N/A: ¡Buenas, al fin regreso con una actualización para esta historia! Me ha tomado bastante, lo sé, pero es que esta historia en particular algo dificil de escribir aunque me gusta bastante, y por eso intento dar lo mejor. Estuve repasando este capitulo desde hace un par de meses, aunque durante estos días pude acomodar todo y ya plasmarlo de una vez. Ahora, como acostumbro, voy a dejar un par de explicaciones al final para algunas cuestiones historicas/culturales que me encanta agregar en este fic en particular, porque me parece que se presta muy bien para eso.

Sin más, los dejo con el capitulo, espero que sea de su agrado!

Aclaraciones: —Diálogo
"Pensamiento"
Énfasis.


De acuerdo a lo que habían estado debatiendo, un cadáver no apesta si el clima está tan frío como lo había estado durante los últimos días. Por supuesto Yamazaki no tenía mucha idea del asunto, y aunque Nishino o Ishihara no fueran precisamente doctores, parecían saber de qué estaban hablando. De todas formas ahora que no volvería a Okinawa no le preocupaba demasiado que fuera a ser de los muertos que dejaba atrás junto con su, hasta ahora, horrible vida. Parecía algo extraña la amistad que el tiempo había forjado con lentitud entre ellos, pero era lo mejor que le había sucedido. Disfrutaba de su compañía, se sentía aceptado y encontraba bastante entretenidas las charlas que compartían aunque a veces no las entendiera del todo.

Sus voces eran apenas un susurro, casi inaudible por el ruido incesante que hacía el motor que parecía estar en las últimas, todo para que Sorimachi no despertara. Yamazaki volteó un par de veces para vigilar que siguiera dormido, asegurándose de que realmente respirara, a pesar de que le hubieran dicho que no era necesario. Ni siquiera cuando el automóvil se detuvo a un par de kilómetros de la plaza en la que lo rescataron el jefe abrió los ojos.

— Bien Ryuji, ¿puedes repetir que es lo que te dijo? —Ishihara detuvo el auto a un lado de la carretera, apagó el motor y se volteó a verlo, Nishino también. Habían evitado hablar de ese tema en específico para no distraerse demasiado y así poder alejarse lo suficiente de la escena del crimen como asegurándose de que nadie fuera a seguirlos hasta el límite de la ciudad, pero ahora ambos lo miraban expectantes por su respuesta.

— Que ahora somos…hermanos —respondió no muy seguro de aquella forma de usar las palabras, seguro habrían de tener algún significado que pronto averiguaría.

Ishihara suspiró y sonrió, estaba seguro que eso pasaría tarde o temprano. Obviamente habría sido mejor que el muchacho no se convirtiera en un delincuente pero parecía estar hecho para eso, y Sorimachi no iba a ignorarlo ni tampoco intentar corregirlo de ninguna manera, después de todo no era como si tuviera el tiempo suficiente para eso y le convenía bastante tener un nuevo recluta. De una forma u otra, todos se beneficiaban y todos estaban bastante contentos por la decisión.

— ¡Estupendo! —Exclamó de repente Nishino, como si hubiera olvidado por completo que debían hablar despacio— ¡Ya vas a ver cómo te diviertes en Tokio mocoso, en serio!

— Algo así le dije —Sorimachi habló, sobresaltándolos. Rió apenas en lo que bostezaba al ver el codazo que Ishihara le propinaba a Nishino, seguro a modo de regaño por haberlo despertado— ¿Dónde estamos? —preguntó mientras miraba por la ventanilla y se frotaba los ojos.

— No quisimos despertarte, de verdad —miró de reojo a Nishino, y frunciendo el ceño resopló antes continuar—, y pues, ni siquiera hemos salido de Okinawa del todo, apenas estábamos llegando al límite de la ciudad.

— ¿Qué? No me mientas, creo haberles hablado de eso —tosió aclarándose la garganta y volvió la vista a Ryuji, quien estaba inmóvil— ¡Dragón! ¿De verdad seguimos bajo el agua?

