El fuego
-Cap? Estoy llegando– se oyó la voz de Tony por los interlocutores que el equipo llevaba durante la misión. Hacia cincuenta minutos que habían recibido el reporte de una situación delicada en un internado para hijos de gente acaudalada en las afueras de la ciudad. Había rumores de un posible atentado en los siguientes días, pero el asunto era mas complicado que implementar un dispositivo de seguridad. Los servicios secretos temían que las informaciones no fueran completas y que, en realidad, el atentado, lejos de ser lo esperado de cierto grupo terrorista, no se basaría en armas de fuego, sino de algo más elaborado y además, ya habría comenzado. ¿Un virus en expansión?, ¿envenenamiento?, ¿algo de origen cibernético? Tony recibió la llamada y casi al mismo tiempo se reportó la ausencia del director escolar e irregularidades con el personal de la escuela. El primero había salido con prisa de la ciudad en un vuelo con dirección a Alaska y uno de los maestros se encontraba en el edificio con síntomas de intoxicación; otro más había muerto posiblemente a causa de la infección por una bacteria o virus algunas horas antes. El personal en la misión temía que algunos alumnos ya hubieran contraído la misma infección y estos habían sido llevados a la capilla del colegio, un edificio del siglo XIX recién pintado y remodelado. En el amplio sótano había un salón donde los alumnos solían recibir clases de música y una sala de descanzo, ahí se suponía que aguardarían hasta que los servicios sanitarios reconocieran el virus y establecieran el proceder. El resto de los chicos había comenzado a ser despachado a sus casas y ahora era un total de quince, el número de los que permanecían en cuarentena dentro del edificio de la capilla.
-Estoy en el colegio Tony- contestó Steve mientras se alejaba del equipo de respuesta reunido en el estacionamiento, lejos del edificio principal. – Espero que no hayas puesto a nadie manejando como loco por la autopista.
-¿Has entrado a la capilla?
-Negativo. La teoría de un virus altamente contaminante ha puesto a todos en guardia. No me dejarán entrar por las buenas pero hay algo significativo en la lista de nombres de los que aún están adentro: todos son hijos de diplomáticos o políticos.
-Yo no pienso pedir permiso para entrar, lo sabes, ¿verdad? Tony frenó su convertible justo a su lado cinco minutos después. -No estoy tan seguro de ese virus Cap. - ¿Qué tal si nos quieren mantener a todos afuera y a distancia mientras algo pasa en esa escuela?
-Tiene sentido, no se han encontrado artefactos explosivos en la zona, los jardineros y los cocineros de la escuela han sido interrogados y nadie se ha percatado de presencias inesperadas.
-¿Dónde esta Wilson? -Tony siempre se ponía nervioso cuando había niños de por medio en las misiones y después de lo de Morgan su capacidad para mantener la cabeza fría en esas situaciones había empeorado.
-Rumbo a Alaska con Wanda.- Contestó Nat por sus espaldas haciéndolos girar a ambos al mismo tiempo.
-¿Crees que lo alcance antes que desaparezca? Estoy seguro que el director se esta poniendo a salvo de algo grande y esta pensando esfumarse en algún punto cercano a Siberia.
-No -Tony estaba confiado de que Wilson lo encontraría primero y Wanda le sacaría la información necesaria de la cabeza. – No vamos a dejarlo salir de este continente.
Algunos minutos después, los quince alumnos que aún seguían en el colegio se habían cognregado en la sala de descanzo del sótano y por la puerta abierta de la capilla salió no sin bastante pesar uno de los maestros. Estaba en malas condiciones y sus fuerzas apenas le alcanzaron hasta llegar a donde los servicios de emergencia lo recogieron en camino de salida hasta ellos. Tres elementos completamente enfundados en equipo de aislamiento se hicieron llegar hasta ese punto y regresaron con el hombre. El resto del personal permaneció a distancia y el hombre fue depositado en un vehículo que partió de inmediato.
Dentro de aquella ambulancia, el Maestro de Música, Adam Thasenki murió cuatro minutos exactamente después de que le fuera instalado un respirador. En su brazo izquierdo encontraron escrito con tinta de marcador indeleble un mensaje:
"El fuego llueve y purifica"
Thasenki sólo pudo abrir la boca para pedir una cosa: "Lo van a encender"
Tony recibió la llamada directa con la información, ahora sabían que los chicos no estaban sólos en el edificio; medio minuto después Wilson se comunicó desde Alaska.
