Durante el segundo mes, Kagami se había unido al equipo de atletismo luego de pasar unas pruebas de resistencia física y velocidad. Las reuniones para practicar eran los martes y jueves después de clases.

Lo primero que hizo al llegar al gimnasio y ser recibido por los superiores, fue buscar con la mirada a la estrella del equipo.

—¿Necesitas algo, Kagami?— le preguntó Kiyoshi.

—No... Solo me preguntaba que tal era ese chico llamado Daiki Aomine, me han hablado mucho de él y me dijeron que estaba en este grupo.

—Oh, Aomine... Él es algo peculiar, pero es nuestro mejor corredor después de todo— señaló hacia un rincón del enorme lugar, en donde el muchacho mencionado se encontraba entretenido leyendo una revista.

El pelirrojo se extrañó al ver la escena. ¿La estrella del equipo de atletismo de Teiko perdía el tiempo mientras los demás practicaban seriamente?

—Lo sé, es muy desconsiderado de su parte actuar así, pero al menos se pone a practicar antes de las competencias— suspiró al recordar algo —Extraño la época en la que Nijimura y Kuroko podían hacerlo entrar en razón.

Kagami lo miró intrigado. No tenía la menor idea de quien era ese tal Nijimura y aunque conocía a Kuroko, no sabía qué tipo relación tuvo con Aomine en el pasado.

—Nijimura fue el anterior presidente estudiantil, pero tuvo que cambiarse de colegio al terminar segundo. Todos pensaban que el gran Akashi se postularía entonces, pero no lo hizo, así que yo acabé siendo elegido junto con Hyuuga y Kasamatsu. Pero como ya era el capitán del equipo de atletismo se hizo un poco complicado. Hay ocasiones en las que no puedo venir, pero siempre hago lo mejor que puedo. Oh, y a Kuroko si deberías de conocerlo, ya que es de tu año.

—Sí, estamos en el mismo salón y es mi compañero de sitio.

—Ya veo. Kuroko no destaca en nada en particular, pero desde que se hizo amigo de Aomine en primero y conoció al resto de los chicos llamados Generación de los milagros, siempre ha estado rodeado de ellos. Los demás alumnos se preguntan a qué se debe esto, pero yo creo que Kuroko debe de tener algo especial también.

Kagami también se había hecho esa pregunta al principio, pero ahora que había comenzado a conocer al chico de cabello celeste, al menos podía decir que era gracioso y agradable, aunque se la pasara haciéndole bromas estúpidas. Por otro lado también era muy misterioso. Cuando observaba a Kuroko detenidamente podía darse cuenta que escondía mucho detrás de su mirada. Pensamientos y sentimientos que no mostraría fácilmente frente a cualquiera. Y que por alguna razón, él quería poder llegar a verlos.

—Yo creo que todas las personas son buenas en algo sin importar que sea eso, así que estoy seguro que Kuroko también lo tiene.

—Yo igual lo creo— contestó con una pequeña sonrisa.

Luego de una pausa, Kiyoshi se acercó al moreno e intentó llamar su atención. Kagami terminó por seguirlo para ver que sucedía.

— ¡Aomine, ponte a trabajar, nos estás haciendo quedar mal!

—¿Ah?— habló sin quitar los ojos de la revista —Tengo flojera.

¿Solo eso? ¿Esa era su mejor respuesta? Kagami lo miraba extrañado por la actitud que mostraba.

—Ni si quiera te has parado a saludarlo, él es Taiga Kagami del cuarto C y es el nuevo miembro del equipo.

«¿Dónde escuché ese nombre...? Uhm, del salón de Tetsu...» recordó lo que le habían dicho durante el primer día de clases y en la actuación por el día de la mujer.

Así que era ese tal "Taiga Kagami". Alzó los ojos para verlo mejor, al menos tenía una buena complexión física. No se veía tan inútil como los demás, pero de todos modos no le llamaba la atención.

—¿Y qué con eso? No soy el capitán ni el anfitrión de este club como para tener que andarle dando la bienvenido a los nuevos— contestó regresando la mirada a la revista que tenía en manos.

—Aomine— lo recriminó el capitán, pero fue ignorado.