Miró de reojo a sus ahora nuevos compañeros y asintió con la cabeza al ver que ellos le indicaban que así lo hiciera. Supuso que conforme pasara el tiempo entendería más rápido de que hablaba Sorimachi, en ese momento simplemente esperaba que no le preguntara si sabía qué le había querido decir pues no sabría que responder. El jefe frunció el ceño, como si no se convenciera del todo a pesar de que los tres le hubieran confirmado lo mismo, por lo que bajó la ventanilla y sacó medio cuerpo por ella, mirando el calmo campo que los rodeaba a oscuras. Se incorporó en su asiento otra vez, cruzándose de brazos, manteniendo esa expresión de ligera molestia en su rostro.

— ¿Ya ves que no es mentira? —preguntó Ishihara tras un momento, sin estar demasiado convencido de que hubiera hecho alguna diferencia el hecho que mirara por la ventanilla.

— La verdad no, no conozco tanto este lugar como para saber dónde estoy —dijo casi de mala gana mientras alzaba una ceja en un gesto infantil. Ishihara suspiró al escucharlo, había estado en lo correcto.

— Aniki seguro quería ver si venía algún bicho, algo que fuera a matarnos de miedo —Nishino echó a reír, contagiando su risa a Sorimachi e Ishihara. Ryuji se quedó un momento en silencio, siendo el único en el auto que no estaba riéndose, pero de pronto habló.

— Eh, ¿por qué habría de ver algo? Si no ha silbado, no es como si hubiera llamado a algo —los tres voltearon la vista de repente a él, aunque Sorimachi se veía bastante animado, como si hubiera dicho algo inteligente o remotamente interesante para él. Se adelantó a responder una pregunta que supuso iban a hacerle pronto—: Por lo menos eso nos decía una vieja muy fea en el orfanato para que no silbáramos de noche.

Una amenaza tonta para quitarle un mal hábito a unos chiquillos no parecía algo tan gracioso como él lo hacía ver, con su risa estridente, apenas contenida tras su mano en un gesto elegante. Se acercó un poco a él, e inclinó la cabeza ligeramente como para susurrarle algo pero que resultó siendo perfectamente audible para los otros dos.

—Eres más listo de lo que pensaba, que agradable es saber que voy a poder hablar de esas cosas contigo al menos.

— Pues eso es bueno, ¿no? Nosotros no lo entendemos, y así va a dejar de tirar dinero en cuanto hostess club encuentre y-

Ishihara se ofendió bastante por lo que Nishino había respondido, golpeándolo en la boca con la mano abierta como si fuera un mocoso irrespetuoso, dejando una marca de un color rojo que se intensificaba al tiempo que los ojos de Nishino se humedecían. Se cubrió la cara con ambas manos y se volteó rápidamente, bajando la cabeza en evidente vergüenza. Yamazaki se había echado atrás por la sorpresa y se quedó mirando en su dirección, estupefacto, sin entender en absoluto que rayos había sucedido, solo asumiendo que había sido algo malo.

— E-Eso no era necesario, él tiene razón…

— ¿Qué? ¿Y quién mierda se cree que es para hablarte de esa forma?

— Dije que no era necesario —Sorimachi desvió la mirada, muy apenado— ¿No podemos llegar a Naha de una vez, o es mucho pedir?

El mayor simplemente puso los ojos en blanco, aun furioso, pero se volteó y antes de encender el motor para continuar con el viaje le dio un golpe a Nishino en la cabeza, quien no se movió. Yamazaki miró por la ventana, intentando mantenerse fuera de un asunto que no comprendía y por el cual no pretendía recibir ninguna explicación, pero el jefe no iba a dejarlo distraerse con la oscuridad del exterior así que le tocó el hombro con suavidad para llamar su atención.

— Perdón por eso, en realidad es culpa mía —levantó la mano para indicarle que no dijera nada y prosiguió—: Mejor cuéntame que es eso que traes en el bolsillo.

