Capítulo 17: Familia.
—Yo...
Silencio de nuevo. Kagami no sabía qué decir. Estaba demasiado confundido en ese momento. ¿I love you? Eso es lo que sueles decirles a las personas que amas. Como a tu novio o a tu familia. ¿Y ellos eran familia, verdad? ¿Entonces por qué estaba dudando tanto? Quizá por qué Kuroko lo miraba con una expresión desesperada. Como si estuviera rogándole. ¿Qué era lo que suplicaba? Maldición. Sabía que si daba una mala respuesta lo haría enojar más de lo que ya estaba. ¿Qué debería de hacer?
«Vamos, vamos. Kuroko no podría tener ese tipo de sentimiento por alguien como yo, ¿verdad? Él siempre me trató como a un tonto, haciéndome bromas desde el principio y llamándome "Bakagami". Aunque nuestra relación ahora es mucho más estable y tranquila. Pero tampoco es como si eso fuera a pasar».
Estaba pensando demasiado. Sí, solo debía de ser eso. Si fuera lo contrario su mejor amigo lo diría de una forma más directa como un "sal conmigo, por favor" o algo como eso, ¿verdad?
—¡Wolf, wolf!
Los ladridos del cachorro los hizo dar un pequeño brinco en su sitio y ahogar un alarido por el espanto.
«¿Entonces cuál es tu respuesta...?»
Y como si Kagami hubiese sido capaz de leer su mente, decidió al fin contestar.
—...Yo también te quiero, Kuroko... Eres más que mi mejor amigo. Eres mi familia... Por eso... —intentó explicar, pero se calló al notar que la expresión de Kuroko empeoraba con cada palabra que daba.
Se veía tan enojado como si estuviera a punto de llorar. Maldita sea. ¿Qué era lo que estaba pasando exactamente? No entendía nada. Pero se sentía de lo peor. ¿Cómo podía arreglar esto sin volver a ser odiado por su mejor amigo?
—Kuroko... —extendió una mano hacia él, pero fue rechazado por completo.
El muchacho de cabellos celestes se movió en cuanto se percató de lo que Kagami quería hacer.
—Vete al diablo. Te odio... —soltó frustrado y sin esperar una respuesta salió corriendo de allí llevándose al cachorro con él.
—Damn it —bufó frustrado también.
Se llevó las manos a la cabeza en un afán por ordenar sus ideas. Pero por más que presionó sus cabellos continuó hecho un lío. Eran sus pensamientos los que estaban enredados después de todo. Se dirigió a la banca más cercana y se dejó caer sobre ella.
—Lo único que quiero es no perder a nadie más... —murmuró con la mirada baja.
«¿Qué debería de hacer si incluso Kuroko me odia...? Si él me hace a un lado al igual que Tatsuya... Yo estaría solo de nuevo... Es por eso que la única manera de conservarlo para siempre es como mi mejor amigo, ¿verdad? Aun así quiero preguntarle sobre lo que quiso decirme hoy y darle una mejor respuesta. Además, yo... Debí de haber ido detrás de él» se lamentó para sus adentros.
Pero la verdad fue que tuvo miedo de acabar arruinando más la situación. Más de lo que ya estaba. Por eso no fue capaz de seguirlo. Cuando ni él mismo sabía lo que debía de decir o cómo disculparse. Lo mejor era darle un poco de espacio para que se tranquilice y hablar con calma después.
OOOOOOOOOOOO
Kuroko no dejó de correr hasta asegurarse de estar lejos. Fuera del alcance de ese cabeza hueca. Así que cuando comenzó a detenerse su respiración estaba muy agitada. El cachorro alzó la vista al sentir un sinfín de gotas caer sobre él.
—¿Wolf? —miró a Kuroko sin entender.
—Yo... No lo diré de nuevo, por eso... —intentó hablar, mas las lágrimas no lo dejaban—. Nosotros... solo podremos ser amigos...
El cachorro pareció de algún modo entender porque comenzó a acariciarlo con la patita como si tratara de secarle las mejillas.
Kuroko no pudo decir nada después de eso y solo se abrazó lo más que pudo al pequeño mientras continuaba llorando en silencio. Al menos esta vez no estaba tan solo como las veces anteriores.
—Gracias... —susurró.
OOOOOOOOOOOO
Por otro lado, en casa de Furihata. Este se encontraba en su habitación sentado sobre la cama y recostado en la pared. Continuaba sin salir del asombro de todo lo ocurrido el día de hoy.
—Akashi-kun me reconoció, él dijo que yo me veía bien con ese vergonzoso uniforme y hasta se tomó una foto conmigo. —Se tocó el rostro con las manos solo para asegurarse de que no estuviera soñando—. Eso quiere decir que nosotros ahora nos llevamos mejor, ¿verdad? Al fin...
En ese momento recordó como esa persona lo llamó por su nombre y se puso de algún modo nervioso solo por recordarlo. Acabó golpeando la cabeza suavemente contra la pared en un afán por calmarse.
—Vamos, Kouki... Si bien es cierto trabajaste mucho por este día y eres feliz por ello. No puedes olvidar lo más importante. —Hizo una pausa mientras regresaba la cabeza a la posición anterior—. Nosotros somos amigos. Eso es todo —afirmó como si tratara de convencerse a él mismo—. Porque desde el principio eso era todo lo que quería. Ser su amigo para poder ayudarlo. Tal como le dije tantas veces a Riko...
¿Entonces por qué se sentía tan inseguro?
—Además Akashi-kun es tan genial, guapo, millonario, incluso un prodigio... Él se veía tan inalcanzable, que ahora que somos amigos es como si no supiera que hacer. —Suspiró—. Estás pensando demasiado las cosas. Las diferencias sociales no tienen nada que ver con la amistad. Si a Akashi-kun no le importan a mí mucho menos debería —sentenció regresando a la normalidad.
Pero la verdad es que nunca antes se había sentido tan inseguro al tratar de acercarse alguien. El castaño era el tipo de persona a quien podías describir como un chico tranquilo y amistoso. Incluso desde que conoció a Akashi lo trató siempre como si fueran amigos. A pesar de no recibir respuesta no le importó y continuó de la misma manera.
Entonces, ¿por qué ahora que al fin tuvo una reacción positiva, dudaba tanto?
—Debes de ser idiota, Kouki. —Ladeó los ojos—. Dudar a estas alturas no tendría sentido. Todo lo que debes de hacer es esforzarte todavía más hasta que logres ser de ayuda para él —afirmó esta vez decidido y se puso a jugar con los dedos de las manos—. Lástima que justo hayamos salido de vacaciones. Pero en cuanto regresemos volveré a dar lo mejor de mí. Además, —esbozó una pequeña sonrisa mientras tomaba el celular en manos —tengo su número. Así que no perderemos contacto.
OOOOOOOOOOOO
En la mansión de los Midorima, los dueños de casa se pusieron a regañar a la menor en cuanto ingresaron al lugar.
—Tu actitud es reprochable, Shina. De todas las personas que asistieron a esa ridícula actuación, ¿tuviste que ir justo con la familia de ese mocoso? ¿Acaso tratabas de retarnos? —cuestionó enojado.
—No, papá —negó en el acto y con sinceridad—. Yo no me acerqué a ellos con el afán de molestar a nadie. Al principio ni siquiera sabía que se trataba de la familia de Kazunari Takao. Pero admito que incluso después de saberlo tampoco me alejé de ellos...
—¿Te quedaste con esos marginales a propósito y todavía dices que no fue para molestarnos? —interrogó esta vez la madre.
—Si me quedé con ellos a pesar de saber quiénes eran, fue porque me parecieron buenas personas. Ellos se apoyan los unos a los otros como una verdadera familia...
—¿Insinúas que nosotros no lo somos?
—¡Haberse visto! ¿Pero quién te llenó la cabeza de tantas tonterías? —se quejó indignado y se contestó solo—. Para qué pregunto, si la respuesta es obvia. Estás siendo influenciada por la inútil rebeldía de tu hermano.
—Siguiendo su mala costumbre de juntarse con gente de bajo nivel. ¿Para eso hemos invertido tanto en ustedes? Haciéndolos ir a las mejores escuelas, pagando siempre lo mejor para ambos. ¿Para que se mezclen justamente con los que no tienen clase en lugar de buscar a los de buena familia?
Silencio. ¿Sus padres en verdad eran conscientes de todo lo que estaban diciendo? Incluso ella con la poca edad que tenía podía notar lo prejuiciosos que eran y aún así no podía refutarlos. No debía. Pero por Shintarou... Se armó de valor.
—Papá, mamá... ¿Qué somos para ustedes? ¿Trofeos que deben lucir frente a los demás? ¿Robots que deben de hacer todo lo que ustedes digan sin opinar? ¿Muñecos que presumir y ofrecer al mejor postor?... ¿O somos sus hijos?...
Los mayores se enojaron tanto al escucharla que sus rostros se deformaron. ¿Cómo se atrevía esa niña a decirles todo eso?
—Inaudito. Simplemente no puedo creerlo. No puedo —comentó increíblemente fastidiado—. Estoy tan decepcionado de ambos.
—Papá...
—Después de todo lo que hemos hecho por ustedes. Les dimos lo mejor de lo mejor y así nos pagan.
—Mamá...
—Deberías de estar agradecida, niña malcriada.
—Yo solo...
—¡Silencio, Shina! ¡No te atrevas a decir una sola palabra más o te va a pesar! —exclamó furioso como si se estuviera conteniendo de pegarle.
La pequeña cerró los ojos ante los gritos mientras intentaba no temblar. Pero la verdad es que estaba bastante asustada.
—¡Lárgate a tu habitación y no salgas de allí lo que resta del día! ¡Intenta reflexionar sobre tus acciones y háblanos cuando hayas recapacitado! —sentenció la mujer.
Shina bajó la mirada y se fue sin decir nada. Al menos hizo lo que pudo incluso si al final no logró nada. Pero dijo lo que tenía qué decir.
