Capítulo 6: Recuerdos dolorosos.

Kagami se encontraba sentado en la cama con la espalda recostada en la pared, una rodilla flexionada y una mano sobre ella. Había permanecido en esa posición por bastante tiempo. Aunque al principio trató de levantarse no pudo hacerlo. Ni si quiera había probado bocado en todo ese rato, simplemente había dejado el celular tirado encima del colchón y se había sentado a recordar los momentos que tanto atesoraba. Las lágrimas comenzaron a resbalarse por sus mejillas antes de que él mismo se diera cuenta de ello, su mirada y sus pensamientos estaban perdidos en otro lugar... El hogar al que nunca podría regresar.

—Mom...

En ese momento el celular de Kagami no dejaba de prenderse. Alguien lo llamaba insistentemente desde hace una hora, por lo que lo había puesto en silencio y solo se veía la luz de la pantalla encenderse y el nombre de "Alex" aparecer en ella. El muchacho giró la vista hacia el objeto por un instante y luego la regresó a la nada.

—Tatsuya idiota...

El celular se prendió de nuevo, pero esta vez se trataba de un mensaje de texto de parte de Kuroko. Kagami volvió a mirar y se afligió más de lo que ya estaba, mas decidió tomar el aparato para leerlo.

"Buenos días, Kagami-kun. ¿Cómo estás? Yo estoy con mamá y la abuela en casa, si gustas puedes venir con nosotros. Si estás con tu papá u ocupado de algún modo, no importa. Solo quisiera saber cómo estás".

Al parecer su mejor amigo estaba preocupado por él y eso que ni si quiera sabía la historia detrás de esto. Suspiró y dejó caer el celular sobre la cama de nuevo.

—Lo siento...— se disculpó y se llevó una mano a la cabeza por lo frustrado que se sentía en ese momento.

Si tan solo fuera más valiente, aceptaría la invitación de Kuroko, la propuesta de su padre o al menos le contestaría la llamada a Alex. Pero no, no podía tomar ninguna de esas opciones, porque estaba huyendo después de todo. Para no preocupar a nadie, él simplemente se quedaría ahí llorando solo. Hasta que el dolor haya pasado, entonces se pondría en pie de nuevo y sonreiría como siempre, tal cual como le había prometido a su querida madre. Así que ese día simplemente se permitiría llorar todo lo que le fuera necesario y al siguiente retornaría a clases con la misma actitud de siempre.

Kuroko se reunió con su madre y su abuela para felicitarlas por su día. Pidieron mucha comida y se sentaron a almorzar juntos mientras platicaban amenamente y luego veían una película. El padre del chico nunca había vivido con ellos, así que técnicamente siempre habían sido solo ellos tres, pero así estaban muy bien. Sus dos madres siempre fueron buenas con él y nunca le faltó nada, por lo que con eso le bastaba. Pero, ¿cómo sería con respecto a Kagami? No le había dado tanta importancia al principio, pero en realidad sabía muy poco de él y eso comenzaba a preocuparle. Le escribió en la mañana, pero no había obtenido ninguna respuesta hasta ahora. Se preguntaba si su compañero estaría bien o si quizá se sentiría un poco solo. Debía de ser duro dejar a tu familia, tu país y a tus amigos de repente, ¿no? Seguro era solitario... Aún así Kagami nunca se mostró triste en ningún momento, al contrario siempre se veía tranquilo o incluso feliz. Ni si quiera le había costado trabajo llevarse bien con los demás o hacer un nuevo mejor amigo... Pero seguro que en el fondo, el pelirrojo debía de estar extrañando a su madre y a sus antiguos compañeros. Si tan solo pudiera hacer algo por él...

El muchacho de cabellos celestes tomó el teléfono móvil por enésima vez solo para confirmar que no tenía notificación alguna. Suspiró sintiéndose inquieto. Pasaban las tres de la tarde y Kagami no mostraba ninguna señal de vida. ¿Qué debía de hacer? ¿Llamarlo? ¿Y si solo era que estaba ocupado? Apagó la pantalla del aparato y lo dejó caer sobre las piernas.

—¿Sucede algo, Tet?

Su madre lo había sorprendido en medio de sus pensamientos. El menor giró a verla y negó ligeramente con la cabeza.

—No es nada.

—¿Seguro?

—Sí.

No es que le gustara mentir, pero solo eran tonterías propias de él y no valían la pena decirlas... O al menos eso creía. Suspiró de nuevo y regresó la vista a la TV que estaba frente a ellos. Tenía que ser un buen chico y pasar tiempo adecuadamente con su familia, ya luego podría hablar con Kagami.

Ese día las familias Hyuuga y Teppei se reunieron en la casa del pelinegro para celebrar juntos. Como siempre Kiyoshi y la dueña de casa eran los más animados de todos.

—Feliz día, ma~

—Que dejes de agarrarte a las madres de otros...

—Cállate, Jun. Gracias, hijo.

—Es para usted— le extendió una cajita envuelta en papel de regalo.

—Ohh, muchas gracias, Kiyo— lo recibió con gusto.

—Es de parte de ambos, ¿sabes?

—También tengo algo para tu abuela, mi niño.

Hyuuga arqueó una ceja al haber sido ignorado por su propia madre y de la nada fue abrazado de lado por el más alto.

—Vamos, amor, no te pongas de mal humor tan pronto.

—¿Ah, quién está renegando?

Por supuesto, lo había dicho con su típica expresión de ceño fruncido.

—Pero que chico tan gruñón me salió.

—¡Mamá!— se quejó y luego trató de zafarse del otro —Y tú, suéltame.

—No quiero.

—¿Será que comeremos algún día?— intervino el señor Hyuuga.

—Oh, sí, pasemos al comedor de una vez~

Los abuelos rieron ligeramente por la escena y el castaño soltó a su novio solo para poder ir a sentarse con los demás a la mesa.

