Nota Preliminar:
He utilizado dos canciones en este capítulo, ninguna me pertenece por lo que dejaré los créditos respectivos.
"¿Cómo fui a enamorarme así de ti?", es una balada muy bella y llena de sentimientos que me pareció que iba perfecto con el arco KagaKuro de esta historia. Sin embargo, está canción le pertenece por completo al grupo Río Roma. Aquí pueden escucharla: /2u7aWa4Ah7w
"Ashita he tsurete", es de la franquicia de Kuroko no basket, la cual pertenece a su autor Fujimaki y a la productora IG. La canción es interpretada por los seiyuu de Midorima y Takao, ya que es un dueto de los personajes. La traducción al español tampoco me pertenece yo solo la transcribí de aquí: /3VnIy77E2Wo
Sin más, adelante con el capítulo~
Capítulo 16: Transmisión de amor.
"Me gustas". Por alguna razón que no entendía, su corazón comenzó a latir más rápido de lo normal solo por haber escuchado esas dos palabras. Pero no era solo por la frase sino porque fue Kuroko quien lo dijo. Su mejor amigo. Su familia. Aquella persona a la que juró apoyar y proteger siempre. Y ya que se trataba de él era que no podía tomarlo a la ligera. Porque no quería malos entendidos que pudieran lastimarlo.
Así que lo pensó una y otra vez en busca de una respuesta. Me gustas. Se lo repitió varias veces mientras intentaba entender que era lo que estaba pasando. ¿Kuroko, no podía tener ese tipo de sentimientos por él, verdad? Porque eran mejores amigos y ser algo más que eso sería complicado. No quería lastimarlo bajo ninguna circunstancia. Además seguro no se trataba de eso...
Lo siguió pensando y se sintió mal al notar la desesperación en el rostro de su compañero. Mierda. Era obvio que esperaba una respuesta. La necesitaba y el pelirrojo no era capaz de darla. Respiró de nuevo para calmarse y poner en orden sus ideas. Esto solo debía de tratarse de un malentendido. Debía de.
Después de todo, en inglés "I like you" también podía traducirse de otras formas según el contexto. Quizá solo era un problema de interpretación. O eso era lo que quería pensar. Aunque de algún modo se sintió ligeramente decepcionado al pensar esto. Pero esta era la única respuesta coherente a la que pudo llegar.
—Tú también me gustas mucho, Kuroko —contestó al fin nervioso —. Pero no estoy muy acostumbrado a decir estas cosas... Es un poco vergonzoso. Pero está bien si se trata de ti.
¿De qué estaba hablando ahora?
—Porque eres mi mejor amigo.
Ahí iba de nuevo. Este tipo no tenía neuronas. Ya le había quedado bastante claro eso.
—¿Kuroko? —lo llamó al notar que tenía una expresión muy extraña.
¿Decepción, frustración, enojo, tristeza, o quizá todas al mismo tiempo? Todo eso era lo que tenía escrito en la cara en ese momento.
—No voy a gastar más mi tiempo en esto —comentó conteniéndose de decir algo de lo que pudiera arrepentirse después —. Hasta mañana —sentenció al darle un golpe en el estómago.
—Hey —se quejó al recuperarse.
Pero para entonces Kuroko ya se había ido. ¿Qué era lo que acababa de suceder? ¿Por qué su compañero se veía tan fastidiado? ¿Hizo algo mal?
—Hasta dije algo cursi solo por ti —suspiró y siguió su camino a casa.
Suficiente emoción por el día de hoy. Lo mejor era descansar un poco y prepararse para las actividades escolares que estaban próximas. Ya más tarde hablaría con Kuroko y trataría de disculparse. De seguro solo estaba de mal humor y lo perdonaría después de unos dulces.
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Luego de eso las cosas volvieron a la normalidad y los preparativos para las actividades por fiestas patrias continuaron. El salón del cuarto C aceptó el presupuesto de Kise y decidieron trabajar en ello. Ahora el único inconveniente era que no podían ponerse de acuerdo con respecto al vestuario.
Riko se negaba rotundamente a ponerse un traje de sirvienta.
—Ya dije por enésima vez que no me pondré un traje tan vergonzoso.
—Vamos, Riko-chan. Fue la opción que ganó en la votación —comentó el castaño con tranquilidad.
—Oponerte a ello sería ir en contra de la democracia —agregó Kuroko solo para molestarla.
—Ustedes...
—¡Riko! ¡Vamos! —le pidieron los demás.
La delegada pensó por unos segundos y acabó por aceptar.
—De acuerdo —dijo al fin sorprendiendo a todos —. Pero después no quiero que se echen para atrás —comentó en un tono amenazante.
Todos se miraron entre ellos. ¿Qué era lo que Riko Aida estaba planeando? Por el tono que acababa de usar no podía ser nada bueno. Al menos para los que participarían en el puesto de heladería.
—Suerte, Furihata-kun —susurró Kuroko.
—¿Eh? —se extrañó al no entender a lo que se refería.
¿Qué podría hacerle su mejor amiga después de todo? Solo el día de la actuación podrían saberlo.
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Por otro lado, Kise se exaltó mucho al escuchar lo ocurrido con Kagami.
—¡¿Acaso tiene aire en la cabeza?!
Kise-kun, por favor, baja la voz —le pidió Kuroko —. Mejor no les hubiese dicho nada —se quejó arrepentido.
Pero la verdad es que si lo hizo era porque se sentía demasiado frustrado y no tenía nadie más con quién hablarlo.
—Está bien, tú puedes confiar en nosotros, Kuroko —afirmó Takao dándole unas palmaditas en la espalda —. Después de todo nosotros prometimos ayudarte, ¿no?
Un pequeño escalofrío recorrió el cuerpo del más pequeño. Quien creyó que se habían olvidado del tema, pero no. Allí iban de nuevo con lo mismo. Suspiró inquieto.
—No es necesario.
—Ni hablar. Si nosotros no hacemos nada, pasarían años hasta que ese cabeza hueca entienda lo que pasa. Necesitamos actuar, pero ya —comentó el rubio en serio.
Pero esto solo preocupó más a Kuroko, y a Midorima quien los continuaba observando en silencio.
—Así que no te preocupes, Kuroko. Ki-chan y yo nos haremos cargo. Tú solo confía~
—El problema es que yo no confío en ustedes.
Sin embargo, ellos no parecían estarlo escucharlo.
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A partir de ese mismo día, la peculiar dupla comenzó con el plan de conquista. ¿Y qué era lo primero de lo que debían de encargarse? Del vestuario del pequeño por supuesto. Por lo que se pusieron manos a la obra en cuanto Kagami se fue al baño.
Kise comenzó soltando la corbata y desabotonándole la parte de arriba de la camisa mientras que Takao sacaba los pliegues fuera del pantalón. Todo pasó tan rápido que Kuroko no estaba seguro de lo que estaba pasando, lo único que sabía era que esos dos estaban violentando su espacio personal.
—¡Esto es acoso sexual! —exclamó sonrojado y fastidiado.
—Silencio, Kurokocchi. Al final vas a agradecernos.
—Así es~
—¡Jamás!
Pero se sentía tan mareado por lo ocurrido al no estar acostumbrado a que nadie se le acercará tanto, que no tuvo tiempo para reaccionar. Técnicamente se sintió manoseado.
Aunque en realidad lo único que sus amigos querían era darle un aspecto más rebelde y sexy. Dejando de lado que Kise si había tratado de aprovecharse un poco. El rubio se sintió orgulloso al terminar y mirar cómo se veía Kuroko, quien ya ni se sentía el mismo. ¿Por qué demonios les estaba haciendo caso?
—Hey —se quejó al sentir como el rubio le echaba un poco de agua en el cabello.
—Listo~
Kise colocó una de las manos de Kuroko jalándole ligeramente la camisa y la otra en la cabeza del mismo haciéndole el cabello para atrás.
—Perfecto. Ahora solo debes de quedarte así hasta que venga Kagamicchi~
Sin más corrieron a esconderse. Kagami salió y solo vio a Kuroko sin decir nada, pero se sorprendió de sobre manera al notar su aspecto. Se veía tan sexy...
«Vamos, solo ríete de mí y acabemos con esto, por favor» pidió para sus adentros al bajar las manos avergonzado.
Pero en lugar de eso, el pelirrojo se le quedó mirando. ¿Sería que en verdad algo tan ridículo como esto estaba funcionando? Al menos parecía estar captando más su atención.
Por su parte Kagami no pudo evitar pensar en lo bien que se veía Kuroko con el cabello hacia atrás y mostrando los omóplatos. Su piel se veía tan suave y blanca... Qué quería tocarlo.
Un momento. Se dió un fuerte golpe mental y recién entonces reaccionó. Ese tipo de pensamientos no debían de tenerse hacia la familia. Por lo que se recriminó mentalmente para así desaparecer cualquier idea alocada que pudo haber tenido.
«No lo olvides, Kagami» se repitió «Kuroko es familia. No debes volver a arruinarlo todo como con Tatsuya...»
Ahora era el más bajito quien lo miraba sin entender. ¿En qué tanto estaría pensando su compañero?
—¿Kagami-kun? —lo llamó.
—¿Oh? —respondió.
—¿Crees que me veo raro, verdad? —preguntó convencido de lo que decía.
No debería de haberle hecho caso a ese par. Esto es tan ridículo pensó mientras intentaba acomodarse la camisa.
—No —desvió la mirada con un pequeño rubor en las mejillas —. Pienso que en verdad te ves muy bien.
Kuroko se quedó congelado por un par de segundos. ¿En verdad había funcionado? Sus mejillas se sonrojaron mucho más que las de Kagami, solo por haber recibido un cumplido por parte de este.
Quizá, solo quizá. Sí podía llegar a gustarle a esa persona. Esa sola idea lo hizo sentirse tan feliz y angustiado al mismo tiempo que ni siquiera supo que decir después de eso.
Silencio. Ver a ese par de tortolos avergonzados y sin decir ni hacer nada, estaba exasperando mucho a Kise.
—Por el amor a todo lo sagrado. ¿Por qué solo no se besan?
—¿Y si los empujamos?
—Tienes razón. De otro modo nunca lo harían por ellos mismos.
Midorima los juzgó con la mirada sin poder creer lo que estaban por hacer y preguntándose por enésima vez que hacía con ese par de locos.
—Ohasa dame paciencia, por favor
Se acercaron con sigilo echándose miraditas maquiavélicas. Gracias a que los susodichos estaban distraídos no se percataron de ellos hasta que Kagami fue empujado por Kise y Kuroko por Takao.
Kagami tuvo que usar todo su equilibrio para no tirar al piso a su compañero, pero aun así el otro se tambaleó por el choque, por lo que el pelirrojo tuvo que abrazarlo para sostenerlo.
Tan cerca... Kagami ni siquiera sabía por qué estaba abrazándolo con tanta fuerza. Cómo si no quisiera soltarlo. ¿Qué era esto tan extraño que estaba sintiendo?
Por otro lado el rubor en las mejillas de Kuroko no había desaparecido ni por un instante. ¿Acaso no estaba siendo lo suficientemente obvio como para que el tonto de su mejor amigo pudiera entenderlo?
«¿Qué más quieres de mí, Kagami-kun?»
—¿Estás bien? —. Fue lo primero que salió de su boca.
—Sí —asintió con la cabeza.
Después de escucharlo no tuvo más opción que soltarlo, pero lo hizo despacio como si en el fondo no hubiese querido hacerlo.
Kise suspiró resignado después de tomar un par de fotos. Aunque no hubiese funcionado todo lo que hicieron al menos consiguió material nuevo de la parejita. Era mejor que nada.
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Sin embargo, la peculiar dupla no se rindió y continuaron con el supuesto plan de conquista. Por lo que cada vez que podían los empujaban para que al menos se abrazaran. Aunque lo único que pasaba después era que se miraban sonrojados, pero eso era todo. Por lo que tuvieron que ser más bruscos y al fin acabaron tirándolos al piso. Se escondieron después de lograrlo, aunque Takao tuvo que llevarse del cuello de la camisa a su novio mientras este se cruzaba de brazos al ser arrastrado.
—¿No creen que están yendo muy lejos? —cuestionó el muchacho de lentes.
—Para nada —contestaron con despreocupación, por lo que Midorima solo suspiró resignado.
Mientras tanto Kuroko demoró un par de segundos en reaccionar y darse cuenta que se encontraba encima de Kagami y en una situación bastante comprometedora. Aunque este no parecía fastidiado ni nada. Simplemente lo miraba fijamente a los ojos.
¿Por qué lo único que pudo hacer de nuevo fue sostenerlo entre sus brazos? Además de que jamás se le hubiese pasado por la cabeza la loca idea de tener a Kuroko encima de él con las piernas entrelazadas con las suyas. Tragó saliva. Por alguna razón está situación se sentía ¿extraña? Ni siquiera tenía un término adecuado para poder describirla.
—Hagan o digan algo por dios. Incluso si comenzaran a hacerlo aquí en el piso no me importaría. Pero reaccionen.
Al no soportar más el silencio y para tratar de ayudarlos (según esos dos) Kise y Takao decidieron poner una balada cursi de fondo.
—A ver si eso los hace entrar más en ambiente~
Midorima los miró desconcertado, además de que todavía se preguntaba cómo es que Taiga Kagami no se había sentido aludido por ellos ni una sola vez.
"Está bien, vamos a ser amigos.
Fue lo que prometiste, el día en que nos conocimos.
Ok, no estaba convencido.
Mas tuve que aceptarlo, por culpa del destino".
