Capítulo 7: Preámbulo.
Durante el transcurso de la semana las cosas continuaron aparentemente normales, aunque Takao estuvo sobresaltado durante todos esos días.
El pelinegro miró a todos lados para asegurarse de que no hubiera nada extraño. Midorima lo miró sin entender, pues no tenía la menor idea de lo que sucedió en la última actuación.
—¿Qué te pasa, Takao? No es como si me importara lo que te suceda, pero me haces quedar mal actuando de ese modo nanodayo…
Takao sonrió a medias y se sentó junto a su compañero.
—Solo me aseguro de que ninguna tijera voladora aparezca de la nada.
¿Tijera voladora? ¿De qué demonios estaba hablando?
—¿Ah?
—Nada, no es nada, Shin-chan.
El muchacho de lentes frunció el ceño ante la notaria mentira de su acompañante.
—¿Nada? Has estado así desde el lunes, ¿y me dices que no pasa nada? Repito que no es que me importe realmente, pero estás actuando demasiado extraño…
¿Decirle a Shin-chan lo que pasó el sábado con ese chico? No, era mejor que no lo supiera.
—Gracias por preocuparte por mí, pero de verdad no es nada.
—Ya te dije que no es…
—Sí, sí, lo que Shin-chan diga~
Takao comenzó a comer ignorando la mirada de la que estaba siendo objeto. A pesar de que ahora eran novios realmente no parecía haber cambiado la relación entre ellos, excepto porque ahora podían besarse cuando estaban a solas, pero de allí todo parecía seguir igual. Una extraña sonrisa se formó en sus labios.
«Me pregunto qué es exactamente lo que esta persona siente por mí…»
Midorima se quedó mirándolo un rato preguntándose que sería lo que su compañero estaría pensando tanto. Si le pasaba algo realmente le gustaría saberlo. Pero incluso si intentó preguntarlo a su manera, no había obtenido respuesta alguna.
«Si es algo que él no quiere decir, supongo que debo de respetarlo…»
Luego de eso no dijeron nada por un rato.
Ese sábado dieciséis de Mayo era el cumpleaños número diecisiete del presidente estudiantil de Teiko, por lo que el muchacho de cabellos castaños se encargó de prepararle algo muy especial por su día y como siempre todo fue en complicidad con la señora Hyuuga, quien lo ayudó en todo lo que pudo. Aún no daban las nueve de la mañana, pero el pelinegro comenzó a despertarse igual y al hacerlo notó inmediatamente que alguien más se encontraba con él.
—¡¿Teppei?! ¿Cómo es que te metiste de nuevo sin que yo...?
Pero al ver la enorme sonrisa de su compañero, entendió perfectamente que la responsable naturalmente había sido su propia madre.
—¡Mamá...!
—¡Malagradecido!— gritó la dueña de casa desde donde se encontraba.
—Tch... Al menos me hubieran despertado para avisarme que estabas aquí...— se quejó al sentarse en la cama.
El más alto, aún sonriendo, se sentó con tranquilidad al lado de su novio.
—No podíamos decirte porque era una sorpresa, además de que llegué muy temprano— lo abrazó de costado y con cuidado se acercó para darle un tierno beso en la frente —"Feliz cumpleaños, amor"— susurró con dulzura.
El chico de lentes se sonrojó al instante y hasta pareció dar un pequeño brinquito sobre su propio sitio. Aunque lo que realmente no dejaba de saltar era su corazón. ¿Cómo podía esta persona desarmarlo de ese modo siempre? Incluso el ser amado por alguien tan genial y directo como él... De algún modo era algo bueno, solo que no sabía como manejar ello. Pero en este caso...
—...Gracias...— contestó, aún sonrojado y con la mirada baja.
Teppei sonrió feliz al escucharlo y se acercó a besarlo esta vez en los labios, Junpei correspondió a ello y se dejó envolver en los brazos del más alto.
—Te amo, Jun. Yo realmente quiero poder estar contigo en todos tus cumpleaños y fechas importantes que hayan mientras estemos vivos.
El pelinegro se sorprendió al escucharlo y más avergonzado aún, hundió el rostro en el pecho del otro.
—No sé como logras ser tan abierto con tus sentimientos... Pero deberías de saber que... yo quiero lo mismo...— dijo en voz tan baja que solo su compañero podía haberlo escuchado.
El castaño sonrió ampliamente y lo abrazó feliz.
—Gracias...
«Soy yo el que debería de darte las gracias, idiota...»
Después de quedarse abrazados un rato, el más alto fue hasta la cocina por la bandeja que tenía lista para su amado. La llevó hasta el cuarto de este y se pusieron a tomar desayuno juntos. El día recién empezaba y ellos tenían mucho tiempo para amarse.
El lunes de la siguiente semana durante la reunión del club de música, el profesor a cargo se dispuso a dar un anuncio importante.
—Ya decidí quien será el encargado del número especial de la próxima actuación de la escuela…
Todos lo miraron atentos esperando por saber quién sería nombrado esta vez. ¿Kasamatsu o Kise de nuevo? ¿Quizá Midorima? Aunque lo más probable era que eligieran a un senpai como lo era el chico de cejas gruesas. Sin embargo, eso no quitaba el hecho de que Takao continuara deseando que lo llamaran a él.
«Takao, Takao… Di Takao, viejo…»
—Será… Kazunari Takao.
Los alumnos se sorprendieron al escucharlo, incluyendo al propio muchacho que acababa de ser elegido por el maestro.
—¿Dijo Takao…?
—Lo dijo, ¿a caso estás sordo? Realmente…
—Efectivamente es lo que dije, Takao.
El pelinegro apenas acababa de creer que lo habían elegido por primera vez, como tanto había deseado desde que ingresó a esa prestigiosa escuela el año pasado. Y ahora por fin… ¡Esta era la oportunidad para mostrar su talento!
—¡…Muchas gracias, profesor!
—Felicitaciones, Takaocchi~
—Si tienes alguna duda o necesitas ayuda para algo, recuerda que puedes recurrir a los senpai.
—Muchas gracias, Kise-chan, Kasa-senpai. Aunque me gustaría que fuera Shin-chan quien me ayude con la canción— comentó con una gran sonrisa.
—¿Yo por qué?
—Justamente porque eres tú, Shin-chan~ Te lo dije cuando nos conocimos, ¿no? "Yo cantaré para ti".
Midorima se sonrojó ligeramente al escucharlo y recordar que fueron exactamente las mismas palabras de aquella vez. Incluso más de un año después, ese chico no había cambiado en absoluto, siendo tan directo y persiguiéndolo todo el tiempo. El muchacho de lentes aún se preguntaba qué era lo que habían visto en él.
—¿Me ayudarás entonces, Shin-chan?
