Frozen y Pokémon no me pertenecen.
/i\ ATENCIÓN: Solo voy a decir, que si vuelvo a encontrar algo de este material, o de mis otras historias, en otro fanfic, sin mi consentimiento,
no me voy a molestar en ser amable.
PokéWorld Resumen: Elsa viaja a la ciudad de Ahtohallan, para ver la batalla de su novia Anna, quien es finalista de la liga, y solucionar los problemas que tienen pendientes. Pero se encontrará con algunos problemas en el camino que quizás retrasen su llegada.
Parte 1
Elsa Snow, 27 años, líder del gimnasio de Arendelle y ganadora de la liga Kingdom hearts. Apariencia: Cabello lacio, rubio platino, atado a una trenza que cae sobre un costado de su hombro; ojos azules, altura de 1,70. Pokémon favorito: Espeon. Vestimenta: consiste en una remera gris holgada que llega hasta sus caderas, y que tenía estampada la silueta de un copo de nieve blanco. Arriba de esta, traía puesta una chaqueta, sin mangas, de color azul Persia. Usaba pantalón jean negros, zapatillas blancas y unos guantes sin dedos de color azul oscuro. Accesorio: Una gorra celeste con detalles blancos, mochila gris y un collar con una cadena bastante larga que tenía el dije de una luna.
Elsa miraba continuamente las agujas de su reloj mientras caminaba por aquel sendero boscoso hacia la ciudad de Ahtohallan. Su mejor amiga Espeon descansaba sobre sus hombros, disfrutando del tranquilo paseo.
"Tal vez llegue justo en la primera ronda" piensa. Baja su mano, colocándola en el bolsillo de su pantalón y viendo hacia el camino que tenía delante. Todo dependía de si no se encontraba algo inusual en el camino.
Su novia, Anna, era finalista de la liga de la ciudad e iba a enfrentarse contra Hans Sur, un tipo poco simpático dentro de los entrenadores Pokémon que trataba a su equipo como basura si fracasaban. Por no mencionar que era orgulloso, hasta algo machista, porque no iba a tolerar que alguien como Anna le ganara una batalla. Sin duda iba a ser una lucha muy intensa.
¿Pero a quien quería engañar? A Elsa no le preocupaba la batalla, ni lo perverso que podía ser Hans. Su miedo era saber cuál sería la reacción de Anna cuando se vieran. Quizás lo mejor era esperar a que la batalla termine antes de presentarse en el estadio.
"No, no. La verás cara a cara y le dirás lo orgullosa que estás". Elsa suspira, sintiéndose terriblemente patética. "¿A quién engaño? Es probable que ella termine conmigo sea como sea". De igual manera tenía que ir, disculparse, y decirle que había sido una completa estúpida.
Elsa se detiene de repente y su compañera Espeon mueve las orejas en señal de alerta.
"Lo estás escuchando, amiga" la joven líder dice mirando hacia todos lados, incluso al cielo.
Había unos extraños zumbidos que se hacían más fuertes a medida que se acercaban a ellas. De entre los arbustos, salió una muchacha de hermoso cabello dorado, acompañada por un bellísimo Roserade. La chica y su Pokémon corrían asustados porque un enjambre de Beedrills los perseguía. Como Elsa estaba en medio del camino, los Beedrills no iban a dejarla pasar, por lo que también se echó acorrer con la desconocida a lo más profundo del bosque. Las dos corrieron, esquivando su aguijón letal, incluso cuando el aire faltaba en sus pulmones. Las muchachas se vieron acorraladas por una pared de tierra y se giraron solo para ver como los bichos se aproximaban a ellas.
Elsa pronto reacciona y saca una Poké ball que colgaba en su cinturón.
"Arcanine, sal ya" la Poké ball, rodando en el aire, se abre expulsando un destello blanco para revelar al legendario perro. "Arcanine, acaba con ellos".
El Pokémon, ubicado delante de su entrenadora, no necesitó una orden exacta para saber qué hacer. Escupe por su boca una potente y peligrosa llamarada de fuego, apuntando hacia los Beedrills. Ellos pronto se alejan, completamente aterrados por el ataque.
Una vez fuera de peligro, Elsa suspira de alivio, al igual que su Espeon. Sus ojos azules, buscan a la chica que huía con ella, que en ese momento retiraba unas hojas que se la habían pegado en el cabello.
"¿Estás bien?" Elsa se acerca para asegurarse de que la chica no se descompensara o algo.
"Si, gracias" la chica contesta, algo avergonzada. "Soy Aurora" levanta su mano para presentarse. "Aurora Rose"
Aurora Rose, 27 años, criadora Pokémon de la ciudad de Ahtohallan. Apariencia: cabello dorado, ondulado en las puntas, que le llega hasta su espalda; ojos violetas y de estatura 1,60. Pokémon favorito: Roserade. Vestimenta: Remera holgada con rayas con distintos tonos de rosa y pantalón jean gris. Zapatillas blancas. Accesorios: Muñequeras en ambas manos de color violeta y una diadema negra adornada por una rosa.
