Los personajes no me pertenecen.

Resumen: A veces solo necesitamos a una persona especial para superar un mal día.

Me vi obligada a escribir algo lindo después de la historia anterior.

Un mal día

Este era sin lugar a duda uno de los peores días de su vida. En la Universidad, cursaba desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche. Pero lo que hizo peor fue una serie de cosas que le sucedieron en el día.

Primero, se despertó con dolor de cabeza y había llegado tarde a clases porque su despertador no sonó. Segundo, a su auto se le pichó una rueda, otra razón por la que llegó tarde. Tercero, su profesor los castigó a ella y a su compañero, Kristoff, porque un trabajo les salió mal y tenían que rehacerlo, a causa de esto tuvo una discusión con él. Cuarto, una mala nota en un examen y cuando llamó a sus padres para contárselo tuvo una discusión con los dos por eso y por el trabajo de antes. Quinto, el almuerzo estuvo horrible y lo dejó a la mitad. Sexto, dio asco en su práctica de Hockey, tuvo errores de un principiante, recibió la mirada de odio de sus compañeras a causa de ello, incluyendo la de su entrenadora y en el partido amistoso de todas las practicas no pudo coordinar correctamente un solo movimiento. Séptimo, recibió la tan esperada llamada de todos los días de su novia y ella le contestó que no era un buen momento para hablar porque había tenido un mal día y no se encontraba de ánimos. Este último punto fue el que más le molestó de todos los anteriores.

Las dos se conocieron en la secundaria. A medida que su amistad creció más y más, sus sentimientos se transformaron en amor puro. Algo que no pudieron negar luego de su primer beso. Su novia estaba en otra ciudad porque estudiaba en otra Universidad y solo se podían ver una vez cada dos meses y era por tres días, con suerte podían ser cinco. Acomodaron sus horarios para poder hablarse por teléfono una vez al día y también se hablaban por skype. Pero esa forma de comunicarse no era suficiente, las dos deseaban poder atravesar la pantalla de la computadora para poder, aunque sea, unir sus manos. Las dos extrañaban sus caricias, sus abrazos, sus besos, un momento acurrucadas en el sofá viendo alguna película en el televisor.

Anna llegó a su departamento agotada, con la cabeza a punto de estallar. El mal día le había quitado el apetito y además aun le daba ganas de vomitar lo que comió en el almuerzo. Lo único que deseaba era dormir en su cómoda cama.

Dejó caer pesadamente la mochila al suelo, con el cansancio que tenía parecía pesar cien kilos en su hombro. Se quitó su abrigo y lo dejó arriba del sofá. Arrastró sus pies hasta su habitación, donde buscó ropa, y luego fue al cuarto de baño. La ducha fue refrescante y aliviadora, casi se queda dormida ahí pero lo evitó cuando estuvo a punto de resbalarse.

Salió del cuarto de baño con una bata, peinándose su cabello rojizo y cuando levantó la cabeza se quedó helada como un tempano de hielo. Elsa estaba parada en medio de su habitación con una sonrisa encantadora y las manos en los bolsillos.

"¿Qué estás haciendo aquí?" preguntó pasmada.

No le preguntó cómo entró porque ella le había dado una llave del departamento hacia tiempo por si llegaba un día y no estaba ahí para atenderla.

De inmediato quiso morderse la legua porque ese comentario sonó como si su presencia le molestara. Eso no evitó que Elsa borrara la sonrisa que estaba en su rostro y que se acercara a ella.

"Creí que no te vería hasta dentro de dos semanas" murmuró Anna mientras la mano que cepillaba su cabello caía lenta e inconscientemente hacia abajo.

Elsa colocó sus manos en ambos lados de su rostro.

"No pude esperar" las palabras fueron acompañadas por un dulce beso en los labios.

Anna se deja llevar por el contacto, olvidando todo lo que ocurrió en el día, disfrutando del exquisito sabor que los labios de su novia le transmitían. Elsa la abrazó por la cintura y, sin romper el dulce beso, la lleva hasta la cama, solo para recostarse y permanecer cómodas. Anna le muerde suavemente el labio inferior y recibe un ligero jadeo que le decía que lo había hecho le gusto. Las dos abrieron los ojos para ver cómo era el juego de sus labios, sus miradas de amor hicieron más intenso el momento. Elsa detuvo el beso para tomar aire, manteniendo su frete unida a la de su novia.

"¿Cuándo te iras?" Anna no quería preguntarle eso, no quería saber cuándo se iría porque la quería cada minuto con ella sin pensar en lo demás.

"Mañana por la tarde"

Fue un golpe duro para Anna, debió imaginar que esto no sería tan perfecto como lo supuso. Elsa volvió a darle un beso más intenso. No había venido hasta aquí para que su novia se sintiera mal.

"Volveré en dos semanas" habló Elsa entre besos.

Anna la apartó y sostuvo el rostro de la otra chica para conectar sus miradas.

"Aun no me has dicho porque la repentina visita" su pulgar se paseaba por un costado de su mejilla.

"Te escuchabas muy mal cuando te llamé y no pude quedarme tranquila. Sé lo que es tener un mal día y no podía estar en paz hasta verte..."

Anna la interrumpió volviendo a unir sus labios.

"Eres sin lugar a duda mi remedio para un mal día."

Elsa soltó una pequeña y delicada risa.

"Te amo, nunca lo olvides."

"También te amo."

Gracias a todos los que comentaron y a los que leen. Espero que lo hayan disfrutado.

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