¡HOLA GENTE BONITA DE FANFICTION! ¡PERSÉ, HA VUELTO! Yeeeey!
Primero que nada debo decir que he extrañado pasarme por aquí y que estoy muy feliz de poder retomar mis proyectos de nuevo, la verdad es que no quiero extenderme mucho porque se, que lo que les interesa es la historia, pero bueno, siento que aun así les debo una explicación de mi casi ausencia por un año. La verdad es que como ya se lo dije por ahí a alguien, que por cierto le mando mil y un saludos, este 2016 la he pasado algo… bueno, muy mal, he tenido ciertos problemas que me han dejado exhausta tanto física como emocionalmente, pero ok, no todo es para siempre y ahora siento que todo ya paso, gracias a dios
Estoy muy contenta y por eso antes de pasar de año actualizo con este nuevo capítulo que espero, de verdad, pueda agradarles aunque sea un poco, que aunque no es muy largo, lo dividí en dos partes que no llevaran el mismo titulo
Bueno, no alargo más esto y, ya saben, Inuyasha no me pertenece y bla, bla, bla…
¡A leer se ha dicho! ^v^
…
CAPITULO 13:Aquello que no se comprende
-Tomare uno de estos y… ¿podría darme dos de aquellos?
-¿Está segura señorita? Son muy amargos, solo la gente mayor tiene gusto por ellas
-Entonces creo que no… ¿Qué me dice de estos?
-Son buenos – le dijo sonriendo – aunque debe tener cuidado en cómo prepararlos, no siempre se obtiene el mismo resultado
Porque a pesar de ir muy, muy lejos hacia el norte, en medio de las montañas y zonas boscosas, Sesshomaru se había encargado de quedar siempre cerca de poblados que, aunque no fueran muy numerosos, eran lo suficientemente buenos para que la chica pudiera hacerse de algo de alimento, el mismo, que debía aprender a negociar atreves de intercambios al no ser capaz de conseguirlos por sí misma. Y no es que fuera un fracaso, no, podía conseguir peces en un río sin que esto le representara un tremendo reto o terminara con la cara dentro del agua, sin embargo, no podía alimentarse tan solo de ellos, su dieta no se lo permitía, necesitaba de otros nutrimentos para que su cuerpo pudiera mantenerse sano y eso incluía algunas plantas, hongos y algas de agua dulce que si bien debía sincerarse, todavía no conocía y solo ahí había aprendido a comerlos, pues en la época de la cual provenía, muchos de esos alimentos prácticamente hubieron desaparecido con el tiempo o bien, seguían produciéndose en pocas cantidades solo para ser consumidos por la industria farmacéutica. Como sea que fuera no le quedaba más remedio que atender aquella orden silenciosa e imperita del youkai, ya se las arreglaría después para volver a hacerse de lo poco de valor que llevaba consigo como en ese caso, el hermoso broche de bisutería que le regalo Yue y que ahora sería el pago perfecto por los comestibles que le durarían por lo menos dos semanas. Al menos eso era lo que pensaba mientras seguía viendo el adorno brillando entre su mano
Termino suspirando cansadamente
-¿Desea algo más aparte de lo que lleva o puedo comenzar a envolverlo?