"Un placer, me llamo Elsa. Elsa Snow" ella se presenta estrechándole la mano.
"Elsa Snow…" Aurora permanece pensativa y de pronto su cara cambia a sorpresa total. "¡Eres la líder del gimnasio Arendelle!".
"Si, yo…" por algún motivo Elsa agacha su cabeza para ver su mano, que permanecía unida a la de Aurora, y se da cuenta de la hora. "¡Rayos, llego tarde!" dice muy de pronto, alarmada.
….
En el estadio de la liga Ahtohallan, donde se celebraba la final entre los participantes Hans Sur y Anna Summers, la multitud gritaba de euforia, ansiosos de que la pelea entre los favoritos iniciara. Los fuegos artificiales aportaban a la locura del ambiente.
Anna Summers, 27 años, entrenadora Pokémon, semifinalista de la liga Ahtohallan. Apariencia: Cabello lacio, pelirrojo, largo hasta por debajo de los hombros; ojos azulados medio verdes, pecas en el rostro y su estatura es de 1,60. Pokémon favorito: Umbreon. Vestimenta: Remera anaranjada, holgada, que llegaba hasta por debajo de la cintura. Chaqueta roja, un poco más corta que su remera, el cual tenía un parche en la espalda de una Poké ball. Su pantalón era negro y sus zapatillas blancas, con detalles en negro. Accesorios: Gorra blanca y roja, guantes sin dedos negros y un collar con una larga cadena con el dije de un sol.
Anna se encontraba sentada en la banquilla de un pequeño cuarto del estadio, junto a su amigo Umbreon. Su mirada estaba fija en las cinco pequeñas Poké balls que reposaban en su mano.
"Muy bien" Anna suspira. "Puedo hacer esto, puedo hacer esto".
Su Pokémon frota la cabeza sobre el brazo de su entrenadora y como estaba tan absorta en sus pensamientos por poco salta de la banquilla. Umbreon se echa hacia atrás ampliando los ojos.
"Disculpa amigo, es que estoy muy nerviosa" le sonríe.
La reacción de Umbreon fue rozar su cara nuevamente contra su hombro. A Anna le gusta, el pequeño pillo resulta ser un buen remedio para el estrés.
"Confío en ti, amigo" le dice, recibiendo un gesto positivo de la cabeza de su compañero.
"Anna" su amiga Bella, abre la puerta del cuarto. "¿Estás lista? Sales en cinco minutos".
Bella Blake, 27 años, coordinadora Pokémon. Apariencia: cabello castaño, lacio, atado a una cola de caballo; ojos color café y de estatura 1,65. Pokémon favorito: Gengar. Vestimenta: Pulóver de lana, sin mangas, de color amarillo sobre remera blanca y short gris, que le llega hasta las rodillas. Su calzado consiste en zapatillas blancas y negras. Accesorios: Beanie amarilla en su cabeza, pañuelo negro con la silueta de una Poké Ball amarilla sobre su cuello y mochila del mismo color.
"Oohh… lo siento, perdí la noción del tiempo mientras meditaba" Anna se pone de pie, guardando sus pokeballs mientras Umbreon se baja del asiento para seguirla.
"Descuida, me pasa todo el tiempo" Bella le sonríe ampliamente y coloca las manos sobre los tensos hombros de la entrenadora. "No dejes que tus miedos permitan que ese cretino te derrote" pronto se aparta para que Anna pueda tomar aire.
La entrenadora sonríe y su cara expresa que estaba a punto de hacer una pregunta, pero pronto mira hacia el suelo para evitarlo.
"Elsa vendrá " dice sorpresivamente la coordinadora.
Bella sabía que Anna aún estaba un poco molesta con Elsa pero eso no quería decir que no haya pensado en ella durante toda la liga. Su cara levemente sonrojada se lo confirmaba.
"Si tú lo dices" realmente no tenía muchas ganas de pensar en los pleitos con su novia cuando estaba a punto de afrontar una de las batallas más importantes de su vida.
Anna no perdió mucho más tiempo en aquel cuarto. Caminó los extensos pasillos del estadio junto a Umbreon, quien tenía grandes deseos de pelear. Bella los acompañó solo un tramo del recorrido, luego tomó otra dirección para ir hacia las tribunas. La joven entrenadora pronto salió al campo de batalla y las voces del público llegaron a sus oídos inmediatamente. Sus ojos verdes azulados, se enfocaron en su oponente, que estaba del otro lado del campo con sed de sangre. Apenas sí vio al público, solo para saber si encontraba a su novia entre ellos, pero no había ni rastro de Elsa.
