¡Hey! ¿¡Qué hay!?. Volvíííííííí. Estoy de vuelta y ni yo me lo creo XD. Y PARA AQUELLOS QUE HAN ESTADO ESPERANDO ESTA ACTUALIZACIÓN, y que al final ya se cansaron, ¡Mil disculpas a todos ustedes!. Este periodo largo de ausencia se debe nada más y nada menos que al trabajo, porque bueno… hay que comer. Que mejor sería vivir siempre escribiendo, pero, hay familia, amigos, y montones de deberes que atender, aunque bueno, una vez de vuelta a casa, estoy lista para seguir con esto.
No me alargo más porque no tendría sentido así que, mejor los dejo para que sigan con el capitulo
A leer se ha dicho y nos leemos más abajo ^v^
…
CAPITULO 12:El primer acercamiento
Sentada en lo alto de las escalinatas de un templo abandonado, Daniel observaba fijamente el horizonte, aquel, que ahora era cubierto por el más exquisito de los celestes mientras que con finos y delicados destellos, las estrellas comenzaban a embellecerlo dándole un toque casi místico. Volteo para encontrarse con el rostro sereno de su acompañante quien como siempre, parecía sumido en perfecto control entre su cuerpo y mente solo a unos pasos detrás de ella, y que con todo estoicismo, permanecía con la mirada perfilada hacia el horizonte. Y pensó, pensó mucho en todo lo que habían pasado juntos desde el primer momento en que llego, porque a pesar de no haber sido su primera opción, el destino se había encargado de juntarlos tal, y como sucedía en ese momento, y en donde sin saber ¿cómo? o ¿por qué?, pasaban horas acompañándose como si su mera presencia los retroalimentara a ambos por partes iguales
Y era extraño pensar de aquella manera, quizá hasta loco, pero no podía dejar de hacerlo por la sencilla razón de que era así como lo sentía, así que si estaba equivocada, realmente no quería saberlo, viviría engañada porque para ella las cosas eran más fáciles de sobrellevar así, la vida misma era más sencilla así
Volvió la mirada, esta vez hacia el cielo ennegrecido dejándola ahí durante varios minutos, y luego de que viera pasar juntas tres estrellas fugaces, decidió que lo mejor era irse a dormir sin dar el crédito suficiente a lo que acababa de presenciar que a su parecer, era un espectáculo hermoso y muy difícil de ver en la época actual, más eso no le importaba en lo más mínimo, al menos no cuando tenía tantas cosas cruzando por su cabeza, pues desde que dejaron al grupo de Sesshomaru, un sentimiento de desconcertó total la inundo, ¿estaría haciendo lo correcto? ¿se habría apresurado a sacar conclusiones y salir corriendo a primera corazonada?, y es que era evidente, que conforme los días pasaban, el camino hacia de manifiesto los cambios del tiempo descendiendo la temperatura mientras más al norte se dirigían, el cielo había adquirido un matiz azul grisáceo, ligeras lloviznas los sorprendían y el sol, solo se dejaba ver pincelado bajo un manto vaporoso. En pocas palabras, una falsa normalidad se sentía en el ambiente, pues aquello, no era nada que no hubiera visto ya
Una súbita sensación pesarosa se apodero de ella. Quizás, en otro momento, ese tiempo hubiera sido de gozo y regocijo porque ¿cuántos podían presumir de estar en un lugar así? tan enigmático como agradable, con antiguos edificios sostenidos por la piedra y monumentales santuarios forjados en madera. Seguramente serian muy pocos. Había que ir muy lejos en el tren ligero para llegar a las zonas montañosas del Japón solo para ver unas cuantas ruinas de los pocos lugares de acceso que había en la región
Mordió su labio inferior para evitar que un suspiro lastimoso saliera de ellos. Quería llorar, sentía la necesidad de derramar unas cuantas lagrimas porque sus ojos, ya escocían debajo de ellas. Aquel no era un viaje de placer y jamás lo sería, además, si se ponía a pensar no todo en ese lugar era mágico, y prueba de ello, eran los constantes peligros en los que se veía inmiscuida. Tonto Yue y su mente acorazada, quería verle y gritarle algunas cuantas verdades que lo dejarían con la boca abierta, pero tenía que contenerse, ese no era el lugar ni el momento para que su encrespamiento saliera a flote, y es que, verse superada por sus miedos e inquietudes bien no le traían más que dolores de cabeza. Solo quería volver, quería regresar, volver a estar en casa y vivir tranquila en su hogar porque ¿Qué se supone que haría a partir de ahí? ¿A dónde irían si no tenían nada?. Aquella puerta seguía fresca en su memoria, pero desde el día en que partieron aquel sueño no se había vuelto a repetir. Se sentía desorientada, asustada y por qué no, hasta molesta
