Capítulo 10: La melancolía de Teiko.
En cuanto el pelinegro comenzó a caminar hacia los salones cercanos, alguien llegó corriendo a toda velocidad hacia él y fue tal el impulso de esta persona al chocarlo que ambos acabaron cayendo al piso.
—¡Yukio!~ —saludó con descaro.
—¿A caso intentas matarme, Moriyama? —cuestionó fastidiado y de malhumor.
—No~ Solo quería asegurarme de que no escaparas.
—¿De ti? —Se sonrojó al ver lo cerca que estaban sus rostros y por inercia apartó la mirada—. Ojalá pudiera... —murmuró y empujó al otro para que se saliera de su encima— ¡Quítate, pesas, estúpido!
—¿Eh? —Lo escuchó y se puso a un lado al fin —¿Pero por qué habrías de huir de mí en primer lugar?
—¿Y lo preguntas? —cuestionó al levantarse— Como sea, me voy...
—¿A dónde? —se levantó en el acto y se puse frente a su mejor amigo.
Era como si realmente no quisiera dejarlo ir por nada del mundo. Y como Kasamatsu no entendía el porqué, se extrañó por ello, pero aun así se limitó en contestar.
—Quedé de salir con alguien...
—Oh... ¿Con Kise?
El chico de cejas gruesas se sonrojó al notar el tono que usó su compañero al hablar.
—No es lo que estás pensando... Solo es una salida de amigos... ¿Nosotros también salimos, no?
—Yo no he dicho nada, tú te estás dando por aludido solito. Pero supongo que es normal cuando se está enamorado... —lo molestó a propósito.
—¡Cállate, estúpido! —le dio un golpe en el pecho— ¡Por supuesto que esto no es amor!
—Ouch... —se sobó la zona golpeada y tomó cierta distancia antes de agregar lo siguiente —Todos los tsundere dicen lo mismo~
Kasamatsu se alistó para patearlo con fuerza por lo que el otro se apresuró en hablar antes de ser brutalmente golpeado.
—¡Perdón, perdón! ¡Solo bromeaba, Yukio!
Pero a pesar de sus disculpas, igual fue pateado.
—Ayyyy —Por poco y acabó de nuevo en el piso, pero logró reincorporarse unos segundos después— Cuanta agresividad... Nunca vas a conseguir novia así, o novio que vendría a ser lo mismo...
—¿No aprecias tu vida, verdad?
—¡Que solo estoy bromeando, hombre! No tienes nada de tolerancia, eh.
—Ya deja de hacerme perder el tiempo con tus tonterías —Se dispuso a irse, pero fue interceptado nuevamente por su amigo.
—Yukio, vamos al cine, tengo pases 2x1~ —Sonrió con despreocupación mientras mostraba los tickets.
—¿No acabo de decirte que ya tengo planes?
—Sí, pero no veo a Kise por ningún lado. ¿No se habrá ido ya?
—Pero yo le dije que me esperara afuera del club un momento, aunque cuando salí ya no estaba...
—¿Uh, lo llamaste?
—Sí, pero no contesta mis llamadas ni mensajes...
—Seguro se distrajo con alguien más y se fue por allí. Ya sabes como es de coqueto y distraído. Puede que se encontrara con alguien y se lo llevaran a otro lado...
—Supongo que sí.
—¿Y por qué vas a esperarlo entonces? ¿No ves que ya se fue y te plantó?
—Pero...
—¿Realmente tú lo-? —Pero antes de que pudiera terminar con la frase fue interrumpido por un golpe de parte del otro—. Hey... —se quejó.
Kasamatsu lo miró mal y se giró para comenzar a caminar hacia la salida, por lo que el más alto lo miró confundido.
—¿Yukio?
—¡Apúrate! —Volteó para mirarlo con el ceño fruncido y un ligero rubor en las mejillas— ¿No eras tú el que quería ir al cine en primer lugar?
Moriyama se sorprendió al escucharlo y no pudo evitar sonreír ante la respuesta de su querido compañero. Los tsundere también tenían un lado lindo, aunque eso él ya lo sabía bastante bien. No por nada habían sido amigos por casi seis años.
—¿Vas a venir o qué, ah?
—¡Ya voy!~ —Sin más corrió hasta el otro aún sonriendo.
—Deja de sonreír como retrasado, que me da escalofríos.
—Ja, ja, ja... Tan malo. Aunque solo estoy aliviado por esto... —murmuró como si pensara en voz alta.
—¿Ah?
—Nada, nada. ¿Entonces qué vemos?
—Revisemos la cartelera para poder decidir —sacó el teléfono móvil y abrió el aplicativo del cine al que se dirigían —Pero tú invitas, ¿no?
—Sí, sí. Esta vez me toca a mí.
—Gracias...
El muchacho solo sonrió como respuesta. Igual ellos siempre se turnaban los pagos de las salidas, así que no le importaba pagar esta vez. Además...
«Si mis sospechas son ciertas y tú a Kise... Es por eso que yo tenía que sacarte de allí como sea y menos mal lo logré. Porque si en ese momento yo no te hubiera detenido, entonces tú... ¿Estarías llorando justo ahora, verdad? Y yo no quería eso después de todo...»
Por alguna razón no le agradaba el hecho de tener que ver a su mejor amigo con el corazón roto. Si pudiera golpearía a Kise para que dejara de ser tan despistado, pero como sabía que no debía meterse en un asunto tan delicado, solo se mantenía al margen.
«Al final lo único que puedo hacer por ti es esto, Yukio».
—¿En qué tanto piensas, ah?
—Nada, nada. Veamos la cartelera entonces~ —Se acercó para mirar la pantalla del teléfono móvil de su compañero.
—Es lo que te venía diciendo.
Moriyama sonrió y continuaron caminando mientras veían las opciones que tenían para ver y se dirigían hacia el centro comercial en donde se encontraba el cine. Kasamatsu aún estaba preocupado por la supuesta desaparición del rubio, pero por un momento, aunque solo fuera por un momento quería olvidarse de todo.
«Gracias por haber llegado, Moriyama...»
Por supuesto nunca lo diría en voz alta.
Takao estaba echado de lado en la cama mientras pensaba en los recientes sucesos... Pensar que hasta el día viernes o incluso hasta el sábado antes del mediodía todo era perfecto. Y ahora ya no quedaba nada de ello, ni si quiera Shin-chan... Las lágrimas volvieron a desbordarse por sus mejillas al recordar las palabras de aquella persona.
"Estoy diciendo que lo mejor es que terminemos".
"Lo siento, yo… No quiero intentarlo más".
¿Cómo es que fue capaz de rendirse con tanta facilidad? Así sin más... ¿Es que acaso significó tan poco para él como para ser desechado de ese modo? Después de todo lo que habían pasado juntos desde que se conocieron hace más de dos años atrás...
Se vieron por primera vez durante la formación del primer día de clases, ya que estaban en el mismo salón. Midorima llevaba consigo un peculiar peluche de mapache a plena vista de todos, lo que le provocó mucha gracia al pelinegro. Los demás simplemente ya estaban acostumbrados a los objetos de la suerte del joven supersticioso.
Pero fue durante la prueba para el club de Música, que a Midorima le encargaron tocar la melodía para que los postulantes cantasen. Todos estaban uniformados y el de lentes traía su amuleto de la suerte con él, esta vez se trataba de un abanico de colores. A Takao le seguía pareciendo alguien raro por andar con objetos extraños siempre, mas no le dio tanta importancia en ese momento. Hasta que el excéntrico chico de gafas comenzó a tocar el piano cautivando con su bella melodía a todos; incluyendo al pelinegro, quien no pudo quitarle los ojos de encima desde entonces.
Cuando llegó el turno de Takao, este agradó al jurado con su canto, así que fue aceptado con facilidad en el club de música. Pero como al terminar la prueba se retiraban, no pudo quedarse a esperar al pródigo del piano. Sin embargo ahora que sus caminos se habían cruzado era más que seguro que volverían a verse. Un encuentro casual, coincidencia o destino, solo luego de mucho lo descubrirían, lo mucho que llegarían a necesitarse. Incluso aunque Takao dudara de ello en el presente.
«Quizá nunca me quisiste tanto como yo a ti... ¿Es por eso que nunca respondiste a mis "te quiero", verdad? Porque tú, Shin-chan... ¿Qué fui para ti?».
Pero la única persona que podía responder a ello no se encontraba más a su lado. Takao se encogió intentando abrazarse a sus piernas y trató de dormir. Por ahora era todo lo que podía hacer para despejarse. Después de todo, la ruptura con su novio no era el único problema que tenía en la actualidad. Solo le quedaba una semana en Teiko y tenía que pensar bien en lo que haría al respecto. Elegir una nueva escuela, postular a otra beca, regresar a Shutoku, vengarse de Akashi... Suspiró y cerró los ojos.
Midorima se encontraba sentado en la cama y abrazado a sus piernas. Tenía la mirada perdida y aunque se suponía que intentaba mantenerse cuerdo, su mente, la muy traicionera, se encaprichaba en recordarle los momentos que habían pasado juntos desde que se conocieron.
Aunque lo vio por primera vez durante la prueba para el club de música, no se percató de él hasta su encuentro del día siguiente en el salón de clases. Takao se aseguró de sentarse al lado de ese peculiar muchacho.
—¡Hola!
—¿Hola?
—No sé si te acuerdes de mí, pero ayer estuve en la prueba para los nuevos miembros del club de música, en la que tú estuviste tocando las melodías para los que cantaban. ¡Y déjame decirte que estuviste genial ayer! Tu nombre era Shintarou, ¿verdad?
—Shintarou Midorima...
—¡Yo soy Kazunari Takao, mucho gusto!
—Igualmente.
—Sabes, al principio pensé que eras un poco extraño por esas cosas que paras cargando siempre. Pero si es tu objeto de la suerte o lo que sea, "me agradas". Y es que cuando comenzaste a tocar realmente fue maravilloso. ¡Quedé tan cautivado!
—Uh, gracias...
—Así que lo he decidido.
—¿Qué cosa?
—Yo cantaré para ti~
—¿Disculpa?
—Sí, yo quiero ser quien le dé la voz a tus canciones~
—...Eso dependerá de los responsables del club en todo caso.
—Lo sé, lo sé. ¡Pero me esforzaré por ello! —exclamó con una gran sonrisa.
Diciendo de buenas a primeras ese tipo de cosas, ¿qué pasaba con él?
«Que chico más extraño».
Midorima no lo entendía, pero trató de no darle tanta importancia. Sin saber que luego de eso el pequeño muchacho lo seguiría a todos lados. Ocupando incluso el asiento libre que dejó Akashi solo unos días atrás. Y no solo eso, si no que de algún modo lograron hacerse los mejores amigos y más.
Las lágrimas caían sin control por las mejillas del muchacho de cabello verde, quien todo lo que pudo hacer fue abrazarse con más fuerza a sus propias piernas. De todos modos sabía que hiciera lo que hiciera nada sería capaz de detener su llanto. Porque esa persona ya no estaba a su lado, porque él mismo lo había dejado ir... ¿Se arrepentiría de ello en algún momento? Quizá cuando los recuerdos terminen de destrozarlo. Y quizá entonces sería demasiado tarde.
Ese día Aomine se largó sin decir absolutamente nada, ni si quiera el ridículo "nos vemos" de la última vez. Nada de nada. Simplemente dejó al rubio solo en ese frío lugar de nuevo. En medio del amargo llanto Kise comenzó a reír al ser consciente de su propia estupidez.
—Ja, ja, ja... Sabía que esto pasaría... Que todo lo que le importaba a ese tipo era terminar y ya... Yo solo soy la perra al que a ese imbécil le es más fácil usar... —Se llevó las manos a la cabeza al reprocharse a el mismo—. Ryouta eres tan estúpido... ¡Tan idiota...!
Se hizo hacia atrás usando la pared como soporte para su espalda y al no lograr calmarse bajó las manos y continuó llorando. Sus sollozos eran lo único que hacían eco en ese vacío y triste lugar.