Estaba segura de que todavía no había llegado, porque su Umbreon habría detectado a Espeon, debido a la fuerte conexión que tenían.
"Solo… concéntrate" se repite dentro de su pelirroja cabeza, expulsando un largo aire que venía conteniendo quien sabe desde cuándo.
El juez de la batalla se encontraba en el centro del campo, debajo de una pantalla que enseñaba la fotografía de los entrenadores con seis cuadrados en blanco que, a medida que pase el combate, serían sustituidos por el Pokémon que elijan.
Hans Sur, 30 años, entrenador Pokémon, semifinalista de la liga Ahtohallan. Pokémon favorito: Toxicroak. Apariencia: cabello corto, con patillas, y pelirrojo. Cuerpo delgado, con piel pálida y ojos verdes. Vestimenta: Remera violeta, oculta debajo de su pantalón jean ajustado de color azul oscuro, y chaqueta gris con negro. En sus pies usaba unas botas de combate de color negro. Accesorio: Un aro dorado, del tipo argolla, en su oreja derecha.
Cuando fue dada la orden de comenzar, Hans fue primero en mostrar su Pokémon.
"Ja, esto será pan comido" él lanza la Poké ball hacia el campo. "Alakazam, enséñales quien manda" el Pokémon aparece en la arena mencionando su nombre, haciendo malabares con sus cucharas.
Anna desliza su dedo pulgar rápidamente por la nariz, más confiada que nunca. Automáticamente mira a su amigo de cuatro patas que estaba definitivamente preparado para la pelea.
"Yo voy a empezar con Umbreon" y como si el comentario fuera una orden, el recién mencionado salta al campo de batalla.
…..
"No puedo creer que estoy frente a un líder de gimnasio, fuera de su gimnasio".
Mientras Elsa retomaba su camino en dirección a la ciudad, Aurora no paraba de hablar y hacerle preguntas. En general, la líder no tenía mucho problema en conversar, pero la verdad es que la damisela que acababa de rescatar no apreciaba para nada la filosofía del silencio. Le recordaba un poco a Anna.
Espeon, por su parte, caminaba pacíficamente junto a Roserade. Al Pokémon tipo psíquico le agradaba el aura de amistad que transmitía el tipo planta y lo mismo pensaba este de ella.
"Si bueno, no es la gran cosa" comenta Elsa como para salirse de tema. Sin embargo, Aurora parecía no ponerle atención.
"He escuchado que eres la más difícil de tu liga. Aunque tengo que admitir que…"
Mientras Aurora parloteaba Elsa calcula las probabilidades de llagar a ver alguna de las seis batallas de Anna. Si la batalla prometía ser tan épica como se decía, solo llegaría a perderse dos, depende también de cómo se dé la ventaja en la batalla. Su amiga Bella, al menos le prometió que le estaría guardando un asiento.
"Sabes perfectamente que nada va a evitar que ella rompa contigo" su conciencia vuelve a decirle.
No sabía si era la opresión en el pecho o la voz de Aurora penetrando en su cerebro. Como sea, estaba completamente fastidiada al punto de querer llorar.
"¿Sabías que viajar en silencio evita la locura?" Elsa la interrumpe, deteniéndose para hablarle.
"¿No es dormir en silencio en un viaje largo?" ella responde con otra pregunta, un poco pensativa, y evidentemente no había notado el tono de intolerancia que la líder había usado. "Y lo digo porque soy una persona que aprecia los sueños de belleza".
Elsa solo resopla y continúa caminando.
"Pero… hay algo que no entiendo. Tu gimnasio se dedica a los Pokémons tipo hielo... ¿Por qué traes un Espeon y, sobre todo, un Arcanine?" corrección, Aurora no le recordaba a Anna. Aurora era absolutamente igual a Anna.
"No vas a dejar de preguntar ¿Cierto?" indaga, echando su cabeza hacía atrás, dándose por vencida.
A Aurora le pareció gracioso aquello y, con una adorable sonrisa, colocó las manos detrás de su espalda.
"Es que soy muy curiosa y no todos los días tengo la posibilidad de hacer preguntas a un líder de gimnasio" responde inocentemente.
Elsa resopla. No hacía daño o alguna diferencia si lo contaba. Sabía que tarde o temprano se encontraría a alguien en el viaje que le hiciera hablar de ella.
"Bien te lo explicaré" Elsa se toma un momento. "Hace como un año y medio que soy la líder del gimnasio Arendelle, que pertenece a la liga de Kingdom hearts, y si me ganas obtienes la medalla corazón de hielo. Tal como dijiste antes, en mi gimnasio el tipo de Pokémon que uso son los tipo hielo."
"Aja, y en toda historia de vida siempre hay un pero ¿Cierto?".
"Si" Elsa admite. "Me gustan los tipo hielo, los más fuertes en mi equipo son de ese estilo" observa hacía al cielo un poco nostálgica. "Pero antes de ser líder de gimnasio, era una entrenadora con la meta de completar su Pokédex".
