El soldado de Invierno

-NO! Por ningún motivo voy a aceptarlo -gruñó Tony cuando Steve le informó sus intenciones. – Jamás vas a traerlo aquí. Fue un acuerdo y quedamos en ello.

-No podemos sacar a Joelle y hacerla usar sus poderes en la ciudad sin supervisión. Es peligroso Tony. Tú mismo tuviste que tomarla por los aires antes de que se estrellara contra la columna. No podemos dejar que entrene en un ambiente sin protección ni supervisiones y tu sabes que ella tiene razón. -Steve intentaba con todo su ahínco que Tony comprendiera todos sus motivos. -Un día de estos, alguien realmente poderoso va a regresar a la tierra o aparecerá en la ciudad y si ella se topa con él, entonces vamos a estar agradecidos de que esté lista. Tenemos que ser los primeros en asegurar que usará el escudo de nuestro lado y no su capacidad de destruir. ¿Has visto los resultados de todas las pruebas desde que llegó aquí? ¡El efecto es una constante! Cada vez que la tentamos con simulaciones y pruebas dispone de una fracción de segundo para decidir su reacción y si hasta ahora ha utilizado sólo el escudo es porque quizá no la hemos tentado lo suficiente pero va a suceder.

- ¿Viste sus ojos cuando llegó el dron? -Tony se puso serio

-Los vi -masculló Steve. – Son el aviso de que está perdiendo el control.

-Un segundo antes se estaba riendo

A Steve le dolía la cabeza pocas veces en su vida y sólo cuando estaba nervioso. Hoy estaba nervioso porque necesitaba el permiso de Tony para que Bucky entrenara a Joelle en las técnicas que garantizaran que no tendría necesidad de usar la energía de otra forma que no fuera el escudo.

-Existe otra razón por la cual Bucky tiene que regresar al complejo Tony … -Steve no sabía si estaba traicionando a su amigo.

- ¿Cuál? ¿Está teniendo problemas de personalidad de nuevo?

Steve se quedó parado sin moverse ni dejar de mirar a Tony con una expresión que lo dijo todo.

Tony conectó las ideas y golpeó la mesa con la mano. -Dijiste que estaba estable, dijiste que lo curaron en Wakanda. -Steve interrumpió -Eso fue lo que creímos todos, pero es claro que no. Hydra fue mas astuta de lo que pensamos. Aún hay candados en su cabeza que no hemos abierto.

- ¿Qué quieres decir?

-Que hay más códigos -Steve dejó salir las palabras de su boca con enorme desgano y temor por su reacción.

-y alguien puede activarlos -Tony no podía creer que su pesadilla con el soldado de invierno aún era vigente. Había querido olvidarlo, pero cada vez que se lo proponía él regresaba.

-El salvó a Morgan Tony – Steve mediaba con lo más importante para él.

-¿Qué quieres?

-Que me ayudes a encontrar esos códigos y eliminarlos. Necesito sacarlo de la ciudad cuanto antes.

- ¿Cuándo te enteraste de todo esto?

Steve tomó bastante aire para poder explicar. -Joelle conoció a Bucky hace unos meses. Hemos salido dos o tres veces juntos a caminar y aunque ambos no tienen mucho contacto, ella lo ha detectado. Hay más de un Bucky en su cabeza.

- ¡No puedo creerlo Rogers! ¿te has vuelto loco? ¿Llevas dos meses diciendo que quieres proteger a Joelle para que no se vuelva un arma de guerra y lo primero que quieres hacer es reunirla con otra máquina de matar y luego esperar a que alguien la active mientras ella está a su lado?

Steve se llevaba ambas manos en la cabeza, en realidad, si sabía lo que hacía, pero quería creer que Joe podía enfrentar a Bucky de una manera bastante exitosa. De hecho, las veces que se habían reunido, era su amigo quien parecía dar señas de una mejoría y no ella quien tuviera alguna reacción.

-¿Has pensado en que regrese a Wakanda?

-No Tony, no dejaré que regrese a la cámara si puedo encontrar otra solución y Joe es lo más parecido que tengo.

-¿Cómo?

-Ella podría dejar los códigos inservibles y él puede apoyarla.

