Los amigos de Steve

Wanda y Visión habían estado hablando todo el tiempo mientras estaban sentados a la mesa. Steve en cambio llevaba media hora sin abrir la boca y parecía totalmente enfrascado con sus pensamientos mientras movía la cucharita dentro de la taza de café ya casi frío.

-Te pasa algo? – preguntó Wanda ya extrañada

Steve se pasó la mano por la cabeza y la miró: - Wanda, tengo una duda: Tus poderes son tuyos, te pertenecen, ¿o no? Utilizas el caos del universo y lo modificas a tu antojo, pero. El poder viene de ti. ¿Cierto? – Wanda y Visión sabían que la respuesta era larga y complicada.

-Sí, podrías decirlo así. La capacidad es mía.

-Nunca has querido saber si hay más personas como tú que pudieran utilizar la energía del universo?

-Sería una agradable sorpresa

-De hecho -Interrumpió Visión -es absolutamente posible que así sea, no hay razón para creer que Wanda sea la única con la habilidad para utilizar la energía como lo hace.

-o quizá de diferentes maneras -pronunció Steve aun moviendo su cuchara.

-Por qué? ¿Tienes sospechas de alguien? -Wanda no era la misma chica con miedo que todos habían conocido años atrás. La experiencia la había cambiado muchísimo. Desde que el titán loco había intentado acabar con toda la vida del universo, había perdido toda su inocencia. Pasaron muchas cosas terribles, pero Steve había logrado un cambio de vuelta en el universo cuando regresó las piedras del infinito en su lugar y realizo el "aquel pacto" con el Anciano. En las cuentas de todos ellos, ese momento era el año uno después de lo sucedido en Wakanda pero en esta versión de la historia, Thanos había sido decapitado por Thor y Visión había sobrevivido. "Exactamente como debería haber ocurrido desde un principio". Su cabeza había rodado por el suelo y ella misma había vuelto sus restos en cenizas. El universo se había salvado sin que muchos tuvieran conciencia de ello, pero a ella la vida le había cambiado porque había vivido la otra versión de la historia. Los Avengers se habían reunido de nuevo y ocupaban el complejo que anteriormente llamaban "hogar". Nat estaba viva y Steve había vuelto por una razón que jamás les había dicho. ¿Qué había pasado en su viaje? ¿Que había sido alterado y a qué precio?

Steve dejó de mover la cuchara y la miró a los ojos

-Quiero presentarte a alguien – le dijo – Es una persona que he conocido hace cosa de un mes. La he visto un par de veces y me parece que pudiera tener un potencial que desconoce. -Después de varios encuentros con Joelle, Steve estaba cada vez más intrigado con sus poderes.

-¿En serio? ¿Qué persona? ¿Dónde? ¿Cómo es? – la curiosidad de Wanda y Visión saltó varios niveles hacia arriba.

Steve respiro profundamente antes de contestar con una sonrisa tímida -Es una chica y puede manipular energía

-¿es amiga tuya o una sospechosa?

-Digamos que nos estamos haciendo amigos. No sé si tengo toda su confianza, pero creo que la estoy ganando. Ella tiene razónes suficientes para tiener miedo de sus habilidades.

-¿Y quién no lo tendría? Yo he pasado años teniendo miedo también.

-Pero tu has madurado, confías en tu fuerza, sabes como manipularla. ¡Es parte de ti! – La voz de Steve se volvió casi un susurro. – Ella no puede manipular completamente lo que hace.

-Puede aprender si quiere.

-No es tan fácil y por eso quiero que la conoscas. La energía que puede procesar no es como la tuya. Es la energía que nos pertenece a todos. Ella sólo la redirige. Lo mismo hace con las emociones a su alrededor. Es como un recipiente en el que las fuerzas que mueven a otros van a dar sin que pueda terminar de ordenarlas.

Visión estaba más interesado que nunca. - La has visto usarlas?