Por supuesto aquello era una forma sutil de cambiar de tema, pero le hizo recordar el pequeño libro que sin pensárselo demasiado se había llevado de casa de Nakano, el cual había olvidado por completo. Ni siquiera lo había abierto para ver que tenía dentro, simplemente había visto que le faltaba la tapa y que estaba un tanto amarillento, recordando esos detalles mientras lo sacaba de su bolsillo y le daba una rápida mirada.

— No sé qué es, solo lo tomé y ya.

— ¿Lo robaste? —Sorimachi preguntó divertido mientras lo tomaba— ¿Robaste algo roto?

— ¡No! ¡L-Lo encontré en casa mientras buscaba unas tijeras!

— ¿Ibas a cortarte el cuello con unas tijeras, torpe? —Abrió el libro y lo hojeó rápidamente, sorprendiéndose de ver que las hojas estuvieran en blanco— ¿Será una libreta sin usar? Que extraño, casi se parece a ti, ¿no?

— ¡Por supuesto que no iba a-! —Sorimachi cerró el libro y le dio un golpecito en la frente con él, mirándolo con una sonrisa que hasta pasaba por macabra.

— No me mientas.

Yamazaki se llevó una mano al cuello y agachó la cabeza, ¿cómo es que se había dado cuenta? No recordaba que la marca hubiera sido tan grande o evidente, por lo menos en el vidrio del aparador en casa de Nakano nada más había visto una pequeña gota de sangre, solo eso. Le dio bastante vergüenza que Sorimachi adivinara a la primera lo que había querido hacer esa tarde, pero aún más vergüenza le daba que estuviera tan seguro que le estaba mintiendo.

— Lo lamento señor Sorimachi…

— No importa, ¿me lo darías? —Yamazaki alzó la vista para verlo mover ligeramente el libro, mostrando bastante interés. Asintió con la cabeza rápidamente pues ni siquiera sabía si tenía algo pero tampoco le interesaba lo suficiente como para negarse a dárselo, y tampoco era como si Nakano fuera a volver para buscarlo en la casa, así que no había ningún problema.

Sorimachi sonrió ampliamente, como si le hubiera dado el más caro de los regalos, como si un viejo librito de hojas amarillas sin tapa y bordes húmedos fuera lo que siempre hubiera querido. Se volvió a su lugar contra la puerta del auto, mientras abría su chaqueta y lo guardaba en un bolsillo interno. Tal vez lo idealizaba demasiado, pero creyó ver el brillo de su revolver de plata asomarse ligeramente, aunque podía simplemente estar imaginándoselo. Sorimachi le indicó que se durmiera en un ademán paterno que le recordó un poco a Nakano y sin ánimo de desobedecer en nada, simplemente se acomodó y echó la cabeza hacia atrás mientras cerraba los ojos. El día le había parecido bastante agitado, con sus torpes ideas por la tarde y la paliza que le habían dado hacia no más de una hora. Antes de dormirse escuchó un par de golpes ahogados contra el cuero que recubría los asientos y luego la voz de Sorimachi, advirtiéndole a Ishihara que si aceleraba un poco más el motor fallaría.

*/*/*/*/*/*/*

El traqueteo molesto del automóvil al avanzar por un camino de grava descuidado fue lo que lo despertó. Una de las ruedas pareció pasar justo por un pequeño bache y en el abrupto movimiento golpeó la cabeza contra la ventanilla, casi no sintió dolor por lo adormecido que aún estaba. Yamazaki se frotó los ojos ligeramente antes de mirar su reloj de pulsera, dándose cuenta que apenas había dormido hora y media aunque hubiera parecido una eternidad. Ishihara detuvo el auto y se bajó rápidamente mientras insultaba en voz alta, tal vez al viejo vehículo, Nishino hizo lo mismo aunque sin hablar, algo que le resultó un tanto extraño.

— ¿Ya estás despierto Ryuji? —Sorimachi le tocó apenas el hombro antes de estirarse un poco y abrirle la puerta con algo de dificultad, como si tuviera alguna especie de trampa.

— Algo…algo así, ¿dónde estamos?

