Capítulo 11: La respuesta de Midorima.

A insistencia de Kagami los muchachos dejaron solo a Midorima para que así este pudiera pensar mejor las cosas. Después de todo y como decía el pelirrojo no servía de nada presionarlo más ahora. Ya con todo lo que le había dicho Kuroko y el último mensaje de Takao, debería de ser suficiente, al menos por el día de hoy. Para mañana seguro el muchacho de lentes ya habría pensado mejor las cosas y entonces encontraría una respuesta por él mismo. Tenían que confiar en ello, era todo lo que les quedaba por hacer. Y esperar...

Pero en cuanto Kuroko dio un par de pasos del camino hacia el salón, se desplomó como si no tuviera fuerzas. Kagami lo sostuvo con rapidez.

—¿Kuroko? —lo miró, preocupado.

—¡¿Kurokocchi?! —se les acercó Kise.

—Estoy agotado... He hablado más de lo que normalmente hablaría en un mes entero... Ni si quiera sé cómo sigo consciente...

Kise contuvo la risa al escucharlo. Cuando se trataba de ser dramático, su amigo le hacia la competencia. Aunque lo que decía era cierto hasta cierto punto. Ya que el pequeño chico no era para nada bueno en lo que a mantener una conversación se refería y menos una que fuera larga. Sin embargo esta vez lo había hecho por Midorima...

—No seas exagerado, Kurokocchi, yo usualmente hablo incluso más que eso.

—Tú desperdicias energía vital que es otra cosa...

—Claro que no, es más como un don de palabra que tengo~~

—¿Desde cuándo hablar hasta por los codos es un don?

Kise hizo un puchero a pesar de saber que su compañero no lo veía en ese momento, ya que Kuroko mantenía el rostro escondido en el pecho del más alto. Y al ver el modo en el que sus amigos se encontraban abrazados hizo que el propio y hablador rubio guardara silencio. No quería interrumpirlos.

Por su parte Kuroko también guardó silencio y hasta se olvidó por un momento de todo. Y es que los cálidos y fuertes brazos de esa persona se sentían tan bien... Que podría permanecer de ese modo mucho tiempo más. Lástima que no durara tanto el receso.

Al final quien tomó la palabra fue Kagami.

—Bueno, si realmente no puedes caminar, aunque me parece un poco exagerado. Pero si es así, te puedo llevar cargando hasta el salón si quieres.

—¿En serio? —recién entonces, Kuroko se separó ligeramente.

—Oh —asintió en afirmación. —Tampoco es como si pesaras, así que normal.

—Kagami-kun es tan fuerte y varonil —comentó con una sonrisa.

El pelirrojo solo lo miró sin decir nada y acabo por sonreír también. En ese instante la peculiar e inocente parejita se veía como si estuviera por besarse en cualquier momento. Aunque Kise sabía que eso no sucedería, de todos modos no quiso dejar pasar la oportunidad y tomó una fotografía. Estaba seguro de que al menos Kuroko se lo agradecería y posiblemente el Kagami del futuro también.

Estos dos eran en verdad un par de vírgenes sin remedio, aunque eso los hacía tan tiernos que su amigo solo no podía evitar el desearles la felicidad. Y al entender que sobraba en esa ecuación, hizo un movimiento de mano en forma de despedida y se dispuso a irse.

—Recordé que debo de comprar algo... Nos vemos en el salón~ —se dio la vuelta y se fue.

Para cuando Kagami y Kuroko giraron a verlo, el rubio ya había desaparecido.

—Que escurridizo...

—Kise-kun siempre.

En cuanto se separaron, el pelirrojo se agachó e invitó al otro a subirse en su espalda. Kuroko aceptó en el acto y de lo más feliz, como si de un niño pequeño se tratara.

—Sujétate —advirtió antes de pararse.

Por lo que Kuroko se abrazó con firmeza a su mejor amigo. Y con esto pudo sentir la suavidad de sus cabellos y el exquisito aroma de Kagami al sentirlo tan cerca. No había ni un centímetro de separación entre ellos. ¿A caso podía pedir más?

Ajeno a los pensamientos de su compañero, el pelirrojo comenzó a caminar con tranquilidad hacia el salón de clases. Kuroko era bastante liviano y de algún modo sus delgados brazos sujetándose de él se sentían bien... En general, el pequeño y esbelto cuerpo de Kuroko era muy cálido. Sacudió la cabeza al darse cuenta de que estaba pensando de más.

—¿Kagami-kun?

—¿Si?

—¿Pasa algo?

—No, no. Nada, no te preocupes. Solo pensaba...

—¿En qué?

—...Que eres en verdad un buen amigo.

—¿Eh?

—Quiero decir... Tú en verdad estabas tan preocupado por Takao y Midorima, que hasta fuiste a buscar a uno de ellos y le hablaste tanto intentando hacerlo recapacitar. Incluso aunque tú no seas particularmente bueno con esas cosas... Quizá también tengas tus propios problemas personales como cualquier otro adolescente. Y aun así dejaste todo de lado solo por ellos. Por eso digo que eres un muy buen amigo, Kuroko. Y yo estoy agradecido por ser tu mejor amigo —sonrió al decir lo último.

Kuroko notó esto y guardó silencio por unos segundos para luego esconder el rostro y sujetarse con más fuerza del pelirrojo.

—Kagami-kun también... Para ti... ¿No fue fácil venir a la actuación del día de la madre, verdad?

Kagami se paralizó por unos segundos al sentirse descubierto. El pequeño había dado completamente en el blanco.

—Aun así tú viniste... Y lo hiciste por mí, ¿verdad?...

La expresión de Kagami se normalizó y él retomó el camino.

—Of course... No podía faltar a mi promesa.

—Gracias... Gracias por haber llegado ese día, Kagami-kun...

El pelirrojo volvió a sonreír ya tranquilo.

—Está bien, no hay por qué agradecer. Yo también quería poder conocer a la familia de Kuroko.

—Kagami-kun...

—¿Uh?

—Tú...

Silencio. Kuroko se aferraba con tanta fuerza al otro, que Kagami solo podía pensar que estaría por decir algo importante. ¿Qué podría ser?

—Tú...

—¿Si?

Pero a las finales no pudo hacerlo.

—...Eres un ángel.

Fue todo lo que pudo decir. El miedo le había ganado.

«¿Eso era todo?» se preguntó para sus adentros y agregó —Estás exagerando, Kuroko.

—No estoy exagerando —se quejó entre dientes y suavizó el agarre.

¿Por qué era tan difícil decir solo dos palabras? "Me gustas", eso era todo lo que tendría que haber dicho, pero no... Se reprochó mentalmente el resto del camino.

Por su parte Kagami no estaba seguro de haber entendido el mensaje de su mejor amigo, pero aun así lo dejó pasar por alto. Seguro no era tan importante. Pero que equivocado estaba...

Aunque Kuroko también se equivocaba al pensar que la razón de por qué el más alto llegó tarde ese día fue solo porque estaba deprimido al no poder ver a su madre durante la celebración.

Cuando en realidad era mucho más que eso... Pues por más que Kagami quisiera simplemente ya no era capaz de verla nunca más. Pero todavía no tenía el valor para decirlo, al igual que Kuroko no podía expresarle sus sentimientos adecuadamente. ¿Sería que sus corazones podrían llegar a entenderse y consolarse en el futuro? Cuando estos pequeños secretos salieran a la luz de una vez... Y así su relación se hiciera incluso más estrecha de lo que ya era. Mas hoy no parecía ser ese día.

Mientras tanto cerca de ellos, Kise los observaba a escondidas.

—¿Por qué solo no se besan y ya? Por dios, par de tortolitos quedadosss —se quejó ante el intento fallido de su amigo —Ay, Kurokocchi deberías de aprender un poco acerca del arte de la seducción... ¿Dónde está tu eros? Kagami incluso se ve como el tipo de muchacho inocente que es fácil de persuadir are~ Además de que te adora y no hay nadie que se interponga entre ustedes... La tienes tan fácil y aun así no te lanzas sobre él, que desperdicio —movió la cabeza al terminar de pensar en voz alta.

Quizá debería de darle un par de clases a su tímido amigo. Quizá. Suspiró y volvió a seguirlos. Al menos logró sacarles dos fotografías, una abrazados y otra como estaban ahora. Luego las negociaría con Kurokocchi.

Aunque este peculiar y adorable rubio no era el único que los observaba. Pues, un par de chicas también se habían quedado viendo a la inusual parejita, pero de un modo completamente diferente. A ellas se les notaba la envidia en los ojos.

Cuando estaban cerca del salón de clases, el más pequeño cayó en cuenta de que no había comido nada. Pero la vista desde la gran espalda de Kagami-kun era tan buena, que ni si quiera pudo quejarse al respecto. Prefería mil veces poder estar tan cerca de esa persona como ahora, a comer. ¿Qué era comer después de todo? Solo una banalidad. El amor lo llenaba mucho más... Y la verdad era que no quería soltarlo, ni ahora ni nunca. ¿Es que el tiempo solo no podía detenerse? Si tan solo pudiera quedarse abrazado a él para siempre. Pero justo en ese momento llegaron al salón.

—Hemos llegado —anunció cerca de la puerta y se agachó para que su compañero pudiera bajar.

Kuroko maldijo para sus adentros al escucharlo. Su momento perfecto acababa de terminar. Suspiró con desgano y descendió con cuidado.

—Muchas gracias por traerme, Kagami-kun.

—De nada. Más bien, ahora que recuerdo —se inclinó hacia el maletín que cargaba y saco una bolsa de papel de él. Se la extendió a su compañero con calma —¿No has comido nada, verdad?

El chico bajito se quedó mirándolo con sorpresa.

—Vamos, Kuroko, sé que te gustan más las malteadas, pero no tuve tiempo de comprar una, sorry. Solo pude comprar esta hamburguesa antes de que Kise saliera corriendo como loco de la cafetería... Tendrías que haber visto como se puso, comenzó a dar alaridos y vueltas por todo el lugar, y después salió corriendo como alma en pena. Que por cierto sí que tiene una buena carrera, ah. Podría hasta postular al club de atletismo si quisiera.

Kuroko sonrió agradecido y aceptó la bolsa que le extendían.