-Puede envolverlo, gracias – respondió luego de algunos momentos en que su mirada no se despego del bello broche. No se había dado cuenta de lo difícil que le resultaba desprenderse de algunos recuerdos volcados en objetos – Tome – le ofreció un instante después – lamento no poder pagarle como se debe pero… - se encogió de hombros y una mueca pesarosa adorno por un segundo sus labios – por ahora es lo único que tengo y no puedo pagar más, disculpe
El hombre le sonrió con empatía
-Descuide, señorita – entendía bien su cuestionamiento – no es muy común que gente extranjera se pase por la aldea como usted lo ha hecho, además, se que a mi esposa le va a gustar
Y mientras el hombre veía y sonreía feliz hacia la joya entregada, Daniel no pudo evitar reconocer que por lo menos ese tesoro haría feliz a alguien más. Volteo hacia atrás atenta de que la presencia de Sesshomaru no apareciera, todavía tenía tiempo, él aun no iba por ella así que, mejor era darse prisa y terminar con lo que buscaba si quería sobrevivir esa noche al terrible resfriado que amenazaba con fastidiarla. Con una ligera inclinación se despidió del joven mientras que sus pies la guiaban por un largo sendero. Miraba de un lado al otro en busca de… alguien, no sé, quizás, alguna anciana que tuviera en su choza hierbas, brebajes o algo por el estilo, porque aunque no fuera mucho de su parecer, estaba consciente de que en esa era una farmacia, nunca, nunca aparecería. Tuvo que preguntarle a un niño que jugaba cerca suyo por la sacerdotisa o curandera del lugar, estaba segura que si iba con ella podía encontrar alguna cura para sus malestares que cada vez eran peores. No quería imaginar cómo le iría por la noche si no lograba dar con ella
…
Su tiempo a solas en aquella aldea había durado más de lo que en algún momento imagino. Sesshomaru no había aparecido como había supuesto y eso la tenía, sola y a las orillas del poblado sentada sobre una piedra con los pies extendidos por todo lo largo cual criatura torturada por el fiero aburrimiento. Era tedioso estar así, no sabía qué más hacer para entretenerse más que mover sus extremidades de adentro hacia afuera como si fuesen unas tijeras. Desplazarse de ahí no era buena idea por razones de seguridad, así que, a donde quiera que el youkai se hubiera ido, ella pagaba las consecuencias terribles de esa ausencia
Bostezo, largo y tendido y a sabiendas de que no era observada. Comenzaba a entumirse, las nalgas ya le dolían y un leve dolor de cabeza amenazaba con convertirse pronto en una migraña, ¿Cuánto más tendría que esperar?. Se estiro perezosamente para luego, con desgano, dejarse caer de la roca cual trapo y recostarse naturalmente sobre el suelo, quizá pudiera dormir un poco antes de que Sesshomaru apareciera, además, dudaba mucho que hubiera peligros cerca, se sentía segura y bueno, no creía que alguien le fuera a saltar encima, ¿o sí?. Enlazo sus manos y las llevo a la altura de los ojos cuando la nube que tapaba el sol lo descubrió. Era un bello día sin duda, el cielo era azul, las nubes estaban esponjocitas y el viento, el viento traía a ella el olor de la grama junto al perfume de algunas flores. Cerró los ojos para relajarse y disfrutar. Era así como desde hace tiempo deseaba sentirse, libre y despreocupada. Poco se dio cuenta del momento en el que había quedado perdidamente dormida
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A paso calmo y ligero, el lord del oeste se abría paso por entre los infinitos corredores dentro de la espesura del bosque. Hubiera querido estar más tiempo fuera, así podría haber indagado otro poco sobre aquel sujeto que tantas incógnitas le traía y que en su opinión, parecía ser alguien adusto y demasiado complicado. Conocer a Nemus días atrás había agudizado sus sentidos y puesto en alerta. Había algo en él que no terminaba de gustarle, más, el saber a Daniel tanto tiempo lejos suyo, le generaba cierta inquietud que no podía calmar sino hasta poder verla
