Capítulo 15: Rumores, enfrentamientos y resoluciones.
—No deberíamos de estar aquí —se quejó un sonrojado Midorima. Quien ni siquiera creía lo que estaban haciendo.
—Pero estamos aquí, así que ni modo, amor —contestó su novio sin la menor intención de moverse ni un centímetro.
—Deberíamos de irnos y dejarlos solos. Confiar en que ellos podrán entenderse.
—Confío en Kurokocchi, pero no en Kagamicchi.
—Incluso así estamos siendo muy entrometidos al espiarlos de este modo. ¿En verdad no sienten ni un poco de vergüenza?
—No —respondieron al unísono y hasta con descaro mientras seguían escuchando detrás de la puerta.
Midorima movió la cabeza, pero permaneció en su sitio.
Ya decía Oha-sa que debía de tener mucho cuidado con escorpio hoy...
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
¿Escuchó bien? ¿Kuroko dijo "te quiero", verdad? Aunque era obvio lo que su mejor amigo estaba intentando decir. Solo podía tratarse de eso, ¿cierto? La expresión de sorpresa de Kagami pasó a ser una más tranquila al entenderlo.
Y justo cuando Kuroko ya no soportaba más el silencio, Kagami contestó.
—Yo también —afirmó con cierto rubor en las mejillas —. Aunque es un poco vergonzoso decirlo entre chicos.
¿Ah? ¿De qué estaba hablando? Ni Kuroko ni quienes los espiaban entendían nada. Acaso esta persona...
—Pero es obvio que te quiero, Kuroko —insistió con una pequeña sonrisa —. Eres mi mejor amigo.
El silencio volvió. Kuroko no sabía si seguir llorando o mejor golpearlo.
—Tú...
Un inesperado y extraño sonido proveniente de afuera los hizo girar por unos segundos, parecía como si alguien hubiese gritado en los pasillos. Pero como eso no les importaba, acabaron por dejarlo pasar y volver a mirarse el uno al otro.
Esto era tan lamentable que las lágrimas de Kuroko no querían detenerse. Porque la declaración que tanto trabajo le costó hacer fue desechada como si nada. ¿Por qué?
Sin entender del todo (en realidad no había entendido nada), Kagami se terminó de acercar y envolvió en sus brazos al más pequeño, en un intento por calmarlo.
Kuroko se quedó quieto por un par de segundos, pero acabó correspondiendo al abrazo. El chico que amaba era en verdad idiota, pero un idiota muy cálido.
—Kagami-kun... —el nombre de esa persona fue lo único que pudo salir de su boca en ese momento.
—Está bien si sientes celos o lo que sea. No me molesta en lo absoluto. Así que en lugar de evitarme, háblalo conmigo, por favor. Yo no te juzgaré ni nada. Sabré escucharte y trataré de ser comprensivo siempre, ¿si?
«¿Acaso crees que le hablas a tu novia o qué te sucede? ¿Por qué eres así? Tan amable conmigo...»
Pero estos pensamientos no podía sacarlos a flote, por lo que solo se aferró al pelirrojo sin decir nada.
—Todo está bien ahora. Así que ya no tienes por qué llorar, Kuroko.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
—¿Por qué solo no lo besas, idiota?
—Ki-chan, no te alteres tanto. Ni vuelvas a gritar o esta vez sí nos descubrirán.
—Es que ese par me desespera. No, él que en verdad me saca de quicio es Kagamicchi. ¿Qué le sucede? ¿Los músculos le obstruyeron las neuronas o qué?
Midorima se acomodó los lentes y Takao habló mirando a su novio.
—Shin-chan también fue muy lento conmigo, ¿sabes?
El muchacho de cabellos verdes le devolvió la mirada.
—¿Vas a negarlo?
—No sé de qué estás hablando, Takao.
—Lo negaste.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Otro sonido extraño los sacó de la concentración en la que se encontraban. Pero esta vez no venía de afuera sino del estómago de Kuroko. Kagami se separó para poder mirar a su amigo.
—Perdón —se disculpó apenado el más bajito.
—¿No has comido nada desde el desayuno, verdad?
—Uh...
—Entonces vayamos a comer. No quisiera que te sintieras mal de nuevo.
—Es tarde. La cafetería debe de estar cerrada.
—Podemos ir a la hamburguesería o a mi casa. Puedo preparar algo rápido con lo que tengo en la refri. ¿Qué prefieres?
—La comida casera de Kagami-kun por supuesto.
El pelirrojo sonrió al ver el modo en el que Kuroko no había dudado ni un segundo en responder. Ahora sí todo parecía estar bien entre ellos. Gracias a Dios.
—Bien, andando.
Pero en cuanto Kagami se dio la vuelta para dirigirse hacia la puerta, Kuroko lo tomó de la camisa casi por inercia.
—¿Kuroko? —se detuvo para regresar a verlo —. ¿Qué sucede?
—¿Puedo pedirte un favor?
—Lo que quieras.
¿De qué se trataba?
—Como todavía me siento un poco débil... Está bien si me apoyo en ti, ¿verdad?
—Claro que sí —aceptó y luego pensó —. ¿Quieres que te cargue como la vez pasada?
Kuroko negó con la cabeza.
—Solo... —lo tomó del brazo —con esto es suficiente.
—¿Seguro?
—Sí.
—Está bien, pero si te sientes muy mal, por favor, dímelo.
—De acuerdo.
Sin más caminaron hacia la puerta.
Ahora mismo esos dos chicos se encontraban tan unidos y alejados al mismo tiempo. Si tan solo sus corazones fueran capaces de entenderse. Pero el miedo y las malas experiencias seguían pesando más. Porque Kuroko no fue el único que sufrió en el pasado. Kagami también perdió mucho. No, lo perdió todo. Incluyendo a su familia. Es por eso que está vez no estaba dispuesto a perder a Kuroko también. Su nueva familia. Haría lo que fuese necesario para protegerlo.
«A ti definitivamente no puedo perderte, Kuroko. Porque yo no lo soportaría. Es por eso que te atesoraré con todo lo que tengo».
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
El trío dinámico logró esconderse con las justas en el salón de al lado. A Midorima casi le da un paro cardíaco al pensar que serían descubiertos. Su intachable reputación estuvo a punto de estropearse por completo.
—De la que nos salvamos —comentó Takao aliviado.
—Igual y no creo que Kurokocchi ni Kagamicchi se hubiesen enojado realmente. Además es mejor vigilar de cerca los avances que tienen.
—Sí.
—¿Acaso somos unos acosadores? —cuestionó el más alto.
—Midorimacchi exagerado. Nosotros solo queremos ayudar.
—O entrometerse que para ustedes es lo mismo —los juzgó mientras movía la cabeza.
—Shin-chan no seas así.
—Ahora vamos a volver a perseguirlos —afirmó el rubio ignorando por completo a Midorima.
El muchacho de lentes arqueó una ceja mientras los veía abrir la puerta para salir.
—Esta será la primera y la última vez que yo sea arrastrado por ustedes dos —se quejó antes de seguirlos.
—Sí, sí. Lo que digas, amor. Pero apresúrate.
Al salir se dieron con la grata sorpresa de ver a sus dos amigos caminando tan cerca y tomados del brazo. Lucían tan bien juntos. Que no pudieron evitar sonreír ante la escena.
—Allí va nuestra parejita de tontuelos~
—Solo imaginen la cara de Alice y Hilary al verlos salir juntos de la escuela.
—Se van a morir de pura envidia. Y no solo ellas. De seguro todas las fans de Kagamicchi también.
—Ya quisieran todas ellas poder ser tan cercanas a Kagami como lo es Kuroko.
—Su cercanía es tan obvia como el hecho de que ellos dos acabarán juntos. Nadie más que Kurokocchi tiene esa posibilidad.
—El problema es que Kagami es un caso muy extremo como para no percartarse de la relación tan ambigua en la que se encuentran ahora. Me recuerda un poco a Shin-chan cuando según él solo éramos mejores amigos. Por lo que tuve que besarlo y saltar sobre él para que entendiera. Pienso que Kuroko debería de hacer lo mismo. No hay otra forma con chicos así.
—Y yo que pensaba que ya no existían muchachos tan inocentes como lo son ellos. En verdad me sorprenden. Son tan vírgenes como para confundir el amor fraternal con el romántico.
Midorima frunció el ceño al sentirse aludido.
—Pero Shin-chan ya no es...
—¡Takao! —lo interrumpió llamándole la atención.
Kise sonrió para disimular y aunque con un ligero rubor en las mejillas, continuó.
—El segundo gran problema es que Kurokocchi no es tan arrebatado como para hacer lo mismo que haríamos nosotros.
—Tendremos que convencerlo después entonces.
—Sí~
—Ustedes...
Midorima suspiró al entender que incluso si trataba de detenerlos no lo conseguiría. Que Dios los ampare. Y a Kuroko.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Y no fueron solo las chicas quienes se sorprendieron al ver a Kagami y a Kuroko caminando tomados del brazo hacia la salida. Toda la escuela ahora parecía estar al pendiente de ellos. Ya que gracias a los chismes de Hilary todos parecían haber recordado que Kuroko era gay y que además ahora estaba detrás de otro de los chicos estrella de la escuela.
¿Es que no se cansaba de perseguir a los mejores siempre? A los más guapos y varoniles. ¿Cómo se atrevía si quiera? Era lo que muchas pensaban en ese momento. Dejándose llevar por la gran envidia que las carcomía por dentro. Por lo que los murmullos no se hicieron esperar. Todos susurraban a espaldas de ellos. ¿Acaso Taiga Kagami también era gay? ¿Esos dos estaban saliendo de verdad? ¿O qué tipo de relación tenían ahora?
Kagami no tenía ni la menor idea de lo que sucedía ni porque todos parecían estarlos mirando. Pero de todos modos no le importó. A diferencia de Kuroko, quien comenzó a soltarse del agarre. El pelirrojo lo miró sin entender.
