Ese día Kuroko lloró en los brazos de Kagami por un buen rato, ni si quiera sabían cuánto tiempo había pasado exactamente, pero el atardecer había aparecido detrás de ellos en el momento en el que se separaron.
—Lo siento...
—No, no te preocupes. ¿Estás mejor ahora?
—Sí— se limpió el rostro e intentó sonreír.
—Te ves mejor cuando sonríes, Kuroko —comentó y sonrió ampliamente hacia él —Así que trata de animarte, ¿de acuerdo?
El más bajito se sonrojó ligeramente al verlo. ¿Por qué...?
—¿Kuroko?
Pero fueron interrumpidos por el sonido del celular de Kagami.
—Dame un momento...— sacó el celular, miró el número y contestó —Hi.
Kuroko se quedó mirándolo. ¿Quién era? ¿Con quién hablaba esa persona?
—Sí, todo bien. Ah, no hay problema en serio. Estaré bien, no te preocupes. Sí, sí. Te llamaré igual. Quedamos para el otro domingo entonces. De acuerdo, estamos hablando. Bye.
—¿Kagami-kun, quién era?
—Ah, disculpa. Era mi padre.
—Oh, ya veo.
La expresión de Kuroko cambió por completo al saber que solamente se trataba del papá del pelirrojo. ¿Por qué de repente se sentía tan aliviado? ¿Qué era lo que pasaba con él? A caso... No, no era posible. Además...
—Actualmente, Kagami-kun es mi mejor amigo— soltó de la nada sorprendiendo al otro.
El pelirrojo lo pensó por un momento y luego contestó tranquilo.
—Oh, Kuroko también es el mío —contestó con una hermosa y amplia sonrisa.
El chico bajito se perdió por un momento mirándolo. Su sonrisa era tan deslumbrante. Kagami realmente era como un sol. ¿Pero esta fue de verdad la respuesta que quería obtener?
«Mi mejor amigo...»
—¿Vamos a casa entonces?
—¿Eh?— fue sacado de sus pensamientos.
—Digo, ya es tarde, no vayan a preocuparse tus padres.
—Sí, tienes razón.
—¿Quieres que te acompañe?
—No, no es necesario, pero gracias.
—De acuerdo. Cuídate. Nos vemos el lunes...
—¿Lunes? ¿No vendrás a la celebración por el día de la madre?
Hubo un pequeño momento de silencio, por lo que Kuroko se desconcertó.
—¿Sucede algo malo?
—No, no. Solo que ya sabes que mi mamá no está aquí, así que no tendría a quien traer mañana.
—Oh, es verdad. —Lo miró preocupado. —¿Eso es triste para ti?
—Na, no te preocupes. Trataré de venir mañana, ¿si?
—Sí, de paso te presentaré a mamá y a la abuela.
—Me parece bien.
—Entonces hasta mañana, Kagami-kun.
—Oh, nos vemos, Kuroko.
Sin más tomaron caminos diferentes para dirigirse a sus respectivas casas. El día había terminado, y no solo para ellos...
OOOO
Aomine estaba recostado en la pared del salón en el que habían terminado en medio de su alocado encuentro. Había tenido tiempo suficiente para cambiarse y recoger las mochilas mientras esperaba a su compañero, sin embargo un acongojado y avergonzado rubio continuaba intentando amarrarse las zapatillas, pero estaba tan nervioso que hasta hacer eso se le hacía difícil. ¿Por qué? ¿Por qué...? ¿Por qué demonios pasó esto?
Al notar lo mucho que le costaba a Kise terminar de ponerse los zapatos, pensó que lo mejor era dejarlo solo, así que tomó una de las mochilas y se paró llevándose una mano detrás de la nuca.
—Nos vemos— y se dispuso a irse.
Kise no contestó, tampoco intentó reclamarle o detenerlo, simplemente no dijo nada. Solamente se mantuvo en silencio mientras lo observaba salir. Cuando se quedó solo tomó la mochila que estaba a su lado y la arrojó hacia la pared.
—¿Nada más me usaste, verdad…? Aun cuando fue mi primera vez... —murmuró a punto de llorar.
El rubio se deslizó por la fría pared para quedar sentado en el suelo y abrazarse a sus propias piernas. Le dolía todo, el cuerpo y el corazón, pero sabía que también había sido su culpa por no ser capaz de rechazarlo. Las lágrimas comenzaron a caer una tras otra y el sonido de sus sollozos hicieron eco en el vacío lugar.
OOOO
Al día siguiente por la mañana, el director del consejo estudiantil junto con su mano derecha fueron los primeros en llegar como buenos representantes del alumnado. La peculiar parejita caminó a través del patio junto a los familiares del vicepresidente.
—¿Por qué debo de venir al colegio contigo incluso en las actuaciones? Además no quiero salir a hablar— se quejó el muchacho de lentes.
—¿Eh? ¿Vas a abandonarme de nuevo, Jun?