-si, varias veces, y me ha contado algunas cosas. Lo que mas me intriga es que tú nunca has parecido realmente afectada cuando conectas con la mente de otras personas, pero ella no encuentra nada agradable recibir las sensaciones de otros e incluso, la he visto cambiar con ellas; es como si no controlara al cien por ciento lo que entra en su cabeza y proviene de otras y creo que vivir eso diariamente cuando estas rodeado por quien sabe cuantas mentes enfermas en un universo tan loco como este debe ser extenuante.

-y que hace con esa energía? -Visión tomaba la mano de Wanda bajo la mesa.

-Usualmente la repele formando una especie de escudo con ella, pero como dije, a veces puede manipularla. - Steve hizo una pausa y pensó en lo que hiba a decir. -Una vez vimos un grupo de chicos de quince años furiosos con un arma discutir con otros, cuando me acerqué a desarmarlos me di cuenta que no era cualquier pistola y no era sólo una, estaban más que bien armados. No sé como lo hizo, pero los mantuvo quietos y los tranquilizó hasta que tuve todo bajo control.

-Manipulado su voluntad?

-"sus emociones", Joelle alteró el estado de ánimo de los chicos por un determinado tiempo.

-Jolle? bonito nombre – apuntó Visión

-pero no tardó mucho en mostrar una reacción, algo salió mal y ... ella cambió con la energía absorbida del grupo. - Steve había visto algo más que no le había gustado nada pero no lo contó en esta versión de la historia pero en ese instante sintió un repentino frío bajo la piel

- ¿piensas presentárnosla? – preguntó Visión

-de hecho, no pensaba hacerlo tan pronto, pero lo que pasó con los chicos y algo después me hizo cambiar de opinión.

- ¿Qué pasó?

-Aún no puedo decirlo. Le prometí no hablar mucho de sus cosas, pero me temo que pudiera estar en problemas. – Steve se levantó de la mesa y se tomó de un golpe el café frío para luego dejar luego la taza sobre la barra de la cocina. – Me voy, tengo una cita

-Con Joelle? -preguntó Visión

-no -El rostro de Steve se tornó preocupado. - Con Bucky.

Esa tarde Steve se fue a ver a Bucky y como cada viernes se fueron al Thaibox donde un chico alemán se empeño en entrenar al mismo ritmo de musica por horas. Entonces, completamente artos salieron a caminar por ahí. Un impulso lo hizo guiar sus pasos hasta el parque donde solía ver a Joelle. Como siempre, Bucky estaba callado y parecía tranquilo pero la sensación de que algo andaba mal persistía en la cabeza de Steve.

Era verano, el aire cálido y húmedo hacia a la gente reunirse en los sitios como ese para gozar de los cafés a cielo abierto. El sol se había terminado de poner y en la obscuridad brillaban las guirnaldas de lucecitas que colgaban sobre las mesas y sillas de los bares cercanos. Entonces la vio caminar en sentido contrario. Joelle llevaba un vestido corto y ligero y el cabello le caía a ambos lados de la cara. Se había puesto guapa y aunque a él siempre le había parecido bonita, en ese momento, en cuanto la vio le subió el color a las mejillas. Ella caminaba con un par de amigas y mientras reían distraidas . Entonces ella sintió su mirada y levantó la vista directamente a sus ojos. Steve sintió que el piso se movía bajo sus pies cuando le sonrió de esa manera que jamás se le olvidaría. Quiso caminar hasta a ella pero recordó que Bucky iba con él y lo pensó un segundo: "Bucky", "si alguien tiene que conocer ahora a Bucky esa es Joelle". Entonces miró a todos lados Buscando a su amigo, que había dejado dos pasos atrás.

-Ven conmigo Bucky! – dijo con lo que pareció una orden. Detrás de él, Un Sargento Barnes con cabello atado en una coleta tras su cabeza y con una prótesis mucho menos llamativa que su usual brazo de metal lo siguió cabizbajo.

-Joelle! Que gusto! – Atinó a decirle cuando la tuvo frente a él.

-hola Steve -Joelle sonrió otra vez y le dio la mano como siempre. Sus amigas vieron a los dos hombres llegar pero su reacción fue mas lenta de lo esperada. Al parecer, Joelle nunca había comentado nada sobre su nuevo amigo y ellas no parecieron interesarse en el par de hombres.

