Capítulo 14: Reacción.
El silencio en ese momento era tan grande para ellos que lo único que eran capaces de escuchar eran sus propias respiraciones. Nada más. Pero justo cuando el mayor había logrado juntar todo el valor necesario para decir lo siguiente...
—Tomaré-
El repentino sonido del celular de quien hablaba los interrumpió y los hizo dar un brinco en su propio sitio del puro susto.
Mierda. ¿Qué era lo que estaba tratando de decir? Maldición. Kasamatsu no sabía si agradecer o insultar a quien sea que lo estuviera llamando en ese instante. Porque sabía que nunca más sería capaz de volver a decirlo... Que está fue la única oportunidad que Kise y él podrían haber tenido. Y acababan de perderla.
El rubio tampoco estaba seguro de si debía o no decir algo. Porque en primer lugar no había entendido nada de lo que estaba pasando. Ni por qué Kasamatsu parecía tener un gran conflicto interno en ese momento. Lo único que sabía era que el teléfono no paraba de sonar. Debía tratarse de alguien muy insistente.
—Senpai... —habló por fin, aunque dudoso de cada palabra que pronunciaba —. Tu celular...
—Sí... Dame un segundo.
Fue todo lo que dijo antes de separarse y darse la vuelta para sacar el móvil del bolsillo. Miró la pantalla y suspiró.
—¿Si, Moriyama? —contestó tan serio como siempre.
—¡Yukio!~ Ya estaba pensando que no querías hablar conmigo.
—Déjate de tonterías. ¿Qué es lo que quieres?
—Tan dulce como siempre. ¿O acaso estás enojado porque te interrumpí? ¿Qué era lo que estabas haciendo, eh?
—No, yo... —se sintió descubierto y no supo que decir.
—Confiesa, Yukio. ¿Con quién me engañas?~
—¿Ah?
Moriyama rió al notar lo desconcertado de la voz de su amigo.
—Solo bromeo. Ya sabes cómo soy.
—Tú pedazo de...
—Te veo en el patio de sexto año. Y espero que no me hagas esperar —sin más finalizó la llamada.
—¿Moriyama? Hey —suspiró al mirar la pantalla y darse cuenta de que estaba hablando solo.
Increíblemente, Kise había permanecido en silencio todo este tiempo. ¿Y ahora que se suponía que debía de hacer o decir? Demonios. Lo único que quería era salir corriendo de allí. Y tenía la excusa perfecta para hacerlo.
—Lo siento—se disculpó por alguna razón al darse de nuevo la vuelta y volver a quedar frente al menor —. Eh, Moriyama es un inútil que no puede hacer nada solo. Y me está llamando, así que... —trató de explicar, nervioso y con la mirada baja.
Kise notó esto, pero no dijo nada para retenerlo. Solo asintió con la cabeza dispuesto a dejarlo huir.
—Sí, está bien. Adelante y sigue con tus asuntos, senpai.
¿Así que simplemente lo dejaría ir? ¿Tan poco le importaba a esta persona? Después de todo este chico no sentía nada por él, ¿verdad? Porque si fuera de ese modo no actuaría de una forma tan desinteresada. La mirada de Kasamatsu entristeció al entender esto. Mas no dijo nada al respecto y solo se giró hacia otro lado.
—Sí. Adiós, Kise...
Por alguna razón que el rubio no entendía estas simples y comunes palabras habían resonado en su interior. Quizá por el extraño tono que usó Kasamatsu al decirlas. O quien sabe por qué otra razón. Kise ya no sabía nada. Ni por qué a pesar de lo frío y desinteresado que se mostraba con otros. No podía hacer lo mismo con esta persona. Y lo único que sabía ahora era que si lo dejaba irse no tendría otra oportunidad para preguntar acerca de lo sucedido. Por lo que se armó de valor para dejar de vacilar y erguirse. Sin embargo, Kasamatsu ya había comenzado a caminar por los pasillos y cada vez se alejaba más. ¿Su voz sería capaz de llegar a él? Tenía que intentarlo de todas maneras.
—¡Senpai! —trató de llamarlo, pero fue ignorado.
Ya era tarde para detenerlo. Kasamatsu simplemente no pensaba regresar donde el rubio. Quizá por orgullo o dignidad. Si es que aún le quedaba algo de estos. Pero por sobre todo no quería volver porque aunque lo hiciera ya no sería capaz de decirlo. Y no tenía ninguna excusa razonable para darle a ese chico. Ni ganas de mentir o si quiera de seguir pensando en esto. El solo hecho de que haya tratado de declararse por culpa de los malditos celos, era lo peor. Pero menos mal que su mejor amigo lo detuvo en ese momento.
Aunque esto no había sido solo coincidencia. Ni Kasamatsu fue el único que se dejó llevar por los celos. Porque en realidad Moriyama los había visto cuando fue a buscar al secretario del Consejo estudiantil. Y antes de que pudiera pensarlo correctamente tomó el teléfono y lo llamó. Sí, todo fue con el afán de interrumpirlos.
«Que horrible persona y mejor amigo soy... Lo hice todo para arruinarles el momento. Supongo que fue un golpe muy bajo de mi parte. Pero dicen que en el amor todo se vale, ¿no? No, en realidad es porque pienso que Ryouta Kise no merece a Yukio Kasamatsu. Aunque quizá no sea el más adecuado para decirlo».
Guardó el celular y se apresuró en ir al encuentro con Kasamatsu.
Mientras que Kise continuaba desconcertado por todo lo ocurrido. ¿Senpai lo había ignorado? La persona que siempre estaba pendiente de él lo hizo. Y con ello había perdido toda oportunidad de poder preguntar acerca de lo sucedido. Suspiró y se llevó una mano a la cabeza.
«¿Qué fue todo eso? ¿Y por qué senpai huyó de ese modo sin acabar lo que estaba tratando de decir? "Si para ti está bien cualquiera, entonces yo... ¿tomaré?" ¿Qué es lo que tomarás?»
Sin poder encontrar una respuesta, decidió continuar con su camino. Pero justo cuando lo hacía la frase "¿a mí?" vino a su mente y volvió a nublarlo. Por lo que negó varias veces con la cabeza para sacarse semejante idea de sus pensamientos. Sin saber de qué en realidad esa era la verdad que él no era capaz de entender.
OOOOOOOOOOOOOO
Moriyama llegó corriendo al patio y ni bien vio a su mejor amigo se lanzó a abrazarlo. Ante un Kasamatsu muy fastidiado.
—¡Yukio!~
—¡¿Ah?! —sonrojado, lo alejó en el acto —. Quítate, estúpido. Además, ¿quién fue el que me apuró en venir hasta aquí en primer lugar? ¿Y aún así te atreves a llegar después? ¿Es que acaso quieres morir, Moriyama? —sentenció enojado.
—Perdón~ En compensación te invitaré a cenar, ¿te parece?
—Tú todo quieres arreglarlo con salidas —refunfuñó enarcando las cejas, pero luego se relajó y desvió la vista para poder contestar —. Ah, está bien. Si tú invitas claro.
Después de todo no quería ver a Kise, y salir con esta persona era lo único que lograría distraerlo. Solo quería olvidarse de todo.
—Es una cita entonces.
Kasamatsu lo miró con tal cara que el más alto tuvo que corregirse pronto antes de ser golpeado.
—¡Solo bromeo, hombre!
—Deja de decir tantas estupideces y regresemos de una vez. El receso debe de estar por terminar y como parte del Consejo estudiantil no se me permite llegar tarde.
—A pesar de que el presidente y el vicepresidente suelen saltarse horas con la excusa de estar realizando las tareas del Consejo. Aunque todos sabemos que lo que están haciendo realmente es otra cosa.
Un avergonzado Yukio no pudo soportarlo más y lo golpeó.
—¡Hey! —se quejó mientras se sobaba.
—¡Solo cállate y camina! ¡O si quieres quédate y llega tarde!
Pero en cuanto Yukio comenzó a caminar, casi por inercia Moriyama lo siguió sin decir nada.
«¿En qué momento fue que empecé a seguirte de este modo? A mí ni si quiera me gustaban los chicos. Pero ahora estoy persiguiendo como idiota a uno».
Ironías de la vida. Suspiró y dejó de sobarse.
OOOOOOOOOOOOOO
A Kagami le extrañó mucho que después de haber visto a Kuroko sentado en las gradas todo el rato, y justo cuando era hora de irse a casa, este haya desaparecido. Al principio pensó que solo había ido al baño, así que fue a recoger el maletín y lo esperó. Sin embargo, y por más que espero más de una hora, Kuroko no llegó. Situación que le extrañó muchísimo, puesto que nunca se despidió de él ni le dijo que se adelantaría por algún motivo. Después del tiempo que llevaban yendo juntos a casa, el que ese chico se haya ido por su cuenta debía de significar algo.