"Entiendo ¿Y qué pasó?"
"Pasó… Pasó que cuando gané la liga Kingdom hearts, mi padre se enfermó y desde entonces tiene que estar saliendo y entrando de hospitales. Él es el verdadero líder del gimnasio y como conseguí derrotarlo y además ser campeona de la liga, me heredó su puesto".
"Ooh, ya veo" Aurora empieza sentir un poco de pena "y temes decepcionarlo ¿verdad?".
Elsa asiente con la cabeza. Por alguna razón ya se sentía la persona más terrible sobre la tierra y eso que solo había contado la mitad de la historia.
"Y dime ¿Qué hiciste para que un enjambre de Beedrills te atacara?" hacía rato tenía la pregunta en la cabeza y ya que habían entrado en confianza, era momento de hacerla.
"Ups, fue mi culpa a decir verdad" Aurora se rasca la cabeza, nerviosa. "Soy criadora Pokémon y formo parte de un equipo que trabaja en el centro Pokémon de la ciudad de Ahtohallan. Voy al bosque a buscar plantas y bayas para fabricar medicamentos y también ungüentos que sirven para curar y cuidar las pieles de los Pokémons" se encoge de hombros como si no fuera la gran cosa, pero la verdad es que a Elsa le parecía interesante. "En fin, recogía unas muestras y por accidente perturbé la paz de esos Beedrills".
Roserade deja salir su típico sonido que tiene incorporado en su voz, dando entender que pese a todo había sido gracioso.
Mierda, incluso cuando se metía en problemas era igual a Anna. ¿Era este acaso un castigo del universo por haber sido una completa estúpida con ella? No sabía cuánto llevaba repitiendo la palabra estúpida, pero es que no podía evitarlo y sentirse culpable.
"¿Es a dónde vas?" Aurora pronto la saca de sus pensamientos.
"¿Disculpa?" Elsa la mira un poco confundida.
"¿Ahtohallan, es hacia donde te diriges?" ella pregunta con simpatía y hasta pensando que la líder se veía adorable cuando se perdía.
"Ah… Si".
"¿Y a qué vas?"
"Voy…Voy a ver a mi novia, es finalista de liga" Elsa estaba un poco incomoda. Pero no era por decir que tenía pareja mujer, sino por las preocupaciones que venía arrastrando desde el comienzo del viaje.
"¿Tu novia?... ¿Tu novia es Anna Summers?"
"Si" contesta dándose cuenta de que la chica estaba más informada de lo que parecía.
Aurora mira hacia algún lugar en el cielo, con los ojos chispeando. Por alguna razón se imagina corazones, fuegos artificiales y hasta música nupcial mientras Elsa y Anna se besaban apasionadamente. En pocas palabras, ya las estaba Shippiando sin siquiera conocerlas realmente.
"Eso suena tan romántico".
¿Romántico? Estaba llegando tarde a la pelea más importante de la vida de su novia para disculparse de rodillas, sabiendo que no iba a ser capaz de formular una oración sin tartamudear de repente. Eso no es romántico.
"¿Y hace cuánto están saliendo? ¿Cómo se conocieron?" Aurora se ve cada vez más interesada. Probablemente esta era la primera vez que se interesaba tanto en conocer a una persona, y eso que le encantaba socializar con la gente.
"Llevamos 5 años en pareja, pero nos conocemos desde muy pequeñas. Ella es nieta del profesor Pabbie, que trabaja en mi ciudad, y para cuando iniciamos nuestro viaje como entrenadoras nos entregó un Evee a cada una".
Espeon menciona su nombre elegantemente, dando a entender que ese Evee había sido ella en el pasado. Eso hizo reír a su entrenadora.
"Me gustan mucho las evoluciones Evee, son mis favoritas" Aurora comenta al notar lo bien cuidada que estaba.
"Si, cuando era más niña me concentré en buscarlas a todas. Aunque al final solo conseguí un Glaceon" su Pokémon similar a un gatito y de color rosado, no dudó en saltar a sus hombros y frotar su suave cara contra ella. "Pero Espeon siempre será el primero para mí".
Entre tratar de buscar hasta la más rara de las especies para completar su Pokédex, criarlos y entrenarlos; era bastante difícil dedicarse exclusivamente a las evoluciones de Evee.
"Se lo que se siente" Aurora mira su Roserade, quien le dedica una sonrisa de felicidad. "Roserade también fue mi primer Pokémon y desde entonces somos inseparables".
"Es muy lindo, por cierto" observa Elsa, se podía ver a simple vista el buen cuidado de sus hojas. Su amiga Bella quedaría fascinada si la conociera, hasta Anna la amaría.