-Disfrutando del fin de semana?

-En realidad salimos tarde del trabajo y aprovechamos para tomar algo antes de irnos a casa. - Joelle presentó a quienes resultaron ser sólo colegas de la oficina.

-este es mi amigo … - Steve sabía cual era la versión oficial sobre la identidad de Bucky pero sintió una corazonada. –"James" – Oír su nombre real hizo saltar a Bucky asombrado y luego de lanzar una mirada interrogativa a Steve por haberlo dejado en descubierto, se acercó a Joelle para ofrecerle su mano dudoso. Joelle ni siquiera miró a Steve en ese momento, nunca habían hablado sobre él, pero ella parecía siempre ir un paso adelante con todas las intuiciones. – Hola James, mucho gusto. – Su sonrisa fue la mas amplia, franca y refrescante que había visto desde que la conocía. Bucky no estaba muy seguro de lo que ocurría, pero no solían decir nunca su verdadero nombre cuando alguien preguntaba. -James, esta es Joelle, nos conocimos hace poco. -Steve se dio cuenta que Bucky había dejado de escucharlo, sus ojos miraban interrogatorios a Joelle porque cuando le dio la mano tuvo la sensación de un abrazo completo y se sintió expuesto. Ella le sostenía la mirada y por un segundo, no supo si la sonrisa que le regalaba era verdaderamente para él o ella veía a otra persona en su lugar.

-Vas a ahora a tu casa?

-Yo sí, mis colegas me acompañan a la estación y se van a seguir a un bar pero yo no estoy para una larga desvelada.

-Si quieres te acompañamos. – EL se había vuelto apremiante y Bucky se dio cuenta que a diferencia del Steve de siempre, reservado y calmado, con Joelle parecía de pronto realmente animado.

-ok! Vale! – Joelle también estaba igualmente animada así que terminó por despedir a sus acompañantes y se acercó de nuevo hasta ellos. Steve puso cuidado de colocarla entre ambos para que pudiera surtir efecto lo que tenía en plan. Habían caminado unos cien metros cuando de pronto se le ocurrió una idea.

-James y yo vamos por algo, estas segura que quieres irte ahora o te gustaría acompañarnos un momento?

-No quisiera estorbar, si es plan de hombres mejor debería..

-Ustedes podrían tomar algo, yo voy al otro lado del parque hasta el kiosco de revistas y regreso en un momento con ustedes. – interrumpió Bucky mientras se disculpaba y comenzaba a caminar.- No tardo!

Steve no podía creer lo rápido que se le había escapado, aún estaba pensando si Bucky realmente regresaría cuando cayó en la cuenta de la forma en que Joelle se había quedando parada mirando mientras se iba; los brazos caídos a ambos lados y el gesto de ánimo se había esfumado; estaba claramente estudiándolo mientras se iba y él prefirió no interrumpirla, esa noche no volvió a ver a Bucky hasta que ella se había retirado. La había acompañado hasta la estación y luego lo había llamado para encontrarse de nuevo en el parque. Se sentía enfadado, estaba tratando de ayudar a Bucky pero él bloqueaba todo contacto con otras personas. Steve entendía que tenía miedo de ser juzgado pero ni siquiera estaba intentando construir una vida de nuevo.

