Hola a todos, después de un tiempo meditando, he tomado la decisión de publicar este capitulo antes de volverme con la versión inglesa. Perdonad si me he retrasado un poco, pero como os he dicho antes, a veces soy bastante vago.

Ahora, antes de empezar, para aquello que se preguntan sobre porque Caster confundió a nuestro Caballero de la Rebelión en vez del al Rey de los Caballeros por Jeanne, es que resulta que para Gilles, su 'verdadera' Jeanne era su versión Alter. En realidad Jeanne Alter o Avenger fue una creación a partir de los prejuicios y sentimientos de los corruptos Gilles. La Bruja Dragón que resucitó para vengarse de Francia. Una santa mujer que habla de justicia como si fuera la dueña del lugar y, sin dudarlo, es espoleada por la ira del pueblo; esa es la forma que Gilles de Rais deseaba que fuera.

Y puesto que Mo-chan posee una personalidad más o menos parecida a Jeanne Alter, es normal que Gil lo confunda con ella. En cuanto a Arturia, bueno, digamos que Gil piensa que solo es una impostora que hace pasar por ella, y nada más.

Con eso empezamos con el capitulo.

Capitulo 12: Bosque oscuro

22/08/2020


"A-ano, ¿es esta la residencia de los Mackenzie?" Preguntó un cartero con nerviosismo frente a la casa de los Mackenzie. Desde hacía un día, habían recibido la llamada de un tal Iskandar, Rey de los Conquistadores, que pedía un envío especial de ropas hacia dicha residencia, y dicho cartero fue el encargado de traérselo en persona.

El problema fue que cuando tocó la puerta para anunciar su llegada, no esperaba ser recibido por un hombre de constitución tal alta y musculoso como si hubiera tomado esteroides y con un atuendo bastante extraño. Era como estar frente a un oni (demonio tradicional japones) pero sin Kanabō (porra), además de faltarle también su expresión demoniaca y aterradora según contaban los folclores japoneses. En cambio, este parecía ser un tipo amigable, pero su enorme figura solo sirvió para incomodar al cartero y ponerlo con una sonrisa tensa.

"Sí. Ese es el nombre de los que viven aquí." Respondió Rider con su barítono profundo.

"Etto, ¿está aquí el Rey de los Conquistadores, Iskandar-san?" Preguntó el cartero.

"Ese soy yo." Respondió simplemente.

"Oh, vaya, ya veo…" Sus ojos temblaron ligeramente al procesar que este individuo imposiblemente enorme para un humano fuera el cliente que le había llamado. Luego soltó una ligera risa nerviosa mientras gesteaba hacia su portapapeles encima del paquete.

"¿Me lo firmas, por favor?" Pidió como sacaba un bolígrafo del bolsillo de su camisa y se lo acercó al gigante pelirrojo.

"¿Mi firma? ¡Pues claro, hombre!" Exclamó como cogía el bolígrafo y el portapapeles para poner la firma antes de devolvérselo. "Tienes mi gratitud."

"G-gracias por su amabilidad…"


Ya dentro, Rider comenzó en desempacar el paquete recién recibido y sacó una gran camisa blanca casi sin mangas y se la puso.

¡Hmm…! Flexionando sus pectorales y los bíceps de sus brazos, Rider exhibió una gran musculatura en su cuerpo como si realmente hubiera tomado esteroides haciéndole el hombre más musculoso del mundo y la gran camiseta le quedaba pequeña y estrecha, pero él no le importó.

"Jajajaja, ¡Qué gran sensación esta de tener el mundo ceñido en mi pecho!" Exclamó Rider con orgullo.

La audiencia frente a él se quedó mirando totalmente atónitos, no solo a la vestimenta del Servant gigante, también los increíbles músculos exhibidos frente a ellos como si él se estuviera exhibiéndose en un concurso de musculatura.

"¿Qué os parece?" Preguntó Rider sin inmutarse por las reacciones de los demás.

Fue solo después de unos instantes de shock, que Waver fue el primero en recuperar la compostura y protestar con su Servant.

"¿Por qué llevas esa ropa justo ahora?"

"Pues verás, después de ver a nuestra Saber lucir con esa ropa de esta época, se me ocurrió a mi también llevar uno de esos, pero no para lucir bien." Explicó Rider sin problemas. "He comprendido que la gente de aquí se siente muy cómoda llevando este tipo de cosas y pueden ir a donde les plazcan, y es por eso qué yo también quiero hacer lo mismo para que no tenga que estar siempre en mi forma espiritual, ¿entendéis?"

Waver solo podía soltar un pequeño suspiro de cansancio.

"Al menos debería llevar pantalones, ¿no crees?" Murmuró Ichigo con el sarcasmo no faltando en su voz. Aquellas palabras fueron escuchadas por el propio Iskandar.

"¿Pantalones dices?"

"Pues claro, no creo que todo el mundo vaya a quitarse la vista al ver ese pantalón corto que llevas y esas botas de cuero. ¿Qué opinas, Ishida?"

Tomando esto como una señal, el joven Quincy ajustó sus anteojos antes de responder.

"Bueno, dejando a un lado la camisa, yo creo que estoy a favor de Kurosaki de que es muy llamativo que lleves ese atuendo sin ponerte algo delante." Respondió Ishida eligiendo cuidadosamente las palabras para no ofender al gigante.

"Estoy de acuerdo." Respondió Inoue también.

"So." Fue el siguiente Kon.

Rider tomó nota de lo que le dijeron los demás y empezó a plantearse en llevar pantalones.

"Pero si Saber también lleva pantalones cortos como yo." Dijo mirando a dicha persona, esta última captó lo que dijo y parecía no gustarle.

"Eso no tiene nada que ver, idiota." Replicó Mordred molesta. "Siempre qué nadie dice algo estúpido de mi vestimenta, no tendré ningún problema en llevarlos."

"Oh, ya veo, entonces tendré que conseguir uno de esos pantalones de algún modo."

"Pues claro que sí." Añadió Waver de repente. "Y para que te quede claro, no voy a darme el paseo para comprarte unos pantalones de la talla XXXL."

"¿Qué has dicho?" Preguntó Rider sorprendido por la respuesta de su Master. "Chaval, ¿te interpondrás en mi camino hacia mi conquista triunfante?" Preguntó sonando ofendido.

"La conquista y los pantalones no tienen nada que ver, ¡ni la más mínima cosa tienen que ver!" Gritó Waver. "¡Y antes de que te pongas a hacer el tonto por ahí, ve a cargarte unos cuantos Servants! Si lo haces, te compraré unos pantalones, o lo que quieras."

"Entendido. Muy bien." Dijo Rider asintiendo en respuesta. "¿Me juras que cuando derrote a un enemigo me compraras unos pantalones?" Preguntó seriamente mirando intensamente a su joven Master.

Waver se quedó un poco tenso por la mirada que le estaba dando y la precisión de su tono como si fuera un asunto muy serio.

"Tú… ¿En serio tienes tantas ganas de vestir ropa de esta época e ir por ahí?"

"Tanto el Caballero de la Rebelión y el Rey de los Caballeros lo hacían. Y como rey que soy, no puedo quedarme atrás." Respondió Rider con un tono de hecho.

Mordred solo resopló mentalmente por lo último que dijo el Rey de los Conquistadores. ¿Solo estaba siguiendo el mismo ejemplo que ella y su padre para lucir tan grandioso? Qué infantil.

"Además, me gusta el diseño de esta camiseta. ¡Parece hecha para todo un dominador!" Comentó con orgullo señalando el eslogan de su camiseta.

El joven británico solo soltó otro suspiro cansado por la afición de su Servant por esta era olvidando casi por completo que estaba metido en una guerra.

Ichigo y los demás también dieron su opinión al respecto.

"En serio, ¿de verdad este tipo es quien dice que casi conquista el mundo entero?" Preguntó Ichigo en un susurro.

"No sabría como decírtelo." Ishida respondió a cambio en un estado de confusión.


Castillo Einzbern

"¿Qué tienes, Maiya?" Preguntó Kiritsugu a su asistente Maiya. Ellos estaban en una de las salas del castillo, el mercenario sentado frente a su esposa Irisviel y su Servant Saber.

El tema en cuestión fue que después del incidente provocado para eliminar a Keyneth Lord El-Melloi y el encuentro de Maiya con el hombre al que el Asesino de Magos le había preocupado, Kirei Kotomine, habían decidido ir más cuidadosos a partir de este momento. Sin embargo, poco después recibieron un mensaje del juez de la Iglesia dirigido a todos los Masters para darles información importante sobre Caster, sus intenciones y sobre su Master. Por supuesto, aquello sorprendieron a las 3 personas al escuchar que la última pareja de Master-Servant no estuvieran siguiendo las reglas sobre cómo participar en el ritual, y en vez de eso se dedicaban a cometer atrocidades como el asesinato indiscriminado.