—Ya que insistes tanto, supongo que lo haré…
—Yay~
Takao continuó sonriendo de lo más feliz sin quitar los ojos de su pareja, quien un poco avergonzado intentó acomodarse lentes para disimular.
—Deja de sonreír de ese modo y de mirarme tanto, bakao…
—Es solo que estoy feliz… Desde que entré a este lugar y conocí a Shin-chan, estuve esperando tanto por esto que ahora yo solo no puedo contenerme…— Se le acercó para abrazarlo suavemente y hablarle en voz baja y con cierto tono pícaro —Te besaría y me tiraría encima de ti, pero sé que me golpearías por el público que tenemos ahora.
Midorima se sonrojó más al escucharlo. ¿Cómo podía ser este tipo tan descarado? ¿Qué si alguien los escuchaba? El muchacho más alto se apartó avergonzado.
—Cállate nanodayo…
Los demás los observaron en silencio. Kise sonrió al ver la escena, podía notar claramente el tipo de lazo que unía a esas dos personas. Era amor, el tipo de amor que el rubio siempre deseó. Suspiró y giró hacia su compañero.
—¿No son lindos?
—¿Por qué me lo dices a mí?
—Solo era un comentario, senpai.
Kasamatsu lo miró en silencio por un momento y luego entendió a lo que realmente se refería. Tan tonto…
—Tú de verás… eres un idiota…
—¿Eh?
Sin decir nada más le dio un par de palmaditas en la espalda.
—¿Senpai?
—Tú también llegarás a ser feliz, Kise…
El rubio se sorprendió al escucharlo. Esa persona realmente podía llegar a saber lo que él pensaba y anhelaba. Y era tan amable siempre.
—Gracias, senpai.
Kise tendría que haberse enamorado de alguien como él en lugar de haberse fijado en el idiota de Aomine. Al menos de ese modo no estaría sufriendo tanto como ahora, pero en el corazón no se mandaba después de todo y si olvidar a alguien fuera tan fácil quizá lo pensaría.
—La actuación por el día del padre será el veinte de Junio, así que tendrás un mes para prepararte y tener todo listo, Takao.
—Entendido.
—Asegúrate de entregarme la letra de la canción y el arreglo musical en cuanto los tengas listos.
—Sí, señor~
—Bien, ahora continúen con la práctica, por favor.
—¡Sí!— aceptaron todos y volvieron a lo suyo.
Durante el transcurso de la semana Midorima y Takao estuvieron reuniéndose después de clases para trabajar en la canción que presentarían al profesor Masa. Por lo que estuvieron pasando más tiempo juntos que la semana anterior, lo que hizo feliz al más bajito. Realmente amaba estar al lado de su Shin-chan y más aún estar componiendo una canción con él, era como un sueño hecho realidad. Era lo que Takao siempre había querido.
—¡Tenemos la primera estrofa!
—Aún tienes mucho por escribir nanodayo…
—Lo sé, lo sé… Yo solo estoy feliz por poder hacer esto contigo.
Midorima se sonrojó al escucharlo. ¿Por qué siempre decía cosas como esas? Mientras el muchacho de lentes pensaba en esto, el pelinegro aprovechó su descuido para acercarse y darle un pequeño beso.
—¿Qué estás haciendo, Takao…?
—Solo estoy besando a mi novio~
—…Estamos en la escuela, idiota.
—Pero no hay nadie cerca, ¿no ves?
—Aún así…
—¡Ahora vamos por la segunda estrofa!
El chico de lentes frunció el ceño al ver el modo en el que acababa de ser ignorado, pero luego simplemente suspiró y continuó trabajando al lado de su compañero, quien no desaprovechaba ninguna oportunidad para robarle un dulce beso. Realmente no podía quedarse quieto, parecía un niño pequeño. Pero a su modo era lindo para él, aunque jamás lo admitiría frente a este. Era como un pequeño pensamiento secreto de Midorima.
A cierta distancia de ellos, un muchacho de cabellos rojizos los observaba con una extraña sonrisa en el rostro.
—Disfruta mientras puedas, Kazunari… No es como si me hubiera olvidado de ti, pero la venganza es un plato que se come frío después de todo.
Y era mejor de ese modo, así cuando ellos menos se lo esperaran, él haría su jugada.
—Te lo quitaré todo de la misma forma en la que tú lo hiciste conmigo… Sin que puedas hacer nada al respecto. Solo observa y verás…
Durante las siguientes semanas Midorima y Takao estuvieron trabajando todos los días en la letra de la canción y los arreglos para la misma, una vez que la tuvieron lista se la entregaron al profesor a cargo.
—¿Campo de visión, eh?
—Sí~ Soy como un pequeño halcón, ¿sabe?— comentó sonriente.
Por lo que el mayor también sonrió como respuesta.
—¿Trabajaste junto a Midorima, verdad?
—Así es~
—Bien, la letra me agrada y si los arreglos fueron hechos por un milagro no tengo de que preocuparme, lo sé. Así está todo bien, mi pequeño halcón. Tienes las dos semanas que restan para practicar como se debe. Sé que no me decepcionarás.
—¡No lo haré, delo por hecho! ¡Yo haré mi mejor esfuerzo!
—Estoy seguro de ello. Da lo mejor de ti, muchacho, y brilla.
—Lo haré, muchas gracias, profe.
Luego de obtener el visto bueno Takao se retiró de lo más feliz y lo primero que hizo fue escribirle a su novio para avisarle.
"¡Shin-chan, estoy tan feliz! Mañana mismo hay que empezar con los ensayos, ¿si? No, mejor hoy. Voy corriendo a la biblioteca por ti~ Te amo :3 aunque seas un tsundere xD"
Takao guardó el celular con calma, solo para volver a sacarlo al poco tiempo al tener un nuevo mensaje, era la respuesta de su amado.
"Que no soy un tsundere nanodayo... Y a donde se supone que iré, si debo de acabar de ordenar esta sección primero, bakao. Como sea... Te espero aquí "
El pelinegro rió ligeramente por las dulces palabras de su compañero y sin más se apresuró hacia la biblioteca al encuentro con su querido Midorima.
Mientras tanto el profesor a cargo del club seguía con la letra de la canción en manos.
—Es difícil ser la sombra de un prodigio, eh... Entonces tienes que brillar lo suficientemente fuerte para hacer que los demás centren su mirada en ti, Takao.
Ese mismo día, después de que Midorima acabara de ordenar unos libros en la biblioteca, la peculiar parejita se quedó practicando hasta tarde. El pelinegro estaba tan feliz, de poder ser el novio de esa persona y de poder cantar a su lado. Que simplemente no podía pedir nada más, porque todo parecía perfecto en momentos así. Aunque dicen que la felicidad suele ser caprichosa…
El segundo martes de Junio cumplieron su primer mes de relación.
Ese día, Midorima llegó temprano como siempre, solo que para sorpresa de este el pequeño chico que solía perseguirlo llegó casi a la misma hora.
