Disclaimer: Demashitaa! The PowerPuff Gilrs Z no me pertenecen.
Demashitaa: Kasai.
Inesperado
Después de que las tres féminas del grupo se fueran Makoto se había quedado solo en la terraza, mirando la ciudad. Koiji estaba hurgando en el refrigerador y Hotaru sabrá Dios donde habría ido a parar. Seguía pensando en el hecho de que ellos no tenían ni idea del paradero de ese estúpido, entiéndase Kimura.
Pensar que todo eso fue solo el día anterior. El sentía como si hubieran pasado semanas desde aquello. Ya había ido el mismo a comprobar si el radar de Peach no identificaba rayos z negros en la ciudad –es decir, unos extra. – pero todo parecía tan tranquilo que le era inquietante. ¿Qué acaso ese imbécil estaba fuera de Tokyo?
Se quedó unos segundos pensando para después soltar una risa. Pensar que estaba preocupado por el bienestar de la ciudad cuando dos años atrás era el principal causante de problemas del lugar. Con un suspiró algo molesto por la situación actual, se levantó, harto de seguir dándole vueltas al asunto. Habían pasado la noche anterior registrando cada milímetro de la ciudad y no habían logrado encontrar nada que fuera de ayuda. Necesitaba despejar su mente.
Se dirigió al sótano, donde encontró a Boomer dentro de esa enorme cápsula de entrenamiento. La última vez que se había metido ahí, dos días atrás para ser precisos, Makoto hubiera muerto si no hubiera sido porque Bubbles había llegado a entrenar y le había salvado por los pelos.
Con parsimonia, se sentó en el suelo a observar y esperar a que el rubio terminara, no esperaba encontrarlo ahí. Respingo sorprendido al darse cuenta que el chico tenía las manos desnudas, es decir, no usaba sus comunes máquinas de elecktroshok. Boomer estaba disparando rayos a diestra y siniestra simplemente con sus manos.
Cuando el nivel de entrenamiento terminó y el rubio se tiró al suelo, jadeante, el pelirrojo se acercó.
── ¿Desde cuándo puedes hacer eso?
Boomer, un en el suelo, sonrió al ver llegar a su hermano. ── Aun trabajo en ello. Pero desde hace casi un mes que lo he logrado.
── Bastante Guay. Para ser nivel seis. ── La voz de Koiji les hizo mirar hacia atrás.
── Ocho, para ser precisos. ── Le corrigió.
── Que no se te suba, renacuajo. ── Dijo Brick. ── Ya verás lo que es bueno.
Brick sonrió. Tal vez eso era lo único que necesitaba para relajarse medianamente. Entrenar un poco. Mantener su cabeza ocupada en otra cosa. Gastar su malestar en mounstruos y problemas holográficos para poder sentar cabeza y resolver los reales.
Caminaba con parsimonia por el lugar, aun no se recuperaba completamente por haber introducido aquella potente sustancia en su organismo, por lo que los efectos secundarios aun hacían bastante mella en él. Apenas podía caminar sin que sintiera que se le movía todo alrededor. Se sentía, ciertamente patético, pero, sabía que pronto vendría su gran recompensa.
Llegó a la sala de investigaciones encontrando a Himeko tecleando en el computador. Sonrió torcidamente. La chica aprendía bastante rápido cuando quería, porque ciertamente, recordaba que en los años que la conoció en el instituto, había sido de las peores notas. Aunque lo que hacía ahí era relativamente fácil. Se acercó por detrás observando su trabajo.
── ¿Alguna novedad?
Ella respingo, para luego torcer el gesto. Odiaba que le asustara de esa manera cuando estaba concentrada. Ya bastante difícil era entender lo que tenía que hacer.
── He encontrado cinco puntos hasta ahora. Solo dos se encuentran en un área cercana a Japón.
── Muéstrame la ubicación.
Himeko llevó el cursor hacia el mapa accediendo a su deseo. Él asintió con una sonrisa.
── Comenzaremos ya.
Ella, que hasta ahora permanecía mirando la pantalla, le miró con sobresalto.
── Ken, aun no estás listo para hacerlo, Yuuto dijo que tu organismo aun no terminaba de aceptar los rayos Z.
── Estoy mejor ahora, andando.
Shirogane siguió en su sitio. Miró la pantalla y al chico que ya llevaba bastante ventaja.
──Puede ser peligroso, Ken. Sabes perfectamente que ellos irán por nosotros, y son seis contra dos.
── La vez pasada los contuve, y sin el poder que ahora poseo. Ya deja de ser una molestia.
── Pero aún no tienes control total sobre... ── Cayó ante la mirada que le dedicó. Apartó sus ojos de los miel de él.