Pero Maiya aún no había terminado allí, y les contó que en respuesta a las atrocidades de Caster, la Iglesia ha ordenado a hacer pausa y detener los combates, y que cada fuerza se uniera para detener a Caster. El que logrará detenerlo, recibiría como recompensa uno de los sellos adicionales. Tras escuchar la información, Saber estaba más que dispuesta en dar caza a ese monstruo y poner fin a sus fechorías, pero Kiritsugu tenía otros planes en mente.

"¿Qué hacemos?" Preguntó Irisviel a su esposo esperando una respuesta para iniciar su movimiento. "Supongo que nosotros deberíamos participar en este movimiento, ¿no?"

"No creo que sea necesario eso." Respondió el Asesino de Magos. "Por lo visto, tenemos una ventaja que el propio Caster desconoce. Su locura, le hace creer que Saber es Jeanne d'Arc, lo cual nos beneficia."

"Espera, Kiritsugu. Creo que me has entendido mal." Dijo repentinamente Irisviel llamando la atención del hombre. "Si bien, es cierto que cuando Caster apareció frente a Saber y a mí, llamó a Saber Jeanne, pero también la llamó impostora." Contó Irisviel mientras recordaba el evento en que Caster apareció frente a ellas con intenciones hostiles.

Saber también reflexionó sobre su encuentro con esa bestia demente quien de repente había empezado a juzgarla e insultándola 'impostora' 'farsante' y otros tipos de maldiciones que finalmente la hicieron enfurecer y saltó a la ofensiva para hacerle callar de una vez. Sin embargo, aquel bastardo estaba bien preparado invocando a sus familiares para defenderse. Naturalmente, el Rey de los Caballeros se las arregló para atravesar y deshacerse de aquella horda de gusanos monstruosos y llegar hasta el psicópata francés, pero este último se las arregló para evitar la hoja invisible y retirarse sin antes de darle un mensaje.

"La próxima vez que nos veamos, estará también mi queridísima y verdadera Jeanne y luchareis las 2 como la última vez en aquel puerto, y ella tendrá todo mi apoyo para vencerte, sucia impostora. Solo puede haber una sola Jeanne."

"Así que él piensa que hay otra Jeanne, ¿eh?" Reflexionó Kiritsugu mientras ponía una mano sobre la barbilla.

"Creo que sí, pero también pienso que también pueda referirse a la otra Saber." Respondió Irisviel haciendo que Kiritsugu y Saber prestará más atención por lo último que dijo.

"¿La otra Saber?" Preguntó Kiritsugu.

"Si, es la Servant que vimos en el puerto cuando llego Rider. Ya te conté quien era." Contestó Iri mientras recordaba el rostro del caballero rojo y le sorprendió las similitudes que había con el Rey de los Caballeros.

El Asesino de Magos reflexiono esa parte cuando Iri y su Saber le contó el resto de la batalla. La identidad de esa Servant que presumiblemente era un Saber era nada más ni nada menos que el Caballero de la Traición, Mordred. Todavía estaba debatiendo el motivo de que porque había otro Servant de la misma clase que el suyo y por el hecho de que eso implicaría de qué ahora había 8 Servants en esta guerra, algo que no tenía lógica.

Dejando esos pensamientos a un lado, también estaba pensando el hecho de que al igual que su Saber, Caster también la había confundido con la Santa francesa o eso parecía, puesto que el antiguo mariscal francés referenció a su Saber cómo una impostora y a la otra como la auténtica. Teniendo en cuenta estos esquemas, lo más probable es que tanto el Caballero de la Traición y el antiguo mariscal vayan a hacer una alianza y eso complicaría más las cosas.

Al mismo tiempo, Saber también estaba reflexionando sobre lo que estaba ocurriendo. De hecho, ya había estado como en trance desde que terminó la primera batalla y todavía no había dejado de pensar en su hijo rebelde, Mordred. La verdad es que nunca hubiera esperado de todas las personas en encontrarse con aquel fantasma con su misma imagen y semejanza frente a ella desde la última vez que se vieron en el clímax de la batalla de aquella colina donde ambas perdieron la vida.

Desde un principio solo sintió inquietud y conmoción al volver a verlo, pero durante el fragor de la batalla solo sintió pura aversión hacia dicha persona por lo que había dicho mientras hablaba con Irisviel antes. No había duda de que el título del Caballero de la Traición se lo tenía muy bien merecido por lo que hizo en su vida pasada.

Su forma de luchar se jactaba muy bien a la clase Berserker pero luchaba cómo un auténtico Saber, y apenas la hizo sudar como aquella en su última batalla. A pesar de su pendenciera, bravura y jactancia, Mordred no era un oponente a quien debería ser subestimado de ninguna manera ya que era una gran guerrera de renombre y sus 2 últimas batallas con ella la hicieron aprender eso. Por eso, la próxima vez que la encontrará tendría más cuidado ya que pese a que ahora estaba concentrada en Caster, su hijo podría ser una verdadera amenaza si en verdad está obsesionada por encontrarla.

Otra cosa que se estaba preguntando sobre ella es que fue de su Master después de haber recibido aquel golpe tan mortal de Berserker para salvarla. Todavía le sorprendió aquel extraño cambio de los acontecimientos cuando Berserker estuvo a punto de acabar con la vida del caballero traidor y de repente su Master se interpuso recibiendo el golpe en su lugar como si nada. Poco después de que terminara la batalla, ella estaba acompañada por 2 personas que podrían ser amigos del Master y también un sustituto para este último en caso de que hubiera muerto.

Ahora el hecho de que Caster pudiera haber confundido a Mordred como la 'auténtica' Jeanne le pareció ridículo y descabellado. Puede que nunca hubiera conocido a la Santa francesa en vida, pero su información obtenida por el enlace con el Trono de los Héroes le explicó que ella era una persona devota a su Dios y fue una guerrera y heroína famosa en Francia por su hazaña en la liberación de Orleans por lo que se le ganó el título de la 'Doncella de Orleans'. En cambio, Mordred no era exactamente el tipo de persona como una santa o algo. Al igual que ella era una guerrera valiente pero salvaje e impulsiva que no dudaría en acabar con sus enemigos y dar misericordia. Aunque desde un principio siguió los pasos de la caballería cuando estaba bajo su servicio, no creía que fuera una creyente o una santa de ninguna manera. Le pareció increíble la locura de Caster por confundir al Caballero de la Traición con la Santa francesa.

"Si es así eso, probablemente vaya a donde se encuentra el Master de esa otra Saber." Dedujo Kiritsugu al llegar a esa conclusión. "Pero lo más probable también es que intente atraernos a hacia ellos tal como él os lo dijo, ¿no es así?"

Irisviel asintió recordando lo último que dijo Caster antes de irse. Saber estuvo de acuerdo con el aviso y se previó otro encuentro con su hijo rebelde. Sinceramente no le importó mucho volver cruzar espadas con ellas, pero le preocupaba que era probable que Caster se uniera a ella en la pelea, lo que dificultaría bastante la lucha. Sin embargo, siendo realista, tal vez Mordred no poseyera sentido común pero no creía que se uniera a una vil criatura como Caster ya que también la hubiera asqueado.

Sin embargo, ese no era su principal preocupación.

"Incluso si es así, ¿crees que Saber tendrá la capacidad de victoria?" Preguntó Irisviel preocupada. "Recuerda que nuestro verdadero problema es la maldición de la mano izquierda de Saber." Ella recordó entonces el incidente que ocurrió en aquel hotel. "Han pasado dieciocho horas desde que acabaste con Kayneth, y Saber aún no se ha recuperado."

Saber sabía que tenía razón. Durante su enfrentamiento con el primer caballero de Fianna, ella había recibido de lleno en el brazo izquierdo el golpe de una lanza maldita conocida como Gae Buidhe que pese haber recibido una leve herida fue suficiente para cortarle los cordones lo que redujo su límite máximo de salud, lo que le limitaba sus habilidades de curación y regeneración. Prueba de ello fue cuando Irisviel fue incapaz de respaldarla con su magia para la curación. Aquello representaba un buen problema ya que podría ser inconveniente para que ella pudiera ejecutar su Noble Phantasm de manera correcta cuando lo necesite, pero aun así se las arregló para lidiar con Lancer durante un buen rato incluyendo con Mordred también. Sin embargo, sabía que no podía seguir así por mucho tiempo si tendría que enfrentarse con oponentes más fuertes como Berserker o Archer.