Recién en ese momento Kagami y Kuroko comenzaron a mirar a su alrededor en búsqueda de la música. En realidad más que ayudarlos, la música los hizo romper con la magia y los regresó a la realidad. Hasta que comenzaron a sentir como la letra comenzaba a calar dentro de ellos...
"Pero pasaba el tiempo y la verdad te fui queriendo.
Y comencé a encontrarte en cada sueño, en mis deseos.
Poco después cuenta me di que odiaba ser tu amigo.
Y ya no sé si alejar mi amor o te lo digo".
—Perdón —se disculpó apenado mientras trataba de pararse.
—No, no te preocupes.
Aunque Kagami todavía se preguntaba ¿qué era lo que había pasado? ¿Y por qué en los últimos días Kuroko había estado cayéndose tanto?
"Cómo fui a enamorarme así de ti.
Yo siempre supe que no eras para mí.
Yo juraba poder controlar mis sentimientos.
Como fui a enamorarme así de ti.
Yo juraba que nada me lastimaba.
Pero ahora, muero por ti".
—¿Te sientes bien? —preguntó preocupado.
—Sí, en verdad no hay de que preocuparse —respondió sintiéndose avergonzado por todo lo ocurrido.
—¿Seguro? Recuerda que siempre puedes contarme lo que sea.
Kuroko suspiró fastidiado.
—Lo sé...
"Estoy muriendo por ti.
Está bien, ya no te digo nada.
Solo te pido ahora que no cruces la mirada.
Ok, dijiste preocupado.
Que nunca ibas hacer algo que a mí me lastimara".
Kagami se le quedó mirando sin entender. La música terminó y los desaparecidos regresaron con ellos. Por lo que Kuroko los miró mal. Kise y Takao se hicieron los desentendidos mientras que Midorima se acomodaba los lentes en un ademán de "A mí ni me digas nada, que yo no tuve nada que ver en esto. Ni siquiera sé por qué todavía me junto con ustedes".
Kuroko volvió a suspirar, pero esta vez cansado.
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Pero no eran solo los preparativos por salón. También solían reunirse los delegados por grado para ponerse de acuerdo en la distribución de lugares, entre otros temas. En el caso de Cuarto año, los encargados eran Akashi, Momoi, y Riko. Sin embargo, la delegada de la tercera sección tenía que ausentarse en ocasiones por el entrenamiento de atletismo. Razón por la que Furihata solía reemplazarla en las juntas.
Así fue como Momoi, Akashi y Furihata comenzaron a pasar el tiempo juntos después de clases. Gracias a esto ellos comenzaron a llevarse bien. E incluso el castaño (al fin) había logrado establecer conversaciones más largas con el pelirrojo. Todo un logro tomando en cuenta que antes parecía hablar solo.
Aunque eso solo hizo preocupar más a su mejor amiga. Quien decidió darle una última advertencia a su compañero.
—¿Sabías que antes solía haber un grupo que siempre estaba detrás de Akashi?
—Ah, sí. Me parece haberlo notado. Aunque ya no los veo. Ni a la generación milagrosa. Cómo que ahora todos están por su cuenta, ¿no?
—Así es. ¿Y sabes por qué sucedió eso?
Furihata negó con la cabeza por lo que la castaña continuó.
—Quizá porque recién comenzaste a hablar con él no lo notaste. Pero en el pasado Akashi era un chico bastante inteligente, tranquilo y educado. Siempre fue considerado el estudiante perfecto e incluso el más prodigioso de la generación milagrosa. Es por eso que la gente comenzó a seguirlo. Sin embargo, a principios del año pasado su personalidad cambió por completo. Es como si ahora fuera otra persona.
—¿Otra persona? ¿A qué te refieres con eso?
—Nadie está seguro de lo que pasó a ciencia cierta. Pero a pesar del cambio drástico que tuvo y aunque su grupo de mejores amigos se disolvió. Todavía habían personas que lo respetaban y lo admiraban. Pero su actitud solo empeoró. Dicen que se encierra en la sala de arte a discutir solo y que tiene extraños arrebatos agresivos en donde comienza a tirar todas las cosas que encuentra a su paso. Además de eso, Kazunari Takao lo culpa de lo ocurrido durante la actuación del día del padre. Incluso Midorima, quien fue su mejor amigo por muchos años y actual novio de Takao, dejó de hablarle después del incidente. ¿En verdad crees que ellos dirían todo eso sí no fuera verdad?
Silencio. Furihata no fue capaz de contestar en ese momento.
—Es por eso que todas las personas que lo seguían antes dejaron de hacerlo —agregó —. Todos se alejaron de él por miedo de lo peligroso que podría llegar a ser. ¿Entiendes lo que te digo, Furi? —interrogó, seria.
El castaño lo pensó por unos segundos y contestó.
—Si todo lo que me dices es cierto, entonces... —hizo una pausa para después continuar —. Con mucha más razón yo debería de ser su amigo y ayudarlo.
Riko lo miró sin entender. Ya que no entendía nada de lo que le estaban diciendo.
—¿Acaso no me escuchaste...?
—Te escuché —la interrumpió —. Te escuché todo a la perfección. No soy tan tonto como parezco suspiró O quizá sí. Pero el punto es que esas no son razones suficientes como para dejar a un amigo solo. ¿No lo crees?
—¿Qué más razones necesitas? ¿Acaso esperarás a que te haga algo a ti también?
—Claro que no. No es que me esté exponiendo a propósito o algo así.
—Lo estás haciendo.
—Bueno, pero eso es lo que hacen los amigos, ¿no?
—Acabas de conocerlo hace dos meses...
—Vamos, vamos. Él realmente no es tan malo como tú piensas.
—Pero Furi...
—Gracias —volvió a interrumpirla —. Sé que dices todo esto por qué te preocupas por mí. Así que te lo agradezco. Yo tendré cuidado, ¿si? Tranquila —. Sonrió hacia ella.
Riko lo miró poco convencida, pero no tuvo más opción más que aceptar lo que el otro le decía.
—Está bien. Solo ten mucho cuidado, por favor. Evita exponerte tanto y quedarte a solas con él, ¿de acuerdo?
—Sí —afirmó aun sonriendo.
Al menos eso me deja más tranquila pensó para sus adentros.
Sin imaginarse que su mejor amigo...
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Ese lunes estaban por terminar los preparativos, era la última reunión de delegados que tendrían durante ese semestre. Sin embargo, ni Riko ni Momoi se presentaron. Los únicos que acudieron a ella fueron Furihata y Akashi. Lo cual puso un poco nervioso al castaño.
«Aunque le prometí a Riko-chan que evitaría quedarme a solas con Akashi-kun, irme ahora sin ningún motivo sería demasiado descortés de mi parte. Por lo que no puedo hacerlo. Lo siento, Riko-chan» se disculpó para sus adentros.
—¿Estás escuchando? —interrogó al sentirse ignorado. ¿Cómo se atrevía a no prestarle atención?
—¡Perdón! —. Fue sacado de sus pensamientos de golpe —. ¿Qué decías?
Akashi frunció el ceño fastidiado. ¿Qué podía ser más importante que escuchar lo que el emperador de Teiko decía? Obvio nada. Incluso así este plebeyo se atrevía a pensar en otro tema estando con él. Qué blasfemia.
—Si no vas a darle importancia a esta junta, no sé entonces para que viniste a ella, Furihata.
Silencio. El castaño parecía sorprendido después de lo que le dijo el otro. ¿Por qué? Porque era la primera vez que lo llamaba por su nombre. Siempre era tratado solo como "él" o "tú". Incluso llegó a pensar que ni siquiera recordaba cuál era su nombre. Pero después de todo Akashi sí lo sabía, ¿verdad?
—¿Furihata? —. El pelirrojo estaba a poco de perder la paciencia.
Ajeno por completo a esto, el recién nombrado se veía inesperadamente ¿feliz? Akashi cada día lo entendía menos. ¿En qué rayos pensaba tanto?
—Kouki Furihata, repito que si no estás interesado...
Pero lo único que pudo escuchar de todo lo que le dijo fue su nombre completo. Eso sólo podía significar que después de dos meses al fin esa imponente persona era consciente de quien era él, ¿verdad? Y si era así entonces Seijuuro Akashi ya no era tan inalcanzable, ¿cierto?
—Podría hacerlo solo, ¿sabes?
—¿Eh? —. Recién en ese momento revivieron sus sentidos.
—Qué podría hacerlo todo yo solo. Únicamente vengo a estas reuniones porque la escuela me lo pide. Pero podría hacerme cargo de toda la organización fácilmente, nunca he necesitado ayuda de nadie —aseguró serio —. Porque soy absoluto —sentenció.
El castaño se le quedó mirando. No estaba seguro de lo que el otro trataba de decir. Pero tampoco pensaba darle la contra.
—En ese caso y como dije en un principio. Espero poder serte de ayuda —comentó con una sonrisa.
—¿No escuchaste lo que dije? Afirmé que no la necesito.
¿Tan poco nivel de comprensión tenía?
—Sí. No es que no haya entendido lo que dijiste. A lo que me refiero es que... —lo pensó por un par de segundos y trató de explicarse lo mejor posible —. Que si fuera posible me gustaría poder hacer algo por ti, lo que sea —afirmó con sinceridad.
—¿Lo que sea?
—Sí —. Asintió con la cabeza —. Así que si en algún momento de la vida necesitas apoyo para cualquier tema, solo dilo, por favor.
Akashi se le quedó mirando. ¿Si quiera era consciente de todo lo que englobaba lo que decía? ¿O sobre el peso de sus palabras? ¿Cómo podía incluso hablar de la "vida" cuando ni siquiera eran compañeros de clases?
El castaño debía de estar loco. Suponiendo que alguien como el emperador de Teiko necesitaría apoyo de alguien tan insignificante como lo era Kouki Furihata. Además, y por la facilidad con la que lo dijo, seguro se lo decía a todos, ¿no?
Esta sola y ridícula idea lo hizo sentirse más fastidiado. Odiaba ser tratado como el resto. Él era único y perfecto. ¿Cómo es que esta persona no podía darse cuenta de ello? O quizá lo que en realidad este chico quería...
Lo miró pensativo. Si tomaba en serio sus palabras, ¿sería que podría utilizar a esta persona en el futuro? Una pequeña sonrisa apareció en su rostro ante esa pequeña posibilidad. Cuando se trataba de usar gente, nunca debía de despreciarse a nadie, ¿no?
Por su parte Furihata no estaba seguro de si eso sería una buena o mala señal.
Quizá no debí de decir eso se recriminó.
—Lo tendré en cuenta —habló por fin el pelirrojo —. Así que espero que no olvides tus propias palabras, Furihata.
El castaño se sorprendió tanto al escucharlo que no puedo evitar sonreírle.
—¡Claro que no! —afirmó feliz.
En ese momento llegó Riko y los miró con suspicacia.
«Oh, oh». Se preocupó al verla.
—Buenas tardes... ¿Dónde está Momoi? —interrogó al ingresar y acercarse a sus compañeros.
—Al parecer fue detrás de Aomine —contestó sin más el pelirrojo.
—Así que por eso se quedaron solos... —. Miró a su mejor amigo y este le sonrió para disimular.
«Si supiera que incluso tengo el número de Akashi-kun... Supongo que solo se preocuparía más, así que es mejor no decirle nada» pensó para sus adentros mientras aparentaba inocencia.
Riko suspiró poco convencida.
—¿Continuamos? —preguntó Akashi ajeno a los pensamientos de los demás.
—Sí —afirmaron y se pusieron a trabajar.
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Durante el día martes, miércoles y jueves de esa semana se llevaron a cabo los concursos académicos y deportivos respectivamente. No fue una sorpresa para nadie que Teiko ganara en varias categorías. Teiko siempre se imponía ante los demás gracias a los alumnos destacados que tenía. Es por eso que la exigencia en la escuela era tan alta. Ellos solo querían a los mejores y quiénes fueran capaces de destacar dentro de ellos eran los únicos que merecían representarlos. No por nada el lema de la escuela era "nosotros somos los mejores".
Paralelamente a los concursos, los que estaban libres practicaban para el desfile del día viernes y la actuación del día sábado. Pocos eran los que tenían que presentar trabajos de compensación. Cómo en el caso de Furihata, quien había logrado negociar los puntos que le faltaban en álgebra con su participación durante la feria gastronómica.
—A pesar de que estudiamos juntos todas las materias —lo regañó su mejor amiga.
—Lo siento —se disculpó apenado —. Es solo que a veces parecen preguntas de nivel superior en lugar de que sean para alumnos de cuarto año...
—Sabes que aquí es así. Siempre lo fue. Y aun así permaneciste en este lugar, ¿no?
El castaño asintió con la cabeza.
—Solo me descuidé un poco, pero no volverá a pasar. Te lo prometo.
—Más te vale. Que no siempre podré ayudarte con los puntos extras.
—Gracias, Riko-chan.
Lo que no sabía Furihata era lo que la delegada del cuarto C tenía preparado para él.
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El desfile se llevó a cabo con total normalidad. Todos llegaron temprano ese día ya sea para marchar o para animar a sus compañeros. Por supuesto Kuroko no se encontraba entre los primeros a diferencia de Kagami y Kise. A quienes habían colocado adelante del pabellón por la estatura que tenían. Murasakibara y Midorima también se encontraban en primera fila por lo mismo. Del mismo modo debería de haber estado Aomine entre ellos, sin embargo el moreno no se presentó.
—Le dije que esto compensaría los puntos que le faltaban en química, pero aun así no vino —se quejó Momoi preocupada —. Este cabeza de chorlito...
Como siempre la única que parecía seguir al pendiente del rebelde sin causa era Momoi. Quien ya no tenía la ayuda de Kise como antes. Pero no podía culparlo por ello. Sabía a la perfección que el único que se lo había buscado fue el propio Aomine.