Kiyoshi perdió a sus padres en un accidente cuando era pequeño, por lo que sus abuelos fueron los que se hicieron cargo de él siempre. Además de que conocía a Junpei desde la primaria, por lo que los señores Hyuuga también vieron por el muchacho cada vez que pudieron. Así que al final todos ellos se habían vuelto una gran familia.

Al día siguiente todo continuó su ritmo con normalidad. Kuroko y Kagami se encontraron en el portón del colegio al llegar, se detuvieron al mismo tiempo y se miraron el uno al otro.

—Hey!~— saludó el pelirrojo con una gran sonrisa en labios.

El más bajito se sintió mucho más tranquilo al verlo, era como si el día se hubiera iluminado solo por eso. Quizá se había preocupado de más el día anterior o al menos eso creía al ver a esa persona tan animada como siempre.

—Buenos días, Kagami-kun— saludó con otra sonrisa.

—Buenos días, Kuroko— fue hasta su compañero —¿Qué tal?

—Bien, aunque alguien no haya respondido a mi mensaje nunca.

—Eh, lo siento...— se llevó una mano detrás de la cabeza —Estuve muy ocupado ayer y me olvidé de hacerlo... Sorry.

—Tan ocupado como para no responder un mensaje, uh. Al menos habrás hecho la tarea de aritmética, ¿no?

¿Eso era un reclamo? Pero más importante que lo primero. ¿Tarea?

—¿Había tarea para hoy?

—Claro que sí, ¿no me digas que lo olvidaste?

—La verdad sí...— se rascó la cabeza y luego juntó las palmas de las manos intentando hacer una súplica —Préstame tu tarea, por favor.

—No— se negó rotundamente.

—¿Eh...? Pero, pero...

—No gratis al menos, te costará una ida al Maji Burger y tú pagaras mi parte~

—De acuerdo, pero no tomes demasiados batidos, favor.

—Eso dependerá de mi apetito~

—¿Me sales caro, sabes? Aunque no tengo problemas con el dinero realmente, así que tú ganas, te invitaré lo que quieras más tarde.

—Entonces, es una cita~

Kagami se le quedó viendo durante un momento, por lo que el más bajito se sonrojó ligeramente.

«¿Qué cosas estás diciendo, Tetsuya? ¿A caso quieres que te descubra?» se recriminó mentalmente.

En primer lugar ni si quiera se había puesto a pensar con respecto a eso. Por ahora solo quería ver como seguían las cosas entre ellos.

—Kurokocchi!— corrió a abrazarlo al llegar.

«Es la primera vez que agradezco tus benditas interrupciones, Kise-kun»

—¿Qué hacen aquí parados? ¿No piensan entrar?

—Sí, estábamos por hacer eso.

—Yeah, vamos.

Y comenzaron a caminar juntos hacia el salón.

Al llegar se sentaron en sus respectivos asientos a esperar a que el profesor a cargo llegara. Kuroko sacó la tarea de aritmética y se la prestó a su compañero de sitio.

—Gracias— tomó el fólder y se preocupó al verlo —No voy a acabar esto en quince minutos...

—Eres lento escribiendo entonces.

—¿Qué voy a hacer?

—Tranquilo, cuando se trata de copiar nadie es mejor que Kise-kun.

—¿Ah?

—¿Me llamaban?— apareció de la nada —Escuché mi bello y encantador nombre~

—Sí, queremos que copies estos ejercicios antes de que venga el profesor— le indicó al pasarle los fólderes y el lapicero.

—A ver— le dio una ojeada rápida y asintió con la cabeza —Dejámelo a mí~ A cambio me invitaran almuerzo el día de hoy.

—No te preocupes, eso corre por cuenta de Kagami-kun.

—Sí, sí, como sea, yo pagaré... Solo apúrate, por favor.

—Bien— aceptó y comenzó a escribir.

Para cuando el docente ingresó al aula, Kise ya le había devuelto el fólder con la tarea lista a Kagami. El pelirrojo les agradeció a ambos y suspiró aliviado. La clase comenzó y los ejercicios fueron revisados.

A la hora del refrigerio, el peculiar trío se encaminó hacia la cafetería.

«Aunque yo quería estar a solas con Kagami-kun. ¿Por qué tenías que venir Kise-kun? ¿Es qué no lees el ambiente?»

Hablaba internamente mientras miraba al rubio, por lo que este se percató de lo que pasaba.

—Kurokocchi, no seas tan celoso, por favor...— murmuró hacia él —No es como si yo quisiera algo con él, ¿sabes?

El muchacho de cabellos celestes se sonrojó al ver que su amigo lo había entendido perfectamente y que además se había dado cuenta de lo que sentía por Kagami. Aunque el propio pelirrojo no estuviera enterado en lo más mínimo.

—¿De qué tanto hablan ustedes dos, eh?

Kise lo miró y le dio una palmadita en el hombro.

—Eres más lento de lo que ya pensaba, Kagamicchi.

—¿Ahhh?

—Nada, nada. Tú sigue guiándonos~— le dio un pequeño empujón hacia adelante.

—Hey...— se quejó al ser excluido de la plática, pero igual siguió caminando.

«Incluso ellos pueden tener cosas de que hablar a veces supongo...»

—Pero eso también es adorable en él, ¿no?— comentó con una sonrisa y agregó al sentir la mirada de Kuroko sobre él —Lo digo en buen plan, eh. A mí me gusta otra persona después de todo...

La mirada de Kise se perdió un poco al mencionar lo último. ¿Quién era la persona a la que se estaba refiriendo su amigo? Podría ser...

Pero todo se detuvo cuando se encontraron con dos personas en los pasillos. Kise y Kuroko simplemente se quedaron quietos en su lugar sin pronunciar palabra alguna. Kagami estaba parado frente a ellos y no sabía por qué de repente el ambiente se había vuelto tan tenso. Aomine simplemente se mantuvo en silencio también.

—Ki-chan, Tetsu-kun, Kagami-kun...— saludó la muchacha, pero incluso ella se había percatado del extraño aire del lugar.