—¡Shin-chan, buenos días!— saludó agitando la mano.
El muchacho alto se sorprendió de verlo. ¿Por qué Takao había madrugado hoy? Quizá sería...
—Milagro que no se te hayan pegado las sábanas como suele pasarte, Takao.
—Tan malo, a pesar de que me levanté temprano solo por ti.
—¿Por mí?
—Nada, nada.
Ellos eran chicos después de todo y además se trataba de Shin-chan, un tsundere que difícilmente diría algo como "Feliz primer mes" o cursilería parecida. Si ni siquiera había sido capaz de contestar una sola de las tantas frases cariñosas que le había dirigido durante el mes. ¿Qué esperaba entonces? Takao suspiró.
Mientras Midorima lo observaba detenidamente. ¿En que tanto estaría pensando este chico de nuevo? Quizá estaría preocupado o decepcionado al pensar que su supuesta pareja no era capaz de recordar ni si quiera una fecha importante. ¿Qué debería de hacer entonces? ¿De qué modo podía trasmitir un poco de los inmensos sentimientos que tenía hacia esa persona? Él era bastante malo con ello, pero aún así...
—Shin-chan entremos~
Pero no obtuvo respuesta alguna por parte del otro, más bien parecía que este estuviera decidiendo algo.
—¿Shin-chan?
Takao se quedó viéndolo en espera de una respuesta, pero en lugar de ello vio al más alto sacar un pequeño objeto que guardaba en la maleta y colocarlo sobre una de las manos del pelinegro. Se trataba de un llavero en forma de osito. Takao lo miró sin entender.
—¿Para mí...?
Un sonrojado Midorima asintió con la cabeza.
—Es tu objeto de la suerte de hoy... Iba a dártelo más tarde... Ya que no tenemos club, supuse que querrías ir a algún lado luego o algo así...
Takao se sorprendió mucho más al escucharlo. Entonces esa persona también estuvo pensando en él, ¿verdad? ¿A caso podía pedir algo más? Sin pensarlo un segundo más se lanzó a abrazarlo.
—¡Muchas gracias! ¡Soy tan feliz!
—Hey, estamos en la escuela, bakao…
—No me importa nada, es la primera vez que Shin-chan me da un regalo y además conmemora nuestro primer mes juntos~
—De todos modos... Aún tenemos clases...
—De acuerdo~ Pero una vez que acaben y salgamos de la escuela, voy a besarte mucho, eh.
¿Como podía ser tan descarado?
—Cállate nanodayo...
Es que esas cosas no se debían decir así no más. Si que se había conseguido una pareja muy desvergonzada. Pero ya que podía hacerse. Suspiró intentando normalizar el rubor de sus mejillas. Takao lo soltó con calma y lo miró un poco, su novio sonrojado era tan adorable.
—Entremos de una vez, Takao.
—¡Si!~
Aceptó feliz mientras el otro se acomodaba los lentes, para luego ingresar juntos al aula, en donde algunos compañeros ya se encontraban dentro. Akashi estaba sentado solo como hacía desde hace un año, Midorima lo miró por un momento, pero el pelirrojo lo ignoró por completo como ya era su costumbre. Al ver esto, Takao jaló a su pareja hacia los sitios donde ellos se sentaban. Una vez instalados en sus lugares esperaron a que los demás llegaran y el profesor comenzara con la clase.
A la hora de salida Midorima y Takao tomaron sus maletas para dirigirse hacia la salida.
—¿A dónde iremos, Shin-chan?~
—¿A dónde quieres ir tú?
—¿Me dejas elegir entonces?
Midorima asintió con la cabeza en respuesta a lo que su compañero se detuvo a su lado pensativo.
—Mmm... ¡Vamos al cine y luego por helado!~
—Está bien.
—¡Yay!
Takao sonreía como un niño pequeño, al muchacho de lentes le pareció tan lindo de ese modo que no pudo evitar contestar con una pequeña sonrisa. En cuanto la peculiar parejita salió del salón, los alumnos que se encontraban dentro comenzaron a murmurar acerca de ellos, ya que al parecer su relación se había vuelto incluso más cercana de lo que ya era antes. ¿A caso esos dos tenían ese tipo de relación?
«Disfruten mientras puedan».
Por otro lado, Kagami y Kuroko caminaban por los pasillos de la escuela, uno rumbo al club de atletismo y el otro acompañándolo una parte del camino.
—Entonces, nos vemos mañana, Kuroko.
—Sí, Kagami-kun. Hasta mañana.
Se despidieron sonriéndose el uno al otro y sin más Kagami se fue hacia el salón donde estaba su grupo. Kuroko se disponía a continuar con su camino hacia salida cuando escuchó a dos chicas murmurar entre ellas.
—Él es Kagami Taiga del cuarto C, estoy segura.
—Kyaaa, pudimos encontrarlo, que suerte. Ahora hay que perseguirlo hasta el club de atletismo, quizá tengamos oportunidad de hablarle o algo.
—¡Sí! ¡Vamos, apúrate!
Las muchachas se fueron prácticamente corriendo de allí, dejando a un Kuroko con un semblante muy sombrío y un terrible impulso de querer ir detrás de ellas.
«Calma, tienes que guardar la calma... Sabías que esto pasaría en algún momento... Kagami-kun es guapo, encantador y además un buen deportista, quien no lo miraría... Si incluso yo... Pero ese no es el punto, lo que debo de hacer ahora es controlarme e irme a casa como pensaba hacer... De todos modos y aunque los siguiera, ¿qué lograría con ello? Además Kagami-kun es tan inocente y despistado como para... No, es porque él es así, ¡que yo debería de protegerlo de todas esas tipas…!»
Sin pensarlo más, el muchacho se apresuró hacia el dichoso club de atletismo. Al llegar vio a las dos chicas de antes paradas en la puerta y mirando hacia dentro.
—¡Míralo! Es tan guapo y varonil.
—Y escuché que es todo un caballero.
—Kyaaaa, es tan perfecto~
—¡También está Aomine allí, mira!
—Él es más como el chico rudo de la escuela, no está mal, pero ya tuve mi oportunidad con él. Ahora quiero a Kagami~
—¡Yo también quiero a Kagami!
—¿Competimos entonces?
—Me parece bien~
—Entonces cuando acaben, le hablaremos para ver con quien se va al final, eh~
—¡Bien!
Las muchachas reían entre ellas sin percatarse del aura asesina que emanaba Kuroko en ese momento.
«Si quieren ir detrás de Aomine-kun está bien, no me interesa en lo absoluto. Pero no se atrevan a acercarse a Kagami-kun... El no debería de salir con nadie además de mí, porque yo soy su mejor amigo…»
Dentro del club, los chicos ya habían comenzado con la práctica. Pero al notar el público que tenían en ese momento comenzaron a murmurar entre ellos.