—Muchas gracias, Kagami-kun. Tú siempre piensas en mí... Eres una buena esposa —lo molestó.

—Hey —se quejó y luego se rascó la nuca —Fue porque no viniste con nosotros y te fuiste de ese modo por tu cuenta, así que supuse que no habrías comido nada, ¿verdad?

—Uh —asintió con la cabeza en afirmación y se dispuso a comer —Gracias por la comida.

Como todavía tenían 10 minutos más hasta que acabara el segundo receso, se quedaron afuera durante ese tiempo para que así Kuroko pudiera comer mejor. Kise llegó al poco tiempo y se unió a ellos. De algún modo se habían vuelto un trío muy peculiar y popular también. Aunque esto último no era tan bueno, al menos no para el más bajito, a quien habían comenzado a mirar mal solo por esto.

A la hora de salida el primero en irse a casa en cuanto sonó el timbre fue Midorima, incluso se había saltado por las últimas horas de clases para poder estar solo y es que necesitaba pensarlo mucho para poder llegar a una verdadera resolución. La última decisión que tomaría con respecto al tema de Takao... Pero todavía no había llegado a ello. Todavía quería pensarlo un poco más. Solo un poco más y sería el verdadero final de todo esto.

Se limpió el rostro lo mejor que pudo y tomó su mochila para salir de allí. El día había terminado para el muchacho de lentes.

—Mañana... —susurró para él mismo y se dirigió a casa.

Los adolescentes que no tenían club ni practica ese día comenzaron a salir por el portón, mientras que los que todavía tenían asuntos pendientes en la escuela se quedaban a resolverlos. Moriyama por su parte y sin tenerlo planeado se encontró con una de las muchachas de grado inferior. ¿Debería de tomar esto como una señal? Lo dudó, pero siguiendo su naturaleza coqueta de siempre decidió acercarse.

—¡Hola, Yoriko! ¿Qué tal?~

—Bien, gracias, Moriyama. Estaba yendo hacia la biblioteca. ¿Y tú?

—Nada en especial, solo pasaba por aquí~ Así que, ¿puedo acompañarte durante el camino?

—Está bien…

Comenzaron a caminar por los pasillos y a platicar amenamente.

—¿Cómo te ha ido? —preguntó con una despreocupada sonrisa.

—Bien, bien. Sigo esforzándome para que me asignen un número importante en alguna actuación.

—Oh, ya veo. Para mí tu voz es muy linda, así que seguro lo lograrás pronto~ Solo tienes que ser constante en ello.

—Sí.

—Es envidiable el modo en el que Kise y Yukio consiguen participar en todas las actuaciones del colegio, ¿no?

—Sí… Pero son los senpai después de todo…

—Vamos, que yo sé que tú también podrás~

—Gracias.

Cuando llegaron a la biblioteca se dispusieron a despedirse, pero en ese momento el muchacho retuvo unos minutos a la menor. Aunque ni él mismo estaba seguro de lo que intentaba hacer, pero aun así...

—¿Te gustaría ir a cenar en la noche, Yoriko?

La chica lo pensó por un momento y luego centró la mirada en el más alto.

—¿Hay algo en especial de lo que quieras hablar conmigo?

—Solo quisiera que pudiéramos hablar más…

—¿Con qué motivo?

Algo no iba bien. ¿Por qué Yoriko parecía estar a la defensiva? ¿De dónde provenía tanta desconfianza? ¿A caso era odiado sin saberlo? Aunque también era su culpa por no ser lo suficientemente serio en esto... Pero debía de haber un modo de arreglarlo, o al menos eso pensaba, pues no conocía la verdadera razón del porqué de la actitud de su compañera.

—Quiero decir que me pareces agradable y por eso pensé que podíamos tratarnos más y quizá salir...

La muchacha se le quedó mirando intentando comprender el significado de "poder hablar más", "parecer agradable", "tratarnos más" y "salir". Solo había una forma de interpretar todo eso, ¿verdad? ¿A caso se estaba burlando de ella?

—Moriyama, esto no es gracioso en lo absoluto... Así que, por favor, para...

El muchacho seguía sin ser capaz de entender las palabras de la chica, pero aun así trató de aclarar y calmar la situación.

—¿A qué te refieres?... Yo no estoy bromeando o algo como eso. Si digo que me pareces agradable es en buen plan. ¿Por qué bromearía con ello? No entiendo. Además yo solo... —pero fue interrumpido.

—¿Quizá por qué eres el mejor amigo de senpai?

—¿Qué tiene que ver Yukio en todo esto? —cuestionó confundido.

—Por favor, no te hagas…

—En verdad no sé de lo que estás hablando…

—¡No traten de burlarse de mí…! ¡El que haya sido rechazada por senpai no quiere decir que ahora acepte a cualquiera y menos a su mejor amigo!

Moriyama quedó tan sorprendido al escucharla que no tuvo tiempo para reaccionar.

—Si es una apuesta o lo que sea, definitivamente no los perdonaré…

—No es nada de eso…

—Entonces, por favor, déjenme en paz.

Sin más la muchacha se fue dejando a un Moriyama bastante aturdido. En primer lugar, ¿por qué Yukio no le dijo nada al respecto? Él incluso hace unos días le había platicado acerca de sus intenciones de invitar a Yoriko a salir y aun así su mejor amigo no le había dicho nada de nada. Si lo hubiera hecho al menos se hubiese ahorrado este lamentable suceso y el hecho de que esa chica pensara tan mal de ellos. Se llevó una mano a la nuca y movió la cabeza. Suspiró y fue en busca del susodicho. Esta vez lo haría hablar sea como sea.

Minutos después lo encontró cerca de los casilleros.

—Hey, Yukio.

—Moriyama. Pensé que te habías ido a casa.

—Me quedé un rato, ¿vamos por allí?

El más bajito asintió con la cabeza y comenzaron a caminar hacia la salida. Era el momento justo para decirlo y sería muy directo al hacerlo.

—¿Yukio, por qué no me dijiste nada?

—¿Sobre qué? —preguntó sin entender.

—Acerca de Yoriko…

Kasamatsu volvió a sentir como si le dieran un pequeño golpe al escuchar sobre esa chica.

—¿Qué hay con ella?

—Por favor, deja de hacerte el desentendido. Por supuesto me refiero al hecho de que ella se te declaró y tú la rechazaste.

El chico de cejas gruesas guardó silencio por un momento, por lo que el otro volvió a hablar.

—Entonces repito la pregunta… ¿Por qué no me lo contaste?

—¿…Debía de hacerlo?

—¡Por supuesto! Ya que te mencioné que quería invitarla a salir debiste de habérmelo platicado. Así al menos no quedaba como idiota al hablar con ella…

—¿…Te rechazó?

—Obvio… ¿Quién saldría con el mejor amigo del chico que te rechazó? Al menos que fuera por venganza, nadie lo haría. Pero ella no es así después de todo.

El más bajito, arrepentido, agachó la mirada.

—Lo siento…

—Supongo que ya no importa. A parte de que ella realmente no me gustaba, solo pensé que era linda, pero ya. Aunque agradecería que confiaras más en mí o que si quiera lo intentaras.

Kasamatsu asintió con la cabeza.

—Si es así, entonces respóndeme otra cosa más importante… ¿Por qué tú la rechazaste a ella?

—Porque no sentía lo mismo…

—Eso es obvio, pero debe de haber una razón detrás de ello.

—Solo ella no me gustaba y ya…

—No soy tan tonto para creerme eso. Por supuesto ella podría no gustarte, ¿pero quién no le daría una oportunidad a una chica tan linda y genial como Yoriko? A menos de que no te gusten las mujeres… O que haya alguien que ya te guste.

—Deja de burlarte de mí, idiota.

—Lo estoy diciendo en serio… No digo que por no salir con ella eso te haga homo, pero… ¿Crees que cuando pregunto si eres gay o si estás interesado en Kise lo hago solo en broma?

—No sé de qué estás hablando…

—Tú realmente no confías en mí ni un poco.

—No es eso…

—¿Entonces?

Silencio. Había mucha tensión en el ambiente. Moriyama le reclamaba el hecho de no confiar en él y Kasamatsu solo no sabía que decir o hacer. ¿Confiar en su compañero? Desvió la mirada, de todos modos estos inútiles sentimientos solo le pertenecían a él mismo y a nadie más… Al notar el modo en el que su amigo intentaba huir, el más alto lo tomó de los hombros y lo obligó a mirarlo.

—Respóndeme mirándome a los ojos.

Kasamatsu estaba entre enojado y nervioso, y realmente no sabía que contestar.

—¿Qué es, Yukio?

—¡No es nada…!

—¡Mentiroso…! ¿Se trata de Kise, verdad?

Kasamatsu volvió a agachar la mirada. ¿Por qué su mejor amigo le hacía esto? Obligarlo a hablar…

—¿Por qué no confías en mí, Yukio?

—Incluso si tuvieras razón… ¿Qué ganas con saber que el estúpido de tu amigo se enamoró de un rubio cabeza hueca?

—¿Qué gano? Saber que confías en mí…

—¿No crees que soy asqueroso…?

—¡Jamás pensaría eso de ti!

Kasamatsu alzó la mirada solo para encontrarse con la intensa mirada de su mejor amigo. ¿Por qué tenía esa expresión en sus ojos? ¿A caso lo había herido por no confiar en él?

—Lo siento…

—¿De qué te disculpas?

—No lo sé…

—Si ni si quiera lo sabes entonces no te disculpes, idiota…

Silencio hasta que Moriyama tomó aire para calmarse y volvió a hablar.

—Escúchame, Yukio… Tú eres mi mejor amigo, independientemente de si eres hetero, gay o bisexual. Eso no cambia nada entre nosotros, ¿de acuerdo? Así que, por favor, nunca más vuelvas a decir que eres asqueroso… Porque para mí tú eres realmente valioso, ¿entiendes? Jamás pensaría mal de ti y menos por esto, tonto. Y tú ya deberías de saberlo bien.

Kasamatsu asintió ligeramente con la cabeza. A pesar de la situación, estaba feliz de que su mejor amigo dijera eso. El ser aceptado por él realmente lo aliviaba. Y quizá la razón de por qué no quiso contarle nada al principio fue por miedo a lo que Moriyama pudiera pensar de él.