La única manera de romper esta maldición que la entorpecía era encontrar a Lancer y vencerlo de una vez. Por lo visto, Kiritsugu trató de hacer eso bombardeando el hotel donde se alojaba el Master de Lancer. Honestamente, a Saber no le gustaba el método que utilizaba su Master pero resultó ser en vano cuando aún sentía la influencia de la lanza maldita.

"Creo que Lancer aún sigue con vida. ¿No deberíamos centrarnos en Lancer primero, para poder enfrentarnos a Caster con todas nuestras fuerzas?" Preguntó Irisviel.

"No será necesario." Respondió Kiritsugu. "Solo necesitamos saber cómo movernos en esta área para poder confundir al enemigo y mantenerlo alejado de Saber."

Saber arrugó más el puño por donde le había infligido la maldición de Gae Buidhe, pero no fue la maldición que la persuadió hacerlo. Un malestar fue creciendo en el antiguo rey de Gran Bretaña por lo que estaba diciendo su Master. ¿Pretendía mantenerla al margen de la batalla así por las buenas como si no esperara nada de ella? ¡Eso era un insulto!

"¿No harás que luche con Caster?" Cuestionó Irisviel también sorprendida por la respuesta de su marido de dejar a su Servant al margen.

"Alguien le derrotará, aunque no lo hagamos nosotros." Respondió Kiritsugu simplemente con una pequeña sonrisa confiada. "Los que se lancen a la caza de Caster se convertirán en objetivos fáciles. Los flanquearemos para acabar con ellos."

Aquello fue suficiente ya.

"Master, eres un…" Murmuró Saber con enojo.

Había tenido ya suficiente de las maquinaciones o métodos de su Master para ganar ventajas. Una cosa es mantenerla al margen de la batalla al menos temporalmente para hacer el movimiento sorpresa en vez de enfrentarse al enemigo de frente. Otra es utilizarla para distraer al Servant enemigo mientras que su Master se encargaría de eliminar a los demás Masters enemigos por sorpresa como lo haría un cobarde por la espalda.

Y por último y el más rastrero es aprovecharse de la atención del resto de los demás Masters y Servants dirigidas en Caster para atacarlos cuando menos lo esperen. ¡Realmente deshonroso!

"¿¡Hasta dónde pretendes hundir ni orgullo!?" Espetó ella liberando su ira e indignación. "Acabas de insultar a los Espíritus Heroicos. ¿Por qué no me mandas a luchar?"

A pesar de sus exigencias, la expresión del Asesino de Magos se mantuvo imperturbable con un estoico silencio.

"¿¡Significa eso que no puedes confiar en mí, tu propia Servant!?"

La habitación se había quedado en un silencio mortal entre sus residentes sin que nadie se molestara en responder a las exigencias del Rey de los Caballeros indignada. Irisviel vio esto con incomodidad y decidió hablar.

"Hay una tregua temporal para acabar con Caster, ¿verdad?" Dijo ella buscando una manera para arreglar las cosas y hacer recapacitar a su marido sobre lo que estaba haciendo. Sin embargo, él no se mostró nada preocupado por ello.

"No pasará nada. Ese juez no es de fiar." Respondió con seguridad. "Está encubriendo al Master de Assassin, y no ha mencionado nada al respecto. Probablemente esté compinchado con Toshaka."

Tanto Irisviel como Saber mostraron unas expresiones de leve sorpresa al escuchar por ese hecho y también parecía que era reacio en confiar en los demás.

"Deberíamos tener cuidado con lo que haga. Eso es todo, podéis retiraros."

Incluso después de haber puesto fin a la conversación, Saber todavía estaba firmemente en contra con los métodos que estaba utilizando su Master al respecto y también estaba muy enojada en cómo parecía no querer confiar ni siquiera en ella. Si bien era cierto que Saber hizo un contrato con el infame Asesino de Magos por la convocatoria del Trono de los Héroes para poder participar en la Guerra del Grial y reclamar el omnipotente Grial a toda costa para poder pedir su deseo, y nunca esperaba llevarse bien al final.

Nunca esperó ganarse la amistad de su Master o llevarse bien siempre que se mantenga firme con un objetivo común, pero ahora estaba viendo los verdaderos colores de este hombre conocido como Emiya Kiritsugu y ahora había descubierto de qué se trataba de una persona que tiraría su orgullo y honor para conseguir lo que quería a toda costa e incluso tiraría la suya si era necesario. Realmente le desagradaba la impertinencia de este hombre y solo podía esperar que no cayera tan bajo.


Residencia de los Mackenzie

"Mmm, siempre es agradable regresar a casa." Comentó Glen Mackenzie acompañado de su esposa Martha Mackenzie mientras caminaban de regreso a su residencia.

"Siempre dices eso cuando volvemos aquí." Le dijo su esposa en respuesta.

"Ya, pero siempre es un alivio regresar para descansar. Cuando uno es viejo, sientes que tienes la necesidad de tomarse un descanso."

"Eso no suena muy propio de alguien quien me había invitado a mudarme aquí hace mucho tiempo, ¿recuerdas?" Argumentó Martha con una sonrisa mientras miraba a su esposo, y este último hizo lo mismo en respuesta.

De hecho, este hombre originario de Australia nunca se arrepintió de su decisión de mudarse junto a su familia a este país que en aquel tiempo habían pasado una década era su enemigo durante la Segunda Guerra Mundial. Por fortuna, Fuyuki no había sido objetivo de los bombarderos estadounidenses ni sufrió daños colaterales, por lo que el resentimiento anti-gaijin era mínimo, aunque no se libró de la ocupación de las fuerzas aliadas tras la capitulación del país.

La razón de su traslado aquí fue que él era un buen hombre de negocios y dejó su anterior empresa y empezó su propio negocio independiente de importación y exportación como comerciante, aunque carecía de ambiciones. Sin embargo, fue la metrópoli de Miyami que lo cautivó y decidió vivir aquí de forma permanente. Al decidir vivir el resto de sus vidas allí, Martha le pidió dos cosas, que su casa se construyera en una colina en Miyama y que hubiera un tragaluz que permitiera un fácil acceso a la azotea. Al retirarse de su empresa y empezar su propia empresa, tenía una gran capacidad de gestión, pero carecía de ambiciones como comerciante. Trabajó durante 40 años evitando trampas y quiebras, y logró traspasar la empresa a un sucesor una vez que hubo ahorrado suficiente dinero. Comenzó a pasar su tiempo en una tranquila tranquilidad mientras trabajaba a tiempo parcial como profesor en una escuela de conversación en inglés.

Su hijo Chris estaba en la escuela primaria cuando se mudaron a Japón y, finalmente, formó una familia allí. Mientras disfrutaba del país, sentía una fuerte atracción por sus raíces y deseaba que su hijo se educara en Australia. Cuando su hijo tenía 10 años, su familia se mudó de regreso a Toronto y gradualmente perdió el contacto con sus padres. Llegó el punto en que apenas se escucharon el uno del otro, y finalmente pasaron 10 años desde que habían recibido una sola carta o una visita de la familia.

Solo fue así cuando 'recibieron' la noticia de que su supuesto nieto 'Waver Mackenzei' iba a hacerles una visita durante unas semanas mientras aún seguía estudiando en una universidad en Inglaterra. Al enterarse de eso, prepararon toda la casa para que disfrutara de su estancia aquí durante unos días. Lo que no esperaban a la pareja de ancianos fue que también vinieron con un 'compañero' del que nunca habían oído hablar, y, a decir verdad, su sola figura parecía causar pavor debido a que era enorme para un humano normal y corriente pareciendo un gigante, pero no parecía ser nada intimidante y era muy amigable.

Por lo que dijo su 'nieto' su nombre era Iskandar y era de Grecia, aunque para Glen ese nombre no le parecía nada griego. De cualquier modo, estaba a cargo de cuidar a Waver y asegurarse de que no se metiera en líos mientras viajaban por la ciudad. La verdad es que parecía un hombre bastante divertido y risueño, uno del que se podían hacer amigos, y eso era lo que el viejo Mackenzei quería.

"Bueno, veamos como esta nuestro nieto y nuestro amigo." Dijo Glenn antes de detenerse frente a la puerta y trasladó su mano a la manilla para abrirla. Cuando la puerta se abrió dejando acceso a los ancianos al interior de la casa, escucharon la voz de su 'nieto' hablar.

"Oh no, ya han vuelto." Ambos ancianos parpadearon al escuchar la voz de Waver que parecía venir del comedor, y por el tono con el que había hablado, parecía estar sorprendido o algo.