"Gracias, es muy gentil de tu parte" Aurora se siente alagada, pero en realidad piensa en la linda Espeon y la particularidad que tiene para que Evee evolucione a él. Por alguna razón no podía dejar de pensar en el collar de la luna que traía puesto su entrenadora. "¿Sucedió algo particular el día que evolucionó a Espeon?"
Elsa no puede evitar sonrojarse ante la insinuación. Hasta es traicionada por su propio Pokémon, que asiente con la cabeza para confirmarle las sospechas que tiene.
"Bueno, Anna tiene un Umbreon" Elsa pudo ver los corazones formándose en los ojos de Aurora. "Evee evoluciona a Umbreon a medida que aumenta el nivel de amistad bajo la luz de la luna. Para que evolucione a Espeon ocurre lo mismo, pero bajo la luz del sol. Nuestros Evees evolucionaron el mismo día, solo que el mío fue a la mañana y el de Anna fue a la noche" la líder acaricia el rostro de su mejor amiga. "Espeon es la luz cálida y brillante del día".
No era necesario aclarar que Elsa había entrenado a su Evee con la intención de que se volviera un Espeon porque le recordaba a Anna. Y su novia se concentró en entrenarlo por las noches porque Umbreon le recordaba a Elsa.
"Aquel día entendí que estaba enamorada de ella" sigue contando un poco nostálgica. "Aunque no nos volvimos pareja hasta mucho tiempo después, debido a nuestra timidez, ese momento marcó un punto clave en nuestra relación. Nos hicimos inseparables".
Elsa puede ver como Aurora y su Roserade se secan las lágrimas por la ternura, cosa que le parece completamente exagerado.
"Ustedes dos son de esas almas gemelas que solo se encuentran de una a un millón de personas" Aurora se pierde en sus fantasías nuevamente y hace que Elsa se ponga cada vez más roja de vergüenza. "Pero… la competencia ya inició, y tú ya deberías haber llegado mínimamente desde ayer, u hoy más temprano en la mañana ¿Por qué no estás con ella?
Si bien había sonado como una entrometida, a Elsa no le importó y entendía la reacción. Cualquiera pensaría que estaría con Anna inmediatamente después de lo que acababa de contar. Ahora era el momento de confesarle la parte en que fue una estúpida y a la vez una cobarde.
Antes de llegar a decir algo, las dos viajeras se percatan del repentino cambio de actitud de Espeon. El Pokémon tipo psíquico mueve las orejas, su piel se le eriza y además pone mala cara.
"¿Qué sucede, amiga?" Elsa le pregunta.
Espeon se baja de sus hombros y se mete entre los árboles. Las viajeras y Roserade la llamaron, pero fueron ignoradas. Elsa corrió hacia su Pokémon, preocupada, llamándolo constantemente. De pronto, Espeon se detiene frente a unos arbustos, donde había voces y ruidos de máquinas. La líder entiende que algo inusual estaba pasando del otro lado de ellos. Muy sigilosamente, junto a Aurora y su Roserade, se agacha sobre el césped e introduce ambas manos dentro de las ramas y hojas para saber qué es lo que estaban sucediendo.
Las dos jóvenes se sorprenden al ver un equipo de personas vestida con un uniforme, de aspecto militar, de color marrón tierra, con tonos oscuro y claro.
"Ese es el equipo Weselton".
Equipo Weselton. Cazadores Pokémon que capturan especies raras y especiales para usarlos con fines malévolos y experimentales. Este es el grupo G-4, liderados por los hermanos Northuldra, Ryder y Honeymaren.
Elsa no puso mucha atención a las palabras de su acompañante. Sus ojos de tristeza e indignación, estaban sobre la jaula que era rodeada por ese grupo de brabucones. El Pokémon aprisionado, no era nada más, ni nada menos, que el esplendoroso Articuno.
Como si la legendaria ave supiera de su presencia, abre los ojos lentamente para enfocarse en los de Elsa. El choque de miradas es tan intenso, que fue capaz de hacer latir el corazón de la líder en un instante.
Un recuerdo despierta dentro de la memoria de Elsa. Pronto se transporta a una noche de invierno cuando tenía siete años y miraba enamorada el resplandor de la luna, a través de la ventana de su habitación. De repente, sin haberlo imaginado jamás, Articuno vuela sobre el cielo, dejando caer de sus alas unos brillantes copos de nieve. Elsa se impresiona tanto, e inmediatamente se coloca unas botas y un abrigo para salir por la ventana y perseguir al Pokémon. Corrió sobre la nieve, con una mano levantada, creyendo que estaba a una corta distancia para poder tocarlo. Articuno se aleja, chillando, en medio de la noche y desaparece en la oscuridad. Elsa se detiene en el centro de la plaza principal, donde había una fuente de agua congelada a causa del frío clima. Entonces, como segunda sorpresa de la noche, miró hacia el otro lado de la fuente al mismo tiempo que una pequeña y bella pelirroja miró hacía donde ella se encontraba. Al igual que Elsa, la niña también había salido de su habitación para perseguir a Articuno. Ese fue el día en que Elsa y Anna se conocieron.