—Habrase visto —se quejó la señora cruzándose de brazos.
—Eso es lo que hace la mala influencia —sentenció el hombre de lentes fastidiado—. Desde un principio debimos de prohibirles el solo hecho de hablar con esa gentuza.
—Quizá fuimos muy condescendientes.
—Y yo te lo dije, que debíamos de enviarlos a una escuela más selecta. Exclusiva para chicos de buenas familias. Si me hubieras escuchado nos estaríamos ahorrando todo este mal rato.
La señora no dijo nada después de eso y en ese momento llegó el hijo mayor. Quien se apresuró en llegar donde ellos.
—¿Dónde está Shina? —preguntó preocupado.
—¿Ya ni sabes saludar? —cuestionó el mayor.
—¿Qué clase de modales son esos? Respeta a tus padres y a esta casa.
Sí, los modales, las reglas y todo lo demás que para ellos parecían más importantes que sus propios hijos. El muchacho de lentes suspiró.
—Buenas tardes, padre, madre. Estoy en casa... ¿Podrían decirme dónde está mi hermana, por favor?
—Ha pasado tanto tiempo desde que eres educado que ahora pareciera que tratas de burlarte de nosotros —se quejó la señora.
¿Es que no estarían contentos con nada? ¿O era solo por qué todo lo que hacía les molestaba? Lo peor de todo es que ni siquiera habían respondido a su pregunta.
—Pero al menos te escuchaste más decente —comentó el señor.
—...¿Y mi hermana? —insistió tratando de mantener la compostura.
—Retiro lo que dije, has olvidado toda la educación que te dimos.
Silencio. Shintarou no sabía si debía volver a preguntar o simplemente ir adentro a buscarla.
—Shina está castigada en su habitación —respondió al fin la mujer—. Hasta que haya reflexionado sobre su mala actitud.
—¿Cuál fue exactamente la mala actitud de la que hablas? —cuestionó—. Yo no vi que ella haya hecho nada que pudiera ser considerado como "malo".
—¿Nos estás cuestionando?
—Cómo podrías reconocer el mal comportamiento de Shina si tú actúas peor que ella —afirmó el señor.
Silencio de nuevo. El muchacho de lentes estaba cansado de pelear. Suspiró por segunda vez. Lo mejor era dejarlos con su idea y desistir de esto.
—Ni siquiera puedes negarlo —insistió molesto.
Pero Shintarou no iba a caer tan fácilmente ante tan obvia provocación. Tenía que demostrar que él podía llegar a ser más adulto que esas dos personas juntas.
—Me retiro —comentó sin más.
—No nos dejes con la palabra en la boca. Nosotros no hemos terminado de hablar. ¿Acaso crees que no estamos indignados por el bochornoso incidente del día de hoy? —cuestionó esta vez la madre.
—Lamento que lo estén, pero no hay nada que pueda hacer al respecto.
—Por supuesto que podrías hacer algo al respecto. Podrías empezar por dejar de humillarnos en público —sentenció el hombre.
—Yo no he hecho nada con el afán de ofenderlos —aseguró.
A pesar de todo, debía de guardar la compostura. Solo un poco más y podría ir donde su hermana.
—No nos vengas con una excusa tan barata como esa. ¿Que no tenías intenciones de ofendernos? ¿El lucirte con ese mocoso en público crees que no nos ofende?
—Pienso que el hecho de no ocultar mi relación con Kazunari Takao no debería de ofenderlos.
—Piensas muy mal. Porque nos ofende muchísimo —aseguró la señora—. Por el amor a Dios, Shintarou, ya ni siquiera tienes buen juicio. Te desconozco tanto. ¿Dónde está nuestro hijo que era perfecto en todo?
La mirada del menor entristeció después de escucharla.
—Yo sigo siendo el mismo, padres... Solo que no soy perfecto como ustedes querían. ¿Es eso tan malo?
Los mayores movieron la cabeza en desaprobación. Se veía a leguas que no estaban nada de acuerdo con las respuestas de su heredero.
—No te cansas de dejarnos en ridículo frente a todos. Hoy incluso te esmeraste más que los otros días, cantando esa estúpida canción junto a ese mocoso. Y todavía...
—Su nombre es Kazunari Takao y es mi novio —sentenció interrumpiéndolo—. ¿Tan difícil es recordar su nombre? Además...
—¡Suficiente! ¡No seguiremos escuchando más de tus incoherencias! ¡Atreviéndote incluso a cortarme la palabra, y esperas que no pensemos lo peor de ti y ese niño! ¡Si todo es su culpa! ¡Todo estuvo bien hasta que te enredaste con él!
En visto de que no lo dejarían decir nada más, se dispuso a irse.
—Permiso —y sin más se fue. Dejando a sus padres muy enojados por todo.
—¡Cuando recuperes la cordura nos darás las gracias por esto!
«Nunca».
—Déjalo. En algún momento se cansará de ese niño y su ridículo "amor". Al menos podremos estar tranquilos de que no pueda embarazarlo.
—De todos modos no aceptaré esa relación.
—Ni yo.
OOOOOOOOOOOO
El muchacho fue directo al cuarto de su hermana y tocó antes de ingresar. Ella se encogió al escuchar la puerta y se sorprendió mucho más al verlo.
—Shintarou... —susurró al secarse las lágrimas.
Hubiese preferido que no la vieran así, pero al menos se trataba de su querido hermano.
El más alto cerró tras él y después de pensarlo por un par de segundos se acercó a la pequeña y la abrazó. Shina volvió a sorprenderse. Estas demostraciones de afecto no eran muy habituales en ellos. Se suponía que debían de guardar la compostura y los modales siempre... ¿Pero cómo podían hacerlo en una situación así?
—Yo...
Pero en realidad no sabía que decir por lo que el mayor tuvo que tomar la palabra.
—Me gustaría que en lugar de buscar ser tan perfecta como nuestros padres quieren, te permitieras ser más humana. Eso fue lo que yo aprendí con Kazunari y quisiera transmitírtelo a ti, Shina. Porque eres mi querida hermana. Así que está bien si lloras cuando algo te pone triste.
Silencio. La pequeña se conmovió tanto al escucharlo que dejó de suprimir las lágrimas y les permitió caer sin control por sus mejillas. Shintarou en verdad había cambiado gracias a Kazunari. Ahora podía ser más amable e incluso más abierto de lo que solía ser.
—Gracias...
Se abrazó al mayor con todas sus fuerzas mientras escondía el rostro en su regazo y buscaba las palabras adecuadas para expresarse.
—Yo no pude hacer nada por ti, hermano. Incluso si yo quería hacerlo, papá y mamá no me escuchaban. Es por eso que cuando me encontré con Ariana y vi lo mucho que todos ellos apoyaban a Kazunari Takao. Yo quise animarte. Aun sabiendo que eso solo haría enojar más a nuestros padres. Y de seguro en lugar de ayudarte, debo de haberte dado más problemas por mi imprudencia. Pero quería que supieras que yo te apoyo, Shintarou. Porque tú no has hecho nada malo. Y yo solo quiero que seas feliz. Así que sin importar lo que los demás piensen al respecto, yo siempre te apoyaré. Porque eres mi hermano mayor.
Él que se sentía conmovido ahora era Shintarou. Quién no pudo evitar soltar un par de lágrimas.
—Lo siento por haberte hecho preocupar de ese modo, Shina. Gracias. Yo valoro mucho todo lo que has hecho por mí. Así que ten por seguro que no me has causado problemas para nada.
—Pero yo no pude animarte como quería. Ni pude hacer que papá y mamá cambiaran de opinión...
—Está bien. Yo pude escucharte desde el escenario. Muchas gracias —agradeció mientras trataba de consolarla—. Además, no tienes por qué encargarte de nuestros padres. Tú no eres responsable de lo que ellos hagan o dejen de hacer. Así que no tienes que tratar de cargar con eso. Tú solo tienes que ser feliz por ti misma, Shina.
—Es solo que quisiera que todos nos lleváramos bien...
—Estoy seguro de que un día será así. Solo hay que darles un poco de tiempo, ¿si?
Shina asintió con la cabeza y permanecieron de ese modo por un tiempo hasta que la menor dejó de llorar.
«Yo estoy agradecido por tener una hermana como tú, Shina».
OOOOOOOOOOOO
"¿Cómo está todo por allá, amor? "
"Podría decirse que tranquilo. Al menos ahora."
"Imagino que tus padres no tomaron nada bien lo que pasó hoy. Lo siento u.u"
"No tienes que disculparte. Es culpa de ellos mismos el como quieran tomarlo. No tuya ni mía."
"¿Cómo está tu hermana? Ariana está muy preocupada. Me dijo que le escribió, pero que no le había contestado"
"Shina está bien. Sí estaba un poco afectada por la reacción de nuestros padres y por la situación en general. Pero logré calmarla hace un rato. Ahora está dormida sobre mí..."
"¿En serio? 😮 Wow eso no me lo esperaba. Qué tierno ❤️Mándame una foto, pls~"
"Takao."
"Es Kazunari"
Midorima suspiró por lo que Takao continuó al no ver una respuesta en el chat.
"Ya hablando en serio, eres un buen hermano mayor, Shin-chan ❤️"
"Tú también lo eres..."
Takao se sorprendió y acabó sonriendo mientras escribía.
"Eso quiere decir que estamos haciendo un buen trabajo~ ✨"
"Uh."
"Verás que todo se solucionará~ ️"
"Eso espero también."
"¿Te veo mañana? 😍"
"Sí. ¿Está bien después del almuerzo?"
"Vamos, puedes venir a comer a mi casa. Así podemos pasar más tiempo juntos 😌"
"...¿Habrá otro interrogatorio?"
"Jajajaja tú solo no le hagas caso, ¿si? 😂"
"Bueno, iré preparado de todos modos. Mi amuleto de la suerte me ayudará."
"Sí, sí. Tú trae lo que quieras, pero ven 😏"
"De acuerdo. Iré temprano entonces. Aunque ya no sé qué debería llevar."