Ignorando eso, el anciano Mackenzei decidió hablar.

"Ya estamos aquí, Waver. ¿Cómo te fue con el señor Iskandar?"

Un momento después, se escucharon unos extraños sonidos procedentes de la cocina como unos murmullos. Llevados por la curiosidad, los propietarios de la residencia decidieron ir a investigar para saber qué hacía su nieto, y cuando doblaron una esquina para ver el comedor, se quedaron congelados en su lugar.

Frente a ellos, vieron que aparte de su nieto y su amigo, también había 4 personas que aún no habían visto y conocido. Todos son adolescentes; 2 chicos y 2 chicas. Tres de ellos estaban medio levantados de sus respectivas sillas mirando nerviosamente a los ancianos y al igual que estos últimos, estaban congelados en su lugar cuando estos los vieron. La chica rubia aún seguía sentada en su lugar sin preocuparse en lo más mínimo, y el chico peli naranja parecía que había tratado de instarla a que se levantará, pero parecía haber llegado demasiado tarde.

Los próximos minutos que pasaron en el comedor fueron bastante tensos como la pareja de ancianos siguieron mirando aturdidos a los 4 huéspedes, mientras estos últimos aún seguían mirando totalmente nerviosos a la pareja sin saber que hacer o reaccionar. Waver también se quedó mirando de la misma manera y no pudo aguantar este ambiente tan incomodo, por lo que decidió romperlo.

"Oh, veo que habéis vuelto. Hola, abuelos." Dijo con una sonrisa bastante tensa.

La pareja aún seguía mirando sin comprender lo que estaba pasando hasta que Glen fue el primero en recuperar la compostura y miró a su nieto.

"Waver, ¿quiénes son estas personas?"

"Ah, verás yo…" Dijo el joven Master mientras su mente trataba desesperadamente buscar una excusa rápida para aclarar el asunto. "Estos son amigos que acabo de conocer y les he invitado a casa. Espero que no os importen, ¿verdad?"

La pareja aún seguía mirando a su nieto mientras sus mentes aún trataban de procesar esta nueva información, y parecía que no se lo estaban tomando bien.

Al ver que esto no iba a una parte, Waver soltó un suspiro cansado antes de proceder a hacer algo.


"Oh ya veo, así que vosotros también sois amigos de nuestro nieto, ¿eh?" Dijo Glen de una manera feliz y entusiasmado.

"Me alegro de que nuestro Waver tenga gente cercana para pasar el tiempo con él." Dijo Martha de la misma manera.

Sin saber cómo interpretar este extraño cambio de los acontecimientos, nuestros protagonistas decidieron seguirle el juego mientras procesaban lo que había ocurrido. Lo que pasó fue que cuando la pareja los descubrió, Waver se acercó a ellos y por lo que vieron, les tendió la mano frente a ellos a la cara y luego les dijo. "Estos chicos de allí son mis amigos y les he invitado aquí."

Y tras esas palabras, la pareja se quedó congelada en su lugar y el joven británico se alejó de ellos hasta volver por donde vino. La expresión que estaban dando los ancianos desde el punto de vista de Ichigo y los demás parecía como si estuvieran en trance o algo. Solo fue después de unos instantes que los ancianos se recuperaron, pero se comportaron de una forma extraña.

"Uh, sí perdonad si no os he avisado de que llegaran aquí." Dijo Waver en tono de disculpa. "Pero quería invitarlos aquí para enseñarles un poco esto, ¿entendéis?"

"Es cierto." Dijo de repente Rider. "La mejor forma de fortalecer lazos de amistad es invitar a tus amigos a un buen banquete como este."

"Oh, entiendo. Si es así, no creo que nos importé." Dijo Glen asintiendo antes de fijarse en los demás adolescentes. "Podéis quedaros a comer aquí todo el tiempo que queráis. Lamento si mi nieto os a causado problemas."

Todavía no sabiendo cómo reaccionar ante esta nueva situación, Uryū fue el primero en responder.

"No, no hay problema."

"Realmente agradecemos vuestra hospitalidad." Orihime fue la siguiente.

"H-hai." Por último, Ichigo.

"Bueno, ¿qué tal si nos cuentan algo sobre ustedes para variar?" Pidió Martha queriendo conocer más de fondo a los amigos de su nieto.

Ichigo solo dio una mirada en blanco sin tener idea de que pudieran decirles para encubrir sus verdaderas identidades y su propósito aquí.


Incluso después de una larga caminata que consistía en llegar desde Miyama hasta Shinto a través del rio Mion, Kisuke Urahara se alegraba de haber regresado a la residencia de los Mackenzie donde había dejado a su ex aprendiz y sus amigos con sus aliados temporales. Ya casi era el atardecer y aunque hubiera preferido haberse conformado en desplazarse aún más rápido a una velocidad inhumana o realizar un shunpo para llegar antes de tiempo sin haberse molesto moverse físicamente humano, el excapitán Shinigami había sido muy sabio y prudente en no hacerlo en un territorio desconocido con varias fuerzas sobrenaturales a su alrededor y no quería llamar bastante la atención. Pero pese a esto, no se sentía nada perturbado.

Ahora el motivo de su satisfacción por su regreso era para informarle a los jóvenes Masters cuál era la respuesta ante la aparición de Caster y su falta de interés por el Grial, y podría gustarle eso. De momento no podía ver nada sospechoso en el viejo sacerdote por la posible implicación de que Assassin aún estuviera vivo, pero su mente se desvió a la persona que estaba con él.

Kirei Kotomine.

De sin duda parecía ser un personaje de muy pocas palabras como su asistente Tessai y un hombre con una mirada fría como el actual capitán de la Sexta División. Sin embargo, lo que más le intrigó de él fue que tenía un cierto aire parecido al Shinigami traidor Sōsuke Aizen, pero a diferencia de este último, aquel hombre se sentía completamente vacío y carecía de ambiciones cómo él. Quizás aún era pronto para compararlo con su antiguo enemigo, pero se dio una nota mental de que no lo perderá de vista.

Dejando esos pensamientos a un lado, Kisuke se acercó cada vez más a la casa donde se habían establecido sus muchachos y podría sentir el reiatsu de cada uno, y… ¿2 personas más?

Kisuke se detuvo por un instante al sentir 2 nuevas presencias dentro de la casa. Sabía muy bien de que no se trataban del chico británico y su Servant, por lo que podrían ser los verdaderos propietarios de la casa. Algo le preocupó que cómo iban a reaccionar aquella pareja de ancianos en cuanto vieran a Ichigo y los demás, pero viendo que no escuchaba ningún grito del interior seguramente todo debería de estar bien allí. Una vez parado frente amplio la puerta, Kisuke tocó.

"¿Hola? Soy yo, Kisuke." Llamó tan fuerte para que la gente del interior lo escucharán. Solo fue un momento después que la puerta se abrió revelando a Uryū.

"Urahara-san…"

"Yo, Ishida-san. Perdonad si he tardado demasiado, pero deberías saber, Fuyuki es una ciudad bastante grande." Contestó Urahara con una sonrisa.

Ya, por cierto, han llegado los propietarios de la casa hace un gran rato."

"Oh, ya me lo temía." Dijo Urahara con un aire preocupado. "¿Y qué pasó?"

"Por lo visto, aquel chico Waver les lanzó un hechizo de hipnosis para que creyeran que nosotros somos amigos de su nieto y funcionó. Creo que el efecto es más o menos parecido que ese aparato que usas para dejar inconsciente y lavar el cerebro."

Urahara asintió interesado al oír eso. "Ya veo."


"Hola a todos, mi nombre es Urahara Kisuke, propietario de una tienda de dulces." Se presentó Kisuke con su típico ambiente cómico y una buena sonrisa. Frente a él, la pareja de ancianos solo parpadeó confundidos por su presentación. Detrás de ellos estaban Uryū y Orihime quienes sonrieron avergonzados por su actuación, mientras Ichigo solo miraba con un ceño fruncido por la misma razón.

"Ustedes deben de ser los abuelos del amigo de mis chicos, el señor Mackenzie y la señora Mackenzie, ¿verdad?"

"Uh, si, esos somos nosotros, gracias." Respondió Glen sonando un tanto incómodo. "Perdona si estoy siendo un poco grosero, ¿pero eres un familiar de algunos de ellos?"

"Mmm, si, de hecho, soy el tío amoroso de Ichigo." Respondió Kisuke con una gran sonrisa en el rostro. Glen y Martha solo miraron un poco asombrados por la revelación.