── ¿Insinúas que no puedo contra ellos?
── No es eso.
── Pues entonces calla. ── Gruñó. ── Nosotros somos más fuertes que ellos.
Himeko se levantó con un suspiro. Desde que Ken le había revelado la verdad sobre ella, que poseía parte de rayos Z negros dentro de su organismo y que podía invocar su poder cuando quisiera, había comenzado a entrenarse para darle su merecido a ese sexteto de idiotas que le humillaron durante la secundaria y lo que iba de preparatoria. Sobre todo a esas tres chicas molestas, y ahora sabiendo su identidad, con mayor razón. Y sobre todo conociendo ahora todo lo que le habían hecho pasar a Ken. Sin embargo, creía que aún era algo pronto para que él tomara cartas en el asunto, pero el chico era demasiado terco, y temía algo malo ocurriera.
Caminaron por el campo de entrenamiento, en la sala de estar, la cocina y todos los lugares que estaban vacíos. Solo ellos y Yuuto, el científico de Ken estaban en ese lugar. Recordó los planes que el chico le había contado que tenía para el futuro, reclutar poco a poco hombres para sus propósitos, un cuartel de guerreros.
Sabía que era un sueño lejano, pero tras ver el poder inmenso que habían obtenido al colaborar juntos, sabía que se podría lograr.
La inteligencia de Ken y el dinero de su familia los llevarían a cumplir todos los propósitos que se propusieran.
Estaban en la alcaldía, esperando a que fuera hora de empezar con todo ese teatro de la rueda de prensa. Butch dormía en el sillón mientras Buttercup y Boomer hurgaban entre las cosas del alcalde en busca de algo interesante. Bubbles intentaba detenerlos sin mucho éxito.
Ella, con un suspiró de resignación ante los dos chicos, se acercó a la ventana y con cuidado abrió la cortina roja que daba hacia la entrada de la alcaldía, donde siempre se organizaban las ruedas de prensa que se hacían a su costa. Todos los noticieros y diarios de la ciudad estaban ahí. Millones de cámaras y libretas listas para registrar todo lo que sucediera. Tragó saliva. Ciertamente estaba nerviosa de lo que pudiera pasar. No estaba segura de lo que debía decir, ni de cómo los ciudadanos se lo iban a tomar.
Con un suspiró abatido, cerró la cortina.
Ella miró Brick, quien desviaba la mirada de ella, aunque se veía con un semblante mucho mejor que las últimas semanas, desde que todo ese jaleo comenzó. El ambiente aún estaba tenso por su leve enfrentamiento del día anterior. Akatsutsumi miró al frente.
── Haber como resulta esto. ── Murmuró en un suspiro.
Entonces sus miradas se cruzaron, y casi al instante la desviaron. Ambos sabían que estaban comportándose como patéticos críos, justo como Brick solía llamar a Boomer para hacerlo enfadar.
── ¿Están listos? ── Bubbles se acercó. ── Ya va a ser hora.
Se miraron los tres y solo se dedicaron a caminar hacia la puerta de la alcaldía, despertando a Butch de paso, quien ya había babeado lo suficiente el sillón. El alcalde les esperaba en la puerta junto al profesor.
── ¿Están listos, mis chicos? ── Y antes de que alguno pudiera decir no, Bellum abrió las puertas de par en par donde los recibió el bullicio de los espectadores y los flashes de la cámara se dedicaron a segarlos los primeros cinco segundos. Ni siquiera fueron conscientes de las palabras que el alcalde dedicaba hacia las cámaras mientras ellos caminaban hacia sus respectivos lugares, donde cada uno tenía un micrófono.
Tras breves segundos, el alcalde les miró, pasándoles claramente la batuta. Interiormente, ellos repasaron el plan de lo que iban a exponer ante todo el mundo. Ninguno. Con un suspiro reprimido Blossom miró a las cámaras, como ya era costumbre para ella y con toda la decisión que pudo reunir dentro de sí.
── Ciudad de Tokyo. ── Comenzó. ── Sabemos que esto puede ser otro fuerte golpe para todos, ya que apenas hace dos años atravesamos una situación parecida, y que la ciudad aún no se recupera de ello, pero les pedimos que confíen en nosotros-
── ¡Blossom! ── Un reportero la interrumpió. ── La manera en que ese joven atacó la ciudad fue muy inesperada, y claramente no forma parte de los villanos comunes de Tokyo, ¿Qué puede decirnos de él?
Las preguntas llovieron ante ella. Pronto olvidó la primera pregunta que le fue hecha.