Tres meses después del primer encuentro entre Joelle y el Capitan, ellos ya habían establecido una especie de rutina en la que se reunían una vez por semana. Ambas partes parecían igualmente interesadas por conocerse mejor y pasar algún tiempo juntos. Steve había comenzado por citarla en los alrededores del lago o el parque, pero pronto habían terminado visitando otros sitios. Joelle podía percibir que Steve tenía mas razones que una simple amistad e interés personal para estar con ella, podía sentirlo cuando hacia preguntas, él intentaba medirla como ella lo había hecho en un principio con él y podría decirse que era bastante bueno haciendo conjeturas. A ella le gustaba su personalidad, era atento y caballeroso, tendía a meditar las cosas varias veces antes de emitir un juicio, hablaba con autoridad pero conservaba una calma sacada sólo de la boca de un abuelo; en definitiva, estaba sacado de otro siglo pero lo fascinante era cuando ella pillaba su mirada poniendole toda su atención y lograba sacarle un par de sonrisas o volverlo jóven por un par de minutos. Por último, se había dado cuenta que era mucho mas atractivo que en los medios: alto, con los músculos bien marcados bajo la camisa y siempre aseado y vestido de manera casual, llevando su par de lentes pasados de moda con los que intentaba encubrirse. Si al principio había estado despierta y con la defensa en alto, siempre con un gramo de desconfiaza y midiendo la situación, al final había terminado por relajarse y alegrarse de la suerte de haberlo conocido. Se había convencido que no era un hombre perfecto porque podía ser terco y testarudo, algunas veces algo inflexible con los cambios que se habían dado en el mundo durante los últimos cien años pero en el fondo tenía un corazón que tendía a disculpar siempre los errores humanos. A veces aparecía con el ceño algo fruncido por preocupaciones, pero al transcurrir de minutos parecía dispuesto a relajarse y olvidar las complicaciones del día.

Por su lado, a Steve le encantaba estar con ella; para ser una persona diariamente atormentada por energías provenientes de otras personas, parecía llevarlo bastante bien, era de un carácter bastante afable y se mantenía positiva aún ante las perspectivas más sombrías de los temas de los que hablaban. Quizá esa era su arma secreta "al mal tiempo, darle buena cara". Se inclinaba por opiniones que favorecían y dejaban en duda hasta las peores intenciones de los humanos y si tenían algo en común era que ambos parecían proteger las debilidades de la gente, aunque a veces las disculpas para sus errores no lo convencieran ni a ellos mismos. Pero lo que más le gustaba era la diferencia que encontraba entre ella y las otras mujeres en su vida: Sharon era una agente de armas tomar; Nat era lo mismo que su hermana y era una guerrera además de ser, junto a Bucky, una de las personas que honestamente más amaba y le importaban en su vida; Wanda había dejado de ser la jovencita que había cuidado desde Sokovia y que había visto madurar no exactamente de la mejor manera desde su huida en Berlín. Luego estaba Peggy … a quien había perdido para siempre el día en de su encuentro con el Anciano cuando hicieron aquel trato. Joelle no era un arma de guerra, no era una stratega ni sabía lo más minimo de defensa. Fuera como fuera su historia, no parecía haberla endurecido como a las demás. Le gustaba su espontaneidad y que aún pudiera sentir miedo y fragilidad.

Una noche se dejaron llevar hasta la calle de los teatros donde visitaron un musical malísimo; sobre el escenario se desarrollaba una historia en la que los gritos eran mas frecuentes que la buena musica. El clímax fue el momento en que durante el espectáculo un dragón salió en escena y rugió emitiendo una explosión que retumbó por todo el teatro; en es momento ambos no pudieron retener más su decepción y tras un cruce de miradas soltaron una carcajada que desembocó en un llanto de risa y provocó su expulsión del teatro. Steve creyó que era lo mas mal educado que había hecho en mucho tiempo, pero se alegró de poder salvar sus oidos y el resto de la noche cuando decidieron ir a cenar a algún sitio cercano. Caminaba juntos por una ascera mientras pensaba en lo bonita que ese día Joelle se veía y en el motivo por el cual se habria puesto tan guapa cuando se le ocurrío lo impensable:

-vamos a las Tapas de Smith! - Entonces, sin dejar de caminar, le pasó el brazo por el suyo y la guió en cierta dirección.

-bueno, si ya estamos en la calle – Joelle no solía negarle nada, siempre estaba de humor para hacer algo que fuera divertido, aunque lo que normalmente a él le pareciera divertido fuera, según Wanda y Wilson, terriblemente aburrido.

-Esta no muy lejos, cinco calles quizá, algo largas, pero llegamos caminando. Seguro esta Sam por ahí

-Sam? El Sam que trabaja contigo?

