Capitulo 13: Barba Azul
26/09/2020
"¡Hah!"
Mordred soltó un feroz grito de guerra mientras cargaba directamente hacia su objetivo quien estaba ahí parado de frente a varios metros sin hacer nada al respecto con el objetivo de bisecarlo con Clarent. Claro que sería una tarea sencilla en eliminar a ese inmundo gusano de una vez por todas si esas extrañas criaturas de aspecto grotescas y horripilantes con forma de gusanos o babosas monstruosas no se interpusieran en su camino
Los familiares de Caster.
Sin embargo, para el Caballero de la Rebelión no le resultó ningún problema.
*SLASH* *SLASH* *SLASH*
Cuando el caballero rojo cortó la distancia entre ella y esas horribles criaturas repugnantes, ella balanceó su gran espada ya sea horizontal y verticalmente y rebanó a los familiares en un espectáculo sangriento acompañado por unos chillidos de dolor por parte de las criaturas cuando fueron alcanzados por Clarent. Ella había masacrado a más de 5 y continuó con su marcha, sólo para encontrarse con más de esas cosas en su camino.
"Tch." Gruñó el caballero rojo mientras se preparaba para balancear su espada y bisecarlos.
*SLASH* *SLASH* *SLASH*
Más sangre azulada salieron salpicando por los aires como más de esas criaturas infernales fueron masacrados como simples insectos y ella siguió cortando a al resto que se le venía encima.
Caster observó la matanza de sus familiares no molesto o preocupado por el número que ella masacraba. Estaba excitado al presenciar la exhibición de fuerza, manejo de la espada y la brutalidad con la que acababa con sus criaturas infernales. Pese a no tener tanta elegancia y su fluidez lo compensaba con fuerza bruta y un frenesí de atacar de frente como un berseker, y eso era suficiente para fascinarlo.
"Merveilleux! Merveilleux, Jeanne! Esa fuerza tan monstruosa que tienes junto a ese tenaz espíritu de guerrero de sin duda no hay palabras para describir lo maravillosa que eres. Apuesto a que incluso Dios se postraría ante tu poder."
"Grrr, ¡Cállate!" Gritó Mordred habiendo perdido los estribos y arrojó su espada con fuerza y voló como un proyectil lanzado hacia su objetivo.
*TAB*
Solo para fallar cuando una de esas criaturas se interpuso delante y recibió el golpe en su lugar. La espada se empalo profundamente en la cabeza de la criatura como una flecha y cayó muerto.
Mordred gruñó al ver que había fallado en su objetivo y rápidamente fue corriendo hacia Clarent para recuperarla y volvió con la matanza de esos bichos.
*SLASH* *SLASH*
Más trozos de carne y sangre salieron volando dejando atrás una carnicería de bichos gigantes por el suelo mientras el caballero rojo trataba de encontrar una abertura que le llevaría hasta donde estaba Caster mientras seguía deshaciéndose de estos malditos obstáculos en su camino.
La verdad es que el Caballero de la Rebelión lo estaba haciendo muy bien enfrentándose ella sola con un enjambre entero de esas malditas criaturas de aquella babosa y logró masacrar a un buen número casi sin esfuerzo, pero el problema era que el número de ellos no disminuía y en vez de ello, seguían viniendo más y más.
'¡Tch, mierda…!' Gruñó Mordred mientras seguía rebanando más gusanos gigantes.
"¡Jajajaja! ¿Qué ocurre, Jeanne? ¿Eso es todo lo que tienes?" Preguntó Caster burlonamente.
*TAB*
Ella empaló a otra criatura que estaba de frente y al mismo tiempo escuchó las burlas de Caster. Estando harta de escucharlo, el Caballero de la Rebelión reunió una cantidad de maná en sus pies para impulsarla, y salió corriendo a toda velocidad a través de varios de sus familiares para alcanzarlo.
*SLASH* *SLASH*
Todas las criaturas que trataron de interponerse en su camino fueron derribados al instante teniendo finalmente a Caster delante y preparada para abalanzar su arma sobre él, hasta que…
…?
Un tentáculo logró enroscarse y aferrarse por uno de los escarpes del caballero rojo, pillandola desprevenida y deteniéndola en seco.
"¡Saber!" Gritó Ichigo preocupado al ver como atrapaba a su Servant.
Caster sonrió antes de que más tentáculos aparecieran de la nada y atrapó las demás extremidades del caballero dejándola inmovilizada.
"Oh lo siento, Jeanne. Pero creo que deberías reservar tus fuerzas cuando aparezca esa impostora." Dijo Caster. Dentro del yelmo, los ojos de Mordred se abrieron sorprendidos al oír eso.
"¿Cómo dices?"
"Tal como te dije, yo tan solo quise atraerte aquí para que lucharás contra esa chica que se hace pasar por tí, y parece que no tardará en llegar." Contestó Caster.
Captando esto, Mordred se concentró en tratar de sentir las vibraciones de maná que estaban a distancia, y después de un pequeño instante, notó que era cierto que otro Servant estaba en camino hacia aquí a toda velocidad. Y no era un Servant cualquiera.
¡Era su padre!
Su padre se estaba aproximando hacia esta ubicación tal como se lo dijo Caster seguramente para enfrentarse a este último. Ella gruñó con frustración. Por mucho que quería enfrentarse a su padre de nuevo no podía hacerlo con esa maldita babosa y sus gusanos interponiéndose. Pero esto no era el mayor de sus preocupaciones.
Si de verdad su padre iba a venir aquí, no podía permitir que la viera en este estado tan lamentable y humillante siendo atada por unos tentáculos en las extremidades sin poder hacer nada para liberarse. Sería una gran vergüenza ver que su padre la viera en estas condiciones tan humillantes e impotente como nada, y su orgullo de guerrero no lo soportaría.
Y eso no sería todo. Si consiguiera liberarse de las restricciones, haría todo lo que pudiera por destruir a Caster frente a los ojos de su padre para mostrarle sus increíbles habilidades de combate, causándole gran impresión y demostrarle de una vez por todas que ella merecía ser su heredero.
Si, eso haría. ¡Demostraría a su padre que era digna!
Mordred se quitó el yelmo automáticamente revelando su cara al exterior. Caster vio esto y sintió curiosidad por lo que iba a hacer.
Tratando de levantar su brazo izquierdo (que sostenía a Clarent) arriba aún con el tentáculo restringiendo la, ella acumuló una gran cantidad de maná para desatar su primer Noble Phantasm.
"¡Red Thunder!"
Un increíble estallido de maná carmesí impactó sobre la punta de su espada alzada provocando una fuerte onda expansiva que mandó a volar a las criaturas que las mantenía restringida y al resto que estaba detrás logrando liberarse.
Ichigo y Caster se quedaron perplejos al ver esta increíble exhibición de poder.
Sin embargo, a pesar de que su estrategia había funcionado, tuvo un precio, y ese era que había gastado buena parte de su praná para desatar su técnica. Ahora ella se encontraba jadeando cansadamente como si hubiera sentido un sobreesfuerzo. Ella no tendría que haber pasado por esto sí su Master no fuera un completo novato y le diera sus reservas de praná.
"P-pero, ¿cómo?" Preguntó Caster incrédulo.
"Jajaja, parece que tus gusanos no son lo suficientemente fuertes como para detenerme." Contestó Mordred ignorando su agotamiento con una gran sonrisa burlona.
Caster gruñó por lo que dijo y juró que no dejaría que este insulto saliera impune.
"Bueno, ¿por dónde íbamos?" Comentó Saber al ver que el campo parecía despejado, dejando vía libre para alcanzar a Caster. Ella sonrió al ver que ya nada parecía impedirle alcanzar su objetivo. O eso pensaba.
Justo cuando quiso darse cuenta, alguien más apareció en escena para desafiar a Caster, y ese no era nada más ni nada menos que el ex rey de Britania, Arturia Pendragon.
Todos se quedaron perplejos por su repentina aparición.
"¡Arthur!" Gruñó Mordred, olvidándose de Caster y centrar su atención en la persona más odiada de su vida y la última vez que la vio, ella la había ignorado. Por supuesto, Arturia ignoró a su hijo y solo se centró en Caster.
"Así que por fin has aparecido, sucia impostora." Gruñó también Caster a la 'falsa' Jeanne. "Te he estado esperando a que vinieras y por fin estás aquí."
Sin embargo, el Rey de los Caballeros no estaba tan entusiasmada por la invitación.
"Caster, he venido para poner fin a tus fechorías de una vez por todas." Declaró ella mientras ponía postura de batalla. "¡Prepárate para morir!"
"Puedes seguir escupiendo todo lo que te dé la gana, marioneta de Dios. Tus palabras son vacías para mí y mi queridísima Jeanne." Replicó Caster con recelo antes de fijarse a Mordred con una expresión suave. "Jeanne, querida. Demuestra a esa impostora que sólo tú eres la más fuerte, y solo debe de haber una sola Jeanne en este mundo. ¡Mátala!"
Mordred no respondió y dijo nada ante las palabras de Caster mientras aún miraba intensamente a su padre. Al ver que no había respuesta y sintiendo que aún seguía mirándola como un depredador, Arturia fijó su atención hacia Mordred en caso de agresión por parte de esta última. Si el Rey de los Caballeros estaba sorprendido de que su hijo rebelde hubiera decidido atacarla antes que a Caster, no lo demostró. Pero esperaba que el Caballero de la Rebelión tuviera tanto sentido común para olvidarse de ella y atacar primero a Caster.