¿Por qué su amigo de la infancia tenía que ser así? A pesar de todo lo que hacía siempre para ayudarlo, a él parecía no importarle nada ni nadie.
—Momocchi ya sabes cómo es esa persona. Yo sé cómo te sientes, pero lamentablemente no hay nada que pueda hacerse al respecto —intentó calmarla.
Suspiró. Ella en verdad era la única que podía comprender los sentimientos de Kise. Y aun así tampoco podía ayudar al rubio con ello. Se lamentó para sus adentros al sentirse inútil.
—¿Momocchi?
—Lo sé, Ki-chan. Sé que tienes toda la razón —comentó resignada —. Así que será mejor que continuemos.
—Sí~
Se sonrieron el uno al otro y continuaron con la formación.
Takao no quería separarse de su novio a pesar de que le habían indicado que su lugar en la fila era más atrás.
—¿Tú no escuchas a tus superiores, Kazunari?
—Ellos lo que quieren es separarnos, Shin-chan.
—¿Ah?
—¿No te parece sospechoso? Seguro es...
—¿No crees que estás siendo paranoico? —interrogó interrumpiéndolo.
—Claro que no —. Hizo un puchero y se cruzó de brazos.
Midorima lo miró y suspiró al entender que no se movería. Ya que más daba.
—Espero que no te equivoques entonces.
—Confía en mí~ Practiqué mucho para poder colocarme a tu lado y no causarte vergüenza —afirmó con despreocupación.
Midorima solo sonrió de lado y se aseguró de que su amuleto de la suerte estuviera bien guardado. Se trataba de un reloj. Mientras lo tuviera con él todo debería de estar bien.
—Qué aburrido —se quejó Murasakibara.
—Recuerda que a todos los que participen les daremos comida —comentó Akashi sin darle mucha importancia, pero logrando lo que quería.
—Me esforzaré~
Kuroko como buena esposa estaba animando a Kagami desde antes que el grupo saliera. Incluso tenía la cámara lista para grabarlo todo.
—Ya que no tienes cerebro, al menos tu tamaño debería de servir de algo —lo molestó todavía resentido por todo lo que había pasado.
Aunque era obvio que Kagami seguía sin entender nada.
—¡Kuroko! —se quejó, pero no hizo nada.
«Ni si quiera debería de hablarte, pero aun así estoy aquí como un idiota por ti... ¿Cómo es que no puedes verlo?» pensó al desviar la mirada.
Kagami lo miró. Su compañero había estado actuando extraño todos estos días. Después de la competencia con Aomine, había momentos en los cuales notaba cierto tono de reproche en las palabras del más bajito. En ocasiones incluso parecía enojado y se alejaba por segundos de él. Y luego todo volvía a la normalidad.
«¿Qué fue lo que hice para que estés así?» se preguntó para él mismo, pero no pudo encontrar una respuesta.
Por lo que lo único que hizo fue palmear con cariño la cabeza de Kuroko, quien no pudo evitar sonrojarse.
«¿Por qué eres así? Deja de tratarme como a tu hermano menor...»
¿Cuánto más podría resistir esto sin perder la cordura? ¿Qué era lo que está irrazonable persona quería de él? ¿Qué?
—Si hice algo que te hizo enojar lo siento. No fue mi intención —se disculpó en serio.
Pero esto no era lo que Kuroko quería.
—No tienes por qué disculparte cuando ni siquiera sabes la razón de ello.
Kagami lo miró sin entender. A pesar de que estaba tratando de ser comprensivo.
—Pero es que en verdad no sé qué fue lo que hice.
Kuroko suspiró.
—Entonces, está bien. No tienes que disculparte solo por cumplir.
—No es eso...
—En serio no hay problema —comentó al fin tratando de restarle importancia —. Posiblemente sea mi culpa por haber tenido expectativas.
Kagami lo miró sin entender. No sabía de qué expectativas estaba hablando su compañero, y Kuroko no pensaba decirle nada más al respecto. Por lo que cambió de tema.
—Te estaré esperando al final del desfile —aseguró mirando hacia otro lado.
—Sí —contestó con una sonrisa —. Gracias. Te compraré una batido de vainilla en compensación.
—Que sean dos y prometo no golpearte lo que resta del día.
—¿Ah? ¿Y mañana? Ni siquiera sé por qué has estado golpeándome estos días.
«Para ver si así se te acomoda el cerebro» pensó volviendo a sentirse indignado, pero tratando de controlarse —Te lo mereces que es lo importante.
—Hey —se quejó el pelirrojo.
—Para que no te golpee mañana tendrías que hacer más méritos o comprarme más malteadas. Tú eliges.
—¿Qué clase de negociación es esta? ¿En serio te vendes por unas malteadas?
¿Cuántos batidos de vainilla compraban su perdón?
«Deberías de sentirte agradecido de que si quiera te siga hablando a pesar de todo».
Al no obtener respuesta y ver la cara de indignación del otro, no tuvo más opción que darle por su lado.
—Te compraré las que quieras, pero, por favor, ya no pongas esa expresión, ¿si?
«Qué voy a hacer contigo en verdad».
—Yo solo quiero que todo esté bien entre nosotros, Kuroko —confesó ligeramente sonrojado.
El más bajito lo miró. ¿Por qué le hacía esto? Incluso si quería estar molesto con él no podía.
«Eres un tramposo». Hizo un puchero y acabó recargándose en el regazo del otro.
—¿Eh? —. Lo miró sorprendido, pero Kuroko tenía el rostro escondido en el pecho del más alto.
—De repente me sentí un poco mareado —mintió sin alzar la mirada y sin la menor intención de moverse.
Kagami se preocupó en el acto y lo tomó de los hombros, pero sin sacudirlo.
—¿Quieres que te lleve a la enfermería? Puedo cargarte...
Pero Kuroko negó con la cabeza interrumpiéndolo.
—No, está bien así, no es para tanto —explicó —. Solo debe de ser hambre.
—En ese caso...
—Ya casi salen y no quisiera causarte problemas por algo tan insignificante —volvió a interrumpirlo —. Me compraré algo mientras esté esperando a que regresen.
—Nunca es insignificante cuando se trata de ti, Kuroko —aseguró despacio.
El muchacho de cabellos celestes sintió como si su corazón diera un pequeño brinco en ese momento. ¿Por qué esta persona...?
—Kagami-kun... —. El nombre del chico cabeza hueca del que estaba enamorado fue lo único que salió de sus labios.
«Si tan solo sintieras lo mismo que yo» se lamentó para sus adentros.
Porque si así era con su mejor amigo imagínense como sería con su pareja. Seguro se volvería incluso más cursi. Y es por eso también que no quería entregarlo a nadie. Él era el único que quería ver ese lado de Kagami.
«No se lo entregaré a nadie» afirmó en silencio. «Ni siquiera a una mujer».
¿Pero y si se tratara de un chico?... La posibilidad se quedó suelta en el aire.
Mientras que los demás no habían dejado de mirarlos y murmurar sobre ellos. ¿Esos dos estaban siendo cariñosos sin importarles que toda la escuela pudiera verlos en ese momento? Cuánto descaro. Era lo que pensaban muchos, en especial Hillary y Alice, quiénes parecían ser las más enojadas por ello. Casi se les caía la cara del puro coraje (y envidia).
Sin embargo, comenzaron a guardar silencio cuando se encontraron con las miradas del consejo estudiantil. Los niños estaban siendo regañados por los padres de Teiko. Los cuales seguían al pendiente del tema. Aunque los propios Kagami y Kuroko fueran los únicos ajeno a todo esto.
Kise suspiró desde su lugar.
«Ellos son tan tiernos. Viviendo en su propio mundo e ignorando todo lo demás. ¿Es eso a lo que llaman felicidad?»
—Ki-chan —lo llamó al notarlo pensativo —. ¿Iremos a comer todos juntos, verdad? —preguntó el pelinegro, tratando de llamar su atención.
—Uh —regresó la mirada hacia sus amigos y sonrió —Claro que sí~.
—Yay~ —contestó feliz y con otra sonrisa.
A lo que Midorima solo se acomodó los lentes en silencio. Ya se estaba acostumbrando a que Kise siempre estuviera con ellos. Era como si salir con Takao tuviera un plus que en este caso era el rubio, el mejor amigo de Kazunari.
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Ese día salieron más temprano, puesto que ya no había clases. Por lo que mientras la mayoría se iba a sus casas, los que participaron en el desfile se reunieron para ir a almorzar a un restaurante. Ya tenían el local separado. Por supuesto Kuroko estaba dispuesto a ir aunque no estuviera invitado oficialmente. Ya que no tenía la menor intención de dejar solo a su amado. No podía confiar ni en los chicos.
—Yay, Kurokocchi también vendrá~
—Pero no por ti, Kise-kun.
—Tan malo —se quejó, pero entendió —. Es obvio que sé por quién~
—Tomando en cuenta de que algunos de los que participaron no quisieron venir no debería de haber problema con que Kuroko venga, ¿verdad? —preguntó Takao.
Kuroko negó con la cabeza.
—No lo habrá. Lo negocié con Akashi-kun previamente —afirmó con despreocupación.
—Kurokocchi haciendo uso de sus influencias, eso no me lo esperaba~
—¿Es que ese enano controla todo en esta escuela? —se quejó Takao —. ¿Incluso el presupuesto de las actividades extracurriculares?
—La verdad sí —afirmaron al unísono los miembros de la generación milagrosa que estaban presentes.
Takao se cruzó de brazos y no dijo nada más.
—No por nada es el emperador de Teiko, ¿ne? Él es quien controla y gobierna está escuela —comentó el rubio sin más y dándole unas palmaditas en la espalda a su amigo.
Pero el pelinegro simplemente ya no quería hablar del tema. El solo saber que pese a todo ese psicópata seguía siendo el rey de Teiko hacia que se le revolvieran las entrañas de puro coraje. Kise tuvo que seguir dándole palmaditas en la espalda para que se le pasara.
Una vez que terminó de reunirse el grupo, se dirigieron hacia el restaurante. En donde se sentaron en varias mesas. En una de ellas estaban Midorima, Takao, Kise, y obviamente Kuroko al lado de Kagami. También había varios miembros del club de atletismo y del club de música sentados con ellos. A quienes les causaba mucha gracia ver a Kuroko y a Kagami siempre juntos. Por lo que no pudieron evitar comentarlo.
—Kagami y Kuroko siempre están juntos dentro e incluso fuera de la escuela. Es como si ustedes dos vinieran en combo —comentó uno divertido.
—A pesar de todas las chicas que tenías detrás de ti, Kagami —se quejó uno —. Que desperdicio.
Kuroko puso mala cara ante el comentario, por lo que otro de los chicos tuvo que tratar de arreglarla.
—Bueno, bueno. Pero el que a pesar de lo popular que es Kagami con las chicas, haya elegido a Kuroko. Quiere decir que es un a...
Kuroko se sonrojó y se puso nervioso al sentirse descubierto. Aunque seguro ni así el cabeza hueca de Kagami llegaba a entender. Y ciertamente el pelirrojo tenía cara de no estar entendiendo nada, por lo que Kise tuvo que intervenir mientras que Takao solo se reía de sus amigos y Midorima los juzgaba con la mirada a todos.
—¡Quiere decir que es una amistad verdadera, ne?!~ —irrumpió el rubio antes de que pudiera terminar la frase.
Los muchachos lo miraron sin entender. ¿Acaso ellos...?
—¿Ustedes dos no están sa...?
—¡Ellos dos son tan unidos como mejores amigos are!~ —volvió a interrumpirlos Kise.
Recién entonces los demás entendieron. Qué Kagami era en verdad una persona muy lenta. Por lo que no pudieron evitar sentir lástima por Kuroko. Sí que la tenía bien, pero bien difícil con alguien tan irracionalmente despistado como lo era el muchacho de cabello rojizo.
—Uh, somos familia después de todo —comentó el pelirrojo solo para terminar de rematar la situación.
¿Qué era peor que la zona de amigos? La zona de familia definitivamente. A Kuroko se le fue el hambre solo de escuchar aquellas palabras. Justo en ese momento llegó la comida y nadie se atrevió a comer. Por lo que como siempre, Kise tuvo que tratar de animar el ambiente.
—¡Esto se ve delicioso!~ —exclamó tomando los cubiertos y disponiéndose a dar el primer bocado.
Al verlo, todos lo siguieron y al fin comenzaron a comer.
«Ay Kagamicchi el día en que te des cuenta de que amas a Kurokocchi tanto como él a ti. Te vas a lamentar de toda tu estupidez, amigo. Solo espero que para entonces no sea demasiado tarde y nuestro pequeño no se haya rendido» pensó para sus adentros mientras le daba una mirada de reojo a Kagami y palmeaba la espalda de Kuroko en señal de apoyo. Quien sólo se encogió de hombros y se dispuso a almorzar como todos los demás.
Sin contar ese incómodo momento, el almuerzo se llevó a cabo de forma amena. Kise y Takao acabaron siendo el alma de la mesa gracias a las ocurrencias propias de ese par de mejores amigos. Ahora que Kasamatsu llevaba evitándolo más de una semana (incluso se sentó en una mesa diferente junto a Moriyama y al consejo estudiantil), el rubio y el pelinegro se habían vuelto incluso más unidos. Aunque en el fondo era obvio que Kise continuaba extrañando a su superior. Solo que no sabía de qué forma arreglar las cosas con él.
¿Por qué era tan fácil ayudar a los demás y tan difícil ayudarse a él mismo? No lo entendía, pero tampoco podía hacer nada al respecto. Por lo que solo decidió seguir esperando un poco más. Seguro en algún momento Kasamatsu dejaría de estar enojado con él y todo volvería a la normalidad.