Sin poder evitarlo, algo parecido a un sollozo escapo de sus labios mientras que sus manos se alzaban para cubrirlos de inmediato. Eso era todo. Nunca le había gustado quebrarse la cabeza por nada, además, debía recordar que Sesshomaru estaba ahí y no quería que la viera vulnerable, o mejor dicho, patética, así que, con un respiro profundo, las retiro poco a poco llevándolas a los costados en el filo de los escalones. El frío viento le brindo un poco de alivio, y cuando estuvo a punto de ponerse de pie, frente a ella suspendido en el aire se dibujo la silueta de un hombre alado
Sin creer lo que veía, lentamente se levanto. Sus ojos quedaron prendados en su figura y su corazón pronto comenzó a latir furiosamente. Era él, era aquel ser que había visto días antes durante un incendio cuando todavía viajaba junto a Inuyasha. Le sonreía, al igual que aquella ocasión. Su mirada era tan profunda, que la hacía experimentar ligeros temblores en todo su cuerpo y que para esos momentos lo sentía… tan frío
Abrió y cerró sus manos en puño palpando sus dedos helados. Tenía miedo ¿pero miedo de que?. Entonces recordó al Youkai, quizá si se ponía a su lado se sentiría un poco más segura, así que, virando el rostro y parte de su cuerpo hacia él espero encontrarlo con la guardia alta, más lo que vio, la desconcertó. Sesshomaru no solo seguía mirando hacia la nada, sino que hasta parecía verse inmerso en un duelo en donde su mente parecía estar muy, muy lejos de ahí
-Sesshomaru – murmuro muy despacio
¿Qué a caso no veía lo mismo que ella?
Con lentitud, subió el par de escalones que los separaban mientras que sus dedos se desenrollaban en el aire con la intención de tocar los suyos. Un súbito aire helado le atravesó el cuerpo antes de llegar a su cometido. De inmediato volteo hacia el origen que no era otro que aquel hombre. Ya no sonreía, ahora, en su lugar, su rostro estaba marcado con una seriedad absoluta. Parecía molesto, indignado quizá por alguna razón que no alcanzaba a comprender y que a su parecer, carecía de todo sentido
¿Qué estaba sucediendo?
-Daniel
El llamado ínfimo de su nombre la hizo volver hacia quien le hablaba, no se había dado cuenta de en qué momento fue, pero sus dedos, tomaban apenas los de Sesshomaru, podía sentirlo aun sin verlo porque sus ojos, hacían contacto con los suyos en medio de una lluvia de interrogantes que iban de su parte. Lo vio fruncir levemente el ceño, y hay estaba su respuesta. Taiso no se había dado cuenta de nada. Regreso la vista hacia el cielo en donde dos plumas negras descendían lentamente de el, y en donde por algunos segundos, no se escucho otra cosa que no fuera el aire pasando por entre las densas copas de los arboles. Todo había acabado ahí. El hombre se había ido
Y ella, ella había quedado especialmente impresionada por el extraño momento que le había tocado vivir
Un ligero apretoncito en su mano fue lo que la hizo reaccionar y parpadear al mismo tiempo. Sus orbes dorados se encontraron nuevamente con los del youkai quien después de esa acción, la había soltado manteniendo aun la poca distancia que los separaba. El no era quien debía retroceder
Una repentina punzada de dolor la hizo retorcerse mientras que su cuerpo comenzaba a sudar frio. El silbido del viento resonó claramente en sus oídos siendo entonces el momento idóneo para retirarse, porque por ahora, no quería dar explicaciones a todas las interrogantes que sabia había en los ojos ajenos, necesitaba estar sola para asimilar lo que acababa de suceder y de paso tranquilizarse, y es que, si de algo estaba segura, era de que aquel ser era más real de lo que en algún momento imagino
