Nota preliminar:

¡Aquí tienen un capi largo de puro drama! Así que tomen asiento y preparen su pañuelo xD Que son más de cuarenta páginas de sufrimiento... Digo de buena trama :v

Por cierto que estuve escuchando "Sleepover" de Hayley Kiyoko mientras escribía la última escena. Siento que esta canción va demasiado bien con todo el capítulo en general. Tanto para Kuroko como para Kasamatsu, pero por sobre todo para este último QwQ

Sin más, pueden leer~

Capítulo 18: ¿Mejores amigos?

¿Qué era lo que estaba pasando?

Pero Kuroko no fue el único sorprendido ante tal declaración. Todos los presentes comenzaron a murmurar mientras prestaban increíble atención a cada palabra que ellos decían.

—Why didnt you tell me you would come to Teiko?

"¿Por qué no me dijiste que vendrías a Teiko?"

—Should i've done it?

"¿Debería de haberlo hecho?"

—I've been calling you all these months, Tatsuya...

"Te estuve llamando durante todos estos meses, Tatsuya..."

—Despite being you the only one who ran away, Taiga.

"A pesar de que fuiste tú el único que huyó, Taiga."

—No, it wasn't like that.

"No... No fue así."

—And who is the little guy that came running after you? He has a pitiful expression. Dont tell me he's your boyfriend?

"¿Y quién es el pequeño que llegó corriendo detrás de ti? Tiene una expresión bastante lamentable. ¿No me digas que es tu novio?

—He's my best friend.

"Él es mi mejor amigo".

—No way. You really haven't changed at all. I could even have pity for that boy.

"No puede ser. Tú realmente no has cambiado en nada en todo este tiempo. Hasta podría tener pena de ese chico."

Kagami lo miró sin entender, por lo que el pelinegro agregó:

—This is gonna be interesting.

"Esto será interesante."

La campana fue lo único que los salvó. Por lo que todos corrieron a sus asientos. Y aunque Kagami no quería irse de ese modo, tampoco podía perder clases. Así que no tuvo opción más que retirarse. Ya tendrían tiempo para seguir hablando después. Resignado, se dio la vuelta.

—Todavía tenemos una conversación pendiente, Tatsuya.

—Of course —contestó divertido.

"Por supuesto."

Sin más el pelirrojo salió y sus amigos lo siguieron detrás de él, pero guardando cierta distancia. No sin antes haber intercambiado una fugaz mirada con el chico nuevo antes de irse.

OOOOOOO

¿Quién era esta persona y por qué hablaba de una forma tan familiar con Kagami? La incertidumbre lo estaba carcomiendo por dentro. Kuroko necesitaba saberlo. Pero lamentablemente era hora de ir a clases. Por lo que se tuvo que aguantar todas las ganas que tenía de iniciar todo un cuestionario al respecto.

Suspiró con pesadez y dirigió la vista hacia la espalda del pelirrojo, quien no había volteado ni una sola vez a mirarlos. ¿Por qué? ¿Acaso Tatsuya Himuro era más importante que ellos? Tanto Kise como Kuroko tenían un muy mal presentimiento acerca de esto. Más aún el rubio, quien sí había entendido toda la conversación de hace un momento.

OOOOOOO

Las siguientes horas se sintieron largas y pesadas. Puesto que el silencio reinó entre Kagami y Kuroko. Ya que cada uno parecía perdido en sus propios pensamientos. Y ninguno quiso interrumpir al otro en medio de las clases de matemáticas. Lo mejor era esperar hasta el siguiente receso.

Sin embargo, una vez que el timbre sonó, Kagami se levantó de su sitio y se dirigió a la puerta. Kise y Kuroko lo siguieron con la mirada, aunque solo uno se animó a hablar.

—¿Kagami-kun a dónde vas? ¿No almorzarás con nosotros?

—Lo siento. Debo de buscar a alguien... Nos vemos más tarde.

Silencio. Kuroko no pudo decir nada después de eso. Por lo que solo lo vio salir por la puerta. Kise aprovechó para acercarse a su amigo, ahora que estaban solos podrían hablar mejor.

—¿No lo seguiremos?

—No —negó Kuroko—. Hay mucho que quisiera preguntar... Pero supongo que por ahora solo debería dejarlo solo.

—Eres un chico muy maduro, Kurokocchi.

—No lo soy —comentó inquieto y agregó, con la mirada en su amigo—: ¿Qué fue lo que dijo ese chico cuando estábamos en su salón? Entendí un poco, pero quisiera que me explicaras, por favor.

—¿Estás seguro de querer saber?

—Sí, Kise-kun, dímelo.

El rubio dudó, pero accedió. Ocultárselo no hubiese estado bien.

—De acuerdo —aceptó y comenzó a explicarle—. Kagamicchi parecía reclamarle al chico por no haberle avisado de que este venía a Teiko e incluso afirmó haber estado tratando de comunicarse con él todos estos meses sin éxito. Sin embargo, el tal Tatsuya se mostró bastante frío con nuestro amigo. Lo culpó de haber "huido" y también...

—¿También?

—Él preguntó por ti y Kagamicchi dijo que eras su mejor amigo. Pero la forma en la que ese chico habló no me gustó para nada. Parecía estarse burlando de Kagamicchi. Diciéndole que no había cambiado nada en todo este tiempo y que hasta podía sentir pena por ti. Él se mostró muy agresivo para mi gusto y además finalizó diciendo que esto "sería interesante". Refiriéndose a la situación. —Hizo una pausa y añadió—: No pareció para nada un reencuentro amistoso entre dos personas que se aprecian. Si no todo lo contrario. Creo que todos fuimos capaces de notar lo cargadas que sonaron sus palabras. Ese chico definitivamente no me agrada. Porque él no solo pareció burlarse de Kagamicchi si no también de ti. En otras palabras, él declaró la guerra.

Genial. Lo único que le faltaba era esto. Que viniera ese tal Tatsuya Himuro a querer arruinarlo todo, justo cuando la relación con Kagami iba tan bien. ¿Por qué? Como si no hubiese tenido suficiente con superar la envidia de las fans de Kagami. Ahora tenía que lidiar con este chico recién llegado. Suspiró con pesar. ¿Qué debería hacer? Él jamás estuvo en una situación parecida. Por lo que no tenía la menor idea.

«¿Qué voy a hacer? Si él realmente tiene intenciones de "pelear" conmigo por Kagami-kun... ¿Qué se supone que yo haga?»

Kise entendió a la perfección los pensamientos de su amigo con solo mirarlo y por la expresión que mostraba. Tenía toda la preocupación escrita en la cara. Por lo que le dio unas palmaditas en el hombro en señal de apoyo.

—Tranquilo, Kurokocchi. Lo primero es seguir observando la situación. Estar atentos a lo que ese chico intente hacer. Y si se mete de verdad contigo, también se meterá conmigo. No estás solo en esto, ¿de acuerdo? Yo te estaré apoyando~

Kuroko se sintió conmovido al escucharlo. A pesar de lo mucho que solía quejarse de ese rubio ruidoso y entrometido. En realidad él era uno de sus mejores amigos. Alguien en quien sabía que siempre podría confiar.

—Muchas gracias.

Kise sonrió y se dispusieron a comer juntos ese día.

OOOOOOO

La clase de educación física del cuarto B acababa de terminar, por lo que los menores comenzaron a agruparse para ir a almorzar. Himuro fue captado por sus compañeras para invitarlo a almorzar con ellas y enseñarle la cafetería.

—Podríamos llevarte, si gustas —comentó una muy sonriente.

El pelinegro las miró y contestó con otra sonrisa. Se notaba que estaba acostumbrado a ser el centro de atención de su salón.

—Eso sería de gran ayuda —aceptó sin más.

—Yey—. Celebraron las chicas felices y se pusieron a caminar hacia los pasillos de la enorme escuela.

Mientras que la profesora a cargo recogía su maletín y se disponía a irse.

Justo en ese momento Kagami llegó a paso apresurado y en cuanto la vio de espaldas la reconoció inmediatamente. No tenía la menor duda de que se trataba de ella.

—¡Alex! —la llamó.

La rubia se giró sorprendida y saltó a abrazarlo de forma muy cariñosa.

—¡Taiga!

Acostumbrado a sus demostraciones de afecto no se inmutó en lo más mínimo y hasta correspondió al abrazo.

—I missed you, honey!

"¡Te extrañé, cario!"

—Same here —musitó un poco avergonzado por la escena. Puesto que sabía que todos los estaban mirando en ese instante. Pero que más daba.

—No has cambiado nada en este tiempo, eh —comentó la mujer apartándose.

—¿Tú también? —cuestionó fastidiado y agregó—: Más importante que eso. ¿Por qué no me dijiste que venías a Teiko con Tatsuya? ¿Por qué nadie me dijo nada? ¿Me toman por un idiota...?

Alex sonrió a medias y le dio unas palmaditas en la espalda.

—Claro que no, honey. Aunque es un poco complicado de explicar. Podemos resumirlo en que Tatsu me hizo jurarle que no te diría nada. Él realmente no quería que supieras sobre esto.

—¿Pero por qué sigue tan resentido conmigo? Como para no querer verme ni hablarme en todo este tiempo. A pesar de que traté de disculparme varias veces.

—¿Cómo saberlo? Tendrías que preguntárselo al propio Tatsuya. A mí no me corresponde decirlo.

Kagami suspiró. Con lo terco que era su hermano, esto sería bastante difícil. Pero incluso así no iba a rendirse. Ahora que tenía la oportunidad de poder arreglar las cosas con su "familia" no podía desaprovecharla.

«Encontraré el modo en el que Tatsuya me escuche» aseguró para él mismo.

Alex sonrió y Kagami contestó con otra sonrisa. La verdad era que los había echado mucho de menos.

Por su parte todos los que se encontraron cerca y presenciaron la escena del reencuentro de esos dos no habían dejado de murmurar al respecto. ¿Quiénes eran estos nuevos integrantes de Teiko y que relación tenían con Taiga Kagami? Al parecer una muy cercana, tomando en cuenta que lo llamaban por su nombre y hasta lo abrazaban.

¿Pero qué podría tener que ver con su compañero una rubia sexy y un sensual chico de ojos negros? No compartían los apellidos, por lo que no parecían tener vínculos sanguíneos a menos que fueran lejanos. Pero lo que sí tenían en común era que los tres venían de Estados Unidos. Por lo que lo más seguro es que fueran de su anterior escuela.

Así fue como las teorías y rumores al respecto comenzaron a volar por todo Teiko. Y Takao fue uno de los primeros en enterarse de primera mano.

—Kazunari, basta—. Intentó detenerlo sin conseguir nada.

—Pero amor, tengo que documentar esto para Ki-chan —afirmó mientras les sacaba fotos con el teléfono—. "Las infidelidades de Taiga Kagami".

—Kazunari, por favor. Eres el menos indicado para andar inventando historias —lo regañó.

—Solo estoy bromeando, hombre. Todos sabemos que Kagami no está siendo infiel realmente, ya que para empezar ni siquiera está saliendo con Kuroko. Pero tengo que pasarle el informe completo a Ki-chan de todos modos.

—¿Acaso te paga por eso o qué?

—Lo hago por amistad~

Midorima suspiró. Para que se gastaba.

—Acaba con esto pronto, y vayamos a comer, por favor.

—Ya termino, Shin-chan~

OOOOOOO

Un par de minutos después, Kise ya tenía todo el "informe" al respecto de parte de su peculiar amigo. Por lo que se apresuró en contárselo a Kuroko.

—Kurokocchi, sé que esto no va a gustarte nada. Pero aun así debes de saberlo —empezó con seriedad mientras dejaba de comer.

—¿Qué cosa? —preguntó aturdido—. Solo dilo, por favor.

¿Qué más podría pasar el día de hoy? ¿Acaso ya no había tenido suficientes sorpresas con lo del chico nuevo? Kuroko se preparó para lo peor mientras esperaba a que el otro continuara.

—La maestra nueva que anunciaron en la formación y a quien no quisieron presentar. Al parecer ella también conoce a Kagamicchi de antes. Y lo conoce lo bastante bien como para mostrarse tan amistosa con él frente a toda la escuela —explicó al enseñarle las fotos recibidas por Takao.