—Si continuamos de este modo podrían malinterpretarlo —explicó con la mirada baja —. A estas alturas ya todos deben de saber que soy gay... Así que no quiero causarte problemas por culpa de eso.
—¿De qué estás hablando?
—De que piensen que tú eres igual que yo.
—Eso no me importa en lo absoluto.
—¿No ves el modo en el que todos nos miran justo ahora? ¿De qué crees que están hablando?
—Como te digo, eso es irrelevante para mí.
—¿Estás seguro? —terminó de soltarse y se detuvo junto al más alto —. No quiero que me odies tú también…
«Igual que Aomine-kun».
Kagami sabía de donde venía todo eso, por lo que trató de ser comprensivo.
—Escúchame, Kuroko —se giró para poder mirarlo a los ojos —. Yo nunca podría odiarte. Cuando aprecio a alguien ya no hay vuelta atrás. Además de que realmente no has hecho nada como para que piense mal de ti. Ser gay, bisexual, transexual o lo que sea no tiene nada de malo. Ya te lo había dicho. Yo te acepto tal y como eres. Por lo que si los demás piensan lo mismo de mí está bien también. Me da igual si piensan que soy hetero o no. No es relevante. Ni tú ni yo somos una calificación. Ellos pueden pensar lo que quieran y eso no va a cambiar nada entre nosotros ni quienes somos. ¿No lo crees?
Kuroko se le quedó mirando. Él tenía tanta razón siempre. Kagami era tan diferente a todos los chicos que había conocido hasta el día de hoy.
«Por eso tenías que ser tú y únicamente tú. Para mí no existe nadie más».
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Al notar que el pelirrojo continuaba mirándolo decidió asentir con la cabeza en afirmación y hacerle caso. Sin más volvió a tomarlo del brazo para así poder continuar con el camino hacia el portón de la escuela. Ante la mirada atónita de todos los que presenciaron semejante escena.
—¡Sí! Tomen eso viejas chismosas.
—Bien, eso debió de dolerle mucho a esas dos.
—Kurokocchi uno, las brujas cero.
—Kagami es en verdad un caballero.
Midorima lo miró bastante indignado ante tal afirmación.
—Por supuesto que tú también lo eres, amor.
El muchacho de lentes miró hacia otro lado en un afán por ignorarlo.
—Shin-chan.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Pero una vez que Kagami y Kuroko estuvieron fuera de Teiko, las pláticas de todos fueron interrumpidas por la repentina voz del presidente escolar. Quien se encontraba situado en medio del patio central y hablaba a través de un parlante. Mientras que Hyuuga, ubicado al lado del castaño, juzgaba con la mirada a todos.
—"¡Hola a todos! Me alegra saber que se encuentran tan animados, pero agradecería que si no tienen clases de club hoy comenzaran a dejar la escuela. Los exámenes están próximos y deberían de estar estudiando, chicos. Así que les daré cinco minutos para que desalojen los pasillos. Muchas gracias por su comprensión. Y recuerden que en lugar de perder el tiempo hablando de otras personas podrían estar haciendo algo más productivo para ustedes mismos".
Eso fue más que suficiente para entender que estaban siendo regañados por los padres de Teiko. Cada uno a su modo. Así que mejor hacían caso antes de desatar la furia de cualquiera de ellos. Más que nada por miedo a Hyuuga y respeto hacia Kiyoshi. Todos comenzaron a caminar hacia la salida.
—Mocosos idiotas haciendo chisme de sus propios compañeros como si no tuvieran nada mejor que hacer el vicepresidente estaba bastante enojado por lo sucedido.
—Son niños. Aunque no los disculpo por eso, solo espero que cuando maduren entiendan mejor las cosas.
—Tienes mucha fe en la humanidad, Teppei.
—Pero lo que más espero, Jun, es que se olviden de esto pronto. Porque las personas son tan ciegas que no se dan cuenta del daño que pueden ocasionar incluso con una sola palabra ofensiva.
—Los prejuicios, las habladurías y la discriminación en general hacia chicos como nosotros es una problemática que siempre ha existido en todo el mundo. Más aún en Latinoamérica y en los colegios que es donde más se da el bullying. Sin embargo, está de más decir que no vamos a permitir una actitud tan reprochable como esa en nuestra preciada escuela.
—Jamás. Así que hay que mantenernos al tanto de esto, amor. Incluso si tengo que hablar con Hilary una y otra vez. Lo haré las veces que sean necesarias.
—Uh. La tendremos vigilada, tenlo por seguro.
El trabajo del Consejo estudiantil nunca parecía acabar. Pero ellos lo hacían con gusto para poder proteger a todo el alumnado. No podían dejar solo a nadie. Porque eran los pilares de Teiko tenían que velar por el bien de todos.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
—No puedo almorzar tranquila que ya están dándome problemas esos niños revoltosos —se quejó Riko con los brazos cruzados, mientras caminaba al lado de su mejor amigo.
El castaño sonrió para tratar de calmarla.
—No fue tu culpa el no estar presente, amiga. Era tu hora libre después de todo.
—Pero ya ves que todo pasa cuando no estoy. Parezco una niñera en lugar de su delegada.
Vamos.
Riko suspiró con pesadez y bajó los brazos.
—Dime la verdad, Furi. ¿Hilary empezó todo, verdad?
—No vi toda la escena, porque estaba llegando de almorzar también. Pero eso fue lo que me pareció con lo poco que vi. Además cuando Kuroko pasó por mi lado... Él se veía en verdad muy triste.
«Parecía como si quería llorar».
—Lo sabía. Esa mocosa siempre está metiéndose con todos y causando problemas. Un día de estos terminaré pidiendo que la cambien de salón. Porque yo cada año la soporto menos —hizo una pausa y agregó —. Además, no quisiera darle más preocupaciones al consejo estudiantil.
Silencio por unos segundos. Furihata sabía muy bien a lo que ella se estaba refiriendo. Lo sabía por el tono que había usado y el modo en el que estaba evitándole la mirada.
—Riko, tú...
—Te veo mañana, Furihata-kun —se despidió sin más al llegar a la puerta de salida.
El castaño se le quedó mirando, pero no insistió con el tema. Ya que era obvio que ella estaba evitando hablar sobre ello. Y si era así tenía que respetarlo.
—Sí. Nos vemos, Riko-chan —se despidió pero se quedó pensativo en su sitio.
«¿Me pregunto si a Akashi-kun le gustara otra persona? Se preguntó para el mismo y luego sacudió la cabeza ¿En qué estás pensando, Kouki? ¿Acaso no querías ayudarlo desinteresadamente como su amigo? ¿Y ahora en qué estás pensando, eh?» se reprochó al salir de la escuela.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Ese domingo era muy importante tanto para Takao como para Midorima. Porque durante el almuerzo de ese día, el muchacho de cabellos verdes fue presentado formalmente ante la familia de su novio. Y no era como que todos ellos ya no se conocieran. Si no que las circunstancias de ese primer encuentro fueron bastante desagrables como para querer recordarlo. Era mejor hacer borrón y cuenta nueva. Empezar desde cero.
Por lo que ahora Midorima estaba dispuesto a dejar la mejor impresión posible. Utilizó su mejor traje para ello, siendo el único en la casa Takao que se encontraba vestido así, y hasta les llevó un presente en agradecimiento por la gentil invitación hacia su persona. Tenía que reivindicarse después de todo. Aunque el señor Henry no iba a ser tan fácil de convencer. A diferencia de la hermana menor de Kazunari, quien quedó encantada con los chocolates que le dieron a probar.
—Esto está muy rico. Creo que nunca había probado unos así —lo pensó por unos segundos y miró a su hermano —. Este me gusta más que el anterior. Ese tal Miyaji nunca me dio un regalo. Es más ni siquiera salimos alguna vez —se quejó.
Takao la quiso ahorcar mas Midorima no lo dejó y para sorpresa de todos, se acercó a la pequeña y le mostró una imagen desde el teléfono móvil. La niña examinó la imagen que le enseñaban. Eran entradas para la feria más grande de toda la ciudad y eran tres boletos lo que solo podía significar una cosa.
—¡Gracias, cuñado! —agradeció emocionada.
Miyaji estornudó sin saber por qué en el lugar donde se encontraba.
Midorima sonrió victorioso, gracias a Oha-sa todo iba bien por ahora. Por eso se aseguró de guardar bien su amuleto de la suerte en el bolsillo (un lapicero). Takao suspiró.
—¿Tienes experiencia con los niños?
—Tengo una hermana menor por si lo olvidaste, Kazunari.
—Es verdad. Y por lo que veo, eres del tipo consentidor —movió la cabeza en desacuerdo —. Así que, por favor, no la mal acostumbres.
—En realidad suelo ser estricto con ella. Pero también la recompenso mucho después.
—¡Kazu malo! ¿Acaso tienes miedo de que llegue a quererme más a mí que a ti?
Takao estalló en una risa bastante burlona.
—Lo siento, hermana. Pero a Shin-chan no le gustan las enanas. Te faltan al menos treinta centímetros antes de tener una oportunidad con cualquiera. Ja, ja, ja, ja.
—Takao.
La señora trató de calmar a la niña mientras que Henry no había dejado de mirar a Midorima desde que este ingresó por la puerta. ¿Acaso estaba estudiándolo o algo así? El más alto tragó saliva. Sabía que cualquier cosa que hiciera o dijera podía ser usada en su contra en algún momento. ¿Por qué nadie lo había preparado para este tipo de situaciones? Takao palmeó la espalda de Midorima en señal de apoyo.
—Tranquilo. No va a matarte. No mientras no hables de más —le dijo entre murmullos.
Obviamente eso no lo calmaba para nada. Por lo que siguió estando nervioso durante toda la reunión.
