FANFIC : TIENES MI CORAZON
Capítulo 7: Primer Día
[Eren narra]
— Vamos... Arriba, Levi. Despierta... Es hora de ir a la escuela -digo friccionando levemente sus hombros mientras él y toda su persona descansa sobre la cama.
— Silencio -va contestando en protesta, hablando con los ojos cerrados y el rostro pegado a la almohada.
— Vamos, Levi. Es hora de... -continúe insistiendo al abrir la ventana de su dormitorio para que entrará la Luz de día.
—Sí, Lo sé -se da vuelta entre las sabanas dándome la espalda, como haciendo un ovillo —Te escuche las primeras quinientas veces...
Me murmulla al volverse a cubrir con las sabanas, esta vez más su cabeza dentro.
— De acuerdo -voy aceptando y me alejo un poco de su persona, enderezando mi cuerpo es que me doy cuenta de su respirar nada forzado y pacifico en su rostro durmiente, ahora por fuera de las sábanas.
Cómo adoraba admirarlo en estos momentos, parece un gatito .
— Dejare tu ropa al pie de la cama, te espero abajo para el desayuno.
— Sí, Si... Haré lo que dices... -decía volviendo a bostezar contra la almohada.
Continúe caminando con rumbo a la puerta para cerrarla con sumo cuidado. Esta nueva responsabilidad parecía más cálida de como la describía, me pregunto ¿Es esto lo que significa perder mi libertad y ser padre?
En ese caso no me importaría dedicarle mi vida a Levi.
Me asegure de cerrar la puerta con calma para asegurarme de no molestarlo y ya en el pasillo recuerdo por un instante mientras avanzo sus palabras, en la conversacion de anoche
"Eren... Yo no necesito un padre. Estoy mejor solo"
La visión se me pierde un momento en el suelo. Levi había estado solo por mucho tiempo y temía que fuera desde su nacimiento. Era un rencor tan grande el que se guardaba.
Sentía pena... Debo admitirlo pero también admiración... Levi, era un niño muy fuerte, mucho más de lo que pensé.
.
[Levi narra]
Pasaron unos cuantos minutos antes de que volviera a abrir los ojos y descubriera que el sol estaba por llegar a rozar mi rostro y despertarme. Sobándome un ojo es que me siento en la cama al bostezar .
No podía creer que este ya era la segunda vez que despertaba en una cama y no en...
Ataje las sabanas de mis pies y voy levantándome con algo de prisa para quitarme el estupor del sueño.
Como sea está comodidad no podía ser más que temporal... Lo sabía, no debía hacerme ilusiones vanas pero.. .
"¿Tenemos un acuerdo entonces?"
Meneo la cabeza y me dirigí al baño para preparar el cepillo y colino, junto con enjuague bucal. Teniendo listo el preparado, cogí el cepillo al repasarlo repetitiva-mente por los dientes y después de escupir en el fregadero, levantó mi rostro al enfocar mi vista esta vez en el reflejo que veía en el espejo.
— Escuela -pronunció sin creérmelo aún y con algo de espuma en la boca cuando se mueve.
Esto debía, ser un chiste malo... Yo, en una escuela... ¿En que estaba pensando, Eren?
.
Dentro de la movilidad y con el traje escolar puesto, Eren iba conduciendo. La academia estaba 15 minutos a pie de la estación de trenes y acabábamos de pasarla ingresando al centro, desembocando por una vía alterna pero Eren insistió en llevarme el día primero.
. ..Mhm, me sobre-protege demasiado, ¿Por qué?
De reojo gire al verlo conducir y va más feliz que alguien que acaba de ganar la lotería. Tch.
Llegamos a la entrada de la academia. Una infraestructura gigante de color beis, ventanas grandes y de más de dos pisos de altura. Eren fue construcciones en rumbo a la entrada, era similar a la casa de su Abuela con la diferencia única radicaba en la basta presencia de infantes.
Niños y niñas de aproximada mi edad, vestidos de la misma forma que yo, en uno descubrí un saco negro al que rehusé a ponerme. Muchos de ellos se encontraban corriendo, gritando, chillando me manera ruidosa tanto que dolía las orejas por la agudeza de sus gritos.
Debía fastidiarme que Eren me creyera igual que aquellos chiquillos, pero NO por alguna razón...No estaba molesto con él, sino...
Dirigí mi vista de nuevo al gigante castillo. Todos y cada uno de esos niños tenían algo en la cara, algo que resultó sumamente extraño para mí. Si, un rostro lleno de alegría.