Por otra parte, Ichigo también se mostró preocupado por estos cambios de los acontecimientos. ¿De verdad Mordred va a seguirle el juego a ese maldito cabrón solo para luchar contra su hermana, madre, o lo que sea, y dejar que se salga con la suya después de lo que hizo? ¡Esto es ridículo! Tenía que hacer que su Servant entrara en razón.
"Oi, Saber, ¿qué diablos estás haciendo?" Preguntó Ichigo dando unos pasos hacia su Servant. "¡No hagas caso de lo que diga ese cabrón y concéntrate sólo en él! ¿De verdad vas a seguirle el juego después de lo que hizo con-
"¡Cállate!" Gritó de repente el Caballero de la Rebelión haciendo que su Master se detuviera abruptamente. "¿Quién te has creído que soy? ¿De verdad pensabas que iba a seguirle el juego a ese maldito bastardo?"
Luego giró su mirada hacia su padre. "Que conste que es cierto que mi único objetivo es vencer al Rey de los Caballeros, pero no puedo permitir que esa babosa se interponga en mi camino por lo que lo mataré antes a él." Ella se giró nuevamente para mirar hacia Caster quien esté último miró con incredulidad hacia ella.
"Jeanne… ¿de verdad vas a ponerte del lado de esa maldita impostora en mi contra?"
"Cállate. En cuanto haya atravesado tu corazón con mi espada, volveré mi atención hacia mi padre." Entonces volvió su atención hacia Arturia.
"Escucha, Arthur. Me alegro de que hayas venido hacia aquí, pero no te necesito. Quiero que te quedes aquí y me observes luchar contra esa bestia repugnante. Te demostraré lo fuerte que soy."
El antiguo Rey de los Caballeros no dijo nada ni asintió mientras aún miraba apática para irritación del Caballero de la Rebelión, pero decidió ignorarla por ahora ya que tuvo que concentrarse en otras prioridades. ¡Esta iba a ser una noche gloriosa!
Y así, volvió a cargar.
Caster gruñó como convocaba de nuevo sus familiares y estos se abalanzaron hacia el Caballero de la Rebelión, quien esta última se preparó para provocar otra carnicería.
*SLASH* *SLASH* *SLASH*
A pesar de haber perdido un buen consumo de energía tras realizar el Red Thunder para librarse de la horda anterior de esas criaturas que la restringía, el caballero rojo se las había arreglado para mantenerse al día y seguir luchando contra esas babosas. Ella había rebanado a un buen número de ellos dejando el suelo lleno de cadáveres mutilados y ensangrentados y la carnicería aún no había terminado.
Ichigo aún seguía mirando la carnicería y seguía estando un tanto preocupado por su Servant. Él sabía que el caballero rojo marimacho era bastante ruda y fuerte que a veces le recordaba bastante a Grimmjow, pero viendo que, tras haber desatado aquella explosión de maná, ella había quedado un poco exhausta por el esfuerzo. Él había recordado lo que le había contado Urahara sobre el potencial de los Servants dependiendo de la fuente de praná que le suministra sus Masters. Mientras el Master tenga más reserva de maná, más fuerte y duradero es su Servant. Pero si por el contrario, el Master no tuviera tanto, menor son sus probabilidades de salir de esta convida, e Ichigo no es una excepción.
El ex Sustituto gruñó una vez más de frustración por sentirse tan impotente por no hacer algo al respecto, por no ayudar a Mordred a librarse de esa plaga de babosas gigantes y no poder detener a ese cabrón de Caster y hacerle pagar por lo que hizo.
Si tan solo tuviera sus…
Al mismo tiempo, Arturia aún seguía mirando en su lugar observando a su hijo rebelde luchar contra las hordas de monstruos ella sola y sin la ayuda de nadie, había logrado cargarse un buen número. No cabía duda de que ella no estaba empleando ninguna táctica o estrategia para luchar ya que solo estaba usando la fuerza bruta atacando de frente como una loca desenfrenada. No le extrañaría si fuera convocada como una Berserker. En Camlann, ella también luchó más o menos de la misma manera salvo que también gozaba de buena determinación para seguir adelante a pesar de sus defectos, y eso era algo que el Rey de los Caballeros podía respetar de ella a pesar de su testarudez y bravuconería.
Tampoco podía dudar de que Mordred también fue uno de sus caballeros más capaces y leales que había tenido, aunque personalmente no la había clasificado como uno de sus favoritos. De hecho, su dedicación a ella era grande, pero incluso si ella estuvo tan dispuesta a seguirla a pesar de su relación con Morgana, Mordred no era el tipo de persona que merecía estar en el trono puesto que ella solo veía el trono como un derecho y no una responsabilidad, por lo que ella había determinado de que su hijo no tenía lo que tenía que tener para ser rey y por eso lo rechazo sin dudarlo. Fue así como ella tomó represalias y hundió Camelot en una cruenta guerra civil que desarraigó el país.
Ahora, a pesar de que actualmente son enemigos por el Grial, Arturia solo se centró en Caster pero no tomó ninguna acción para intervenir y solo observar temporalmente. Ella tenía intención de intervenir si el Caballero de la Rebelión sólo se viera en apuros, pero no la salvará sólo por respeto u otra cosa con la que estuviera relacionada con ella en el pasado. Sólo trataba de que no la matarán tan temprano para que volvieran a chocar espadas de nuevo. Por lo visto Mordred aún se jactaba de ser su heredero legítimo a pesar de lo que hizo en vida y de ser mejor que ella aún a pesar de cómo terminó ella en Camlann. Bueno, siendo así, con gusto volverá a corregirla para que aprenda. Sólo necesitaba esperar que su hijo cometiera un descuido.
En un momento de inspiración, Arturia se fijó en el supuesto Master de Mordred a unos metros de distancia a la derecha y se sorprendió de que se trataba del mismo chico de aquella vez en el puerto cuando se interpuso entre el ataque de Berserker que iba a acabar con la segunda vida de Mordred, pero este se había interpuesto recibiendo el golpe en su lugar. Se suponía que debería de haber muerto y no haber sobrevivido a un golpe tan mortal, y sin embargo, aquí estaba entre los vivos. ¿Habrá sido salvado con la ayuda de sus asociados? Bueno, no importa. Tenía que concentrarse primero en el combate.
*SLASH* *SLASH* *SLASH*
Más chillidos agonizantes se escucharon cómo el caballero rojo aún seguía eliminando con facilidad a las criaturas que convocaba Caster. Este último no parecía estar demasiado preocupado por ello, ya que a medida que el caballero rojo eliminaba a sus familiares, otros reemplazarían su lugar sin importar el número. Sin importar a cuántos mataba, siempre aparecía otros de la nada y este curso se repetía una y otra vez cómo si nada. ¡Y lo más extraño fue que el maná de Caster no parecía agotarse en lo más mínimo desde que comenzaron el combate y seguía tan fresco como una rosa!
En cambio, Mordred no parecía estar en buenas condiciones después de un tiempo indefinido de cortar y despedazar a muchos de esas larvas. Podía sentir como se le agotaban las reservas de energía.
"¿Qué ocurre, Jeanne? ¿Ya has llegado a tu límite?" Preguntó Caster burlonamente.
"¡Cállate!" Bramó Mordred antes de bisecar a una babosa y seguir adelante. Aun así, a pesar de su valentía y determinación, en el fondo no podía evitar sentirse preocupada por la situación y se preguntaba porque no se acababa está maldita jauría de monstruos no disminuía sin importar a cuántos mataba.
A Ichigo también le hizo evidente de que esto no acababa y aún seguía viniendo más de esos bichos gigantes sin fin y se preocupaba de que Mordred agotara sus fuerzas y finalmente sucumbiera a ellos.
Arturia también se mostraba desconcertada por esto y se preguntaba porque el maná de Caster no disminuía. Fue entonces que, en un momento de inspiración, se percató la posible razón.
'No puede ser… ¿Será el libro?'
Podía ser una posibilidad. Desde que había llegado, había notado que el maná de Caster emanaba de algún lugar y ese era el libro que sostenía en sus manos. Esa era la fuente de su poder. Si logrará destruirlo, entonces ese monstruo estaría a su merced. Con eso en mente, Arturia se preparó para intervenir aprovechando de que la atención de Caster estuviera centrada en Mordred por lo que lo atacará desprevenidamente por sorpresa.
Sin esperar un minuto, el Rey de los Caballeros reunió su maná en sus talones para aumentar su impulso y salir disparado como un rayo hacia su objetivo. Su estrategia había funcionado bien habiendo logrado evitar a la horda de los familiares centrados en Mordred dejándole vía libre hacia Caster.
"¡Haaah!"
"Hmm." Sonrisa.
…?
Justo cuando iba a alcanzar su objetivo, de repente unos tentáculos aparecieron de la nada y se envolvieron en cada extremidad del Saber azul, atrapándola desprevidamente. Todos quedaron desconcertados por esto.
"¡Jajajaja! Pobre ilusa. ¿Creías que me había olvidado de ti?" Dijo Caster con burla mientras Arturia trataba inútilmente librarse de las restricciones. "¡Ahora estás a mi merced!"
Mordred se congeló en su lugar al presenciar lo que ese monstruo había atrapado. ¿Su padre el gran Rey de los Caballeros había sido capturado así de repente sin más? Ella gruñó con disgusto. Debió haberse quedado al margen cuando se lo dijo, un caballero debía-
Desafortunadamente, aquella momentánea distracción provocó que Caster la aprovechará para capturar al Caballero de la Rebelión otra vez entre sus tentáculos.