¿O quizá estaba siendo exagerado? Pero como no preocuparse si el pequeño muchacho desaparece así de la nada y sin contestar ni una sola de sus llamadas o mensajes de texto y WhatsApp. Porque sí, había tratado de contactarlo de todas las formas posibles. Hasta le preguntó a Kise, pero ni si quiera el rubio hablador sabía dónde estaba Kuroko. Y no quería llamar a la casa de este para evitar cometer cualquier tipo de error por intromisión.
Suspiró y dio vueltas en círculo para tratar de calmarse. Eran casi las siete y ya había anochecido. La enorme escuela de Teiko se veía lúgubre y terrorífica. Especialmente para alguien como el pelirrojo que le temía a los fantasmas y seres espectrales en general. Se detuvo y tragó saliva. Solo para repetirse mentalmente una y otra vez la razón de por qué todavía se encontraba en la puerta de ese lugar. "Kuroko", su mejor amigo...
Miró el teléfono por enésima vez y como todas las veces anteriores no había ninguna respuesta por parte del susodicho.
—Diablos.
¿Qué debía de hacer ahora? Si ya había buscado en todos los lugares posibles dentro del colegio y no lo encontró en ninguno. Nadie sabía dónde estaba y tampoco había logrado contactarlo por el celular. ¿Y llamar a su casa era demasiado, verdad? Tampoco podía quedarse a dormir en la escuela. Incluso si nadie lo esperaba en su departamento, aún así debía de volver. Y hacer guardia en la casa de Kuroko sería muy acosador de su parte. Por lo que también desechó esa opción.
Guardó el celular y se llevó una mano a la cintura y la otra a la cabeza. ¿Desde cuándo él era tan intenso e insistente con alguien? Después de Tatsuya... Era la primera vez que se sentía tan cercano e interesado en un chico. Como si necesitara saber que Kuroko estaba bien. Pero es que se trataba de su mejor amigo, ¿no? Y si a eso se le agregaba lo sucedido con Aomine aquella vez, definitivamente tenía todo el derecho a preocuparse.
Pero ni eso cambiaba el hecho de que ya era tarde y que ya había visto a todo el mundo salir por ese portón. Menos a la persona que tanto esperaba. Porque quizá se haya ido a casa hace varias horas. Dejó caer los hombros y los brazos a los lados y se rindió.
OOOOOOOOOOOOOO
Para cuando Kuroko llegó a la puerta de Teiko, Kagami ya no estaba. Era tarde y todo estaba oscuro. Al menos eso lo ayudaría a que la gente de la calle no pudiera ver lo lamentable que lucía en ese momento por haber llorado tanto. Se arregló el uniforme por última vez y se dirigió a casa. No tenía ganas de hablar con nadie a pesar de saber que tenía mil llamadas perdidas y quien sabe cuántos mensajes. Y la única razón de por qué no había apagado el celular era por si a su madre se le daba por llamarlo. Aunque ya se había excusado con ella temprano diciéndole que iría a casa de Kagami-kun... Sujetó con fuerza el asa del maletín al recordar lo mucho que amaba a esa persona. ¿Qué haría ahora? Rendirse era lo más razonable para alguien como él, ¿verdad? Pero rendirse sin haberle confesado sus verdaderos sentimientos era demasiado doloroso.
OOOOOOOOOOOOOO
Esa noche Kuroko no quiso cenar y se fue de frente a su cuarto al llegar a casa. A pesar del ofrecimiento de su madre, simplemente dijo que ya había comido en casa de Kagami-kun. Que tal mentira. Cuando ni si quiera sabía con qué cara saludarlo al día siguiente. Suspiró y se puso la pijama. Lo mejor era dormir para poder olvidarse de todo. Si tan solo con eso pudiera también borrar estos inútiles sentimientos que solo lo hacían sufrir.
«¿Por qué tenías que enamorarte de nuevo de tu mejor amigo? ¿Por qué no aprendes, Tetsuya?»
Aunque sabía que reprocharse no serviría de nada. Por lo que solo se encogió y se hizo bolita sobre la cama.
OOOOOOOOOOOOOO
Pero por más que hubiera huido todo el día de ayer, sabía que hoy ya no podría hacerlo. Eran compañeros de clases después de todo. Sin embargo, lo que no se esperaba Kuroko era encontrarse con Kagami tan temprano. Y ni si quiera en la puerta de Teiko sino en uno de sus esquinas como si esperara a alguien. Pero no podía estar esperándolo a él, ¿verdad? ¿Por qué lo haría? Además...
«A pesar de que vine a esta hora con la intención de evitarte».
El muchacho de cabellos celestes se detuvo en silencio frente al más alto y esperó a que este hablara.
—Hola... —por alguna razón Kagami sonaba nervioso o incluso tenso —. ¿Qué tal?
¿Por qué razón? La respuesta era tan obvia y aún así Kuroko no era capaz de verla. ¿Qué tan ciego podía volverte el amor, la inseguridad y las malas experiencias?
—Que milagro que te hayas levantado tan temprano, Kagami-kun. ¿Acaso estás enfermo? —lo molestó.
Kagami se sorprendió por unos segundos al escucharlo y al mismo tiempo se tranquilizó al verlo actuar como siempre. Al parecer todo estaba bien entre ellos o eso era lo que quería creer al menos.
—Idiota. Yo solo... —decidió ser sincero —. Estaba preocupado por ti, Kuroko —sentenció.
—¿Entonces tú estabas...?
—Te estaba esperando. ¿Qué más haría parado aquí solo desde tan temprano?
—¿Hace cuánto has estado esperándome aquí?
—No lo sé. Creo que desde las siete.
Eso era una hora antes del comienzo de clases. ¿Pero por qué?
—¿Y para qué me buscabas tanto?
—¿En serio preguntas? He estado tratando de contactarme contigo desde las cinco de la tarde del día de ayer.
Silencio. Kuroko no fue capaz de contestar, por lo que Kagami continuó.
—Tú solo desapareciste sin decirme nada. Estaba tan preocupado de que pudiera haberte pasado algo malo que te busqué por todos lados en la escuela, te llamé mil veces, te envié mensajes de texto y por el WhatsApp... Le pregunté a Kise si sabía algo de ti, incluso se lo pregunté a Midorima y eso que casi ni me hablo con él. Pero estaba preocupado... Por eso del mismo modo en el que te esperé ayer por horas en la puerta de Teiko, hoy vine aquí temprano solo para poder encontrarte, Kuroko.
El muchacho de cabellos celestes se sintió conmocionado al escuchar todo eso. Una mezcla de felicidad, culpa y frustración se removieron dentro de él. ¿Por qué está persona lo trataba como si fuera alguien tan valioso?
—Perdón... —apenado, fue todo lo que pudo decir.
Kagami lo miró por unos segundos y se llevó una mano detrás de la cabeza.
—No es que esperara una disculpa... Aunque gracias por eso. Pero lo que quiero saber es que fue lo que pasó. ¿Te sentiste mal o algo así? ¿Por qué no contestabas el teléfono?
Sí, lo que quería era una explicación. Aunque ni estaba del todo seguro de por qué la pedía.
—Yo... Me sentí mareado y con mucho dolor de estómago... Es por eso que decidí volver a casa tan pronto como fuera posible. Y una vez que estuve allí solo me acosté a descansar. Perdón por no haberte dicho nada.
Así que fue eso. Kagami dejó caer los brazos y se acercó a su compañero.
—Ahora entiendo todo, no te preocupes. ¿Pero estás mejor hoy? ¿Cómo te sientes? ¿No tienes fiebre, verdad? —interrogó al poner el dorso de la mano sobre la frente del otro —. Tu temperatura parece normal.
Sin poder evitarlo, Kuroko se sonrojó y se puso nervioso solo con este pequeño gesto. Esto iba mal. Se suponía que iba a alejarse de esta persona. ¿Pero cómo hacerlo si Kagami lo trataba de esta forma?
—Estoy bien —fue todo lo que dijo mientras se alejaba del más alto.
Ojalá no lo haya visto sonrojado. Aunque ese tipo de cosas solían pasar desapercibido para el lento de su compañero. Quien solo volvió a dejar caer los brazos a los lados.
—De todos modos si vuelves a sentirte mal, por favor, dímelo. Así puedo ayudarte a ir a la enfermería o a tu casa. ¿Qué tal si te desmayas en el camino?
¿Por qué?
—No es necesario.
—Pero es peligroso que andes solo si te sientes tan mal.
