¡Hey! Que tal gente bonita de fanfiction, ya apareció la que andaba perdida, porque si, me fui aproximadamente (si no es que exacto) los tres meses, pero entre el estrés T-T, trabajo TnT, y mala, mala salud TT-TT, no me fue muy fácil seguir con este proyecto, así que les pido de corazón mil disculpas.

Pero en fin, la etapa ya está pasando y me siento de mejor ánimo, así que, tadaaa, les traigo otro capítulo más esperando como siempre, ver sus lindas visitas y comentarios

Los dejo y no los aburro más

¡Estoy de vuelta y con una muy buena racha inspirativa!

Comenzamos…

CAPITULO 11:Fijando rumbo

El viento gélido de la noche junto a la humedad que había en el ambiente removieron juguetonamente sus cabellos de plata. La luna esa noche no alumbraba los cielos dejando en la penumbra a la tierra y todo lo que esta tocaba sin embargo, sus ambarinos ojos no dejaban de observar con el más mínimo detalle el frágil cuerpo de quien parecía inmersa en un profundo sueño cubierta solo con una pequeña frazada de pies a cuello y recargada en un grueso árbol, de los tantos que habían en ese lugar.

Era extraño pensar que, a tan solo tres días de viajar a su lado, uno de sus pasatiempos para matar el tiempo fuera precisamente ese. Verla dormir era, lo más cercano que tenía para someterla su escrutinio y descabellados análisis que nada más no lo llevaban a ningún lado. Gruño sin ser consiente

La vio removerse en su lugar, primero dándole la espalda y luego regresando a su antigua posición con evidente incomodidad y dejando al descubierto, un muy prominente escote el cual, fue producto de que dos de los botones de su blusa se desabrocharan, sin embargo, más allá de su piel lechosa y perfectos pechos, el colgante que portaba capto de nueva cuenta su atención. Se levanto con elegancia y camino hacia ella, la miro desde arriba con sus penetrantes ojos dorados, y luego de varios segundos, se agacho con sigilo hasta quedar casi a su altura con una pierna hincada sobre el suelo mientras la otra, quedaba doblada hasta la altura del pecho sirviéndole como apoyo para uno de sus brazos

¿Quién era esa criatura y por que seguía causándole una curiosidad insana?, a simple vista era solo una humana más, aunque sus rasgos fueran más delicados y estéticos en comparación a las demás hembras de su especie, no tenían paridad. Era alta, con profundos y vibrantes ojos, su cabello era realmente suave, podía sentirlo mientras con cuidado apartaba uno de los mechones rebeldes que cubrían parte de su rostro, y su cuerpo, era claro que su cuerpo causara reacciones lascivias entre los hombres que la miraban, y prueba de ello, habían sido esos soldados que no habían cesado hasta cazarla con la única intención de pasar un buen rato con ella, más, a pesar de todo aquello, algo le decía que la mujer que estaba frente a él, era muy diferente de las que hubo conocido a lo largo de su vida, fueran mortales, o letales youkai.

Escucho un ligero gemido escapar de sus labios el cual, le había obligado a dejar sus divagaciones para concentrarse nuevamente en ella. La vio fruncir su cejo levemente y supo entonces, que aquel sueño había comenzado, porque aunque la chica no le hubiese dicho nada, sabia a la perfección gracias a sus observaciones nocturnas, que palabras cortas y sin sentido pronto comenzarían a brotar de sus labios para después, despertar sobresaltada y con ligeros espasmos en todo el cuerpo, más de su incumbencia no era y poco se creía interesado en saber, después de todo, que tan importante podría ser saber los sueños bizarros de la joven. Cerró los ojos por unos segundos, y cuando los abrió de vuelta, no pudo evitar que su mirada fuera a parar de pronto a aquel dichoso colgante acunado entre los suntuosos pechos de la morena, así que sin esperar más, llevo su mano hasta su pecho rozando a penas con su garra, la piel suave de quien seguía profundamente dormida

