Disclaimer: Demashitaa! PowerPuff Girls Z y sus personajes no me pertenecen.


Advertencias: Como en cada capítulo, lenguaje vulgar.

Identidades secretas de los chicos:

Brick Him: Makoto Him.

Boomer Him: Hotaru Him

Butch Him: Koiji Him.


Demashitaa: Kasai.


Factores determinantes


Hotaru miró el reloj que estaba en su habitación. Tenían ya una hora ahí dentro, y Miyako no dejaba de parlotear y hacer llamadas con los respectivos encargados de los distintos clubs que disponía la institución. Al parecer estaba solicitándoles de su ayuda –él no entiende porque diablos no lo hizo antes. –para terminar algunos detalles de la decoración y banquete del baile. Se cruzó de brazos. Todo ese teatrito ridículo del estúpido baile se había convertido en un asunto que terminaban resolviendo ellos dos. Y eso a él le cabreaba, ¿Qué no se suponía que eran un equipo? ¡Tenían que sufrir por igual! Además… las cosas no estaban como para estar organizando fiestecitas. Sinceramente, lo único que le emocionaba de esa cosa, era que podría ver a Miyako con un bonito vestido. No era que no le apeteciera ir a esas cosas, él no era tan amargado como Makoto. La cosa era que el asunto de organizarlo por culpa de Miyako le había cabreado.

Y ahí estaban ellos dos, mientras los demás estaban haciendo sabrá Dios que cosas.

Miyako se llevó las manos a las caderas, con una sonrisa brillante.

── Hemos terminado. Quiero decir, de verdad hemos terminado. ── Dijo, aliviada. ── ¡Ya solo falta que llegue el día! Y terminar la decoración, claro…

── ¿Hablas enserio? ── Ella asintió. Suspiró aliviado. Esa cosa ya se estaba terminando. ── Ya era hora.

Posó un codo sobre la mesa y apoyó su cabeza en su puño. Se quedó mirándola un buen rato mientras guardaba el montón de cosas que había sacado. Soltó una risa que hizo que la chica lo mirara.

── ¿Qué?

Él negó con una sonrisa y le apartó un mechón de cabello de la cara.

── Siempre nos embaucas a todos en tus locuras y termino siendo yo el que paga los platos rotos.

Ella le hizo un mohín gracioso.

── Tienes que admitir que todo esto te ayuda a pensar en otra cosa que no sea las notas que estaban en el casillero de Makoto.

── Sólo porque hace que mi cerebro explote de aburrimiento, rubia. ── Ella rio y le empujo levemente.

── Bueno, pues ya tu martirio terminó. ── Le dijo. ── Ya solo falta una semana.

El seguía mirándola atentamente.

── No pareces tan emocionada como antes. ── Le hizo ver. ── ¿Es por todo lo que está pasando, cierto?

Ella imitó la posición del chico. Recargo su codo en la mesita y sostuvo su cabeza en su puño, mirándole.

── O tal vez me están pegando su amargura. ── Dijo, infantilmente. Él le revolvió el cabello cariñosamente en su defensa.

Se quedaron en silencio, cosa que a ninguno le molestaba ya que sus silencios eran bastante agradables. Hotaru disfrutaba simplemente de mirar sus bonitos ojos o solo jugar con mechones de su rubia cabellera. Cuando los enredaba en sus dedos y los dejaba libres formaban gráciles rizos dorados que le gustaba despeinar y volver a crear. Además el perfume de su cabello terminaba pegándose a su piel durante un buen rato.

La voz de ella le hizo despertar de su ensoñación. Soltó sus rizos.

── Creo que… ya debería irme. ── Murmuró. Las estrellas comenzaban a hacerse presentes en el cielo. ── Creo que Momoko ya se fue, todo está muy callado por aquí.

Él sintió la tentación de tomarla del brazo y no dejarla ir, pero terminó levantándose junto a ella, y saliendo de su habitación, para dirigirse a la puerta, caminando ella delante. Solo entonces él pudo darse cuenta de que realmente el lugar estaba inusualmente tranquilo, se detuvo a mirar la puerta cerrada dela habitación del verde.

── ¡Oh, vaya! ── El susurro exaltado de la rubia le hizo caminar hacia ella. ── ¡Puedo sacar una muy buena foto de esto!

A él se le iluminaron sus ya angelicales ojos azules.

── ¡Puedo hacer muy buenas extorsiones con esto!

Miyako sacó su teléfono celular y el imitó sus acciones. Makoto tal vez lo mataría por eso, pero le valía una soberana mierda. El aprovecharía todo lo que tuviera para reírse de él en su cara. Tomó muchas fotos. Al parecer los dos se habían quedado dormidos. El asunto era, que el pelirrojo estaba cómodamente acostado en el regazo de Momoko, quien –suponía él. ─ se había quedado dormida mientras le acariciaba el cabello. La mano desocupada de la joven estaba levemente entrelazada con la de su dormido hermano. La gorra roja estaba en el suelo.

Rio con maldad.

── Esto es una maldita mina de oro. ── Dijo alegre e infantilmente el azul. ── No puedo esperar para usarlo.

Sintió como Miyako le jalaba de la camiseta.

──Venga, no me quites la diversión, rubia.

Ella hizo una señal de silencio colocándose el dedo sobre los labios, y luego comenzó a caminar, jalándolo con ella, ante las protestas del chico. Se escondieron detrás de la barra de la elegante cocina.

── Oye, si apenas llevaba unas cuentas. ── Se quejó.

── Shhh, los despertarás. ── Regañó. ── Será más divertido si no tienen idea de que tenemos esto. Cuando lo usemos se sorprenderán el doble y será más difícil que lo nieguen. Si se dan cuenta ahora tendrán tiempo de buscar una manera de contraatacarnos.

Hotaru sudó frío al encontrar maldad hasta en la más inocente chica que había conocido. Las mujeres solían tener un espíritu muy aterrador cuando querían.

── Va-ya. ── Silbó, con una ceja levantada. ── ¿Dónde está la inocente y dulce Miyako?

Por toda respuesta, ella tomó una servilleta de papel, la hizo una pelotita y la arrojó a los rojos. Cayó en la cara del chico, que frunció el ceño levemente. Se talló los ojos, quedándose unos segundos en la misma posición hasta que abrió los ojos intentando enfocar a su alrededor. Sonrió inconscientemente al ver el rostro de Momoko instantáneamente.

La movió suavemente varias veces hasta que abrió los ojos, enfocándole. Él le quito el pelo de la cara.

── Te has quedado dormida. ── Ella se talló los ojos, adormilada.

── Sólo un poco.

Him rio.

── Mira nada más, histérica. Parece que alguien tiene que seguir su propio consejo.

Miyako decidió que era momento de salir de su escondite secreto. Le indicó a Hotaru que la siguiera y fingió que venían de la habitación del rubio.

── ¡Momoko!

El sueño se disipó de ambos pelirrojos. Makoto se levantó de su cómoda almohada y la chica se puso de pie, alterada.