Kagami y esa mujer abrazados de forma cariñosa. ¿Acaso tendría ahora dos rivales en lugar de uno? Además de que ambos eran bastante atractivos. Definitivamente esto era lo peor.

—Sin embargo, Kurokocchi, no sabemos a ciencia cierta cuál es el tipo de relación que ellos tienen. Ni siquiera sabemos la verdadera relación que tiene nuestro amigo con el alumno nuevo. Por lo que deberíamos de preguntarle antes de sacar conclusiones, ¿no crees?

—Lo sé —afirmó fastidiado y desviando la mirada como si quisiera decir algo y no pudiera.

Kise entendió bastante rápido. Era muy bueno interpretando los silencios de su amigo.

—Lo que te molesta es que Kagamicchi no te haya hablado sobre ellos, ¿verdad?

Kuroko asintió con la cabeza y regresó la vista a quien le hablaba.

—¿Por qué Kagami-kun no me dijo nada? —cuestionó al fin.

Kise se sorprendió al escuchar los verdaderos pensamientos del más bajito. Este chico realmente había llegado a abrirse mucho con él. Y si ese era el caso, con mucha más razón tenía que apoyarlo.

—Tomemos en cuenta también que al parecer Kagamicchi tampoco sabía que ellos vendrían a Teiko. De lo contrario no se hubiese mostrado tan sorprendido cuando se encontró con este chico más temprano. Incluso según lo que me contó Takao sobre esta tal Alexandra. Parecía que se estaban reencontrando luego de un tiempo. Y por eso los abrazos y todo eso.

Kuroko suspiró. Incluso esa explicación no lo dejaba del todo tranquilo. Y no lo estaría hasta poder hablar al respecto con Kagami.

—Kise-kun, tú también escuchaste lo que me dijo ese chico hace un rato. Cuando yo le pregunté si ellos se conocían. Él afirmó ser quien mejor conoce a Kagami-kun. Y no solo eso. Himuro-kun dijo ser la persona a quién Kagami-kun le había regalado un anillo a los doce años. ¿Qué esperas que piense con eso?

Kuroko recordaba cada frase dicha esa mañana. Porque aquellas palabras lo venían atormentando desde que las escuchó.

—¿Qué tipo de relación pudieron haber tenido como para que Kagami-kun le regalara un anillo?

«A mí ni siquiera me ha dado un regalo así».

Kise lo pensó. Lo que su amigo decía era bastante cierto. Aunque se trataba de Kagami después de todo.

—¿Y si fue como símbolo de amistad o algo como eso? Ya sabes que Kagamicchi es ese tipo de persona...

—Lo sé. Sé eso también. Pero pensar en todos los posibles escenarios me está molestando mucho —confesó afligido—. Yo solo quiero saber la verdad de todo esto...

—Entiendo. Aunque lastimosamente yo no puedo responder a ello. Estoy seguro de que Kagamicchi tendrá una buena explicación para ti. Solo deberías de preguntárselo.

Kuroko asintió con la cabeza resignado.

—Lo haré más tarde.

—Ánimo~—. Palmeó su espalda—. Recuerda que incluso si ellos tuvieron una relación romántica en el pasado. Eso no quiere decir que ahora vuelvan a tenerla solo por estudiar juntos una vez más. Así que no te desesperes ni pierdas la fe, ¿de acuerdo? Porque no se trata de quién conoce más tiempo a quien ni nada de eso. Yo como espectador puedo decirte que en este momento la persona más cercana a Kagamicchi eres tú. Y por lo tanto, quien tiene más oportunidades de lograrlo eres tú también. Y no ese chico nuevo.

—Gracias...

Realmente no sabía si eso serviría de algo. Pero al menos quería creer que lo que decía su amigo era verdad.

OOOOOOO

En el camino a la cafetería, las muchachas del Cuarto B aprovecharon para continuar con el interrogatorio que no habían podido terminar más temprano.

—Himuro y Kagami se conocen de antes, ¿verdad?

—Así es.

—¿De dónde se conocen? ¿Estudiaron juntos en el pasado?

—Yeah.

—¿Cuánto tiempo? ¿Qué tan cercanos fueron?

Himuro guardó silencio y les dirigió una coqueta sonrisa antes de responder.

—That's top secret~

"Eso es confidencial~"

Las chicas quedaron tan cautivadas con la sonrisa del pelinegro que ni se quejaron por la respuesta.

OOOOOOO

A la hora de salida la historia volvió a repetirse. Kagami, quien había mantenido silencio durante todo el día, se levantó de su sitio en cuanto sonó el timbre que anunciaba el final de las clases.

—¿Kagami-kun? ¿A dónde vas ahora?

—Lo siento, Kuroko. Tengo que...hablar con alguien. Por eso no podré irme contigo hoy —se disculpó mientras tomaba sus cosas para salir.

Kuroko guardó un par de segundos de silencio para luego agregar.

—¿Ese alguien a quien te refieres es ese tal Tatsuya Himuro?

Kagami se detuvo al escucharlo y asintió con la cabeza.

—Sí, la persona con la que necesito hablar es él.

—¿Y no crees qué además de Himuro-kun hay alguien más a quien le debes una conversación?

Kagami se sorprendió al escucharlo, pero entendió. Era obvio que su mejor amigo estuviera preocupado por la extraña situación.

—Tienes razón. Te debo una explicación... Prometo dártela más tarde o mañana, ¿de acuerdo?

—Está bien —aceptó resignado—. Tampoco es que quiera inmiscuirme en tus asuntos.

—Claro que no pienso eso —se apresuró en hablar—. Tienes todo el derecho de preguntar, porque eres mi mejor amigo. Y yo aprecio mucho eso. Es solo que todo esto me tomó por sorpresa. Siento como si hoy me hubiesen arrojado un balde de fría encima...

«Dímelo a mí».

—Sin embargo, nada de esto es tu culpa. Y lamento tener que irme sin decirte nada. Pero te lo explicaré después, lo prometo.

A Kuroko no le quedaba nada más que aceptar y esperar a que el otro se lo explicara en algún momento. Ya que para eso estaban los mejores amigos. Para ser comprensivos y esperar. Apretó los puños a los lados.

—Está bien, estamos hablando, Kagami-kun.

—Gracias. Nos vemos, Kuroko —se despidió y se fue.

Kuroko lo observó marcharse mientras que Kise, quien lo había observado todo, se acercaba a su amigo para darle unas palmaditas en la espalda.

—Eres un buen chico, Kurokocchi.

Aunque escuchar eso no lo hacía sentir mejor.

OOOOOOO

Kagami alcanzó al pelinegro justo antes de que llegara al portón de la escuela.

—¡Tatsuya!

Himuro se detuvo resignado y se dio la vuelta para verlo.

—Pero que tenemos aquí, nada más y nada menos que al hermano pródigo.

—¿Podrías parar de hablarme de esa forma, por favor?

—¿Por qué debería?

Todos los alumnos que estaban cerca comenzaron a murmurar al escucharlos.

—Mira, sé que todavía estás enojado conmigo. Y aunque no estoy del todo seguro de por qué. Puedo entender que fue mi culpa. Así que en verdad lo lamento. Por favor, permíteme disculparme como se debe.

Himuro lo miró enojado. ¿Por qué tenía que ser así siempre?

—Eres tan idiota, Taiga.

—Sí, ok. Lo soy. Soy un idiota, un estúpido y todos los términos relacionados que existan. Me gustaría no ser así, porque de ese modo no te habría lastimado tanto como lo hice. Pero no puedo borrar los sucesos del pasado... Por eso, por favor, dame una sola oportunidad para demostrarte que estoy arrepentido.

¿Por qué esta persona tenía que ser tan amable e insistente con él? Si no estaba interesado, entonces...

—¿Cómo puedes estar arrepentido de algo que ni siquiera entiendes?

Lo que decía Himuro era bastante cierto. ¿Cómo podía seguir disculpándose a pesar de ello?

—Tus disculpas son vacías.

—En ese caso, podrías explicarme, por favor.

—No voy a seguir con esta absurda conversación. Tú ya deberías de saber lo que hiciste. Te lo expliqué en más de una ocasión y te dio igual.

—Eso no es verdad. No podría darme igual. Porque tú eres muy importante para mí, Tatsuya.

—Deja de tratarme como a tu hermano menor. No sabes cuánto lo odio.

Las filudas palabras de Himuro se clavaron en Kagami. Haciéndolo poner una expresión bastante triste.

—Pero nosotros somos familia...

—Yo no soy tu familia. ¿En qué idioma debo decírtelo?

—Pero, Tatsuya...

—I don't wanna be your brother anymore —sentenció con una mirada llena de resentimiento.

"Yo no quiero ser tu hermano nunca más".

Las frías palabras de esa persona lo afectaron tanto que le tomó varios segundos volver a reaccionar.

—Para mí tú todavía eres...

—Solo déjame en paz.

Sin más se dio la vuelta para seguir el camino. No quería seguir perdiendo su tiempo en una conversación que no los llevaría a ningún lado.

Kagami quiso seguirlo, pero fue tomado del brazo por Alex.

—Dale un poco de tiempo, Taiga.

—Alex.

—Ese chico es muy cabeza dura. Pero él realmente no te odia ni nada por el estilo. Tatsu solo necesita un poco más de tiempo para hacerse a la idea de la situación...

—¿El tiempo ayudará? Ha estado enojado conmigo desde el año pasado.

—Es un escorpiano, dicen que son extremadamente resentidos y agresivos cuando se sienten heridos. Más tomando en cuenta que es solo un adolescente.

—No sé nada sobre signos o el horóscopo. Pero en verdad quisiera que pudiéramos recuperar la relación que teníamos antes.

—Puede que no lo hayas notado, ya que Tatsu lo ha estado ocultando todo este tiempo. Pero él continua utilizando el anillo que le regalaste. Si Tatsu te odiara lo primero que hubiese hecho para romper por completo contigo hubiese sido deshacerse del anillo. Sin embargo, él no fue capaz de hacerlo. Porque Tatsuya recuerda bastante bien la promesa que hicieron cuando eran niños.

Eso de algún modo lograba calmar la aflicción del corazón de Kagami.

—Gracias, Alex.

—De nada, honey. No es como si no hubiese tenido dieciséis años alguna vez~ Así que tranquilo, todo se solucionará. Además de que tendrán que verse quieran o no, porque van a la misma escuela~

Kagami la miró al verla sonreír.

—¿Tú lo trajiste aquí a propósito, verdad?

—Me descubriste~

Esta persona era tan amable al preocuparse tanto por ellos. Que no tenía palabras para agradecérselo.

—Alex, en verdad muchas gracias.

—Para eso estamos los adultos, para velar por el bienestar de los pequeños~ Además de que ustedes dos forman parte de mi familia.

Kagami sonrió al escucharla.

—Es bueno tenerlos de vuelta conmigo —susurró desviando la mirada.

Alex lo abrazó como respuesta.

—Debiste de sentirte muy solo, ¿verdad? Lo lamento tanto, Taiga. Después de que la perdimos todo fue tan duro... En especial para ti. Y sé que no sueles hablar de estos temas con tu padre. Es por eso ahora que estoy aquí, por favor, habla conmigo. Sabes que yo también la amaba tanto como tú.

En ese momento Kagami tuvo ganas de llorar. La única persona con la que podía hablar de sus verdaderos sentimientos era ella. Su "tía". Quién compartía el mismo dolor que él.

—La extraño tanto... —confesó derramando un par de lágrimas.

—Yo también la extraño muchísimo. Lizzie era una persona maravillosa. Y por sobre todo una excelente madre contigo. Por lo que ahora que no está debe de ser muy solitario para ti... Porque también lo es para mí. Pero mientras nos tengamos el uno al otro y a Tatsuya, todo estará bien. Porque somos una familia. Nunca te dejaremos solo de nuevo, honey.

—Alex... Gracias... Los quiero tanto. A ti y a Tatsuya. Es por eso que yo no soporto la idea de perder a ninguno de ustedes.

—Lo sé, Taiga. Y créeme que Tatsuya también lo sabe. Solo démosle un poco más de tiempo, ¿ok?

—Sí —aceptó resignado.