"¡MIERDA!" Gritó Mordred maldiciendo su descuido.
"¡MORDRED!" Gritó Ichigo preocupado mientras veía a su Servant siendo capturada de nuevo.
"¡Jajajaja! Te tengo a ti también, Jeanne." Río Caster con diversión. Él había posicionado a tanto Arturia y Mordred a una altura de 6 metros del suelo estando al mismo nivel. "¿Veamos, me pregunto qué podré hacer con vosotras dos ahora?" Preguntó mientras miraba a la pareja con una sonrisa desquiciada. Arturia y Mordred se estremecieron ligeramente al reflexionar lo que este monstruo les tenía preparado para ellas.
Ichigo también se veía igual de impotente al ver cómo ese desgraciado había capturado a las 2 Sabers y estas no podían hacer nada para liberarse de aquello. El tiempo parecía cortarse para el ex Shinigami al ver a ese monstruo reírse descaradamente al ver a sus oponentes cautivadas entre los tentáculos de sus familiares y sabía que tenía que hacer algo de inmediato antes de que sea demasiado tarde.
Notando de que tan solo tenía una única arma en la mano prestada por Ishida ya sea para el ataque y defensa, sabía que este era la única arma del que disponía en estos momentos para luchar y tratar de salvar a ambos Servants de ese maníaco asesino. Con eso en mente, tomó su decisión arriesgada.
Justo cuando dio unos pasos para entrar en el campo de batalla, fue detenido abruptamente cuando una mano lo cogió por la espalda, agarrando de la chaqueta, sorprendiendo a Ichigo. El peli naranja no tuvo tiempo para ver la identidad de su captor cuando fue lanzado con fuerza hacia atrás estrellándose en un árbol.
"¡Ittai!" Se quejó Ichigo al sentir el dolor del impacto en la espalda.
"Sabes, si yo fuera un inexperto cómo tú, me quedaría en el margen." Ichigo escuchó una voz varonil presumidamente de su captor. Cuando levantó la vista, vio para su sorpresa una figura bastante familiar siendo la de un hombre con una constitución bastante atlético, expresión apuesto y vestía con una armadura de tiempos antiguos. Un Servant sin duda. Pero las armas que portaba le decían más.
2 lanzas.
"Omae… ¿Lancer?"
Lancer no respondió mientras se volvía hacia el campo de batalla donde Caster parecía estar distraído con sus 2 oponentes cautivadas y no se había percatado de su presencia.
"Tú debes de ser el Master del Caballero de la Traición, ¿verdad?" Habló Lancer sin mirar a Ichigo. "La verdad es que me sorprendes que hayas sobrevivido al ataque de Berserker en la otra noche. Pero dudo que tal milagro vuelva a repetirse. Realmente admiro tu valentía por querer ayudar a tu Servant, pero no dejes que la imprudencia te mate así de simple."
Sin decir nada más, Lancer se lanzó al campo de batalla dejando a un Ichigo desconcertado solo.
"Veamos, creo que empezaré contigo." Dijo Caster viciosamente mientras ponía su atención en Arturia. Esta última se estremeció cuando vio una serie de tentáculos acercarse hacia ella. Mordred gruñó con ira al ver que ese bastardo malnacido iba a hacerle algo malo a su padre. No era que le importaba en absoluto. ¡Se suponía que debería ser ella quien debería acabar con la vida del Rey de los Caballeros!
Justo cuando iba a ponerle los tentáculos encima del ex rey…
*SLICE* *SLICE*
De repente todas las restricciones que ataban al Rey de los Caballeros fueron cortadas de la nada, liberando a Arturia y esta última aterrizó en el suelo.
…?
"Patético, Saber." Dijo Lancer burlonamente antes de aterrizar delante de Arturia. "Esa esgrima no es digna del título de Rey de los Caballeros."
Arturia levantó la cabeza para ver, para su sorpresa, que su salvador era Lancer cuya identidad es uno de los Caballeros de Finna. Este último le sonríe a ella.
Mordred, aún restringida elevada en el aire, también se sorprende por la llegada de Lancer al rescate de su padre. Ella se hubiera burlado mentalmente al ver cómo el invicto Rey de los Caballeros tuvo que ser rescatada así de repente de no ser al recordar su encuentro con ese maldito lancero que la había insultado diciendo que era la vergüenza de los caballeros. Aquello había servido para enfurecerla y jurarse así misma que la haría pagar por tal insulto. Si. Ella tendría su terrible venganza contra ese bastardo y su padre al mismo tiempo. Por desgracia tuvo otras prioridades.
"¿¡Quién eres tú!?" Preguntó Caster nada contento con la intervención de Lancer. "¿¡Cómo osas interferir!?"
"Eso iba a decírtelo yo, monstruo." Respondió Lancer cómo se ponía en guardia con sus lanzas, y Saber se levantó para cubrir las espaldas del lancero. "¡Será mi lanza la que acabará con la vida de Saber!" Declaró mirando agrariamente al antiguo asesino en serie.
"¡Non!" Declaró Caster repentinamente. "Esa sucia impostora se supone que debe de ser el sacrificio de mi verdadera Jeanne."
"¿Te refieres a ese caballero traidor?" Preguntó Lancer mientras miraba con el rabillo al hijo bastardo del Rey de los Caballeros aún cautiva. "Por mi puedes hacer lo que quieras con ella, no me importa. ¡Pero…! Si dices que quieres hacer tuya a Saber, inténtalo. ¡Yo, Diarmuid, no te permitiré derrotar a una Saber debilitada antes que yo!"
Esto provocó que el antiguo mariscal francés moliera los dientes enfurecido por lo que escuchó. ¿C-como se atreve ese bastardo interferir en su sacrificio y desafiarlo así de simple como si nada?
"¡Pagareis por esto!"
Y respondiendo a la ira de su amo, sus familiares se abalanzaron hacia los caballeros como si fuera una jauría rabiosos. Fue así como comenzó otra carnicería.
Realmente Mordred estaba enfurecida con el universo mismo. Todavía estaba atada a estos mismos tentáculos en el aire poniéndola en una posición un poco vergonzosa y humillante. Ella solo se había limitado a mirar cómo ese condenado lancero intervino para salvar a su padre y ahora estos 2 han hecho una alianza para acabar con ese perro y sus babosas gigantes. Ella vio cómo ese lancero no tenía problemas para luchar junto a su padre y parecía que se llevaba bien.
'¡Bah, ni por mí que se tratara de Lancelot!' Pensó Mordred con sarcasmo mientras miraba el dúo.
Ella tenía problemas más inmediatos. No podía permanecer aquí atrapada hasta que se terminará el combate ya sea con Caster retirándose o ser finalmente vencido por su padre o Lancer, ya que sería una humillación ser rescatada por cualquiera de los 2 y su orgullo no lo soportaría. Tenía que librarse de estas restricciones lo más rápido posible y acabar con este combate para demostrarles a todos que ella era la guerrera más fuerte.
Entretanto, Ichigo no sabía qué hacer realmente. Fue un verdadero alivio que ese Lancer haya aparecido en el momento oportuno y haberse unido para luchar contra Caster. Sin embargo, parecía no importarle demasiado al Caballero de la Rebelión, y en vez de ayudarla, solo se alió con su hermana o lo que sea, y así empezó otra matanza de bichos. Él vio cómo su Servant aún seguía atrapada entre las restricciones sin posibilidad de poder bajar.
Él se encontraba indeciso de qué hacer a pesar de que su primer instinto le avisaba de que la salvará de una vez. Aprovechando la distracción de Caster y sus familiares con la otra Saber y Lancer, él podía aprovechar la ocasión para acercarse a las restricciones y cortarlas con la extraña arma de Ishida y así liberar a su Servant. Si, él sabía exactamente lo que tenía que hacer para rescatar a Mordred, pero tampoco sabía si eso funcionaría.
"Kuso, ¡Tampoco tengo otra opción!" Gruñó Ichigo tomando finalmente su decisión.
Y con esa decisión tomada, el ex Sustituto corrió lo más rápido posible, pasando entre los restos de los familiares que había bisecado anteriormente Mordred y tuvo suerte de que nadie le notará moverse hasta alcanzar el tallo de una de las restricciones. Una vez llegado allí, preparó el arma del Quincy y balanceó la hoja de luz hacia el tallo como un hacha a punto de impactar en la corteza de un árbol.
...?
No sabía porque, pero esperaba que la hoja atravesará todo el tentáculo como un verdadero sable de luz de Star Wars, pero en su lugar se quedó atascado solo habiendo penetrado un poco profundo y nada más. Ichigo solo miraba esto con perplejidad y confusión.
¿Qué coño pasa? Había balanceado esto con fuerza de la misma forma que balanceaba a Zangetsu en muchas ocasiones. ¿Qué mierda le pasa a esto? ¿Realmente sirve para cortar?
"¡Tienes que usarla como una motosierra!" Ichigo se encogió por el grito familiar que provenía de atrás y volteó para ver para su sorpresa de que se trataba de sus amigos quienes que acababan de entrar y presenciar lo que había ocurrido. No hacía falta decir que no les gustaba.
"¡Ishida!"
"¡Recuerda lo que te conté cuando entraste aquí! ¡Recuerda cómo usar a Seele Schneider!" Avisó el Quincy de nuevo para hacer recordar a Kurosaki cómo se usaba su arma.
Esto causó el efecto inmediato cómo Ichigo procesó lo que le había explicado sobre el funcionamiento de esta cosa.
'Dijo que no tengo que forzarla demasiado y usarla como si fuera una motosierra.'
