¿Qué, pensaban que se habían librado de mí? ¡Pues, no! Muajajajaja -le avientan un montón de cosas- Ok, ok… Disfruten (?) del capítulo~ cofcofusenpañuelosplscofcof c: -huye-
Capítulo 9: Agitación.
Luego de permanecer varios minutos en su propio sitio casi sin moverse, inhaló y exhaló varias veces hasta lograr calmarse. Una vez que recuperó la compostura se apresuró en ingresar al aula llamando la atención de todos los que se encontraban dentro. Quienes comenzaron a murmurar con la mirada en el pelinegro, mas Takao los ignoró por completo y se centró en buscar a su compañero. Y para gran sorpresa del muchacho encontró a quien buscaba sentado lejos de él. Se acercó sin dudarlo y se colocó frente a este.
—¡Shin-chan, ¿qué estás haciendo allí?!
Aunque esto solo provocó que los demás se fijaran más en ellos e incluso hicieran silencio con la intención de poder escuchar la respuesta de esa persona. Quien se sintió fastidiado por la penosa escena.
—Takao, baja la voz, por favor —le pidió ofuscado—. Los demás no tienen por qué escucharnos.
—¿Pero cómo se supone que esté calmado si mi novio me ignora al verme y encima hasta se cambia de sitio sin decirme nada? ¿De qué modo se supone que deba de interpretar todo eso, eh, Shin-chan?
—Entiende que si me sentaba a tu lado los demás no hubiesen parado de hablar acerca de nosotros, por eso creo que es mejor de este modo.
—Pero si de todas formas nos miran como si fuéramos bichos raros y ni se molestan en disimular. ¡Sarta de chismosos sin nada que hacer! —sentenció alzando la vista hacia dichas personas.
Todos los chiquillos que miraban atentos se chocaron de lleno con la enojada mirada de su compañero, por lo que desviaron la vista e intentaron disimular haciendo cualquier otra cosa.
—Takao.
El pelinegro dejó de mirarlos para regresar la vista hacia quien le hablaba.
—Además, deberías de saber mejor que nadie que nada de eso me importa mientras tú estés conmigo.
Silencio. Midorima desvió la mirada y lo pensó por un momento. Takao lo observó sin entender. ¿Por qué no respondía?
—¿Shin-chan?
—Takao...
Pero antes de que pudiera decir más, el profesor a cargo de las primeras horas de clase ingresó al salón.
—Buenos días, tomen asiento, por favor.
—Buenos días —contestaron los alumnos y todos fueron a sentarse. Menos uno...
El chico de cabello negro no pensaba moverse sin haber obtenido una respuesta primero. Le daba igual ser regañado, castigado, suspendido o lo que fuese. De todos modos no le quedaban muchos días en Teiko…
—Continuemos esta conversación en el recreo, ¿de acuerdo?
—Pero...
—Además —agregó interrumpiendo a su compañero —, no creas que eres el único que necesita una explicación —sentenció.
El pelinegro guardó silencio al escucharlo y entender a lo que se refería. Al parecer Shin-chan estaba molesto por lo que ocurrido durante la actuación del sábado. Y quien podría tomar a la ligera el ver una fotografía de tu novio con su ex en una situación tan comprometedora. Nadie después de todo, ni si quiera el razonable muchacho de lentes con el que salía. ¿Por qué ellos aún eran novios, verdad?
Todos sus pensamientos fueron irrumpidos por la ronca voz del hombre mayor.
—Kazunari Takao, ¿qué está esperando para tomar asiento? ¿A caso no me escuchó? —cuestionó enojado.
Todos miraron la escena en silencio. Genial, todo lo que hacía siempre llamaba la atención del resto. Suspiró resignado. Este día había empezado muy mal. Pero él todavía guardaba la esperanza de que las cosas mejoraran más tarde. La fe era lo único que le quedaba después de todo.
—Bien, hasta el recreo entonces —contestó en voz baja para que solo el muchacho de cabello verde pudiera escucharlo.
Sin más y antes de que el docente lo echara del aula, llevó sus pertenencias hasta el sitio de siempre y se acomodó allí. No sin antes haber mirado mal al estúpido pelirrojo que era responsable de todo, pero ya se las arreglaría con ese enano luego. En ese momento su mente no dejaba de pensar en su amado y en lo lejos que se veía este desde donde se encontraban. Como si fuera inalcanzable ahora.
—Shin-chan… —susurró el nombre de esa persona sin saber que más hacer.
La clase comenzó y Midorima evitó mirar hacia atrás durante el transcurso de ella. Y esto solo podía ser una mala señal. Un mal augurio de como iría la situación más tarde. Takao solo no podía dejar de mortificarse por todo lo que ocurría. Toda su vida estaba de cabeza por culpa de una sola persona.
Cuando empezó la segunda clase el profesor a cargo le pidió al delegado del aula que fuera por las fotocopias, quien aceptó con tranquilidad y fue por ellas. Takao lo observó salir y supo que no podía desperdiciar la valiosa oportunidad que la vida le estaba dando.
—Profesor, permiso para ir al baño —habló al alzar la mano.
—Anda, pero regresa antes de que Akashi traiga las copias.
—Se lo aseguro.
Midorima se extrañó al escuchar el peculiar tono de voz de su compañero. Lo conocía lo bastante bien como para darse cuenta de que algo se traía en manos, pero no sabía qué. De todos modos Takao ya tenía suficientes problemas como para buscar más, ¿cierto? O al menos eso quería creer.
«Por favor, sé cuidadoso».
A pesar de la actitud distante que estuvo mostrando todo ese rato, el chico de lentes todavía se preocupaba mucho por su compañero.
OOO
Pero a estas alturas a Takao ya no le importaba nada. ¿Qué más podía perder? Si solo le quedaba su familia y Shin-chan... Sacudió la cabeza y se apresuró en llegar hasta su objetivo.
—¡Oye tú! —lo llamó, pero fue ignorado por lo que tuvo que pararse frente al chico en cuestión para cerrarle el camino. —Te estoy hablando a ti, "señor absoluto".
Akashi se detuvo en su lugar y le envió una gélida mirada de muerte. ¿Quién se creía este idiota para dirigirse de ese modo a su persona? ¿A caso no había aprendido la lección?
—En primer lugar tengo nombre y lo conoces muy bien, y en segundo lugar yo no tengo ningún asunto pendiente contigo —sentenció.
—¿Ah, no? El tema de tu nombre me da igual, ¿pero crees que no sé que fuiste tú el responsable de lo que pasó el sábado? No me subestimes, que yo no soy tan idiota como tú piensas.
—El concepto que tenga de ti es asunto mío, pero ¿te sientes tan importante como para que alguien de mi clase se fije en un chico tan simplón como tú?
—Ja, si fuera tan insignificante como dices no me tendrías tanto miedo, ¿no crees?
—Yo no le temo a nadie, y mucho menos a un enclenque sin gracia como tú.
—Por favor, para tu actuación de digno que me das náuseas.
—El único repugnante aquí eres tú, Kazunari. ¿O acaso no te has dado cuenta de todo el asco que le has producido a Shintarou?
Takao golpeó la pared que tenían al lado, mas el pelirrojo no se inmutó en absoluto. Sabía que si era golpeado solo tendrían una razón más para echarlo.
—¿Me golpearás? —lo provocó a propósito—. ¿Ese es tu nivel de cultura? ¿Tan poca educación tienes que solo sabes solucionar los problemas a golpes? Eres tan patético.
Al pelinegro le sobraban las ganas de darle una buena paliza, pero era consciente de las consecuencias que ello traería, por lo que se obligó a controlarse. No quería darle más problemas a sus padres y tampoco a Shin-chan. Solo por ellos... Apretó los puños y los dientes, y se contuvo. No iba a caer en la trampa de ese imbécil con tanta facilidad. Pero esto solo fastidió más al otro.
—Mi tiempo es lo suficientemente valioso como para seguir perdiéndolo aquí contigo.
Akashi quiso seguir su camino, pero Takao se aseguró de no dejarlo pasar. Aún tenía cosas que decir y ese tipo iba a escucharlo, e iba a escucharlo muy bien.
—¡Quítate!— ordenó furioso.
—¡No lo voy a hacer, porque no he terminado aún! Así que escúchame bien, emperador de pacotilla. Quizá hayas ganado esta batalla, pero no la guerra. Porque sea como sea Shin-chan sigue siendo mi novio, ¿entiendes? No tuyo, no, MÍO. Y aunque yo tenga que dejar esta escuela, incluso así, no te lo entregaré... Me vale que tú seas don perfecto que todo lo puede y lo obtiene, me vale toda esa mierda. ¡No pienso darte a Shin-chan jamás! Él me pertenece solo a mí y no me importa cuánto deba de esforzarme para poder llegar a su altura. Haré todo lo que sea necesario para ello, para que él pueda estar orgulloso de mí un día. Así que no te hagas falsas ilusiones solo por esto, porque nunca vas a tenerlo de nuevo.