Estaban por dar las ocho de la noche y Kasamatsu no lograba quedarse quieto en su sitio. Necesitaba saber que había pasado con ese descuidado rubio. Seguro se había metido en problemas como siempre... Sin poder aguantar más revisó el celular con disimulo y divisó una notificación. Tenía un mensaje de ese niño. Aunque solo eran dos palabras...
"Lo lamento..."
¿Se disculpaba solo por plantarlo de ese modo o por alguna otra razón? ¿Por qué usar los puntos suspensivos? Lo conocía lo suficiente como para saber que las cosas no andaban bien. Se apresuró en responder y le preguntó qué había pasado, mas no obtuvo ninguna respuesta luego, si no que fue dejado en "visto". Kasamatsu hizo una mueca de desagrado y guardó el celular. ¿Qué podía hacer él si Kise no explicaba con claridad lo que le pasaba? Nada... Aunque no hacer nada también lo frustraba.
«Maldición...».
Ni si quiera podía prestar atención a la película. A pesar de que Moriyama lo había invitado esta vez. Suspiró y trató de calmarse.
Al término de la función caminaron juntos por los pasillos del centro comercial. Moriyama notó con facilidad la ansiedad de su compañero, por lo que decidió hablar.
—¿Qué sucede? Has estado inquieto todo el tiempo, ni le prestaste atención a la película.
—Es que... Lo siento.
—No te disculpes, solo dime que pasa.
Kasamatsu dudó y el otro lo entendió al instante.
—¿Estás preocupado por Kise, verdad?
El más bajito se sorprendió al ser descubierto y solo asintió con la cabeza en afirmación.
—En ese caso, ¿no será mejor llamarlo?
—...Tienes razón. Ahora vengo.
El muchacho se alejó un poco para hacer la llamada mientras su amigo lo esperaba.
—Senpai...
—¿Qué fue lo que pasó?
—Yo...
Mas todo lo que escuchó después fueron los sollozos del menor.
—¿Dónde estás? ¿Estás bien?
Al no obtener ninguna respuesta se exasperó.
—¡Contesta, demonios! ¡Al menos dime dónde estás...!
—...La escuela...
—¿Has estado en Teiko todo este tiempo?
—Sí...
—¿Qué rayos hacías?
Pero no hubo respuesta de nuevo, por lo que Kasamatsu lo pensó por unos segundos y volvió a hablar.
—Ah, solo quédate allí. Voy para allá.
—Uh...
Finalizó la llamada y regresó donde su mejor amigo. ¿Ahora cómo se lo explicaría? Pero mientras se agobiaba mentalmente pensando en qué decir, Moriyama lo entendió todo con solo ver la expresión en su rostro. Para el más alto era muy fácil leerlo.
—Moriyama...
—No digas nada —interrumpió y palmeo el hombro de su amigo —Ve con él. Kise está esperando, ¿no?
—Sí.. Gracias. —se dio la vuelta para retirarse—. La próxima vez yo invito. Nos vemos mañana.
—Claro. Hasta mañana, Yukio. Suerte.
Sin más el muchacho bajito se fue y dejó al otro solo en el centro comercial. Moriyama lo vio alejarse hasta perderlo de vista. Siendo capaz de correr de ese modo por ese niño. De algún modo le tenía envidia a Kise.
—Supongo que debería de invitar a salir a Yoriko después de todo...
Suspiró y se dirigió a casa.
Kise le dio el alcance al superior afuera de Teiko, ya que a esas horas no dejaban entrar a nadie. Al verlo notó la respiración agitada de su compañero.
—Senpai... Hiciste el camino corriendo hasta aquí... Yo... —Contuvo las lágrimas— Gracias...
—Eso es lo de menos. Dime, ¿qué fue lo que pasó?
—...Nada importante —. Fingió una pequeña sonrisa para disimular—. Lamento haberte preocupado y hecho correr de ese modo solo por mis tonterías... Pero ya estoy bien, senpai. Incluso podríamos ir a tomar algo como querías...
Kasamatsu se le quedó mirando con desagrado. ¿A quién creía este idiota que trataba de engañar?
—Mentiroso —sentenció enojado —. Aún puedo ver los rastros de lágrimas en tus mejillas y ni hablar de tu sonrisa forzada.
Kise agachó la mirada al saberse descubierto. Sabía que sería imposible engañarlo a él e incluso así lo intentó.
—¿Cómo te atreves a tratar de engañarme y después decir que soy tu mejor amigo?
—¡...Eres mi mejor amigo...!
—¡Entonces no me mientas ni me ocultes nada!
—Yo solo no quería causarte más problemas...
—Me causas problemas cuando me mientes, no diciéndome la verdad.
—Senpai... —Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero se esforzó por retenerlas.
Kasamatsu suavizó la mirada al verlo de ese modo y se acercó despacio a él. Aunque no sabía qué podría haberle pasado, seguro estaba relacionado con el tema de aquella persona que le gustaba al rubio. Verlo de ese modo por culpa de otro chico lo molestaba. Mas no podía hacer nada al respecto. Nada más que consolarlo, por lo que lo abrazó con ternura. Con todos los sentimientos que llevaba por dentro y que no era capaz de expresar en palabras sino en gestos como este.
—Kise... Si quieres decir lo que sea, hazlo. Te escucharé hasta el final. Pero si al contrario no quieres decir nada, está bien también. Solo no finjas ni te contengas más, por favor... Vine hasta aquí justamente para asegurarme de que no te lastimes más y para que tuvieras a alguien en quien apoyarte... Porque...soy tu mejor amigo...
El más alto se conmovió tanto al escucharlo que al instante las lágrimas comenzaron a desbordarse sin control por sus mejillas. No importaba que tan bueno fuera fingiendo frente a los demás, cuando se trataba de Kasamatsu solo podía ser él mismo sin ningún tipo de restricción. Tan delicado y frágil como solo su mejor amigo podía verlo.
El silencio reinó luego de eso, no había nada más que decir. Kise simplemente lloró todo lo que tenía que llorar en los brazos del superior. Quien lo consoló todo el tiempo.
«Si tan solo pudiera hacer que dejaras de llorar...»
Rato después se sentaron en una banca cercana a esperar a que el rubio se repusiera un poco.
—Es difícil abrazarte cuando eres tan alto, ¿sabes?
—Lo siento...
—No te disculpes... Solo bromeaba— suspiró y posó una mano sobre la cabeza del otro —¿Estás mejor ahora?
—Sí... Gracias por venir por mí...
—Si estás en problemas se supone que venga, ¿no? —Desvió la mirada —. Ya que eres mi estúpido y querido, kouhai...
Kise se sorprendió al escucharlo y giró a verlo, al hacerlo notó el rubor en las mejillas del más bajito. Siendo incluso capaz de decirle eso. ¿Qué tan valioso era para esta persona?
—Gracias, muchas gracias...
Al verlo lagrimear de nuevo, acarició el cabello del rubio con suavidad ayudándolo con esto a calmarse. Kise se limpió el rostro lo mejor que pudo y se puso de pie.
—Es tarde, no quisiera que tus padres se preocupen.
—¿Y qué hay de los tuyos?
—Les avisé que llegaría tarde.
—Yo igual, pero supongo que tienes razón. Es hora de volver, mañana hay escuela temprano. Y tenemos muchos asuntos que resolver por el tema de Takao y los muchachos de multimedia...
—Si puedo ayudar en algo, por favor, dímelo.
Kasamatsu lo miró, hace solo unos minutos el más alto estaba llorando como niño, mientras que ahora era capaz de ofrecer su ayuda con tanta determinación.
—De acuerdo... Creo que será de mucha ayuda tener un apoyo extra. Así que déjame coordinar bien con los demás del Consejo y te escribo más tarde, ¿si?
—Claro.
—Ahora vayamos a casa. Pero te acompañaré primero a la tuya.
—¿Eh? No, no es necesario...
Mas ignorando lo que acababan de decirle, el pelinegro comenzó a caminar en dirección a la residencia de los Kise. Y al notar que no le seguían se giró hacia el menor.
—¡Apúrate!
—¡S-Sí!
Sin más siguió a Kasamatsu e hicieron el camino a casa del rubio, juntos. La noche era fría, pero la compañía la hacía más cálida.
«Gracias, senpai...»
Los miembros del consejo estudiantil junto a los muchachos de multimedia y Kise se reunieron antes de la hora de entrada a clases para llevar a cabo el plan ideado la noche anterior.
—¡Déjenmelo a mí, será pan comido burlar al portero!~ —aseguró un confiado rubio.
—¿Y si no funciona que hacemos?— cuestionó el secretario.
—Pero que poca fe me tienes, senpai. Por supuesto que funcionara. Nadie mejor que yo para llamar la atención de otros, mi belleza por si sola ya capta la atención de los demás~
—Solo llamas la atención por lo ruidoso que eres.
—Eh, que malo. A pesar de que anoche fuiste tan amable conmigo... Incluso acariciaste mi cabeza con ternura...
Silencio. Todos intentaron entender el significado de las palabras de Kise. ¿A caso ellos...? Los chicos de multimedia desviaron la mirada sonrojados.
Y sin que nadie se lo esperara, comenzaron a escucharse sonidos de golpes. Era Kasamatsu pateando al rubio.
—¡Au, senpai, duele!
Pero sus quejidos solo hicieron que el resto se sintiera más incómodo por ello. Excepto Kiyoshi, él parecía divertirse con la escena, ya que sonreía de oreja a oreja. A diferencia de Hyuuga, quien intentaba controlarse para no seguir a su compañero y ponerse violento también. Aunque ganas no le faltaban, en especial por la chillona y desesperante voz de ese muchacho. ¿A dónde se fue toda la seriedad del asunto?
—¡Senpai, por favor, para! —Pidió en medio de sus lloriqueos.
—¡Tú deja de andar diciendo cosas que pueden ser malinterpretadas, tsk!
En cuanto Kasamatsu dejó de golpearlo, el rubio dejó de cubrirse y se levantó despacio del suelo.
—No era necesaria tanta agresividad are...
—Fue tu culpa.
—Yo solo dije...
—¡Cállate!
Recién al hacerse silencio de nuevo, el secretario del consejo se percató de que los demás los estaban mirando por lo que se sonrojó ligeramente.
—Cof, cof... —Fingió una tos y tomó la palabra—. Vamos antes de que se haga tarde.
—Sí. —Secundaron los demás y se encaminaron hacia la escuela de Teiko.
Al llegar a Teiko se unieron a la fila para ingresar, Kise primero, luego Kasamatsu, Kiyoshi, los chicos de multimedia y por ultimo Hyuuga. Una vez que el rubio estuvo frente al portero comenzó con el teatro.
—¿Por qué todo me da vueltas? Ay, me siento mareado... —Hizo como si perdiera el equilibrio y su compañero lo sostuvo.
—¡¿Kise...?!
Al ver lo ocurrido todos comenzaron a murmurar y a amontonarse alrededor, incluyendo al portero quien, preocupado, dejó su puesto para acercarse a los muchachos.
—¿Estás bien? ¿Qué te ocurre, niño?
—Todo se ve negro... ¡Ay, no quiero morir!
Kiyoshi y Hyuuga aprovecharon el momento de distracción para cubrir y hacer pasar a los tres menores por el portón. Mientras Kise seguía con su actuación y las fans del mismo hacían incluso más alboroto.
—¡Me siento tan débil...!
—¡¿Cariño, que tienes?!
—¡Ay, que no sea nada grave, por favor!
—¡Llamen a una ambulancia!
—¡¿Qué nadie es médico aquí?!
—Señoritas...
—¡¿Y usted no piensa hacer nada?!
—Pienso hacerlo, pero no puedo si se amontonan y gritan tanto. Así que, por favor, circulen de una vez...
—¡Pero nosotras amamos a Kise!
—¡Dejen de hacerme perder el tiempo y quítense! ¡¿No ven que el chico está mal?! ¡Apártense de una vez!