Seguro debía estar esperando en donde la dejo, en los márgenes de aquella pequeña aldea que tiempo antes había contemplado, así que una vez fuera de la maleza y el follaje con el que el bosque lo cobijo, se detuvo en campo abierto. El viento no tardo en traer a él como suave caricia aquel olor tan característico al que ya se había acostumbrado. La chica estaba cerca lo sabía, su aroma natural flotaba en el aire como si la tuviese a un lado suyo, y, emprendiendo nuevamente su fina marcha, no tardo en dar con ella. Respiro profundamente cuando la vio, su rostro incluso adquirió cierta suavidad de la que no fue consciente, y mientras la veía atento desde arriba, se permitió contemplarla a plenitud. Su rostro se veía tranquilo, su expresión corporal era tan suelta como desenfadada, y ese atuendo vaporoso y de una sola pieza que había decidido usar, por muy diferente que fuera a los que normalmente estaba acostumbrado a ver, la hacían verse una con la hierba fresca que la rodeaba
Se veía mucho más relajada, no quedaba en ella tensión alguna de todas aquellas noches en las que él, como fiel espectador, observaba quieto hasta llegado el crepúsculo
Entonces se arrodillo, sin saber el motivo por el cual lo hacía y apartando algunos flequillos y así descubrirle el rostro para luego, delinear suavemente con un dedo el puente de su nariz, los pómulos y la curvatura de su mandíbula. Daniel poseía un rostro de lo más hermoso, muy diferente al de esas tierras, sus cabellos obscuros contrastaban bellamente con su tez blanca y sus labios rosas. Sus ojos, enmarcados por tupidas y largas pestañas, le brindaban un toque de sensualidad mientras que, su delicada y grácil figura, acentuaba las formas generosas de su cuerpo. Respiro profundamente mientras su cejo se contraía en una expresión de devoción pura. Era demasiado llamativa para estar en esa época. Era demasiado llamativa inclusive… para él, y observarla, resultaba ser un completo espectáculo
Porque cosas tan simples como lo eran su vestuario, su lenguaje corporal, y absolutamente todo de ella, capturaba poderosamente su atención y eso, podría llegar a ser peligroso y obsesionante
Volvió a dar un profundo respiro, su mirada erudita se había levantado ya hacia campo abierto. A él nunca le había parecido ser presa de sentimentalismos tan ordinarios por los que los humanos llegaban a perder inclusive hasta la vida. Él era un youkai, y que, como su estirpe y sangre lo dictaba, lo único que podía reflejar era orgullo, odio e incluso superioridad. Parecía haber nacido con ellos y moriría también con ellos, sin embargo, tampoco podía decir que no hubiera experimentado de algunos. Rin era el claro ejemplo, de alguna manera había creado un vínculo con ella sin proponérselo, la niña poseía inocencia, se había acercado a él con la clara intención de resguardarse bajo su cobijo y no sentirse sola por la ausencia de sus padres. Con ella conoció lo que era la tristeza y la compasión, saberla muerta no había sido de su agrado, y el solo hecho de perderla nuevamente lo trastornaba. Aun hoy lo que sentía por la pequeña no lo pondría a discusión jamás, pero, aunque así fuera, no recordaba situación parecida con anterioridad en la que su fascinación hacia una criatura como lo era Daniel, lo mantuviera quieto y pendiente
Más aquella sensación burbujeante era el claro recordatorio de que él era un youkai, y uno muy poderoso. Conocía muy bien cuáles eran sus límites y no buscaría sobrepasarlos por mucho que la chica fuera diferente. Ya alguna vez había cometido la estupidez de liarse con humanos y ese error le había pasado factura, así que, cerrando los ojos y sin querer hondar más sobre el tema se puso de pie, lo mejor era alejar esos pensamientos poco innocuos y esperar hasta que Daniel despertara para emprender nuevamente el viaje, además, tenía cosas más importantes en las cuales pensar y ese lapsus poco intencional, le había hecho tremendo bien
…