Empujándose llegaban a la entrada con sus mochilas colgadas en la espalda. Las niñas se reunían en grupos de cuatro o más, con la misma intención de subir los escalones hacia la entrada.
¿A esta clase de mundo era al que iba a entrar? ¿Por qué sonríe en sus rostros? ¿Qué los hacia sonreír?
Durante mucho tiempo yo había admirado a los niños de mi misma edad entrar a los que los adultos llaman Escuela y yo una Prisión.
Sus rostros no parecían mortificados y las sonrisas en su rostro era... era tan real. Los niños se vieron tan felices, metidos en esos grupos en los que andaban. Era típica imagen de un retrato escolar, incluso en una de las niñas encontré a eso que me falto al nacer. Una madre. Ella le acomodaba la mochila tras la espalda...
Mis piernas, manos y cuerpo entero se paralizaron en el asiento del copiloto, tan solo ver esa imagen por el vidrio opaco. Eren apago el motor volteando a mi persona.
— ¿Listo? -dijo colocando el freno y yo reaccioné levemente al mirar la entrada de lejos.
— ¿Quieres que te acompañe? -me ofreció tras un momento, reaccioné de inmediato protestante.
¡Acompañame!? No era una niña para eso.
Abro la puerta del automóvil para salir de una vez. Cruzar esa puerta no puede ser tan dificil , avanzo un paso pero antes de continuar...me detengo regresando la vista atras.
...Estoy temblando, ¿Acaso...?
Gire de inmediato la vista a Eren que había abierto la puerta y estaba de pie, en su lado del automóvil.
— Llega puntual -lo amenazo con la mirada. No tengo miedo, ¡Maldita sea!
— Así lo haré. Ten un Buen día, Levi -me dice al volver a entrar y ponerse el cinturón pero cuando da reto...
Avanzo un paso en su dirección por inercia. No, no iba a dejarme aquí ¿o si?
— ¡Eren! -chillo y este se detiene, sacando la cabeza por la ventana.
— ¿Sí, Levi? -mis mechones cubriendo mi rostro en lo que en mis manos, apretaba los tirantes de mi mochila.
— Acompáñame, solo... hasta la puerta.
— ¡Por supuesto!
Veo como su rostro se ilumina y regresa a estacionar el auto para salir contento. Me molesta pero...caminaba pegado a él, viendo mis pies y no a la gente.
— Creo que si debo ponerte ese saco, Levi. Todos lo traen y... -lo ignore y seguí caminado cuando sentí una mano en mi hombro. Me pregunta alguna estupidez, como que si estaba bien y yo...
Bueno, realmente me sorprende la acción de Eren pero este mi gira con rapidez y me carga entre sus manos. No entendi su actuar podia caminar mas vi por su detras, las madres llevan a sus hijos tomados de las manos, los padres los cargan y...
— Así mejor, mi pequeño hijo -dijo Eren. Yo solo pude colar mis manos a través de su cuello y ocultar el rostro en su cuello. Escondiendo mi rostro para desaparecer en un sentir extraño de calidez que me derrite.
¿Por qué.. me siento tan especial? ¿Afortunado? No lo era. Pero aquí, entre sus brazos... Quiero volver a sonreír... Volver a caminar sobre este mundo, sin sentirme diferente.
— Te odio, Eren.
Tal como pedí Eren me llevo a la entrada y luego me bajo, yo fui caminando después que se despidió con un: Estaré esperando en la puerta cuando salgas.
Esas cursis y tontas palabras bastaron para que fueran siguiendo a los demás y pueden que en algunos casos, persiguiendo a los chicos hasta llegar al aula que se supone que me tocaba.
Con los pasos dentro, la admiró levemente... En su interior encontró varios pupitres ocupados, niños sentados y con una sola mesilla al frente. Todos miraban a la pizarra en blanco con una ecuación escrita, el día y la fecha anotados a un costado. La mayoría de los infantes me dirige su atención al darse cuenta de que soy el único que está rompiendo la fila. Girando a un costado encuentro a otros niños pegados a la pizarra, no tengo más alternativa que acomodarme hasta el final. Esta era la fila para la presentación de nuevos alumnos hacia el curso. Voy observado como cada uno de ellos iba dando sus nombres, dirigiéndose primero a la señora del único mesón y luego al alumnado. El primero dijo;
— Gunter Shulz -era un niño de cabello oscuro y extraño peinado.