—¿Quizá debí de traer un vino más caro como ofrenda? —se preguntó en voz baja.
—¿Qué te dije acerca de gastar dinero que no tienes? Ese vino de no sé qué cosecha estaba carísimo, los chocolates de no sé qué porcentaje de cacao también y las entradas ni siquiera fueron fáciles de conseguir —le reprochó por lo bajo, pero a Midorima pareció no importarle.
—Esto es mucho menos de lo que ellos merecían como disculpa por la intromisión del otro día. Si tan solo no estuviera pasando por un mal momento económico justo ahora.
—Y por eso fue que te lo dije, pero ni me escuchaste. A pesar de que apenas logramos pagar la mensualidad de Julio.
—No te preocupes. Ya hablé con el profesor Masa con respecto a la beca artística y me dijo que no había ningún problema. Que el mismo aprobaría mi solicitud ni bien me postule. Así que tranquilo, a partir de Agosto ya no tendré que pagar las boletas.
—De todos modos. ¿De dónde sacaste para comprar todo esto?
—Eso no importa.
El señor de la casa los miró inquisidoramente.
—¿Qué tanto murmuran ustedes dos?
Pero antes de que pudieran responder. Fueron interrumpidos por el timbre. El último invitado acababa de llegar, para suerte de Midorima. Quien hasta agradecía a dios por ello. Aunque también sabía que no iba a poder escapar del interrogatorio de su suegro. Por lo que solo le quedaba encomendarse a Oha-sa y respirar hondo.
Kise saludó a todos con la alegría que siempre le caracterizaba. Y le extendió un pequeño ramo de flores a la señora. Eligió lo más modesto posible para no opacar los obsequios de su amigo, pero aún así eran flores hermosas. La mujer quedó encantada y fue a colocarlas en un florero mientras todos se sentaban en la mesa.
—Gracias —susurró el muchacho de lentes.
No solo por venir a darle apoyo moral a pesar de no ser tan cercanos. Si no también por haberle prestado el dinero que necesitaba para no venir con las manos vacías. Incluso el número de celular que utilizaba en ese momento le fue prestado por la familia Kise
Kise sonrió. Ya le había dicho que podía pagarle cuando quisiera, pero Midorima seguía agradeciéndole. Era en verdad un buen chico al igual que Takao.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Durante el almuerzo las bromas de Kise y Takao así como las ocurrencias de la menor de la casa animaron y relajaron lo tenso del ambiente. Pero ni de ese modo Midorima logró escapar de las preguntas. Henry era lo bastante terco y sobre protector como para dejarlo pasar.
—¿Cuánto tiempo llevan saliendo?
Genial. Había comenzado el interrogatorio.
—Casi dos meses.
—¿Dos meses y recién lo presentas?
—Bah. ¿Para que trates de espantarlo?
—Mocoso malcriado.
—Kazu —le llamó la atención la señora.
Ignorando eso, Henry continuó.
—¿Desde cuándo y cómo se conocieron?
Bien, él realmente quería saberlo todo. Esto iba a ser largo.
—El año pasado, en la escuela de Teiko. Siendo compañeros de clases y del club de música. Ya que él ingreso con beca artística. A Kazunari le gustaba cantar y a mí tocar los instrumentos. De ese modo fue que comenzamos a hablar y nos hicimos amigos.
—Vaya, suena tan a telenovela comentó la menor.
—Silencio, niña. No me interrumpas.
Los hermanos Takao pusieron una cara de "que aburrido eres, papá", mas no dijeron nada para que el señor pudiera continuar.
Ahora venía la pregunta más importante de todas.
—¿Qué tan lejos has llegado con mi hijo?
Midorima por poco escupe todo el refresco que tenía en la boca, pero utilizando todo el auto control que poseía guardó la compostura y tragó antes de responder.
—Papá, por favor. No seas tan entrometido. Además sabes que ya no soy virgen.
—Guarda silencio, Kazunari —le ordenó y regresó la vista al más alto, en espera de una respuesta.
Midorima tragó saliva al sentir la intensa y asesina mirada que tenía sobre él. Sólo tenía una opción.
—Yo respeto a Kazunari, señor Takao habló seguro y despacio Tenga por seguro que él es lo más valioso para mí en estos momentos. Porque estoy enamorado de él contestó con un ligero rubor en las mejillas Por eso, y al igual que usted, yo también quiero atesorarlo...
Todos se conmovieron al escucharlo y no pudieron evitar sonreír. Aunque Henry era el único que todavía se mostraba serio. Pero la respuesta que acababa de obtener obviamente lo había calmado un montón. Quizá si podría llegar a aceptarlo como yerno, pero todavía seguiría a prueba. Hasta que pudiera confiar por completo en él, recién entonces le entregaría a su querido hijo.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Rato después, cuando terminaron de almorzar y de recoger la mesa. Takao escapó con Kise a la habitación del primero. Dejando a Midorima solo con los demás.
La traición.
«¿Por qué me abandonaste de este modo, Kazunari?».
En el cuarto del pelinegro, los chicos se quitaron los zapatos y se sentaron en la cama cómodamente. Aunque Kise sentía cierta pena por haber dejado a su compañero solo.
—¿Estará bien, Midorimacchi?
—Vamos, mi papá no es tan malo. Solo muy sobreprotector, pero mamá está allí así que, no pasa nada. Se lo encargué antes de venir. Además, me dijiste que estabas preocupado por lo del senpai, ¿no?
—Sí.
—Y no creo que quieras hablar sobre ello frente a los demás. Así que ahora que estamos solos, te escucho, Ki-chan.
Kise desvió la mirada y le contó todo lo sucedido durante la semana. Lo de Hiroki y lo de Kasamatsu. Dejando ver claramente que lo que más le afligida en ese momento era el asunto con el senpai. Y no la declaración del menor. Aunque eso también lo hacía sentir mal. Suspiró al terminar de explicar todo.
—Vamos por partes. ¿Ya pensaste en lo que te dijo ese chico, no? ¿Qué le dirás al final?
—Lo rechazaré. Aunque agradezco sus sentimientos y las buenas intenciones que tuvo conmigo, no quiero seguir cometiendo el mismo error de siempre.
—¿De sentir que utilizas a las personas?
—Uh. Todas mis ex me odian por eso.
—Bah, también fue culpa de ellas. Que no se hagan las inocentes. Bien que todas esas chicas estuvieron de tercas detrás de ti y hasta aceptaron salir contigo a pesar de saber que no sentías lo mismo. Y recuerda que las relaciones son de a dos. Así que ellas también tuvieron culpa. Porque sabían muy bien a lo que se estaban arriesgando.
—Lo sé, pero de todos modos. No quiero seguir en ese círculo vicioso.
—Entonces piensas que si tratas de salir con un chico será lo mismo, ¿verdad?
—No hay ninguna diferencia. Sea hombre o mujer, para mí siempre ha sido lo mismo.
—Pero eso es por Aomine, ¿no?
Kise asintió con la cabeza y esta vez fue Takao quien suspiró.
—Cariño, ya te dije que te olvides de él. No vale la pena. Eres muy bello, en todo sentido, como para que le andes rogando.
—Ya lo sé. Gracias... Pero yo ya no estoy detrás de Aominecchi después de todo.
—¿De verdad o solo...?
—De verdad —afirmó triste —. Lo he estado evitando todos estos días. No pienso volver a hablar con él hasta que lo vea arrepentido y se disculpe. Aunque supongo que estoy pidiendo mucho.
—Es lo mejor, Ki-chan. Si ni siquiera puede tomarte en serio, entonces no merece nada de ti.
—Sí, sí. Pero eso no es lo que me está preocupando justo ahora.
Takao se sorprendió de que existiera algo o alguien que le importara más que Aomine. Quizá era verdad que al fin estaba dejando de pensar en ese chico.
—¿Entonces?
—Senpai no me ha hablado desde el jueves, siento que está evitándome. Ni siquiera me ha regañado por mis calificaciones. Se supone que siempre antes de los exámenes, él me invita a estudiar a su casa. Pero esta vez no lo ha hecho y no sé por qué. ¿Crees que esté enojado conmigo? ¿Y si es así por qué? ¿Qué fue lo que hice exactamente?
—Según lo que me dijiste, dejó de hablarte después de lo que pasó ese día, ¿verdad?
—Así es.
«¿Y aún así no eres capaz de darte cuenta?»
—¿Por qué crees que él se enojó contigo ese día? Tú que eres tan cercano a senpai, deberías de saberlo.
—¿Por qué...? Repitió pensativo. ¿Cuál pudo haber sido la verdadera razón?
«Vamos, Ki-chan. No puedes ser tan lento»
—La verdad es que no lo sé. A pesar de ser muy cercanos. Hay momentos en los que realmente no entiendo en qué está pensando. Es como si me estuviera ocultando cosas. A pesar de que se supone que soy uno de sus mejores amigos...
—Quizá sea justamente por eso que Kasamatsu no puede decírtelo.
Kise lo miró confundido. ¿Qué era lo que su amigo trataba de decir? No lo entendía del todo. Del mismo modo en el que no entendía a senpai.
Takao suspiró y lo pensó por un par de segundos. Sólo había una forma de solucionar este problema.
«No me dejas opción, amigo».
—Si no puedes comprenderlo de otro modo, tendré que explicártelo yo mismo, Ki-chan.
—¿El qué...?
Pero antes de que pudiera recibir una respuesta, su mejor amigo lo empujó suavemente hacia la cama. Para luego colocarse sobre él y acomodarse entre las piernas del rubio. ¿Qué era lo que estaba tratando de hacer?
—¿Takaocchi...?
El pelinegro lo ignoró y apoyó los brazos en las palmas sobre cama. Silencio. Kise se sonrojó ligeramente. Por lo que Takao sonrió victorioso.
—Esto fue lo que hizo Kasamatsu-senpai, ¿verdad?
