Capítulo 13: Bajo presión.
Nota preliminar: Como soy masoquista y quiero hacerlos llorar más(?). Les recomiendo que lean las dos escenas finales escuchando la canción de Glow de Glutamine (pueden buscarla así en youtube o agregarle la url de la página a este enlace: /8JUBL4KwAtE ). Que fue justamente la canción que estuve escuchando mientras escribía esa parte x'D Sin más los dejo leer uwur Disfrútenlo~
—Buenos días. Soy Masako Araki, la abogada de Kazunari Takao y representante de Carlos Tanjur, Erick López y Alexander Kotani. Y he venido a una audiencia con el director de esta escuela —sentenció con seriedad.
Silencio. El hombre mayor quedó más que sorprendido al escucharla. Puesto que nunca se imaginó que el tema relacionado a Kazunari Takao llegara tan lejos como para llegar a un tema fiscal o incluso legal.
—¿Me está escuchando, verdad? —interrogó al no obtener respuesta y recién entonces la otra persona reaccionó.
—Sí, claro. Perdón, y adelante... El director se encuentra en su despacho.
—Gracias. Todos ellos vienen conmigo por cierto —le informó antes de ingresar con el grupo a la escuela.
Por supuesto el portero no pudo decir absolutamente nada por ello. Por lo que todos pasaron sin problema y una vez adentro se detuvieron un momento.
—Es todo con ustedes por el momento, pueden ir a clases con normalidad.
—¿De verdad no es necesario que esté presente? —interrogó Takao.
—No, tranquilo. Yo representaré a todos y créeme que conmigo será más que suficiente.
—Aun así el consejo estudiantil... —habló esta vez el presidente de la junta.
—Por lo que escuché de los señores Kise, ustedes ya han hecho suficiente. Ahora es el turno de los adultos. Así que pueden ir en paz, muchachos.
—Muchas gracias por toda su ayuda. Tanto el consejo estudiantil, Ryouta Kise, los padres de este y usted están haciendo mucho por nosotros. Jamás lo olvidaremos —agradecieron de todo corazón los encargados de multimedia.
—No tienen por qué, nuestro deber es protegerlos a todos después de todo —contestó el castaño.
—Presidente...
—El presidente es tan genial y confiable. Que nos sentimos muy agradecidos de que nos represente. Usted y los demás del consejo estudiantil.
—Nosotros somos quienes deberíamos de darles las gracias a ustedes chicos por habernos elegido —comentó el vicepresidente.
Los muchachos negaron con la cabeza y luego uno de ellos centró la vista en el rubio.
—Como ya dijeron mis compañeros, no ha sido solo el consejo estudiantil quienes han tratado tanto de ayudarnos. Ryouta Kise y los padres de este también. A pesar de no conocernos y de no tener ningún tipo de vínculo ni responsabilidad hacia nosotros. Aun así eligieron ayudarnos. Y eso demuestra los nobles que son todos ustedes.
Kise sonrió al escucharlo y provocó un ligero rubor en las mejillas de Tanjur.
—Yo antes no le había tomado importancia nunca a eso de seguir o admirar a alguien... Pero a partir del día de hoy puedes estar seguro de que te seguiré. Desde ya tienes mi apoyo incondicional para todos los concursos en los que estés... Puedes contar con ello —aseguró Carlos.
Sus otros amigos se miraron entre ellos y decidieron secundarlo.
—Nosotros también los estaremos apoyando a todos. Tanto al consejo estudiantil como al gran Kise.
—¿Quieren decir que se unirán al fan club de "este"? —cuestionó Hyuuga.
—¡Así es! —afirmaron los tres muy en serio.
Incluso Kise se sorprendió al escucharlos.
—Oh, vaya, esto me hace muy feliz —sonrió con calidez hacia ellos —. Muchas gracias~
—A ti en realidad... —murmuraron ellos ligeramente sonrojados mientras todos los observaban.
—Creo que se está haciendo tarde. Deberían de ir a clases —comentó el secretario del consejo.
Quien en vano trataba de ocultar sus celos por la reciente escena. Pero todos ya lo habían notado desde antes que hablara. Claro, todos menos Kise.
—Es verdad. No les quitamos más su valioso tiempo. Nos retiramos. Hasta más tarde —se despidió López y se dispuso a irse.
—Sí. Hasta luego —lo siguieron sus amigos.
—Chau, chicos —contestaron los demás.
—Bueno, creo que todos deberían de ir a clases en realidad —comentó la mujer mayor —. Yo iré a hablar con el director y me aseguraré de dejar todo en orden. Así que todos ustedes pueden ir tranquilos.
—Muchas gracias —agradecieron los chicos y cada uno se dispuso a seguir su propio camino —. Se lo encargamos, señorita Masako.
—Pueden contar con ello. Nos vemos entonces, muchachos.
—Hasta luego.
La mujer se encaminó hacia la oficina del director con toda la seguridad del mundo. Mientras el resto se dirigía hacia sus salones. Y solo Kasamatsu acompañaba a Kise el suyo primero.
—Así que tienes nuevos miembros para tu club de fans, eh —comentó fastidio.
—Es lo que parece~
—¿Cómo haces para seducir con tanta facilidad a los chicos de esta escuela, ah? —preguntó con sarcasmo.
—No lo sé, es mi instinto~
—Tsk...
Kise lo miró sin entender. Nunca entendió del todo porque su compañero se molestaba tanto cuando lo veía de coqueto ya sea con chicas o chicos. Pero suponía que era por lo mismo que se preocupaba por él y no quería verlo sufrir luego. Como solía pasar con más frecuencia últimamente. Kise suspiró.
—No te preocupes, senpai. No estoy haciendo el tonto con nadie ahora mismo.
—¿Y por qué crees que habría de importarme eso?
—Porque eres mi mejor amigo supongo. Además que creo que a estas alturas y fuera de mi familia, eres la única persona que de verdad se preocupa tanto por mí. Y yo realmente agradezco eso, Yukiocchi.
Kasamatsu sintió un ligero escalofrío recorrer su cuerpo al escuchar su nombre dicho de esa peculiar forma. ¿Por qué esta persona era tan injusta? Si Kise no estaba interesado entonces... El pelinegro acabó suspirando también. Después de todo así es como eran las cosas y mientras fueran mejores amigos eso no cambiaría. Lo sabía demasiado bien.
—No creo ser solo yo, tonto. Estoy seguro de que tienes a muchas personas preocupadas por ti incluso ahora mismo. Y la mayor prueba de ello fue como se pusieron todos cuando supieron que estabas enfermo. Se volvieron locos... No solo la generación de los milagros, Momoi, tu club de fans, los profesores, incluso Kagami que acaba de conocerte este año y... Yo también... —aceptó ligeramente sonrojado.
Kise se sorprendió al escucharlo y luego sonrió. Su mejor amigo siempre sabía con exactitud que decir para hacerlo sentir mejor. Además de que últimamente parecía ser más sincero de lo normal. Y seguro que eso también era por su causa, ¿verdad? Esta persona se estaba esforzando tanto por él que no podía evitar sentirse conmovido y agradecido con el pequeño chico.
—Gracias, senpai~
—En lugar de agradecérmelo, solo deja de ser tan lamentable.
—De acuerdo~
Y siguió sonriendo a pesar de que su compañero se encontraba mirando hacia otro lado.
Una vez que llegaron al salón del rubio, se despidieron y tomaron distintos rumbos. Al menos esta vez y gracias a que era temprano no se habían encontrado con Aomine en ningún momento. Seguro llegaría tarde como era su costumbre. Aunque tampoco es que a Kasamatsu le importará eso. Después de todo y a pesar de las notorias diferencias entre ellos no le tenía miedo en lo absoluto. Así que si ese idiota volvía a molestarlo, él respondería sin dudarlo. Pero para suerte de Kise y de Moriyama hoy no parecía ser ese día. Al menos no hasta ese momento.
OOOOOOOOOOOOO
Por su parte el director no entendía nada de lo que estaba pasando. Es decir, ¿cómo fue que una familia tan simple como la de Kazunari Takao consiguió dinero suficiente como para contratar a una abogada? ¿Quién los había asesorado? Se suponía que solo eran una sarta de pobres sin educación. O eso era lo que pensaba el señor Yamada al menos. Mas sus pensamientos fueron interrumpidos cuando el teléfono de la oficina sonó por segunda vez.
—Señor director, la doctora Masako Araki está aquí. Aludiendo ser la representante legal de Kazunari Takao, Carlos Tanjur, Erick López y Alexander Kotani y solicitando una audiencia oficial con usted.
—Hágala pasar —fue todo lo que dijo antes de colgar y devolver el aparato donde estaba.
Segundos después, tocaron a la puerta.
—Adelante.
—Permiso —ingresó la mujer de traje negro y maletín —. Muy buenos días, señor Yamada y director de la escuela de Teiko. Gusto en conocerlo. Yo soy la doctora Masako Araki —se presentó con mucha educación.
—Buenos días, señorita Masako. El gusto es mío —contestó simulando amabilidad —. Tome asiento, por favor. Y cuénteme cual es el motivo de esta inesperada visita.