Recién entonces las muchachas se hicieron a un lado y el hombre mayor al fin pudo llegar hasta el rubio.
—¿Te duele algo? ¿Puedes respirar bien?
—¡Señor portero, me duele todo! Y la cabeza me da vueltas...
—Rápido, hay que llevarte al tópico antes de que empeores...
Pero cuando trató de tomarlo en manos, Kasamatsu no lo dejó. Casi por acto reflejo sujetó con rapidez la cintura del rubio y lo alejó del hombre mayor.
—Yo lo llevaré... —Fue todo lo que pudo decir.
El portero lo miró sin entender, puesto que no sabía a qué se debía esa repentina actitud por parte del secretario del consejo.
—Será más rápido si...
—Incluso si Kise se desmaya o aunque mi propia vida estuviera en juego, lo llevaría hasta la enfermería sin importar que —aseguró con tanta determinación que ni el portero pudo dudar de él.
—Asegúrate de informar acerca de esto.
—Sí.
Nadie dijo más al respecto y el pelinegro se llevó a Kise consigo.
—¡No aprovechen esto para entrar sin permiso y vuelvan a hacer la cola!
Pero era tarde para esta advertencia, Kiyoshi y los demás ya estaban dentro de Teiko. E incluso los chicos suspendidos se dirigían hacia sus respectivos salones. El plan había sido un éxito al menos por el día de hoy.
Kasamatsu y Kise se detuvieron un momento junto a los otros dos. Quienes miraban con suspicacia el modo en el que su compañero sujetaba de la cintura al otro.
—¿Qué? —preguntó el bajito sin entender.
—Nada. —Intentaron hacerse los desentendidos.
Pero el propio y despistado rubio se encargó de decirlo todo.
—¡Senpai sonó tan varonil hace un momento! Si fuera una chica definitivamente...
—¡Cállate, idiota! —se quejó sonrojado —Echaras todo a perder...
—No preocupar, iré a la enfermería para que sea más convincente.
—¿Serás capaz de convencer a la doctora con tu actuación? —cuestionó el vicepresidente.
—Mi actuación y mi belleza serán suficientes para lograrlo~ Con mi encanto soy capaz de seducir a quien sea~~
Kasamatsu lo soltó y lo tiró al piso al escucharlo. Quizá lo que decía ese idiota era hasta cierto, pero de algún modo le fastidiaba el hecho de que lo presumiera tanto.
—Waaa, ¿senpai por qué me maltratas?
—¿Y lo preguntas? ¿Por qué no eres normal?
—Pero si el coqueteo casual y amistoso es completamente normal... —Recibió un golpe por decir esto.
—¡¿Desde cuándo eso es normal?!
—¡Ay, senpai, dolió!
La pareja del consejo los observaba de diferente forma, Kiyoshi de lo más divertido y Hyuuga conteniendo las ganas de golpearlos.
—Oigan van a llamar la atención, idiotas... —se quejó el de lentes.
—Kasamatsu, me pregunto si Kise es así de ruidoso "siempre"... Ya sabes —comentó el castaño con una sonrisa pícara.
Y si antes Hyuuga quería golpear al par, ahora a quien quería asesinar era a su propio novio. ¡¿Qué clase de comentario era ese?! Sin contenerse más le dio un buen golpe en la cabeza.
—Au—. Se sobó adolorido—. ¿Por qué la agresión, amor? Yo solo hice un comentario...
—¡¿Y a ti qué carajos te importa eso, ah?!
—Pero no lo decía por mí si no por nuestro amigo Kasamatsu...
—¡Eso tampoco debería de importarte, tsk!
Kise se levantó del suelo como si nada y sin prestarle atención a lo dicho por el mayor, a diferencia de Kasamatsu quien no había podido evitar tener "malos pensamientos" al respecto. Como imaginarse al rubio sonrojado y jadeando...
—¿Senpai? —Lo miró sin entender.
La imagen de Kise agitado y sin ropa se esfumó al escuchar al real, y en ese momento Kasamatsu quiso morirse.
—¡V-Vamos de una vez! —exclamó sonrojado a más no poder, pero intentando mantener la compostura.
El rubio no entendió del todo lo que pasaba, pero hizo caso y comenzó a caminar hacia la enfermería. Su mejor amigo lo siguió para seguir con el plan mientras internamente trataba de calmarse. Y la parejita del consejo solo los vio alejarse.
—¿Ves lo que ocasionas, estúpido?
—Él que quiso imaginarlo.
—¿Y tú no?
—Claro que no, el único de mis fantasías eres tú, amor~ —Lo abrazó —. Así que no te pongas celoso, ¿si?
—Imbécil —. Se quejó, pero se dejó hacer —...Kasamatsu...
—Está tan perdido por Kise como yo por ti.
—También lo notaste.
—Si no no lo hubiese molestado de ese modo.
—¿Qué piensas de Kise? Él parece que solo lo ve como amigo...
—Eso creo también, pero quien sabe~ No podemos asegurar nada aún.
Kiyoshi le dio un pequeño beso en la mejilla y sin más se fueron a clases.
Minutos después de todo el alboroto con respecto a Kise, Momoi llegó junto a su amigo de la infancia, quien se quejaba por venir temprano a la escuela.
—¿Por qué siempre tengo que venir a la escuela contigo?
—Porque si no voy por ti seguro y faltas. Eres un vago de primera Dai-chan.
—¿Y qué con eso? —preguntó restándole importancia.
—En verdad eres un caso perdido. ¿Ves por qué debo de estar detrás de ti todo el tiempo? Porque si no lo hago te acabas metiendo en problemas siempre...
Una de las amigas de Momoi llegó corriendo donde ellos.
—¡Satsu, es horrible, horrible!
—¿Qué es tan horrible, Mary? —preguntó alarmada.
—¡Es Kise!
Aomine que estaba por seguir su camino dejando atrás a las chicas, se detuvo por inercia al escuchar ese nombre y se quedó solamente para escuchar el resto de la historia. Aunque se hacia el desentendido mirando a otro lado y fingiendo que no prestaba atención.
¿Qué podría haberle pasado al rubio?
—¿Qué pasó con Ki-chan?!
—¡Dicen que se desmayó mientras hacía la cola para ingresar al colegio!
—¡¿Qué?! —Intentó mantener la calma—. ¿Y qué pasó con él? ¿Dónde está ahora?
—En la enfermería por lo que sé, Kasamatsu estaba a su lado, así que se lo llevó para allá.
—Tsk... —Se escuchó un pequeño gruñido de la nada.
Las muchachas giraron a ver al más alto, pero este continuó haciéndose el desentendido, por lo que decidieron ignorarlo.
—No creo que nos dé tiempo para ir a verlo ahora, pero en el primer receso vayamos.
—Sí—. Asintió su amiga.
Sin esperar más Aomine retomó el camino hacia el salón de clases y no porque estuviera interesado en ellas, sino porque quería huir como siempre.
—¡Dai-chan, tú también ven con nosotras a ver a Ki-chan luego! —exclamó la muchacha al verlo irse, pero no obtuvo respuesta, por lo que suspiró—. Ah... Es un caso perdido.
—¿Aomine? Y eso que pensaba que ellos eran amigos.
—Y lo son, pero a ese cabeza dura le gusta hacerse el desinteresado todo el tiempo...
—Ya veo.
Aomine simplemente no tuvo ganas de ir a clases durante las primeras horas y acabó durmiendo en la azotea como de costumbre. Aunque cierto tema le estuvo dando vueltas en la cabeza todo el rato... ¿Qué sería lo que le habría pasado a Kise? ¿Enfermó de repente? Además el día de ayer...
Despertó sin querer antes de que acabara el primer curso y miró la hora en el celular. Las 9:30, faltaba solo media hora para el primer recreo. Dudó por un momento, pero terminó por levantarse y rascarse la nuca. Sabía que si no lo hacia la idea lo seguiría persiguiendo todo el día. Hizo una mueca y caminó hacia las escaleras.
—Él está dormido justo ahora. Prometí despertarlo durante el primer receso para revisarlo de nuevo y darlo de alta.
—Ya veo.
—Si quieres verlo puedes regresar en un rato cuando esté despierto.
—No, está bien así, solo quería saber que era lo que tenía.
—Como te dije solo le pasó aire al dormir, después de descansar y tomar el antiinflamatorio debería de estar mejor. Aunque tendrá que estar con pastillas hasta mañana, pero en un par de días debería de estarle pasando todo.
—Uh, ya. Como solo era eso, me voy, gracias. —Metió las manos a los bolsillos y le dio la espalda a la mujer mayor. —Más bien no le mencione que vine. —Y sin más se fue.
La doctora solo lo vio alejarse. ¿Estarían peleados? ¿O por qué ese chico vendría a preguntar por Kise y al final diría eso?
—Bueno.
Sin darle tanta importancia se volvió hacia dentro y cerró la puerta tras ella.
Y aunque el muchacho de cabellos rubios se encontrara dormido y no supiera nada sobre la supuesta visita del otro. Aun así, su caprichosa mente lo hizo soñar con el pasado... Con la época en la que esa persona lo trataba de un modo completamente diferente al de ahora...
Cuando Kise llegó a la escuela era tímido y no hablaba mucho con los demás. Por lo que no tenía amigos a parte del senpai que lo ayudaba a practicar, aunque tampoco estaba seguro de poder llamarlo así, ya que su trato era netamente con respecto al club de música. Ser nuevo en segundo de secundaria resultó ser más difícil de lo que ya creía. Pues ya todos se conocían entre ellos y él era el único extraño del lugar. Eso solía deprimirlo al principio, en especial porque los chicos parecían odiarlo por haber captado la atención de las muchachas desde el primer día y por ser hijo de actores con origen humilde que habían salido adelante solos.
Kise caminaba por los pasillos rumbo al club y a mitad de camino se encontró con un pequeño grupo de chicos, quienes interrumpieron su plática solo para mirarlo mal. Aunque Kise lo notó lo único que hizo fue ignorarlos y seguir con su camino, lo que provocó que los otros comenzaran a hablar entre ellos al verlo pasar.
—"Es un recién llegado, pero ya se cree dueño de Teiko".
—Y todo por qué esas huecas andan como perritas detrás de él.
—Es solo por su cara bonita, su apariencia parece ser lo único bueno que tiene.
Pero como no obtuvieron respuesta continuaron.
—No te creas tanto solo por ser hijo de los Kaijou. Mi familia tiene mucho más dinero que la tuya y nosotros si somos personas decentes. No como tus padres que han estado envueltos en escándalos de la farándula local.
—Aquí solo deberían de venir los hijos de familias respetables, como nosotros, y no los de actores de quinta como tú.
El rubio se detuvo unos segundos por lo que los otros esperaron en silencio para ver qué diría, pero Kise simplemente respiró profundo y continuó su trayecto. Detestaba que mencionaran a sus padres para hablar mal de él, mas sabía que no ganaba nada discutiendo con tipos así. Era mejor pasarlo por alto esta vez.
Pero lo peor de todo no eran ellos, sino que sin querer o incluso imaginárselo, de entre todos esos muchachos se ganó el odio de uno en especial. El hijo rebelde de una familia de empresarios que no tenían tiempo más que para sus negocios. Razón por la que el heredero de los Haizaki se crió prácticamente solo y haciendo siempre lo que le viniera en gana, como ese día...
A la salida del club de música Kise se quedó un rato más para ensayar por su cuenta, ya que aún no era lo suficientemente bueno como los superiores. Y lo que él más quería era poder ser tan apto y confiable como para que el profesor Masa pudiera elegirlo para salir en una alguna actuación. Esa era la meta para muchos y por supuesto también para él. Quería ganarse su lugar en el club de música y en la escuela de Teiko, y se esforzaría todo lo que fuera necesario para ello. Así que sin darse cuenta se hizo de noche. Por lo que se apresuró en salir, pero se encontró con quien menos deseaba en los pasillos.