Kise asintió con la cabeza aunque continuó sin entender. Tan lento.
—Pues, esto es un "kabedon", mi querido amigo. Así que, ¿por qué crees que él te haría algo así? ¿Por qué se acercaría de este modo a ti?
Silencio de nuevo. ¿Por qué? ¿Por qué senpai...?
«Oh, Ki-chan, por favor».
—Senpai...
—¿Qué significa esto?
Los chicos giraron a ver y se encontraron con un Midorima que los observaba inquisidoramente. Quien tenía un tic nervioso en el ojo derecho y no podía creer lo que estaba viendo. Incluso los lentes del muchacho de cabellos verdes parecían estar por romperse.
—Midorimacchi.
—Shin-chan no es lo que estás pensando negó el pelinegro mientras se levantaba O lo que creo que estás pensando.
—¿Ah, no? ¿Entonces, qué era lo que ustedes dos estaban haciendo justo ahora?
—Digamos que estaba tratando de enseñarle algo a Ki-chan. Pero es todo. No estábamos coqueteando ni nada. O quizá sí, pero solo como amigos.
Midorima arqueó una ceja.
—Tu explicación no me está convenciendo para nada, Takao.
—¿Qué pasó con Kazunari?
Midorima se arregló los lentes súper ofendido.
—Cuando te lo vuelvas a ganar.
—Eh, pero que injusto. A pesar de que yo no hice nada con Ki-chan. Ni si quiera lo besé. Es decir desde que comenzamos a salir no he besado a nadie más. Ni siquiera a él. ¿Cierto, Ki-chan?
Kise se ruborizó por la indiscreción de su mejor amigo.
—Solo nos besamos un par de veces y fue mucho antes de que ustedes dos comenzarán a salir. Lo juro trató de explicarse avergonzado Nosotros solo jugábamos un poco como la mayoría de amigos, pero eso es todo.
—¿Ves?
Midorima se indignó más de lo que ya estaba y se dirigió a la puerta sin decir nada. Por lo que Takao tuvo que ir a detenerlo.
—Shin-chan, no te vayas así.
—Yo respeto completamente las relaciones amorosas de mis amigos. Tanto la de Midorimacchi como la de Kurokocchi —afirmó el rubio en un intento de disculpa.
—Yo ya no sé qué pensar de ustedes dos.
—Cuántas veces más quieres que te repita acerca de lo mucho que te amo y que nunca te he sido infiel. ¿En verdad no confías en mí? ¿O es que acaso vas a seguir reclamándome por todo lo hice en el pasado?
Takao sabía muy bien como cambiar la situación a su favor. Midorima suspiró y negó con la cabeza para luego besarlo. Kise sonrió al ver como sus amigos se amistaban. A partir de ahora era mejor tener más cuidado con esos temas y los coqueteos amistosos.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Mientras tanto en la mansión de los Midorima. Los dueños de casa recibieron una visita inesperada. ¿Qué hacían los señores Kise en este lugar si ellos ni siquiera eran amigos? ¿Acaso pasó algo entre los hijos de ambas familias? Ya tenían suficiente con que el heredero de la casa se haya metido con un don nadie, como para que también hubiese coqueteado con el hijo de actores faranduleros.
Pero fuese lo que fuese, era mejor saberlo de una vez. Por lo que en cuanto se sentaron todos, el señor Midorima tomó la palabra.
—Cuéntennos a que se debe su inesperada visita, por favor.
—Lamento la intromisión de habernos presentado aquí sin avisar se disculpó la señora Pero si lo hicimos es porque necesitamos platicar con ustedes de un tema muy importante.
—¿De qué se trata? —insistió.
—Bien. Seremos francos con esto. Mi esposa y yo estamos muy preocupados por la situación actual del joven Shintarou.
Los señores Midorima se extrañaron al escucharlo. ¿De qué estaban hablando? ¿Acaso ellos...?
—¿Cuál es el problema con nuestro hijo? —preguntó la mujer sin entender.
—El problema es que su hijo está pasando por un mal momento justo ahora. Y eso se debe a que ustedes dejaron de pagar la colegiatura y hasta la línea de teléfono que él tenía.
—¿Sabe que el chip que está usando en estos momentos se lo dimos nosotros? cuestionó el rubio.
Los dueños de casa se enojaron mucho al escucharlos. ¿Quiénes se creían estas personas cómo para venir a su propio hogar a criticarlos?
—El modo en el que nosotros corregimos a nuestro hijo no es asunto suyo. Así que si no tiene ninguna otra insensatez por decir. Será mejor que se retiren de una vez. Ya nos hicieron perder bastante tiempo —sentenció el hombre de lentes.
—¿Corregir? ¿Quién trata de educar a su propio hijo quitándole los estudios? ¿Se da cuenta de la falacia en la que está cayendo, señor Midorima? —cuestionó está vez la mujer.
—Le repito que eso es asunto nuestro. Y que ni ustedes ni nadie nos van a venir a decir de qué modo debemos de educar a nuestro hijo.
—Está atentando contra su derecho a la educación. Ustedes pueden incluso ser denunciados por esto. ¿Cómo es que no lo entienden?
—Señor Kise, mi esposo y yo sabemos lo que hacemos. Así que no insistan más con esta tontería, por favor. Shintarou sabe muy bien que tendrá que esforzarse mucho para poder ganar muestra confianza de nuevo.
—Pero él no hizo nada malo. Esto no tiene sentido.
—Lo único que no tiene sentido es esta absurda conversación.
—Shintarou es un buen chico. No se merece esto.
—Basta de esta plática sin sentido —insistió ofuscado —. Solo nos hacen perder el tiempo. Y a nosotros no nos sobra como a ustedes.
—Cancelamos una entrevista para poder venir hoy. Pero al parecer somos los únicos interesados en el bienestar de Shintarou, a diferencia de ustedes.
—Suficiente —se levantó muy molesto y su esposa lo siguió —. ¡Sergio, enséñales la salida! —y sin más comenzaron a caminar hacia el interior de la enorme mansión.
El mayordomo se acercó en el acto y los condujo hacia la puerta principal.
—Un hijo es lo más preciado que puede tener un padre. Por eso deberían de amarlo y protegerlo sin importar qué. En lugar de tratarlo mal por ser gay o estar saliendo con un chico de clase media —comentó la señora Kise al verlos alejarse —. Son ustedes los únicos que no merecen a ese niño —sentenció antes de irse junto a su esposo.
Aunque la reunión no sirvió para nada. Al menos lo intentaron. Por Shintarou y por Ryouta. Quienes merecían tanto ser felices como cualquier otra persona. Si tan solo los señores Midorima fuesen capaces de entenderlo. Pero seguro un día lo harían. O eso era lo que ellos esperaban.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Después de pensarlo durante todo el fin de semana. Kuroko decidió concentrarse en los exámenes antes de tratar de seguir con el tema relacionado a Kagami. Declararse o no, era un asunto tan serio y delicado que no quería tomarlo a la ligera. Necesitaba más tiempo para pensar sobre ello. Y tampoco quería descuidar sus notas solo por eso. Que si bien era un tema importante para él, el esfuerzo que ponía su madre para poder pagar la mensualidad de Teiko también lo era.
Así que a pesar de la insistencia de sus amigos (Kise y Takao), Kuroko dejó pasar la semana de exámenes sin decir nada. Además, todo había vuelto a estar bien entre ellos y pasar todas las tardes en casa de Kagami estudiando, lo reconfortaba bastante. Solo quería estar a su lado para siempre.
Paralelamente, los estudiantes de Teiko parecían darle cada vez menos importancia al tema de Kagami y Kuroko. Los exámenes siempre servían para calmar al alumnado. Ya que la nota mínima para aprobar era trece (sobre veinte) y nadie quería quedarse atrás. Esa escuela era una gran competencia para ver quien lograba resaltar más.
Si no fuera por los chismes constantes de Hillary incluso podrían ya haberlo olvidado todo, pero esa mujer era bastante terca cuando quería meterse con alguien. Así que lo mejor era ignorarla. Tarde o temprano se cansaría.
Sin embargo, Kiyoshi no podía evitar preocuparse por el tema. Era bastante protector.
—Estoy considerando llamar a esa chica a nuestro despacho de nuevo. Pero esta vez tendré que ser más duro para hacerla entender que no pienso permitir que ataque a nadie más.
Riko suspiró. En realidad si entendía lo que su amigo de la infancia trataba de decir. Por lo que decidió apoyarlo.
—No creo que sea necesario, Teppei. Ella ya lo sabe. Yo se lo dejé bastante claro ese día y ayer también. No eres el único al pendiente de esto.
—¿En serio?
—Sí —asintió con la cabeza —. La amenacé de una forma educada —sonrió con malicia.
Kiyoshi sintió un pequeño escalofrío al imaginarse la escena. Riko era bastante aterradora cuando quería serlo. Y quizá lo mejor fue que su amiga se encargara del tema. Para no dar pie a malos entendidos.
—Eso me deja más tranquilo —relajó los hombros —. Muchas gracias —sonrió
—Vamos, no tienes por qué pensar que debes de cargar con todo tú solo. Ya te lo hemos dicho antes, ¿no? Hyuuga y yo siempre te ayudaremos en todo lo que podamos. Porque aunque no sea parte del consejo estudiantil sigo siendo tu amiga, ¿verdad?
—Así es. Eres una amiga muy valiosa para mí.
—Lo sé. Y tú también lo eres para mí. Es por eso que deberías de confiar más en mí. El que sea mujer no significa que sea menos fuerte que ustedes, ¿sabes?
—Jamás he pensando eso de ti. Nunca te he subestimado en lo más mínimo, Riko.
—Más te vale. Porque ya postulé para el tribunal escolar —afirmó seria.
Kiyoshi se sorprendió y la abrazó efusivamente.
—¡Riko-chan, eres la mejor! — exclamó con una gran sonrisa.