—Buenas...

Kagami fue el único que contestó. ¿Qué era lo que estaba pasando? Momoi no entendía por qué las cosas parecían estar peor de lo que ya estaban o por qué ahora incluso Kise parecía evitar al morocho. ¿Qué fue lo que pasó que ella no se enteró de nada? ¿En qué momento todo se había desmoronado de este modo...?

Aomine tenía la mirada fija en los chicos que estaban detrás del pelirrojo. ¿A caso se estaban escondiendo?

Kagami tampoco comprendía lo que pasaba, pero su instinto protector lo hizo permanecer firme en su lugar. Después de todo, ya se había propuesto antes que no permitiría que nadie más lastimara a Kuroko, menos Aomine.

Ante la situación Kise abrazó de costado a Kagami y rompió el silencio.

—Kagamicchi nos invitó a almorzar, así que estábamos yendo hacia la cafetería~

—¿Eh...?— se extrañó ante el repentino abrazo del otro, pero contestó de todas formas —En realidad solo te iba a invitar el almuerzo a ti, con Kuroko es una salida a parte... Pero igual quedamos de comer juntos.

El chico de cabellos celestes se colocó al costado libre de Kagami y contestó.

—Así es.

«Así que ahora todos son buenos "amigos"... Je».

—¿Entonces, por qué no...?

Pero antes de que la muchacha pudiera terminar de hablar, el morocho comenzó a caminar y pasó al lado de ellos sin decir nada.

—¡Dai-chan... espera!— corrió detrás de él —Lo siento, nos vemos luego.

—Hasta luego.

—Ahora, Kise-kun haz el favor de...

—Sí, sí, lo siento~— se soltó del pelirrojo en el acto antes de ser asesinado por Kuroko.

Kagami realmente no había entendido nada de lo que había pasado, pero al menos ahora los chicos se veían mejor y eso lo dejaba más tranquilo, por lo que continuaron el camino hacia la cafetería.

Al llegar compraron comida para cada uno y se sentaron en una de las mesas. Kise comió rápido y se fue para poder dejarlos solos el resto del receso. Por lo que Kagami intentó tocar el tema luego de que el rubio se fuera.

—Oye, Kuroko... ¿Puedo preguntar qué fue lo que pasó con Aomine?

El muchacho de ojos celestes dejó de comer y guardó silencio. El más alto se le quedó mirando en espera de una respuesta. ¿La obtendría o no? No quería presionarlo, solo estaba preocupado. Era como si necesitara saber todo acerca de ese pequeño chico, de otro modo, ¿cómo podría protegerlo? Luego de pensarlo por un momento Kuroko decidió contestar.

—Te lo contaré todo en la salida de más tarde, ¿si?...

Y esa fue su respuesta. Realmente debía de costarle hablar de ello.

—Oh, claro, no te apures.

—Gracias...

Mientras tanto Kise se encontraba en alguno de los rincones de ese enorme lugar, sentado en el suelo, las rodillas flexionadas hacia arriba y los brazos a los lados.

«¿Qué parte de "actúa normal" no comprendiste, Ryota...? Se suponía que tenías que mostrarte como si no hubiera pasado nada... Aún así tú... no pudiste hacerlo... y comenzaste a temblar como gallina al verlo... Tan patético...»

Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la inesperada llegada de alguien.

—¿Qué estás haciendo aquí?— interrogó Kasamatsu al verlo —¿Te escondes de alguien o qué?

«Sí...»

—¿Kise?— se le acercó y se quedó parado frente a este.

—Solo...

—¿Solo?

—Solo quería dormir un poco, senpai~

Allí iba de nuevo, sonriendo sin motivo e intentando animarse a él mismo. Todo para no preocupar a nadie.

—¡Duerme en tu casa, haragán! Tsk.

Esta vez Kise mostró una sonrisa agridulce. Por lo que el mayor se extrañó un poco. ¿Qué pasaría con el muchacho? Ciertamente fue a buscarlo porque estaba preocupado por él. Lo pensó por unos segundos y se colocó a uno de los lados del muchacho para quedarse parado allí, pero recostado en la pared.

—...Me dijeron que faltaste al club de actuación el viernes. ¿Pasó algo?

La sonrisa del rostro del rubio se borró por completo y sus ojos se perdieron al recordar lo sucedido ese día después de clases. ¿Por qué incluso Kasamatsu-senpai tenía que recordárselo?

—Ese día... me golpeé en educación física y preferí ir temprano a casa.

El superior sabía a la perfección que cuando ese chico mentía solía mirar hacia un costado, justo como acababa de hacer. Pero si se trataba de algo de lo que no quisiera hablar tampoco podía obligarlo.

—Ya veo...— hizo una pausa y volvió a hablar —¿No estás saliendo con ninguna muchacha ahora?

—Senpai me dijo que dejara de perder el tiempo con las chicas y me esforzara más con esa persona, así que es lo que he estado haciendo y aunque las cosas no están yendo muy bien... Aún no me he rendido.

«Así que por eso tienes esa expresión en tu rostro... ¿Y no hay forma de que pueda animarte, verdad? Después de todo, yo no soy esa persona...»

—¿Senpai cree que soy idiota?

—Lo creo.

—Eh... Que malo.

—Como sea, si esa es tu decisión la respetaré. Solo asegúrate de cumplir con las clases y los clubs, ya que tienes el privilegio de estar en dos grupos, se consecuente a eso y no descuides ninguno.

—Sí, sí~

—Y cuando necesites hablar de algo... puedes buscarme...

Kise se sorprendió y giró a verlo, pero al hacerlo notó el ligero rubor en las mejillas de su compañero. Para alguien del tipo "tsundere" seguro era difícil decir ese tipo de frases y aún así se había esforzado para poder decírselo.

—Gracias, senpai...— sonrió ligeramente en respuesta —Lo haré.