── ¿S-Sí?

Miyako reprimió una risa, pero Hotaru no pudo hacerlo demasiado bien, haciendo que saliera de su boca un sonido muy extraño. Entonces fue la rubia quien rio.

── ¿Qué pasa? ── Cuestionó de nuevo Akatsutsumi.

── Creí que ya te habías ido. ── Dijo la rubia. ── Yo ya me iba.

── Oh ── Respondió. ── V-Vale. Pues vámonos juntas.

Ella asintió y miró al pelirrojo.

── Makoto. ── Le llamó. ── Tú gorra está en el suelo.

El pelirrojo la tomó rápidamente y la sacudió. Carraspeó.

── Sí, yo… ya lo sabía. Yo la puse ahí. ──Entonces esta vez el rubio si rio claramente. Miyako le dio un leve puntapié. ── ¿Qué, idiota?

── N-Nada hermano. ── Tosió. ── Las acompaño a la puerta.

Los tres se dirigieron a la puerta, con el rubio detrás de ellas. Una vez fuera del lugar, Momoko miró con suspicacia al Him menor, que se mostró nervioso.

── Estás ocultando algo. ── Hotaru se sobresaltó.

── ¿Qué? ── Tragó saliva. Miyako abrió los ojos en advertencia. ── E-Estás demente.

── Hotaru Him, eres el peor mentiroso. Tu mirada es transparente.

── E-Eh.

── Hotaru…

── Yo… eh… ¡Voy al baño!

Y les cerró la puerta en la cara.


Ken se había levantado a beber algo. No es que estuviera dormido, de hecho, estaba más que despierto. Se le había ocurrido usar su ordenador para cosas que hacían los chicos normales, como pocas veces él podía. Había optado por navegar en Facebook, y durante unos minutos disfrutó de la tranquilidad de ello hasta que una ventanilla de chat le asustó por su repentina aparición. Kuriko le saludaba alegremente.

Él le saludó por simple cortesía decidido a ignorar los mensajes siguientes. Pero sin darse cuenta terminó enfrascado en una conversación de cuatro horas con la pelirroja. Horas sorprendentemente divertidas. Eran las tres de la madrugada, cuando se dio cuenta de la hora y decidió que era hora de parar con aquello, no sin antes ir a beber un buen vaso de leche para que le ayudara a conciliar el sueño.

── Esta Kuriko. ── Suspiró sirviendo su vaso de leche.

Lo cierto era que esa chica le resultaba interesante. Tenía el poder de irritarlo más que nadie, pero divertirlo como nadie. Era extraño.

Una vez terminado su cometido, se dirigió de nuevo a su habitación, dándose cuenta al pasar por la habitación de su padre que estaba vacía. El chico negó con la cabeza. Seguramente seguía trabajando el su estudio. El Triángulo de las Bermudas lo tenía realmente motivado.

Se encaminó al estudio de su padre solo para comprobar su teoría encontrándose con el hombre completamente dormido. Se rio. La edad le estaba afectando y ya no le permitía desvelarse tan seguido. Se dirigió a poner una cobija sobre sus hombros y a medio ordenar su desastre cuando un ruido resonó por el silencio de la noche, despertando al científico y espantando al niño.

La alarma de Peach comenzó a sonar.

Padre e hijo se acercaron al ordenador que vigilaba día y noche el dichoso triangulo que le quitaba le sueño al profesor los últimos días. En el mapa encontraron algo que les sorprendió.

Un punto que indicaba la presencia de rayos Z negros en el lugar. Ellos habían encontrado muchos tipos de sustancias en el lugar, gracias a los detectores avanzados de Peach, pero nunca rayos Z negros.

── Profesor…

── Y eso no es todo, Ken. ── Indicó. ── Mira el ordenador.

El punto se movía rápidamente. ¿Acaso era un ser vivo? ¿Alguien con vida infectado con aquella sustancia se encontraba en el triángulo de las bermudas?

── ¿Pero porque?

El profesor negó.

── No lo sé, Ken. Pero este lugar es cada vez más interesante.

── Y al parecer peligroso.


Hotaru estaba de muy mal humor ese día. Caminaba a la escuela detrás de sus hermanos, que al igual que él, no la estaban pasando de lo mejor. La mayor parte de la culpa era de Koiji. Tenía tres malditos días con un humor peor que el de Makoto, que era el que tenía el premio de oro en ese puesto. Él no terminaba entender que mierda le sucedía. Pero no podías ni siquiera acercarte unos cuantos metros a él porque podía, potencialmente, darte un golpe del que tendrías dolores los días siguientes. Y el otro idiota de gorra roja no se quedaba atrás, aunque, entendía mejor a que se debía. Otra nota había llegado a su casillero, y esta vez había tenido el sentido común de mostrárselos. Todos habían podido leer un "Su fin se acerca" claramente en el papel blanco. A excepción de Kaoru que no se había encontrado entre ellos en ese momento.

Pero, ¡Que le dieran por donde más le doliera! Él, ciertamente, también estaba preocupado por todo lo que estaba sucediendo y el hecho de que no tenían ni idea de él porque o quien era la persona que estaba detrás de eso, y no andaba golpeando hermanos menores para desahogarse. Claro que él no tenía hermanos menores, pero… ¡Que importaba!

El punto era, que con ese par de un humor de mil demonios y su poca paciencia para con ellos, su departamento se había convertido en un maldito campo de guerra –quiere decir, peor que de costumbre. – Lo cual lo ponía de mal humor a él también. Caminaban separados, con el ceño fruncido. Makoto delante, Koiji en medio, y el detrás.

Cuando llegaron a los corredores de los casilleros en la escuela, ni siquiera se detuvieron como usualmente hacían al llegar con Momoko o Miyako. Siguieron de largo sin mirar a nadie. Uno que otro alumno se apartaba de su camino, asustados. Conocían del carácter de los Him.

── ¿Siguen igual? ── Cuestionó la pelirroja.

El gruñó en respuesta.

── ¿Qué estás ciega?

── Parece que no son los únicos. ── Dijo, la pelirroja, frunciendo el ceño. Hotaru suspiró.

── Lo siento. ── Espetó quedamente, desviando la mirada. ── Será mejor que me adelante.

Miyako se acercó a la pelirroja cuando el rubio comenzaba a alejarse.

── ¿Qué pasa?

── Nada. ── Dijo ella, cerrando su casillero. ── Que esto se está saliendo de control. Y Kaoru no ha venido de nuevo.

── Aún es muy pronto para decir eso, ¿No?

Ellas giraron su vista hacia Misaki, que venía seguido de Asami. El chico les revolvió el cabello a ambas para risa de la rubia y molestia de la pelirroja, que terminó sonriendo.

── Me voy adelantando. ── Anunció. ── Esta chica al parecer quiere decirles algo, ya que a mí no me tiene confianza.

Asami rodó los ojos.