—Gracias —se sentó y acomodó el maletín con ella —. Me gustaría decir que se debe a un motivo grato, pero no es así. Y usted también lo sabe. Que la razón de por qué me encuentro aquí ahora mismo es por el incidente ocurrido durante la actuación del día sábado veinte de Junio en las instalaciones de esta escuela. Pero por sobre todo por lo sucedido después de ello, el día lunes veintidós de Junio. Día en el cual usted, señor Yamada, haciendo uso de su rol como director de este lugar actuó de forma incongruente y arbitraria con cuatro de los estudiantes de aquí —explicó con seriedad —. Jóvenes inocentes que no tuvieron nada que ver con el lamentable suceso del veinte de Junio y que aun así fueron responsabilizados injustamente por ello. Y peor todavía sin pruebas en su contra y sin darles la oportunidad para defenderse. Actitud deplorable que no solo tacho a modo personal, sino que atenta contra los derechos básicos constitucionales. En este caso el derecho a la educación. Y como si eso no fuera suficiente, la verdadera razón de todo esto fue porque se descubrió que el principal afectado, Kazunari Takao, es homosexual. ¿Y qué tiene eso de malo? El menor no hizo absolutamente nada por lo que tuviera que ser castigado, menospreciado ni humillado como lo fue.
—Señorita Masako, ni yo ni Teiko tratamos mal ni injustamente en ningún momento a Kazunari Takao o a alguno de los otros tres afectados. Nosotros simplemente actuamos según las normas morales de esta escuela.
—¿Normas morales? ¿Qué es lo que tiene de moral para un adulto discriminar a un muchacho por su orientación sexual o acusar a los encargados de multimedia sin pruebas de por medio?
—Usted tampoco tiene pruebas contra Teiko o contra mí como para sustentar su acusación. ¿O cómo espera probar este supuesto acto discriminatorio?
—Las pruebas me sobran. Tengo testigos de todo lo ocurrido. Y no solo me refiero a los afectados, sino también a sus demás compañeros que están más que dispuestos a apoyar a mis defendidos. Toda la escuela sabe acerca de lo que usted hizo en nombre de Teiko. Y yo me pregunto, señor director, usted que tanto habla en nombre de esta institución, ¿realmente lo hace por derecho? ¿La junta directiva estuvo de acuerdo o si quiera se encuentra al tanto de lo ocurrido? ¿O es solo usted atribuyéndose derechos que no le corresponden?
El hombre mayor comenzó a sudar frío. Si bien lo que la abogada decía era cierto, no podía declararse culpable justo ahora. Tenía que negarlo todo y después hablarlo con la junta.
—Por supuesto que la directiva está al tanto y de acuerdo con todo esto. Yo nunca haría algo tan arbitrario como decidir solo.
—Y yo espero que sea así. O no solo tendría que afrontar cargos por discriminación sino que también estaríamos hablando de malversación de fondos. Y el fraude es un delito demasiado grave. Si se prueba, usted no solo no podría volver a trabajar en una escuela sino que también estaríamos hablando de una sanción penal mucho más fuerte. Como lo es la privación de la libertad.
—...¿Usted me está amenazando?
La mujer de cabello largo sonrió al notar que con solo unas cuantas palabras ya lo había asustado. Ahora solo tenía que terminar de acorralarlo para lograr su objetivo.
—Le estoy dejando claro todos los cargos que usted podría afrontar, si no muestra una solución inmediata a lo que mis defendidos y yo le estamos solicitando el día de hoy.
—¿Qué es lo que ha venido a pedirme?
—En primer lugar que se retracte y anule los castigos impuestos injustamente hacia los muchachos. Que se disculpe con ellos y los deje asistir a clases con la normalidad de siempre. Devolviéndole la beca artística a Kazunari Takao y deshaciendo la suspensión de los encargados de multimedia. Y en segundo lugar, exigimos la creación de un tribunal interno. Para asegurarnos de que algo tan lamentable como esto no volverá a pasar por nada del mundo. Es necesario dividir el poder que usted tiene sobre esta escuela. Para que de ese modo cuando se suscite algún otro incidente dentro de Teiko, las partes afectadas, el consejo estudiantil y usted también puedan presentarlo frente al tribunal. Porque ninguno de nosotros desea que hayan más sucesos injustos solo por no querer dividir el poder que usted ejerce como director.
Silencio. El hombre mayor frunció el ceño y cruzó los dedos de la mano sobre la mesa como una forma de defensa inconsciente. Que aunque él no notara, Araki sí. Lo tenía acorralado.
—Me niego a acceder a sus demandas, señorita Araki. Yo como director de esta institución debo de dar el ejemplo de la buena moral y la seriedad de este lugar. No puedo simplemente desautorizar mis propias órdenes. Teiko siempre se ha caracterizado por tener mano dura a la hora de defender la imagen de la institución...
—¿Y los derechos de los escolares quién los defiende? Porque, los únicos que han intentado ayudar a mis defendidos han sido los miembros del consejo estudiantil. Niños, mucho menores que usted o yo, y que aun así tienen la consciencia y la moral lo suficientemente firmes como para cumplir la labor de apoyar a los estudiantes. Dígame usted, señor Director. ¿Qué fue lo que hizo cuando Kazunari Takao, un alumno de Teiko tan importante como cualquier otro, fue expuesto y humillado públicamente frente a toda la escuela? ¿Intentó buscar y castigar al responsable? No lo hizo, usted no se molestó en lo más mínimo en tratar de ayudarlo. ¿Por qué? ¿Fue por qué era becado? ¿O fue por qué era homosexual? ¿Y cree que alguno de esos dos supuestos le daban el derecho a usted o a cualquier otra persona a menospreciarlo de ese modo?
—Yo en ningún momento...
—Usted ignoró el grave hecho de que alguien, fuese un estudiante o una persona externa, ingresó a Teiko aprovechando la entrada libre que había ese día, hackeo su sistema de audio y vídeo, y expuso frente a un gran número de personas una fotografía privada de un menor de edad. Acto delictivo que a pesar de atentar contra el derecho fundamental de la privacidad personal, continua impune hasta el día de hoy. ¿Por qué? ¿Para defender la imagen de Teiko dice? ¿Y qué hay sobre la imagen de Kazunari Takao? ¿Por qué no intentó defenderlo también?
—Yo actué según el reglamento de buena conducta de Teiko. Eso es todo.
—Quiero ver ese reglamento entonces.
Silencio. El sudor en la frente del director aumentó y lo único que pudo hacer fue acceder al pedido de la mujer. Quien sonrió al notar lo preocupado que se veía la otra persona.
—¿Está dudando de lo que digo? —cuestionó al entregarle la hoja.
—Mi duda realmente va dirigida hacia la interpretación que usted tenga acerca de lo que es "la moral" —respondió al recibir el papel y comenzar a leerlo.
Un par de minutos después dejó la hoja sobre la mesa y volvió a clavar la mirada en el hombre mayor.
—Y como pensé, el problema aquí es su mala interpretación, señor Director.
—¿Qué es lo que intenta decir?
—Que es usted quien tiene un concepto equivocado acerca de lo que es la buena conducta —sentenció y luego explicó —. En este reglamento dice claramente que ante cualquier acto de mala conducta que ponga en riesgo la intachable imagen de Teiko, la institución tomará las medidas necesarias como sanciones severas para poder corregir dichas conductas degradables. En el caso de los becados, como Kazunari Takao, perderían inmediatamente los beneficios que les confió Teiko. Sin embargo, ninguno de mis defendidos cometió tal falta. O mejor dicho el solo hecho de que usted considere que el ser homosexual es un acto indebido que mancha la imagen de Teiko, es discriminación por donde quiera que se le mire. Y para mí el único que está atentando contra la buena honra que tanto le costó ganar a esta institución es usted. Usted señor Yamada y nadie más. Porque créame que si la prensa llegara a enterarse de un acto tan despreciable como lo que usted hizo con esos niños, la imagen de Teiko quedaría más que destruida. Puedo asegurárselo. Y usted será el único responsable de ello, señor director. El único responsable de la ruina de esta institución. Y no Kazunari Takao ni ninguno de los otros estudiantes de este lugar. Eso sin contar el hecho de si los dueños apoyan su actitud o si si quiera están enterados de lo ocurrido. Porque si ellos lo descubren todo recién al ver los cargos levantados por este incidente. Usted estaría realmente en graves problemas, como ya había mencionado más arriba.
Y ciertamente la abogada estaba en lo correcto en todo lo que había mencionado. Yamada lo sabía, que no tenía como escapar de esto, pero aun así.
—...La imagen de Teiko no sería lo único que la prensa destruiría, Kazunari Takao acabaría involucrado quieran o no. Y eso ustedes también lo saben.
—Por supuesto. Sin embargo, la familia Takao está más que dispuesta a afrontar ello total de no dejar esto impune. Si lo piensa bien, Teiko perdería mucho más. Después de todo, la gente olvidaría a mí defendido en algún momento, pero al gran Teiko jamás lo olvidaran. Eso sin contar que si nosotros ganamos el proceso, usted y Teiko tendrían que darnos una indemnización por los daños causados. Y usted incluso podría acabar con pena privativa si se demuestra también la malversación de fondos. ¿Kazunari Takao? Él solo tendría que buscar una nueva escuela.
Silencio. El director desvió la mirada y pasó una de las manos detrás de la nuca. Estaba acabado. No quería admitirlo, pero sabía que era así.
—...¿Qué es lo que quiere exactamente?