"¡No te preocupes por eso!"
"Si tú familia es tan amable como para abrirme las puertas de su casa y hasta invitarme a sentarme en la mesa con ustedes lo mínimo que puedo hacer es mostrarles mi agradecimiento."
Takao suspiró esta vez antes de contestar.
"Solo no gastes, pls"
"Será algo pequeño esta vez."
"Eso espero, amor. Te estaré vigilando 👀"
"Bueno, Shina está despertando. Así que iré a traerle la cena. Hablamos más tarde."
"OMG serás un buen padre, Shin-chan 👌"
"..."
"😘"
OOOOOOOOOOOO
Las vacaciones comenzaron y cada uno decidió pasarla de distintas maneras. Midorima escapando de su casa y pasando más tiempo con la familia de Takao. Furihata y Akashi conociéndose más a través del chat de WhatsApp. Kagami tratando de comunicarse con Kuroko y siendo ignorado. Kuroko cuidando al cachorro que encontró y presentándolo a sus amigos, excepto a Kagami. Kise perdiendo el tiempo con Takao y hasta yendo a visitar a Kuroko para conocer al pequeño.
—Kawaii! —exclamó el rubio mientras lo cargaba todo emocionado.
—Kise-kun, por favor. Estás hablando como esas chicas frikis que dan miedo —se quejó el más bajito sintiendo un pequeño escalofrío y recordando que la única razón por la que los dejó entrar a su casa fue para presumir a su nuevo hijo.
—Ja, ja, ja, ja. Es que es tan lindo y pequeñito~ —afirmó abrazándose al perrito.
Takao se acercó para acariciarlo y en ese momento lo notó.
—¿Este perro no se parece a alguien?
Kise y Takao miraron al mismo tiempo a Kuroko, quien les devolvió la mirada.
—¿Qué?
Los invitados rotaron la mirada entre el cachorro y su anfitrión y llegaron a una resolución al alzar al perrito justo debajo del rostro de Kuroko.
—Sí, son idénticos —afirmaron al unísono.
Kuroko no estaba seguro de lo que estaban hablando, pero la verdad era que tampoco le importaba. Por lo que solo tomó a su hijo adoptivo en brazos.
—¿Le has puesto nombre?
—Todavía lo estaba pensando. No podía decidirme. ¿Qué tal...?
—Yo le pondría Tetsuya definitivamente.
—No puede llamarse igual que yo. Eso sería muy confuso. Además...
—¿Tetsuya Número dos? —pensó en voz alta el pelinegro, con lo cual Kise quedó encantado.
—¡Eso es! Su nombre será Tetsuya Número dos~ ¿No es ese el mejor nombre que puedes darle a tu hijo?
Kuroko levantó una ceja y los juzgó con la mirada. En el fondo todavía se preguntaba por qué se juntaba con estas dos personas.
—Para empezar es un nombre muy largo... —pero fue interrumpido por enésima vez.
—Entonces solo Número dos, "Nigou"~
—Nigou suena bastante bien —apoyó Takao.
—¿Por qué en japonés? —cuestionó todavía no tan convencido.
—Porque somos nikkeis y porque así suena más cool obvio~
—Sí, sí, sí~ —secundó el pelinegro divertido.
Kuroko se les quedó mirando por un par de segundos y acabó por suspirar.
—De acuerdo. De todos modos no sabría a quién más preguntarle aparte de ustedes —aceptó resignado.
—¡Desde ahora eres Nigou, yay! —Celebró el rubio mientras alzaba de nuevo al perrito, quien parecía feliz por ello. Puesto que no paraba de mover la cola.
—Creo que le gusta~. —Lo acarició Takao—. Nosotros seremos tus padrinos, Nigou.
—Si le hacen algo sin consultarme primero los asesinaré sin dejar rastros —amenazó tan serio como siempre.
—Waaa Kurokocchi tan aterrador —se quejó el más alto.
—Creo que solo está tratando de desquitar su frustración en nosotros. Ya que ni siquiera puede reclamarle a Kagami.
—No lo menciones.
—Ups, lo siento. Olvidé que no quieres ni escuchar su nombre.
Kise suspiró y movió la cabeza.
—Tarde o temprano van a tener que hablar del tema, Kurokocchi. Incluso si no es ahora, será cuando regresemos a clases, pero sucederá. ¿Has pensado en lo que vas a decirle?
Kuroko negó con la cabeza.
—Haré como si nunca hubiese dicho nada. Es todo.
—¿Estás seguro? ¿No vas a arrepentirte?
—De todos modos, no hay nada más que pueda hacer al respecto. Lo intenté varias veces y no sirvió de nada. No pienso pasar por esa humillación ni una sola vez más.
Su corazón no lo resistiría. Es por eso que de algún modo, había desistido.
—Lo entiendo. En verdad que sí. «Yo mejor que nadie lo sé». Pero, ¿sabes? Yo pienso que Kagamicchi ha comenzado a tener sentimientos diferentes por ti. Si bien es cierto él puede llegar a ser un chico increíblemente dulce y despistado. La forma en que te trata a ti es distinta a cómo se comporta con el resto. Kagamicchi te está atesorando de una forma muy pura.
—Lo cual debe ser muy frustrante. Tomando en cuenta que Kuroko quiere tener una relación romántica con él y por ende hacer todo lo que las parejas hacen.
Kuroko se sonrojó y quiso protestar, pero en el fondo sabía que lo decía Takao era verdad. Incluso si Kagami quisiera tocarlo no le importaría.
—Ay, Kurokocchi, tienes escrito en la cara que quisieras que Kagamicchi en lugar de atesorarte tanto, solo fuera y te besara.
—Eso no importa —intentó cambiar el tema para ocultar su vergüenza—. El punto aquí es que estoy enojado con ese idiota y no quiero hablar con él.
—Entendemos, Kurokocchi. Estás en todo tu derecho de estarlo. Así que tómate estos días para despejarte y calmarte. Una vez que tu cabeza se haya enfriado pensarás mejor las cosas.
—Yo no quiero saber nada de Kagami-kun... —musitó con resentimiento mientras desviaba la mirada.
Kise le dio el cachorro a Takao y se acercó al más bajito para darle unas pequeñas palmadas en la cabeza.
—Todo estará bien —afirmó con una sonrisa.
—Gracias...
—Por ahora vamos a celebrar al nuevo miembro de la familia~ —comentó feliz el pelinegro.
—¡Sí! Hagámoslo bailando y cantando~
—Yo no sé bai...
Haciendo caso omiso a lo que el anfitrión decía, Kise tomó la laptop y entró a YouTube. Eligió una canción y comenzó a bailar junto a Takao y Nigou.
—¡Vamos, Kurokocchi!
—Ni hablar —se negó rotundamente mientras se disponía a sentarse.
Pero Kise acabó jalándole con ellos mientras sonaba de fondo "Thank U Next".
¿Acaso había elegido esa canción a propósito? ¿O mejor dicho por cuál de los presentes la eligió? Pero incluso si Kuroko casi no se movía. En el fondo se sentía mejor ahora gracias a sus amigos y a Nigou. Aunque no fuera capaz de decirlo tan abiertamente. Por lo que solo mostró una expresión calmada.
Kise sonrió ampliamente al notarlo. En verdad Kuroko había cambiado mucho este año. Incluso era capaz de poner un rostro tan tranquilo e incluso de sonreír. Y todo gracias a Kagami. Es por eso que, desde el fondo de su corazón él solo deseaba que ellos dos pudieran llegar a entenderse.
OOOOOOOOOOOO
Los días comenzaron a pasar y no hubo uno solo en el que Kagami se haya despegado del teléfono. Esperando todos los días por una respuesta de parte de su mejor amigo. Estaba desesperado, asustado, aterrado, de que Kuroko no volviera a hablarle.
—Si lo perdiera también a él, yo... No podría soportarlo —confesó con la mirada tan triste que parecía como si estuviera a punto de llorar.
Así de importante era la relación que tenía con Kuroko como para sentirse tan miserable en ese momento solo por haber dejado de hablarse por dos semanas. Suspiró y revisó el teléfono por enésima vez. Solo tenía un mensaje de Kise en el WhatsApp.
Porque sí, su desesperación fue tan grande que lo único que le quedó fue preguntarle a Kise por Kuroko. Al menos el rubio lo mantenía al tanto de cómo estaba Kuroko y le daba ánimos para que esperara paciente por una respuesta de parte de este.
Se levantó para ir a hacerse la cena y justo en ese momento la pantalla de su teléfono se encendió. Seguro solo era otro mensaje de Kise. Le contestaría con calma después de cenar. Pero, solo si, quizá... Quedarse con la duda sería peor, por lo que tomó el móvil con desgano y se paralizó al ver lo que decía.
"¿Estás libre mañana en la noche?... Disculpa por escribirte de esta manera, después de haberte ignorado todos estos días... Pero si lo estás, ¿podría ir a cenar a tu casa? No es necesario que cocines si no quieres, podríamos pedir comida. Si está bien para ti claro."
¿Que si estaba bien para él? ¡Por supuesto! Incluso su valiosa cena podía esperar. El que Kuroko ya no estuviera enojado era más que suficiente para poder llenar su alma en ese momento. Estaba tan feliz y aliviado que podría haberse puesto a llorar, pero se contuvo y se dispuso a contestar como era debido.
"¡Claro! Cenemos juntos mañana. Puedes venir a la hora que quieras. Y no te preocupes por la comida. Me aseguraré de preparar algo delicioso"
"Gracias. Entonces iré a las siete, ¿te parece? Llevaré helado."
"Está bien. Tengo suficiente en la refri para los dos. En realidad lo estuve guardando todos estos días para ti"
"Ya veo... Gracias."
"¿Eso quiere decir que ya no estás enojado, verdad?"
"Por favor, solo olvidémoslo, ¿si?
