lo poco que Sesshomaru me había dicho era verdad – Kagome lo miro de reojo extrañada - Daniel estaba herida aunque no de gravedad
-Entiendo pero… lo que no comprendo es ¿Por qué decidió marcharse con Sesshomaru si ellos dos jamás se conocieron?
Un ligero frunce se marco entre las cejas del hanyou. El tampoco comprendía esa parte aunque, recordaba a la perfección el día en que la joven salió de la aldea, además de que, la presencia del mayor en ese entonces, se sentía por los alrededores ¿a caso hubo más aquella noche de lo que suponía saber?. Quizá fue solo el destino junto a sus caprichos lo que había logrado reunirlos, aunque ignoraba los detalles de tal acontecimiento. Él solo le había advertido, diciendo que Sesshomaru podría ser peligroso
-¿Inuyasha?
-Tampoco lo entiendo Kagome – le contesto con sinceridad – lo único que te puedo decir con claridad, es que no fue Daniel quien decidió irse con él
-¿Qué estás diciendo? – y sus pasos se detuvieron de improvisto, entonces, si Daniel no había sido quien decidió marcharse con él entonces…
-¿Señorita Kagome, se encuentra bien? - el súbito llamado de sus amigos a sus espaldas la hizo prestarles momentánea atención. Miroku junto a los otros la observaban extrañados esperando una respuesta más, cuando sus ojos volvieron a Inuyasha quien se mantenía en silencio mirando hacia el frente, supo cual era la verdad
Sesshomaru la había llevado con él por voluntad propia
…
Respiro aliviada cuando los pies de Sesshomaru dejaron de moverse para ir a la comodidad bajo la opulencia de un árbol, menos mal que había dejado de andar o de lo contrario, sus piernas lo hubieran hecho, las sentía tan pesadas y adoloridas que no dudaba que en los días posteriores le lastimaran a morir, porque aunque acostumbrada a hacer actividad física y tener una buena condición de atleta, aquello era demasiado, simple y sencillamente porque seguía siendo humana, además, el golpe en su pierna seguía reciente lo cual, le dificultaba caminar con toda normalidad
Levanto la mirada y el reflejo del sol cayó inmisericorde sobre sus ojos mieles, pues a pesar de que la mayor parte de la mañana había permanecido oculto tras las grises y sombrías nubes, se había abierto paso calentando tenuemente lo que tocaba. Suspiro rehuyendo de su brillo y en su lugar, oteando algún lugar donde pudiera sentarse y descansar, no muy lejos de donde ella se encontraba, había un gran tronco caído con algunas enredaderas cubriéndole por encima, no sería el mejor sitio, pero sin duda le valdría de mucho, así que indispuesta a retrasar de más su reposo, camino hacia el quitándose el peso de su mochila en el proceso
Una vez instalada, rebusco entre sus pertenencias por algo de comer, porque a pesar de haber cenado abundantemente la noche anterior al lado de los chicos, tendría como unas 13 horas de ayuno, y eso, aunado a la maratónica caminata de sabrá kami cuantos kilómetros, ya la estaban haciendo desfallecer. Seguro encontraría algunos caramelos o alguna paletita, y si corría con suerte, tal vez galletitas con malvaviscos cubiertas de chocolate porque según recordaba, todavía le sobraban un par. Sin duda el dulce para esos casos era, y seguiría siendo la mejor opción para los estómagos vacios. Agradecía al cielo amar las golosinas y llevar con ella numerosas raciones a donde quiera que iba más, sus manos se detuvieron de pronto pues no muy al fondo, pudo sentir la textura suave y a la vez rugosa de algo, así que sin perder tiempo, enrollo sus dedos sobre este llevándolo a la superficie. Parpadeo un par de veces con asombro pues el objeto que tenía no era otro que un pedazo de pan, así que movida por la curiosidad, tanteo nuevamente dentro de su mochila a ver si había algo más, y lo encontró
Un trozo de tofu envuelto en hojas y un pedazo de carne seca encerrado en un paño, ¿Quién pudo haberle puesto tales cosas si nadie sabía de su partida? Un nombre vino de pronto a su mente
Inuyasha