Con todo eso asimilado, decidió intentarlo. Aunque él nunca había usado una motosierra antes, él sabía cómo funcionaba y utilizarla, y decidió hacerlo de la misma manera. Con eso en mente, Ichigo introdujo la hoja en el interior del corte que había hecho antes y luego presionó adentro para que la hoja hiciera su trabajo, y parecía estar funcionando cuando se profundizó más el corte y notó que el tentáculo se agitó violentamente como si sintiera dolor. Él tuvo que ignorar la sangre que le salpicaba encima.
Mordred notó que uno de los tentáculos que mantenía restringida una de sus piernas comenzó a tambalearse y perder el equilibrio. Cuando Ichigo logró cortar el primer tentáculo, no perdió más el tiempo en cortar el otro haciendo que Mordred descendiera al suelo casi liberada. Los otros 3 Servants se percataron de lo que estaba pasando y apenas se fijaron en ellos.
"Ichigo, ¿qué crees que estás haciendo?" Preguntó Mordred sorprendida por la intervención de su Master, quien este terminaba de cortar los tentáculos de sus brazos. "¡No deberías estar aquí!"
"¡Cállate!" Replicó Ichigo con algo de cansancio. "¿No veías que ni podías liberarte? Te necesito aquí para que te cargues a ese cabrón por lo que hizo."
"¡No necesito tu ayuda para eso!" Espetó ella con voz de autoridad. Lo único que ella tendría que soportar fuera ser salvada por su Master otra vez teniendo en cuenta que no podía suministrarle el suficiente praná para que pudiera realizar un Noble Phantasm y eso.
"Será mejor que vayas a-
"¡No lo permitiré!" Bramó Caster como enviaba una pequeña horda de familiares hacia donde estaban parados aún el octavo Master y su Servant. En realidad, las babosas se dirigían hacia el Caballero de la Rebelión, quien esta última todavía estaba algo exhausta.
Estaba claro que con la velocidad con la que se abalanzaban los familiares, a Mordred no le daría tiempo para evitarlo y lo único que podía hacer es soportar la embestida. Sin embargo, antes de que tal cosa sucediera, de repente sintió como su cuerpo fue empujado bruscamente a un lado, y ella vio que fue su Master quien volvió a interponerse en medio abalanzándose hacia un lado también. Cuando uno de los familiares llegó, solo lograron rozar la espalda de Ichigo, hiriéndolo fatalmente y cayó a la inconsciencia.
Orihime y Kon solo podían mirar horrorizados ante esto. Mordred también estaba en una perdida de palabras mientras miraba el cuerpo inconsciente de su Master. Otra vez había sido salvada por su estúpido Master arriesgando su vida en el apto. ¿Qué diablos pasa con él? ¿Por qué a tenido que salvarla tan desinteresadamente este inepto de nuevo? Y si eso no fuera poco, tampoco podía soportar la idea de ser salvado por alguien más débil que ella. ¡Eso sería una herida a su orgullo!
Uryū gruñó antes de entrar en el campo de batalla. Activando su arco Ginrei Kojaku, el joven Quincy disparó su Licht Regen, desatando una poderosa lluvia de proyectiles de luz hacia los familiares que estaban cerca de Ichigo y Mordred, aniquilándolos al instante. Aquellos que nunca vieron al Quincy en acción, sólo pudieron mirar boquiabiertos como los familiares fueron abatidos así de repente por los rayos de luz azul. Casi le recordó a la técnica de Archer.
"Yos, Inoue ya puedes ir a atender a Kurosaki. Yo te cubro." Dijo Ishida a Inoue quien esta asiente.
"Hai." Ella dice antes de salir corriendo hacia donde estaba Ichigo malherido de nuevo.
"¡Sōtten Kisshun!" Gritó ella como enviaba a Ayame y Shun'ō hacia donde estaba el cuerpo moribundo de Ichigo y cuando lo rodearon formaron la barrera ovalada, comenzando el proceso de curación.
Todos ahí presente, miraron curiosos por lo que estaba pasando, sobre todo Caster quien se quedó mirando perplejo a la extraña y bella doncella. Había algo extraño en ella a parte de su increíble belleza angelical y eso era de sin duda esa extraña habilidad que esta usando en estos momentos para curar al chico peli naranja. Mirándolo más de cerca, había algo extraño fuera de lo común en esas extrañas habilidades curativas que ni el antiguo mariscal francés no entendía.
Sus habilidades de alguna manera le parecía de alguna manera divino. Si, la increíble belleza que desprendía que no podía compararse con las demás mujeres que había secuestrado y violado le parecía indescriptible, como un ángel.
Un ángel.
Mensajero de Dios.
"Oh je vais. Tu también eres una marioneta de Dios." Exclamó él con rabia y locura. "Si es así… ¡ENTONCES MUEEERE!"
Y respondiendo a su furia, otros familiares saltaron hacia donde estaban Orihime y Ichigo, quienes no podían moverse.
"¡INOUE-SAN!" Gritó Ishida con horror mientras trataba desesperadamente llegar para poder salvarla a tiempo.
*SLASH*
Sin embargo, no tuvo que hacerlo cuando las criaturas fueron divididas horizontalmente por Clarent empuñada por Mordred.
"¡Mordred-san!" Gritó sorprendida Orihime mientras Uryū llegaba justo al lado.
"Vosotros llevaos a este idiota lejos de aquí. Yo voy a arreglar cuentas con ese bastardo." Declaró Mordred mientras se fijaba en Caster flanqueado por sus familiares.
Entonces Uryū se la adelantó.
"Espera. Creo que sería mejor que lucharás junto a Rider y-
"¡No!" Bramó ella dejando bien en claro su opinión de luchar junto al Servant gigante. "No voy a luchar junto a ese enorme patán por muy rey que parezca. Yo solo me basto para matar esa escoria yo misma. ¡Observadme!"
Y así, el Caballero de la Rebelión volvió a la carga, dejando a Uryū y Orihime para cargar con el cuerpo inconsciente de Ichigo.
El infame caballero rojo cargó a toda velocidad como un relámpago hacia donde estaba Caster lista para bisecarlo de un solo golpe. Eso sí, por no ser que los familiares se interpusieran en su camino como una enorme molestia. Una molestia que ella echará a un lado con gusto.
*SLASH* *SLASH* *SLASH*
Una nueva carnicería se cernió como más sangre y chillidos de agonía se escucharon a su alrededor.
Entretanto, Arturia y Lancer también siguieron su propia danza de espadas y lanzas en equipo despedazando una gran cantidad de familiares por separado. A pesar de que ambos guerreros aún eran rivales por el Santo Grial, al menos había una cosa que los unía como aliados; y eso era derrotar a Caster y poner fin a sus fechorías de una vez por todas. Esto era algo que a los 2 guerreros no les importó nada en absoluto ya que como caballeros o aliados de la justicia, era un honor luchar con un igual a él a su lado. Pero dejando a un lado el honor y esas cosas, ambos tuvieron que concentrarse en lo principal.
Moviendo su espada invisible diagonalmente, el ex Rey de Camelot dividió por la mitad a una de las criaturas y fue a por el siguiente objetivo, despachando a más criaturas ella sola a pesar de su inutilidad de su brazo izquierdo. Era obvio decir que la maldición de Gae Buidhe no impedía que el Rey de los Caballeros siguiera luchando con eficacia.
Lancer no podía evitar sonreír para sus adentros mientras seguía luchando. Realmente las habilidades de los de la clase Saber no son meros cuentos. Ella de sin duda es una gran guerrera de renombre, ya que de lo contrario, no sería el Servant más fuerte. Sin embargo, ¡él no se quedaría atrás!
Ambos hicieron bien su trabajo en aniquilar a un buen número de esas criaturas repugnantes, llenando todo el campo de cuerpos despedazados y sangre por el suelo. Sin embargo, a pesar de ello, el número de las criaturas no disminuían en lo más mínimo y la actitud tan confiada de Caster, así como su falta de preocupación, evidenciaban de que esto estaba aún lejos de terminar.
"Je, pobre ilusos. Jamás lograréis vencerme nunca." Dijo Caster burlonamente. "Soy capaz de invocar a todas estas criaturas desde las profundidades del infierno, y no importa cuánto aniquiléis. ¡Jamás me venceréis! ¡Jajajaja!
Entretanto, Uryū y los demás al margen, sólo podían observar con horror y preocupación cómo se desarrollaba la batalla frente a sus ojos y no sabían qué pensar. Parecía que tanto los 2 Sabers y Lancer estaban haciendo un buen trabajo aniquilando a esas cosas sin problemas y no se requerirá la intervención de alguien más para ayudar, o al menos eso parecía. Pero sin importar a cuántos abatía, o cuánto tiempo pasaba, esas cosas aún seguían viniendo por allí y allá de la nada y su número no disminuía en lo más mínimo.
"¿Pero es que esto nunca se acaba?" Preguntó Kon un poco angustiado.
Uryū reflexionó para sus adentros. Era cierto, por mucho que los 3 Servants acabarán con esas monstruosidades que se le aparecieran por delante, siempre venían más como si volvieran a la vida (o eso pensaba). No, venían más desde un lugar. ¿Cómo era posible?
"La verdad es que es increíble cómo Caster pueda seguir invocando más familiares sin que se le agote todo su maná." Comentó Rider mientras miraba expectante a los familiares de Caster venir.
De inmediato todos se vuelven hacia el Rey de los Conquistadores pensando que él sabía lo que pasaba.