Tony giró los ojos pensando que Steve verdaderamente había perdido la razón. Siempre había sido un inocente soñador, pero esto era el colmo. Ambos se quedaron callados por varios minutos hasta que Tony comenzó a reírse sin que Steve entendiera por qué.

-Rogers, no creo que funcione, pero te diré lo que pasará: él entrenará y apoyará a Joe, sí algo sucede y el soldado regresa… Joe estará cien por ciento asegurada, ¿Sabes por qué? -Steve seguía sin comprender. Tony continuó. -Porque ella tiene un escudo y ese escudo será siempre igual de fuerte que la energía que Bucky emplee y si la cosa va más allá, él va a terminar conociendo a la otra Joelle y entonces ni tu ni yo vamos a ser necesarios.

Steve tuvo que aceptar que los cálculos de Tony no eran erróneos. En teoría, Joelle era perfectamente capaz de repeler un ataque del soldado, pero si él lograba sacarla de balance entonces Joe sería peligrosa para Bucky. El circulo parecía cerrarse tanto si las cosas iban bien como si salían mal.

- ¡Tráelo de inmediato! No podemos dejar que ande suelto por ahí. ¡Tenemos que actuar ya!

-¿En calidad de qué?

-de Interno claro está, tenemos que mantenerlo lo más cerca posible de nosotros y lo más alejado del mundo que podamos… hasta que Joe lo controle.

Cap. y Joelle ya habían sostenido una conversación sobre Bucky y ella había tenido un shock al conocer su historia. Con la información de Steve ella había podido formarse una buena idea de lo que le estaba ocurriendo, pero hasta ahora había mantenido un mínimo contacto con él. Después, cuando Steve y Natalia hablaron con ella sobre el plan en su habitación, su impresión fue superior y tuvo que tragar saliva al pensar en lo que eso suponía. Bucky era una buena persona, pero sus pocas experiencias con él la mantenían alerta porque presentía una ira y brutalidad guardada en su interior que no correspondía con las emociones del hombre amable y calmado que tenía en frente. Natalia le había asegurado que ella estaría presente en todas las sesiones de entrenamiento y Steve se mostraba muy esperanzado con la ayuda mutua que podrían prestarse.

Es bastante difícil describir la reacción de James cuando Steve le informó que necesitaba trasladarse al complejo. Nunca creyó que tendría que volver a Wakanda aun y cuando le hubiera gustado pero la idea de mudarse al complejo Avengers le pareció una cruel jugarreta del destino. El día que atravesó la puerta de acceso se sintió lleno de pesadez y temor. ¿Existiría un sitio en el mundo en donde alguien no lo viera como una amenaza y todo no terminara en pesadilla? A veces soñaba que se mudaba a otro planeta y también ahí encontraba rastros de su pasado. En la noche en que tomó el ascensor junto a Steve y este lo condujo por el último piso de la torre de viviendas se dio cuenta de que a través de los muros y buena parte del techo de vidrio era posible ver un cielo tachonado de estrellas como pocas veces en invierno, cuando las nubes siempre cubrían esa región. Hacía frío afuera y las aguas del lago cercano estaba congeladas. Hubiera sido una vista agradable sino es porque él aún sentía que estaba en el sitio equivocado. Había empezado a nevar.

Las luces se encendieron en cuanto ingresaron a la sala vacía y sin mobiliario. Lo único que encontró fue una hilera de puertas numeradas que yacían en la pared opuesta a la fachada de vidrio.

-Nuestras viviendas están abajo. -Dijo Steve. -Nunca tenemos visitantes, pero Tony construyó estas suites por si acaso. Las primeras tres están vacías, la tuya será la cuarta y en la quinta esta la mejor vista de todas, podrás pedirle a Joe que te la muestre.

- ¿Por qué a Joe?

-Porque esa es su habitación. -Steve sonrió mirando en la dirección indicada. – Ella tiene toda la vista a las colinas, al bosque y parte del lago. Lo siento, eres el segundo en llegar a este piso y te toca la siguiente suite, pero tampoco es mala. -Steve procedió a mostrarle el que sería su nuevo hogar por tiempo indefinido. Había una habitación para dormir, una sala de baño casi tan grande como el sitio donde él antes dormía y una pequeña esquina con dos sofás y un escritorio. A un lado encontró una puerta cerrada.