— Nanaba Tokai -pronuncia la otra niña rubia y de un rostro alegre.
— Petra Ral -menciona otra por su detrás con una sonrisa. Ella fue seguida por otro niño a su detrás.
— Auruo Bros-s-sard -pronuncia mordiéndose la lengua para luego ser llevado a la enfermería, tuerzo el rostro cuando el siguiente continúa.
— Erwin Smith -dice un niño bastante cejón para su edad y de cabello rubio. Tenía una postura bastante firme, de seguro fue adiestrado bien. Ese rastro ahora leve de cicatrices en sus manos, me lo confirma.
Ese y el sujeto que le seguirían eran los únicos que tenían ese tipo de postura. Los únicos que podrían representarme un problema , espero yo.
— Mike Zacarius -dijo el último rubio delante de mí. La señora mayor y de lentes sentada fue tachando unos papeles escritos en su mesa.
— Bien, con todas las presentaciones -iba diciendo pero es detenida por la voz del niño a mí adelante.
— Espere, Maestra. Falta uno más -habla señalándome y yo avanzo un paso adelante.
— Soy Levi -digo cruzándome de brazos. Ellos esperan que continúen más no lo hago y los niños regresen la mirada a la profesora que a su vez pasa la mirada hacia mí.
— Es todo -concluyo. La mujer va sacándose los lentes del rostro, dejándolo con calma sobre la mesa para ir cruzando sus brazos al verme con suspicacia.
— Por favor, diga su apellido más -pide con respeto y voz elocuente.
— No tengo uno -mi voz es bastante cortante al dirigirme a ella y...a todo el mundo en general.
— Muchacho. Todo el mundo tiene un apellido, tus padres deben ponerte uno cuando... -la detengo con rapidez interrumpiendo sus palabras mientras voy descruzando los brazos con bastante molestia, pues sus palabras me dan una bofetada de realidad en la cara.
— Mire señora, yo No tengo apellido porqué... -soltaba brutamente pues mi voz termina elevándose y mi ceño a fruncir cuando...
— Jaeger... Levi Jaeger -contesto por mi persona, él con su peculiar voz entrando al aula.
Rápidamente gire el rostro en esa dirección al marco de la puerta, donde lo vio entrar con una mochila roja llena de objetos escolares dentro.
— Eren -dije al ver que se metía en mi discusión. Los demás niños a mi alrededor iban murmurando "Se dirige a su padre por su nombre, que descortés". Tch, que sabían ellos, me importaba cuernos lo que decían. Eren no era mi padre más el prosiguió con su avance hasta llegar a mi lado y luego ir colocándome la mochila en los hombros, seguido de un comentario entusiasta.
— Te la olvidaste en el auto, hijo -dijo al colocar sus manos sobre mis hombros y decírmelo al oído lo último ¡lo patearé por burlarse!
— Disculpe, ¿Quién es usted? -dijo la mujer, maestra o lo que sea mirando a Eren esta vez.
— Mucho gusto -le extender la mano — Yo soy Eren Jaeger. El padre de este niño
Mueve sus dedos en mis hombros, a manera de que no proteste.
— Bien. Aclarado el asunto. Se ha bienvenido a la clase, joven Jaeger.
— Tch -murmuró mientras ella se va despidiendo de Eren y él al mismo tiempo de ella. Terminado su saludo Eren iba retirándose pero fue detenido por la voz de la mujer canosa.
— Joven Jaeger, Despídase como corresponde de su Padre -menciona la anciana*
- ¿Qué cosa? -murmuro sin comprender pero Eren parece más feliz con lo que acabo de pedir. Vuelve a mí, pero esta vez apega más su rostro a un costado del mío para exigirme.
— Un beso aquí. En la mejilla, Levi -pide con los ojos cerrados al formar una sonrisa clara en la comisura de sus labios.
Mi reacción es obvia, me paralizo por mili segundos para negarme pero ninguna de las personas dentro de este aula me permite mandarlo a mierda con su pedido. Además está el hecho de que era algo Imposible de hacer para mí.
Mis dientes rechinaron levemente un minuto resistiéndome a la idea. Eren abrió uno de sus ojos al ver que no hacía nada, fue alejando su rostro. ¡No era un cobarde y NO quedaría como uno! Me levante de puntillas como acto reflejo y me despedí con un beso.
El acto lo tomo desprevenido y abrió esos grandes ojos color verde esmeralda para verme, yo simplemente desvié la vista mientras él dijo en mi oído
— Gracias, y hasta pronto, Levi - le di un leve codazo en el estómago. Si se le ocurriera contárselo a alguien, ¡Lo mataría!