— Pues seguimos en el reino de Ryukyu, este es solo el límite de Naha.

Asintió con la cabeza antes de bajarse lentamente, apoyando con firmeza los pies en el suelo y sosteniéndose de la puerta, como si fuera a caerse del cansancio. Alzó la vista al cielo, la luna aún estaba hasta arriba rodeada de estrellas sobre un inmenso manto negro y casi como si fuera un milagro, entendió de que le hablaba.

— ¿De qué estás hecho? Tenías un raspón en la cara, ahora solo es como si fuera un enrojecimiento de nada —el menor dio un salto sorprendido, no lo había escuchado acercársele, o no había prestado demasiada atención. Sorimachi lo tomó por el brazo y lo apartó lentamente de la puerta para cerrarla, riendo por lo bajo al sentir como temblaba— Ya, no voy a dejarte caer, si no vas a hacerme caso cuando te diga que debes cuidarte pues…bueno, para que están los amigos, ¿no? Ya no te preocupes, ¿está bien?

Por supuesto que estaba bien.

Agachó la cabeza mientras murmuraba en agradecimiento, mirando por donde caminaba guiado por él, temiendo trastabillar y que lo arrastrara consigo al suelo, quedando como un idiota. Rápidamente la grava cambió por un piso de concreto y al levantar la mirada pudo notar que estaban en una suerte de estación de gasolina, con solo un surtidor. Un sujeto los esperaba en la puerta, junto con Nishino e Ishihara, quienes aún se veían muy tensos. La escena le hizo mucha gracia a Sorimachi, quien saludó al sujeto mientras reía por la forma exagerada en la que temblaba y se inclinaba frente a él. Yamazaki se mantuvo en silencio, su sentido del humor le resultaba bastante extraño, pero su risa era demasiado encantadora como para quejarse por ello.

No sentía las piernas tan entumidas como al bajarse del auto, por lo que tras entrar a la tienda de la estación ya caminaba sin ayuda, aunque le molestaba un poco el costado al moverse, posiblemente lo habrían pateado con más saña de ese lado. Miró a su alrededor, el local no era la gran cosa pero por lo menos estaba limpio. Tras un exhibidor de dulces y cigarrillos había una puerta de color negro con un cartel que de no pasar, en una esquina sobre una mesa un poco más alta que el resto descansaba un viejo televisor apagado y también algunos periódicos. Contó solo seis mesas pero bastantes sillas, y tras mirar por sobre su hombro a sus amigos y ese sujeto hablando, se acercó con lentitud a la pared contra las que se encontraba una pila de sillas y mesas rotas. No quería estorbar o parecer un entrometido, escuchando una conversación que no iba a comprender del todo, aunque aun así pudo oír un par de palabras sueltas, Nishino elevaba la voz cada que algo le molestaba.

Un ruido sordo pudo más que él y acabó volteándose a ver, el sujeto extraño estaba en el suelo y Nishino mantenía un puño cerrado como si acabara de golpearlo. Quiso acercarse pero desde su lugar podía ver bien como temblaba en el suelo, antes de intentar ponerse de pie, y al levantar la mirada también pudo ver como Sorimachi sonreía. Regresó su atención a la pila de sillas, casi esperando escuchar un tiro, pero solo escuchó los pasos presurosos de Nishino acercándose a él. Lo tomó por el hombro para hacerlo voltearse y bastante animado le dijo que tenían que sentarse un momento a esperar. Se encogió de hombros y lo siguió hasta una mesa cerca de la puerta, en el mismo instante en que movió la silla escuchó como la puerta negra se cerraba de golpe y se quedó mirándola, invadido por un mal presentimiento.

— Ese tipo es amigo de aniki desde hace un tiempo, se llama Jack.

— ¿Jack? —preguntó extrañado mientras tomaba asiento, era un nombre raro.

— Es americano —arrugó la nariz en una expresión de desprecio— le regala casetes de música de allá, por alguna razón le gusta mucho, yo realmente no lo entiendo.