Segundos después se separaron para tomar caminos distintos. Kagami se sentía mejor por haber podido decirle a alguien lo que sentía. Por lo que mostró un semblante más tranquilo al irse.

—See ya, Alex.

—Hasta mañana, honey~—. Se despidió dándole un beso en la mejilla.

Sin notar o darle importancia al hecho de que varios alumnos los estuvieron observando todo el rato.

OOOOOOO

Incluyendo a Takao y Kuroko, que se encontraban mirando desde una de las ventanas de los pasillos.

Silencio. El pelinegro observó a su compañero intentando descifrar lo que tenía escrito en la cara. ¿Aflicción? Era uno de esos pocos casos en donde no podía estar del todo seguro de ello, por lo que optó por preguntar.

—¿Estás bien?

—Sí —afirmó Kuroko desanimado.

—No lo parece.

Pero no hubo respuesta por parte del otro y Takao tuvo que volver a hablar.

—Sé que no somos tan cercanos como lo eres con Ki-chan o incluso con Shin-chan. Pero podemos hablar si quieres.

Luego de unos segundos más de silencio. Kuroko decidió contestar.

—Gracias—. Suspiró con pesadez—. No es que esté mal o algo como eso. No tendría por qué estarlo. Porque ni siquiera tengo idea acerca de lo que sea que esté pasando en este momento con Kagami-kun...

—¿Y eso es lo que te molesta, verdad?

Kuroko asintió con la cabeza y Takao entendió.

—En tu lugar yo también me sentiría así. Es como si solo hubiésemos sido siempre Shin-chan y yo. Y de la nada hubiese aparecido Akashi diciendo incoherencias y además una mujer mayor mostrándose bastante cariñosa con él. Definitivamente iría a preguntarle en la cara de que se trata todo ese extraño rollo.

—Lo intenté, pero Kagami-kun dijo que me lo explicaría más tarde o mañana. Así que solo me queda esperar.

—Pues sí. Si es así ni modo. Te toca ser paciente.

—Lo sé.

Takao palmeó la espalda de su amigo en señal de apoyo.

—No te desanimes. Lo más probable es que solo se trate de compañeros de su anterior escuela. Al menos eso fue lo que yo escuché. Incluso la profesora nueva debe de haber sido su maestra de cuando estudiaba en Estados Unidos. Quizá fue quien lo impulsó a participar en los concursos de atletismo. Y quién sabe. Himuro pudo ser incluso su compañero de carreras o algo así.

—Además de eso, estoy seguro de que Himuro-kun fue también su mejor amigo.

—¿Cómo lo sabes? Aunque no sería raro, tomando en cuenta de que parecen haber sido muy cercanos en el pasado.

—Kagami-kun lo mencionó en un par de ocasiones. No habló mucho al respecto. Pero me dijo que se sentía culpable por haber arruinado la relación que tenía con su anterior mejor amigo. Quién no quería hablarle a pesar de haberse disculpado con él varias veces.

—Eso suena muy complicado y turbio. ¿Qué pudo haber hecho Kagami como para que ese tal Himuro dejara de hablarle?

—No tengo la menor idea, pero me gustaría saberlo.

—¿Y nunca habló de la señorita Alex?

—No. A ella nunca la mencionó. Sin embargo...

—¿Sin embargo?

—Sé que hice mal y que soy de lo peor por haberlo hecho. Pero una vez me sentí tentado y revisé su teléfono...

—Wow, Kuroko. Con lo tranquilo que te ves. No esperaba eso de un acuariano.

—Esto no tiene nada que ver con los signos. Por favor, no imites a Midorima-kun —se quejó y regresó al tema—. El punto es que cuando lo hice vi que tenía en favoritos a ellos dos además de a sus padres. Por lo que entiendo que la señorita Alex es tan cercana a él como lo es Himuro-kun. Pero eso es todo lo que sé.

—¿Y si tratas de revisar su celular de nuevo?

—Takao —volvió a quejarse—. No voy a hacer eso, porque está mal. Ni siquiera debería de haberlo hecho aquella vez. La verdad es que sin darme cuenta hice muchas tonterías solo por no saber qué hacer con estos desbordantes sentimientos... Incluso el aceptar mi orientación no fue fácil al principio. Pero ahora creo que estoy bien con ello... Al menos dentro de lo que cabe.

Dejando de lado el tema con su madre. Al menos por lo demás todo parecía ir bien. Sabía que siempre habrían personas que lo juzgarían sin conocerlo solo por ser diferente a ellos. Pero aun así mientras tuviera el apoyo de sus amigos podría salir adelante.

«Porque no estoy solo, ¿verdad, Kagami-kun?» pensó afligido. «Tú no me dejarías solo, ¿cierto...?»

Takao se sorprendió por haberlo escuchado hablar tanto, por todo lo que dijo y por verlo después perderse en sus propios pensamientos.

—Vaya, eres bastante maduro para tu edad, Kuroko —comentó con una sonrisa.

Había aprendido mucho gracias a Kagami. Aunque a Kuroko le apenara aceptarlo.

—No lo soy tanto como crees... Es decir no es como si de repente ya no sintiera celos o inseguridades. La única diferencia es que ahora intento manejarlo de algún modo... No sería bueno causarles problemas a los demás solo por ser así. Mucho menos a Kagami-kun, que es mi mejor amigo y no tiene la culpa de todo esto. Así que digamos que estoy más centrado ahora. Ya que sé que es lo que quiero... —comentó desviando la mirada.

Y obviamente lo que quería era comenzar a salir con Kagami. Si no no se hubiese esforzado tanto en tratar de declararse. Lástima que su mejor amigo era un caso grave de "persona despistada". Y para empeorarlo todo, como si eso no fuera suficiente, tuvo que aparecer Tatsuya Himuro para entorpecer más la situación.

Suspiró. Sabía que no ganaba nada lamentándose, pero tampoco había mucho que pudiera hacer. Solo continuar esperando a que Kagami le explicara todo. Incluso si eso lo hacía sentirse preocupado e inseguro al respecto solo podía ser comprensivo y paciente. Porque así debía de ser un mejor amigo. Por más duro que fuera ello.

Por su parte Takao se sintió de algún modo conmovido. Los sentimientos de Kuroko eran tan puros y genuinos que no pudo evitar desearles la felicidad. ¿Cómo era que Kagami no podía darse cuenta de ello?

¿Qué tan ciego podía volverte el miedo de perder a un ser querido?

«Algunas personas realmente no saben apreciar lo que tienen antes de perderlo. Solo espero que no tenga que pasar eso para que Kagami reaccione» pensó el pelinegro y agregó con una sonrisa—: Ánimo, Kuroko~

—Gracias.

OOOOOOO

Las actividades del club de música se llevaron a cabo con normalidad. Excepto porque Takao llegó tarde por quedarse platicando con Kuroko un rato (por petición de Kise). Pero el pelinegro era tan bueno que se puso al corriente de la práctica pronto. Y aunque el profesor no lo regañó, Midorima lo hubiese hecho si no fuera por qué sabía la razón detrás de su tardanza.

—¿Cómo lo ves, Takaocchi? —preguntó el rubio mientras tocaba la guitarra.

—Mejor de lo que pensaba. Solo está aturdido por la situación. Pero mantiene bastante bien la compostura.

—Cómo era de esperarse de Kurokocchi.

—Sí, eso veo. No había tenido la oportunidad de hablar tanto con él antes. Pero ahora que lo hice, noté lo centrado que es. Me quedé incluso sorprendido.

Kurokocchi es así después de todo. Un buen chico.

—Y ama mucho a Kagami por cierto.

—Ufff, lo adora —afirmó Kise y añadió—: No puedo creer que Kagamicchi siga sin darse cuenta.

—Ni yo. Además de que ahora con la aparición de ese tal Himuro. La situación podría llegar a complicarse mucho. ¿Qué haremos al respecto?

—Es una buena pregunta. No sé qué tan bueno sea continuar con el plan de conquista. O si solo deberíamos dejarlos ser. Pero sea como sea. Lo que debemos de hacer es seguir apoyando a Kurokocchi.

—Uh —aceptó el pelinegro, tranquilo.

OOOOOOO

Al dar las cinco de la tarde. Los clubs dieron por terminado las prácticas del día y todos comenzaron a recoger sus pertenencias para poder marcharse.

Kise se acercó a Kasamatsu.

—Senpai —lo llamó.

—Kise —contestó al verlo. Ya más calmado de lo que estuvo en la mañana—. Vamos caminando mientras conversamos.

—Sí —aceptó y empezaron a andar.

Los primeros segundos fueron silenciosos hasta que Kise se animó a preguntar.

—¿Todavía estás enojado conmigo?

Kasamatsu negó con la cabeza.

—No lo estoy.

—¿Pero estuviste enojado, verdad, senpai?

—Supongo que lo estuve. Pero no fue solo tu culpa, si no también mía. Así que está bien.

—¿Qué fue lo que hice? En todo el tiempo que llevamos de conocernos. Sin importar cuánto te enojaras o me regañaras. Nunca antes habías dejado de hablarme. Pero esta vez sí. Por lo que estaba realmente preocupado por ello. Creía que me odiabas...

—Jamás te odiaría, idiota —contestó sin pensarlo y se arrepintió al darse cuenta de lo que acababa de decir—. «Mierda, Yukio. Debes controlar mejor lo que dices. Para empezar ni siquiera soy de decir este tipo de cosas. ¿Entonces por qué? Todo es tu culpa, Kise».

El rubio lo miró al verlo en un conflicto interno, por lo que Kasamatsu no pudo evitar sonrojarse al sentirse descubierto. Desvió la mirada avergonzado. Esto era lo peor.

Sin embargo, Kise pensó que el superior se veía bastante adorable de ese modo.

—No tienes que avergonzarte, senpai. Yo te aprecio tanto que no habría forma en la que pudiera odiarte tampoco. Además, me alegra que ahora seas capaz expresar mejor lo que sientes. De esa forma yo puedo entenderte más. Y estoy agradecido por ello. Por el hecho de que me consideres tan cercano y preciado como para que seas capaz de decir frases que tú consideras vergonzosas.

«Al menos eres capaz de reconocer aunque sea un poco de todo lo que he sido capaz de hacer por ti».

—Pero también por eso me gustaría saber que fue exactamente lo que hice para poder remediarlo como se debe.

Kasamatsu suspiró.

—Te repito que eso ya no importa. Solo vamos a olvidarlo, ¿de acuerdo?

—Pero...

—En serio, Kise.

—Está bien —aceptó resignado.

—Entonces yo iré por aquí —comentó al salir por el portón.

Kise se sorprendió al notar que Kasamatsu no se había ofrecido a acompañarlo a casa. Por supuesto no era su obligación hacerlo. Pero como siempre lo hacía. ¿Quizá se habría acostumbrado a ello?

—Sí. Nos vemos mañana, senpai —se despidió antes de seguir su camino.

—Nos vemos, Kise.

Lo observó irse y comenzó a caminar.

«Yo no correré detrás de ti nunca más» afirmó pensativo. «Porque debes de aprender a afrontar los problemas por ti mismo. No puedes depender de mí todo el tiempo. Esto también forma parte de lo que debo enseñarte como tu "senpai". Porque me iré en unos meses y para entonces tú ya deberías de poder caminar solo, Kise».

OOOOOOO

El rubio sacó el teléfono ya que había estado vibrando desde hace unos minutos. Al mirar la pantalla confirmó sus sospechas e hizo un gesto de disgusto. Se estaba cansando de esto.

"¿Dónde estás? ¿Por qué no contestas mis mensajes?"

En todos estos días había recibido varios mensajes de Aomine. Pero por más que los ignorara todos, él continuaba enviándolos.

—¿Cuál es tu problema, Aomine? ¿Acaso no entiendes que no quiero absolutamente nada contigo? No sé de qué forma pueda hacértelo entender —se quejó al guardar el celular.

OOOOOOO

Al día siguiente las clases se llevaron con normalidad. Con la única diferencia de que Kagami seguía corriendo al salón del Cuarto B cada vez que había un receso. Quizá Kuroko tendría que comenzar a acostumbrarse a ello.

Sin ánimo hasta para deprimirse, se dispuso a comer con sus amigos. Quienes continuaban preocupados por él.