—Hey —se quejó avergonzada —. Pueden pensar mal si nos ven.
—No te preocupes por eso. Hyuuga sabe con certeza que nunca en mi vida y bajo ninguna circunstancia lo traicionaría. Además, lo importante aquí es que nos serás de gran ayuda. Contigo estamos completos.
La castaña sonrió ligeramente y acabó correspondiendo al abrazo.
—Me alegra escuchar eso.
«Al fin pude ser de ayuda para ti, Teppei».
La razón de por qué Riko había encarado a Hillary con tanta velocidad fue justamente por eso. Para tratar de evitarle más problemas al consejo estudiantil. Para que Kiyoshi no tuviera que hacerlo y después Hillary hablara mal de él usando su condición de mujer para ello.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Una vez terminado los exámenes solo quedaba esperar por las calificaciones. Algunos rezaban y otros se veían bastante confiados de su desempeño como en el caso de la delegada del cuarto C. Quien aprovechó las horas libres para poder realizar una reunión con todos los del salón.
La castaña se paró al frente del pizarrón y comenzó a hablar. Todos prestaron atención. De otro modo serían golpeados salvajemente y no querían eso.
—Cómo deben de saber tenemos estos días libres por varios motivos. El primero es para preparar el festival gastronómico de la otra semana. También para ensañar para el desfile cívico. Y para que los que vayan a los concursos interescolares puedan prepararse. Así como los retrasados que tengan algún curso jalado en el primer semestre presenten trabajos de compensación y rueguen a los profesores por los puntos que les faltan antes de salir de vacaciones —hizo una pausa y continuó con un tono amenazante —. Que más les vale a ninguno de ustedes ser uno de ellos o van a ver como les va.
Todos tragaron saliva y rogaron para sus adentros estar aprobados. De lo contrario iba a dolerles mucho.
—Me sorprende el modo en el que la delegada puede manejar tan bien a todo el salón.
—Es porque es Riko Aida. La hija del profesor de educación física.
—¡¿Qué?!
Todos giraron a mirar a Kagami, incluyendo a la castaña.
—Si tienes algo que decir, Taiga Kagami. Ven aquí y dilo en voz alta.
Mierda. Kagami se paró en su sitio y trató de excusarse.
—Yo solo me sorprendí porque no sabía que realizaban todas estas actividades antes de las vacaciones de medio año. Ya que no estoy familiarizado con la curricula de aquí.
Riko lo miró con desconfianza como si no le creyera y se cruzó de brazos.
—La próxima vez que tengas un comentario o alguna pregunta, házmela a mí y no a Kuroko.
—Sí, señora. Sorry.
—Ahora siéntate y guarden silencio los dos —les ordenó
Kagami se sentó y Kuroko se burló de él mientras Riko continuaba.
—Tsk.
—Como decía. Tenemos varios temas por resolver en estos días. Por lo que necesito a todos comprometidos con las labores a realizar. ¿Entendido?
—¡Sí!
—Los únicos exonerados de los preparativos son los que formen parte de la actuación de la otra semana y los que participen en los concursos interescolares. Que por cierto este año no serán dos sino tres miembros de este salón quienes representen a Teiko.
Todos se sorprendieron al escucharla. Estaban acostumbrados a que Ryouta Kise y Riko Aida representarán a Teiko en concursos así como en las actuaciones de la escuela. Pero solo ellos dos eran los que siempre participaban en las competencias. Nadie más de ese salón. Después de todo, eran el salón olvidado de cuarto. La última sección a la que nadie tomaría en cuenta si no fuera por el sol de Teiko. Pero ahora existía alguien más. Alguien más aparte de Kise y la delegada que sacaría cara por ellos. ¿Quién sería esa persona?
—¿Quiénes? —no pudieron evitar preguntar aunque algunos ya lo sospechaban.
—Ellos son Ryouta Kise en la categoría de canto, Taiga Kagami en atletismo, para la carrera de metros planos, y él y yo en atletismo también pero para la carrera de relevos. El tercero miembro del grupo de atletismo será Teppei Kiyoshi del sexto A.
—Eso quiere decir que Daiki Aomine no participará en los concursos este año. Kagami tomó su lugar en todo.
¿Qué? ¿Habían destronado a Daiki Aomine? A un miembro de la generación milagrosa... Esto nunca había pasado antes. Hasta Kagami estaba sorprendido.
—¿Yo?
—Sí. El profesor a cargo del club y el presidente del mismo, te eligieron a ti. Tienes una semana para prepararte. El concurso será en el colegio Fanny del centro de la ciudad. Representarás a Teiko frente a toda la ciudad. Así que más te vale no dejarnos mal.
—Saber eso no me va a ayudar mucho que digamos. Pero daré lo mejor de mí.
—¡Kagami, Kagami, Kagami! —lo animaron sus compañeros.
—Thanks —sonrió hacia ellos.
—Esto pondrá furioso a Aominecchi, pero es lo que él mismo se buscó después de todo. Se lo merece.
—Tu entrenamiento especial estará a cargo del profesor Aida y de Kiyoshi, así que asegúrate de hacerles caso en todo.
—Yes.
—Regresando al tema de los demás eventos que tenemos para la otra semana. Necesito que elijan la temática de nuestro stand, así como el papel que tendrá cada uno en ella —tomó una tiza y se preparó para escribir en la pizarra —. Los escucho.
—¡Una cafetería!
—¡Comida de mar!
—¡Postres!
—¡Chicos guapos en traje!
—¡Disfraces!
—¡Chicas en ropa de baño!
—Al gracioso que dijo eso voy a golpearlo cuando terminemos con esto.
—¡La delegada en traje de sirvienta!
—¡¿Qué?!
Todos rieron. Aunque se notaba que a Riko no le hizo nada de gracia. Quien con las justas se controlaba para golpearlos.
—¿Alguien quiere hacer otra sugerencia?
—¡Comida de la sierra!
—¡Refrescos y jugos!
—¡Helado!
—¡Que Kise y Kagami se quiten la ropa!
Todos volvieron a reír ante un Kagami muy sonrojado y sin entender porque siempre le pedían quitarse la ropa. Kise solo se reía por las ocurrencias de sus compañeros mientras Kuroko buscaba con la mirada a quienes asesinar.
—Al próximo que diga otra tontería lo boto del salón y se queda sin los puntos extras por participar en las actividades.
Silencio. Nadie se atrevió a decir nada después de eso. Por lo que Riko retomó la palabra.
—Si esas son todas las opciones. Vamos a ordenarlas y a elegir una —miró todo lo que escribió en la pared —. Descartemos lo difícil, ya que ninguno sabe cocinar más que agua hervida.
—Eh, yo si sé cocinar —comentó Kagami.
—Pero no sabes nuestros platos típicos, Kagami-kun.
—Bueno, eso es verdad.
—Y no vamos a arriesgarnos, así que no. Descartados comida de mar y de la sierra —los borró de la pizarra —. Tenemos, postres, jugos y helados. Si lo pensamos bien, es obvio que el cuarto B tendrá un stand de postres porque tienen a Murasakibara. Así que postres típicos no —lo borró también —. Pero eso nos deja sin opciones —se llevó una mano a la quijada pensativa —. Necesitamos algo diferente. Sabemos que el cuarto B tendrá postres y el cuarto A será un stand de comida gourmet porque tienen a Akashi.
—¿Akashi-kun sabe cocinar? —preguntó sin querer Furihata.
Riko lo miró sin entender, pero contestó.
—No sé qué tanto sepa cocinar. Pero tiene a los mejores chef del país siempre a su disposición. Y aunque parezca exagerado. ¿Quién en su sano juicio traería comida tan cara a un festival escolar? Pero bueno, los niños ricos como él nunca saben en qué gastar su dinero.
—Creo que podríamos probar con helados —comentó Kise —. Mi familia tiene amigos en ese rubro y no sería muy difícil conseguirlos.
—¿Qué tan típicos serían?
—Helados artesanales de quinua, aguaymanto y cacao, por ejemplo.
—Eso es muy típico —afirmaron los demás.
—Me agrada. ¿Pero cuánto necesitaríamos de presupuesto?
—Pediré el presupuesto hoy mismo y les digo mañana.
—Está bien. Solo recuerda que tenemos un límite.
—No se preocupen. Conseguiré lo mínimo para ustedes~
—¡Qué haríamos sin ti, bebé!
—Yo también los amo~
—No se distraigan. Si nos quedamos por ahora con la opción de helados artesanales. Decoraríamos el stand con esa temática. Digamos como una cafetería, y...
—¡Mozos!
—¡Maids!
—Lo único que a ustedes les interesa es eso.
—¡Kise, Kise, Kise!
—¡Kagami, Kagami, Kagami!
—¡Liz, Liz, Liz!
—¡Riko, Riko, Riko!
—¡¿Ah?! Están muy equivocados si piensan...
—Vamos, Riko-chan, debes de ser justa y escuchar lo que dicen nuestros compañeros.
—¡No me pondré un traje de sirvienta!
—Que aburrida.
—¡¿Qué dijeron?! Como sea, serían de cuatro a seis mozos. Mitad chicos y el resto chicas —volvió a escribir en el pizarrón —. Supongo que Kise y Kagami quedan, al igual que Liz. Pero faltarían más.
—Te estás olvidando de ti misma, Riko-chan.
—Muy bien, entonces Furihata y yo también estaremos a cargo de la atención.
—¿Eh?
—Tú empezaste. Ahora no te quejes. Pero siguen faltando chicas, solo somos dos y tres chicos. Aunque por el momento creo que está bien.
—¡Yey!
Continuaron con la reunión mientras Kagami seguía sorprendido por participar tan pronto en un concurso representando a Teiko. Casi parecía un sueño.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Durante el primer receso se quedó platicando con Kuroko y Kise sobre todo ello. Y hasta buscó información acerca de la generación de los milagros.