—Gracias… —susurró.

—En lugar de eso, ¿podrías intentar confiar en mí, por favor?

—Sí…

—Pero hazlo en serio.

—Lo haré…

—Incluso si tengo que escucharte hablar hasta los codos del "rubio cabeza hueca", lo haré… En realidad, es lo que normalmente hago, ¿sabes?

—¡Moriyama!

El más alto lo soltó y palmeó su cabeza en un gesto de cariño.

—Yo siempre te apoyaré.

Kasamatsu no supo qué decir. ¿Cómo podía esta persona ser tan sincera y directa al hablar? Eso era algo que a él le costaba demasiado hacer… Sin embargo y como le había prometido a su mejor amigo, trataría de ser más abierto con este. Se lo debía.

—¿Vamos a tomar algo? Ahora te toca invitarme~ —se dio la vuelta para seguir caminando, pero fue detenido por su compañero, quien lo sujetó de la polera desde atrás —. ¿Qué sucede? —preguntó sin darse la vuelta.

—Yo en verdad... te lo agradezco…

—Está bien, todo está bien, ¿si? —Volteó y sonrió con despreocupación —¿Vamos por un café entonces?

—Sí…

Sin más se fueron rumbo a la salida y luego hacia una fuente de soda cercana.

Aunque durante el camino Moriyama estuvo un poco pensativo. Pues era consciente de que solo estuvo tratando de huir al intentar acercarse a esa muchacha y no porque realmente estuviera interesado en ella. Que persona tan horrible era. Aunque en el pasado no le hubiese importado en lo más mínimo esto. Ya que siempre fue un coqueto de primera y siempre trató de salir con cualquier chica que se le pusiera en frente.

¿Entonces, cuál era la diferencia ahora? ¿Por qué había comenzado a olvidar ese lado tan natural de él? ¿Por qué en estos momentos su mayor preocupación era su torpe mejor amigo? Por supuesto porque se trataba de un chico tan ingenuo y frágil como Kasamatsu... Por eso él quería protegerlo tanto.

En medio de sus confusos pensamientos, giró a ver hacia el más bajito. Al hacerlo y ver lo bello que podía llegar a verse incluso con el uniforme puesto lo llevó a la conclusión de que lucía incluso más lindo que una chica. Su pequeña y delgada figura, así como sus largas pestañas lo hacían verlo de ese modo. Precioso... Cuando se percató de la extraña idea que estaba teniendo se dio un fuerte golpe mental.

«¿Qué pasa conmigo? Yo... Oh, rayos».

—Ja, ja, ja, ja... —rió con nerviosismo y se llevó una mano a la cabeza al entender la verdadera razón de sus extraños pensamientos.

Su amigo giró a verlo al escucharlo.

—¿Qué sucede, Moriyama? —preguntó sin entender.

El más alto bajó la mano, tomó aire y negó con la cabeza.

—No es nada~

Kasamatsu siguió sin entender, pero decidió pasarlo por alto.

—Raro —lo llamó al regresar la vista al frente.

Moriyama solo sonrió en respuesta mientras continuaban caminando.

«Después de todo me gusta esta persona» confesó solo para sus adentros.

Midorima se encerró en su cuarto al llegar a casa. Tenía mucho en que pensar. Incluso si no había dejado de razonarlo desde que recibió la noticia sobre Takao. Aún no era suficiente. Necesitaba meditar detenidamente sobre todo. No podía dejar pasar ni un solo detalle para comprender mejor como llegaron hasta ese punto y que podía hacer al respecto ahora. Desde su historia pasada con Akashi hasta la situación actual con Takao. Lo pensó tanto que solo pudo obtener su respuesta recién entrada la noche.

Miró el reloj sobre la mesa de noche y lo tomó para asegurarse de que la alarma estuviera puesta. Aún ni daban las ocho, pero decidió dormir. Mañana sería un día muy largo. Porque mañana seria el final de todo esto. Se quitó los lentes y se dejó caer sobre la cama. Estaba agotado mentalmente.

En la mansión de los Kise, la familia se encontraba sentada en la gran mesa mientras cenaban.

—Y eso fue lo que pasó —terminó de contar el menor.

—¿Pero qué pasa con ese hombre, cómo puede ser tan injusto con esos niños? En especial con el pobre de Takao. No quiero ni si quiera pensar en lo que la madre de ese chico debe de estar sintiendo por todo esto —comentó la señora.

—Y el padre también. ¿Pero por qué nadie más ha dicho nada al respecto? ¿Es que toda la junta directiva y los docentes apoyan la decisión del director? —cuestionó el señor.

—No estamos seguros de ello, al menos con respecto a la junta directiva. Pero los del consejo están tratando de comunicarse con el subdirector que está de vacaciones, mas no han podido aún. Y con respecto a los docentes, yo mismo hablé con ellos incluyendo al delegado de profesores y a Masa que es el encargado del club, y ninguno estuvo de acuerdo. En realidad ni si quiera les pidieron su opinión y sospecho que el señor Yamada tampoco se comunicó con el subdirector ni con el dueño de Teiko antes de quitarle la beca a Takao. Incluso el tutor de los muchachos que fueron suspendidos sin pruebas está en desacuerdo con todo esto y nos están ayudando a camuflar a los chicos para que asistan a clases.

—Al parecer nadie estuvo de acuerdo con las drásticas medidas que tomó el director, o mejor dicho él lo decidió todo por sí solo.

—Así es, cariño. Las personas con mandos como él suelen sentirse poderosas y se vuelven altaneras luego solo por eso. Pero algo debemos de hacer por esos niños.

—Sí, amor. Debemos de. Pero ya pensaremos en ello mañana.

—¿En serio? —preguntó el rubio esperanzado.

—Sí, bebé. Tú tranquilo, trata de mantener la calma y seguir ayudando a los chicos como hasta ahora. Nosotros veremos qué podemos hacer mañana.

—Eso sería de gran ayuda. ¡Muchas gracias, son los mejores!

—No podemos dejárselo todo a los menores, nosotros como padres estamos para ver por ustedes.

—Y yo estoy orgullosa de que mi Ryou sea tan buen chico preocupándose y a ayudando a los demás. Eres un encanto, bebé.

—"Nosotros" siempre hemos estado orgullosos de ti, Ryouta, y ahora más que nunca.

El rubio se sintió tan conmovido y feliz al escucharlos que solo salieron cuatro palabras de su boca como respuesta.

—Mom, Dad, muchas gracias...

La bella y cálida expresión del rostro del muchacho solo desapareció al escuchar la voz de una de las mujeres presentes.

—¿A pesar de que sea gay y pasivo?— intervino la hija mayor rompiendo por completo el ambiente.

El muchacho se sonrojó y puso una cara de "¿por qué eres así conmigo?" dirigida totalmente hacia la persona que acababa de hablar.

—Porque soy tu hermana mayor y puedo —contestó como si nada.

—Nada como el bullying fraternal~ —comentó la otra hermana. —Además así nos amas ya.

El rubio hizo un puchero y la madre de los chicos tuvo que intervenir.

—Dejen de fastidiar tanto a su pobre hermano, se aprovechan porque él nunca les contesta, ¿no?

—Pero si es divertido ver su cara~~ —afirmó la menor.

—Además, ya hemos dicho en más de una ocasión que no nos interesa ese tipo de cosas. Nosotros amamos a Ryouta y a ustedes tal cual como ustedes son. Y lo que los haga felices estará bien para mamá y para mí, ¿entienden? —afirmó el señor.

El muchacho se sintió tan bendecido en ese momento que en verdad agradecía mucho al cielo por tener unos padres tan comprensivos. Pues, sabía que no todos los mayores eran así y una gran prueba de esto eran los padres de Midorimacchi, el papá de Aominecchi e incluso la mamá de Kurokocchi... Ninguno de ellos, por lo que sabía, aceptaban las relaciones no hetero. Sin embargo, aquí estaban los propios padres de Ryouta diciendo todo esto.

«Gracias»

Definitivamente esta era la mejor familia de todas, excepto por el bullying casi diario que recibía por parte de sus hermanas, todo era perfecto.

El grupo de ayuda pro Takao y los chicos de multimedia se reunieron temprano para llevar a cabo el nuevo plan del día. Esta vez la estrategia había cambiado por completo... Sin embargo uno de los muchachos no estaba del todo de acuerdo con ello.

—¡Con mis encantos soy capaz de seducir a cualquiera!~ ¡Incluso al portero! ¿A caso no confían en mis habilidades? —cuestionó indignado. ¿Cómo podían poner en duda su "talento"?

Todos lo miraron, Hyuuga con una ceja levantada y Kasamatsu con una venita sobresaliéndole por tanto enojo, y como siempre, Kiyoshi era el único que sonreía divertido por la escena.

—¡¿Es que no te da ni si quiera un poco de vergüenza lo que estás diciendo?! —Lo golpeó —¡Maldito descarado!

Los demás se preguntaban que molestaba más a Kasamatsu en ese momento, si el descaro del rubio o los celos que le provocaba el pensar en Kise seduciendo a otros. Posiblemente lo segundo.

—¡Senpai! —se sobó —¡Si dudas de mí entonces ponme a prueba! "Te demostraré que puedo conseguirlo, incluso con un tsundere como tú" —afirmó muy seguro de él mismo.

Lo que provocó que volvieran a golpearlo.

—¡¿Qué has dicho, tú idiota?! ¡Yo no soy ningún tsundere! ¡Y tampoco soy tan fácil, tsk!

Pero a pesar de sus reclamos nadie le creía. Empezando porque sí era tsundere y aunque ciertamente no fuera alguien fácil como bien decía, hace mucho que había caído por el rubio.

—Pero si hace mucho que fuiste seducido por él —murmuraron los demás.

—¡¿Qué?!

—Nada, nada —se hicieron los desentendidos.

—Oigan, estamos llamando la atención con tantos gritos y además perdemos tiempo sin motivo. ¿Así que, pueden dejarse de estupideces de una vez? Si quieren tener su pelea marital háganlo en otro momento —se quejó el vicepresidente.

—No estas teniendo nada de tacto, Jun...

—¡N-Nosotros no estamos teniendo ninguna pelea marital como dices!