-¿Quién eres y que es lo que haces aquí? – susurro apenas, siendo plenamente consciente de la cantidad de veces que se había hecho esa misma pregunta. Más la respuesta jamás llegaba, y eso comenzaba a perturbarlo

De pronto, el súbito despertar de la joven lo tomo desprevenido. Se había incorporado repentinamente. Podía sentir su cuerpo contra el suyo, sus manos cerradas fuertemente sobre sus mangas, y su cálido y agitado aliento, rozándole el cuello y haciendo volar en el proceso, algunas hebras de su plateado cabello, así que sin moverse ni un centímetro de su lugar, y con la cadena todavía entre su mano, espero pacientemente porque terminara de despertar y advirtiera la situación.

Más los segundos pasaban y aquello estaba lejos de suceder, así que con delicadeza, ya sea que lo notara o no, soltó la cadena deslizando sus finos y largos dedos hasta su abdomen. El sonido de sus garras rasgando la suave tela de su vestimenta por alguna insana razón, quedo grabado en su memoria. Cerro lo ojos y volteo hacia un lado topándose de pronto, con el cabello y rostro de la joven quien aún seguía cerca y sin darle la cara. Era la primera vez que alguien tenía ese atrevimiento para con él, y le molestaba sin embargo, algo en el actuar de la joven le indico que aun no era consciente de sus actos, así que sin hacerse esperar, la tomo por ambos brazos y la separo de él. En sus ojos serenos podía percibir su ausencia, porque aunque lo miraran a él, estaba plenamente consciente de que su mente viajaba por otros rumbos. Con parsimonia, retrocedió con ella sin quitarle la mirada de encima hasta que su cuerpo joven quedo nuevamente sobre el árbol solo que esta vez, existía una diferencia, y esa era, que el mismo la había aprisionado también entre su propio cuerpo. La manta que se encargaba de cubrir su complexión, ahora yacía abandonada a un lado sobre el polvoso suelo dejando al descubierto sus sedosas piernas. El pecho de Daniel subía y bajaba con rapidez, y su rostro, perlado en sudor, hacia que algunas hebras de cabello se le pegaran a este

La recostó sobre el tronco con él casi encima y sin mover sus manos de posición, con sus finos y largos cabellos cayendo como cortina a sus lados y con el rostro muy, muy cerca del de ella. Cuando la vio cerrar sus ojos, dedujo entonces que poco o nada repararía al despertar de ese encuentro. Lo mejor sería mantenerlo oculto, después de todo no era algo importante

Apenas los rayos del sol tocaron su rostro, se vio obligada a abrir los ojos con evidente molestia. Parpadeo varias veces, intentando apartar la somnolencia de la que aun era presa. Se sentó, con cuidado, intentando enfocar más allá de los arboles en donde muy probablemente solo había algunos animalillos e insectos. Por inercia, llevo el dorso de su mano a la comisura de sus labios pues era bien cierto, que cuando dormía a veces babeaba, y aunque esperaba francamente que esa no fuera una de esas veces, no pudo evitar hacerlo

Bostezo sin recato y luego se estiro lo más que pudo, de todas formas sabia que Sesshomaru no estaba cerca, y si lo estaba, entonces jamás lo sabría. Se levanto, con parsimonia, sacudiendo el polvo de su manta y sacudiéndoselo ella también, seguramente tendría un estado lamentable y lo mejor sería asearse aunque fuera un poco, afortunadamente, cerca de donde se encontraban había un rio, y secretamente agradecía al youkai que reparara en esos pequeños detalles que hacían más fácil su vida en aquel lugar, así que ya más despierta, guardo sus cosas y se fue a el

Cuando llego, miro a todos lados esperando que nadie más estuviera por los alrededores, pues habiendo un rio tan limpio y agradable, era seguro que algunas personas se pasaran por ahí a tomar de sus aguas, sin embargo, el lugar permanecía completamente solo, no había nadie y no lo habría porque seguramente, en donde estaban, estaba fuera de todo alcance humano