—¿Kagamicchi todavía no ha hablado contigo como prometió?

Kuroko negó con la cabeza. Por lo que está vez habló Takao.

—¿No intentarás preguntarle de nuevo?

—Supongo que podría hacerlo si es que Kagami-kun no estuviera detrás de Himuro-kun todo el tiempo.

—¿Y si los espiamos? Quizá podríamos conseguir información relevante —comentó el rubio.

—¡Sí! Es mejor tenerlos vigilados que solo dejarlos solos, ¿no?

Midorima los juzgó con la mirada mientras que Kuroko se disponía a responder.

—No. No vamos a hacer eso. Sería ir en contra de su privacidad. Y no tendría sentido obtener información de ese modo. A la fuerza.

—Ah, Kurokocchi, eres muy bueno.

—No lo soy —murmuró.

«Si lo fuera. Estaría apoyando a Kagami-kun para que se reconcilie con ese chico. En lugar de sentirme tan inseguro y dejado de lado como me siento ahora».

—Dejen de tratar de meterle ideas absurdas a Kuroko, por favor —los regañó el más alto.

Kise y Takao se hicieron los desentendidos y continuaron con el almuerzo.

¿Cuánto duraría esto?

OOOOOOO

El miércoles la historia se repitió. Kuroko ni siquiera sabía si debía de enojarse por el hecho de estar siendo ignorado de ese modo por su mejor amigo. ¿Reclamarle por no cumplir su promesa de darle una explicación? No. Eso iría en contra de la poca dignidad que le quedaba. Pero incluso así el hecho de que Himuro fuera el único que supiera el pasado de Kagami, lo estaba molestando mucho. ¿Por qué Himuro sí y él no?

«A pesar de que dijiste que yo era tu mejor amigo...»

Si la situación continuaba de este modo. ¿Ellos acabarían alejándose, verdad? ¿Cuánta más distancia se formaría entre ellos? Si eso pasaba... ¿Lo perdería justo como perdió a Aomine? De solo pensarlo tuvo ganas de llorar. ¿Pero qué podía hacer para evitarlo?

—Kagami-kun —lo llamó en voz baja.

—¿Si?

—¿Podemos hablar a la salida, por favor?

Su voz sonó casi a suplica, por lo que Kagami no pudo negarse a ello.

—Sí, claro.

Además de que aunque continuara corriendo detrás de su amigo de la infancia, este todavía no lo aceptaba del todo. Aunque al menos, según Kagami, ya no parecía tan enojado como el primer día. Eso ya era algo. Suspiró con pesadez. Que pésimo amigo era. No solo con Tatsuya si no también con Kuroko. A quien hasta ahora no le había explicado nada de nada.

«Soy tan lamentable».

OOOOOOO

A la hora de salida. Kagami y Kuroko tomaron sus mochilas y comenzaron a caminar hacia el portón. Kuroko no estaba seguro de lo que debía decir. Por lo que se mantuvo mirando hacia otro lado mientras pensaba. ¿Cuándo fue que el ambiente entre ellos se volvió tan tenso? Incluso Kagami fue capaz de notarlo. Por lo que se apresuró en hablar.

—Kuroko, lo siento —soltó sin más, pero con mucha sinceridad.

—¿De qué te disculpas?

—Porque te dije que iba a explicártelo y no lo hice... Estuve tan sumergido en mis propios problemas que te estuve dejando de lado. Por eso, en verdad lo lamento.

—Está bien, al menos fuiste capaz de notarlo.

—Incluso así nosotros casi no hemos hablado en estos días, ¿no?

—Uh.

Silencio por unos segundos hasta que Kagami volvió a hablar.

—¿Recuerdas que te mencioné que eché a perder la relación con mi anterior mejor amigo?

—Sí.

—Esa persona es Tatsuya Himuro, el chico nuevo del cuarto B. Contarte todo sobre lo que pasó entre nosotros y como llegamos a un trato tan malo como el que tenemos ahora, sería muy extenso y te aburriría...

Kuroko negó con la cabeza.

—No habría forma en la que pensara eso del pasado de Kagami-kun. Porque todo lo relacionado a ti me importa. Ya que eres mi mejor amigo... —afirmó en serio y agregó—: Además, tú me escuchaste cuando te conté toda la historia relacionada con Aomine-kun. ¿Por qué yo no habría de escucharte ahora acerca de lo que pasó con Himuro-kun?

Kuroko tenía tanta razón. Kagami se sintió conmovido. Pero al mismo tiempo tuvo miedo. Hablar sobre los sucesos pasados no era nada fácil para él. Incluso si se trataba de Kuroko. No sabía si sería capaz de hacerlo. Quería decírselo. Todo lo que ocurrió... Pero el solo evocar esos recuerdos lo hacía tener ganas de llorar. ¿Cómo podía mostrarle a su mejor amigo una vista tan lamentable?

«Yo no puedo... Lo siento».

—¿Kagami-kun? —lo miró al notarlo afligido.

—¿Podrías darme un poco más de tiempo, por favor?

Auch. Kuroko sintió como si algo dentro de él quisiera romperse.

«Después de todo yo no soy suficiente, ¿verdad?»

—Please...

—Tú no confías en mí, ¿cierto?

Mierda. Lo estaba echando a perder todo de nuevo. ¿De qué modo podría arreglarlo ahora?

—No es eso —se apresuró en decir.

—Está bien. No es como si no entendiera. Estás en todo tu derecho a no contarme nada. Ya que son tus asuntos personales...

—No es que no quiera contarte, yo...

—No tienes que sentirte obligado a decírmelo si realmente no quieres. No tendría sentido de ese modo.

Quizá estaba siendo muy orgulloso al respecto. ¿Pero no había soportado ya suficiente de todo esto?

—Confío en ti, porque eres mi mejor amigo. Solo necesito un poco más de tiempo...

Kagami parecía desesperado. ¿Tanto le costaba hablar sobre su pasado? A pesar de que Kuroko se lo había contado todo hace tiempo, Kagami no podía hacerlo.

«Yo ya sabía la respuesta... Aun así yo quería preguntar».

Se sentía tan desilusionado del hecho de que su mejor amigo no confiara en él que en ese momento solo quería desaparecer.

—Está bien. Nos vemos mañana —se despidió sin voltear a verlo mientras se disponía a salir por la puerta.

Silencio. El cuerpo de Kagami se movió por inercia. No tuvo tiempo de pensarlo, él solo actuó por impulso. En un desesperado intento por retenerlo lo abrazó con todas sus fuerzas. Envolviéndolo en los fuertes y cálidos brazos que tan bien conocía el más pequeño.

¿Por qué? ¿Qué era lo que estaba haciendo? ¿Qué clase de escena estaban protagonizando frente a toda la escuela?

Kuroko se sonrojó y se sorprendió mucho ante la acción de su compañero. Si Kagami no entendía lo que hacía mucho menos Kuroko. Quién se sentía tan nervioso y vulnerable ante ese abrazo que solo atinó a rogar para que el pelirrojo no pudiera notar los alocados latidos de su corazón.

Todos los alumnos que se encontraban cerca comenzaron a murmurar ante la escena. Los más atrevidos incluso decidieron sacar un par de fotografías para pasárselas después a los demás. ¿Sería que al fin ese par había comenzado a salir?

Por su parte Kagami y Kuroko permanecieron en silencio por varios segundos, en los cuales el pelirrojo comenzó a soltarse poco a poco hasta quedar frente a su compañero. Las mentes de ambos estaban hechas un lío.

—Yo...

Kuroko lo miró a la expectativa. Sabía que no diría lo que quería escuchar. Pero si tan solo...

¿Qué era lo que estaba tratando de decir? Ni siquiera Kagami lo sabía. Sacudió la cabeza en un intento por tratar de aclarar sus ideas.

¿Qué era lo que le pasaba? Kuroko estaba cada vez más confundido. Hasta que el más alto fue capaz de hablar.

—Lo siento. Debo estar muy emocional por haberme reencontrado con Tatsuya y Alex—. Fue la única explicación a la que pudo llegar—. Yo solo pensé que no quería arruinar la relación que tengo contigo...

Silencio. Kuroko lo pensó y aunque poco satisfecho acabó por aceptar sus disculpas.

—Antes de despedirme te dije que estaba bien... ¿Acaso no me escuchaste? —cuestionó sin mirarlo.

Él todavía estaba resentido por todo, ¿verdad? Kagami era consciente de ello, lo que no sabía era como arreglarlo. ¿Por qué las relaciones humanas eran tan complicadas? Pero por sobre todo, ¿por qué los sentimientos eran tan difíciles de comprender y de transmitir?

—Lo hice. Pero yo sé que no estás conforme con eso... Y sé también que todo es mi culpa. Por eso en verdad lo siento.

—Uh.

Kagami no sabía que más decir además de disculparse. No, en realidad él solo estaba huyendo como siempre. Porque sí conocía la respuesta. Todo se solucionaría si el dijera "voy a contártelo todo ahora, porque eres mi mejor amigo y confío en ti". El problema era que no tenía el valor suficiente para hacerlo.

«Soy tan cobarde».

—Si eso es todo. Nos vemos mañana, Kagami-kun —se despidió por segunda vez y comenzó a caminar.

Esta vez nadie lo detuvo. Kagami lo había dejado ir.

«Damn it... ¿Por qué siempre acabo arruinándolo todo? ¿Por qué Taiga? ¿Por qué no puedes conservar a las personas que tanto amas?»

¿Por qué el miedo lo paralizaba tanto? Se llevó una mano a la cabeza para tratar de calmarse. Después de inhalar y exhalar varias veces decidió regresar a la escuela a esperar a Tatsuya. Al menos debía de ser capaz de hacer algo bueno el día de hoy.

OOOOOOO

La coqueta sonrisa del muchacho de cabellos negros desapareció al ver a Kagami esperándolo en los pasillos. Se despidió de sus compañeros de club y se acercó para encararlo.

—¿No tienes nada más que hacer que estarme siguiendo por toda la escuela, Taiga? Llevas tres días haciéndolo e incluso sin tener club hoy te has quedado para ¿verme? ¿No crees que es cansado? No solo para ti sino también para mí.

Tatsuya no sabía qué pensar al respecto. Incluso si lo rechazaba él continuaba viniendo una y otra vez. ¿Cuál era su problema? ¿Acaso era un acosador? ¿O por qué lo hacía?

—Si lo hago es porque en verdad deseo arreglar las cosas contigo, Tatsuya —contestó con total sinceridad.

El pelinegro se le quedó mirando. ¿Por qué hacía esto?

—¿Por qué actúas como si fuera tan importante para ti? —cuestionó.

—Porque lo eres —sentenció sin pensarlo.

—Pero lo soy solo como tu familia, ¿verdad? —murmuró con resentimiento.

—¿Tatsuya? —preguntó al no escuchar lo que decía.

—Nada. De todos modos no importa. Todo esto no tiene sentido.

—Para mí lo tiene. No hay forma en la que pudiera estar tranquilo hasta saber que todo está bien contigo.

—Nosotros no podemos volver a la relación que teníamos antes tan fácil como tú crees.

—Entonces a partir de ahora me esforzaré cada día hasta lograrlo.

Silencio. La expresión del pelinegro solo empeoró. Se sentía tan frustrado. ¿Por qué esa persona era tan injusta? Estaba tan enojado que sus ojos se llenaron de lágrimas.

—¿Tatsuya?—. Se le acercó preocupado. ¿Por qué estaba llorando? ¿Lo había lastimado tanto?

—Eres un idiota, Taiga.

Sin pensarlo mucho, Kagami lo abrazó con suavidad para consolarlo.

«No me trates como a tu hermano menor».

Al principio Himuro intentó alejarse, pero el pelirrojo no lo soltó. Por lo que poco a poco el pelinegro comenzó a ceder.

—Tramposo.

—Perdón.

—Deja de disculparte, maldita sea...

—¿Entonces que debería de hacer, Tatsuya?

Pero no hubo respuesta. Ellos solo permanecieron abrazados en silencio durante varios minutos. Hasta que Himuro logró calmarse. Recién entonces se separaron un poco para mirarse, pero sin soltarse.

—¿Te encuentras mejor ahora?