-Malas noticias … el director está muerto. – El avión se estrelló en las montañas, o mejor dicho, lo estrellaron. Wanda no puede hacer nada más. Regresamos enseguida. Visión buscará información en la zona de la caída del artefacto.
-Esto se está alargando innecesariamente Tony. – Steve miraba en dirección a los padres de los chicos y a los agentes que habían acordonado la zona.
-Wanda llegará en horas y yo no encuentro más sospechosos. He hablado con todos -gruño Nat.
-Necesitamos una pista para más seguridad. -Tony buscaba con ayuda de satélites por algo que no cuadrara en la escena. - Algo que nos pueda decir que esta pasando ahí abajo. Sabían de la existencia de un tanque de gas y un contenedor de aceite en el área de los edificios. Ambos habían sido llenados recientemente después de la renovación.
-Los padres se están poniendo nerviosos y quieren acciones, pero no podemos poner a los chicos en peligro. -Nat veía como la histeria empezaba a apoderarse de las familias de políticos y diplomáticos importantes. Una mujer joven no paraba de gritar el nombre de sus dos hijos que se encontraban en el edificio mientras otros padres vociferaban para que se callara. Del edificio no había reacción alguna desde que el maestro había salido.
Steve se mordió los labios y se pasó la mano por cabeza. -ok, se me acabó la paciencia. Tony, dame un segundo.
-¿Qué vas a hacer? – Tony lo vio sacar su teléfono privado de un bolsillo. -La última vez que lo usaste llamaste a un indeseable.
-¿En serio? Yo pensé que habías meditado mejor las cosas. – Steve se alejó de Tony con Nat siguiendo a sus espaldas.
-¿Para qué lo quieres? -preguntó ella de mala gana. -Las puertas del colegio están abiertas, el problema no tiene nada que ver con hombres armados detrás de ellas. Si no entramos y ellos no salen es porque es ovio que alguien está esperando que eso sea eso exactamente lo que hagamos
-Exacto! Nos están invitando a cometer un error. Los chicos pudieran estar infectados y se les esta acabando el tiempo. Si entramos por ellos, el edificio arderá y ellos también ganan. Están jugando con nosotros y no sabemos ni siquiera donde hay explosivos o cuantos enemigos hay adentro porque el último que salió de ahí está muerto.
-¿Bucky sabrá que hacer?
-No, él sabe a quien traer -Steve presionó el teclado del teléfono.
Joelle estaba en pijama disfrutando de un té y tecleando en su ordenador cuando el timbre de la puerta en el pasillo sonó y al al mismo tiempo era golpeada varias veces. Alguien ya había entrado al edificio y estaba en el pasillo buscándola. No fueron los toques en la puerta, ni el timbre que sonó lo que le helo la sangre, era la energía que irradiaba por la puerta entera la que la espantó. La ojiva era inservible y Joelle lo pensó unos segundos antes de abrir; luego optó por preparar su defensiva y giró la perilla.
- ¿James? -su asombró fue por partida múltiple cuando lo vió frente a ella: en primera, no lo había visto de nuevo desde aquella vez en el parque en que se fue como espantado por ella después de saludarla; en segunda, llevaba puesto el brazo de metal y no parecía tan relajado y por último, no sabía cómo había llegado hasta donde vivia ella o porqué.
-Joelle, Steve necesita un favor. No tenemos tiempo, tengo que llevarte hasta dónde él está.
-¿Favor?, ¿Está bien él? - que pregunta más tonta! Estaba hablando de Steve Rogers y no de una persona cualquiera con un oficio cualquiera.
-Te digo que no hay tiempo, sígueme. – Bucky estaba ya girándose para bajar por las escaleras del pasillo fuera de la vivienda.
Joelle sabía que Steve confiaba completamente en Bucky, sí el decía que era un buen hombre, entonces era un buen hombre, pero ella había sentido cosas fuera de lo común cuando lo conoció y le dio la mano. Sabía pocas cosas de él, como el hecho de que había superado una historia muy dificil y ahora había disfrutaba la calma de su retiro. Pero Bucky no estaba estable como lo decía Steve, ella percibía emociones que más bien parecían las de una camara de torturas que las de un anciano disfrutando la pensión, pero sí Steve lo enviaba por ella, era que realmente pasaba algo grave. Ella no era un arma de guerra, no peleaba como ellos y lo último que deseaba en su vida era tener las manos manchadas de sangre porque esa sensación ya la había tenido hace tiempo y no quería volver a sentirla nunca más.
