Opera Ball

Veinte horas después el edificio de la opera abría sus puertas para el Ball anual dejando pasar un escuadrón de levitas negras y trajes de seda. Por ser precisamente el Señor Stark uno de los patronos de la temporada por iniciar, su presencia había tomado la categoría de obligatoria y las invitaciones hechas llegar al complejo cumplieron la función de atraer caras conocidas y personas de confianza a su alrededor y así mimso, la de sostener la imagen pública de los Avengers como miembros más de la sociedad y no un grupo de bélicos trastornados .

El Ball comenzó cuando los invitados tomaron asiento y escucharon la voz entregada de un par de famosos cantantes de ópera sentados en las mesas colocadas sobre el parkett. Los Avengers yacían diseminados por la sala escuchando una escena de Turandot y aunque la música llenaba maravillosamente la sala, varios de ellos estaban deseando ya ponerse de pie y cambiar el sitio durante la segunda parte del evento, entre ellos, Natasha, que aún lamentaba la juerga del día anterior.

Al llegar el momento de la ovación para los cantores, los presentes se dispusieron a abandonar la sala para concentrarse en el lobby donde se servirían los aperitivos. Ahí Steve esperó hasta que Joelle apareciera por el descanso de las escaleras, mucho después de que los demás se hubieran congregado. Por su parte, Joe parecía satisfecha de ser la última en hacerlo porque en cuanto llego, enfundada en un vestido largo color dorado inspirado en los años cuarenta al que había coronado llevando el cabello en recogido alto, las damas suprimieron las últimas palabras de sus conversaciones y los caballeros giraron el cuello más grados de los que sabrían que era posible.

Steve en cambio, de pie en medio del salón y rodeado de gente perdió la noción del espacio y el tiempo, sus oídos se volvieron sordos y la temperatura de sus mejillas subió varios grados. No se le ocurrió ir a buscarla porque pensó que, si se movía, la escena que para él era perfecta, se reduciría en varios segundos y eso ocasionaría tanta pena que probablemente el mismo se abuchearía al final; entonces se contentó con verla moverse por el sitio mientras sus ojos, ahora para siempre distintos de como cuando el los había descubierto en el tren, se iluminaban y centelleaban a la luz de las lámparas encendidas.

El capitan no supo que era más fuerte, el deleite de verla, o el sufrir al ser ignorado cuando Joelle terminó por acercarse hasta donde Nat y Sharon se encontraban en algún punto cerca de la escalera. El recibimiento, sin embargo, no fue tan cordial como ella lo había esperado; Nat sufría una jaqueca y estaba de mal humor mientras que Sharon hubiera preferido tener que hablar con cualquiera de las varias ancianas a su alrededor. Como la primera optó por irse al tocador a refrescarse, Joe terminó por moverse en busca de otro grupo, siendo el elegido la comparsa formada por Bucky, Rhodes y Banner donde los dos últimos se ocuparon en celebrar su imagen y el primero se limitó a dar una mirada de sincero asentimiento. Fue sólo entonces que el Capitán se acercó decidido y el momento en que estuvieron frente a frente pudo haber sido descrito después por Banner como lo más parecido a la burbuja de vibración magnética emitida por Joelle para mantener aislado un objeto.

La mezcla de nerviosidad y entusiasmo contenido se sentían en el aire y perduró hasta que los invitados fueron llamados de nuevo a la gran sala para comenzar el baile. Natasha regresó del tocador y Sharon dejó arrastrar la mirada con decepción mientras Steve brindaba su brazo a otra.

-Pero aún no es formal ¿verdad? -cuestionaba aquí y allá hasta que la respuesta más exacta vino cuando se lo preguntó a Natasha.

-Lo siento, yo lo visualizo como lo más formal que Steve ha hecho desde que lo conozco. ¿No es cierto Barnes?

Bucky, que había permanecido sin decir mucho en toda la noche se limitó a observarla con expresión sombría.

- ¿Y qué hay de ti Barnes? – preguntó Sharon sintiendo una cierta tirantez en el ambiente que la obligó a hacer otra pregunta. Natasha se llevó una mano a la cabeza y fastidiada contestó -Es un caso perdido Sharon; pero a lo mejor tú tienes más suerte que otras -Luego soltó una carcajada mientras recordaba que la noche anterior había intentado realmente seducirlo sin tener éxito, tan sòlo con la doble esperanza de hacerle un favor a Steve y otro a ella misma. En realidad, si lo había extrañado, había pensado muchas veces en él después de dejar Hydra pero su pecado fue no creer en la existencia de la más mínima oportunidad de escape para Bucky. Lo había perdido a conciencia y con todo y el dolor que eso conllevaba, había decidido que el destino había planeado no verlos juntos jamás y eso estaba bien.