—Uh—. Asintió con la cabeza y desvió la mirada—. Será mejor que vaya a casa —comentó cortando el abrazo.

—Te acompaño.

—No tienes por qué.

—Está bien. Alex me lo pidió de todas maneras.

Como siempre. Ella tenía que estar metida en esto.

—Lo sabía —murmuró resignado. Esto era lo peor. Pero ya que más daba.

—Así también conozco en dónde se están quedando.

—Como quieras.

Ya no tenía ganas de pelear. Además de que en el fondo había extrañado mucho a "su hermano" en todo este tiempo. Solo que no era capaz de admitirlo. Debía guardar la poca dignidad que le quedaba. Si es que todavía le quedaba un poco de ella, luego de todo lo que hizo el año pasado. Suspiró y comenzó a caminar hacia la salida. Kagami lo siguió.

Todos los que presenciaron semejante escena se quedaron más que sorprendidos. ¿Taiga Kagami estaba saliendo con Tetsuya Kuroko o con Tatsuya Himuro? Así fue como el rumor del pelirrojo engañando a uno con el otro comenzó a esparcirse por toda la escuela. El alumnado de Teiko hablaría de esto durante varios días.

OOOOOOO

Alex los vio en cuanto ingresaron al departamento. En realidad los había estado esperando. Por lo que se apresuró en recibirlos con una gran sonrisa.

—¡Tatsuya! ¡Taiga!—. Se abrazó a ellos.

Kagami, aunque feliz de verla y de ser abrazado por ella. También estaba apenado por la falta de prendas de vestir en la mujer mayor. ¿Por qué le gustaba tanto andar en ropa interior?

—¡Alex, ponte pantalones por el amor a Dios!

—Why? Si así me siento cómoda~

—Es por eso que después piensan tan mal de los norteamericanos, ¿sabes?

—Why?—. Insistió sin entender.

Suspiró. De todas formas extrañaba este tipo de situaciones. En dónde ellos compartían tiempo juntos como familia.

«Los eché mucho de menos» confesó para sus adentros.

A Himuro realmente no le importaba, por lo que ni siquiera se quejó. Mientras que Alex parecía muy feliz de poder verlos juntos. Al fin parecían haberse reconciliado. Ahora podrían volver a ser tan unidos como antes.

Sin embargo, había una pregunta que estaba rondando en la cabeza de Kagami desde hace un rato.

«¿Por qué cuando abracé a Tatsuya se sintió diferente de cuando abracé a Kuroko?»

A pesar de que ambos eran su familia y sus mejores amigos. ¿Cuál era la diferencia? Kagami no podía llegar a una respuesta por él mismo. Por lo que decidió dejarlo pasar. Solo debía estar pensando de más...

OOOOOOO

En los siguientes días, la situación no cambió mucho. Excepto porque ahora Himuro había disculpado a Kagami, pero al igual que antes el pelirrojo continuaba yendo a buscar al otro en cada receso y a la hora del almuerzo. Kuroko ni siquiera tenía energías para quejarse. Por lo que no dijo nada. Pero Kise igual lo notó.

—¿Kagamicchi sigue sin explicarte nada?

—No solo eso. Incluso se lo pregunté y no quiso decirme nada. Dijo que necesitaba más tiempo. Y ahora hasta parece estar en buenos términos con Himuro-kun.

Kise lo pensó por un par de segundos y decidió contarle.

—Sé que esto no va a ser de tu agrado. Pero al parecer ellos se amistaron el día de ayer en la tarde —comentó mostrándole la foto que le pasaron—. Y para variar ahora todos andan diciendo que Kagamicchi está saliendo con ambos.

Kuroko lo miró con una expresión extrañada y movió la cabeza. El alumnado de Teiko nunca cambiaría ni dejaría de esparcir chismes sin sentido.

—Lo peor de todo es que no está saliendo con ninguno —murmuró fastidiado—. O al menos eso creo.

—Oh, vamos. No creo que se hayan amistado en ese sentido. Porque si fuera así Kagamicchi nos lo diría.

Pero la verdad era que ninguno de los dos estaba tan seguro de ello. Kagami estaba actuando demasiado raro e inmerso en sus propias ideas como para darse cuenta de que ellos estaban allí.

—¿Pero sabes que es lo que más me molesta? —comentó al no obtener respuesta de Kuroko y para amenizar un poco el ambiente.

—¿Qué?

—Que los informantes de esta escuela no tienen talento para tomar fotografías —se quejó al enseñarle una foto del abrazo que tuvo con Kagami el día de ayer.

—¿Cuándo fue que tomaron esa foto? —preguntó sorprendido.

—Pues, ayer a la salida, ¿no? Ya sabes cómo son las cosas aquí. Basta con que un solo chismoso te vea para que se lo cuente a toda la escuela.

¿Pero incluso fotografiarlo? ¿Tanto tiempo les sobraba?

—Pero volviendo al tema de la fotografía. A pesar de que ellos estuvieron cerca de ustedes sacaron una foto tan mala como esta —se quejó indignado—. Si hubiese estado yo presente me hubiera asegurado de capturar el momento en su mejor ángulo~

—Kise-kun, por favor.

¿Qué clase de reclamo era ese? Él que debería de quejarse era Kuroko. Además...

«Para Kagami-kun un abrazo no significa nada después de todo. Porque eso es lo que hacen los mejores amigos, ¿no? Por eso para él es tan normal abrazar de una forma tan protectora a mí y a Himuro-kun...» pensó afligido. «Yo no soy especial, ¿verdad? Yo solo estaba teniendo falsas expectativas por un simple abrazo... Eres tan idiota, Tetsuya».

Kise sonrió a medias al notar la expresión triste de su compañero. Y se lamentó por no poder decir nada que pudiera animarlo. Nada además de permanecer a su lado.

OOOOOOO

¿Esperar o no a Kagami a la salida del club de atletismo? Después de todo esto era lo único que le quedaba. No quería perder este momento solo por estar enojado con él.

¿Qué podía pasar?

Se sentó en las gradas con la paciencia que lo caracterizaba. Tenía dos largas horas por delante. Pero sus minutos de paz acabaron en el momento en el que Himuro apareció cerca del patio.

Kuroko se quedó helado. Sí, tuvo que pasar justo lo peor. El más bajito quería que la tierra se lo tragara. Pero como eso no era posible y tampoco podía huir, puesto que sería demasiado obvio si lo hacía. Solo se mantuvo en su sitio sin moverse.

Himuro lo pensó y acabó sentándose dejando un sitio libre entre ellos.

—Buenas tardes —saludó Kuroko sin mirarlo.

El pelinegro se sorprendió de escucharlo hablándole de un modo tan formal. Pero dejando eso de lado, decidió contestar.

—Hola—. Fue todo lo que dijo.

Silencio. Himuro lo observó por varios segundos mientras lo analizaba con la mirada.

«¿Acaso tengo algo en la cara o qué?» pero sabía que decirlo sería grosero.

Pero esto no solo era incómodo para Kuroko, sino también para Himuro. Por lo que el pelinegro tomó la palabra.

—¿Tetsuya Kuroko, verdad?

A pesar de lo tenso del ambiente. Kuroko era lo suficientemente educado como para responder.

—Sí, ese es mi nombre. Mucho gusto, Himuro-kun.

La formalidad estaba ante todo.

—Aunque ya nos habíamos visto antes —comentó el pelinegro sin darle importancia—. Pero apenas podemos presentarnos.

—Así es.

—¿Desde cuándo conoces a Taiga?

Era como si Kuroko fuera capaz de sentir una punzada cada vez que esa persona llamaba al pelirrojo por su nombre.

—Marzo de este año. Desde que llegó al salón. Como nos sentamos juntos comenzamos a hablar.

¿Por qué parecía como si estuviera dándole explicaciones?

—Ya veo.

Pero lo que más estaba matándolo por dentro era la curiosidad. ¿Estaría mal si preguntaba? ¿Si trataba de averiguar algo por él mismo?

«A pesar de que Kagami-kun dijo que necesitaba más tiempo, yo...» apretó los puños sobre las rodillas—. ¿Y ustedes hace cuánto se conocen?

Himuro volvió a mirarlo y al hacerlo notó la ansiedad del otro. Kuroko quería, o mejor dicho necesitaba una respuesta. Y el pelinegro se la daría.

—Desde siempre —afirmó con seguridad—. Desde que tengo memoria, él siempre estuvo allí. Y lo mismo es en el caso de Taiga. Nos conoces de toda la vida.

Casi parecía estar presumiendo sobre ello.

Kuroko se sintió peor de lo que ya se sentía. Quizá lo mejor hubiese sido no saber nada de esto.

«Tendría que haber esperado a que él mismo Kagami-kun me lo dijera».

Al notar el silencio. Himuro volvió a hablar.

—¿Él no te habló sobre mí?

Kuroko negó con la cabeza. La verdad era que ya no quería hablar. Sin embargo...

—Qué raro, creía que eran buenos amigos —comentó a propósito.

—Lo somos—. Fue todo lo que pudo decir.

—Los amigos no se ocultan temas importantes, ¿no crees?

Lo peor de todo era que Kuroko no podía negar eso. Maldición. ¿De qué modo podía escapar de esto? Miró a Kagami en busca de un poco de ayuda.

Mas el pelirrojo no fue capaz de entender. A pesar de que sus propios compañeros de equipo no paraban de murmurar al respecto.

—¿No vas a detenerlos, Kagami?

—¿A quiénes?

—¿Cómo que a quiénes?

—Tus novias están allí en las gradas peleándose por ti y a ti ni parece importarte.

—¿De qué están hablando?

—¿Por qué este chico se ve tan ajeno a lo que pasa todo el tiempo?

—Debe ser que el talento le nubla las neuronas.

—Oigan —se quejó.

—¿Por quién apuestan?

—Yo apoyo a Kuroko.

—Kuroko es muy serio. Mientras que Himuro es del tipo popular y los chicos populares siempre ganan los muy desgraciados. Así que yo apuesto por él.

—¿Cuánto quieren apostar?

Kagami puso una expresión de: ¿De qué demonios están hablando? ¿Y por qué apuestan con respecto a mis amigos? ¿Acaso estaban en una especie de competencia o qué?

—¡Menos plática y más acción! —los regañó el profesor a cargo.

—¡Sí, señor!

A las finales Kuroko no soportó la tensión del ambiente ni la información recibida. Por lo que decidió irse a casa.

—Con permiso. Nos vemos.

Himuro lo miró. ¿En verdad se rendiría tan rápido? Aunque mejor para él.

—Bye bye~

OOOOOOO

"Hey, ¿por qué te fuiste sin despedirte?"

"Tenía cosas que hacer en casa. Además, Himuro-kun estaba esperándote."

"¿Y eso que tiene que ver?"

-visto ✓✓-

"¿Kuroko?"

"Nada. De todos modos no quería interrumpirlos."

"Pero tú no nos interrumpes. Si lo dices porque he estado yendo a buscar a Tatsuya estos días, eso es porque me dijo que todavía no conocía bien la escuela y quería que se la enseñara un poco."

"Ya veo."

"Pero puedes venir con nosotros sin problema."

"Lo pensaré."

Sin más bloqueó la pantalla y dejó el aparato a un lado de la cama. Toda la inseguridad de antes había vuelto a él. Tan patético.

OOOOOOO

—¡¿Pero por qué los dejaste solos, Kurokocchi?!

—Kise-kun, por favor, baja la voz —se quejó.

—Perdón. Pero es que era para que te pegaras a ellos todo lo posible.

—Siento que de algún modo estoy interrumpiéndolos.

—Si fuera así Kagamicchi no te hubiese invitado a pasar el rato con ellos, ¿no crees?

—Eso es verdad. Pero...

—No sé si deba decir esto, pero ese chico se ve muy peligroso. Del tipo que estaría dispuesto a saltar sobre Kagamicchi en cualquier momento. Y mientras más tiempo los dejamos solos, más oportunidades tendrá para hacerlo. Lo mejor es que "los interrumpamos" todo lo posible. Al menos es lo que yo haría.

No hubo respuesta de parte de Kuroko, pero en el fondo entendía que su amigo tenía bastante razón.