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El día tan esperado llegó. Era sábado y se llevaría a cabo la actuación por fiestas patrias y el término del semestre, así como el inicio de las vacaciones de invierno. El principal ciclo escolar de Teiko acaba de terminar.
Todos los que tuvieran buenas calificaciones en los periodos anteriores, ya no necesitarían notas tan altas para los últimos meses. Solo unos pocos todavía tenían que esforzarse mucho, como era el caso de Kouki Furihata. Quien se negaba con desesperación al maquiavélico plan de su mejor amiga y delegada de aula.
—¿Cómo pudiste, Riko? —cuestionó sin poder creerlo.
—¿Quién fue el que reprobó álgebra?
—¡Pero! —se quejó sin lograr nada.
—Pero nada. Tú aceptaste y yo se los dije. "Qué más les valía no echarse para atrás después" —sentenció.
—¿Te estás vengando, verdad? —comentó ya resignándose —. Solo porque no querías ponerte el traje de sirvienta...
—Necesitas los puntos, Furi. No lo olvides
—De haberlo sabido hubiera preferido marchar —se lamentó por haber caído con tanta facilidad en la trampa de la castaña.
—Ni modo~
Furihata suspiró y Riko sonrió ampliamente. En el fondo su mejor amiga se estaba divirtiendo bastante con esto. Y muy a su pesar no tenía más opción que hacerle caso.
«Todo sea por Álgebra» se repitió internamente solo para recordar porque estaba haciéndolo. La próxima vez estudiaré más.
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Los puestos se instalaron tal cual como los delegados de cada salón lo habían coordinado en los días anteriores. Del cuarto año la A ofrecía comida típica, la B postres, y la C helados artesanales. Mientras que el sexto A tenía todo tipo de frutas y refrescos. Las puertas de la institución se abrieron en cuanto todo estuvo listo.
Los alumnos, docentes y familiares invitados comenzaron a pasear por todo el patio. La escuela estaba llena. Para ser la siguiente actuación después del desafortunado incidente con Takao, todo iba mejor de lo que esperaban. Excepto por los padres de Midorima, quiénes todavía insistían en recordarlo.
—Solo hemos venido a asegurarnos de que no nos siga dejando en vergüenza —comentó la señora mientras observaba el puesto del salón de su hijo —. ¿Por qué no pudo ser Seijuuro? —cuestionó al ver al heredero de los Akashi.
El muchacho de lentes sintió como si acabaran de darle un golpe muy bajo y vaya que lo fue. La expresión en su rostro lo delataba bastante. Por lo que Akashi no pudo evitar sonreír para sus adentros.
Por supuesto que él era mil veces mejor que Kazunari Takao, hasta la familia de su "ex" mejor amigo lo sabía muy bien.
—Buenas tardes, señor y señora Midorima, pequeña Shina y Shintarou —saludó haciéndose el educado.
La hermana decidió quedarse en silencio por lo incómodo que resultaba toda esta situación. Además de que sentía demasiada pena por su hermano mayor. Si tan solo pudiera hacer algo para ayudarlo. Pero ella solo tenía doce años después de todo.
—Buenas tardes, hijo —contestaron los adultos en el mismo tono.
—¿Cómo han estado? No los he visto desde la actuación anterior —comentó a propósito para sacar el tema a flote.
—Ni lo menciones, por favor —se lamentó la señora —. Ese bochornoso incidente sigue atormentándonos hasta el día de hoy. Qué vergüenza.
—No tienen de qué preocuparse, la escuela parece haberlo olvidado todo —insistió dirigiendo la mirada hacia el pelinegro que los observaba. Quien no pudo evitar devolverle la mirada.
«Te mataré si le haces algo a Shin-chan» aseguró con una expresión asesina.
Akashi captó el mensaje, pero se hizo el desentendido y prosiguió al regresar la vista hacia los mayores.
—¿No lo creen? —les preguntó.
Los señores hicieron un gesto de gran fastidio.
—No sé cómo es que ese mocoso puede seguir aquí. Deberían de haberlo expulsado hace mucho —comentó esta vez el hombre mayor.
—Teiko ya no es lo que era antes. Ha perdido clase —sentenció la señora.
—También lo creo. Empezando por dejar a ese tipo de personas venir aquí.
—Así es, Seijuuro. La gente ya ni siquiera conoce su lugar.
Suficiente. Esto era mucho más de lo que estaba dispuesto a soportar.
—Me retiro. Los dejo con Akashi... —habló Midorima intentando guardar la compostura —. Permiso.
—¿Vas a dejar a tu familia sola por irte con ese chiquillo? —cuestionó su madre haciéndose la ofendida.
—Conocen esta escuela a la perfección —contestó antes de darse la vuelta —. No creo que necesiten mi guía en particular. Además, les recuerdo que Kazunari Takao es mi novio. Por lo tanto, él al igual que ustedes, también es mi familia. Así que les agradecería que pudieran al menos recordar su nombre —y sin más se fue.
No esperó una respuesta. Porque sabía que no era necesaria. Intentar razonar con ellos era como hablar con una roca.
—Haberse visto, semejante descortesía de su parte —se indignó mucho más de lo que ya estaba —. ¿Cuándo fue que cambió tanto?
—Desde que está con ese bueno para nada —afirmó molesto el señor —. Por eso te dije que no era buena idea venir y mucho menos traer a Shina con nosotros. Se está llevando el peor ejemplo de todos.
—Si no veníamos iban a hablar más de nosotros. Era mejor cumplir con asistir y dejarles ver que seguimos siendo una familia unida. Además de que así también podremos vigilar de cerca a esos dos, ¿no?
—Uh. Pero no me hace nada de gracia tener que verlos juntos —se quejó el hombre.
—Intentemos soportarlo, ¿si? Después de todo no podemos hacer un escándalo ahora frente a toda la escuela. Imagínate lo que dirían de nosotros. Quedaríamos peor de lo que ya estamos.
—Lo sé. Solo por eso no he dicho nada.
—Papá... —murmuró la menor.
Sin embargo no fue escuchada por ninguno de los adultos, a quienes solo les importaba quedar bien frente al heredero de los Akashi y viceversa.
—Pueden pedir lo que quieran —comentó el pelirrojo aprovechando la ocasión para mostrarse oportuno —. Corre por mi cuenta.
—Oh, no. De ninguna manera —se apresuró en decir la señora —. Podemos pagar todo lo que comamos.
—Insisto, madame.
Y quién podría decirle que no a la sonrisa de ese chico.
—De acuerdo. Pero a cambio te invitaremos a almorzar mañana.
—No es necesario, mas lo agradezco.
—Nosotros también insistimos, Seijuuro.
Al sentirse ignorada la pequeña solo suspiró.
«Mi hermano no es malo» afirmó para sus adentros, ya que no le daban la oportunidad de decirlo en voz alta.
Midorima por su parte tomó la mano del más bajito en cuanto llegó donde él. Quien no le había despegado la mirada de encima ni por un solo instante.
—Shin-chan... —lo nombró preocupado.
—Perdón, Takao, yo... —se disculpó afligido —. No pude defenderte.
Takao se sorprendió al escucharlo y entendió muy bien a lo que se refería. A pesar de lo orgulloso y directo que solía ser esta persona, Midorima en verdad respetaba más de lo que debería a sus padres. Porque a pesar de lo desconsiderados que ellos estaban siendo con su hijo, Midorima ni si quiera alzó la voz ni tampoco maldijo ni nada.
Shintarou Midorima era en verdad un buen chico. Takao lo sabía mejor que nadie. Por lo que decidió ser comprensivo. Se lo había ganado por completo.
—Está bien, amor —se apresuró en decir mientras tomaba con firmeza la mano del más alto —. Vi todo a la perfección, así que entiendo. No fue tu culpa para nada, ¿si? —intentó confortarlo abrazándose a él.
Midorima contestó envolviéndolo con suavidad en sus brazos. Justo ahora el tener a Takao a su lado era lo que más lograba calmarlo.
«Mientras tú estés conmigo todo estará bien» afirmó solo para él mismo.
Pero la familia del muchacho de lentes no eran los únicos que estaban presentes. La familia del pelinegro también. Y habían quedado bastante preocupados después de ver semejante escena. En especial Henry, quien tenía muchos sentimientos encontrados en ese momento.
¿Quiénes se creían esos ridículos diciendo lo que les venía en gana de su precioso niño? Si eran ellos los que deberían de estar agradecidos de poder tener de yerno a un chico tan genial y sincero como lo era Kazunari. Su hijo podía ser quizá un poco alocado e intrépido, pero era desinteresado, no mentía y no fingía. Era una persona completamente transparente. En otras palabras, poseía los valores que muchos de los de la clase alta carecían.
Simplemente no podía soportarlo y no estaba dispuesto a hacerlo. Por lo que se giró para decir lo siguiente.
—Iré a hablar con ellos —sentenció enojado.
Pero la señora lo tomó del brazo para detenerlo.
—Espera, cariño.
—Sí, papá. No empeoremos más esto, por favor.
—¿Pretenden que me quede callado ante tal injuria?
Takao sonrió a medias y agradeció el hecho de tener a la familia que tenía. Quiénes estaban dispuestos a defenderlo ante todo. Pero este no era el mejor caso para ello.
—Yo sé que es difícil —comentó serio —. Créeme para mí lo es más que para todos. Pero seguirles el juego no va a solucionar nada. Solo se crearían más chismes al respecto. Y ya no quisiera eso.
—Pero... —insistió, por lo que está vez habló Midorima.
—Lo siento, es mi culpa. Soy yo quien debería de haber dicho algo en ese momento. Pero no pude... —se disculpó con la mirada baja —. Incluso así yo no pienso dejar a Kazunari solo nunca. Yo definitivamente encontraré el modo en el que mis padres nos acepten o al menos dejen de molestar a Kazunari. Así que, por favor, permítanme solucionarlo... Ya que es mi responsabilidad. Prometo hacerlo lo más pronto posible. Por favor —pidió tan encarecidamente que hasta el señor Takao sintió empatía por él.
Nadie quería estar en el lugar de aquel chico. Porque de solo imaginar lo que Midorima debería de sentir al ser tratado de ese modo por sus propios padres se les encogía el corazón.
Por lo que a Henry no le quedó de otra más que de respirar varias veces para poder calmarse. Solo por esta vez lo dejaría pasar.
—Gracias —susurró el muchacho de lentes.
Y los demás solo sonrieron para tratar de relajar el ambiente.
OOOOOOOOOOOOO
En el puesto del cuarto C todos los que estaban allí se encontraban más que sorprendidos al ver a la delegada en traje de sirvienta. Y a Furihata con el mismo traje. Casi parecían hermanos en esa situación. ¿Pero cómo fue que ocurrió esto?
—Todos nos están mirando —lloriqueó el castaño.
—¿Y qué esperabas con estos ridículos uniformes? ¿Además no eras tú el que apoyaba tanto esta idea en las votaciones? —cuestionó también avergonzada, pero tratando de sonreír.
—Porque nunca pensé que sería yo quien se lo pusiera —suspiró resignado —. Pero está bien.
Kise comenzó a tomarles fotos de lo más animado.
—Esto debe quedar para la posteridad comentó sonriente "El día en el que la delegada usó un traje de sirvienta y el día en que Furihata se travistió por primera vez".
—¿Eh? —lo miró sonrojado y tratando de jalar la falda hacia abajo lo más que pudo.
—No es momento para ponerse tímido. ¿Te has dado cuenta de lo popular que está siendo este puesto no solo por Kagamicchi y yo sino también por ustedes dos? Algo que no me esperaba, pero me alegra que sea de esta forma~ Y ya que todos están viniendo a vernos, no podemos dejar pasar la oportunidad de promocionarlos a ustedes también~ Este podría ser su grandioso debut~ —afirmó divertido —. Así que tú también, delegada, quita esa expresión tan seria y has una pose linda, por favor~
—¿Insinúas que no soy linda? —lo miró enojada —La próxima vez quien haga el ridículo no será solo Furihata.
—¿Eh?
—Con lo popular que eres entre hombres y mujeres por igual. Deberíamos de sacarle provecho como dices, ¿no?
Kise sonrió preocupado y dejó de tomarle fotos para solo centrarse en Furihata.
—¿Y a mí por qué sí?
—Porque tú no eres peligroso.
—¿Qué trataba de decir con eso?
Kuroko solo se burlaba con pequeñas risitas que intentaba cubrir con las manos.
—Vamos, solo ríete de mí, Kuroko.
—Yo no... —. Pero ni siquiera podía hablar bien por culpa de la risa.
Y es que nunca nadie se hubiese imaginado a Kouki Furihata en traje de sirvienta. Qué para rematar le quedaba tan bien que hasta Kagami, quien no había dicho nada hasta ahora, decidió opinar sobre el tema.
—Yo pienso que él se ve bastante bien —comentó tranquilo.
Silencio. Furihata no pudo evitar sonrojarse y sentirse muy apenado ante el comentario. Mientras que Kise y Riko observaban la extraña expresión en el rostro de Kuroko.
—Gracias, Kagami —intentó sonreírle el castaño.
Por lo que el pelirrojo contestó con otra sonrisa.
¿Por qué Furihata tenía que verse tan lindo en ese estúpido traje de sirvienta? Pero por sobre todo, ¿por qué la delegada no le pidió a él también hacerlo? Por Kagami, Kuroko sería incluso capaz de usar un traje de porrista... Sacudió la cabeza, estaba pensando de más.
Kise le palmeó la espalda en señal de apoyo.
—Puedo conseguirte el vestuario que quieras cuando me lo digas, Kurokocchi~ —afirmó en voz baja para que solo su amigo lo escuchara.
