.

.

.

Hola queridos lectores

espero que les guste este nuevo capitulo

muchas gracias por sus hermosos reviews que me alientan a seguir adelante

recuerden dejar sus votaciones, el fic ganador tendra capitulo doble el viernes :D

saludos cordiales

.

.

.


ENTRE LA MUERTE Y EL DEMONIO I


Cuando estas encerrado entre cuatro paredes sin saber a qué dirección te llevara esto ¿Qué hacer? Ir a la luz aunque sea falsa ¿Sera lo correcto? ¿Quedarte en la oscuridad de las sombras quizás? ¿Cómo lograr realizar lo que debes realizar en la vida? Cuando la vida en si no te ayuda.

¿Cómo ayudarte cuando el mismo demonio te tienta a no querer irte? Aunque quieras no puedes, aunque huyas jamás lograras vivir, la muerte es el otro camino, pero ¿Cómo vivir en la misma muerta aunque puedas respirar?

Jamás imaginarias lo que el destino puede depararte, sus designios son tan extraños y complejos a la vez, que nadie en la tierra ha podido comprenderlos a la primera.

Maldito destino

Maldito el mundo

Maldita Hilda Geraldine Shortman.

H.G.P


-No por favor… -Suplicaba la rubia mirando con horror a su jefe –Le juro que yo no fui…se lo juro…yo…

-¡Llévensela, esta ladrona debería estar en la cárcel!

Helga forcejeo un poco con los de seguridad.

-Esperen –Dijo Hilda de pronto –No es necesario eso

-Pero señora Shortman

-Ella al final no se robó nada, esto apareció, yo me puedo encargar de ella –Dijo mirando con dulzura al gerente y mirando con autoridad a la vez.

Helga miro con nerviosismo hacia la mujer y a su jefe.

-Como usted diga señora

Hilda sonrió de lado

-Con permiso –Pero antes de que el también saliera por donde los de seguridad miro a Helga –No te atrevas a volver por aquí

Helga sintió terror

-Bueno…creo que ahora si harás lo que yo te diga

Helga le miro con dolor mientras la rubia reía, pero no tuvo tiempo de replicar ni absolutamente moverse para seguir a la rubia.

-Helga –Grito un pequeño entrando rápidamente al pequeño cuarto de baño de mujeres –Tu mama…tu…debes darte prisa…ella

Helga sintió que el corazón se le partía, sin pensarlo mucho salió corriendo con el niño.

.

.

.

Lorenzo miraba con diversión a Hilda, mientras tomaba una copa de vino.

-No puedo creer que hicieras eso

-¿Por qué no? –Pregunto Hilda con diversión también

-¿Cómo crees que va a aceptar tu plan esa chica? Es demasiado inocente y muy diferente a ti

-¿Quieres decir que yo no soy nada inocente? –Pregunto coquetamente Hilda mientras se paraba de la cama con una sábana enredada en su cuerpo

-Por supuesto que no –Dijo Lorenzo riendo –Y eso es lo que me encanta de ti

Hilda rio

-Bueno yo estoy segura que esta usurpadora podrá tomar muy bien mi lugar –Rio con ganas –Así me desale un rato de mi querido esposo

-Por un rato ¿No?

-Solo el suficiente para ir con Sammy a divertirme

-Vaya ya lo planeaste muy bien ¿No?

-Por supuesto

-¿Y yo?

Hilda rio –Tu no necesitas mi dinero

-No, pero el de un multimillonario si

Hilda volvió a reír fuertemente

-Te tocara tu parte cariño, no creas que me olvidare de ti

-Más te vale

-Te vas a divertir como yo, en Europa

Lorenzo la beso con pasión para volver a llevarla a la cama.

.

.

.

Helga lloraba desconsolada en los brazos de Stella, su madre acababa de fallecer en ese momento, no tuvo realmente tiempo para poder hablar con ella, ni tampoco de despedirse, decirle cuanto la amaba.

Nada

-Tranquila cariño, por favor –Dijo Stella con los ojos llorosos –No estás sola pequeña

Helga la miro –Se fue Stella y…ya no la veré…jamás

-Ella seguirá aquí en tu corazón, mi vida

Helga lloro un poco más.

-Llora Helga, Llora todo lo que tengas que llorar, comprendo el dolor que tienes mi amor

Stella la abrazo más fuertemente

.

.

.

-Si murió su madre no creo que venga por ahora

Hilda sonrió –No…le di de plazo por el luto, para que vea que no soy tan mala –Se rio

-¿Y a tu esposo?