—¿Por qué nunca me dijeron que el encargado del club de atletismo era el papá de la delegada, ah?
—¿Y por qué pensabas que llevaban el mismo apellido? —cuestionó el más pequeño en forma de burla.
Kagami lo pensó y Kise rió por lo bajo. El pelirrojo era lento incluso con este tipo de temas. Pobre Kuroko. La tenía bastante difícil con él.
—Cómo sea —hizo una pausa y agregó serio —. Lo que más me sorprendió en realidad fue todo lo que encontré acerca de los supuestos milagros en internet. Y yo que creía que ya eran bastante populares en Teiko, pero en realidad son conocidos en ¿toda la ciudad?
—Todo el país sabe quiénes son los miembros de la generación milagrosa —aclaró el rubio orgulloso de él mismo.
—Wow.
—¿Y sabes por qué, verdad?
—Según leí. Akashi es el heredero de la familia más rica del país y siempre ha estado en el primer puesto del colegio en el que ha estado. Curiosamente a esto, Midorima, quien también viene de una de las familias más ricas, siempre fue el segundo lugar. Sólo porque Akashi estaba primero. Como si siempre hubiese estado detrás de él.
—Incluso los padres de ellos ya tenían ese tipo de relación de respeto y competividad en el pasado. Y en el mismo orden. El papá de Akashi-kun en primer lugar y el papá de Midorima-kun en segundo lugar. Es por eso que una vez quisieron comprometerlos.
—¿Qué?
—Así es. Pero la mamá de Akashicchi se opuso. Ella dijo que su hijo era el único que debía de elegir con quien quería casarse en el futuro. Irónicamente en ese entonces Akashicchi sí parecía gustar de Midorimacchi y viceversa. Pero lamentablemente no fueron capaces de decir nada al respecto. El resto de la historia ya la conoces.
—Sí. Es una pena en verdad.
—Por eso las confesiones deben de ser hechas a tiempo comentó resaltando las palabras hacia Kuroko, quien frunció el ceño.
«Como si no lo hubiera intentado».
—También leí que Midorima ha ganado varias veces los concursos de música. No de la escuela de Teiko si no de toda la ciudad. Y también los concursos de matemáticas. No solo eso, Akashi llegó incluso más lejos —comentó sorprendido—. ¿Ganó los panamericanos del año pasado?
—Lo hizo. Y sabes algo. Los únicos que iban a los concursos de matemáticas eran o Midorimacchi o Akashicchi. Sin embargo, Akashicchi decidió enfocarse en el ajedrez mientras que Midorimacchi se concentró más en la música. Por el simple hecho de que ellos no querían competir fuera de Teiko. O quizá también para distanciarse como lo hicieron, cada uno siguiendo su propio camino.
—¡Pero ganar los panamericanos es algo grande! No sólo este país. Toda Latinoamérica debe de conocerlo.
—Y no sólo a ellos. Murasakibaracchi, Aominecchi y yo también.
—¿Es verdad que la familia de Murasakibara es dueña de la mejor cafetería del país? ¿Y si es así por qué nunca me han invitado?
Kise y Kuroko rieron por lo bajo.
—¿Y tú por qué crees que esos chicos son llamados "la generación milagrosa". Es porque todos ellos destacan en un nivel bastante alto. Al punto de ser considerados "prodigios". Y porque todos son de la misma edad.
—Akashicchi como el campeón de los panamericanos en la categoría de ajedrez, Midorimacchi como ganador de concursos de música clásica y matemáticas, Murasakibaracchi por ser reconocido por el mejor repostero del país como su sucesor en el futuro, Aominecchi como el campeón de atletismo de la ciudad, y yo por haber ganado un programa de canto de la televisión en segundo año. Todos comenzamos a descartar desde bastante jóvenes y actualmente somos reconocidos por todo el país. Nos llaman el orgullo de Teiko~ —explicó con una sonrisa.
Kagami no terminaba de salir de la gran sorpresa que acababa de darse. ¿Todo este tiempo estuvo con gente tan asombrosa y popular? No es que eso lo hiciera sentir menos, pero...
—¿Entonces por qué me eligieron a mí para representar a Teiko en lugar de Aomine?
Era algo que no acababa de entender.
Silencio. Kise y Kuroko entristecieron al saber la razón.
—Aominecchi dejó de ganar concursos desde el año pasado. Su fama bajó desde entonces. Todos han estado cuestionándose qué fue lo que pasó. Ya que fue el único de la generación milagrosa que perdió de ese modo. Y desde el año pasado también él dejó de ir a los entrenamientos. Posiblemente Aominecchi pensaba que aún así Teiko seguiría confiando en él, pero después de todo la escuela te eligió a ti esta vez. Porque para ellos era mejor apostar por alguien incierto, pero prometedor, que volver a fallar con Aominecchi. Porque Teiko no acepta errores ni derrotas. Los dueños harán todo lo que sea necesario para proteger la reputación del colegio.
Así que por eso Aomine estaba fuera. ¿Pero qué fue exactamente lo que le pudo haber pasado el año pasado como para que se haya descuidado de esa forma? No parecía el tipo de persona que se dejara afectar por una ruptura amorosa. ¿Entonces cuál pudo haber sido el motivo?
Al notar lo pensativo que se encontraba su compañero, Kuroko decidió intervenir.
—Si Teiko te eligió a ti es porque eres muy bueno en ello —comentó seguro —. Lo suficiente como para estar a la altura de la generación milagrosa. Porque ellos solo envían a los mejores a los concursos. Puedes estar seguro de eso, Kagami-kun.
—Lo sé. Gracias —sonrió tranquilo.
Sentía como si fuera capaz de todo mientras Kuroko lo animara. Incluso estar al mismo nivel que la generación de los milagros.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
A la hora de salida todos comenzaron a caminar por los pasillos hacia la salida. Incluyendo al peculiar grupo de amigos que acababa de formarse. Aunque algunos de ellos se encontraban un poco cansados por haber limpiado el jardín. Takao parecía tener bastante energía.
—No sabes cómo odio que ese enano revoltoso sea el delegado de nuestro salón —se quejó el pelinegro.
—Solo olvídate de que existe y ya, por favor —le pidió su novio con un tono cansado.
—Pero algún día me vengaré.
—Para que me gasto.
Kise sonrió para disimular mientras Kagami parecía pelearse con el teléfono móvil que traía en las manos.
—¿Qué sucede? —le preguntó Kuroko.
—De la nada comenzó a fallar.
—Eso pasa por comprarlo en promoción lo molestó.
—... Esto fue un regalo. Yo no lo compré.
—Ok, perdón —se disculpó al darse cuenta de lo grosero que fue —. ¿Qué harás entonces?
—Supongo que llevarlo al servicio técnico
—Oh.
Kuroko lo pensó. ¿Un regalo de quién? Cómo para que haya puesto esa expresión al decirlo. ¿Quizá Alex o Tatsuya?
—¿Quién te lo regaló?
Silencio. Parecía como si Kagami no quisiera contestar, pero lo hizo solo porque Kuroko fue quien preguntó.
—Mi mamá.
Silencio de nuevo. La respuesta lo tomó por sorpresa. Pero no podía dejar pasar esta oportunidad para saber más sobre esa persona. Por lo que se armó de valor para decir lo siguiente.
—Kagami-kun, tú... ¿Por qué nunca hablas acerca de ella?
El pelirrojo se quedó quieto por unos segundos, por lo que todos se detuvieron a mirarlo sin entender. En especial Kuroko. Quien no le quitaba la mirada de encima. Tenía que dar una respuesta. Kagami lo sabía y al mismo tiempo no quería hablar.
—Eso es porque...
—¡Riko, Riko, Riko!
Los gritos de una chica lo interrumpieron y todos pasaron a mirarla a ella. ¿Qué podía haber pasado como para que la muchacha estuviera gritando de ese modo? Incluso la delegada del cuarto C se lo preguntaba.
—¿Por qué gritas y corres de ese modo, Liz?
—¡Aomine está discutiendo con tu padre a gritos! ¡Es todo un escándalo en el club de atletismo!
—¿Qué?
¿Acaso Daiki Aomine estaba dando patadas de ahogado? Sin más la castaña corrió junto con Liz y Furihata hacia el salón del club. Kise y los demás se miraron entre ellos y decidieron seguirlos. Excepto Midorima quien sólo fue arrastrado por su novio como siempre.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
—¡¿Acaso no escuchaste lo que dije?!
—¡Te escuché todo, viejo decrépito! ¡Pero me sigo oponiendo a ello!
—¡Si querías oponerte a ello como dices lo hubieses hecho desde el año pasado, pero no lo hiciste! ¡Te sobró el tiempo, pero te dio igual!
—¡Yo soy el único que puede representar a Teiko en ese estúpido concurso de mierda! ¡Taiga Kagami no me llega ni a los talones!
—¡Pues lo hizo mejor que tú todo este semestre!
—¡Ese idiota...!
Riko y Momoi llegaron en ese momento.
—¡Daiki Aomine, ¿sabes que están prohibidos los escándalos y las lisuras dentro de Teiko, verdad?!
—¡Dai-chan, para de una vez, por favor!
—¡Esto no te llevará a ningún lugar, Aomine! Ni yo ni Teiko vamos a cambiar de opinión solo porque tú no estés de acuerdo. ¿Entiendes eso, verdad? ¿O acaso tu cerebro no te da para tanto?
—¡Viejo estúpido!
Pero todo se detuvo cuando la mirada del moreno se chocó de lleno con la mirada de Kagami. Ambos se veían bastante enojados. Como si quisieran matarse el uno al otro. El duelo de miradas asesinas sólo terminó cuando Aomine tomó del polo al pelirrojo, alarmando a todos los presentes.
—¡Aomine!
—¡Dai-chan!