"Pero eso no puede ser." Exclamó Waver con incredulidad mientras aún consideraba el hecho de que Caster seguía invocando un número ilimitado de familiares. "Si lo que hemos aprendido de Caster es cierto, hace mucho tiempo que debió de haberse agotado sus reservas de maná."
Uryū escuchó eso y reflexionó para sus adentros.
Si en verdad fuera el caso eso, entonces era tal como el joven británico lo había dicho antes, y Caster debería haberse agotado. Pero ahí está, fresco como una rosa y sin ningún signo de agotamiento. ¡Esto no tenía ningún sentido!
"Un momento, ¿y si se trata del libro?" Dijo Waver de repente, captando la atención de los demás.
"¿Del libro?" Preguntó Uryū curioso.
"Oh si, es verdad. ¿Cómo no me di cuenta?" Dijo Rider también dándose cuenta ahora. "Es cierto, parece que todo el maná proviene de ese libro."
En un momento de inspiración, el Quincy concentró su atención en el libro que sostenía Caster y era cierto. Toda la enorme energía que liberaba provenía de ese libro y parecía que estaba conectado de alguna manera con los familiares.
"Si es cierto que este individuo nunca fue un mago en vida, entonces debió de haber realizado un método alternativo para poder realizar magia y supongo que ese libro es la clave de ello."
"El Libro de hechizos de Prelati." Dijo Waver identificando mediante su enlace con el Trono de los Héroes el libro que sostiene Caster. "Si, ese debe de ser su Noble Phantasm que actúa como una enorme reserva de maná y una guía para cualquier hechizo que espera realizar."
Uryū analizó lo que había escuchado, y entonces llegó a una conclusión.
"Ya veo. Entonces, si destruimos ese libro, Caster ya no podrá invocar más de esas cosas, ¿cierto?"
"En teoría si." Respondió Rider en confirmación.
El joven Quincy asiente mentalmente y luego se preparó para intervenir. Normalmente no haría algo tan repentino como lo haría Kurosaki sin antes juzgar la situación a su alrededor y visualizar cómo va hacerlo estratégicamente. El astuto Quincy vio que la mayoría de los familiares estaban atrincherados con los 2 Sabers y Lancer mientras Caster estaba totalmente distraído observándolos. Pero aún habían otros familiares flanqueando al Servant de la hechicería seguramente para vigilarlo en caso de que alguien les atacara.
Uryū no sabría decir qué si con eso será un gran obstáculo para llegar hasta el libro de Caster y destruirlo, puesto que si este último se percatara de lo que tramaba, es posible que enviaran a más familiares para atacarlo, y no tendría oportunidad para salir con vida. Solo necesitaba la ayuda de alguien más, y era una lástima que Renji no estuviera aquí para respaldarlo como lo hizo durante su enfrentamiento con el Octavo Espada en Las Noches.
Se fijó que al único a quien pudo recurrir fue a Mordred, quien aún seguía luchando aunque estaba casi cerca de sus límites. Fue así como Uryū terminó de elaborar su plan.
Sin avisar, el Quincy salió corriendo como sus piernas se lo permitía hacia el campo de batalla para gran sorpresa de sus amigos.
"¡Ishida-kun!" Gritó Orihime al ver al Quincy partir.
Solo fue un momento después qué Caster se percató de la entrada de otro insensato a su campo de batalla y decidió quitarlo como a un insignificante insecto.
"¡Mourir!" Gritó como enviaba otra ola de familiares hacia la ubicación del Quincy. Uryū los vio venir y se detuvo momentáneamente para preparar su Licht Regen y desatar una fuerte metralla de proyectiles hacia los familiares, aniquilándolos en el acto. Todos quedaron perplejos por esto.
Pero el Quincy aún no había terminado. Inmediatamente se volvió hacia donde estaba Mordred aún luchando con el resto de esas criaturas y se preparó para intervenir.
"¡Saber, agáchate!" Mordred escuchó el grito de advertencia del Quincy y volteó para verlo apuntar con esa extraña arma luminosa y supo inmediatamente lo que iba a pasar.
Captando esto, el caballero rojo dio un buen salto lejos, dándole a Uryū vía libre para disparar otra vez y aniquilar al resto.
Después de eso, Mordred aterrizó al lado del Quincy no muy contenta por su intervención.
"¿Qué diablos crees que estás haciendo?" Preguntó enojada al amigo de su Master. "¿Vas a ponerte igual que ese idiota?"
"Escucha." Dijo el Quincy ignorando su temperamento. "He descubierto cómo acabar con esos familiares de una vez. Lo único que necesito es tu ayuda para sacar esos familiares del camino mientras yo trataré de disparar al libro que sostiene Caster en las manos ya que es la fuente de su poder. Si lo destruyo, esto acabará."
"¡No necesito tu ayuda para hacerlo!" Espetó Mordred mostrándose reacia en ser respaldada por el Quincy. "Yo solo me bastó para acabar con esa escoria!"
"Escucha, este no es el momento para pensar en el orgullo. Incluso si siguieras aniquilando a esas cosas, esto no acabará jamás y necesitó que me ayudes a despejar el camino para dar un golpe directo al libro."
Por bien que haya considerado las palabras del Quincy, el caballero rojo aún despreciaba la idea de ser respaldada para vencer a esa escoria de Caster, además de que quería dar el golpe de gracia, y ahora ese chico arquero iba a quitarle la gloria. Su orgullo no lo soportaría.
Viendo que ella se mostraba aún reacia a cooperar por su estúpido orgullo, lo cual le molestó un poco, Uryū decidió corregirla.
"¡Si tantas ganas tienes por acabar con Caster, no te lo impediré, pero necesito tu ayuda para destruir el libro y hacer desaparecer a todos esos bichos!" Gritó el Quincy tratando de convencer al Caballero de la Rebelión para que coopere.
Mordred gruñó ante esto y luego se volvió hacia su alrededor. Ciertamente, estaban rodeados por más de esas malditas criaturas infernales. Ella vio que a pesar de haber masacrado a un buen número indefinido incluso su padre y Lancer, el número aún disminuía y siguieron viniendo como si nada. La situación había comenzado a estar jodida para ella ya que no encontraba una abertura para atacar directamente a Caster, y lo peor fue que ya casi se estaba quedando sin energía después de desatar su primer Noble Phantasm. Tal como lo dijo el compañero de su Master, tenía que acabar con esto cuanto antes.
Con todo esto, el caballero rojo tomó una decisión a regañadientes.
"Muy bien, haz lo que quieras." Ella cedió al fin.
Uryū sonrió al ver como ella decidió cooperar y dejando de lado el orgullo. "Pero… una vez que nos hayamos ocupado de esos bichos." Declaró ella mientras miraba a Caster como un depredador. "¡Será mi espada quien termine con la miserable existencia de esa cosa!"
El Quincy apenas se encogió por la declaración. Estaba claro que no se había desecho del todo de su orgullo.
"Muy bien, te lo dejo a ti al final."
Con todo planeado, los 2 se pusieron en marcha.
"¿Y bien? ¿Ya habéis terminado de dar vuestras oraciones?" Preguntó Caster burlonamente. "Si es así, será mejor que acabe con esto ahora?"
"¡El que acabará con esto, seré yo!" Bramó el infame Caballero de la Rebelión como saltaba hacia adelante para masacrar a los familiares que estaban delante de Caster. Este último gruñó pero no le importó ya que en algún momento, ella sería pasta para ellos.
Entretanto, Uryū aniquilaba a los familiares que tenía a su derecha con su Ginrei Kojaku. No le resultó nada complicado hacerlo ya que la mayoría de las flechas habían dado en el blanco, pero tal como predijo, aún seguían viniendo más. De inmediato, tuvo que saltar a un lado para evitar ser alcanzado por un tentáculo, y luego respondió abatiendo al monstruo del tentáculo. Luego se percató de que iban a atacarlo por el otro lado, y retrocedió al lado contrario para contrarrestar.
Al margen, sus amigos sólo podían mirar preocupados como el Quincy estaba luchando solo rodeado por cada flanco por esos horribles monstruos y aunque estaba haciendo un buen trabajo, tampoco iba a durar tan indefinidamente hasta que se le agotaran las fuerzas. Él estaba solo mientras Mordred estaba ocupada lidiando con las criaturas que custodiaban a Caster, y los otros 2 Servants también estaban lidiando con el resto sin ir a ninguna parte.
Y eso que quedaba un Servant más.
"Oye, ¿a qué estás esperando, Rider? ¿No vas a ayudarles?" Replicó Waver a su Servant por llevar mucho tiempo al margen sin hacer nada.
"No creo que sea necesario hacerlo." Respondió Rider simplemente mientras aún seguía observando el combate sin intención de intervenir. Por supuesto, todos se sorprendieron por su negativa.
"¿¡Qué quieres decir qué no es necesario!?" Protestó Waver con incredulidad. "¿De verdad vas a quedarte de brazos cruzados mientras esto pasa?"
Rider apenas reprimió un suspiro antes de contestar. "Chaval, en un combate hay que respetar las decisiones de los demás. Ahora mismo el Caballero de la Rebelión y ese chico con gafas cuyas habilidades son como las de un Archer, están haciendo muy bien su trabajo en equipo y quiero presenciar lo que están haciendo." Respondió el Rey de los Conquistadores con cierto interés mientras seguía observando detenidamente el combate.
Sin embargo, su Master no estaba del todo de acuerdo con sus puntos de vista.
"¡Pero este no es el momento para pensar en esas tonterías sin sentido que-
*TACK*
Aquel escándalo sé le ganó un golpe en la cabeza.