-Es una puerta de comunicación. – Indicó Steve. –A la habitación de Joe. -Bucky quitó instintivamente la mano de la manija y supuso que estaría cerrada porque había una llave colgando, luego miró de reojo a Steve que seguía mirando a la puerta.

-Gracias Steve

-de nada Bucky, tú sabes que no estarás sólo, yo estaré ahí, ¡siempre!

-Ya lo sé,

-necesito pedirte un favor antes de irme

-lo que sea

-Tú sabes cual es el problema de Joe, ¿verdad?

-Que no puede usar el escudo y defenderse o contraatacar al mismo tiempo. Por eso estoy aquí, ¿no? Quieres que la entrene para que no tenga necesidad de usar su otra opción.

-Bucky… Tony no lo sabe bien, pero, Joe no puede y no quiere combatir. Nat me lo ha informado y aunque entrena con ella diariamente parece que no hay progreso. Wanda cree que tiene un conflicto en la cabeza con ello y yo también lo veo así. Por eso necesito que estés ahí cuando yo no pueda estarlo. Necesito que seas su defensa si el momento llega y ella tiene que entrar en acción.

-Voy a asegurarme de que sólo tenga que usar su escudo, ¿no?

-exacto – Steve sabía que Bucky no deseaba pelear más, pero era la única persona en quien podría confiar a Joe.

- ¿Te gusta mucho? -Preguntó Bucky por fin

Steve sonrió. -Me conoces bien, pero … no puedo olvidar tan fácilmente que puede ser peligrosa.

Steve y Bucky dejaron la habitación y mientras se despedían, las luces del salón vacío se encendieron y el elevador abrió sus puertas. Una Joelle enfundada en el uniforme obscuro de los Avengers salió con una mochila en un hombro, una chaqueta colgada en el otro, los zapatos en una mano y los mechones de pelo despeinado sobre la cara.

-"James" . -Su sonrisa sincera les iluminó la cara ambos. Ella se apresuró y con toda su carga emprendió un abrazo que Bucky no esperaba. Ella sintió el vello de su rostro rasparle su mejilla y tuvo tiempo de mirar su reflejo en los ojos profundos de él. –"Bienvenido" -Exclamó y una ráfaga de su energía se escapó hasta introducirse en él y causarle una sonrisa igualmente cálida. Era una mujer de ánimo realmente infeccioso. Después le dio un abrazo a Steve y se mantuvo unos segundos bajo su brazo cogiendo su mano con la suya. Steve parecía tan cómodo como ella. Poco a poco lo había ido acostumbrando a su contacto y a él parecía bastante satisfecho con él.

-Vas a compartir piso conmigo, que fortuna, aquí arriba se siente uno como en lo alto de la torre de la bella durmiente sólo que ahora no estaré sola.

Steve se despidió de Bucky y bajó por las escaleras adjuntas al elevador llevándose a Joe consigo para acudir a una junta con los demás miembros del equipo. Bucky se quedó solo y se dedicó a revisar los detalles de la suite con más calma. Entonces miró la puerta que la separaba de la habitación de Joe y se acercó para girar la llave de la manija. La puerta se abrió con el menor impulso. Joe no la había cerrado por el otro lado.

- El código

Bajo el piso donde se encontraba Bucky se llevó a cabo una junta para conocer los detalles de su estancia. Nadie, excepto Steve se sentía completamente seguro con él en el edificio.

-Nos podría matar a todos uno por uno durante el sueño -Susurraba Wilson en el oído de Banner.

- ¿tiene que compartir los espacios comunes con nosotros? -preguntó Wanda

-Es un interno, no un prisionero -contestó Joelle.

-Tu serás la primera a menos que aprendas a dormir con el escudo en guardia. – Rhodes estaba bastante alterado y Steve tuvo que poner calma.

-Somos los únicos que sabemos que el soldado aún puede ser activado. Nadie más lo sabe fuera de esta habitación.

-De hecho, no tenemos pruebas de eso. -Tony se daba vueltas en su silla favorita.

- ¿Cuál es el plan? – Banner tampoco podía quedarse quieto en la suya.