Pero a pesar de negarlo estaba tan sonrojado que no era del todo convincente. El secretario del consejo era bastante diferente a lo usual cuando estaba con Kise, y el motivo de ello lo sabían todos menos el susodicho. Pero que complicado que era el amor. Kiyoshi hasta sentía pena por su compañero. Por lo que acabó palmeándole la espalda en señal de apoyo.

—Yo te apoyo, eh.

—¡¿Ah, por qué dices eso tan de repente y pones esos ojos de lástima?! ¡¿Cómo se supone que deba de tomarlo?!

—Dejen de desviarse del tema, Tsk.

—¡Exacto! Aquí el punto es que nadie es mejor que yo cuando se trata de seducir a otros, y eso es algo que no pueden negar. Mi eros es el mejor de todos~

—¿Eros?— interrogaron los menores.

—Al parecer alguien quedó traumado con la clase de filosofía —comentó el secretario.

—El eros que fluye en mí es insuperable~ Soy el hombre más hermoso capaz de seducir hasta al más galán de todos~

Kise guiñó un ojo coquetamente, lo que provocó que los muchachos de multimedia se ruborizaran fuertemente. Los pequeños habían aprendido algo importante en estos pocos días. Y eso era que el chico más popular de la escuela, llamado Ryouta Kise, era una persona muy provocativa y graciosa. Lo que sí no se hubieran imaginado del todo era que fuera tan pasivo... Pero con esa cara tan bonita, que más daba si era escandaloso o lo que fuese. Todo se le perdonaba.

El rubio sonrió divertido al notar las expresiones de los muchachos. Y es que se notaba a leguas que ya habían caído ante sus encantos.

—Se los dije —afirmó orgulloso.

Kasamatsu lo golpeó y los menores se sonrojaron incluso más al darse cuenta de que fueron descubiertos.

—¡¿Pero por qué me sigues golpeando, senpai?! —se quejó resentido.

Pero antes de que el secretario pudiera responder, Hyuuga tomó la palabra.

—¡Ya basta, rubio cabeza hueca! —exclamó fastidiado —Si no hubiese sido Kasamatsu quien te hubiese golpeado seria yo, ¿ok?

Kise puso tal cara de indignación que cualquiera pensaría que se hubiesen metido con su madre.

—¿Me has llamado "rubio cabeza hueca"? ¿A mí? ¿Al gran Ryouta Kise por el que todos mueren, el sol de Teiko? Mira que si yo fuera una comida sería igual de exquisito y pedido como el lomo saltado, y tengo la certeza de que hasta tú querrías probarme —sentenció muy seguro de él mismo.

—Teppei, agárrame o lo golpeo...

Kiyoshi de lo más divertido tomó a su pareja de los hombros tal como se lo acababan de pedir.

—Ja, ja, ja, ja —pero no pudo evitar reír ante la escena, por lo que lo miraron mal — Perdón, perdón. Es solo que esto es tan gracioso, amor.

—¿Que es gracioso? Que esta "hueca" ahora se crea comida o ¿qué?

—Pero no cualquier comida eh, yo soy un lomo muy fino incluso para ti.

—Retiro lo dicho. Kiyoshi, por favor, déjame golpearlo.

El castaño atrapó en un abrazo a Hyuuga para calmarlo y de paso impedirle que salte encima de Kise.

—Pero amor, no te lo tomes tan a pecho, por favor... Kise solo está siendo... ¿Kise?

—Y soy único~

—¡Gracias a dios! —gritó exasperado y giró hacia el secretario —¿De todos por qué él?... —murmuró.

Kasamatsu se puso rojo y lo único que atinó a hacer fue comenzar a golpear al susodicho.

—¡T-Todo es tu culpa!

—¡¿Qué hice ahora aparte de ser yo?!

—¡Eso!

Y faltando solo media hora para el comienzo de la primera hora, la última persona que esperaban llegó donde ellos.

—¡Disculpen la demora, me retrasaron en casa, pero ya estoy aquí!

Todos la miraron. Era la profesora de arte.

—Al fin —murmuró el vicepresidente.

—¿Eh?

Recién entonces Kasamatsu dejó de agredir al rubio y recobró la compostura. Aunque Kise aún lloriqueaba.

—¡Lucy-chan, ellos son malos conmigo! —se quejó mientras hacia un puchero.

—¿Oh, que te hicieron, bebé?

Pero en cuanto el rubio trató de ir a abrazarse a ella, Kasamatsu no lo dejó y lo detuvo del cuello de la camisa.

—Compórtate de una maldita vez, no tenemos más tiempo para tus tonterías, ¿entiendes?

—Ok —aceptó resignado, pero resentido aún.

—Vamos de una vez —sentenció el presidente y todos comenzaron a caminar hacia la escuela.

Se formaron en la fila en el siguiente orden: primero Hyuuga, luego Kiyoshi, después los muchachos de multimedia y por ultimo Kasamatsu y Kise. Entonces cuando le tocó pasar a Hyuuga este presentó su cuaderno de control y mientras el portero le daba una ojeada, la mujer de cabello largo hizo su entrada casual.

—¡Buenos días, Rogger! —saludó amistosamente —¿Cómo te va? —preguntó con una sonrisa coqueta.

El portero la miró mientras dejaba pasar al muchacho de lentes.

—Hola, señorita Lucía... Todo tranquilo por mi parte, ¿y usted?

—Pero cuanta seriedad, a pesar de que te he dicho tantas veces que puedes tutearme. ¿O es que no te agrado?

Al ver la expresión de tristeza en el rostro de la mujer, el hombre mayor se apresuró en hablar.

—¡No es eso! Claro que me agradas.

—¿Entonces? —se le acercó despacio y lo miró a los ojos —A pesar de que soy menor que tú.

Al verla tan cerca, el portero se sonrojó y los chicos aprovecharon esto para actuar. Kise se volteó a platicar con las chicas que estaban detrás de él para distraerlas mientras Kiyoshi y Kasamatsu cubrían a los muchachos y los hacían entrar.

—Hola preciosas, ¿cómo están esta mañana? Yo muy feliz de poder verlas~ —las saludó con un guiño.

—Kise es tan lindo! —exclamaron emocionadas por haber sido miradas por el superior —Pero somos nosotras las que estamos más que felices por poder verte a ti— afirmaron ellas al unísono.

—Me halagan, bellezas~

Pero al notar cierto movimiento, el encargado del portón giró la vista hacia los chicos por lo que la profesora de arte se puso inmediatamente frente a él y tapó su visión usando el escote de la blusa que llevaba puesta.

—Es nueva, la compré esta semana... ¿Te gusta? —preguntó coquetamente.

El señor Rogger se olvidó de todo por un momento y se quedó con la mirada en los pechos de la mujer. Segundos después reacciono y desvío la mirada sonrojado.

—Sí, es linda.

—¿Yo? —se le acercó más.

—Usted... Es decir, tú lo eres más —contestó más sonrojado de lo que ya estaba.

La mujer de cabello largo sonrió satisfecha y la voz de Kise se escuchó en ese momento.

—¡Ohhh, el profesor de Álgebra ya está dentro!~

Luego de escucharlo todos los involucrados pudieron respirar con tranquilidad. El plan había funcionado por segunda vez. Kiyoshi sonrió feliz y la mujer mayor pudo alejarse al fin.

—Gracias —le sonrió y se arregló la cartera —No quiero quitarte más tiempo sé que tienes que trabajar y yo también debo de hacerlo en poco. Así que, nos vemos más tarde, Rogger~ —le guiñó un ojo y siguió su camino.

—Nos vemos, señorita Lucía —y sin más volvió a su ardua labor.

—Listo. Ahora me debes una cita, eh~

—¡Encantado!~ Tú solo pon el día y la hora y ahí estaré~~

La profesora de arte sonrió feliz ante la respuesta. Aunque sabía que no podía pasar nada entre ellos por el solo hecho de que se tratara de un menor de edad. Pero aun así, se conformaba solo con tener una inocente cita con ese encantador rubio.

—Que sea este fin de semana entonces. Ya luego quedamos la hora y demás. Ahora debo irme a dar clases. Nos vemos, chicos —se despidió de todos y se fue.

Una vez que se fue la mujer, la parejita del consejo centró la mirada en Kasamatsu y Kise.

—¿Qué? —preguntó el más bajito con fastidio.

¿A caso no era suficiente tener que ver a ese idiota coqueteando con medio mundo? Además de eso tenía que soportar la mirada de sus compañeros. ¿Por qué mejor no lo gritaban a los cuatro vientos?

—Nada —contestó Kiyoshi divertido —. Al parecer a la señorita Lucía le gustan los menores, eh.

—Más que eso, es solo que le gusto yo. Suele pasarle a muchos~ —comentó orgulloso.

—Sí, sí. Lo que digas —habló con fastidio, pues estaba harto de la actitud del otro —Aunque no tengo la menor idea de que rayos ven en un rubio cabeza hueca como tú... Pero como dicen para gustos hay muchos colores, ¿no?

—¿Me has llamado de nuevo "rubio cabeza hueca"? —preguntó indignado.

—Aja, bueno es todo por hoy. "Gracias por su ayuda, chicos" —dijo restándole importancia a la queja del rubio y resaltó las últimas palabras con un ligero tono sarcástico.

—Jun —abrazó al muchacho de lentes por detrás.

—Seguro que pura envidia me tiene —comentó ladeando el rostro y se dispuso a irse.

—¿Disculpa? ¿Envidiarte quién?

Kiyoshi lo abrazó más solo para asegurarse de que no fuera a saltar encima del rubio.

—Pues, tú~ En fin, ya me voy.

—Sí, mejor.

—Jun, no seas así...

—Hum.

—Yo igual, ya es tarde y las clases están por comenzar. Nos vemos en el receso—se despidió el secretario.

—Vamos, entonces, senpai. Bye, bye~ —se despidió de los otros.

—Hasta luego —contestó la parejita y los observo irse juntos.

—¿No deberíamos de ir a clases también? —cuestionó el pelinegro.

—No quiero. Deseo seguir abrazándote, amor.

—No digas tonterías, Teppei. Vamos a llegar tarde por tu culpa —pero a pesar de quejarse, no hizo el menor movimiento para tratar de liberarse.

