Buenas noches mis queridos lectores, ¡ya estoy aquí! con una disculpa, por supuesto, por no haber hecho la actualización cuando lo dije, razón, borre el capitulo ^v^´. Me di cuenta que me había saltado una parte de la historia y quise arreglarlo así que el resultado, aquí esta. Poco a poco se van a ir viendo más cosas y esto es el parte aguas para eso. Bueno, ya no me extiendo más y espero, que este capítulo sea de su total agrado. Perdonen si por ahí hay horrores ortográficos o palabras repetidas (que creo que no) pero como dije al principio, es NOCHE por acá. El sueño pudo haber hecho cosas barbaras ¦§
Sin más que decir, empecemos
Inuyasha no me pertenece y de hacerlo…haría a Sesshomaru mi marido :D
…
CAPITULO 14:Causas perdidas
Uno
Dos
Tres… Diez
Quizá trascurrieron diez segundos antes de que se diera cuenta de lo que estaba pasando, y quizá otros dos antes de que con pánico sus ojos se abrieran para mirar a quien estaba besando
¡Dios no!
¿¡Que estoy haciendo!? – pensó – separándose bruscamente. Y es que no lo podía creer. Que alguien la abofeteara o zarandeara para sacarla del aturdimiento en el que se encontraba porque simplemente, no podía entenderlo
¡Había besado a Sesshomaru! Y eso, no era algo que pudiera presumir
-Yo… – intento hablar entre constantes balbuceos llenos de terror y aturdimiento
Y es que ¿qué más podía decir? se había quedado sin palabras. Todo lo que había en ella era confusión, y si su mente era un caos, no quería pensar lo que pasaba por el razonamiento de este. De pronto el frío calo en su cuerpo, más específicamente en aquella parte en donde había un poco de calor y humedad, así que extrañada y bajando la mirada por un momento, se llevo una mano hasta la zona del cuello. ¡Era cierto!, Sesshomaru también la había tocado, su saliva atestiguaba sus caricias pero, ¿por qué?
Así que incapaz de comprender, llevo sus orbes mieles y confundidos hacia el rostro de él. Sus labios lucían tensos y su ceño, fruncido. Sus manos permanecían a ambos lados de su cuerpo mientras que sus ojos, no dejaban de hacer contacto con los suyos con un atisbo de reproche. ¿A caso creía que toda la culpa era de ella? Un escalofrío le recorrió la espina dorsal haciéndola retorcerse en su lugar. Tal vez había sido así
-¿Cómo ha sucedido esto? – murmuro, sin dar todavía crédito
Era grave lo sabía. Su corazón seguía latiendo con fuerza, sus oídos y cabeza palpitaban por la presión de lo claro y obvio ante sus ojos, y eso sin mencionar, el vórtice de emociones que amenazaba con desbordarse. Más no obtuvo contestación alguna por parte del señor del Oeste y eso comenzaba a colmarle la paciencia. Miro entonces a su alrededor, desconcertada y ansiosa, quería respuestas, pero ni siquiera ella misma podía encontrarlas, así que frunciendo el cejo e incapaz de volver a mirarle, se hizo a un lado abriéndose paso para apartarse de ahí. Seguido a eso un mareo le sobrevino
Eso no podía ser
-¿Qué harás? – le escucho decir a sus espaldas mientras intentaba estabilizarse. El que ahora decidiera abrir los labios, ya no le interesaba y mucho menos lo deseaba
Así que con disgusto, más con ella misma que con él, le vio por sobre su hombro. Necesitaba estar sola aunque fuera un momento, su cercanía la turbaba y no quería tener en su mente tan vividos recuerdos o la sensación ardiente de sus labios contra su piel, pero no había más remedio que no verle y agachar la cabeza abochornada. Era más sencillo definitivamente si no le hablaba de frente
Cobarde
Termino suspirando
-No sé… - se digno a hablar luego de un momento en que sus ojos, no se despegaron del suelo – la verdad… es que no sé qué es lo que esperas recibir de mí – le dijo, susurrando, bajando la voz y esperando le ahorrara la humillación y la dejara tranquila – lo que nos paso a ambos… lo siento – termino de decir
Porque se estaba disculpando sí, pero era el tipo de disculpa que se daba a la falta de palabras por no saber que más decir, pero Sesshomaru lejos de ceder, quiso saber más que nunca el por qué de aquella actitud, nadie hasta ahora había sido tan osado a menos que él lo permitiera en algo parecido a un juego suicida, pero ella estaba ahí, Daniel estaba a unos metros delante suyo sin la intención de dejar las cosas claras y eso le generaba molestia. Porque quería comprender, quería dilucidar que había pasado con ella y que estaba pasando con él desde hacía ya un tiempo. Un prolongado silencio se formo entre ambos
-Necesitas descansar – se encontró diciendo con sorpresa y voz tranquila
Para luego, levantar el rostro y mirar hacia las copas de los arboles que eran sacudidas por la fuerza del viento. Tenía que recordar que la chica seguía afectada por la toxina del hongo y que por ahora lo mejor era dejarla. Varios segundos pasaron antes de que la escuchara suspirar y caminar de vuelta. Una pequeña pero afelpada manta la acompañaría hasta el alba mientras que él, extrañamente descolocado, velaría su sueño como tantas otras veces.