Con la partida de Eren se fue asignando los asientos, estaba esperando con cada uno de los chicos. Llegue a ser el último en posicionar, la mujer iba divagando al no ver un lugar "perfecto" en donde ubicarme hasta que un llamado soluciona su problema.
— ¡Oye tú, pequeñín! ¡Puedes sentarte conmigo! -chilla una niña al fondo del salón.
Mis ojos fueron a parar a su dirección para percatarme que era una niña con un peinado de coleta, su pelo rojizo oscuro y se encontraba bastante desalinizado, tanto que cubría levemente los lentes que portaba en los ojos y por supuesto tenía una sonrisa loca en el rostro.
— ¿Cómo fue que me llamaste? -la amenaza caminando en su dirección para estar de frente, tentando a que lo repita. Le sacaría los dientes.
— Pequeño. -Repite fuerte y claro, ella... esa maldita gigante me fue mostrándome su sonrisa y terminar por enseñarme el pupitre de su lado disponible.
Esta niña tenía valor para retarme y sobre todo se atrevía a contestarme, ¡sin duda que la odiare de por vida!
— Oye, tú... -voy diciendo con los puños apretando cuando me llaman
— Joven Jaeger, tomo asiento de una vez.
Condicionan, había prometido obedecer y "no causar problemas a Eren", por lo que de mala gana voy deshaciendo los puños.
— Tch -suelto con fastidio para acabar sentado en el pupitre al descolgar la mochila de mis hombros.
La mujer mayor se vio contenta y comenzó a ir anotando cosas en la pizarra después de decir "copien", voy a sacar las cosas de la mochila pero al estar rebuscando con mi mano unas tres veces no llego a encontrar el estuche y ningún lapicero, ¡¿Qué rayos?!
Apreté en puño y cerré los ojos. Esa idiota de Eren , pensé de inmediato. Me había hecho toda una maldita escena por olvidarme la mochila en el auto y el idiota, ¡solo me dio una mochila sin estuche! ¿Se estaba burlando de mí? Sin ese objeto como se supone que cumpla deber de "estudiante", ¡Le dije! No me canse de repetirlo ¡No le veo un propósito pertenecer aquí dentro, no soy un estudiante! ¡No vale la pena intentarlo si quiere! El mismo destino me esta diciendo que no importa como me esfuerce, yo no voy a ser suficiente para...
Me voy levantándome del asiento en silencio, dispuesto a irme del salón sin dar explicación cuando la curiosidad de la niña del pupitre de mi alado se hace presenta al llamarme y ver que salgo gateando por debajo de los pupitres y claro que por su delante.
— ¿A dónde vas, pequeñín? ¿El baño?-pregunta al ver que sigo mi marcha — Aún no ha tocado del recreo para que puedas salir.
No la miro, por el contrario sigo con mi meta fija en mente. La puerta de este aula. En cambio ella observa abajo y comienza a ir hurgando en la mochila que había tirado a un costado, concluyendo con un...
— ...Oh, no tienes un lápiz.
Su voz era aguda, molesta además que lo dijo alegre mientras yo avanzo con una marcha rápida y enfurruñado a la salida hasta que dice:
— No te escapes, pequeñín. Yo te lo presto -me detengo de golpe, no por la propuesta sino porque me llamo pequeño otra vez
— No soy pequeño y NO necesito ayuda -dije apretando los dientes pero sin volver a mi asiento.
—¿Está seguro de eso? -me dice con un tinte de ironía en la voz —Si no te sientas pronto llamarás la atención y te expulsarán de la clase
Me comparte visión al entrecerrar los ojos, el asiento donde estaba era bastante atrás de la clase, de hecho casi por la ultima fila. Debido a mi altura no parecía que me puse de pie y me marchaba sino que encorvado podía pasar desapercibido y salir a hurtadillas. Plan que justamente tenia en mente, mientras ella movia los pies y apoyaba la mejilla en una mano, la derecha en su pupitre.
—No te importa -regaño bajo — Además... No quiero estar aquí
Le contesto al voltear a verla y detenerme a tres pupitres de salir.
— ¿Te rindes tan fácil acaso? -me va preguntando al alcanzarme el lápiz.
La observe un breve momento y luego al objeto que me alcanza, tch. Lo voy a coger y retomo mi asiento tras decir que se me había caído el lápiz cuando la mujer mayor preguntó que hacia fuera de mi asiente, sentada a su lado empezó a escribir con un solo significado al pensamiento en mi mente "Compañerismo".