Suspiro, dejando su mochila sobre el suelo. Realmente no sabía si aquello era bueno, o malo, pues los encuentros que hubo tenido con la gente en varias ocasiones en ese aventurado viaje, no siempre habían sido los mejores. Normalmente tenía que salir corriendo

Sonrió comenzando a desprenderse de su ropa la cual caía al piso por la gravedad, y luego de que se encontrara completamente desnuda, se adentro poco a poco al agua en donde pronto había empezado a nadar

Poco se dio cuenta, de que unos ojos expectantes seguían cada uno de sus movimientos. El ser sonrió, y después de algunos momentos levanto el vuelo haciendo que algunas aves volaran junto con él. Las ramas de los arboles se movieron. Asustada, Daniel volteo hacia el origen intentando dar con lo que sea que hubiera hecho tal escándalo, más su mirada, profunda y dorada, no logro hallar nada, su corazón comenzó a latir con más fuerza. Algo ahí parecía no estar bien, el silencio llego de pronto y entonces, no supo qué hacer. Estaba paralizada y el cuerpo le temblaba, intento moverse a la orilla pero no podía, así que como única opción, tuvo que sumergirse para intentar despabilarse, quizá con la falta de oxigeno enseguida comenzaría a manotear, lo que nunca espero, fue que los segundos dentro del agua habían traído a un inesperado visitante. Una mano capturo su muñeca halándola bruscamente hacia sí, el rostro desfigurado y casi pútrido de la criatura le sonrió. Grito horrorizada haciendo que grandes burbujas de aire se le escaparan. El agua comenzó a ahogarla. Comenzó a dar manotazos intentando zafarse de aquella criatura. El golpe que le dio en el abdomen con el pie fue lo que la libero. Nado hacia la orilla, y una vez que sus pies tocaron las rocas, dio media vuelta para ver lo que había dejado atrás, más no había nadie, el lugar se encontraba igual de calmado como lo había estado antes de que entrara. Aun asustada, se arrastro hacia donde había quedado su ropa sin dejar de mirara hacia las aguas. Torpemente encontró su blusa y sin pensarlo dos veces se enfundo en ella. Estaba dispuesta a admitir que había sido un error, y que todo había sido producto de su muy activa imaginación, más cuando se calzo la segunda manga, sus dorados ojos repararon en la marca casi negra que tenía alrededor de la muñeca, largos y huesudos dedos podían leerse fácilmente y entonces, se horrorizo

Como pudo salió de ahí, apenas con la blusa y falda puestas sin importarle, lo mojadas que en poco tiempo estarían, la mochila la llevaba en una mano al igual que los zapatos en la otra. Quería volver, necesitaba volver al campamento improvisado que le infundía aunque fuera poca seguridad, y mientras casi corría entre los frondosos árboles y maleza crecida, no pudo evitar mirar hacia atrás, sentía que la seguían, que alguien la perseguía oculta entre la sombras y protección del follaje, así que cuando intento mirar hacia el frente nuevamente, su cuerpo se topo con otro de mayor altura haciéndola retroceder

Cuando supo quien era esa persona, casi se pone a llorar agradeciendo a todos los dioses que él se encontrara ahí, así que en completa inconsciencia y sin pensarlo dos veces, se echo sobre él sin parar de temblar

-Gracias a Kami Sesshomaru – se aferro aun más a él sin importarle, el tipo de reacciones que estaba desencadenando en el youkai, ni que sus zapatos y cosas cayeran al suelo – Si no llegas ahora no se qué hubiera pasado

Más Sesshomaru solo frunció el ceño mientras la miraba desde arriba, y es que, había tenido la impresión, de que algo anormal estaba sucediendo, lo que ignoraba sinceramente era, que la chica hubiera estado involucrada