¿Cuál era el problema de esos tipos? ¿Es que les sobraba la arrogancia a todos?

«Como si no tuviera suficiente con el emperador enano».

—Lo siento, Kagami.

Al final no había logrado saber nada acerca de la relación entre Kuroko y Aomine, y solo había escuchado sobre el anterior presidente estudiantil, así como conocido al supuesto deportista estrella del colegio. Igual no importaba, ya lo averiguaría por su propia cuenta en algún momento. Así que tratando de ignorar a Aomine se alejó con Kiyoshi y se puso a practicar junto a los demás.

OOO

Al día siguiente el cuarto C tenía clase de álgebra, pero como Kagami no entendía del todo los ejercicios se había quedado dormido mientras intentaba resolverlos. Kuroko por su parte se había puesto a leer un poco, pero cuando se percató de su compañero le entraron ganas de molestarlo, por lo que se acercó a él y le sopló la nuca, haciendo que el pelirrojo despertara bruscamente y diera un brinco en su sitio.

—¡Waaaaaaaaaaaaa!

Todos lo miraron incluyendo el profesor.

—Eh, yo...— sonrojado, no supo qué decir.

Kuroko rió por lo bajo.

—Taiga Kagami, salga del salón— ordenó el profesor.

—Pero...

—Ahora.

—Ok.

De todos modos a él no le gustaba el curso, pero igual miró feo a su compañero de sitio por haberle hecho eso.

—Profesor, en realidad también fue mi culpa— intervino de repente y sin que nadie se lo esperara.

—Entonces acompáñalo, Kuroko.

—Sí.

Ambos tomaron sus pertenencias y salieron del salón quedándose parados en el pasillo de afuera.

—Así que al final te dio remordimiento, ¿eh?.

—Quizá.

—Bas...

Pero la conversación fue interrumpida por un mensaje en el celular de Kagami, quien al ver el nombre del remitente se apresuró en leerlo y contestar. Kuroko miró disimuladamente y vio que decía el nombre alguien llamado "Alex". ¿Quién podría ser? Quería preguntar, pero no quería parecer entrometido, así que solo lo dejó atender sin decir nada. Kagami suspiró y se recostó en la pared al terminar.

«¿Alguna novia que dejó en Estados Unidos?».

Hubo un momento de silencio hasta que el pelirrojo habló.

—Oye, Kuroko...

—¿Si, Kagami-kun?

—¿Alguna vez se te han confesado?

—¿Intentas presumir conmigo?

—Claro que no... Olvídalo.

Al parecer había desperdiciado la oportunidad de saber quién era "Alex". Se recriminó mentalmente y se sentó en el piso pensativo para luego sacar un cuaderno y ponerse a leer.

—¿Qué lees?

—...Apuntes de una materia.

—¿Es en serio?— lo miró incrédulo —No te recuerdo tan estudioso.

—El que Kagami-kun sea un vago no quiere decir que yo también lo sea y menos estando a puertas de los exámenes.

—Tch. Yo no soy ningún vago, el que el nivel de esta escuela sea tan exigente no es mi culpa. Aun así estoy esforzándome, ¿sabes?

—¿Quedándote dormido en clase de álgebra?

—No fue a propósito.

—Bien dicen que los musculosos no suelen tener mucho cerebro, es como para compensar, ¿no?

—¡Kuroko...!

—Shhh. Está bien dejaré de molestarte, pero por favor no alces la voz o nos echaran de aquí también y eso perjudicaría nuestras notas.

—Y lo dices como si fuera mi culpa, hum.

—De acuerdo, me disculpo.

—Está bien.

Kuroko regresó la vista al cuaderno que traía en manos y Kagami volvió a mirarlo. Ahora que tenían todo lo que durara la clase de álgebra libre, quizá era el momento de hacer la pregunta.

—Entonces, Kuroko... ¿Cómo fue que conociste a Aomine y a los demás de la generación de los milagros?

Hubo silencio, incluso Kagami pensó en la posibilidad de que pudiera ser un tema del cual el chico bajito no quisiese hablar, aunque el no saber nada al respecto lo intrigaba más. Él solo quería saber acerca de su compañero.

Kuroko lo pensó por un momento y luego cerró el cuaderno para comenzar a responder.