…
Habían pasado algunas horas desde lo ocurrido y extrañamente sus ojos se negaban a cerrarse como normalmente lo habrían hecho aunque fuera por unos minutos. Le costaba reconocerlo, pero el que no pudiera descansar como merecía recaía en la chica dormida frente a él. Su mente no podía dejar de reproducir las imágenes como un constante recordatorio de su intrepidez y lo fácil que había sido derrumbar sus murallas. Aun sentía sus labios húmedos, su cuerpo tibio apretado al suyo y junto a este, el sabor dulce de su piel. Cerró los ojos y descanso la cabeza con desgano sobre el rugoso tronco en el que se encontraba mientras el viento jugueteaba con algunos mechones de su cabello. Ya no quería pensar, ya no quería sentir lo que estaba experimentando pero, ¿Cómo dejar de hacerlo cuando la causante siempre estaba junto a él?
Volvió su rostro hacia la joven, y como si fuera una costumbre dada por los años, la recorrió palmo a palmo. Ahora comprendía que una parte de ella le despertaba deseo, deseo puro y necesidad, pero aunque aquello fuera así, todavía tenía el suficiente control de sus acciones, él estaba ahí por motivos diferentes y Daniel sería quien lo ayudaría a encontrarlos.
…
-¡Si no lo hacemos ahora perderemos nuestro propósito!
-Si lo hacemos ahora, ¿tendría algún caso?
-No te entiendo Yue… hace apenas unas semanas pensabas diferente
-Hace apenas unas semanas, no podía comprenderlo
-¿A que le temes?
Y esas palabras se perdieron en el abismo de su mente, ocultas entre los infinitos corredores de su subconsciente antes de que pudiera asimilar su significado, pero no todo terminaría ahí, no todo sería niebla y confusión, porque para cuando aquella puerta tallada en roca apareció, nuevamente se encontró a sí misma entre numerología y símbolos a su alrededor.
¿Qué? ¿Qué era ese lugar y porque algunos pictogramas se le hacían inmensamente familiares? La idea inicial recaía en Yue y en sus casi nulos intentos por hacer que su cabeza dura aprendiera un poco más. Pues la verdad era, que en el tiempo que llevaba a su lado, jamás le intereso mucho su procedencia por ser el mundo "actual" en el que vivía o bien, porque su hermetismo sobre el tema siempre le pareció desesperante.