Con impaciencia se removió en su lugar enfocando brevemente a su acompañante. Sesshomaru era inteligente, demasiado para su gusto, así que una efímera despedida la ayudaría a salir airosa de ahí sin dar pie a coloquios. Diviso los pies del peli-plata frente a ella. Ni siquiera supo en que instante había bajado la mirada, y es que quizá, solo quizá, pensó su conflicto interno había demorado ya lo suficiente como para darle más armas al daiyoukai. Era hora de marcharse
-Tengo frío – apenas si murmuro sin levantar la cabeza. No sabia porque pero tenía pánico de enfrentarse a la mirada erudita de Sesshomaru – tambiénme siento cansada así que… será mejor que vaya a dormir
Y luego de que lo pasara de largo, no pudo evitar verlo por sobre su hombro mientras seguía su camino hacia el interior del templo. Por el momento se había salvado, y eso eran buenas noticias para ella
Sesshomaru por otra parte, entrecerró los ojos mientras levantaba y veía atentamente la mano que antes había sido sujeta por la de ella. En otras circunstancia aquel contacto lo hubiera ofendido, más, en sus irises dorados había notado algo, algo que lo dejo momentáneamente desconcertado y que creo hasta cierto punto una pizca de confusión en su ser
Sondeo el lugar intentando hallar lo que fuera que develara un poco del singular comportamiento de su joven acompañante, pero lejos de ello, no había nada relevante en aquel sitio hasta que, de un momento a otro, una pluma negra floto por encima suyo hasta caer a sus pies. Se agacho con parsimonia levantando por el cálamo el frágil objeto, en el había una etérea presencia hostil que le hizo torcer levemente la boca. De ahí en adelante tendría que medir con cuidado las acciones de Daniel y todo lo que ocurriera en torno a ella. Las cosas estaban sucediendo bajo sus narices y no estaba dispuesto a que aquello volviera a repetirse
Después de eso, no tardo en reunirse bajo el mismo techo con la oji-miel que ya se había dejado atrapar por los brazos de Morfeo, y dejando sus armas a un lado y sus orbes fijos en ella, se recargo en la pared hasta dejarse caer en el suelo. Esa noche como muchas velaría su sueño. Un descuido había sido suficiente. De ahí en adelante permanecería atento a lo que pudiera pasar
…
Cuando la mañana llego no se sorprendió al no ver a Sesshomaru cerca. Siempre era lo mismo con él desde que viajaban juntos, por eso también sabia, que en cuanto ella estuviera lista para partir, él aparecería como si nada, y así, sin decir nada, emprenderían nuevamente el rumbo hasta que sus pies dolieran. Así que contando con que tenía tiempo todavía, decidió ir a refrescarse al pozo que había en aquel santuario. Aun no comprendía cómo un sitio tan sagrado como ese que permanecía en tan buen estado, yaciera abandonado sin que hubiera alguien para reclamarlo. Como sea que fuera ese no era asunto suyo. Las cosas no siempre eran lo que parecían y en aquel mundo, la frase tomaba mucho sentido
Cuando al fin llego, tomo el balde entre sus manos y lo lanzo dentro. El sonido del agua golpeando los maderos en segundos se escucho así que, jalando la soga con ambas manos y con un bostezo y una lagrimita de por medio, el cubo no tardo en emerger lleno del cristalino liquido. Agradecía en silencio que hubiera lugares como ese para detenerse, era agradable tener agua fresca y un techo donde dormir aunque no fuera el pan de cada día y que, rogaba, se repitiera más seguido
Sumergió las manos en el agua acunando un poco en ellas para llevárselo a la cara, cuando el frio líquido hizo contacto con su rostro se sintió más despierta, así que, intentando repetir la operación, volvió sus manos hacia el agua solo que esta vez, en lugar de darle el frescor natural que se suponía, estas se sintieron ardientes, como si sus palmas y dedos estuvieran envueltos por llamas y clamaran el alivio del viento. Rápidamente las aparto ocasionando que el balde callera al suelo y derramara su contenido sobre la tierra. ¿Qué acababa de suceder? Se preguntaba mientras veía atentamente sus manos intentando hallar algún tipo de lesión sin embargo, por más que las examinaba no encontraba siquiera un rasguño. Extraño
-Quema ¿no es cierto?... el agua, quema, ¿verdad?