Joelle se puso los primeros zapatos que encontró junto a la puerta y jaló el suéter largo, más viejo y sin botones que se encontró en el perchero; tuvo que regresar una vez para recoger las llaves que había olvidado y bajó las escaleras tan rápido como pudo. Abajo estaba Bucky con un auto justo frente a la puerta del edificio y ambos salieron rumbo a donde Steve. Por su parte, Bucky no sabía exactamente lo que pasaba pero no importaba. Sólo una verdadera emergencia podría provocar una llamada como esa de Steve, de hecho, era tan solo la segunda vez que lo hacía.
-Vamos a entrar Romanoff – Dijo Tony alertándola para que se preparara
-Steve y tú? Los cubriré entonces
- No vamos a usar la puerta, sería muy ovio, ¿No crees? ¿Listo Cap?
-te pedí solo unos minutos mas Tony. – Steve miraba hacia el camino que se perdía tras una arboleda cuando de pronto vio las luces de un auto acercarse. Los guardias de seguridad no lo dejaron proseguir, pero entonces "ella" abrió la puerta de lado del acompañante y bajó. Lo había visto de lejos y reconocido con su uniforme, aunque no tuviera en ese momento el escudo en sus manos. Era la primera vez que lo veía con mascara y montura completa, pero había aprendido a reconocer su figura. Esa noche sintió la sensación de autoridad que Steve enfundaba a los que trabajaban a su lado, tanto así que cuando Steve dió la señal para que la dejasen pasar, ella comenzó a caminar hacia él como niña obediente mientras el resto de los presentes se habían ido retirando del espacio a su alrededor sin titubear.
- ¿Qué es esto Rogers? – A Tony le incomodó bastante ver a la desconocida figura acercarse -¿Más civiles en la escena? ¿Una amiga de Wanda? – Tony aún no llevaba su armadura, pero en ese momento decidió que tenía suficiente de estar esperando y presionó su pecho. En seguida apareció casi frente a Joelle el mismísimo Iron-Man pero ella siguió caminando enfocada en algo. Si bien en principio se había dedicado a mirar en dirección de Steve, pronto su atención había sido convocada en otra parte, lejos de ellos, en los altos muros de la capilla. Ambos cruzaron miradas y ella cambió el rumbo de sus pasos hasta quedar frente al edificio, justo detrás del cerco de seguridad más cercano.
-¿Me vas a explicar Rogers? – El tono de voz de Tony no era amigable
Steve se acercó a Joelle y comenzó a hablar lenta y calmadamente porque se dio cuenta que ella ya estaba recibiendo información por su parte.
-Quince niños adentro, no sabemos cuantos captores. Hay un virus en el edificio o al menos, sabemos que ellos tienen el poder sobre un virus o bacteria. No podemos acercarnos porque recibimos un mensaje...
Joelle no contestaba, a lo lejos escuchaba las voces de los familiares esperando y los agentes en guardia, los sollozos y la tensión entraban como mareas por su cabeza y Steve miró sus ojos perder el color del iris mientras sus pupilas desaparecían y daban paso a dos aros obscuros que llenaban las cavidades de su, hasta entonces, limpia mirada. Iron Man decidió escanear su imagen y enviarla al sistema. -Oye, Falta un mes para Halloween!
-Vamos a entrar de todas formas Joelle, pero necesito que me digas que hay ahí adentro y que tan poderoso es. -Steve seguía calmado pero teniendo a Iron Man y Bucky en el mismo sitio, se sintió obligado a hechar rapido un vistazo para localizar a su amigo entre los autos de los oficiales que estaban en el segundo cerco de seguridad.
Una palidez extrema se apoderó de ella a pesar de que luego del verano su piel había tomado un obscuro color canela. Entonces Nat se reunió con ellos mientras explicaba:
-Nos dieron un mensaje: "el fuego llueve y purifica"
-No queremos entregar a la mitad de los niños a sus padres, vamos a entregarlos a todos y vamos a evitar que se lleve a cabo el atentado … - dijo Steve.