Vaya boba
Y con esa frase en su mente termino despertando. Sus ojos se abrieron con parsimonia quedando fijos en la débil flama de la fogata. El horizonte comenzaba a iluminarse, y aunque aun era muy temprano, podía hacerse una idea de lo que había más allá de los arboles. Suspiro profundamente y luego llevo hasta el puente de su nariz la afelpada manta con la que se cubría. Parecía estar helando, pero eso no le impidió levantarse y desperezarse, después de todo, sabía que no tardarían en retomar el rumbo le gustara o no. Bostezo sin prisa para luego sacudirse el polvo y sacar una muda limpia de ropa, se vistió con calma y por último, puso la misma manta de la noche anterior alrededor de sus hombros. Hacía frío y no le gustaba, porque aunque ya se había acostumbrado en los años en que hubo vivido en Japón, este no era, ni jamás sería de su predilección. Le agradaba más el calor seco y casi asfixiante de su natal Arabia Saudita
Volvió a bostezar, fregándose las manos para buscar un poco de calor. Días como aquellos prefería pasarlos cómodamente arropada en su sillón, pero no había caso, no había morada y no había sillón
Un poco irritada por ese hecho miro a su alrededor. Apago el fuego con la poca infusión que quedaba en la pequeña olla que la anciana curandera le había regalado, recordando, y dando gracias al cielo, que su malestar por aquellos hongos no hubiese llegado a ser mayor, y aunque todavía tenía molestias del resfriado, estas eran mínimas comparadas con el envenenamiento. Una vez lista tomo sus cosas poniéndolas sobre su hombro. La manta le estorbaba un poco pero no pensaba quitársela, así que, ojeando los alrededores una vez más y ya con el sol despuntando en el alba, se dispuso a esperar a su acompañante
…
Camino durante algunos minutos antes de detenerse abruptamente. Tuvo que parpadear un par de veces antes de que sus ojos se cerraran aprensivos y estudiaran nuevamente y uno a uno los símbolos luminosos que aparecieron en su camino momentos antes. Unos en los árboles y otros sobre el suelo. Debajo de ella también había uno. Entonces, al recordarlo, no pudo si no sentir una extraña conexión. Otra vez su sueño desfilo por su mente, así que cerrando los ojos e intentando concentrarse en el, volvió a afianzar la mochila sobre su hombro antes de continuar. Tenía que darle sentido a esas apariciones
…
Pocas cosas desagradaban tanto a Sesshomaru como el que no siguieran sus indicaciones. Daniel se había ido dejando en su lugar los restos humeantes de una extinta fogata mientras que él, intentando calmarse, retrocedía y seguía el leve pero agradable aroma de la chica antes de poder dar con ella. Bufando maldiciones apenas entendibles, siguió resignado su camino, aun no entendía porque de buenas a primeras le molestaba tanto el no haberla encontrado ¿a caso lo estaba evitando? Vaya actitud más infantil, porque su muy perceptiva intuición le decía que la morena huía de él gracias a los hechos suscitados la noche anterior. No podía estar más equivocado
Siguió con paso constate y sin mirar atrás los metros que le separaban de su joven acompañante, quien, sin saber que él estaba cerca, miraba con desconcertó de un lado a otro antes de dar más de un paso dudoso. Como lo supuso no había ido muy lejos y menos con esa actitud tan titubeante. Se detuvo un momento antes de hacerse notar, era claro que Daniel actuaba de una forma muy característica y que como siempre, no lograba ubicar la razón por la cual lo hacía. Sus penetrantes ojos no se separaban de su grácil figura, no era necesario que viera más
-Estas muy lejos del campamento – y su varonil voz se encontró haciendo eco entre aquel sepulcral silencio haciéndola respingar
-Sesshomaru – hablo la otra, volteando a su encuentro antes que un intenso color escarlata cubriera sus mejillas
Pues apenas lo hubo visto, ahí, de pie frente a ella con esa solemnidad que lo caracterizaba, no pudo evitar recordar lo de la pasada noche. Aun era difícil verle el rostro
-Creí que sabías cual es la rutina – le reprocho nuevamente, haciendo énfasis en rutina antes de unirse a ella los pasos que los separaban. Se encontraban en un claro protegido celosamente por la espesa vegetación de bosque. Los rayos débiles del sol, apenas se filtraban por entre las copas de los arboles