-¿Qué sucedió? – su voz ronca sacudió a Daniel quien momentos después se separo de él

-Yo…no lo sé – comenzó aun azorada volteando hacia el lugar de donde había venido – estaba en el rió tomando un baño y entonces, hubo un ruido, las aves se alejaron y después el silencio – y no pudo hablar más, un nudo se formo en su garganta y pronto sus manos cubrieron su rostro. Seguro se estaba volviendo loca

Y mientras Daniel seguía inmersa en aquellas sensaciones, el youkai la escudriño con los ojos entrecerrados. Era claro que había salido corriendo, seguía empapada además, casi no traía ropa y la que llevaba, estaba completamente mojada. Se detuvo en aquella extraña marca rojiza debajo de su muñeca

-¿Quién te hizo esto? – le pregunto, tomando su delgada mano entre la suya para verla mejor, más la morena se quedo callada, decir que había visto a una persona deforme bajo el agua, suponía dar explicaciones que ni ella misma entendía sin embargo, aquel mundo era extraño, y lo que sucedía en el, bien podía ser de dominio publico

-La verdad es que… no lo sé – al final no dijo nada. Lo que menos quería era hondar en el tema, así que, con la mirada gacha y el rostro vuelto hacia un lado, prefirió callar algo que quizá fuese mejor haberlo hablado

Sesshomaru frunció el ceño en señal de molestia, no era ningún estúpido y jamás lo seria, sabía que había más, y que tras esa fachada huidiza, hubo algo que la dejo atemorizada. Respiro profundamente sin quitarle la vista de encima. Si ella no hablaba, entonces él no la haría hablar

Miro hacia el frente e inevitablemente entrecerró los ojos. Había algo más allá, algo que había dejado una sutil presencia que se sentía poderosa. Lo sabía por el olor del viento y las corrientes casi salvajes que de un momento a otro se desataron. Cerró los ojos unos momentos. Era casi imposible saber de quién se trataba, así que dando media vuelta, se dispuso a emprender nuevamente el camino.

-Vámonos – ordeno, ya sin el menor interés de lo que dejaba atrás.

Daniel lo observo con curiosidad sin embargo, decidió seguirlo sin decir ya nada. Cuando se agacho para tomar sus pertenencias, no pudo evitar que los colores del rojo al azul pasaran por su rostro. Era la primera vez que reparaba en su apariencia, estaba tan preocupada en huir, que ni siquiera noto que se encontraba casi desnuda, y que por la transparencia de su ropa gracias a la humedad, Sesshomaru la había visto como dios la trajo al mundo… otra vez. Mascullo una maldición entre dientes mientras apretaba los ojos, ¿Qué rayos estaba pasando con ella?. Así que con prisa, tomo lo que tenía que tomar y se escondió detrás de un árbol para salvar lo que le quedaba de dignidad y de paso, cubrirse con algo más provechoso

-¿Qué pasa? – pregunto el youkai al ver que no le seguía. Sus ojos la miraron por sobre su hombro, y cuando creyó conocer la razón, una mueca de indiferencia se marco en su rostro – Te he visto con menos que eso… conozco tu cuerpo a la perfección – y sin decir más, siguió su camino sin ninguna trascendencia

Daniel por su parte estaba en shock y más roja que un tomate implorando a los cielos, que un rayo la partiera o bien que el suelo la tragara

Con la llegada de un nuevo día, y sin perder ni un valioso minuto de la luz que el sol les brindaba, Sesshomaru y Daniel emprendieron el camino. Faltaba poco para llegar con su grupo, y si apresuraban el paso, quizá pasado medio día lo encontrarían, solo había una cosa que lo molestaba, y esa era, que la chica que usualmente parecía ir reducidos pasos detrás de él, ahora marcaba una diferencia con una racha significativa. Porque no se necesitaba ser un genio ni ver su rostro para percibir que aun seguía apenada por lo del día anterior, el no comprendía las emociones humanas como tal pero si lograba identificarlas, y sabia, que su reacción era exagerada al igual que la de él, por la única razón, de verse privado de su presencia junto a la suya