—Oh, la princesa aún estaba aquí.
Kise frunció el ceño fastidiado, odiaba ser molestado por su apariencia. ¿A caso era su culpa ser tan bello? Intentando ignorarlo siguió con su camino hacia la salida, mas no lo dejaron pasar.
—Hazte a un lado, idiota. Quiero irme —exigió sin conseguir nada.
—¿A la princesita no le gusta mi compañía? —interrogó tomándolo de la muñeca—. Pues, yo haré que te agrade.
—¡Suéltame ya! ¡Te dije que quiero irme, Haizaki! —Trató de soltarse, pero el otro muchacho parecía increíblemente fuerte el día de hoy. ¿A caso...? —Hueles horrible... ¡¿Has fumado porquerías, verdad?!
—Tsk, haciendo escándalo tan pronto. Todavía no empieza lo bueno como para grites tanto, cariño.
Sin más se lo llevó a rastras hasta un salón cercano que estaba vacío, en donde lo tiró contra la pared y comenzó a besarlo. Lo que le provocó tanto asco al rubio que hizo todo lo posible por cortar la acción y luego de tanto forcejeo lo único que pareció dar resultado fue morderlo. Un delgado hilo rojo comenzó a escurrirse del labio del chico de cabellos blancos, quien enfureció por esto.
—¡Maldita perra!
—¡Suéltame!
Pero en cuanto Kise trató de escapar fue tomado con brusquedad de la camisa y arrojado hacia el suelo. El sonido del traqueteo del escritorio del profesor y el sonido del choque del cuerpo del rubio se escuchó en todo el salón.
—¡Ah...!
Haizaki se acercó hasta él y lo tomó de los cabellos.
—¿Quién dijo que podías irte, ah?
—¡Duele...! ¡Ya suéltame!
—Tú no te vas de aquí hasta que a mí se me dé la regalada gana —sentenció enojado.
El muchacho de cabellos blancos comenzó a golpearlo y el forcejeo entre ellos se repitió. Las pocas esperanzas que tuvo Kise de poder escapar de allí se esfumaron en ese momento. Su cuerpo le dolía y ya no tenía fuerzas para defenderse. ¿Por qué tenía que pasarle esto a él? ¿Era solo por ser nuevo y ser diferente a los demás? ¿Por su apariencia o por no tener un apellido de clase como el resto? ¡¿Por qué?! Si acaso el cielo pudiera escucharlo...
—Alguien... Quien sea...
—¡Nadie va a escucharte, idiota!
¿Pero nadie iría por él, verdad? Después de todo Ryouta Kise no era nadie en esa escuela de niños engreídos... Las lágrimas comenzaron a caer al haber perdido todas las esperanzas de ser escuchado y justo en ese momento alguien más llegó al lugar. La puerta del salón se abrió de golpe. Eran dos chicos con el buzo de Teiko. Al parecer en ese enorme y solitario lugar su débil voz sí fue capaz de alcanzar a alguien.
El moreno, quien fue el primero en entrar, fue directo donde Haizaki y se lo sacó de encima para luego arrinconarlo contra la pared sujetándolo del cuello de la camisa.
—¡¿No ves cómo está?! ¡¿Qué es lo que intentas hacerle?!
¿Quién era esta persona? Tan fuerte y valiente como se veía parecía un dios frente a los ojos de Kise.
—¡¿Y a ustedes qué les importa?!
La segunda persona en ingresar no se veía tan imponente como el moreno, pero aun así parecía ser alguien amable. Este pequeño chico fue directamente donde el rubio a tratar de ayudarlo.
—Shougo Haizaki del mismo salón que Ryouta Kise y yo, estarás expulsado esta misma semana en cuanto te acusemos con los docentes y el director —aseguró con seriedad mientras ayudaba al herido a sentarse.
—No si me encargo de ti primero —lo amenazó.
—Te mataré si le pones una mano encima a Tetsu. —Lo presionó contra la pared—. ¡¿Escuchaste, imbécil?!
—Será mejor que te vayas por tu cuenta antes de que sea peor para ti.
Pero el chico de cabellos blancos no podía hablar por la presión que hacía Aomine en él, por lo que el morocho lo arrojó con desprecio al suelo.
—¡Lárgate de una vez, no quiero volver a ver tu fea cara aquí! ¡Y si me entero que atacaste de nuevo a este chico, te golpearé igual!
—Cof cof...— tosió un poco —¡No lo olvidaré! —gritó antes de pararse y salir corriendo de allí.
—Tsk.
—Aomine-kun, hay que llevarlo a la enfermería, el doctor debe de estar por irse.
—Ah— asintió con la cabeza y fue donde ellos.
¿Quiénes eran estos chicos y por qué se preocupaban por este recién conocido? Si desde que llegó a Teiko nadie además de Kasamatsu había sido amable con él... ¿Entonces por qué ellos?
—Yo lo llevaré— el moreno lo hizo apoyarse en él y lo rodeó por la cintura —¿Puedes caminar un poco, no?
—Sí... gracias...
Lo único que pudo pensar Kise en ese momento era que ellos fueron enviados del cielo para ayudarlo.
«Gracias...»
En la enfermería, el doctor a cargo lo examinó y descartó cualquier problema grave, por suerte solo fueron golpes y un par de cortes que podían tratar allí. Rato después los padres de Kise llegaron por él y les agradecieron a los muchachos que lo ayudaron.
Al día siguiente a primera hora se hizo la queja en la escuela y Haizaki fue expulsado inmediatamente justo como lo dijo Kuroko antes. Mas la directiva se encargó de que esto se mantuviera en secreto para cuidar la imagen de la escuela.
Luego del incidente, el rubio comenzó a hablar y tratar más con esos chicos. De este modo descubrió que Aomine era el deportista estrella de Teiko y antes de darse cuenta ya lo admiraba por eso. Además llegó a ser salvado por él más de una vez...
Ese día Kuroko tenía reunión del club de la biblioteca. Así que Kise aprovechó esto para ir con balón en mano a pedirle a Aomine que lo dejara practicar con él educación física. Aunque esté se negó al principio.
—Ya tengo suficiente con tener que enseñarle a Tetsu, ¿sabes? A parte tú no pareces tan malo en deportes como él...
—Pero quisiera ser mejor y para eso necesito un buen oponente— afirmó sonriente —Además quiero aprender a correr del modo tan genial en el que tú lo haces.
Aomine se le quedó viendo por un momento y justo cuando intentaba contestar pasaron cerca de un pequeño grupo de chicos.
—Supongo que no tengo...
Quienes comenzaron a hablar entre ellos en cuanto vieron a Kise.
—Así que ahora intenta colgarse de la Generación de los milagros para llamar la atención. Si tanto quiere figuretear debería de meterse a la televisión al igual que sus padres, de seguro con algún escándalo se hace famoso.
—Ya que actualmente solo es conocido por ser el hijo de los Kaijou, quienes ni si quiera son considerados de nuestra élite.
—Ah, pero los ricos nuevos siempre acaban siendo los más presumidos, ¿no?
Aomine arqueó una ceja al escucharlos mientras que Kise solo fingía su mejor sonrisa aparentando que le daba igual y aunque en el fondo no fuera así, no sabía qué más hacer aparte de ello. Fingir siempre fue su mejor arma ante cualquier obstáculo. Solo tenía que actuar como si no pasara nada hasta que esos tipos se cansaran de molestarlo. Pero cuando se dispuso a seguir con su camino, el más alto se detuvo y fue directo donde los muchachos que cuchicheaban. Se plantó frente a estos y los miró severamente.
—¿Llaman a otras personas presumidas y no a ustedes mismos? ¿Me están jodiendo?
—¿Disculpa? —Lo miraron desconcertados, ya que era la primera vez que alguien se atrevía a cuestionarlos.
Incluso Kise se encontraba tan sorprendido por ello, que lo único que atinó a hacer fue correr hasta el moreno y quedarse a su lado. ¿Qué pasaría ahora?
—¿Qué no me escucharon? ¿A caso están sordos o qué? Lo que estoy diciendo es que los únicos idiotas presumidos aquí son ustedes.
Los chicos lo miraron con el ceño fruncido sin terminar de creer que lo acababan de decirles. Es más ni si quiera Kise que estaba allí se lo creía del todo. Pero sí, Daiki Aomine los estaba enfrentando.
—¿Pero cómo te atreves?
—Tú, un simple becado sin clase...
—¿Y creen que con eso me ofenden? ¿Desde cuándo ser un becado es algo malo? Me avergonzaría ser un bueno para nada mantenido por mis padres como lo son ustedes.
—¿Cómo nos has llamado, estúpido?
—Déjenlo en su necedad. Bien dicen que los iguales siempre se juntan, ¿no? El solo hecho de que sea amigo del inservible de Kise es porque debe ser igual a él. Alguien sin apellido ni futuro.
Un fastidiado Aomine tomó de la muñeca libre a su compañero, ya que en la otra mano traía el balón. Kise se sorprendió y lo miró sin entender. ¿Qué estaba haciendo?
—¿Aomi...?
Pero la fuerte voz del moreno se escuchó antes de que alguien más dijera algo al respecto.
—Pueden decir de mí lo que quieran y me dará exactamente igual. Tampoco es como si me importara eso de tener un buen apellido o estupideces así. ¿Pero con qué derecho llaman a este chico inservible? —señaló al rubio al hablar —¿A caso tienen idea acerca de lo mucho que Kise se está esforzando siempre? Todos los días se queda hasta tarde solo para practicar canto e incluso me pidió ayuda para mejorar en deportes. Él no solo tiene talento, si no también determinación. Kise, no, Ryouta no necesita de ningún apellido para salir adelante, porque él ya destaca por sí mismo. Y el hecho de que ustedes estén tan empecinados en molestarlo solo lo confirma, que le tienen envidia —sentenció.
Los muchachos hicieron tal cara de ofendidos que Aomine solo pudo continuar mientras el rubio se había quedado tan sorprendido ante las palabras de su compañero que ni si quiera podía moverse.
—Lo envidian porque él es más guapo, mucho más popular que todos ustedes juntos y además tiene todo el talento que ninguno de ustedes jamás tendrá. Así que si creen que solo por hablar mal de él lo detendrán están muy equivocados, porque este chico aún tiene mucho camino por recorrer. ¡Solo esperen por verlo!
Sin más el moreno se fue de allí llevándose con él a su compañero, quien no salía del shock por lo que acababa de pasar. Es que simplemente no podía creerlo... Aomine se había enfrentado a esos chicos y había dicho todo eso solo para defenderlo. ¿Por qué? ¿Cómo esa persona podía ser tan genial?
Se detuvieron solo cuando estuvieron lejos y recién entonces Kise fue soltado. Sin embargo la muñeca de este aún se sentía tibia.
—Bien, ellos deberían de dejar de joder tanto luego de esto. Pero solo en caso de que no sea así puedes pedirme que los golpee por ti y lo haré con gusto. Quedaran peor que Haizaki —comentó con una sonrisa maliciosa.
Kise asintió con la cabeza en afirmación y mantuvo la mirada baja puesta en el balón que todavía llevaba en manos.
—Cierto, querías que te ayude a practicar basket y atletismo.
El muchacho de cabellos rubios volvió a asentir con la cabeza sin decir nada, por lo que el más alto se acercó para mirarlo.
—¿Kise? ¿Te comieron la lengua los ratones o qué?
Pero al estar tan cerca se percató de los pequeños sollozos contenidos de su compañero. ¿Por qué estaba llorando?
—¿Ah? ¿Pero por qué estás llorando?— confundido, se rascó la cabeza con una mano —No he dicho nada como para que te pongas a moquear... ¿O dije algo malo? —cuestionó, pues conocía lo torpe que podía llegar a ser.
—No...— negó inmediatamente la cabeza.
—¿Entonces?
—Al contrario... Es porque dijiste todas esas cosas acerca de mí que yo...
—¿Tú?
—Me sentí tan conmovido y agradecido al mismo tiempo que comencé a llorar...