── No digas eso. ── Pidió. ── Son cosas de chicas.

Miyako y Momoko sonrieron. Desde que tres días atrás los habían dejado solos en el cine, se notaban mucho más cercanos el uno al otro. Claro, aunque al principio Misaki hubiera querido matarlas y Asami no pudiera con el sonrojo de su cara, pero eso había ido pasando en los últimos dos días.

── Es una excusa para no admitir la verdad. ── Dijo. Se giró y se despidió con la mano. ── Te veo en el salón, traidora.

── Te veo ahí. ── Murmuró. Seguido eso, recibió un empujón con una mirada pícara de la pelirroja.

── Pero que bien se llevan, ustedes dos.

Ella carraspeó. ── B-Bueno… somos buenos amigos.

── ¡Si, ya veo! ── Miyako rio quedamente.

── ¿Querías decirnos algo, Asami? ── La castaña asintió recordando.

── En realidad, solo quería preguntarles sobre Kaoru. ── Dijo. ── ¿Han hablado con ella?

Ellas negaron.

Eso comenzaba a ser extraño y hasta cierto punto preocupante. Kaoru tenía tres días sin asistir a clases. El primer día que faltó supusieron que había sido por mera pereza. El segundo y tercer día creyeron que tal vez estaba enferma. Y hoy era muy temprano para asegurar algo, pero algo les decía que la pelinegra no asistiría a clase de nuevo. Ellas le habían llamado ya varias veces y no respondía el teléfono. Ni siquiera se había presentado al laboratorio. Y lo más preocupante, estaba faltando a sus entrenamientos de futbol, lo cual era demasiado extraño. Ni siquiera cuando se encontraba enferma lo hacía, faltaba por las mañanas a clase, pero por las tardes se presentaba a sus prácticas, aunque se sintiera terrible.

El día anterior, que habían ido al entrenamiento para ver si por fin se había dignado a aparecer, habían encontrado al entrenador pidiéndole –exigiéndole – a Koiji que buscara a su pelinegra amiga y la hiciera regresar a los entrenamientos o la destituiría por faltar tantos días de su cargo como capitana sin informarle.

Cuando ellas le preguntaron a Koiji si sabía algo de la pelinegra, él les ignoro, frunció el ceño y caminó lejos de ellas. Al principio pensaron que había vuelto a pelear –es decir, pelear con la intención de matarse a golpes. – pero era estúpido pensar que Kaoru estaba faltando a la escuela solo para huir de Koiji. Ellos peleaban todo el tiempo. Miyako había intentado preguntarles a Makoto y Hotaru pero tampoco sabían nada. Incluso ellos también le llamaron, pero no respondía. Comenzaba a ser preocupante.

¿Tal vez estaba molesta con ellas por lo que pasó en la pijamada?

── Vayamos hoy a su casa. ── Dijo la pelirroja. ── Es muy extraño que no conteste nuestras llamadas. Tal vez esté molesta con nosotras… pero…

── ¿Dijeron que Koiji no sabe nada? ── Cuestionó Takata. Ellas asintieron. ── ¿Él se los dijo?

── Bueno… no. Pero simplemente nos ignoró. Y sabe que es bastante extraño que ella simplemente… no aparezca. Si supiera algo nos diría. ── Aseguró la rubia.

── Entonces seguro está igual de preocupado que todos. ¿Intentó llamarle él ya?

── Pues… no. En realidad los últimos días Koiji ha estado muy irritable. Pero… ¿Por qué la insistencia con él?

Asami se reprendió por ser tan obvia. Negó rápidamente.

── N-No… nada. Solo preguntaba. ── Ellas le miraron atentamente. ── Pensé que tal vez… ya saben, podrían haber peleado… y-y… tal vez él sabría algo.

Miyako ladeó la cabeza, curiosa.

── Asami, ¿Por qué querías hablar con nosotras?

── ¿Yo? ── Ellas asintieron. ── Misaki exagero, solo quería saber de Kaoru.

── ¿Sabes algo que nosotras no? ── Ella negó rápidamente. ── Estás muy sospechosa. ── Murmuró la pelirroja.

── Si sabes algo, por favor dinos. ── Pidió la rubia. ── Estamos comenzando a preocuparnos por Kaoru, no es normal que actúe así, que no conteste mensajes y llamadas. Sobre todo porque últimamente ha estaba muy extraña.

Ella las miró unos segundos y suspiró.

──Yo… ── Titubeó. ── No había dicho nada porque… bueno, no es algo que me incumba. Y-Yo, lo vi por accidente, no fue mi intención, y…

Ellas le miraron confundidas. ── ¿Eh? ¿Ver qué? ¿De qué hablas?

── Todo ocurrió hace tres días. ── Susurró, muy bajo. ── Pero… ¡No pueden decirle a nadie! Kaoru me mataría.

── Confía en nosotras. ── Dijo la rubia. ── Nadie dirá nada.

Ella las miró nos segundos y asintió.

──Yo… vi a Kaoru besar a Koiji.

Fue en ese momento en que tanto Momoko como Miyako, se quedaron pasmadas, sin palabras. Lo único que logró despertarlas de su letargo fueron los libros de la pelirroja cayendo al suelo.

── Co-Co... ¡¿Cómo dices?! –Chillaron ambas, asustando a la castaña, que brinco en su lugar.

── Shhh… ── Les cayó. ── No lo griten. Todos las miraban con curiosidad.

Las dos chicas se acercaron a ella, muy, muy cerca.

── Explícate. ── Casi exigió Momoko, alterada.

── Pues…

── ¡Dilo, anda Asami!

── Pasa que el otro día yo iba saliendo de la biblioteca. Y… bueno, tengo que pasar por las canchas para llegar a la entrada e irme. Pues… hace tres días… iba pasando por él lugar. Solo quedaban Koiji y Kaoru. Estaban hablando y…

La muchachita cayó nerviosa.

── ¿Qué, qué?

── Pues… ¡Eso! De repente, Kaoru solo lo besó. Y… luego salió corriendo y Koiji se quedó ahí parado, mirando la nada. Yo no me atreví a irme hasta que él se fue, tal vez, diez minutos después. No quería que supiera que los había visto.

Hubo un silencio por parte de las tres, hasta que Momoko parpadeó.

── Estás mintiendo. ── Sentenció.

Asami abrió los ojos, sorprendida.

── Yo… ¡Claro que no, lo juro! ¡Lo vi yo misma!

── Momoko… yo… no creo que ella esté mintiendo. ── Se apresuró Miyako, dándole la razón a Asami, luego, se acercó más a ellas, y bajando el tono de voz aún más continuó hablando. ── Además, no es como si nosotras no nos hubiéramos dado cuenta ya que Kaoru está enamorada de Koiji.

Momoko suspiró.

── Lo sé, lo sé, es solo que es tan… Kaoru simplemente no haría eso. Ni siquiera acepta que le gusta un poquito. ¡Además! ── Se apresuró. ── Llevan semanas días intentando matarse entre ellos.