—Ya se lo dije. Quiero que se retracte de todo lo que les ha hecho a mis defendidos. Que le regrese la beca a Kazunari Takao, anule la suspensión de los encargados de multimedia. Deje en paz a todos los involucrados en esto incluyendo al consejo estudiantil. Y cree un tribunal interno para la escuela de Teiko. Por supuesto Kiyoshi Teppei será quien se encargue de esto último.
—¿Y si me niego?
—Usted sabe la respuesta mejor que nadie —contestó la mujer mientras sacaba unos sobres manila del maletín y los colocaba encima del escritorio —. Y si duda de que no seamos capaces de hacerlo, allí tiene las pruebas de lo que digo.
Silencio. El hombre mayor abrió los sobres y leyó las hojas que habían dentro. Eran los papeles para empezar el proceso penal en su contra.
—Todo está listo como puede ver. Solo debo de enviar esto y usted tendrá una citación el día de mañana. Y yo misma me aseguraré de avisarle a la prensa. ¿Quiere verlo por usted mismo, señor director?
Silencio. Yamada dejó los papeles sobre la mesa y luego de pensarlo por unos segundos asintió con la cabeza de mala gana. Odiaba tener que ceder ante otras personas.
—...Usted gana —aceptó haciendo una mueca —. Haré lo que me pide y nos olvidaremos de todo esto.
—Le doy mi palabra. Mientras usted respete el acuerdo, cumpla con todo en lo que estamos quedando en este momento y no tome ningún tipo de represalia contra los involucrados. Será así. Porque si yo me entero de que usted se ha vuelto a meter injustamente con alguno de ellos, créame que no seré tan condescendiente como el día hoy. No habrán más advertencias. ¿Ha quedado claro, verdad señor Yamada?
—...Sí, sí. Ahora retírese de una vez.
—Con gusto —comentó tranquila mientras guardaba los papeles de nuevo en el maletín. Se paró y se dirigió a la puerta, no sin antes despedirse. —Me alegra que hayamos podido llegar a entendernos, señor director. Siempre será un placer poder hacer acuerdos con usted. Nos vemos.
—Yo espero que no.
—Igual yo. O quien estará en verdaderos problemas será usted y no yo —y sin más salió del despacho dejándolo solo.
El hombre mayor hizo un mal gesto y chasqueó la lengua. Quién se creía esta tipa como para venir a amenazarlo y salirse con la suya. Si no fuera porque se trataba de una abogada de tanto renombre. ¿Pero de dónde había sacado la familia Takao o el consejo estudiantil como para poder contratarla? Rodó los ojos e hizo otra mueca. Qué más daba eso ahora. Si de todos modos ya había sido humillado por esa mujer.
Se le revolvieron las entrañas de solo pensar en lo que tenía que hacer. Pues, sabía que si no cumplía con su parte y como había dicho la propia Masako Araki, él estaría en graves problemas.
—Maldito consejo estudiantil...
Porque estaba seguro de que ellos estaban detrás de todo esto. El consejo y quien sabe quiénes más. Y lo peor de todo era que no podía hacer nada en contra ninguno. E incluso tenía que darles el poder para formar un tribunal escolar. Si solo ahora le daban tantos problemas. Con la existencia de un tribunal interno sería todavía peor. Porque el director ya no sería quien tuviera la última palabra si no el bendito tribunal.
—Solo son un montón de niños inútiles y muertos de hambre.
Pero todos juntos podían ser más fuertes que el mismo director de Teiko. Aunque el propio Yamada tuvo que aprenderlo a las malas y aun así no era capaz de reconocerlos.
—Debí de haber interferido en las elecciones del año pasado. El dejar que esos niños los eligieran por segunda vez fue mi principal error.
Se llevó una mano a la sien por lo estresado que estaba y con la mano libre presionó uno de los botones del teléfono. No quería hacerlo, pero no tenía de otra. Así que esforzándose todo lo que pudo habló por el intercomunicador.
—Señorita Esther...
—¿Si, señor director?
—Llame a dirección a Kazunari Takao y a Teppei Kiyoshi, por favor.
—Enseguida. ¿Algún mensaje en particular?
—No. Solo los quiero acá lo antes posible.
Mientras más rápido acabara esto mejor.
—De acuerdo. Ahora mismo lo haré.
—Gracias.
Cortó y utilizó ambas manos para sostener su propia cabeza. Nunca antes había sido tan humillado en toda su vida.
—Maldición... —se quejó entre dientes y pateó el escritorio.
Había perdido por primera vez.
OOOOOOOOOOOOO
La esbelta y guapa mujer caminaba con toda la tranquilidad y seguridad del mundo mientras se dirigía hacia el portón de la escuela. Acostumbrada a ganar sabía muy bien como disfrutar del exquisito sabor de la victoria. Sonrió y sacó el teléfono para hacer una llamada.
—Ryouko, todo fue como lo planeamos obviamente. Sabes que yo sé cómo hacer las cosas perfectamente. Y a estos tipos machistas y arbitrarios ya los conozco como la palma de mi mano. Muy valientes para meterse con niños indefensos, ahí sí son bien gallitos. Pero cuando uno que conoce sus derechos los cuadra con firmeza, entonces se ponen a temblar como gallinas. Así de patéticos son. Es más te apuesto que después de lo asustado que se quedó con todo lo que le dije, ahora mismo debe de estar llamando a los chicos a su despacho. Sí, tú tranquila, amiga. ¿Ahora vamos por un café?
Se acomodó los lentes de sol sobre la cabeza y continuó su camino.
OOOOOOOOOOOOO
En el salón del cuarto A, Takao había lucido más que victorioso al ingresar del brazo de su amado Midorima. Quien trataba de disimular el ligero rubor en las mejillas mostrándose tan serio como siempre e ignorando todas las miradas que tenían sobre ellos. Y es que ninguno de sus compañeros esperaba que volvieran tan rápido ni mucho menos que el pelinegro regresaría a la escuela. Así que el verlos ingresar juntos no solo provocó sorpresa si no también muchos murmullos. Aunque quizá deberían de haberlo imaginado. Después de todo, el heredero de los Midorima tenía suficiente dinero como para pagar la pensión de su novio. Aunque eso no era realmente lo que había pasado. Pero nadie intentó desmentirlos en ese momento. Ahora mismo lo único que le importaba a Takao era presumir su "triunfo". Luego de haber sufrido tanto se lo merecía. Por lo que se aseguró de lanzarle una intensa mirada al delegado del salón antes de sentarse. Y además murmurar en inglés para sonar cool.
—"I'm back, bitches. And I'm back to stay. Or did they think they were going to beat me to it? How naive of you. I won. Shintarou Midorima is MINE"~
Aksashi había disimulado muy bien su propia sorpresa al verlos, pues ni si quiera él se esperaba esto. Sin embargo el escuchar a ese chiquillo diciendo tales sandeces casi lo hizo perder la cordura. Si no fuera porque habían tantos presentes en ese lugar, le hubiera respondido. Pero no podía, debía de guardar las apariencias. Su imagen perfecta e intachable no iba a ensuciarse ahora por más ganas que tuviera de lanzar a Takao por la ventana. Por lo que solo le quedó respirar y usar todo el autocontrol posible para no hacerle nada. Aunque ganas le sobraban.
Takao sonrió satisfecho ante la reacción de Akashi, pues sabía de sobra que lo había escuchado y que aun así no había dicho nada solo por hacerse el digno.
«Te mataré. Esta vez me aseguraré de que no puedas volver a sonreír de ese modo idiota como lo haces ahora, Kazunari Takao. Porque esto no ha terminado aquí. No mientras tú sigas provocándome. Tenlo por seguro».
—Pff —se burló el pelinegro con su típica expresión de "mira que miedo me da". Como si hubiera sido capaz de entender los pensamientos del otro con solo haberlo mirado.
—Takao —lo llamó su pareja desde el sitio que compartían —. ¿Se puede saber de qué rayos te estás riendo? ¿O mejor dicho por qué lo haces mientras miras a Akashi? —cuestionó con mirada inquisidora.
—Por nada, amor —mintió con descaro y haciéndose el inocente como siempre.
Midorima suspiró y se acomodó los lentes mientras buscaba las palabras adecuadas para decir lo siguiente.
—Kazunari Takao... Tú eres mi novio ahora... El único y lo sabes —habló sin mirarlo para poder ocultar el rubor que tenía en las mejillas —. Así que no tienes que irle demostrando absolutamente nada a nadie. Ni a mis padres ni a Akashi. ¿De acuerdo? —afirmó y luego murmuró —. No quiero seguir viendo cómo te metes en problemas por andar provocando al diablo...
Takao se sorprendió al escucharlo. Últimamente esta persona se había vuelto muy sincera al hablar. Y para alguien tan orgulloso como lo era Midorima eso era algo extraordinario.
—Tranquilo, amor —sonrió despreocupado y feliz —. Yo sé que lo que dices es verdad, pero tampoco puedo solo quedarme sin hacer nada si alguien se metió primero conmigo.
—Takao.
—Es Kazunari~
—¿Si te llamo por tu nombre escucharas lo que te digo... Kazunari?
Takao sonrió más ampliamente y aprovechando que el profesor todavía no llegaba se recostó de costado en el más alto. Poco o nada le importó que el resto de sus compañeros pudiera verlos. Es más el que Akashi los viera ahora mismo era lo mejor para el pelinegro. A diferencia de Midorima, quien sí estaba avergonzado por las demostraciones de afecto del otro.