*SLASH*
Mordred había dividido por la mitad a 3 de esas criaturas al mismo tiempo con un fugaz movimiento de su espada en sentido horizontal.
Entretanto, Uryū también había abatido a un centenar más a su alrededor... y seguían viniendo.
*TAB*
La punta de Clarent se enterró y perforó la cabeza de una criatura que estaba tumbada en el suelo. Mordred sintió que ya casi había llegado a su límite cuando soltó un buen número de jadeos agotados mientras trataba de relajar sus músculos tras la enorme tensión que había sufrido por el cansancio. Esto la había costado bastante, pero al final merecería la pena al ver que había despejado el camino de esas criaturas que tenía delante, y en su lugar tenía a Caster de frente. Este último no se veía preocupado por nada.
"¿Qué te pasa, Jeanne? ¿Ya has llegado a tu límite?" Preguntó burlonamente con una sonrisa desquiciada. "Ya deberías saber que por mucho que aniquiles a mis criaturas, podré seguir convocando más y más hasta tener una legión entera invencible."
"Eso lo decidiremos ahora." Los ojos de Caster se abrieron de sorpresa al oír eso cuando vio que Mordred se había apartado a un lado, y en su lugar, vio a pocos metros al chico arquero apuntando con su arco de luz y una flecha hacia él.
Uryū solo sonrió antes de disparar su flecha al objetivo elegido. La flecha viajó como un relámpago directo hacia Caster, quien esté último estaba paralizado en su lugar sin darle tan siquiera tiempo para intentar defenderse o convocar a una de sus criaturas para interponerse y usarse como escudo. Sin embargo, nunca se percató de cuál era su objetivo; el libro de Prelatis.
Fue así que la flecha hizo su trabajo en alcanzar el libro y destruyéndolo en el acto para gran horror de Caster. Todos vieron con el aliento contenido como el Quincy había logrado alcanzar su objetivo, y tal como predijeron, momentos después de destruir el libro, todas las criaturas se desintegraron de la nada en un increíble espectáculo sangriento ya sean los que rodeaban a Uryū y Mordred y los que estaban con Arturia y Lancer. Todos desaparecieron sin dejar rastro alguno. El propio Caster estaba conmocionado por esto.
"Tal como pensé." Dijo Uryū como Caster dirigió su mirada al quien destruyó su libro. "Esas criaturas estaban conectadas con aquel libro que era la fuente de su poder. Estaba claro que no fue tu maná que les diera poder ya que de lo contrario, hace mucho tiempo que tú poder se hubiera debilitado y hubiéramos acabado también hace bastante."
Caster apretó los dientes y no le gustaba por donde estaba yendo el Quincy.
"Según Rider, los de la clase Caster sólo podían llegar a esa forma si la persona en vida fuera un hechicero, pero como tú nunca fuiste un hechicero hecho y derecho, me parece que la clase Caster es inadecuada para ti."
"SILENCE! ¡No quiero seguir escuchándote más!" Bramó Caster totalmente enfurecido e indignado por las palabras que le estaba dando ese maldito chico que destruyó su libro. "¿Quién eres tú? Es imposible que un simple mago me haya derrotado de esta manera."
"Es cierto lo que dices. No voy a molestarme en decir mi nombre, pero solo voy a contestarte que soy un Quincy."
"¿Quincy? Jamás había oído hablar de algo así." Dijo Caster desconcertado.
"Ni tampoco espero que lo intentes. Digamos que soy como una especie de humano mejorado con mucho talento." Respondió esta última parte con una sonrisa orgullosa.
Caster apretó los dientes con ira y se preparó para tomar represalias contra el llamado Quincy sin darse cuenta momentáneamente de que tenía más problemas.
"Bueno, sea cómo sea, esto ya está terminado." Dijo Lancer cómo caminaba lentamente hacia Caster con Arturia a su lado. Los 2 tenían un solo pensamiento en mente.
Caster sólo los miró con miedo y preocupación al ver como aquella pareja se le acercaba. Pero ellos no fueron los únicos.
"Je, parece que ya no te queda ningún truco." Comentó Mordred mientras también se volvía a la ofensiva para acabar con Caster. "¡Escucha, en cuanto te maté, colgaré tu cabeza en algún lugar público para que todos los niños lo miren con alegría y satisfacción de que su verdugo ya no puede hacerles daño jamás!"
Caster apretó los dientes con rabia y desesperación al ver que había sido derrotado así de simple por unos simples insectos, y lo que es peor, ahora estaba rodeado por esa maldita gente con intenciones de matarlo. Jamás había sufrido una gran humillación como esta.
"Se acabó, ¡monstruo!" Fue la Saber azul en gritar y corrió directamente hacia su objetivo, seguido por la roja por el otro lado.
Justo cuando ambas habían cortado la distancia, de repente un extraño géiser de humo rojizo emergió de la tierra envolviendo a tanto Caster en el medio y a las 2 Sabers, estas últimas se detuvieron de golpe.
"¿¡Nani!?" Gritó Uryū sorprendido por la repentina cortina de humo. Orihime, Waver y los demás se taparon los ojos levantando el brazo frente a ellos para evitar ser alcanzados.
Solo fue un instante, cuando ambas Sabers decidieron reanudar su ataque y abalanzaron sus respectivas espadas sobre la espesa capa de humo con la oportunidad de alcanzar al objetivo. Sin embargo, cuando se despejó todo el humo y todo volvió a la claridad, la punta de las espadas que estaban destinadas a bisecar la cabeza de Caster, ahora estaban cada una a centímetros de las mejillas de tanto el Rey de los Caballeros y el Caballero de la Rebelión respectivamente.
Los espectadores de esta escena poca surrealista sólo observaron con sorpresa al ver que Caster había desaparecido sin dejar rastro. Seguramente habrá huido. Pero ahora miraron con inquietud cómo ambas Sabers seguían estando en una postura congelada apuntando sus respectivas armas en la cara del otro. Uno podría pensar que era probable de que se vayan a enfrentarse nuevamente y eso preocupaba a algunos.
Silencio fue lo único que se escuchó entre ellas 2 mientras ambas guerreras se miraban intensamente sin inmutarse en lo más mínimo por las espadas de la otra en sus caras. Arturia mantenía su expresión neutral como si esto fuera lo más natural del mundo. Los ojos de Mordred no traicionaban el miedo, y simplemente mostraban rabia y aversión hacia su Padre. Estaba muy tentada en proseguir con su movimiento de brazo y terminar con rebanar la cabeza del Rey de los Caballeros, pero se mantuvo cautelosa ya que vería esto como muy fácil para ella.
Después de un pequeño periodo de tiempo, Arturia fue la primera en bajar su arma para gran sorpresa de Mordred quien no esperaba esta acción. ¿A qué estaba jugando ahora? ¿Se estaba burlando de ella? ¿Era una señal de que la estaba menospreciando otra vez debido a que no la considerará como un reto? Eso eran los pensamientos que estaban teniendo lugar en la cabeza del Caballero de la Rebelión en estos momentos, y no le gustó nada.
Entretanto, la tensión era muy alta y Uryū y los demás empezaron a preocuparse de que era probable que Mordred empezará de nuevo. Para evitar esto, el Quincy decidió intervenir.
"Escucha, Mordred." Dijo dando unos pasos hacia ella. "No tiene sentido permanecer aquí ahora que Caster a escapado" Habló con la esperanza de convencer a la terca rubia de que no se enfrentará a la otra. "Será mejor que nos vayamos de aquí y nos repongamos para volver a luchar contra Caster otra vez."
Mordred no dio una respuesta coherente como si no hubiera prestado atención y siguió mirando intensamente a su Padre como un depredador esperando la oportunidad de abalanzarse a su presa en cualquier momento. Sin embargo, en su cabeza ella estaba debatiendo sobre sus opciones y sabía que no podía luchar contra ella debido a las condiciones de desgaste que tenía en su combate contra los familiares de Caster, y su Padre se veía en mejor forma que ella por lo que sería arriesgado luchar, sin mencionar el respaldo que le podía proporcionar Lancer en estos momentos.
Además, también sabía que a parte de su Padre, también tenía cuentas pendientes con ese bastardo asesino de niños y no descansaría hasta encontrarlo.
Con eso en mente, ella también bajó su espada lejos de la mejilla de su Padre. Ambas se seguían mirando sin decir ninguna palabra durante un breve momento hasta que la Saber roja dio media vuelta y caminó hacia donde estaba su grupo esperándola.
Al día siguiente
Con un gemido Ichigo logra despertarse tumbado en una cama y levanta levemente el torso para observar a su alrededor y comprobar dónde estaba. No le costó demasiado averiguar qué estaba en la habitación del nuevo hotel donde se habían trasladado. Con un suspiro, trató de recordar los eventos que lo habían llevado a esta situación.
"Hey, veo que vuelves otra vez de entre los muertos." Ichigo bajó un poco la cabeza para ver al dueño de la voz siendo inconfundiblemente Kon, quien estaba posado encima del pecho de Ichigo con una sonrisa
"Es sorprendente que esto vuelva ocurrir de nuevo, ¿no?"
Ichigo parpadeó vigorosamente al recordar por fin lo que había sucedido.
Una horda de familiares volaron directamente hacia Mordred a punto de derribarla, de no ser por este quien volvió a interponerse empujándola a un lado, y lo último que recordaba fue como esos bichos le rozó la espalda dándole un increíble dolor antes de caer inconsciente.
"¡Ah! ¿Cómo está Saber? ¿Ella está bien?" Preguntó Ichigo frenéticamente mientras cogía al león de peluche y lo bombardeó con preguntas.