Basta. Tenía que detenerlo. Tenía que "terminar con él". Tal y como lo había decidido ayer. No podía flaquear ahora. Así que guardó silencio unos segundos en lo que tomaba el valor para hacerlo. Mientras Kagami no le quitaba la mirada de encima. Kuroko abrió el maletín y sacó un sobre de este, para luego extenderlo hacia el más alto.
—Es para ti —sentenció.
Silencio. Kagami tomó el sobre y lo miró desconcertado. ¿Una carta? ¿Para él? ¿De Kuroko?...
—No lo malinterpretes. Esto es de Alice —aclaró en el acto.
—Ah —entendió, pero no reconoció el nombre de la muchacha —. ¿Alice dices? —preguntó intentando recordar de quien se trataba.
—Sí, la chica a la que ayudaste el otro día con unos ejercicios en Educación física. Y con quién estuviste platicando ayer antes de que empezaran las clases. ¿Recuerdas?
Hizo memoria y recién entonces la ubicó.
—Oh, ella.
—Sí. Así que léelo y contesta como es debido, Kagami-kun.
—Uh —por alguna razón se sentía desilusionado.
No estaba seguro de por qué, pero el ambiente parecía más tenso que al principio.
—Entonces, deberíamos...
—Adelántate, por favor. Yo debo de ir a la biblioteca a devolver un libro.
—Te acompaño.
Kuroko negó con la cabeza y se dio la vuelta dándole la espalda al otro.
—No es necesario. Ya te dije que estoy bien ahora.
—Pero...
—Nos vemos en el salón.
Y sin más se fue, dejando a un Kagami muy confundido por la extraña situación. Quizá solo Kuroko no estaba de buen humor hoy. Era lo único que podía pensar. Ya que no sabía nada de lo sucedido el día de ayer ni por qué le importaba más arreglar las cosas con su mejor amigo que leer la carta que tenía en manos. Sin embargo, sería de mala educación ignorarla. Por lo que tuvo que hacerlo. Rompió la envoltura y sacó el papel para poder leerlo.
"Querido Kagami[...]"
Entonces confirmó que se trataba de una carta de amor. ¿Qué debería de hacer?
OOOOOOOOOOOOOO
Durante las primeras horas que tuvieron educación física Kuroko continuó evitando al pelirrojo. Sin que este pudiera entenderla razón. Pero cuando lo buscó para hacer pareja con él lo vio irse al lado de Kise. ¿Por qué? No es que siempre debían de hacer equipo juntos, pero...
—Kagami.
La voz de la muchacha lo sacó de sus pensamientos y lo hizo girar hacia ella. Se trataba de Alice. Se sonrojó ligeramente y no supo qué hacer.
—Hi, Alice!
Sí hablaba en inglés cuando estaba nervioso o muy feliz. En este caso era lo primero.
—Hola... ¿Podría hacer equipo contigo hoy?
—Ah... Of course.
La amabilidad estaba ante todo, ¿no?
Aunque si Kagami estaba confundido con esto, Kise peor. No entendía nada de nada. Ni por qué Kuroko había llegado de la nada a preguntar si podía hacer los ejercicios con el rubio.
—Sabes, estoy feliz de que Kurokocchi me haya noticeado. ¿Pero no deberías de estar con Kagamicchi justo ahora? —cuestionó mirando como el pelirrojo pasaba tiempo con una de sus compañeras.
Kuroko lo ignoró e hizo como si no lo estuviera escuchando mientras continuaba con el calentamiento. Lo que provocó que Kise sospechara más.
—¿Acaso están peleados? ¿Discutieron o algo así? ¿Qué fue lo que pasó, Kurokocchi?
—...
—Mira puede que no sepa lo que sea que haya sucedido entre ustedes. Pero de lo que sí puedo estar seguro es que pueden solucionarlo.
Basta...
—Solo deberían de hablar. Huir no soluciona nada.
Bien, no era el más adecuado para decir esto. Pero aún así debía hacerlo.
—Además, ustedes...
—¡Solo cállate!
Kise se quedó tan sorprendido como el resto de los alumnos del tercero C, quienes dejaron lo que estaban haciendo para mirar a Kuroko. Incluyendo al profesor y al propio Kagami. Genial.
—Kurokocchi...
—Perdón, no quise alzar la voz.
Silencio. Kuroko se encogió de hombros. Esto era lo peor.
—No te preocupes, no pasa nada —trató de calmar la situación dirigiéndole una pequeña sonrisa y un guiño —. Todos tenemos días complicados~
—Gracias...
Todos volvieron a lo suyo luego de eso. Aunque era obvio que Kise no se rendiría con tanta facilidad. Solo que ahora no era el momento adecuado para intervenir.
Cuando acabaron con las clases de educación física y por más que Kagami buscó a Kuroko no lo encontró. Al parecer ya se había ido al salón. Nunca antes vio a Kuroko usar tanto su habilidad de pasar desapercibido como el día de hoy. ¿Acaso estaba evitándolo?
Mientras los alumnos del cuarto C se retiraban los del cuarto A ingresaban. Kise sonrió al ver a Takao bien agarrado del brazo de un sonrojado Midorima. Como si quisiera demostrarle al mundo entero que esa persona le pertenecía. Y en realidad era así. Suspiró. El amor podía hacerte tan feliz e infeliz al mismo tiempo.
«Menos mal que no he visto a Aominecchi en estos días... Aunque tampoco he visto a senpai desde ayer».
Y en medio de la caminata vio como uno de sus compañeros se acercaba con despreocupación a Akashi.
«¿Desde cuándo ellos dos se conocen?».
Kouki Furihata era una persona muy imprudente.
—Buenos días, Akashi-kun.
¿Por qué este muchacho continuaba hablándole? ¿Se estaba burlando de él?
—Riko me contó que ya habían comenzado con los preparativos para el festival de Julio.
¿Y?
—Así que espero contar con tu ayuda.
—¿Mi ayuda?
—Ya que vamos a trabajar juntos después de los exámenes. Ah, creo que no lo sabes, pero soy la mano derecha de Riko Aida.
Ahora que lo mencionaba. Si lo había visto junto a la delegada del cuarto C varias veces. Incluso lo vio asistir a algunas de las reuniones de delegados. Solo que nunca antes le había dado importancia hasta el día de hoy.
—Ya veo. Dado el caso espero que puedas ser útil y cumplas a tiempo con tu trabajo.
—¡No te preocupes! Soy una persona muy trabajadora, si no Riko-chan no me habría aceptado.
Kouki sonrió con despreocupación y Akashi no supo que más decir. A pesar de que solía ser frío con esta persona. El castaño continuaba acercándose una y otra vez. ¿Qué pasaba con él? ¿Cuál era su problema?
—Entonces, nos estamos viendo Akashi-kun —se despidió tranquilo y se dirigió hacia su salón.
Dejando a un pelirrojo con la misma pregunta que se hacía desde que lo había conocido. ¿Qué era lo que Kouki Furihata quería de él?
OOOOOOOOOOOOOO
En el camino al aula Furihata se encontró con su mejor amiga.
—Hey, Furihata-kun.
—Riko-chan.
—Te vi hace un momento con el delegado del cuarto A. ¿Sucedió algo?
—No, no. Para nada. Solo estábamos saludándonos.
¿Saludándose?
—¿Cuando fue que te hiciste amigo del chico más respetado y temido de esta escuela?
Alguien tan tranquilo como Kouki no tenía nada en común con un niño rico como lo era Akashi. O al menos eso pensaba Riko. Por lo que Furihata la miró sin entender.
—Bueno, lo digo por lo que se dice de él. Incluso escuché que estuvo involucrado en el incidente con Kazunari Takao. Creo que es un chico peligroso y vengativo. Deberías de tener cuidado.
—Gracias por preocuparte, Riko-chan. Pero pienso que no deberías de creer todo lo que escuchas por ahí. Y mucho menos juzgar a una persona cuando ni siquiera la conoces. Pero yo que si conozco a Akashi-kun puedo decir que él en verdad no es un mal chico.
—Está bien, perdón por lo que dije. Pero igual ten cuidado, ¿de acuerdo?
—Sí, tranquila.
«Alguien que es capaz de llorar de ese modo no puede ser una mala persona»
El castaño estaba seguro de ello. Porque incluso el modo frío o hasta agresivo en el que solía actuar Akashi. Solo era para mantenerse alejado y a salvo de los demás.
«Un chico que está tan a la defensiva es porque lleva un gran dolor por dentro, ¿no? Entonces quiero saber qué es eso que tanto oculta y ayudarlo en lo que pueda».
OOOOOOOOOOOOOO
—Kuroko... —pero antes de que hubiese terminado de decirlo, el nombrado ya había terminado de salir por la puerta.
Kagami se llevó una mano detrás de la cabeza y trató de pensar. ¿Era obvio que su mejor amigo estaba evitándolo, no? ¿Pero por qué?