── El amor nos hace cometer locuras, ¿Qué no?

Y esta vez ambas estuvieron de acuerdo con Asami.

── Pero… ¿Acaso por eso está desaparecida? Y en todo caso, ¿Por qué Koiji no nos dijo nada de Kaoru cuando le preguntamos, sabiendo que estábamos preocupadas? ── Cuestionó Momoko. ── Y por cierto, ese día el parecía bastante molesto.

── Como dijo Hotaru, precisamente los últimos tres días. ── Dijo Miyako. ── ¿Será por eso?

── Pero… creí que Koiji… ── Murmuró Asami. ── Por como la mira a veces, yo… creí que el sentía algo parecido. Pero dijeron que estaba molesto.

── Estoy más confundida que al principio. Tiene algo de lógica que Kaoru este huyendo después de lo que hizo, conociéndola, debe pensar que es patética. Aun así no entiendo porque Koiji está… así.

Ellas miraron a donde la rubia señaló, mirando en la lejanía al moreno.

── ¿Qué me miras idiota? ¿Tengo monos en la cara? ¡Apártate, no estoy de humor! ── Empujó a un pobre chico. ── ¡¿Dónde está el idiota de Ren Imamura?!

── Ha preguntado por él desde que fue a clase a anunciar que Kaoru faltaría unos días. ── Dijo Momoko. ── Otra cosa que es bastante extraña. ¿Por qué no decirnos a nosotras y si a él?

── De hecho. ── Se entrometió Asami. ── Creó que lo golpeó hace dos días.

Ellas abrieron los ojos. No se sorprendían de que Koiji golpeara a alguien, ya lo había hecho bastantes veces. La sorpresa se debía a que la víctima había sido el nuevo amigo de Kaoru. Y no había día que no lo buscase.

── No entiendo nada. ── Dijo la pelirroja.

── Nadie. ── Dijo la rubia. ── Pero creo que por ahora hay que entrar a clase. Ya después arreglaremos esto.

Y así, ellas se despidieron, dirigiéndose cada quién a su salón correspondiente. Miyako y Momoko aprovecharon para llevarse a Koiji –casi a rastras, cabe destacar. – con ellas, y que así pudiera dejar de intimidar brutalmente al joven Imamura, que había resultado ser dos años menos que ellos. De camino intentaron sacarle más información sobre Kaoru, ver si se dignaba a confesar el secreto que en realidad, ahora ya no era tan secreto, pero él se mantuvo callado o despotricando contra cualquier cosa que le pasara enfrente, de mal humor.

Una vez dentro del salón, se acercó Momoko se acercó al pelirrojo para saber que tal seguía, pero por su semblante se imaginaba que igual. Él sabía esconderlo bastante bien. Tenía una sonrisa burlesca pintada en su rostro mientras reía de alguna cosa, pero su mirada le delataba. Por lo menos, para ella, se había bastante fácil interpretar al rojo líder de los RowdyRuff. Por lo que, cuando le había cuestionado al oído si no había más notas en su cuaderno o mochila, él se había tornado serio, y había negado con la cabeza. Ella había asentido, pensativa. Entre los cinco –cinco, porque cuando lo hicieron Kaoru no estaba entre ellos. –estar al pendiente por si recibían alguna nota ellos también, y vigilar de cerca del casillero del pelirrojo en distintas horas del día, pero hasta ahora todo seguía de la misma manera. La última nota que había aparecido había sido dos días atrás.

El pelirrojo llevaba consigo su guitarra, al parecer dispuesto a quedarse por la tarde y no regresar a casa. Lo cual no era tan mala idea ya que debido a que eran los organizadores del baile de primavera –ante toda la escuela las organizadoras oficiales eran Momoko, Miyako y Asami, ya que el resto se había negado rotundamente a que los demás supieran en que los había metido Miyako, si aquello se sabía, su reputación terminaría en las cloacas. – tendrían que quedarse a terminar la decoración, lo cual le llevaría varios días y el baile estaba bastante próximo solo a una semana.

Incluso, durante su práctica de animadoras, Momoko se dio cuenta de lo descuidado que tenía al equipo. Incluso había olvidado que la C.E.D. estaba cerca. Se reprendió mentalmente, prometiendo recompensar al equipo y préstales más atención. Era su último año y tenía que terminarlo bien.

Y así, el día pasó mucho más lento de lo que a ella le hubiera gustado, sobre todo porque tenían que comenzar con todo ese rollo de la decoración del baile de primavera. Ella al principio había estado bastante emocionada, tan emocionada como Miyako. Pero las cosas en ese momento no estaban para andar montando decoraciones y ese tipo de cosas. Incluso sentía a Miyako más desanimada respecto al asunto.

Pero, gracias a los dioses, Miyako se había encargado de hacer participar a varios clubs de la escuela para que ayudaran con la decoración, por lo que ene se momento el lugar entero estaba abarrotado de personas. El club de jardinería junto con el de manualidades se encargaría de los centros de mesa. El club de costura se encargaría de realizar los manteles y caminos de mesa, y los chicos del club de cocina se encargarían de hacer el bufete. Por último, el club de música –como en cada evento. –tocaría y ambientaría el lugar. Makoto ya se había encargado de esa parte, y había despachado de malos modos a sus chicos –que no entendían el mal humor de su líder, pero no le interrogarían, claramente. –por lo que ahora se encontraba alejado de todos los demás mientras se dedicaba a tocar como poseso con su guitarra.

Momoko sabía que eso le relajaría por lo que le pidió a Miyako que lo dejara ahí un momento.

La rubia los había dividido para supervisar los distintos clubs y que estos hicieran bien su trabajo. Hotaru se había pegado a ella como lapa –o tal vez Miyako los dividió para que él quedara con ella, no estaba segura. –y estaban supervisando al club de jardinería y manualidades. Makoto se había quedado con el club de música por obvias razones, Ella y Koiji habían terminado probando el bufete de prueba de los chicos del club de cocina. –Miyako y ella habían esperado que probar comida deliciosa le calmara. Ella había terminado adorando los postres. –y Misaki y Asami, o más bien Asami solamente, ya que Misaki parecía no saber nada de colores y telas, le indicaban al club de costura lo que esperaban tener como manteles sobre las mesas.

Y ahora en ese momento, aunque Koiji parecía más relajado, no dejaba de intimidar a los pobres idiotas con su semblante de molestia y su aura negra que indicaba que estaba listo para golpear a cualquiera. Ella ya había intentado calmarlo, pero la había mandado a freír espárragos muy lejos. Por lo que terminó yéndose a sentar con Makoto a lo alejado de la civilización, aunque este, le estuviera ignorando estoicamente. Estaba casi segura que ni siquiera había reparado en su presencia de lo concentrado que estaba haciendo lo suyo, tocando, tocando y tocando. Y lo comprobó cuando el chico levantó la mirada y no alcanzó a disimular su sorpresa de verla ahí.