De inmediato, Daniel levanto la mirada de la tierra mojada para buscar en los alrededores. Quien sea que le hubiera hablado, se oía tan nítido como si estuviera cerca suyo. Tuvo que dar un par de pasos hacia atrás y tragar en seco cuando le vio, pues ahí, delante de ella, sentado en el filo del pozo, el mismo hombre del día anterior la observaba fijamente con sus penetrantes ojos azul cobalto. Y se quedo muda. Su piel palideció y su cuerpo pronto se tenso, y es que, no podía creerlo, seguía sin poder hacerlo ¿Quién era él y por qué de buenas a primeras aparecía frente a ella y sin haberlo notado?
-¿Piensas quedarte ahí sin decir nada pequeña Daniel?
Un súbito y fuerte palpitar en su pecho la hizo llevarse la mano a este. Lucho contra sí misma debatiéndose entre hacerle frente o huir, sin embargo, algo dentro de ella le decía que a donde quiera que fuera él estaría ahí. No era la primera vez que se veían ni tampoco sería la última. Eso ya estaba claro
-¿Có… - exhaló, dejando salir el aire que se le había atorado en sus pulmones - ¿cómo es que sabes mi nombre? – continuo, mientras que sus pies, la llevaban a poner distancia segura – jamás nos hemos conocido… ¿o sí? – una sonrisa ladina se formo en los labios masculinos, y luego, con tranquilidad, le vio virar el rostro hacia las copas de los arboles que en esos momentos, eran sacudidos por la fuerza del viento
-No es necesario conocernos Daniel. Ya antes me has visto y eso es suficiente… para mí – paladeo el hombre con la misma calma y sonrisa cálida de antes mientras volvía la cara hacia ella
Pues lo que decía era cierto, ya antes se habían visto, él se había puesto frente a ella en dos ocasiones diferentes, y la primera de ellas, rodeada por grandes llamaradas que le habían sacado el oxigeno de los pulmones más de una vez
-¿Quién eres? – y ante tal pregunta llena de recelo por parte de la peli-negra, el hombre que no aparentaba más de treinta años se levanto rodeando con calma el pozo. Se detuvo hasta quedar un par de pasos delante de la chica quien, por temor, ya no pudo retroceder ni uno más
-¿Cómo es que alguien como tú aun no puede reconocerme? – el dijo, levantando su mano y llevándola hasta los cabellos azabaches de la morena. Sus dedos se escurrieron con delicadeza por entre estos – eres lista Daniel… solo esfuérzate… un poco más
Y como si fuera un fragmento perdido de su vida, su mente comenzó a trabajar a marchas forzadas. Imágenes borrosas y sin sentido acudieron a su cabeza sin orden aparente hasta que por fin, en medio de un dolor punzante que la hizo entumirse, memorias pasadas de lo que fuera un hombre y su pasado, surgieron
La confusión no solo se apodero de su semblante sino también de sus nervios. Era incapaz de creer lo que veía, el mismo hombre que estaba frente a ella caminaba ahora junto a Yue por un largo senderoel cual parecía no tener fin. No podía escuchar lo que hablaban, solo podía verlos ir de espaldas a ella señalando y moviendo los labios que de tanto en tanto, mostraban una pequeña y empática sonrisa hacia el otro
Porque verdaderamente era un sitio majestuoso, bellísimo, rodeado por lo que parecía ser un bosque de los muchos que aparecen en los cuentos de hadas. Las edificaciones eran singulares, guardaban su gloria en cada pared, en cada muro. Enormes cristales filtraban los cálidos rayos del sol haciéndolos ver multicolor, y las flores y las plantas, terminaban de embellecer el paisaje junto a los ríos que fluían desde lo alto de los riscos. En pocas palabras, su belleza estaba muy por encima de la de los mundos humanos o bien, dentro de sus más grandes sueños o anhelos… pero no todo era dicha, no todo sería perfecto, y lo supo, cuando nuevamente el panorama volvió a cambiar para mostrarle ahora una disputa entre ambos. Varias imágenes hubo consecuentes a eso, luego un juicio riguroso. El fuego consumiéndolo todo hasta terminar con él, frente a un mar embravecido mientras arrancaba sus alas con sus propias manos. Lo vio llorar, lo vio gritar y maldecir la tierra que alguna vez fue su hogar. El cielo reflejaba la tormenta que había en su interior, y de aquel corazón palpitante y vigoroso, solo quedo frío y ardor