-si, ese mismo. Le encanta ese lugar, la música es excelente. Bueno, no es que yo sea el experto en música pero él si es un experto y si él lo dice, debe ser buena. He ido algunas veces ahí y el ambiente es bueno.

Ambos caminaron hasta el sitio y entraron a un local con luces cálidas y el aspecto de Pub en el que las mesas pequeñas permitían sentarse o quedarse de pie junto a ellas. Estaba bastante concurrido y la gente empezaba a mover las pocas bancas de lugar para hacer más espacio donde ya no cabía nadie. Un hombre en la barra se movía al ritmo de la música y cantaba mientras extendía las cervezas..."and I want you, We can bring it on the floor You've never danced like this before We don't talk about it Dancin' on do the boogie all night long Stoned in paradise..."

En un sillón reservado encontraron a Sam, pero no estaba sólo. A su lado, una mujer de cabello rojo y preciosos ojos brillantes tomaba de una de cerveza mientras hablaba complaciente con una joven que a su lado era abrazada por su pareja. Steve pareció agradablemente sorprendido.

-Pero quien tenemos aquí? –sonrió levantando la voz mientras la soltaba para abrazar a la mujer de cabello rojo que se había puesto de pie en cuanto lo vio.

-Wanda fundió la puerta de su habitación así que no tuvo más que decidir entre esperar afuera o venirse con nosotros mientras la cambiaran. – Explicó el hombre rubio junto a la chica.

-Visión! – Steve le dio la mano y lo palmó en la espalda mientras la jóven citada se acomodaba en el sillón para hacer lugar al recién llegado.

-Sam! Nat! Wanda y el Señor Visión! Steve señaló a todos sus amigos mientras se movía para colocar a Joelle frente a ellos. Ella intentó sonreír, pero aquello que salió de su rostro fue mas una mueca de asombro al conocer al equipo casi completo de su amigo.

Nat la miró sin cambiar su sonrisa, pero su interés era más que palpable, sobre todo, porque Steve ya le había contado de ella. Acto seguido, todos terminaron de hacer espacio y se acomodaron en los sillones y bancas frente a una diminuta mesa llena de bebidas. Joelle seguía animosa las pláticas generadas cuando de pronto sintió la mano de Nat posarse sobre su rodilla y sintió que estaba siendo recurrida por una verdadera autoridad. Nat era lo que ella encontraba más parecido a una hembra alfa que cuidaba de su familia, en especial de Steve. Habían pasado tantas cosas juntos que era difícil imaginarlos separados en opiniones y reacciones. Ella no lo sabía, pero hacia mucho tiempo que Nat había adoptado a Steve como su contraparte, su compañero de equipo, su hermano, su pareja en las misiones y en privado, lo había convertido en su talón de Aquiles. Steve había estado sólo por demasiado tiempo, le había confiado su vida en muchas misiones, había enfrentado a sus propios amigos por defender a Bucky y se había echado gobiernos enteros encima con esa decisión; él había entregado las gemas a sus respectivos sitios sin ayuda alguna y había hecho lo inimaginable: había canjeado la posibilidad de hacer una vida propia por obtener la suya. El anciano había hablado de una oportunidad posible y él la había buscado: un viaje para Nat al presente. Él había aceptado y con ello había agotado sus viajes. No fué él el que depositó la última gema en su lugar. Én su lugar, había regresado con Nat al presente y había sido el Anciano quién haciendo uso de gema del tiempo había concluido la misión. Nat era la razón por la cual Steve había regresado de aquél viaje y eso significaba el mundo entero para ella.

-¿Desde cuando te juntas con tipos como este? -Le preguntó ella a Joelle con una sonrisa muy suya.

-uuf, hace semanas, meses creo. -Su spresencia le estaba imponiendo bastante respeto y Joelle no estaba segura de ser bienvenida aún en ese sillón. Más bien, toda la noche le parecería estar en el banquillo de sospechosos.

-No sabía que estabas mejorando tus amistades Steve; eso de pasar los días sólo con veteranos centenarios de guerra no es saludable.