Esta vez fue Kuroko el que se sonrojó a más no poder. ¿Fue tan obvia la cara que puso? ¿Y si era así, por qué Kagami-kun fue el único que no lo notó? Ni si quiera se había percatado de que la ropa que llevaba puesta era nueva y que la compró solo por él. Suspiró. Cuarenta dólares gastados en vano.
Kagami giró a mirar al más bajito y al hacerlo no pudo evitar volver a pensar en lo bien que se veía. Llevaba un drill negro, un polo blanco con rayas azules, una casaca con capucha de color celeste y unas zapatillas blancas. Pero no solo era su ropa casual, incluso con el uniforme de Teiko... ¿Por qué de repente le comenzó a llamar más la atención la apariencia de este chico? ¿O es que siempre le llamó la atención y recién se daba cuenta de ello? Sacudió la cabeza, nada de eso importaba. Solo estaba pensando de más. Pero aun así...
—Por cierto, hoy te ves tan bien como siempre, Kuroko —afirmó con una amplia sonrisa.
El muchacho de cabellos celestes se sonrojó y contestó con otra sonrisa.
—Gracias —. Hizo una pausa y agregó —Kagami-kun también. El traje que llevas te queda perfecto.
Ciertamente no eran solo Furihata y Riko quiénes se veían bien con los trajes de sirvienta. Kagami y Kise parecían brillar con los trajes formales que llevaban. Pantalones y zapatos negros, camisa blanca manga larga, corbata roja y amarilla respectivamente, y un chaleco negro también para estar en sintonía con los trajes de sirvientas que eran de color negro y blanco. Parecían modelos sacados de alguna revista. Si bien Kise podía serlo en la vida real, para Kuroko no existía nadie más que no fuera Kagami.
Él era su luz. Y odiaba tener que compartirlo con todas esas chicas escandalosas que venían al puesto a comprar solo para ser atendidas por el pelirrojo. ¿Por qué no se concentraban solo en Kise? Suspiró por enésima vez. No había nada que pudiera hacer. Lo mejor era permanecer cerca para asegurarse de que nadie se aprovechara de su ángel.
Además de que podía comer helado gratis. Y ya llevaba cómo cuatro porciones.
Varios chicos y chicas comenzaron a venir y a amontonarse cerca del puesto. Las muchachas obviamente venían a ver y tratar de coquetear con Kise y Kagami. Mientras que la mayoría de los clientes hombres querían ver y tomarse fotos con las "chicas" en traje de sirvienta. Aunque varios se preguntaban quién era la misteriosa muchacha que había aparecido de la nada el día de hoy.
—¿Cómo te llamas? ¿Si eres del cuarto C? Porque nunca te habíamos visto, linda —comentó uno muy curioso y en espera de una respuesta.
Furihata estaba sonrojado a más no poder y ni siquiera podía hablar, por lo que Kise estuvo hablando por él todo el rato.
—Su nombre es un secreto~
—¿Eh? —Pero queremos saber se quejaron varios.
—Ella prefiere el anonimato, así que ni modo~ Ya saben es muy tímida —explicó tratando de sonar convincente.
—Está bien —se resignaron —. Ya lo descubriremos después.
Pero lo que nadie se hubiese esperado era que el propio emperador de Teiko haya llegado donde ellos.
—Buenas tardes —saludó tranquilo.
Todos lo miraron sorprendidos, pero decidieron contestar.
—Buenas tardes, Akashi.
En ese momento Furihata quiso que la tierra lo tragara. De todas las personas ¿por qué tuvo que verlo él? Esto era demasiado vergonzoso y todo era culpa de Riko.
—Gracias por bendecirnos con tu presencia, Akashicchi~ —canturreó el rubio mientras se abrazaba al más pequeño.
—Por supuesto que tenía que venir a verte a ti y a Tetsuya —contestó simplemente.
Sin embargo, el gran e imponente emperador de Teiko, no se veía para nada incómodo por el contacto con su compañero. ¿Por qué? Era lo que se preguntaba el castaño. ¿Cómo hizo esta persona para lograr ser tan cercana a Akashi-kun? ¿Era por qué se trataba de Ryouta Kise, verdad? El sol de Teiko al que nadie podía resistirse. Ni siquiera Seijuuro Akashi.
—Es bueno que no hayan tratado de competir conmigo de nuevo. Así lograron tener la oportunidad de destacar al menos esta vez —comentó el pelirrojo.
Riko lo miró mal y él le contestó la mirada. Por esta y muchas otras razones era que ellos dos no se llevaban bien. Por lo que la castaña se cruzó de brazos a la defensiva.
—¿Comprarás algo o solo viniste a fanfarronear? —interrogó.
Akashi la miró de arriba y abajo y después de barrerla con la mirada contestó.
—Tu apariencia no va acorde con tu seca personalidad. Pero después de todo este es solo un absurdo disfraz para llamar la atención, ¿verdad? Pensar que caerías tan bajo total de no perder tan desastrosamente como el año pasado. ¿Tan desesperada estabas?
—¡¿Qué has dicho?!
—¡Riko...! —la detuvo su mejor amigo —. No sería nada bueno un escándalo en medio del festival, menos en nuestro stand y peor tratándose de delegados —intentó hacerle entrar en razón.
Por lo que la castaña tuvo que aguantarse las ganas de reclamarle. Akashi sonrió victorioso. Cómo siempre él tenía la razón. Eso era obvio. Porque Seijuuro Akashi era la certeza.
—Vamos Akashicchi, no te alteres tanto o espantarás a los clientes —hizo un puchero —Mejor nos relajamos y nos tomamos una foto, ¿si?~
—Está bien.
Incluso Kagami estaba sorprendido de que esos dos se llevaran tan bien. Aunque para Kuroko sí era una escena normal. Kise siempre fue muy cariñoso con todos los de la generación milagrosa, solo que la mayoría no le hacía caso. Excepto Akashi y en algún momento también Aomine, pero ahora era solo el pequeño pelirrojo quien solía dejarlo ser.
Furihata puso una extraña expresión al ver como esos dos se tomaban una foto de lo más normal. ¿Por qué él no podía tener ese tipo de relación con Akashi?
—Ne, ¿quieres un helado, Akashicchi? No es necesario que pagues, ¿sabes?
Riko se mordió la lengua para no oponerse, después de todo Kise fue quien consiguió lo que necesitaban para ese día, por lo que no podía decir nada si quería regalarle una porción a ese tipo.
—Lo sé, pero insisto en pagar —comentó acercándose e ignorando a la castaña.
Recién entonces Kise lo soltó y cuando estuvo frente a Furihata se detuvo para poder verlo más detenidamente.
El muchacho de cabellos castaños se puso muy nervioso al sentir una mirada tan penetrante sobre él.
«Qué no se haya dado cuenta, por favor, por favor» rogó para sus adentros.
—Kouki Furihata —lo nombró mientras esbozaba una pequeña sonrisa de lado —. Debo admitir que me has sorprendido el día de hoy —comentó divertido.
Furihata quiso morirse por enésima vez en el día y sin saber que más hacer comenzó a recitar el menú.
—Tenemos... varios sabores... —. Pero ni siquiera podía hablar correctamente.
Akashi sonrió más divertido de lo que ya estaba al verlo así.
—¿Te pongo tan nervioso solo con mi presencia?
—¿Eh...?
Furihata estaba tan rojo que todos lo notaron. ¿Qué clase de escena estaban presenciando justo ahora?
—No, yo solo... Por culpa de este traje... —intentó explicar sin poder mirarlo.
«¡Si no fuera por esta ropa podría tener una conversación normal con él! ¡Pero por culpa de esto me siento tan avergonzado, ahhh! ¡Además de que sentí un poco de envidia de Kise y eso me hizo sentir todavía peor!»
—Oh, el uniforme que llevas —entendió y decidió seguir molestándolo. Era muy divertido ver todas las expresiones que estaba haciendo —. Debo confesar que nunca imaginé verte de esta forma, pero ciertamente no te ves mal.
¿Eso fue un halago? ¿Acaso Akashi estaba reconociendo de alguna forma a su compañero? ¿En verdad qué era lo que estaba pasando?
«¡Respira, Kouki! ¡Respira y tranquilízate!»
El castaño tomó aire y trató de recuperar la compostura lo más que pudo. No iba a dejar pasar una oportunidad tan valiosa cómo esta solo por un tonto traje.
—Gracias —. Intentó sonreírle, todavía avergonzado —. Akashi-kun, también se ve bien el día de hoy... En realidad tú siempre te ves bien todos los días incluso con el uniforme de la escuela —confesó sin darse cuenta, por lo que se calló después de eso.
«Demonios, piensa antes de hablar» se reprochó.
Pero a pesar de lo atrevido que sonó, Akashi no parecía fastidiado. ¿En qué momento fue que el ambiente entre ellos cambió de este modo? ¿Fue solo por el traje de sirvienta? ¿O por el tiempo que pasaron juntos durante las reuniones de delegados? ¿Sería que todo su esfuerzo al fin comenzó a tener frutos?
—¿Entonces, qué sabores tienes? —. Decidió cambiar la conversación. Era bastante obvio quien dominaba la situación.
—Ah, sí —le entregó la carta para que los leyera por el mismo.
Mientras Akashi lo hacía y elegía los sabores, Furihata se le quedó mirando fijamente. Por lo que el pelirrojo tuvo que devolverle la mirada.
—¿Sucede algo, Kouki? —preguntó a propósito.
Furihata volvió a sonrojarse a más no poder. ¿Por qué de repente estaba llamándolo por su primer nombre? Estaba feliz, pero incluso él no entendía nada. ¿Qué era lo que esa persona quería de él? ¿Acaso intentaba demostrar algo? Sacudió la cabeza y no fue capaz de contestar. Por lo que Akashi continuó viéndolo y unos segundos después volvió a entender.
—¿Será que también quieres una foto? —preguntó haciéndose el inocente.
Los ojos de Furihata brillaron. Si esto era un sueño no quería despertar.
—Yo... —. No fue capaz de negarlo, por lo que solo asintió con la cabeza en afirmación.
«Incluso con esta extraña ropa. Si pudiera llegar a agradarle de esta forma...»
Akashi dejó la cartilla un momento y sacó el celular. Todos lo miraron anonadados. ¿Ellos realmente estaban coqueteando? ¿Cómo fue que esto sucedió?
Furihata no lo dudó ni por un segundo y salió del stand para poder tomarse la foto con Akashi ante una muy desconcertada Riko Aida. Con esto el pelirrojo pudo apreciar el traje completo. Se veía tan bien. Qué tenía que darle algunos puntos por eso.
Ambos sonrieron y posaron para la foto. Al fin Furihata había logrado recuperarse. Qué más daba la ropa que tuviera en ese momento, lo único importante era poder acercarse al inalcanzable Seijuuro Akashi.
—¿Me la enviarías? —preguntó feliz.
—Sí —asintió con la cabeza y volvió a tomar la cartilla.
Furihata regresó a su puesto y despachó el pedido mientras Kagami, Kise y Riko atendían a los demás. Akashi pagó con un billete de cincuenta dólares y el castaño se dispuso a darle vuelto. Pero el pelirrojo lo detuvo.
—Pueden quedarse con el resto.
—Pero es mucho dinero —comentó Furihata.
El helado solo costaba tres dólares.
—A ustedes les debe de hacer más falta que a mí —comentó para molestar a la delegada. Quien por poco gira el cuello como el exorcista.
—Muchas gracias —aceptó para tratar de calmar el ambiente.
Sin más Akashi se giró y observó está vez a Kagami. Quien le devolvió la mirada sin entender. No recordaba haberle hecho nada como para ser observado de esa forma. ¿O sí?
—Taiga Kagami —lo nombró sin quitarle la vista de encima —. He recordado su nombre como tanto querías, Tetsuya.
Kuroko lo miró sin entender. ¿Qué era lo que Akashi-kun estaba tratando de decir con eso?
—Sin embargo, todavía no lo he aceptado por completo como miembro de la generación milagrosa.
¿Ah? Kagami estaba bastante perdido en la conversación. Además de que no era como si necesitara su aprobación o cosa por el estilo.
—Lo reconozco por haberle ganado a Aomine —explicó girando esta vez hacia Kuroko —. Es por eso que decidí recordar su nombre. Pero me pregunto si realmente es tan bueno como para haber sido elegido por ti.
Silencio. Kuroko se quedó congelado al sentirse descubierto. Incluso dejó de comer su helado. ¿Acaso Akashi-kun quería exponerlo frente a la persona que le gustaba?
—Akashi-kun, no sé de lo que estás hablando —. Se hizo el desentendido.
—Yo lo sé todo, Tetsuya, no lo olvides —sentenció confiado —. En especial todo lo relacionado a ti y a Ryouta.
Kise también lo miró. ¿Eso quería decir que Akashicchi...?
—Por supuesto que sé todo lo que ese idiota les hizo —afirmó serio.
¿Todo? Kise palideció. Por lo que Akashi tuvo que continuar.
—Sí. Así que más le vale no volver a meterse con ninguno de ustedes —sentenció —. Pero también por eso es que no confío en tus decisiones, Tetsuya.
—Akashi-kun, no es... —. Pero fue interrumpido.
—Si es lo que quieres no me opondré a ello —comentó y volvió con Kagami —. Pero quisiera que recordaras esto, Taiga. Yo todavía estaré vigilándote. Y no seré tan condescendiente como lo fui con Daiki. Al menor error tuyo, yo mismo te cortaré en pedacitos.
¿Qué demonios trataba de decir con eso? ¿Y por qué lo hacía con una mirada tan sádica? ¿Qué tan mal estaba este tipo como para amenazarlo sin ningún motivo?