—¡Ya cállate y deja de decir tantas sandeces!
—¡Espero que te haya quedado claro!
¡¿Pero cómo se atrevía a seguir hablándole de ese modo?! Y encima impedirle el paso de esa manera. Era demasiado... Irritado a más no poder y sin dudarlo, lo empujó con odio haciéndolo caer con fuerza al suelo.
—¡Conoce tu lugar, escoria!
Takao se aguantó el dolor de la caída y habló mientras Akashi retomaba el camino.
—...¿Y hablabas de falta de educación?
El pelirrojo se detuvo en su lugar al escucharlo, la tensión estaba en su punto máximo en ese momento, como si fueran capaces de matarse el uno al otro en ese preciso instante. Pero antes de que pudieran hacerlo, alguien más llegó donde ellos.
—¿Akashi-kun, Takao-kun…? —los miró confundida, pues no entendía el extraño y pesado aire que estaba impregnado en el ambiente. —¿Sucede algo...?
Los chicos nombrados se mantuvieron quietos en sus respectivos lugares. El silencio reinó en el lugar por varios segundos en los que la mirada de ambos se veía ensombrecida. Momoi no entendía nada, pero antes de que tuviera valor para hacer alguna otra pregunta, el pelirrojo contestó.
—...Nada.
Fue todo lo que dijo antes de seguir con su camino mientras Takao se levantaba del suelo y se sacudía el uniforme. La muchacha vio al primero alejarse y luego regresó la mirada a quien todavía se encontraba con ella.
—¿Takao-kun, estás bien?
—"De maravilla" —respondió con ironía.
El semblante de la chica entristeció por completo. A pesar de que lo último que hubiese querido era molestarlo, lo había hecho sin querer y ahora se sentía mal por ello.
—Lo siento, yo no quise...
—No —la interrumpió y giró a verla —. Es mi culpa, así que no te preocupes. Más bien, yo debería de disculparme...
Momoi negó con la cabeza y lo miró preocupada.
—No, yo entiendo. Que Takao-kun y Midorima-kun están pasando por un mal momento justo ahora, y lo lamento...
El muchacho se conmovió al escucharla, ya que no esperaba que esa pequeña chica se preocupara por ellos. Incluso en un lugar como ese y en una situación como en la que se encontraban, aún habían personas que los apoyaban.
—Gracias, Momo-chan.
Takao le dirigió una pequeña sonrisa a la que Momoi decidió contestar con otra. La pesada tensión del lugar había desaparecido.
—Debo ir a recoger lo que me encargaron, pero si necesitan algo, por favor, háganmelo saber.
—Lo tendremos presente, gracias. Yo igual debo regresar de una vez. Nos vemos.
—Sí, hasta luego.
Luego de despedirse tomaron caminos diferentes.
OOO
Midorima observó al pelinegro entrar intentando descifrar a donde podría haber ido, pero no pudo vislumbrar nada, pues no tenía idea de lo que pasaba entre su novio y su ex mejor amigo.
—"Ya ven que regrese antes que el imbécil del delegado, tal como dije" —murmuró al dirigirse a su sitio.
Minutos después Akashi llegó con las fotocopias que le habían encargado, se las entregó al profesor a cargo y fue a sentarse. Pero en el camino le envió una mirada de muerte al insolente que lo retaba todo el tiempo y este le contestó la mirada.
«Ladra lo que quieras, tus días aquí están contados. Por más que grites o patalees nada va a cambiar eso y al final yo habré ganado como siempre. Porque soy absoluto y nadie se mete conmigo sin pagarlo, iluso».
El profesor repartió las hojas y la clase comenzó. El día apenas estaba empezando.
OOO
En el cuarto C tenían clase de aritmética, Kagami se había dormido un momento y Kuroko se le quedó viendo mientras lo hacía. Se veía tan tranquilo e indefenso que tuvo ganas de molestarlo, pero como no quería volver a la relación que solo estaba basada en el "bullying" no lo hizo. No después de haberse ganado el aprecio y la cercanía de esa persona.
«Me pregunto de qué modo podré ganarme tu corazón por completo».
¿Quizá con comida? Rió para sus adentros y recordó que quien era bueno cocinando era Kagami. ¿Pero entonces de qué modo...?
—Uhm, bro...
Kuroko se extrañó al ser sorprendido por los murmullos de su compañero, al parecer el pelirrojo solía hablar dormido. Pero más importante que eso, ¿a quién estaba llamando en sueños? Se acercó para intentar escucharlo mejor.
—Tatsuya, lo siento... No me ignores... Por favor...
No se escuchaba para nada como un buen sueño, sino todo lo contrario, Kagami parecía estar sufriendo. Kuroko sabía que debería de despertarlo antes de que el profesor se diera cuenta, pero por otro lado quería saber quién era Tatsuya y por qué su mejor amigo lo añoraba tanto.
—No te vayas... Bro...
Pero justo como temía el muchacho de cabellos celestes, el docente se percató de ellos, por lo que no le quedó de otra más que despertar a su compañero.
—Kagami-kun, Kagami-kun —lo llamó mientras lo movía.
—Mmmm. —Comenzó a despertar y lo primero que vio fue a ese pequeño chico muy cerca de él, por lo que se sonrojó ligeramente y se hizo un poco hacia atrás—. ¿Kuroko?
«¿Qué hay con esa reacción?»
El profesor de matemáticas llegó hasta ellos y miró al más alto.
—Joven Kagami, quiero ver su avance de los ejercicios de hoy —demandó con seriedad.
Mierda. El pelirrojo vio la hoja de su cuaderno casi vacía y no supo que hacer.
—Estoy esperando —insistió.
—Lo siento, me quedé en el primer ejercicio...
—¿Y qué estaba haciendo que no pudo avanzar más?
Kagami no supo que contestar, estaba en problemas.
—Profesor, yo también me quedé en el primer ejercicio —intervino de repente Kuroko enseñando su cuaderno.
El adulto lo miró.
—¿Y tú por qué? —cuestionó.
—Porque los problemas están muy difíciles —contestó sin más.
El maestro se le quedó viendo, pero antes de que continuara se escuchó la voz de alguien más.
—¡Yo igual me quedé en el primer ejercicio are!~
Se trataba del rubio popular de la clase. El mayor lo miró enojado y se acercó a él, pero antes de que llegara a su sitio Kise se aseguró de guiñarle el ojo a un par de chicas en señal de ayuda, y ellas captaron el mensaje inmediatamente.
—¡Yo igual me quedé al principio!
—¡Y yo!
—¡Yo también!
—¡Sí, yo igual!
El docente arqueó una ceja al escucharlas.
—Ahora resulta que nadie hizo nada.
—Eso es porque los problemas estaban muy difíciles y usted solo nos dio un ejemplo~ —insistió el rubio.
—Pues, bien. Voy a explicarles de nuevo, así que más les vale tomar atención esta vez y no andar distraídos haciendo cualquier otra cosa —sentenció y caminó hacia la pizarra.
Kagami suspiró aliviado, al menos esta vez no fue castigado. Y todo gracias a los buenos amigos que tenía.
—Gracias, Kuroko.
—Yo solo te apoyé, pero no sirvió de mucho. Creo que si no hubiera intervenido Kise-kun nos hubiesen echado del salón de nuevo.
—Tienes razón, también debo de agradecerle a Kise...
En ese momento el celular del chico bajito vibró, era un mensaje de quien estaban hablando. Como si lo hubieran invocado al nombrarlo. Se acercaron al teléfono y lo leyeron juntos.
"¿A que soy genial? Me deben el almuerzo del día de hoy~".
Kuroko sonrió y contestó.
"Eso corre por cuenta de Kagami-kun".
—Sí, sí. Que no se preocupe.
—Eso incluye mi almuerzo también, ¿verdad?
—Sí, Kuroko, les daré comida a los dos como agradecimiento por esto. Así que no se preocupen, ¿ok?
El chico de ojos celestes sonrió hacia su mejor amigo y este le devolvió la sonrisa para luego mirar hacia la pizarra. Pero había una pregunta que aún rondaba en la cabeza de Kuroko.
«¿Qué tipo de relación tuviste con ese tal Tatsuya?»
Mas como vio a su compañero tan concentrado en la explicación del profesor, no fue capaz de decir nada y una vez más se guardó todo para él mismo. ¿Cuánto más resistiría de este modo?
OOO
Mientras las clases seguían su curso normal, el profesor Masa se encontraba en el despacho del director en una reunión con este.
—¿Qué está diciendo?
—Lo que escuchó, ya tomé las medidas correspondientes con respecto a los involucrados del incidente. Así que ya no es necesario su informe.