-Hago lo que puedo. – Sonrió Steve y parecía tan contento que Nat se tranquilizó porque lo vió feliz y eso estaba bien.

-¿Estas desde hace mucho en la ciudad? – le preguntó entonces

-un par de años. – vine a estudiar pero terminé y me he quedado haciendo prácticas y luego trabajando.

-Que bien, ¿a que te dedicas?

-Historia del arte!

-oh! ¡Entonces te gustan las antigüedades! – se rió mirando a Steve

-estas en el lugar correcto. – Sam exclamó palpando a su amigo por la espalda de nuevo.

Joelle quiso evitarlo pero se puso colorada de pena, otros se hubieran dado cuenta pero las luces cálidas del lugar evitaron que alguien, excepto Nat, se percatara de su reacción. Steve hizo una mueca graciosa mientras sostenía su cerveza frente a él y mientras tanto, nadie se percataba de que sus manos empezaron a sudar.

-Ten cuidado! Steve podría ser aburrido hasta para una historiadora, pero seguro debe tener bastantes temas de plática para los que ven belleza en el pasado y si te gusta la misma música que a él... – le dijo Nat al oído para luego giñarle un ojo.

-Sólo somos amigos – Contestó Joelle con su más calmada expresión, pero Nat le palpó de nuevo la pierna mientras decía relajada: ¡Eres una chica muy dulce! Pero no se te ocurra aceptarlo como tú capitan, es un ogro al que le encanta comandar y dar lecciones.

-No tiene porque trabajar para el capitán! - Visión había colocado de nuevo su brazo alrededor de Wanda. Él fue el único miembro del grupo que no pudo reconocer ella esa noche porque la forma humana que había adaptado lo mantenía camuflado todo el tiempo.

Nat le diría esa noche a Steve que le gustaba Joelle, parecía una chica dulce, quizá, demasiado dulce y frágil para él, tanto que quizá terminaría espantada con su estilo de vida. Steve la miro y pensó que si bien, Joelle podía parecer ser dulce y simpática, ella podía hacer lo que nadie más en este mundo: había burlado a la Viuda negra haciéndose pasar por inocente.

Joelle y Steve siguieron reuniéndose por un par de días más. El no había dado más explicaciones a Nat o los otros a cerca de ella, pero algunos detalles de lo conversado con Wanda y Visión habían salido a la luz. Steve supuso que lo mejor sería contárselo porque le gustaba mucho estar con ella, pero con Bucky tenía mas que suficiente de verdades a medias.

-¿Cómo esta tu amiga Joelle? -le preguntó una mañana Nat durante el desayuno antes de comenzar un entrenamiento de rutina en el complejo Avenger.

-Bien, esta bien pero no la he visto esta semana. - Contestó él dándole una pausa a su platón de cereales.

- ¿Es cierto que maneja energía y emociones?

-Si, es cierto

- ¿Qué hace con ellas?

-un escudo! – Steve disimuló tener prisa

- ¿Nada más?

Steve sabía que si había otra persona capaz de ver con precisión en su estado de ánimo esa era Nat.

- ¿Nat? ¿tienes dudas?

-puede hacer que la gente enfadada se calme, es lo que oí decir a Wanda,

- ¿te contó lo que le dije de los chicos con las armas?

-si, pero algo no me cuadra

- ¿Qué cosa? – Steve estaba a punto de irse, pero decidió quedarse

- Si manipula las emociones y energía de otros en su contra para poder defenderse … ¿Por qué se quedó ella misma sin energía?

-A lo mejor tiene un límite, ¿no crees? Eran tres chicos y estaban atacando a otros tres. Estuvo controlando a los seis al mismo tiempo mientras yo los desarmaba.

- ¿Usando su propia energía? ¿Por qué no uso la de los atacantes para hacer un escudo?

Steve se acercó a la mesa de la cual se ya se había retirado y apoyándose con ambos brazos justo frente a Nat, que aún estaba sentada le dijo:

-Nat, ¿sabes de que me he dado cuenta? Nada bueno puede salir de algo malo. No hay forma de convertir algo retorcido en algo de provecho.