Seguramente él había puesto esa comida cuando Kagome curaba sus heridas procurando por ella aunque fuera solo una vez más, y se lo agradecía, se lo agradeció como pocas veces en su vida había hecho hacia alguien, pues, a pesar de no ser una mala persona, vivir el día a día en una ciudad, en un país tan demandante y estresante como lo era Japón, había muy poca oportunidad de voltear y ver a quienes hacían una buena obra
Sonrió con tristeza sin dejar de ver los alimentos, y cuando sus ojos escocieron, sacudió la cabeza para alejar sus sentimientos que sin duda eran de melancolía, así que mirando nuevamente hacia el frente, la silueta de Sesshomaru pronto apareció, se le quedo observándolo meditativa, porque sencillamente hasta ese momento no había reparado a bien, o mejor dicho había querido saber lo que sería de su vida con él como compañero, ignoraba porque la había llevado con a su lado y más aun, las intenciones que seguramente guardaba tras esa acción
Dudaba mucho ser de su especial interés, sobre todo, porque sus últimos encuentros habían sido atropellados e incómodos. ¿A caso tendría que ver en algo Vangélis? Porque de ser así no creía ser de ayuda, ella no sabía nada, y por nada, se refería a nada sin embargo, creía que Sesshomaru no se conformaría con esa respuesta sin tratar de sacarle hasta el último detalle. Suspiro con derrota pues lo que sea que la vida le plantase, tenía que tomarlo como venia y de quien venía, no podía darse el lujo de titubear aun cuando ese mundo se abría nuevamente a ella, y dudaba francamente, que el youkai quisiese mostrárselo
Dejo a un lado sus divagaciones, no volvería a pensar en nada hasta que viera con sus propios ojos los planes que había para ella aunque eso no significaba por ningún motivo bajar la guardia. Ladeo un poco el rostro mientras miraba hacia un lado y mordía el interior de su mejilla, luego, y con parsimonia, regreso sus orbes hacia él antes de volver la cabeza, estaba segura de que aunque Sesshomaru tuviera los ojos cerrados, en algún momento tuvo que haber reparado en su mirada, así que espero pacientemente a que volviera a suceder, total, no perdía nada
-¿Qué pasa? – y ahí estaba, aquella pregunta que los ligaría en una conversación, o al menos, así era como ella lo creía
-Solo pensaba, ¿Hacia dónde nos dirigimos?... no has dicho nada desde que salimos
-¿Importa? – contesto a su pregunta con otra pregunta después de un largo silencio, y aun con los ojos cerrados, pudo percibir la desconfianza en la joven
-No – terminó confesando y volteando el rostro hacia otro lado – supongo que eso es lo que menos importa cuando desconozco "todo" este lugar – y luego de meditar por un par de minutos, tomo un trozo de pan ofreciendo el que sobraba al youkai quien momentos antes, había abierto sus ojos – ¿no tienes hambre? – pregunto al ver que su gesto no era correspondido
Más Sesshomaru no contesto. Un youkai como él no necesitaba lo que normalmente los humanos sí, aunque era innegable el hecho de que, en algún punto, esas "necesidades" eran forzosas aun para los de su especie. Y el alimento humano, no estaba incluido dentro de esas necesidades
Cuando Daniel vio como Sesshomaru volteaba el rostro hacia un lado con tranquilidad, entonces supo que por más que insistiera, Taiso no aceptaría su invitación. Tuvo que reprimir un suspiro que más de fastidio, era de aburrimiento. Si así iban a ser las cosas entre ellos, entonces aquel viaje sería bastante largo. Lo pensaba muy enserio, ¿Qué mal había hecho que merecía tal castigo? Francamente lo dudaba pero, las cosas del Karma siempre serian justas aun si no se le veía de esa manera. Los minutos pasaron y cuando se dio cuenta, tenia ambos trozos de pan todavía sujetos por las manos las cuales descansaban en sus rodillas. Ya ni siquiera le había dado otro mordisco al suyo, el hambre se le había ido y frente a eso, no había nada que pudiera hacer. Así que con calma, tomo una pequeña tela de su mochila para envolverlos y volverlos a guardar, seguro más tarde los comería así que lo mejor sería mantenerlos frescos hasta llegado el momento