Según le había dicho la anciana curandera y según lo recordaba, el hongo seco que tenía en la mano de olor fuerte y color verdoso, sería suficiente para menguarle los síntomas del resfriado y la dejarían descansar durante la noche sin verse afectada por sus efectos que, si bien eran de alucinación si se abusaba de su consumo, controlaría el mal que la aquejaba mientras descansaba con entera tranquilidad. Dejo salir el aire con pesadez. Ojala que así fuera por que odiaba sentirse mal. Ya no podía más, detestaba tener gripe, le molestaba el lagrimeo, el flujo nasal, y el estado febril que se hacía presente durante la mayor parte de la noche y durante varias noches por si eso fuera el colmo, así que, con esas ideas taladrándole la cabeza, termino bufando con hastió
Rogaba por un poco de alivio
Tomo algo semejante a una tetera que muy amablemente la anciana le había regalado, en ella vertió agua hasta la mitad, y luego de que esta comenzara a hervir en la pequeña fogata que había hecho arder minutos antes, coloco una pieza del hongo para que se hidratara y soltara así sus propiedades. Le tomo cerca de tres minutos para que estuviera listo, así que, vaciando una parte del líquido en su inseparable y adorable termo de chococat, espero a que se enfriara un poco entre sus manos antes de poder tomarlo. El calorcito que desprendía el envase esa fría noche le pareció de lo más delicioso
-"Es tan extraño estar así", pensó, luego de unos minutos en los que sentada con la cabeza recargada contra el árbol en el que se encontraba apoyada, miraba el ramaje y las hojas de este
Aun no podía creer lo que pasaba con ella, todo era tan irreal que si alguien le hubiese dicho semanas antes que eso era lo que estaba a punto de vivir, jamás lo hubiera creído por muy extraña que fuera su vida. Extrañaba su casa, extrañaba a sus vecinos estirados, a la pequeña abuela que siempre le regalaba dulces cuando iba a clases, a sus compañeros, a sus amigos… y a Yue. Él de entre todos era el que más falta le hacía gracias a que siempre estaba a su lado. Jamás imagino que estar lejos suyo le crearía conflictos y llenaría de inseguridades, deseaba verlo, deseaba… deseaba… no sabía bien lo que deseaba pero enfrascarse en una pelea con él en ese momento la hacía sonreír ya que era lo único que la mantenía dentro de una falsa y cómoda realidad. Suspiro, desperdigando el vapor que salía del termo. Ahora se sentía sola y no era para menos. Sesshomaru estaba con ella pero ¿servía de algo?, con él todo era tan… singular que, no podía decir que lo sintiera como alguien cercano a su vida
Se respingo cuando escucho ruidos provenientes desde los arbustos. Por un momento pensó que el youkai había vuelto o peor aún, que hubiera dado voz a sus pensamientos y que este los hubiera escuchado, más, al ver a una ranita que salía de entre la hierba y daba tumbos hacia el otro lado, pudo darse cuenta de que su idea no podía estar más equivocada. Soltó el aire que inconsciente se había quedado en sus pulmones - ahí estaba - debía dejar la paranoia de lado y concentrarse mejor en el presente para dejar de pensar en su extraño y peligroso acompañante, así que tomando un sorbo de su bebida – la cual le quemo un poco la lengua - se dispuso a dar por terminado con el suplicio que suponía para ella aquel molesto resfriado. Estaba amargo y eso le disgustaba, pero como estaban las cosas, no tenía más remedio que beber hasta la última gota si con ello lograba deshacerse aunque fuera por algunas horas de los terribles síntomas
Y mientras seguía engullida en aquel casi sepulcral silencio, el nombre del daiyoukai volvió a su mente.
Genial