En cuanto a Ichigo, bueno, su cara quedó tensa con los ojos bien abiertos y sus labios quedaron abiertos mostrando sus dientes apretados entre sí. ¿Urahara su tío? Preferiría ser el hermano menor de Grimmjow en vez de tener algo que ver con este hombre tan ridículo.

"Oh, así que eres el tío de ese chico, ¿eh?"

"Pues claro." Respondió Kisuke mientras caminaba y se detuvo al lado de Ichigo antes de ponerle un brazo en su hombro de manera paternal. "Como el tío cariñoso, considerado y amoroso de Ichigo, me haré cargo de él mientras sus padres estén tranquilos en Tokio y no le quitaré ni ojo." La audacia y pasión tras las palabras del comerciante hizo que Ichigo frunciera más el ceño y se juró mentalmente que en cuanto nadie lo viera, le daría una patada bien merecida.

La pareja de ancianos solo miró un poco desconcertados el extraño afecto que tenía el rubio hacia sus familiares, pero no les pareció nada malo y sonrieron un poco.

"Bueno, supongo que debes de ser un buen tío de familia." Comentó Martha con una sonrisa haciendo que el hombre rubio se riera un poco avergonzado.

"Bueno, no sé qué decir, pero gracias." Dijo Kisuke antes de retirar su mano del hombro de Ichigo. "Supongo que no les importará que me quede aquí un poco durante un rato, ¿no?"

"Bueno, supongo que no nos importará mucho ya que rara vez tenemos visita." Respondió amablemente Glen. "Por cierto, ahora mismo vamos a preparar la cena hoy, ¿te apuntas?"

"Por supuesto que sí." Contestó Kisuke con entusiasmo y júbilo en su voz.

En cuanto a los demás, sus expresiones quedaron confusas e inexpresivos por esta escena. ¿qué va a venir a continuación?


Horas después

"¿Has logrado hablar con los de la iglesia?" Preguntó Uryū a Urahara. Actualmente nuestros protagonistas están reunidos en el cuarto de Waver lejos de las miradas y la atención de los ancianos para compartir información.

"Por suerte sí. Hablé de esto con Kotomine-san, y por lo visto también estaba muy enterado de esto para mí sorpresa." Respondió Urahara mientras recordaba su conversación con el juez de la iglesia. Ichigo y los demás prestaron atención a lo que decía el tendero y este último empezó a hablarles sobre la conversación que tuvieron, afirmando sobre el Alto el fuego temporal y la colaboración de los demás Masters para dar caza a Caster y cuál sería la recompensa por su captura.

Cuando terminó de hablar, todos se mostraban muy interesados por lo que estaba proponiendo el juez de la iglesia.

"Así que van a hacer un alto el fuego temporal hasta que la amenaza de Caster haya sido eliminada, ¿eh?" Comentó Waver reflexionando sobre lo que acababa de escuchar.

"Sō. Esta sería una gran oportunidad para nosotros ya que no tendremos que involucrarnos con los demás Masters quienes estarán tentados en ir tras Caster y su Master." Corrigió Urahara mientras se ajustaba el sombrero.

"Ya creo que sería una buena ocasión." Exclamó Rider de repente con entusiasmo. "A mi me da igual Caster o la recompensa, pero ahora que ya no habrá más combates entre los demás espíritus heroicos, por fin podríamos tener nuestro tiempo para mantener una conversación con bebidas para conocernos mejor."

Sin embargo, su Master no compartió para nada su punto de vista.

"¿Pero es que tú solo piensas en conversar con nuestros enemigos sobre cosas inútiles como pedirles que se unan a ti?" protestó Waver nada contento con su Servant.

"Claro que no, chaval." Respondió el Rey de los Conquistadores. "Tanto el Rey de los Caballeros y Lancer ya me habían dejado bien claro que no están interesados en unirse a mí. Pero eso no significa que mi admiración por ellos me ha conmovido y por ello me gustaría tener la oportunidad de entablar una conversación para conocernos mejor."

Waver solo suelta un suspiro cansado al oír eso mientras Mordred solo fruncía el ceño ante la idea de que su padre haya conmovido a este imbécil para tratar de hablar con él.

"Bueno, de cualquier manera, creo que deberíamos ser cautelosos en todo momento." Habló Kisuke para eliminar esta incómoda tensión. "Ellos saben que Caster viene hacia nosotros ya que recordar que este cree que nuestro Saber es Jeanne d'Arc."

"¿Quieres decir que es probable que también vayan a por nosotros?" Preguntó Ishida preocupado por el hecho de que los Masters también vayan a por ellos por estar relacionados con Caster.

"No estoy seguro de ello." Respondió Urahara seriamente agitando un poco la cabeza. "Ya le informé a Kotomine-san sobre nuestra situación para no provocar un malentendido que nos afecté. Pero, aun así, creo que deberíamos ir con cuidado."

Los adolescentes miraron al Shinigami rubio con seriedad absorbiendo lo cual sería era la situación actualmente. Bueno, no todos compartieron su punto de vista.

"Bah, no me importa." Replicó Mordred de repente llamando la atención de los demás. "Por mi pueden venir si quieren, no me importa lidiar con ellos, pero primero quiero encargarme de Caster."

Ichigo frunció el ceño por la imprudencia de su Servant. ¿De verdad no tiene sentido común?

Justo cuando iba a replicarla, de repente todos en la habitación escucharon un pequeño sonido nada ruidoso pero inquieto.

"¿Qué es ese ruido?" Preguntó Orihime mirando a su alrededor para saber dónde está la fuente del sonido. Enseguida Waver reconoce el sonido.

"Es mi bola de videncia." Dijo antes de levantarse y se dirigió hacia un armario.

"¿Bola de videncia?" Preguntó Ichigo sin entender de qué se trata eso.

"Es una reliquia que me llevé conmigo." Explicó Waver mientras abría el mueble y sacaba una esfera de cristal de tamaño medio parecida a la bala de cañón de Kukaku. Todos vieron como la esfera parpadeaba a la vez que escuchaban ese sonido.

"¿Qué ocurre?" Preguntó Ichigo intrigado mientras él y sus amigos se acercaban a inspeccionar la esfera.

"Creo que alguien está tratando de contactar con nosotros desde muy lejos." Respondió Waver mientras trataba de activar la esfera.

"¿Es la Iglesia?" Preguntó Kisuke pensando que sería otro mensaje de Kotomine. "No lo sé." Contestó el británico antes de lograr activar la esfera. Al hacerlo, el pitido desapareció y se mostró una imagen visual en ella.

"¿Qué es esto?" Exclamó Waver sorprendido mientras miraba a la bola de videncia. Esto llamó inmediatamente la atención de Ichigo y los demás.

"¿Qué ocurre?" Preguntó Ishida mientras ponían más atención a la esfera.

"Mirad eso." Fue lo que respondió el joven Master mientras señalaba la esfera. Los demás hicieron lo que dijo y vieron a través del cristal de la esfera un extraño entorno panorámico parecido a hierba, y en ella vieron a un grupo de personas caminando.

Uno de ellos era un hombre adulto con la piel arrugada, y grisácea y el resto fue un grupo de niños pequeños que lo seguían. Orihime solo observaba atentamente al adulto que guiaba a los niños como y tenía la impresión de haberlo visto antes. No tardó mucho en averiguarlo cuando el hombre se detuvo en seco y volteó la cabeza hacia atrás un poco levantada sonriendo a través de la esfera.

Al ver su piel grisácea un poco arrugada, y sus ojos saltones, la chica enseguida lo reconoce.

"¡Es él!" Exclamó ella con sorpresa llamando la atención de los demás. "¡Es Caster!"

Esto sorprendió a los demás. "¿Él es Caster?" Preguntó Uryū mientras volvía su atención a la esfera.

La imagen del antiguo mariscal francés reflejada en la esfera aún seguía sonriendo y agitando un brazo de manera amistosa. Dicho gesto solo sirvió para cabrear aún más a Mordred, quién este solo miraba con dagas a ese desgraciado.

"Mmm, con el gesto que está haciendo, deduzco que él sabe que le estamos observando." Comentó Urahara mientras observaba también la esfera.

"¿Y qué hace con esos niños?" Preguntó Kon sonando un tanto preocupado mientras observaba al grupo de niños junto a él. Muchos también se preguntaban lo mismo y tenían un mal presentimiento de todo esto.

No tardó mucho en averiguarlo cuando Caster empezó a hablar. "Tal como te prometí en la otra noche, yo, Gilles De Rais, he venido a por ti." Dijo Caster antes de inclinar ligeramente su cuerpo en un gesto de reverencia.