—Que no me llames así en la escuela.
—¿Por qué?
—¿A caso no es obvio?
—Junpei, deja de causarle problemas a tu novio— lo regañó.
—¡Mamá!— reclamó sonrojado.
—Oh, no, no. Jun nunca me causa problemas, mamá, pero gracias por su preocupación.
—Y tú deja de adjudicarte madres ajenas...
—Pero Teppei es un buen chico y me gusta que me llame así, lo conozco tanto tiempo que es como mi segundo hijo y más si te vas a casar con él.
—¡No recuerdo haber dicho eso!— negó inmediatamente.
—¿Que no es obvio? ¿Con quién más te casarías de todos modos? Él es el único que te soporta.
—Mamá...
—Y yo sí quiero casarme contigo, Jun. Eso me haría muy feliz.
—Solo cállense los dos...
¿A caso podían avergonzarlo más? ¿O es que se estaban divirtiendo a sus anchas? Aunque en realidad era solo que la señora Hyuuga adoraba mucho al castaño. Ya que los chicos eran amigos de la infancia, los padres de Junpei conocían a Teppei desde pequeño y por eso lo consideraban parte de la familia. Estaban tan encariñados con el castaño que cuando se enteraron de la relación que tenían solo lo aceptaron, aunque la que terminó más animada con todo fue la madre. Por su parte el padre, que se había mantenido callado durante esta conversación, normalmente trataba de no meterse en los asuntos de los chicos. Además de que ya estaba resignado al hecho de que tendría que entregarle su precioso niño a ese muchacho.
«¿Por qué crecieron? Debieron de haberse quedado como en la primaria...»
Así fue como poco a poco el colegio de Teiko se llenó de familias alegres por todos los pasillos, la actuación por el día de la madre estaba por comenzar.
OOOO
Kuroko recorrió el patio buscando a su "mejor amigo" con la mirada, pero no lo vio por ningún lado.
«Quizá se haya quedado dormido»
Distraído por sus pensamientos, fue sorprendido por un peculiar rubio que había llegado corriendo hacia él.
—Kurokocchi!~— lo saludó cariñosamente con un abrazo.
—Kise-kun, pesas— se quejó.
—Que frío~— se separó para poder dirigirse a los demás —Hola mamá de Kurokocchi y abuelita~ Me da gusto verlas de nuevo— saludó muy sonriente.
—Hola, Ryouta, estás tan animado como siempre.
—Debo sonreír para el mundo entero~
El chico de cabellos celestes realmente no entendía que quería decir su amigo con eso, pero como tampoco le importaba ni se preocupó por ello. Además su cabeza estaba llena de pensamientos por otra persona.
—¿Y Kagamicchi no vendrá?
—Me dijo que sí vendría, pero aún no llega, así que supongo que llegara tarde.
—¡Entonces no te desanimes, Kurokocchi!
—Yo no estoy desanimado, Kise-kun...
—Oh~
¿Que trataba de decir con eso de todos modos?
—Kagami es el amigo del que tanto has estado hablando y que querías presentarnos hoy, ¿cierto?
—Sí...
—Ohhhh, así que Kurokocchi ha estado hablándoles mucho sobre su nuevo "amigo".
Kuroko se sonrojó ligeramente, aunque no sabía por qué. Solo se había sentido de algún modo delatado por su propia madre.
—Desde que comenzó el año creo que no ha habido día en el que no ha hablado acerca de ese tal Kagami y eso que normalmente Tetsuya no es de hablar mucho. Por lo que mamá y yo tenemos mucha curiosidad por conocerlo.
—Así es— secundó la señora mayor —¿Aún no llega?
—No, mamá, parece que vendrá después.
—Ya veo. Esperaremos entonces.
—Sí.
Kise dirigió la mirada hacia su amigo, quien aún sonrojado solo atinó a desviar la vista. ¿Por qué de repente se sentía avergonzado? El rubio rió para sus adentros, la reacción de Kuroko le había parecido bastante linda.
La familia Kise llegó donde ellos y se unió a la plática.
—Buenos días con todos.
—Buenos días.
—Ryouta, siempre estás corriendo detrás de Kuroko. Ahora hasta te olvidas de nosotros por perseguirlo.
—No me olvide de ustedes solo me adelanté.
—Es lo mismo, hermano.
—Que no~
—¿Y Aomine? ¿No sueles perseguirlo a él también?
El rubio guardó silencio por unos segundos y luego contestó.
—Aominecchi está más allá con Momocchi.
—¿No iremos con ellos?
—No— negó inmediatamente el más bajito.
Los demás lo miraron, pues el menor de los Kise era único que entendía la reacción tan rotunda de Kuroko.
—Es decir...
—¿Se pelearon con él?— interrogaron las muchachas.
—A pesar de que en los años anteriores se la pasaban juntos siempre— comentó la señora Kuroko.