—¿Kagamicchi, qué fue lo que hiciste? —cuestionó de la nada Kise apareciendo detrás de él.
Kagami casi dio un brinco por la sorpresa, pero acabó solo suspirando.
—Ni si quiera yo lo sé.
Kise notó lo afligido que se veía el pelirrojo, por lo que solo no pudo evitar querer intervenir.
—Tranquilo —comentó dándole palmaditas en la espalda —. Yo ayudaré a que se amisten~ Todo sea por mi OTP.
—¿Ah?
—Tú solo confía en mí. Acabarás dándome las gracias.
—Si en verdad logras ayudarme con Kuroko, pues sí.
—Entonces solo déjalo en mis manos~~
Le guiñó un ojo y salió del salón. Kagami se quedó viendo hacia la puerta. ¿En verdad este chico lo ayudaría a entenderse con Kuroko? Hizo una mueca. Se sentía un amigo muy lamentable al no poder arreglar esto por su propia cuenta.
—Kagami...
Oh, mierda. Había estado tan preocupado por el tema de Kuroko, que se olvidó por completo de Alice. ¿Qué debía de hacer ahora? ¿Por qué mejor la tierra no se lo tragaba en ese momento?
—¿Si?
—¿Podemos almorzar juntos?
Lo pensó por unos segundos. Estaba acostumbrado a comer siempre con Kuroko. Pero después de todo él no vendría esta vez. Así que...
—Claro.
Alice sonrió feliz poniendo nervioso a Kagami.
OOOOOOOOOOOOOO
—Te encontré~
Kuroko dio un salto del susto al ver a Kise. Ya que se suponía que estaba en un lugar lo suficientemente alejado como para que no anduvieran muchas personas cerca.
—Se supone que quien aparece de la nada soy yo—se quejó.
—Tantos años a tu lado, amigo mío. Tenían que dar fruto. Además esa es mi habilidad secreta después de todo, soy la perfect copy~~
—Te gusta andar imitando a los demás que es otra cosa.
—En realidad me gusta demostrar que soy lo suficientemente genial como para poder hacer lo que sea.
—Ajá.
—Pero ese no es el punto ahora —comentó mientras se acomodaba en el pasto junto al otro —. Sino porque te encuentras aquí tú solo en lugar de estar almorzando con Kagamicchi.
—¿No puedo?
—No es eso. Por supuesto que puedes, pero sé que mi amigo Kurokocchi no dejaría tan fácilmente a Kagamicchi y menos con tantas chicas gravitando a su alrededor. Sabes que la única razón de por qué ellas no pueden acercársele es porque tú estás ahí, ¿verdad?
El muchacho de cabellos celestes se encogió de hombros al escucharlo.
—Lo sé...
—¿Entonces por qué de repente...?
—Es justamente por eso —interrumpió con un tono de voz muy seria —que no puedo seguir a su lado.
Kise lo miró sin entender y Kuroko desvió la mirada. Estaba huyendo. Eso estaba claro.
—¿A qué te refieres?
—Nada. De todos modos esto es solo asunto mío...
—¡Pero somos amigos!
Silencio. Kuroko se negaba a hablar y el rubio lo sabía.
—Kurokocchi sabes que no importa de qué se trate, puedes confiar en mí. Yo siempre trataré de entenderte y por sobre todo de ayudarte.
Silencio de nuevo. El chico bajito se abrazó a sus piernas y continuó con la mirada perdida. Casi parecía que estaba tratando de defenderse, de ocultar lo que llevaba en el interior. De modo en el que nadie pudiera verlo. Pero Kise tenía que insistir.
—Kurokocchi, no solucionas nada si solo te quedas callado.
—Ya te lo dije, esto es asunto mío. Aunque agradezco tu preocupación y buenas intenciones, preferiría que no intervinieras.
—¿Y dejar que mi amigo se aleje de la persona que ama sin ninguna razón?
—Tengo una razón.
—¿Y cuál es?
—Solo fue mi decisión y es todo.
—Pues que decisión tan equivocada. Además de que eso no es una razón en sí.
—Déjame en paz.
—Solo quiero ayudarte.
—¿Y por qué no te ayudas a ti mismo primero? ¿No eres tú quien de la nada comenzó a evitar a Aomine-kun?
Silencio. Esta vez fue Kise quien desvió la mirada. Por lo que Kuroko sintió que se había pasado, pero ya ni si quiera sabía cómo disculparse.
—Lo siento.
—No, está bien —movió la cabeza. Si pedía sinceridad debía de ser el primero en darla —. Tienes razón de algún modo. Yo soy el tipo de chico que aunque haya salido con muchas personas nunca se ha sentido dichoso en el amor. Y tú sabes por qué, ¿verdad?
Kuroko lo miró. Entonces en verdad a Kise-kun...
—Porque todo este tiempo tuve un amor no correspondido. Mi primer amor al que hasta el día de hoy no he podido superar del todo por más estúpido que eso suene.
—A ti te gusta...
—Aominecchi. Desde hace mucho tiempo, ¿sabes?
Silencio. Kise acabó abrazándose a sus propias piernas también. Como si eso pudiera ayudarlo a ser más valiente.
—Tenía miedo de decírtelo porque en aquel entonces tú también lo amabas. Pero yo siempre fui consciente de que Aominecchi solo te quería a ti. Yo lo sabía... Es por eso que nunca traté de declararme ni de hacer nada al respecto. Al contrario yo realmente les deseé la felicidad a ambos. Pero Aominecchi fue lo suficientemente idiota como para dejarte ir. Y ahora tú incluso amas a otra persona. Fuiste capaz de superarlo y eso está bien. Que hayas continuado con tu vida. Justo como yo no pude hacer.
—Kise-kun...
—Que quede claro que yo siempre respeté su relación. Así que, tú no me odias, ¿verdad?
Kise lo miró y Kuroko negó con la cabeza.
—Yo lo sospechaba después de todo. Como si una parte de mí lo hubiera sabido, pero esperaba a que tú mismo lo dijeras. Además y como tú mismo dices nunca trataste de intervenir entre nosotros. Así que con eso me basta.
—Gracias.
—Gracias a ti por ser un buen amigo.
El rubio se sorprendió al escucharlo. Hace mucho que el muchacho de cabellos celestes no era tan amable y sincero con él. Gracias a Dios todo seguía bien entre ellos incluso después de decírselo. Que gran peso se acababa de quitar al hacerlo. Respiró aliviado.
«Al fin pude decírtelo, Kurokocchi».
Y ya que estaban en buenos términos, tenía que aprovechar la oportunidad que tenía para poder persuadirlo. Dejó caer los brazos sobre el pasto.
—Pero sabes, Kurokocchi. La diferencia entre nosotros y ustedes es que tú sí tienes chance con Kagamicchi.
Kuroko se tensó. ¿De qué estaba hablando esta persona? Si era obvio que no era así.
—Es porque no tengo oportunidad con él que decidí rendirme.
—¿Rendirte? ¿Tan fácilmente? ¿Cuando ni siquiera lo has intentado apropiadamente? ¿Por qué razón?
Kise no lo entendía.
—Eso no importa. No quiero seguir hablando de esto. Me costó mucho decidirlo. Así que, por favor, respétalo.
—Es que no puedo solo quedarme de brazos cruzados mientras veo como dejas ir a la persona que te gusta.
—Tú mejor que nadie deberías de entenderlo. Sobre lo doloroso que es tener un amor no correspondido.
—Pero tú ni si quiera te has declarado. Así que como puedes saber eso si no le has preguntado a Kagamicchi acerca de lo que siente por ti.
—No necesito decir nada. Es obvio. Kagami-kun es heterosexual. ¿No te basta con eso?
—Pero...
—Dije que ya no quería hablar del tema. Está decidido y punto.
—¿Pero qué fue lo que te llevó a tomar esa decisión? ¿Por qué tú de repente...?
—Eso no importa. Yo solo me di cuenta de la realidad...
—¡Al contrario estás huyendo de ella sin querer afrontarla!
—¡No entiendes que no quiero volver a ser rechazado! ¡Ni volver a escuchar esas frías palabras como lo que me dijo aquella vez Aomine-kun!
"No es como si quisiera salir contigo", "no soy gay, a mí me gustan las mujeres después de todo".
—¡Pero Kagamicchi no es Aominecchi!
—¡Eso ya lo sé...!
Se paró lo más rápido que pudo y trató de huir de allí. Odiaba gritar y no quería seguir discutiendo con Kise por un tema que ya estaba cerrado. Tenía que escapar antes de que alguna de las palabras de su amigo pudiera hacerlo cambiar de opinión. Por el bien de la persona que amaba...Debía de ser fuerte.