—El maestro puede llegar en cualquier momento... —se quejó sonrojado —. Además no me respondiste, Kazunari...
Como amaba escucharlo decir su nombre de ese modo. Hasta sentía que todo lo que habían pasado para poder estar juntos de verdad había valido la pena.
—Ya te lo dije, Shin-chan. Haré lo que mi corazón me diga en ese momento. Sabes que yo soy así.
Impulsivo, sincero, directo, intrépido, descarado. Ese era Kazunari Takao. Midorima lo sabía mejor que nadie. Y lo amaba de esa forma, pero incluso así no podía evitar preocuparse por él.
—Lo sé, pero...
—Tranquilo. Trataré de tener cuidado lo prometo~ —lo interrumpió y tomó su mano con la del más alto —. Ahora dime que me amas~~~
Midorima se sonrojó incluso más de lo que ya estaba y desvió la mirada para que el otro no pudiera verlo.
—Cállate bakao... —se quejó de nuevo, mas no se soltó ni se movió en lo más mínimo.
Su novio era el mismo vergonzoso de siempre. Pensó el pelinegro de lo más feliz por estar a su lado.
Sin embargo, Akashi no estaba para nada feliz teniendo que ver a ese par de idiotas siendo melosos frente a todo el salón. ¿Lo estaban haciendo a propósito, verdad? En especial ese inútil bueno para nada de Kazunari Takao. ¿Pero cómo fue que se amistó tan fácilmente con Shintarou y más aún cómo fue que logró volver a Teiko? ¿Y fue por eso que Shintarou lo rechazó aquella vez, verdad? Todo por culpa de ese maldito enano que insistía tanto en provocar la furia del emperador de Teiko. Pero ya se las vería con él luego. Porque si bien ya no tenía sentimientos amorosos hacia su ex mejor amigo, el hecho de haber sido desplazado de ese modo por otro era algo que no podía soportar. Su orgullo estaba en juego. Y eso era un tema serio.
OOOOOOOOOOOOO
Mientras tanto en el cuarto C, Kise se había robado a Kuroko un instante. Aunque este último no estaba contento con ello. Dejar solo a Kagami-kun aunque solo fuera por unos minutos podía ser peligroso. Cualquier tipa podía tratar de acercársele y entonces... De solo pensarlo sintió que se revolvieron las entrañas.
—Dime que es lo que quieres, Kise-kun —demandó con seriedad.
—Hey, Kurokocchi, no va a pasarte nada por estar sin Kagamicchi por diez minutos, ¿sabes? —comentó el rubio, pero no obtuvo respuesta. Por lo que agregó —. Sabes que yo te apoyo. Pero creo que deberían de darse un poco de espacio de vez en cuando, ¿no crees?
Claro que no. Si hacía eso... Si dejaba solo a Kagami-kun, esas mujeres... Además Kise-kun debería de ser el último en decirle eso.
—...Lo dice el fanboy número uno de Aomine-kun. ¿O acaso no recuerdas el modo en el que siempre estuviste persiguiéndolo? —contestó a la defensiva.
Silencio. Al notar el ligero tono de tristeza en los ojos ámbar se recriminó mentalmente.
—Lo siento, Kise-kun. No quise ser rudo contigo... —se disculpó arrepentido —. Es solo que cuando se trata de un tema relacionado a esa persona siempre reaccionó mal... Perdón. Aunque no sé realmente lo que sea que haya pasado entre ustedes, igual no debí de decir eso.
—Está bien, no hay problema. Yo entiendo, Kurokocchi —contestó con una pequeña sonrisa agridulce —. Además tú tampoco tienes la culpa acerca de los problemas que pudimos haber tenido Aominecchi y yo.
—Kise-kun, ¿puedo preguntar qué fue lo que pasó? ¿Él te hizo algo...?
Kise negó con la cabeza.
—No vale la pena hablar de eso, Kurokocchi. Pero gracias por preguntar~
Sabía que podía confiar en él e incluso en Kasamatsu. Pero aun así prefería no decírselo a nadie. Era mejor así.
Aunque eso solo hacía que los demás se preocuparan más por el rubio, incluyendo a Kuroko. Pero si Kise no quería hablar solo podían respetarlo. Y desearle la felicidad.
—Lo que quería mostrarte era esto —explicó sonriente mientras le enseñaba una foto que tenía guardada en el celular.
Kuroko se sorprendió y se sonrojó al verlo. Eran Kagami-kun y él abrazados.
—¿En qué momento?
—Cuando me fui y los dejé solos~
—Así que en realidad estabas espiándonos, eh.
—Podría decirse, pero fue por una buena causa —aclaró al mostrar otra foto. Esta vez era de Kagami cargando al más bajito —. Tenía que asegurarme de capturar el momento justo en el que mis amigos comenzaran a salir. Aunque eso no llegó a pasar, al menos obtuve buen material de mi OTP~
Los ojos de Kuroko brillaron al ver la pantalla del celular y aunque trató de disimular igual se le notaba.
—Te he dicho que dejes eso, Kise-kun. Además no me gusta que nos estés espiando. Así no podré estar tranquilo.
—Pero si deberías de darme las gracias. Sabes que mi apoyo es incondicional. Y solo tengo buenas intenciones al hacerlo. Porque estoy seguro que el Kagamicchi y el Kurokocchi del futuro me lo agradecerán. ¿El problema es cuándo?
—No me presiones —se quejó y trató de alcanzar el teléfono móvil.
Pero no lo logró, porque Kise alzó el brazo para dejarlo fuera del alcance del otro. Ventajas de ser alto.
—No tan rápido, Kurokocchi~
Kuroko frunció el señor frustrado por no poder llegar a la altura de su compañero. Ponerse a dar saltos lo haría verse incluso más ridículo así que desistió de hacerlo.
—Eres inútilmente alto, ¿sabías?
—¿Eh, pero por qué?
—Por lo pasivo —murmuró en burla.
—¡Qué cruel! ¡Y yo que me preocupo tanto por ti, Kurokocchi! —protestó sonrojado. ¡¿Por qué todos lo llamaban de ese modo?! —Además soy versátil ya —aclaró —. Lo bueno de esta vida es poder probarlo todo~ ¿Por qué crees que soy bi? Aunque si lo pienso bien creo que podría ser pan...
—Sí, sí. Lo que tú digas, Kise-kun —lo interrumpió —. Pero deja de gritar y baja ese celular antes de que alguien vea esa foto, por favor.
—Si lo hago sé que me quitaras el celular, pero tranquilo que ya bloquee la pantalla.
Kuroko suspiró y centró la mirada en el más alto.
—¿Entonces qué es lo que quieres a cambio de las fotos, eh, Kise-kun? Habla de una vez antes de que llegue el profesor.
—Que impaciente eres amigo mío.
—¿Me vas a decir o no?
Kise rió un poco al notar la exasperación del otro, quien lo miró feo por esto.
—Hey, lo único que quiero es comida. Es todo. No tienes por qué mirarme de ese modo. Ni que le hubiese coqueteado a Kagamicchi.
—Ni si quiera lo pienses —habló amenazante.
—Lo sé, lo sé. Él es tuyo y todo eso. Igual y ni me gusta. Aunque admito que está guapo, es americano, se ve fuerte y también es educado... —se calló al notar como su amigo lo fulminaba con la mirada y agregó —. ¡Solo era una apreciación, nada más! Uno ya ni puede opinar contigo, hombre. Y yo que pensaba que ahora que somos más cercanos podríamos platicar de chicos y esas cosas...
—Nosotros no somos cercanos —sentenció mientras se repetía mentalmente que la única razón por la que no se iba y lo dejaba hablando solo, era por las fotos. Solo por eso.
—¡Tan cruel! Y uno que siempre tiene buenas intenciones contigo are. Ya no te daré las fotos entonces —sentenció guardando el celular en el bolsillo y haciéndose el indignado.
«¿Por qué no tengo amigos normales?»
—...Solo te daré una hamburguesa.
—Pero eso tiene muchas calorías. Prefiero una ensalada~ —comentó sonriente a diferencia de Kuroko.
Lástima que su buena educación no le permitía hablar groserías.
—Ok. Entonces será una ensalada.
—Ves que hablando bonito la gente se entiende.
—No, Kise-kun. Lo que acabas de hacer se llama chantaje.
—¿Pero por qué lo dices de ese modo, Kurokocchi?
—Porque es la verdad —sentenció y agregó —. Como sea, solo envíame las fotos y ya.
—De acuerdo, lo haré solo para que veas que confío en ti, Kurokocchi.
Kise volvió a sacar el celular y comenzó que teclear en él mientras Kuroko lo observaba.
Por su parte, Kagami se preguntaba que tanto podían estar hablando esos dos. Este solo pensamiento lo hizo distraerse por unos segundos y no prestar suficiente atención a la muchacha que había estado hablándole desde hace unos minutos.
—¿Kagami?
—¿Uh?
—No respondiste.
—Ah, lo siento. Sobre eso... —¿Qué fue lo que dijo? ¿Y ahora cómo salía de esto sin confesar que no había escuchado la pregunta ni ofenderla con ello.
La pequeña chica se le quedó mirando en espera. Como si acabara de hacer una pregunta muy importante.