El silencio se apoderó de ellos luego de eso, el rubio no quería hablar y el pelinegro solamente quería hacerle compañía el resto del recreo.

A la hora de salida, Kagami y Kuroko se fueron juntos hacia la hamburguesería a la que frecuentaban.

—Pediré muchas cosas, ya que Kagami-kun invita— comentó feliz.

—Aprovechado...

—Si deberías de agradecerme por salvarte del regaño del profesor.

—Uh... Bueno, a parte estás muy flaco, así que está bien si intentas comer un poco más.

—Mi peso es normal... El que Kagami-kun sea una mole es otra cosa.

—¿Me estás llamando gordo?

—No, solo digo que tus músculos pesan~

—¿Y no es lo mismo?

—Claro que no. Si te estoy halagando, Kagami-kun.

—Viniendo de ti eso es raro...

—Es que no valoras mis sentimientos— se hizo el ofendido.

—No es eso... Pero gracias supongo.

Kuroko sonrió y continuaron platicando hasta llegar al establecimiento. Hicieron el pedido para ambos y se sentaron a comer juntos, aunque el más bajito solo había querido un batido.

—Creí que pedirías más cosas.

—¿Quién dice que no pediré más luego? Apenas estoy empezando.

—Ok, ok, señorito glotón... Y aún así no creces, eh.

Kuroko lo miro feo por el comentario, por lo que el más alto le sonrió para disimular y comenzó a comer la hamburguesa que tenía en manos. Hubo un momento de silencio hasta que el chico de cabello celeste terminó la bebida y comenzó a hablar.

—...Cuando te conté acerca de como conocí a la Generación de los milagros y mi relación con ellos, obvié una parte porque no estaba seguro si debía de decirlo o no, o como reaccionarías ante ello... Pero ya que eres mi mejor amigo y te preocupas por mí, seguir ocultándotelo estaría mal... Así que, terminaré la historia que empecé aquel día. Yo me enamoré una vez de quien fue mi mejor amigo en ese entonces y es por eso que desde que "terminamos" nuestra relación se volvió tan mala...

Kagami se le quedó mirando por lo que acababa de decir. ¿A caso se refería a...?

—Sí, estoy hablando de Aomine-kun...

—¿Pero cómo pasó todo...?

—Ya sabes cómo fue que nos conocimos y nos hicimos amigos en primero. Para segundo ya nos hablábamos con los demás de la Generación de los milagros y comenzamos a reunirnos en las actuaciones del colegio. Luego incluso quedábamos para ir por ahí por helado o algún dulce, Momoi-san también solía venir con nosotros. Mientras el tiempo pasaba todo seguía igual solo que ya nos gustábamos mutuamente, aunque ninguno se dio cuenta al principio... Solo teníamos catorce años después de todo y estábamos experimentando por primera vez lo que era el amor, al menos para mí fue así...

Los recuerdos vinieron a su mente mientras su compañero lo escuchaba con atención.

Al ser los mejores amigos su cercanía era bastante obvia, demostraciones de afecto tales como distintos tipos de abrazos y andar para todos lados juntos, era lo normal en ellos. Y si no hubiese sido por Momoi y Kise quizá hubiesen podido pasar más tiempo a solas. Pero como con estar juntos les bastaba no solían tener problema con ello, excepto cuando Aomine perdía la paciencia.

Desde segundo, el moreno siempre pasaba por el chico bajito a la hora del almuerzo para que comieran juntos, pero a partir de los últimos meses de segundo Kise se invitaba solito a sus reuniones en la azotea. Como Kuroko estaba acostumbrado a que el morocho se comiera su comida, había terminando trayendo dos táperes, así que le entregó uno a esa persona.

—Aomine-kun, por favor, deja de comerte la comida de otros y trae la tuya.

—Es solo que no me lleno fácilmente, además de que la comida del plato de Tetsu siempre sabe mejor~

—Eso es muy descarado de tu parte, Aominecchi... En otras palabras, ¿tú solo quieres comer del mismo plato que Kurokocchi, no?

—Escuché a una mosca pasar...

—¡Tan malo! Me robaré un poco yo también entonces...

Pero antes de que el tenedor del rubio llegara hasta el otro, Aomine lo interceptó.

—Si tanto quieres prueba de la mía, al fin y al cabo es lo mismo...

—Acaparador...— murmuró y terminó cogiendo un poco del táper del que le ofrecían.

—¿Están peleando por comida? ¿Es en serio?

—Solo no quiero que compartas cosas con cualquiera...

—Y yo soy cualquiera, eh...— musitó y se puso de pie —Iré un rato con senpai, nos vemos luego~

No era tan tonto como para no captar el mensaje, así que por eso prefirió irse y dejarlos solos, quizá así alguno tomaría la iniciativa.

Los muchachos simplemente continuaron comiendo.

—...¿A qué vino eso de que no quieres que comparta cosas con cualquiera?

Silencio, El morocho se quedó pensando un momento en que responder.

—Eso es... porque...

Pero fueron interrumpidos por la repentina llegada de alguien.

—¡Se olvidaron de mí!— apareció de la nada.

—...Momoi-san.

—Satsuki, eres más molesta que Kise.

—¿Eh?

—Nada...

Kuroko solo sonrió ante la escena y se dijo a él mismo que no debía de pensar tonterías. Los dos eran chicos y Aomine era su mejor amigo, un sentimiento tan complejo como el amor no debería de nacer entre ellos. Pero no era el único que pensaba eso, el morocho más que nadie creía que debía de estar loco como para sentirse atraído por su amigo, además de que él ni si quiera era gay. Definitivamente algo estaba mal.

Pero quisieran o no, ese sentimiento ya había nacido. El querer verse más que antes o el que Kuroko cada vez se pusiera más nervioso al ser abrazado por el otro, con el tiempo se fue haciendo más evidente al igual que sus sonrojos, los cuales solían desarmar a Aomine. ¿Es que existía alguien que pudiera ser más lindo que ese chico? No lo había, ninguna mujer en el mundo, ni si quiera Mai.