Vaya estupidez

De improvisto detuvo su paso y desvió su mirada hacia la morena quien, en completa incredulidad, de igual forma lo hizo pasos más adelante mientras que sus ojos curiosos e interrogantes, iban a dar a los de él

-¿Qué sucede… por qué nos detenemos? – le pregunto mirando hacia todos lados. Quizá Sesshomaru había percibido algo extraño o peligroso y por esa razón, se habían obligado a parar, más, la actitud singular y desdeñosa de su acompañante, la saco de balance cuando sin previo aviso, frunció el cejo y reanudo el camino

Así que, sin entender su actitud, levanto ambas cejas y ladeo el rostro con curiosidad. Definitivamente nunca llegaría a conocerlo ni se acostumbraría a él

El calor de una fogata se distinguió a lo lejos, desde donde ella estaba podía percibir el olor a carne asada junto al característico aroma de los maderos quemándose. Ya casi llegaban, y las dudas, enseguida asaltaron a su mente

¿Cómo serian aquellos que acompañaban al youkai? ¿Serian los niños de quienes escucho hablar como los imaginaba? y ¿Qué tan extensa era su interacción con el mayor de los Taiso al que señalaban como peligroso? la verdad, no lo sabía, porque la situación era, que ella no podía juzgar sino hasta conocer, y que de cierto y por el tiempo compartido, no conocía nada de Sesshomaru. Viro el rostro para verle con genuino interés unos metros por delante, era impresionante como una figura como él, tan imponente, podía infundir tanto miedo y respeto al mismo tiempo. Porque ella lo sentía, porque ella lo vivía minuto a minuto mientras estaba junto a él y que para ese entonces, terminaba por aturdirla

Se detuvo unos metros antes de llegar en tanto el ambarino siguió con su camino, desde ahí, pudo observar a quienes se encontraban sentados tranquilamente frente a la fogata esperando por que la cena estuviera lista. Dos niños y un renacuajo. Eran tal y como Inuyasha los había descrito, y que hasta cierto punto, los demás le concedieron la razón, solo que pensó, serían un poco más pequeños a como los hubo imaginado, así que, le costó cambiar un poco la imagen desvalida y natural que las criaturas de menor edad tenían por lo que, dedujo entonces, tenían la capacidad suficiente de tomar sus propias decisiones aunque no tuvieran la edad suficiente que sin lugar a dudas, se lo achacaría al embeleso y lo sobrecogedor que representaba el youkai para alguien más pequeño. Termino dando un sonoro suspiro en reconocimiento

Su presencia no tardo en ser descubierta, así que, poniéndose nuevamente en marcha, termino por acercarse y recibir a quien había ido sonriente a su encuentro

-Hola, mi nombre es Rin, ¿cuál es el suyo?

-Soy Daniel, Rin… gusto en conocerte – contesto sonriente bajando de sus hombros el peso de su mochila. No contaba que la pequeña fuera tan extrovertida

-También me da gusto conocerla señorita Daniel – siguió sonriendo ampliamente el señor Sesshomaru dice que viajara un tiempo con nosotros, ¡no sabe que feliz me hace esa noticia!

Más Daniel en lugar de responder disminuyo su sonrisa desviando su atención hacia el youkai quien poco tardo en regresarle el gesto. Era cierto lo que la pequeña decía, ella se quedaría con ellos pero… algo en su mente no terminaba de convencerla

-Haremos coronas de flores, pescaremos, jugaremos al pilla pilla pero sobre todo… – y fue hasta ese momento, en el que sus ojos dejaron de hacer contacto con los de Sesshomaru para fijarse en los de la niña que seguía hablando sin mostrar intenciones de querer parar