—Yo...
Pero para suerte de todos, menos de la muchacha, el profesor llegó en ese momento y todos tuvieron que regresar a sus lugares.
«De la que me salvé, gracias profe» pensó el pelirrojo aliviado mientras se sentaba.
—Kagami-kun —lo llamó su compañero ya sentado.
—¿Si?
—¿De qué estabas platicando con Alice?
—¿Alice?
—La chica con la que hablabas hace un minuto.
—Oh, ella —Ahora que lo pensaba no recordaba su nombre porque nunca se lo había preguntado.
Se dio un golpe mental al darse cuenta de lo descortés que estaba siendo con su propia compañera de clase. A pesar de que todos habían sido tan amables con él desde que llegó a la escuela.
—Aja —Kuroko aún esperaba una respuesta. ¿O quizá una explicación?
—Ah, sí. Me estaba dando las gracias por ayudarla la vez pasada con uno de los ejercicios de Educación Física. Cuando intercambiamos parejas de equipo.
—Lo recuerdo. ¿Solo eso?
—Eso y algo más que la verdad no llegué a escuchar. Pero ya me disculparé la próxima vez con ella.
—Ya veo.
Ahora no solo era Kagami quien se preguntaba que podría haber dicho la chica de cabello corto, si no también Kuroko. Mas los pensamientos de todos fueron interrumpidos por el sonido del parlante del salón.
"A Kazunari Takao y a Teppei Kiyoshi se les solicita acercarse a dirección. Repito, Kazunari Takao y Teppei Kiyoshi acérquense a dirección ahora. Gracias."
Todos guardaron silencio por unos segundos y luego comenzaron a cuchichear. ¿Para qué los estaría llamando el director a su despacho? ¿La historia del incidente de Kazunari Takao no había terminado?
La sonrisa de Kise desapareció y fue reemplazada por esa expresión fría y seria que pocas veces mostraba a los demás.
«Ya se estaba tardando, señor director».
Y una sonrisa también inusual apareció en sus labios al recordar el mensaje que recibió hace solo un minuto de parte de su querida madre.
"Todo salió bien. Araki se aseguró de dejarle todo claro al viejo ese. Ahora aprenderá a no meterse con los niños".
OOOOOOOOOOOOO
—Buenos días, señor director —saludaron una vez adentro.
—Buenos días —contestó de mala gana e hizo una mueca.
—¿Para qué fue que nos llamó? —cuestionó el castaño a la defensiva.
Realmente le desagradaba de sobremanera tener que decir lo siguiente, pero si no tenía opción. Al menos haría que fuera rápido.
—Los he llamado para avisarles que le regresaré la beca a Kazunari Takao. Justo como querían. Eso y que se formará un tribunal escolar en los siguientes días. Le encargo los pormenores de esto último al consejo estudiantil y también que les avisen a los encargados de multimedia que la suspensión hacia ellos fue anulada. Es todo lo que tenía que decirles.
Silencio. Los chicos apenas creían todo lo que acababan de escuchar. Todo había salido bien. Ellos ganaron. Y ni si quiera tenían tiempo para emocionarse frente al director, pues, se notaba a leguas que se andaba retorciendo en la silla por haber tenido que admitir su derrota.
—Dije que eso era todo. Así que ya pueden retirarse.
—Sí. Permiso.
Y sin más se fueron dejando al hombre mayor solo. Quien golpeó su propio escritorio para desquitarse de alguna forma.
OOOOOOOOOOOOO
Recién cuando estuvieron fuera del despacho se permitieron emocionarse.
—¡Sí, lo hicimos! ¡Le ganamos al estúpido viejo ese! —exclamó el pelinegro más que feliz por tener la beca de vuelta.
—Así es —sonrió Kiyoshi de forma cálida y palmeó el hombro del menor —. El consejo estudiantil nunca se rinde, ya lo sabes.
Esta persona era tan genial, madura y confiable. Que en otras circunstancias tal vez hubiese considerado coquetear con él. Pero ahora lo veía como una especie de hermano mayor o incluso como un padre.
—Muchas gracias en verdad. Todo fue gracias al consejo estudiantil y mi querido Ki-chan y a sus padres. Si no fuera por todos ustedes, volver a Teiko no hubiera sido posible.
—Para eso están los amigos.
—Y yo tengo a los mejores. Puedo verlo claramente~
—Ahora vayamos a contarles a los demás. Kasamatsu y Jun se quedaron muy preocupados de que me hubiesen llamado solo a mí. En especial porque soy el único becado de los tres. Creo que se esperaban lo peor, así que hay que darles las buenas nuevas pronto.
—Claro~
OOOOOOOOOOOOO
En cuanto ingresaron a la sala del consejo, el vicepresidente y el secretario clavaron la vista en ellos y casi corrieron hasta donde los recién llegados estaban. Se notaba la preocupación en los ojos de ambos.
—¿Cómo les fue? —preguntó Kasamatsu.
—¿Qué les dijo el maldito? —interrogó el muchacho de lentes.
Kiyoshi lo miró sorprendido y luego sonrió al pensar que se veía como una especie de esposa preocupada.
—¿Por qué sonríes como idiota, Teppei? —cuestionó sin entender.
Pero si el castaño estaba sonriendo, eso solo podía significar que...
—"Ganamos" —sentenció sonriente —. Nosotros ganamos.
Takao asintió con la cabeza y sonrió ampliamente.
—¡El director está acabado! No solo me devolvió la beca sino que también mencionó algo de crear un tribunal o algo así —comentó feliz.
El secretario y el vicepresidente casi no podían salir de su gran sorpresa. ¿Habían escuchado bien, verdad? Todo salió bien al final. Mejor de lo que hubieran esperado.
—¿En serio? ¿Ese viejo arrogante dijo eso? —interrogó el chico de anteojos, todavía sin poder creérselo.
—Así es. Y le encargó al consejo estudiantil la creación del tribunal escolar.
—Esto es genial —afirmó aliviado el más bajito —. Al fin podremos respirar tranquilos. Porque una vez que se forme el tribunal el director perderá al menos la mitad de su poder sobre la escuela. En otras palabras, ya no será el todopoderoso de este lugar y por tanto ya no podrá hacer lo que le venga en gana como estaba malacostumbrado a hacer.
—Wow eso del tribunal suena bastante bien —comentó Takao y Kiyoshi sonrió.
—Los estudiantes de Teiko ya no solo tendrán al consejo estudiantil de su lado, sino también al tribunal escolar. Ahora con el poder y la supervisión de la escuela dividido entre todos nosotros por igual, podremos trabajar más por el bien de Teiko. Pueden estar seguros de ello.
—No me cabe la menor duda sobre eso, presidente —sonrió también —. Y en verdad muchas gracias, Kiyoshi, Hyuuga y Kasamatsu. Ustedes son los mejores.
—Ese es nuestro deber, Takao. Velar por todos en Teiko —afirmó el castaño.
Kasamatsu y Hyuuga también sonrieron felices al sentirse contagiado por los otros dos. De ahora en más. Todo iría bien. Y el consejo estudiantil trabajaría arduamente para ello. Como venían haciendo desde que habían sido elegidos.
OOOOOOOOOOOOO
Después de que todos se enteraran de la buena noticia, sintieron que al fin podían respirar tranquilos. Fueron varios días de sufrimiento y angustia sin saber cómo acabaría esto. Pero nunca se rindieron y así fue como lograron ganarle al propio director de Teiko. Con empeño y perseverancia, defendiendo lo que creían correcto.
Y ahora que todo estaba bien. Cada uno de los involucrados podía estar en paz y seguir con sus propios asuntos. Como Kise que se encontraba persiguiendo a Kagami y a Kuroko como siempre.
—¿Kise-kun, a ti en verdad te gusta ser el mal tercio, verdad?
Porque sí, esto ya había pasado antes. Cuando Aomine y Kuroko estuvieron saliendo juntos por ejemplo.
—Que cruel, Kurokocchi~ Ni senpai me trata así are.
Kuroko lo miró y lo notó pensativo.
—Ahora que lo pienso últimamente senpai es más amable de lo normal. Incluso no me ha pegado en varios días —comentó en serio y luego bromeó —. Supongo que eso significa que ha caído ante mí ne?~
Silencio. A Kuroko le sorprendía lo despistado que estaba siendo su amigo. ¿Cómo podía ser tan observador con otros, pero cuando se trataba de él ser tan torpe? Si era más que seguro que Kasamatsu...
—¿Kurokocchi? —lo llamó sacándolo de sus pensamientos —. ¿Por qué te quedaste callado tan de repente? —preguntó sin entender.
—Nada —se apresuró en decir.
Después de todo no le correspondía a él decir nada. Era el senpai de Kise el único que debía de decidir qué hacer. Era mejor de ese modo.
—Solo pensaba en lo gay que eres siempre, Kise-kun —lo molestó a propósito.
—Que malo que eres conmigo, Kurokocchi —se quejó haciendo un puchero.
Y en realidad se veía adorable haciéndolo. Pero eso no servía ni con Kuroko ni con Kagami. Aunque este último había preferido no meterse en la conversación.
—Nee Kagamicchi defiéndeme.
—¿Ah?
Pero ni bien dijo eso Kuroko trató de matarlo con la mirada.