-Yo… lamento pero… - y cuidadosamente le vio por el rabillo del ojo replegándose en si misma al ver su actitud – no creí que te disgustara tanto no… encontrarme
El youkai la miro arqueando una ceja ¿Qué le había disgustado? una mueca de desagrado se dibujo en su rostro antes de volverlo hacia un lado
-¿Se puede saber qué es lo que haces aquí? – le pregunto luego de guardar silencio. Comenzaba a enfadarle su postura y el que no dijera nada como era su costumbre
Más Daniel dejo salir el aire pesadamente antes de llevarse la manta que estaba sobre sus hombros hasta el puente de la nariz. El frio seguía pero ella no daría marcha atrás a lo que la había llevado hasta ahí. Con un dedo señalo hacia el frente
-Ahí, ¿lo ves? es por eso que estoy aquí
Sesshomaru miro tranquilamente hacia donde ella apuntaba, pero por más que hacia el esfuerzo, no lograba ver nada fuera de su sitio u oculto entre la penumbra
-¿Qué hay ahí? – le pregunto, entrecerrando los ojos y volviendo su mirada extrañada a la de ella. Un fúnebre silencio los rodeo antes de que la morena indecisa se decidiera a hablar. Quizá ya era hora de confiar un poco él y que no la tomara por loca. Volvió a suspirar
-Esta mañana, cuando desperté – y toda su atención fue volcada hacia él – algunos pictogramas aparecieron en el bosque… yo solo me dedique a seguirlos – y la ceja masculina se arqueo nuevamente, curiosa
-¿Pictogramas, dices? – Daniel asintió
-Símbolos, formas… hasta hace unos momentos se encontraban ahí – regreso su mirada hacia el frente, pero como había dicho, ya habían desaparecido – siento no haberte avisado, solo quería saber que eran, y porque los vi aun después de haberlos soñado
Sesshomaru frunció el cejo antes de demandar silenciosamente una explicación. La morena sabia que debía hablar, era tiempo de poner voz a sus ideas y si el youkai la ayudaba, eso le quitaría muchos dolores de cabeza. Después de todo ¿no le habían dicho que confiara en él? respiro profundamente antes de buscar un asiento improvisado
-Este día tuve un sueño que quizá signifique algo. Otra vez vi aquella puerta de piedra que hace mucho no contemplaba y con ella, símbolos luminosos aparecieron a mi alrededor – hizo una breve pausa al mirar al suelo, meditando, para luego, tranquilamente regresar sus ojos a los de él – estoy segura de que los conozco aunque no puedo recordar lo que significan. Yue se pondría histérico si lo supiera – y sonrió sin gracia volteando el rostro y esperando algún comentario por parte del peli-plata, pero este, nunca llego
Finísimas gotas de agua comenzaron a caer del cielo cual roció augurando una pronta helada, más lejos de importarles como debía, solo se quedaron ahí en silencio perdidos entre sus propios pensamientos. La decisión que tomaran de ahí en adelante resultaría en un problema, de eso ambos estaban seguros
-Pienso que debemos ir por ahí – Daniel retomo la conversación luego de una larga afonía, señalando e indicando el camino – tal vez solo sea idea mía pero si esto resulta, entonces tendremos porque estar agradecidos de no caminar en círculos ¿no lo crees?
Más Sesshomaru se tomo su tiempo para contestar. Comprendía el punto. Reconocía a la chica y su extraña forma de hacer las cosas pero también, sabía que la morena tenía miedo y que como ya antes lo había dicho, su mente parecía estar llena de confusión. Como sea que fuera, necesitaba sacarse de la cabeza todas y cada una de esas ideas; Daniel estaba ahí, y parecía estar segura de lo que hablaba. Así que con los brazos cruzados al pecho y cerrando los ojos, decidió concederle la razón
-Iremos, pero antes… hay que buscar un refugio, podrías enfermar
Menciono dando la vuelta y echándole un último vistazo antes de caminar hacia adelante, mientras que Daniel, se levantaba y acurrucaba más entre su afelpada manta
…
El día parecía empeorar mientras más avanzaban, el cielo permanecía mayormente nublado y el roció de la mañana se había convertido en una ligera llovizna. Temblaba, tenía sueño y los pies ya le pesaban ¿es que no había un lugar donde pudieran parar? Al parecer no, y eso comenzaba a impacientarla. Mascullo una maldición cuando uno de sus pies se hundió entre el fango marrón ¡Genial! ahora tenía lodo hasta el tobillo. Aquello no podía ir peor