Joelle hizo un movimiento repentino para mirarlo boquiabierta. -Hay más?
- ¿Cómo que más? -Preguntó Nat. El viento empezaba a agitar sus cabellos al igual que los de Joelle.
Joelle miró de nuevo el edificio y el viento aumentó mientras se movía despacio con la palma de sus manos en dirección a la tierra mientras sus dedos tanteaban el aire y ella se miraba realmente estresada; luego giro el rostro hacia ellos y exclamo - Esto ya esta hecho
-¿qué quieres decir? -Tony gozaba de los últimos segundos de su paciencia -no hemos encontrado bombas en el lugar. No hay absolutamente NADA excepto los tanques de combustible y gas dentro del edificio, pero estos obviamente aún no han explotado ni dejaremos que lo hagan.
-O ya usaron el virus con todos! – Ese pensamiento le quitó a Nat también el color de las mejillas.
-Es el edificio!, ¡el edificio esta mal! Algo pasa con él- su voz era baja y seguía buscando ahora con la mirada en dirección a los jardines que se extendían a lo lejos enmarcados por una reja de madera recientemente pintada que se perdía al final en un bosquesillo. La mente de Joelle estaba siendo saturada por una turbulencia que los demás no veían.
-De que hablas? El edificio fue renovado, su estructura trabaja a la perfección, ya lo verificamos y es lo mas seguro que pudieran haber hecho. Hasta les sobró para pintar las fachadas de mi color favorito.
Joelle lo miró de nuevo sorprendida y después miró las paredes rojas a lo lejos. ¿sólo las fachadas?
En ese instante un aspersor automático de jardines se encendió del otro lado del parque donde se encontraba el edificio. El líquido mojaba la reja que se extendía desde el final del terreno hasta un costado de la capilla y en la mitad de la obscuridad un olor perceptible llegó con el viento.
-¿Qué es ese olor? -se exaltó Nat
-Es el agua – exclamó Joelle cuando otros aspersores se activaron.
-Eso no es agua -Gritó Tony mientras aparecía su máscara y Steve con un movimiento instintivo lanzaba a Nat con un brazo tras él.
-Joelle exhaló un gritó- llueve! - En ese instante el final de la cerca recién pintada del parquecillo se encendió en la obscuridad como una mecha que en segundos alcanzaría el edificio y. Los aspersores recién encendidos la empapaban de líquido inflamable.
-Los tanques! Gritó Steve
-no los tanques! ¡Las fachadas! -Gritó Tony mientras marchaba hacia la cerca encendida en su totalidad, pero antes de que apenas pudiera levantar el vuelo un muro de fuego había avanzado por el jardín recién mojado. No hubo tiempo de nada, los agentes en el área se cubrían los ojos y retrocedían y la muralla avanzaba en diagonal en dirección de la capilla. Tony podría conocer ahora la razón por la que Steve había llamado a Joelle porque ella , al contrario de quienes se ponían a salvo, instintivamente se adelantó con un par de zancadas y esperó al fuego que se acercaba mientras le plantaba ambas manos como resistencia a un empuje mortal. Las llamaradas rugieron y se revolvieron formando una estructura de varios metros de alto que se frenó a pocos centímetros de su rostro. Joelle la sostenía mientras su aspecto cambiaba en un instante del miedo a la furia y la miraba directamente. El viento aún llevaba al fuego en su dirección pero con la energía del campo que estaba creando conseguía detenerlo. Iron Man cambió el rumbo de su vuelo, primero dirigido a controlar el incendio y atravesó la puerta del edificio en busca de los niños. Nat fue tras él y Steve se dirigió a Joelle: - ¿Puedes detenerla ahí? Joelle no contestó, pero tenía una sonrisa extraña e incluso, con algo de malicia empezó a tararear una canción... mmm, mmm "Well you look like yourself But you're somebody else ...". Esto fue todo lo que él necesitó.