—Oh...
Silencio. Aomine no estaba seguro de a lo que se refería el otro, pero al ver que continuaba llorando y aunque dudó por un instante, acabó palmeando un par de veces la espalda del chico.
—A pesar de tu apariencia y de cómo sueles mostrarte todo el tiempo, en realidad eres bastante llorón, eh.
—Aominecchi...
—¿Ah? ¿Qué es esa forma tan rara de llamarme?
—Es mi modo de demostrar gratitud y aprecio...
—¿Y no podía ser algo más normal?
Kise alzó el rostro lloroso e hizo un puchero. Incluso su lado infantil estaba saliendo ahora. ¿Cómo fue que esta persona derrumbó sus muros con tanta facilidad? Fue porque...
—Uh, a pesar de que supongo que es bueno eso de que estés mostrando lo que en realidad sientes en lugar de ocultarlo como parece que te gusta hacer... Creo que sería mejor si sonríeras, es decir de verdad y no fingir como hace rato. Porque si tú sonríes realmente demostrarás que eres más fuerte que cualquiera de todos los idiotas que te molestan. Y tú eres fuerte, ¿verdad? Ya que si no lo fueras no estarías en Teiko ahora mismo.
Sí... Fue porque Aomine pudo ver a través de él y porque fue capaz de decir tales palabras... Porque lo defendió más de una vez incluso cuando ni si quiera lo conocía... Fue por todo eso que...
—Creo que... me enamoré...
—¿Ah?
—Solo bromeaba...
—No te burles de mí de ese modo, idiota.
Kise suspiró y se llevó los brazos al rostro para limpiarlo lo mejor posible. Cuando terminó, dirigió la vista a Aomine haciendo que sus miradas se encontrarán y entonces sonrió.
—Lo que quise decir fue... Gracias, Aominecchi...
El moreno estuvo por quejarse, pero al ver el modo tan sincero y deslumbrante en el que ese chico se encontraba sonriendo ahora, no pudo hacer nada más que responder con otra sonrisa.
—Como querías que te ayude con deportes, empezaremos con un uno a uno en basket y tendrás que vencerme si quieres que de verdad te enseñe a correr —sentenció al quitarle el balón.
—¿Eh? Pero tú ya habías dicho...
—Pues, no recuerdo haber aceptado en ningún momento.
—Tramposo.
—¿Entonces? —preguntó impaciente.
—Bien, allí voy~— volvió a sonreír.
Sin más corrieron hasta una de las canchas libres y comenzaron a jugar. Sabía que perdiera o ganara de todos modos Aomine le enseñaría a correr, sin embargo el reto no tendría sentido si no se esforzaba en serio. Por lo que Kise dio lo mejor en ese pequeño y simple partido, que para él fue algo muy importante.
Desde entonces Aomine ya no solo practicaba con Kuroko si no que también se reunía con el rubio a jugar basket de vez en cuando e incluso practicaban atletismo juntos. Otras veces también acababan practicando con Kuroko y aunque a Kise le agradaba mucho el pequeño chico sin presencia y hasta hubiera comenzado a llamarlo "Kurokocchi" pronto. En el fondo era consciente de que a sus escasos catorce años admiraba y gustaba de Aomine. Y que mientras más tiempo pasaba con este y se hicieran cada vez más cercanos, el rubio solo confirmaba sus propios sentimientos. Que por primera vez estaba enamorado.
Quien hubiera imaginado que ese torpe y amable chico sería su primer amor... E incluso entendiendo esto también sabía muy bien que no era correspondido, ya que Aomine solo tenía ojos para Kuroko. Kise siempre lo supo y a pesar de ello no fue capaz de detener sus sentimientos, por lo que hizo el mejor esfuerzo por ocultarnos y conservar la amistad. Hasta comenzó a coquetearle a Kuroko en broma solo para que este ya no estuviera tan celoso por Aomine. Además de que se le hacía muy gracioso ver al chico bajito quejarse por ser abrazado por él o incluso ver los celos del moreno por ello. Esos dos eran un par de celosos, pero eso no quitaba el hecho de que fueran sus dos mejores amigos.
Sin embargo, fin de año llegó y el verlos saliendo juntos fue más duro de lo que había imaginado. ¿Por qué no podía solo desearles la felicidad? ¿Por qué era una persona tan horrible como para anhelar estar en el lugar de Kuroko? ¿Por qué se tuvo que enamorar de ese chico en primer lugar? El rubio sabía perfectamente el por qué, pero aun así... El amor unilateral era muy doloroso, el verlo siendo feliz al lado de otra persona lo estaba destrozando por dentro. ¿Cuánto más podría seguir aparentando estar bien? Estaba llegando a su límite y sabía que no había nada más que hacer... Era hora de rendirse.
Había pasado como un mes desde la última vez que se vieron, que fue justamente durante la salida en la que la relación de Aomine y Kuroko se hizo oficial. Luego de eso decidió evitarlos usando las vacaciones y su trabajo como modelo de excusas, sin embargo ya era hora de afrontarlo. No podía seguir huyendo más. Así que tomando todo el valor necesario citó al moreno a un encuentro deportivo como los que tenían en la escuela. Aunque Aomine se sorprendió por la repentina invitación por parte del otro, aceptó y fue a encontrarse con él.
—Holi, Aominecchi~ —saludó con un alegre movimiento de mano.
—Hey, Kise... ¿A qué se debe el milagro de saber de ti después de haber faltado a dos reus?
—Ni que fuera para tanto, solo fueron unas semanas. Además hoy estoy aquí para retarte~ —explicó enseñando el balón que traía en manos.
—Oh, y yo que creía que ya no necesitabas practicar conmigo.
—En serio que no fue eso. Es solo que eran vacaciones ya sabes, estuve haciendo otras cosas. Y sé que tú también has estado ocupado con Kurokocchi.
—Ah —contestó con desgano —Aunque la verdad es que últimamente ni el basket ni el atletismo me emocionan tanto como antes...
—No digas eso, Aominecchi. Solo porque ganaste la interescolar no quiere decir que todo haya acabado. Aún tienes mucho por delante y más por todo el talento que tienes. E incluso tienes a Kurokocchi a tu lado ahora. Valóralo —hizo una pausa y agregó —Además ya que será la última vez también será mi última oportunidad para derrotarte.
Aomine se le quedó mirando. ¿A qué se refería con todo eso? ¿Y por qué su sonrisa se veía tan forzada? ¿A caso esto era una despedida?
—Kise, tú...
—No es que esto sea una despedida —interrumpió —Pues, no me iré de Teiko ni nada por el estilo... Solo será la última vez que podamos jugar basket y correr juntos... Ahora que participo en dos clubes y que he podido comenzar a trabajar como modelo, aunque solo sea en anuncios pequeños. Pero aun así ya no me quedara tanto tiempo libre como antes. Y ya que apenas estoy iniciando mi carrera artística quiero concentrarme en eso y dar lo mejor de mí...
—Ya veo... —entendió —Felicitaciones por tu debut...
—Gracias~ —sonrió— ¿Entonces jugamos, Aominecchi?
—Oh— asintió con la cabeza—. Pero no te dejaré negar solo por ser la última vez. Tampoco si corremos luego, eh.
—¡Lo sé! Y está bien para mí de ese modo. Igual yo intentaré ganar con todas mis fuerzas.
—Pues, no te la pienso dejar fácil.
Kise siguió sonriendo y sin más fueron a la cancha a jugar un uno a uno. El rubio no era para nada malo jugando basket, al contrario era muy bueno y dio una digna pelea ese día. Aunque al final perdió como siempre, Aomine se sintió feliz de tener un oponente como él. Al terminar se sentaron en el suelo por un momento para tomar un pequeño descanso.
—Deberías de unirte al club de basket o atletismo en lugar del club de actuación...
—Je, je, je... Aunque se me dan bien los deportes, no son lo mío realmente. Soy más feliz cuando estoy sobre un escenario o frente a las cámaras...
—Ah, bien dicen que lo que no se hereda se hurta...
—Es al revés, pero entiendo la idea.
—Bah, lo que sea. Pero aun así sigue siendo un desperdicio para el grupo deportivo del cole.
—Hey, no digas eso, Aominecchi, con que tú sigas siendo el deportista estrella de Teiko es suficiente para la escuela. Además tú fuiste quien desde un principio me animó a seguir mi sueño...
—Yo solo dije que tenías que confiar más en ti y que podías lograrlo por ti mismo si te lo proponías— se echó hacia atrás restándole importancia.
—Para ti quizá no fue nada, pero para mí...
Al notar que Kise se había quedado callado, se reincorporó para mirarlo. A veces ese chico actuaba como si...
—Kise...
—¡Es hora de correr!~ —lo interrumpió y se paró como si nada —¡Y esta vez yo ganaré!
—Como si fuera a dejarte.
Aomine se paró a su lado y se pusieron de acuerdo acerca del lugar de partida y llegada. Una vez establecido eso, se prepararon y comenzaron a correr.
Kise realmente corrió con todas sus fuerzas para tratar de pasar a su compañero, pero ni si quiera pudo llegar a igualarlo. No tenía oportunidad frente a un prodigio después de todo. Lo sabía, no, siempre lo supo... Que sin importar cuanto se esforzara jamás lograría alcanzar a Aomine. Un par de lágrimas se resbalaron por sus suaves mejillas al entenderlo mientras observaba esa gran espalda alejarse cada vez más. Estiró la mano en un intento inútil de tocarlo, pero estaba muy lejos... Era inalcanzable. Resignado, bajó el brazo y comenzó a detenerse poco a poco al verlo llegar a la meta. Este era el único resultado posible. Porque desde un principio él ya había perdido. Solo que recién ahora era capaz de aceptarlo y dejarlo ir.
—"Perdí"...— murmuró con una sonrisa agridulce.
Aomine se le acercó y se le quedó mirando. ¿A caso estaba llorando?
—¿Kise, estás...?
—¡Perdí, pero fue divertido!— lo interrumpió por enésima vez e intentó actuar como si no pasara nada —¡Fue muy divertido haber podido practicar con Aominecchi todo este tiempo!— sonrió hacia el otro —En verdad, muchas gracias.
¿Por qué seguía hablando de ese modo? Aomine no lo entendía, no sabía lo que pasaba con su amigo, pero incluso así trató de contestar.
—También me divertí... Así que cuando tengas algo de tiempo libre luego podríamos intentarlo de nuevo.
Pero no habría una próxima vez, no en mucho tiempo al menos. Kise lo sabía muy bien, porque era él quien lo quería así. De otro modo no sería capaz de detener sus propios sentimientos... Pero claro, no diría nada acerca de esto.
—Claro~— desvío la mirada todavía sonriendo —Entonces no te quito más tiempo, no quisiera que Kurokocchi se ponga celoso por esto, pues ya sabes como es.
—Ah, le avisé que vendría y no dijo nada... Excepto su clásico "si me engañas te castro" —comentó rascándose la nuca.
Kise rió con suavidad, a pesar de todo una parte de él se alegraba por ellos.
—Típico de Kurokocchi~ Así que para que no se vaya a enojar será mejor que vayas donde él pronto. Yo correré un poco más por mi cuenta.
Aomine hizo el ademan de levantar los hombros y se dispuso a irse.
—Me voy entonces, nos vemos.
—¡Hasta pronto, saludas a Kurokocchi de mi parte!~
—Sí, sí. Chau, Kise.
—Adiós, Aominecchi...
El morocho metió las manos a los bolsillos y se fue caminando de allí, dejando al rubio solo en ese lugar. Kise esperó un par minutos quieto hasta asegurarse de que su compañero ya no estuviera cerca. Luego de eso y sin más comenzó a llorar en silencio y se desplomó en la banca más cercana que encontró. Había terminado... Incluso sin tener nada con esa persona, aun así renunciar a este amor era muy doloroso. Por lo que no fue capaz de detener el llanto en mucho tiempo, pero ya que sería la última vez, estaba bien... A partir de ahora no volvería a correr detrás de Aomine. Aunque sabía que su voluntad no era tan fuerte haría el mejor esfuerzo por sus seres queridos. Porque esta vez quería ser un bueno amigo para ellos.