— No entiendo que hace un americano aquí, n-no entiendo cómo es que tiene amigos americanos después de…

— Yo no entiendo muchas cosas de aniki —se acomodó ligeramente la camisa antes de cruzarse de brazos y lo miró con una expresión de genuina ignorancia, la marca enrojecida de la bofetada que le había dado Ishihara aún adornaba su rostro, dándole cierto aire cómico—, no entiendo de lo que habla, no entiendo algunas decisiones que toma, ni porque fuma la porquería que fuma, pero me ha ayudado mucho y me da dinero por golpear y matar gente, así que está bien.

Yamazaki lo miró asombrado, si bien el primer recuerdo que tenía con ellos era uno violento, no se imaginaba que aquello se justificara con dinero. Nishino tenía cierto aire vicioso, aunque no tuviera buena puntería, descargaba la recamara de un revolver sin medirse y disfrutaba dando golpes, o por lo menos de aquella forma era como lo recordaba. Movió la cabeza para desviar mirada hacia afuera, viendo al solitario surtidor a través de la pared de vidrio. Nishino suspiró y frunció el entrecejo ligeramente decepcionado, esperaba que le preguntara algo más solo para contarle de sus hazañas estando bajo el mando de Sorimachi. Le resultó extraño que no le interesara lo suficiente y que solo hubiera preferido mirar a otro lado, no esperaba que estuviera intimidado, el muchacho no parecía ser de esa clase. Tal vez aún se sentía como un desconocido con él.

¿Qué clase de trabajo era el que Nishino hacía para Sorimachi? ¿Ishihara hacía lo mismo? ¿Él haría lo mismo? Recordó como había matado a ese chico Kimura, por accidente, en su bahía favorita luego de haber estado peleando con él. Recordó el asco que le dio ver la sangre, sintiendo como su estómago parecía revolverse abruptamente. Luego la euforia lo había invadido, pero había pensado en el asunto los días siguientes y no se decidía si estaba bien con haberlo hecho o si se sentía culpable. Tragó saliva, nervioso, sabía que se estaba metiendo en algo complicado, en algo mortalmente peligroso.

Yamazaki volvió la vista de nuevo a la puerta negra al escuchar un brusco golpe y un grito, posiblemente del pobre sujeto, casi pudo imaginarse a Ishihara golpeándolo con rabia, casi como golpeaba a Nishino. Estaba a punto de preguntarle algo pero lo vio caminar hasta un exhibidor de bebidas que estaba unos metros alejado de la puerta, y allí se quedó un momento, obviamente esperando escuchar algo. Yamazaki se puso de pie algo nervioso y fue con él, tenía la extraña certeza de que de verlo ahí, casi como espiando, Ishihara le habría dado otro golpe.

— ¿Quieres una soda o algo, lagartija?

— ¿Vas a robarla? Mejor y nos volvemos allá, ¿quieres? Seguro te tira los dientes ahora.

— Clásica, de naranja, uva, vainilla o cereza…tienes cara de que te gusta la clásica —abrió la puerta tras elegir las latas que planeaba sacar, y las desordenó todas intentando tomar las de atrás que siempre estaban más frías—, no tengas miedo tonto, solo estamos sacando un par de sodas y si escuchamos algo sería casualidad, ¿no?

Tomó la lata que le alcanzó y miró discretamente a la puerta, agudizando el oído un momento, escuchando un lloriqueo femenino y la firme voz de Ishihara en regaño que no entendió antes de responder—: Supongo que tienes razón, ¿qué diablos es todo esto?

— Jack siempre nos deja tomar lo que queremos —Nishino empujó la puerta de la nevera al cerrarla y se dirigió al exhibidor de cigarrillos para tomar un par de cajas con total tranquilidad—, Jack tiene muchas deudas con aniki.

— ¿Deudas? —Se regresaron a la mesa, y aunque dudó un instante en lo que quería preguntar después, acabó por ceder ante su propia curiosidad—: ¿Y por qué no hace que se corte un dedo?