OOOOOOO

Durante la hora de educación física al fin pudieron conocer de cerca a la nueva profesora. Quién se presentó de lo más feliz.

—Hi! Mi nombre es Alexandra García y desde hoy estaré a cargo de la clase de educación física. Espero que podamos llevarnos bien~

—¡Mucho gusto! —contestaron los alumnos.

La clase comenzó y Kuroko solo podía preguntarse, ¿quién era exactamente la señorita Alexandra? Hasta ahora no lo sabía. Sobre la relación que tenía con Kagami.

Un repentino golpe en la cabeza lo sacó de sus pensamientos y lo dejó desorientado. Kagami llegó corriendo y lo sostuvo antes de que cayera al piso.

—¡Hey, ¿estás bien?! —preguntó preocupado.

—Sí —contestó agarrándose del más alto y aguantando el dolor—. No fue nada... —afirmó a pesar de tener un golpe en la cara y un raspón en la sien.

Kagami se quedó paralizado por unos segundos y tuvo que sacudir la cabeza para tratar de calmarse. Por suerte nadie parecía haberse dado cuenta. Ya que la atención de todos estaba en Kuroko en ese momento.

—¡Kurokocchi! —se acercó Kise también preocupado.

El tercero en llegar fue Furihata, quien le extendió un pañuelo a Kuroko. El muchacho de cabellos celestes no quiso aceptarlo, por lo que Kagami lo tomó por él y lo colocó sobre la zona afectada.

—¡Lo siento, no calculé bien! ¡Fue mi culpa! —se disculpó haciendo varias reverencias.

—No te preocupes, Furihata-kun. Sé que no fue a propósito. Además de que yo estaba distraído... Más bien echaré a perder tu pañuelo...

—¡No te preocupes por eso, Kuroko!

Alex llegó dónde ellos y se quedó mirando al más bajito.

—Sería mejor que fueras a que te revisen en la enfermería.

—No es para tanto...

—Yo lo llevaré —sentenció el más alto.

Y sin que nadie se lo esperara, Kagami lo tomó en brazos y lo cargó estilo princesa. Todos se sorprendieron ante la escena en especial Kuroko, quien se sintió tan avergonzado que se puso completamente rojo. Además de que estaba tan nervioso que a pesar de estar aturdido y no entender del todo lo que pasaba, su corazón igual latía como loco.

—Kagami-kun... No es necesario... Puedo ir por mi cuenta...

Aunque en realidad y así como estaba, Kuroko no sería capaz de mantenerse en pie solo. Kagami lo sabía, por lo que sin hacerle mucho caso comenzó a caminar en silencio.

Nadie dijo nada. Ni siquiera Kise, quien aprovechó en sacar un par de fotografías mientras contenía las ganas de gritar. Esos dos eran tan obvios. ¿Cuándo iban a dignarse a salir? Ver los avances de ese par era peor que ver a una tortuga tratando de cruzar una autopista. Tan desesperante.

Por su parte Alex había quedado con la boca abierta ante tal escena. Al principio creyó que Kagami solo estaba impresionado por el hecho de haber visto un poco de sangre. Pero no fue solo eso. Si lo hubiese sido el pelirrojo se hubiese alejado. Pero en lugar de eso el muchacho de ojos carmesí puso una expresión de preocupación verdadera. Y a pesar de la situación no dudó ni un segundo en tomarlo de forma tan protectora y llevárselo con él. Ignorando por completo al resto. Todo eso fue más que suficiente para que la mujer mayor entendiera. No podía significar nada más que una cosa.

«A Taiga ese chico...»

La mirada de la mujer mayor entristeció al llegar a tal conclusión. Esto iba a ser muy duro para su hijo. Y pensar que ella fue la responsable de haberlo traído hasta aquí solo para que pudiera ver esto con sus propios ojos.

«Me pregunto si la decisión que tomé fue realmente la mejor... Tatsuya, perdóname por estarte haciendo pasar por esto» se lamentó para sus adentros.

OOOOOOO

La doctora se sorprendió al ver llegar a Kagami con Kuroko en brazos. Y hasta pensó lo peor. Pero por suerte no parecía ser tan grave. Le hizo un chequeo general para asegurarse de que no hubiera ningún problema interno y lo mandó a descansar. No sin antes haberle limpiado el raspón y puesto un pequeño parche sobre este.

—Es solo golpe. La compensa de hielo lo ayudará a que no se hinche tanto. Y el antinflamatorio también ayudará al dolor. Solo debe reposar un rato hasta sentirse mejor. Tú puedes volver a clases...

—Por favor, permítame quedarme con él —le pidió encarecidamente.

La doctora lo miró sin entender. ¿Por qué se preocupaba tanto por su compañero? ¿Era solo que quería perder clases? Pero Kagami no parecía ese tipo de persona.

—Pero Kuroko estará bien, yo estaré supervisándolo...

—Por favor —insistió el pelirrojo muy en serio.

La mujer no podía decirle que no si se lo pedía de ese modo. Suspiró y asintió con la cabeza.

—Está bien. Puedes usar la silla en dónde estás ahora. De paso me ayudas a mantenerlo vigilado. Cuando son golpes en la cabeza siempre se debe tener mucho cuidado. Aunque sería muy raro que hubiera alguna complicación. Pero debemos seguir el protocolo.

—Gracias. Me aseguraré de estar al pendiente de él.

—Te lo encargo. Yo estaré revisando unos papeles si no les importa.

—Adelante.

La doctora se quedó leyendo unos informes mientras que Kagami llevaba la silla a uno de los lados de la cama. Se sentó y se quedó mirando al más pequeño. Se veía tan indefenso.

—¿No volverás a clases? —interrogó sosteniendo la compensa.

—No. Me quedaré haciéndote compañía para que no te aburras.

—Deberías de ir... La nueva profesora es amiga tuya, ¿no?

Silencio. Kagami ladeó la mirada y contestó.

—Ella es algo así como mi tía... o incluso como una segunda madre.

—¿Algo así?

—...En realidad no tenemos ningún vínculo sanguíneo, pero la conozco desde que tengo memoria. Alex era la mejor amiga de mi madre desde antes que yo naciera.

Así que era como esas amigas de la familia con las que sueles crecer. Eso tenía cierto sentido. Al menos ahora Kuroko comprendía un poco más. ¿Pero entonces quién era exactamente Himuro? Aunque no fue capaz de preguntar.

—Ya veo.

—¿Todavía estás enojado conmigo?

No hubo respuesta por parte de Kuroko, por lo que Kagami agregó:

—Lo siento.

Silencio de nuevo. Kuroko no estaba particularmente interesado en las disculpas de esa persona.

—Eres un debilucho —comentó de repente para tratar de animar el ambiente.

Kuroko lo miró mal.

—No te enojes, je. Pero cuando te vi caer por el golpe con el balón realmente me preocupé.

¿Por qué?

—Exageras. Un golpe de balón de fútbol no iba a matarme.

—Lo sé. ¿Pero en qué pensabas tanto como para distraerte de ese modo?

—Nada en particular—. Se hizo el desentendido.

—Uh. Sabes eres la primera persona que conozco que en lugar de darle cabezazos al balón es atacado por él—. No pudo evitar burlarse un poco.

—Kagami-kun —se quejó.

—Sorry —se disculpó con una sonrisa.

«Cuando tú sonríes yo... Olvido el hecho de estar enojado contigo. Eres un tramposo».

Y se quedaron platicando durante toda la hora de educación física. Los chicos del cuarto C ni siquiera parecían sorprendidos ante el hecho de que Kagami no haya regresado. Pero aun así se aseguraron de esparcir el rumor por toda la escuela.

Lo cual no le agradó para nada a Himuro. En especial porque ese día Kagami no se despegó de Kuroko ni por un solo instante. Estaba siendo exagerado, pero eso era porque Kuroko era demasiado importante para el pelirrojo. Aunque el propio Kagami no fuera capaz de ver la verdadera razón de por qué lo era. Pero se aseguró de dejar a Kuroko hasta la puerta de su casa.

El golpe demoró unos días en desaparecer por completo.

OOOOOOO

Himuro no podía quedarse de brazos cruzados mientras veía como esos dos retomaban su relación de "mejores amigos". Por lo que el viernes a la hora del segundo receso le pidió a Kagami almorzar juntos.

—¿Está bien si comemos con Tatsuya?

Kuroko recordó las palabras de Kise en ese momento. "Es mejor tener al enemigo cerca que dejarlos solos todo el tiempo". Al parecer no tenía opción si era Kagami quien se lo pedía.

—Sí —aceptó resignado.

—¡Yo también voy!~—. Se unió el rubio que lo había escuchado todo.

—Claro —aceptó el pelirrojo tranquilo.

—También deberíamos de llamar a Takaocchi y Midorimacchi~

—Sin problema —contestó Kagami.

—Yay~

—Gracias —murmuró el más bajito, por lo que Kise le guiñó un ojo.

Al menos no estaría solo. Eso ya era bastante bueno.

OOOOOOO

En cuanto Himuro vio llegar a Kagami junto a Kuroko y los otros chicos, entendió que en realidad el muchacho de cabellos celestes no se había rendido. Y que además tenía varios amigos apoyándolo.

«Esto será interesante» repitió tal cual como había afirmado el primer día de clases.

Se sentaron todos en una mesa de la cafetería y se dispusieron a comer. Uno de los primeros en hablar fue Takao.

—Así que tú eres el famoso Tatsuya Himuro~ —comentó con una sonrisa, pero al mismo tiempo una mirada suspicaz.

Himuro lo notó inmediatamente. Por lo que contestó con otra sonrisa.

—Así es. Y tú debes de ser Kazunari Takao. También he escuchado mucho sobre ti —respondió resaltando las últimas palabras.

Era claro que estaba tratando de provocarlo. Todos lo notaron menos Kagami. Mientras que Midorima le rezaba a Oha-sa para que su novio no se metiera en más problemas.

«No caigas en su juego, Kazunari».

—Lo que más le gusta a los niños ricos de Teiko es hablar mal de otros e inventarse historias que ni sé dónde sacan. Pero no es como si me importara particularmente lo que sigan diciendo sobre mí —comentó sin darle tanta importancia.

—A mí tampoco me importa lo que los demás puedan creer de mí —insistió el chico del lunar—. Mientras Taiga sepa quién soy me basta. Después de todo soy la persona más cercana a él.

¿Por qué el ambiente se había vuelto tan tenso? Esto era demasiado incómodo, más que nada para Kuroko. Por lo que Kise tuvo que tomar la palabra esta vez.

—¡El menú de hoy me ha gustado mucho!~

«Ki-chan eres muy pacífico».

«Solo lo hago por Kurokocchi».

Takao suspiró y el ambiente pareció volver a la normalidad.

OOOOOOO

Así fue como de algún modo y a pesar de lo incómodo que era la mayor parte del tiempo, Himuro comenzó a reunirse con el grupo de Kagami a la hora del almuerzo. Al parecer ni él ni Kuroko estaban dispuestos a rendirse. Y aunque todos los alumnos de Teiko lo supieran y hasta estuvieran atentos a todo lo que sucedía. Kagami era el único que no se daba por aludido.

Ni siquiera era capaz de ver que tanto a Kuroko como a Himuro no les agradaba en lo absoluto el hecho de tener que comer lo mismo. Solo porque Kagami era todo un amo de casa al que le gustaba cocinar para su "familia".

¿Algún día Kagami sería capaz de darse cuenta de todo lo que estaba pasando? Por ahora eso seguía viéndose tan lejano que a sus compañeros solo les quedaba continuar apostando al respecto. ¿Quién ganaría?

OOOOOOO

Sin embargo, el alboroto por la llegada del muchacho nuevo no era lo único que sucedía en Teiko. Así como los chicos del club de atletismo no eran los únicos observándolo todo. También lo hacía Aomine. A quien no le importaba para nada todo el pleito entre esas personas. O al menos eso era lo que decía. Ya que en el fondo todo ese drama lo hacía sentir miserable al recordar que perdió a Kuroko por idiota. Y que ahora Kagami tenía todo lo que Aomine alguna vez tuvo.