—¿Me pidió esto para nada? Además, quien dirige el club de música soy yo y yo no he sacado a Kazunari Takao de mi grupo en ningún momento. Tampoco hay pruebas contra los chicos de multimedia como para hacerlos responsables de lo ocurrido. Ni si quiera estaban los chicos de sistema presentes.
—Le recuerdo que por más que usted sea el encargado del club de música, quien lo contrató a usted fui yo, porque yo soy quien dirige esta escuela. Y por eso mismo me tomé la libertad de sacar a Kazunari Takao del club de música así como de suspender a los muchachos de multimedia. Ya que creo que es lo mejor para Teiko. Para que todos sepan que no se puede jugar con nuestra prestigiosa institución.
—Está castigando a las personas equivocadas. Cuando en realidad deberíamos de buscar al verdadero responsable de lo ocurrido ese día...
—¿Cuestiona mis decisiones?
—No, pero yo creo...
—Señor Masa, yo no le he pedido su opinión en ningún momento. Así que no sé por qué intenta dármela, pero créame que no la necesito. Yo únicamente le estoy informando acerca de las medidas que tomé el día de hoy, nada más. ¿Ahora si le quedó claro?
El maestro de música apretó los dientes al no poder decir nada más, ya que sabía que su puesto de trabajo estaría en juego si lo hacía.
«Lo siento, chicos» se disculpó con pesar solo para sus adentros
—Pregunté si le había quedado claro, señor Masa.
—Sí, señor director... Muy claro...
—En ese caso, ya puede retirarse.
—Sí, permiso...
Sin más el docente salió del lugar y cerró tras él. En cuanto el director de la escuela estuvo a solas de nuevo tomó el folder que contenía el informe del profesor Masa y lo arrojó al tacho de basura.
OOO
A la hora del receso Kise corrió al club de música en busca del adulto a cargo e intentó interceder por su querido amigo.
—Takaocchi no hizo nada malo, y él es muy bueno cantando, usted lo sabe, de lo contrario no lo hubiesen puesto a cargo de la última actuación.
—Kise...
—Su familia no tiene dinero para pagar una mensualidad tan alta como la de Teiko. Incluso sacarlo del club es mucho. ¡Por favor, dele una oportunidad más, profesor! ¡Takaocchi tiene suficiente talento para representar a esta escuela al lado de Midorimacchi!
—"Lo sé". Si no pensara lo mismo que tú no le hubiese encargado la actuación pasada tal como dices.
—Entonces...
—Pero yo no fui quien decidió sacarlo del club y quitarle la beca. Esas fueron órdenes dadas por el mismo director y yo no tuve nada que ver en ello. Ni si quiera pidieron mi opinión...
Kise se sorprendió al escucharlo, pero igual insistió.
—Pero usted es el responsable del club de música. ¿No puede intentar hablar con el director para interceder por Takaocchi?
—Ya lo hice y no sirvió de nada. Lo siento.
—¿No hay nada que podamos hacer por él?
—Aunque quisiera, no lo hay.
—Entiendo… Gracias igual.
El rubio se fue de allí derrotado por no haber podido conseguir ningún tipo de ayuda para Takao. El maestro suspiró con pesar al verlo marcharse.
—Siendo capaz de suplicar por ayuda para alguien más. Eres un chico muy amable, Kise, y por sobretodo un buen amigo. Lástima que no pueda hacer nada por chicos tan buenos como ustedes.
OOO
Los miembros del Consejo estudiantil estaban reunidos en su propio despacho y analizaban la situación.
—¿No has vuelto a hablar con Kise? —interrogó el más alto.
—No, me dijo que escribiría en cuanto terminara de hablar con el profesor del club. Así que es lo que estoy esperando.
—Bien, lo que tenemos hasta ahora es que a Kazunari Takao le quitaron la beca artística y la membresía del club de música —habló el vicepresidente.
—¿No hay noticias acerca de los chicos de multimedia? —preguntó el castaño.
—No, estamos en espera con respecto a ellos —contestó el muchacho de lentes.
—Necesitamos saber sus salones para poder buscarlos.
—Me aseguré de guardar esa información —afirmó al extenderle una hoja con los datos solicitados.
Kiyoshi sonrió al escucharlo y tomó la hoja para leerla.
—Junpei, eres el mejor.
—Por favor, concéntrate. Esto es importante —lo regañó sonrojado.
—Sí.
Mientras el presidente leía la hoja, Kasamatsu habló llamando la atención de sus compañeros.
—Kise escribió.
—¿Qué dice? —preguntaron inmediatamente.
El secretario les mostró el mensaje para que lo leyeran por ellos mismos.
"Por más que le rogué al profesor Masa no sirvió de nada. Me dijo que fueron órdenes expresas del propio director y que a pesar de que intentó hablar con este no funcionó. Senpai, no tenemos a nadie más a quien recurrir excepto a ustedes. Porque incluso si tratáramos de hablar con el director no nos escucharía. Pero quizá al consejo estudiantil sí. Ustedes son nuestra última esperanza. Por favor, ayuden a Takaocchi y no permitan una injusticia como esta. Yo confío en el consejo estudiantil y por sobretodo en ti, Kasamatsu-senpai."
—Así que todo vino expresamente del director.
—No podemos permitir esto, ellos confían en nosotros. Debemos de hacer algo.
—Y lo haremos, Teppei. Pero primero tenemos que guardar la calma y pensar en cómo vamos a intervenir y qué diremos exactamente.
—Tienes razón, Jun.
—También debemos ponernos en contacto con los chicos de multimedia para saber qué pasó con ellos, si hubo algún tipo de represalia en su contra.
—También es verdad, Kasamatsu. Gracias. Qué haría yo sin ustedes.
—Para empezar no estarías aquí —lo molestó su novio.
Kiyoshi solo sonrió con despreocupación mientras el secretario releía el mensaje en su celular.
«Aunque eres ruidoso, torpe y coqueto, y un cabeza hueca de primera. En realidad eres una persona muy noble al preocuparte y tratar de ayudar tanto a un amigo. Estoy orgulloso de ti, Kise. Incluso si jamás te lo digo».
"Yo confío en el consejo estudiantil y por sobretodo en ti."
«Pero es precisamente por eso que yo...»
—¿Kasamatsu?
—¿Eh?
Fue sacado de sus pensamientos y regresado a la realidad de golpe. Y al mirar a sus compañeros recordó el tema importante que estaban tratando y se reprochó mentalmente por haberse distraído.
—Perdón, me perdí un momento.
«Por el modo en que miraba el celular. ¿Se trataría de Kise?» se interrogó el chico de lentes.
—Estábamos diciendo que...
"Toc, toc" sonó la puerta. Los chicos se miraron entre ellos y se acercaron a la puerta para ver de quien se trataba. ¿Quién podría ser?
—¿Quién es? —preguntó el secretario.
—Somos los alumnos que estuvieron a cargo de la sala de multimedia el día sábado... Estuvimos hablando con ustedes ese día después del incidente.
Hyuuga se apresuró en abrir y les indicó que entraran.
—Adelante.
—Gracias.
Los muchachos ingresaron al lugar y el vicepresidente cerró con llave tras eso.
—Disculpen por venir tan de repente. Pero necesitábamos hablar con ustedes.
—En verdad se trata de un asunto importante, de lo contrario no hubiésemos venido así sin más.
—Está bien, no se preocupen. De todos modos nosotros también queríamos platicar con ustedes acerca del incidente del sábado —se apresuró en decir el más alto.
—¿Cómo han estado luego de eso? ¿Han tenido más problemas por ello? ¿El Director les ha dicho algo? —interrogó el chico de lentes.
—Nos suspendieron por cuatro días. Desde mañana hasta el viernes.
—Técnicamente toda la semana…
—¡Y nosotros no hicimos nada...!
—Nos culpan por no haber sido capaces de detener la transmisión, ¿pero acaso somos expertos en esto?
—Solo somos chicos practicantes de multimedia. No somos profesionales, ni hackers o ingenieros... ¿Dónde estaban los chicos de sistema entonces? ¿Solo porque ellos se fueron temprano ese día nos culpan a nosotros?
—Además todo fue tan repentino que no supimos que hacer. ¿Nos están castigando por eso?
—No fue nuestra culpa. Si buscaran el origen del hackeo seguro encontrarían al verdadero culpable...
—Pero de verdad no fuimos nosotros.
—¡Por favor, consejo estudiantil, ayúdennos!
—Tranquilos. Nosotros les creemos. Además no hay pruebas contra ninguno de ustedes como para que sean castigados. Ni ustedes ni Kazunari Takao —afirmó el presidente serio.
—Gracias por confiar en nosotros y contárnoslo. El consejo estudiantil analizará el caso y tomará alguna medida al respecto —habló el muchacho de lentes.