—¿Las fans de Aomine de nuevo?
El morocho no prestó atención a lo que decían, de todos modos ya había coqueteado con la mayoría de chicas guapas del colegio, así que ya ni le emocionaba tanto el ser acosado por ellas, aunque su expresión de desinterés cambió al ver que había una tercera persona afuera. Se trataba de nada más y nada menos que de Tetsu... ¿Pero qué estaría haciendo ese chico allí con lo malo que era con los deportes? Y era obvio que no podía haber ido por él, por lo que solo podía ser por otra persona...
Kagami se sorprendió al ver a su compañero afuera, especialmente porque acababan de despedirse hace unos minutos. Quizá se le olvidó decirle alguna cosa. Sin prestarle atención al hecho de que habían dos personas más afuera, se dirigió hacia el chico bajito ignorando al resto.
—¿Kuroko pasó algo?
—Kagami-kun...
—¿Si?
—Tú... ¿Hiciste la tarea de álgebra?
—¿Eh? No, todavía no la hago, pero pensaba hacerla más tarde en casa. ¿Por?
—Hagámosla juntos.
—¿Uh? Pero yo aún tengo club...
—No importa, estaré por aquí o en la biblioteca hasta que termines. Así que asegúrate de no quedar con nadie más, ¿de acuerdo?
—Oh, is ok. Solo espero que no te aburras.
—No te preocupes.
—Well, entonces terminaré lo más pronto que pueda, ¿ok?
—Sí.
—Nos vemos en un rato.
Sin más regresó con los demás a seguir con la práctica, pero al hacerlo notó como sus compañeros se le habían quedado viendo, aunque no tenía la menor idea de por qué.
—¿Qué?— preguntó sin entender.
—¿No notaste el modo en el que esas chicas estaban mirándote?
—¿A mí?— obviamente no se había percatado de nada.
—A ti, pues, ¿a quién más?
—No sé... De todos modos, ¿por qué me mirarían a mí?
Los chicos lo miraron incrédulos, Kagami se veía totalmente como el típico muchacho despistado a más no poder.
—Quien como los que no se bañan— lo molestó un muchacho en broma.
—¡¿Ah?!
Todos rieron por la inocencia de su amigo y luego continuaron con la práctica.
«Si yo hubiese sido tan puro como él.. Tú no me odiarías ahora como lo haces. ¿Cierto, Tetsu?»
Ese pequeño y fugaz pensamiento se perdió muy dentro de él mientras se disponía a realizar los ejercicios del día, lo que sorprendió a todos, pero nadie dijo nada al respecto.
Kuroko consideró el ir a la biblioteca como le mencionó a su amigo antes, pero cada vez que escuchaba a esas muchachas hablando sobre como intentarían acercarse a SU Kagami-kun, desistía por completo. No había forma en la que dejara a su ángel personal a merced de ese atrevido par.
«Yo cuidaré tu pureza, Kagami-kun».
Así que al final los tres se quedaron afuera de la cancha hasta que la práctica del club terminó y los chicos salían para dirigirse hacia los casilleros por sus pertenencias.
Kagami se detuvo de lo más tranquilo frente a su compañero.
—Listo, solo recojo mi maleta y podemos ir a casa.
—No perdamos tiempo entonces...
Pero antes de que pudieran encaminarse hacia donde querían ir, fueron interceptados por las chicas que habían estado esperando a Kagami.
—¡Hola! Nosotras...
—Lo siento, estamos apurados.
Habló el más bajito y se llevó a su compañero de allí jalándolo del brazo. Las muchachas se quedaron incrédulas por lo que acababa de suceder mientras que Kagami tenía un gran signo de pregunta en su cabeza. ¿Qué acababa de pasar? Realmente no había entendido nada, ni lo que esas chicas querían decir o si quiera por qué les habían hablado, ni por qué Kuroko no quiso escucharlas para nada. Además, ¿por qué estaba siendo llevado del brazo?
—¿Kuroko...?
—¿...Si?
—Eh... ¿Estamos huyendo o algo así?
—Claro que no, Kagami-kun, solo llevamos prisa.
—Aun así, ¿no fue descortés no haberlas escuchado hasta el final?
Kuroko lo soltó y se detuvo un momento frente a él.
—¿Prefieres ir a escuchar a esas chicas en lugar de hacer la tarea conmigo? Aún cuando me quedé esperándote todo este tiempo... Y hasta iba a ayudarte con la tarea. Pero no, tú quieres ser cortés con otras personas...
Kagami quedó más confundido al escucharlo. ¿A caso hizo algo malo? ¿Por qué de repente su mejor amigo parecía de algún modo enojado con él? Al menos le gustaría saber que fue exactamente lo que hizo.
—...Yo no he dicho en ningún momento que no quiero ir a hacer la tarea contigo. Yo solo no entendí muy bien lo que pasó, pero supongo que no importa. Solo quiero ir pronto a casa contigo, ¿está bien?
Kuroko guardó silencio un momento mientras se calmaba por dentro. En realidad Kagami-kun no tenía la culpa de nada. El chico bajito era el único que tenía que aprender a controlarse mejor.
—Lo siento, mi humor es extraño a veces. No le prestes atención, por favor.
—Oh, no hay problema. Solo apresurémonos como dijiste.
—Sí.
Retomaron el camino ya calmados y se pusieron a platicar amenamente.
«Tienes que controlarte mejor, Tetsuya. Si eres tan obvio quizá y hasta alguien tan ingenuo como Kagami-kun podría llegar a darse cuenta con el tiempo».
Al llegar a los casilleros recogieron la maleta del más alto y se fueron al departamento de este a hacer la tarea juntos.
Mientras tanto Midorima y Takao se encontraban en el cine terminando de ver una película de suspenso por petición del pelinegro, quien había aprovechado el momento para estar abrazado a su novio durante toda la película. E incluso le había robado un beso en medio de la oscuridad de la sala.
A salir del lugar se dirigieron hacia una fuente de soda muy bonita y se sentaron en una de las mesas. Takao observó el lugar por un instante, todo estaba tan bien decorado que se notaba a leguas que era un lugar caro.
—Que bonito lugar, se ve tan elegante... Es la primera vez que vengo, je, je, je.
—Ah, es la heladería a la que suelo venir desde niño. Los dueños son amigos de mis padres.
—Ehhh, ya veo...
Takao buscó su billetera y le dio un vistazo rápido para luego tomar la carta y buscar lo más barato del menú.
«Algo de siete dólares...»
Midorima notó perfectamente lo que su novio hacía por lo que se dispuso a hablar.
—Está bien, yo invito, así que pide lo que quieras, Takao.
—Eh, pero también me invitaste el cine y hasta me diste un regalo en la mañana... En cambio yo no te he dado nada hoy... No quiero que pienses que soy un mantenido.