Mordred no pudo evitar fruncir el ceño con ira ante eso.

"desearía poder verte cuanto antes, Jeanne, mi dulce virgen sagrada… puedes tomarte todo el tiempo como desees. Yo me he preparado un pasatiempo para amenizar la espera." Luego con un chasquido de dedo, los niños que lo acompañaban despertaron de su trance. Cada uno jadearon confusamente mientras miraban de un lado a otro vigorosamente preguntandose donde estaban.

Él ignoró su confusión. "Ahora, niños, es la hora de jugar al pilla-pilla." Habló de una manera fraternal. "Las reglas son muy sencillas; solo tenéis que evitarme. Pero si consigo pillar…"

Al instante de decir eso, Caster cogió de la cabeza de uno de los niños sin avisar levantándolo del suelo.

A través de la esfera, Ichigo y los demás se quedaron horrorizados mirando la escena y solo tuvieron una ligera idea de lo que iba a hacer a continuación.

"¿No irá a…?"

Efectivamente. Lo que vieron a continuación fue una escena típica de las películas de gore cuando Caster, sin corazón ni remordimientos, ejerció fuerza en la mano que sujetaba la cabeza del niño y en un instante, se escuchó un estallido desagradable cuando la cabeza explotó en un horrible charco de sangre. Todos miraron totalmente conmocionados y horrorizados como el loco sicópata había aplastado la cabeza del pobre niño como si estuviera exprimiendo una fruta a lo bruto.

"¡Corred, niños! Cuando acabe de contar hasta cien, comenzaré a buscaros."

Tomándose bien la advertencia, los niños empezaron a correr presa del pánico por cualquier dirección para escapar lejos de este monstruo. Entretanto, Caster vuelve su atención hacia donde les estaban observando de frente.

"Bien, Jeanne. Te sugiero que vengas aquí para unirte a la diversión. Qué sepas que esa otra chica, la que se te está pasando por ti también vendrá y lo echará todo a perder, pero sé que tú le harás frente. Así que venga."

La habitación se había quedado en un siniestro silencio como gran parte de los espectadores trataron de recuperarse de la conmoción y el horror cuando presenciaron aquella espantosa escena. Entretanto, Ichigo fue el primero en recuperarse y ahora miraba con una intensa ira emergente hacia la asquerosa bestia que acababa de matar a un pobre niño de una forma tan despiadada y encima se comportaba de una forma tan natural y normal por lo que hizo.

A decir verdad, Ichigo nunca había sentido tanta ira y odio al mismo tiempo y ninguno de sus enemigos que había combatido en el pasado le había puesto de esa manera excepto el Grand Fisher al descubrir que él era el hollow que le había quitado a su madre años atrás y había destrozado la vida del resto de su familia. No cabía duda de que este monstruo psicópata era igual que aquel maldito hollow.

"Dios, que monstruo." Murmuró Kon al ver la atrocidad de Caster.

"Qué horrible." Dijo Orihime horrorizada también.

Ichigo ignoró a sus amigos mientras su atención solo se centraba en Caster quien ya había empezado con su juego de atrapar al resto de los niños dispersos. ¡Ya había tenido suficiente de esta mierda y era hora de hacer algo!

Sin pensarlo un instante, el Master peli naranja comenzó a correr fuera de la habitación, alertando a los demás.

"Cho-chotto, Kurosaki, ¿A dónde vas?" Preguntó Ishida al ver como Ichigo corría hacia la salida. Este último se detuvo en seco antes de mirar al Quincy con impaciencia.

"¿Tu qué crees? No puedo dejar que esto suceda delante de mis ojos. Tengo que salvarlos."

Uryū y los demás quedaron sorprendidos por su respuesta.

"Pero no puedes-

"Aparta tú." Antes de que Uryū hubiera terminado la frase fue empujado repentinamente a un lado por Mordred, quien esta última se une a Ichigo.

"Yo también tengo una cuenta pendiente con ese asqueroso bastardo y no voy a quedarme de brazos cruzados mientras eso pasa."

Ichigo no tuvo problemas para aceptarla y le dio la bienvenida.

"Muy bien, vamos." Exclamó Ichigo mientras él y su Servant reanudaron su marcha para salir. Sin embargo, antes de que pudieran ir muy lejos, fueron detenidos por la voz de Urahara.

"¡Espera un momento, Kurosaki-san!" Su voz fuerte hizo que el ex Sustituto y la rubia se detuvieran de nuevo y miraran de reojo al comerciante.

"Qué sepas que no tengo la intención de detenerte, pero ten en cuenta qué si incluso lograrás rastrearlo, yo creo que Caster debe de encontrarse muy lejos. Dudo que llegues a tiempo."

La precisión y la seriedad de la voz del excapitán Shinigami fue suficiente para que el joven se diera cuenta de la situación ya que según Waver, esto estaba teniendo lugar en un parque un poco lejos de aquí, pero aún así era demasiada distancia para que él pudiera recorrer y llegar a tiempo para intervenir.

Ichigo gruñó frustrado. Si tan solo aún tuviera sus poderes de Shinigami, pudiera haber cortado dicha distancia en menos de nada. Sus amigos lo miraron con pesar sintiéndose igual de impotentes por no hacer nada.

Fue en ese instante de desesperación que un milagro apareció.

"Podríamos ir en mi carro." Todas las cabezas se fijaron en el Servant gigante quien acababa de pronunciar esas palabras. "En mi carro podríamos llegar hacia a ese lugar en menos de un instante, ¿qué os parece?"

De repente, Ichigo y los demás recobraron la esperanza recordando el carro volador de Rider y lo rápido que fue cuando llegaron al puerto desde el puente, y en cuanto a Waver, este último estaba sorprendido al escuchar lo que tenía pretendido hacer su Servant.

"¿Vamos a ir?"

"Pues claro, chaval. ¿No dijiste por el mediodía que quería que derrotara a un Servant? Esta es la ocasión perfecta."

El joven británico trató de decir algo, pero se lo tragó al pensar que no merecía la pena y solo suelta un suspiro de resignación al darse cuenta de que no había más elección.

Sin perder más tiempo, fuera, Rider invoca a su Carro de Gordius tirados por los toros divinos, y Ichigo y compañía, excepto Kisuke, suben a bordo y enseguida parten sobrevolando la ciudad al lugar donde estaba ocurriendo la masacre de niños.


Varios kilómetros

Desplazándose a una velocidad casi imposible para el ser humano, Arturia (con su traje de combate) atravesaba los arbustos y los árboles de la residencia de los Einzberns para llegar a la zona urbana de Fuyuki lo más rápido posible. Después de presenciar mediante una bola vidente de Irisviel a Caster con un grupo de niños que presumidamente había secuestrado como rehenes, este le había dado un mensaje de que viniera a donde estaban ellos para reencontrarse con su 'verdadera Jeanne' y terminar esto de inmediato.

Y hacer ejemplo de su amenaza, asesinó a sangre fría a uno de los niños sin dudarlo, lo que horrorizo a tanto a Arturia y Irisviel al presenciarlo. Fue así, que sin pensarlo en un instante que el antiguo rey salió en su encuentro para poner fin a las atrocidades de ese monstruo de una vez por todas.

Sin embargo, una vez que saliera del terreno boscoso y se adentrara en la ciudad, su mente aún estaba concentrada solamente en Caster, pero aún recordaba el mensaje de este último de que era probable que Mordred también estuviera allí y la razón por la que esa criatura diabólica quería reunirlas a ambas era para volver a luchar. El pensamiento de volver a luchar contra ella la inquietaba ligeramente pero no le importaba mucho ya que con sumo gusto lo haría, pero de nuevo, ella solo estaba principalmente concentrada en Caster y en nadie más y lo único que le preocupaba era que probablemente Mordred la obstaculizaría en su objetivo.

No creía que el Caballero de la Rebelión se hubiera aliado con ese monstruo de ninguna manera ya que, pese a que la primera no parecía tener sentido común, dudaba de que se compincharía con alguien más retorcido. Sin embargo, eso no dejaba el hecho de que el caballero rojo estuviera obsesionada con ella hasta el punto de olvidarse de Caster y no interesarle de que su Master ganará un sello adicional como recompensa. Pero lo peor sería que si la locura de Caster fuera tan grande para creer que su hijo incestuoso fuera la 'verdadera' Jeanne, era probable que este primero se uniera a la lucha, y estaría en desventaja. Bueno, eso depende de la elección de su Master en cada caso.

Despejando esos pensamientos a un lado, el Rey de los Caballeros continuó con su marcha a través de las carreteras vacías con una sola cosa en mente, y sea lo que sea que suceda en cuanto llegara allí, estaría preparada para lo que se le venga por delante.