Sin quererlo, un bostezo escapo de sus labios mientras diminutas lágrimas se asomaban por sus ojos, estaba cansada, tenía sueño y quería dormir. Así que aprovechando que su "compañero" hubo cerrado los ojos de nuevo, rezó a Kami porque esa tranquilidad durara al menos lo suficiente para poder recuperarse un poco. Se sentó sobre el suelo con las piernas flexionadas hacia un lado, luego coloco sus cosas sobre su regazo y recargo la cabeza sobre el tronco en el que antes había estado sentada. Unos minutos de sueño le caerían espectaculares además de que, se sentía incapaz de mantenerse despierta por mucho más
Apenas si hubo cerrado los ojos sintió como su cuerpo se relajo, en poco tiempo y sin saber cuánto tardo, ya estaba sumida en un profundo sueño del que se creía incapaz de despertar al menos por un par de días
…
Se sentía extraña, como si estuviera suspendida en el aire sintiendo el suave beso del sol sobre su cuerpo mientras el tibio viento removía su ropaje y cabellos. Tan ligera y pesada a la vez, que aquello ocasionaba cierta confusión dentro de su cabeza. Abrió los ojos solo para darse cuenta de que efectivamente estaba en el aire, un espacio vacío cubierto de blanco vaporoso en donde lo único que alcanzaba a distinguirse eran los tenues rayos del sol filtrándose, si se le miraba por encima
¿En dónde estaba y por qué tenía una sensación tan familiar? No lo sabía y dudaba llegar a comprenderlo
Un par de mechones negros cubrieron su rostro cuando estos volaron hacia el frente. El viento había cambiado de dirección, ya que de venir de todos lados, ahora arreciaba y pegaba con más fuerza contra su espalda. Así que curiosa, viro su rostro y parte de su cuerpo hacia atrás, cuando por fin terminó de dar media vuelta, sus pies ahora descalzos, sintieron el césped húmedo debajo de estos
-¿Qué? – se había preguntado sorprendida bajando la mirada al suelo, enrollando y desenrollando sus dedos para sentir la grama libremente
Hace unos minutos estaba arriba, y ahora de la nada había llegado hasta el suelo
No pudo sentirse más confundida
-Daniel – el suave sonido de una voz masculina llego a sus oídos como una caricia, frunció levemente el ceño y levanto la mirada pero frente a ella, no había nadie
-Daniel
Volvió a escuchar con más claridad y fuerza que antes sin embargo, esta vez no se inmuto. Cerró los ojos y permaneció de pie erguida con solemnidad mientras se dejaba arrastrar por los suaves susurros que no hacían más que acariciar su alma sedosamente. Si aquello era un sueño, entonces no quería despertar, porque de volver a la realidad sabía que toda la angustia y el temor que sentía, volvería a ella con más intensidad
Jadeo, olvidándose poco a poco de la paz que la envolvía para centrarse en el desespero que le traía estar en un mundo ajeno al suyo, más, el calor de unos brazos rodeándola desde la espalda enseguida la sacaron de su ensimismamiento como si trataran de reprimir los malos pensamientos, malos momentos que no hacían otra cosa que lastimarla y enredarla en los tejidos de la duda y el temor
-No Daniel… no lo hagas
El suave murmullo la sacudió violentamente estremeciéndola entre los brazos de quien la sujetaba. La voz que antes escucho y que en su momento no supo reconocer, ahora le hablaba nítidamente cerca del oído como si hubiera estado ahí todo ese tiempo. ¿A caso era él? ¿A caso había sido él quien la llamaba con tanta insistencia?
-Yue – susurro y sus ojos enseguida se le llenaron de lágrimas que no supo de donde venían. Sus labios se abrieron pero de ellos no brotaron más palabras, así que incapaz de formular una oración coherente como se supone debía hacer, solo atino a corresponder el cariño del otro aferrando sus brazos sobre los de quien la mantenía cautiva
-¿Por qué? – fue la único que pudo preguntar después de varios minutos de luchar contra el nudo que se apretaba en su garganta, sin embargo, lo que obtuvo por respuesta, fue el desesperado latir de un corazón contra su espalda, junto a un agarre todavía mayor, ¿Qué estaba sucediendo?