Malhumorada, cojeo hasta recargarse en un árbol para quitarse el zapato junto a la calceta. Las cosas no podían ser mejores ese día ¿verdad?, además, la manta que traía encima comenzaba a humedecerse, eso sin mencionar, que dentro de poco sus pertenencias también lo harían
-Oye Sesshomaru… crees que aun falte mucho para encontrar un lugar en donde resguardarnos? – porque aunque le era difícil y penoso hablar con él, le fastidiaba más el hecho de sentirse tan incomoda
El fresco y repentino aire del bosque termino por entumirla y encogerla en su lugar. Aquel no era un buen día y ciertamente no mejoraría con el paso de las horas, Sesshomaru lo supo y se detuvo para mirar a su alrededor. La lluvia dificultaba el poder encontrar una aldea humana por medio de su olor, cabía decir que sus esfuerzos fueron infructuosos, la esencia no llegaba a él y por ende, no podía dejar a la chica protegida. La miro por sobre su hombro
-No hay ninguna aldea cerca – y con esas palabras, regreso su rostro hacia el frente antes de seguir – buscaremos una cueva… comienzas a verte terrible
El sonido de su voz fue alejándose con él mientras la chica solo se erguía en su lugar totalmente ofendida. No recordaba el día en que le permitió ser tan "confianzudo" con ella, así que con una mueca de disgusto en los labios y ojos centelleantes, sacudió el zapato que tenía en la mano antes de ponérselo y seguirlo de pie a la montaña.
…
Aun no entendía como las cosas podían cambiar en tan solo unos segundos ¿Cómo se encontraba en esa situación? ni ella misma lo sabía
Apenas llegaron a una pequeña cueva cerca del risco de un rio, comenzó a deshacerse casi con desesperación de lo que traía puesto encima. Ya no veía la hora de ponerse algo más seco y de paso, cambiarse los calcetines y colocarse otros zapatos. Sus pies a esas alturas parecían dos hielitos, así que con prisa, se agacho para buscar entre sus cosas, era una fortuna que su mochila contara con un interior plastificado y que sus pertenencias dentro estuvieran en buen estado. Solo lo de arriba había conseguido mojarse un poco.
-Perfecto – profirió, luego de sacar un sweater azul rey peludito que por mucho le ayudaría a mantener el calor, seguido de unos jeans y unos converse tipo bota. Ahora el problema sería como lograría ponérselos. Con Sesshomaru ahí, seguro sería imposible.
Volteo hacia atrás para corroborar que él seguía a sus espaldas, más no lo vio por ningún lado ¿Qué, había salido nuevamente con el clima a si?. Gateo hasta la entrada solo para ver los alrededores, no estaba por ningún lado, así que aprovechando que estaba sola y sin querer hondar más en la extraña desaparición del youkai, regreso para cambiarse porque sencillamente ya no aguantaba el frío
Los minutos se hicieron horas y para cuando se dio cuenta, estaba cabeceando sentada el suelo y con otra manta seca sobre sus piernas. Bostezo, parpadeando en repetidas ocasiones para quitarse la pesadez de los ojos y luego tallárselos. Quería dormir, pero simplemente no podía, Sesshomaru seguía fuera y aunque ya no llovía, tenía que quedarse despierta hasta que él apareciera. Cerró los parpados un instante para descansarlos, sin embargo, en poco tiempo el sueño comenzó a envolverla tan deliciosamente que casi no pudo resistirse, estaba a punto de caer en los brazos de Morfeo cuando de improvisto, una pequeña sombra paso corriendo afuera de la cueva. Extrañada y un poco más despabilada se inclino hacia adelante dejando la cobija de lado, estaba a punto de no darle importancia y creer que había sido su imaginación cuando la misma figurita, un poco más alejada, escalo algunas rocas para luego perderse tras de ellas. Estaba segura de que era un niño pero ¿Qué hacia un pequeñín como él en medio de la nada? ¿y si necesitaba ayuda? aquel sitio era peligroso, las paredes rocosas y afiladas podían fragmentarse y caer debido a la humedad. No, no podía dejarlo así, debía ir con él y ver porque o quien estaba allí metido. Guardo sus cosas con prisa, y atenta de su entorno, volvió a colocarse la mochila. Casi deseo que Sesshomaru estuviera con ella