¿Quién era él exactamente? apenas sabía que era el hermano de Inuyasha y que lo superaba en ¿poder? ¿fuerza? e ¿inteligencia quizá? …seguro era una combinación de todo lo anterior pero, seria eso suficiente para tranquilizarla. Obviamente no. Lo que no podía negar y que debía retribuírselo como un punto a su favor, era que estar a su lado no había sido ni la mitad de incomodo que en un principio imagino. Porque a pesar de tener esa aura poderosa y maligna, Sesshomaru siempre permanecía tan tranquilo como estoico y eso a ella la mantenían un tanto más relajada, además, la había salvado en varias ocasiones y se encontraba allí, a su lado, aunque bien, debía suponer que su interés no estaba completamente en su persona sino en Vangélis, el problema era, que no tenía la más mínima idea de dónde o que rayos era esa ciudad, o si podían encontrar alguna vez algo de ella. Suspiro relajando los hombros y los músculos de su cuello, estaba agotada, ya no quería pensar, además, el sueño comenzaba a envolverla y si no pasaba algo bullicioso en aquel momento, sus ojos se cerrarían sin más no importando que el cielo, el mar y la tierra se sacudieran con fuerza abrumadora
…
Por la posición de la luna y la obscuridad que envolvía su cuerpo supo que ya era tarde. La noche se había ceñido sobre él en sepulcral silencio haciéndolo consiente de quien había dejado atrás. Daniel había quedado nuevamente sola apenas buscaron un lugar para pasar la noche, y es que con él fuera, las criaturas que habitaban cerca pronto comenzarían a emerger en busca de alimentarse, y la chica, sería un blanco perfecto si no estaba con ella
Respiro profundamente y luego dejo salir el aire mientras veía las estrellas. Ese ciclo llevaba repitiéndose desde hacía algunos días en los que él, lleno de incógnitas, buscaba su propio espacio personal para poder darle un poco de orden a sus ideas, pero por más que quisiera permanecer más tiempo solo, sabía que su condición como humana la dejaba vulnerable a cualquier ataque, y si él ahí, sabía que jamás sobreviviría
Camino con calma de vuelta, de todas formas, nunca se alejaba lo suficiente como para perderla por completo
…
Los ojos de Daniel temblaron estando aun cerrados. Su cuerpo comenzó a experimentar ligeros espasmos mientras que, su rostro y cuello, eran mojados y abrillantados con las características perlas de sudor. No se sentía bien, eso podía sentirlo estando aun dormida, además, tenía un poco de frío, sus huesos y articulaciones se sentían adoloridas y punzantes al igual que ardientes. Su garganta clamaba por un poco de frescor ¿Qué rayos le estaba sucediendo?. Unos segundos después sus ojos se abrieron soltando en el proceso un jadeo lastimoso que no pudo contener. Tenía la vista borrosa y sentía un tremendo dolor en el abdomen. Abrió la boca sintiéndola reseca. Apenas si pudo pasar un poco de saliva. Sondeo los alrededores, como si quisiera encontrar en el entorno al culpable de lo que le sucedía, estaba atontada pero eso no le impidió buscar algo fuera de su sitio, y una vez que su vista ya normal se poso sobre el suelo, un rápido recordatorio vino a su mente. Estaba resfriada y había tomado un brebaje
Con cuidado y con los dedos temblorosos tomo el termo que estaba sobre la tierra. El té que había preparado con anterioridad se había derramado sobre el suelo una vez que ella hubo quedado dormida
Jadeo más de una vez en busca de aire mientras una mueca de espanto se dibujaba en su rostro
¿Qué rayos le habían dado? ahora estaba hiperventilando, sentía nauseas y unas ganas incontenibles de volver el estomago. Seguro la habían engañado. Timado. No debió haber hecho caso de una anciana extraña quien apenas si podía ver más allá de su nariz
¿Cómo es que había sido tan increíblemente estúpida!?
Con la avidez de la que era poseedora en esos momentos y maldiciendo por lo bajo, gateo hasta la fogata mirando dentro del pocillo para luego llevarlo hasta su nariz, no olía a nada extraño ¿verdad?, después, tomo el envoltorio donde guardaba los hongos restantes, y en ellos tampoco vio nada anormal ¿y ahora que se supone que debía hacer? es decir, no es que fuera una experta reconociendo venenos pero, quizá y podía encontrar algo inusual ¿cierto?
Volvió a dejar los hongos sobre el suelo para meditar por un momento, no era así como se supone debía sentirse ¿o sí?.
¿Por qué la anciana no le había dado más detalles? y ¿por que ella no los había pedido también?