-En algún momento, en algún punto lo entenderás – nuevamente la lexía del hombre surgió, tan serena, tan calmosa, que poco acompañaba sus acciones - solo tienes que prométeme, que serás fuerte hasta ese entonces
Más, y sin comprender a lo que se refería, Daniel jadeo de vuelta separándose de él completamente azorada, cuando sus ojos por fin lo encontraron, se olvido de todo y contemplo embelesada al ser alado que por primera vez en muchos años, se mostraba tal cual era frente a ella
Sublime y estrictamente majestuoso
Con sus platinados ojos brillando exquisitamente bajo los tenues rayos del sol, sus cabellos grises danzando al compás del viento, y su bien esculpido cuerpo cubierto por una larga túnica tan azul como la noche bordada con los más finos hilos de plata, enmarcaban a la perfección sus rasgos delicados como varoniles
Además estaban las alas, esas enormes e impolutas alas que la dejaban sin aliento cada vez que las veía
Realmente Yue era…
La calidez de unos dedos rozando su mejilla la sacaron de su ensimismamiento obligándola a concentrarse nuevamente en el presente, la confusión se apodero de su semblante cuando, en los ojos grises, hubo un sentimiento cargado de emoción que no supo identificar. Su cuerpo tembló, aún así se quedo callada. Para su fortuna o desgracia, no pecaba de ingenua sin embargo, eso no quería decir que supiera a ciencia cierta qué era lo que ocurriría, además, temía preguntar y que por una vez en su extraña relación con Yue, tuviera una respuesta de la cual, no estaba preparada para hacerle frente. Cerró los ojos cuando la caricia se hizo más profunda, cuando ahora en el lugar de solo los dedos, toda la mano de Yue se acuno sobre su mejilla
-¿Por qué me haces esto? No es… - justo hubiera querido decir, más sus palabras quedaron suspendidas en el aire, su corazón en cambio, parecía tener su propio y frenético soliloquio. ¡No podía creer lo que estaba sucediendo!. Yue la abrazaba con tanta fuerza que sus cuerpos parecían fundirse en uno solo, aun así, la había atraído hacia él con tanta… delicadeza. No recordaba ningún momento compartido así a su lado, pero le gustaba, le infundía fuerzas y coraje para salir adelante, ¿Cómo? No lo sabía. Sonrió, con los ojos cerrados mientras apoyaba la cabeza sobre aquel pecho mientras sentía como los largos y finos dedos de Yue se enredaban en su melena azabache. Todo lo que había querido decirle, todo ese coraje y resentimiento que guardaba hacia él por haberla abandonado como pensó, parecía haberse esfumado y jamás existido
-Daniel – escucho nuevamente el llamado de su nombre junto a la cálida respiración del peli-gris sobre su mejilla. No quería abrir los ojos, no quería abandonar esas sensaciones o la ilusión, de que al abrirlos, él ya no estaría ahí
Y mientras seguía sumida en aquella fantasía, ambas manos del hombre se movieron ahora por debajo de su cabello, podía sentir como su cabeza era levantada para encontrarse nuevamente con aquellos orbes grises plagados de seguridad, así que, sin más remedio, accedió a lo que él le pedía sin poder evitarlo. Cuando abrió los ojos, no pudo evitar sonrojarse profusamente ante tal cercanía que era poco más que íntima, quiso retroceder, quiso hablar pero simplemente, nada ocurrió
-Daniel escúchame – le hablo en un susurro mientras Daniel volvía a cerrar sus ojos incapaz de mirarlo - Jamás, nunca he confiado en alguien tanto como en ti – su tibio y cálido aliento pronto se perdió entre los labios de la joven quien inconsciente y con nerviosismo, los había relamido – por eso te pido… por eso te pido que nunca dudes de mi…siempre estaré contigo
Y antes de que pudiera hilar un solo pensamiento, súbitamente un frio intenso invadió su cuerpo. Abrió los ojos asustada para ver lo que pasaba pero, Yue ya no estaba, miro por los alrededores pero en ellos no encontró nada. Aquella sensación de seguridad que hubo experimentado momentos antes ahora le había sido arrebatada y reemplazada por incertidumbre. ¿Qué era lo que había ocurrido?. Cuando su mirada regreso hacia el frente, una enorme puerta de piedra tallada apareció ante ella. Retrocedió un par de pasos, y del entorno siempre blanco, comenzaron a dibujarse diversas plantas y árboles convirtiéndose en poco tiempo en un inmenso bosque. Parpadeo perpleja buscando algún significado a lo que veía, cuando estiro su mano para tocar el pórtico, una fuerza extraña la jalo hacia atrás precipitándola hacia el vacio
Grito y fue entonces, que despertó
…
Sus ojos se abrieron de par en par mientras se incorporaba de golpe. Su rostro estaba perlado en sudor y sus ojos todavía desorientados, permanecían clavados en el suelo como si su mente aun estuviera lejos de ahí. Aun estaba asustada, sentirse caer por un precipicio no era para nada agradable, así que, buscando percibir nuevamente la realidad, respiro profundamente en repetidas ocasiones mientras comenzaba a ver los alrededores.