—Yo no estoy pensando nada como eso, tonto. De todos modos nuestros presupuestos son diferentes, así que es normal que yo invite, ¿no?— desvió la mirada sonrojado —Ya que estamos saliendo después de todo...
—Shin-chan...— sonrió hacia el más alto —La próxima vez espero poder invitar yo~
—De acuerdo.
Se pusieron a ver los helados de la cartilla hasta que la mesera llegó a preguntar por sus pedidos y luego de un rato regresó con las dos copas encargadas. Los chicos se dispusieron a comer tranquilamente. En ese momento Takao se había quedado observando a su novio detenidamente. Cuando lo veía siendo tan educado y elegante, pensaba que parecía una especie de señorito sacado de un cuento de hadas. Y a pesar de lo diferentes que eran, ellos se amaban, quizá también por eso mismo es que ellos podían complementarse tan bien.
Recién entrada la noche decidieron acabar con la cita.
—¡Muchas gracias por hoy! Me divertí mucho, Shin-chan~
—Te acompaño a casa...
—No, no. Puedo irme por mi cuenta, no te preocupes. Además no quiero que tus papás se enojen si te demoras más.
—¿Y tus papás?
—A ellos les da igual a que hora llegue~
Midorima lo miró sin decir nada, a lo que el otro contestó con una despreocupada sonrisa.
—Entonces, hasta mañana.
—Hasta mañana, Shin-chan!~
Takao se puso de puntillas mientras el otro se agachaba un poco para que pudieran unir sus labios en un tierno beso de despedida. Una vez que se separaron ambos tomaron caminos distintos para ir hacia sus respectivas casas. El día había terminado.
Durante los siguientes días Takao estuvo practicando tarde y noche la canción que presentaría en la siguiente actuación. Y así el día tan esperado llegó.
El sábado veinte de Junio, el alumnado de Teiko junto a los familiares de estos, comenzaron a llenar el lugar desde temprano. Los primeros en aparecer como siempre fueron el presidente y el subdirector estudiantil, ambos con sus animadas familias.
—Debería decir "feliz día, pa"? Aunque es mañana...
—¡Qué dejes de agarrarte a los padres de otros!
Los demás solo rieron por la escena y buscaron un lugar donde quedarse en el patio.
Para las diez de la mañana la gran mayoría ya parecía haber llegado a la escuela. Así que la actuación comenzó oficialmente.
Kagami se encontraba al lado de su mejor amigo, quien parecía algo emocionado por el hecho de poder conocer al papá del pelirrojo.
—¿Le has hablado de mí?
-—Of course, aunque no sé si me haya hecho mucho caso, pero sí le he contado de la escuela, el club y de ti... y tus bromas extrañas.
El chico bajito rió un poco ante el comentario, sí que debían tener una imagen muy traviesa de su persona.
—Pero ya no te he estado molestando tanto como antes y hasta te ayudo a estudiar, ¿no?
—Uh, sí. Has hecho muchos puntos últimamente.
Kuroko sonrió, quizá inconscientemente había estado intentando conquistarlo.
—Así que, conoceremos al papá de Kagami.
—¿Será que este sea tan apuesto como el hijo?
Kagami se sonrojó ligeramente por el cumplido de la abuela de Kuroko. A Tetsuya solo le hizo gracia el ver que ese muchacho podía incluso captar la atención de personas de la tercera edad, pero ya que se trataba de su propia abuela no se preocupó por ello.
—Gracias... Aunque dicen que me parezco más a mi madre.
—Por cierto, ¿qué hay sobre tu madre? No ha aparecido ni una sola vez, ni si quiera en la actuación por su día.
Silencio. Kagami desvió la mirada hacia un lado mientras parecía pensativo. Kuroko se preocupó por esto. ¿Por qué su madre tenía que ser tan directa? Después de todo el cuidado que él había tenido para no incomodar a su compañero con el tema, a pesar de las inmensas ganas que tenía por saber la respuesta.
—Ella... se quedó en Estados Unidos— contestó al final.
¿Estaría diciendo la verdad? ¿Por qué pensó la respuesta entonces? ¿Y si no fuera cierto, por qué mentiría?
—Oh, ya veo.
—Debes de sentirte un poco solo sin ella.
—No sabe cuánto...— murmuró con tristeza.
—...Sabes que esta vez va a cantar Takao-kun, ¿cierto?
Cambiar el tema era todo lo que podía hacer.
—¿Eh...? Ah, sí me dijiste. Estuvo trabajando junto a ese tal Midorima, ¿no?
—Sí, ya sabes porque...
—¿Por qué?— interrogó la mamá del muchacho.
Kuroko no fue capaz de contestar por lo que el otro chico lo hizo él.
—Es porque ellos están saliendo, ¿no?
Silencio de nuevo hasta que la señora volvió a hablar.
—Oh, no sabía que Midorima era como esos chicos modernos... Con lo formalito que se le ve.
—Es porque eso no tiene nada que ver con su apariencia, hija.
—Lo sé, lo sé. Solo no me lo esperaba.
—De todos modos no es algo de lo que nosotros debamos de opinar.
—Pues sí, no tiene nada que ver con nosotros. Ya es cosa de cada uno. Mientras no arrastren a mi hijo en ello, no tengo ningún problema.
Kagami se sorprendió al escucharla y con ello entendió que ninguna de ellas sabía acerca de la orientación de su amigo. ¿Qué debía de hacer en una situación así? No importa qué tenía que apoyarlo de algún modo... Pero cuando se dispuso a hablar, Kuroko lo sujetó de la parte de atrás de su camisa.
«No digas nada, por favor...»
El más alto entendió lo que su amigo le pedía, ¿pero realmente estaría bien de ese modo?
—Suenas tan intolerante diciendo eso.
—¿Yo?
—Sí, tú quien más. ¿Y qué si Tetsuya fuera de ese modo? ¿Rechazarías a tu propio hijo?
—Claro que no... Yo solo me preocupo por él, mamá.
—Si es así entonces no intentes llenarle la cabeza de tus cosas.
—Pero...
—Eh... Yo creo que la orientación de una persona no afecta en nada a su personalidad...— intervino el pelirrojo —Más allá del hecho de si alguien es o no hetero, su esencia es la misma, ¿no? Si su personalidad no cambia por ello entonces, ¿por qué juzgar a alguien solo por eso?
—Supongo que tienes razón.
—La tiene.
«Gracias... Kagami-kun, abuela...»
Por otro lado, Takao se había asegurado de colocar a su familia en primera fila. Su hermana menor jugueteaba un poco en su sitio mientras veía los números del escenario.
—Así que al fin mi bebé lo consiguió~
—Siiiiii.
—Estuviste esperando tanto por esto que cuando me diste la noticia el mes pasado realmente me sentí muy feliz por ti, hijo.
—Gracias, ma. Yo sé que tú siempre me apoyas en todo.
—Naturalmente ya que soy tu madre.