── ¿Cuánto llevas ahí?

── Unos diez minutos.

Him puso esa estúpida cara que le indica que va a soltar un comentario chusco de que le molestara hasta la médula.

── Así que, ¿Observándome, rosita?

── ¡Claro que no! ── Negó en un chillido, cruzándose de brazos. El pelirrojo rio y se estiró, notando los músculos adoloridos de tanto estar en esa incómoda posición.

── Oh, vamos. No hay nada de malo en admirar una buena obra de arte. ── Ella esta vez no pudo evitar reír, aunque intentó disimularlo.

── ¡Oh, por Dios! ¡Eres un completo ególatra, Him!

Y Makoto soltó el aire que no sabía que tenía guardado en los pulmones y que estaba asfixiándole. Comenzó a sentirse de un mejor humor. La risa de su contraparte solía tener ese efecto en él. Incluso desde antes de dejar de ser un villano. Recordó como antes solía tocar y tocar du guitarra y eso ayudaba a relajarse, y, aunque aún ayudaba, terminaba siendo Momoko la que disipaba su mal humor y estrés. Y eso de alguna forma le asustaba. ¿En qué momento ella se había vuelto tan indispensable para su estado de ánimo?

A él le hubiera gustado quedarse así, tocando y escuchando a esa loca decir cualquier tontería junto a él, pero para su mala suerte, su poco ánimo se esfumó cuando su cinturón comenzó a vibrar. Los cinco, cada quien en su distinto lugar del salón, se dirigieron miradas cómplices y se fueron acercando poco a poco a los rojos, que eran los más alejados del bullicio de las personas.

── Chicos. ── La infantil cara de Ken apareció en la pantalla del comunicador de Momoko. ── Necesitamos que vengan. El profesor quiere comunicarles algo importante. Un descubrimiento que creemos, podría tener relación con todo lo que está pasando.

── Ahí estaremos, Ken. Esperen unos minutos. ── Aceptó la pelirroja, para después cerrar el comunicador. ── Creo que esto no puede esperar. ¿Qué hacemos con esto?

La líder señaló al montón de personas trabajando cada quien en su asunto.

──Misaki y Asami lo pueden manejar. ── Dijo la rubia sin mucho convencimiento. ── Bueno… Asami puede. Y Misaki le ayudara. Estarán bien.

── Pues como sea, yo me largo de aquí. ── Se apresuró el pelinegro, comenzando a salir de lugar. ── Y llámenle a Matsubara. ── Dijo con enojo marcado en su voz. ── A ver si se digna a aparecer para esto.

El pelirrojo caminó detrás de él.

── No tarden. ── Dijo a las féminas, mientras comenzaba a salir con Hotaru detrás.

Ellas asintieron.

── Llama a Kaoru. ── Ordenó Momoko a Makoto. ── No puede ser que este desaparecida.

Y dicho eso, las dos se dirigieron con Sasaki y Takata, quienes tan solo escuchar la noticia se pusieron pálidos.

── ¿Planean dejarnos solos a cargo de todo ellos?

── ¡Ustedes pueden! ── Animaron ellas. Asami negó.

── ¡P-Pero!

── ¡Por favor!

── ¿Pero porque se van? ── Gruñó. ── Precisamente todos.

── Pasa que… tenemos asuntos que resolver.

── ¿Asuntos? ── Dijo el chico, sin creerles. ── ¿Qué clase de asuntos tienen que resolver, todos?

── Luego se enterarán. ── Aseguró la pelirroja. ── Por ahora nos vamos. ¡Suerte!

── ¡Pero… Chicas! ── Asami no fue escuchada porque ellas corrieron a la salida. Misaki resopló.

── Vaya amigos que tenemos tu y yo. ── Ella suspiró. ── Al menos te tengo a ti conmigo. Si estuviera solo, sería un completo desastre.

Él miró a el montón de personas sin ser consiente del sonrojo que provocó en la chica de ojos violáceos, cosa que ella agradeció. Al final, siempre estaban ellos dos. Juntos.


Cuando ellas llegaron al laboratorio, Brick ya había intentado llamar a Kaoru como Momoko había dicho, al igual que Hotaru e incluso el ya no tan pequeño Ken, los tres con el mismo resultado. Koiji parecía cada vez más irritado.

── Tal vez deba llamarla usted, profesor. ── Gruñó el chico. ── A ver si usted es merecedor de hablar con su estúpida majestad Kaoru Matsubara.

Todos ahí se miraron contrariados. Era verdad que siempre peleaban, pero ahora se sentía algo diferente en el ambiente. Momoko y Miyako se miraron con complicidad. La pelirroja había intentado hablar con el chico mientras degustaba el bufete del baile, pero como había dicho, él la había mandado a freír espárragos. Muchos espárragos.

── ¿La has llamado tú, Butch? Tal vez responda. ── Se aventuró Miyako, sin embargo el moreno chasqueó la lengua.

── Si quieres que tu amiguita desaparezca para siempre entonces le llamaré yo. ── Dijo en algo que sonó como frustración.

El profesor, sintiendo la tensión subir poco a poco, decisión que era hora de intervenir.

── Bueno chicos los hemos llamado para compartirles algo que tal vez podría ser un factor determinante en todo lo que está pasando.── Comenzó. ── Ayer por la noche me quedé hasta pasadas las tres de la madrugada trabajando en mi despacho, investigando sobre este proyecto en el que ya llevaba algunos años pero que por ciertos motivos lo tenía suspendido.

── ¿El Triángulo de las Bermudas? ── Cuestionó el rubio. Cuando el profesor asintió, el chico recordó aquel día en el que el profesor le reveló su proyecto y el sintió una fría corriente eléctrica recorrer su vertebra. En ese momento la sensación se repitió, haciendo que algo se instalará dentro de su pecho.

── Resulta que este siempre ha sido un lugar con bastantes contradicciones, donde suceden hechos paranormales. Yo me he dedicado a investigar este lugar por los últimos diez años, encontrando solamente la actividad de algo parecido a algún tipo de radiación que ni mi mejor aparato reconoce del todo, y que tengo la teoría que tiene que ver con todos los desastres que ocurren ahí, sin embargo ayer por la noche cuando Ken llegó al despacho en la madrugada, el sistema de Peach pudo reconocer algo más.

── ¿Algo más? ── Cuestionó Momoko. ── ¿Cómo que cosa?

── Rayos Z negros.

── ¿Cómo? ── Cuestionaron, frunciendo el ceño con confusión. Incluso Butch, con su mal humor y poco interés en él momento parecía contrariado. ── ¿Qué tienen que hacer rayos Z negro en el Triángulo de las Bermudas?

── ¿Y cómo es que si lleva diez años observando las anomalías del lugar, no había detectado nada de rayos Z ahí?