-Wanda y Joelle trabajarán con él. Intentaremos llegar al fondo de su cabeza como sea posible

-Hay algo que no entiendo ¿Por qué tenías que darle la habitación junto a Joelle? -Nat estaba más que confundida

-Porque ella podrá percibir de inmediato si algo anda mal -Steve estaba seguro de que así sería.

-Mientras tanto hay una buena noticia: no saldrá del complejo ni sus terrenos hasta que estemos completamente seguro de haber desarmado la muralla china de su mente. Joelle se quedará tan cerca de él como sea posible y cuando no sea así, Steve, Banner y Wanda se turnarán para hacer lo mismo.

- ¿Yo? – Banner no podía creerlo

-Yo soy una persona ocupada y con asuntos importantes – Thor sonrió -además sería para mi bastante aburrido.

Más tarde Steve acompañaría a Joelle hasta su habitación y se quedaría por un tiempo conversando con ella de sus miedos y sus esperanzas. Ella estaba tranquila o al menos así lo creía él, pero en verdad, estaba más que ansiosa. Aún y cuando al verlo la inundada una enorme dosis de empatía y compasión, Las vibras de Bucky eran perceptibles a través de la puerta de comunicación. Lo había meditado bien antes de retirar la llave, pero creyó que él necesitaba urgentemente tener la confianza de alguien. Quería estar segura de estar lo suficientemente cerca de él como para poder hacerlo sentir seguro. Se despidió de Steve con un beso en la mejilla y apoyando levemente su frente con la suya por un segundo, ese se había vuelto su saludo y despedida oficiales. Luego él le tocó levemente el hombro y bajó a su habitación. Steve había comenzado a necesitar esos encuentros al final del día, tan solo unos minutos quizá, pero suficientes para hacer lo que más le gustaba: tocarla un momento. Le encantaba la sensación de estar conectados y quería creer que de esa forma para él también era posible ver en ella.

Días después Bucky y Joelle habían aceptado su rutina: Café o Té a las 6:00 am, entrenamiento y después desayuno en algún momento antes de las 9:00; teoría sobre las técnicas de defensa y la anatomía del cuerpo humano; comida al medio día y cincuenta minutos libres. Durante ese tiempo Bucky continuaba con los estudios hechos por Banner y Visión y donde Wanda siempre estaba presente. Luego había entrenamiento hasta las 16:00 y la media hora del té que Joelle usaba para dormir donde le fuera posible y recargar energías. Antes de las 5 tenía que volver al último entrenamiento que podían hacer en el gimnasio o afuera en los campos del complejo. A las 19:00 regresaban a la vivienda y Joelle cenaba con los otros. Pasaría bastante tiempo antes de que Bucky se decidiera a no desaparecer cada noche detrás de la puerta de su habitación.

El reloj marcó las 16:00 y Joelle se dejó caer sobre las colchonetas de la sala de entrenamiento. Bucky se sentó a su lado.

-Tienes una pésima resistencia Joelle

-No me compares contigo, jamás estaré a tu altura. -Ella extendió los brazos y cerró los ojos. – Debe ser hermoso nunca estar cansado.

-No sabes lo que dices

- ¿Por qué? -Ella percibió el típico cambio de ánimo de Bucky. A veces olvidaba los efectos del post-trauma porque cuando entrenaban se concentraba completamente, su enfoque, nivel de alerta e intuición permanecían al máximo, era frío y distanciado y a veces se le dificultaba reconocerlo. Ella observaba en su mirada a otro hombre perfectamente efectivo en sus movimientos y tácticas. Cuando dejaban de hacerlo, Bucky parecía perder fuerza, se volvía suave en su trato y su tono de voz era bajo y calmado. A veces sonreía sinceramente y su mirada se volvía dulce. Ese era su Bucky preferido; el resto del día sólo percibía a un duro entrenador con poca piedad para dejarla cometer errores. No era rudo, pero jamás permisible. El Bucky que menos le gustaba era el de este momento porque su estado de ánimo a ella empezaba a dolerle. Steve tenía razón, él era un buen hombre que llevaba casi un siglo de sufrimiento. Joelle hablaba con él de cosas que él aún no había visto, le contaba historias aprendidas en el museo de historia y arte donde había trabajado. Le describía sus sitios favoritos y a veces le hablaba de como ella misma se sentía en el complejo Avenger pero Bucky parecía encerrado en el fondo de una mina clausurada y su tristeza era enorme.