Y no lo resistió más. Un gemido lastimoso escapo entonces de sus pálidos labios. Porque había sido horrible, había sido doloroso ser testigo de una verdad tan cruenta como aquella
De una realidad, que ni siquiera sabía existió
-¿Por qué? – había preguntado con los ojos acuosos mientras ladeaba y alejaba el rostro para que dejara de tocarla. Ya no quería saber nada más - No lo entiendo ¿Qué intentas decirme con esto?... ¿¡Quién eres, dímelo!? – aulló en un breve momento de firmeza antes de que su cuerpo se pusiera a temblar. Aun sentía aquellas sensaciones recorriendo cada célula en su piel
-Tú eres la protegida de Yue ¿o me equivoco?… él te envío aquí por alguna razón – escudriño el hombre con sus ojos carentes de ánimo – creo que la cuestión aquí es, ¿qué tanto puedo esperar de ti pequeña? – rumoro, apresando su pequeña mano entre la suya para después, llevarla lentamente a sus labios y depositar un suave y casto beso en los finos y fríos dedos de la chica – mi nombre es Nemus – dijo de pronto y sin dejar de mirarla – …y temo decirte que Yue ha cometido un grave error… estar aquí significa, que te ha enviado a tu propia destrucción
Contrariada y con el ceño fruncido, Daniel se respingo dando un paso hacia atrás. ¿Qué Yue la había mandado a su propia destrucción? No, no lo creía, simplemente no podía ser. Imposible
-Mientes – fue lo único que atino a decir ya con su mano liberada. Solo la estaba asustando
Más una sonrisa sórdida se mostro en aquellos bellos labios haciendo entonces que la piel de sus brazos se erizara. Un hueco se formo de pronto en su estomago, y ahí, bajo la mirada atenta de Nemus, ya no fue capaz de hacer ni decir nada
-Tus pensamientos te traicionan – el sonido de su voz la hizo levantar nuevamente la mirada – tienes miedo, tienes temor de lo que pueda suceder
Y las lágrimas acudieron otra vez a sus ojos empañándolos, aquellas, que se había forzado por no mostrar
-¿¡Como puedes serle fiel a alguien que solo ve por si mismo niña!? – espeto el ser con desprecio
Y Mogami sacudió la cabeza varias veces en negativa haciendo que unas cuantas lagrimas fueran derramadas por el movimiento. Estaba asustada y él lo sabía, pero hablaba con la verdad. Maldito Yue había sonreído perniciosamente. Por fin había aparecido un vestigio de él después de tanto tiempo, y lo había hecho, atreves de una criatura como pocas. Porque había algo además de esa singular esencia etérea que la rodeaba, algo en esos gestos suaves e inocentes que le robaban la atención. La chica era hermosa, innegablemente atractiva para su gusto, más su belleza parecía ir más allá de lo físico. Parecía estar en otro plano
Volvió a sonreír, esta vez de forma más sutil que la anterior mientras que sus ojos, azules como el cobalto, se hundían en los de ella quien ahora hipeaba intentando no desatar un poco de su llanto
-Te ves tan frágil e indefensa – siseo pausadamente, recorriendo la sonrosada mejilla de la chica - ¿En que estaba pensando Yue al enviarte aquí? – y Nemus pudo sentir, como toda la complexión de Daniel se tensaba ante sus palabras y su tacto. Y luego de que bajara lentamente por el antebrazo la mano que antes estaba sobre su rostro, termino por acercarse a ella para hablarle al oído – no sabes que placer… será ser tu verdugo
Los ojos de la oji-miel se abrieron con impresión. En tan solo un segundo se hizo distancia entre los dos. Fuertes ventarrones los rodearon haciendo que sus cabellos volaran violentamente de un lado a otro, y una vez que se supo vencedor, el peli-negro busco de nueva cuenta su mirada. Que delicia encontrarla sobrecogida. Robarle la calma hinchaba su ego. Sus labios se curvaron en una cruel sonrisa, sus ojos vibrantes y profundos estaban fijos en los de ella. Eso había sido todo, hasta ahí llegaba la protegida de Yue