"¿Estás seguro? No es que quiera discutir contigo ahora que al fin nos hemos vuelto a hablar. Pero si de verdad hice algo, me gustaría repararlo. Y disculparme como es debido"
"En serio no es necesario. No te preocupes."
"De todos modos lo siento"
"Vale, lo entiendo. Ahora olvidémonos del tema."
Kagami hubiese preferido hablar sobre ello y resolverlo. Pero tampoco quería pelear con Kuroko por segunda vez. Por lo que no le quedó de otra más que aceptar lo que este le decía.
"De acuerdo. ¿Qué quieres que prepare mañana entonces?"
"Lo que tú quieras está bien. Pero si hubiera batido de vainilla de postre sería feliz."
"¡Habrá todo el que quieras!"
Kuroko no pudo evitar sonreírle al teléfono. Seguro se veía como un tonto en ese momento, pero no le importaba. Nadie lo estaba viendo después de todo. Además, era obvio que estuviera feliz de poder volver hablar con su querido Kagami-kun.
—Te extrañé tanto —susurró solo para él mismo.
Si tan solo pudiera encontrar la forma de transmitir todos estos inmensos sentimientos...
OOOOOOOOOOOO
Kagami se levantó muy animado ese día, puso música en inglés mientras limpiaba todo el departamento. Kuroko había ido muchas veces a su casa, pero por alguna razón esta vez se sentía diferente. Como si estuviera emocionado por ello.
Sacudió la cabeza, era obvio que se debía al hecho de haberse reconciliado como mejores amigos. No podía haber ninguna otra razón. Pero ese motivo era suficiente para hacerlo feliz. Sonrió con despreocupación. Todo iría bien. Se aseguraría de que Kuroko nunca se arrepintiera de haberlo elegido como familia.
Después de limpiar se dio una ducha para luego ponerse a cocinar. Cuando todo estuvo listo sonrió feliz e hizo lo último que le quedaba por hacer, cambiarse. Aunque posiblemente Kuroko hubiese sido más feliz viéndolo andar semidesnudo que con la camiseta y los jeans que se puso para recibirlo. Si tan solo Kagami lo supiera.
Dieron las ocho de la noche y por alguna razón que no entendía, Kagami comenzó a sentirse ansioso. Por suerte para él (o para ambos) pasaron solo un par de minutos hasta que tocaron el timbre. El pelirrojo corrió a abrir y sonrió en cuanto vio a su mejor amigo.
—¡Hola! —saludó feliz.
—Hola, Kagami-kun, ha pasado tiempo, supongo... —murmuró intentando contener toda la alegría que sentía en ese momento.
—Sí. Pasa, por favor.
—Gracias.
Kuroko ingresó y dio un vistazo al lugar. Todo se veía igual a como lo dejo la última vez que vino. Bueno, no es que haya pasado tanto tiempo tampoco. Pero de algún modo lo hacía feliz ver que todo seguía intacto. Y que, para bien o para mal, su relación con esa persona seguía siendo tan cercana como siempre.
—¿Qué preparaste?
—Es una sorpresa. Pero eso sí, tengo mucho batido de vainilla para ti —afirmó sonriente.
¿Por qué parecía tan feliz de poder consentirlo? Ni si quiera el propio Kagami lo sabía, mucho menos Kuroko. Pero por ahora nada de eso importaba. Incluso solo siendo mejores amigos, querían atesorarse el uno al otro.
—Gracias.
Kuroko dejó el morral que llevaba sobre el sofá como solía hacer y sin más se dirigió junto a Kagami a la cocina. En dónde pudo ver qué el platillo de hoy era spaghetti a la pomarola con mucha carne molida. Cuando se trataba de comida, no había una en particular que considerara su favorita. Kuroko siempre prefirió los dulces. Sin embargo, ahora mismo, podía decir que su comida favorita era todo lo que su amado preparaba para él.
«Extrañé demasiado esto» confesó solo para sus adentros. «Amo tanto a esta persona...»
—¿Kuroko? —lo llamó al notarlo pensativo.
—¿Eh? —Fue sacado de sus pensamientos por esa suave voz que conocía a la perfección—. ¿Si?
—¿Querías que preparara otro plato? Como me dijiste que yo eligiera...
—Para nada. —Negó con la cabeza—. Todo lo que hace Kagami-kun es perfecto para mí —afirmó sin dudarlo.
Kagami sonrió aliviado y se dispuso a servir la cena. Kuroko lo ayudó llevando los vasos y en ese momento se preguntó si quizá parecerían esposos justo ahora. Ladeó la cabeza tratando de quitar todos esos pensamientos innecesarios. Por ahora solo quería seguir siendo un buen mejor amigo. El tiempo diría lo demás.
Se sentaron y comenzaron a cenar mientras platicaban amenamente. Tan natural y fluido como siempre. Como si tuvieran años de conocerse. Podían hablar casi de cualquier tema, menos de los sentimientos que desconocían.
Cuando acabaron de cenar, recogieron todo y lavaron el servicio. Para después desplomarse sobre el sillón dispuestos a ver una película. Sin embargo, Kagami se preocupó al darse cuenta de la hora.
—¿No es un poco tarde para que regreses solo a casa? —preguntó viendo en su reloj que casi daban las diez de la noche.
—Uh —contestó desviando la mirada—. También lo creo...
—Si no te importa compartir la cama conmigo, puedes quedarte por hoy. A decir verdad preferiría que te quedes, estaría más tranquilo. Incluso si debo dormir en el sofá...
—No —lo interrumpió sin mirarlo—. Me quedaré, pero, por favor, no duermas en la sala... Me sentiría mal —explicó tratando de no sonar nervioso.
—De acuerdo. Entonces compartamos la cama. Según yo no pateo, por lo que no debería de haber ningún problema.
Kuroko disimuló una pequeña risa al entender que eso era todo lo que le preocupaba a su compañero.
«Kagami-kun, eres tan inocente».
Pero ciertamente por eso era que lo amaba tanto.
—¿Sucede algo?
—Nada. —Negó por última vez y sacó el teléfono del pantalón—. Le escribiré a mi madre para avisarle.
—¿No sería mejor llamarla?
—Está bien, ella siempre está conectada —mintió mientras fingía escribir por el WhatsApp.
La verdad era que ya había pedido permiso para quedarse con Kagami desde antes de salir de su propia casa.
«Me siento mal por tener que mentirte. Pero no tuve opción» confesó para él mismo. «Yo no puedo ser tan obvio».
Aunque quizá estaba preocupándose de más. Kagami nunca parecía darse cuenta de nada. Y no es que estuviera tratando de seguir los descarados consejos de los locos de Kise y Takao. Quiénes se atrevieron a decir que debía de ponerse un moñito y... Movió la cabeza.
«Yo solo...»
—¿Kuroko?
¿Por qué se perdía tanto en sus pensamientos siempre? ¿Sería algo que no pudiera decirle? Pero por sobre todo, ¿por qué sentía esa extraña necesidad por querer saber todo lo relacionado a su "mejor amigo"?
—Ya le avisé y me dijo que estaba bien, así que no te preocupes —contestó dejando el celular a un lado—. ¿Entonces qué vemos?
—Oh —entendió y prendió la televisión.
Eligieron una película y se sentaron tan cómodos como quisieron. Aunque Kuroko no pudo prestar tanta atención a lo que veían. Dado que el hecho de que ellos dos estuvieran tan juntos en ese momento lo distraía.
¿Si fingía quedarse dormido a mitad de la película, podría recostarse en su compañero sin sentir culpa? ¿Qué haría Kagami en una situación así?
«Basta, Tetsuya. Concéntrate en la película» se recriminó mentalmente. «No viniste justo hoy solo para divagar en tus absurdos pensamientos».
Además de que no quería que el más alto pensara que lo estaba ignorando. Tenía que concentrarse. Lo más importante ahora...
«Es crear recuerdos felices a tu lado» se lo recordó a él mismo. «De modo en el que tú nunca olvides este día».
¿A qué se refería con esto? A qué casi daban las doce. La película acabó a las once y media, y sin más se fueron a asear para acostarse.
Como Kuroko no traía una pijama con él, Kagami tuvo que prestarle ropa para dormir. Nunca pensó que su compañero se vería tan gracioso usando las prendas que les prestó. El short le quedaba más abajo de la rodilla y el polo (remera) manga larga le quedaba casi como un camisón.
Kagami desvió la mirada mientras trataba de no reírse, por lo que Kuroko lo miró mal.
—No es mi culpa que seas un grandulón, eres como un bebé gigante súper torpe.
—Hey —se quejó volviendo a mirarlo—. No te enojes, solo me dio un poco de gracia es todo.
—La próxima vez traeré un pijama conmigo —murmuró.
Kagami alcanzó a escucharlo, por lo que contestó.
—Of course. Puedes dejar tus cosas aquí para cada vez que vengas si quieres.
Kuroko fue muy feliz al escucharlo, pero trató de mantener su expresión seria de siempre. Por lo que solo atinó a asentir con la cabeza mientras ambos se metían a la cama.
Pero a pesar de lo mucho que intentara de guardar la compostura, no podía. ¿Por qué nadie le dijo que ponerse la ropa de esa persona lo haría sentirse tan cómodo y nervioso al mismo tiempo? Era como si fuera capaz de sentir el olor y la calidez de Kagami-kun, a través de la ropa que llevaba puesta. Podría incluso embriagarse solo con olerla...
Sacudió la cabeza por enésima vez, no era momento para tener ese tipo de pensamientos. No cuando estaba en la misma cama con la persona que le gustaba, quién era su mejor amigo y con quién no estaba saliendo.
«¿Acaso soy un pervertido?» suspiró y se sentó de la nada.
—¿Qué sucede, Kuroko? —interrogó girándose hacia el más bajito.
—Tengo sed...
—Es que tomaste mucho batido de vainilla. Seguro por eso —comentó al levantarse—. Te traeré un vaso con agua.
—Sí, muchas gracias.
Kagami salió y Kuroko aprovechó la oportunidad para tomar el morral y sacar una cajita de allí. Todo iba bien hasta el momento. Solo le quedaba lo más importante.