Steve sabía que Joelle aún actuaba de su lado pero en ese instante estaba tratando con otro ser que no era el mismo con el que él hablaba en las tardes de parque o con el cual sentía plenamente a gusto. "Well you look like yourself But you're somebody else Only it ain't on the surface Well you talk like yourself No, I hear someone else though Now you're making me nervous ...". No pudo mirar más al sitio donde los ojos de ese ser obscuro se encontraban y corrió a sacar al resto de los niños. Dos, tres, cuatro, aparecieron llevados por ellos. En un punto, Bucky aprovechó el caos formado y corrió tras Steve hacia el edificio. Entre los cuatro sacaron a todos los niños y cuando estuvo vacío el edifico Joelle cayó en la cuenta que no podía apagar el fuego sino sólo mantenerlo ahí mientras ella no se moviera. Las chispas empezaron a dañar su ropa y las manos sentían el ardor del calor. Era hora de ponerse a salvo!
Como si hubiera entendido el conflicto en que se encontraba, una figura la rodeo y tacleó rodando varios metros con ella lejos de la muralla de fuego que se adelantó y conquistó las fachadas de la capilla y el resto de los edificios.
Joelle sintió los golpes contra la tierra y el peso de la figura que la había sacado de los jardines. De reojo miró a Steve cuando corrió hacia ella y entonces alzó más la mirada para ver el brazo de metal iluminado por las llamas a unos centimetros de ella. James se incorporaba sin decir una palabra luego de dejarla a salvo en tierra.
Todo daba vueltas, no sabía donde estaba el piso o donde estaba el cielo. Las llamas a lo lejos daban vueltas como un tornado a su alrededor. A veces creía ver un árbol o un auto donde apoyarse para despegar la cara del piso, pero también los objetos se movían como si ella estuviera en una balsa en mar agitado. Cuando Steve intentó recogerla para llevarla hasta una camilla pensó que ni él mismo podía mantener el balance, pero era tan sólo ella quién percibía la tierra como si temblara. Hizo señas y le pidió que la dejara en el piso, necesitaba tiempo para reponerse. Jamás había hecho algo así antes. Sabía que podía hacer emerger escudos que frenaban el avance de personas y otras cosas. En su mente guardaba las imágenes de cuando era adoleciente y frenó una bicicleta antes de que uno de sus primos pequeños se estrellara contra un auto. En realidad, el poder que poseía había empezado a emerger mucho antes pero había dejado de tentar a sus limites algunos años antes cuando sin realmente desearlo, había ocasionado una desgracia. Se había enfado y había perdido el control y el resultado había sido fatal. Una semana después se había largado para siempre de su hogar y se había querido reinventar. Esto, no estaba en sus planes.
Había cerrado los ojos e intentado respirar lentamente, Steve estaba a su lado y había colocado un brazo bajo su cabeza a modo de apoyo y una mano la tenía sobre su espalda. Le estaba dando tiempo. Nat regresó con un equipo de oxígeno para colocárselo y la tomó por los hombros. Una buena carga de energía proveniente de ella la hizo reaccionar y entonces pudo aspirar profundamente y mirar de nuevo.
-respira esto! -Nat comandaba con tanta energía que no quedaba más que hacer exactamente lo que pedía.
-Sacamos a todos – le dijo Steve -Todos los niños están a salvo y son llevados a los hospitales – Sobre su cabeza empezaban a bajar los helicópteros de rescate que habían sido mantenidos a distancia.
Joelle sonrió y esta vez su semblante fue el de antes. Era ella de nuevo y Steve se alegró de tenerla de regreso. -Te deberíamos dar un trabajo.
- ¿Cómo susurradora de fuego? – Tony se acercó a ellos y se inclinó cerca de ella, aún llevaba la máscara puesta - ¿cómo estás?
-Excelente, me he fumado toda la pintura -Sonrió de nuevo. La cercanía de Tony le permitió absorber una parte de su sarcasmo.
- "Joelle" – exclamó él con voz clara. -Que nombre más Cool!
-Ahora ya sabes porque la mandé traer – Steve la sostenía aún, pero ella empezaba a incorporarse.
-aah si, a propósito, el taxista se puede retirar si quiere.
-taxista? Sacó a tres niños de las llamas -Steve siempre se ponía sensible con respecto a Bucky
-Esta bien Steve, podemos apuntarle los tres a su cuenta como saldo positivo, pero aún le falta para ser olvidado. Si bien no lo encontrarán más en los expedientes, hay gente ahí entre los agentes que están bien informados y a menos que Wanda les borre la memoria cuando llegue, alguno de ellos podría recordar quién es él.