En este nuevo semestre, Kagami pasó a ser considerado parte de la Generación milagrosa. Todo por haber ganado representando a Teiko en el concurso de atletismo. Ahora era querido y respetado por todos. La escuela confiaba en él, sus compañeros también. Las chicas lo perseguían, era popular. Kuroko lo amaba, el chico nuevo también. Y estaban dispuestos a pelear por Kagami frente a toda la escuela sin importarles nada.

¿Y Daiki Aomine? ¿Alguien lo recordaba? Ni siquiera Kise, Kuroko o la generación de los milagros parecía preocuparse por él. Nadie además de Momoi. Quién últimamente también se veía cansada de tener que hacerlo.

Por supuesto era todo por su culpa. Aunque no quisiera aceptarlo. En algún punto tendría que reconocerlo. De lo contrario nunca sería capaz de recuperar nada. Sin embargo, ahora mismo los malos sentimientos lo cegaban. ¿Cuándo fue que comenzó a compararse tanto con Kagami?

Pateó la pelota que tenía. Esto era lo peor. Y solo le quedaba una cosa por hacer. Caminó en silencio por los pasillos de la escuela y se detuvo cerca del club de música. Esperó. Sin moverse, sin estar seguro de lo que estaba haciendo. ¿Arruinaría más la situación o...? Lo único que sabía era que no quería irse hasta poder verlo.

Pasó más de media hora hasta que al fin pudo verlo. Tan hermoso y radiante como siempre. Ni siquiera parecía afectado por la situación. ¿A él tampoco le importaba, verdad? A pesar de que Kise fue el único que estuvo detrás suyo todo este tiempo. ¿Entonces por qué había dejado de perseguirlo? ¿Y por qué el único que lo extrañaba era Aomine? ¿Acaso el rubio lo había olvidado?

No, eso no era posible. No iba a permitirlo. Incluso si tuviera que recordárselo. Su mente era un total desastre. Pero su cuerpo se movió solo y fue detrás del chico estrella de Teiko. ¿Qué era lo que estaba tratando de hacer? ¿Serviría de algo a estas alturas?

—¡Kise! —lo llamó intentando no sonar desesperado.

Silencio. Kise solo se detuvo por un segundo y como si no hubiese escuchado nada continuó con el camino hacia los baños.

Y aunque Aomine no fuera capaz de aceptarlo, estaba desesperado. Por lo que al ver cómo era ignorado por su compañero, lo tomó de la muñeca para detenerlo. Pero al hacerlo el rubio se giró con una mirada asesina. Sus ojos eran como témpanos de hielo lo suficientemente afilados como para clavarse de frente en Aomine.

—Suéltame, ahora —ordenó de una forma muy gélida como si fuera capaz de matarlo si no hacía lo que le decía.

Aomine quedó tan sorprendido que sin pensarlo mucho lo soltó. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué Kise, quien siempre estuvo persiguiéndolo, ahora lo trataba de un modo tan cortante y frío? ¿Por qué? Por supuesto por su culpa. Aunque Aomine continuara actuando como si no fuera capaz de percatarse de ello, aunque en realidad sí lo supiera. Por lo que Kise se aseguraría de hacerle llegar el mensaje.

—No te atrevas a tocarme de nuevo. O la próxima vez te golpearé —sentenció antes de irse.

Al moreno le tomó unos segundos asimilar lo que había pasado. Y al reaccionar entendió. Que no podía seguir evadiendo el tema. Kise ya no quería saber nada de él. Y todo por la propia culpa de Aomine. Lo había perdido por idiota. Pero lo peor de todo era que no entendía por qué sentía un vacío tan grande por dentro solo por eso. Como si quisiera llorar. A pesar de que se dijo a él mismo tantas veces que solo estaba jugando con el rubio. En el fondo sabía que incluso si no era capaz de aceptarlo, a él le gustaba esa persona. Todo este tiempo el único capaz de llenarlo siempre fue Kise. Pero ahora Ryouta ya no estaba.

OOOOOOO

Pasaban las cuatro de la tarde y Kise no había vuelto del baño hasta ahora. Nadie entendía por qué, excepto Kasamatsu quien tenía una ligera sospecha sobre ello.

—Ah—. Suspiró sin saber que más hacer.

Pero cuando el profesor a cargo se mostró también preocupado por el tema no pudo solo evadirlo. Además cuando se trataba de ese rubio hablador siempre le preguntaban a él primero.

—¿Te avisó que se sentía mal o que tenía que irse a casa? Porque a mí no me ha dicho nada.

—A mí tampoco.

—Qué raro. A pesar de que ustedes son tan cercanos. Últimamente pareciera que no estuvieran platicando mucho. ¿Sucedió algo?

¿Contarle sobre los inútiles sentimientos que tenía por esa persona? Por supuesto que no. Jamás. Ni si quiera se lo había contado a Moriyama, mucho menos se lo diría al señor Masa. Y no porque no lo apreciara, sino porque no serviría de nada hablar sobre ello. Sería en vano. Al igual que su preocupación por ese niño. El pelinegro volvió a suspirar y negó con la cabeza.

El maestro se le quedó mirando al notarlo pensativo.

—Perdón si te incomodé con lo que dije, Kasamatsu.

—No, no se preocupe. No es eso… Solo no hemos tenido tiempo para conversar mucho que digamos. Ambos hemos estado con otros asuntos pendientes.

—Ya veo.

Silencio. El pelinegro no sabía que más decir. Así que el hombre mayor fue quien retomó la palabra.

—Me preocupa que esté pasando por un mal momento o que tenga algún problema. Kise es el tipo de chico que suele sonreír mucho todo el tiempo. Pero cuando está triste él… Suele esconderse, ¿verdad?

Kasamatsu sintió remordimiento al escucharlo. Porque lo que decía era cierto. Y aun sabiéndolo… Lo había dejado solo todo este tiempo en el que estuvieron distanciados. "Para que aprendiera a caminar por él mismo". ¿No era eso solo una excusa? Una excusa para poder olvidarlo de una buena vez.

«Maldición» pensó para sus adentros e hizo una mueca. —Es como usted dice...

—Si ese es el caso, solo espero que Kise se encuentre bien. Y que sea capaz de pedir ayuda si la necesita. A mí me encantaría apoyarlo, pero dudo que confíe temas personales conmigo.

«Es por eso que yo… Soy el único en el que ese niño puede confiar en este momento, ¿verdad? Porque soy su mejor amigo».

Kasamatsu dudó por unos segundos, pero decidió no huir más.

«Evadir el tema no va a solucionar nada. Solo estaría lastimándolo más, ¿verdad? Cuando se supone que yo… Incluso si soy el único que sale lastimado. Eso es lo que hacen los amigos, ¿no?»

—¿Kasamatsu? —lo llamó al notarlo tan perdido.

—Por favor, solo por esta vez —suplicó con voz seria—. Déjeme ir por él… Yo lo traeré de regreso.

El profesor Masa sonrió al escucharlo. Se notaba a leguas el inmenso aprecio que sentía por su compañero. ¿Quizá sería amor? Fuese lo que fuese era un asunto que solo podían resolver ellos mismos. Por lo que asintió con la cabeza en afirmación.

—Está bien. Pueden tomarse el tiempo que necesiten hoy. Pero luego, sea hoy o la próxima vez, deben de asegurarme de que volverán y todo será como antes.

—No sé si en verdad todo sea como antes, pero… Lo traeré la próxima vez se lo aseguro.

—Y yo confío en eso, Kasamatsu. Mucha suerte.

—Gracias.

Sin más se dirigió hacia la puerta.

OOOOOOO

Al salir fue interceptado por su mejor amigo.

¿Qué era lo que quería justo ahora?

—¡Yukio!

—Voy de salida, Moriyama. Hablamos después.

—¿Eh? ¿A dónde vas con tanta prisa? ¿A ver a Kise?~ A pesar de que aceptaste mi invitación para ir al cine después del club —comentó como si nada y en espera de la reacción de la otra persona.

Mierda. Kasamatsu se dio un golpe mental al recordarlo. ¿Por qué cuando era algo relacionado a Kise se olvidaba de todo lo demás? Moriyama no se merecía esto. No después de haberlo esperado por más de una hora. Kasamatsu lo sabía. Del mismo modo en el que era consciente de que nadie más sería capaz de encontrar a Kise además de él.

Kasamatsu lo miró. Aunque a veces no entendía del todo a Moriyama. Como el modo en el que podía aparecer en los momentos precisos como este. Lo único que podía pensar era que esta persona se preocupaba mucho por él, ¿verdad? Y aun sabiéndolo Kasamatsu...

—Lo siento. Sé que te lo había prometido. Y que es horrible que te esté cancelando a última hora. Pero podríamos dejarlo para mañana, por favor.

Moriyama fue ahora quien lo miró y al hacerlo lo entendió. Kasamatsu estaba decidido a ir por Kise cueste lo que cueste y sin importar quien intentara oponerse a ello. La determinación de sus ojos lo decía todo. Por lo que no pudo hacer nada más que dejarlo ir.

—Claro. No te preocupes —contestó con despreocupación y añadió, dándole una palmada en el hombro—: Buena suerte~ Da lo mejor de ti.

Kasamatsu se sorprendió y se sonrojó al escucharlo. Moriyama en verdad estaba tratando de apoyarlo. Se sintió tan conmovido que no pudo evitar abrazarlo un poco como los buenos amigos que eran.

—Gracias —susurró avergonzado y siguió su camino.

Moriyama solo lo vio irse y sonrió a medias.

«Después de todo, no había forma en la que pudiera haberte detenido, ¿verdad?» confesó para él mismo y soltó un pequeño suspiro antes de encaminarse hacia la salida. —Kise no lo lastimes más, por favor.

OOOOOOO

Si se trataba de Kise sabía que solo existía un lugar en el cual solía esconderse. Uno de los rincones olvidados de Teiko, detrás de los salones de cuarto año.

«¿Por cuánto tiempo crees que he estado detrás de ti?»

Como un idiota persiguiéndolo y cuidando del rubio siempre. ¿Para qué? ¿Qué era lo que ganaba? Nada realmente. Solo el hecho de asegurarse de que esa persona estuviera bien. Y tal cual como se imaginó, encontró al muchacho en uno de los bancos. Lo observó en silencio mientras se acercaba. Tenía la mirada tan perdida que le dolía el solo tener que verla. Más aun por las incontables lágrimas que no dejaban de caer por las mejillas del rubio.

«¿Fue Aomine, verdad?»

Porque cada vez que Kise estaba llorando siempre era por el moreno. Kasamatsu lo sabía a la perfección incluso si el menor no se lo decía.

El pelinegro se colocó frente al otro y dijo el nombre de este para llamar su atención.

—Kise —lo llamó con amabilidad.

Recién entonces el rubio se percató de la presencia del recién llegado. Por lo que se apresuró en alzar la vista para confirmarlo. Se trataba de su querido senpai. La única persona que siempre llegaba a rescatarlo. ¿Por qué cuando más solo y desesperado se encontraba era Kasamatsu siempre el que aparecía? ¿Por qué?

Kise continuaba con la mirada perdida a pesar de haberlo reconocido. ¿Tan afectado estaba por lo sucedido con Aomine?

«¿Qué fue lo que ese idiota te hizo esta vez?»

Aunque Kasamatsu no tuviera el valor suficiente para preguntarlo, en sus ojos se reflejaba toda la preocupación y aflicción que sentía en ese momento. E incluso el deseo de "si tan solo pudiera hacer que dejaras de llorar". Sin embargo, Kasamatsu no sabía cómo expresarlo. Por lo que mientras intentaba buscar las palabras adecuadas, fue sorprendido por las suaves manos del rubio. Las cuales lo tomaron del rostro y lo atrajeron suavemente hacia él. ¿Qué era lo que estaba haciendo esa persona?

Kise no podía pensar bien en ese momento. No fue capaz de darse cuenta de lo mucho que sus impulsivas acciones podían llegar a lastimar al mayor. Porque estaba herido y se sentía solo. Pero por sobre todo porque quería ser consolado. ¿Eso era tan malo? ¿El querer un poco de cariño?