Elsa volvió a la realidad cuando la voz de Aurora llegó a sus oídos.
"Lo interceptaron es su viaje al glaciar".
"¿Al glaciar?" Elsa interroga.
"Si" Aurora asiente con la cabeza muy seriamente. "Ariticuno viene una vez al año al glaciar de Ahtohallan y se queda por unos meses. Se dice que él y muchos Pokémon tipo hielo se alimenta de la energía espiritual que posee" levanta su brazo, haciendo un gesto con la mano. "En pocas palabras es como unas vacaciones en el Spa".
Aunque sonó tonto, tal vez algo vanidoso, Elsa pensó que fue una buena manera de ejemplificarlo.
Una rabia se extiende por su pecho hasta invadirle todo el cuerpo. "Lo siento, Anna" se disculpa en su cabeza, cerrando fuertemente los ojos. Probablemente no iba a llegar para su batalla, pero estaba segura de que Anna tampoco le perdonaría si supiera que había abandonado a un Pokémon en apuros.
Elsa estudió el campo un par de segundos, eran demasiados soldados. Su Arcanine tal vez les dé pelea, pero todo dependía del Pokémon que usaran estas personas. Además, algunos de los Weselton, llevaban consigo bastones aturdidores, lo que podía dañar gravemente a su amigo. Durante el análisis, identifica a las dos personas al mando y es porque la vestimenta que ellos usaban era de color negro.
La jaula donde estaba Articuno, estaba conectada una nave un poco extraña que parecía un platillo volador. En ese momento, un par de soldados cargaban unas cuántas cajas.
"Escuchen bien, par de holgazanes" vocifera la jefa Honeymaren, tratando de lucir superior a todos.
"Solo les daremos cinco minutos para que terminen de limpiar todo y asegurarse de que nunca nadie se entere de que estuvimos aquí" completa su hermano de la misma manera que ella.
Las dos viajeras pensaron al mismo tiempo, "que par de imbéciles".
"Muy bien esto es lo que haremos" Elsa se acerca a la oreja de Aurora y ella escucha el plan atentamente y, aunque le parecía una locura, termina aceptando la idea.
Se ponen en marcha de inmediato. Caminan entre los arbustos, hasta ver dos hombres del equipo que vigilaban la zona. Eran algo incompetentes porque Elsa y Aurora, sin hacer ruido, los atrapan por detrás de su espalda, tapándoles las bocas para luego arrástralos hacia los árboles. Unos segundos después las dos salieron con la ropa de los dos soldados, quienes estaban dormidos gracias al somnífero de Roserade.
Las dos se mezclan entre los soldados y consiguen averiguar que los hermanos tenían un control capaz de abrir la jaula. Supieron, también, que el metal que usaron para su fabricación era bastante resistente. De lo contrario Articuno habría logrado escapar. Elsa se paró frente al Pokémon legendario y este la mira nuevamente.
"Prometo sacarte de aquí" le asegura en voz baja.
La discusión entre los hermanos hace desviar la mirada de Elsa.
"Olvídalo Ryder, eso me pertenece" Honey trata de arrebatarle un aparato electrónico rectangular, con un botón circular llamativamente rojo y una antena.
Ryder estira el brazo para que no lo consiga.
"No, esta vez me toca a mí" él le recrimina. "Siempre tratas de llevarte todo el crédito".
"Yo fui la que diseñó el plan ¿Lo olvidas?" la chica consigue alcanzar el control, pero su hermano no lo suelta y lucha para mantenerlo en sus manos.
"Pero yo soy él que hace todo el trabajo pesado".
Los Northuldra discuten hasta que Honey consigue arrebatarle el control.
"Lo último que necesito es que lo pierdas y con eso Articuno se nos escape" la jefa ignora el berrinche del jefe y guarda el control en el bolsillo de su chaleco.
¡Bingo!
Elsa saca dos de sus Pokeballs y Aurora solo una, poniéndose en posición de batalla. Las dos se sacan la ropa que acababan de ponerse para mostrar su atuendo habitual.
"¡No tan rápido!" la líder advierte.
Los hermanos las miran sorprendidos y pronto las Poké balls se dirigen hacia ellos.
"Espeon, Arcanine, salgan".
"Roserade, ve".
Los dos hermanos apenas pudieron decir un "¿pero qué?", antes de que Arcanine atacara a toda la tropa. Elsa se aseguró de ordenarle que no dirigiera sus embestidas hacia donde estaba la jaula. Aurora también hizo de su parte con el poderosísimo rayo solar de su Roserade.