—"Así que por favor, sean muy felices..." —susurró en medio de sus sollozos.
Y solo hasta entrada la noche se levantó, se limpió el rostro como pudo y se fue a casa. Ahora que tenía más de un mes libre aprovecharía las vacaciones para dejar de juntarse con ellos y tratar de concentrarse en él mismo. De este modo consiguió participar en varios comerciales de ropa y empezó a hacerse conocido de a poco. Sin contar que ya era considerado un miembro importante del club de música e incluso del club de actuación al que acabó uniéndose también. Había logrado mucho en un año, lástima que en el amor no le fue tan bien como en lo demás.
Aunque con la muerte de la mamá de Akashi y el cambio de personalidad de este, el tercer año no comenzó muy bien. Pero como no podía hacer nada al respecto solo intentó permanecer al lado de su amigo. También le preocupaba Midorima, quien se veía muy perdido en ese entonces, pero gracias al chico nuevo llamado Takao, el muchacho de lentes ya no se veía tan solitario como en los primeros días.
Para fin de mes Kise representó a Teiko en una competencia de canto y la ganó, razón por la que fue reconocido por todos por ello. Y desde entonces fue considerado uno de los mejores alumnos de la escuela y un nuevo milagro. Gracias a esto también una revista juvenil lo contrató como modelo para una de sus líneas de ropa. Por su lado él no podía pedir más o quizá sí, pero sabía que ese pequeño deseo egoísta nunca lo tendría. Y ya se había rendido después de todo.
Por el bien de sus amigos tenía que mantenerse firme en ello. Así que intentando ser consecuente con él mismo decidió comenzar a salir con una chica su salón. Como era linda, pensó que sería fácil enamorarse de ella, pero no fue así y al poco tiempo terminaron.
Mientras tanto la relación entre Aomine y Kuroko se fue deteriorando hasta romperse por completo. A pesar de haberlo visto todo por él mismo no podía sentirse feliz por ello en lo más mínimo. Al contrario lo sentía mucho por sus amigos, ya que realmente les había deseado la felicidad e incluso se había hecho a un lado por eso. Y no era tan mala persona como para tratar de saltar encima de Aomine solo por esto. A los ex de los amigos se les respetaba y más tomando en cuenta que a pesar de haber terminado ellos aún se querían. Así que lo mejor era darles tiempo para ver si lograban perdonarse más adelante o lo que fuera que pasara.
Pero él tenía que seguir con su vida, no podía esperar a esa persona para siempre. Por lo que decidió salir con la siguiente chica que se le declaró y antes de que se diera cuenta ya estaba saliendo con cualquier muchacha que se le confesara. Pero por alguna razón y por más que tratara todas las veces de enamorarse no lo lograba y acababan terminando.
Estuvo atrapado en este ciclo por más de un año. Tiempo en el que intentó olvidar a ese primer amor sin conseguir nada y mientras negaba sus propios sentimientos que no habían desaparecido del todo, continuaba como espectador de lo que pasaba entre Aomine y Kuroko. Sin decir nada, aparentando no saber nada como siempre Kise los observó todo el tiempo... ¿Por qué ser tan masoquista? Ni si quiera él lo sabía. Pero quizá una parte de Kise se negaba a olvidar a Aomine por más que su mente y razón se lo rogara.
Lo único bueno que obtuvo de todo esto fue lograr hacerse cercano de su preciado Kasamatsu, quien incluso se volvió su mejor amigo. Y con ello pudo darse cuenta que dejando de lado lo agresivo que se ponía a veces, era una persona muy amable y de nobles sentimientos.
Kise incluso se sentía agradecido por tener a un amigo tan incondicional como el superior, quien a su modo siempre se preocupaba y veía por el menor. Quizá lo mejor que pudo haberle pasado a Kise fue conocer a Kasamatsu... El único que fue capaz de derrumbar todos sus muros y alcanzar un punto al que quizá ni si quiera Aomine había logrado llegar. La única persona que con solo unas palabras lo hizo detener al fin el ciclo inútil con las chicas. Ese era su mejor amigo Kasamatsu.
También se hizo muy amigo de Takao y no es como si hubiese intentado reemplazar a sus otros dos amigos por ellos, simplemente fue algo que se dio. Y aunque continuaba juntándose con los milagros, se mantuvo firme en su juramento de no volver a practicar deportes con Aomine. Hasta el día en el que rompió su promesa e invitó al moreno a jugar basket con él. Aomine ni si quiera notó el esfuerzo que en ese momento le tomó a Kise pedírselo, solo con la intención de tratar ayudarlo a calmarse. Rompió su promesa por el bien de sus amigos y lo único que consiguió fue que todo comenzara a desmoronarse de un modo que jamás imaginó... ¿Cómo fue que todo se volvió de esta manera? Cuando él solo quiso ser amado y en su lugar fue "usado" por esa persona más de una vez... Tan idiota. Pero ahora no había vuelta atrás, ahora tenía que afrontarlo de algún modo... La realidad era cruel.
—¿Kise-kun?
Abrió los ojos al escuchar su nombre y al hacerlo se chocó de lleno con los espejos celestes de su pequeño amigo. Aunque este no estaba solo.
—Kurokocchi... —notó al resto— Kagamicchi, Momoicchi... —y una última persona se encontraba un poco apartada de los demás. Era...— Senpai...
—Vinimos a ver cómo seguías— comentó el pelirrojo.
—¡Estaba tan preocupada! —exclamó la muchacha con aflicción.
—Todos lo estábamos... —afirmó Kuroko.
—Yo no. —corrigió el pelinegro haciéndose el desentendido—. Yo solo vine para asegurarme de que dejaras de holgazanear y regresaras a clases de una vez. Que nadie se muere solo porque le pase aire.
—En realidad por cambio brusco de temperatura se te pueden reventar los pulmones... —comentó el más bajito.
—¡No digas algo tan terrible justo ahora, Kuroko! —se espantó su mejor amigo.
Kise solo sonrió ante la escena, sus amigos actuaban como siempre... Y era obvio que "él" no vendría a verlo. Su sonrisa se volvió agridulce solo por un instante, pero Kuroko fue capaz de verlo.
—Kise-kun, tú... —se acercó preocupado al notar los rastros de lágrimas en el rostro de su compañero.
—¿Eh? —recién entonces él mismo se dio cuenta de ello, por lo que se apresuró en usar las mangas para limpiarse—. No es nada...
—¿Tuviste pesadillas? —preguntó con preocupación, la muchacha.
—Uh... —fue todo lo que pudo decir.
Pero tanto Kuroko como Kasamatsu se le quedaron viendo al notar su mentira. Aunque si Kise no quería hablar al respecto, ellos no podían hacer nada. Por lo que optaron por simular creerle.
—Ya veo... —comentó Kuroko mientras el pelinegro solo volvía a desviar la mirada.
—Dicen que las pesadillas pueden ser por estrés, ¿no? —comentó Kagami.
—Pobrecito, seguro también es por lo de Takao, con lo buenos amigos que ustedes son y con lo noble que eres, seguro estás agobiado, ¿verdad? —habló la chica.
—Sí, aunque no soy tan buena persona como tú piensas, Momoicchi... —fingió una sonrisa para disimular sus palabras.
«Después de todo, si realmente lo fuera no estaría pensando solo en mí mismo justo ahora. Soy un egoísta... A pesar de que en verdad quería ayudar a Takao...»
—No digas eso, Ki-chan. Tú eres un chico muy lindo.
—Gracias, Momoicchi... Aunque la única linda aquí eres tú~
«Estúpido kouhai coqueteando con todas sin ser capaz de valorarse a él mismo...»
La doctora se acercó al grupo.
—El receso está por terminar. Así que déjame revisarte por última vez para poder darte de alta. Ustedes esperen afuera, por favor.
—Sí —aceptaron todos y se dispusieron a irse.
Una vez que todos estuvieran fuera. La doctora comenzó con el chequeo y en medio de este le contó lo sucedido al menor.
—Vino otro chico antes de que llegaran ellos... Daiki Aomine de la clase del cuarto B, pero él solo preguntó lo que tenías y se fue pidiéndome que no te dijera nada. Así que no estaba segura de si contártelo o no, pero supongo que a pesar de lo que dijo Aomine, tú tienes derecho a saberlo. Lo demás ya queda en ustedes dos.
Kise puso tal expresión de confusión que la mujer mayor decidió volver a hablar.
—¿Se pelearon por alguna chica o algo así? Porque si ese es el caso...
El rubio negó con la cabeza y agachó la mirada.
—Bueno, sea el motivo que sea. ¿Por qué no intentan hablarlo? Ustedes han sido amigos desde que tú llegaste a Teiko...
Hubo un pequeño momento de silencio hasta que el menor se animó a alzar el rostro y contestar.
—¡Nosotros no hemos peleado realmente!~ —mintió retomando su actitud de siempre.
La doctora se le quedó mirando al escucharlo.
—Solo tuvimos un malentendido, pero no es nada importante. En menos de lo que se imagina nos verá reunidos con el resto de la generación de los milagros como siempre.
—Eso espero...
—¡Sí!~ Gracias por preocuparse, pero de verdad no tiene por qué.
—Si es como dices, entonces está bien... Así que espero ver a todos juntos como en el pasado.
—Seguro —sonrió lo mejor que pudo.
La mujer sonrió en respuesta también.
—Bien, es todo. Eres libre ahora, Kise.
—¡Muchas gracias por su ayuda, doctora! —agradeció y se dispuso a irse.
—Más te vale volver a clases y no regresar a este lugar, eh.
—Je, sí, sí. Pierda cuidado. Nos vemos entonces~
—Chau, niño.
Kise salió y la joven se quedó sola.
—En realidad todo lo que tú tenías era estrés después de todo... —murmuró al mirar la puerta.
En los pasillos, el grupo de amigos platicaba mientras se dirigían hacia sus respectivos salones.
—Mary no pudo venir, porque se quedó ayudando al profesor de química con unas copias. Pero te mandó saludos y dijo que esperaba que te pusieras bien pronto.
—Oh, gracias. Justo acabo de ver que me escribió. Tan linda. Le contestaré de inmediato~ —comentó revisando el celular.
—No más "te recuperas" y ya estas flirteando... —murmuró el mayor.
—Es mi naturaleza, senpai.
—Tu naturaleza cuernos, lo haces porque se te da la regalada gana.
—¿A caso senpai...? —Pero antes de terminar la frase se distrajo con otro mensaje—. Oh, Akashicchi y Muracchi también me escribieron, que tiernos.
—Lo hicieron por cumplir... —lo molestó Kuroko.
—Eh, que malo.
—Tersu-kun solo bromea... En realidad todos estaban muy preocupados. Incluyendo a todos los de tu club de fans y también a Dai-chan...
Silencio. Por alguna razón parecía que nombrar a Aomine frente a Kuroko o a Kise era tabú. Aunque esto solo hacía que la muchacha se preocupara más por ellos.
—Ki-chan, Dai-chan en verdad te aprecia... Es solo que él es muy idiota expresando sus sentimientos...
—...Lo sé —sonrió ligeramente—. Sé que Aominecchi también llegó a preocuparse, aunque haya sido muy a su modo~
«Si no fuera así no habría ido a preguntar por mí supongo... O eso creo al menos».
Y en eso se encontraron de lleno con un grupo de muchachas y algunos chicos amontonados, se trataba de los fans del rubio.
—¡Kise bebé, gracias a dios estás bien!
—¡Estábamos tan preocupadas!
Kise sonrió y se acercó a ellos, la pequeña multitud lo rodeó de inmediato y siguieron con sus demostraciones de afecto.
—Dijeron que no podíamos esperarte afuera de la enfermería, así que decidimos esperarte aquí.