Pero antes de que pudiera llegar lejos, fue interceptado por alguien.
—Te atrapé~
Alzó la vista y vio a dos chicos frente a él. ¿Qué hacían ellos aquí?
—¡Takaocchi, Midorimacchi!
Kise corrió hasta donde estaban sus amigos. Kuroko miró a todos sin entender.
—No estoy seguro de lo que está pasando aquí. Pero Ki-chan dijo que estaba muy preocupado por ti, ya que estabas actuando extraño y evitabas a los demás. Así que vinimos a ver de qué se trataba y ayudar en lo que se pueda.
La paciencia del muchacho de cabellos celestes se agotó por completo. Esto era lo peor. ¿Por qué sus amigos...?
—Esto no tiene nada que ver con ninguno de ustedes —sentenció fastidiado —. Así que, por favor, déjenme en paz.
—Si solo te dejamos ir y las cosas se quedan del modo en el que están. Vas a arrepentirte después, Kurokocchi.
—Ese no es tu problema.
—Lo es, porque soy tu amigo.
Basta. Kuroko se soltó de Takao y los encaró a todos. Mientras Midorima observaba y analizaba la situación antes de tratar de intervenir.
—¿Saben lo difícil que fue decidir estopor mí mismo? ¿Tienen idea de cuánto me está doliendo por dentro? Pero por sobre todo... ¿Saben cuánto amo a esa persona como para preferir dejarlo libre para que pueda ser feliz por su cuenta?
Al escucharlo, el muchacho de lentes comenzó a entenderlo todo. Así que Kuroko estaba cometiendo el mismo error que cometió él en el pasado.
—Kuroko, tú...
—¡No quiero que sea infeliz solo por mi culpa! No voy a arrastrarlo a esto para que después me odie igual que Aomine-kun...
—Pero, Kurokocchi...
—No entienden que lo amo tanto que de verdad no quiero perderlo también a él... Incluso si debo de conservarlo solo como amigo. Mientras pueda seguir a su lado estará bien. Por eso, yo...
—Estás aterrado —intervino al fin el muchacho de lentes —. Te asusta tanto la idea de perderlo que prefieres huir de tus propios sentimientos.
Todos lo miraron. No era muy usual en Midorima dar este tipo de sermones. Incluso Takao estaba sorprendido. Pero esto no le importó al chico de cabellos verdes y aunque ligeramente sonrojado continuó. Lo estaba haciendo por Kuroko después de todo. Tenía que devolverle el favor. Odiaba deberles a otros.
—¿Pero realmente crees que estarás bien rindiéndote de este modo sin saber la respuesta de la otra persona? Solo siendo su amigo, ¿podrás con ello? ¿Viendo como conoce y sale con alguien que no eres tú? ¿Vas a estar bien de verdad?
Silencio. En realidad la sola idea de que Kagami-kun estuviera con alguna chica lo estaba matando por dentro. ¿Pero qué más podía hacer además de soportarlo?
—No tengo opción.
—La tienes. Podrías tratar de declararte y saber qué es lo que esa persona siente por ti. Pero prefieres escapar de todo eso para quedarte en tu zona de confort siendo su amigo. Y lo peor de todo es que esto es algo que tú sabes muy bien ya que tú mismo me lo dijiste. Pero ahora eres tú quien está siendo egoísta al decidirlo todo por ti mismo.
—Pero a Kagami-kun no...
—Si vas a rendirte al menos hazlo después de ser rechazado por él y no antes sin saber su respuesta. Y quedándote con el "qué hubiera pasado si". Porque esa sola y pequeña posibilidad es lo que te atormentará el resto de tu vida. Y yo sé muy bien porque lo digo. El remordimiento es uno de los peores sentimientos que existe. Así que no te lleves contigo uno siendo tan joven, Kuroko.
Y lo decía Shintarou Midorima, quien no solía preocuparse por los demás. Y aún así estaba tratando de ayudar a Kuroko. Después de todo el muchacho de cabellos verdes sabía mejor que nadie lo doloroso que era el dejar ir a la persona amada.
Silencio. Las ideas en la cabeza del chico bajito estaban hechas un lío. A pesar de que ya lo había decidido, ¿por qué...?¿Porqué sus amigos le hacían esto...?
—Vamos, Kuroko, somos tan jóvenes aún que solo deberías de disfrutar de la vida —intervino esta vez Takao —. ¿Dejar ir a la persona que te gusta para que pueda ser feliz con otra? ¿Estás bromeando, verdad? Si vas a ser egoísta hazlo como se debe y no dejándole lo mejor a otros. Si no haciéndolo feliz tú mismo.
—Incluso sus signos son altamente compatibles. Así que tienes mucha ventaja por ese lado.
—Eso funcionaría si se tratara de Midorima-kun y no de Kagami-kun. Además no creo que yo pueda hacerlo feliz...
—¿Por qué no? ¿Qué es lo que tienen las fans de Kagami que tú no tengas? ¿Una falda, pechos? ¿Solo eso? ¿Crees que solo por ser un chico eres menos que ellas? Por favor, me estás ofendiendo. "Yo, Kazunari Takao, soy mejor que cualquier mujer" —sentenció con las manos en la cintura y muy seguro de él mismo —. ¿Verdad, amor? —preguntó sonriente.
—Takao, ese no era el punto.
—No lo negó, ¿ves?
—Lo que dice Takaocchi es verdad. Si no fuera así yo no tendría a tantas chicas y chicos detrás de mí~ Y tú también podrías hacerlo, Kurokocchi. Lo único que te falta es seguridad. Cuando la tengas podrás seducirlos a todos.
¿En qué momento la conversación se desvió tanto? Kuroko frunció el ceño.
—Yo no quiero andar seduciendo hombres, Kise-kun —se quejó —. No soy como tú.
Kise sintió como si lo acabaran de llamar fácil. Por lo que se mostró ofendido.
—Que cruel que eres, Kurokocchi.
El muchacho de cabellos celestes suspiró. Esto se había distorsionado demasiado. Y no sabía si agradecer a sus amigos por deshacerse de la tensión del ambiente o golpearlos por no tomarse el tema en serio. Incluso si al principio sí lo parecía.
—A lo que voy, Kuroko —sí, Takao tenía más que decir —. No importa si él ahora te ve solo como un amigo. Tú puedes hacer que la situación cambie. Eres tan capaz de salir de la friendzone como yo o cualquier otra persona. ¿Acaso crees que fue fácil hacer que el obstinado, vergonzoso y orgulloso heredero de los Midorima cayera ante mí? Aunque más que usar el término de difícil, diría que me tomó tiempo lograrlo. Más de un año, ¿cómo ves? Sin embargo, ahora mismo lo tengo rendido a mis pies~
Midorima arqueó una ceja y el rubio tuvo que aguantar la risa para no burlarse de él frente a todos. Pero la realidad era tal y como la decía Takao. Shintarou Midorima estaba completamente perdido por Kazunari Takao.
—Siendo sinceros, Shin-chan solía ignorarme al principio. No me hacía caso para nada. Pero aún así nunca me rendí e insistí todo lo que fue necesario para que él me aceptara. Estuve allí una y otra vez hasta volverme su mejor amigo y luego más que eso. Y ahora que somos novios siento que todo mi esfuerzo valió la pena. ¿No te gustaría decir lo mismo que yo en el futuro?
Silencio. Kuroko desvió la mirada y lo pensó. Nunca se había planteado la situación del modo en el que ese chico lo decía. ¿Tratar de conquistar a Kagami-kun? ¿Era eso posible? ¿De qué modo? Para empezar jamás había tratado de enamorar a alguien. ¿Así que, cómo se suponía que pudiera lograrlo un inexperto como él?
—Pero yo no sé cómo hacer eso...
Kise y Takao se miraron entre ellos mientras Midorima los observaba con desconfianza. Esos dos juntos y sonrientes no podían significar nada bueno. Cuando ese par se traía algo entre manos solo acababan trayendo problemas. Que Dios los ampare.
—¡No te preocupes! —exclamaron al unísono al colocarse frente al más bajito —. ¡Nosotros te ayudaremos!~ —afirmaron tomándolo de los hombros —. Será la misión perfecta para nosotros. "El plan conquistando a Kagami/cchi empieza hoy"~~
Midorima sintió escalofríos de solo escucharlos.
—¿Tenían que decirlo todo al mismo tiempo? —cuestionó mirándolos de reojo.
Kuroko los miró sorprendido y sin saber qué decir. Sus amigos se veían más entusiastas que él mismo y hasta parecían estar brillando en ese momento. ¿Debía de darles las gracias o mandarlos a volar? Suspiró. La educación estaba ante todo.
—Gracias... Supongo.