── ¿Por qué ha decidido atacar la ciudad de repente? ¿De quién se trata realmente?
── ¿Es posible que la ciudad vuelva a ser destruida?
── ¿Qué van a hacer?
── ¿Pueden detenerlo? ¿Qué clase de poder tiene?
Ella miro los micrófonos frente a ella y carraspeó.
── Por el momento, no tenemos mucha información sobre él. Lo único que sabemos es que sí, es tan peligroso como se imaginan y…
── ¡El ataque rememoró la batalla contra ese tirano Taiga! ¿Tiene alguna relación con ese hombre?
── ¿Es otro científico? ¿Qué planea?
── Sí. ── La voz de Brick abrió camino. Ella le miró disimuladamente con sorpresa. Normalmente, Brick detestaba hablar frente a las cámaras y toda la gente en general. ── Ese chico forma parte del pasado de Taiga, es su único hijo. Por el momento es todo lo que sabemos.
Blossom tragó saliva, sin saber si había sido buena opción revelar la verdadera identidad de Ken.
Las preguntas comenzaron a agolparse ante ellos rápidamente, aún más rápido. Pronto todos los reporteros gritaban sus preguntas, llegando al punto que tal vez querían llegar desde el principio y por el cual probablemente habían pedido una rueda de prensa al alcalde.
── Pero, antes ustedes estaban de lado de ese hombre. ¿No sabían que tenía un hijo?
── ¿Nunca se imaginaron que esto pasaría?
── ¿Quiere decir que ustedes conocen a ese villano de manera cercana?
Brick apretó los puños, imaginándose ya sus intenciones. Boomer carraspeó.
── En realidad, al igual que ustedes, nosotros no conocíamos ese dato de la vida de Taiga. ── Habló. ── Es verdad que llegamos a convivir cercanamente con él durante un tiempo, pero se imaginarán que ese hombre tenía demasiadas cosas ocultas de todo el mundo. Nosotros solo fuimos un arma para él, nada más. Nunca compartió datos personales con nosotros, por lo que no nos llegamos a imaginar que tendría un hijo. Siempre había demostrado ser un hombre solitario.
── Pero Boomer, ¿Realmente podemos confiar en su palabra plenamente? ¿En sus acciones, después de haber formado parte de su bando por todos esos años?
Buttercup, Butch y Brick fruncieron el ceño. Bubbles levantó una ceja y Blossom comenzó a perder los nervios. Después de unos segundos en que nadie habló y el rubio miraba fijamente al reportero, soltó un leve gruñido.
── ¿Acabas de preguntarme eso realmente? ── Cuestionó el azul, casi sin creerlo.
El silencio sepulcral se hizo presente mientras observaban al hombre.
── Así es, y lo reitero: ¿Podemos confiar…
Pero antes de que terminara, los tres hermanos pronto mostraron su molestia, frunciendo el ceño, apretando los puños, y para los nervios de Blossom tomando el micrófono con furia, acción ante la cual todo el mundo comenzó a hacer nuevas preguntas y acusaciones. La chica frunció el ceño con decisión, interviniendo antes de que aquello se tornara peor.
── ¡SILENCIO!
Con un ademán les advirtió a los tres hermanos que mantuvieran la boca cerrada o aquello podría resultar peor. Tenían que esperar. Hubo una pequeña batalla de miradas sobre todo con el rojo, que quisiera a o no, compartían el liderazgo y era más difícil hacerle entrar en razón debido a aquello. Al final Brick cedió.
Pero aquel hombre quería ponérselas difícil.
── Aprovechando el silencio, reitero mi pregunta-
── ¿Es que tu no aprecias tu vida, verdad? ── Cuestionó la pelinegra. ── ¿Estás insinuando que ellos tienen algo que ver en lo ocurrido?
Buttercup le miraba con la clara intención de lanzársele a la yugular. El reportero tragó saliva y los demás miembros de las televisoras sintieron temor por ese pobre idiota, quién al fin parecía arrepentido por la pregunta.
── C-Claro que n-no. S-Solo me cuestiono las posibles dudas de la c-ciudadanía. La vez pasada se reclutaron a una serie de villanos y…
── Pues dile a la ciudadanía que todo está bajo control, y que tanto las PowerPuff Gilrs Z como los RowdyRuff Boys Z, van a terminar con esto, ¿Está claro, estúpido imbécil de…
── Respondiendo a tu pregunta. ── Interrumpió Bubbles. ── Ellos ya no forman parte de los villanos de Tokyo, creo que es bastante obvio. No comprendo cómo te atreves a siquiera insinuar una traición por su parte, cuando lo único que han hecho los últimos años es cuidar de…
── Su estúpido trasero, cobarde. Y lo que iba a decir es que si te ha quedado claro, estúpido imbécil de mierda.