El muchacho de cabello celeste guardó silencio, por lo que Kise tuvo que contestar.
—La actuación ya comenzó y en un rato saldré a escena, así que, ¿por qué no nos apresuramos en conseguir sitio adelante? Deben verme de cerca~ Ya nos encontraremos con Aominecchi y el resto después— comentó para animar al grupo.
—Cierto, Ryouta cantará esta vez. Tengo lista la cámara~— comentó feliz la mamá del rubio.
—¿Y dónde está el senpai? Él es bastante lindo aunque no sea capaz de hablar por mucho tiempo con nosotras, no, ciertamente eso lo hace aún más lindo~
—¡Especialmente cuando comienza a sonrojarse!~
—Hermanas, dejen en paz a senpai, por favor.
—¿Celoso?~
—Quizá un poco... Como sea, solo déjenlo tranquilo o se desquitará conmigo luego. ¡Y sus patadas duelen! Aunque creo que ya me acostumbré a ellas...
—Pfff. ¡Tienes "masoquista" escrito por todos lados, hermanito!
—Ja, ja, ja, ja, ja. Tan masoquista siempre, Ryou.
—¡Hey!
—También creo que eres del tipo "M", Kise-kun.
—Hasta Kurokocchi dice eso... Todos son malos conmigo.
—Como que se está llenando el patio— intervino el papá del rubio.
—Sí, ya vamos~— apoyó la esposa.
Caminaron por el patio y se ubicaron en el mejor lugar que encontraron para ponerse a ver los números que presentaban los alumnos de la escuela.
OOOO
Por otro lado, Kagami se encontraba echado en la cama, pero con los pies en el piso y los brazos sobre la cabeza. Se había levantado temprano y alistado para ir a la actuación del colegio, pero una vez que estuvo listo no tuvo valor para salir. Ni su hamburguesa favorita en el desayuno logró animarlo en lo absoluto, en realidad las únicas personas que podrían darle ánimos en ese momento no se encontraban allí. Ni en ningún lugar. Su familia simplemente ya no existía. Todo había desaparecido en tan poco tiempo.
—Mom... Tatsuya... Yo...
Bajó ligeramente los brazos, lo suficiente para poder cubrir los ojos con ellos y aun así los rastros de lágrimas aparecieron por sus mejillas.
OOOO
En la escuela de Teiko, Midorima y Akashi se habían encontrado en el salón de materiales de arte, en realidad había sido el primero quien desde que llegó estuvo buscando al otro. Estaba preocupado, sin importar lo que dijera o como actuara el más bajito, sabía que muy en el fondo no debía de ser fácil para este.
—Oh, Shintarou. Es raro verte sin tu perrito faldero.
—Si te refieres a Takao lo dejé con su familia.
—¿Eso quiere decir que me buscabas? ¿O por qué de repente te separaste de todos ellos para venir hasta acá? Aquí no podrás ver los números del escenario.
—Supongo que tienes razón...
—¿Supones? Yo siempre tengo la razón, soy absoluto.
—Akashi...
—Dime de una vez qué es lo que necesitas.
Silencio.
Actuando de ese modo tan despreocupado como si realmente no le importara en lo más mínimo. ¿Estaba actuando perfectamente como sabía hacer? ¿O era culpa de esa personalidad retorcida que dominaba en el pelirrojo desde el año pasado? ¿Cómo podría traer al Akashi de antes de regreso? A la persona a la que quiso tanto...
—¿Qué sucede? ¿A caso estás preocupado por mí?
—Lo estoy.
—Tú solo tienes lástima de mi situación y yo aborrezco eso.
La mirada de Akashi se había vuelto más fría de lo que estuvo al principio. Sus ojos eran como témpanos afilados dirigidos hacia el muchacho de lentes. Un pequeño escalofrío recorrió el cuerpo de Midorima y a pesar de lo afligido que estaba intentó hablar.
—No, yo solo...
Pero su voz fue interrumpida por la cortante e imponente voz del chico llamado emperador.
—¿Tú qué, Shintarou? Para empezar, ¿no fuiste tú el primero en dejarme?
Los ojos de Midorima se abrieron un poco más de lo normal al escuchar tales palabras. ¿Por qué el pelirrojo estaba diciendo eso? ¡Él nunca...!
—No...
—Claro que sí, en cuanto Kazunari apareció y comenzó a perseguirte como perrito faldero, te olvidaste por completo de mí.
El muchacho de cabellos verdes negó con la cabeza. No había sido así. ¡Él nunca se había olvidado de Akashi! Nunca...
—Preferiste a ese inepto en mi lugar, así que, ¿a qué viene tu lástima ahora?
Recuperando la poca voz que le quedaba volvió a hablar.
—No es así...
—Lo es. Y déjame decirte que una persona como yo no necesita de la compasión de nadie, menos de la tuya. Además tú solo me buscaste por mera autosatisfacción, nada más, y yo realmente repudio ese tipo de actitudes.