—Eso era todo lo que tenía que decir. Adiós —. Sin más se fue dejando a un Kagami muy confundido.
—¿Qué fue todo eso?
Todos los de la generación milagrosa estaban locos. Todos. Menos Kuroko fue la única conclusión a la que pudo llegar.
Con lo tenso que se puso el ambiente, Kise tuvo que tratar de calmarlos.
—No le hagas caso, Kagamicchi —comentó dándole palmaditas en el hombro —. Akashicchi es a veces un poco exagerado, ya sabes.
—¿Un poco? Me amenazó con descaro —se quejó.
—Vamos, es solo que es un poco sobreprotector con nosotros. Quizá por los desagradables sucesos por los que pasamos antes —intentó explicar.
«¿O quizá por qué somos "los pasivos" del grupo?» se preguntó el rubio curioso. Aunque en realidad él era versátil.
—¿Pero yo que tengo que ver con todo eso? Qué vaya y se queje con Aomine.
Kuroko suspiró aliviado al darse cuenta de que Kagami no captó el mensaje completo, por suerte. Solo en este tipo de situación agradecía lo descerebrado que era. Aunque eso también lo frustraba. Apretó los puños a los lados sin saber que más hacer. Pero Kise fue el único que lo notó, por lo que inventó una excusa para llevárselo de allí.
—Tiempo fuera, regreso en unos minutos —pidió el rubio con una sonrisa hacia la delegada y agregó mientras tomaba de los hombros a su amigo —. Kurokocchi, necesito que me ayudes con algo, así que ven conmigo~
—Hey —se quejó al ser arrastrado y teniendo que dejar el vaso de helado sobre el stand.
Kagami solo los vio irse y volvió la mirada hacia sus otros compañeros.
—¿Qué? —preguntó el castaño al ser observado de ese modo por su mejor amiga.
—¿Y lo preguntas? —cuestionó la muchacha —. ¿Qué demonios fue todo eso? ¿Desde cuándo ustedes dos son tan cercanos? ¡Incluso te llamó por tu nombre!
—Riko, vamos —intentó calmarla. Pero la verdad era que ni siquiera él lo sabía. ¿Así que como podía explicarle lo que ni el mismo entendía?
—Eso no responde mis preguntas. Además, ¿cómo es que te pasará la foto? —cuestionó esperándose lo peor —. No me digas que ustedes...
El sonido del celular de Furihata los interrumpió. El castaño trató de mirar con disimulo el aparato, pero no pudo evitar sonreír. Por lo que Riko le quitó el teléfono.
—Oye —se quejó.
Al ver el mensaje lo confirmó.
"Akashi-kun" era el nombre con el que tenía guardado el contacto de WhatsApp del pelirrojo.
—¿En qué momento ustedes dos intercambiaron sus números?
—¿No crees que estás exagerando? —le cuestionó ahora él tomando de regreso el teléfono —. No es como si estuviera haciendo algo malo.
—No es eso... Sabes que yo solo me preocupo por ti, Furi.
—Lo sé, y lo agradezco. Pero estoy bien, ¿no ves?
—Pero...
—Vamos, no actúes como una madre sobreprotectora, por favor.
Riko suspiró resignada. Después de todo no importaba cuántas advertencias o consejos le diera a ese chico, mientras él no quisiera escucharla, no había nada más que hacer.
—Desconfío de él y lo sabes. Pero no diré nada más si eso es lo que quieres. Solo ten mucho cuidado, por favor.
—Sí. Gracias —. Le sonrió.
Ella acabó sonriendo también. Aunque en el fondo continuaba pensando que esto podría acabar mal. Pero ojalá se equivocara.
OOOOOOOOOOOOO
Kise mandó un mensaje por WhatsApp y a los segundos Takao apareció donde ellos.
—Hola~ ¿Para qué soy bueno? —preguntó sonriente.
—¿Me preguntó si existirá algo en lo que ustedes dos podrían ser buenos además de meterse en problemas?
—Kurokocchi tan malo. A pesar de que nosotros solo queremos ayudarte —se quejó y después agregó —. Está es una reunión de emergencia con respecto al plan "Conquistando a Kagamicchi".
Allí iban de nuevo. No, por favor.
—Ya les dije que no es necesario...
Pero fue ignorado por los otros, por lo que Kise continuó.
—La conclusión a la que hemos podido llegar según los últimos acontecimientos es esta —se preparó para hablar lo más serio posible —. Kagamicchi es un caso extraordinario. Nunca vi a un chico tan lento como él. Y si todo continúa de este modo nada funcionará con Kagamicchi. Excepto "acabar con su inocencia" afirmó.
—¿Ah?
—Lo que escuchaste. Tu única opción es lanzarte sobre él y besarlo o hacerlo con Kagamicchi de ser necesario. De otro modo no entenderá. Las palabras no funcionan con él.
—Así es~ —secundó Takao tan convencido como Kise.
Kuroko no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Qué pasaba por la mente de esos dos? ¿Esa era su grandiosa forma de solucionar la situación?
—No voy a acostarme con él cuando ni siquiera estamos saliendo. Yo no soy como ustedes...
Kise sintió como si le cayera una roca encima ante tal alegación. ¿Acaso no era normal que las personas tuvieran sexo estuvieran o no en una relación formal?
—Pero no es necesario que estén saliendo para que lo hagan —intervino el pelinegro al rescate —. Podrías acostarte con él y luego comenzar a salir. ¿Cuál es el problema? El orden de los factores no altera el producto~~
Frase célebre de Kazunari Takao.
—¡Eso! —apoyó Kise, quien revivió al escuchar a su amigo.
—No haré algo como eso —se negó rotundamente.
—¿Acaso prefieres que sea alguna tipa quien se le tire encima? Tienes que marcar territorio. Así como yo lo hice con Shin-chan~~~
—No necesitaba tanta información...
¡ —El punto es que debes de tomar la inocencia de Kagamicchi y hacerlo con él!
Justo en ese momento llegó Momoi y los escuchó.
—¡¿Qué le andan diciendo a Tetsu-kun?! ¡Par de corruptores de menores!
Genial. ¿Por qué el idiota de Kise-kun tenía que gritar de esa forma? ¿Acaso quería que toda la escuela se enterara o qué?
—Tenemos la misma edad, ¿sabes? —se quejaron los aludidos.
—Pero no en lo que a eso se refiere.
—Auch —se indignó, el rubio —. ¿Momocchi qué es lo que intentas decir con eso?
—Lo que trato de decir es que no traten de pervertir con sus ideas a Tetsu-kun. ¡Él todavía es puro! —exclamó mientras se llevaba al muchacho de cabellos celestes con ella.
Kise suspiró y Takao lo miró.
—¿Tú crees que nos haga caso? —interrogó el pelinegro.
—Quién sabe. Pero ojalá. Al menos creo que lo considerará —contestó el rubio, imaginando las posibilidades.
¿Kuroko tendría el valor necesario para hacerlo?
OOOOOOOOOOOOO
Esto era lo peor. ¿Por qué su querida amiga tuvo que escucharlos? Pero a pesar de todo debía de guardar la compostura. Después de todo ella ya se había enterado del tema.
—Momoi —la llamó al verla detenerse.
—Perdón, quizá fui un poco entrometida —se disculpó la muchacha todavía tomándolo del brazo.
—No —negó con la cabeza —. En realidad lo agradezco. Creo que tuviste buenas intenciones, ¿no?
—Es solo que —intentó explicarse lo mejor posible —. No quisiera verte sufrir de nuevo como el año pasado —confesó con la mirada triste.
Kuroko entendió, por lo que se sintió agradecido con ella.
—En verdad muchas gracias. Eres una buena amiga —contestó con una pequeña sonrisa.
Momoi no pudo evitar abrazarlo.
—Pero, ¿sabes? Me alegra saber que pudiste superar al idiota de Aomine y que incluso pudiste enamorarte de alguien más... Una parte de mí está feliz por eso, pero por otro lado no puedo evitar preocuparme.
—Kagami-kun es un buen chico —afirmó tranquilo —. Por lo que no tienes nada de qué preocuparte.
—También lo creo. Con lo poco que he visto, él parece bastante dulce contigo. Pero de todos modos, ve con cuidado, ¿si?
¿Quizá estaba preocupada por la reciente conversación con Kise y Takao?
—No haré nada extraño, no te preocupes —aseguró sonrojado —. Lo que escuchaste solo fueron tonterías de esos dos. No es como si fuera a hacer algo así cuando ni siquiera estamos saliendo...
«No cometas el mismo error que Ki-chan, por favor».
—Está bien, al final es tu decisión. Solo asegúrate primero de estar siendo atesorado como se debe, ¿si?
Kuroko no estaba acostumbrado a las demostraciones de afecto, pero Momoi era en verdad tan dulce siempre con él que merecía ser compensada de algún modo. Por lo que pasó suavemente una de sus manos sobre el sedoso cabello de la muchacha.
—Lo haré. Gracias.
OOOOOOOOOOOOO
Ariana se había ido por su cuenta a pasear por el patio, porque según ya era grande y podía andar sola. Pero en medio de su recorrido chocó por accidente con una niña de su misma edad.
—Perdón —se disculparon al mismo tiempo y se quedaron mirándose.
La pequeña Takao fue quien tomó la palabra.
—¿Estás sola? —interrogó curiosa.
—No —negó con la cabeza y agregó —. Vine con mi familia. Pero como todos parecían inmersos en sus asuntos, decidí ir a indagar por mi cuenta.
—Oh —entendió extrañada por los términos usados por la otra chica.
¿Quizá era de una familia de clase alta? Posiblemente la hermana menor de alguno de los estudiantes ricos de Teiko. Pero que más daban esos temas irrelevantes.
—Yo soy Ariana, ¿y tú? —preguntó con una sonrisa.
—Mi nombre es Shina, mucho gusto —contestó con una pequeña inclinación.
Esa niña seguía haciendo cosas raras, pero era mejor dejarlo pasar.
—Encantada de conocerte, Shina~ Y ya que ambas estamos paseando solas, ¿vamos a mirar juntas?
Shina lo pensó por un par de segundos. No era como si estuviera haciendo algo malo. Así que acabó por asentir con la cabeza.
—Claro —aceptó.
—Yey, vamos por dulces~
—Sí.
Ariana comenzó a corretear en dirección a uno de los puestos y Shina la siguió. Compraron un postre para cada una y después se fueron a sentar en unas gradas.
—Teiko es enorme —comentó la pelinegra haciendo un ademán con los brazos. Lo que le causó mucha gracia a Shina, quien disimuló una risilla.
—Eres muy divertida, Ariana.
—Ari, está bien. Todos me llaman así. Excepto el tonto de mi hermano que me llama enana cuando quiere fastidiarme. Pero ya verá cuando crezca —se quejó mientras comía.
Shina se le quedó mirando y dejó de comer para poder hablar.
—¿Eres muy unida a él, verdad?
—Sí. A veces nos molestamos, pero en realidad nos queremos mucho. Como todos los hermanos, ¿no?
—Ya veo.
—¿Shina-chan también tiene hermanos? —preguntó al notarla pensativa.
—Sí. Un hermano mayor.
—¿Y se fastidian entre ustedes?
—No —negó con la cabeza —. Nuestra relación es un poco más sería por decirlo de algún modo. Pero en el fondo, nosotros también nos amamos.
—Eso es bueno. Me preocupé cuando dijiste que era más seria, pero si es como dices, entonces no hay problema, ¿verdad?
—Así es.
Un sonido proveniente del bolso de la niña de cabellos verdes las interrumpió.
—Disculpa —se excusó mientras sacaba el celular y lo revisaba.
—¿Son tus padres?
—Sí, parece que al fin notaron mi ausencia.
—Oh. ¿Quieren que regreses con ellos?
—No, dicen que está bien mientras no me vaya del patio —explicó mientras terminaba de mandar un mensaje.
—Qué bueno~
Cuando Ariana miró el teléfono se percató del modelo y de la marca en forma de manzana que tenía.
—¡¿Tienes un iPhone?!
Shina casi dio un brinco por el susto.
—Lo siento. ¿Pero es de verdad? —preguntó todavía sorprendida.
—Sí, lo es. Mis padres me lo dieron este año.
—Wow. ¿Puedo verlo?
—Por supuesto.
Ariana lo tomó en manos y lo examinó.
—Es hermoso. Qué envidia.
—No tienes por qué. Es solo un teléfono.
Pero que teléfono era. Sí, en definitiva era la hija de una familia acomodada. Y por alguna razón sentía que le recordaba a alguien.
—¡Ya sé! Vamos a tomarnos fotos~
—Está bien —aceptó tranquila.
Se sacaron un par de fotos y continuaron platicando mientras comían. Una nueva e inocente amistad acababa de nacer entre ellas.
¿Qué dirían los padres de ambas cuando se enteraran de este maravilloso hecho?
OOOOOOOOOOOOO
Pasaban las cuatro de la tarde y la actuación estaba por acabar. Los encargados del gran número final se preparaban para ello. Sin embargo, se dieron con la gran sorpresa de encontrar sus vestimentas arruinadas.
—Lo sentimos en verdad no sabemos qué fue lo que pasó —se disculparon muy agobiados los encargados de costura.
—¿Quién pudo haberlo hecho? —interrogó una chica del club de música.
Nadie entendía lo que estaba pasando, excepto Takao. El cual estaba bastante fastidiado por lo ocurrido. ¿Por qué?
—¿Quién más podría haberlo hecho? El enano revoltoso ese —soltó enojado.
Todos lo miraron incluyendo al profesor Masa y al propio Midorima. ¿Por qué el pelinegro insistía en acusar al emperador de la escuela?