El pelirrojo regresó y dejó el vaso sobre el mueble que estaba de lado de Kuroko. Para después volver a acostarse. Justo cuando estaba por apagar la luz, Kuroko lo detuvo. ¿Qué necesitaría ahora?
—¿Si? —lo miró intrigado al verlo tan serio.
Kuroko se giró en su dirección y extendió las manos hacia su compañero, dejando caer sobre el regazo de este un pequeño objeto. Kagami se extrañó. ¿Por qué Kuroko estaba dándole esto? Acaso...
—"Feliz cumpleaños, Kagami-kun". Ya son las doce por eso... Ya es tu cumpleaños —explicó tranquilo.
«Y yo quería ser el primero en decirlo».
Kagami estaba más que sorprendido. Estaba conmovido. Una felicitación a medianoche era un gesto demasiado bello.
—¿Por eso fue que quisiste venir y quedarte hoy, verdad?
—Me descubriste —confesó desviando la mirada. «Quizá sí fui muy obvio».
—Gracias, muchas gracias, Kuroko. ¿Puedo abrirlo?
—Para eso son los regalos, ¿no? No te lo he dado solo para que lo mires.
—Je —entendió y lo abrió.
Se trataba de una pulsera de color plata con la inscripción de "Taiga" en ella. Kuroko rezaba por el hecho de que un presente tan simple como ese pudiera gustarle a Kagami.
Por su parte a Kagami, más que gustarle, había quedado encantado. Fascinado. ¿Podía la felicidad caber en algo tan pequeño? En ese momento Kagami creyó que sí. Por lo que miró el presente con ternura mientras lo envolvía dentro de la palma de su mano.
Kuroko lo miró. El silencio en situaciones así nunca fue de su agrado. Pero al menos esa persona parecía feliz.
—¿Te gustó?
El pelirrojo no pudo contenerse más y se lanzó a abrazarlo.
—Me encantó. Muchas gracias, Kuroko.
—De nada... Me alegra que te haya gustado.
Permanecieron en silencio después de eso. Como si no quisieran soltarse. ¿Por qué Kuroko cabía tan bien entre sus brazos? ¿Por qué Kagami-kun era tan cálido? Pero por sobre todo, ¿por qué el sonido de las manecillas del reloj parecía mezclarse con los latidos de los corazones de ambos?
«Kagami-kun, te quiero».
«Kuroko, te quiero».
Lástima que no tenían ni el valor ni la certeza necesaria para poder decirlo en voz alta.
Pero tarde o temprano debían de separarse. Por lo que Kagami comenzó a soltarse primero.
—Lo cuidaré y lo llevaré conmigo siempre —afirmó mientras lo regresaba a la cajita para ponerlo sobre el mueble.
—Sí. Mañana podemos seguir celebrando tu cumpleaños...
—Of course! En la noche iré a cenar a casa de papá, pero durante el día estaré libre, así que podemos hacer lo que quieras.
—Se supone que hagamos lo que tú quieras, Kagami-kun.
—Bueno, lo decidiremos más tarde. Ahora vamos a dormir.
—Hasta mañana, Kagami-kun.
—Hasta mañana, Kuroko.
Kuroko se giró dándole la espalda. Se llevó una mano al corazón y olió la ropa antes de cerrar los ojos. De seguro tendría buenos sueños.
Por su parte Kagami estaba tan contento que sentía que no tenía sueño. Por lo que tuvo que darse varias vueltas antes de quedarse dormido. Ni siquiera se dieron cuenta en qué momento, a pesar de haberse dormido cada uno por su lado, Kuroko había acabado recostado en el más alto. Aunque nadie fuera capaz de verlos en ese instante.
OOOOOOOOOOOO
Al día siguiente, se levantaron tarde y por primera vez Kagami vio el cabello parado de Kuroko. Intentó no reírse, pero en el fondo quería hacerlo. Se veía tan gracioso. Nunca pensó que el compartir estos pequeños momentos con su mejor amigo fuera tan reconfortable. Por lo que no pudo evitar sonreír ampliamente.
Después de darse una ducha y alistarse decidieron ir al centro comercial en busca de comida. Kagami amaba las hamburguesas y Kuroko los batidos de vainilla, así que su mejor opción fue ir al Magic Burger.
OOOOOOOOOOOO
Lo que no se esperaban era encontrarse con alguien en la caja.
—Buenas tardes, ¿cuál es su pedido...?
—¿Midorima?
Silencio. El muchacho de lentes quería que se lo tragara la tierra. Pero estaba en el trabajo y ellos eran clientes.
—¿Cuál es su pedido?
—¿No vas a saludarnos de una mejor manera? —lo molestó Kuroko—. Digo, no te veíamos desde la actuación del colegio.
—Ha pasado tiempo supongo.
—Well, me parece genial que hayas comenzado a trabajar a pesar de tu edad. Es admirable el que lo hagas. Incluso por el tipo de personalidad que tienes y todo eso.
—¿Gracias?
—Kagami-kun, lo dice en serio —continuó Kuroko—. A decir verdad incluso yo estoy sorprendido. Era algo que simplemente no me esperaba.
—Hay más clientes detrás de ustedes, ¿saben?
—Aunque tu personalidad no ha cambiado tanto.
—¿Van a pedir?
—Oh —habló esta vez el pelirrojo—. Un combo extra jumbo, por favor. ¿Y tú, Kuroko?
—Una hamburguesa de pollo con queso, y una malteada, por favor.
—Son nueve dólares.
Kagami sacó la tarjeta de crédito y Kuroko el efectivo, ambos intentaron pagar. Por lo que Midorima no sabía de quién cobrarse.
—¿Pagarán por separado, verdad?
—No —negaron y se miraron el uno al otro.
—Yo invito, ¿si?
—No, es tu cumpleaños. Déjame pagar, por favor.
—En verdad no hay problema. No me gustaría que gastes de tus ahorros.
—¿Intentas rechazarme?
—¡Claro que no!
Midorima los observó en silencio. ¿Acaso eran una parejita cursi que acababa de empezar a salir o qué? ¿Por qué tenían que hacer una escena así justo frente a él?
«Oha-sa, dame paciencia».
—¿Entonces?
—Está bien, pero yo pago el cine, ¿si?
—Eso lo decidiremos más tarde. Ahora déjame pagar.
Al fin parecían haber terminado su tonta discusión sobre quién pagaba.
«Gracias, Oha-sa».
Midorima se cobró del dinero de Kuroko mientras Kagami guardaba la tarjeta. Les entregó el ticket y fueron a esperar por su pedido. No sin antes aprovechar en sacarle una foto a Midorima y pasarla a los demás por el WhatsApp. Kise fue el primero en reírse.
—Kuroko —lo llamó con el ceño fruncido, pero este ya se había ido junto a Kagami a sentarse en una de las mesas del lugar.
Suspiró. Tarde o temprano se enterarían de todas maneras. Solo rezaba porque la foto no llegara a Akashi, ya que este mantenía comunicación con sus padres. Incluso iba a almorzar a la mansión de los Midorima cuando él no estaba.
¿Cómo fue que logró trabajar en una empresa conocida sin la autorización de sus padres? Gracias a Takao, quien falsificó la firma del señor Midorima. Por lo que estarían en muchos problemas si es que alguno de ellos se enteraba. Por suerte sus padres ni nadie de su círculo de amigos solía ir a ese tipo de lugar. Ellos comían en restaurantes caros.
OOOOOOOOOOOO
Después de comer dieron vueltas por todo el centro comercial, mirando las tiendas y platicando de cualquier tema. Si alguien los veía en ese momento con detenimiento y por el modo en el que se miraban el uno al otro, parecían una tímida y juvenil pareja. Incluso Kuroko sentía como si estuvieran en una cita.
«Es la primera vez que nosotros pasamos tanto tiempo juntos. Desde ayer en la noche yo he estado creando recuerdos con esta persona. Celebrando su cumpleaños desde la medianoche. Quedándome en su casa y compartiendo la misma cama» sujetó el asa del morral con fuerza. «Si pudiera tomar su mano...»
—¿Sucede algo?
—No. —Negó con la cabeza y agregó—: Más bien, ¿te estás divirtiendo, Kagami-kun?
—Yes —contestó tranquilo y con una pequeña sonrisa.
Por lo que Kuroko no pudo evitar sonreír en respuesta a su compañero.
—Por cierto, dad me dijo que si quieres puedes venir a cenar con nosotros.
—¿En serio? —se sorprendió.
—Yeah, dad es una persona bastante tranquila, y Kathy, mi madastra, también lo es. Ambos son buenas personas.
Cierto. Los padres de Kagami estaban separados. Y en todo lo que iba del día no lo había visto hablando por teléfono con su madre. ¿Por qué? ¿Sería prudente preguntar al respecto? Al final desistió.
—Me encantaría acompañarlos —aceptó.
—Genial. Les avisaré.
—Sí, por favor.
Kagami mandó un mensaje y sin más retomaron el camino. Obviamente el pelirrojo llevaba puesto el regalo de Kuroko. Casi parecía lucirlo al caminar. Se veía en verdad tan feliz con algo tan pequeño que Kuroko no podía evitar sentirse contento también.
Estuvieron platicando tanto que el tiempo pasó volando y ya no pudieron ir al cine. Pero lo dejaron como pendiente para su próxima salida. Todavía tenían muchos días libres antes de volver a clases.
OOOOOOOOOOOO
—Podríamos haber ido en bus.
—Solo quería que estuviéramos más cómodos.
—Hablas igual que Kise-kun y Midorima-kun —lo molestó—. Eres todo un niño rico, eh.
—Hey, no lo soy —se quejó—. Si lo fuera sería tan arrogante como Midorima.
Midorima estornudó desde el lugar en donde se encontraba. Eso sólo podía ser un mal presagio. Alguien seguro estaba hablando mal de él.