Punto de encuentro

Los primeros en llegar al lugar de los hechos fue el carro de Rider montados por este último junto a Ichigo, Mordred (con su armadura y yelmo) y compañía.

"Ya hemos llegado." Anunció Rider mientras el carro aterrizaba frente a la entrada del pequeño bosque donde estaba Caster persiguiendo a los pobres niños.

Cuando nuestros protagonistas alzaron la cabeza para contemplar la espesura frente a ellos, se encontraron con una imagen poco surrealista. Teniendo en cuenta que estaban a mitad de la noche y que en su interior hay un asesino psicópata persiguiendo unos niños, la imagen que tenía los arboles era como la de un tenebroso bosque encantado oscuro como en los cuentos de hadas, uno que haría estremecer a aquellos que lo presenciaran y se lo pensarían 2 veces antes de entrar.

Sin embargo, algunos no estaban de acuerdo.

"Bien, vamos a entrar." Ichigo fue el primero en bajar del carro dispuesto a entrar a dentro de la arboleda oscura. Ya había visto lugares tan oscuros y deprimentes como el Hueco Mundo y el Bosque de los Menos, y no iba a dejar que algo como esto le intimidara.

"Espera un momento, Kurosaki…"

"¿Qué crees que haces? Quédate aquí." Espetó Mordred de repente mientras se bajaba también del carro. "Tu no deberías involucrarte en esto. Yo me ocupare de esa bestia asquerosa."

"Espera un momento, Saber. Yo también voy." Replicó Ichigo insistiendo en ir también para sorpresa de sus amigos y frustración de su Servant.

"¡Kurosaki-kun!" Gritó Orihime preocupada.

"¿Qué estas diciendo?" Protestó Ishida confuso. "Yo creo qué deberías dejar a Saber luchar contra Caster-

"¡No es eso!" Interrumpió de repente Ichigo. "Se muy bien lo que tengo que hacer." Luego mira a Mordred. "Mi intención es que mientras Saber este ocupada luchando contra Caster, yo aprovechare la ocasión para sacar a los niños de allí, ¿entendéis?"

Ishida y los demás solo pudieron mirar al octavo Master algo dudoso de que si su plan funcionara. Él los ignoró mientras volvía su atención hacia su Saber.

"¿Crees que podrás distraerlo por un tiempo?"

"Hmph, no creo que sea necesario. Acabaré con ese gusano antes de que te des cuenta." Respondió Mordred con sarcasmo y confianza. Aún así Ichigo no se conformó con eso.

"Puedes intentar sacar a esos críos si quieres, pero no te interpongas como lo hiciste la última vez, ¿te quedó claro?"

Ichigo dio un asentimiento antes de ponerse en marcha hacia el bosque.

"¡Mate, Kurosaki!" El grito de Uryū detuvo abruptamente a Ichigo, y este último se dio la vuelta para mirar a su camarada sacando algo de su bolsillo.

"Ten, creo que la necesitaras." Dijo antes de lanzarle una especie de cilindro delgado de color plateado que más bien parecía la empuñadura de una espada, pero si hoja. Ichigo logró atraparlo y luego la miró sin entender.

"¿Qué es esto?"

"Se llama Seele Schneider y es una de las armas que utilizamos los Quincys para combatir. Normalmente los Quincys utilizamos flechas, pero también se puede utilizar como una espada. Lo único que tienes que hacer es activar el dispositivo y aparecerá una hoja brillante."

Tratando averiguar como funcionaba el extraño aparato, de alguna manera o más bien por accidente, Ichigo logró activarlo haciendo que apareciera una larga hoja delgada de luz azulada como las flechas reishi. irónicamente su apariencia parecía más bien como un sable láser de Star Wars.

"¡Whoa, increíble!" Exclamó Ichigo sorprendido al ver la hoja de luz emerger.

"Ahora escúchame bien, cuando tengas que usarla, no la fuerces demasiado como lo harías con tu zanpakutō. En realidad, la hoja funciona como si fuera una motosierra mecánica y quiero que la uses de esa manera, ¿está claro?"

"Y pensar que lo tuyo solo eran las flechas." Comentó Ichigo aún confundido y sorprendido por el nuevo equipamiento que llevaba el Quincy. "¡Gracias de todas formas!"

Y con eso, tanto Ichigo como Mordred reanudaron su marcha y se adentraron en la arboleda hasta desaparecer en su interior. El resto se quedaron mirando preocupados como las formas de Ichigo y Mordred desaparecieron en la oscuridad.

"Oi, no tengo idea que es esa arma que te dio tu amigo, pero espero que te sea útil cuando te encuentres con el Master de ese gusano." Dijo Mordred mirando a Ichigo mientras ambos corrían más hacia el interior.

"Yo también lo espero." Respondió Ichigo mientras miraba la fina espada luminosa de Seele Schneider. La verdad es que le recordaba bastante a los sables de luz de Star Wars. "Pero no tiene sentido estar reflexionando. Sigamos adelante."

"¡No me des órdenes!" Espetó Mordred mientras seguían corriendo.

Después de un pequeño paseo, ambos se detuvieron en un claro despejado de árboles, aunque estaba rodeado de arboles por lo que este debería ser el centro. Ambos miraron a su alrededor ignorando el ambiente tan siniestro y surrealista que había, buscando cualquier señal de Caster o los niños.

Fue entonces que escucharon un sonido en uno de los arbustos cercanos haciendo que tanto el Master y el Servant se pusieran en alerta para cualquier peligro que se les presentaran. Para su sorpresa vieron emerger a uno de los niños secuestrados llorando de miedo.

"¡Mamá!"

Sin embargo, antes de que pudiera tan siquiera llegar lejos, una mano emergió detrás en la oscuridad y agarró la parte posterior de la cabeza, y entonces emergió Caster mirando a los recién llegados.

"Ah, por fin has llegado, mi Jeanne." Dijo el ex mariscal francés con una sonrisa viciosa mientras aún mantenía cautivo al niño.

"Temē. ¡Suelta a ese niño!" Gritó Ichigo mirando con rabia y asco al monstruo.

Desafortunadamente Caster ignoró al pelinaranja y solo se centró en el caballero rojo que para su sorpresa ocultaba su cuerpo por una vasta armadura con casco incluido y aquel último detalle tenía forma de demonio.

"Vaya, vaya, te ves más terrorífico ocultando tu rostro tras ese casco en forma de demonio o dragón. De sin duda te queda muy bien con tu magnificencia." Habló con admiración y un toque lascivo. "No cabe duda de que tu presencia aquí hará temblar a los ángeles de Dios."

Sin embargo, esos elogios solo sirvieron para asquear aún más a Mordred y prepararse.

"Ya me he hartado de seguir escuchando tu mierda por más tiempo. Si no vas a callarte, te cortare la lengua." Amenazó con un tono mortal, pero lejos de intimidarse, Caster siguió mirando fascinado ahora por su lenguaje.

"¡Muere!"

"¡Espera!" Gritó Ichigo de repente, deteniendo a su Servant y solo se centró en Caster. "¡Desgraciado, suelta a ese niño ahora!"

Caster solo miró al joven pelinaranja sin inmutarse por su ira. "Me temo que no estas en condiciones de ordenarme algo."

Entonces traslada una mano con la palma abierta hacia la garganta del niño para rasgarlo con sus garras. Ichigo y Mordred se estremecieron por su gesto. Caster solo se río viciosamente por sus reacciones.

"Vaya, parece que eres alguien a quien teme perder, ¿verdad?" Preguntó de manera burlona.

Ichigo apretó más los dientes mientras miraba con dagas al sádico asesino amenazando al pobre niño.

"¿Dime por qué haces esto? Se supone que estamos participando en una guerra donde no deberían involucrarse gente inocente como esos niños. ¿Por qué lo haces?"

"Silence! Para tu información, garçon, para mi la Guerra del Grial ya ha terminado y ya se a cumplido mi deseo." Respondió Caster antes de apartar la mano de la garganta del niño y extendió su brazo para señalar a Mordred con una sonrisa lasciva. "¡Mi mayor deseo fue ver la resurrección de mi amada Jeanne delante de mí, y justo cuando por fin íbamos a estar juntos para hacer lo que quisiéramos, desgraciadamente se volvió loca y ahora actúa como una persona que no conozco!"

"¿Aún sigues pensando que yo soy esa Jeanne?" Preguntó Mordred sonando ofendida por seguir siendo confundida por una santa.

"Y todo por culpa de Dios y su maldita marioneta que se hace pasar por ella." Dijo con un tono dramáticamente dolorido.