…
El crujir de las hojas debajo de sus pies era lo único que se escuchaba mientras marcaban el paso hacia el horizonte. En otros tiempos aquel ruido bien pudo ser acompañado de pláticas e incluso de algunas cuantas risas, lamentablemente, ese no era uno de aquellos tiempos, no desde que cierta oji-miel se había separado de ellos dejándolos a todos sumidos en una abrumadora angustia tan similar, a la que Kohaku dejaba cuando era una más de las marionetas de Naraku. Y para nadie era más difícil que para Inuyasha, y eso Kagome lo sabía porque a pesar de parecer normal, aquel brillo característico en sus ojos se había opacado y ensombrecido con desconsuelo, y es que, ya antes lo había visto así. La muerte de Kikyo seguía fresca no solo en su memoria sino en la de todos. Naraku le había arrebatado algo muy importante, algo que, aun en esas alturas, seguía atormentándolo y haciéndolo sufrir en silencio, silencio que por cierto, era bien sabido y conocido por ella
Lo escucho suspirar, y luego lo vio detenerse después de dar otros pasos más. No era extraña esa actitud, no después de que venía repitiéndose continuamente durante esas semanas, más, algo en su forma de mirar, le indico que esa no era una de esas ocasiones. Volteo hacia donde él lo hacía, y luego de darle alcance para preguntar, los labios del hanyou se abrieron sin esperar invitación
-Algo no está bien – murmuro el de ropaje rojo, sin perder de vista un momento el lugar en donde sus ojos habían quedado fijos – no sé cómo explicarlo Kagome pero… – y su ceño se hizo más pronunciado – hay algo que no está bien
-Inuyasha – y mientras Kagome veía con cautela por los alrededores, no pudo evitar voltear hacia atrás para ver a sus otros compañeros. Sango y Miroku venían en silencio mientras que Shippo, recostado en la espalda del último, parecía estar sumido en un profundo sueño
Lo que fuera que Inuyasha pareciera prestar tanta atención y estar a la expectativa, parecía estar muy, muy lejos de ahí
-Inuyasha – le llamo nuevamente con voz soñolienta y cantarina. Sus ojos, habían buscado con cariño por los de él – si existe algún peligro cerca de aquí será mejor seguir avanzando. No creo que sea prudente quedarnos por estos rumbos
Un ligero asentimiento fue lo único que la sacerdotisa obtuvo por respuesta, y luego de que esta reanudara su marcha y tomara la delantera, un nombre vino de pronto a la cabeza del hanyou
-Daniel
El golpe que dio su corazón contra su pecho le hizo saber que estaba en lo correcto. Algo estaba pasando con ella, la sentía en peligro y él, él particularmente no podía hacer nada por acudir en su ayuda
-Maldición – fue lo único que dijo entre dientes antes de reprocharse por milésima vez, el haberla dejado partir
…
Un delgado rayo de luz se filtro en medio de ambos antes de que Nemus asestara su golpe. Sus nudillos se habían encontrado chocando contra el filo plateado de lo que parecía ser una espada, y no muy lejos de este, con el porte que lo caracterizaba, el lord del oeste se erguía solemne frente a ambos empuñando a Tenseiga en su mano derecha y que, con la habilidad que lo distinguía, había interceptado el ataque de quien fuera un desconocido para él y que para ese entonces sabia representaba peligro para la oji-miel. La oji-miel pensó, mirándola por sobre su hombro medianos segundos. Se veía mal. Estaba paralizada, sus ojos se veían llorosos, las mejillas las tenia arreboladas y su respiración era, dolorosamente pesada
¿Qué era lo que había pasado?
Cerró los ojos unos segundos antes de regresar la vista hacia el frente. No había que ser un genio para saber que la morena había recibido un golpe emocional ¿Pero, de quien?