── Bueno, he ahí el asunto. ── Explicó. ── Si hubiera encontrado rayos Z en su estado natural, como parte del lugar, no habría tanto problema. De hecho podría ser la explicación a algunas de las incógnitas de lugar, como los numerosos desastres y anomalías. Pero resulta que lo que he encontrado es una pequeña porción, un pequeño punto en movimiento en la pantalla.

── ¿Un pequeño punto? ── Cuestionó Brick, serio. Intercambió una mirada con la líder, quien asintió levemente.

── Justo como cuando nosotros aparecemos en el ordenador del profesor cuando Peach nos llama. ── Murmuró ella. ── ¿Una persona, tal vez?

── Me temo, chicos. ── Dijo. ── Y la cuestión es, que nunca antes había aparecido ahí. Y ahora mismo ya no es posible ubicarlo en el lugar, al parecer desapareció del mapa, lo cual quiere decir que ya no está en el Triángulo.

── Y justo a aparece cuando alguien nos amenaza de muerte. ── Dijo la rubia, que al parecer también había comprendido.

── Que conveniente. ── Dijo con sarcasmo el moreno.

Boomer se rascó la nuca y levantó la mano con inocencia, mirando al profesor y a los dos líderes alternadamente.

── ¿Qué pasa? ── Animó la pelirroja, mirándole.

Boomer devolvió la mirada.

── Yo aún no me entero de que es lo que está pasando. ── Miyako rio quedamente, Butch bufó, y los demás dejaron escapar una imperceptible sonrisa.

── Eres un soquete, hermanito idiota.

── Lo que yo no entiendo. ── Dijo con furia contenida el moreno, mirando al profesor. ── Es porqué carajos no nos llamó ayer para ir a investigar el lugar si el Perro detecto una persona infectada con rayos Z malignos. ¡Ahora quien quiera que sea ya no se encuentra en el lugar y no tenemos idea de quién es, ni porque mierda está infectado con rayos Z! ¡Estupendo!

Blossom le dio un golpe en la cabeza.

── ¡Oye! ── Gruñó. ── ¡No le hables así al profesor! ¡Él no tiene la culpa de lo que está pasando!

── ¡Sí, apóyalo! ── Dijo, gruñendo. ── Me da igual lo que hagan todos.

Brick rodó los ojos, encontrando cada vez más irritante a Butch, porque aunque estaba de acuerdo en cierta medida con el respecto a que el profesor debió haberles llamado, el pelinegro estaba usando eso como pretexto para usarlos como saco de boxeo y liberar su estrés y mal humor. Y él no era saco de boxeo de nadie. Lo escuchó espetar unas cuantas cosas más, esta vez a Miyako y le tomó de las solapas de la camiseta.

── Escúchame bien, imbécil. No me importa que mierda te pasa, pero cierra la boca ya, o yo mismo haré que la cierres.

El moreno se zafó del agarre bruscamente y siguió murmurando unas cuantas cosas que no alcanzó a escuchar. Todos carraspearon con incomodidad.

── Bueno. ── Se aventuró la líder. ── Creo que será mejor ir a buscar a Kaoru. Esto es posiblemente un gran avance en lo que está pasando, y sin ella no podemos continu…

Butch se levantó echando humo por las orejas.

── ¿Qué mierda sin ella aquí no podemos continuar? ¡Hay más chicas en el mundo!

Todos le miraron extrañados por el último comentario fuera de lugar. Boomer ahogó una risa ya que no quería ser golpeado por Butch en ese momento. El pelinegro, al sentirse observado chasqueó la lengua.

── Me largo. ¡Y no me molesten! ── Espetó mientras a grandes zancadas se alejaba del lugar.

── ¿Qué le pasa? ── Cuestionó Ken.

Brick chasqueó la lengua.

── Ya quisiéramos saber que mierda le pasa a ese idiota. ── Respondió, y Miyako suspiró.

── Al parecer ha estado así desde que Kaoru no aparece.

El profesor frunció el ceño con preocupación.

── ¿Y dónde está ella?

── Manda cojones que…

── No sabemos. ── Se apresuró a interrumpir la pelirroja. Sabía que el profesor no estaba tan acostumbrado a escuchar el vocabulario de los tres hermanos Him ya que se contenían de utilizarlo frente a él –o ella les obligaba a hablar decentemente frente al hombre. –pero en ese momento al parecer no tenían intención de contenerse.

── Pero ya no puede pasar a más. Iremos a su casa saliendo de aquí. ── El hombre asintió y todos se quedaron callados un segundo, hasta que la voz del rubio volvió a resonar tímidamente.

── ¿Ya me explican que es lo que sucede?


El moreno permanecía sentado, callado, mirando hacia el balcón, por donde se podía ver el departamento donde vivían. Su pie se movía insistentemente, sus brazos permanecían cruzados sobre su pecho y su ceño levemente fruncido, claramente, pensando.

Sus hermanos, desde atrás en la cocina, no le quitaban la mirada de encima. Después de haber explicado al rubio –y burlarse de él también. –lo que significaba el punto palpitante en el dichoso triangulo habían bajado a la segunda planta, donde encontraron a su hermano en la terraza. Instantáneamente el mal humor regresó al mayor.

── Esto se está saliendo de control. ── Murmuró el pelirrojo, más para sí mismo, pero Him menor alcanzó a escucharle.

── Debe ser porque Kaoru no aparece. ── Respondió el rubio.

── Si bueno, todos nosotros estamos preocupados y todo eso. Pero él, no está precisamente preocupado. Esta de un humor de mil demonios, ¡Y somos nosotros dos los que tenemos que soportarlo!

── Debió haber discutido con ella.

── ¿Sí? ── Dijo con sarcasmo bien marcado. ── Pues no me interesa. Nosotros no tenemos la puta culpa.

── Pero no entiendo porque Kaoru no aparece por una simple discusión. Todo el tiempo están moliéndose a golpes. No es propio de ella huir de…

── ¿De Koiji? No claro que no. ── La voz de la pelirroja les interrumpió, y ambos voltearon a ver a las dos féminas que se acercaban a ellos. Momoko cruzada de brazos.

Los dos chicos la miraron unos cuantos segundos y Makoto se limitó a imitarla y escrutarla con la mirada.

── Tienes esa cara. La que pones siempre que sabes algo.

── Oh. ── Dijo ella, con bastante sarcasmo e irritación. ── Claro. Claro que se algo.

Los dos hermanos se limitaron a alzar la ceja. Al parecer ella estaba también comenzando a cansarse de esa situación.

── Pues habla.

── Eh, no creo que sea…

── Shhh. ── La callaron todos.

Miyako suspiró, pero estuvo de acuerdo en silencio, cediéndole la palabra de nuevo al pelirrojo.

── Y bien. Habla. Rápido. Esta maldita situación me está sacando de quicio.

── Oh, pero si no es nada importante. –Murmuró con el ceño fruncido. ── Solamente pasa que esos dos se besaron, y ninguno ha sido capaz de dar la cara.

Y al igual que ellas cuando les dieron la noticia, ambos chicos abrieron los ojos y articularon algunas palabras inentendibles.