Pero Kagami no se inmutó. Sino que contestó tomándolo de la camisa también.
—¡Bastardo, suéltame!
—¡Te crees mucho, eh! ¡Taiga Kagami!
—¡Más que tú al menos, Daiki Aomine!
Los espectadores se asustaron al verlos forcejear y se esperaron lo peor. Pero no todos se quedaron de manos cruzadas. Porque era obvio que ellos no iban a permitirlo. Kise y Kuroko fueron los únicos que se acercaron para tratar de separarlos. Cada uno se puso junto a la persona que más le preocupaba.
—¡Suelta a Kagami-kun!
—¡Aominecchi, estás empeorándolo todo!
Además el rubio era el único con una fuerza similar a la de esos dos gigantes. Por lo que pudo jalar a Aomine hacia un costado. Mientras que Kuroko se llevó a Kagami hacia el otro lado y hasta se colocó adelante del pelirrojo de forma amenazante y protectora.
—¡Maldita sea, suéltame, Kise!
—¡¿Para que hagas otra estupidez y te expulsen?! ¡¿Eso es lo que quieres, Aominecchi idiota?!
—¡No te entrometas en los asuntos de otros, tsk! ¡Esto no tiene nada que ver contigo!
¿Con que era así? Incluso si seguía tratando de ayudarlo. A pesar de romper sus promesas personales una y otra vez solo por el moreno. Para él... ¿No significaba nada, verdad?
—¡Así que el gran Taiga Kagami sólo sabe esconderse detrás del pequeño Tetsu, eh!
Kuroko lo miró incluso más enojado al sentirse menospreciado de ese modo. Pero lo cierto era que Kuroko, Momoi, y de cierto modo Kise, eran las únicas personas de Teiko a las que Aomine no podía golpear. Todos lo sabían, incluyendo al propio, Tetsuya.
—¡Dai-chan, basta, por favor! —se acercó esta vez Momoi. Ya que no podía sólo quedarse viendo como sus queridos amigos peleaban de esa forma. Era demasiado triste.
Kagami se situó al lado de Kuroko y colocó la mano derecha sobre el hombro izquierdo del más pequeño para reconocerlo como su igual. Y agregó con mirada desafiante hacia el moreno.
—¿Qué es lo que quieres? —lo encaró —. ¡Dilo de una maldita vez!
—¡Tsk! En verdad te crees la gran cosa solo porque vienes de Estados Unidos y eres pelirrojo. Pero estoy seguro de que no eres ni la mitad de lo que todos ellos piensan de ti. Solo basura.
—¿Lo dice quien dejó de lado un futuro prometedor solo por capricho?
—¡¿Tú qué sabes?!
—¡Si fueras tan bueno como dices podrías haberlo demostrado en todo este tiempo!
—¡Lo demostraré ahora! ¡Maldita sea! ¡Intenta ganarme si puedes, grandísimo idiota!
—¡Intenta ganarme, tú, imbécil!
Se fulminaron con la mirada por última vez y se dirigieron al patio. Los demás los siguieron.
—Kagami-kun, no tienes por qué seguirle el juego a ese cabeza de chorlito. Todos sabemos que tú eres mejor que él.
—Gracias, Kuroko. Pero Aomine fue quien me buscó, ahora que se aguante.
—¡Daiki!
—¡Aominecchi!
Pero el moreno estaba muy ofuscado como para escuchar a alguien en ese momento. Simplemente no razonaba, estaba fuera de sí. Cegado por los celos y la envidia que no lo dejaban ver lo mal que estaba actuando. Y por sobre todo, lo pésimo que estaba quedando frente a toda la escuela solo por eso.
¿Qué tan caro le saldría este arrebato?
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
En cuanto llegaron al patio, Aomine y Kagami comenzaron a calentar mientras los demás se quedaron en las gradas (o cerca de ellas) mirándolo todo, incluyendo al profesor a cargo.
—Concuerdo con lo que dijo tu amigo, Kagami. Esto ni siquiera es necesario. No tienes porque demostrarle nada a este cabeza hueca. Ya nos demostraste lo suficiente a todos nosotros.
—Gracias, y perdón. Sé que tienen razón, pero esto es personal.
—Entiendes que podrías meterte en muchos problemas solo por ese idiota.
—Solo por esta vez. Permítamelo, por favor.
El señor Aida suspiró resignado. Estos dos eran igual de tercos y orgullosos. Por lo que solo los dejó ser. Ya después hablaría con ellos. Pero para cuando los chicos se pusieron en posición antes de empezar, habían llegado suficientes personas como para llenar más de cinco salones. Genial, la mitad de la escuela se encontraba viéndolo todo. Hasta el propio Akashi y Murasakibara estaban allí. Esto sería comidilla del alumnado al menos lo que restaba de la semana.
—Te mataré si no ganas, Taiga Kagami —murmuró el profesor desde su sitio.
—No me decepciones más, Daiki.
Como líder de la generación milagrosa, Akashi siempre estaba al tanto de todo lo que ellos hacían. Aunque ahora mismo ya no tenía fe en Aomine. Pero aun así debía de verlo con sus propios ojos. El final de un milagro.
—Que aburrido~ —comentó el más alto sin interés en la carrera.
—Compórtate, Atsushi.
Murasakibara dejó caer los hombros y sin darle importancia a lo que sucedía, siguió comiendo papitas fritas.
Y aunque Riko y Momoi trataron de espantar a los espectadores. Ninguno se movió. Sino que hasta comenzaron a apostar sobre quien ganaría. La mayoría votaba por el chico de Estados Unidos.
—Acabemos con esto de una vez. ¡Uno, dos... Empiecen! —dio el grito de inicio, el maestro.
Ambos salieron al escucharlo y comenzaron la carrera con bastante velocidad sorprendiendo a todos. Estaban yendo en serio desde el principio, sin importarles el riesgo del cansancio. ¿Qué los motivaba tanto? ¿Solo el orgullo? ¿O qué era lo que intentaban demostrar? ¿Quién era mejor, quién mandaba en la escuela o...?
«Es hora de que alguien te enseñe lo que significa la derrota y aprendas de ella de verdad. Eso quizá te haga una mejor persona. Así Kuroko ya no tendría que llorar por ti nunca más» pensó el pelirrojo.
El sudor los inundó de pies a cabeza al igual que las respiraciones agitadas. Pero eso no los hizo bajar la velocidad para nada. Por lo que seguían parejos. Ninguno llevaba ventaja a pesar de estar a mitad de camino. ¿Acaso esto sería un empate? Todos dudaban, menos Kuroko. Él era el único que estaba seguro de que esa persona ganaría a como dé lugar.
—Kagami-kun ganará —sentenció sin quitar la mirada de la carrera.
El rubio lo miró en el silencio y luego regresó la vista a los otros.
—Yo también lo creo —secundó con una sonrisa agridulce.
—¡Kagami-kun, tú puedes!
—¡Vamos, Kagamicchi!
Los demás lo siguieron al escucharlos.
—¡Kagami, Kagami, Kagami!
¿Por qué? ¿Por qué incluso, Kise...? ¿Qué de especial tenía este tipo? ¿En qué eran tan diferentes? ¿Por qué todos elegían a ese idiota? ¡¿Por qué?!
La fase de aceleración terminó y al entrar en la fase de velocidad máxima, Aomine logró tomar la delantera. Los segundos parecían eternos en esta inútil carrera de velocidad. Pero incluso así Kuroko no dudó ni por un solo instante.
—¡Kagami-kun!
La voz de ese pequeño chico pareció despertarlo. Porque no solo quería ganar por él mismo sino también por Kuroko. Así que bajo ninguna circunstancia podía perder. Lo sabía. Sólo debía concentrarse. Cuando se trataba de resistencia él era el mejor. Sólo un poco más... Unos segundos más y todo terminaría. No podía dudar cuando su mejor amigo creía tanto en él.
Todos se sorprendieron cuando Kagami volvió a darle pelea a Aomine. Parecían dos animales salvajes en la cancha. Tratando de devorarse el uno al otro. La competencia estaba tan reñida que Riko tuvo que acercarse más a la meta y comenzar a grabar con el teléfono.
La última fase pareció mantenerse igual. Pero tanto Riko como el profesor Aida notaron que Kagami había logrado adelantarse por muy poco. Esa pequeña diferencia de resistencia a la velocidad sería lo que definiría el encuentro. Dejando al pelirrojo como el ganador.
Incluso Aomine fue capaz de darse cuenta al terminar la carrera. Había perdido frente a su peor enemigo. Y frente a toda la escuela. Esto era lo peor. Pateó el suelo al detenerse.
—¡Maldición! ¡Maldita sea!
Estaba furioso.
—Felicitaciones, Taiga Kagami —comentó Riko confirmando lo que ya sabían —. Ganaste la carrera.
—¡Sí! ¡Kagami, Kagami, Kagami!
Los alumnos parecían felices con el resultado. Muy a pesar del moreno. Quien no podía dejar de maldecir.
—Minechin perdió~
—Y ante un chico nuevo. Qué vergüenza.
Pero no eran los únicos que hablaban sobre lo ocurrido. Todos lo hacían. Por lo que Kuroko aprovechó ese momento para correr donde Kagami. Al llegar le extendió una toalla limpia y una botella de agua (que le había quedado de la limpieza del jardín).
—Felicitaciones por haber ganado, Kagami-kun.
—Muchas gracias, Kuroko —las recibió con una sonrisa.
Por lo que el más bajito contestó con otra sonrisa. Hasta parecían novios. Cuanta diferencia con su extraña relación con Aomine. El rubio suspiró. Sabía todas las respuestas mejor que nadie.
—Ki-chan —se preocupó Takao.
—No pasa nada —sonrió para disimular y comenzó a caminar.
Sus amigos se le quedaron viendo y se sorprendieron al ver como Kise pasaba por el lado de Aomine sin ni siquiera mirarlo. Simplemente hizo como si el moreno no existiera.