Midorima ya no pudo decir nada más. Había perdido por completo frente a Akashi. Quizá y hasta tenía razón. Quizá él fue el primero en dejarlo y quizá solo hacía esto para sentirse bien con él mismo. Pero al menos sus sentimientos por esa persona fueron verdaderos.
OOOO
Takao, que se encontraba parado afuera con los brazos cruzados y escuchando todo desde el comienzo, apretó los brazos con sus propias manos por lo que furioso e impotente que se sentía en ese momento. Ese desgraciado de Akashi como se atrevía a hablarle de ese modo a su querido Shin-chan, pero ya se las vería con ese tipo luego. Por ahora solo podía seguir oyendo todo a escondidas.
OOOO
"Detente".
Escuchó a esa voz tan conocida dentro de él, pero decidió ignorarla. Y en lugar de obedecer hizo todo lo contrario. Akashi se acercó a su ex mejor amigo para darle el golpe final.
—¿Por qué pones esa expresión como si fueras a llorar?
Pero no hubo respuesta por parte del chico de cabellos verdes. Todo lo que pudo hacer fue desviar la mirada intentando huir de la de su compañero.
—Si no tienes nada que decir, entonces no me hagas perder más el tiempo y retírate, Shintarou.
Midorima apretó los puños a los lados y cumplió la petición del más bajito, salió del salón en completo silencio. Caminó sin mirar a ningún lado y se dirigió a otro de los salones para estar solo un rato.
OOOO
Takao lo observó a escondidas hasta el final y gracias a esto pudo escuchar los pequeños sollozos provenientes del lugar donde estaba su mejor amigo.
—Maldito Akashi... Pero ahora vas a ver— murmuró con la mirada en la puerta por la que acababa de entrar Midorima —Solo espérame un poco, ¿si?...
Sin más, se dio la vuelta y fue hasta el salón donde se encontraba la persona que buscaba.
OOOO
Entró tempestivamente y sin tocar, pero se aseguró de cerrar una vez dentro. No quería que su mejor amigo o algún compañero escucharan esta "conversación".
Akashi lo miró enojado por la forma en la que acababan de irrumpir y más aún por la forma en la que ese muchacho lo observaba desafiantemente.
—¿Quién te autorizó para ingresar a este lugar? El acceso no está admitido para "cualquiera"— le recriminó despectivamente.
—Perdone, su majestad, pero hay algo que debo de hablar con usted— le contestó con sarcasmo.
Hubo un duelo de miradas.
¿Quién se creía este tipo para hablarle y mirarlo de ese modo?
—Yo no tengo ningún asunto pendiente contigo, así que no me importunes más y retírate— sentenció.
—Pero le estoy diciendo que yo sí— hizo una pequeña pausa y continuó —Mira, señorito de quinta, a mí realmente me vale una mierda que seas un genio o el emperador de esta escuela. ¡Me vale completamente y no pienso perdonarte por haber hecho llorar a Shin-chan, ¿entendiste?!
¿Cómo se atrevía?
—¡Bájame la voz en este momento, arrapiezo pedestre!— lo fulminó con la mirada —Un badulaque como tú, no puede venir de ese modo y alzarme la voz para decir tales sandeces. "Conoce tu lugar".
Si las miradas mataran, ya le habría ido muy mal a Takao, Pero como no era así, el pelinegro podía seguir enfrentándolo. Cualquier otra persona ya hubiese sido intimidada, pero a este chico le movía el amor por esa persona.
—Mi lugar es al lado de Shin-chan, aunque eso le duela tanto a don emperador.
—¿Es que tu débil mente no es capaz de comprender que no estoy absolutamente interesado en Shintarou? Hace mucho que te quedaste con esas sobras, ¿no? Así que deja de hacerme perder el tiempo con un asunto tan fútil y lárgate de una vez, claro si deseas vivir un poco más.
—No te tengo miedo, Akashi. Podrás ser un prodigio y todo lo que tú quieras, pero ni eso te da derecho a tratar mal a otros y menos a mi Shin-chan. Porque si te metes con él es obvio que te estás metiendo conmigo, porque nosotros somos una sola persona. Por más celos que eso te dé.
El pelirrojo tomó unas tijeras y las arrojó hacia el chico que lo retaba tanto, pero este logró esquivarlas, por lo que acabaron dando en el portón. Takao abrió la puerta y habló antes de salir.
—Para que sepas, él único que abandonó a Shin-chan fuiste "tú". Tú y tu maldita cobardía de querer huir de todo usando esa otra personalidad como excusa para desquitarte con los demás. ¡Shin-chan estaba destrozado cuando yo lo encontré! ¡Fui yo quien se encargó de hacerlo sonreír de nuevo! ¡Así que no permitiré que lo lastimes de nuevo!— y salió lo más rápido que pudo de allí, sabía que ya se estaba arriesgando demasiado con ese loco.