── Espera, ¡¿Cómo?!

── ¿Ha estado morreándose con…── Comenzó el rubio, pero las chicas, lo callaron rápidamente. Koiji estaba peligrosamente cerca.

── Son peor que chicas. ── Se quejó Momoko. ── Pero sí. Asami los vio. Justo hace cinco días. El mismo tiempo que no sabemos nada de Kaoru. Y no entiendo como Kaoru simplemente no confió en nosotras ── Terminó por decir indignada.

Makoto que miraba el suelo con los brazos cruzados, negó con la cabeza.

── No. Debe haber un error. Debe ser eso. ── Dijo Makoto. ── Takata se confundió.

── Mmm, no lo creo. ── Dijo Miyako. ── Creo que no es un secreto que Koiji y Kaoru… bueno, ellos dos… ya saben.

── Tiene un buen punto. ── Concordó el rubio. Pero Makoto volvió a negar.

── Si así fuera, Koiji estuviera pavoneándose por todos los malditos rincones del planeta. ── Se explicó. ── Y lo único que ha hecho es sentarse allí como espectro y gritarle a todo el que pase cerca de él. Ha estado de peor humor que yo, y es ya es mucho que decir. ── Aceptó, sin terminar de creer ni una palabra de Momoko y Miyako. -Debe haber otra explicación.

El rubio, volvió a suspirar. ── Eso es verdad también.

── Sea verdad o no, lo único cierto aquí, es que algo ha pasado entre esos dos. ── Dijo Momoko. ── Y solo hay una manera de averiguarlo.

Y decidida y enfurruñada, avanzó a través de la cocina, directo hacia Koiji. Makoto pareció querer discutir algo, pero al final lo siguió rápidamente, al parecer de acuerdo.

── ¿Deberíamos detenerlos? ── Cuestionó la rubia, a lo que Hotaru se encogió de hombros.

── No. Hacía falta algo de diversión por aquí. El asunto de Taiga me tenía muy estresado.

Y ella negando divertida, les siguió de cerca. Sabía que tendría que ser la mediadora entre dos pelirrojos molestos, y Hotaru que solo estaba ahí para divertirse un rato a su costa. Inhaló, pidiendo paciencia, pensando cómo abordar el tema para que el moreno no la ahorcara.

──Koiji ──Se apresuró a hablar. El moreno ni siquiera la miró pero sabía que tenía su atención. ── Sabemos que te encuentras algo… susceptible porque Kaoru no aparece pero…

── Yo no estoy susceptible. Menos por Masturbara. ── Ella suspiró, aquello sería muy, muy difícil. Koiji era muy terco. Escuchó un bufido de la pelirroja.

── En realidad no hay nada de malo en ello, todos estamos preocupados. ── Continuó.

── No estoy preocupado. ── Dijo, apretando la quijada. ── Me importa una reverenda mierda lo que le pase con ella desde que…

── ¿Desde que se besaron?

Las palabras murieron en la boca del pelinegro que alzó las cejas sorprendido. Miró a la pelirroja cruzada de brazos, esperando una respuesta, respuesta que no salía de su garganta.

── Sí, lo sabemos.

── ¡Momoko! ── Chilló la rubia. Brick frunció el ceño.

── ¿¡Era cierto?!

El pelinegro balbuceó algunas cosas y luego gruño.

── ¡Sí, y que! ¿Cuál es el maldito problema?

── ¡Esa es la jodida pregunta! ── Espetó el líder.

── No sé de qué hablan. ── Dijo, haciéndose el desentendido. Momoko negó rápidamente.

── Dijiste que se besaron. Entonces…

── ¿Entonces porque puta madre estás tan molesto? ── Cuestionó Makoto, alterado. Según lo que él sabía Butch iba detrás de Kaoru como abejas a la miel aunque lo ocultara, así que, ¿Por qué diablos estaba de insoportable?

── ¿Por qué?... ¿Por qué? ¿Me estas preguntando porque?, bien te diré le porque. –Dijo, levantándose y despotricando al aire. ── ¡Porque yo no fui el que la besó! ¡Fue ella quien me besó a mí!... Y esa… ¡loca!, se atreve a besarme, y luego desaparece de la faz de la tierra. ¡Y después me ignora! ¿Qué mierda le pasa?

── Espera, espera… ── Interrumpió Miyako. ── ¿Eso quiere decir que tampoco sabes nada de ella?

── ¡Claro que no sé nada de ella! ── Renegó, alzando la voz. ── No contesta ni llamadas, ni mensajes. Ni siquiera el puto Facebook. Intente usar esta porquería… ── Dijo, señalando su cinturón de RowdyRuff Boy. ── Pero parece bastante interesada en mandarme a la mierda.

── Yo… yo creí que tu sabrías algo… ── Murmuró la pelirroja, ya sin esa mirada acusadora con la que lo veía minutos atrás.

── Pues ya vez que no. ── Gruñó. ── Así que cuando la encuentres me avisas. Esa loca chica compulsiva necesita darme muchas explicaciones.

Todos se quedaron callados unos segundos. Koiji parecía menos fúrico ahora que había sacado la verdad a la luz, pero no dejaba de mover su pie insistentemente. Pasados unos quince minutos, cada quien se había sumido en sus propios pensamientos. Makoto se sentó en el sillón, soltando un suspiro pesado. Cinco minutos después, Koiji se levantó de su lugar en la terraza, impaciente.

── Estoy harto de esto. Me largo y voy a buscarla. ── Espetó. ── ¡Y no intenten seguirme, cotillas! ── Les dijo a Miyako y a Momoko. ── Esto es mi asunto. ── Dijo en un gruñido mientras salía de ahí.

Makoto, ya casi dormido en el sillón, se dio cuenta de que la pelirroja se levantaba e iba detrás de él. Probablemente Miyako también. Él suspiró, ¿Por qué diablos las mujeres eran tan complicadas?

── Joder, chicas. ── Dijo él. ── Dejen que el idiota demuestre que es hombre y solucione el problema el solo.

── Pero…

── Déjenlo. ── Secundó el rubio con tono desganado. Él no entendía como tenían ganas de ir tras él. Hotaru solo quería comer algo y tirarse a jugar video juegos. ── Por lo pronto me voy a la cocina.

Miyako y Momoko se miraron y se terminaron aceptando aquello. Miyako subió con le profesor, y Momoko terminó sentándose en el sillón con un pesado suspiro.

── Ya deja de pensar en ese par de idiotas. ── Murmuró el de gorra, sentado a su lado. ── Que solucionen sus boberías solos.

── No es solo eso. Es todo. ── Dijo ella, entonces el levantó la gorra dejando ver solo uno de sus ojos adormilados. ── Es solo que siento que todo esto está conectado. Hablo de las notas y la repentina sustancia X en ese maldito lugar. El profesor tiene diez años investigando el lugar y nunca había encontrado actividad de Rayos Z negros hasta ayer por la madrugada. No entiendo ni me imagino quien puede ser esa persona. Y qué diablos tiene que hacer en ese lugar. Claro que no sabemos si realmente tiene algo que ver con lo que pasa, es solo una teoría y…

Él dejó caer su cabeza en el regazo de su acompañante. Ella lo miró, acomodándose en sus piernas.