Se escucharon varios sonidos de sorpresa ante el vocabulario de la heroína de Tokyo.
── Bien. Enséñale, preciosa. ── Murmuró el verde lejos de su micrófono. Blossom, decidida a terminar aquella estupidez de una vez por todas, tomó el suyo propio, pero la mano de Brick se lo impidió.
── Aunque. ── Su voz penetro en el lugar, aunque Blossom no sabía si la gente desviaba la mirada por eso o por su mirada, o simplemente por ambas. Acababan de meterse con sus hermanos y eso Brick no lo pasaría por alto, y ella lo sabía. Aunque el negara a los cuatro vientos cualquier atisbo de hermandad en su ser, era probablemente lo único que siempre había estado arraigado en el mayor desde su creación: Su innata hermandad. Esta vez fue su turno de ceder. ── Si les parece que no hemos hecho lo suficiente, pues simplemente, podremos largarnos de aquí y quitarnos el problema de encima, y entonces sí, el primero en correr hacia nosotros para, como dice Buttercup, salvar su estúpido tra-
Blossom le quitó el micrófono, ganándose la gélida mirada del rojo. Pero para mala suerte de él, ella ya estaba entrenada a prueba de esas. Tal vez, después de todo, era un poco arriesgado ceder en ese momento.
── Voy a terminar con esto, Brick.
── Es lo que yo hacía.
── Brick, por favor. Contrólate o será peor.
── Ellos acaban de…
── Ya sé. Ya lo sé. ── Le tomó del brazo. ── Por favor.
Se zafó bruscamente del agarre, pero no insistió. Ella se enfrentó a las cámaras con el ceño fruncido.
── Como siempre, nosotros estaremos aquí para protegerlos y mantenerlos a salvo de todo. Aunque ustedes desconfíen y seis años no hayan sido suficientes para demostrárselos. ── Brick casi sonríe cuando vio a todos revolverse incómodos en su lugar. Blossom tenía el poder, tal como Boomer, de destruir la moral de las personas con simples y sencillas palabras, de hablar de corazón a corazón. Era divertido cuando no eras el objeto afectado, como muchas veces le pasaba a él. ── Gracias, es todo.
El alcalde, que hasta ese momento se había quedado perplejo con la situación, intervino.
── Creo que esta pequeña señorita tiene razón. ── Les miró con seriedad. ── Solo les pido que recuerden cada vez que alguno de estos jóvenes los ha alzado en el cielo, llevándoles a un lugar seguro. O a sus hijos. O familiares. Y como ciudad, les debemos a estos chicos tanto nuestro respeto, como una disculpa. ── Les miró esta vez a ellos, con pena en su semblante.
Pero los seis jóvenes héroes solo querían salir de ahí.
Volaron en silencio al laboratorio, y por el momento era mejor que así fuera, porque tanto el cómo sus hermanos no estaban de humor. Boomer sabía que tenían un pasado no muy agradable para avalar la reputación de héroes que ahora tenían, pero aquellas preguntas le habían hecho molestar tanto que sintió el instinto asesino burbujear dentro de él de nuevo ¿No se habían dedicado a mantener Tokyo a salvo durante los últimos casi tres años y medio? Fueron a la cárcel para demostrarles que iban enserio con todo aquello. A la jodida cárcel. ¿Quién demonios hace eso por una simple ciudad? Era verdad que en parte lo habían hecho por su libertad, pero ¿Y todo lo que habían hecho después? ¿Y la batalla del día anterior? Brick había estado perdiendo la cabeza las últimas dos semanas por la preocupación, aunque el idiota creyera que solo él lo sabía y nadie se daba cuenta de que le sucedía.
La única voz que de vez en cuando se escuchaba era la de Butch, maldiciendo por lo bajo y quejándose para el mismo.
── Cierra la boca la ya, Butch. Me estás desquiciando. ── Gruñó Brick, ante lo cual el verde lo mandó callar con un gesto nada bonito de mano.
── Que les den.
Brick rodó los ojos. Su buen humor se había disipado momentáneamente, pero no lo suficiente como para golpear a Butch por sus insolencias, por lo que lo dejó pasar.
La noche anterior había entrenado hasta tarde, tanto que su cuerpo no tuvo ni fuerzas de seguir molesto o frustrado con la vida por la situación tan sarcástica en la que los ponía. Había amanecido de un mejor humor y se había dado cuenta de que la última semana había estado actuando como un idiota con sus hermanos y amigos. Debido a eso, había preferido mantenerse callado y evitar descargar su frustración con ellos. Pero esta vez todos parecían estar molestos.