Entonces durante la celebración de fin de año y gracias al alcohol que llevaba encima, el morocho tomó de la muñeca a Kuroko y se lo llevó con él. Kise sabía perfectamente para qué, aunque no fue el único, Momoi y Akashi también se habían dado cuenta de lo que pasaba, pero nadie dijo nada al respecto. Era algo que debían de resolver ellos mismos.

El muchacho de cabellos celestes fue arrastrado hasta la azotea. La noche estaba clara, las estrellas iluminaban el cielo y el aire estaba fresco porque estaban en verano. Era ahora o nunca. Aomine comenzaba a hacer gestos extraños por lo nervioso e inseguro que estaba.

—¿Aomine-kun...?

—¡Tetsu...!

—¿Si...?

Declararse a alguien era mucho más difícil de lo que hubiese pensado. Ni si quiera iba con él decir cursilerías. ¿Entonces qué debía hacer? Sin saber que más hacer, tomó al pequeño de los hombros y lo besó. Kuroko cerró los ojos y le correspondió. Luego de un momento se separaron.

—Creí que nunca lo harías.

—Como si fuera tan fácil...

—Por cierto, hueles a alcohol...

—¿Importa?

En cuanto el otro negó ligeramente con la cabeza, el morocho volvió a besarlo una y otra vez por un buen rato hasta que la mamá de Kuroko llamó para recogerlo.

—Mi mamá ya llegó por mí, debo irme.

—Uh, está bien.

—Nos vemos, Aomine-kun.

—Chau, Tetsu...

Se despidieron tan normal como siempre y sin hablar del tema. Luego Kuroko se fue con su mamá y Aomine regresó con los demás, quienes no dejaban de mirarlo, pero continuaron sin decir nada aún.

Al día siguiente en medio de la jaqueca que tenía Aomine, este recordó lo sucedido la noche anterior.

—Oh, mierda...

Se llevó las manos a la cabeza intentando calmarse por lo que había hecho. Él no era gay, pero había besado más de una vez a un chico. ¿En qué lo convertía eso? No tenía la menor idea y mejor no pensaba en ello. Se dejó caer en la cama y durmió un rato, hasta que el celular sonó. Era Kuroko saludando y haciéndole recordar la salida en grupo que tenían pendiente. El morocho decidió actuar normal al igual que el otro.

El fin de semana salieron con los demás como habían quedado, pero durante todo el rato Aomine y Kuroko estuvieron actuando como una pareja que recién comenzaba a salir. Se sentaron juntos en el cine, el muchacho de cabellos celestes se recostó en el otro y se tomaron de las manos cuando pensaban que nadie los veía, aunque por supuesto todos se dieron cuenta. También cuando compraron helados y el morocho se acabó el suyo primero, terminó comiendo del barquillo de Kuroko y hasta lamió la mano del más bajito para limpiarla. Kuroko se sonrojó ligeramente por esto mientras los demás solo se les quedaron viendo.

—¿Qué?

—Tan indecente, Minechin~

—Aomine, espero que te hagas responsable hasta el final— le advirtió el pelirrojo tranquilo.

—Supongo que debería de decir "felicidades", ¿eh?— comentó el rubio con una extraña sonrisa.

—No estoy de acuerdo con ello, pero si es lo que Kuroko quiere entonces no puedo hacer nada, pero ya escuchaste a Akashi, nanodayo— comentó el de lentes.

Murasakibara siguió comiendo papitas mientras que Momoi solo intentaba sonreír.

—Tsk... Déjenme en paz, no sé ni de qué están hablando.

—De que te estás robando a nuestro Kurokocchi, ¿de qué más?~

Pero Aomine siguió haciéndose el desentendido. Luego de eso, la peculiar parejita salió por su cuenta varias veces durante las vacaciones y las demostraciones de afecto estuvieron presente en cada una de esas salidas, incluyendo los besos, aunque no solían hablar al respecto. Lo único que querían era estar juntos después de todo, así que temas como aniversarios y esas cosas simplemente las dejaron pasar. Eran solo adolescentes experimentado su primer amor y sin la menor idea de cómo terminaría todo luego.

El primer día de clases de tercer año fue la única vez en todo ese tiempo en el que Akashi faltó. Todos se sorprendieron por ello, incluyendo sus amigos, pero por más que intentaron contactarlo no obtuvieron ningún resultado. Al día siguiente un alarmado Midorima se vio obligado a contarles lo sucedido, la mamá de Akashi había fallecido en un accidente y era por eso que el chico bajito estaba actuando tan distante con todos. Kuroko se preocupó, pero aunque trató de hablar con Akashi, ni él ni Midorima ni tampoco Murasakibara obtuvieron ninguna respuesta. Akashi simplemente no quería saber nada de nadie, incluso se cambió de sitio para poder estar solo y lo único que hacía era asistir y cumplir con las tareas que le dejaban. Así fue como todo poco a poco comenzó a desmoronarse... Midorima se veía afligido todo el tiempo, no había quien manejara a Murasakibara, Aomine comenzó a dejar de entrenar y las salidas en grupo comenzaron a quedarse en el pasado. Todo pasó al mismo tiempo y aunque Momoi y Kuroko parecían los más afectados, Midorima y Akashi estaban destrozados por dentro, solo que ninguno fue bueno expresándolo.

Para el segundo mes y para sorpresa de todos, el nuevo Akashi apareció… El emperador arrogante había nacido. Él más afectado por esto fue Midorima, pero todos igual se preocuparon mucho por ello, sin embargo al final solo tuvieron que aceptar la nueva personalidad de su amigo, no había nada más que pudieran hacer por él y tampoco pensaban dejarlo completamente solo. Quizá en algún momento su viejo amigo volvería o eso era lo que deseaban al menos.