-Somos los "No-avenger" – se reía ella, -Nadie confía en nosotros realmente así que sólo tenemos una opción.

-¿Cuál?

-Quedarnos juntos James. -Ella lo tocaba con una mano extendida.

-¿Eres sádica? ¿Cómo puedes soportarlo?

-¿Qué cosa?

-Tocarme… sabes lo que soy y lo que llevo dentro, no sé cuanta porquería veas cada vez que lo haces.

-James… ¿Cómo puedes ser tan burro? Mírame a los ojos. -Joelle se incorporó para sentarse frente a él sobre las colchonetas y él obedeció. Sus ojos estaban completamente abiertos, su sonrisa era ligera y radiaba y pudo ver el color exacto de sus iris: eran como la nuez moscada. Nada indicaba que estuviere alterada o nerviosa.

-No veo nada

-Yo tampoco James

-¿Qué?

-No soy tan estúpida como para subirme a una silla de juez e intentar observarte desde allá arriba todo el tiempo. Sería agotador tan sólo intentarlo y el papel me quedaría siempre grande. -Ella lo empujó hacia atrás y se colocó encima para inmovilizarlo.

-estas haciéndolo mal -Bucky giró sus ojos simulando fastidio – Podría herirte fatalmente ahora mismo. – acto seguido la tomó por el torso tan rápido que ella no supo en qué momento él estaba sobre ella. La situación le incomodó a Bucky casi al instante porque le disgustaba tener que ser siempre tan agresivo con ella al entrenar. Por su parte, ella siguió viéndolo con una sonrisa socarrona y completamente relajada seguía sin poner resistencia.

-No es un juego Joelle – le recordó él.

A una veintena de metros de ellos y sobre un balcón con vista a la sala, Nat los veía interactuar. Ella casi siempre estaba ahí a excepción de cuando estaban libres. En ese momento ella vio su propio reloj y desapareció por una puerta detrás del sitio donde estaba.

-Ya se fue -le dijo Bucky casi al oído mientras cambiaba su posición -Parece que sabe que no te haré pedacitos durante la pausa.

-jajaja James, ni antes, ni durante ni después. -Su mano volvió a rozarlo.

-No pareces tenerme miedo ni respeto y ni siquiera eres una buena alumna -Bucky buscaba siempre poner su propia distancia.

-Cierto, eres el único en esta sala que tiene miedo de ti.

- si quisieras ver realmente hace tiempo que te hubieras ido.

-James … eres bastante fastidioso, si hay alguien aquí que puede verte soy yo y ya lo hice el día en que te conocí, pero "él" perdió, lo ví y no tiene oportunidad, además, y yo ya tomé mi decisión.

- ¿Cuál decisión?

- hay cosas de ti que no voy a dejar ir aún y cuando "él" regrese.

-ÉL?

-No lo vamos a dejar llevarte

Bucky entendió: "el soldado"

-ese día vas a tener que usar tu mejor escudo.

-ese día, tu vas a estar dentro del escudo James. -Joelle miraba hacia el techo de la sala y parecía poder ver ese momento en su imaginación. - ¿Quieres que lo hagamos de nuevo?

Bucky asintió. Cada vez que Nat desaparecía hablaban sobre los códigos, buscaban recuerdos, emociones o cualquier cosa que pudiera ayudarlos a enfrentarlos. A veces dolía y Joelle tomaba su mano entre sus dedos para acompañarlo por los momentos mas terribles de su vida como el soldado de invierno. La energía fluía y el momento se volvía un remanso en la tormenta.

"Anhelo, oxidado, diecisiete, amanecer, horno, nueve, benigno, bienvenida, uno, vagón de carga… " habían decidido que una por una encontraría de nuevo las palabras claves y les quitarían su fuerza sobre James, destrozarían su significado y acabarían con la tortura. Lo mismo habían hecho en Wakanda pero el proceso había durado años. Esta vez ambos temían que no tendrían suficiente tiempo pero jamás hablaban de ello.