Aun recordaba como Boomer casi atraviesa con la mirada al reportero que comenzó toda esa porquería de acusaciones contra ellos. Y luego saltó Buttercup, insultándole como si fuera Butch. Y entonces decidió que él tampoco podía quedarse callado y de brazos cruzados escuchando como le acusaban de conspirar con ese imbécil, hasta que Blossom le detuvo. Lo cual le hizo recordar que las cosas entre ellos estaban algo tensas por el enfrentamiento del día anterior y en general, todos los que ya habían tenido en las últimas dos semanas, desde que todo este teatro de Ken había comenzado.
Aterrizaron en la terraza del laboratorio, quedándose unos segundos ahí, como intentando retrasar la segura charla motivacional que le profesor querría tener con ellos, pero el ánimo del grupo no estaba como para escuchar sermones.
── Solo hay que demostrarles de que están hechos. ── Murmuró Bubbles. ── Y que se jodan.
Brick alzo las cejas levemente y sonrió con ánimo. Era tal vez, la tercera vez en esos años que escuchaba a la rubia decir una mala palabra. Butch silbó con diversión.
── ¡Sí! ── Secundó la pelinegra. ── ¡Que se jodan! ¡Sobre todo ese reportero!
── Vaya, lograron sacar a la fierecilla que llevas dentro. ── Se burló Boomer, revolviéndole las coletas. Ella infló las mejillas, apartando las toscas manos del rubio de su cabeza.
── ¡Quita! ── Chilló, completamente despeinada. Boomer la imitó infantilmente.
── Son unos niñatos. ── Dijo Brick, caminando despreocupadamente con las manos dentro de los bolsillos, pero con una sonrisa. De pronto tenía al burro de Butch colgado sobre su espalda.
── Llévame a caballo, hermano. ── El pelirrojo se revolvió.
── Ni que fuera tu asno, idiota. ── Gruñó intentando quitárselo de encima, pero pronto tenía a Boomer y hasta a Buttercup sobre su espalda. Bubbles sonrió ilusionada.
── ¡Bolita!
── ¿Qué? ¡No, joder, quítense!
── ¡Eres el mayor, llévanos a caballito! ── Chilló el rubio infantilmente, mientras blandía su espada de pirata invisible. Mientras Brick ya sudaba, y pronto, terminó en el suelo con todos riendo arriba de él.
── Mierda, que debilucho te has vuelto, hermano. ── Se rio Bucth.
Blossom desde atrás miraba con una gota sobre la cabeza como de pronto había cambiado el ánimo del grupo. Sonrió de oreja a oreja y se, literalmente, aventó un clavado hacia todos con los brazos abiertos, haciendo que se escucharan quejidos de dolor, principalmente de Brick, quien, no solo se quejó, sino soltó un grito de aplastamiento. Blossom rio mientras les abrazaba.
── ¡Qué asco! ── Se quejó Boomer. ── Me está abrazando.
── ¡A mí también maldición!
Bubbles fue la única que correspondió al abrazo, riendo de las quejas de sus amigos.
── Joder histérica. ── Se escuchó la sofocada de Brick debajo de todos. ── Comer tangos dulces ya te ha cobrado factura. Deberías adelgazar un poco más.
Blossom sonrió con malicia.
── Sufre, idiota. ── Le dijo, mirándole con desafío. ── Te lo mereces por ser un patán.
Brick infló las mejillas con cara de fastidio, pero se sonrojó levemente. Carraspeó con clara incomodidad.
── Si bueno… lo lamento. ── Soltó en un gruñido, como quien no quiere la cosa. Peor logró hacer sonreír a la pelirroja.── ¡Ahora largo todos de aquí! ¡Vamos, muévanse!
En ese momento Utonium llegó al lugar, mirando la masa humana que se había formado.
── ¿Qué pasa aquí? ── Cuestionó, más por saber que pasaba que por preocupación. Todos parecían reír.
── Conspiran en mi contra. ── Se escuchó a Brick casi sin aliento. Ken llegó detrás de su padre y miró con un brillo de diversión en sus ojos el desastre de cuerpos humanos que había.
── ¿Qué hacen? ¡Qué divertido! ── Chilló, y mientras corría Brick solo atinó a cerrar los ojos.
── Otro no, por Dios… ¡AH! ── Pero Ken cayó como vaca sobre todos ellos. ── Creo que me rompieron el riñón.
Plantados.
