33 amor o lealtad
Joe pasó un par de noches en la unidad, la primera de ellas siendo la más difícil para Steve porque sufría afuera de la cámara prefiriendo hacerla no sentir sola, pero respetaba su decisión de mantenerse a distancia hasta que volviese a sentirse como ella misma. Sin embargo, la segunda noche su instinto le dejo saber una posible solución a su problema y ya tarde, cuando Joe dormía profundamente, la enfermera a cargo abrió la puerta de la cámara sigilosamente.
-solo un minuto- le dijo severamente
-uno será suficiente-exclamo el deslizándose en su interior. Adentro pudo acercarse hasta ella para verificar que era cierto lo que Hill decía, se veía fantástica, aun y cuando algunas venas eran aun visibles a través de su piel, ésta ya recobraba casi su apariencia normal. Sus ojos cerrados no dejaban adivinar lo que ocultaban y su respiración era suave y tranquila como la de un bebe.
-Un minuto- susurró la enfermera nuevamente
"de hecho, solo necesito un par de segundos" -pensó Steve y acercándose hasta ella, dirigió sus labios hasta su boca sellándola por un momento tan delicadamente como pudo; fue un beso que no tuvo nada que ver con el primero que le había dado aquella vez en el túnel en llamas, mas bien, fue una muestra de apego y lealtad; La confirmación de que estaría a su lado aún cuando ella no fuera ella ni se viera como ella.
-Te quería dar esto en lo alto de la muralla China, pero creo que es mejor que sepas que estaré siempre dispuesto a hacerlo cuando sea. Te quiero y te estoy esperando. - le dijo cuando su rostro aun permanecía a milímetros del suyo. Luego se incorporó y se fue dándole las gracias a la enfermera.
En la vivienda se dirigió directamente a donde Wanda, a ella la encontraría todavía despierta y tocando la guitarra como lo hacía siempre que estaba inquieta.
-Perdón, creo que no los dejo dormir si continuo con esto -le dijo ella cuando lo vio y enseguida se dispuso a colocar el instrumento en su sitio original.
-No estaba dormido, vengo de ver Joelle – le dijo él acomodándose a su lado
- ¿Te dejaron entrar?
-Sólo porque estaba dormida. Hill dice que podría regresar pasado mañana a la vivienda, en realidad sólo la mantiene ahí para investigar mejor su caso. Yo la vi fantástica, pero Hill y Tony sienten que podría perder el control ahora o después.
- Lo entiendo, pero te diré algo: Jamás había visto una convicción tan fuerte a parte de la tuya y creo que ahora más que nunca ella puede controlar la energía que usa. No estoy diciendo que tenga la sangre fría para asesinar, pero un super soldado no debe caer nunca manos de nadie que lo pueda manipular y eso es prioridad. No había otra opción.
-Creo que todos recordamos bien como nos sentimos cuando nos encontramos la primera vez en una situación de vida o muerte y es algo que lleva tiempo de resolver, pero me hubiera gustado estar ahí desde un principio.
-Estoy segura que ella también quiere verte. A propósito, ese viaje que están planeando le caerá de maravilla. Si hay alguien capaz de hacer que sus ojos brillen de nuevo ese eres tú y lo estoy diciendo en todos los sentidos que puedas imaginarte.
Steve sonrió como un niño satisfecho tras escuchar un gran alago. -He estado pensando en por qué cada vez que sucede algo como esto me siento más atraído … no importa que tan bajo se hunda o que tanto miedo tenga, siempre se levanta más fuerte. No sé que habría hecho yo con un poder que parece no tener límites como los que ustedes dos tienen.
Wanda soltó una risita -serías el capitán América Steve
- ¿Has estado con Bucky?
-Poco, creo que tiene más problemas que Joe para sobrellevarlo, se siente culpable
-No lo es, de hecho, su reacción hubiera sido la misma hace un siglo, el se hubiera entregado para salvarme el pellejo. Incluso fue a la guerra para hacerlo por otros, siempre por otros.
Wanda sonrió taciturna pensando en lo que Bucky había sentido en cuanto se dio cuenta quien sería la víctima si decidía escapar. No había sido cosa de lealtad sino de algo de lo que no estaba segura que el propio Bucky supiera que tan profundo era.
La noche que Joe regresó a la vivienda lo hizo muy tarde para no ver a nadie, quería evitar las miradas preocupadas de sus amigos y se escurrió hasta su habitación cerrando cuidadosamente la puerta, ya en el baño tomó una ducha que le enjuagase la última sensación de tener sangre en sus manos de nuevo y se sentó a cepillarse el cabello en la terraza con un corazón más ligero del que creía podía llevar en ese momento cuando lo sintió cruzar su habitación y quedarse de pie detrás de ella. Lo pensó varias veces antes de conectar con sus emociones, pero prefirió no hacerlo, algo le dijo que sí lo hacía no sabría que hacer con la nueva sensación que había en el aire; entonces lo dejó acercarse hasta que estuvo tan cerca de ella que su mentón fue a apoyarse en su cabeza. Lo sintió estremecerse porque estaba intentando trabar su mandíbula para omitir dejar a sus ojos llorar y entonces dejó que la abrazara por primera vez sin girarse tan sólo para verlo. Así lo querría seguramente él y ella le dio el beneficio de poder mitigar el dolor sin tener que mirarla a la cara.
La relación entre Bucky y Joelle cambió esa noche y en ese mismo momento, cuando sin frases celebres él aceptó que estaba necesitando mucho más de su cercanía de lo que hasta ahora había pretendido. Ella obligó a su corazón a cegarse ante la intuición femenina que le cuchicheaba una verdad obvia y rotundamente le negó a su propia cabeza que lo que Bucky sentía ahora era más que un agradecimiento enorme y una profunda y humana necesidad de ser querido por alguien. Ella era su amiga y le pareció lo más normal y sencillo del mundo ofrecerle un cariño fraternal porque James Buchanan Barnes era una alma dulce y suave que ahora salía de la mina donde estaba atrapada.