Joelle ya estaba de rodillas frente a él -Satisfecho? -Tenía mechas de cabello sobre la cara, su color normal regresaba lentamente y las mejillas se le habían puesto coloradas por el calor cercano de las llamas.
-Gracias Joe – La voz de Steve llamándole cariñosamente Joe sonó como música en sus oídos. La energía de Nat a su lado y la presencia de Steve la habían hecho sentir rápidamente menos alterada pero aún le costaría ponerse de pie.
-De qué? -Steve la miraba para asegurarse de que realmente fuera ella otra vez y ella prosiguió preguntando. - ¿entonces están todos afuera?
-Sí, todos. Gracias a ti que nos diste tiempo
-Bueno, de hecho, ustedes hubieran encontrado cualquier otra forma. ¿Siempre lo hacen no? -En la noche y con uniforme Steve le pareció mucho mas atractivo que antes. Se había retirado la mascara al acercarse y aunque todos olían a quemado, ella podía percibir su olor propio cerca. -Ya me puedo ir a dormir? -Se acomodaba las mechas de cabello quemado mientras Steve y Nat decidían con la mirada entre ellos como proceder.
-Puedo decirle a Bucky que te lleve a casa, es hora de que él también se vaya.
-vale! ¡Mi UBER! – Ella intentó ponerse de pie y tanto Nat como Steve le sirvieron de apoyo.
- ¿crees que te sientes bien para eso?
-oh sí, nada más estoy algo mareada, pero Bucky es de fiar no?
Nat sonrió con melancolía, hacía muchísimo tiempo que conocía a Bucky, pero en aquel entonces no era Bucky ni tampoco era de fiar. Había aprendido a vivir con ese secreto porque Bucky no parecía reconocerla ni ella quería volver al pasado a recordar esos días. Si tuviera que confiar en alguien, posiblemente no sería Bucky.
Joelle camino entre ambos rumbo al auto, ahí la esperaba él con semblante tranquilo. Le abrió la puerta y ajustó el sillón a un lado del conductor para que tuviera espacio de recostarse en el camino.
-Gracias Bucky! -Steve se acercó y dio un ligero abrazo con palmada en la espalda a su amigo.
-Ya lo sabes!
-Lo sé! Siempre voy a contar contigo. – Ambos sonrieron, pero en sus sonrisas había algo de melancolía que a Joelle no se le escapó. Bucky estaba a punto de subirse al auto cuando un hombre saltó el cerco de seguridad que los separaba del resto de la gente y lo abrazó con ambos brazos como si fuera su salvavidas. El hombre tenía lagrimas en los ojos y entre ellas pronunció: -Los dos niños que sacaste primero eran mis hijos. – Bucky se quedó clavado en el suelo por la sorpresa, detrás del hombre Tony observaba la escena. Ambos encontraron imposible evitar cruzar sus miradas y después, bajando el cabeza primero, se inclinó y subió al auto.
Pronto dejaron atrás la columna de autos policiacos, fuerzas especiales y ambulancias reunidas en el lugar. El camino se tornó mas obscuro y solo las luces de su auto eran visibles frente a ellos. Bucky maneja en silencio con el ceño fruncido y la mirada fija en el horizonte. La mano aferrada al volante y el brazo mecánico apoyando la maniobra. Su cuerpo estaba tenso como el hielo y Joelle, sumamente agotada comenzó a percibir de nuevo la sensación que tuvo cuando lo vio por primera vez. La cabina del auto se volvió en un campo ocupado por energía que lo inundaba de pesadez. Había tristeza, incomprensión, había duelo y culpa. Ninguna de estas sensaciones era nueva para ella, las encontraba en todos lados: en la calle, en los cafés, en las salas de cine y en los trenes del metro, pero la energía de Bucky pesaba diez veces más que cualquiera. Joelle sintió que su propio animo cambiaba de repente y empezaba a pesarle también. Después llego el impulso que marcaría la vida de ambos para siempre: necesitaba mirarlo de frente y cruzar dos palabras con él. Bucky se estaba ahogando en silencio y en ese momento ella era la única a la redonda.
-Para el auto – le dijo con voz suave
- ¿Qué? ¿te sientes mal?
-Por favor – susurró – detén el auto – Bucky obedeció y enfiló el auto fuera del camino
- ¿qué sucede?