OOOOOOOOOOOO
Kuroko quedó impresionado desde que bajaron del taxi y entraron a un edificio bastante lujoso. Todo brillaba. ¿Así era como vivía la gente que tenía dinero? De haberlo sabido se hubiese puesto un traje, pero ya era tarde para eso. Al menos traía una camiseta y un drill decente. Se acomodó la ropa lo mejor que pudo mientras subían por el ascensor.
De por sí el hecho de cenar con la familia de Kagami lo emocionaba, pero que además fuera bajo estas circunstancias lo hacía ponerse nervioso. Aunque cuando conoció al papá de su mejor amigo, y como bien había mencionado este también, se veía como una persona bastante tranquila. No por nada era el padre de Taiga.
Tenía que darle gracias al cielo porque el señor Kagami no fuera como los padres de Midorima ni como el papá de Akashi. Ya con eso era más que suficiente para Kuroko. Quien había insistido en llevar una conserva de durazno como ofrenda.
«¿Por qué no se me ocurrió algo mejor?»
Aunque la verdad era que se había gastado casi todos sus ahorros entre el regalo de Kagami y todo lo del día de hoy. Pero no sé arrepentía de nada. Mientras su mejor amigo fuera feliz como lo parecía ahora, todo habría valido la pena.
OOOOOOOOOOOO
Abrieron la puerta en cuanto tocaron y los hicieron pasar. Desde la entrada podía verse que se trataba de un departamento amplio, pulcro y muy elegante.
—¡Bienvenidos! —los recibió la mujer con un bebé en brazos.
«¿El hermano menor de Kagami-kun?»
—Hola, chicos —saludó el señor.
—Hi! —contestó el pelirrojo mientras ingresaba junto a su compañero.
—Buenas noches, es un placer estar aquí. Muchas gracias por su amable invitación —saludó lo más educado que pudo mientras hacía una pequeña reverencia.
—Qué lindo —comentó la señora con una sonrisa.
—Gracias a ti por venir y por cuidar tanto de Taiga —comentó tranquilo.
—No tiene por qué. Eso es lo que hacen los amigos.
El hombre mayor sonrió y los invitó a pasar.
—Adelante, por favor.
—Gracias y permiso.
Se sentaron en la mesa y aunque Kuroko quiso ayudar a servir la cena no lo dejaron. Por lo que solo les quedó esperar mientras los señores servían todo. El pelirrojo se quedó jugando con el bebé. A quien cargaba de lo más feliz y hasta lo alzaba por los aires para hacerlo reír.
Kuroko se les quedó mirando. Kagami en verdad podía llegar a ser muy dulce.
—¿Cómo se llama? —preguntó interesado.
—Kenji, tiene dos años y es adorable, ¿verdad? —afirmó mientras le daba la vuelta para que Kuroko pudiera verlo mejor.
—Lo son —sentenció con una pequeña sonrisa.
—Thanks. Tú también dale las gracias, Ken.
El nene se le quedó viendo a Kuroko como si se preguntara de quién se tratara.
—Oh, él es Tetsuya Kuroko, mi mejor amigo. Kuroko también es parte de la familia, Ken.
El niño fijó la mirada ahora en Kagami y acabó por sonreír ampliamente, por lo que el pelirrojo hizo lo mismo. En todo lo que pudo pensar Kuroko en ese momento es en qué Kagami y Kenji sonriendo al mismo tiempo le daban cien años más de vida. Le agradecía a Dios por permitirle ver tal maravilla.
—Eso quiere decir que te gustan los niños, eh. Quien lo hubiese imaginado.
—¿A ti no te gustan?
—En realidad me encantan —confesó al fin—. ¿Podría cargarlo, por favor?
Kagami rió al darse cuenta que su mejor amigo estuvo conteniéndose todo el rato.
—Por supuesto. Solo debes de ser cuidadoso —explicó al darle al menor.
—Lo sé, tengo sobrinos pequeños. No te preocupes —contestó tranquilo al recibirlo—. Hola, Kenji. Mucho gusto. Puedes llamarme Tetsuya.
—¿Te...ya?
Kagami volvió a reír.
—Todavía no habla muy bien.
—Está bien, él puede llamarme como quiera —afirmó sonriente—. ¿Cierto, Kenji? —lo miró y el bebé a él para luego sonreírse el uno al otro.
Kagami casi se cae para atrás. ¿Qué era esa aura tan adorable que emanaba de ellos? Nunca imaginó que Kuroko pudiera verse tan lindo al cargar a un bebé. Mucho menos hubiese esperado que se pudiera llevar tan bien con Kenji al segundo de haberlo conocido.
Bien decían que los bebés y los animales eran capaces de sentir la energía de las personas. Por ende ellos siempre sabían cuando un adulto tenía buenas o malas intenciones al acercárseles. Qué impresionante. Sonrió y se acercó para unirse a jugar.
Los dueños de casa sonrieron al ver la dulce escena. Y hasta les sacaron una foto a los tres juntos.
OOOOOOOOOOOO
Después de cenar se quedaron platicando un rato.
—Taiga es un buen hermano. Él adora a Kenji. Incluso se ofreció a cuidarlo cuando se mudó a la ciudad. Pero rechazamos su oferta a pesar de lo tentadora que era. ¿Verdad, amor?
—Así es. No queríamos causarle problemas. Ya que Kenji es nuestra responsabilidad, nosotros somos quiénes debemos de encargarnos de él. Taiga solo tiene dieciséis años y debe de hacer cosas de su edad. Como estudiar y salir con sus amigos.
—Aunque les dije que no era ningún problema para mí.
—Está bien. Ken ya tenía una niñera de todos modos. Nosotros trabajamos mucho para poder darle lo mejor a ustedes. Porque somos una familia y ahora más que nunca debemos de estar unidos —afirmó la señora con amabilidad.
—Gracias, Kathy —sonrió hacia ella, por lo que la mujer le devolvió la sonrisa.
Ellos parecían llevarse tan bien. Como una verdadera familia.
«Qué alivio. Kagami-kun es muy amado por estas personas».
—A pesar de solo conocernos tres años, para mí has sido mi hijo desde el comienzo. Y no es que intente reemplazar a tu madre. Ella siempre será única y especial para ti. Por lo que esto solo quiere decir que tienes dos madres en vez de una. Y que yo te cuidaré ahora en su lugar.
Silencio. ¿A qué se refería con eso? ¿Era solo por qué la mamá de Kagami-kun vivía lejos y ella estaba aquí, verdad? De todos modos no era como si pudiera preguntar. Así que solo le quedaba dejar que continuaran.
—Oh, lo siento, honey —se disculpó al darse cuenta—. Mencioné algo triste justo ahora... Yo...
—No, está bien. Entendí lo que trataste de decirme. Muchas gracias. Para mí eso es muy valioso —afirmó con la mirada baja.
—Hablemos de temas más felices ahora —intervino el señor—. Esta es una celebración especial por el cumpleaños de mi querido hijo y por su victoria en el torneo de atletismo. Así que vamos con los regalos.
—Sí~
El señor se paró y trajo un objeto bastante grande y otro más pequeño.
—Creo que es obvio lo que son a pesar del papel de regalo, pero intenta fingir sorpresa, Taiga.
—Por favor~
Kagami recibió los presentes muy emocionado. Adoraba todos los detalles que los demás tenían con él. Más aún si se trataba de su familia. No había nada más que pudiera pedir, excepto... Sacudió la cabeza no era momento para recordar sucesos tristes. Tenía que ser feliz también por las personas que ya no estaban y por los que todavía lo acompañaban hasta el día de hoy.
Al regresar la vista a los regalos se percató de la forma de uno y tuvo ganas de llorar.
—Dad...
—Me gustaría que retomaras el surf. No necesitas entrar a ningún concurso si no quieres. Lo único que deseo es verte feliz haciendo las cosas que te gustan.
—No sabes lo contentos que nos pusimos cuando nos dijiste que participarías en el torneo de atletismo. Es por eso que elegimos esos dos regalos para ti.
Se trataba de una tabla de surf de color rojo y unas zapatillas diseñadas para corredores (también rojas porque era el color favorito de Kagami). Ambos de marcas reconocidas. Kuroko se sintió de algún modo mal por haber dado un regalo tan pequeño, aunque no fue capaz de decirlo.
«La próxima vez ahorraré más dinero. Trabajaré de ser necesario» afirmó pensativo.
—Really thanks a lot —usó todo el autocontrol que tenía para no llorar, pero se le notaba en la voz lo emocionado y conmovido que estaba—. Im glad that I have you guys. Dad, Kathy, Ken, Kuroko too. I love you guys so much.
—Same here, honey~
Kuroko solo había entendido "Gracias, sus nombres, y los amo". Por lo que no pudo evitar pensar que quizá también debería de aprender inglés. O pedirle a Kagami que le enseñe.
Se sonrieron los unos a los otros y continuaron platicando hasta entrada la noche. Al darse cuenta de la hora tuvieron que despedirse puesto que Kuroko debía de ir a casa.
—Muchísimas gracias por su amabilidad, la comida estuvo deliciosa —agradeció con una reverencia.
—Gracias a ti por haber acompañado a Taiga el día de hoy.
—No tienen por qué, él es mi mejor amigo.
Los esposos sonrieron al escucharlo y sin más abrieron la puerta para dejarlos salir. El taxi los estaba esperando.
—Vengan una próxima vez. Eres bienvenido, Tetsuya.
—Muchas gracias. Nos vemos.
—See ya!
—Hasta luego~
Una vez que vieron a los chicos tomar el ascensor, cerraron la puerta.
—Al parecer Taiga todavía no le ha contado nada a ese chico.
—¿Te refieres a lo todo lo que pasó el año pasado?
—Así es.
—Oh, dios. Estuve cerca de arruinarlo.
—No fue tu culpa, amor.
—¿Pero no es ese muchacho el mejor amigo de Taiga?
—Lo es. Pero incluso así no se lo ha dicho. Supongo que para Taiga todavía es muy difícil hablar sobre su pasado.