"¡Oye, suéltame! ¡Suéltame!" Gritó Kon tratando de librarse inútilmente del agarre de Ichigo.
"¡Callaos los dos! Hacéis un escándalo."
Ichigo se quedó abruptamente congelado al oír aquella voz femenina y familiar, y de inmediato volteó su cabeza hacia la izquierda donde había un enorme bulto entre las sábanas blancas, e Ichigo solo podía imaginar que era exactamente lo que estaba a su lado. No tardó en confirmarlo cuando parte de la sabana se hizo a un lado, revelando la cabeza rubia de su Servant mirándolo con una expresión ilegible.
.
.
.
"¡Aaaah!"
Con ese grito de sorpresa, Ichigo se cayó torpemente de la cama y golpeó la espalda con el suelo. Tras recomponerse y frotarse la parte de atrás de la cabeza, se volvió hacia su Servant quien esta última seguía mirando al chico como si fuera un bicho raro.
"Omae… ¿estás bien?" Preguntó preocupado Ichigo.
"¿Y a ti qué te parece?" Respondió ella con sarcasmo. Entonces ella también se levantó quitándose la sábana de encima y… revelando buena parte de su cuerpo desnudo excepto su tub. "Además, yo soy la que debería hacer preguntas con respecto lo que hiciste antes…"
Se detuvo cuando vio como la cara de su Master había palidecido de repente y luego apartó la mirada en ella.
"Oi, ¿por qué miras a otro lado? ¿Qué ocurre?" Preguntó Mordred sin entender que lo que le sucedía a su Master ahora.
Ichigo no quiso responder o mirar hacia ella con el temor de ganarse una buena represalia de la rubia. Afortunadamente para él, de vez en cuando ocurren pequeños milagros.
"Veo que ya estás mejor." Escuchó la voz familiar de Ishida. Él volteó hacia el otro lado para ver definitivamente a sus amigos entrar.
"Ishida. Inoue."
Tanto los adolescentes mencionados se veían felices de que el ex Sustituto haya recuperado la conciencia.
Unos minutos después
"Ya veo, así que eso fue lo que pasó." Dijo Ichigo con una voz apagada sonando decepcionado. Una vez que recobró el conocimiento, sus amigos le habían invitado al comedor para explicarle lo que había sucedido en su ausencia. Él escuchó con atención la historia y se sintió feliz de que hayan logrado exterminar a esas criaturas infernales destruyendo aquel libro del que le había hablado Ishida.
Sin embargo lo malo era que ese bastardo sicópatas logró escapar saliendo impune de lo que había hecho.
Los niños…
Todavía no podía quitarse de la cabeza aquella horrible escena cuando presenció a aquel niño que trató de salvar morir de una forma tan horripilante e inimaginable con una explosión interna en la espalda. Los ojos llenos de horror y dolor de la víctima aún seguían frescos en su mente al igual por la falta de humanidad y remordimientos que mostró Caster por el acto que hizo también. Fue en aquel preciso momento llevado por la ira y el odio, que se juró así mismo que haría que ese monstruo se arrepintiera por lo que hizo, y no lo dejaría escapar por nada hasta verlo muerto.
Sin embargo, con todo que le contaron sus amigos, eso no llegó a suceder con la huida de ese monstruo sicópata. No podía evitar sentirse tan frustrado y enojado ante la idea de que esa vil rata aún siguiera existiendo solo para hacer más fechorías como las que hizo antes, pero más aún cuando no pudo salvar a aquel pobre niño.
Él sólo quería salvar a aquellos niños inocentes de las garras de aquel monstruo, pero no pudo hacer otra cosa que ver cómo ese monstruo los mataba sin remordimientos como si fuera la cosa más natural del mundo. Se sintió realmente impotente por no haber hecho algo al respecto, y lo último que quisiera presenciar fue que sus hermanas también estuvieran entre las víctimas. La idea solo le hizo estremecer hasta la médula.
"¡Kurosaki-kun!" Ichigo salió de su línea de pensamientos al escuchar la voz de Inoue y se giró hacia ella mirándolo preocupada. "¿Te encuentras bien?"
"Uh, sí, no es nada. Lo siento, Inoue." Respondió Ichigo un instante después para no preocupar más a su amiga.
Ishida y la chica lo miraron sin comprender qué sucedía con él, pero decidieron no entrar en ese tema.
"Bueno, como te iba diciendo, Waver y Rider regresaron a su casa y nos prometió que hará lo que pueda para localizar a Caster y atacar en su guarida." Continuó Ishida relatando lo siguiente que pasó.
"Sooka. Eso está bien." Ichigo volvió hablar con la misma voz apagada pero esta vez añadió satisfacción en ella.
Sus amigos no pudieron evitar mirarlo con preocupación. A ninguno lo extrañaría después de lo que había pasado.
Justo cuando Ichigo no iba a decir nada más hundiéndose en la frustración, de repente un segundo pensamiento le vino a la cabeza.
"Un momento, aquí hay algo que no entiendo." Ichigo exclamó de repente sorprendiendo a los otros 2 adolescentes por su repentino cambio de humor. "Justo cuando desperté, ¿qué hacía Saber a mi lado?" Preguntó esta última parte señalando a dicha persona (con la chaqueta roja) sentada con ellos sin haber hablado durante este tiempo.
Sus amigos lo miraron un poco incómodos en cuanto a la escena que vieron con el ex Sustituto y el Caballero de la Rebelión juntos en la cama.
"Verás, resulta que Saber gastó buena parte de su maná durante el combate." Su expresión se volvió seria. "Por lo que ella nos contó, utilizó su primer Noble Phantasm para liberarse de aquello unas restricciones sacrificando la mitad de su energía."
Ichigo recordó lo que había sucedido durante el combate, y sabía con exactitud lo que hizo para liberarse de los primeros tentáculos que la aprisionaron. No hubo tanta suerte en la segunda vez por la que Ichigo se había visto obligado a salvaguardarla.
"Recuerda que Urahara-san nos dijo que los Servants también dependen de sus Masters para el suministro de praná ya que sirve como el combustible para seguir luchando en combate. Puede que tú tengas algo de praná para abastecerla y hacer que luchara con eficacia, pero no tanto para que ella realizará uno de sus Nobles Phantasms."
Ichigo asintió mentalmente al recordar que era cierto eso. A pesar de otorgarle su propio suministro de reiatsu/maná, parecía que no era suficiente para abastecerla del todo y usar todos sus poderes a tope.
"Cuando terminó la batalla, Saber quedó bastante agotada, peor que el desgaste a punto de desmayarse por lo que Inoue-san y yo tuvimos que llevarla también hacia aquí para que repose… y en cuanto a porque estaba en tu cama…"
"Fue idea de Urahara-san." Terminó Orihime por Ishida.
Ichigo no pudo evitar fruncir el ceño con ira al descubrir que aquel incidente con su Servant acostada junto a él en su cama fue otra de las travesuras pervertidas de ese maldito viejo loco. Juró que en cuanto lo vea….
"Estuvo dormida durante una buena hora, pero gracias a mí, pudo recuperarse y-
"Bah, ni por mi que me estuviera muriendo." Interrumpió Saber sarcásticamente antes de volverse hacia Ichigo. "Por cierto, hay algo que quería hablar contigo."
Ichigo apenas se estremeció por la mirada de piedra que le estaba dando la rubia y sabía de inmediato de que quería hablar.
"Pensé que te había dejado bien claro que no te metieras en esto y te quedarás al margen. ¿Es que ya lo has olvidado?"
"No quise meterme en tu batalla. Solo quería ayudarte un poco a liberarte de esas cosas." Contrarrestó Ichigo.
"Y también pensé que te había dicho que no necesito tu ayuda para eso." Replicó Saber en respuesta.
"¿Pero qué estás diciendo? ¿No se suponía que habías quedado en desventaja tras usar tu primer Noble Phantasm? No podías liberarte como la primera vez y ese bastardo podía haber acabado contigo si no te ayudaba."
"¡No hubiera estado en esa situación si mi Master no fuera tan torpe en suministrarme suficiente energía para poder combatir mejor!"
En eso, Ichigo no podía discutirlo ya que sabía que tenía razón. Pero eso no era razón de renegar su ayuda.
"Entiendo muy bien de lo que hablas. No puedo negar eso ni puedo hacer algo para remediarlo, pero aún así no significa que no pueda hacer algo al respecto y todavía puedo luchar."
"Hmph, si claro, como si tú utilizarás esa extraña espada solo para cortar cosas simples." Bufó Saber con sarcasmo.
"Sí, y tú siendo atrapada 2 veces por esos tentáculos mientras la otra Saber y Lancer se quedaban con toda la gloria. Qué vergüenza."
"¿¡QUÉ FUE ESO!?" Bramó Saber con ira poniéndose de pie y mirando furiosa hacia su Master por lo que dijo.
"¿Cuál es tu problema ahora?" Espetó Ichigo poniéndose de pie también mirando desafiante a su Servant.
Ahora la relación entre Master y Servant estaba en un punto crítico como estos 2 no podían alcanzar un acuerdo mutuo y ahora se miraban con dagas entre ellos. Uryū y Orihime estaban en medio de esta tormenta y no quisieron interponerse.
"¿Se puede saber por qué te pones así?" Preguntó Ichigo a la rubia.