Se abrazaron cariñosamente mientras el señor Takao solo los observaba, él no era tan bueno como la señora con las demostraciones de afecto, aunque eso no quitaba el hecho de que amara a todos sus hijos por igual.
—¿A qué hora cantara Kazu?
—En un rato todavía, primero saldrán mis compañeros a escena y al mediodía recién saldré yo para cerrar el evento~
—Wow, que genial eres hermano.
—Tú también lo serás cuando crezcas, belleza.
—¡Sí! Yo también quiero cantar como Kazu…
—Seguro que podrás, ya que eres mi hermana~
La pequeña se abrazó a su hermano. Al parecer la familia Takao se caracterizaba por las demostraciones de afecto entre ellos, con excepción del padre que era un poco más serio a comparación de los demás.
Cuando Kise salió a escena su familia se aseguró de grabarlo desde sus lugares.
—¡Ese es mi hijo tan bello!
—Nuestro hijo.
—Asegúrate de grabarlo para molestarlo luego.
—Sí~
—Ustedes nunca cambian, eh... ¿Es porque ustedes querían una hermanita, no?
—Sí~~
—Así que por eso se la pasaban vistiéndolo de niña...
—Oh, pero se veía adorableeee.
—Incluso ahora si le ponemos un vestido creo que se vería bien~
—¡Sí! Debemos de volver a intentarlo uno de estos días.
—Ay, como en los viejos tiempos~
—Pues, yo no creo que Ryouta se deje a esta edad...
—¿Y tú cómo sabes que no le gusta vestirse de mujer, papá?
—¿Que tal si de día es así y de noche se trasviste?
—Se travistiera para dormir entonces porque siempre duerme en casa.
—Excepto cuando se queda con el senpai~
—¿Crees que ellos tengan algo?
—Pues quien sabe, uno nunca sabe, ¿no?
—De todos modos, no es como si importara. Ryou es mi precioso niño, al igual que ustedes dos.
—¿Entonces yo puedo ser lesbiana?
—Ja, ja, ja, ja...
—Chiharu bella, sé lo quieras ser, ¿de acuerdo? No tienes por qué pedirnos permiso ni nada.
—Con que seas una persona responsable me conformo.
—Ya escuchaste a papá, hermana. Tienes que ser una adulta responsable~
—Por favor, siempre lo he sido.
Cuando Kise terminó, bajó del estrado para reunirse con su peculiar familia, quienes lo recibieron con gusto mientras la actuación continuaba con tranquilidad.
Más allá Kasamatsu y Moriyama platicaban amenamente.
—¿De nuevo por discos?
—El nuevo álbum salía hoy, si no voy más tarde quizá no lo encuentre luego.
—No sé como acabo siendo arrastrado por ti todo el tiempo, pero está bien. De todos modos no tenía planes para hoy, ya que aún no consigo novia. Las chicas son más difíciles de atrapar de lo que pensaba... Eso o por alguna razón no me toman en serio.
—Si yo fuera mujer tampoco te tomaría en serio, ¿sabes?
—Que malo, aún cuando soy uno de tus mejores amigos.
No, literalmente era su mejor amigo, pero Kasamatsu jamás se lo diría.
—Me pregunto si quiera por qué me junto contigo...
—Es porque soy genial, ¿no?
De algún modo el más bajito pensaba que Moriyama y Kise se parecían, por lo coquetos e idiotas que eran.
«¿Por qué paro rodeado de puros niños frívolos?»
—El que no digas nada, quiere decir que reconoces mi genialidad, eh~
—En lo absoluto.
Luego de un rato le tocó salir a escena a Kasamatsu por lo que su amigo se quedó en su sitio esperándolo. Era curioso como un chico tan tímido como Yukio que ni si quiera era capaz de mantener una conversación extensa con una mujer, podía pararse frente a un escenario y cantar tan maravillosamente como lo hacía.
«¿Será gay?»
De vuelta con Kagami y Kuroko, ellos aún esperaban al padre del primero, que por alguna razón no llegaba.
—¿No vendrá tu padre?
«¿Mamá por qué eres tan directa al preguntar? Ah, supongo que por eso yo también suelo ser así…»
—El dijo que vendría, pero conociéndolo quizá me escriba en un rato diciéndome que no podrá venir. Él es un hombre de negocios, ya saben.. Normalmente no tiene tiempo para este tipo de cosas.
Kuroko se le quedó viendo preocupado. Si ese era el caso, entonces Kagami-kun solía estar solo cuando era niño? Al menos su madre debió de hacerle compañía durante ese tiempo, no? Quería preguntar mil cosas, quería tanto poder saber más acerca de esa persona. Mas tampoco quería ser un entrometido, así que solo le quedaba esperar hasta que Kagami-kun lo contara todo por si mismo. Pero los pensamientos del muchacho fueron interrumpidos por el sonido del celular del más alto.
—Dad...— contestó de inmediato —Eh... Si te causa problemas, no es necesario... Uh, is ok. See ya— cortó y se dirigió a los demás —Dice que está llegando, que se quedara aunque solo sea media hora.
—Eso es bueno, Kagami-kun.
—Sí— afirmó con una sonrisa, por lo que Kuroko contestó con otra.
Takao se despidió momentáneamente de su familia para poder pasar con el club de música antes de alistarse para salir a escena.
—¿Qué haces aquí? Ve a cambiarte de una vez.
—Todavía tengo tiempo, ¿no? Ni que demorara tanto en ponerme un atuendo.
—De todos modos apúrate nanodayo...
—Si, si. Ya voy~
El pelinegro se abrazó a su compañero haciéndolo sonrojar.
—¿Qué estás haciendo, bakao?
—Solo estoy abrazando a mi novio, ¿no puedo?— murmuró —Ya que no me dejas besarte en la escuela, al menos los abrazos están permitidos, ¿no?
—Tú... ¿A caso no ves el modo en el que los demás nos miran?
—Es pura envidia que les corroe.
Midorima no sabía si enojarse o reír. Takao salía con cada ocurrencia.
—Solo ve a cambiarte.
—De acuerdo, de acuerdo~
Takao estrujó a su novio por última vez y se dirigió hacia los camerinos de lo más feliz de la vida.
Mientras tanto un hombre alto y bien conservado, el cual vestía un traje formal y llevaba un maletín en mano, llegó hasta el grupo de Kuroko. Todos lo miraron al notarlo. Se veía como una persona muy pulcra y elegante.
—Taiga.
—¡Dad!
Kagami realmente parecía muy feliz de poder verlo, aunque por su parte Kuroko estaba entre nervioso y emocionado. Al fin conocía al padre del chico que le gustaba. Aunque el cabello era negro, se notaba que de joven había sido tan apuesto como el hijo. La mamá de Kagami seguro quedó tan deslumbrada con él como Kuroko con el hijo de ellos.