—¿Estás seguro de lo que dices? —cuestionó el profesor a cargo.
—¿Quién más usaría su maquiavélica tijera para ello?
—¿De qué estás hablando? —interrogó está vez el muchacho de cabellos verdes.
—Nada, nada —intentó evadirlo.
El más alto se le quedó mirando.
—De todos modos esto no tiene lógica. No solo te están saboteando a ti sino también a Midorima —comentó uno de sus compañeros.
—Ese ya no tiene consideración por nadie —insistió el pelinegro.
Pero al ver como todos los miraban incrédulos comenzó a exasperarse. ¿Acaso nadie le creía? A pesar de que solo decía la verdad.
—¿Cómo puedes estar tan seguro, Takao?
—¡Por favor, él me lanzó sus terroríficas tijeras! —exclamó fastidiado.
Silencio. ¿De qué estaba hablando Takao? Midorima fue el único que tomó la palabra.
—¿Qué? ¿Cuándo pasó eso? —preguntó desconcertado.
Mierda. Ya no podía evadir más el tema, ¿verdad? Hizo una mueca al sentirse descubierto.
—Hace un tiempo…
—¿Pero cuándo, cómo? —Midorima no podía salir del asombro.
¿Por qué Kazunari nunca se lo dijo? ¿Por qué tenía que enterarse recién y de esta forma tan repentina?
—Eso ya no importa.
—Sí importa, necesito saberlo.
Takao lo miró. ¿Por qué tenía que ser tan insistente? A pesar de lo mucho que se había esforzado para no decirle nada en todo este tiempo. Nada de eso había servido. Suspiró y sin mucho ánimo decidió hablar.
—Un día que me lo encontré en el salón de arte.
—¿Te lo encontraste o fuiste a buscarlo?
¿Pero por qué su novio iría a buscar a Akashi y discutirían lo suficientemente feo como para que hayan llegado a ese punto? A menos que...
—¿Eso fue durante la actuación por el día de la madre?
Maldición, en verdad acababan de descubrirlo. Pero ya que más daba.
—Sí.
—¿Eso quiere decir que tú nos escuchaste esa vez?
—Yo solo estaba preocupado, ¿ok? No es que haya querido expiarlos solo porque sí. Únicamente quería asegurarme de que Shin-chan estuviera bien.
—Fue por eso que tú luego apareciste de la nada donde yo estaba... Porque tú sabías todo lo que había pasado. Es por eso que ustedes dos discutieron ese día, ¿porque tú le reclamaste por mí, verdad?
Al fin pudo entender todo lo que en realidad había sucedido. ¿Cómo es que fue ajeno a esto durante un mes?
—¿No es lo qué haces por la persona que amas?
—Entonces la razón de por qué Akashi guardó rencor contra ti e hizo todo eso, ¿fue por mi culpa?
—No. No fue tu culpa, tonto. Fue porque yo decidí enfrentarlo. Simplemente actúe según mis principios. Así que no tienes por qué sentirte culpable por ello, Shin-chan.
—Todo este tiempo, tú...
Ahora todo tenía sentido. Sin pensarlo se lanzó a abrazar a Takao. Quien se sorprendió mucho por ello. Era la primera vez que Shin-chan lo abrazaba por su propia cuenta. Incluso todos los presentes estaban también bastantes sorprendidos. Si era de este modo entonces todo había valido la pena.
—Kazunari, yo...
—Está bien. Ya te lo dije, amor. Fue lo que yo decidí y no me arrepiento de nada. Lo haría las veces que fueran necesarias —aseguró con una sonrisa.
Midorima se sintió tan conmovido que sus ojos lo reflejaron todo. Sobre lo agradecido que se sentía por tener a un novio tan genial como lo era Takao.
—Gracias, muchas gracias, Kazunari.
—No tienes por qué agradecer, amor. En serio. Todo está bien, cariño~ —palmeó con ternura la cabeza del más alto.
Aunque Midorima no era el único conmovido por la situación, los espectadores se sentían de la misma forma al ver semejante escena. Ya que se notaba a leguas lo mucho que esos dos se amaban. Y que incluso si Akashi o el mundo entero se opusiera a ello, no podrían detener el inmenso amor que sus compañeros se tenían.
«Tan lindos~» pensó el rubio con una sonrisa. En verdad se alegraba mucho por sus amigos. Por lo que decidió ayudarlos —. Si es por el vestuario no tienen de qué preocuparse. Vivo cerca y puedo prestarles todo lo que necesiten comentó de repente.
La parejita solo dejó de abrazarse para girar a ver a su querido amigo.
—¿De verdad? —preguntó incrédulo el más alto.
—Por supuesto, mamá puede llevarnos sin problema. Solo que deberíamos de ir ya si quieren volver a tiempo. Tenemos los minutos contados.
—Vayamos entonces aceptaron en el acto y se fueron con Kise de regreso al patio en donde le contaron todo a la mamá del rubio.
Ella no lo dudó ni por un segundo y corrieron al auto para dirigirse a la mansión de los Kise. De algún modo se sentía como si su peculiar amigo fuera su Ángel guardián. Siempre estaba dispuesto a ayudarlos con lo que sea.
—En verdad te lo agradezco tanto, Kise.
—Sí, Ki-chan, eres el mejor amigo que he podido tener. Muchas gracias.
—Tranquilos, chicos. Para eso estamos los amigos~ —. Sonrió hacia ellos.
OOOOOOOOOOOOO
Los muchachos regresaron antes de las cinco. Justo a tiempo para subir al escenario.
—¡Ya están aquí! —exclamó uno de los miembros del club de música al verlos.
Todos voltearon a verlos. Se veían impecables. La ropa de Ryouta Kise sin lugar a dudas les había quedado perfecto. Además de que se veía que contaba con un repertorio lo bastante amplio como para haber encontrado lo necesario para cada uno.
Midorima llevaba puesto un pantalón de vestir de color verde oscuro, una camisa negra manga larga, zapatos de vestir también negros y una corbata blanca para hacer juego con su novio. Quien traía un drill azul oscuro, un polo blanco manga corta con cuello en V, un chaleco negro encima y zapatos iguales a los de Midorima.
—Kise, en verdad eres un gran chico —afirmó el profesor de música.
—No es para tanto~
Sin más, los encargados corrieron a maquillarlos con rapidez y a los pocos minutos estuvieron listos. Se miraron el uno al otro y se tomaron de las manos para subir al estrado. Esta era la única respuesta que ellos dos podían dar.
OOOOOOOOOOOOO
—¡Buenas tardes! —saludaron felices.
—El número final está a cargo de Shintarou Midorima y su servidor, Kazunari Takao. Por lo que hemos preparado una canción que es muy especial para nosotros y que queremos compartir con todos ustedes —explicó feliz sin soltar a su compañero.
—Así que esperamos que puedan disfrutarlo. El título de la canción es "Dejémoslo para mañana".
Alzaron los brazos con los dedos todavía entrelazados en una señal de amor y unión. Mientras se preparaban para cantar. La música de fondo comenzó a sonar.
El público estaba más que sorprendido de verlos en el estrado. Midorima no solo lo había perdonado sino que su relación parecía ir de lo mejor. Las hipótesis sobre lo ocurrido comenzaron a correr por todos los presentes. Por lo que algunos los apoyaban y otros no.
—¡Mi hermano está cantando, vamos a apoyarlo, Shina! —exclamó feliz tomando de la mano a su nueva amiga.
¿Solo podía referirse a Kazunari Takao, verdad? Entonces esta niña era...
Corrieron juntas hasta donde se encontraban los señores Takao y comenzaron a animarlos desde allí.
—¡Kazu, eres el mejor!~
—Mi niño ha crecido tanto.
Henry solo rezaba para que esta vez todo saliera bien.
Por lo que la pequeña de cabellos verdes no pudo evitar sentir un poco de envidia.
«Kazunari Takao tiene toda una familia que lo apoya, sin embargo mi hermano... No tiene a nadie» pensó triste y se armó de valor para decir lo siguiente —¡Shintarou, da lo mejor de ti!
La familia Takao giró a verla. ¿Quién era esta pequeña?
—Mi hermano no ha hecho nada malo, es por eso que yo solo quiero que él sea feliz...
Ariana entonces lo entendió. Era por eso que ella se le hizo tan conocida. Porque se trataba de la hermana menor del novio de Kazunari. Nadie más podía tener un color tan peculiar de cabello, ¿verdad?
La niña de cabellos negros juntó ambas manos con las de Shina.
—En ese caso, vamos a apoyar juntas a nuestros hermanos~
—¡Sí!
"Aflojando tus hombros, se está mojando tu espalda.
Con las gotas frías de lluvia que ocultas de tus lágrimas" —Takao.
"Pero en algún lugar se muestra una señal de arrogancia, ¿verdad?
Al final no pudimos tomar ese paso hacia el triunfo" —Midorima.
"La lluvia vendrá y este equipo apenas comienza" —Takao.
Los señores Midorima estaban bastante fastidiados por lo ocurrido. ¿Cómo se atrevía ese mocoso a exponerlos en público de ese modo? Esto era lo peor.
—Qué vergüenza —se quejó la mujer.
—No voy a soportar esto. Vámonos.
—Sí.
Buscaron a Shina y la encontraron junto a la familia de ese corriente niño. ¿Qué clase de mala broma era esta? ¿O era que sus hijos estaban empecinados en apegarse a ese tipo de gente de mal vivir? Sea como sea no estaban dispuestos a permitirlo bajo ninguna circunstancia. Por lo que pusieron el grito al cielo ante tal escena.
—¡Shina! —la llamó su madre toda escandalizada.
La menor de los Midorima dio un brinco en su sitio y se preocupó al ver la expresión tan desagradable que estaban haciendo sus progenitores.
—Mamá, papá...
"Toma todo el dolor y la frustración de hoy, lo dejaremos para mañana" —Ambos.
"Reafirmando esos sentimientos de un genuino deseo por ganar" —Takao.
"Miremos hacia adelante y al dar un paso. No hay nada que temer, ¿verdad?" —Ambos.
"Yo creo en" —empezó Midorima—"que nosotros" —terminó Takao.
"Podemos convertirnos aún más fuertes" —Ambos.
—Shina-chan solo quería poder animar a su hermano —intentó decir la pelinegra.
Pero esto solo hizo enojar más a los mayores, por lo que el señor Midorima le dirigió una gélida mirada a Ariana para después tomar con brusquedad la muñeca de Shina y de ese modo separarlas.
—No vuelvas a acercarte a mi hija —sentenció enojado.
Ariana se asustó ante tal acto por lo que Henry la abrazó y le contestó la mirada al hombre de lentes.
—Y tú no le hables así a la mía.
Tuvieron un duelo de miradas en el que ninguno quiso ceder mientras que las menores solo se miraban tristes intentando despedirse.
"En lugar de estar deseando y rezando, por seguro que parezca" —Midorima.
"Trabajaremos duro hasta sudar para hacerlo realidad" —Takao.
"No hay caminos fáciles. Todo nuestro esfuerzo se convertirá en confianza" —Midorima.
—No tuve la oportunidad de hablar con ustedes antes, pero ahora que la tengo no pienso dejarlo pasar por alto. A mí en verdad no me importan los traumas o complejos que tengan con respecto a las diferencias de clases sociales o lo que sea. Pero más les vale no poner un solo dedo encima de ninguno de mis preciados hijos. Porque ustedes no me conocen. Yo por ellos haría lo que sea sentenció muy en serio.
—¿Nos está amenazando? —cuestionó el señor Midorima.
—Que más podía esperarse de este tipo de gentuza —intervino la esposa de este.
—Digan lo que quieran de mí y me dará exactamente igual. Pero ya se los dije. Intenten meterse con Kazunari o con Ariana y tengan por seguro que se las verán conmigo.
—Con nosotros —aclaró la señora Takao mientras se colocaba al lado de Henry.
—Como si les tuviéramos miedo. Por favor, podríamos destruirlos si quisiéramos. Nos sobra el dinero y las influencias necesarias para ello —comentó el hombre de lentes.
—¿Es la única manera en la que saben solucionar los problemas, verdad? Pagando para que otros hagan el trabajo sucio por ustedes.
¡¿Cómo se atrevían?! Muy enojados se fueron llevándose con ellos a la pequeña.
—Shina-chan...
—Ariana...
"No cualquiera puede decir lo mismo" —Midorima.
"Uno a uno dejaremos la amargura que hay en nuestros corazones" —Ambos.
"Y entonces" —Midorima—"la próxima primavera" —Takao.
"Sin ninguna duda regresaremos.
Toma todo el dolor y la frustración de hoy, lo dejaremos para mañana" —Ambos.
Varios de los presentes vieron la penosa escena, entre ellos estaban Kagami y la familia de Kuroko.
—Qué escándalo —comentó la mujer preocupada —. Y agreguemos a eso todo lo que los demás comenzaron a murmurar solo por verlos en el escenario. ¿En qué estaban pensando cuándo los dejaron a cargo del número especial? Era obvio que a muchos no iba a gustarles. Empezando obviamente por los padres de Midorima. Si yo estuviera en el lugar de la madre también me sentiría muy agobiada.
Silencio. Kuroko fue el primero en animarse a hablar a los pocos segundos.
—¿Solo por qué los dos son chicos? —cuestionó con el corazón en la mano.
—Pues sí —afirmó la señora —Si Takao fuera una chica todos se hubiesen puesto de su lado y puede que hasta la hubiesen defendido. Pero como se trata de un chico todos lo juzgan. ¿No te das cuenta?
Kuroko no fue capaz de decir nada después de eso.
—¿Por qué eres así? —cuestionó la mayor de todos —. ¿En qué me equivoqué contigo?