—También hay que hablar con el profesor Masa y si es posible con Takao o al menos con Kise que parece estar en comunicación con él —comentó el secretario.
—Sí —secundaron los demás miembros del consejo.
—Por ahora detállennos bien qué fue lo que les dijeron —pidió el castaño.
Los muchachos asintieron con la cabeza y se quedaron conversando con los mayores acerca de lo ocurrido. El consejo estudiantil estaba dispuesto a llegar al fondo del asunto. Ya que ese era su deber como dirigentes de la escuela de Teiko.
OOO
Takao y Midorima se encontraban conversando a solas en una de las partes alejadas del enorme jardín de la escuela. Y el ambiente no era nada agradable.
—Vamos a hablar como tanto querías. Así que dime, Takao, ¿cuál es la historia detrás de esa fotografía?
Sí, el serio y tranquilo muchacho de lentes estaba enojado justo ahora.
—¡Todo fue una trampa, Shin-chan! ¡Querían hacerme quedar mal frente a todos! Y al parecer lo lograron.
—Tú no estás respondiendo a mi pregunta —insistió.
El pelinegro suspiró con pesar y contestó al fin.
—Esa fotografía es de cuando estaba en Shutoku. En ese entonces salía con Miyaji, un senpai con el que tocaba en la banda del colegio. —Al ver la mirada de su compañero sobre él entendió que quería que continuara—. Sus padres solían estar fuera durante el día y él era hijo único, así que siempre estaba solo en casa. Hasta que comenzó a llevarme y ya sabes. Solo se dio. Éramos una pareja después de todo. Y los novios hacen ese tipo de cosas, ¿no? Lo de la foto sé que fue una estupidez de mi parte, pero era un chiquillo idiota en esa época, además de que confiaba completamente en el superior. Que iba a imaginarme que en el futuro haría algo tan bajo como esto.
—¿Él fue...?
—Sí —lo interrumpió—, Miyaji fue el primero y el único hasta ahora. Ya que solo he salido con dos personas en este tiempo. Y aunque los demás piensen lo que sea de mí o incluso no sepa lo que tú estés pensando ahora mismo. Yo jamás he engañado a nadie. He sido completamente fiel tanto a Miyaji como a ti. Porque desde que entré a Teiko y me fijé en Shin-chan no he si quiera mirado a nadie que no seas tú...
Silencio. Midorima había obtenido la respuesta que tanto quería, pero a pesar de ello no se veía tranquilo. ¿Por qué?
—¿Es que importa tanto el hecho de que no sea virgen? —cuestionó.
—No es eso... —Hizo una mueca fastidiado—. Lo que me molesta es que no me hayas dicho nada hasta ahora. Si me amas tanto como dices, ¿por qué no fuiste capaz de confiar en mí?
—Solo pensé que no sería relevante decirlo.
—Para que así yo no me entere nunca, ¿cierto?
—No es que haya querido ocultártelo…
—Pero lo hiciste —sentenció.
—Lo siento… Lo último que quería era lastimarte con ello. Por eso en verdad lo siento, Shin-chan...
Hubo silencio de nuevo hasta que Takao volvió a hablar.
—Todo es culpa de ese maldito enano bipolar —murmuró.
—¿A quién te refieres? —interrogó.
—A tu querido amigo Seijuuro Akashi —contestó con un peculiar tono de voz.
Midorima lo miró extrañado, puesto que no entendía a lo que el otro se refería.
—¿De qué estás hablando, Takao?
—Lo que escuchaste, Shin-chan. Ese imbécil fue el responsable de lo que pasó el día sábado…
—¿Por qué Akashi haría algo como eso?
—Porque es un desadaptado rencoroso.
—Takao...
—Shin-chan, yo sé porque lo digo, ¿ok?
—Pero eso es imposible. Akashi es prepotente, pero no una mala persona.
—Por favor, ¿acaso no me crees?
—No es que no te crea a ti, sino al hecho de que él haya llevado a cabo algo como eso.
—¡Es lo mismo! Tú confías más en ese estúpido enano que en mí —afirmó dolido—. Después de todo lo que yo he hecho por ti...
Sí, se sentía muy herido. Le dolía tanto que en un momento como este su novio creyera más en su ex que en él que era su pareja. ¿Es que nunca sería capaz de ganarle a Akashi? ¿Siempre tendría que vivir bajo la sombra de ese enano? ¿Qué debía de hacer para poder superarlo? ¿De qué modo podría ser lo más importante para esa persona?
«¿Cuándo me elegirás a mí por sobre los demás del mismo modo en el que yo lo hago contigo?».
El silencio incómodo estaba durando más de lo normal, por lo que esta vez fue el más alto quien tomó la palabra.
—Takao, creo que ha sido suficiente con todo esto, ¿no?
El pelinegro lo miró sin entender. ¿A qué se refería?
—¿Qué estás...?
—Estoy diciendo que lo mejor es que terminemos.
¿Terminar? ¿Escuchó bien? Shin-chan no podía haber dicho algo como eso… Tenía que ser un error...
—¿Estás bromeando, verdad? —se le acercó incrédulo.
—Yo nunca bromeo y lo sabes... Lo estoy diciendo completamente en serio. Solo dejémoslo acá, por favor.
No... Esto no podía estar pasando... ¿Es que la pesadilla nunca iba a terminar?
—¡No digas sólo que terminemos! —Lo tomó de los brazos y lo miró directo a los ojos—. ¡¿A caso no me amas?! Tú no puedes haberme dejado de querer de la noche a la mañana... ¿Así qué por qué?
Al mirarlo, Midorima notó la desesperación en el rostro de su compañero. El pelinegro le rogaba con los ojos que le dijera que todo era una mentira, pero él no podía hacer eso... No debía... Se lo había jurado a él mismo. Así que por más que esto también le doliera debía de proseguir. Agachó la mirada intentando ocultar la lamentable expresión que tenía y volvió a hablar.
—Porque no congeniamos, somos muy diferentes... No tenemos base, ni si quiera confianza el uno al otro. Incluso si lo intentamos no funcionará.
—¡Que importan nuestras diferencias! Podemos trabajar en la confianza y todo lo demás... Así que no des por sentado que no funcionará cuando no lo hemos intentado verdaderamente aún...
—Lo intentamos por más de un mes y viste lo que pasó...
—Pero...
—Lo siento —lo interrumpió y usó los brazos para librarse del agarre del otro—, yo... No quiero intentarlo más...
—¿Shin-chan, tú... —agachó el rostro para ocultar lo vidriosos que estaban sus ojos en ese instante —solo vas a rendirte...?
—Así es... Y en verdad lo siento mucho por eso...
—¡Si vas a sentirlo tanto entonces no lo hagas...!
Tanto Takao como Midorima estaban haciendo su mayor esfuerzo para no llorar, sin embargo sus ojos estaban repletos de lágrimas que ellos se negaban a soltar...
—Gracias por todo, Takao... Te deseo lo mejor...
Su voz quebrada lo delataba, pero a estas alturas eso que más le daba. Si esta era la triste despedida.
—¿...Tú vas a dejarme solo...?
Al decir eso las rebeldes lágrimas comenzaron a deslizarse sin control por sus mejillas. Por lo que tuvo que usar los brazos y las manos en un intento desesperado por detenerlas, mas no consiguió nada con ello.
Los ojos de Midorima comenzaron a desbordarse al ver como se encontraba el más pequeño y aunque quería tanto tocarlo en ese momento no podía, por lo que solo pudo apretar los puños a los lados por toda la frustración que sentía.
—Lo siento... Adiós...
Sin más se dio la vuelta y se alejó caminando sin mirar atrás, porque sabía que si lo hacía no iba a poder irse.
Takao cayó de rodillas al suelo en cuanto se encontró solo. Estaba destrozado... Su alma y su corazón estaban rotos y caían en pedacitos muy pequeños a través de todas esas lágrimas. Lágrimas provocadas por el dolor de ser abandonado por la persona que más amaba y por la que lo había dado todo. Pero al parecer y sin importar que tanto se esforzara por ello, nunca llegaría a ser lo suficientemente importante para él. No todos los deseos se cumplían y los sueños también podían volverse pesadillas, el muchacho de cabellos negros ya lo había confirmado por él mismo. Tan triste y lamentable como se encontraba ahora. Y todo lo que pudo hacer fue continuar llorando hasta que el dolor disminuyera aunque solo fuera un poco.
OOO
Las piernas le temblaban y el cuerpo le pesaba mucho... Pero por sobre todo le dolía tanto el corazón que cada vez se le hacía más difícil respirar y mantenerse en pie. Por lo que tuvo que detenerse en el primer pasillo vacío que encontró, en donde se deslizó por la pared y se dejó caer al suelo manteniendo las rodillas flexionadas.