-Le dije que volvería en 14 días Lorenzo, tiempo suficiente para poder enseñarle a cómo comportarse como yo

Lorenzo rio –Claro para irte con tu nuevo millonario

-Por supuesto

Hilda miro hacia la ventana con cigarrillo a la mano, estaba perfectamente segura de que su plan saldría perfectamente bien.

La usurpación no podía fallar, Helga era su perfecta doble.

.

.

.

Olga entraba a la sala donde se encontraba Arnold leyendo con tranquilidad un libro.

-No puede ser que no te puedas ocupar de tus hijos, Arnold

-¿Qué pasa ahora?

-Tu hijo no quiere obedecer y es un malcriado, claro es el resultado por cómo ha sido tu esposa con ellos.

-Basta por favor ella me ha ayudado bastante con los niños

-Si dejándolos en la calle con Lila ¿No?

Arnold se puso de pie

-Voy a ver a los niños

Olga le miro con una sonrisa burlo

No entendía ¿Cómo su hermano era tan ciego?

Esa mujer era una maldita bruja.

Una perdida.

.

.

.

Unos días después Helga se encontraba frente a Hilda, quien le miraba con una sonrisa.

-Vaya que bueno que viniste, ya estaba preguntándome cuando vendrías

-Estoy aquí contra mi voluntad

Hilda rio –Vamos esto te conviene más a ti

-¿Cómo es eso?

-Hacerte pasar por mí, imagina serás la señora Shortman y vivirás con todo los beneficios de serlo

Helga la miro sin comprender y con nervios

-Todo eso durante un año –Dijo Hilda riendo –Y por supuesto con el dinero que había ofrecido

-¿Un año?

Hilda se levantó –Si, un año donde poder vivir y disfrutar de mi juventud y libertad, sin tener que perder lo que tengo en mi casa con mi marido.

-Sera difícil y peligroso –Dijo Helga nerviosa

-Quizás, si ahora te fueras a mi casa, pero yo tendré 12 días para poder enseñarte

Tomo las tijeras –Comenzaremos con el físico

Helga tomo su cabello entre sus manos –Pero…

-Tienes el cabello un poco más largo que yo, es necesario

Helga la miro con tristeza

-Si no lo hacemos como yo digo, puedes disfrutar la cárcel

Helga suspiro –Esta bien

.

.

.

Helga y Hilda pasaron todos los días practicando el caminar, el hablar, el moverse, todo de Hilda, al final Hilda decidió que el cigarrillo quedaba fuera de la práctica, diría que lo había dejado.

Pronto pasaron los días y llego el momento de que Helga se fuera a Hillwood donde le aguardaba su nuevo destino.

Mientras que Hilda se iría a su libertad y felicidad.

Se encontraba en el aeropuerto esperando el vuelo para ir a su nuevo destino.

-Recuerda –Dijo Hilda mirándola –Ahí tendrás muchos enemigos, prácticamente todos –Se rio –Solamente Arnold es quien estará de tu lado y bueno quizás Pukie, esa vieja está loca –Se burlo

-Todos son sus enemigos ¿Entonces?

-Si pero es mejor así –Dijo Hilda sonriendo igual –Aquí está mi diario en el que podrás consultar cualquier cosa que necesites –Le entrego un diario de color rosa.

-Bien

-Y debo advertirte que mi marido es muy guapo –Dijo Hilda encendiendo su cigarrillo –Puedes darte placer con él, pero no olvides que no es tuyo

-¡¿Cómo se le ocurre?! Yo no…jamás podría –Helga se sonrojo –Intimidar….yo no soy…

-Jajaja –Rio la otra mujer divertida –Bueno yo solo te advierto, y la buena noticia es que yo y mi marido dormimos en cuartos separados, pero si quieres como te dije puedes divertirte.

Helga rodo los ojos

-Bueno no olvides comprar obsequios para los empleados, para Arnold y los niños, Olga, Phoebe, Gerald, para Arnie, quien por cierto también puedes usarlo para placer

Helga se sonrojo aún más y se sorprendió por lo dicho

Hilda rio aún más ante la reacción de la rubia.

-Para Pukie, para todos menos para Emilia.

-¿Por qué?

-Esa vieja es una metiche, que se toma atribuciones que no le corresponden

Helga solo pensaba que estaba metiéndose en el infierno

-Bueno buena suerte doble, nos veremos en un año –Dijo Hilda riendo –La necesitaras

Helga dio media vuelta y siguió su camino, al final era mejor que seguir escuchando a aquella mujer.

Entre más sabia, menos le gustaba lo que había tenido el destino para ella.

.

.

.

Arnold bajaba con una sonrisa las escaleras.