—Tú solo confía en nosotros Kurokocchi~
—Ese es el problema... —murmuró mientras sus amigos lo soltaban.
—Por ahora empecemos por buscar a Kagami y sacarlo de las garras de esa muchachita que anda detrás de él.
Kise y Kuroko lo miraron. ¿A qué se refería Takao? A menos que...
—¿Alice...?
—¿Nuestra compañera de clases?
—Sí, creo haberla visto en el salón de ustedes alguna vez.
—Pero si ella estuvo detrás de mí hasta hace poco...
Kuroko lo ignoró y siguió mirando al pelinegro.
—¿Ellos están juntos ahora? —interrogó con el corazón en la mano.
Takao y Midorima se miraron por un segundo para después asentir con la cabeza.
—Sí. Cuando los estuvimos buscando primero pasamos por el comedor y allí fue que vimos a Kagami y a esa chica almorzando juntos.
—Ya veo...
Kuroko desvió la mirada. Todo era su culpa después de todo. Si no hubiera estado evitándolo. O si tan solo no le hubiera dado esa carta...
—¡Hey! —la voz de Kise lo sacó de sus pensamientos —. El que hayan almorzado juntos no significa nada. Ellos apenas y habrán platicado un par de veces. No hay forma en la que Kagamicchi la vea de esa manera.
—Ki-chan tiene razón. Tú eres mucho más cercano a él que cualquier otra persona. Allí ya tienes territorio ganado. Solo debes de...
—Alice le envió una carta de amor a Kagami-kun—sentenció interrumpiéndolos —. Decidió confesarse por escrito y me pidió que entregara la carta y que la ayudara a poder salir con él.
Sus amigos se sorprendieron al escucharlo. Así que el asunto ya estaba más serio de lo que pensaban.
—Que cruel que te pidiera eso justo a ti. Si hubiera sido yo le hubiese dicho "lo siento, nena, pero ese hombre ya es mío". Que fue justo lo que le dije al enano revoltoso ese.
—Takao —le llamó la atención.
—¿Qué vas a defenderlo?
—No vamos a comenzar a discutir por esto, Kazunari. Menos cuando se supone que estamos tratando de apoyar a Kuroko.
El pelinegro no dijo nada solo porque amaba que lo llamara por su nombre. Detalle que Midorima sabía cómo usar a su favor.
—Está bien. Pero en verdad esa tal Alice sí que no pierde el tiempo, eh.
—Es muy voluble, por eso la rechacé todas las veces que se me declaró. Y también por la sin gracia de Hilary que siempre anda con ella. No quiero ni recordar todo lo que esa tipa estuvo hablando de mí a mis espaldas. Menos mal nadie le hizo caso. Además de que mis lindas fans le hicieron el pare.
Kuroko lo miró con cara de "No puede ser. ¿A ti también?". Pero trató de disimular cuando el rubio volvió a tomarlo de los hombros.
—¿No me digas que esa víbora se metió contigo?
El muchacho bajito desvió la mirada. ¿Serviría de algo decirlo?
—No... —mintió, pero nadie le creyó.
—Conozco muy bien a Hilary y a la lengua venenosa que tiene. Así que dime la verdad, por favor.
—Sí, Kuroko. No la encubras. Ya todo Teiko sabe acerca de esa mujer. Es una de las "informantes" de la escuela. Aunque en realidad sólo se la pasa hablando mal de otros. Incluso estuvo diciendo cosas de mí en estos días. Como si me conociera o supiera lo que realmente pasó durante la actuación de aquel día. Esa bruja...
—También en el pasado. Hilary fue una de las personas que estuvo hablando mal de Kurokocchi cuando él estaba saliendo con Aominecchi. Por lo que no me extrañaría para nada que ahora que nuestro amigo es tan cercano a Kagamicchi haya vuelto a hablar mal de él. Arpía...
—Eso no importa ahora. Me da igual lo que Hilary haya podido decir de mí en el pasado o incluso ahora. Yo solo...
Todos lo miraron esperando a que terminara.
—No sé qué hacer con respecto a Kagami-kun...
—¿Pero fue por todo eso que pensaste en rendirte, verdad, Kurokocchi?
Kuroko asintió con la cabeza.
—Alice ya se declaró. Y por más lento que sea Kagami-kun no puede obviar eso. Tendrá que dar una respuesta. ¿Y si comienzan a salir que se supone que haga? Yo...
—¡Lo que tendrías que haber hecho es declararte tú primero! Tenías que tomar la delantera, Kuroko. Y ya después le dabas la carta. ¿Pero hacerte a un lado y dejárselo a esa chica? ¿Qué estaba pasando por tu cabeza? ¿Por qué no nos pediste ayuda?
¿Desde cuándo ellos eran los consejeros de la escuela? Kuroko hizo una mueca y se soltó del rubio.
—Ya dije que eso no importa. Igual no tenía el valor para declararme en ese momento. Además de que estaba haciendo lo que creía correcto. Aunque ya ni sé que es lo que debo o no hacer. Todavía tengo muchas cosas en que pensar. Pero por ahora... —bajó la mirada y apretó un puño sobre el corazón —. Solo quiero ver a Kagami-kun... Incluso si no somos nada. Quiero seguir a su lado. Eso es todo.
Sus amigos entendieron y decidieron respetar lo que decía. Kise se acercó para darle unas palmaditas en el hombro.
—Entonces, vamos a buscarlo, Kurokocchi~ —y le guiñó un ojo en señal de apoyo.
—Gracias.
—Andando~ —comentó con una pequeña sonrisa el pelinegro.
Los demás asintieron con la cabeza y sin más dejaron el lugar para ir en busca de su compañero.
OOOOOOOOOOOOOO
Al no encontrarlo ni en el comedor ni en los pasillos decidieron ir al salón del cuarto C. Puesto que faltaba poco para que acabara el receso y si no estaba en los otros lugares solo podía estar allí o en alguno de los patios.
Sin embargo, no encontraron a Kagami en el aula. ¿Quizá estaba practicando ejercicio en el patio?
—¿Dónde se habrá metido, Kagamicchi?
Kuroko se sintió decepcionado y preocupado por no ver ni a su mejor amigo ni a Alice. ¿Acaso seguían juntos?
—No te preocupes, Kurokocchi. Estoy seguro de que va a llegar pronto.
—Nosotros ya nos...
—¡Parece que le dijo que sí!
—¡Miren como se están abrazando waaa!
—Por supuesto que tenía que aceptarla, no había forma en la que pudiera rechazar a una chica tan linda como lo es Alice.
Esto solo podía tener un significado. Solo había una Alice en este salón y era la única que se había declarado a Taiga Kagami. Así que lo que esas personas estaban mirando por la ventana era...
Kuroko apretó los puños y se armó de valor para encaminarse hasta donde estaban el resto de sus compañeros. Pero al hacerlo el rubio se puso delante de él.
—Espera, yo iré primero y...
—No —negó con la cabeza y lo rodeó —. Es algo que debo de ver por mí mismo...
—Pero...
Takao lo tomó del brazo para detenerlo. Kise lo miró y entendió. Kuroko tenía razón. Era solo que no quería que su amigo saliera más lastimado por todo esto. Si tan solo hubiera un modo de evitarlo...
Sin embargo, el muchacho de cabellos celestes estaba decidido a enfrentarlo. No importaba lo cruel que pudiera llegar a ser. Tenía que verlo por él mismo y entender... Tragó saliva y se hizo camino entre todos los que se encontraban obstruyéndole el paso. Estorbaban.
Sus amigos lo siguieron de cerca. Mientras que los chicos que ya estaban allí se sorprendieron al verlo, pero no dijeron nada y solo lo dejaron pasar.
En cuanto Kuroko llegó a la ventana y vio a través de ella, lo entendió. Acerca de por qué sus compañeros se encontraban diciendo todas esas cosas. Era porque Kagami-kun y Alice estaban en medio del patio, abrazándose. Quien sabe desde hace cuanto o porque motivo... No, en realidad sólo podía haber una razón para ello, ¿verdad? Que esos dos chicos hayan comenzado a salir justo el día de hoy. Kuroko lo entendía y aún así el corazón le dolía tanto que tenía ganas de llorar.
«Fue porque yo entregué esa carta, ¿verdad? Por eso Kagami-kun...Porque yo no fui capaz de declararme primero... Ahora esa persona...»
Sin saber que más hacer, solo apretó los puños a los lados. Dolía, dolía tanto que ni si quiera sabía cómo estaba siendo capaz de contener el llanto en ese momento. Y es que dejarse ver de ese modo por los demás, sería muy lamentable. Patético. Por eso tenía que salir de allí. Huir lo antes posible.
Pero cuando estaba haciéndolo, fue interceptado por una de sus compañeras.
—¿No deberías de estar feliz por Kagami, Kuroko?