—Buenas días con todos, creo que aun no es mediodía. Soy Hiroshi Kagami, el papá de Taiga. Es un gusto poder conocerlos, mi hijo me habló acerca de ustedes.
—Buenos días, señor Kagami.
—También es un placer para nosotros poder conocerlo. Ya que como sabrá nuestros hijos se llevan de maravilla.
—Sí, es lo que Taiga también me ha contado— centró la mirada en el menor —Así que tú eres Tetsuya Kuroko.
El muchacho se puso más nervioso de lo que ya estaba y se sintió bastante tonto pensando como una chica que acababa de conocer a su suegro. Como sea, lo primordial era dar una buena impresión. ¿Por que la primera impresión era la más importante, no?
—Sí, soy Tetsuya, mucho gusto, señor Kagami— habló lo más educado que pudo.
—Es curioso que tu nombre sea casi igual al de Tatsuya.
—¿Tatsuya...?
—¿Quien es Tatsuya?— interrogó la señora.
El papá de Kagami entendió con esto que su hijo les estaba ocultando más cosas de las que ya pensaba. Aunque Taiga no era ese tipo de chico, debería de tener sus propios motivos para ello.
—...Era uno de los compañeros de Taiga de su antigua escuela.
—Ah...
Así que el famoso Tatsuya era uno de los compañeros que su amigo dejó en Estados Unidos. ¿Seria alguien importante para él?
—El pequeño Kagami dejó a muchas personas en su país por lo que veo. Debió de ser duro para él...
—No, no... Acá tengo a papá, así que está bien. Me llevo bien con mis nuevos compañeros e incluso tengo a Kuroko como mi mejor amigo. Realmente ha sido agradable venir aquí.
—Me alegra oír eso, Kagami-kun. Pero si en algún momento te sientes solo o algo, recuerda que puedes hablar conmigo de lo que sea...
—Lo sé.. Gracias, Kuroko.
Los adultos sonrieron al ver lo bien que se llevaban los menores.
Mientras los últimos números salían a escena, un pequeño muchacho se había encontrado con otro en medio del público.
—¿Akashi-kun?
El pelirrojo lo miró sin mucho interés, es más ni si quiera sabía por qué ese tal Kouki le estaba hablando ahora.
—Eh... ¿Qué tal? No sé si te acuerdas de mí...
—Me acuerdo— sentenció.
¿Cómo no iba a acordarse de él si cada vez que se encontraban por casualidad en los pasillos de la escuela, el castaño intentaba saludarlo con un ridículo movimiento de mano o cabeza.
—Como nunca parecías verme...
Pretendía no verlo que era otra cosa.
—¿Necesitas algo?
—Solo quería saludar y también... Sé que estoy siendo entrometido, pero no vendrá nadie hoy tampoco, ¿cierto?
Akashi se le quedó viendo. ¿A qué venía esa pregunta? De todos modos, no era algo que pudiera importarle a ese niño.
—Si no va a venir a nadie entonces.. Si no te molesta me quedaré un rato aquí...
—Me molesta.
—¿Eh…?
—Pero haz lo que quieras, este es un lugar público después de todo.
—Sí...
¿Por qué era tan difícil acercarse a esta persona? Aún cuando solo estaba preocupado por él... Dejándolo venir solo a la escuela en la actuación por el día de la madre y la del padre. ¿Qué persona tan ocupada sería el señor Akashi? ¿Akashi-kun realmente no se sentía ni un poco solo por ello?
El penúltimo número comenzó y el papá de Kagami tuvo que despedirse de los demás al ser llamado por teléfono.
—Lo siento, debo volver ahora. Espero que podamos vernos de nuevo pronto. Ha sido un placer conocerlos.
—Igualmente para nosotros. Nos estamos viendo. Hasta luego.
—Nos vemos.
El pelirrojo lo acompañó hasta el portón del colegio.
—Dad...
—No necesitas excusarte conmigo, Taiga. Cuando tengas la suficiente confianza con ese chico para contarle lo que pasó en Estados Unidos y la razón de por qué viniste a este país, hazlo. Solo eso.
—Sí... Aunque creo que se enojará conmigo cuando lo sepa...
—Entonces intenta no demorar demasiado en hacerlo.
—Sí...
—Bien. Estamos hablando, hijo.
—Hasta luego, dad.
Se despidieron y tomaron diferentes caminos, uno hacia la calle y el otro de regreso a la actuación.
Por otro lado, Takao ya estaba listo para salir a escena, por lo que se encaminó con calma hacia el escenario. Pero a mitad de camino fue interceptado por un misterioso chico que de la nada lo tomó del brazo y se lo llevó a uno de los salones vacíos.
—¡¿Ah?!— Trató de zafarse —¡Oye, qué te pasa, suéltame!
Pero recién cuando estuvieron dentro del aula fue soltado por este.
—¡¿Quién demonios te crees, imbécil?!
—¿Ya no te acuerdas de mí?
Takao lo miró extrañado y al quedarse viéndolo entendió a lo que se refería.
—Tú...
Su pasado acababa de llegar a buscarlo.
—¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste?
—¿Así saludas a un viejo amigo? ¿Has cambiado tanto solo por estar ahora en este colegio de ricos? Y encontrarte fue fácil tomando en cuenta que toda la escuela sabia que venias a Teiko.
—Si es así, ¿por qué vienes luego de dos años a buscarme?
—¿Eso es un reclamo?
—No realmente, solo me parece extraño que aparezcas ahora de la nada.
—Te extrañé, Takao. Solo quería verte.
¿Se estaba burlando de él? Si lo hubiese extrañado de verdad lo hubiese buscado hace mucho tiempo y no recién.
—Bueno, ya me viste, ¿no? ¿Es todo?
—¿Por qué esa actitud conmigo? ¿Es solo por qué te conseguiste un novio de clase alta?
—Mira, no sé cómo pareces saber tanto de mí o qué es lo que realmente estés buscando. Pero será mejor que te dejes de rodeos, porque llevo mucha prisa.
—Así que te volviste una persona ocupada...
—¿Vas a hablar o no?
—De acuerdo, de acuerdo.
Hubo un momento de silencio que hizo que Takao comenzara a desesperarse mientras trataba de encontrar su celular pero al parecer se le había quedado en los camerinos. Mierda... Las cosas no estaban yendo muy bien.
—Quiero que regreses a la banda del colegio conmigo— soltó al fin.
—¿Ah...?
Mientras tanto el profesor a cargo del club de música comenzaba a preocuparse por la ausencia del muchacho encargado del último número.
—¿Dónde está ese chico y por qué aún no lo veo listo?
—Se fue a cambiar hace ya un rato, debe de estar viniendo para acá...
—Lo necesito ya. Contáctenlo de algún modo.
—Sí.