Todo se volvió un caos a continuación. Los Pokémons de nuestras heroínas desbarataron casi toda la zona, haciendo que varios del equipo Weselton se retiraran.
Honeymaren y Ryder ya estaban completamente irritados. Los dos pensaron en que estás dos intrusas habían cavado su propia tumba.
"Ya me hicieron enojar" el jefe ruge, enseñando sus dientes y sacando a continuación dos Poké balls para arrojarlas al campo. "Fearows, adelante" los Pokémons tipo volador se presentaron en la escena.
El blanco de los Ferrows fue Roserade. Arcanine no pudo ayudarlo, porque en ese momento lidiaba con los bastones aturdidores de los soldados.
"Fearows, usen picotazo y golpe aéreo" sus Pokémons obedecieron la orden haciendo una combinación de ambos ataques.
Roserade se vio acorralada entre las dos aves y recibió ambos golpes, haciéndolo volar por los aires.
"¡No, Rose!" Aurora grita preocupadas al ver como aquellos malditos dañaban a su amigo en el cielo, en un estado inconsciente.
Mientras esto sucedía, Espeon se dirigió hacia donde estaba Honeymaren. Se subió a su cuerpo y se deslizó sobre él para arrebatarle el control remoto que se había guardado en el bolsillo. Honey no le permitió ir más lejos y sostiene del cuello a Espeon para lanzarlo al suelo. Elsa no tarda en ir hacía ella para tomarla entre sus brazos.
Los Fearows dan un último golpe mortal a Roserade. Aurora se tensa y ve inmóvil como su mejor amigo termina en el suelo, herido. Para ella todo a su alrededor deja de tener sentido. Los sonidos, las voces, no eran captadas por sus oídos.
"Nidoking, yo te elijo" Honey lanza una Poké Ball al campo y su compañero se presentó al instante. "Usa doble patada contra Arcanine".
El Pokémon de Elsa se ve débil ante ese simple ataque, además los Fearows lo atacaban desde el aire y no había mucho que él pudiera hacer.
La líder pretendía actuar. Pero Aurora, hecha una furia y con lágrimas en los ojos, la interrumpe.
"¡¿Cómo se atreven a lastimar a mi hermoso Roserade?!" El grito hace temblar hasta Elsa y ella juró por un momento que vio humo salir de sus orejas mientras escupía fuego por su nariz.
Aurora peina su cabello dorado hacia atrás y, con una pose poderosísimamente de diva, lanza una Poké Ball al campo.
"Gyarados, aniquílalos" la diabólica bestia marina se presenta soltando un rugido que se escucha en todo el bosque, haciendo temblar no solo las hojas sino también a los árboles.
Elsa juraba que ese era el Gyarados más espeluznante y enorme que había visto en su vida. Incluso vio por primera vez a su Arcanine con la cara azul.
"¡Usa Hiperrayo!".
El Pokémon obedece a su dueña, escupiendo el ataque por la boca. En pocas palabras, el campo era el infierno ahora mismo.
Mientras tanto en otra parte del bosque
"¿Escucharon eso?" el oficial Kristoff mira a sus compañeros policías, quienes estaban siguiendo el rastro del equipo Weselton.
"Se pareció al rugido de un Gyarados" comenta uno de sus oficiales "pero más estruendoso".
"Parece que vino de ese lugar" otro oficial apunta hacia una parte del bosque.
Kristoff piensa por unos minutos. Por esa dirección no había ningún río o un sitio con agua. Quería decir que era completamente extraño que haya un Gyarados, sobre todo si estaba completamente sacado de sus casillas. Algo extraño pasaba en aquella dirección, más sabiendo que tenían sospechas de que el equipo Weselton estaba en el bosque.
"Muy bien, muchachos" Kriss alza la voz. "Todos hacia ese lugar, iremos a ver qué pasa".
"Si, señor" todos los policías obedecieron y se subieron a sus motocicletas para llegar lo antes posible a la escena.
Retornando con nuestras heroínas.
El campo era prácticamente un desastre, algunos Pokémons salvajes habían huido a causa del miedo.
Gyarados perseguía a los soldados Weselton con toda la intención de devorárselos, aunque su dueña no se la hubiera dicho. La verdad es que ella estaba demasiado distraída para notarlo o importarle. Arcanine hacía palizas a otros de uniforme marrón que seguían atacándolo con sus bastones. Elsa y Aurora estaban más calmadas, abrazadas a sus Pokémons favoritos, pero sabían que seguían en peligro.
"¿Por qué no usaste a ese Gyarados contra los Beedrill?" no era la situación, pero Elsa sentía la necesidad de hacer la pregunta.
"Aiih no..." Aurora lleva una mano a un costado de su rostro, un poco avergonzada. "Como te dije, eso fue culpa mía y nunca me atrevería a lastimar a un Pokémon salvaje, aunque sea un Beedrill".