Atento, cruzo su mirada con el ser que lo veía de vuelta. Una inquietante tranquilidad reinaba en aquellos ojos velados de sabiduría y antigüedad. Sus rasgos eran casi tan fríos como los de él con la diferencia, de que parecían no guardarse el malestar que su presencia provocaba. Dio un paso hacia atrás, quedando su cuerpo de frente a él y de espaldas a la chica. Jamás en su vida había visto a un hombre como aquel y menos, sentido esa aura suya que fluctuaba entre pasivo-agresiva
-¿Quién eres? – cuestiono imperito el daiyoukai
Más Nemus esbozo una sonrisa casi imperceptible que no le agrado. Y luego de que pasaran varios segundos en silencio, sus ojos volvieron a la joven que tenia detrás, seguía sin poder moverse y temblaba apenas perceptiblemente. Eventualmente la lluvia comenzó a caer empapándolos en poco tiempo. La situación era de por si extraña como para que ahora el clima lo acompañara
-Está bien si no quieres responder – hablo después de un par de minutos regresando su atención hacia el otro – pero, si sabes lo que te conviene y no quieres verme en verdad molesto… te recomiendo que al menos digas cuál es tu nombre
Por un breve instante, el lugar se vio iluminado con el azulado resplandor de un rayo. El temporal estaba empeorando y con el, la poca paciencia que tenía el lord para ofrecer
-¡Daniel! – la sombría voz de Nemus pronto se abrió paso, su mirada iracunda cayó sobre ella sin importarle que era a Sesshomaru, a quien debía contestar – considérate afortunada, no siempre contaras con la misma suerte que ahora – sentencio, y la mirada de Daniel, dijo todo por ella
El peli-negro se permitió sonreír antes de darles la espalda y continuar. Sabia, conocía perfectamente a Sesshomaru y de lo que era capaz, su estirpe le era bastante familiar sin embargo, no le traía la mas mínima preocupación mientras que, para Sesshomaru, aquella había sido una clara afrenta que no dejaría pasar, le había ignorado y eso tenía un precio muy alto. Estaba a punto de seguirle iracundo, con su mano apretada fuertemente en la empuñadura de su espada cuando la mano de Daniel se cerró firmemente sobre su muñeca. Instintivamente volteo a verla, estaba a su lado con su flequillo cubriéndole los ojos. Sus dedos se sentían helados sobre su piel
-No vayas… no vayas por favor – apenas le escucho mientras sentía su otra mano aferrarse a la manga de su haori, y como acto insólito, su frente pegada a su brazo
-Daniel – le llamo, sin dar crédito o salir de su asombro. ¿A que le temía tanto para osar detenerlo?
-Solo… no vayas
Y luego de aquella suplica y de que frunciera un poco el ceño, su mirada se perfilo por donde aquel hombre, había desaparecido
…
Un estornudo se abrió paso antes de que pudiera ponerse la playera seca que estaba entre sus manos. Ni el calor de la hoguera que había encendido minutos antes la habían ayudado a alejar los probables síntomas de un pronto resfriado, y es que, como podría hacerlo cuando hacia un frio infernal, además, había permanecido bajo la lluvia por quien sabe cuánto tiempo y eso, no siempre era muy bueno. También estaba cansada, tenia frío, pero sobre todo, su cuerpo experimentaba una gran debilidad y dolor que hace mucho no sentía, y que si bien debía sincerarse, este había sido provocado por el choque que había tenido con Nemus minutos atrás
Nemus, pensó, pasándose una mano por entre sus cabellos todavía húmedos, era innegable que aquel hombre perteneciera al mismo tiempo que Yue, lo había visto, los dos eran contemporáneos, y después de lo que vio se veían incluso como antiguos amigos aunque…
-"Tú eres la protegida de Yue ¿o me equivoco?... el te envió aquí por alguna razón"
-"¿¡Como puedes serle fiel a alguien que solo ve por si mismo niña!?"
-"Te ves tan frágil e indefensa… no sabes que placer, será ser tu verdugo"
Sacudió la cabeza ante su último recuerdo. Si Yue la había enviado a ese lugar como decía Nemus y este intentaba hacerle daño, eso solo significaba que existía alguna clase de discordia entre los dos, pero, ¿Cuál?
Si tan solo su ángel le hubiese hablado un poco más de sí o mencionado algo de su historia, quizá no estuviese tan confundida y temiendo por su vida, porque era un hecho que volvería a encontrarse con Nemus, y que tal vez en esos encuentros hubiera peligros buscando por ella, además, no debía olvidar que Yue no estaba ahí y lo poco que conocía de ese lugar, así que, sabiéndose abandonada, sería un blanco de lo más fácil para él o alguien más
Volteo cuando sintió la presencia de alguien detrás de sí solo para encontrarse con la figura del daiyoukai mirándola en silencio. Sus mejillas se encendieron involuntarias por lo que tuvo que colocarse la playera en ese momento
-Sesshomaru… – hablo bajo – al menos podrías anunciarte, no estaba, vestida – y ante sus últimas y apenas perceptibles palabras, no pudo evitar ruborizarse y agachar la mirada
Sin embargo para Sesshomaru aquello no podía importarle menos, deseaba saber ¿quién era aquel hombre y por qué había llegado a ella? ¿Cómo era que la conocía y por qué su esencia le resultaba familiar?.