Kiyoshi sonrió ante esto y continuo abrazándolo.

—Solo un par de minutos más. Déjame recargarme un poco, ¿si?

—¿Ahora te crees batería? Uno se cree comida y el otro un objeto. Par de locos.

—¿Por qué te la has agarrado con Kise? Sé que tiene una personalidad compleja, pero es divertido. A mí al menos me causa mucha gracia.

—A ti, pero yo siempre he cuestionado tu sentido del humor.

—Ja, ja, ja —rió un poco —. Oh, vamos yo sé que en el fondo y aunque lo llames rubio cabeza hueca, él te agrada.

—No sé de qué estás hablando...

El castaño volvió a sonreír y le dio un beso en la mejilla.

—No hagas eso aquí, idiota. Podrían vernos —se quejó.

—¿Vamos a la sala de juntas entonces? —preguntó muy cerca de su oído.

—Estúpido Teppei...

De algún modo siempre lograba salirse con la suya. Igual que en esta ocasión en la que el presidente y el vicepresidente del consejo faltaron a la primera hora de clases. Aunque solo ellos sabían la verdadera razón.

—Senpai... —comenzó el rubio.

—¿Uh? —preguntó sin mirarlo.

—Las chicas son lindas, ¿verdad?

—¿Ah? —no entendió la pregunta.

—Quiero decir... —explicó con cierto tono triste en la mirada —. Muchas son pequeñas y delgadas... O dulces y con una bonita figura... Yo por mi parte y aunque sea consciente de mi atractivo, también sé muy bien que nunca seré mejor que una mujer... Digo, ni si quiera tengo pechos... —sonrió de forma extraña al recordar a alguien —Y a los chicos les gustan los pechos grandes, ¿verdad? Es por eso que la señorita Lucía o cualquier otra chica siempre tendrían ventaja sobre mí...

Kasamatsu se le quedó mirando intentando entender todo lo que de repente estaba diciendo el menor. ¿Pero por qué decía ese tipo de cosas? ¿Y por qué sus ojos ocultaban tristeza detrás de ellos? A caso...

«Así que a la persona de la que estás enamorado le gustan las chicas de pechos grandes... Ya veo»

El pelinegro suspiró y luego le dio un pequeño golpe en la cabeza.

—¿Senpai?

—Idiota… Tú no tienes que compararte con nadie, ni si quera con una mujer. Porque la persona que te ame debe de aceptarte y querer todo de ti, incluyendo tu físico. Y por supuesto que tú no necesitas tener pechos grandes para que alguien te ame. ¿Entiendes, estúpido kouhai?

Ahora quien se quedó mirándolo fue Kise. ¿Cómo es que está persona siempre lograba decir lo que necesitaba escuchar? El rubio se conmovió tanto que casi se puso a llorar, pero guardando la compostura solo agregó.

—"Gracias, Yukiocchi".

El superior sintió a su corazón golpearlo al escuchar al menor y es que era la primera vez que lo llamaba por su nombre. Y en medio de un impulso inconsciente...

—Yo... T-te quiero del modo en el que eres... —dijo casi en un susurro.

Pero se puso rojo al darse cuenta de lo que acaba de decir, sin embargo Kise parecía no haberlo escuchado porque cuando giró a mirarlo lo vio con la mirada en otro lado. ¿Que veía con ese tipo de expresión tan preocupada? Al regresar la vista al frente notó a un pequeño grupo de chicos del cuarto B afuera de su salón incluyendo al deportista estrella de Teiko. Y entonces lo entendió.

«La persona que tanto amas está...»

Pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando Kise lo tomó del brazo en busca de apoyo y protección. ¿Y cómo negárselo? Si lo que más quería era atesorarlo con todo su ser.

—¿Me acompañarías...? —intentaba sonar normal, pero para Kasamatsu era muy fácil entender su ruego, por lo que lo interrumpió antes de que terminara.

—Sí —contestó con rapidez.

—Gracias...

Kise realmente se sentía demasiado agradecido por contar con alguien tan comprensivo y leal como el superior. ¿En qué momento fue notado y atesorado tanto por esta persona? ¿Por qué él era tan diferente a Aominecchi? O más aún... ¿Por qué no lo eligió a él en primer lugar? ¿Por qué su corazón tuvo que ser tan estúpido y obstinado? ¿Por qué...? Al pasar por el costado de los chicos del cuarto B, Kise se aseguró de mirar hacia otro lado para no chocarse con la mirada de cierta persona.

Sin embargo, fue el propio Aomine quien no dejó de mirarlos al verlos pasar. Y es que realmente le molestaba el hecho de ver al rubio caminando del brazo de ese estúpido superior. ¿A caso era su mujer? No, el único que podía tocar a Kise era él, nadie más. Chasqueó la lengua y golpeó la pared sorprendiendo a los demás.

Kise casi saltó en su propio sitio, pero aun así no volteó a mirarlo. A diferencia de los compañeros de clase del moreno quienes se le quedaron mirando al susodicho. ¿Por qué de repente se veía tan enojado?

—¿Aomine? —preguntó el muchacho que estaba más cerca de él.

—Solo quería matar a un insecto. Uno tan repugnante que me causa nauseas, pero no logre atinarle.

Sus amigos lo miraron sin entender. ¿No era que a Aomine le gustaban los insectos o a que se refería en realidad? Mientras ellos intentaban comprender la extraña actitud del muchacho fueron llamados por la delegada para ingresar al aula. Sin embargo el moreno fue el único que por alguna razón la ignoró y se quedó parado afuera. Parecía estar esperando por algo o alguien, y en realidad era así.

Kasamatsu regresó el camino luego de despedirse del rubio y al pasar por el cuarto B fue detenido por Aomine, quien se le plantó enfrente.

—Así que eres el nuevo juguete de Kise, eh, Kasamatsu.

—¿Disculpa?

—Aunque no creo que hayas llegado tan lejos como yo.

Kasamatsu lo miró enojado. Quería golpearlo. ¿Cómo podía tratarse de este tipo? De un patán como este... Aun así y solo por Kise usó todo el autocontrol que tenía para intentar manejar la situación.

—Mira, Aomine, realmente no sé por qué o con qué motivo has venido de la nada a hablarme y decirme eso. Pero déjame decirte un par de cosas. Primero, yo no soy el juguete de nadie. Segundo, el tipo de relación que tengas con Kise es asunto de ustedes y a mí no me interesa saber de ello. Tercero, si tienes algún problema o tema pendiente con él, entonces ve y trata de arreglarlo. Que yo no tengo nada que ver al respecto, así que no intentes involucrarme. Ni me uses de excusa para mostrar tus inseguridades. Permiso.

Pero cuando el pelinegro trató de seguir su camino, Aomine de nuevo no lo dejó y se aseguró de colocarse justo frente a él.

—Dije permiso.

—Te sientes muy seguro de ti mismo cuando no eres más que el paño de lágrimas de ese niño. Y lo sabes perfectamente. Que nunca saldrás de la categoría de "mejor amigo".

Y el autocontrol de Kasamatsu comenzó a perderse. El pelinegro lo miró irritado. Su paciencia acababa de agotarse.

—¿Realmente te aterra el hecho de que Kise y yo seamos tan cercanos, verdad? Y si me tienes tanto miedo es solo porque sabes que él confía mucho más en mí que en ti. Ya que si no fuera así Kise no me buscaría cada vez que se siente solo. Pero como tú no haces el mínimo esfuerzo por tratarlo bien entonces él tiene que venir conmigo... Alguien que sí lo valora y lo trata con todo el afecto que él desea y merece.

Aomine lo tomó de la camisa con brusquedad y lo miró con odio.

—¡Tú no eres más que un idiota al que usan para consolarse! ¡El gran Daiki Aomine jamás tendría miedo de un imbécil como tú!

A pesar de las obvias diferencias de tamaño y físico, Kasamatsu se mantuvo firme y sujetó las muñecas del otro en un intento por pararlo.

—¡Por favor, solo mírate! ¡Estás muerto de miedo! ¡Porque sabes muy bien que este "idiota" podría quitártelo si quisiera!

Al escuchar bulla de afuera, la delegada se dirigió hacia la puerta y el profesor a cargo se apresuró en ir hacia el salón. Pero antes de que alguno de ellos dos llegara y justo cuando Aomine estaba por golpear al mayor, alguien más llegó y los detuvo. El muchacho usó los brazos para detener el forcejeo entre esos dos y los separó haciendo a un lado al moreno.

—¡Yukio, es tarde!~ —lo tomó de la muñeca y se lo llevo de allí —. ¡Te están esperando en el salón, apura!

Pero antes de desaparecer, Moriyama se aseguró de voltear por un par de segundos hacia el deportista estrella de Teiko. Y aunque no dijo absolutamente nada, el mensaje en sus ojos fue bastante claro. "Si te atreves a tocarlo de nuevo te mataré".

Aomine chasqueo la lengua por enésima vez y luego pateo la pared asustando a la pequeña chica que acababa de aparecer.

—¿Dai-chan, que sucede? ¿Por qué estás tan enojado?

Pero el moreno no contestó ni pronuncio palabra alguna hasta que llegó el profesor.

—Me pareció escuchar gritos. ¿Te has peleado con alguien Aomine?

El muchacho los miro e hizo un gesto de fastidio con la boca. Obviamente no iba a hablar sobre lo sucedido.

—...Voy al baño —dijo sin más y se dispuso a irse.

—Si no regresas en cinco minutos, te bajare dos puntos en el examen de la próxima semana. Estas advertido.

—Sí, sí —aunque obviamente le daba igual y no pensaba volver.

Aomine se fue, el profesor ingresó al salón y aunque preocupada, Momoi tuvo que entrar también. No podía ir detrás de su tonto amigo de la infancia a preguntarle qué había pasado. Porque era la delegada del salón después de todo. Pero luego intentaría hablar con él. Últimamente actuaba más extraño de lo normal, así que era obvio que sí le pasaba algo. Y aunque no estaba del todo segura de que se trataba, su instinto femenino la hacía sospechar al respecto.