—Ok, no dije nada —se retractó para no morir en manos de su amigo —. ¡Vayamos a comer!~ —exclamó con una sonrisa y abrazándose de lado a ambos.
—No te me cuelgues, Kise-kun. Pesas —protestó el más pequeño.
Kise rió sin hacerle caso y en medio de una amena plática siguieron caminando hacia el comedor. Sin imaginarse las demás sorpresas que recibirían el día de hoy.
OOOOOOOOOOOOO
En el comedor se encontraron con Midorima y Takao y acabaron sentándose todos juntos. Aunque esto hizo sentirse un poco solo al rubio. Todos en pareja y él sin nadie. Suspiró. Kuroko se veía tan feliz al lado de Kagami y comiendo lo que este le había preparado que casi parecía como si ya estuvieran saliendo. Y ni hablar de Midorima, que aunque tratara de guardar la compostura frente a ellos, en realidad estaba muy entusiasmado de poder probar la comida de la mamá de Takao. Comparado con el día de ayer parecía incluso otra persona.
Kise desvió la mirada mientras le daba vueltas a su plato. A las finales fue el único que compró en la cafetería (Kuroko pagó), mientras que el resto podía disfrutar de un almuerzo casero. ¿Quizá debería de tratar de llamar al senpai? No, seguro que lo estaría molestando como siempre. ¿Entonces a una de sus fans? Menos, antes de eso prefería mil veces a Yukiocchi.
—¿Ki-chan? —lo llamó el pelinegro al notarlo perdido —. ¿Qué sucede amigo, no está bueno? —interrogó mirándolo.
—Oh, no, no es eso —sonrió para disimular —. Está muy rico en realidad~ Solo me distraje pensando en los exámenes de la otra semana.
—¿Tú pensando en estudiar? —preguntó Kuroko incrédulo.
—Hey, yo me esfuerzo también, ¿sabes?
—Pues, no lo parece.
—Tan malo conmigo, Kurokocchi. A pesar de que yo solo te doy amor~
Los demás rieron y continuaron comiendo.
OOOOOOOOOOOOO
Kise se había apresurado en irse para poder darles espacio a las parejitas. Y acabó deambulando por los pasillos de Teiko mientras veía si se encontraba con alguien para hacer hora. Pero como no vio a nadie tomó el celular y digitó un número. Sin darse cuenta había llegado cerca de la sala del consejo, así que seguro que Yukiocchi estaría por aquí. Pero antes de que pudiera darle a "llamar" alguien lo interrumpió.
—¿Senpai?
Alzó la vista. Se trataba de uno de los pocos chicos que integraba su club de fans. Hiroki Fuwa, un muchacho pequeño y de cabello mediano de color negro.
—Hiroki~ Hola, ¿qué tal?
—Hola, bien, bien. Solo estaba pasando por aquí... —explicó un poco nervioso.
—Oh, ¿ya almorzaste? El menú de hoy de la cafetería tenía buenos platos~
—Ya comí, gracias.
Silencio. El chico parecía tener un debate interno. Como si no se animara a hablar.
—¿Sucede algo? ¿Tuviste algún problema y por eso buscabas al consejo estudiantil? —se preocupó el mayor —. Hiroki, no importa de qué se trate si tú quieres puedes hablarlo conmigo. Y si está en mis manos ayudarte, créeme que lo haré con gusto. Lo que esté a mi alcance al menos.
Ryouta Kise podía mostrarse bromista y coqueto la mayor parte del tiempo. También solía ser despreocupado y frío. Pero cuando se trataba de ayudar a algunos de sus amigos se ponía muy serio. Justo como ahora.
Hiroki lo miró conmovido y armándose de valor negó con la cabeza.
—Te creo, senpai. Yo nunca dudaría de ti. Pero no es eso de lo que vine a hablar contigo hoy. Es decir no es algo malo... Creo —intentó explicar con la mirada baja.
—¿Entonces me estabas buscando?
—Sí. Verás...
Silencio de nuevo. Mientras Hiroki ordenaba sus ideas, Kise decidió esperar, pues, no quería presionarlo a hablar si se trataba de un tema difícil para el menor.
—"Me gustas"... —confesó al fin.
Kise se hubiese esperado cualquier cosa menos esto. Aunque sabía que era popular y estaba acostumbrado a recibir declaraciones de amor bastante seguido. Lo inusual es que esta vez se tratara de un chico. Y más aún de un kouhai por el que tenía tanto aprecio. Pues, le recordaba a él cuando llegó a la escuela. Por lo que realmente no sabía cómo reaccionar ante ello. ¿Qué debía de hacer? Rechazarlo obvio. ¿Pero cómo hacerlo sin herir los sentimientos del otro? Esta era la parte difícil de ser famoso y querer estar soltero. Al menos cuando salía con chicas lo dejaban en paz el tiempo que estaba con ellas. En cambio ahora las declaraciones eran tema de casi todos los días. Y normalmente no le importaba, pero estaba comenzando a cansarse de ello.
—Gracias, yo en verdad valoro mucho lo que acabas de decirme... —pero no lo dejaron terminar.
—No tienes que contestarme ahora —lo interrumpió —. Pero al menos piénsalo, ¿si? Por favor...
—Hiroki, yo...
—Kise-san siempre parece triste últimamente —lo interrumpió de nuevo —. Antes solía sonreír más, aunque quizá eso haya sido lo que querías mostrarle al resto. Pero ahora es como... —explicó sonrojado y con la mirada baja —. Como si estuvieras sufriendo por algo. Y sé que no debería de meterme donde no me han llamado. Pero yo realmente amo mucho las sonrisas de senpai. Y si me das solo una pequeña oportunidad, haré lo que sea necesario para hacerte sonreír. Porque te quiero y deseo hacerte feliz.
Silencio. Kise quedó tan sorprendido al escucharlo que no pudo decir nada en ese momento. Ninguna de las chicas que se le habían declarado antes había hablado tanto como este niño. Que ahora mismo se veía más que adorable frente a los ojos del rubio.
Lo suficiente como para hacer que su lógica de bloqueara por un momento.
—De acuerdo, lo pensaré...
¿Qué estaba haciendo? Ilusionado a un menor sólo porque este fue capaz de ver un poco a través de él. Solo por eso... Porque dijo que quería hacerlo feliz.
A Hiroki se le dibujó una hermosa y gran sonrisa en el rostro al escucharlo. ¿Es que acaso estaba soñando? ¿El gran Ryouta Kise, su querido senpai dijo que lo pensaría? Sabía que eso no le aseguraba nada en realidad, que bien podía acabar diciendo que no después. Pero sólo con el hecho de que podría decir sí era suficiente. Solo el que existiera esa diminuta posibilidad le bastaba al pequeño. Por lo que no podía evitar estar más que feliz por esto.
—¡Gracias, senpai! Y por favor, de verdad piénselo. Y cuando tenga la respuesta hágame saberla, ¿si? Yo voy a esperar... Porque mis sentimientos por Kise-san son verdaderos y realmente quiero hacerlo feliz con todas mis fuerzas —afirmó sonrojado, pero con mucho entusiasmo.
El rubio asintió con la cabeza sin saber que más hacer. Estaba un poco perdido ahora mismo.
—Lo haré. Gracias, Hiroki...
—No tiene por qué agradecer, senpai. Yo solo estoy diciendo lo que siento.
Kise le sonrió al quedarse sin argumentos, y decidió huir.
—Entonces nos vemos en estos días, kouhai. Ahora iré por allá —se excusó señalando uno de los pasillos.
—Claro. Que tengas un buen día, Kise-san. —se despidió aún sonrojado, pero con una bella sonrisa en labios —. Hasta luego.
—Nos vemos, Hiroki-kun.
Una vez que el menor se fue, Kise se llevó una mano a la cabeza en forma de reproche.
—¿Qué se supone que estás haciendo Ryouta Kise? ¿Considerando salir con un muchacho sólo porque no te funcionó con las mujeres? —se cuestionó a él mismo —. Solo porque ese idiota no siente nada por ti. ¿Solo por eso estás intentando estar con otra persona para poder olvidarlo? —suspiró.
Viera por donde lo viera, esto no era justo para Hiroki. ¿Pero y qué había del rubio? ¿Era tan malo el querer ser consolado por alguien? Ser más egoísta como siempre lo fue en el pasado. Quizá eso era lo que necesitaba. En lugar de tratar de ser considerado con otros. Desvió la mirada y trató de acomodarse el cabello. De todos modos y como había dicho, iba a pensarlo, y muy bien.
OOOOOOOOOOOOO
Pero lo que Kise no se esperaba era lo que estaba por suceder. Justo cuando trataba de escabullirse por los pasillos, una figura conocida apareció de la nada junto a él.
—¡¿Eh...?! —exclamó por la sorpresa.
Ya que esta persona se había acercado en silencio y con sigilo hasta el rubio. ¿A propósito? ¿Con qué objetivo? ¿Acaso quería asustarlo? ¿O qué era lo que intentaba hacerle al rubio? Kise no estaba entendiendo nada. Mucho menos cuando el mayor lo arrinconó contra la pared. ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Y por qué se sentía tanta tensión en el aire?
—¿Senpai...? —preguntó aturdido.