Camino deprisa aun siendo cuidadosa, sus pies se movían, o trataban de ser agiles y adaptarse lo más rápido posible para poder alcanzar a la criatura, más, por más esfuerzos que hacia lo veía todo en vano, ya no había rastro de él por ningún lado. Así que agitada y respirado dificultosamente, detuvo su marcha poniendo ambas manos en jarra sobre su cintura. Quizá debía abandonar la búsqueda, tal vez el niño sí vivía cerca y estaba acostumbrado a pasearse por allí. Termino torciendo la boca
-¿Estas buscando a alguien pequeña? – escucho una voz lúgubre a sus espaldas
Volteo en todas direcciones pero no encontró a nadie. Retrocedió un par de pasos pero nada, así que con terror, observo como todo a su alrededor se cubría velozmente por una espesa y fétida niebla
-¿Quién eres? – por fin pudo hacer uso de su voz. Poco a poco una sombra enorme se dibujo frente a ella. Una criatura musculosa y con cuernos fue todo lo que pudo distinguir. Tenía que salir de ahí si no quería ser lastimada. Una ligera sonrisa apareció en sus labios, y culpo al miedo por eso
…
Estuvo tentado a quedarse apenas entraron a la cueva, pero por más que quisiera hacerlo, su cuerpo y mente rechazaban la idea de permanecer por más tiempo cerca de Daniel. Por algún motivo la chica había puesto todo de cabeza, y rehuía a la idea de querer siquiera verle a la cara cuando horas antes, había permanecido inmóvil en sus brazos y probado de sus labios ¿a que estaba jugando? ¿realmente sabía quién era él?. Cerró los ojos con cansancio, pues, aunque su rostro normalmente no mostrara ninguna emoción, en esta ocasión quien lo viera no podría reconocerlo. Aquello se sentía como una derrota, y una muy humillante, una que marcaba un inicio pero no un fin, porque lo había permitido, y porque sabía sus defensas no serían lo suficientemente fuertes apenas se dieran nuevas circunstancias, y bastaba con mirarla, con fijar sus ojos en ella para que su lado malévolo y cadencioso despertara pese a estar sosegado
Chasqueo la lengua, desencantado, y antes de mirar atrás. Daniel permanecería segura sin su resguardo por algunas horas. Volvería entrada la noche, con sus irrefrenables deseos dormidos, con sus labios sellados, y con su cerebro bloqueado a la idea de expresar el sentir que le atormentaba cuando estaba cerca de ella
Cualquiera que hubiese sido la fuerza que unió sus caminos, era claro que iba más allá de lo que él podía proyectar, o bien, creer
…
Aquello debía de ser una broma. Debía de ser un mal sueño, seguro. Todo rastro de preocupación por el niño había desaparecido de su rostro cuando en un segundo, lo vio como una extremidad de aquel ser amorfo frente a ella. Era claro que había sido una trampa y había caído en ella. Ahora no sabía qué hacer, retroceder era una buena opción pero ¿hasta cuándo? el demonio no parecía ser tan grande pero seguro la superaba en agilidad. Como deseaba que Sesshomaru estuviera con ella
Levanto la mirada hacia los nubarrones que rugían con fuerza sobre su cabeza, inevitablemente pronto comenzaría una lluvia torrencial y eso, dificultaría aun más las cosas para ella ¿es que no tenia escapatoria? Al parecer no, pero tenía que intentar huir. Así que regresando su vista hacia la criatura, intento calcular todas sus opciones. Aquel ser seguía delante de ella, a unos muy buenos metros si se podía decir, inmóvil, inerte, con sus ojos rojos fijos sobre su figura, y no pudo más, necesitaba desesperadamente salir de ahí. Volteo ligeramente hacia atrás, mirando al suelo y corroborando que detrás suyo el piso no estuviera lo suficientemente desnivelado como para causarle problemas si requería correr, y así fue, tenía el beneplácito de los dioses, ahora, lo único que le quedaba era…
-¿Intentas huir? porque francamente lo veo imposible
Nuevamente en sonido de aquella voz la hizo respingar y ver con premura hacia delante. Como pensaba el youkai había leído sus movimientos
-No puedes culparme por querer hacerlo – le respondió, encogiéndose de hombros. Tenía miedo pero un poco de sarcasmo estaba bien ¿no?