Kasamatsu no sabía cómo su mejor amigo había aparecido a salvarlo justo en ese momento, ni tampoco entendía porque era sujetado con tanta firmeza de la muñeca ni porque los ojos de esa persona se veían tan gélidos como un tempano de hielo. Pero lo que más le sorprendía era esto último, jamás había visto esa mirada en el otro. ¿Que lo había provocado? A pesar de lo confundido que estaba decidió romper el incómodo silencio.

—¿Moriyama? —lo llamó suavemente.

Recién al escucharlo la expresión del más alto cambió por completo y regresó a su actitud tranquila y despreocupada de siempre.

—¿Si, Yukio? —volteó hacia él.

Kasamatsu se le quedó viendo por unos segundos y luego contestó aliviado de verlo volver a la normalidad.

—No sé cómo es que lograste aparecer en ese momento, pero gracias. Me salvaste. Si el profesor nos hubiera encontrado peleando me habría metido en problemas.

—Lo sé. Es por eso que me apresure en sacarte de allí. Al final yo siempre estoy corriendo por ti, ¿sabes?

El más bajito lo miró sin entender y el otro solo sonrió a medias.

—Nada, yo me entiendo. Pero como sea, ten más cuidado la próxima vez, ¿si? Recuerda que tu puesto en el consejo depende también de tu buena conducta.

—Sí, lo sé también. Es por eso que te agradezco mucho el haber llegado en ese momento.

—Cuando se trate de Yukio yo siempre estaré ahí~

Kasamatsu se conmovió y se sintió muy feliz al escucharlo. ¿Cómo podía esta persona ser tan amable y sincera al mismo tiempo? Eso era algo que ni él podía hacer...

—Muchas gracias, Moriyama.

—Tranquilo, no tienes que agradecerlo. Tú solo... Tienes que confiar en mí, ¿de acuerdo? Así que cuando estés en problemas llámame y ten por seguro que iré por ti... Yo jamás te dejaré solo —sentenció con firmeza y agregó al notar la mirada del otro sobre él —. Porque para eso están los mejores amigos, ¿no? —intentó disimular.

—Uh —asintió con la cabeza —Así que es lo mismo en mi caso. Cuando tú me necesites ten por seguro que yo también iré por ti —afirmó sonrojado.

Esa respuesta fue más que suficiente para Moriyama. Al menos por ahora. Por lo que sonrió en respuesta.

—Gracias, Yukio.

Sin embargo, el recién nombrado no era capaz de sonreír en esos momentos. Ya que cierto tema le estaba dando vueltas en la cabeza desde hace un rato. Y es que no fue para nada agradable el hecho de confirmar de ese modo el tipo de relación que tenía Kise con ese chico... No era como si no lo hubiera pensado antes, pero de allí a esto. Kasamatsu se detuvo repentinamente, por lo que el otro también tuvo que hacerlo.

—¿Yukio? —lo miró sin entender.

—...Adelántate, ¿si? Yo debo de ir al servicio primero —mintió con la mirada a un lado.

Moriyama entendió perfectamente que lo que su amigo quería era estar solo. Sin embargo y aun sabiéndolo, en vez de ser comprensivo decidió ser egoísta. Porque en lugar de darle espacio para que llore en soledad, prefería saber que le pasaba y tratar de ayudarlo. Lo prefería mil veces más.

—Tú... ¿Por qué no confías en mí en lugar de mentirme siempre?

Kasamatsu apretó el puño libre al saberse descubierto y tras pensarlo por varios segundos, cedió. Soltó el puño y con la mirada gacha se acercó hasta lograr esconder el rostro en el pecho del otro. Lo que sorprendió a Moriyama.

—¿Yukio, estás bien?

—No lo estoy, pero incluso si no quiero hablar de ello por ahora... ¿Puedo ser egoísta y pedirte que te quedes conmigo?

—Por supuesto… Puedes ser todo lo egoísta que quieras cuando tú quieras, Yukio, y claro que me quedaré contigo sin importar qué.

«Además ahora mismo el más egoísta debo de ser yo».

—Gracias en verdad, Moriyama.

Kasamatsu se sujetó de la camisa de su compañero y comenzó a llorar. Moriyama por su parte respondió rodeándolo con los brazos en un protector abrazo.

«¿Que te hicieron esta vez, Yukio? ¿Puedo matarlos a todos por ti? Dime... ¿Qué es lo que debo de hacer para que puedas dejar de llorar?»

El tutor del tercero A fue llamado a dirección y no para nada bueno. El director lo miró casi devorándolo con los ojos.

—Señor Suárez, ¿en verdad creyó que podía burlarse de mí o es que simplemente quería ser despedido?

Al profesor de lenguaje le resbaló una gota de sudor al escucharlo y sentir esa intensa mirada sobre él. A caso... Aun así tenía que hacerse el desentendido.

—No entiendo lo que está diciendo, señor director...

—Por supuesto que entiende. Usted sabe muy bien lo que ha hecho. Y aunque no sea el único responsable de todo esto, pues estoy seguro de que el Consejo estudiantil también está involucrado en ello. Sin embargo, a quien puedo acusar de desobedecerme es a usted. Así que si no quiere ser el único amonestado será mejor que comience a hablar y me diga de qué modo y quienes lo ayudaron a que esos chicos ingresen a Teiko.

Pero a pesar de las amenazas el hombre que era cuestionado no estaba dispuesto a hablar. ¿Qué clase de adulto y docente sería si ni quiera era capaz de proteger a esos niños?

—...Es verdad que ayudé a los encargados de multimedia a ingresar y tomar clases el día de ayer y también hoy. Sin embargo, nadie me lo sugirió ni me ayudó con ello. La idea fue mía y yo lo hice todo por mi cuenta. Incluso los tres muchachos en cuestión solo siguieron lo que yo mismo les dije. Así que si tiene que tomar represalias contra alguien entonces hágalo solo conmigo.

Silencio. El hombre mayor lo siguió mirando, pero cada vez más enojado.

—¿Me piensa tan idiota como para creerme eso? Es obvio que usted los está encubriendo a todos.

—Yo solo estoy tomando la responsabilidad de mis actos.

—¿Es tan obstinado como para poner en juego su propio trabajo por esos niños?

—No sé de lo que está hablando.

Hubo un duelo de miradas luego de eso y ninguno quiso ceder. Al director solo le quedaba una última carta. El soborno.

—Señor Suárez, le haré una oferta que no podrá rechazar —hizo una pequeña pausa y continuó —. Le propongo un trato. Si usted acusa al consejo estudiantil yo lo exoneraría absolutamente de todo a usted.

—...Lo siento, señor Yamada. Pero yo debo de rechazar esa propuesta.

Con el rostro distorsionado por tanto enojo, el hombre mayor se paró de golpe y apoyo las manos sobre la mesa.

—¿Cree que está en condiciones de rechazarme?

—Lo rechazo porque no es verdad lo que dice, el consejo estudiantil no tuvo nada que ver en esto. Así que ¿por qué los acusaría? ¿Solo para salvarme a mí? ¿Qué clase de persona piensa que soy como para acusar gente inocente solo por eso?

—Usted piensa que puede hacer lo que le viene en gana solo por haber sido considerado el símbolo de Teiko, ¿no? ¿O es por ser el favorito de los dueños del colegio y el delegado de docentes? ¿Es por eso que se cree tanto, ¿no?

—No realmente. Yo solo sé muy bien lo que valgo, así como sé muy bien que usted no puede echarme solo por esto. No sin el consentimiento de los dueños de Teiko al menos. Y usted también sabe cuál sería la respuesta de ellos. Además, incluso si en algún momento llegaran a echarme de aquí. Para mí no sería difícil conseguir un nuevo trabajo. Sin embargo, no es lo mismo para esos chicos... Tanto Takao como Tanjur, López, Kotani, e incluso Kiyoshi, todos ellos no tienen la misma facilidad que yo para conseguir una nueva escuela, porque son becados. Y usted se aprovecha de eso para tratarlos como quiere y amenazarlos con echarlos. ¿Porque no trataría del mismo modo a Akashi, Midorima o Momoi, verdad señor director? Todo porque ellos son herederos de las familias más ricas de este país.

—Suficiente. Quiero a esos chicos fuera ahora mismo. Y si usted no los saca, créame que lo haré yo mismo.

—Ya que usted es el director y lo dispuso así yo no puedo hacer nada al respecto... Por ahora. Pero tenga por seguro que no vamos a quedarnos de brazos cruzados y dejarlo hacer lo que le venga en gana con esos niños. Que para eso es que estamos los docentes.

—¿Me está amenazando? ¿Y a quienes se refiere al hablar en plural?

—Lo dejo a su propia interpretación. Permiso.

Y sin más se fue dejando en el lugar a un director muy enojado.

El consejo estudiantil se encontraba reunido en el gran salón durante el segundo receso. Hasta que fueron interrumpidos por la inesperada llegada de uno de sus amigos. Kise ingresó tempestivamente al lugar y dando todo tipo de alaridos al entrar.

—¡Tenemos problemas, problemas! —exclamó alarmado.

—Ay, no tú de nuevo —se quejó el vicepresidente.

—¡Es en serio! ¡Y es horrible!

—Entonces deja de gritar como loca y explícate de una vez —demandó.

—¿Todos los tsundere dicen lo mismo o qué? —cuestionó al recordar a Midorimacchi.

—Te golpearé.

—Jun.

El castaño tuvo que abrazarlo de nuevo solo para asegurarse de que su novio no cumpliera las amenazas acerca de golpear al rubio.

—Yo no soy ningún tsundere, tsk. Y ya habla maldita sea.

—¡Fuimos descubiertos por el director! El profesor Suárez me lo contó todo y me pidió que se los dijera a ustedes. Ese hombre es un buen docente en verdad.

—Eso quiere decir que se enteraron que estábamos haciendo pasar a los muchachos suspendidos, ¿verdad? —preguntó el presidente preocupado.

—Así es... Al parecer alguno de los compañeros de los chicos en cuestión fueron con el chisme hasta el director y se armó la grande.

—¿Que fue exactamente lo que le dijo el señor Yamada a Suárez? —interrogó el secretario.