Silencio. Hasta que un sonrojado y fastidiado Kasamatsu alzó la vista sólo para clavarla en Kise. Lo que le provocó un pequeño escalofrío. Porque nunca antes vio al superior así. La mirada del pelinegro era tan intensa que atravesaba por completo a Kise. Quien había quedado más que vulnerable ante él.
El más bajito se armó de valor y se esforzó mucho para decir lo siguiente.
—Kise... Si para ti está bien cualquiera, entonces...
Era ahora o nunca. Tenía que decirlo ahora.
—Yo...
OOOOOOOOOOOOO
Kuroko se hallaba sentado en las primeras gradas que daban al gran patio, de donde podía observar de cerca la práctica de los miembros del club de atletismo y eso era justamente lo que estaba haciendo. Y era obvio por quien se encontraba allí. Aunque esto lo hacía ver como una especie de esposa o novia en espera de su amado. Pero solo la mitad de eso era cierto. La otra todavía no. Sacudió la cabeza avergonzado y dejó ver un leve sonrojo sobre las mejillas, que por suerte nadie parecía haber notado.
«Deja de actuar como una nena, por Dios...» se reprochó a él mismo y regresó la vista a la cancha.
En donde Kagami se veía tan genial que solo no podía evitar admirarlo con una hermosa sonrisa en los labios. ¿Cómo podía anhelarlo tanto?
«Kagami-kun, te quiero...»
¿Pero por qué no podía decirlo en voz alta? ¿Por qué tenía tanto miedo? ¿Y por qué esa persona no parecía darse cuenta de nada? ¿Por qué sus sentimientos aunque fuesen tan fuertes no eran capaces de llegar hasta el pelirrojo? ¿Por qué debían de ser solo amigos?
Sacudió la cabeza por enésima vez y trató de concentrarse en lo que veía. Ignorando incluso a las supuestas chicas que se autoproclamaban las fans número uno del pelirrojo. Pero mejor no pensaba en ello ni las miraba. Aunque lo que el chico no sabía era que las mismas tipas a las que tanto odiaba, lo odiaban incluso más a él. Sin embargo estaba por descubrirlo.
Y fue justo a mitad del entrenamiento que fue abordado sorpresivamente por una muchacha. Quien se paró frente a él bloqueándole la hermosa vista que tuvo de su ángel hasta ese momento y colocando en su lugar una falda azul marino.
—Kuroko —lo llamó intentando captar su atención.
—¿Si? —preguntó al alzar la vista hacia ella, ya que no tenía idea para que lo estaban llamando.
—Sé que es repentino, pero necesito pedirte un favor...
Kuroko se extrañó más con esto. Ya que aunque fueran compañeros de clase, ellos no solían hablar. Así que, ¿qué podía querer esta persona de él?
—¿De qué se trata? —interrogó sin más.
Hubo unos segundos de silencio en lo que la muchacha sacó un sobre del bolsillo y lo extendió hacia el otro. Quien ahora entendía incluso menos que antes. ¿Una carta? ¿Para él? ¿O para quién? Kuroko examinó con la mirada el objeto y a la chica que lo portaba, con toda la seriedad que era propia del chico bajito.
—Quería pedirte que entregues esto por mí a Kagami, por favor.
Y en ese momento todo se detuvo. Como si una pequeña parte de Kuroko se hubiera roto por dentro. Porque era algo que ya sabía. Que tarde o temprano acabaría pasando esto. Lo que él más temía. Que una chica tan linda como lo era Alice se enamorara en serio de Kagami-kun y decidiera declararse. Y para colmo que trataran de usarlo como intermediario. Tan injusto, pero por sobre todo tan cruel... ¿Qué pasaba con esta chica? No, en realidad, ella era mucho más valiente que él. Eso era todo.
Este nuevo silencio hizo que la muchacha de cabello largo se preocupara. Por lo que lo miró afligida.
—¿No puedes...?
—Yo...
¿Qué se suponía que debía de hacer? No era culpa de ninguno después de todo. Ni si quiera de Kagami-kun. Pero aun así esto era mucho para el muchacho de cabellos celestes...
—Sé que normalmente no hablamos y que estoy siendo egoísta al pedirte esto. Pero tú eres su mejor amigo. Por eso pensé que podrías hacerlo... Porque a mí realmente me gusta Kagami.
Suficiente. No quería escuchar más de esto. No podía seguir escuchándola, acerca de lo que sentía por esa persona. El mismo chico que él también amaba.
—Por favor, Kuroko... Si me ayudas prometo esforzarme para hacerlo feliz.
Basta. ¿Alguien podía detenerla? Y de paso detenerlo a él también. Porque era consciente de que se arrepentiría de esto luego, pero no sabía que más hacer para callarla. Así que tratando de contener toda la mezcla de sentimientos que tenía en ese momento. Se armó de valor y tomó el bendito sobre. Estaba enojado, frustrado, celoso, triste y no paraba de maldecir para sus adentros. Pero aun así aparentó la seriedad que siempre lo caracterizó. Debía de guardar la compostura al menos un par de minutos más. Hasta que está persona se fuera...
La muchacha se sorprendió y se tranquilizó al mismo tiempo al ver la acción del otro. Porque ello solo podía tener un significado.
—Eso quiere decir que...
Kuroko solo asintió con la cabeza en forma de afirmación. Mientras deseaba que la tierra se abriera y se lo tragara. O a Alice. O quizá a los dos.
—¡Muchas gracias, Kuroko! En verdad estaré muy agradecida contigo siempre. Más si Kagami y yo llegáramos a salir gracias a ti. Entonces te lo agradeceríamos juntos.
La muchacha le sonrió y por más que el chico bajito trató no pudo contestarle de la misma forma. Por lo que tuvo que responder de otro modo.
—No te preocupes... —se obligó a decirlo.
—Cuento contigo entonces, compañero. Y gracias de nuevo. Nos vemos~ —y sin más se fue.
—Al fin... —susurró frustrado.
Y aunque respiró varias veces para calmarse, sus hombros o mejor dicho todo su cuerpo, continuó tenso. Como si pesara. Pero lo que más le pesaba era lo que llevaba en las manos. Una carta que no era suya y que iba dirigida a la persona que él también amaba.
Se llevó una mano a la sien y volvió a respirar. ¿Ayudar a esa chica a estar con Kagami-kun? No, no podía hacer tal cosa... Sin embargo, ya había aceptado el encargo.
«¿Es que eres idiota, Tetsuya? Un gran idiota en realidad... Porque yo...»
Mientras divagaba en sus confusos pensamientos y se recriminaba a él mismo, regresó la vista a la cancha. Solo para recordar lo perdido que estaba por esa persona.
—Kagami-kun...
No importaba cuántas veces lo mirara, el pelirrojo seguía brillando ante la mirada de Kuroko. Es por eso que no quería dárselo a nadie. Ni si quiera a una mujer. Esa era la verdad.
Un par de lágrimas se derramaron por sus mejillas al no poder contener más sus emociones.
—Yo no sé qué hacer...
Se limpió el rostro con la mano libre y con la otra apretó el sobre arrugándolo sin querer.
Los minutos comenzaron a pasar uno tras otro y por más que quiso no pudo disfrutar del espectáculo de ver a Kagami-kun entrenando como solía hacer. Porque ahora mismo su corazón y su mente eran un caos por completo. Debatiéndose entre lo que debía de hacer y lo que deseaba hacer. ¿Qué opción debería de elegir?
Suspiró y buscó con desesperación los ojos rubí que tanto amaba.
—Yo... —susurró y como si esa persona fuese capaz de escucharlo las miradas de ambos se encontraron.
Aunque solo fue por un par de segundos, el pelirrojo le dirigió una pequeña sonrisa antes de volver la vista hacia sus compañeros del club. Y en ese momento algo dentro de Kuroko se movió al entender la respuesta.
«No puedo hacer lo correcto después de todo... Porque soy un egoísta. Pero yo en verdad amo tanto a Kagami-kun...».
Pocos segundos después, se armó de valor y se levantó de su sitio para ir en busca de Alice.
OOOOOOOOOOOOO
La encontró cerca del gran patio conversando con otra muchacha. Kuroko se percató de que no lo habían notado, lo que solía pasar todo el tiempo, por lo que trató de terminar de acercarse. Pero antes de que pudiera hablarles, las escuchó sin querer.
—¿Es en serio?
—Sí, aunque no sé realmente por qué...
—Ay, pero si no le costaba nada a ese enano. Solo tenía que darle la carta a Kagami y ya.
—Bueno, lo importante es que al final aceptó ayudarme.
¿Estaban hablando de él?
—Es que no tenía por qué hacerse de rogar. Eso me choca. Como si Kuroko fuera la gran cosa. Solo es un tipo común y corriente en esta escuela. Y bastante corriente en realidad.
Sí, estaban hablando de él a sus espaldas...
—No digas eso, Hilary.
—Pero es la verdad, Alice. Ni si quiera nosotras siendo sus compañeras de clase nos percatamos de él. Carece de presencia. No resalta en lo absoluto. Es un bueno para nada como bien dicen los profesores y todos los demás.
—¿Te refieres a las fans de Kagami?
—Ellas son las que más lo odian ahora mismo. Y con justa razón.
¿Por qué? ¿Solo por ser su mejor amigo?