Esa panda de idiotas que se hacían llamar sus amigos lo habían hecho de nuevo. Les habían dejado a Asami y a él con toda la carga de trabajo de nuevo. Él estaba ya perdiendo los estribos. Cada vez que alguna chica del club de jardinería iba a preguntarle algo, o las chicas del club de costura, o simplemente cuando cualquier idiota se le acercaba para preguntarle qué hacer, el solo quería tomar su cuello entre sus manos y degollarlo. ¿Qué no era obvio? ¡Él no tenía ni pisca de idea de que hacer! ¡Si no fuera por Miyako, él no se hubiera metido en todos aquellos líos! ¡Y ahora, resultaba que estaba a cargo junto con Asami mientras la rubia no estaba!
Vio a la chica corriendo por todos lados, verificando que el trabajo de cada equipo estuviera bien hecho. Takata, al ver que el simplemente, no tenía ni idea de que pasaba a su alrededor, lo había puesto a terminar las llamadas que tenían pendientes por hacer. Pensó en ella como un ángel de la guarda. Si no hubiera llegado al Instituto de Odaiba, habría terminado haciendo todo eso solo.
Un escalofrío le recorrió la espalda. No. Hubiera muerto.
Asami se dejó caer en una silla frente a él como un peso muerto.
── ¿Mucho trabajo? ── Cuestionó, ante lo cual, Asami le miró con leve reproche. Rio. ── Es una completa mierda, todo esto, ¿Eh?
── Estoy agotada. ¿Has hecho las llamadas?
── Los sujetos que contrataron para la plataforma estarán aquí mañana por la mañana. Y los del equipo de sonido por la tarde.
── ¿Por la tarde? ── Ella le miró con alarma. ── ¿Qué tan tarde es eso?
── Calma. Antes de que todo este jaleo comience. Cerca de las cinco. ── Takata soltó el aire que había contenido y volvió a su anterior posición en la silla. Desparramada como un costal de arena.
── Al fin mañana se termina esto. ── Murmuró ella, y el asintió. Le dirigió una mirada. ── Estás molesto.
Él se encogió de hombros.
── No me llena de felicidad que nos dejen con el trabajo tirado. Por tercera vez. ── Dijo, y ella asintió. Le sorprendía lo mucho que habían llegado a conocerse en tan poco tiempo. Probablemente porque últimamente pasaban mucho tiempo juntos, solo ellos dos.
── Tal vez tenían algo importante que hacer. ── Él le fulminó con la mirada.
── ¿De nuevo?
── Está bien, está bien. Solo decía. ── Se reincorporó el silla, sentándose como una persona normal. ── Pero tranquilo, mañana serás libre.
── Yuju. ── Gruñó, ante lo cual ella rio quedamente.
Aunque internamente, Sasaki no estaba seguro de si quería acabar con todo eso. Era la única excusa para pasar demasiado tiempo cerca de la castaña.
── ¡Sasaki tenemos una emergencia, rápido!
── ¿Y yo porque tengo que ir?
── Ah… tu estás a cargo.
Misaki gruño bajamente, maldiciendo a aquellos seis por dejarlos tirados con todo el trabajo. Estúpido baile de primavera.
──No nos cuesta nada, anda ya, no seas quejica. ──Regañó suavemente Asami, mientras se levantaba de su lugar. Pero el negó una y otra vez.
──No, no, no. Es que no es posible. ¡No es posible que seas tan buena! ──Gruñó. ──Ese montón de… como sea. Iré solo porque estoy seguro de que si me voy, te quedarás aquí tu sola, como loca a terminar esto.
Ella sonrió. Él también era demasiado bueno.
──Pero, ni creas que lo haremos todo. Nos iremos de aquí en una hora. ──Murmuró, enojado.
── Vale.
Brick miró la choza con aburrimiento, estaba escondido entre los árboles para no ser visto. Normalmente le valía una reverenda mierda lo que los demás pensaran, pero tras la conferencia de prensa con el alcalde lo último que necesitaban es que sospecharan más de ellos. Y tras lo último ocurrido, si algún metiche le miraba entrando en la choza de Mojo, estaban fritos.
Después de liberarse de todos sus captores en el laboratorio, les había anunciado que quería salir a dar un último vistazo a la ciudad, en caso de poder encontrar a Ken Kimura, lo cual había sido una simple mentira para escaparse y poder hacer una improvisada visita a una de sus creadores, Mojo.
Si había posibilidad de que alguien supiera algo de la vida de Taiga, era Mojo. Cuando Taiga comenzó a reclutar villanos para sus propósitos Mojo había sido el primero, por ser el creador principal de los RowdyRuff Boys. Claro que en ese momento Taiga no contó con que ellos no estaban ya con Mojo, sino por su cuenta. Pero ese era ya otro asunto. Lo importante ahí era que el simio había conocido más que todos a Taiga y si había una mísera posibilidad de sacarle información que le sirviera, pues iba a hacerlo. Se daba por bien servido con que no quisiera darle de comer esos asquerosos estofados que le daban por hacer. Sus hermanos y él siempre los habían rechazado pues el simple hecho de olerlos les causaba nauseas.