—"Esto es lo mejor para ti"... —se lo repetía para poder creérselo —Así tú podrás empezar de nuevo y ser feliz aunque no sea a mi lado... Pero si al menos tú eres feliz entonces estará bien...
En medio de ese mar de lágrimas lo único que Midorima atinó a hacer fue recostar el rostro sobre las piernas y abrazarse a ellas, aunque esto no detuviera en lo más mínimo ni su llanto ni el dolor de su corazón.
OOO
El recreo terminó y el único que regresó a clases fue Midorima. Caminó hasta su sitio ignorando las miradas de los demás y se sentó en completo silencio. Todo lo que quería era que las clases acabaran pronto para poder irse a casa. Pero había una interrogante que aún rondaba en su cabeza. ¿Por qué Takao dijo que Akashi fue el responsable de lo pasó el sábado? ¿De dónde sacó algo como eso? ¿Y si fuera así, que razón tendría Akashi para ello? No lo entendía, pero sabía que alguien debía de estar detrás de aquel incidente. Alguien que odiara tanto a Takao como para llegar tan lejos y lo suficientemente poderoso como lograr su objetivo sin ser descubierto. Y sí era posible encontrar gente así en Teiko, en donde se reunían los hijos de las familias más ricas e influyentes del país. Ganarte el odio de alguno de esos niños mimados y más aún siendo un becado, solo podría traerte graves consecuencias. Ese era el sistema de Teiko igual de injusto y repugnante como el de la vida misma.
El profesor a cargo de las siguientes horas ingresó y comenzó con las clases, sin embargo Takao no volvió hasta un rato después de dada la hora de salida cuando por suerte su "ex" ya no se encontraba en el aula. Los pocos alumnos restantes lo miraron, mas él ignoró a todos y solo tomo sus pertenencias para salir lo más rápido posible de allí. Una vez fuera del salón inhaló y exhaló varias veces obligándose a recuperar la calma con ello, ya hasta parecía su nuevo mantra de relajación. Suspiró. El día había sido horrible, pero aún no terminaba. Todavía tenía que reunirse con sus padres e ir a Shutoku para sacarle la verdad a Miyaji aunque fuera a golpes. Pero de que hoy descubriría lo que pasó realmente el día sábado lo haría. Ya podría seguir llorando luego de eso, por ahora solo debía de encargarse en ocultar su lamentable semblante lo mejor posible, pues no quería preocupar a sus seres queridos. Se talló los ojos por última vez y caminó hacia el baño de chicos a lavarse bien la cara, y luego aparentar que todo estaba bien.
OOO
El consejo estudiantil discutía acerca del plan que tenían en mente, más que nada porque el terco de Kiyoshi insistía en tomar toda la responsabilidad del caso.
—Iré solo.
—¿Y crees que te dejaré? No importa si Kasamatsu decide no venir, pero yo definitivamente iré.
—Pero Jun…
—Me vale diantres lo que digas, ya dije que iré contigo, estúpido Teppei.
El hecho de que el vicepresidente se mostrara tan agresivo significaba que en verdad se preocupaba por su compañero. Después de todo, ese era su deber como mano derecha del presidente escolar y como novio del mismo. Sin importar qué jamás lo dejaría solo.
—Es que si algo sale mal, quiero asegurarme de que eso no le afecte a ninguno de ustedes.
—¿Y piensas ser el único que se involucre? —Lo miró ofuscado. —Por favor, no me fastidies... Si estás en problemas entonces yo estaré contigo, idiota. ¡El que seas el presidente no quiere decir que tengas que cargar con todo tú solo, maldición!
—Jun…
El castaño sabía que esa era su peculiar forma de mostrarse preocupado por alguien, es más ya había dicho mucho con ello. Aunque el muchacho de lentes no era el único que pensaba de esa manera.
—Hyuuga tiene razón, Kiyoshi. Tú no tienes que tomar toda la responsabilidad de esto por nosotros. Porque tanto Hyuuga como yo nunca lo permitiríamos. Nosotros tres somos el "consejo estudiantil", ¿no? Entonces vamos a afrontar los problemas que se presenten juntos como los compañeros que somos.
—Kasamatsu…
—No pienso huir y dejarte solo. ¿Qué clase de secretario escolar sería si lo hiciera?
—Yo tampoco huiré ni te dejaré jamás— aunque sonrojado se mostraba lo más serio posible —, y ya deberías de saberlo, presidente idiota.
Kiyoshi se conmovió tanto al escucharlos que una hermosa sonrisa se formó en sus labios.
—Chicos, gracias. Ustedes son los mejores compañeros que he podido tener, yo no podría pedir más.
—Por supuesto que no, sin nosotros ni si quiera estarías aquí, presidente de pacotilla.
Kiyoshi volvió a sonreír ante las amorosas palabras de su querido novio, quien insistía en mantenerse serio. Aunque ciertamente eran por este tipo de situaciones que el pobre de Kasamatsu solía sentirse como el mar tercio siempre. El secretario suspiró y tomó el informe que dejaron sobre la mesa antes de la discusión.
—¿Entonces, vamos todos?
—Sí— afirmaron sus compañeros al unísono.
Sin más, se encaminaron juntos hacia el despacho del Director de la escuela.
OOO
El teléfono de la oficina sonó y el hombre mayor contestó con calma.
—Aló, Esther, dime.
—Señor Yamada, el Consejo estudiantil se encuentra aquí pidiendo una reunión con usted. Dicen que tienen un tema muy importante que tratar con el director.
—¿Un tema importante? Yo no estoy esperando ningún tipo de informe, a menos que quieran hablar acerca de…
Se quedó callado un momento al entender la razón que podrían tener esos niños.
—Que fastidio— murmuró.
—¿Señor Yamada?
—Diles que estoy ocupado y que no puedo atenderlos ahora, que regresen otro día.
—De acuerdo.
Finalizaron la llamada y el director devolvió el auricular a su sitio.
—Pero si ya se estaban demorando en venir.
OOO
—El señor Yamada no puede atenderlos en estos momentos porque se encuentra muy ocupado. Por favor, regresen otro día.
—No quiere recibirnos— comentó fastidiado el muchacho de lentes.
—Seguro ya se imagina a que estamos viniendo y por eso…
—Lo siento, pero no regresaremos otro día— afirmó el presidente muy serio —. Necesito entregarle este oficio hoy y saber cuál es su respuesta.
—Así que lo esperaremos hasta que se "desocupe"— aseguró el vicepresidente.
—¿No pueden solo dejarlo y volver luego?
—No. Porque tengo que darle esto en sus propias manos y escuchar la respuesta de su misma boca. Así que no nos moveremos de aquí hasta que hayamos hablado personalmente con él— sentenció el castaño.
—Así es— secundaron los demás.
La joven guardó silencio al no saber que más decir y solo pudo observar como los menores se sentaban en las sillas de espera. Porque incluso si el director no quería escucharlos, ellos lo obligarían a hacerlo. El consejo estudiantil ya lo había decidido así.
OOO
La familia Takao esperaba afuera de Shutoku.
—¿No se habrá ido ya?— se preocupó la señora.
—No lo creo, él no es de los que se va temprano a casa. Al contrario siempre se demora viendo algo o simplemente hace hora. A menos de que hubiese cambiado en el tiempo que no nos hemos visto, pero decía, no lo creo— comentó el menor.
—Y por eso siempre llegabas de noche a casa, ¿no?
—Papá, por favor. Me estás reclamando por cosas que pasaron hace dos años. Supéralo.
—Mocoso malcriado.
—Ya, los dos— trató de intervenir la mujer.
Pero justo en ese momento la persona a la que tanto buscaban apareció por el portón de la escuela. En cuanto Takao lo vio corrió hacia él y se colocó frente a este para cerrarle el paso.
—Senpai...
—¿Kazunari?
Se sorprendió tanto al verlo que intentó escapar hasta que vio a los padres del menor y no le quedó de otra más que resignarse.
—¿A dónde crees que vas, mocoso?— interrogó el señor tomándolo del cuello de la camisa.
—¿Puedo tratar de alegar algo en mi defensa si quiera?
—¿Qué te hace pensar que quiero escuchar tus asquerosas excusas?— cuestionó presionando más el agarre.
—¡Papá, espera! —Intervino—. Te dije que no lo golpearas todavía...
—Tsk — lo soltó de mala gana.
Una vez liberado tuvo que toser por un momento para recuperar el aliento.
—Ahora no puede hablar, ¿ves?— se quejó el chico.
—Ni que fuera para tanto, se le pasará pronto.
—¿G-Gracias...?
—Ves, ya se le pasó.
—Bien, entonces comencemos con el interrogatorio, Miyaji-senpai.
El rubio terminó de reincorporarse y suspiró resignado.
—De acuerdo, pero, por favor, no me golpeen…
—Eso va a depender de lo que digas— amenazó el adulto.
—No te haremos nada hasta que termines de hablar, ¿bien?— propuso la señora.