-Papa ¿Vas a ir por mi mama?

-Si Phill voy por ella

El pequeño de 7 años le miro con una sonrisa

-¿Puedo ir contigo? Por favor papa

-Siii yo también quiero ir contigo papa –Dijo Lily la pequeña niña que iba detrás de su hermano mayor

La pequeña era de 4 años y medio, era de cabello rubio y ojos azules, mientras su hermano era de cabello rubio igual pero con sus ojos verdes al igual que su padre.

-Claro vamos

-¡Eeeh!

Ambos niños caminaron con felicidad hacia el automóvil de su padre para ir con él.

.

.

.

Helga iba caminando hacia la salida del aeropuerto después de tomar su maleta, cuando de pronto…

-¡Mama!

Unos pequeños niños rubios corrieron hacia ella con entusiasmo.

-¡Mamita!

Se agacho un poco al sentir como le abrazaban, sintió un calor embriagador por todo su cuerpo, intento abrazar a los pequeños.

-Ya niños –Dijo Arnold mirando con una sonrisa enamorada

Helga lo miro era muy guapo como Hilda le había dicho, rubio, ojos verdes intensos, fornido y alto, y esa sonrisa.

-Es mi turno –Dijo el rubio para después depositarle un beso sorpresivamente a la joven, quien se sobresaltó.

-¿Ocurre algo amor? –Pregunto Arnold mirándola con preocupación

-No…no, solo que estoy algo cansada –Dijo Helga intentando sonar normal

-Ya vamos a casa papi –Dijo Phill –Para que mama descanse

-Si hijo ¿vamos?

Helga asintió

.

.

.

Arnold abrió la puerta del automóvil para ayudar a salir a Helga, ella tomo su mano cuando se lo ofreció.

-Hola Hilda –Dijo sonriéndole un rubio en la escalera principal que seguramente era Arnie

Helga le miro con cierta molestia

-Bienvenida –Dijo Arnie -¿No me das un abrazo?

Helga tomo el brazo de Arnold –Vamos adentro ¿Amor?

Arnold le sonrió y asintió –Vamos

Al ingresar a la casa que era bastante grande, sintió de inmediato la mirada molesta de Olga, la joven rubia que le miraba como si quisiera matarla.

-Vaya ya volviste –Dijo con sarcasmo –Ojala no hubieras vuelto de tu viaje

Helga no le respondió

-Qué bueno que llego señora –Dijo Lila sonriéndole –Su cuarto ya está listo para que pueda descansar

-Gracias –Susurro la rubia –Iré a mi habitación a descansar

-Claro

Arnold miro unos segundos a su esposa antes de voltear a ver a Olga.

-¿Por qué tienes que ser así?

-Como si tu esposa fuera agradable con alguien

Arnold suspiro pero no le dijo nada más a Olga.

.

.

.

Stella estaba en la casa de Helga, recogiendo todo lo que estaba ahí, para posterior cerrar, había prometido a la rubia cuidarla mientras ella no estaba ahí.

Tomo varias cosas para guardarlas en la caja que llevaba, tomo una carta que estaba en la mesa, la miro unos segundos pero sin darle tanta importancia la guardo en la caja también.

Para posterior salir de la casa cerrándola con llave.

.

.

.

Helga se preparaba para dormir cuando en ese momento alguien entro a su habitación.

-¿Qué…que haces aquí? –Pregunto con nerviosismo la rubia

Arnold la miro con sorpresa pero sonrió de lado

-Te extrañe mucho amor –La beso nuevamente

Helga sintió sus labios cálidos sobre los de ella, lo empujo levemente

-¿Qué ocurre?

-No…nada es que…estoy cansada

Arnold sonrió y la abrazo más -¿Por la enfermedad?

-Si…también –Dijo Helga intentando separarse

-No me has comentado bien ¿Qué es lo que tienes amor?

-Hoy no…estoy algo cansada, hablaremos mañana –Dijo la rubia nerviosa intentando fingir

-De acuerdo mi amor –La beso nuevamente más prolongado

Helga intento no rechazarlo de manera tan brusca

-Buenas noches –Dijo la rubia una vez que estuvieron separados

-Descansa amor

Helga miro como Arnold salía de la habitación, en cuanto el rubio la dejo sola, sintió que las fuerzas se le escapaban

-Dios… -Susurro la rubia dejándose caer en el sofá -¿En qué me he metido?

¿Cómo sobrevivir un año de todo esto? ¿Un año de mentiras? ¿Un año de infierno? Un año de usurpación.

Un año siendo una usurpadora en esa casa, en casa de los Shortman.