Se aseguró de que nadie observara y voló rápidamente hacia una de las ventanas, entrando.
El lugar era un asco, como siempre. Estaba lleno de sus aparatejos, la mayoría de ellos inútiles, alguno que otro genial, pero todos por el suelo o las paredes. Una pared entera estaba tapizada de los planos de sus próximos robo-mojos, mientras él trabajaba entre risas malévolamente ridículas. Mientras escuchaba como soltaba uno que otro "mojo, mojo" rodó los ojos y se sentó en las escaleras. En el proceso pensó en meterle un susto de muerte al simio, que trabajaba tan concentrado que no se había dado cuenta de su presencia en el lugar. Sonrió infantilmente dispuesto a hacerlo pero al parecer su trasero hizo demasiado ruido cuando tocó las escaleras porque el simio paró de trabajar y se giró a mirarle en una pose ridículamente desafiante. Al parecer tampoco era lo que esperaba porque pronto abandonó esa posición que lejos de ser amenazante le causaba gracia y suspiró.
── Antes siquiera venían los tres, ahora solo viene uno de mis hijos. Pronto se olvidarán de mí. ¡Bien dicen! ¡Cría cuervos y te sacarán los ojos, mojo, mojo!
Brick rodó los ojos, lamentándose de haber perdido una buena oportunidad para sacar de quicio a su creador.
── No seas ridículo, simio. ── Dijo, acomodándose la gorra. ── No les he dicho que he venido.
Mojo observó el semblante del pelirrojo, que de haberlo sorprendido con una estúpida sonrisa, ahora se tornaba algo serio. Normalmente cuando pasan por el lugar solo iban a sacarle un par de canas verdes, para después alegarle que se fuera a su bando y el terminaba regañándolos por haber traicionado su propósito de creación. Él, a diferencia de los demás, no estaba acostumbrado a ver al Brick serio que tenía delante, sino al crío infantil. Se cruzó de brazos.
── Y bien, ¿A qué se debe tu visita, querido hijo?
Brick se hacía esa pregunta cada vez que se encontraba de nuevo en la choza del simio. Incluso Boomer, que era el más humanitario de los tres llegó a hacerle la pregunta también. ¿Por qué seguían visitando al simio idiota si la situación siempre se tornaba igual?
── Ví la conferencia de prensa. ── Dijo de pronto, mientras se giraba de nuevo a su invento. ── No tengo las respuestas que buscas.
Brick ocultó muy bien su sorpresa.
── ¿Quién dice que vine por respuestas, mono?
── Pues entonces tampoco me iré a su bando, mojo mojo.
Brick cerró los ojos intentando no perder la paciencia con ese simio imbécil que tenía por madre. Se levantó y bajó las escaleras hasta alcanzar a Mojo, que trabajaba en su robot.
── En realidad, si vine para saber de Taiga. ── Aceptó. ── No eres tan idiota como pareces.
── ¡Pues claro que no malcriado! ¡Yo soy tu creador! ¡Solo una perversa y grande mente podría…
── Sí, sí, lo que digas. ¿Podríamos pasar a la parte en la que me revelas los oscuros secretos de Taiga?
Mojo gruñó.
──Este crío. ── Murmuró. ── Solo vienes porque te conviene, no porque realmente quieras, mojo. ── Enormes lágrimas de cocodrilo bañaron sus peludas mejillas. ── ¡Siempre supe que preferían al idiota de HIM! ¡Hasta se pusieron su apellido, mojo!
── ¿Y cómo mierda querías que me presentara en la escuela? ¿Brick Jojo? ── Gruñó. ── No me jodas. Además, tú te proclamaste como nuestra madre. Eso hace automáticamente a HIM el padre, así que él va primero, ma-má. ── Recalcó lo último. ── Además él fue en algún momento el más poderoso. Y ahora, dime que es lo que sabes.
── Ya te dije que no se nada. ── Repitió. ── Mocoso malcriado, mojo. ¡Que visita más falsa! ── Brick desesperado, gruñó.
── Si tanto quieres que estemos contigo, Mono cursi y ridículo, ya te hemos dicho cuál es la solución.
Mojo agitó los brazos alterado y ofendido.