Los siguientes segundos pasaron en silencio antes de que el demonio sonriera de lado. Apreciaba a todas sus víctimas, más aun las que luchaban por sobrevivir. La chica se había ganado cierta ventaja
-Te diré lo que vamos a hacer, te dejare correr y esconderte en algún lugar cercano – su diabólica voz hizo eco en aquel sitio – seguro será divertido… para ambos – y su extremidad en forma de aquel niño, volvió a cambiar a largos y huesudos dedos con enormes y negras garras
-Te agradezco la ventaja, pero me temo que no será justo… huiré de ti con, o sin ella – la sonrisa del youkai se apago quedando en su lugar una mueca espantosa, muy similar a la de los perros mostrando sus afilados dientes antes de arremeter contra alguien
Y se asusto, maldiciendo a sus adentros por tener la boca tan grande. Era claro que no era como otros, era un ser pensante, y que como era obvio entre los de su clase, no debía jugar con él. Un enorme estruendo junto a las vibraciones de la tierra los hizo voltear, como había predicho, aquel era un lugar inestable y pronto comenzarían a caer grandes rocas que terminarían por aplastarlos, las fisuras en ellas a si lo confirmaban
Estaba en dobles apuros
De manera inesperada el chillido de la bestia se escucho haciéndola retroceder hasta caer, por lo visto no se había dado cuenta que detrás de este había una gran muralla y que algunas piedras de gran tamaño habían caído sobre su espalda dejándolo dolorido, así que, aprovechando la ayuda poco intencionada de la naturaleza y antes de que terminara igual, dejo el aturdimiento de lado poniéndose de pie a tropezones, necesitaba irse pero ¡ya!, le quedaba poco tiempo
El olor a sangre le forzó a voltear en medio de su carrera, y apenas lo hubo hecho, el rozar de una mano la envió con fuerza hacia el suelo en donde rodo un poco cuesta abajo hasta detenerse en un pilado de rocas que le sacaron el aire del estomago. Jadeo. Aquello sí que debía ser una broma, no recordaba a alguien con peor suerte, así que adolorida, se arrastro sobre el suelo antes de ver al responsable mal herido muy cerca de ella
-Tengo que salir de aquí – gimió, con una mueca de dolor en su rostro mientras intentaba reincorporarse
Era claro que el demonio apenas si tenía la capacidad de moverse, él también se veía mal pero, con todo y todo, parecía dispuesto a no dejarla escapar
¡Rayos!
Haciendo todo lo posible por quedarse de pie, retrocedió algunos pasos antes de intentar correr. El dolor aun no pasaba y sus piernas se sentían entumidas y torpes, pero no era tiempo de titubear, sin Sesshomaru ahí, ella tenía que cuidar su propia vida. Extrañamente le sorprendió haberlo recordado por tercera vez ese día y anhelado su presencia junto a la de ella. Sentido de supervivencia supuso, no quería indagar más en el tema y menos con la muerte pisándole los talones. Otro estruendo aun más fuerte que en anterior se dejo oír, las rocas se le venían encima y no había escapatoria. Ese era su fin, con claridad escuchaba el resquebrajamiento a sus espaldas prontamente sepultándola también a ella. Apenas y sintió como su cuerpo era impulsado por una fuerza mayor, alguien la había jalado consigo haciendo que sus pies quedaran suspendidos por unos segundos en el aire, sin embargo, era tanto el desastre y energía del derrumbe, que se vio alejada en algún punto de su captor. No supo como cayó ni en donde lo hizo, su cuerpo solo se encogió antes de que una piedra volara sobre su cabeza. Una nube de polvo cubría los alrededores y solo se vio opacada, en el momento en el que la lluvia comenzó a caer con fuerza sobre el valle. Entonces se dio cuenta de lo que sucedía, alguien la había ayudado, alguien estaba ahí con ella y la había salvado. Con sorpresa y temor, vio a todos lados, parecía que estaba sola, apartada de la zona de desastre como supuso pero, ¿cómo es que la habían llevado en segundos tan lejos en primer lugar? quien lo hizo seguro no era humano, ¿a caso estaba ante la presencia de otro ser sobrenatural que buscaba devorarla? impaciente volteo hacia donde vio por última vez a aquel demonio con el que hubo compartido apenas unas palabras, más no había nada, lo más probable es que fuera sepultado por el alud de rocas
Intento ponerse de pie de un salto, no tardo mucho antes de que sus rodillas la volvieran al piso, estaba nerviosa… ansiosa por cada segundo que pasaba, no podía levantarse y eso solo significaba una cosa. Si algo más ocurría, entonces ya no habría más oportunidades
Apenas y sintió cuando alguien la tomo bruscamente del brazo y la levanto a traspiés. Parpadeo varias veces para quitarse las gotas de agua que se habían quedado atrapadas en sus pestañas, y con el corazón latiéndole a mil, volteo para ver quién era su captor. Su rostro mostro su impresión
-Se- Sessh…
-Calla – demando el lord mirándola con frialdad. Vaya y si había sido una estupidez haber salido del refugio y puesto su vida en peligro. Por poco y no llega
-Perdona… que...