── ¿Qué significa esto?

── Deja de pensar y ayúdame a dormir. ── Ella sonrió.

── ¿Se va a hacer una costumbre entre nosotros? ── Él sonrió de medio lado mientras se cubría los ojos con la gorra.

── Al final te quedarás dormida igual. ── Ella le jaló uno de los pelirrojos mechones de cabello que ya había comenzado a acariciar. ── ¡Ah! ¿Y eso? Estás loca…

── Por molestar. ── Murmuró. ── Pero igual y tienes razón… pero solo un poco.

── Yo siempre. ── Dijo él, para comenzar a caer en brazos de Morfeo.

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. .

. . .

Todo a su alrededor era borroso, pero podía identificar voces a su alrededor, voces que eran conocidas para ella, pero que no podía terminar de identificar. Intentó enfocar más su visión, y frente a ella, vio a un hombre con un yelmo negro, completamente negro, que le impedía ver en realidad quien era. Tenía una capa del mismo color y una extraña… ¿Armadura? Metálica, como si estuviera preparado para una guerra.

Su aire era imponente y hacía que la piel se le erizara de tan solo verle frente a ella.

Miró a su alrededor y se dio cuenta que estaba en un enorme cuarto blanco, con rejas en las ventanas, y una enorme puerta de metal. Un frío viento se colaba en el ambiente, aunque no entendía el porqué, si estaba completamente cerrado.

Su visión volvió a hacerse borrosa, pero las voces comenzaron a hacerse imponentes en su cabeza, cada vez con más sentido.

-Púdrete. –Dijo, una voz, y estaba segura que era ella misma. –Nunca nos ganarás.

-¿A no? –Sonrió. –Cada movimiento que ustedes hacen yo lo conozco y ya tengo un plan para contrarrestarlo.

-No nos vas a meter miedo con tus estupideces. –Dijo alguien cerca de ella. –Así que vete preparando.

El hombre rio fuertemente.

-Pero sí que son estúpidos. – Se acercó a una mesita de caoba que estaba en la esquina y tomo un control remoto. Tras presionar algunos botones una pantalla de plasma bajó de algún lugar mostrando en ella algo que no alcanzó a vislumbrar completamente. –Como les dije completamente vigilados.

Sin embargo, aunque ella no comprendió que era lo que había en la pantalla, sintió un enorme miedo apoderarse de ella.

Lo último que escucho fue una risa burlesca.

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. .

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Veía todo borroso, y las voces a su alrededor estaban algo distorsionadas. Poco a poco su visión fue aclarándose, a tal punto en el que pudo distinguir a Blossom y a Boomer, el último con una cara de enojo que pocas veces le había visto. La conversación comenzó a tomar más forma, siendo más clara en sus oídos. La voz de Blossom resonó a su lado.

── Has dicho que puedes ayudarnos.

── Así es. ── Una voz que no identificaba resonó en el lugar.

── ¿Has visto nuestro futuro? ── Cuestionó lo Blossom.

── No precisamente. ── Dijo la segunda voz. ── Puedo darles una profecía.

Makoto intentó buscar a la voz de la chica que no conocía y que no identificaba, pero por alguna razón no la encontraba. Todo comenzó a hacerse borroso de nuevo.

── Bueno y… ¿Eso significa?

── Una gran guerra viene en camino para cobrar venganza de algo cometido. Estoy segura que son ustedes los que están destinados a detenerla.

Las voces se distorsionaron un poco, pero intentó concentrarse hasta que pudo escucharlas claramente.

── ¿Dónde?

── La tierra de donde nadie encuentra retorno. ── Dijo. ── Es ahí donde deben ir.

Entonces sintió un fuerte tirón en el cabello y se despertó.

.

. .

. . .

Con un quejido de dolor se levantó de golpe, llevándose las manos al lugar afectado, donde las manos de Momoko apretaban un mechón de su cabello fuertemente. Dirigió su mirada hacia ella para cuestionarle porque tal agresión, pero cuando la miró a los ojos notó que sus pupilas estaban fuera de órbita y su frente perlada de sudor. Solo entonces él fue consiente de los latidos acelerados de su propio corazón y una gota de sudor que bajaba por su sien.

Por su parte Momoko se levantó debido al brusco movimiento de Makoto, y asustada dirigió la mirada a él, dándose cuenta que el chico estaba respirando dificultosamente y su frente estaba bañada en sudor. Miró su mano apretando una de los mechones de cabello del chico y lo soltó rápidamente. No sabía en qué momento se había quedado dormida, pero cuando lo hizo comenzó a tener una pesadilla sobre el hombre del yelmo, que los amenazaba. Al parecer inconscientemente había jalado el cabello del pelirrojo al encontrarse el sobre su regazo, quien por cierto estaba segura de que había sufrido lo mismo que ella. Su mirada frenética lo delataba.

Entonces el carraspeó y con un suspiro pesado dejó caer su cabeza de nuevo a su regazo, pero esta vez con el sueño completamente disipado.

── ¿Te ha pasado, no?

Él asintió casi imperceptiblemente.

── Volví a soñar con ese hombre. ── Dijo ella en un murmuró nervioso.

Pero Makoto había tenido una pesadilla diferente. Incluso, le pareció más un sueño que una pesadilla.

Tal vez hubiera encontrado algo.


Hola!

He creo que les ha gustado el capítulo anterior, y seguro ahora quieran matarme porque Kaoru no aparece. No os preocupéis, el próximo capi nuestro monstruo verde regresa. Intenté responder la mayoría de los reviews, y creo que esta vez lo he logrado, creo. ¡Ya llegamos a los 100 reviews! de hecho los pasamos. Debo decir que los amo.

Pero, bueno, díganme que les ha parecido este capitulo. Por cierto, hace un par de días estaba escribiendo una escena muy cursi de esas que nos gustan a todos donde los protagonistas serán los azules. (Aquí es donde ustedes gritan: ¡Yei!) Koiji si que estaba enojado, ¿No? xD Kaoru esta siendo una loca desquiciada huyendo de él. Pero, pronto recibira su escarmiento. De esos que a Butch le gusta darle jaja, o bueno, le gustaría.

Y bueno, el maldito triangulo sigue ahí y no sé va. Y Makoto ha tenido un sueño extraño. Veremos que pasa. Por lo pronto esta chica se retira. De paso les agradezco sus reviews!

Por cierto, he cambiado el nombre de mi cuenta de Facebook. Ahora soy Nut Him.

En fin, ahora si, sin más, nos leemos!

Miss Nutella.

P.D. A los que leen "Intercambio" Pronto estará la actualización, tengan paciencia. :)

16/01/16