—A pesar de su edad ha afrontado sucesos muy duros.
—Lo veo tan bien ahora, que me preocupa que recaiga.
—Taiga es una persona muy fuerte. Deberíamos de confiar más en él. Claro sin descuidarlo. Solo hay que estar pendientes.
—Sí, tienes razón.
OOOOOOOOOOOO
La primera parada del taxi era en casa de Kuroko, por lo que Kagami lo acompañó todo el camino. En realidad puso primero la dirección de Kuroko para poder acompañarlo hasta allí. Aunque a Kuroko le hubiese gustado volver a quedarse en el departamento de su amado, sabía que no debía de ser tan obvio y que además su madre podría preocuparse. Por lo que no tenía más opción que volver.
—Kagami-kun —lo llamó.
—¿Si?
—¿Te divertiste hoy?
—Of course! La he pasado genial —afirmó con una amplia sonrisa.
—Me alegro —sonrió también como respuesta.
—Gracias por acompañarme hoy, Kuroko.
—No tienes por qué, Kagami-kun. Eres mi mejor amigo...
Kagami se sintió tan feliz al escucharlo, que lo despeinó en un gesto de cariño.
«Si tú me tratas así, yo...»
Desvió la mirada al no ser capaz de decir nada. Aunque eso no era todo lo que le preocupaba. Lo que mencionó la esposa del señor Hiroshi todavía le daba vueltas en la cabeza. "Yo te cuidaré ahora en su lugar". Era solo porque la mamá de Kagami se quedó en Estados Unidos mientras que la señora Kathy se encontraba aquí con él, ¿cierto?
«Imagino que debe de habérselo encargado o algo así».
¿Entonces por qué sentía la necesidad de tener que comprobarlo? Pero cuando estuvo por abrir la boca para formular la pregunta, el chófer los interrumpió.
—Hemos llegado al primer destino.
«Yo quería pasar más tiempo con Kagami-kun» lamentó con pesar.
Pero no le quedó de otra más que salir del auto para que este pudiera seguir su camino.
—Estamos hablando. Descansa al llegar a casa.
—Yeah, descansa también, Kuroko. Saludos para tu mamá y tu abuela.
—Gracias. Buenas noches.
—Buenas noches.
OOOOOOOOOOOO
Al llegar a casa Kagami llevó los regalos al cuarto y se desplomó sobre la cama. Fue un día largo, aunque divertido. Hasta hace unos meses él creía que no sería capaz de sonreír tanto o incluso de sentirse feliz en su cumpleaños.
—Ha pasado casi un año...
Si bien era cierto que el pelirrojo se había recuperado bastante en todos estos meses. En el fondo continuaba llevando un gran dolor. Un peso que esperaba en algún momento ser capaz de quitarse.
Un par de lágrimas se resbalaron por sus mejillas. Rebeldes como siempre se empecinaban en salir en instantes de debilidad como este. Contenerlas sería peor. Lo mejor era solo dejarlas ser. Ellas se llevarían poco a poco su tristeza.
Rato después cuando se llevó el brazo hacia el rostro para tratar de limpiarse, se quedó perdido en el objeto que colgaba de su muñeca.
—Recibí los mejores regalos hoy... —afirmó sonriendo entre lágrimas—. Gracias, dad, Kathy, Ken, y Kuroko. Yo sin lugar a dudas tengo a la mejor familia.
Se limpió el rostro y se sentó en la cama intentando despejarse mientras admiraba con ternura la pulsera que llevaba puesta. De algún modo el solo observarla lograba darle cierta paz en su interior. ¿Por qué? Porque se trataba del presente de su mejor amigo por supuesto. No podía haber ninguna otra razón.
OOOOOOOOOOOO
Durante los siguientes días, Kagami y Kuroko continuaron en constante contacto. Chateando todos los días, hablando por teléfono, saliendo de vez en cuando o reuniéndose para ver una película en el departamento del más alto. Incluso hicieron toda la tarea de invierno juntos.
El muchacho de cabellos celestes pensó incluso que se sentía como si estuvieran de algún modo saliendo. Aunque sabía que no era así, al menos el hacer tantos bellos recuerdos al lado de esa persona lo hacían feliz. Además de que después de los desastrosos y fallidos intentos que tuvo, se le habían quitado todas las ganas de seguir intentándolo.
Tuvo oportunidades de sobra para volver a declararse y suficiente tiempo a solas con su mejor amigo cómo para tratar de saltar sobre este. Pero no lo hizo. No por qué no quisiera. En realidad si Kagami hubiese tratado de acercarse de esa forma a él, lo hubiese dejado hacerle lo que quisiera. Pero solo si nacía primero de Kagami. Lo cual era mucho pedir. Por lo que no pasó nada fuera de lo normal entre ellos durante las vacaciones.
OOOOOOOOOOOO
El retorno a clases llegó y los alumnos comenzaron a llenar el enorme lugar desde temprano. Empezando por los miembros del consejo estudiantil, quiénes tenían un discurso por dar.
—Me alegra saber que hayamos completado el grupo con Riko —comentó el castaño.
—A mí también. Ella es alguien en quien siempre podremos confiar.
—Así es, no por nada es nuestra querida amiga.
El pelinegro murmuró como si quisiera decir algo, pero se retractó y cambio de tema.
—¿Y Kasamatsu?
—Al parecer se encontró con Kise en los pasillos.
—Me sorprende que haya llegado tan temprano.
—Lo que a mí me sorprendió fue el ambiente tenso que los envolvía cuando los vi.
—Después de todo, Kasamatsu todavía está molesto con él.
—¿Pero qué fue lo que pasó entre ellos exactamente? Si Kise parece seguir sin saber nada de nada.
—Quizá fue eso lo que pasó. Quién sabe. Nuestro secretario es muy reservado como para decirlo.
—Aún así espero que todo se resuelva entre ellos.
—Uh. —Se acomodó los lentes—. Hoy ingresa un nuevo alumno también debemos de dar una buena impresión —sentenció.
—Sí~ —afirmó el castaño para después abrazarlo como si nada—. Jun, te quiero.
—Oye tenemos que...
—Solo te estoy abrazando. No haré nada más hasta después de clases~
—Idiota.
OOOOOOOOOOOO
—¿De qué querías hablar entonces?
Kise rodó los ojos y trató de explicarse. Se había levantado temprano solo por esto, así que no podía acobardarse ahora.
—Bueno, quisiera disculparme contigo por lo que sea que haya hecho que te haya molestado tanto como para no hablarme en un mes...
«¿Oh, así que ahora vienes a extrañarme? Después de haberme rechazado tantas veces... Vienes ahora y me reclamas por ignorarte. Vaya».
—En verdad no sé qué fue lo que hice, pero lo siento. Por favor, arreglemos las cosas. —Casi parecía estar suplicando.
«¿Por qué me haces creer que soy importante para ti? Eres tan injusto. Poniendo esa expresión a la cual siempre fui débil... Pero esta vez no será tan fácil».
El silencio estaba molestando mucho a Kise. Quería que esa persona dijera algo en lugar de guardárselo todo como siempre. Si bien el rubio no era el mejor para decir ello, al menos cuando se trataba de Kasamatsu siempre se abrió a este mucho más que a cualquier otra persona. Porque se trataba de su mejor amigo. Por eso a pesar de lo orgulloso y vanidoso que era, aquí estaba tratando de disculparse y rogando por su perdón. ¿Cómo es que Kasamatsu no podía darse cuenta de ello?
—Senpai, por favor, dime algo. Al menos explícame qué fue lo que pasó para poder entenderte.
«¿Cómo podría decírtelo? Si cuando traté de hacerlo no fuiste capaz de entenderlo. Aunque quizá fue mi culpa por no haber terminado la frase. Y por haber huido tan cobardemente ese día».
Kasamatsu suspiró nada de esto tenía sentido. Además de que se sentía de lo peor por hacer sentir mal a Kise.
«Yo no soy así después de todo».
—Si no dices nada entonces yo no sé qué pensar...
—Mira, ya va a empezar la formación. Y hoy tenemos club. Así que supongo que podemos hablarlo con calma más tarde.
—¿Eso quiere decir que me disculpas?
—Eso lo hablaremos más tarde.
—Está bien —aceptó resignado.
Era la primera vez que alguien era capaz de resistirse a sus ojos de cachorro. Suspiró. Al menos parecía que no lo odiaba. Quizá solo seguía resentido. Pero ya con que le diera la oportunidad de hablar después del club era suficiente. Estaba seguro de que encontrarían el modo de arreglar las cosas.
—Nos vemos, senpai.
—Nos vemos, Kise.
OOOOOOOOOOOO
La formación comenzó y el presidente dio el discurso de bienvenida.
—Muy buenos días con todos. Hoy empezamos el nuevo semestre luego de las largas vacaciones que tuvimos. Espero que vengan recargados después de descansar —hizo una pausa y continuó—. Tenemos buenas noticias para el día de hoy. Aunque no es común que nuestra escuela reciba alumnos transferidos a medio año. Tenemos el agrado de decir que tenemos un alumno nuevo en nuestro plantel. Es un chico de cuarto año. Así que espero que todos sean amables con él y lo ayuden a conocer el lugar. Desde ya yo le doy la bienvenida a esta nueva familia, que es Teiko, y quedo a sus órdenes por cualquier duda o ayuda que necesite. Siempre puede contar conmigo y con el consejo estudiantil. Estamos para todos ustedes —afirmó tranquilo.
Todos comenzaron a murmurar y a preguntarse entre ellos con mucha expectativa de quién podría tratarse. ¿Alguien tan varonil como Kagami? ¿O alguien tan hermoso como Kise? La curiosidad los embargaba.
«Ojalá que con esto dejen de perseguir tanto a Kagami-kun».
Sin que nadie pudiera imaginarse de quién se trataba y todo lo que conllevaría la llegada de ese nuevo alumno a Teiko.