"¡El único que está mal aquí eres tú!" Respondió Saber. "Yo solo te digo que no te interpusiera en mi camino, y no haces caso de lo que yo te diga. ¿Es que ya no recuerdas lo que te dije de que a partir de ahora-
"Cállate, eso no tiene nada que ver." Interrumpió repentinamente Ichigo. "Lo único que quería era liberarte para poder seguir luchando contra ese cabrón y matarlo. ¿Es qué no recuerdas lo que hizo? Tenía que hacérselo pagar."
"¿Y para ello te interpones solo para poder luchar contra Caster?" Preguntó Saber manteniendo su enfoque. "Es la mayor estupidez que he oído. Deberías haberlo sabido muy bien. Un simple humano no puede vencer a un Espíritu Heroico ni en mil años, y mucho menos un descerebrado cómo tú. ¿Es que acaso buscas la muerte o algo?"
Ichigo gruñó por lo último que dijo ella, y justo cuando iba a continuar, de repente por fin alguien los interrumpen.
"No es eso." Todas las miradas se fijan ahora en la fuente de la voz siendo Orihime, Esta última tenía una expresión solemne. "Kurosaki-kun no hace eso solo porque no quiere entrometerse en tu lucha o porque se cree que puede vencer a Caster. Él lo hace porque se preocupa y no quiere que nadie salga herido delante de sus ojos."
Saber asimiló las palabras de la otra chica y aún así no entendía del todo a donde quería ir.
"Es cierto." Ahora habló Uryū. "Aunque no te lo parezca, puede que Kurosaki pueda ser por fuera un tipo bastante rudo, fuerte, gruñón, terco y testarudo, pero en el fondo no es más que un blandengue."
Aquel comentario no salió desapercibido por el ex Sustituto. "Oye, ¿qué has dicho de mí?" Preguntó sonando ofendido.
"Pero no significa que sea un cobarde." Continuó Ishida ignorando a Ichigo. "Tal como Inoue-san te dijo, él solo se preocupa por los demás y siempre pone su vida en primera línea. Lo único que quiere es la protección de sus amigos."
De nuevo Saber permaneció en silencio mientras absorbía cada palabra que escupía el Quincy. Solo fue después de unos instantes que finalmente ella dio conocer su respuesta.
"Es lo más estúpido que he oído en mi vida." Declaró ella con descaró en su voz antes de volverse hacia Ichigo con una expresión descarada. "Así que la protección de sus amigos, ¿eh? ¿Y desde cuándo tú y yo somos amigos? Puede que solo seamos compañeros en esta guerra, pero nada más allá de ello. Más vale que dejes esa estupidez de querer proteger a alguien ya que eso te costaría la vida tal como pasó 2 veces. Solo alguien quien no tenga poder y aún así esté dispuesto a arriesgar su vida cómo así, no es más que la fantasía de los débiles."
Y tras esas palabras, el comedor entero se quedó en un silencio abrupto como todos se congelaron tras escuchar aquellas palabras. Todos parecían conmocionados, sobre todo Ichigo, al oír como la rubia no respetaba su determinación de querer proteger a los demás y simplemente lo veía como algo absurdo, ridículo y sin sentido. ¡Incluso ella fue demasiado lejos llamándolo débil!
El ex Sustituto no pudo evitar sentirse demasiado insultado por esto y sintió como la sangre empezó a hervirle en las venas. Sin embargo, justo antes de que este volcán explotará, milagrosamente una nueva voz hizo acto de presencia.
"Vaya, parece que vengo en un mal momento."
Todos se giraron al escuchar la voz entusiasta de Kisuke Urahara quien parecía que acababa de llegar.
"Urahara-san." Ishida fue el primero en hablar.
"Yo, me alegra verte en buena forma." Saludó el comerciante con su típico ambiente cómico y jovial. Por supuesto, Ichigo ni Saber estaban de humor para ello. Captando esto, el sombrerero rubio adoptó un aire serio.
"Por favor, sentaos un momento y dejad las discusiones por otro momento." Dijo como se acercaba al grupo. Ichigo y Saber hicieron lo que les pidió pero aún se seguían mirando hostilmente. Urahara los ignoró antes de continuar.
"Entiendo muy bien que no estéis de acuerdo con el uno a otro, pero no dejéis que eso rompa vuestra alianza."
"Hmph, la culpa la tiene este idiota por entrometerse y decir cosas sin sentido." Protestó Saber señalando acusadorente a Ichigo.
"¿Qué has dicho?" Espetó Ichigo de nuevo reanudando las hostilidades.
Urahara suspiró. Estaba claro que esto iba a ser un poco difícil. "Parad un momento, por favor. Así no lograréis ir a ninguna parte." Pidió el comerciante con la esperanza de que no empezará otra pelea. "Como dije, se que tenéis vuestros puntos de vista, pero no dejéis que tales cosas rompan vuestra alianza."
"¿Y qué sugieres que hagamos?" Preguntó Ichigo no viendo el punto por donde quería ir el tendero.
Urahara se quedó pensativo mientras buscaba una solución para poder unir a estos combatientes que se comportaban como críos que se peleaban por asuntos triviales de si mismos. Ambos eran guerreros por derecho propio, orgullosos y cada uno tenía su propia forma de pensar a cuánto de qué modo iban a combatir, lo cual generaba fricciones a cuánto a su relación.
La verdad es que la terquedad y preocupación de Ichigo por ayudar o entrometerse en los demás resultó ser un defecto importante que tal como dijo Saber, lo convertía en alguien débil y no se ganaba el respeto de esta última, y personalmente él estaba de acuerdo. Por otra parte, la terquedad, bravuconería y la falta del trabajo en equipo del caballero rojo también resultó ser un defecto importante para la relación entre Master y Servant ya que ninguno quería estar de acuerdo, y él mismo podía hacer algo para cambiar esa actitud de cada.
Pero eso no significaba que no tendrían que intolerarse por más tiempo, porque él sabía lo que todo guerrero necesitaba para conocerse mejor.
"Se me ocurre una cosa. ¿Qué tal si Saber-san y tú lucháis en una competición de Kendo?"
Por supuesto, esta propuesta tomó a todos por sorpresa.
"¿Qué estás diciendo?" Ichigo fue el primero en protestar por la idea.
"Tranquilos, tan solo será como un amistoso combate de exhibición para descubrir las habilidades de cada uno." Habló Urahara con un aire despreocupado antes de volverse hacia Ichigo. "Kurosaki-san, puesto que tú Servant te considera como alguien débil y sin valor, ¿por qué no le demuestras lo contrario y le muestra lo que sabes que hacer con el manejo de una espada?"
Ichigo no dijo nada mientras reflexionaba lo que el tendero pretendía hacer. La verdad es que no quería seguir su juego y entablar un pequeño combate con su Servant, pero lo que dijo el ex capitán era verdad y tenía que demostrar a esa rubia descarada lo que podía hacer. Tratándose de un combate como el Kendo, él podía hacerlo mejor que nadie, incluso tras haber perdido sus poderes de Shinigami y no haber vuelto utilizar una espada en 2 años, no significaba que haya perdido sus habilidades en el esgrima ya que todas sus experiencias en el pasado aún estaban grabadas en su mente.
"Y Saber-san." Ahora se volvió hacia la rubia. "El hecho de que tú no respetas a tu Master, lo entiendo perfectamente. Pero aún es demasiado pronto para llegar a dicha conclusión. ¿Qué tal si vosotros dos hacéis un pequeño combate de esgrima para descubrir lo fuerte que es."
Sin embargo, Saber aún seguía dudosa sobre las intenciones del otro rubio.
"¿Y por qué debería hacer eso?"
"Bueno, que sepas que Kurosaki-san es un chico bastante obstinado y no dejará de entrometerse una y otra vez cada vez que te veas en apuros. Quién sabe, a lo mejor él te sorprende al ver lo bueno que es con la espada."
Saber asimiló lo que dijo el sombrero y su mente se burló con incredulidad. ¿Ese mocoso sorprenderla con el manejo de una espada? Qué tontería. Ni que si fuera uno de los Caballeros de la Mesa Redonda de su Padre. No sabía porque iba a aceptar esa propuesta por algo así.
"¿Estás seguro de que esto es necesario?" Preguntó Ishida con preocupación.
"Por supuesto." Respondió Urahara con una sonrisa. "Es la única forma que se me ocurre para que Saber-san reconozca la fuerza y fortaleza de Kurosaki-san en un combate igualatorio con shinai."
Aun así, Ishida y Inoue no sabían decir si esto era una buena idea o no que tanto Ichigo como Saber se peleen entre si aunque solo se traté de un combate amistoso.
"Yo también estoy de acuerdo." Dijo de repente Saber. "No me interesa lo que este tarado tiene que demostrar, pero yo también tengo ganas de patearle el culo y hacerle comprender cual es su lugar."
Una marca de verificación se formó en la frente de Ichigo al escuchar el insulto y no pudo evitar querer también darle una lección por su arrogancia.
"¡Por mi bien, yo también pienso patearte el culo para que aprendas a no burlarte de mí!" Dijo Ichigo con tanta vehemencia como ella.
"Así se habla." Respondió la rubia con una sonrisa salvaje, impaciente de que esto pase.
De nuevo, Ishida e Inoue miraron incomodos a la pareja como estos últimos aún seguían mirándose desafiantes y se preocuparon de que algunos vayan a salir malheridos.
En cambio, Urahara solo sonrío para sus adentros.
Estos jóvenes de hoy en día...
Esto es todo por hoy. Sí, puse otra escena similar a Shirou y Arturia, aunque ligeramente diferente, espero que les hayan gustado. ¡Hasta el próximo capitulo.
¡Ja ne!