—¡Kazunari Takao, acabas de firmar tu sentencia de muerte! ¡Date por destruido!
OOOO
A pesar de haberse alejado un poco, pudo escuchar los alaridos del chico llamado emperador y el sonido de objetos cayéndose y golpeando contra alguna pared. Definitivamente lo mejor que pudo haber hecho fue retirarse en ese momento o quien sabe que le habría pasado. Ese tal Akashi estaba realmente loco. ¡Le arrojó unas tijeras, pudo haberlo herido gravemente! ¿Qué tipo de desquiciado era el ex de Midorima? Suspiró agradeciendo el seguir vivo luego de haber desafiado a ese pequeño, pero feroz león. Aunque sabía que de todos modos esto podía costarle caro, pero no se arrepentía de nada. Alguien tenía que decirle sus verdades a ese enano. Movió la cabeza y se detuvo frente al aula donde estaba su mejor amigo.
Entró sin avisar como era costumbre de él y al hacerlo se encontró de lleno con Midorima, quien se encontraba sentado en una silla y al verlo inmediatamente se limpió el rostro. Fue hasta él.
—¿Qué haces aquí, Takao?
—Es obvio que vine por ti, Shin-chan~
—Te dije que regresaría pronto y que esperaras por mí nanodayo.
—Justamente por eso es que tuve que salir a buscarte, porque aunque esperé demoraste demasiado.
Y porque en el fondo sabía que estaba yendo en busca de ese enano altanero, así que tenía que asegurarse del estado de su mejor amigo, pues sabía de antemano que podrían lastimarlo y quería evitar eso. Pero como tampoco podía inmiscuirse tan deliberadamente en los asuntos de esa persona, intentó respetar su espacio en ese momento y dejarlo hablar a solas con el "ex". Por eso por más rabia e impotencia que sintió al escuchar todo lo que el pelirrojo le decía a su querido Shin-chan, tuvo que aguantarse en silencio todo hasta que hubiesen terminado. Recién entonces pudo tomar su turno, pues no pensaba ni podía simplemente quedarse con los brazos cruzados, así que enfrentó a Akashi. Todo por Midorima. Aunque este no lo supiera.
—Pero si te dije que esperaras tenías que hacerlo, Takao. ¿Es qué no confías en mí? Yo iba a regresar…
¿A caso el muchacho de lentes no era capaz de entenderlo? Acerca de lo mucho que lo amaba y que sería capaz de cualquier cosa por él, aunque eso fuera enfrentarse al mismo emperador o al mundo entero. Y que por eso no podía solo quedarse esperando. Si de verdad no lo había comprendido aún entonces Takao se encargaría de hacerlo entender ahora mismo.
—Claro que confío en Shin-chan, pero…— se acercó y le retiró los lentes para dejarlos sobre la mesa cercana.
Estorbaban.
—¿Qué haces?— preguntó sin entender.
—Yo no puedo solo quedarme quieto cuando se trata de ti—
Sin más se inclinó y apoyó las manos en los hombros de su compañero para terminar de acercarse y besarlo.
Midorima se sorprendió tanto que no pudo reaccionar, pero ni la sorpresa quitó el hecho de que sus mejillas se sonrojaran mucho. Como fue un beso tierno y corto, se quedaron mirándose de cerca al terminarlo. Podían sentir la respiración del otro. El rubor en las mejillas del más alto lo hacían ver adorable.
—¿Qué estás haciendo…?— insistió en preguntar a pesar lo avergonzado que estaba.
—Por supuesto te estoy besando. Acabo de obtener nuestro primer beso de novios, ¿no es maravilloso?
—¿Cómo…?
—¿A caso no sientes lo mismo? ¿O por qué me dejaste besarte?
Efectivamente Midorima no había mostrado en ningún momento alguna actitud de rechazo. Incluso ahora luego de ser interrogado no fue capaz de responder solo bajó la mirada intentando huir de los ojos del otro.
—¿Puedo tomar eso como un sí, cierto?— se acercó más y con las manos tomó el rostro del mayor, poniéndolo nervioso.
—Cállate nanodayo…
—Cállame a besos entonces, Shin-chan~— sonrió y volvió a besarlo.
Esta vez el beso fue más intenso y largo. El pelinegro se sentó de lado sobre las piernas del otro y lo rodeó del cuello, mientras que un nervioso y sonrojado Midorima se abrazó despacio a su compañero. Takao había ganado.
OOOO
En el salón de materiales de arte, Akashi se encontraba solo desde que el pelinegro se fue. Aunque él nunca estaba realmente solo. La voz que le habló hace un rato apareció de nuevo.
—¿Por qué no te detuviste cuando te lo dije?— cuestionó enojado.
—¿Por qué motivo debí de hacerlo? ¿A caso sentiste pena por él? Por favor, luego de que nos cambiaron por ese chiquillo incompetente.
—Quizá Takao tenga algo de razón, nosotros nos alejamos primero de Midorima.