—Saben que las puertas del consejo estudiantil están siempre abiertas para todos ustedes —continuó el vicepresidente y agregó—. También tenemos una nueva integrante entre nuestros docentes. A quien presentaremos formalmente el día de mañana, pero igual le damos la bienvenida el día de hoy. La otra noticia importante que tenemos que darles es sobre la formación del tribunal escolar. En Junio se tomó la decisión de formarlo. Y antes de salir de vacaciones se llevaron a cabo las votaciones respectivas. Por lo que ahora tenemos el agrado de presentarles a los nuevos miembros que velarán por ustedes junto al consejo estudiantil.
—Por favor, adelante —los llamó el secretario.
Todos comenzaron a mirar con atención para ver de quienes se trataban. Eran...
—Del Cuarto C, tenemos a Riko Aida, quien también es delegada de su salón y ahora pasa a ser parte del Tribunal escolar como representante del alumnado —la presentó Kiyoshi.
—Pueden contar conmigo a partir del día de hoy —afirmó tranquila.
—Como representante de los docentes, tenemos al profesor Suárez, quien también es el delegado de los maestros y ahora pasa a ser parte del tribunal escolar —lo presentó Hyuuga.
—Estoy a sus órdenes como siempre.
—Y por último, pero no menos importante. Tenemos a la segunda representante del alumnado, Satsuki Momoi del Cuarto B. Quien también fue elegido como la Mejor amiga de Teiko a principios de años y por cuarto año consecutivo —la presentó Kasamatsu.
—Muchas gracias por su confianza en mí.
—Todos elegidos de forma honesta y democrática por ustedes y bajo la supervisión y aprobación del consejo estudiantil —comentó el vicepresidente.
—Lo que demuestra que son personas en las que de verdad podemos confiar. Estoy más que seguro de ello. Así que será un honor el que podamos trabajar juntos por el bien de toda la escuela —afirmó el castaño.
—El honor es nuestro por darnos la oportunidad de velar por todos ustedes —comentó el delegado de profesores.
—Muchas gracias a todos. —Hicieron una reverencia para el alumnado.
Todos aplaudieron y celebraron el tener un tribunal escolar, aunque a muchos otros les importaba más poder saber quién sería el muchacho nuevo.
Los miembros del tribunal escolar bajaron después de despedirse y el consejo estudiantil continuó unos minutos más con el discurso. Los alumnos solo querían sentarse.
OOOOOOOOOOOO
En cuanto pasaron a los salones todos comenzaron a investigar de qué salón era el chico nuevo. El profesor a cargo de la primera clase del Cuarto C los hizo callar al ingresar al aula.
—Silencio. Sus asuntos triviales déjenlos para el recreo, por favor.
Sin más la clase comenzó y las primeras horas pasaron tranquilas. Sin que nadie pudiera imaginar todo lo que estaba por suceder. Por que la persona de la que estaban hablando era...
A la hora del primer receso las chicas corrieron al Cuarto B para conocer al alumno transferido. Kagami, Kuroko y Kise se reunieron para platicar como siempre.
—Por eso no me gustan los nuevos, llaman mucho la atención —comentó el rubio.
—¿Entonces yo no te agradaba al principio?
—Al principio no, pero ahora me agradas que es lo importante~
—Eh —le restó importancia, Kise era así después de todo.
El único feliz con todo esto era Kuroko, quien celebraba internamente el que las muchachas del salón tuvieran un nuevo objetivo.
—Disimula un poco, por favor —murmuró Kise para molestarlo.
Kuroko se hizo el desentendido.
—A todo esto. ¿De quién se tratará? —preguntó el pelirrojo—. También mencionaron que había una profesora nueva. Pero por alguna extraña razón no quisieron presentarla hasta mañana.
—Tienes razón, andan muy misteriosos —comentó el rubio pensativo—. Lo único que me dijeron mis contactos es que es del Salón de Murasacchi. —Miró el teléfono buscando el mensaje—. Un tal...
En ese momento todo se detuvo. Kagami sentía que no era capaz de escuchar nada de lo que hablaban. ¿Qué era lo que decía Kise acerca de esa persona?
—¿Kagami-kun? —lo llamó su mejor amigo.
Silencio. Sus amigos lo miraron sin entender. ¿Por qué el pelirrojo tenía esa expresión tan alarmada? ¿Como si acabaran de darle una noticia impactante?
—¿Kagamicchi? —lo llamó esta vez Kise.
Sin embargo, ninguno obtuvo respuesta. Kagami parecía estar en un shock del que no era capaz de salir. Por lo que solo atinó a levantarse y salir corriendo de allí.
Kise y Kuroko se miraron entre ellos preocupados y decidieron seguirlo. Quizá así podrían entender que era lo que estaba pasando y por qué Kagami estaba actuando tan extraño.
El pelirrojo llegó al salón del Cuarto B y reuniendo todo el valor que pudo, ingresó. Al hacerlo pudo ver al muchacho nuevo rodeado de varias personas, quiénes parecían interesados en este. Se trataba de un chico de cabellos negros y un peculiar lunar debajo del ojo derecho. Era bastante guapo.
Todos miraron al pelirrojo al verlo entrar. ¿Qué hacía Taiga Kagami allí? ¿A quién vino a buscar? Quizá... Kuroko y Kise llegaron justo en ese momento.
El pelinegro le envió una intensa mirada a Kagami que lo dejó completamente desarmado. ¿Esto era real o estaba soñando? Su mente estaba hecha un lío. Y sin que nadie se lo esperara...
—Ha pasado un tiempo, Taiga —sentenció desde su lugar.
Kuroko se sorprendió tanto al escucharlo que no supo qué decir. ¿Quién era esta persona y por qué llamaba a Kagami-kun por su nombre? ¿Y por qué Kagami-kun estaba congelado en su sitio sin pronunciar una sola palabra?
El muchacho de cabellos celestes se armó de valor y miró hacia el chico del lunar.
—¿Ustedes se conocen?
—No hay quien conozca a Taiga mejor que yo —aseguró con una sonrisa a medias.
¿Qué era lo que trataba de decir con eso? ¿Acaso ellos...?
—Soy la persona a la que él le dio un anillo a los doce años.
Kuroko sintió como si acabaran de arrojarle un balde de agua de fría encima.
¿Su prometido...?
¿Qué era lo que estaba pasando?
Continuará.
Nota de autora:
Pobre, Kuroko. Un huracán con nombre y apellido acaba de pasar encima de él XD No sé si se lo esperaban, pero di muchos indicios con relación a Himuro. No por nada lo mencionaba cada vez que podía. Además de que tarde o temprano Kagami iba a tener que enfrentarlo. No solo al bro, sino también a todo su pasado en general. Kagami no podrá huir más de él. Aunque creo que a Kuroko le tocará la peor parte de todo esto... Pero ni modo, Kagami tuvo muchas oportunidades para contarle y no lo hizo. Ahora va a tener que afrontarlo. El drama continuará con fuerza en el siguiente capítulo XD/ Al menos estoy feliz de haber podido llegar a esta parte. Se me ha hecho tan extenso esto, que por momentos hasta lo dudaba(?). Así que "Banzai" XD -le tiran cosas- Ejem.
Shina es adorable y me encanta la nueva relación que tiene con su hermano mayor. Aunque Midorima es del tipo serio y orgulloso, puede llegar a ser dulce solo cuando se trata de ella y de Takao. Lo cual lo hace ver adorable en esos momentos.
Kagami y Kuroko siendo cursis me dan muchos años de vida. Aunque igual los haré sufrir como a todos xD -le tiran pegan- Lo del cumpleaños de Kagami ya lo tenía planeado, solo no me decidía con respecto al regalo de Kuroko. Así que acabé pidiendo ayuda a mis amigas como siempre y al final llegamos a la conclusión de que Kagami atesoraría cualquier cosa que le diera Kuroko. Especialmente si se trata de algo que puede llevar siempre con él como en este caso con la pulsera uwu Las frases en inglés fueron cortesía de Andrea y Seiryuu. ¡Muchas gracias!
Por último, quería comentar que estoy intentando corregir un poco la historia. Así que empecé por editar el capítulo dos. Qué era el que más me preocupaba. Puede que a muchos no les interese, pero igual quería decirlo. A lo largo de mi vida, he pasado por diferentes sucesos que me han hecho crecer y cambiar mucho mi forma de pensar. Antes solía tener pensamientos un poco estereotipados o prejuiciosos quizá. Qué en su mayoría creo haber cambiado.
Y bueno, el capítulo dos tenía varios años de haber sido escrito. Cuando lo hice no tuve la menor intención de molestar a nadie con el tema del día de la mujer ni el supuesto concurso de Miss Teiko. Como deben de haberse dado cuenta suelo inspirarme de mis propias experiencias a la hora de escribir. El concurso de Miss es algo común en preparatorias/universidades. En dónde estudiaba lo realizaron y pensé que podría usarlo. En el pasado también solía celebrar el día de la mujer. Ahora ya no lo hago, porque entiendo el punto del 8M y lo respeto. Pero también respeto a quienes lo celebran.
Soy una persona bastante tranquila que no suele hacerse problema con nada. Así que solo quería aclararlo. Nunca tuve intenciones de molestar a nadie y lamento si fue así. Ya fue el capítulo corregido. El concurso de Mejor amigo también lo saqué de una experiencia, lo realizaron en mi secundaria uwu Es por eso que en el discurso de Kiyoshi mencionan a Momoi como la Mejor amiga de Teiko y no como Miss Teiko. Solo eso. Hay otros puntos que también quisiera seguir editando, solo que por falta de tiempo no lo hago. Así que también lo siento por las faltas ortográficas de los capítulos estoy tratando de tener más cuidado con ello ;-;
Sin más que decir, en verdad me gustaría mucho que si siguen esta historia dejaran comentarios y votos para saber que les gusta uwu Me encantaría saber sus opiniones/teorías owo Y créanme que siempre me estoy esforzando mucho con esto.
Muchas gracias por llegar hasta aquí. ¡Nos vemos en el próximo capítulo!