—Tan lindos todos ustedes esperando por mí~ Estoy en verdad conmovido.
—Tú te lo mereces todo, cariño.
—Sí, porque nuestro Kise es súper lindo siempre...
—Kise-senpai es el sol de Teiko —afirmó uno de los muchachos.
—¡Realmente no sabríamos que hacer si llegara a pasarte algo malo!
—Muchas gracias, amores. Pero aquí las únicas bellezas son ustedes, ustedes que son todo un encanto —les guiñó un ojo.
—Kyaaaa.
Incluso los chicos se sonrojaron ante ello. Porque sí los fans de este milagro ya no eran solo mujeres.
El grupo de amigos de Kise solo observaban la escena tranquilos, excepto Kasamatsu a quien su cara de mal humor lo delataba por completo.
—Él no parece ser del todo consciente de ello, pero en la actualidad Kise es querido por casi todos en esta escuela. Además de que no solo las muchachas van detrás de él... —comentó Kuroko con una pequeña sonrisa.
—Oh, puedo ver eso claramente... A penas le pasa algo y todos hacen un gran alboroto, alumnos, profesores, hombres y mujeres por igual... Es como si fuera todo una estrella aquí.
Momoi sonrió al escuchar a Kagami y agregó.
—"Es porque Kise es el sol de Teiko". Y un sol muy brillante, aunque él mismo no sea capaz de ver su propio resplandor...
«Pensar que cuando llegó se veía tan perdido y solitario... Pero me alegra que ya no sea así. Te lo has ganado todo con esfuerzo, Kise-kun. Porque les demostraste a todos lo deslumbraste que eras por ti mismo» pensó para sí Kuroko.
La campana sonó interrumpiendo a todos. Por lo que Kasamatsu se apresuró en continuar su camino, pero no sin antes de pasarse cerca de Kise y mirarlo mal.
—Más te vale estar en tu salón en dos minutos, porque si yo me entero que llegaste tarde sin motivo, te golpeo... —amenazó y se fue.
—¿Senpai, por qué eres tan enojón?... —murmuró sin comprender del todo la actitud de su compañero.
—Para Kasamatsu-kun... —empezó Kuroko, pero se calló luego.
—¿Para Kasamatsu? —interrogó el pelirrojo sin entender.
—Nada.
Kagami continúo con la duda mientras que Momoi sonreía para disimular y Kise se despedía de los demás.
«Sin embargo, Kise-kun, tú... No lo elegiste a él, ¿verdad?».
—¿Vamos?~ —preguntó con una sonrisa al llegar con sus amigos.
—Sí —secundaron los demás y siguieron con el camino.
En la casa de los Takao, el hijo menor no había salido de su cuarto aún, por lo que la señora le había subido el desayuno al dormitorio. Al ingresar lo encontró tirado en la cama con la pijama puesta.
—Kazu, come algo...
—Déjalo por ahí... Lo comeré luego.
Al ver que el menor no tenía intenciones de levantarse, dejó la bandeja en la mesa y se fue a sentar a un lado de la cama.
—Preparé los huevos revueltos que tanto te gustan... Y el yogurt que te encanta... También puse fruta.
—Gracias...
Silencio. La señora decidió volver a hablar.
—Tienes que volver a clases... Está bien si no es hoy o mañana, pero tienes que hacerlo... No vas a dejar cuarto año a medias...
—¿Volver? ¿A dónde exactamente? Yo no tengo ningún lugar al cual poder regresar...
La voz del muchacho sonó tan lastimosa que se le estrujó más el corazón a la madre.
—A Teiko... Tienes que volver a Teiko, Kazu...
—¿Teiko? El lugar por el que me esforcé tanto junto a las personas por las que lo di todo y que al final me desecharon como si fuera basura... ¿A ese lugar te refieres? ¿Realmente esperas que yo regrese allí? Sería solo para que esos idiotas sigan burlándose de mí... No, gracias.
—Pero Kazu... Es decir, yo te entiendo, pero...
—¿Pero qué, ma? Yo no voy a volver y menos solo por unos días...
—Kazu... Hablé con tu padre ayer. Vamos a prestarnos dinero para pagar la mensualidad de Julio. Y comenzaré a trabajar la otra semana para poder pagar las siguientes pensiones. Quizá no tengas mucha fe en nosotros, pero... Realmente nos preocupamos y queremos lo mejor para ti... Por eso, incluso si soy inexperta en esto, voy a esforzarme yo también... De modo en el que tú no tengas que abandonar tus sueños ahora. No después de todo lo que ya te has esforzado para llegar hasta aquí... Así que por favor, déjanos esto a nosotros... Papá y mamá se las arreglaran de algún modo... Pero tú Kazu, por favor, no te rindas ahora... Demuestra que eres mucho más fuerte que todos tus enemigos... Y por sobre todas las cosas nunca agaches la cabeza, justo como lo has hecho siempre... Ese es el Kazunari que nosotros siempre hemos amado y de quien estamos tan orgullosos...
El muchacho se conmovió tanto al escucharla que, sintiéndose culpable, se sentó en la cama y se abrazó con todas sus fuerzas a la mujer mayor.
—Mamá, lo lamento... Yo solo estaba desquitando mi frustración contigo... Incluso cuando tú eras quien menos se lo merecía... Incluso cuando papá y tú han hecho y siguen haciendo tanto por mí... Yo no tenía derecho... Lo siento...
La madre correspondió al abrazo con ternura y lo acunó en sus brazos de forma protectora.
—Está bien, estabas herido después de todo y yo lo entiendo... Así que si tú necesitas decir cualquier cosa, aquí estoy para escucharte, cariño.
Hubo un pequeño momento de silencio hasta que Takao comenzó a llorar.
—Lo hice todo por él, mamá... Lo he amado más que nada en este mundo... Y aún después de todo lo que me esforcé para poder estar a su lado... Él me dejó sin más... Shin-chan prefirió creer en el estúpido de Akashi en lugar de en mí... Yo me pregunto si al menos ese tonto de Shintarou llegó a quererme en algún momento o si solo se dejó arrastrar por mí...
—Hijo...
—Es por eso que yo no puedo volver... Estar en Teiko no tiene sentido si él no está a mi lado... Y yo no podría verlos juntos... No lo soportaría...
—Entiendo... En ese caso no tienes que volver si no quieres... Porque yo no soportaría seguir viendo como ellos te lastiman más... —afirmó dejando escapar un par de lágrimas.
—Mamá...
Y se quedaron abrazados un buen rato mientras intentaban consolarse. Para la señora, Kazunari era su preciado niño, y para él, ella era la única mujer de su vida.
Durante el segundo receso y sin que nadie se lo esperara, Kuroko dejó a Kagami con Kise y se dispuso a irse por su cuenta. Pero antes de eso amenazó al rubio para que no se aprovechara de su ángel de cabellos rojos.
—Sé que eres del tipo que coquetería hasta con su propia madre...
—¿Pero qué clase de concepto tienes de mí, Kurokocchi?
El chico bajito lo miró con cara de "¿vas a negarlo?" y luego agregó.
—Por favor, Kise-kun. Aunque en sí tu forma de ser me es indiferente mientras no incluyas a Kagami-kun en ello... Así que ya sabes —advirtió serio.
—Sí, sí... Tú más bien en lugar de andar haciendo tanto drama, ¿por qué no se lo dices de una vez? Ya sabes lo despistado que es nuestro amigo... Si no te apuras en decírselo no se dará cuenta nunca, ¿entiendes?
—Yo... No puedo hacerlo... —desvió la mirada —. Mientras sea mi mejor amigo estará bien para mí...
—¿Estás seguro? ¿No vas a arrepentirte luego? ¿Simplemente se lo vas a dejar a la primera que llegue?
—...Acabaría con cualquier persona que tratara de quitármelo, sin importar de quien se tratase...
—¿Entonces? No entiendo realmente lo que intentas hacer Kurokocchi...
—De todos modos, eso no importa ahora... Luego pensaré en ello.
—Si tú lo dices.
—Así que, por favor, cuida de Kagami-kun por mí. Ya regreso.
—Dalo por hecho. Lo cuidaré como si fuera mío~
Kuroko lo miró mal y su amigo solo le guiñó el ojo divertido. En cuanto el chico bajito se fue, Kise volvió con Kagami, quien esperaba a cierta distancia.
—¿De qué hablaban tanto?
—¿De ti?
—¿Ah? Uhm, así que hablando mal de uno a sus espaldas, eh...
El rubio sonrió y palmeó la espalda del otro.
—Si supieras, Kagamicchi...
—¡Pues, dime!
—Es un secreto~
Volvió a sonreír y retomaron el camino hacia el comedor.
Mientras tanto de uno de los rincones del gran salón de música, podía escucharse una triste melodía... Era Midorima perdido en sus propios pensamientos, hasta que...
—Sabía que estarías aquí, Midorima-kun.
La voz de su compañero lo sacó del trance y lo hizo casi saltar en su propio sitio por la sorpresa, ya que no había notado la presencia del recién llegado. Y es que se trataba del famoso "chico fantasma" después de todo. Una de las pocas personas que podría atreverse a interrumpirlo.
—Kuroko.
Silencio. El muchacho de lentes desvió la mirada aún con el instrumento en manos y preguntó sin interés en la respuesta.
—¿Me buscabas?
—Así es.
—¿Y cuál es el motivo de ello?
—Porque necesitaba hablar contigo de algo importante...
Restándole importancia a lo dicho por su amigo, el muchacho de lentes hizo el ademán de querer seguir tocando, por lo que Kuroko tuvo que apresurarse en continuar.
—Midorima-kun, tú... ¿Estás huyendo, verdad? Pero huir no va a solucionar nada...
—¿De qué estás hablando?
—Por supuesto hablo de Takao-kun.
Recién entonces Midorima bajó el violín y renunció a sus intenciones de continuar la melodía.
—¿...A qué te refieres exactamente, Kuroko?
—Estoy diciendo que eres un cobarde, Midorima-kun...
Silencio de nuevo. Pero Midorima al fin lo miró, por lo que Kuroko volvió a hablar.
—Tú solo estás huyendo... Alejándote de todos, incluso de Takao, que es tu persona más importante... ¿Por qué? ¿Por qué estás renunciando a ese chico con tanta facilidad como si nunca hubieses sentido nada por él? No lo comprendo, no tiene sentido...
La mirada del más alto ensombreció, pero intentando mantener la poca compostura que aún le quedaba trató de responder a las palabras de su compañero.
—Como le dije a Takao, nosotros somos muy diferentes... Vemos las cosas de un modo distinto... Simplemente no congeniamos. Es por eso que nuestra relación no iba a ir a ningún lado, tarde o temprano terminaríamos de todos modos. Así que para que postergarlo más... Solo íbamos a acabar más lastimados.
—¿Y solo te rendiste? ¿Es en serio? ¿Solo por eso? ¿Por eso tú lo dejaste?
Silencio de nuevo hasta que el pequeño retomó la palabra.
—Takao te amaba, no, él en verdad te ama tanto... Y estoy seguro de que tú también lo amas, ¿verdad?
—Esto es lo mejor para los dos...
—¿Y quién te dio el derecho de elegir por ambos? ¿A caso le preguntaste su opinión o sus deseos? Porque estoy seguro de que el estar separados no puede ser el anhelo de Takao-kun para nada... Y en el fondo, tampoco el tuyo, ¿verdad?
—Nuestros sentimientos desaparecerán con el tiempo y entonces podremos rehacer nuestras vidas...
—¿Sin saber lo que hubiera pasado si se quedaban juntos y luchaban hasta el final? ¿Realmente quieres llevar un remordimiento tan grande como ese el resto de tu vida?
—Él estará mejor sin mí... Takao es fuerte y no me necesita para salir adelante...
—Eso no es lo que pregunté y tampoco creo que Takao esté de acuerdo con una sola de las excusas que me estás dando. Así que lo preguntaré de nuevo, ¿tú realmente no vas a arrepentirte por dejarlo ir?