"¿Marioneta?" Preguntó Mordred intrigada.

"Sí, ya sabes. Aquella otra chica que combatiste en el puerto la otra noche vestida de azul."

El recuerdo de su lucha contra su padre se iluminó en la mente del caballero rojo.

"No puedo perdonar tal insulto de que alguien se haga pasar por ti y siga jugando ser la marioneta de Dios. Por eso mismo he planeado atraeos a ambas aquí para que lucháis una vez más, y para incitar a esa impostora a que viniera, secuestre a esos niños para que se arriesgara a venir aquí."

Ichigo y Mordred asimilaron la información recién escuchada y ahora todo parecía tener sentido. La razón por la que Caster había secuestrado a esos niños no era solo para atraerlos aquí, también la otra Saber para que tuvieran otro duelo.

Para Mordred, la sola idea de que su padre apareciera aquí en cualquier momento le había parecido excitante ya que podría arreglar cuentas ahora. Sin embargo, tenía que ser cautelosa. No sabía que tipo de trampa les tendría preparado Caster ahora.

"¿Lo comprendes ahora, Jeanne?" Preguntó Caster mirando con ojos suplicantes. "Yo estoy de tu lado. Intento ayudarte a eliminar a esa maldita impostora de una vez para que no se interpongan en nuestro camino, y usando estos niños nos ayudara."

"¡Y UNA MIERDA!" Bramó de repente el Caballero de la Rebelión. "¿¡CREES QUE NECESITO LA AYUDA DE UN VIL BASTARDO COMO TU PARA DERROTAR A MI PADRE!? ¡ESO NUNCA! ¡Y MUCHO MENOS SI USAS A NIÑOS COMO REHENES COMO UN PUTO COBARDE!"

"¡Es cierto, no tienes que meter a nadie inocente en esto!" Gritó Ichigo estando de acuerdo. ¡Suéltalo ahora!"

Tras aquel escándalo, Caster se había quedado de una forma misteriosamente silenciosa sin inmutarse o reaccionar ante los descarados gritos y simplemente miró de forma pasiva a los 2 durante un rato.

"Muy bien." Habló simplemente tras unos instantes de silencio. "Si es lo que quieres."

Y tras esas palabras, Caster liberó al niño de su mano y fue corriendo, llorando hacia Ichigo. El niño se aferró al torso de Ichigo abrazándolo con fuerza.

"¡Quiero irme a mi casa! ¡Quiero irme con mamá!" Lloró desesperadamente el niño mientras aún seguía abrazando al adolescente. Ichigo no soportaba ver al niño de esta manera, por lo que decidió consolarlo.

"Escucha, niño, tienes que irte de aquí." Avisó Ichigo mientras apartaba al niño para que viera su cara. "Al llegar a la salida encontraras a mis amigos que-

Sus palabras murieron cuando se fijó en algo que no estaba bien en el niño. Cuando quiso darse cuenta, vio que el niño parecía estar babeando algo extraño como… ¿sangre? Y no solo eso, su nariz y la cuenca de sus ojos también estaba emergiendo sangre como en una de esas películas de terror y horror gore.

¿Qué diablos está pasando?

Nunca tuvo que esperar cuando de repente la espalda del niño estalló en una explosión interna liberando un potente chorro de sangre y órganos. Ichigo y Mordred solo pudieron mirar con puro horror y shock al presenciar tal escena de gore y el niño cayó completamente muerto antes de caer al suelo en un cadáver frío y sin vida. Una línea de sangre que salió volando quedo impregnada en la mejilla de Ichigo haciendo que se helara la sangre. El ambiente mismo quedó completamente silencioso mientras el adolescente aún seguía observando con conmoción y horror en sus ojos sin quitar la vista del cadáver del niño recién muerto aún echando sangre a través de su boca, orificios y ojos. La expresión que daba era como si hubiera muerto de agonía.

El cerebro de Ichigo era un caos mientras trataba de procesar lo que había ocurrido frente a sus ojos y sabía que esta escena siempre lo perseguiría a lo largo de su vida sin importar el que. Durante los siguientes instantes que paso desde la horrible escena sangrienta, ninguno de los presentes dijo o comentaron nada permitiendo que el ambiente cayera en un siniestro silencio que solo fue interrumpido por las risas maniáticas del asesino psicópata.

"¡Jajajaja! ¿Qué os a parecido? Apuesto a qué no esperabais presenciar un espectáculo tan hermoso, ¿verdad? ¿Qué tal te fue, mi querida Jeanne?"

Al oír como seguía llamándola de esa manera, Mordred fue la primera en recuperar la compostura y centró su atención en el asesino con una mirada de puro odio.

"Bastardo sin corazón, juro que-

"¡Mate!" Gritó Ichigo de repente interrumpido a su Servant y luego incorporó su cuerpo en pie, pero sus ojos estaban ocultos por los flequillos de su pelo.

"Oi, temē…" Ichigo empezó hablar en un tono bajo, pero sonando peligrosamente mortal. "¿A cuantos inocentes ya sean mujeres y niños has matado tan despiadadamente como a aquel?"

Caster consideró por un momento la pregunta del chico.

"Bueno, vaya pregunta. Lo siento, garçon pero yo no soy los que llevan la cuenta, ¿entiendes?"

Por un momento, los labios de Ichigo vacilaron en una sonrisa macabra antes de continuar hablando, pero con un poco más de fuerza. "Entonces contéstame a otra pregunta." Levantó la mirada mostrando unos ojos estrechos temblando de pura ira y odio hacia Caster. "¿¡Alguna vez en tu puta vida, te has arrepentido por lo que hiciste!?" Espetó 'arrepentido' con mucho énfasis para dejar claro lo que decía.

Sin embargo, lejos de verse intimidado por la precisión de sus palabras, Caster simplemente empezó a reírse nuevamente en una carcajada como si hubiera escuchado un chiste divertido.

"¡Jajajajaja! ¡Qué pregunta tan estúpida, garçon!" Respondió en voz alta con una gran sonrisa desquiciada. "Ni una sola vez en mi vida incluso cuando me ahorcaron jamás me he arrepentido de haber sacrificado a muchas mujeres vírgenes y infantes. ¡Y mucho menos esta noche!"

Ichigo solo podía mirar con dagas y con los dientes apretados por la declaración. ¿Este monstruo de verdad no sentía ni el más mínimo remordimiento por lo que hizo, y nada de vergüenza? Esa cosa… no es ningún humano, no es un espíritu heroico. Es un animal. No. No es un animal. ¡Es un monstruo, un demonio!

Y como tal, se encargaría de enviarlo al infierno de donde nunca debió de haber surgido.

"Ya veo…" Una segunda voz sonó en el ambiente haciendo que Ichigo volteara para ver a su compañero Servant que parecía inmóvil como una estatua. De no ser por la armadura y el yelmo que cubría su cuerpo, podría ver el tipo de expresión que estaba dando ahora el Caballero de la Rebelión al presenciar esta fechoría. Sin embargo, el tono que utilizó para pronunciar aquella palabra le sirvió para entender que a ella no le gustaba.

Podía sentir que a través de la armadura estaba emanando una extraña aura carmesí llena de malicia que incluso eclipso la ira de Ichigo. Si ella no tuviera su yelmo puesto, Ichigo hubiera visto su expresión totalmente retorcida por pura ira y una gran sonrisa desquiciada que amenazaría por extenderse por toda la cara y unos ojos de depredador mirando a su presa. Realmente le hubiera recordado a tanto Grimmjow o Nnoitra.

"No te preocupes, Master. Juro por mi espada que purgare a esta horrible bestia de este mundo y convertiré esta noche en la que lamentará haber vuelto a la vida."

Ichigo casi se estremeció por la precisión de las palabras de su Servant y la malicia que estaba liberando con esa aura de maná.

"¡DESPÍDETE DE LA VIDA, CASTER!"

Y así, el Caballero de la Rebelión cargó hacia su objetivo como un loco desenfrenado.


Y eso es todo por hoy. La verdad es que tenía esperanzas de terminar este capitulo hoy. Me alegra de que sea así. Ahora, la escena de la muerte brutal del niño fue un poco complicado de escribir ya que no soy tan aficionado a eso, pero hice todo lo que pude. Por ultimo, para los amantes de Bleach, el dialogo que uso Ichigo para hablarle a Caster después de matar al niño me inspire en Kaien Shiba cuando le hablaba al hollow que devoró a su esposa Miyako.

El próximo capitulo veremos el enfrentamiento de 3 Servants contra Caster.

¡Ja ne!