—¡Estábamos pasando por un mal momento! Mamá era nuestro mundo, cuando la perdimos se rompió algo dentro de nosotros y ciertamente por eso fue que huiste y me dejaste tomar tu lugar, ¿no?
—Pero siempre observo todo a través de ti.
—¿Pero aún no tienes valor para volver, cierto? No importa cómo nos mostremos al resto o incluso si nadie más puede verte, eso no cambia el hecho de que hoy es un día aterrador. Siento todo tu dolor y miedo perfectamente.
—No soy el único… La diferencia es que tú intentas ocultarlo desquitándote con Midorima. Aunque te entiendo, no fue nada fácil aceptar que además de mamá también lo habíamos perdido a él. En parte fue nuestra culpa, pero aun así no podemos perdonarlo del todo. Lo amábamos.
—Todo es culpa de nuestro padre. El que yo naciera y ella muriera. Siempre fue todo por su culpa. ¡Ni si quiera le importó nuestro cambió de personalidad!
—¿Cuándo le importó algún asunto relacionado a nosotros? A padre solo le han importado y le importan sus empresas multimillonarias, ni nosotros ni mamá nunca.
—El debió de morir en lugar de mamá.
—Si ella estuviera viva aún…
¿Si su madre no hubiera muerto las cosas serían diferentes? Al menos no tendría que haberse refugiado en sí mismo de ese modo dejando que su otro yo ocupara su lugar. Huyendo del mundo, porque ya no estaba interesado en él, y separándose de su mejor amigo en el proceso. ¿Algún día tendría un motivo para regresar? ¿Dónde podría encontrar la respuesta? Desde que su madre no estaba nada era igual... La extrañaba tanto como el primer día de haberla perdido, solo que no sabía cómo expresarlo. Alguien como él no podía mostrar debilidad ante nada ni nadie. Aunque ahora estaba consigo mismo.
Sumergido en sus propios recuerdos y en la conversación que tenía con su otro yo, dejó escapar un par de lágrimas. En ese momento y sin que se lo esperara alguien tocó e ingresó al lugar. Por lo que Akashi se limpió el rostro inmediatamente. ¿Quién era este chico y por qué aparecía de ese modo? Tan impertinente.
—Permiso…
Una vez dentro pudo ver que se trataba de una única persona y que además parecía tener rastros de lágrimas. Pero estaba seguro de haberlo escuchado hablar con alguien. ¿Estaría hablando solo con tal convicción? ¿Y quién era? Se le hacía conocido. Akashi estaba fastidiado por haber sido interrumpido por segunda vez y en el peor momento. ¿Ni si quiera podía tener una charla consigo mismo? Se miraron por unos segundos hasta que uno decidió hablar.
—¿Quién eres y qué se te ofrece?— interrogó sin perder tiempo.
—Ah, yo... Soy Kouki Furihata del cuarto C... y estaba buscando a mi hermano que perdí hace un rato...
Así que se le había extraviado el hermanito. Que problemático.
—Del salón de Tetsuya.
—¿Eh?
—Como puedes ver, aquí no hay nadie además de nosotros. Debe de haberse escabullido por otro salón.
—Eso parece...
Por alguna razón, el castaño no podía dejar de mirarlo. A pesar de lo imponente que se veía, se le hacía tan conocido. Y de repente lo recordó, se trataba del emperador de la escuela.
—Akashi...— soltó su nombre sin pensarlo.
Ahora que sabía quién era entendió mejor porque parecía triste al comienzo y aunque en ese momento fuera objeto de esa intensa mirada afilada, todavía estaba preocupado por él. Perder a un ser tan querido como una madre debía de ser realmente doloroso, Furihata ni si quiera podía imaginárselo del todo pues él aún contaba con sus dos padres. ¿Qué podía hacer por él?
Cuando vio que Akashi estaba por volver a hablar, se apresuró en acercarse a él y extenderle una cajita de chocolates que llevaba en las manos. El pelirrojo observó sin entender.
—¿Quieres uno...?— le preguntó tímidamente.
Decían que el chocolate animaba a las personas, ¿no?
El muchacho de cabellos rojos se extrañó aún más con esto. ¿Ese niño intentaba ser amable con él? ¿Por qué razón? ¿Qué pretendía obtener con ello?
—Gracias, pero no suelo comer dulces.
—Pero...
El sonido de la puerta abriéndose y alguien ingresando los interrumpió.
—¡Al fin te encontré, Kou!
Se trataba del hermano mayor de Kouki. Un joven más alto que el primer castaño.
—Hermano, te estuve buscando también.
¿Él? Akashi arqueó ligeramente una ceja. Además de que hoy todo el mundo lo había interrumpido. ¿Es que ya no se podía estar solo en esta escuela?
—Papá me llamó, quiere que vayamos de una vez.
—Sí...— asintió y se giró hacia el pelirrojo —¿Seguro que no quieres...?