-Ese hombre… algo me dice que sabes quién es
Comenzó, y de manera inesperada la oji-miel volvió a alzar la vista hacia él como si le hubiera pillado por sorpresa. De un momento a otro había sentido su tensión a flor de piel y como su respiración se había vuelto más pronunciada.
-¿Qué fue lo que paso? – y dando un par de pasos más, Daniel retrocedió otros tantos
Y con esa actitud arisca de su parte, casi temió que la morena no le dijera nada, sin embargo, su paciencia tenía un límite, y Daniel estaba a punto de sobrepasarlo
-Entiendo entonces que por tu silencio, debo indagar por mi cuenta… - amenazo – porque si es así, no le veo el caso a que me hayas detenido cuando bien pude ir tras él
-¿Tú crees? – fueron las sencillas palabras que salieron de la boca de la azabache antes de dar un paso dudoso y luego sentarse con calma frente al fuego – quizá tengas razón – murmuro, y Sesshomaru enarco una ceja – tal vez así hubieras sabido un poco más de él… que yo
Sin intentar responderle, el lord se sentó frente a ella y a un lado dejando de lado las catanas que lo acompañaban. Permanecieron varios minutos en silencio solo viendo hacia el fuego que de tanto en tanto, era alimentado con alguna que otra rama o madero. Daniel termino la quietud soltando un suspiro
-Su nombre es Nemus – comenzó luego de haberle dado vueltas en su cabeza – no fue mucho lo que hablamos así que, solo se, lo que él quería que supiera… al menos por el momento
Y luego de que hiciera una pausa, enlazara sus manos alrededor de sus rodillas y Sesshomaru volteara a verla, intento continuar por caminos más seguros
-Lo he visto en otras dos ocasiones aunque en ninguna de ellas habíamos interactuado… creo que busca algo de Yue, y ya que soy yo quien ha estado a su lado – se encogió de hombros negando suavemente con la cabeza – supongo que ya puedes imaginarte
Una sonrisa insípida se formo en sus labios mientras volteaba a verle solo para encontrarse con esa mirada que en ningún momento había dejado de sentir. Hablaba con la verdad y eso él debía saberlo. Y aunque sus labios dejaran de pronunciar ciertos acontecimientos, bien cierto era que debía callarlos hasta el momento en que supiera un poco más acerca de ellos. Porque quería comprender, quería saber que había pasado con aquellos días en donde todo parecía ser
Perfecto
Ahogo un suspiro luego de romper con el contacto de sus ojos. Avivo el fuego acomodando un madero entre los carbones rojos que luchaban por seguir ardiendo. El color ocre de las llamas le trajeron de pronto algunos recuerdos, y por inercia, miro de soslayo las manos de quien permanecía a su lado en silencio perdido entre propios pensamientos. Nemus se había declarado su enemigo si es que se le podía llamar así, pero Sesshomaru, realmente podía confiar en él como un aliado. Su sueño desfilo por su mente con pasmosa claridad, pues el día en que se cumpliera este, entonces ella dejaría de existir. Sus ojos mieles se abrieron espantados, ¿Por qué ahora era que pensaba precisamente en eso?
Intento darle otro rumbo a sus pensamientos y así alejarlos, lamentablemente para ella, Sesshomaru ya había percibido su turbación
-¿Qué pasa? – pregunto el peli-plata desencadenando un respingo de su parte
Cuando sus miradas volvieron a cruzarse, los labios de la joven se entreabrieron en varias ocasiones sin que algún sonido fuera escupido por ellos. Sesshomaru solo se dedico a observar, y luego que el rostro de Daniel se transformara apacible, no pudo evitar perderse en esas delicadas facciones que de un momento a otro le resultaron hipnotizantes
Porque ahora Nemus no importaba. Yue tampoco lo hacía y Vangélis era lo que menos tenía en la cabeza
La chica ocupaba sus pensamientos y con ellos, el deseo oculto que llevaría hasta la posteridad
…
Como se habrán dado cuenta, seguimos un poco con los misterios que más adelante se irán develando. No desesperen que vienen cosas grandes tanto para Daniel como Sesshomaru en donde en más de una vez, van a quedar en jaqué
Seguimos leyéndonos y me atrevo a poner la fecha del próximo capítulo que gracias al cielo. ¡Ya tengo preparado!
Nos vemos el viernes 29 de Julio. Los espero ; )
Y recuerden que Perséfone sin reviews es = … no se a que es igual pero me pongo a llorar
Bye Bye