—Es porque están celosas de él... Y admito que yo también lo estoy —suspiró —. Kuroko lo acapara demasiado. Cada vez que alguien intenta hablar con Kagami, Kuroko está allí. Nunca puedes encontrarlo solo. Ni si quiera después del club de atletismo. Porque Kuroko lo está esperando siempre. Incluso para hacer los trabajos. Siempre está Kuroko. ¿Me pregunto cuál será su verdadera relación? Ya sabes lo que se decía de Kuroko el año pasado...
¿Lo que se decía de él?
—¿Que estaba obsesionado con Aomine? Y posiblemente ahora lo esté de Kagami. Es un rarito muy acaparador...
—¿Y tú crees que Kagami...? —preguntó preocupada.
—Claro que no. Ni él ni Aomine. Ambos son demasiado varoniles como para serlo. El único gay aquí solo puede ser el inútil de Kuroko. Ah, pero de que se ensaña en querer desviar del buen camino a nuestros mejores chicos, eso no lo dudo para nada. Resbaloso.
—Pero no importa lo que haga Kuroko. Estoy segura de que Kagami debe de preferir a una chica mil veces antes que a él, ¿no?
—Por supuesto. Igual que Aomine lo hizo en su momento. Estoy segura de que Kagami también se cansará de él y de su descarado acoso, en cualquier instante. Solo espera por verlo. Y entonces volverá por el camino correcto. Justo como lo hizo Daiki.
¿Qué tendría que pasar por lo mismo por segunda vez? ¿Por qué...? ¿Solo por...?
—Y se quedará solo. Pero eso le pasa por querer lo que no puede tener. Un chico tan patético como él relacionándose con la generación milagrosa... Porque estoy segura de que Kagami también formará parte de ellos muy pronto. Comparado con un don nadie como Tetsuya Kuroko. Es obvio que no tienen nada que ver. De verdad es muy iluso de su parte pensar que puede quedarse con alguno de nuestros chicos estrella como Aomine, Kise o Kagami. Pide demasiado. Pobre inepto. Cuando se choque con la realidad y vea que se quedó solo al final. Allí quiero verlo. Porque nadie querrá consolarlo entonces.
Basta...
—Como eso que dicen que cuando acaparas mucho con poco te quedas, ¿no? Pero si todo lo que dices es cierto. Entonces yo tengo muchas más posibilidades con Kagami que Kuroko, ¿verdad?
—Por supuesto. Empezando porque eres mujer y puedes darle todo lo que Kuroko jamás podrá.
"¡No quiero seguir escuchando esto!" Era lo que todo su ser le gritaba desde hace rato. Solo que su cuerpo, tan lento y torpe como siempre, había demorado en reaccionar. Aturdido, negó con la cabeza varias veces, y se dio la vuelta como pudo. Para luego salir de allí lo más rápido que pudo. Lo que sus temblorosas piernas le permitieran al menos.
¿Por qué? ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué tenía que ser de esta manera?! ¿Era solo por ser un chico o es que acaso era por ser él? Un muchacho sin talento y sin un apellido reconocido. Un don nadie, bueno para nada, y corriente como todos lo llamaban. Alguien como Tetsuya Kuroko como pudo si quiera imaginar estar con Taiga Kagami... ¿Fue muy iluso de su parte el solo desearlo, verdad? Justo como ellas dijeron.
Las lágrimas comenzaron a desbordarse sin control por todo su rostro desde mucho antes de que lograra llegar a algún lugar. Su cuerpo le dolía, la cabeza le daba vueltas y el llanto nublaba su visión, su compostura y su razón. Por lo que tuvo que detenerse unos segundos para sostenerse de la pared y pensar rápido. La práctica de atletismo estaba por acabar y Kagami-kun no podía verlo en ese estado. No, en realidad no tenía el valor para enfrentarlo. Ni mucho menos para dar una explicación acerca de lo sucedido. Su mente y su corazón seguían hechos un lío. Y las piernas aún le tambaleaban. Incluso respirar parecía difícil.
Descansó varios segundos pensando que quizá eso podría ayudarlo. Pero al ver que su estado solo empeoraba, se tuvo que obligar a continuar. "Kagami-kun no podía verlo así"... Era lo único que su poca conciencia repetía. Y así es como de algún modo y apoyándose en todo lo que podía logró llegar hasta uno de los rincones escondidos de Teiko. Justo el mismo lugar en el que había llorado por Aomine-kun el año pasado. Jamás pensó que volvería, pero aquí estaba de nuevo. Solo y en una situación tan deplorable como aquella vez. Tan lamentable y patético para cualquiera que pudiera verlo.
Pero por suerte, al ser casi las cinco de la tarde, no había nadie. La mayoría o se había ido a casa o estaba cerca de la pista de atletismo. Además de que casi nadie conocía este sitio. Y tenía fe en que nadie más fuera a descubrirlo justo el día hoy. Así podría llorar todo lo que quisiera.
Con la respiración entrecortada y sin poder aguantar más, se dejó caer al suelo. Sus piernas simplemente ya no podían seguir sosteniéndolo. Nada en su cuerpo parecía querer responder. Excepto sus caprichosos ojos que se empecinaban en derramar lágrimas sin parar. Pero eso era todo. Por lo que fue lo único que se escuchó por las siguientes horas en ese solitario y apartado lugar. El llanto de un chico adolescente al que acababan de destruir emocionalmente con solo unas palabras. Lo suficientemente frías y filudas como para calar tan profundo en él. Al regresarlo a la cruel realidad en la que no tenía ninguna oportunidad con aquella persona. Porque era un chico y porque era solo él... Alguien tan insignificante. Pero aceptarlo era justamente lo que tanto dolía. Porque sabía que luego de esto no podría volver a verse con Kagami-kun.
Ese día el muchacho de cabellos celestes tuvo como diez llamadas perdidas y veinte mensajes de WhatsApp que no quiso responder. Una carta sin entregar y un corazón roto.
Pero por sobre todo, ese día también, luego de varios meses y por primera vez desde que Tetsuya Kuroko y Taiga Kagami se habían conocido, ellos dos dejaron de irse juntos a casa.
Continuará.
Nota de autora:
Primero que nada mil disculpas por la gran, gran demora. ¡En verdad lo siento mucho! Siempre se me complica por mil cosas, he pasado por tantos problemas que ya ni pa' que los cuento la verdad xD La verdad es que no ha sido fácil, pero aquí estoy. Porque ustedes no tienen la culpa de nada y merecen saber cómo sigue esto, aunque sea con una actualización tan lenta como ésta. Pero peor es nada... O eso dicen al menos. Así que aquí me tienen para servirles uwur
Ahora vamos con el capítulo... Al fin el tema con el director fue finalizado y obtuvo incluso un final feliz, yeah. Por cierto que tuve que consultar el tema con una amiga que estudia derecho. Todos los créditos sobre el asunto legal y fiscal fueron auspiciados por la gran y rápida explicación que ella me dio con respecto a la situación en particular de Takao. Así que, ¡muchas gracias, Gabriela Espinoza! Todo mi love desde aquí uwu 3
Ah, me encanta el personaje de Masako Araki, es tan cool en esta historia. Y para quien no sepa o lo haya olvidado. Ella es de una de las entrenadoras de KNB~
También me gusta mucho Takao, que ni con todo el problemón que tuvo le teme al gran emperador y hasta lo sigue retando xD -algunos no aprenden(?)- Oh, la frase en inglés fue patrocinada por mi querida befa -a quien siempre molesto por estas cosas y hasta la acabo de hacer ver la primera tempo de KNB muajajaja- ¡Así que, muchas gracias también a Lunice por su ayuda! Que yo no de inglés no sé ni mangos xD ORZ
(He vuelto, perras. Y he regresado para quedarme. ¿O acaso pensaban que podían conmigo? Ilusos. Yo gané. Shintarou Midorima es mío~).
Ya se dieron cuenta de que Kise y Kuroko son fanboys frikis ne? Quizá el rubio más que el otro, pero bueno -por eso lo amo tanto(?)- Y a que no se esperaban lo del kouhai ni mucho menos lo de Kasamatsu Chan Chan Chan y ya ni que decir lo de las tipas de la escena final. Que estoy segura de que las deben de estar odiando tanto como yo. Y eso que yo las creé xD Well, ya no estará solo Yoriko como extra. Ahora tenemos a Hiroki, Alice y Hilary. Aunque son las últimas las que se llevan mi mayor desprecio ewe Así que si quieren decirles algo pls en los comentarios xD
Y de verdad -aunque no me crean(?)- sufrí muchísimo escribiendo esa última escena en la que le destrozo el kokoro a Kuroko... Pobre bb no se lo merecía, lo sé. Pero así es la vida a veces uwu Ya verán como continua todo en el siguiente capítulo. ¡Así que no se lo pierdan(?)!
Sin más, pues ya me extendí un montón como siempre. Me despido deseándoles una muy Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo~ Que la paz y el amor siempre este con ustedes y reine en todos sus hogares 3 Y que todos sus propósitos se hayan cumplido. Les deseo lo mejor de todo corazón uwu Pueden tomar esta actualización como un presente de mi parte por estas fechas, ya que esa fue mi intención al querer terminarlo antes de Navidad c': Espero que sea de su agrado~
Y ya saben que si les gustó pueden dejar comentarios, agregar, votar, buscarme en face o hacer lo que mejor les parezca para hacérmelo saber(?) xD ¡Muchas gracias por todo, nos estaremos leyendo pronto!