Kasamatsu se quedó quieto y no fue capaz de reaccionar. Las frías manos de Kise se sentían tan bien. Que por un momento sintió como si el tiempo pasara más lento. Instante en el que Kise terminó de acercarse y unió sus labios en un necesitado beso. Suave y salado al mismo tiempo. Pero también amargo. Porque tenían el sabor de las lágrimas del más alto y transmitían toda la soledad que sentía. Así como los sentimientos de Kasamatsu por el más alto.

Segundos después, cuando el pelinegro al fin se dio cuenta de lo que estaba pasando, lo apartó inmediatamente. Esto no era lo que Kasamatsu quería.

—¿Qué demonios crees que estás haciendo...?

—Senpai...yo... —intentó hablar con la vista nublada por las lágrimas. Aunque la verdad era que no estaba seguro de lo que trataba de decir.

El pelinegro se le quedó mirando. Estaba molesto, frustrado, herido. Pero también sabía que no era el único que se sentía de esa forma. Y que si Kise hizo eso solo fue por desesperación. Lo comprendía bastante bien por lo que a pesar de todo decidió no culparlo ni juzgarlo. Ahora mismo se suponía que debía de actuar como su mejor amigo, ¿no?

—Lo siento... —se disculpó sin saber que más hacer y explicó desesperado—. Yo solo estaba pensando que si tan solo alguien pudiera consolarme aunque sea un poco... Sé que soy de lo peor, pero, por favor, no me odies...

Kasamatsu suspiró. No era como si esto no le dolería, pero era algo que ya sabía después de todo. Kise nunca lo besaría por ninguna otra razón. El mayor ya lo tenía asumido. Al punto que incluso después de ser besado por esa persona podía seguir estando seguro de que solo lo veía como un amigo.

Además de que el rubio parecía estar peor que él. Podía saberlo con solo ver lo mal que se encontraba en ese momento. Ni siquiera parecía capaz de dejar de llorar. Por lo que sin pensarlo mucho lo abrazó suavemente. Kise se aferró a él llorando.

—¿Qué pasó? —preguntó preocupado.

Pero no hubo respuesta por parte del rubio, quien solo se separó un momento del otro para tomarle la mano y llevársela a la mejilla. Recostó el rostro húmedo sobre la palma del otro en una suave caricia.

—Si tú quieres...

Kasamatsu tragó saliva con fuerza. Estuvo tan cerca de perder toda su cordura y equilibrio. Que tuvo que hacer puño con la mano que tenía libre para calmarse. ¿Cómo fue que la situación se volvió de esta manera? ¿Por qué ese niño le hacía esto? Era tan injusto. Insinuársele solo por despecho...

«Que cruel eres, Kise».

Silencio. Kasamatsu se tomó unos segundos más para poder acomodar sus ideas.

—¿Crees que no sé qué estás así porque te rechazaron? Así que no intentes usarme para desquitarte...

—Lo siento... senpai... Yo...

El rubio no era capaz de hablar correctamente por culpa del llanto, sin embargo Kasamatsu entendió lo que trataba de decir. Por lo que acabó abrazándolo de nuevo. ¿Qué más podía hacer además de consolarlo? Incluso si después nadie lo consolara a él.

«¿Qué voy a hacer contigo, Kise?»

—Senpai... perdón...

—Está bien, lo pasaré por alto solo por esta vez... Así que si quieres puedes llorar.

Kise no dijo nada después de eso y solo continuó llorando por un largo rato mientras se aferraba a su compañero. Quién se mantuvo en silencio abrazándolo todo el tiempo.

OOOOOOO

Pateó la pared con enojo. ¿Por qué? ¿Por qué Kise lo había rechazado de ese modo? ¿Y por qué tenía que estar con ese superior todo el tiempo?

«Así que te cansaste de andar detrás de mí y ahora estás detrás de ese idiota, eh».

¿Qué tenía de bueno? ¿Acaso era mejor que él? Por supuesto que no. ¿Pero entonces por qué Kise lo prefirió?

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el repentino sonido de un objeto chocando contra la pared y rebotando hacia él. Gracias a sus buenos reflejos pudo esquivarlo.

—¡¿Qué demonios?!

La pelota de vóley acabó rodando en el suelo. Aomine se giró en busca de quien fuera el que se haya atrevido a atacarlo de ese modo. Tenía que ser alguien que no apreciara su vida o alguien que fuera más atemorizante que él. Al ver de quien se trataba entendió que se trataba de lo segundo.

—Daiki —lo llamó con frialdad al colocarse frente a este.

—Akashi —respondió el moreno sin moverse.

La expresión de Akashi le hubiese dado miedo a cualquiera. Tenía una mirada asesina. Como si estuviera por sacar un arma en cualquier momento. ¿Qué fue lo que hizo para provocar la furia de este pequeño demonio?

—Creo haberte dicho que no jugaras con los sentimientos de Ryouta, ¿verdad?

Mierda. Estaba muerto.

—A pesar de que te lo pedí de forma amable. Lo ignoraste por completo e hiciste lo que quisiste. No solo con Ryouta si no también con Tetsuya. ¿Qué castigo debería de darte por ello?

—...Lo que haya hecho o no con ellos, no tiene nada que ver contigo.

¿Estaba retándolo? ¿Cómo se atrevía? Era obvio que Akashi no iba a permitírselo. Por lo que en un movimiento rápido utilizó una de sus manos para envolver el muslo del más alto y presionar en un punto vital. Aomine sintió tanto dolor que no pudo mantenerse en pie. Cayó de rodillas al suelo mientras sostenía con las manos la zona afectada.

—Maldito... ¿Qué fue lo que hiciste?

—Presioné tu nervio ciático —explicó inmutable.

Por supuesto los golpes en los nervios principales causaban un alto nivel de dolor. Aunque Aomine ni siquiera fue capaz de ver lo que hizo mucho menos iba a saber sobre el sistema nervioso. Lo único que sabía era que dolía muchísimo.

—Akashi bastardo...

—Espero que con esto sea suficiente para dejarte claro. Que no puedes hablarme de esa manera. Ni ignorar mis advertencias, Daiki —sentenció.

Silencio. Ninguno quiso continuar con la incómoda "conversación". Por lo que Akashi solo se retiró sin decir más dejando a un Aomine adolorido. No solo físicamente.

—Maldita sea.

Esto era tan lamentable y aun así no podía llorar. Porque no tenía derecho a hacerlo. Pero por sobre todo porque los "hombres" no lloraban, ¿verdad? Al menos eso fue lo que su padre le hizo creer. Pero si era así, entonces por qué... ¿Sus ojos se sentían tan húmedos?

OOOOOOO

Recién cuando comenzó a oscurecer Kasamatsu y Kise se separaron. Era tarde y la escuela se escuchaba vacía, sin embargo el rubio no quería ir a casa.

—¿Puedo quedarme contigo hoy? —preguntó mientras se limpiaba el rostro lo mejor que podía.

Kasamatsu lo miró y aunque dudó, terminó por aceptar. ¿Por qué no podía decirle que no? Maldición. Además...

—De acuerdo. Pero si intentas hacer algo raro de nuevo te botaré a patadas, ¿entendiste?

—Sí. De todos modos nadie querría estar con alguien como yo...

—Deja de decir tonterías y vámonos ya. Es tarde y debo avisarle a mi madre que te quedarás hoy.

—Gracias, senpai.

Sin más comenzaron a caminar juntos hacia la salida. Sin poder imaginarse lo larga que sería esa noche.

Continuará.

"Agradecimiento especial a quienes me ayudaron con las frases en inglés: María José, Andrea García, Nicky S. Mendo, Krizia Peralta, Lumeer y Seiryuu (Tatsuya Dinozzo)~".

Nota de autora:

No sé ni por dónde empezar. Siento que avancé bastante en este capítulo (?). ¡Transcurrió una semana! xD Y así es como de algún modo (como mencioné antes también) vamos más de la mitad de la historia :'D Estoy muy emocionada por ello. Consideré tantas veces abandonar la historia por falta de comentarios... Pero luego me decía a mí misma que incluso si era solo una o dos personas las que todavía lo seguían y estaban allí esperando la continuación, debía de seguir adelante. Por ustedes, por todos los que se toman un poco de su tiempo en pasarse por aquí. Muchas gracias.

Han pasado cuatro años desde que empecé este proyecto. No puedo creer lo rápido que pasa el tiempo. A veces veía tan lejano el llegar al clímax de la trama. Pero estoy aquí. Me demoré, eso sí xD ¡Pero aquí estamos! En serio estoy sorprendida. Las escenas finales de KiKasa las tenía escritas desde hace tres años. ¿Pueden creerlo? Escribí muchas escenas futuras en unos borrados que guardo. Cuando comencé a usarlas fue tan OMG al fin xD y ahhhh, perdón por venirles a molestar con todo esto... Pero estoy bastante emocionada, porque pese a todo pronóstico cumplimos cuatro años en Junio de este año. Incluso quería actualizar a finales de ese mes como parte de la celebración, pero como siempre se me complicó y apenas logré subirlo. Lo siento uwu

En compensación estoy considerando hacer uno o dos especiales (KiKasa y AkaKi respectivamente). Ya que soy multishipper xD y pensé en varios escenarios para Kise (básicamente serían como las rutas alternas de Kasamatsu y Akashi). Ok, estoy loca. Pero si les agrada la idea (sé que deben de haber KiKasa/AkaKi/multishipper aquí, pls (?)), me encantaría que pudieran hacérmelo saber en un comentario uwu También creo que con esto queda claro que soy All x Kise xD Y es que mi bb es tan lindo que merece que todos le den amor uwur Estuve incluso tirando indirectas AkaKi desde el capítulo dieciséis (el festival escolar), pero nadie pareció darse cuenta y me sentí triste x'D /3

Sin embargo, sé que también me leen AoKi's fangirls. Así que, tranquilas, incluso si no leen los especiales la historia continuaría teniendo sentido. Serían solo extras sobre lo que podría haber pasado ese día con Kise. Quedaría en cada uno si decide tomarlo como parte de la historia o no... Que quizá ya hayan tenido suficiente con la escena del beso KiKasa. Así que lo siento QwQ Lo tenía planeado desde hace tanto que en verdad no quería cambiarlo. Espero lo comprendan uwu

Incluso me sentí súper insegura de subir el capítulo por esa escena, porque creía que me odiarían. Pero gracias a una publicación de Facebook tomé valor y aquí lo tienen uwu Espero de todo corazón que pueda ser de su agrado. Me esforcé muchísimo en ello. ¡Estoy escribiendo esto a las tres de la mañana! xD Solo para poder subirlo hoy mismo uwu

Ya me extendí de nuevo, perdón sdghkhjldghjl con respecto a la trama. Estoy en los puntos importantes del arco KagaKuro y AoKi. ¡Todavía se viene mucho drama! He relatado más de seis meses de la etapa escolar. Tres meses más y terminamos... Sí, la historia abarcará únicamente ese año escolar. Tal cual como lo tenía planeado desde un inicio. Estoy estimando un promedio de diez capítulos más, aunque podría ser menos o más. Conmigo todo es incierto. Pero igual quería decirlo uwu

También con respecto a Kagami, creo que con este capítulo a nadie le debe de quedar dudas de que nuestro tigre está terriblemente enamorado de Kuroko. ¡Solo que apenas está comenzando a ser consciente de ello! Porque es muy baboso (y traumado) y su cuerpo es lo único que ha comenzado a moverse por si solo xD Por otro lado, estamos a nada de que se revele todo su triste pasado. Deben tener pañuelos a la mano, porque lo necesitaran... En este capi doy varios indicios sobre lo que pasó. Pero cuando lo sepan todo con detalles, lloraran igual xD Lo sé, porque lloré al imaginarlo QwQ

Siento que Kuroko ha crecido muchísimo en solo unos meses. Estoy conmovida. Mi bb es un chico maravilloso, ahhhh~ Incluso Kise ya no se deja convencer por Aomine como antes. Estoy orgullosa de mis hijos x'D 3

Espero que no odien a Himuro. No es un mal chico. Solo hace lo que cree ¿correcto? Igual que Alex. Esa rubia es tan bella en todo sentido. Preocupándose por los nenes, ay QwQ 3

Sin más que agregar, muchas gracias por llegar hasta aquí. Si te gusta la historia puedes votar, agregar, seguir y comentar~

¡Nos vemos en el próximo capítulo!