—Como sabes, a diferencia de ellos yo soy un estudiante común y corriente, así que cuando entré aquí nadie sabía de mí mientras que ellos comenzaron a hacerse conocidos durante el segundo semestre del año. Por lo que, aunque ellos no tuvieran conocimiento de mi existencia yo conocía la de ellos. Entonces, un día me quedé practicando en el patio después de clases...— los recuerdos vinieron a la mente del muchacho mientras el otro lo escuchaba con atención.

OOOO

Estaban en invierno y hacía frío, todos ya se habían ido a sus casas menos él que se había quedado en el patio a practicar con el balón, ya que le iba muy mal en deportes. Pero por más que lo intentaba no podía encestar ni una sola vez. Suspiró derrotado y de la nada escuchó el grito de alguien.

—Waaaaaaaaaaaa— asustado dio un brinco y cayó hacia atrás.

Kuroko giró a verlo, era el estudiante de su mismo año que había sido aceptado formalmente en el equipo de atletismo de Teiko. Él siendo tan inútil con los deportes, acababa de encontrarse con alguien que era bueno en ello. ¿Coincidencia o ironías de la vida?

—¿Aomine-kun...?

—¿Uh? ¿No eres un fantasma entonces? ¿Cómo sabes mi nombre?— soltó las preguntas al levantarse.

—...Los fantasmas no se quedan practicando con el balón en la escuela, ¿sabes? Y sé tu nombre porque todos lo saben.

—Eso quiere decir que eres de este colegio también.

—¿No es obvio?— señaló el uniforme.

—De acuerdo, ya entendí. ¿Pero qué haces aún aquí?

—Intento aprender a encestar— señaló ahora la pelota.

—¿Solo eso?

—Sí, no todos somos tan buenos como tú en los deportes.

—No es como si encestar fuera tan difícil tampoco— le quitó el balón y encestó como si nada —¿Ves?

—...Es fácil decirlo para ti que puedes hacerlo...

¿Es que se burlaba de su poca capacidad física?

—Ten— le devolvió el balón —Es tu turno entonces.

Kuroko lo miró. ¿Qué intentaba probar con esto?

—Vamos.

El chico bajito suspiró y lanzó, pero no llegó a anotar.

—¿Qué demonios fue eso?— lo miraron feo por el comentario, así que intentó explicarse —Es que lo estás haciendo todo mal... ¿Cómo te llamas?

—Tetsuya Kuroko...

—De acuerdo, Tetsuya, ya que estoy de buen humor hoy por mi nueva revista de Mai, te enseñaré como se hace— sonrió despreocupadamente.

—Está bien— aceptó simplemente.

De todos modos ninguno tenía nada más que hacer. Así que se quedaron practicando un rato más, pero no solo fue en esa ocasión. Si no que a partir de ese día, Aomine iba con Kuroko cada vez que este se quedaba a practicar deportes. Ya fuera lanzar, correr o saltar, ya que el muchacho bajito era malo en toda actividad física, el morocho intentaba ayudarlo siempre. Así fue como se hicieron amigos y antes de que se diera cuenta ya era llamado "Tetsu", y ya no solo se encontraban para practicar sino también para ir por allí por helado, que era el postre favorito de Kuroko en ese entonces. También conoció a la amiga de la infancia de Aomine, Satsuki Momoi, un día que fueron por dulces y ella se les unió.

OOO

Pero fue recién durante Diciembre, antes de que acabaran las clases, que la junta de docentes decidió que los mejores alumnos de cada grado debían conocerse durante un almuerzo organizado por ellos. Invitaron a Aomine para compartir mesa con Akashi, Midorima y Murasakibara, que eran de su mismo año, mas el morocho se negó porque le parecía muy aburrido, pero ante la insistencia del profesor de educación física terminó por aceptar con la condición de poder llevar a un amigo con él.

—Así que les dije que solo iría si Tetsu también iba.

Kuroko lo miró incrédulo.

—¿Es que Aomine-kun es un niño como para decir esas cosas?— suspiró —¿Y qué dijeron?

—Al principio se negaron, pero no les quedó de otra más que aceptar. Por cierto, ya les di tu nombre y tu salón— se rascó la nuca despreocupadamente.