—Eso le da asco —Nishino dejó su lata y cigarrillos sobre la mesa y le mostró su mano izquierda, le faltaba un dedo. No había sido impresión suya entonces que no lograra sostener bien un arma, había creído que le faltaba un dedo y resultó ser verdad. El mayor bajó la mano y lo sacó de su meditar hablándole otra vez—: ¿Tú crees que él me hizo hacer esto? Aniki no lo habría aceptado.

Niégamelo si quieres, pero yo no creo que un dedo sea la mejor retribución.

Ladeó la cabeza de lado a lado en una gran negativa, abriendo la lata para darle un trago. En su memoria se hizo presente el recuerdo de hacía ya un tiempo, cuando con sus tontas bromas Sorimachi había empujado al límite de su paciencia a Ishihara, y como arrepentido tras haberle gritado había intentado cortarse el dedo. Le dio algo de curiosidad el hecho que a Sorimachi le diera asco un dedo mutilado, pero que matar no le afectara en lo más mínimo. A él le hubiera hecho bastante gracia obligar a los muchachos del parque a que se cortaran los dedos exigiéndole perdón, no le fue difícil imaginarse humillándolos haciendo que se cortaran no solo uno, sino varios dedos. Se inquietó un poco por su propia maldad recién descubierta y dio otro sorbo a la fría soda.

La puerta se abrió de repente, una muchacha tal vez de la edad de Ryuji se dejó ver. Se la notaba muy alarmada, caminaba temblorosa hacía donde estaban sentados ellos dos, sosteniendo una bandeja fuertemente para no dejarla caer. Ryuji la miró de reojo nada más y volvió su atención a la lata de soda, Nishino no pudo evitar sonreír con tal muestra de absoluto desinterés. Imperturbable muchacho, sin tiempo que perder ni siquiera en un inocente coqueteo de adolescentes, cada vez le agradaba más.

— E-El señor Sorimachi me ha dicho que les traiga algo… —su voz era temblorosa pero suave, sonaba un poco más madura que la última vez que la había escuchado. Nishino la miró mientras dejaba sobre la mesa un par de platos, cuencos y palillos, siempre era lo mismo: arroz, verduras y pescado.

Gracias —Ryuji murmuró luego que ella hubiera hecho una pequeña reverencia antes de marcharse. Ella lo miró dudosa, hasta que Ryuji chasqueó la lengua y movió la cabeza como corrigiéndose—: Gracias.

No supo que contestar, simplemente hizo otra reverencia y se marchó rápidamente. Nishino bostezó en lo que la veía perderse tras la puerta negra, conocía a la muchacha desde hacía años, pero aún no se atrevía a decir otra cosa que no fuera lo que le hubieran mandado. Lo que sí sabía era que la muchacha cocinaba muy bien, y realmente eso era lo único que importaba.

— ¿Ishihara y el señor Sorimachi no van a venir? —preguntó mientras intentaba separar los palillos sin quebrarlos, sonriendo al lograrlo.

— No lo creo, ya ves que a aniki le encanta hablar y a Ishihara le encanta enojarse, así que puede que estén hablando de los planes de mañana, la deuda, y de lo basura que es el auto Jack que nos prestó esta vez.

— ¿Qué hay mañana?

— La vuelta a Tokio, al fin —se llevó un trozo de pescado a la boca, tragándoselo casi sin masticar para seguir hablando— ¿alguna vez has viajado en avión? Es la forma más rápida de ir, como eres nuevo vamos a dejarte sentar junto a la ventana.

Yamazaki solo asintió con la cabeza, apenas nervioso por la idea de tener que subir a un avión, cuando aquella noche había sido la primera en su vida en la que siquiera salía de la ciudad de Okinawa. Le habría gustado dar una vuelta por Naha, de la cual siempre había escuchado que era muy hermosa y uno nunca podría aburrirse en ella, pero la idea de largarse de la isla seguía siendo más tentadora, después de todo Tokio seguramente era muchísimo mejor que Naha.