Se levanto a trompicones cuando sintió de nuevo aquellas arcadas que no sabía si eran por el miedo o el envenenamiento. Se había detenido casi colgándose de un árbol y de espalda hacia la fogata que en esos momentos tenía un efecto reconfortante sobre su dorso. Sentía vértigo, el cuerpo le pesaba demasiado y los escalofríos eran inminentes. Lo que sea que estuviera experimentando, era completamente desconocido para ella. Ni siquiera se dio cuenta cuando unos pasos se acercaron por detrás
-Daniel – el sonido de aquella voz le llego ahogada desde lejos. Apenas si la había escuchado y no estaba segura de que fuera real
Así que en lugar de responder, permaneció de espaldas a quien sea que le haya hablado con las manos aferradas y casi blancas al tronco
Alucinaciones
Seguro aquellas eran las temibles alucinaciones que tanto le habían vaticinado
Y mientras esto sucedía, y sin reparar en otra cosa que no fuera la frágil chica delante de él, Sesshomaru, que en esos momentos había regresado, se quedo plantado en su sitio sin pronunciar más palabra. La estampa que había frente suyo era algo fuera de lo común aun para una mujer como lo era Daniel, así que, entrecerrando los ojos con aprensión, al youkai no le costó mucho comprender que algo extraño estaba pasando con ella. Parpadeo un par de veces antes de pasear sus ojos por el lugar, no tardo mucho en reconocer aquello que seguramente era el causante de la inestabilidad de la morena, y, con curiosidad, ladeo el rostro antes de acercarse y agacharse a recoger lo que había regado en el suelo. Conocía ese hongo y lo conocía muy bien, Jaken lo conseguía cada que Rin enfermaba, era muy común que la niña contrajera algún virus siendo humana, más, había una diferencia entre los que su sirviente conseguía con el que ahora sostenía en su mano. Levanto la vista hacia Daniel antes de ponerse de pie. Ahora lo comprendía todo, la chica estaba intoxicada
Aventó el hongo al fuego escuchándolo crepitar antes de seguir con tranquilidad hacia ella
Y luego de unos pasos más, Daniel por fin pareció notar su presencia. Los pies plantados a un lado suyo se lo habían indicado, así que incapaz de girar su cuerpo con completa libertad como lo hubiera querido, torpemente dio vuelta sujetando tras su espalda el tronco con ambas manos. Sus ojos mostraron sorpresa cuando vio quien estaba en frente
-Sesshomaru – murmuro, y sus ojos resplandecieron al momento de mirarlo
El youkai se limito a contemplarla con todavía más detenimiento
-¿Qué tanto probaste? –porque después del escrutinio el cuestionamiento era importante. El no era humano y por ello, desconocía mayormente lo que estaba pasando dentro de su cuerpo
-No lo sé, solo… herví uno y tome muy poco ¿creo?... ¿es eso tan malo? – y mientras sus ojos buscaban por los de él como si pudiera darle una respuesta, sus cejas se contrajeron con preocupación
Por su parte Sesshomaru dejo salir el aire pesadamente mientras veía hacia el frente, notando como, aun sin verla por completo, comenzaba a retorcerse los dedos de puros nervios. No había caso, la chica estaba asustada y él no podía ayudarle. Así que sin mediar palabra y volviendo su mirada a la de ella, separo sus manos delicadamente para después, subir una de las suyas por uno de sus brazos, luego por el hombro hasta la curvatura del cuello en donde, con leves movimientos circulares, comenzó a masajearle
-¿Puedes caminar? – pregunto al menos un minuto después, y los ojos de Daniel se abrieron con verdadero espanto. El solo pensar despegarse de ahí y dar unos cuantos pasos, le habían traído tremendo vértigo
-Yo…no, no… no – se mantuvo negando en repetidas ocasiones desconectando esa parte de su cerebro, en la que debía sentirse incomoda por las atenciones tan inusuales y explicitas del youkai. Era una tontería pero, ahora solo le importaba no acabar con la cara puesta al suelo
Así que si Sesshomaru se cansaba de su actitud infantil y se iba de ahí dejándola sola, ella seguiría con sus demonios internos en espera de un desenlace fatal hacia su persona, era lo mejor, no obstante, en lugar de eso, el cuerpo de Taiso no se movió ni un centímetro haciéndole imposible la tarea de seguir bloqueando aquellos pensamientos, de esa, casi intima cercanía. Su corazón comenzó a latir con más fuerza
Porque algo en él, le hacía suponer que sus costumbres no eran esas. Porque algo en su actuar, se oponía rotundamente a la descripción que Inuyasha y los demás le habían dado a cerca de su mortífera y fría personalidad. Necesitaba alejarse de él
Así que en un intento por tranquilizarse y que su pulso volviera a la normalidad, respiro en repetidas ocasiones siendo la última, en la que cerrara sus ojos por algunos momentos. Cuando volvió a abrirlos parecía haberse calmado, así que, con la misma calma que creyó haber poseído, levanto el rostro encontrando el de él relativamente cerca
Que para ese entonces, la mano de Sesshomaru había vagado libremente por su cuello hasta su nuca enviándole pulsos eléctricos a todo el cuerpo. No le sorprendía nada verlo observarla, no le sorprendía nada verlo con sus orbes fijos en ella a punto de atravesar su alma, pero lo que si le sorprendió, es que esta vez, ella misma no le rehuyera a su mirada
-Sesshomaru – susurro tranquilamente intentando comprender
Y de a poco se dejo caer apoyada contra el robusto y rugoso tronco del árbol. Se sentía vulnerable y extrañamente deseosa de que algo más pasara
¿pero… que?