—Pues, yo no recuerdo haber aceptado en primer lugar.

—¡Pero será aburrido sin ti!

Por alguna razón, Kuroko se sintió feliz solo por escuchar eso.

—Por favor.

¿Cómo podía negarse a eso? Sin más solo asintió con la cabeza y fue abrazado de costado por el más alto.

—¡Gracias!— sonrió ampliamente.

OOO

El almuerzo se llevó a cabo el fin de semana y todos los que fueron invitados asistieron. Cuando Aomine y Kuroko llegaron los demás ya estaban en sus respectivos asientos.

—Buenas tardes— saludó el pelirrojo.

—Llegan tarde, nanodayo.

—Yo ya comencé a comer sin ustedes~.

—Murasakibara, te dije que eso era de mala educación.

—Pero tenía hambre, Akachin~.

Al parecer ya se conocían entre ellos.

—Perdón por la demora, Aomine-kun fue el que llegó tarde, yo estuve puntual en el lugar de encuentro antes de venir hacia acá.

—Ah, como sea. Yo también tengo hambre— se sentó con los demás al igual que Kuroko y en ese momento notó un objeto extraño encima de la mesa —¿Una pelota de tenis?

—Oh, eso... Aunque le dije que no lo pusiera sobre la mesa.

—Pero está en una bolsa para no ensuciar, ¿ven? Siempre soy cuidadoso, nanodayo— les enseñó y luego explicó —Este es el objeto de la suerte del día de hoy según la gran Oha Asa.

Aomine arqueó una ceja e intentó no burlarse.

—Akachin, no quiero comer las verduras son feas.

—Murasakibara, come toda tu comida, por favor.

¿Con qué clase de retrasados les había tocado sentarse? ¿Estos eran los mejores alumnos de primero? Aomine hizo un gesto extraño en forma de burla.

—¿Ves por qué no quería venir solo?

—Aomine-kun.

Ese fue su primer encuentro, pero al año siguiente comenzaron a coincidir durante los eventos de la escuela.

OOO

Ese año también uno de los chicos nuevos de segundo comenzó a destacar con su voz y actuación, y uno de los superiores se interesó en él.

—Tienes que alargar más la "A" en esta parte— Kasamatsu le señaló la parte de la canción a la que se refería.

—Sí, sí, lo haré de nuevo, senpai.

El rubio se volvió popular con las chicas fácilmente, pero aunque el propio Kasamatsu estuviera interesado en él por su potencial en canto, le costó un poco más ser reconocido por los demás. Incluso había un chico que solía fastidiarlo, pero Kise siempre lo ignoraba.

Hasta que un día, cuando ya no había nadie en la escuela, fue emboscado por el mismo muchacho que se burlaba de él. Justamente ese mismo día Aomine y Kuroko se habían quedado a practicar hasta tarde, pero se detuvieron cuando oyeron ruidos de uno de los salones. Fueron a ver de qué se trataba y encontraron al delincuente de la escuela golpeando a un muchacho y quien sabe que más tratando de hacerle. Aomine, que fue el primero en llegar, se lo sacó de encima y lo arrinconó contra la pared sujetándolo del cuello de la camisa.

—¡¿No ves cómo está?! ¡¿Qué es lo que intentas hacerle?!

Kuroko, confiado en que con Aomine bastaría, fue directamente donde el herido a tratar de ayudarlo.

—¡¿Y a ustedes qué les importa?!

—Shougo Haizaki del mismo salón que Ryouta Kise y yo, estarás expulsado esta misma semana en cuanto te acusemos con los docentes y el director— aseguró con seriedad el chico bajito mientras ayudaba al rubio a sentarse.

—No si me encargo de ti primero— lo amenazó.

—Te mataré si le pones una mano encima a Tetsu— lo presionó contra la pared —¡¿Escuchaste, imbécil?!

—Será mejor que te vayas por tu cuenta antes de que sea peor para ti.

Pero el muchacho de cabellos blancos no podía hablar por la presión que hacía Aomine en él, por lo que el morocho lo arrojó con desprecio al suelo.