—Ok...
Eso era mejor que nada y al menos le daba una pequeña oportunidad para disculparse antes de que su ex suegro lo agarrara a golpes.
—Yo haré las preguntas— habló con la mirada en el rubio —¿Cómo fue que esa fotografía apareció durante la actuación del día sábado? ¿Quién te compró, senpai?
—Yo no me vendí a nadie, Kazunari.
—¿Entonces cómo llegó esa imagen a la actuación de Teiko?
—Fui engañado y chantajeado por ese tipo. Yo no quería perjudicarte en absoluto, pero no tuve opción...
—¿Quién y de qué modo lo hizo?
—Un día después de una tocada, un chico se me acercó y me invitó a tomar un trago con él. Era bastante lindo, así que me dejé llevar por su cara bonita...
—Eres tan fácil de seducir, Miyaji.
—Cállate, es solo que parecía un buen chico…
—¿Entonces? ¿Te sedujo y qué más? Obvio no quiero los detalles de lo que hicieron, sino de lo que sea relevante para la historia.
—Tampoco te diría ese tipo de cosas, tonto. Además de que no hicimos nada a parte de charlar y besarnos.
—Bien, tampoco es que me debas explicaciones, solo vamos a lo importante.
—Uh, como decía, confíe de más en el chico y le hablé de ti. Aunque fue él quien me preguntó primero y lo más raro de todo es que quería saber qué fue lo más atrevido que hicimos…
—¿Y no me digas que le mostraste la foto solo por eso? Yo te mato...
—"Lo matamos", pero yo voy primero— comentó el señor alistándose para golpearlo.
—¡Esperen un minuto! ¡Yo nunca le di la foto a ese niño!— alegó en defensa —Dije que me engañaron, ¿no?
—¿De qué modo entonces?
—Bien. Le hablé de la fotografía que nos tomamos esa vez en mi casa, pero no se la enseñé. Le dije que era un bonito recuerdo que guardaba solo para mí. Y aunque insistió en verla no se la mostré. Sin embargo, unos días después de eso apareció un chico extraño buscándome. No tenía la menor idea de quien era y él tampoco quiso presentarse, pero usó de excusa ser compañero tuyo para que aceptara hablar con él. Yo no entendía a donde iba todo hasta que comentó que sabía de la existencia de la fotografía y que quería comprarla, me pidió poner un precio y aseguró poder pagarlo. Entonces entendí que no se trataba de ningún amigo tuyo, sino al contrario de alguien que quería destruirte y que había usado al otro chico para sacarme información. Me sentí como un idiota por haber caído primero y lo mandé a la mierda.
—Pero si no te vendiste y lo mandaste a volar, ¿cómo es que la consiguió?
—Él se puso furioso y me comenzó a decir de cosas como que yo no sabía quien era él y que iba a arrepentirme de ello. Como no le hice caso, me amenazó con que haría que despidieran a mi padre, por lo que pensé que el tipo estaba loco y lo ignoré. Pero cuando me iba me dijo "mañana te mandaré un mensaje cuando no lo dejen entrar, entonces serás tú quien me ofrecerá dármela". Intenté ignorarlo y me fui, pero al día siguiente cuando volví de clases encontré a papá en casa... Me dijo que no sabía por qué no lo habían dejado entrar a la empresa, pero que de la nada el guardia le había preguntado por su hijo de nombre Miyaji. Mi padre no entendió el comentario, pero yo sí y comencé a sentirme culpable por lo que le pasaba. Ese mismo día el chico misterioso me citó en otro lado y me mostró un oficio en donde se pedía la baja de mi padre. Me quedé helado y no supe que hacer, no quería perjudicarte, pero tampoco a mi familia... Él me obligó a elegir y yo no tuve alternativa, lo siento. Cuando acepté y se la di, él rompió la hoja e hizo una llamada para arreglarlo. Lo que era tan fácil para él a mí me costó toda mi dignidad conseguirlo, que papá conservara el trabajo con el que se paga el préstamo que le dio el banco para la casa donde vivimos. Algo por lo que ese niño rico y engreído nunca tuvo que preocuparse, pues nació en cuna de oro y con suficiente dinero y poder para hacer lo que le viniera en gana con los demás. Simplemente el peor enemigo que podrías haberte conseguido, Kazu...
—Dime cómo era ese maldito bastardo.
—Usaba gafas negras y una especie de gorro por lo que no pude verlo bien, pero era medianito como de tu tamaño y tenía el cabello rojizo.
—¡Lo sabía, ese solo puede ser el maldito de Akashi!
—¿Akashi?— Lo miraron los demás—. ¿A caso te refieres al hijo único del famoso multimillonario Reiji Akashi?
—Sí. Ese mismo idiota de Seijuuro Akashi es quien me odia tanto.
—El heredero de ese magnate— la señora había quedado muy sorprendida.
—De todas las personas, Kazu. ¿Justamente tenía que ser alguien tan poderoso y problemático?— interrogó el mayor.
—¡No fue mi culpa! Todo lo que yo hice fue defender a mi novio de él. Ese enano bipolar solo lo hacía llorar y yo no podía quedarme callado. Saben que no soy el tipo de persona que se intimide ante otros, por más que se tratare de un niño rico como este imbécil, le diré toda la verdad en su cara sin miedo. De otro modo no sería yo.
Los demás se le quedaron viendo por un momento en silencio. Tan honesto y temerario como siempre.
—Aunque seas un imprudente, me alegra que seas fiel a tus propios principios y no agaches la cabeza ante nadie. Ese es el muchacho que con tanto esmero tu madre y yo hemos criado.
—Así es, Kazu. Estamos orgullosos de ti.
—Yo también, ¿sabes? Me da mucho gusto que no hayas cambiado por estar ahora en ese colegio de ricos y que sigas siendo el mismo chico sincero y luchador que yo conocí y al que siempre he querido.
—Senpai, no trate de jugar conmigo, por favor.
—Lo digo en serio.
—Miyaji-senpai...
—¿A caso se están olvidando de que estamos aquí?
Los chicos dejaron de mirarse al escuchar al padre del menor, especialmente el rubio que no quería ser golpeado por su ex suegro. Pero había una duda que aún quedaba en el pelinegro, por lo que este volvió a hablar.
—¿Por qué apareciste durante la actuación ese día?
—Mandé a averiguar que pasaba contigo en Teiko y me dijeron que estarías cantando en esa actuación. Asocie los hechos y entendí lo que quería hacer ese chico. Por lo que quise detenerte. Sé que no fue la mejor manera y que hubiese sido mejor si te contaba toda la verdad, pero no podía. Ese chico me lo advirtió antes de desaparecer, que si te lo decía él se encargaría no solo de dejar sin trabajo a mi padre sino también a mi mamá. Y yo sabía que el maldito hablaba en serio, es por eso que no podía... Sin embargo, me sentía tan mal por ti y por haberte traicionado de algún modo, que pensé que mientras no te dijera la verdad, pero si encontraba un modo de detenerte al menos sería algo. Porque yo no podía hacer nada contra ese chico, al menos quería ahorrarte el estar presente durante esa presentación... Sé que no era mucho, pero no sabía qué más hacer, Kazunari. Y en verdad lo siento. Por haberme dejado engañar, por haberle dado la fotografía y por no poder hacer nada por ti luego. Lo siento mucho.
—Está bien. Ahora que sé cómo fueron las cosas lo entiendo. Así que no te preocupes.
—Gracias.
—¿Ya no puedo golpearlo?
—Cariño, por favor. Deja a Miyaji ya.
—Papá, por favor.
—¿Por qué me odia tanto?
—¿De verdad quieres saber?
—No.
—Suficiente. Nos vamos ahora. Ya sabemos lo que vinimos a averiguar, así que no hay más qué hacer aquí— comentó y giró hacia el rubio —. Gracias por tu tiempo y por tu ayuda, senpai.
—De nada. Solo, por favor, no digas que yo te lo conté. Sé que estoy siendo egoísta, pero, entiéndeme, Kazunari...
—Tranquilo, Miyaji, yo sé.
—Pero Kazu, con su testimonio podríamos...
—Hablaremos de esto en casa, papá. Por ahora solo vámonos.
—Gracias, Kazunari.
—No tienes por qué, senpai.
—Si en algún momento quieres volver a Shutoku, sabes que aquí estamos esperándote. Y en general, cuentas conmigo para lo que sea.
—Gracias. Lo tendré presente. Nos vemos.
—Cuídate. Hasta luego.
Se dieron un abrazo y sin más tomaron rutas diferentes.
OOO
Faltaba poco para dar las cinco de la tarde y el consejo estudiantil continuaba esperando fuera del despacho del director, quien no se había dignado a salir hasta ahora.
—El director realmente está poniendo a prueba nuestra paciencia— habló el secretario.