Cierto – pensó
Había sido solo un sueño, el lugar en donde estaba era muy diferente del que había estado, además, Yue estaba con ella
Yue – recordó de pronto abriendo sus ojos con impresión
Él había estado ahí, de eso no cabía la menor duda, su esencia era inconfundible, ¡había estado ahí! junto a ella, incuso había hablado con él y… Un intenso carmín cubrió sus mejillas
Los recuerdos pronto comenzaron a desfilar por su cabeza haciéndola enrojecer aun más, todavía no lo podía creer, estar así con Yue suponía, cierta intimidad la cual nunca, jamás en los años junto a él, se habían permitido. Todavía podía sentir sus brazos ciñendo su cuerpo, su aliento cálido rebotando contra su rostro, y sus tibios labios rozando los suyos mientras le hablaba, ¡porque si!, los había sentido como brazas calientes sobre su piel mientras aun permanecía fundida en su cuerpo. Aun no alcanzaba a salir de su asombro
Quizá, todo había sido producto de su activa imaginación. Lejos estaba de saber, que lo que hubo experimentado en aquel sueño, era el reflejo de las emociones contenidas, en uno de ellos.
…
En medio de la soledad y obscuridad de una residencia, una ser, recargado en el marco de una puerta no había dejado de observar casi con hipnotismo el horizonte, aquel, en donde sus perfectos ojos grises eran iluminados por los tenues y casi extintos rayos del astro sol sin que estos llegaran realmente a lastimarlo. Llevaba horas así, sin moverse, perdido entre pensamientos que sin duda, iban dirigidos hacia una sola persona. Ver a Daniel nuevamente le había traído tranquilidad, más saberla intranquila y sentida no había hecho más que recordarle que seguía siendo humana y que él, como el mayor responsable, era el culpable de sus desgracias
-Daniel – paladeo suavemente, a sabiendas de que era el único en poder escuchar. Solo las paredes serian testigos mudos del sentimiento con el que aquella palabra había sido acompañada
Si tenía que sincerarse con alguien, entonces era hora de hacerlo consigo mismo, y es que lo había negado tantas otras veces, que una más lo salvaría de caer en el error, pero ya no podía, no estaba en su dominio seguir rechazando sus sentimientos hacia quien fuera su protegida
Amaba a Daniel, y la amaba con locura
Sin embargo, no podía decir que eso lo tranquilizara y dejara vivir en paz. Mogami era por mucho, el motivo más valioso de su existencia, así era, y así sería por siempre, más, en sus planes nunca estuvo tener otro sentimiento diferente hacia ella que no fuera el de devoción pura y respeto por quien representaba todo un reto para él. Sus ojos siempre lo habían capturado, la bondad y sinceridad a veces cruda que se reflejaba en ellos era digna de admiración, y justo cuando pensó no podía ver más en ella, sus irises dorados, resplandecientes y a veces acuosos, despertaban en él, el deseo ferviente de querer protegerla hasta que la vida se le fuera en ello. Por eso, verla nuevamente había despertado sus instintos y desbordado sus deseos. Sentirla piel con piel, palmo a palmo cual animalillo asustado en espera de su siguiente movimiento, había removido cualquier rastro de prudencia en su ser abandonándolo a la insensatez, y es que la había extrañado tanto, que jamás imagino cuan devastadora había sido la espera hasta ese momento
Frunció el ceño llevándose los dedos al puente de la nariz, las cosas no eran como se suponía debían de ser pero él, ya no haría nada por cambiarlas
Daniel era una mujer, hermosa y vivaz, el único defecto que tenía era, que de ahora en adelante, ya no podría gozar de su verdadera libertad como se supone debía
…
Ah, y como regalito para mí si no es mucho pedir (Perse hace ojitos de cachorrito), me sentiría muy honrada en recibir sus reviews, follows o fav. n_n
Nos leemos en la próxima y que tengan unas ¡Felices Fiestas! (globos y confetis cayendo por todo el estudio)
Bye bye…