—¡Lárgate de una vez, no quiero volver a ver tu fea cara! ¡Y si me entero que atacaste de nuevo a este chico, te golpearé igual!

—Cof cof...— tosió un poco —¡No lo olvidaré!— gritó antes de pararse y salir corriendo de allí.

—Tsk.

—Aomine-kun, hay que llevarlo a la enfermería, el doctor aún debe de estar ahí.

—Ah— asintió con la cabeza y fue donde ellos —Yo lo llevaré— lo hizo apoyarse en él y lo rodeó por la cintura —¿Puedes caminar un poco, no?

—Sí, gracias...

En la enfermería, el doctor a cargo lo examinó y descartó cualquier problema grave, por suerte solo fueron golpes y un par de cortes que podían tratar allí. Los padres de Kise fueron por él y le agradecieron a los muchachos que lo ayudaron. Al día siguiente a primera hora se hizo la queja en la escuela y Haizaki fue expulsado inmediatamente justamente como lo había dicho Kuroko antes.

Luego del incidente, el rubio comenzó a hablar más con ellos e incluso empezó a nombrarlos por los apodos de "Aominecchi" y "Kurokocchi", que según él era su modo de llamar a los amigos. Así fue como comenzó a perseguir a Kuroko y a decir que "Aominecchi era genial", de algún modo parecía admirarlo por lo buen deportista que era. Gracias a ellos también Kise pudo conocer al resto de los chicos famosos de la escuela y después de lograr ganar un concurso de canto a principios de tercero fue considerado uno de los mejores alumnos ese mismo año, siendo llamado desde entonces parte de la generación de los milagros y el último miembro hasta el día de hoy.

OOOO

—Y esa es la historia...— aunque había obviado una parte de ella.

—Ya veo... ¿Nunca más supieron del tal Haizaki?

—Después de haber sido expulsado por mala conducta de la mejor escuela del país, ninguna otra institución de prestigio podría haberlo aceptado por más dinero que tuviera su madre. Así que realmente no sé qué habrá sido de él después de eso.

—Uh, esperemos que se haya perdido en algún lado. Kise es ruidoso, pero tampoco es como para agredirlo de ese modo.

—Kise-kun es un buen chico. Sé que siempre lo estoy molestando, al igual que a ti, pero puedes considerar eso como mi particular modo de mostrar aprecio...

—Oh, ¿eso quiere decir que me aprecias a mí también y por eso me haces bromas?

—Algo así.

Kagami no sabía si reír o qué.

—Pero que inusual modo de mostrar aprecio tienes, eh— giró a verlo, pero le esquivaron la mirada. «¿Se avergonzó?».

—...No le cuentes a nadie lo de Kise-kun, por favor. Incluso dentro de la escuela son pocos quienes lo saben, y estoy seguro que no es algo que él quiera recordar.

—Lo entiendo completamente, no te preocupes. Nada de lo dicho aquí saldrá de mí.

—Gracias.

—Pero sabes, Kuroko, hay algo que no entiendo de la historia que acabas de contarme.

—¿Qué es?

—Dos de los personajes no parecen ser los mismos que yo conozco— y era obvio a quienes se refería.

—¿Akashi-kun y... Aomine-kun?

—Exactamente.

—Supongo que ellos cambiaron con el tiempo, especialmente Akashi-kun, pero no son malas personas— aseguró y se quedó pensativo al recordar los sucesos del año pasado —...Akashi-kun realmente la pasó mal y desde entonces no volvió a ser el mismo. Es por eso que nosotros hemos estado preocupados por él, especialmente Midorima-kun... Por lo que sé, Akashi-kun y él son amigos de la infancia y siempre estuvieron juntos incluso como los mejores alumnos de la escuela primaria a la que iban. Fueron los mejores amigos hasta que...— se quedó callado un momento y luego continuó —La mamá de Akashi-kun falleció el año pasado y él se alejó de todos un tiempo, incluso de Midorima-kun. Quien, aunque nunca ha sido el tipo de chico que muestre sus sentimientos fácilmente, se veía desesperado en ese entonces... Supongo que fue duro para él no poder hacer nada por su mejor amigo de toda la vida, ¿no?.

Kagami se había quedado muy sorprendido al escucharlo.