Kise lo llamó por teléfono, pero no obtuvo ninguna respuesta. Insistió varias veces, pero pasó lo mismo. El penúltimo acto estaba por acabar y al no poder ubicar a Takao necesitaban un plan de contingencia. El mayor lo pensó por un momento y luego giró hacia uno de los chicos.
—Si Takao no aparece en los próximos cinco minutos, por favor, prepárate para volver a salir, Kasamatsu.
—Si...
Todos miraron en silencio al maestro. Aunque sabían que solo estaba siendo precavido, estaban preocupados por su compañero. Si esto era lo que Takao había deseado tanto, ¿por qué no llegaba? ¿Qué le estaría impidiendo llegar? Sea lo que fuera, Midorima confiaba en ese pequeño chico.
—Takao llegará a tiempo, estoy seguro. Porque él me prometió interpretar esta canción.
—Midorimacchi...
—Definitivamente él va a venir.
Fue dicho tan convincentemente que nadie pudo refutarlo. ¿El creer ciegamente en alguien se llama amor, verdad?
De regreso con Takao, este seguía en compañía de ese extraño rubio.
—Nada ha sido igual sin ti, aunque tratamos de buscar un nuevo integrante, nadie ha sido tan bueno como tú.
—Gracias por la invitación, pero la rechazo.
—¿Por qué?
—Porque ya no tengo tiempo para esas cosas.
—Mira que de verdad te has vuelto todo un chico ocupado.
—Exactamente, así que si me disculpas...
Se dispuso a irse, pero el muchacho alto le cerró el camino.
—¡¿Que demonios quieres, Miyaji?! ¡Dilo de una maldita vez y deja de hacerme perder tanto tiempo!
—¡Te quiero a ti, Takao!
—¡¿Ah?!
El muchacho alto se acercó a su compañero e intentó besarlo, pero Takao lo empujó con todas sus fuerzas casi tirándolo al piso.
—¡Hey!— se quejó el rubio.
—¡Deja de joderme, imbécil! Tsk. Lo de nosotros quedó enterrado en el pasado hace mucho tiempo, así que no sé por que vienes a molestarme ahora, pero pierdes el tiempo. ¡Mis besos y todo mi ser están reservados para una sola persona y no eres tú!
—Así que ahora estás reservado para tu novio rico... ¿Él si quiera sabe todo lo que hiciste conmigo antes?
—¡Vete a la mierda!
Se dirigió a la puerta, pero fue sujetado por la muñeca antes de que pudiera irse.
—¡Suéltame, maldita sea!
—¡Takao, tú no perteneces aquí!
—¡¿A dónde demonios entonces?!
—¡A Shutoku con la banda y conmigo!
—¡Estás muy equivocado, porque mi lugar es al lado de Shin-chan!
Sí, ese era su único lugar. Tratando de no perder más tiempo, se soltó de un tirón y se fue corriendo de allí. No sabía que hora sería, pero estaba seguro de que era muy tarde ya y que tenía que apresurarse, pero mientras corría pudo escuchar las últimas palabras dichas por esa persona.
—¡No vayas!
¿Por qué demonios ese tipo pensaba que le haría caso? Lo ignoró por completo y siguió su camino hacia el escenario.
—Yo intenté detenerte... Incluso quería llevarte de regreso conmigo, pero si tú prefieres quedarte en este lugar en donde solo van a lastimarte, yo no puedo hacer nada más al respecto...— suspiró y se encaminó hacia la salida.
La hora de la presentación final había llegado y Takao aún estaba ausente, por lo que Kasamatsu tuvo que prepararse para salir de nuevo. El ambiente estaba cargado de una tensión insoportable y nadie quería decir una sola palabra, excepto Midorima...
—Por favor, esperen solo un poco más...
—Lo siento, pero no puedo hacer eso. Kasamatsu...
Y sin que nadie se lo esperara el muchacho de lentes interrumpió al propio docente.
—¡Solo le estoy pidiendo dos minutos!
Todos lo miraron sorprendidos, era la primera vez que veían a su compañero tan alterado como para incluso alzar la voz. ¿Tan importante era para él que Takao interpretara esa canción? ¿Y realmente creía tanto en él?
—Yo tomaré la responsabilidad y saldré a cantar si hace falta... Así que, por favor...
¿El gran Midorima estaba suplicando? El adulto simplemente no pudo negarse a ello.
—Akari, has tu despedida larga y dame al menos dos minutos extras, por favor— habló por el pequeño micro con la chica que estaba en escena en ese momento —Es todo lo que puedo hacer...
—Gracias...
Los siguientes dos minutos fueron los más tensos y largos de la vida de Midorima. Y a pesar de ello, el muchacho de lentes solo podía creer en su compañero hasta el último segundo.
«Apresúrate, Takao... No queda tiempo...»
Mientras Takao corría con todas sus fuerzas para poder llegar con el grupo que lo esperaba.
«Por favor, espérame, Shin-chan...»
¿Por qué ese lugar era tan enorme? ¿Llegaría Takao a tiempo? Cada segundo parecía eterno…
Continuará.
Nota de autora:
-Huye, porque sabe que la querrán matar por dejarlo allí, pero antes de eso deja la NA… xD-
Primero que nada quiero darle la bienvenido a ffnet a mi linda y amada waifu, quien pronto compartirá sus historias con todos ustedes 3 La encontraran con el nick de TomLiKaulitz. Por favor, sean amables con ella~
Ahora sobre la historia. El capi me quedó más largo de lo que pensaba y eso que originalmente este y el ocho iban a ser uno solo hasta que comencé a escribir y me di cuenta que de ninguna manera entraría todo, así que ya pude separar mejor lo que iría en cada uno.
Bien, les he dado mucho MidoTaka, así que no pueden quejarse (?), no sé, pero últimamente los ando shippeando hardcormente, porque son tan lindossss. Ya hasta le están robando protagonismo a mis nenes del KagaKuro xD Espero que no les moleste, ellos tendrán escenas luego. Además de que aún debo contar la historia de Kagami, pero eso vendrá después de que el triángulo AkaMidoTaka se resuelva~ Quizá se enojen con Akashi y al mismo tiempo tendrán penita de él, no sé, pero ni yo puedo odiarlo la verdad. Es un personaje complejo que no sabe cómo manejar el dolor uwu Y Furi será el único capaz de llegar a él 3
Por cierto, siento que Kiyoshi y Hyuuga viven en un mundo paralelo en el que nada les afecta y solo son los más felices del universo xD
También, disculpen la gran demora, pero mi laptop se malogró y literalmente tuve que escribir el capi en el cel, aún me sorprendo de haberlo logrado, pero por suerte pude hacerlo y así ustedes han podido leer esto~
Sin más que decir, me despido y les pido que si les gusta, por favor, agreguen, sigan y dejen comentarios. Eso realmente me anima mucho a seguir con esto uwu -les deja mucho amor y ahora sí huye xD-
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