¿Qué pasó con Aomine? Se volvió tan popular que las chicas siempre paraban detrás de él, a Kuroko esto le daba celos, pero siempre se decía él mismo que debía de confiar en su compañero, así que incluso si el morocho acababa contestándoles el coqueteo, Kuroko solo lo dejaba pasar... Aomine jamás lo traicionaría de ese modo... o al menos eso creía.

¿Por qué dejó de entrenar? Porque ganó la interescolar de atletismo y fue considerado el mejor deportista de la ciudad. Así que comenzó a aburrirse de ganar y de entrenar con compañeros que eran más lentos que él. Ya no estaba Akashi, ni Nijimura ni nadie que pudiera hacerlo entrar en razón. Incluso comenzó a ignorar a Kiyoshi y al propio Kuroko. En algún momento las carreras dejaron de ser divertidas para él.

Un día. el chico de cabellos celestes fue a buscarlo a la azotea, pues sabía que solía esconderse allí todo el tiempo. Cuando llegó lo encontró leyendo su clásica revista de Mai, nunca entendió su obsesión por los pechos grandes, pero intentaba respetarlo, aunque eso solía hacerlo sentir inseguro. Suspiró y se sentó a su lado.

—¿No irás al club hoy?

—Tengo flojera.

—Aomine-kun, estás siendo muy cabezota, ¿sabes?

—Ah.

A Kuroko le molestó el hecho de que su compañero no despegara los ojos de la mugre revista ni cuando estaba intentando hablarle.

—Aomine-kun, te estoy hablando.

—Y yo te estoy escuchando, ¿no?

—No es verdad, no me estás prestando atención para nada. Lo único que haces es mirar esa estúpida revista...

Silencio. El morocho cerró la revista fastidiado y giró a ver al otro.

—Así que quieres que te preste atención, ¿no? Bien...

Pero antes de que Kuroko pudiera contestar a ello, el más alto lo besó, dejó a un lado la revista y se puse encima de él. Kuroko se sonrojó mucho. ¿Qué estaba haciendo su compañero? A caso... Todos sus pensamientos se perdieron por un momento hasta que sintió un tacto extraño por su vientre y luego sobre su entrepierna. Reaccionó inmediatamente y usó los brazos para cortar el beso y poder hablar.

—¿Aomine-kun, qué estás haciendo...?

—¿No es obvio?

Kuroko estaba tan avergonzado que no podía ni si quiera mirarlo. ¿Por qué tan de repente...? ¡Ni si quiera se había preparado mentalmente para eso! Estaba tan asustado que comenzó a temblar. Aomine lo miraba sin entender.

—Estás todo el tiempo detrás de mí pidiéndome que te haga caso... ¿No era esto lo que querías?

Kuroko negó ligeramente con la cabeza.

—¿Entonces, qué es lo que quieres de mí? No lo entiendo.

Cariño, atención, amabilidad... Había pasado tiempo desde la última vez que tuvieron una cita. Algo tan simple y difícil al mismo tiempo, pero Kuroko no era capaz de decirlo ni Aomine de entenderlo.

El morocho lo soltó y se puso a un lado mientras Kuroko intentaba arreglarse el uniforme.

—Si lo que quieres es una novia cursi, deberías de buscar a una chica, alguien como Satsuki supongo. Yo no puedo ser de ese modo... Empezando porque ni si quiera soy gay, a mí me gustan las mujeres después de todo. Siempre me han gustado las chicas de pechos grandes, pero hice una excepción con Tetsu solo por tratarse de ti... Luego de eso, a mí continuaran gustándome ellas.

—¿...Y lo dices tan descaradamente luego de intentar hacerlo conmigo...?

—Pues, soy hombre, ¿no?

¡Pero qué gran excusa tenía!

—¿Y yo que soy entonces? La perra con la que quieres desfogarte... ¡No me fastidies!

Sí, Kuroko estaba realmente enojado, lo que de algún modo hizo que el otro volviera a fastidiarse.

—¡Entonces deja de buscarme tanto…! ¡¿Por qué solo no vas y te consigues una novia cursi?! ¡No es como si yo quisiera salir contigo, tsk!

El chico de cabellos celestes no sabía si estaba más furioso que triste o simplemente decepcionado. ¿Cómo podía ser este tipo tan idiota? Luego de todo lo que habían pasado juntos…

—¡Vete al diablo…!

Y sin más se fue, pero en cuanto estuvo fuera del colegio se puse a llorar en silencio. Las palabras de esa persona habían calado dentro de él. ¿Por qué actuaba de ese modo tan inmaduro? Faltando al club, perdiendo el tiempo con tipas, descuidando sus notas, diciéndole cosas tan crueles… ¿Sería por qué no sabía cómo manejar la popularidad? ¿El ego se le había subido tanto a la cabeza? ¿De qué huía? ¿Tenía algo que ver el hecho de que repitiera todo el tiempo que no era gay? Quizá por eso le respondía el coqueteo a las muchachas que lo buscaban. Quizá solo estaba huyendo de él mismo y de Kuroko en el proceso. Pero como saberlo si el propio Aomine no decía nada al respecto…

Se quedó llorando un rato y una vez que logró calmarse un poco, tomó el camino a casa.

Luego de eso Kuroko y Aomine dejaron de hablarse por varios días, lo que preocupó mucho a Momoi y quien no supo qué hacer para ayudarlos, aunque no fue la única, Kise también estuvo observando todo, solo que sin decir nada.

Al cabo de una semana, Kuroko decidió dejar su orgullo de lado e intentar hablar con el susodicho. Esta vez le haría decir toda la verdad, acerca de sus sueños y sus sentimientos por él, quería arreglar las cosas de una buena vez en lugar de seguir peleando por tonterías. El chico de cabellos celestes marcó el número de memoria, pero nadie contestó por lo que optó por mandarle un mensaje avisándole que lo buscaría en la azotea para que pudieran platicar. Se encaminó hacia el lugar pensando en cómo comenzaría el tema, pero gran sorpresa la que se llevó al llegar y encontrar a esa persona haciéndolo con una muchacha de otro salón...