- ¿No tienes a nadie cercano? ¿algún interés?

A cada pregunta hecha por Sharon, que además de dolida se encontraba bajo el efecto de varias copas de Champagne, Bucky contestaba con un simple "no". Finalmente ella, perdiendo la compostura preguntó -¿Estás pensando en llegar virgen a tu doble centenario? Un segundo después Natasha arrojaba por la boca el último trago que se había llevado a la boca y Bucky le ofrecía un pañuelo mientras su mirada enfadada se topaba con la de Joelle y Steve haciéndose llegar hasta ellos.

- ¿Qué sucede aquí? -preguntaron ambos con caras inocentes y aún mareados por el romance que impregnaba su alrededor donde quiera que se movían.

-Bucky es virgen -dijo Sharon

-NO es virgen -contestó Natasha

- ¿Cómo sabes que no es virgen? -Preguntó Joelle castamente, pero divertida con la irreverencia de la conversación.

Steve no podía creer lo que estaba escuchando, si había información que Bucky y Natasha hubieran preferido guardarse para sí, era precisamente todo lo ocurrido entre ellos durante su estancia en Siberia.

Natasha procuró salvar la conversación con un –"Me lo contó ayer en la noche"

- ¿Estaba contigo ayer en la noche? -preguntó Joelle recordando cuando escuchó a Bucky llegar poco antes de que amaneciera.

-Fuimos por un vodka, eso es todo -apresuró a aclarar él mismo

-Fueron varios Vodkas, muchos, tantos que terminó por contarme ese detalle- quiso explicar Natasha

Joe se quedó pensando en la imposibilidad de Bucky para sufrir los efectos del alcohol y en otros detalles que le parecieron extraños en aquellas afirmaciones.

-¿Entonces fue él el que estuvo contigo bailando toda la noche? -Sharon tenia su lengua fuera de sí y aparentemente ya había escuchado por ahí que la Viuda Negra había pasado la noche de jerga bailando en un club.

-Me dijiste que no bailabas -se asombró Joe

-No me acuerdo de eso- le contestó él

En todo caso, si baila o no baila o sabe hacer otra cosa, esos son asuntos de la vida privada de Bucky, ¿No creen? – Steve se propuso poner fin a la conversación mientras buscaba la razón más convincente que tendría Nat para salir con Bucky toda una noche.

-Pues baila también conmigo -Sharon tomó a Bucky por la espalda y lo empujó hasta la pista

-¿Todo bien Nat? -preguntó Steve mientras se llevaba a Joe en la misma dirección.

-Excelentemente -sonrió ella

En la pista, Steve pensó en lo difícil que era estar con Joelle sin sentirse rodeados por colegas del trabajo o motivados por una misión. La sola estadía en la vivienda se había convertido en la forma más impropia para propiciar un acercamiento. Nada que sucediera ahí terminaba por pasar desapercibido por los demás y una relación que implicara algo más que amistad cambiaría completamente el balance de las cosas en el equipo. Necesitaban espacio, él sentía el apremio crecer en su pecho y bajarle hasta más allá del estómago de dar un paso más en su acercamiento. Había estado rondándola como un idiota indeciso durante meses y había llegado al punto en que se sentía explotar sino liberaba la tensión en el espacio entre ellos. Por eso se le ocurrió que tendría que trazar un plan para sacarla de ahí e irse con ella a otra parte, algún sitio donde pudiera por fin olvidar los protocolos y dejarse llevar por primera vez en su vida; si por fin estaba seguro de algo era de que el amor por ella había crecido y se había hecho firme pero aún no le había demostrado hasta que punto.

-Nunca he visto la muralla china- dijo de pronto fuera del hilo de su conversación

-yo tampoco

-Ni tampoco he ido a Japón como civil, o a Vietnam

-Ni yo

-Alguna vez has hecho un viaje con mochila al hombro, ¿por varias semanas?

-¿Sola? No, el único gran viaje que he hecho fue hasta aquí

Steve la miró con una sonrisa infantil y mientras bailaban, de pronto la presionó contra él fuertemente para decirle al oído. -¡Vámonos!

Joe lo miró con ojos que querían salirse de sus orbitas -¿Ahora?

-No, pero cuanto antes; vámonos tú y yo -Steve sabía que la situación con Amina y su futuro aún debían ser resueltas y eso mantenía a Joelle aún bastante tensa pero atinó a decir que la apoyaría en todo momento para poder arreglar el asunto e irse cuanto antes. Joe asintió porque sí el le hubiera pedido que se fueran al inframundo igual hubiera ido en ese mismo instante.