-Dije que guardaras silencio – elevo la voz, enfurecido – pudiste haber muerto - y mientras Daniel volvía a ver todo a su alrededor como si fuese la primera vez, sus ojos se llenaron de lagrimas
-No fue esa mi intención… lo juro – susurro, con las lagrimas a punto de derramarse de sus bellos orbes
Porque era cierto, la triste realidad le abofeteo sin piedad. Ella nunca quiso poner su vida en peligro, todo lo había hecho por el pequeño que nunca existió a sabiendas de lo que podía encontrar allá a fuera. Había sido imprudentemente estúpida al ir sin él
-Lo siento – murmuro nuevamente – lo siento mucho – y su voz se perdió en medio del llanto
Entonces, con la mirada baja, se dio cuenta de que el youkai tampoco había salido ileso de eso, parte de su armadura estaba cuarteada y las mangas de su ropa rasgadas y sucias. Una herida en uno de sus brazos derramaba sangre levemente diluida por las gotas de lluvia mientras que, sus dedos, parecían tener un leve temblor. Lentamente levanto la mirada
-¿Sesshomaru?
Y mientras Sesshomaru la veía de vuelta, volvió a afianzar con más fuerza el agarre en torno al brazo de Daniel haciéndola encogerse. Porque un lo siento no bastaba, porque una disculpa era la peor ofensa hacia su persona en medio de aquellas circunstancia, y porque de no haber sido por el olor de la sangre de un ahora sepultado demonio, él jamás hubiera llegado a tiempo para ponerla a salvo. La ira hervía en su interior, sentía la burla, y por un instante, compartieron el crudo silencio. Daniel parecía un animalillo asustado intentando buscar un refugio a su despiadada mirada, pero no la dejaría ir, no hasta que comprendiera la magnitud de su error mientras que él encontraba un desahogo a su frustración, que sentía, en cualquier momento llegaría
-¡Eres una mujer molesta y desagradable!
-Sesshomaru…
-¡Nadie hasta ahora había tenido el atrevimiento de burlar mi autoridad!
-No es…
-No existen segundas oportunidades Daniel, atente a las consecuencias – y la morena se encontró abriendo desmesuradamente los ojos
-¿Qué es lo que piensas hacer?
-¡Esto!
Y antes de que siquiera lo viera venir, Sesshomaru la jalo hacia él y demando sus labios con la misma fuerza e intrepidez, con la que ella anteriormente lo había besado
Las frías gotas de la lluvia junto con el tibio tacto de su boca, fue lo único que pudo distinguir antes de cerrar completamente los ojos.
…
Si se habrán dado cuenta, en este capítulo en específico, menciono de donde es nuestra bella Daniel, que, aunque bien su papi también comparte esa nacionalidad, su mami, no. Sabrán más acerca de nuestra protagonista conforme la historia vaya avanzando, y bueno, no me queda más que decirles que, los espero en la próxima actualización, besos y gratitud a quien sigue conmigo
Saludos
Perséfone X
Nos vemos pronto :)