El muchacho de cabellos celestes no necesitó alzar la vista para darse cuenta de que se trataba de Hilary. La mejor amiga de Alice.
—Ahora que ellos están saliendo, mi amiga se encargará de hacerlo feliz. Por lo que tú ya no serás necesario.
Auch. La expresión de Kuroko empeoró al sentir como esa chica le tiraba sala la herida. ¿Por qué? A pesar de que todo eso ya lo sabía. ¿Por qué tenía tantas ganas de llorar? Kise fue el único que corrió a su lado y miró mal a la chica que tenían al frente.
—¿Puedes callarte?
—¿Por qué habría de hacerlo?
Mientras que el muchacho de cabellos celestes no era capaz de decir nada. Los demás se habían quedado mirándolos y hasta comenzaron a murmurar. ¿Qué estaba pasando exactamente? ¿Por qué Hilary estaba diciéndole todo eso a uno de sus compañeros de clase? ¿Y por qué Ryouta Kise había intervenido de ese modo? ¿Acaso lo que decían acerca de Tetsuya Kuroko era verdad?
—Entonces Kuroko...
—Es un... —pero antes de que pudiera terminar de hablar, fue hecha a un lado por Takao —. ¡Hey! —se quejó.
—"Estorbas, idiota".
—¡¿Qué dijiste?!
Kise aprovechó esto para tomar de la muñeca a su amigo y sacarlo de allí. No podía permitir que siguiera a la merced de esa bruja. Claro que al pasar por el lado de Hilary volvió a mirarla mal. Con una expresión que demostraba todo el asco que sentía hacia la horrible actitud de esa muchacha.
— ¿No escuchaste, quieres que te lo repita?
—Maldito maricón...
—Mira, mamita. Yo soy mucho más hombre de lo que tú puedes tener de una verdadera mujer. Además de toda la gracia, carisma y belleza que poseo. A diferencia tuya, que eres horrible tanto por fuera como por dentro —sentenció con un ademan de desprecio.
—¡¿Pero cómo te atreves?! —súper indignada comenzó a hacer un escándalo —. ¡Ustedes mismos escucharon lo que me dijo este tipejo! ¡La perra de Teiko viene a querer hablar mal de mí!
—¡La única perra aquí eres tú, Hilary Gómez! ¡Alguien que se la pasa hablando mal de los demás porque no tiene nada mejor que hacer! ¡¿Qué clase de parásito eres?!
Midorima tomó de la mano a su novio y lo llevó hacia la salida.
—No vamos a seguir dando un espectáculo tan lamentable como este —sentenció.
—¡Pero, Shin...!
—El que ella sea un desecho de persona no significa que nosotros tengamos que rebajarnos a su nivel. Al contrario, demostremos que todos nosotros, Kise, Kuroko, tú y yo, somos mejores que esa bazofia.
Takao ya no pudo decir nada ante eso. Así que solo le sacó la lengua a la muchacha antes de salir por la puerta junto a Midorima. Dejando a Hilary renegando sola.
—¡Malditos idiotas!
Los alumnos del cuarto C no estaban seguros de lo que acababa de pasar. Pero igual continuaron murmurando y sacando hipótesis. Por lo que lo único seguro de todo esto era que este sería el nuevo tema más comentado en toda la escuela. Aunque lamentablemente y como siempre la versión más popular sería la de Hilary.
—¿Hilary, qué fue todo eso?
—Obvio fue porque...
OOOOOOOOOOOOOO
El timbre sonó. El receso acababa de finalizar. Kise tomó aire para poder hablar.
—Kurokocchi, no le prestes atención a las sandeces de esa idiota. Es obvio que la única persona capaz de hacer más feliz a Kagamicchi eres tú. Así que...
Kuroko se soltó y le dio la espalda.
—¿Podrías dejarme solo?
—Pero si yo te dejo aquí, tú...
—Por favor, vete. Agradezco todo tu apoyo y preocupación. Pero en verdad quiero estar solo...
—Está bien si no quieres volver a clases. Yo me quedaré...
—¡Dije que te vayas, por favor...!
Silencio. La expresión de Kise entristeció al entender lo mucho que estaba llorando Kuroko en ese momento a pesar de no verlo. ¿Por qué las personas como él rechazaban la compañía en situaciones así? A pesar de que solo quería poder consolarlo un poco.
—De acuerdo. Pero si cambias de opinión me escribes, ¿si?
Kuroko asintió con la cabeza.
—Gracias...
—Entonces, estamos hablando, Kurokocchi.
Y sin más se fue. Dándole libertad al muchacho de cabellos celestes de poder llorar todo lo que quisiera.
—Kagami-kun... Yo... —habló entre lágrimas.
Solo podía haber una solución para esto. La única forma era terminar con todo de una vez.
OOOOOOOOOOOOOO
Las clases pasaron con el ritmo normal de siempre. Aunque más de uno de los alumnos del cuarto C no le prestó atención a ellas. Ya que tenían otros temas en los que pensar. ¿Cómo acabaría todo esto? ¿Y por qué Alice no se veía tan feliz como debería de estar? Habían muchas cosas que Kise y Kagami no entendían. Pero compartían la preocupación que tenían por Kuroko en ese momento. Sin poder si quiera imaginarse lo que ese chico estaba por hacer...
El pelirrojo recibió un mensaje que lo dejó tan sorprendido que en cuanto sonó el timbre de la salida, y sin esperar a nadie, tomó su maletín y corrió a la puerta.
Kise lo miró sin entender.
—¿Kagamicchi? ¿A dónde vas?
¿Acaso a ver a Alice? Pero Ella todavía se encontraba en el salón. ¿Entonces?
—¡Tengo que hablar con Kuroko!
Fue todo lo que dijo antes de salir. Kise lo pensó por un par de segundos. Hoy tenía club de teatro, pero sus amigos eran más importantes. Y estaba seguro de que el profesor lo perdonaría por llegar tarde por esta vez. Por lo que sin pensarlo más, acabó yendo tras sus compañeros. Y en el camino le escribió a Takao y a Midorima.
OOOOOOOOOOOOOO
Kagami llegó corriendo al salón indicado e ingresó inmediatamente. Al hacerlo vio a Kuroko esperándolo. Caminó hacia él hasta quedar frente a este.
— ¡Kuroko...!
Silencio. Kagami no obtuvo ninguna respuesta. Sin embargo, el recién nombrado alzó la vista para verlo. Kuroko tenía los ojos tan hinchados que era obvio que veía llorando desde ayer. ¿Pero por qué? El pelirrojo no lo entendía. Ni si quiera la razón de por qué lo había extrañado tanto el día de hoy.
—Kuroko... En verdad no tengo idea de lo que haya pasado o por qué estuviste evitándome todo la mañana. Pero sea lo que sea que haya hecho, te pido disculpas.
Silencio. Kuroko volvió a bajar la mirada al sentirse culpable.
—¿Por qué asumes que hiciste algo mal?
—Pues, porque si mi mejor amigo está tan enojado como para no querer hablarme, solo puede ser que de algún modo lo lastimé sin querer.
"Mejor amigo". Últimamente estaba odiando mucho ese término.
—Además de que ya me ha pasado esto... Siempre lo acabo estropeando todo sin darme cuenta. Sé que soy de lo peor, pero en verdad no me gustaría que sucediera lo mismo contigo. Mi ex mejor amigo me odia y no quiere volver a verme. Y yo no puedo hacer nada respecto a eso. Puesto que ya me disculpé de todas las formas posibles y él no quiere escucharme. Puede que no pueda recuperarlo. Pero a ti definitivamente no quiero perderte. No... ¡Yo no puedo perderte! Por eso, por favor, perdóname.
Silencio de nuevo. Kuroko desvió la mirada mientras buscaba las palabras adecuadas para expresarse. ¿Por qué ser sincero con aquella persona era tan difícil? Sabía lo que tenía que decir, pero no cómo decirlo. Por lo que respiró y tomó aire antes de contestar.
—La verdad es que yo tampoco quiero perder a Kagami-kun...
El pelirrojo se sorprendió al escucharlo y al mismo tiempo se sintió aliviado. Kuroko sentía lo mismo, ¿no? Extendió el brazo hacia su amigo y le acarició la cabeza. Pensando de que todo estaba bien ahora, pero no era así.
Kuroko casi dio un salto en su sitio al sentir el ligero contacto con su mejor amigo. Se sonrojó y le volvieron las ganas de llorar. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que tratarlo así si no quería nada con él? Si ahora incluso tenía una novia... Bajó la mirada y tomó todo el valor que pudo para decir lo siguiente.
—¿Alice y tú están saliendo, verdad...?