«Su mamá... el año pasado...».

Por primera vez desde que llegó a esa escuela sintió simpatía por el chico al que llamaban emperador. Además, él mejor que nadie comprendía el dolor de perder a un ser querido y solo por eso, ya no lo odiaba tanto como antes.

—...Por otra parte, Takao-kun ingresó al colegio ese mismo año y sin que nadie entendiera por qué, comenzó a perseguir a Midorima-kun diciendo que solo él debía tocar las melodías para sus canciones. Y aunque al principio Midorima-kun lo rechazaba, terminaron haciéndose amigos y creo que podría decir que actualmente él es su mejor amigo. Pero Midorima-kun nunca aceptaría eso con palabras.

—Llegué a pensar que incluso eran más que mejores amigos.

—¿Quién sabe? Al menos Takao-kun va en serio mientras que Midorima-kun es muy vergonzoso como para admitir corresponderlo.

—También debe de ser complicado por tratarse de su mejor amigo.

—Uh...

Hubo un momento de silencio en el que cada uno recordó a alguien. Rato después regresaron al salón a continuar con las clases.

OOO

Durante las últimas horas del día al cuarto C les tocaba ayudar con la limpieza del enorme jardín de la escuela.

—¿Dónde está Kuroko?— preguntó la castaña.

—Aquí estoy— apareció de la nada.

—Waaaa. ¡No hagas eso! Como sea, ¿qué estás haciendo?

—Estaba recogiendo las raíces muertas— enseñó una bolsa donde las tenía.

—Ah, está bien. Es solo que no te había visto y pensé que te habías ido a perder el tiempo con Kagami o Kise.

—El único que pierde el tiempo con trivialidades es Kise-kun.

—Bueno, es verdad.

—¡Oigan los estoy escuchando!— se quejó el rubio.

—¡Entonces deja de charlar tanto y ponte a trabajar!

—Sí, sí. Ya me había puesto los guantes de todos modos.

Kuroko sacó el celular para tomar una foto.

—¿Uh? ¿Kurokocchi quería una foto mía? Solo haberlo dicho, hombre. Con gusto posaré para ti~.

—Solo quería grabar la primera vez que Kise-kun parece trabajar en algo, estoy seguro que sin la foto Kasamatsu-senpai y los demás no me creerían.

—Kurokocchi es tan malo.

Pero fue completamente ignorado por el muchacho de cabellos celestes, quien había girado a ver al pelirrojo del salón. Por alguna razón Kagami en short y camiseta manga corta se veía bien, especialmente cuando le daba el sol e intentaba secarse el sudor de la frente usando el brazo. Por inercia sacó una foto de él también.

Kagami giró a verlo al notar que era observado. El chico bajito se veía tan delgado y debilucho siempre.

—¿Kuroko?— se acercó a él —¿Necesitas ayuda?

—No, y no soy una chica, Kagami-kun— se quejó y guardó el celular.

—Por supuesto que lo sé, solo intentaba ser amable, pero bueno...— mas fue llamado cuando se disponía a irse.

—Kagami-kun, encárgate de este lado, por favor— señaló el lado derecho.

—¿No habías dicho que no...?

—Ten— le alcanzó una bolsa ignorando lo que decía.

—Ok...— aceptó resignado y comenzó a trabajar.

Un par de chicas se habían quedado mirando al pelirrojo y murmurando frases como "es tan varonil", aunque el mismo no se había percatado de ello y solo Kuroko parecía haberse dado cuenta.

El muchacho de cabello celeste se acercó sigilosamente al otro y lo empujó.

—¡Fuck!— se ensució con la tierra —¿Pero qué demonios? ¡Kuroko!

—Kagami-kun es tan indefenso siempre— se burló.

—Con que sí, eh...— vació la bolsa que sujetaba sobre el chico bajito, quien lo miró feo —Tú empezaste.

—Bakagami...— molesto, le quitó la manguera a uno de sus compañeros y comenzó a mojar al más alto.

—¡Hey!— giró el mango hacia su compañero para mojarlo también.

Al final ambos quedaron empapados y solo se detuvieron cuando notaron que todo el salón los miraba. Una Riko muy enojada se acercó a ellos.