—Efectivamente, pero ahora se dará cuenta que el consejo estudiantil también puede ser muy persistente —afirmó el castaño.
—Pero tarde o temprano va a tener que darnos la cara, ya que esta es su única ruta de salida— comentó el muchacho de lentes.
A los pocos minutos, el director del colegio no tuvo más opción que dejarlos pasar.
—Buenas tardes, señor director— saludaron los chicos intentando fingir una sonrisa.
—Buenas tardes, consejo estudiantil. ¿Qué los trae por acá? —preguntó haciéndose el desentendido.
—Hemos venido a presentar un oficio con respecto al incidente del día sábado, el cual involucró a cuatro alumnos de tercero y cuarto año— explicó el secretario al colocar el sobre encima de la mesa —. Este es nuestro documento.
El hombre mayor y los menores intercambiaron una suspicaz mirada antes de que el director tomara el folder y lo abriera para leer la hoja que había dentro.
—Como verá, a través de este oficio el consejo estudiantil le pide formalmente una reconsideración del caso mencionado. Ya que no nos encontramos de acuerdo con las medidas tomadas por la directiva— expuso el castaño.
—¿Cuestionan a la directiva? ¿No creen que como miembros de la junta de dirigentes de Teiko somos lo suficientemente aptos para manejar esta escuela? ¿Por cuánto tiempo creen que hemos estado a cargo de Teiko? Por supuesto, desde antes de que alguno de ustedes llegara si quiera a este lugar. Y con toda la experiencia, estudios, y posicionamiento superior al de ustedes; ¿piensan que pueden refutarnos? ¿A quiénes creen que se dirigen, "niños"?
—Me pregunto si quiera si todos los miembros de la directiva de Teiko saben y están de acuerdo con esto, ¿o es solo usted atribuyéndose la decisión final?— cuestionó el secretario.
—¿Insinúa que miento? —levantó la vista hacia ellos al terminar de leer.
—Eso no podemos saberlo nosotros, pero en todo caso, y ya que el consejo estudiantil ha presentado este oficio ante usted. Esperamos del mismo modo una pronta respuesta por parte de la directiva— habló el presidente.
—Ya lo leí y ya los escuché, y mi respuesta es no— sentenció el mayor cerrando de nuevo el folder y dejándolo sobre el escritorio.
—Usted no es toda la junta directiva, señor director. Además necesitamos una respuesta escrita formalmente igual que nuestro oficio. No vamos a aceptar una negativa tan vaga como la que intenta darnos— refutó el castaño.
—Yo soy el representante de la directiva de este colegio por si lo han olvidado.
—Y nosotros somos los representantes del alumnado de Teiko, por si tampoco usted lo recuerda— comentó el vicepresidente.
—Los que parecen que han olvidado que por más que sean parte del consejo estudiantil continúan siendo simples alumnos, son ustedes. Así que dejen de hacerme perder más tiempo con esto.
—No seríamos simples alumnos si en nuestro lugar estuvieran Akashi, Midorima y Momoi, ¿cierto, señor director? Pero como solo somos nosotros entonces "lo hacemos perder su valioso tiempo".
—Estoy seguro que ellos serían mucho más razonables que todos ustedes. ¿Debería reconsiderar la estructura de los miembros del consejo estudiantil?
—¿Nos está amenazando?— cuestionó el presidente.
—Es solo una pequeña advertencia de mi parte, joven Kiyoshi. Y yo en su lugar consideraría más la beca deportiva que posee. Ya que incluso se le permitió faltar al club de atletismo por las actividades del consejo, pero parece que usted no valora lo suficiente ninguno de sus dos puestos.
—Maldito bas...
El muchacho de lentes estaba tan furioso e indignado que quería decirle un montón de cosas a ese viejo, pero tuvo que contenerse al ver al castaño extender un brazo frente suyo. Sabía que con eso le pedía que se detuviera, así que no tuvo más opción que morderse el labio inferior y callarse.
—Controle mejor su vocabulario, joven Hyuuga.
—...Disculpe al vicepresidente, pues se exaltó por obvias razones.
—Sus razones no son válidas para mí. Así que retírense de una vez.
—Nos retiraremos por ahora, pero no crea que no volveremos. Ya que su negativa no es válida para nosotros, estaremos esperando la verdadera respuesta por parte de la directiva— habló serio el castaño —. Con permiso.
Sin más los menores se retiraron, aunque Kiyoshi literalmente tuvo que llevarse del brazo a su novio. Ya que este no parecía querer moverse de su sitio. Una vez a solas el director miró el folder con desprecio y lo metió en el último cajón del escritorio sin la menor intención de sacarlo de allí luego.
—Eso es lo que pasa cuando se le da demasiados privilegios a un becado. Luego piensan que pueden oponerse a mí. Ilusos.
OOO
Los miembros del consejo estudiantil caminaban por los pasillos de la escuela hacia la salida.
—Jun, perdiste los estribos.
—¿Que los perdí? Si lo que quería era golpearlo, pero me aguanté. Es más ni lo terminé de insultar.
—Porque te detuve.
—Como sea, ¿qué haremos ahora? Ese tipo no va a hablar con la directiva, además de que insistirá en su respuesta.
—Entonces nosotros también insistiremos en nuestra postura. Regresaremos a su despacho las veces que sean necesarias y lo refutaremos hasta que se canse de nosotros.
—Eso está bien, pero... ¿No afectará eso a tu posición como capitán del club de atletismo, presidente estudiantil y becado?— comentó el secretario.
—No voy a huir ahora solo por sus amenazas, además el presidente estudiantil soy yo. Por lo tanto, la responsabilidad de defender a esos chicos es mía.
—Nuestra, idiota. Ya te hemos dicho que no vamos a dejarte solo con esto. ¿Cuántas veces quieres que lo repitamos eh, "señor presidente"?
—Lo sé, Jun.
—¿Qué pasará con los chicos encargados de multimedia? —interrogó Kasamatsu.
—Hay que llamarlos y decirles que vengan mañana. Buscaremos el modo de que asistan a clases.
—Eso será una afrenta directa al señor Yamada.
—Que lo tome como quiera. Él nos menosprecio primero, ahora verá lo que esos "niños" pueden hacer— sentenció el presidente.
—Bien, me encargaré de hablar con ellos, Teppei.
—También nos falta ver el tema de Kazunari Takao.
—Él puede seguir viniendo a clases hasta fin de mes. Buscaremos una solución mientras tanto.
—Sí— secundaron los demás.
—Y por último... Contáctenme con el subdirector, si el señor Yamada continúa negándose a hablar con la directiva, nosotros mismos los buscaremos. Y de ser necesario hablaremos con el propio dueño de Teiko. Pero no vamos a parar hasta haber agotado todas las opciones posibles... ¿Están conmigo?
—Ni si quiera lo preguntes, idiota.
—Ya que Hyuuga se encargará de contactar a los encargados de multimedia, yo me ocuparé de buscar al subdirector. ¿Eso responde a tu pregunta, cierto?
Kiyoshi sonrió al escucharlos.
—Gracias, chicos. Tengo a los mejores compañeros que podría tener.
—Eso ya lo dijiste, tonto.
—Bueno, yo los dejo aquí— se detuvo en su lugar y los demás lo imitaron —. Voy a pasarme por el club de música un momento a platicar con el profesor Masa.
—Te lo encargamos, Kasamatsu.
—Claro, nos vemos.
—Hasta mañana. Más tarde nos cuentas como te fue— se despidió el castaño.
—Chau, Kasamatsu. Recuerda escribirnos.
—Sí. Hasta luego.
Se dieron un apretón de manos y tomaron caminos diferentes. Una vez a solas Kiyoshi aprovechó para colgarse de su pareja, quien aunque al principio se quejó al final solo lo dejó ser.
OOO
Midorima no había logrado concentrarse en ningún momento por lo que el maestro a cargo lo mandó a casa un rato después de empezada la clase. Nadie dijo nada al respecto, aunque todos sabían a qué se debía, preferían no hablar acerca de sus compañeros. Pasado las cinco de la tarde las actividades del club terminaron y los escolares comenzaron a irse uno por uno. Kise se había sentido solo por la ausencia de sus dos mejores amigos, pero aun así se mantuvo tan entusiasmado como siempre y para suerte suya se encontró con su querido superior a la salida.
—¡Senpai!— corrió hacia él al verlo.
—Hey, Kise. ¿Cómo estuvo la clase?
—Bien, pero me sentí muy solito sin Takaocchi y sin ti.
Kasamatsu se sonrojó ligeramente al escucharlo, por lo que el rubio se le quedó viendo.
—¿Senpai?
—Uh— desvío la mirada—. Exagerado.
—Supongo que lo soy— sonrió despreocupadamente.
—Ah, como sea. ¿El profesor Masa aún está dentro, cierto?