-Me gusta tu idea Rin – apoyo las manos en sus rodillas para quedar a su altura – será divertido – le sonrió abiertamente mientras que la pequeña, celebraba dando pequeños saltitos a su alrededor

-Pues será mejor que no te acostumbres – se escucho a Jaken unos pasos detrás en claro desacuerdo – en lo que a mí respecta, ustedes los humanos solo entorpecen los objetivos del amo Sesshomaru, así que si sabes cuál es tu lugar, mejor abstente de hacer tonterías

-Que malo es señor Jaken – chillo la infante con sus manitas apretadas en puños a la altura del pecho – si el señor Sesshomaru decidió traerla con él, es porque así lo quiso ¡y debe ser respetado!

-¡Niña insolente! ¡quien te dijo a ti que hablaras!

-¡Nadie lo hizo! ¡yo solita me di permiso!

-Ya, ya – concilio un tercero en la disputa porque mejor no se calman y vienen a sentarse, la cena esta casi lista – y dicho esto, miro a quien tenía en frente suyo y le sonrió. Era hora de presentarse el mismo Mi nombre es Kohaku señorita Daniel – reverencio hacia la joven quien en ese momento mostro una sonrisilla en los labios – es un gusto poder conocerla

-Ya – devolvió el gesto con un asentimiento – he oído hablar mucho acerca de ti ¿sabes?

-¿En serio? – inquirió asombrado – y ¿de quién?

-Conozco a tu hermana, Sango…es lógico que hablara sobre ti ¿no lo crees? – una sombra de pronto apareció en los ojos del chico. Todavía se sentía mal por la forma en cómo se había marchado. Sin decirle nada y dejándola como siempre, con el alma en un hilo

-Ya veo – menciono con voz apagada y desviando sus ojos hacia el suelo – y ella… ¿cómo esta?... ¿se siente decepcionada?

Más Daniel se tomo unos segundos para contestar, le era extrañamente conmovedor y a la vez sentida la forma en la que ambos personajes se encontraban, siempre separados y preocupados por el otro, y aunque no lo podía entender del todo, eso no significaba que le fuera indiferente

-No, no lo está… si acaso, creo que se siente orgullosa de ti

Minutos después, ya instalados en la comodidad del campamento, Sesshomaru no pudo evitar sentir curiosidad ante la actitud taciturna de su nueva invitada. Era extraño ver, que el trozo de carne asada y pinchada en una rama que le hubo ofrecido Rin momentos antes, permaneciera intacta entre sus manos mientras que sus ojos, de tanto en tanto se dirigieran a la espesura del bosque perdiéndose entre el manto de la obscuridad

¿En qué tanto pensaba y porque hasta ahora llamaban tan poderosamente su atención dichas acciones?

No lo sabia, de lo que si estaba seguro era de que una sensación muy similar a la ansiedad comenzaba a recorrerle el cuerpo. Volteo el rostro y se dispuso a observar atento el comportamiento de sus protegidos, que aunque no fuera de su especial interés, quizá le ayudaría a sacarse de la cabeza por un momento el comportamiento de la chica que cada vez parecía hacerse más y más extraño

Respiro profundamente echando la cabeza hacia atrás en donde el robusto tronco de árbol le detuvo. Sus parpados comenzaron a sentirse pesados y poco a poco los ojos se le fueron cerrando. Tiempo después no escucho nada, ya no hubo ruido alguno, solo el aire escabulléndose por entre los arboles junto al crepitar de la fogata fue lo único que distinguió. Sus ojos se abrieron, tan pasmosamente que parecía haber despertado de un profundo sueño. Miro a los alrededores. Los niños dormían y Jaken a unos metros alejado de él también lo hacía, solo que de una forma más ruidosa. Entrecerró sus orbes, no entendiendo lo que sucedía, pues para él, que siempre estaba alerta, un fragmento de su vida pareció habérsele borrado