—Por lo que sé del propio profesor de lenguaje... Fue citado al despacho del director, en donde fue cuestionado y reprochado por este por haber ayudado a los chicos suspendidos a ingresar a Teiko. Pero no solo eso, si no que le dijo que estaba seguro de que el consejo estaba involucrado e hizo de todo para que el profe los acusara. Incluso le propuso exoneraron de todo a él a cambio de venderlos a ustedes. Mas Suárez se negó y se mantuvo firme en que lo había hecho todo el solo y que ustedes no tenían nada que ver en ello.

—Se echó la culpa por nosotros —comentó preocupado el vicepresidente.

—Sí, pero el profe me dijo que no se preocuparan por él, que estaba bien. Porque el director no podría sacarlo ni aunque quisiera. Recuerden que el profesor Suárez es uno de los símbolos de Teiko. Los dueños jamás se permitirían perderlo, no por algo así al menos. Y eso fue lo que él mismo me dijo. Ya que no puede venir a la sala del consejo por obvias razones...

—Es verdad el director no se arriesgaría tanto como para tratar de botarlo, él no es tonto después de todo y nuestro profesor de lenguaje es incluso mucho más inteligente como para saber cómo usar eso a su favor —comentó el castaño.

—Igual le debemos mucho por habernos cubierto —comentó el muchacho de lentes.

—Por supuesto —secundaron los demás.

—Ya se lo agradeceremos después. Ahora tenemos un gran problema, que es haber sido descubiertos por el director y también lo del subdirector. Ahora el único que nos apoya es el profesor Suárez —comentó el más alto.

—¿Qué pasó con el subdirector? ¿Respondió al fin? —interrogó el rubio.

—Sí, pero no fue una buena respuesta. Él dijo: "Yo no tengo nada que ver con Teiko ahora, porque yo estoy de vacaciones. Así que si tienen algún problema vayan a resolverlo con el señor Yamada. Que yo no intervendré por ustedes". —explicó el secretario.

—Ahhh, justo cuando se le necesitaba...

—Aunque él nos haya rechazado y aunque hayamos sido descubiertos por el propio director. Aún no vamos a darnos por vencidos, ¿de acuerdo? —habló el muchacho de lentes.

—Sí —afirmaron los demás.

—Ahora intentemos pensar en el plan de contingencia.

El chico más poderoso de Teiko se encontraba en el salón de arte pintando un lienzo. Como estudiante estrella de Teiko, era bueno en todo lo que hacía incluyendo el arte. Pero alguien alteró su paz al ingresar sin pedir permiso. ¿Cómo se atrevía?

—Espero que tengas una buena razón para interrumpirme, Shintarou —sentenció sin mirarlo y aún con el pincel sobre el lienzo.

—Y la tengo —afirmó al cerrar y pararse frente a su compañero —. Tengo que hablar contigo de algo muy importante...

—Bien, en ese caso dime de que se trata.

Silencio. Midorima se preparó psicológica y emocionalmente para decir lo siguiente. Lo que no fue capaz de decir en su momento y sin embargo ahora a pesar de ser tan tarde debía de decirlo. Así que tomó todo el valor que pudo y habló.

—Akashi, lo siento.

—¿De qué te disculpas? —preguntó sin entender.

—Yo realmente... te amaba en esa época —confesó al fin provocando que el incómodo silencio volviera al lugar.

Akashi se sorprendió tanto al escucharlo que desistió de seguir pintando y dejó el pincel a un lado junto a la paleta de pinturas. Se mantuvo con la mirada en el dibujo por varios segundos para luego al fin girar a ver al muchacho de lentes.

—¿...A qué viene eso ahora? —cuestionó con la mirada sobre él.

Midorima se armó de valor de nuevo y continuo. Esta vez tenía que ser el final. Por esa persona...

—...Él es tonto, impulsivo, hablador, payaso, celoso y suele hacerme perder la paciencia. Pero en algún momento se ganó mi confianza y mi corazón...

¿Él? Era obvio que solo podía referirse a una persona con eso. Solo podía tratase del estúpido Kazunari Takao. ¿Pero qué pretendía diciendo aquello y luego hablando de otro? ¿Se estaba burlando de él?

—La persona que amo ahora es Takao. Incluso estuvimos saliendo desde el mes pasado.

—Eso ya lo sabía. Él lo andaba gritando por los cuatros vientos.

—Takao es realmente un cabeza hueca, pero lo amo. Y aunque estemos separados ahora, mis sentimientos no han cambiado ni un poco.

—¿Y por qué me dices todo esto a mí?

—Porque quiero disculparme por no haber sido lo suficientemente bueno para ti... Yo no pude hacer nada por ti en ese entonces y siempre me lamentare por ello. Pero quisiera que entiendas que pese a que no fui capaz de ser de ayuda para ti y aunque no pude mantener mis sentimientos intactos. Yo aún te aprecio como mi amigo más querido...

La mirada de Akashi ensombreció. Esto realmente lo estaba molestando mucho y al mismo tiempo también lo hería de alguna forma. ¿Por qué Shintarou estaba haciéndole esto? ¿A dónde quería llegar con ello?

—Entiendo si tú estás enojado, decepcionado o incluso si me odias... Yo seguiré apreciándote sin importar que. Así que por favor si tienes que vengarte de alguien que sea solo de mí y no de Takao. A él déjalo fuera de esto, te lo ruego.

Así que todo lo que quería era pedir por ese chico.

—¿Que te hace pensar...?

Pero fue interrumpido antes de que terminara de hablar.

—Porque te conozco mejor que nadie y sé que eres un buen chico. El Seijuuro Akashi que conozco hace más de 10 años y quien fue mi primer amor, no es una mala persona para nada. Solo se ha sentido solo y herido desde que perdió a su persona más importante, ¿verdad? Sin embargo, yo siempre he estado aquí deseando confortarlo y sin saber cómo hacerlo. Por eso y como dije al principio. En verdad lo siento por todo.

Silencio de nuevo. Akashi estaba muy conmocionado como para poder contestar. Y es que nunca se habría imaginado que esa persona iría de la nada a decirle todo eso. ¿Se estaba burlando de él, verdad...?

—No voy a quitarte más tiempo con esto. Mi única petición como dije es que dejes a Takao fuera de esto por favor. Es todo, gracias por escucharme. No volveré a molestarte.

Y sin más se fue. El silencio reinó en el lugar de nuevo hasta que Akashi tomó los materiales de dibujo y los arrojó con fuerza al suelo. Su conflicto interno era tan grande en ese momento que oreshi y bokushi comenzaron a discutir.

—¿Pero quién rayos se cree ese estúpido para hablarnos así?! ¡Y todavía rechazamos! ¡Nadie rechaza al gran Seijuuro Akashi, nadie! ¡Incluso si se trata de Shintarou tiene que pagar por ello!

"¡Midorima solo hizo lo que creyó correcto...! Aunque nos haya lastimado él fue sincero..."

—¿Solo lo quieres dejar pasar porque se trata de él, verdad? ¿Tanto lo amas como para rebajarnos de ese modo?

"Eso es cosa del pasado como el propio Midorima dijo... Y solo debe de quedarse allí. ¡Es hora de olvidarnos de él de una buena vez!"

—¡El único que no quiere olvidarlo eres tú! ¡A mí me da igual solo quiero pague por habernos tratado de esa manera!

"¡El ciclo nunca acabara de ese modo! Es hora de ponerle fin por nuestro propio bien... Ya fue suficiente con lo de Takao, ¿no?"

—Ese mediocre muchacho solo recibió lo que merecía por atrevido.

"Y tanto él como Midorima ya están sufriendo por todo eso, ¿qué más necesitas?"

—Que sufran incluso más... ¡Fuimos abandonados por su culpa!

Mientras la discusión entre los dos yo de Akashi seguía, el muchacho de cabellos rojos comenzó a arrojar todo lo que se encontró en su camino.

El haber sido rechazado luego de tanto tiempo por Midorima. No, siendo incluso rechazado por él. Solo podía significar que al final no era primordial para nadie, ¿verdad? Porque la única persona a la que le importó de verdad ya no estaba. Mamá también lo había abandonado después de todo.

Un par de muchachos caminaba por los pasillos y en medio de su plática escucharon un fuerte ruido proveniente del salón de arte.

—¿Qué fue eso? —interrogó uno.

—No lo sé, pero viene del salón de arte.

—Posiblemente alguien haya entrado y esté tirando las cosas. Vayamos a ver —propuso el castaño.

—De ningún modo, ha de ser algún loco histérico como para hacer tal alboroto dentro. Además el único alumno con la libertad de entrar y salir de la sala de arte es el emperador de Teiko. Y ese tipo es peligroso, dicen incluso que lo que pasó con el novio de Midorima podría haber sido causado por él, porque Akashi tenía una rencilla con él. Eso sin contar que es un niño engreído que se cree dueño de la escuela y del mundo entero. Así que bajo ninguna circunstancia debemos de cruzarnos en su camino. Es mejor hacer como que no hemos visto ni escuchado nada, hay que ignorarlo por completo.

—Waaa, que problemático. Pero también creo que lo mejor es dejar al tipo con su rabieta esa, seguro algo no salió como quería y está todo energúmeno. Qué horror.

Silencio luego de eso, pero mientras ellos dos se disponían a seguir su camino. Furihata fue el único que se mantuvo en su sitio, por lo que sus amigos giraron a verlo al avanzar y no verlo.

—¿Furi?

—Adelántense, por favor. Recordé que debo de hacer algo importante.

—Oh, bueno. Te vemos en el comedor entonces.

—Sí.

El pequeño muchacho ni si quiera se dio cuenta del momento en el que empezó a llorar ni cuando la puerta del salón había sido abierta para que alguien pudiera ingresar al lugar.

—¿Akashi-kun? —lo llamó preocupado.

Recién entonces, el alumno estrella de Teiko se percató de la presencia del recién llegado. ¿Por qué justo la persona que tenía que verlo en ese estado era él? ¿Cómo es que ese niño aparecía siempre en sus peores momentos? Más que molesto por haber sido interrumpido de esa manera, se limpió el rostro y lo miró con mucho enojo.

—¿Qué es lo que quieres? —interrogó fastidiado.

El castaño guardó silencio unos segundos mientras miraba hacia otro lado y observaba el desastre del lugar. La mirada que tenía sobre él en ese momento era tan intensa que tenía la impresión de ser realmente odiado por lo inoportuno que era. Sin embargo, lo que más le inquietaba no era eso. Así que devolvió la mirada a su compañero para poder contestar.