—Sí, estaba acomodando unas cosas antes de irse.
—Bien, iré a hablar con él un momento. Así que quédate aquí hasta que regrese, ¿de acuerdo? Para ir por un café luego. Yo invito...
El más alto se sorprendió al escucharlo, pues era una de esas pocas veces en las que su amigo no solo no lo golpeaba ni lo insultaba sino que era bastante amable con él. Por supuesto no sabía que esto se debía a que Kasamatsu trataba de compensarlo por lo que aquel hizo por Takao. Pero aún sin tener la menor idea de esto, se sintió muy feliz por ello.
—¡Claro!— aceptó encantado y sonrió ampliamente —. Te esperaré~ Y de ahí iremos por chocolate~~
—Dije café, pero bueno da lo mismo. Ya vengo— se despidió momentáneamente e ingresó al salón del club.
Kise se quedó allí parado justo como le indicaron y se puso a jugar con el celular mientras esperaba, sin saber que alguien lo observaba no muy lejos de allí.
Aomine se había quedado un buen rato dando vueltas por los diferentes ambientes de ese enorme lugar sin ganas de ir a casa ni ver como Kuroko y Kagami se la pasaban de lo más felices juntos. Aunque en parte fue por eso que no quiso ir al patio donde esos dos solían practicar y se quedó en otro lado del colegio para luego pasarse por el club de música… ¿Pero por qué demonios había acabado yendo por allá? Y además de eso ahora no solo tenía que aceptar el hecho de que Kuroko estuviera intentando salir con otra persona, sino que también Kise había dejado de perseguirlo. ¿Y por qué eso parecía importarle tanto? ¿No se suponía que ese chico tan ruidoso solo era una especie de "amigo con derecho"? Entonces, ¿por qué de algún modo le molestaba el hecho de que ya no estuviera detrás de él y que además fuera tan amistoso con eso ese chico al que llamaba "senpai"? Cuando al único al que él debería de perseguir es a él… Se llevó una mano detrás de la cabeza y terminó de acercarse al susodicho.
—Oye, Kise…
El rubio dio tal brinco en su propio sitio al ser sorprendido por el moreno que por poco y tira el celular. ¿Por qué esa persona…?
—Aominecchi— hizo su mayor esfuerzo para mantener la compostura y no temblar como gelatina igual que la última vez.
—Uhm. ¿Por qué has estado evitándome?
¡¿Y lo preguntaba?! Este tipo en verdad no sabía lo que significaba la palabra "delicadeza", ¿no? A Kise no le quedó de otra más que disimular y aparentar normalidad.
—Yo no he estado evitándote para nada— comentó guardando el teléfono móvil en la mochila.
—En ese caso, vamos por allí.
El muchacho de cabellos rubios se quedó paralizado por un instante. ¿Qué intentaba decir con eso?
—¿A dónde?— fue lo único que atinó a preguntar.
—Tsk, solo ven— insistió a punto de perder la paciencia.
—Ahora no puedo, Aominecchi. Quedé de salir con alguien.
—¿Con el estúpido superior ese?
Kise lo miró confundido, pues no entendía ni su malestar ni a donde quería llegar con todo esto.
—No sé si insultas a senpai por tu fea costumbre de hablar mal todo el tiempo o porque estás de mal humor por algún motivo. Pero, por favor, no intentes hablar de Kasamatsucchi cuando ni si quiera lo conoces. Además senpai es realmente un buen chico y también es mi...
La poca paciencia del moreno se terminó al escucharlo hablar de ese tipo. Por lo que, actuando por impulso como siempre, se fue acercando a Kise hasta arrinconarlo contra la pared. Quien se paralizó por completo frente a esto. El rubio solo había retrocedido por pura inercia, pero ahora no podía escapar. ¿Qué estaba pasando?
—¿Qué estás...?
—¿Él es tu qué?— preguntó enojado.
Kise lo miró sin entender y aún confundido decidió contestar.
—Mi mejor amigo...
—¿Solo eso?
—No entiendo a dónde quieres llegar con esa pregunta...
Y como Aomine era tan malo hablando, además de un impulsivo de primera, en lugar de intentar explicarse solo lo besó. Aunque ni él mismo entendía por qué y era obvio que esto solo iba a acabar lastimando más al otro, quien sí lo amaba.
Recién cuando el beso terminó Kise reaccionó.
—¡Deja de jugar conmigo...! — le reclamó frustrado.
Pero el moreno no tenía la menor intención de dejarlo ir.
—¡Kise...!
—¡Tú solo...!
Antes de que pudiera terminar la frase, fue besado de nuevo, pero esta vez con más pasión lo que provocó que sus mejillas se tiñeran de un fuerte carmesí y que su respiración comenzara a agitarse. Además de nublarlo por completo, ya que aunque al principio tuvo un instante de lucidez, poco a poco fue perdiendo las fuerzas ante los besos y el roce de esa persona. ¿Por qué?
Pero no podía pensar correctamente en ese momento. Ni siquiera se dio cuenta cuando fue arrastrado hacia un salón vacío, en donde tiraron las mochilas a un lado y continuaron con las caricias apasionadas. Su cordura había perdido por segundo vez y todo lo que quería ahora era ser tocado y amado por esa persona. Aunque sabía que iba a arrepentirse de esto, pero ahora mismo su mente no razonaba para nada. Así que qué más daba…
—Aominecchi...
Pero en medio de sus jadeos y respiraciones agitadas se escuchó a lo lejos el sonido de un celular. Lo que le recordó a Kise que estaba olvidando algo importante...
—Senpai...
El morocho se fastidió de sobre manera al escucharlo. ¿Por qué tenía que nombrar a ese tipo justo ahora?
—Tsk, no lo menciones— enojado, apretó el miembro del rubio por sobre la ropa de este.
—¡Ah...! —exclamó mientras su cuerpo se inclinaba hacia adelante.
—El único que puede estar en tus pensamientos ahora soy yo, Kise— afirmó antes de lamer el cuello blanquecino de su compañero y escabullir una mano dentro de la ropa interior de este para poder tocarlo directamente.
El cuerpo del rubio se estremeció por completo al sentir el tacto de esa persona en él y los jadeos comenzaron a escucharse por todo el salón.
OOO
Se extrañó al no encontrarlo afuera del club como habían quedado. ¿Le habría pasado algo o...? Le envió un par de mensajes y luego lo llamó, pero por más que insistió nadie contestó. ¿Dónde demonios se puedo haber metido ese niño? Y sin decirle nada. Quizá no estaría muy lejos y solo se distrajo con alguien un momento. Kasamatsu lo pensó por un momento y comenzó a caminar hacia los salones cercanos. Sin imaginarse lo que estaba por suceder.
Continuará.
Nota de Autora:
Ok, soy una muy mala persona. Pero eso ya lo sé x'D –las fan del KiKasa y de Kasamatsu le miran mal- Bueno, nada está dicho todavía. Aunque sí de todas maneras todavía le queda mucho por sufrir a todos los personajes especialmente a Kasamatsu y a Kise :v -le pegan- Ya perdón… También me disculpo por la gran demora de esto, pues fueron como tres meses para poder tener este capi listo y eso que no lo pude terminar de corregir. Si ven fallas ortográficas o cualquier cosa mal escrita es por eso, pero es que quería darles el capi lo antes posible uwu Prometo terminar de revisarlo en estos días :D Y pues, seguiré demorando con los capis porque el trabajo ahorita me está consumiendo la vida ;w; Pero el pago es bueno así que aprovecharé en ahorrar xD Compréndanme uwu
¿Qué más? Ah, sí. Sé que dije que resolvería el caso AkaMidoTaka en este capi, pero de verdad no pude, así que seguro para el siguiente -dice- xD En compensación le seguí un poco al caso AoKiKasa que también va a estar bien corta venas, así que prepárense :v -le tiran cosas- Ay, pls, yo sé que les gusta sufrir conmigo para que luego las recompense xD -las que me leen de antes saben por qué lo digo-
Por otro lado, amo a Kise por sobre todas las cosas es tan lindo preocupándose de ese modo por Takao y waaaa tan idiota y masoquista también. Ay, mi bebé solo lo hago sufrir igual que a Kasa… ¡Pero a él también lo amo y sufro con el senpai! TwT En serio que sí, no soy tan desalmada como para no sentir lo mismo que mis personajes uwu
También no sé en qué momento hice a Akashi tan bitch, pero bueno entre él y Aho se hacen la competencia para el puesto del más malo maloso de la historia xD
¿A qué el consejo estudiantil es lo más?~ Los amo también a ellos 3
Por último, si quieren saber cómo se va desenlazando todo esto, sean pacientes y esperen el siguiente capi c: Y agreguen, voten y dejen comentarios lindos para animarme~
¡Muchas gracias por seguir esta historia! Nos vemos en el capítulo diez~~