-¿Qué quieres decir?

-Que Joelle no quiere usar la energía de los demás en su contra. Una cosa es que se decida a hacer un escudo para defenderse y otra que organice un contraataque con la energía negativa de alguien. Si el empleo de esa energía siempre se conserva proporcional entonces lo que ya es maligno pudiera ser iguamente desastroso.

-Te lo ha dicho ella

-de alguna forma lo ha intentado, pero yo tambien lo he visto. Lo ví después de lo que pasó con lo chicos y no se lo conté a nadie.

Nat empezó a temer por él. Steve estaba realmente entusiasmado con esa nueva amistad. – Steve, siéntate y dime.. – El se sentó y la miró algo triste.

-Dijiste que era una chica inocente

-¿No lo es?

-Si lo es, pero a lo mejor las categorías malo o bueno no aplican de manera absoluta. Después de que dejamos a los chicos atrás empezamos a caminar unas cuadras y no estábamos alerta. Cuando nos dimos cuenta que uno nos había seguido era demasiado tarde, él arrojó un coctel explosivo cerca de nuestros pies. Joelle utilizó su escudo pero había pasantes cerca y un hombre que llevaba a sus hijos por la calle fue alcanzado. Joelle vió la sangre en su rostro y entonces la ví levantar su mano… - Nat escuchaba atentamente tratando de imaginarse la escena -levantó los vidrios del piso de la misma manera que hace el escudo y los arrojó al chico justo cuando este estaba por lanzar otro coctel.

-¿lo hirió?

-El hombre estará bien pero el chico seguramente estará marcado para toda su vida.

-y ella evitó una segunda explosión.

Steve no estaba tan seguro, la reacción de Joelle había sido emocional y mas parecida a un ajuste de cuentas que una defensa medida. Por unos segundos, su nueva amiga había dejado de ser la jóven dulce que creía que era y su aspecto también había cambiado, estaba casí seguro que por unos segundos no había visto el iris en sus ojos y su rostro había perdido color. Quizá no había escupido saliva por la boca como aquella mujer del tren pero la Joelle que vió no tenía nada de inocente.

-¿Steve? ¿Han hablado al respecto?

-lo hemos hecho. Joelle sabe lo que la enegía de los demás le hace. Si la energía es buena, ella la absorbe y la redirige. Como las buenas acciones, no hace ruido pero se multiplica.

-¿y si es negativa?

-Intenta rechazarla, para eso creó el escudo. Pero a veces… pierde el control. Es como si la carcomiera por dentro y ha pasado años tratando de balancear las energías que recibe porque está consciente que si algún día sucediera algo grave su reacción pudiera ser fatal para alguien.

-Pero cuando estaba contigo parecía como sacada del país de las maravillas, brillaba de alegría y frescura.

-Si, eso mismo pienso yo

-y ahora que lo pienso… tu también parecías brillar.

Steve se quedó pensativo un momento.

-Steve, a lo mejor ella absorbe tu energía y la hace feliz. Eres el tipo más bonachón que conozco... tu energía es contagiosa.

Steve sonrió. – Noo! No lo soy -Entonces Nat extendió su mano hasta una de las suyas y le dijo:

-dímelo a mí!

Steve sonrió melancólico. Estaba feliz de ver a su amiga a su lado, llena de vida y contenta, con la familia que ella amaba. – Es bueno tenerte aquí Nat, no sé que habría sido de mí si no lo hubiera logrado. – Pero sí lo sabía, sólo que no hubiera podido vivir feliz con ello.

Steve siguió viendo a Joelle varias semanas más, pero jamás había vuelto en pensar en hablar de los sentimientos de Bucky con ella. No quería presionarla para que diera un vistazo en la terrible historia de su amigo y tuviera que sentirla con lujo de detalle en su cabeza. También sabía que Bucky no aceptaría, sabiendo lo que Joelle podía hacer con un simple apretón de manos, volver a encontrarse y pasar tiempo con ella tan fácilmente.