—¡Ustedes, par de mocosos! ¡¿Cuántos años creen que tienen?!— los regañó.

—Kuroko empezó...

—¡Me vale quien haya empezado!— le dio un coscorrón a cada uno.

—Auch— se quejaron.

—Ahora vayan a ponerse el uniforme y así van a seguir trabajando, eh.

—Sí, señora.

Sin más fueron al salón por sus mochilas mientras los demás continuaban con el trabajo.

«¿Será bueno que se queden solos en los vestidores? Aunque se trata de Kurokocchi después de todo y Kagami también se ve bastante inocente» pensó el rubio al verlos irse.

—Pero que voy a hacer con esos dos...— suspiró la castaña.

En los casi dos meses que habían pasado desde que comenzaron las clases, Kuroko y Kagami siempre acababan llamando la atención de los demás, ya fuera porque el pelirrojo se durmiera en clase y el otro lo despertara de forma brusca, o porque uno le escondiera los materiales de trabajo al otro o porque Kagami se la pasara tratando de comer en clase y era regañado por los profesores, y muchas cosas más. Haciendo enojar siempre a la delegada, como en esta ocasión.

OOO

La peculiar dupla ingresó a los vestidores de hombres, pero como todos estaban aún en clase, no encontraron a nadie más a parte de ellos. Estaban solos.

Kagami se apresuró en sacarse la ropa mientras el otro lo observaba. Kuroko al fin podía ver mejor los llamativos músculos de esa persona. Los brazos del pelirrojo se veían tan fuertes y sus pectorales tan firmes, que incluso la loca idea de querer tocarlos pasó por su mente.

—¿Qué?— preguntó sin comprender el por qué era observado de ese modo.

—Nada— contestó simplemente tratando de disimular.

—¿Uh?— aunque no entendía le restó importancia —¿No piensas cambiarte? Si demoramos mucho seguro Riko se pondrá de peor humor y tampoco puedes quedarte con la ropa mojada, aunque sea verano podrías enfermarte.

Pero no obtuve respuesta. Y no era que Kuroko no quisiera cambiarse, simplemente le avergonzaba desvestirse delante de él.

«¿Pero por qué...?» se recriminó mentalmente.

Kagami continuó sin entender, pero comenzó a secarse con la toalla, esperando alguna respuesta o acción por parte de su compañero. Pero incluso el hacer eso lo hacía verse tan sexy, que el chico bajito solo atinó a desviar la mirada.

«¿Qué pasa conmigo...?» sonrojado, pero tratando de mantener la calma decidió comenzar a quitarse la ropa también.

Kagami lo miró. El verlo sonrojado e intentando cubrirse mientras se cambiaba, lo hizo pensar que se veía de alguna manera ¿tierno? Además de atractivo, por su contextura delgada y pequeña. Quizá más lindo que una chica. Se detuvo en el momento el que se percató de esto.

«¿En qué clase de cosas estoy pensando?» se regañó a él mismo y desvió la mirada.

Unos minutos después, ambos terminaron de ponerse el uniforme y regresaron con los demás a seguir ayudando con la limpieza del jardín, para luego al fin poder ir a casa.

Pero ese día, Tetsuya Kuroko entendió que era gay.

Continuará.

Nota de autora:

Tenía que poner un par de escenas más en este capi, pero se me extendió y ya no pude... Sigo postergando la entrada de Furi por ejemplo lol Perdón D; Aun cuando le había dicho a una de mis lectores que ya lo pondría no cumplí -soy una mala persona, pero espero que me disculpen- QwQ

Por otro lado, perdón por la demora, estuve ocupada porque me metí a un concurso por el cumpleaños de Kagami y me exprimí el cerebro intentando hacer un songfic xD Se llama "Creo en ti". Si gustan pasen a verlo uwu 3

Sobre la trama, Aomine y Kagami ya se conocieron, y Kuroko ya contó la mayor parte de su pasado y hasta se dio cuenta de sus inclinaciones al fin xD Digamos que antes estaba confundido aún, pero ya se definió (?). Mira lo que ocasionas Kagami XD

En fin, espero que les haya gustado y si es así, por favor, dejen comentarios~

¡Nos vemos en el próximo capítulo!