—No tienes idea de lo difícil que fue para mí terminar con él... E incluso así tú vienes ahora a cuestionarme de este modo... Si digo que es lo mejor es porque es así...
—Mentira... Esas son excusas para convencerte de ello. Te estás engañando a ti mismo, Midorima-kun.
—Kuroko...
—¡Solo dime la verdad de una vez, por favor...! Si tú amas a Takao por qué...
Y el vaso fue derramado justo en ese momento.
—¡Lo amo tanto que siento como si estuviera muerto desde que no estoy a su lado! —alzó la vista solo para poder mirarlo y con esto se pudo apreciar lo vidriosos que estaban los ojos del muchacho de lentes.
Kuroko se sintió mal por ello, ya que lo último que quiso fue hacerlo llorar. Pero tratándose de un tema tan delicado sabía que no podía evitarse y que solo debía de continuar. Todo era por el bien de sus amigos.
—¿Entonces por qué, Midorima-kun? Si en verdad te sientes de esa forma, ¿por qué decidiste separarte de él?
—...Tú no tienes idea de lo difícil que ha sido estar lejos de Takao solo un par de días... Sabiendo que debe de odiarme ahora... Pero esto es lo mejor para él después de todo...
—¿Por qué insistes tanto en eso, si sabes perfectamente que Takao-kun está sufriendo tanto como tú ahora mismo?
—Porque... Tengo mis motivos...
Estaba ocultando algo, Kuroko se percató de ello hace mucho. Y estaba dispuesto en ir hasta el fondo del asunto solo para saber de qué se trataba y ver si podía ayudarlos de alguna forma.
—Sigues evadiendo mis preguntas. ¿Qué es eso que tanto ocultas?
Silencio. Midorima todavía tenía cierta resistencia para hablar, por lo que Kuroko tuvo que continuar.
—Incluso si no quieres decírmelo a mí, deberías de explicárselo a Takao-kun... Él merece saber la verdad y no solo las excusas que inventas... ¿O es que realmente quieres que esa persona acabé odiándote?
El muchacho de lentes negó con la cabeza intentando retener las lágrimas de sus ojos.
—¡Entonces dile la verdad...!
—No puedo...
—¿Por qué no?
—¡Porque fue una promesa que hice!
—¿A quién? ¿Para qué?
—...A mis padres... Para que lo dejaran en paz...
Por fin había hablado.
—Entonces, fueron ellos quienes te pidieron que terminaras con Takao-kun, ¿verdad?
Midorima asintió con la cabeza dejando al fin caer un par de lágrimas.
—¿Pero por qué accediste a ello?
—Para que no expulsaran a Takao de Teiko y así él tenga la posibilidad de seguir en esta escuela y quizá volver al club luego... Una vez que hayan olvidado el escándalo, el profesor Masa y el Consejo estudiantil podrían ayudarnos con ello. Solo quería que Takao se viera lo menos afectado por todo esto. Porque si él era expulsado por mala conducta no solo ya no sería aceptado aquí, si no que ninguna otra escuela de prestigio lo recibiría. Y yo no podía permitirlo, que su futuro se arruine de ese modo por mi culpa... Por eso tenía que renunciar al deseo egoísta de mantenerlo conmigo... Incluso si solo pudiera observarlo de lejos, mientras Takao estuviera bien sería suficiente...
—¿Y tú piensas que eso lo hará feliz? ¿Cómo crees que Takao-kun se sienta al saberlo?
—Él no debe de enterarse de esto nunca...
—Pero eso no es justo para Takao-kun, él también tiene derecho a elegir...
—¿Entonces que debía de haber hecho, Kuroko? Mis padres estaban dispuestos a destruirlo... Yo no podía solo seguir mirando sin hacer nada... Yo...
—¿Querías protegerlo, ¿verdad?
Midorima asintió con la cabeza aun con las lágrimas cayendo por sus mejillas.
—Solo quiero que él esté bien... Takao tiene talento y sabe cuándo debe de esforzarse. No quiero que su futuro se trunque solo por mí... Por eso yo tenía que dejarlo ir... Para que él pudiera volver a volar por sí mismo...
—Sin embargo, todo lo que Takao-kun quería era poder volar a tu lado, Midorima-kun. Porque te ama tanto como tú a él. Y creo que un sentimiento tan fuerte y verdadero no debería de ser menospreciado por nadie. El gran amor que ustedes dos se tienen no puede solo acabar así...
Pero antes de que el más alto pudiera responder y sin que nadie se lo esperara, dos chicos llegaron corriendo al lugar e ingresaron tempestivamente.
—¡Midorimacchi, Midorimacchi! —exclamaba tan alarmado que su voz era capaz de escucharse en todo ese enorme lugar.
Ni bien entró, Kise buscó con la mirada a su amigo y al hallarlo corrió hasta él sin pensarlo. Kagami lo siguió en silencio mientras Kuroko y Midorima no entendían el porqué de la desesperación del rubio. ¿Qué podría haber pasado? Solo podían intuir que se trataba de algo relacionado al chico de cabello verde y que no podía ser nada bueno...
—¡Tenemos problemas, problemas! —se plantó frente a su amigo.
Midorima se apresuró en limpiarse el rostro y tratar de recuperar un poco de su compostura. Si es acaso aún le quedaba algo de ella...
—¿Por qué eres tan ruidoso, Kise? ¿Podrías dejar de gritar tanto y tratar de explicarte mejor? —se quejó aparentando la seriedad de siempre.
Pero Kise ignoró por completo la actitud de su compañero y siguió hablando en el mismo tono.
—¡Se trata de Takaocchi!
El mundo pareció detenerse por un instante. ¿Qué había pasado con esa persona? El muchacho de lentes intentó prepararse para lo que fuera.
—¿Qué pasó con él...?
—¡Takaocchi dice que no va a volver a Teiko nunca más y que regresara a Shutoku con su antiguo grupo y quizá con el senpai con el que estudió allí...!
Y todo se vino abajo justo en ese momento.
—¿Qué? ¿Cuándo decidió eso? —interrogó el más bajito.
—Hoy, me lo dijo por mensaje cuando platicábamos en el whatsapp... —explicó el rubio enseñando la conversación en el celular.
Kuroko tomó el teléfono móvil de su amigo solo para cerciorarse de lo que decía y sí efectivamente todo era cierto... Takao estaba dispuesto a dejar todo atrás y empezar de nuevo, y esto incluía a Teiko y a Midorima.
"Me cansé de toda la mierda de Teiko, de las artimañas del estúpido de Akashi y del rechazo de Shintarou... Así que no pienso volver a ese lugar nunca más. Regresaré a Shutoku con mi antiguo grupo de música y quizá también con Miyaji-senpai... Al menos él es sincero y dice quererme en lugar de ignorarme como siempre lo hizo esa persona..."
La situación se tornó incluso peor de lo que ya estaba. ¿Qué podían hacer ahora para ayudar a sus amigos? Ni Kise ni Kuroko estaban seguros de ello, pero incluso así estaban dispuestos a hacer lo que fuera...
Kuroko alzó la vista en busca de su compañero y notó que este no había reaccionado para nada, sino que se mantenía inmóvil en su sitio y con la mirada baja. Preocupado trató de tocarlo para captar su atención, mas fue rechazado por Midorima, quien se hizo para atrás esquivándolo.
—Midorima-kun...
Pero el muchacho de lentes se negaba a hablar y todo lo que hizo fue deslizarse por la pared hasta quedar sentado en el suelo... Se abrazó a sus propias piernas y comenzó a llorar en silencio. Porque era su culpa... Lo sabía muy bien.
Sus amigos entristecieron al verlo tan lamentable, más el único que pese a todo siguió tratando de acercársele fue Kuroko.
—Midorima-kun... Aún no es tarde...
—Lo es... —murmuró sin moverse ni un poco.
El chico bajito volvió a tratar de acercarse a su amigo, pero esta vez Kagami lo tocó del hombro para detenerlo. Al girar a ver al pelirrojo quiso decirle algo, pero este se adelantó negando con la cabeza. Era mejor darle un respiro a ese chico por ahora. Nada conseguían presionándolo cuando estaba tan vulnerable en ese momento.
«Es mi culpa, porque él único que lo dejó solo fui yo... Yo fui quien lo arrojó a los brazos de otra persona... Aun cuando eso no era lo que quería... Soy tan idiota... Takao, lo siento... Yo...»
Llegado a este punto, ¿todavía podría recuperarlo o solo debería de una vez dejarlo ir? Lo mejor para Takao sería...
—...Yo...
¿Cuál sería la respuesta final de Midorima?
Continuará.
Nota de autora:
-saca las enormes telarañas del lugar- ¡Hola gente he resurgido de las cenizas para seguir torturando su existencia(?)! Muajajaja -le avientan un montón de cosas- Ok, ok... Lo lamento, pero desde que empecé este trabajo como teleoperadora y peor teniendo mi lap muerta desde hace ufff... Se me hizo muy difícil escribir esto, aparte de que me volvió a quedar más largo que los capis anteriores x'D Supongo que eso al menos lo compensa un poco, pero de todos modos mis más sinceras disculpas por la gran demora uwu Juro que entre mi estresante trabajo y mi vida como intento de cosplayer no me queda casi tiempo libre excepto para dormir y visitar a mi madre un rato x'D Pero como pese a todo no quiero dejar esto a medias porque aún con los pocos comentarios que recibo sé que hay muchas bellas personitas leyéndolo, así que se los debo. Y por eso mismo aquí está al fin el capi 10 para ustedes~ Espero que lo hayan disfrutado(?) x'D -la miran mal- Cofcof vayamos con el capítulo ahora...
No tuve corazón para hacer que Kasa los viera, simplemente no podía, sorry(?). Sé que lo hago sufrir un buen, pero nunca tanto (?) x'D Así que Mori tuvo que jugar su papel aquí, y a que lo hizo bien~ Moriyama terminó siendo tan buen amigo como senpai lo es con Kise. Y de algún modo es tierno el modo en el que Mori se preocupa por su mejor amigo -al menos para mí-. Aunque el primer lugar como el más noble se lo sigue llevando Kasamatsu. Ámenlo tanto como yo pls, y también a Kise que es un nene muy bello TwT
Ahora que conocen el pasado del rubio y saben cómo fue que se enamoró del baka de Aomine, espero que lo comprendan un poco mejor. Kise ha sufrido bastante y se ha esforzado mucho para llegar a donde está ahora. Así que hay que reconocerle el esmero que le ha puesto a todo uwu
Yo personalmente lo amo tanto que creo que por eso le di tanta entrada en este capi, cuando tendría que haber avanzado más con el arco MidoTaka... Pero bueno, al menos ya saben cuál fue la razón de Midorima y pues quien sabe lo que pase ahora (?) Muajajaja xD Pero a que Kise y Kuroko son muy bellos amigos, a que sí~~ Mido debería de agradecer tener tan buenos amigos uwu
Por cierto, que a este paso ya todos saben o sospechan acerca de los sentimientos del senpai por el rubio, menos este lol Kise le anda haciendo la competencia a Kagami en lo despistado x'D Pobres de Kasamatsu y Kuroko la tienen muy difícil con ellos, aunque más senpai... Y hablando de mis nenes del KagaKuro perdón por dejarlos tan tirados, pero si no es en el 11 de todos modos en el 12 continuo su arco que ya les toca sufrir a ellos también... Digo que ya es hora de continuar la historia de ellos. Na más termino con el arco MidoTaka y ya... Que aún tengo mucho drama preparado para todas las parejas, así que esperen por verlo muajajaja x'D –huye y regresa-
Ahora si me despido, no sin antes invitarlos a votar, seguir, agregar, y comentar si les ha gustado~ ¡Todo tipo de amor de parte de ustedes es completamente bienvenido!
Muchas gracias por leer hasta acá c: Nos vemos en el próximo capítulo, que quien sabe cuándo sea xD -ahora sí huye dejando mucho amor y brillitos gays(?)-