Akashi frunció el ceño al escucharlo, pero Furihata parecía no ponerle atención a ello. Porque en lugar de dimitir y a pesar de lo nervioso que estaba, tomó uno de los chocolates y lo colocó en la mano del otro, desconcertándolo más de lo que ya estaba.
—Anímate, ¿si...?— le dijo ligeramente sonrojado y se dispuso a irse —Hasta luego.
El castaño fue hasta donde estaba su hermano y se salió con él. Akashi lo observó hasta perderlos de vista.
—Kouki Furihata... Que muchacho tan extraño.
Por su parte el menor de los Furihata no podía creer que acababa de conocer a ese famoso chico que era respetado y temido por todos. ¡Y con toda razón si su presencia emanaba un aura de nobleza absoluta! Quizá fue muy atrevido de su parte darle ese chocolate.
«Espero no haber hecho nada mal...»
OOOO
En el patio, Kise ya había salido a cantar y fue aclamado por todos al terminar. Su madre se encargó de filmarlo todo, su familia estaba muy orgullosa de los logros del menor.
—Ryouta me recuerdas a tu padre cuando era más joven y tocaba en una banda— comentó la señora feliz.
—Esos tiempos... Aunque físicamente se parece más a ti— contestó el padre.
—Por eso es tan guapo, mi niño.
—Seguro tienes a muchas chicas detrás de ti, eh.
—Algunas, pero...
—¿Pero?— interrogaron.
—Nada, nada~
—Seguro la que le gusta no le da bola— se burló uno de sus hermanas.
—Sí, de hecho— secundó la otra.
—¿Quién sería tan ciega como para despreciar a mi niño?
—...No es nadie, nadie, ¿ok?
Estaba mintiendo, pero era mejor así. De ninguna manera pensaba contarle a su familia acerca de todo lo sucedido con Aomine... Movió la cabeza, no quería pensar más en ello, ya había llorado suficiente el día anterior. Ahora lo mejor era olvidarlo y hacer como si nada hubiera pasado. Desvió la mirada y al hacerlo pudo ver la expresión en el rostro de su amigo.
—¿Kurokocchi?
El muchacho de cabellos celestes fue sacado de sus pensamientos al escuchar su nombre.
—¿Eh?— giró a ver a quien le hablaba.
—¿Qué sucede?
—Nada...
—¿Extrañas a Kagamicchi, verdad?
Kuroko se sonrojó al escucharlo. ¿Qué trataba de decir con eso? Aunque era verdad, por lo que no fue capaz de contestar. El rubio sonrió ligeramente y miró la hora preocupado.
—Pasan las once... ¿Tú crees que venga?
—La verdad lo dudo.
—¿Intentaste llamarlo?
—No, pero le escribí hace rato y no me ha contestado. Supongo que tuvo algún inconveniente... De todos modos no importa. Le presentaré a mi familia en alguna otra ocasión.
Pero aunque dijera eso en el fondo se sentía un poco desilusionado. ¿Por qué quería tanto verlo y presentarlo como su mejor amigo?
OOOO
Por otro lado, en el departamento de Kagami. El pelirrojo había tomado el teléfono móvil por un momento y al hacerlo vio que tenía un mensaje.
"Buenos días, Kagami-kun. ¿Te quedaste dormido? Kise-kun y yo ya llegamos a la escuela. Mamá y la abuela están conmigo también. En caso de que no puedas venir, avísame, por favor. Si no estaremos esperándote. Nos vemos"
—Kuroko... yo...
No quería salir, porque sabía todo lo que le esperaba afuera. Por lo que prefería mantenerse encerrado todo el fin de semana hasta que hubiese pasado todo, pero... Por alguna razón y a pesar de lo deprimido que estaba no había podido dejar de pensar en su compañero. Le preocupaba que le pasara algo malo o que simplemente estuviera llorando de nuevo. El recuerdo de ayer de ese chico llorando desconsoladamente vino a su mente y no pudo soportarlo. No quería que nadie más lo lastimara. Por eso quería protegerlo, de todo y de todos. Sin importar qué... Además era casi como si pudiera escuchar el llamado de esa persona.
Sin pensarlo más se levantó y guardó el celular en el bolsillo. Tomó la llave y se dirigió a la puerta. Cerró lo más rápido que pudo y se fue corriendo hacia el colegio. Las promesas estaban para cumplirse. Además correr lo ayudaba a despejarse y así evitaba ver lo que no quería.
OOOO
Aunque al llegar a la escuela no pudo evitarlo más, pero lo soportó. Lo hacía por Kuroko después de todo.
Luego de buscarlo por varios minutos pudo ubicarlo en medio de todo el alumnado, ni si quiera estaba seguro de cómo lo había logrado, pero lo importante era que lo había encontrado. Se abrió paso entre todas las personas y llegó hasta ellos. El rubio fue el primero en notarlo y no pudo evitar sonreír.