Kuroko abrió los ojos como platos y se quedó paralizado por un momento, esto no podía estar pasando... No frente a él... La persona que amaba y con la que quería tanto arreglar las cosas, estaba haciéndolo con alguien más... Alguien que no era él... ¿Por qué? ¿Fue por qué lo rechazó el otro día? ¿Es por eso que él buscó a otra persona...? Las lágrimas comenzaron a desbordarse sin control por sus mejillas y sin saber que más hacer salió corriendo de allí lo más rápido que pudo. Corrió como nunca había corrido antes, se tropezó, se levantó sin pensarlo y continuó hasta llegar a uno de los rincones olvidados de ese enorme lugar. Intentó normalizar su respiración, pero sus jadeos se mezclaron con su llanto sin que pudiera hacer nada para detenerlos. Se llevó un brazo al rostro intentando calmarse en vano para luego deslizarse por la fría pared hasta llegar al piso, en donde solo continuó sollozando desconsoladamente. ¿Por qué? ¿A caso fue su culpa? ¿Fue por qué se sintió inseguro y tuvo miedo de hacerlo con él? ¿Por qué Aomine-kun...? Pero no logró encontrar ninguna respuesta que lo consolara. Era como si le hubiesen atravesado el corazón con una daga... dejando una herida muy profunda en él. Que incluso si era capaz de curarse, la cicatriz siempre perduraría. Ese día Kuroko no regresó a clases más que para recoger su mochila a la salida e irse a casa a seguir llorando cuando estuviera solo.

Al día siguiente faltó y recién el siguiente lunes se reincorporó a clases. Así que durante la hora del receso, Aomine fue a buscarlo hasta el salón del tercero C, pero fue interceptado por Kise antes de que llegara a la puerta.

—Kurokocchi no está.

—Pero lo he buscado por todos lados y no lo he encontrado, debería de estar aquí.

—Pos debe de haberse escabullido en algún otro lado, porque aquí no...

—¿Kuroko? Está adentro, no ha querido salir hoy— intervino repentinamente un muchacho.

Rayos. Un idiota lo había arruinado todo. Kise lo miró feo por entrometido.

—Y a ti quién te preguntó...

—¿Eh?

Por supeusto el extraño no entendía nada, solo Aomine había comprendido perfectamente lo que sucedía.

—Así que no estaba, ¿no? Tsk, hazte a un lado.

Pasó al costado de los chicos e ingresó tempestivamente al aula, en donde encontró al que buscaba con los brazos sobre la mesa y la mirada perdida. Pero en cuanto Kuroko se percató del recién llegado dio un brinco en su propio sitio.

—...Aomine-kun...

—Oye te he estado buscando desde el otro día, pero no contestas mis llamadas. ¿Para qué rayos me escribes diciendo que quieres hablar conmigo si luego vas a huir de ese esa manera? Me haces perder la paciencia, tsk.

Actuando como si nada hubiera pasado e incluso enojándose. ¿Se estaba burlando de él?

—Encima te escondes de mí en la escuela y hasta le pides al rubio idiota que te cubra.

A quien se le estaba acabando la paciencia era a Kuroko...

—¡Oye Tetsu...!

Suficiente... Se paró en su sitio poniendo las manos sobre la mesa y lo enfrentó.

—¡Solo cállate, maldita sea! Por un demonio... Sí, te escribí ese día porque quería platicar contigo para arreglar las cosas de algún modo, pero como vi lo ocupado que estabas tirando con esa tipa, ya no dije nada, ¿ok?

Aomine se sorprendió al escucharlo.

—Entonces tú nos viste ese día...

—¿Que si los vi? ¡Por supuesto que sí, vi muy bien lo que estaban haciendo...!

Fue tan traumático para él el presenciarlo, que la imagen estaba más que grabada en su mente. Lo recordaba todos los días perfectamente. Y eso le causaba asco y dolor... Tanto como se reflejaba en su mirada herida y en su tono de voz.

—¡Solo fue sexo y ya! Además tú ya no venías a la azotea...

—¡No me digas! ¡Así que como dejé de ir aprovechaste tan bien mi ausencia, eh!

—¡Tú fuiste quien no quiso hacerlo conmigo esa vez! ¡Y yo soy hombre después de todo!

—¡Oh, y ahora es mi culpa por haberme negado a ti! Tan estúpido y machista...

—¡Tetsu...!

—¿Qué? ¿Ahora vas a decir que con ella es solo sexo y conmigo "amor"...?

Silencio, El morocho no fue capaz de contestar, y esto fue más que suficiente para el pequeño entendiera su respuesta. Este idiota ni si quiera iba a intentar disculparse sinceramente, porque ni si quiera estaba arrepentido. Quizá porque ni si quiera lo amaba... Hizo un gran esfuerzo para retener todas las lágrimas acumuladas en sus pupilas hasta terminar de hablar.

—Creo que ya no hay nada más que decir, así que, por favor, retírate...

Al no obtener respuesta de nuevo, Kuroko tuvo que volver a alzar la voz.

—¡Que te vayas, no quiero volver a verte...!

—¡Tsk...!

Y sin más se fue. Una vez que se quedó solo, el muchacho de cabellos celestes comenzó a llorar sin poder detenerse. Quería olvidarlo todo, los besos, los abrazos, lo que vio ese día y sus sentimientos por esa persona... Aunque ahora le fuera imposible, quizá algún día... Quizá. Por ahora todo lo que quería era llorar hasta no tener más lágrimas que derramar por esa persona.