«Esta es mi respuesta» afirmó para sus adentros.
Aunque Takao y Midorima no eran los únicos sorprendidos. El propio Aomine no entendía lo que sucedía. ¿Por qué Kise...?
—¡Oye! —lo llamó.
El rubio se giró por unos segundos y mostró una expresión fría y triste al mismo tiempo. Aomine guardó silencio al verla. Era difícil de describir. Como si Kise... Se hubiese rendido. ¿Pero eso no podía pasar, verdad? O al menos eso quería creer el moreno. Sin embargo, el sutil movimiento de cabeza que hizo el rubio en ese momento parecía decirlo todo. El primer pensamiento de Aomine estaba en lo correcto. Kise acababa de decirle adiós a su modo. Sin mostrar una sola lágrima frente a él. Ya que no las merecía. Ni una sola de ellas.
«¿Entonces por qué tengo tantas ganas de llorar?» se cuestionó para sus adentros.
Dejar a alguien no era nada fácil después de todo. Menos después de haber corrido detrás de él por tanto tiempo. Luego de haberlo admirarlo y amarlo tanto como lo hizo. Y no es que de repente hubiese dejado de quererlo. Pero ya era suficiente. Ya había roto suficientes promesas consigo mismo. Ya no más. No iba a pasar por esto una tercera vez. Este tenía que ser el final.
«A partir de hoy dejaré de preocuparme por ti».
Aunque no era el único a quien Aomine había decepcionado. El profesor de atletismo se acercó primero a Kagami.
—Espero que muestres el mismo entusiasmo y concentración durante el concurso —comentó serio.
Y después fue con Aomine.
—La única razón por la que no reportaré esto es por Taiga Kagami. No por ti. Así que espero que te quede claro. Porque no soportaré ni una sola rabieta más. ¿Entendiste, mocoso?
—Tsk
El señor Aida se fue a ayudar a las chicas a desalojar a los estudiantes de la escuela. Y en ese momento Akashi aprovechó para pasar por el lado izquierdo del moreno.
—No esperaba nada de ti y aun así logras decepcionarme sentenció antes de volver con Murasakibara A este paso pronto dejarás de ser un milagro. Y ese chico tomará tu lugar como tal. Pero es lo que tú mismo buscaste después de todo, Daiki.
Sin más se dirigió a la salida junto a su amigo de cabellos morados. A quien seguía sin importarle nada de lo que pasaba.
—¡Todos váyanse a la mierda!
A pesar de lo ofuscado que estaba en ese momento. Momoi corrió donde él al terminar de ayudar con los alumnos.
—Daiki...
—¡Déjame en paz!
—¡Solo estoy preocupada por ti, tonto!
Pero ignorándola por completo se dio la vuelta y se fue.
—Aunque huyas tus problemas no van a desaparecer. Y mientras más escapes de ellos, más difícil te será solucionarlos después...
Takao se acercó despacio a ella y la abrazó de costado para confortarla. Ya que fue el único en darse cuenta de que la mirada de Kise y la de Momoi compartían la misma tristeza.
—Eres una persona muy bella al preocuparte tanto por él afirmó suavemente Pero muy a tu pesar no puedes hacer nada si Aomine no quiere escuchar.
—Está tan cegado por todos esos malos sentimientos. Que no puede ver nada a su alrededor. Ni siquiera es capaz de notar a quienes lo apreciamos de verdad como Ki-chan o yo. Él es en verdad un idiota.
—Démosle un poco de tiempo supongo.
Midorima, quien también llegó donde ellos, se mantuvo en silencio al no saber qué decir. Era mejor dejar a Takao ocuparse de esto. Aunque el muchacho de lentes no era el único que no sabía que decir, Kuroko se encontraba en la misma situación al ver la expresión de Kise.
—Felicitaciones, Kagamicchi~
—Muchas gracias.
—Kise-kun, tú...
—Solo vine a decir eso. Ahora sí debo de irme. Es bastante tarde y ya falté la semana pasada al club de música. Así que no puedo hacerlo de nuevo —se dio la vuelta y comenzó a irse —. Hasta mañana~
Sus amigos lo vieron alejarse y no dijeron nada. Después de todo Kagami no había entendido lo que le pasaba al rubio. Era bastante lento para todos esos temas. Y solo se preocupó al ver a Kuroko suspirar con pesadez.
—¿Qué sucede?
—No es nada.
Kagami lo miró con suspicacia.
—En serio —afirmó Kuroko más tranquilo —. Mejor vayamos a casa.
—Está bien.
—Gracias.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
Sin embargo, todo este suceso hizo que el muchacho de cabellos celestes lo recordara todo. Había pasado más de una semana desde que lo intentó. Kagami era una persona demasiado lenta. Si tan solo pudiera encontrar las palabras adecuadas... Quizá podría llegar a ser entendido por el pelirrojo. Solo tenía que volver a juntar todo el valor posible. Y aunque eso era lo más difícil de todo. Debía de hacerlo. Kuroko se detuvo en cuanto estuvieron fuera de Teiko y se aseguró de que no hubiera nadie cerca antes de comenzar a hablar.
—Kagami-kun... —lo llamó despacio.
—¿Si? lo miró al detenerse a su lado.
Silencio. Todo lo que podía sentir Kuroko en ese momento eran los latidos de su propio corazón. No iba a poder resistir esto por mucho tiempo. Esta vez... Las palabras que eligió debían de ser las correctas. Porque a él...
—Me gustas —confesó sonrojado y con la mirada baja —. En verdad me gustas mucho, Kagami-kun... —insistió muy nervioso y en espera de una respuesta.
Silencio. Kagami lo miró confundido. Lo que preocupó a Kuroko. Pero incluso si era rechazado quería saber que era lo que esa persona sentía por él. La incertidumbre era peor que eso...
«Por favor, contéstame… Lo que sea está bien» rogó para sus adentros mientras veía como el otro pensaba en la respuesta.
¿Eso sería bueno o malo? ¿Realmente Kagami había entendido esta vez a su mejor amigo? ¿Y si era así, cuál sería esa respuesta que tanto le estaba costando dar?
Continuará.
Nota de autora:
Primero que nada mil disculpas por la eterna demora de siempre. Sé que ustedes no tienen la culpa. Pero confesaré que deje de escribir cuando ingrese al último trabajo que tuve. ¿Por qué? Ese trabajo me consumió mucho la vida en todo sentido. Incluso me dejó con los nervios alterados por el alto nivel de estrés al que solía estar :'( Por lo que me demoró un poco de tiempo de recuperarme de todo eso.
Me tomé unas largas vacaciones para lograr calmarme. Y estuve de viaje como dos meses. Neta que nunca estuve tan alejada de todo por tanto tiempo. Pero la verdad es que me sirvió muchísimo. Luego de eso pude volver a escribir. Solo que como andaba turisteando no tenía mucho tiempo para escribir. Así que fui armando este capi poco a poco. Y lo terminé ahora que regresé de viaje y me estoy tomando otro descanso antes de volver a trabajar uwu Aquí el resultado final~ Que espero que sea de su agrado :'D
Ahora sobre la historia. Kagami es tan lindo y bobo al mismo tiempo xD Pobre Kuroko D: Por qué soy así x'D ¿Y qué tendrá que ver Himuro en todo esto? Es algo que todavía no diré. Pero lo que si puedo decir es que no falta nada para que el drama se arme tanto con el KagaKuro como con el triángulo AoKiKasa. Se viene mucho, pero mucho drama xD La historia de Kagami está muy cerca de ser contada. Y cuando eso ocurra el conflicto va a estar a flor de piel. Muajajaja.
También estamos cerca (al fin) de que Kise tenga que decidir entre Aomine y Kasamatsu. Pero antes de eso el negro va a recibir una gran lección uwur Aunque lo he dicho varias veces por Facebook por aquí no diré de qué se trata xD Solo espérenlo uwur
Kiyoshi sigue siendo uno de mis personajes favoritos siempre 3 Mientras que Riko y Momoi también se han ganado bastante mi corazón. Y al menos en este capi no vimos ni a Hilary ni a Alice xD Tomemos un descanso de ellas pls (Momoi y Riko siguen siendo las mejores). Por cierto que no sabía si poner la escena de Riko regañando a Hilary para no extenderme tanto que a las finales el capi me volvió a quedar larguito uwu
Por otro lado Midorima se me hizo muy tierno dando lo mejor de él para ganarse a la familia de Takao. Que adorable xD Y amo demasiado la relación de befis de Kise y Takao xD Me divertí mucho escribiendo sobre ellos coqueteando frente a Midorima xD Me encantan.
Al fin pude avanzar con la línea de tiempo de la historia y ahora estamos cerca del festival escolar (y otras cosas que pasaran durante y después de ello). Con esto también pude explicar más sobre la kiseki y como Kagami está cerca de formar parte de ella. Mientras que como ya vieron/leyeron, Aomine se encuentra en su debacle(?). Y no sé por qué hice a este negro tan problemático xD
Pero admito que sufrí escribiendo sobre mi bb cansándose de Aomine. Si continúo con todo lo que planeé originalmente, y como bien dijo Kise no habrá una tercera vez. Es hora de enseñarle una lección a ese tonto uwu Y estoy maquiavelando una escena en particular que viene para el próximo capítulo muajajaja.
Para finalizar hay muchos detalles que estoy dejando entre ver con respecto a varios personajes. Así que espero sus teorías xD Sin más, recuerden votar, agregar, y comentar si les gusta la historia c: Siempre los leo con mucho amor uwu
¡Feliz mes KagaKuro atrasado!
¡Feliz décimo aniversario de KNB!
¡Y feliz navidad y próspero año nuevo!
Que la paz, el amor, y la unión siempre esté con todos ustedes~
Muchas gracias por haber llegado hasta aquí :3