Joelle lo miraba, pero no entendía porque no podía llegar hasta el fondo de sus emociones.
-Steve me dijo que tienes problemas
Bucky abrió los ojos asombrados -¿habló contigo? ¿qué te dijo de mi?
-Que tienes problemas, pero no me dijo cuales
Bucky se acomodó tras el volante – También me contó de ti, ya se lo que haces y no me gusta que veas en mis emociones
-No es que las vea, es que se te están desparramando por todos lados
-bueno, cada día me siento mejor, no te preocupes.
-Siempre has estado ahí no? Con Steve, todos estos años. ¿también estabas congelado?
Bucky frunció los labios -Sí, también estuve congelado
-También eres un super soldado, ¿verdad?
-No sé qué demonios soy Joelle, no todos somos Steve ni nuestro rol es tan claro en este mundo.
-Dímelo a mí
-Tú eres muy joven, ¿Cuántos años tienes? ¿22, 23? Todavía tienes tiempo para encontrar tu camino
-si no se me atraviesa algo antes
-Creo que sea lo que se te atraviese, ese escudo tuyo seguro te servirá de algo
Joelle sonrió divertida, o al menos, se escuchó sinceramente divertida- ¿No te contó Steve? A veces no funciona
Bucky miraba a la chica a su lado, joven y llena de vida, completamente ignorante sobre su historia y la clase de criminal que era.
-si me contó algo, pero me dijo que eres una buena persona, así que, sigue así y sabrás quedarte en el camino correcto.
- ¿Cómo ustedes?
-Como Steve
-James… Steve te aprecia muchísimo, significas bastante para él
-Lo sé, y él para mí. Es mi hermano Joelle, pero él debería de dejar de preocuparse tanto por mí, yo estaré bien, voy a estar bien,
-Seguro?
Bucky sonrió con sarcasmo – Creo que sí, de alguna forma, no hay forma de que esté peor que antes. Steve ya ha ayudado demasiado; no quiero que este siempre al pendiente de mí. Un día de estos, quizá me levante y decida que el sol ha salido de nuevo para mí, igual y encuentro una llave mágica y me abre una puerta a otra existencia y "Zaz" soy otro Bucky, pero no soy tan rápido y lo siento por ello. No quiero decepcionarlo.
- ¿Quieres que le diga eso cuando me pregunte que encontré en ti? Porque no tarda en hacerlo
-sí
-Entonces voy a tener que hecharte una mano porque no puedo decirle mentiras.- Dicho eso, su mirada lo traspasó y la expresión que cubría el rostro de Bucky se cayó como una cortina para dar paso a la verdadera. Se quedó sin palabras y aunque movía la cabeza de un lado a otro e intentaba contenerse la verdad es que tenía el vaso de agua lleno hasta el límite.
- ¿Qué demonios viste? – su voy salió entrecortada. El era un hombre grande, enorme como Steve y su figura fuerte imponía algo de temor, sobre todo porque llevaba el brazo metálico. Su mirada era dura y en sus facciones se notaba el cansancio. Para colmo, el look de su cabello lo hacía verse aún más fiero. Sólo cuando hablaba su voz sonaba pura y distinta al resto del cuadro. Joelle extendió una mano y la puso sobre la de él mientras esta reposaba sobre su propia pierna. Lo hizo con cuidado y lentamente mientras le sostenía la mirada y de alguna forma, intentaba controlarle la voluntad para que no se retirara.
Bucky tomó un profundo respiro y sintió la suavidad de una mano como hacía décadas que no había sentido. ¿sería cómo la mano de su madre? ¿o como la de su hermana? Por alguna razón no podía o quería moverse, su mirada estaba trabada en la de ella y no podía hacer nada para zafarse. Pronto comenzó a sentirse calmado, tranquilo y ligero, el corazón pareció corregir su pesadez con nueva energía y su ritmo cambió. Un calor espontaneo lo invadió y terminó por sentirlo dar un salto. No podía decir que se había puesto feliz y contento, pero por primera vez en muchos años sintió paz y calidez. Joelle lo miraba sin expresión en su rostro, pero al final de interminables segundos comenzó a formarse una sonrisa en su boca igual a la del parque y Bucky volvió a sentirse igual que ese día: completamente desnudo e indefenso junto a ella, con una diferencia, esta vez no le dio ningún miedo.