—Kurokocchi, detrás de ti. Tienes una sorpresa~
¿Una sorpresa detrás de él? ¿De qué estaba hablando? Pero al girarse pudo entender perfectamente a que se refería.
—Kagami-kun...— el nombre de esa persona escapó suavemente de sus labios.
—Ah...— su respiración apenas se estaba normalizando —Perdón por la demora— se disculpó y luego sonrió hacia él —Pero ya estoy aquí.
Kuroko se sintió tan sorprendido y conmovido al mismo tiempo que no era capaz de hablar. Justo en el momento en el que pensaba "quiero verlo", Kagami había aparecido frente a él. ¿Es que lo había llamado con la mente o la fuerza de sus pensamientos? ¿Estarían conectados de algún modo? ¿Sería esto una señal...?
—¿Kuroko?
Al fin lo había entendido.
«Después de todo a mí... me gusta esta persona...»
Un par de lágrimas se resbalaron por sus mejillas.
—¿Hey por qué estás llorando de la nada al verme? Ya te he dicho que es mejor cuando sonríes.
«Es porque tú dices cosas como estas que yo...»
Se limpió el rostro con el brazo y sonrió ligeramente.
—No es nada... ¿Así está bien?
—Sí— sonrió también.
Y se sonrieron mutuamente olvidándose del resto de la gente.
«Entonces a partir de ahora yo, sonreiré para ti, mi persona especial. Así que espero que tú también puedas sonreír para mí por siempre. Hasta que mis sentimientos puedan alcanzarte»
Kise se sintió conmovido por la escena. Realmente los envidiaba.
—¿Entonces es él?— preguntó la señora mayor.
Los muchachos giraron a verla y recordaron que tenían a alguien que presentar.
—Así es~— afirmó el rubio muy sonriente.
—Sí. Mamá, abuela, él es Taiga Kagami, mi mejor amigo— lo presentó feliz.
—Oh, mucho gusto. Kuroko... Es decir, Tetsuya me había hablado de ustedes.
—No tanto como él nos ha hablado de ti— comentó la mamá del chico mencionado.
Kagami giró a ver hacia su mejor amigo y notó lo sonrojado que estaba, aunque no estaba seguro de por qué. Pero le pareció lindo de ese modo.
—Gracias por cuidar de nuestro niño siempre— agradecieron al unísono.
—No se preocupen... Él es mi mejor amigo, así que eso es normal— contestó con una sonrisa, por lo que ellas también sonrieron en respuesta.
"Tetsuya"... Su corazón parecía haber saltado dentro de su pecho al escuchar su nombre dicho por esa persona. Por fin había podido presentarlo y había entendido lo que sentía por él. No sabía que pasaría de ahora en adelante, pero en este momento lo único que le importaba era permanecer a su lado.
Los números continuaron y los muchachos permanecieron disfrutando de ellos y platicando hasta que el show acabó.
Continuará.
Nota de Autora:
No sé ni por dónde empezar... He corrido como loca para poder tener el capi hoy xD Y lamento la demora, pero tuve un pequeño bajón al principio y muchos problemas con los que lidiar luego, pero al final pude terminarlo a tiempo para el KagaKuro day así que soy feliz wiiiii xD Amo tanto a esta pareja que siempre me pongo cursi asdsadsadsad pero espero que les guste uwu
Confesaré que me costó harto manejar a Akashi, es un personaje demasiado complejo y estuve lloriqueando todos estos días mientras me rompía la cabeza para entenderlo lo mejor posible. Lo siento si a pesar de eso no me quedó tan bien, juro que me esforcé D; También acaban de ver mi primer intento de AkaFuri xD Sí, al fin apareció nuestro chihuahua, y con esto casi todas las parejas de la historia han sido mencionadas ya~
Ay, amo tanto a Takao, su forma de ser es tan genial. Su manera tan intensa de amar a alguien me recuerda un poco a mí XD Aunque soy tan vergonzosa como Mido xD uwu Ahhh por fin esos dos están juntos
Ya se va viendo el pasado de Kagami, pero en otro capi se explicará todo con detalles y lloraran (?). También ya conoció a los suegros y al fin Kuroko fue el primero en entender sus propios sentimientos assfghajskdadgashjdkasd ahora veamos cuanto le tomara a Kagami darse cuenta xD
Por cierto, me siento como una mala persona por haber hecho llorar a casi todos con excepción de Aomine, pero de ahí Kuroko, Kise, Kagami, Midorima y hasta al propio Akashi lo he hecho lagrimear x'D Por favor no me odien por hacerlos sufrir, ya saben que al final todos serán recompensados (?).
Me extendí de nuevo como siempre, gomen xD Espero que el capi sea de su agrado, porque me esforcé mucho en escribirlo ;w; Así que si les gusta, por favor, dejen comentarios~ Eso realmente me anima mucho uwu
¡Hasta la próxima!