Sin pensarlo mucho se puso de pie, avanzando hasta quedar un par de pasos detrás de quien nuevamente había atraído su atención. Daniel miraba con detenimiento el astro plateado que resplandecía en el cielo, y aquella sensación que había quedado adormilada en su interior, despertó súbitamente de su letargo

Euforia

Ahora lo reconocía y reconocía que Daniel era la causante de tal ardor sin embargo, hay estaba él, parado detrás de ella en espera de que algo sucediera y le mostrara aquellos enigmas que cada vez más, se hacían cavidad en su cabeza y amenazaban con enfermarle. Sin previo aviso, y con una seguridad abrumadora, la joven volteo a verle dejando sus dorados ojos clavados en los suyos mientras que, con una mano, empuñaba con fuerza aquel colgante del que parecía no se separaba nunca… y el tiempo se detuvo, o al menos así le pareció a él que seguía mirándola sin perder detalle alguno, y cuando aquellos labios se separaron, casi juro haberse perdido unos segundos en ellos

Una sonrisa irónica se formo de pronto en los propios, cuando de improvisto, Daniel menciono que equivocaba su rumbo. No estaba seguro si lo que sentía era ira o sugestión, pero lo que la joven le decía, termino seduciéndolo al grado de verse fácilmente manipulado por esas tres simples palabras

¿Qué tanto más tendría que ofrecerle para hacerlo cambiar de parecer?

-Lo lamento Sesshomaru pero creo, que sea donde sea que nos dirijamos… no es el lugar correcto

El lugar correcto. ¿A caso ella sabia cual era el lugar correcto?

-¿Sabes siquiera a donde nos dirigimos? – se atrevió a preguntar mientras que la morena como siempre, parecía no tener en cuenta la situación. Espero paciente la resolución

-La verdad es que no lo sé – termino por responder, y sus ojos, quedaron clavados en la joya blanca que yacía sobre la palma de su mano – pero necesito encontrar un lugar

-¿Un lugar? – esta vez sus palabras dieron voz a sus pensamientos. Su mirada se afilo para observar a detalle su reaccione. Era un poco extraño ver facciones tan temerosas y a la vez decididas, pero así era ella, y así había aprendido a conocerla.

Un sonoro suspiro abandono los labios femeninos y él, no pudo evitar sentirse algo frustrado

-Es claro que aun no sé nada de este lugar – contesto mirando los alrededores – no tengo un mapa… y ni siquiera conozco a alguien lejos de Inuyasha, Sango o... Miroku que me pueda ayudar – termino con una sonrisa irónica – pero… he visto tantas veces esa puerta, he estado ahí tantas veces que…

Y mientras Daniel se volvía a verlo, Sesshomaru abrió los ojos con aprensión, ¿Una puerta? ¿exactamente qué intentaba decirle? más, era seguro que se tratase de su sueño, aquel, que él mismo se había encargado de minimizar por ser producto de un inconsciente y parte de algo surrealista. Lo que sea que fuera ahora cobraba su merecido significado, y si se conocía lo suficiente, iría tras de el

-Sea lo que sea que estés buscando… seré yo el que te acompañe – Sesshomaru aparto la vista de ella y fijo la mirada hacia el frente

Porque lo que sea que estuviese buscando, el iría con ella convirtiéndose así en su sombra

Naraku en esos momentos no importaba, su madre por ahora no importaba, lo único que le importaba ahora era, saber hasta dónde la joven podía llevarlo. Lejos estaba de pensar, que lo que encontraría más adelante, terminaría por enloquecerlo y cambiar su vida por completo

Hasta aquí les dejo este capitulo esperando que haya sido de su agrado. No me queda mucho que decir más que darles las gracias a todos aquellos que me sigue y a los que se nos unen, para mi es muy importante así como esencial y, me sentiría muy complacida si me dejan algún review, ya saben, para saber su opinión e inyectarme ánimos para seguir adelante.

¡Gracias a todos y nos leemos muy pronto! n_n

Tienen mi palabra

Cariños

Perséfone X