Inconsciente su respiración se hizo dificultosa después de un rato, su pecho subía y bajaba en un rictus casi frenético mientras que, sus labios, se abrían para dejar pasar el aire con mayor facilidad ¿Qué estaba pasando? ¿Qué estaba sucediendo como para no poder detenerlo? Sentía su cuerpo entumido, ávido y ardiente desde las entrañas, ¿Qué a caso esto sería otro efecto de los hongos? No, no lo creía, lo dudaba, porque aquel que le causaba tal ardor, no era otro si no Sesshomaru frente a ella. Sus mejillas se sonrojaron profusamente a pesar de haber perdido la mayor parte de su color, lo que para ese entonces, se sentía como una batalla perdida
Había vergüenza y temor en sus ojos, ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Qué era lo que se estaba perdiendo? se preguntaba mientras apretaba los ojos y mordía su labio inferior. Sus hermoso rostro estaba al rojo vivo, y cuando un suspiro escapo de su boca, se aterrorizo
Ahora entendía a la perfección, ahora lo comprendía todo sumida en esa pequeña burbuja de placer. Taiso no solo estaba ahí mirándola fijamente, si no que hasta se había atrevido a rozar su cuerpo contra el de ella para luego, recorrerla con descaro desde el cuello hasta la curvatura de su cintura en donde se aferro con ambos brazos. Intento apartarlo, empujándolo hacia atrás con las manos, más, lo único que logro, fue aferrarse a su pecho como si su vida dependiera de ello. Levanto el rostro hacia él, sorprendida de encontrar algo en su mirada. Sesshomaru no era alguien que demostrara abiertamente sus sentimientos, sin embargo, esa ocasión fue diferente, y eso él lo sabía, porque llevaba experimentándolo desde el primer momento en el que se había hecho obligatoria su compañía y que hasta ahora, se había permitido exteriorizarlo
Deseo, era deseo puro lo que inundaba cada poro de su piel
Y eso ahora Daniel lo sabía, lo comprendía y él no dejaría pasar mucho más
Así que se separo un poco de ella, para luego inclinarse y enterrar su rostro entre su cuello y así oler su exquisito aroma, una, otra, y otra vez. Le acaricio el hombro con los labios, con la lengua, rasgando con sus uñas ese pedazo de tela que la cubría para dejar su piel expuesta mientras que ella, hiperventilaba y temblaba entre sus brazos renuente de placer. Pero no debía perder el control. No, no debía. Tenía que recordarse quien era y porque estaba ahí, así que antes de perder la cordura, se alejo de ella para que notara el desprecio en su mirada, el mismo desprecio que él mismo se había provocado. Lo siguiente, jamás en su vida lo hubiera esperado
Daniel lo estaba besando con una ferocidad nunca antes vista.
…
Hasta aquí llega esto, y recuerden que son dos partes, lamentablemente la siguiente será para los primeros de enero, aun no sé bien cuando pero estará entre el 07 y el 10, como sea espérenlo que ahí va a estar
Mil gracias por seguir conmigo y un agradecimiento muy especial a Yami no ojo. Espero que ya estés bien y que nos sigamos viendo seguido por aquí
Bye
Perséfone X