—Mamá —se quejó.
—Sí, yo sé que en el pasado también fui como tú. Pero la vida te enseña tanto a través de los años que no puedes solo quedarte en el mismo lugar. ¿Cuándo aprenderás?
Pero ella no estaba dispuesta a escuchar, por lo que se hizo la desentendida y regresó la vista al escenario.
"Reafirmando esos sentimientos de un genuino deseo por ganar" —Takao.
"Miremos hacia adelante y al dar un paso.
No hay nada que temer, ¿verdad?" —Ambos.
"Yo creo en" —Midorima —"que nosotros" —Takao.
"Podemos convertirnos aún más fuertes" —Ambos.
Por su parte Kagami se sentía el peor amigo del mundo al no haber sido capaz de decir nada está vez. Pero tenía que hacer algo sea lo que sea. Así que mientras los demás estaban distraídos con la mirada en el escenario, abrazó de costado a Kuroko. Quien giró a verlo sorprendido.
—Cuando llegue el momento yo te apoyaré, ¿de acuerdo? —habló lo suficientemente bajo como para que solo su compañero lo escuchara —. Incluso si el mundo decidiera abandonarte, yo todavía estaría a tu lado, Kuroko —afirmó con un tono bastante dulce.
El muchacho de cabellos celestes se sintió tan conmovido que hasta tuvo ganas de llorar. Pero se contuvo porque había demasiadas personas cerca empezando por su propia familia. Por lo que solo sonrió como respuesta.
—Gracias.
En cuanto terminó el fondo musical de la canción todos aplaudieron. La canción les había encantado. Fue hermosa. Tan llena de sentimientos. E iba perfecto con lo que ellos dos trataban de transmitir.
—¡Muchas gracias! —agradecieron muy felices.
—En verdad nos alegra muchísimo que les haya gustado. Esta canción es muy, muy importante para nosotros. Porque la escribimos juntos y refleja todos nuestros sentimientos —comentó el pelinegro.
—Más allá de todos los problemas que hayamos podido tener o que pudiéramos tener en el futuro. No vamos a rendirnos nunca. Nosotros siempre seguiremos hacia adelante juntos —explicó Midorima con cierto rubor en las mejillas.
—Esta es nuestra única respuesta. Si alguien no está de acuerdo con ello no nos importa. Porque sabemos que al final todo habrá valido la pena.
—Eso era todo lo que teníamos que decir. Sin más solo volver a agradecerles por haberse quedado hasta el final. Con esto damos inicio a las vacaciones de medio año.
—¡Diviértanse mucho! ¡Disfruten sus vacaciones! ¡Nos estaremos viendo al retorno de clases!
—¡Gracias y hasta luego! —se despidieron y dejaron los micrófonos para poder bajar del escenario.
Todos los aclamaron y celebraron el inicio de vacaciones. Los encargados de los puestos de comida comenzaron a recoger todo mientras los demás caminaban hacia la salida y otros se juntaban para ir a dar una vuelta antes de ir a casa.
Takao y Midorima se despidieron del profesor Masa y sus compañeros para luego volver con la familia del primero. Recién entonces Midorima se enteró de todo lo ocurrido, por lo que se preocupó en ir a casa.
—Perdón, Kazunari.
—Está bien, Shin-chan. Ve con tu hermana~ Tenemos muchos días libres para poder vernos y una vida por delante para estar juntos~ —aceptó tranquilo.
—Gracias.
Mientras tanto la familia de Kuroko ya se había retirado puesto que tenían asuntos pendientes en casa. Sin embargo Kuroko se quedó con Kagami ayudando a recoger el stand. Una vez terminado todos se despidieron y comenzaron a caminar hacia el portón.
OOOOOOOOOOOOO
Una vez afuera se detuvieron al escuchar el sonido de unos ladridos. Kagami se puso a temblar como gallina, actitud que Kuroko no entendió, pero que decidió ignorar para poder acercarse a la caja de dónde provenía el sonido. Al hacerlo descubrió a un cachorro (un husky siberiano) adorable dentro de ella.
—Es un perrito —. Emocionado, se apresuró en cargarlo —. Es hermoso —afirmó sonriente.
Kagami solo los vio desde su sitio sin dejar de temblar. Por lo que Kuroko se extrañó.
—¿Qué sucede? —preguntó sin entender mientras se acercaba con el cachorro en brazos.
—¡Wolf, wolf! —ladró como saludo.
—Waaaa —se alejó por puro instinto.
Kuroko arqueó una ceja.
—¿Acaso le temes a un cachorro?
—Sí...
—¿Es en serio?
Alguien de casi dos metros con una complexión física fuerte y atlética, alguien que se había enfrentado al mismo Aomine y que ni le temía al propio Akashi, ¿esa misma persona era quien le tenía miedo a un pequeño y adorable animal de apenas unos centímetros?
—Debe de ser una broma.
—No, no lo es. Le tengo miedo a los perros...
—Pero es solo un cachorrito.
—Igual.
—Vamos, solo míralo —insistió mientras se lo acercaba.
Kagami cada vez se hacía más para atrás, por lo que acabó siendo correteado por Kuroko y ese maléfico animal.
—¡Kuroko!
«Te lo mereces por idiota. Este es tu castigo por haberme rechazados dos veces sin saberlo. Tonto Kagami-kun» confesó para sus adentros mientras lo perseguía con ahínco.
—¡Wolf, wolf! —. El cachorro parecía apoyarlo.
¿Por qué de repente la cara de ese chico se veía tan oscura? ¿Acaso estaba haciendo esto a propósito o algo así?
«¿Que hice yo para merecer esto? ¡Si todo lo que hago es preocuparme por él!»
Kagami simplemente no lo entendía y esto era lo que más le molestaba a su mejor amigo. Tan, pero tan desesperante que cansaba. Además de que tampoco tenía suficiente resistencia como para perseguirlo por más tiempo. Por lo que se detuvo de mala gana y suspiró.
El pelirrojo también se detuvo al ver al otro detenerse. Pero guardó distancia por preocupación. Quién sabe y le daban ganas de perseguirlo de nuevo.
—¿Kuroko? —lo llamó al notarlo pensativo.
El más bajito se abrazó lo más que pudo al perrito y alzó la vista fastidiado.
¿Qué le pasaba?
—¡Entonces lo criaré yo solo! ¡No te necesito para hacerme cargo de él!
—¿Ah?
¿Acaso era un padre soltero o qué? Kagami lo miró sin entender y aunque después se arrepintiera de ello, comenzó a acercarse con cuidado.
—¿De qué estás hablando?
—Es que ni siquiera lo entenderías, Bakagami —insistió enojado.
—¿Qué es lo que no entendería?
Silencio. Kuroko lo miró con resentimiento y alzó al cachorro hacia el pelirrojo a propósito. Por lo que Kagami cayó de espaldas al tratar de esquivarlo.
—Waaaa —gritó del susto.
—¡Wolf, wolf!
—¡Quiere atacarme!
—...Adiós.
Pero en cuanto se dio la vuelta para irse, Kagami se levantó en un segundo y lo tomó del brazo.
—Espera —. Lo detuvo —. ¿Nosotros estamos peleando?
—Así es. Quiero el divorcio —sentenció.
—¿Eh?
Kagami estaba peor de lo que estaba al principio. ¿Qué trataba de decir su mejor amigo con eso?
—Kuroko...
—Suficiente. Me voy.
—Pero...
—¡Dije que me voy!
—¡Wolf, wolf!
¿Quizá todo ese drama era por el perro? Lo pensó, y lo costó mucho retractarse, pero por Kuroko...
—De acuerdo. Te ayudaré a criarlo. Es solo que tengo un trauma con los perros... Pero todo lo que pueda hacer para ayudarte con él lo haré.
¿Cuál era su problema? ¿Por qué insistía en ser tan amable con él? ¿Por qué no podía entender todo lo que trataba desesperadamente de transmitirle? ¿Sería por el idioma? ¿Si lo decía en inglés podría ser comprendido? Después de haberlo intentado todo, esto era lo único que le quedaba. Si esto no funcionaba solo podía ser porque esta persona carecía de neuronas y por sobre todo de sentido común.
—¿Kuroko?
«Este será mi último intento. Después de esto, yo... No lo diré más. Por eso, por favor...» rogó para sus adentros mientras se preparaba para hablar.
Se necesitaba mucho valor para declararse a la persona amada. Imagínense tener que pasar por ello tres veces. Su mente y su corazón no resistirían más de esto. Por eso está vez... Se abrazó al cachorro con todas sus fuerzas.
—¡I love you, Kagami-kun!
Silencio. El pelirrojo no pudo evitar sonrojarse. Kuroko no solía hablar en inglés y que lo hiciera para decirle algo como eso lo hizo ponerse de algún modo nervioso. ¿Por qué su corazón parecía tan inquieto en ese momento?
Quizá porque las palabras de Kuroko sonaban a una declaración... Tragó saliva. Estaba hecho un lío. Porque en ese momento su mente y su corazón se contradecían.
—Yo...
Continuará.
Nota de Autora:
El cerebro de Kagami dejó de funcionar ja, ja, ja xD Está bien menso yo sé, además de que todos en la escuela ya lo saben XD Sus compañeros del club, y hasta Akashi y Momoi. El único que no se da por aludido es Bakagami :v Además de que me pongo en el lugar de Kuroko y me da penita. Porque es verdad que necesitas mucho valor para declararte, pero tener que hacerlo tres veces porque la otra persona no te entiende debe ser todavía peor y más por tratarse de un chico de dieciséis años que apenas acaba de salir del clóset. Pero creo que con esto también debe de haber quedado claro que en realidad Kagami sí corresponde a Kuroko y desde hace mucho tiempo solo que es bastante baboso como para no darse cuenta. La razón principal de ello es por el trauma que tiene con el término de "familia". Para él es tan importante eso que toda su lógica se nubla. ¿Por qué? Porque las personas que más amaba y con quienes compartió toda una vida ya no están a su lado.
Él llegó a Teiko cuando más solo y desolado se sentía. Tercero fue el peor año no solo para Kuroko sino también para Kagami. Solo que Kagami es el tipo de chico que siempre sonríe a pesar de lo mal que puedan estar las cosas. Kagami nunca se quejó por nada, ni siquiera cuando sus padres se separaron o cuando Himuro le echó la culpa de lo que pasó después. Él solo aceptó todo como vino y asumió la responsabilidad.
Kagami con todo y los errores que haya cometido, sigue siendo un chico bastante puro. Él solo quiere que todos sean felices empezando por Kuroko. Pero lo atesora tanto que tiene miedo de lastimarlo y que luego lo odie igual que Himuro. Kagami no lo soportaría, es por eso que se empecina tanto en pensar en Kuroko como su familia y nada más.
Ir más allá de eso sería complicado, es lo que ha empezado a repetirse sin percatarse de que ya es un poco tarde para tratar de huir. Hace mucho que cayó por Kuroko. Ellos se consolaron el uno al otro incluso sin saberlo. Para Kuroko lo mejor que pudo haberle pasado luego de tanto sufrimiento fue conocer al sol de Kagami y para Kagami también lo fue el conocer a Kuroko.
Así que esperemos a ver cómo sigue esto y si las cosas logran mejorar. Pero por sobre todo que Kagami pueda llegar a entenderse. Porque de lo contrario Kuroko igual saldrá lastimado con la relación tan ambigua que tienen. Ya que como Kuroko mismo lo dijo este será su último intento, luego de esto no lo hará más... Pero esperen a ver lo que sucede después de esto xD
También tenemos que admitir que Kise es un amor cómo amigo, así por más loco que sea. Siempre está tratando de ayudar a sus amiguis en todo lo que puede. Incluso el hecho de que intente juntar a Kagami con Kuroko es tierno. El rubio solo quiere que ellos sean felices y no como él con Aomine... Además de que su supuesto plan de conquista si ha funcionado. Gracias a eso Kagami es más consciente de Kuroko ahora xD Técnicamente está a nada de darse cuenta, pero tendremos un inesperado giro para el siguiente capítulo y eso es todo lo que diré por ahora muajajaja uwur
Con respecto al AkaFuri al fin pude hacer avanzar la relación yeah. ¿A qué no se lo esperaban? Ja, ja, ja, ja. En un principio su desarrollo iba a ser bastante tranquilo, pero como siempre se me fueron ocurriendo más ideas y se me vino a la mente un escenario muy dramático... Ahora estoy en el gran dilema de si hacerlo o no. ¿Quieren drama y angustia para el AkaFuri? XD Ustedes dirán (?), pueden influenciarme mientras siga dudando. Una vez que decida no habrá vuelvo atrás :'D -a Riko no le gusta esto, ja, ja, ja, ja-
Midorima al fin supo todo y sin importarle nada continuó al lado de Takao. Los amo demasiado. El título fue principalmente por ellos y por el maravilloso dueto con el que estoy obsesionada. En verdad es una canción tan bella y llena de sentimientos 3 Y Henry defendiendo a los nenes lo fue todo para mí~ Shina también es adorable a su modo. Ella solo se preocupa por su querido hermano :'c Todos deberían de ser como los papás de Kise, pero no(?) 7-79
Sin más que decir, porque en realidad ya me extendí mucho. ¡Quería desearles un feliz San Valentín atrasado!~ Espero que la hayan pasado hermoso sin olvidarse de celebrar con mucho material de las OTPs xD/
Y por último, estoy intentado demorar menos en actualizar, por si no se dieron cuenta xD Así que ya saben pueden votar, agregar, seguir y dejar comentarios para animarme~ c: Muchas gracias por llegar hasta aquí 3 ¡Nos vemos en el próximo capítulo!~