La pregunta tomó por sorpresa a Kagami. Quien, nervioso, soltó a Kuroko y se llevó una mano detrás de la nuca.
—Ah, sobre eso... —explicó sonrojado —. Es verdad que ella se me declaró, como bien sabías. Pero...
¿Pero? Con el corazón en la mano, Kuroko solo pudo guardar silencio para que su amigo pudiera continuar.
—La rechacé —contestó al fin.
¿Por qué? ¿Por qué rechazaría a una chica tan linda? ¿No había forma en que fuera por él, verdad? ¿Entonces, por qué? Necesitaba saber la razón.
—¿Por qué la rechazaste?
Kagami lo pensó por unos segundos y dejó caer los brazos a los lados.
—Alice es linda y puede que hasta sea dulce. Pero yo no la conozco. A pesar de ser compañeros de clases, creo que solo hemos hablado un par de veces contadas. Es más ni si quiera recordaría su nombre si tú no me lo hubieses dicho. ¿Así que, cómo podría salir con ella?
Kuroko se sorprendió al escucharlo.
—¿Entonces ella no te gusta?
—No. En realidad no me gusta nadie. Es más no me he enamorado ni una sola vez y tampoco he salido con nadie nunca. Ya que pienso que para que dos personas tengan ese tipo de relación solo podría ser porque comparten un sentimiento muy especial. No desestimo el hecho de salir con alguien por atracción física. Mientras esté bien para ambos no le veo el problema. Pero yo personalmente no puedo hacerlo. No puedo salir con Alice solo porque sea bonita. Es por eso que la rechacé. Porque solo quiero salir con la persona que llegue a gustarme en el futuro. Por más cursi que suene, no quisiera entregarle mis primeras veces a nadie más. Aunque quizá solo diga esto por lo inexperto que soy...
«¿Por qué eres tan perfecto?»
—Sin embargo, no desecho totalmente la posibilidad de que quizá más adelante ella podría llegar a gustarme. Incluso se lo dije, que nos conociéramos más. Pero Alice no parecía estar de acuerdo y comenzó a llorar... Ah, no sabía qué hacer en ese momento. No me gusta ver llorar a nadie, menos si es por mi culpa. Así que la abracé para tratar de calmarla. Y al final dijo que no quería volver a hablar conmigo. A pesar de que sí estaba dispuesto a intentarlo con ella en el futuro...
Así que eso fue lo que realmente pasó. Por un lado se sintió aliviado de saber que ellos dos no estaban saliendo. Por otro lado y a pesar de ya saberlo, se sentía un poco triste al confirmar que el pelirrojo no sentía nada por él ni por nadie. Pero si era de ese modo quizá lo que tanto decían Kise y Takao podría llegar a ser cierto. Si esa persona consideró darle una oportunidad a esa chica, ¿por qué no dársela a él que es su mejor amigo?
Sabía que arriesgaba demasiado y por supuesto estaba temblando de puro miedo y nervios. Pero aún así no podía echarse para atrás. No después de lo mucho que le había costado tomar esta decisión.
—La verdad es que yo... Estaba celoso de Alice... —confesó sonrojado y con la mirada baja.
Kagami se sorprendió y lo pensó por unos segundos.
—¿Entonces, por eso estabas evitándome?
Kuroko asintió con la cabeza y cuando Kagami abrió la boca para hablar lo interrumpió.
—No he terminado.
Silencio. Si no lo decía ahora no iba a decirlo nunca. Lo sabía... Apretó los puños a los lados mientras contenía las lágrimas que representaban todas las emociones que lo envolvían en ese momento. Todo lo que quería decir era... Kagami esperó a que hablara.
—¡Te quiero...! ¡Te quiero tanto, Kagami-kun...!
Y al instante las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. No las pudo contener más. Ni a sus emociones. Porque al fin pudo decir lo que tanto quería. Lo que estuvo guardando dentro de él todos estos meses. Al fin...
¿Ahora cuál sería la respuesta de Kagami?
Continuará.
Nota de autora:
Vaya, no sé por dónde empezar. Pero vamos a lo más importante. ¡Mis eternas disculpas por demorar tanto en actualizar siempre! Aunque siempre me digo que no debo de tardar tanto, siempre por una u otra razón me retraso. Mi vida es tan complicada(?)... Siendo sincera este último trabajo me está matando del estrés y hay días en los que realmente no lo soporto. Pero necesito el dinero así que me aguanto x'D ORZ Eso y que justo ahora estoy súper deprimida por otro asunto personal… Igual sé que no tiene nada que ver con ustedes. Pero al menos quería que lo supieran para que puedan comprenderme un poco. Es todo uwu
Ahora sí con respecto a la historia. No tenía planeado que Moriyama se metiera en medio de la confesión de Kasamatsu. Pero como siempre los personajes haciendo lo que se les pega la gana(?)xD Ahora me pregunto ¿qué opinan con respecto a lo que hizo Moriyama? ¿Lo apoyan o no? En verdad me gustaría saber qué es lo que piensan sobre ello uwu
Por otro lado tenemos a un Furihata defendiendo a capa y espada a su querido Akashi-kun~ Aunque este se haga el difícil yo sé que nuestro Kouki podrá conquistarlo. Solo esperen por verlo~~
Ah, la escena en la que Kise al fin le contaba la verdad a Kuroko era algo que quería escribir desde hace mucho. Aunque originalmente la había imaginado más dramática. Acabó siendo bastante tranquila. Creo que por lo mismo de que tanto Kuroko como Kise son buenos chicos y se aprecian mucho el uno al otro. Además de que Kuroko es Acuario y ellos normalmente son muy comprensivos(?). -sí, también me gusta el horóscopo como a Midorima-
En contra parte a estos dos ángeles, tenemos a la bitch de Hilary. De los pocos personajes que he creado para esta historia, ella es a quien más odio xD Pero yo la cree para ser odiada después de todo(?). Así que pueden insultarla todo lo que quieran(?) x'D Es que como se atreve a hablarle así a mis nenes grrr. Ni Alice es tan odiosa uwu Ah, siento que Hilary hace quedar muy mal a los personajes femeninos. Pero tranquilas, en unos capítulos más nuestras chicas favoritas tendrán más escena -Momoi, Riko, y alguien más, pero no diré nada por ahora- muajajaja. Recuerden también que Masako tuvo una intervención súper genial en la trama. Y aunque ya se fue, y ahora estemos con Hilary y Alice, pronto vendrán las demás solo espérenlo~~
Vamos ahora con el drama KagaKuro. Kagami esperando hasta tan tarde a su querido Kuroko y preocupándose tanto por él, me conmueve mucho. Sufrí demasiado pensando en Kuroko dándose por vencido. Aunque en realidad lo entiendo. Es solo un chico de dieciséis años después de todo. Sumándole a eso la mala experiencia que tuvo con Aomine, pues peor. Estaba tan aterrado de perder a su mejor amigo que pensó que lo más razonable sería hacerse a un lado.
Sin embargo y por todo lo que pasó después, llegamos a un escenario en el que nuestro pequeño fantasma logra sacarlo todo. O al menos lo más importante, que fue ese "te quiero". Imaginen todo el estrés, miedo y demás emociones acumuladas que tuvo en ese momento como para acabar llorando después de decirlo. Cuando lo pienso y trato de ponerme en su lugar se me estruja el corazón. Porque tanto Kuroko como Kagami son niños muy puros. ¡Son el uno para el otro! Solo falta que se den cuenta de eso ambos x'D Aunque el que falta en sí es el despistado de Kagami.
Aquí es cuando nuestros héroes(?)han entrado en acción para tratar de ayudarlos~ Sí, me refiero a Takao y a Kise. Quienes a pesar de tener la misma edad tienen mucha más experiencia que los dos primeros xD
¿En qué acabará todo este embrollo? ¿Kise y Takao realmente serán de ayuda? ¿Qué pasará con Kise y sus dos amores(?)? ¿Moriyama hará algo más y se le adelantará a nuestro rubio? ¿Aomine saldrá de su cueva? ¿Hilary seguirá fregando la paciencia? ¿Alice se rendirá? ¿Quién es ex mejor amigo del que Kagami habla y por qué es que odia al pelirrojo ahora? Pero por sobre todo, ¿cuál será la respuesta de Kagami ante la confesión de Kuroko? ¿Los sentimientos de nuestro Tetsuya lograran ser entendidos? Pues, sépanlo en el próximo capítulo~~~
Sin más que decir, solo agregaré que si les gusta pueden votar, agregar, seguir y dejar comentarios 3 Yo soy en verdad muy feliz cada vez que recibo sus bellas opiniones ;-;
Muchísimas gracias también por haber leído hasta el final y seguir esta historia. ¡Los quiero un mundo! Nos vemos en el siguiente capítulo~~~