Aomine salió bastante ofuscado del lugar por lo que chocó con Kise sin el menor cuidado y sin si quiera detenerse a disculparse. El rubio no se quejó ni dijo nada, sabía que en el fondo solo estaría desquitándose. Se preguntaba en qué momento fue que esto se distorsionó tanto. Cuando él los conoció ellos eran tan unidos y realmente parecían quererse tanto, que no entendía por qué ahora el moreno hacía llorar al pequeño chico de ojos celestes. Ni por qué le dolía tanto el pecho en ese momento… No, en realidad sí lo sabía. Que Kuroko no fue el único que se enamoró de Aomine en ese tiempo. Una extraña sonrisa se formó en sus labios y se recostó al lado de la puerta, desde donde podía escuchar los sollozos de su compañero. Pero lamentablemente no había nada que pudiera hacer por este, más que dejarlo solo y seguir cuidando que nadie entrara al salón.

Luego de eso y durante los meses siguientes de tercer año, Aomine y Kuroko no volvieron a hablarse, hasta esa ocasión durante el primer día de clases de cuarto año.

Ese fue su primer amor, tan tierno y triste como lo recordaba.

—Y así fue como pasó todo…

Silencio. Kagami quedó tan sorprendido con el relato que no supo que decir al principio, simplemente lo habían agarrado en frío. Sabía que debía de haber una historia detrás de todo eso, pero no se llegó a imaginar tanto... En primer lugar Kuroko era gay o bisexual o lo que fuera que tampoco le importaba tanto, por otro lado tuvo una extraña y complicada relación con ese chico llamado Aomine. El pelirrojo intentó procesar todo lo mejor posible, pero su silencio hizo que el muchacho bajito se preocupara de sobremanera.

¿Por qué Kagami no decía nada? ¿Estaría sorprendido, enojado, fastidiado? ¿Le molestaría el hecho de que su mejor amigo fuera gay y que además se hubiera enamorado de quien lo fue anteriormente? ¿Lo rechazaría…? ¿Es que a caso lo perdería también a él? Kuroko estaba tan asustado que no puedo evitar que sus ojos se vidriaran.

«Por favor, no me dejes…»

En cuanto su compañero se percató de esto se le acercó preocupado.

—¿Kuroko…? ¿Te sentiste mal al recordar todo eso, verdad? Perdón por hacerte contarme algo que es tan doloroso para ti…

El muchacho de cabellos celestes bajó la mirada y negó ligeramente la cabeza.

—No es eso… Es decir… Sí me duele recordar todo esto, fue algo muy duro para mí y realmente me costó mucho reponerme. Pero al fin y al cabo, ya todo está en el pasado…

—¿Entonces?

—Me preocupa lo que Kagami-kun piense de mí… Ahora que sabes que me gustan los chicos y que estuve enamorado de mi anterior mejor amigo, que fue Aomine-kun… ¿Estás decepcionado de mí…?

—Claro que no, tonto…

—Lamento habértelo ocultado este tiempo… Yo solo no sabía cómo decirlo… Lo siento…

Un par de lágrimas se resbalaron por sus mejillas. Realmente le había costado tanto contarle todo a esa persona. Pero Kagami ciertamente valoraba ese gran esfuerzo, pues se necesitaba de mucho valor para contar algo así. Sin pensarlo movió las manos hasta el rostro del más bajito y le secó los rastros de lágrimas con las yemas de los dedos mientras lo hacía alzar ligeramente la cara para que lo mirara.

—Escúchame, por favor… Yo entiendo muy bien lo difícil que debió ser esa época para ti y más aún el tener que relatármelo todo ahora, y además admitir frente a mí tu orientación… Admiro tu valor… Eres un gran chico, así que no tienes que seguir disculpándote ni tampoco tienes que preocuparte por lo que yo piense al respecto. Ya que como te digo, yo creo que eres alguien maravilloso, Kuroko, y nada ni nadie me hará dudar de ello. Mucho menos tu pasado.

Kuroko se sonrojó y se conmovió mucho al escucharlo. ¿Cómo podía ser este chico tan diferente a los demás?

«Él único maravilloso aquí eres tú, Kagami-kun… Es por eso que yo…»

Sin que pudiera evitarlo más lágrimas comenzaron a desbordarse de sus pupilas mojando las cálidas manos de su compañero, por lo que Kagami lo atrajo hacia él para abrazarlo. Los demás los miraron, pero poco les importaba eso, ellos solo querían quedarse abrazados todo lo que fuera necesario.

—Todo está bien ahora, ¿de acuerdo? Yo siempre estaré a tu lado, Kuroko…

«Realmente… amo a esta persona…»

La luz del ocaso se filtraba por las ventanas como señal de que estaba por anochecer, aunque aquello tampoco les importaba en ese momento. Especialmente para Kuroko, ya que para él, el mundo simplemente se había recudido a los cálidos brazos del más alto.

Continuará.

Nota de Autora:

Sí, al fin actua... ¡Lamenta la gran demora! He tenido tantos problemas, idas y venidas en muchos aspectos, y actualmente no la estoy pasando nada bien... Pero aún así intento animarme todos los días a mí misma hasta que sea capaz de reponerme algún día.

Bien, con respecto a la historia. No sé por qué se me extendió el capi o por qué me costó un poco escribirlo, aunque también tuve tantas interrupciones que tuve que acabar alquilando una cabina de internet para poder terminarlo ayer y así corregirlo y subirlo hoy. Pero con todo ya tienen el capi seis aquí~

El pasado de Kuroko y Aomine al fin fue revelado completamente, y Kagami es la persona más linda del mundo por apoyar de ese modo a Kuro, en serio amo al tigre uwu Y espero que no me odien por lo que escribí, en todo caso odien a Aomine, ok no... -o como quieran- XD De todos modos, mis favoritos aquí siguen siendo Kagami y Kasamatsu... Senpai, yo le daré amor ;w; pero más adelante xDU

Aunque Momoi, Midorima y Kise también sufren, en general todos, pero ya serán felices luego uwu Por ahora esperen la continuación del triángulo AkaMidoTaka para el siguiente capi~ Así que si les gusta, por favor, dejen comentarios ;w; Leerlos realmente me anima mucho, denme un poco de amor que lo necesito uwu Apoyen al artista :'D -y les daré el capi 7 en menos tiempo-

¡Nos vemos en el próximo capítulo!