── ¡Qué idiotez! ¡Yo jamás abandonaré mis principios! ── Gruñó. ── ¡Yo, el más grande, el más malvado, el más poderoso, Mojo Jojo, no abandonaré mis propósitos! ¡Y me encargaré de recuperar mi legado!
── Podrías vivir mejor que esto.
── ¡Mentira, mojo!
Brick de verdad comenzaba a molestarse. Y esta vez no estaba Boomer para intentar calmarle, por lo que optó por mejor largarse.
── Claro, que vas a saber tú, eres un animal sin sentido común. ── Bufó.
── ¿Sí? ¡Pues tú eres la creación de un animal sin sentido común, mojo!
Brick, mordiéndose la lengua ante tal afirmación, salió con paso imperioso y dio un portazo.
Después de que Brick había llegado y les había comunicado que no había encontrado nada, habían terminado en la cocina. En la mañana no habían comido nada por la dichosa rueda de prensa que había resultado una porquería, por lo que ahora todos morían de hambre. El profesor, como ellos supusieron, les había dado una larga charla motivacional que recién había terminado, por lo que se dirigían hacía el enorme televisor con sándwiches y comida chatarra para saciar su hambre y ganas de hacer algo que fuera medianamente normal y que casi nunca se permitían.
── ¡Yo escojo la película!
── ¡NO! ── Chillaron todos asustando a Hotaru, quien les frunció el ceño ofendido.
── Siempre que tu escoges, terminamos viendo Piratas del Caribe, idiota ¡Ya hasta me sé los diálogos! Miyako tampoco escoge nada hoy. Harry Potter también me tiene harto ¡Voto por Rápido y furioso!
Les hubiera gustado, de verdad, seguir discutiendo aquello. Hubiera sido mucho mejor que ver a Ken correr desquiciado hacia ellos con cara de angustia.
── Dame un respiro, renacuajo. ── Pidió Brick en un suspiro, pero Ken pasó de él.
── Hay movimiento de rayos Z negros. ── Los que no le habían prestado atención, le miraron rápidamente. ── En Egipto y Eritrea.
── Eri… ¿Eri-que? ── Cuestionó el rubio sin enterarse de nada.
Momoko Boqueó como un pez para después forzarse a hablar, sorprendido.
── Hablas Egipto y Eritrea… ¿África?
── Sí, y… ── Encendió el televisor en las noticias. ── Deberían ver esto.
── Mierda. ──Murmuró Kaoru.
Ken Kimura, como loco desquiciado, volaba por los aires repartiendo ataque a diestro y siniestro. La gente corría despavorida buscando un lugar donde refugiarse. Ken cambió de canal, donde en el noticiero se podía observar una bandera compuesta por tres triángulos, uno azul uno rojo y uno verde. Otra persona no identificada para ellos, atacaba, al igual que Ken la ciudad, mientras niños lloraban y los edificios se venían abajo.
── ¿Pero qué mierda le pasa a este imbécil? Ni su jodido padre estaba tan…
── Vámonos. ── La pelirroja apenas lo dejo terminar cuando ya estaba de pie, transformándose. ── No hay tiempo que perder, si no llegamos a tiempo…
No era necesario que terminara la frase. Sabían que si ellos no llegaban al lugar, nadie más podría detener a ese psicópata.
El problema era que esta vez tenían que cruzar la mitad del planeta para detenerlo.
Me declaro completamente culpable por los cargos de sublime irresponsabilidad y... ¿Hay otro? Muchos en realidad, pero la lista es too big para ponerla aquí. En fin, me diento mal por dejar la historia tirada por... ¿Cuatro meses? T.T Soy irresponsable. Simplemente, no me gustaba nada de lo que escribía y prefería dejarlo para luego. Una disculpa, y gracias por leer hoy.
Sé que tal vez este capi ha sido algo aburrido, pero prometo que le próximo será mejor, habrás romanceeeee y el baile. Espero subir la conti tanpronto como pueda. Verán mi depresión esta al máximo xD Estoy de luto en otros fandoms xD Naruto está por acabarse -el anime, quiero decir* y eso me pone nostálgica. 11 años de mi vida T.T y por otro lado... Mi pobre Gruvia ha sufrido mucho ultimamente en Fairy Tail, pero al parecer eso ya se ha ido solucionando xD
Ja, crisis de los amantes de anime. Son tan raras. Como yo xD
En fin, lamento mucho la espera tan larga. Creo que nunca me había demorado tanot en actualizar. *Suspira* Creo que no hay errores ostográficos, pero en realidad, cuando releó el capi días después siempre me doy cuenta que se me escapa uno que otro u.u Lamento si encuentran uno por ahí.
En fin, gracias por leer, nos vemos!
Miss Nutella :)
06/09/16