—Solo me preocupaba tu expresión... —contestó al fin con toda la sinceridad posible.

Pero esto solo hizo enojar más a Akashi. Quien se sintió humillado por tales palabras de lastima.

—¿Te estas burlando de mí? ¿Piensas que voy a tolerar que alguien tan insignificante como tú tenga pena de mi persona? No te confundas conmigo, que yo no necesito de la lastima de nadie y menos de la tuya.

—No es eso —negó lo más rápido que pudo —. Por supuesto que no es lástima.

—¿Entonces qué es?

—Solo estoy preocupado por ti.

—¿Por qué habrías de estarlo? ¿Por qué tendrías que preocuparte por alguien que no tiene nada que ver contigo?

—¿Necesito una razón para preocuparme por alguien?

—¿A caso eres idiota? Aunque para que lo pregunto si se nota que lo eres como para decir tales cosas sin sentido. Chiquillo insensato.

Silencio de nuevo. Akashi aún estaba enojado por la intromisión del otro, mientras que Furihata intentaba pensar en las palabras correctas para calmarlo. Tratar con ese pequeño león no era para nada fácil. En especial porque siempre estaba a la defensiva y más que listo para saltar a morderlo. Pero aun así...

—Akashi-kun, por favor, trata de animarte, ¿si? No sería bueno si los demás te ven de este modo. Pero yo guardare el secreto puedes estar tranquilo. Solo intenta sonreír un poco, ¿de acuerdo?

Luego de escucharlo, Akashi quedó más desconcertado de lo que ya estaba. ¿Qué pasaba con este niño? ¿A caso no leía el ambiente? ¿Si quiera se dio cuenta de que fue insultado? ¿Entonces por qué...? Pero antes de que pudiera responder, Furihata se adelantó y comenzó a recoger los materiales regados en el suelo.

—Te ayudaré con esto antes de que alguien más llegue.

—Yo jamás te pedí ayuda, Kouki Furihata.

—Lo sé. Sé que no me lo has pedido y que tampoco la necesitas. Pero aun así quiero ayudarte. Quizá esté siendo egoísta con ello, pero... No puedo solo ignorarlo sabiendo que estás pasando por un mal momento.

—Yo no-

—Está bien —lo interrumpió —. Me iré en cuanto acabe de recoger todo, así que no te preocupes.

¿Quién era Kouki Furihata y por qué insistía tanto en involucrarse con él? Definitivamente algo estaba mal con ese chico. Sin embargo y sin querer había logrado que las lágrimas al fin se detuvieran.

La silueta de un muchacho alto se dibujó frente a él, lo que sorprendió al profesor Masa. Ya que no esperaba la llegada de nadie en ese momento.

—¿Midorima? —lo nombró al reconocerlo.

—Buenos días, profesor Masa. Tengo algo importante que decirle.

—Buenos días, muchacho. Me sorprende verte tan temprano por aquí cuando el club todavía empieza en dos horas. Pero dime, ¿de qué se trata? —preguntó intrigado.

¿Sería alguna petición? En todos estos años enseñándole, la única vez que tuvo un pedido de ese chico fue durante la actuación del día del padre, cuando le rogó esperar a Takao. ¿De qué podría tratarse ahora? Además la expresión en el rostro del menor era tan seria... Que todo lo que pudo hacer fue esperar a que este hablara. Y luego de varios segundos de silencio, él al fin habló.

—He venido a renunciar al club de música —sentenció e hizo una pequeña reverencia —Muchas gracias por todo hasta ahora.

Atónito ante las palabras del menor, le resbaló una gota de sudor por el rostro. ¿Había escuchado bien?

—¿Es una broma, verdad? —fue lo único que atinó a decir.

Pero no, no era una broma en lo absoluto. Midorima negó con la cabeza y agregó.

—Yo jamás bromeo y lo sabe. Menos con un tema tan importante como este. Si no que al contrario es ahora más que nunca que estoy hablando completamente en serio. Dejaré el club. Esta es mi propia decisión.

—¿Por qué razón? Tú, Kise y Akashi son las estrellas de este grupo. Ustedes representan a Teiko. ¿Por qué habrías de irte? Este lugar ha sido tuyo por mucho tiempo. Eres un miembro demasiado importante.

Y la respuesta de Midorima fue...

—Takao... Él solía decir que el único que podía hacer las melodías para sus canciones era yo, yo por mi parte nunca respondí a ello. Pero al menos ahora puedo decir esto, no es solo Takao. Yo también quiero ser el único que componga para él, así que si Takao no está aquí no tiene sentido que yo me quede. Es por eso que renuncio.

—Si es por Takao no tienes que apresurarte, solo esperen un poco hasta que se calmen las cosas y yo mismo...

—Esta es mi única respuesta. No cambiaré de opinión. Yo nunca lo abandonaré de nuevo.

—Pero Midorima…

—Muchas gracias por todo, profesor Masa. Aprendí mucho de usted. Fue el mejor maestro que pude tener. Siga así, por favor.

Masa ya no pudo decir nada ante eso, porque era más que claro que el muchacho de lentes no cambiaría de opinión sin importar qué. ¿Eso era a lo que llamaban amor, verdad? Si era así, a él solo le quedaba respetar y apoyar su decisión. Para eso estaban los docentes después de todo.

—Gracias a ti por permitirme enseñarte. Aunque todavía espero que en el futuro tú y Takao vuelvan a este humilde lugar al lado de todos nosotros. Y que todo sea como antes.

—Gracias. También me gustaría que eso fuera posible. Hasta luego, profesor Masa.

—Cuídate muchacho y cuida de Takao también. Nos estamos viendo.

—Sí.

Y sin más se retiró del lugar dejando a un profesor de Música aún acongojado por lo ocurrido. Sin embargo y aunque quisiera no había nada que pudiera hacer por ellos. Suspiró resignado. Por ahora todo lo que le quedaba era rogar al cielo por la felicidad de todos esos chicos.

Midorima caminó por los pasillos en completo silencio y sin detenerse, tomó el teléfono móvil y comenzó a teclear... Esto era lo último que le quedaba por hacer, luego solo afrontaría las consecuencias de sus actos. Ya lo había decidido de ese modo después de todo.

Mientras tanto Takao se encontraba semi echado en la cama y con el celular en las manos mientras chateaba con alguien.

—Senpai... —susurró pensativo.

¿Cuál sería el resultado final? ¿La sombra y la luz podrían estar juntas de nuevo?

Continuará.

Nota de autora:

No sé por dónde empezar... Ah, sí. Quería tener esto para año nuevo, pero entre el estrés de fin de mes del trabajo, mi reciente mudanza, entre otras cosas -como terminar de ver Bungou ejem-... Pos ya no se pudo, pero igual aquí tienen el capi en menos tiempo que la vez pasada cofcofalmenossolohansidodosmesescofcof xD Y eso que se acabó extendiendo como siempre, pero creo que dentro de lo que cabe he logrado tenerlo a tiempo. Así que disfrútenlo~~

Al fin pude retomar el arco KagaKuro, aunque todavía no pienso juntarlos... No hasta que sean capaces de superar sus propios obstáculos muajajaja -a ellos también les toca drama como a todos xD- Así que prepárense que todavía queda mucho drama por desarrollar xD -le avientan cosas-

Y no se ustedes, pero ya le agarré cariño a Moriyama... Es que él también es lindo y hace tanto por Kasa... Mientras que Kasamatsu hace también tanto por mi Kise, que ya no sé qué hacer con este polígono amoroso en el que el único que no me da pena es Aomine xD Juro que estoy más conflictuada que antes, pero bueno todavía no hemos llegado al final de este problema(?) así que aún puedo arreglar esto de alguna forma... Solo confíen en mí(?) :'D -le miran mal- cofcof...

La parodia del mes(?) viene patrocinada por nuestro bello Kise como siempre y si se preguntan que por qué tanto rollo con el eros? Pueden culpar a mi enferma obsesión por Yoi y el Viktuuri :'D Así que no lo tomen a mal pls x'D Ya con respecto a la peculiar relación entre Kise y Hyuuga, es solo porque me pareció gracioso de ese forma xD Espero que no les importe~

¿Qué más? Sigue el enfrentamiento entre el director y el consejo, aunque en el siguiente capi ya llega a su fin. Hay un montón de cosas que quisiera arreglar entre los capis anteriores y este. Pero entre la falta de tiempo y el no tener lap no puedo hacerlo aunque quiera. Por lo que les pido disculpas de antemano por los errores de concordancia y demás uwu Mi vida es bastante complicada y aunque ustedes no tengan la culpa espero que puedan entender y tenerme paciencia~

Por último, al fin Midorima se dignó a hacer algo... ¿Será tarde para que recupere a Takao? ¿Nuestro pequeño halcón podrá perdonarlo? Pues sépanlo en el siguiente capítulo xD Ah, y al parecer Furi tiene la habilidad especial de aparecer siempre que Akashi está llorando(?).

Es todo, que ya hasta me extendí con la NA lol Y ya saben si les gustó voten, sigan, agreguen, y comenten 3 Yo me sentiré más que feliz de poder saber de ustedes :'D

Gracias por leer~~ ¡Nos venos en el próximo capítulo!

PD: Aunque atrasado, espero que hayan tenido una muy bonita navidad y año nuevo 3 Éxitos y besos para todos~

PD2: Lomo saltado es un plato típico de mi ciudad xD Si lo ponen en google van a encontrar imágenes referenciales. Y es un platillo muy rico :'D ¡Por favor, visiten Perú alguna vez! Y me avisan para ser su guía turística (la que se pierde en su propia ciudad lol).

PD3: No tuve tiempo para corregir el documento, así que casi están viendo el manuscrito en borrador… Solo le di una pasada a la velocidad de la luz durante una miserable hora y a pesar de ello voy a llegar como a la medianoche a casa, pero no me importa x'D Así que, por favor perdónenme todas las tildes que faltan, si hay muchos puntos suspensivos o errores de concordancia por culpa de autocorrector del cel y demás. ¡Prometo corregir el archivo en cuanto tenga tiempo! QwQ