Una noche sucedió algo inesperado, Joelle dormía cuando escuchó ruido en la habitación de Bucky; se estaba haciendo a la costumbre de oírlo moverse de un lado para otro por las noches porque jamás dormía bien; por las noches, los efectos postraumáticos caían como hienas sobre su víctima. Entonces decidió que era suficiente y se levantó y abrió la puerta de comunicación. La lamparita de noche estaba encendida

-Joe? Te he despertado, lo siento -se disculpó él en camiseta y pantalón de pijama mientras miraba hacia otro lado buscando algo y se movía cerca de la cama.

-Está bien, sólo quería decirte que …-Joelle miró sus manos temblar y notó el sudor en su cara. Se acercó lentamente y el giró su cuello para que no le viera las lágrimas que brotaban de sus ojos.

-¡James! "Que inmensamente burro eres"; ¿Sabes porque esta puerta no está cerrada con llave?

Bucky entonces intentó mirarla interrogante.

-Porque no tienes que pasar por nada sólo ¡Nunca más!

-Gracias, pero no sabes lo que ha pasado – Bucky quiso sentarse en la orilla de la colchoneta, pero no encontraba más fuerzas y poco a poco se deslizó hasta el piso donde se hizo un ovillo apoyando su espalda contra la cama.

-¿Quieres que llame a Steve?

-No… esto puede esperar un poco más. Lo importante es que ya está.

-¿Qué esta? Joelle se inclinó para quedar justo a su altura

-Las estoy soñando Joe… todas

Joelle creyó que se refería a sus víctimas

-Una por una, están regresando a mi cabeza -El no podía dejar de temblar, no llevaba el brazo metálico, pero apretaba el otro puño que tenía tan fuerte que su mano se había coloreado y ella temió que corriera sangre.

-¿Las víctimas?

-no! Las palabras

Joelle sintió ser golpeada por una tormenta de hielo. Se llevó las manos a la boca para no soltar palabra y se quedó pensando que hacer. Bucky continuó

-Hoy soné la tercera … me estoy ahogando Joe, me estoy queriendo matar ahora mismo. -Bucky temblaba de desesperación.

Joelle se aterró al oír estas palabras y en un segundo lo abrazó con fuerza: - "Jamás James Buchanan", Vamos a pelear juntos y las vamos a hacer pedazos. Bucky sentía la energía de su cuerpo, pero estaba aún incontrolable y ella decidió actuar. No podía por ningún motivo dejarlo sólo sufriendo; elevó sus brazos desde su espalda hasta su cabeza y tomó su energía y emociones sin que él pudiera reaccionar antes. Fue un intercambio rápido y efectivo y Joelle se quedó con la mitad del saco de dolor que llevaba Bucky dentro.

Bucky sintió como su cuerpo dejaba de temblar y miró sus ojos volverse negros por un par de segundos.

- ¿Qué hiciste? - La miró espantado

Ella lo soltó he intentó respirar un par de veces antes de contestar: -No es la solución definitiva, pero si crees que Steve o yo te dejaremos con toda esa mierda solo estas muy equivocado. Yo también puedo cargar lo que llevas encima; ahora compartimos la mitad hasta que desarmemos el maldito código. – Entonces se puso de pie y lo invitó a hacer lo mismo tendiéndole la mano. Bucky fue consciente del alivio que sentía y la miró caminar pesadamente por la habitación dando uno o dos tropezones. Quiso ayudarla, pero ella caminó sola hasta el umbral de la puerta. -Mañana hablaremos de esto, intenta dormir James.

-¿Cómo estarás tú?

-Bien, no te apures, esto lo he hecho más veces de lo que te imaginas -Pero esta vez ya no sonreía. Dejó la puerta abierta y él la vio sentarse lentamente sobre la cama como una anciana de huesos frágiles lo haría. Él se quedó sin saber que hacer, pero por alguna razón no podía pelear contra el para él, nuevo cansancio que lo invadió, se retiró a su propia cama y cerró los ojos. Desde la otra habitación un escudo invisible comenzó emerger como la sección de una burbuja que mantenía la cama donde Bucky se encontraba. Joelle pensaba en las palabras de Rhodes.