"Vaya con su jodida personalidad"
Los hermanos Northuldra devolvieron sus bestias a sus Poké Balls. Gyarados había sido capaz de dejarlos inconscientes en el suelo.
"Ahora si me han hecho enfadar" Honey sacó un walkey talkey de su bolsillo y le habla a otro de su equipo que estaba en la sala de controles de la nave. "Usa el rayo contra ellos".
Una compuerta se abre de un costado de la nave, dejando salir una especie de pistola que recordaba más un satélite. El láser dispara contra Gyarados y Arcanine. El impacto del rayo provoca una parálisis violenta en ambos Pokémons, incluso se podían ver chispas doradas en sus cuerpos. Ahora las dos heroínas comprendían como habían conseguido atrapar a Articuno.
Los soldados Weselton rodean a Elsa y a Aurora. Ellas lo único que pudieron hacer, ante aquella situación, fue gritar los nombres de sus Pokémons y aferrarse más a los que estaban en sus brazos.
Ya más tranquilos y con sonrisas triunfantes, Ryder y Honey se aproximan al centro del circulo donde las chicas estaban siendo apresadas por sus reclutas.
"Es increíble que nos hayan obligado a usar nuestra arma más poderosa" dice la mujer a cargo, tomando los rostros de las dos muchachas. La verdad, hacerles gastar la energía que requería el lase era inaceptable para ella y para su hermano. "Pero me aseguraré de que paguen por ello" ríe de manera siniestra. "Sus pequeñas mascotas nos serán de mucha ayuda para nuestros experimentos". Suelta bruscamente los rostros de ambas chicas y se gira para irse a la nave.
"Enciérrenlas" Ryder le ordena a todo el equipo
Encerraron a Gyarados, Arcanine, Espeon y Roserade en la misma jaula donde estaba Articuno, la cual era lo suficientemente resistente para soportarlos a todos. En el estado en que estaban, ninguno tenía la fuerza necesaria para romperla. Elsa luchaba contra los soldados, soltando advertencias de que no se los perdonaría si algo les pasaba a sus amigos y sobre todo a Espeon. Pero sus amenazas fueron ignoradas. El resto de sus Poké balls les fueron arrebatadas y un momento después fueron introducidas dentro de la nave. Las encerraron en un pequeño cuarto que funcionaba como celda y solo tenía una ventana cuadrada por donde entraba algo de luz.
Elsa se pone rápidamente de pie. Corre hacia la puerta en un exasperado intento de querer abrirla, tomando del picaporte, a pesar de que sabía que tenía cerrojo.
"Déjenme salir" ella grita.
El despegue de la nave hace que las dos heroínas vuelvan a caerse al suelo, rodando por él hasta chocar contra la pared.
Fuera del vehículo, el oficial Kristoff llega con sus camaradas. Pero la nave se aleja, liberando un humo gris que obstruía sus vistas. Sin darse por vencido, les ordena a sus compañeros que inicien una persecución pese a estar en tierra. Además, llama refuerzos por su radio.
Cuando la nave se estabiliza en el cielo, Elsa se pone de pie nuevamente para intentar escapar. Aurora se da cuenta de que su nueva amiga estaba desesperada, al punto de querer llorar.
"Elsa" ella la llama con un sutil susurro, pero es ignorada. Cuando ve que Elsa golpea la puerta con los puños, comienza a sentir algo de miedo.
"Tengo..." golpe sobre la puerta "que ir..." otro golpe sobre la puerta "con mi novia..." la líder llora dando más golpes hasta que no pudo más y cae de rodillas al suelo.
Algo dentro de la cabeza de la criadora Pokémon hace "click" y se da cuenta de que la relación con Anna estaba delicada. Silenciosamente, se acerca a Elsa cuando decidió sentarse sobre el suelo, pegando su espalda contra la pared y ocultó sus lágrimas detrás de su gorra.
"¿Problemas en el paraíso?" Aurora se acomoda a su lado, abrazando sus rodillas. No se le ocurrió otra manera de hacer la pregunta. Solo trataba de ayudar y la chica a su lado lo sabía.
Un chasquido de lengua fue lo único que recibió.
"¿Tan mal están?"
Elsa se encontraba en un punto en donde ya no le molestaban las preguntas de su reciente compañera, ya que el equipo Weselton era el centro de su ira. No perdía nada con contárselo. De todas maneras, había tratado de decírselo antes de que esto ocurriera.
"Probablemente ya ni siquiera sea mi novia" termina por responder.
"Pero no creo que sea solo por llegar tarde a su batalla… ¿Verdad?"
Hay unos minutos de vacilación, en donde Elsa decide mover la cabeza de manera afirmativa.
"Te lo explicaré, pero va a ser algo largo" la líder le aclara, sin cambiar de posición.
"Lo escucharé en silencio".
Luego de esa respuesta, Elsa comienza relatar.
Continuará...
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