No había reparado mucho en el hecho de que hacía bastante que no probaba algo que no fuera empaquetado o instantáneo, por lo que devoró lo que la muchacha le había servido. Terminó de comer antes que Nishino y ansioso se levantó a buscar del exhibidor algo de anpan, o tal vez algunos chocolates. Desde donde estaba le lanzó una barra a Nishino, quien la atrapó hábilmente, agradeciéndole con un gesto, cuando de nuevo la puerta se abrió. Primero salió Ishihara, quien cargaba una maleta y traía el cabello peinado prolijamente, lo que le daba un aspecto más bien formal. Lo seguía Sorimachi muy animado, a pesar de eso se veía algo extraño pero no supo bien por qué. Por último salió Jack, tenía un ojo morado y sonreía nervioso, casi parecía que fuera a desmayarse.

— En unas horas nos vamos Ryuji, ¿ya comiste? ¿Ya has sacado algo, sabes que puedes verdad? —se acercó a él rápidamente y de su bolsillo sacó una gorra, para ponérsela en la cabeza procurando que cubriera por completo el rubio de su cabello.

— Señor Sorimachi, no entiendo lo de la gorra…

— Bueno, es que tu peinado es llamativo, como mi ropa, o las camisas feas de Nishino —se quedó un momento en silencio esperando a que Nishino se quejara por ello, cuando lo hubo hecho siguió hablando—: No me gusta armar alboroto si puedo evitarlo así que antes de tener gente señalándome prefiero pasar por alguien normal.

Se encogió de hombros y se acomodó la gorra, tenía sentido. Su cabello seguro resultaba llamativo en su ridiculez y el blanco de la ropa de Sorimachi llamativo en su excentricidad, después de todo le había llamado la atención por eso aquella tarde en el bar. Ahora sin embargo, podía notar qué tan distinto se veía ya que le había dicho que tenía que pasar por alguien normal, no sin antes sentirse como un idiota por no haberlo notado a la primera. Con unos anteojos de cristal sin color, un chaleco negro sobre una camisa celeste sin corbata y pantalones negros, ciertamente se veía bastante normal. Aunque no le sentara mal el cambio, le daba la ligera impresión de que si lo hubiera conocido vistiendo de esa forma no le habría prestado atención y se sintió mal por ello.

— Es más divertido así —pasó el brazo por detrás de su hombro y caminó con él hasta la mesa a la cual estaban sentados los demás— siempre inventamos que Ishihara es mi suegro, Nishino mi cuñado y ahora tu puedes ser mi sobrino.

— ¡Vaya tontería! —respondió entre risas, Sorimachi también sonrió.

— ¿Verdad? Mejor sería que dijera que eres mi hijo.


N/A: ¿De verdad seguimos bajo el agua?: Sorimachi se refiere al Ryugu-jo, que es el palacio de Ryujin (el dragón con el que compara a Yamazaki) El palacio está ubicado en el fondo del mar.

Si no ha silbado, no es como si hubiera llamado a algo: En Okinawa se cree que los yokais (espectros japoneses) aparecen si es que silbas de noche.

Un hostess club es, valga la redundancia, un club de caballeros, donde hay chicas que atienden a los hombres, entreteniendolos o acompañandolos por un pago, por supuesto que no hay nada sexual de por medio porque no son burdeles o clubs de strippers. (La sola idea de que Sorimachi vaya a un club de ese estilo para contarle leyendas e historias a una hostess me mata de risa, perdon)

El Reino de Ryukyu es el antiguo nombre de Okinawa y las pequeñas islas que la rodean, fue abolido en 1890 aproximadamente para unificarse con Japón. Como era una nación diferente por supuesto que tiene aspectos culturales diferentes a los de Japón, por ejemplo el idioma, que ahora se considera un dialecto. Por esta razón la hija de Jack no entiende el primer "gracias" de Yamazaki, dicho por inercia en el dialecto de Okinawa. Al ser hija de un americano, es normal pensar que más que dialectos, la chica solo sepa de japonés estandar.

N/A2: Demasiadas notas, pero no podía no poner las explicaciones que creo necesarias. Hasta el proximo capitulo!