[Estación de Múnich.4:15 de la tarde]
— Llegando de Múnich El Tren de Rail Jet, se detiene en la Estación y se les pide a los pasajeros que bajen con cuidado, si viajan con niños. Gracias por su preferencia -informa la bocina del lugar.
Una mujer rubia y con una coleta perfectamente atada en un moño trasero se pone de pie, 5 min después de haber visto frenar en las vías al tren pero no es la única pues otra mujer que por apariencia era más joven, de ojos claros y cristalinos . Con una sonrisa alentadora va bajando de manera más rápida y anima, jalando tras ella a otra. Esta otra era de cabellos castaños más rojizo que no había terminado de comer su patata. Otra por detrás de ellas se levantó, mas parecía que no tenía ningún interés en participar con las mujeres más activas.
— Ya basta. Dejen ese ruido -les reclaman a la primera rubia que aparentaba molestia.
— Am-nnie emtammos emochonadas pom vemnir desmpuem dem tamtos amos -murmura la mujer de la patata.
— Habla claro, Navegar. -reclama la nombrada.
— Annie, Sasha solo dice que estamos emocionados por regresar -se le pega a un costado del hombro de Sasha la otra rubia.
— Que a ti, ¿no? -Le codea sonrisa mientras Annie solo se limita a mirarla — No te parece genial visitar a la Abuela, después de tanto tiempo fuera.
Annie simplemente guarda silencio pero la pequeña rubia aún tiene mucho que decir y no paraba de hablar.
— Ya quiero llegar y darle un gran abrazo a Mi GrandMa -decía animada mientras sus ojos se iluminaban.
— Sí, Si... ya me imagino el banquete que tiene preparado -comenta Sasha acabando su comida y caminando a su lado.
— No se hagan tantas ilusiones -reclama la otra mujer de cabello oscuro por detrás de todos, tenia un pollerón blanco que era su blusa favorita desgastada.
— ¡Ymir! -Chilla Christa, la otra rubia aparte de Annie — Me alegra que tú también vinieras, ¡sabía que lo harías! La familia debe estar unida
Ella, Ymir, la nombrada es quien le dedica una mueca cuando una voz familiar acompañada de otras molestas, las nombran en orden.
— ¡Ymir! ¡Cristita! ¡Sasha! ¡Annie! -todas voltean el rostro, en especial las dos chicas que escucharon su nombre para descubrir a quien lo hizo.
Una mujer de cabello corto, lacio y negro von una bufanda roja atada en el cuello. Mikasa Ackerman, les extendía la mano por las puertas de la terminal y por detrás de ella se encontraron otras figuras masculinas. Otros tres hombres la acompañaban, un castaño de cabello ceniza andaba molesto y reprochaba en la esquina de su injusticia con un ceño fruncido al máximo en su rostro, también con puños apretados y pisando el suelo a zapateadas, vociferando: ¡No puede ser! ¡No! ¡No puede! mientras un rubio musculoso y un alto peligroso se ven a su lado, el rubio le daba "palmatidas" para que se calme y las chicas...
— ¡Mikasa! -gritan Cristha y Sasha, ambas en armónica combinación vocal como si fuera a un musical y corren para acortar la distancia.
Luego todos comienzan a moverse en la dirección de Mikasa, incluso Annie e Ymir que no fueron nombradas por esta. Ymir camino con un lado en el cuello y alado de Annie que parecía su mirada fija en el portón de llegada a visitantes.
— Es demasiada casualidad -murmura Ymir en el transito — ¿no lo crees?
Annie mira levemente a su persona, buscado una respuesta con la mirada y sin voz mientras Sasha, Cristha y Mikasa se abrazan. Reiner y Berthold la vieron con ojos de complicidad, como diciendo que tenían que hablar luego y esta suspira.
— Todos los herederos reunidos en un solo lugar, otra vez... -el rostro de Ymir se tuerce con ironía, saludando a Reiner y Berth que se puso a abrazar a Jean, quien lloraba porque Mikasa lo alejaba en la repartición de abrazos.
— Los equívocos. -reprende Annie y esta vez Ymir es la que pide la explicación con la mirada silenciosa, mientras Reiner fue a ayudar a Berth y Jean.
— Falta un heredero -se burla con una sonrisa consternada al acomodarse el mechón salido tras la oreja. — La familia favorita...
—Eren Jaeger. -pronuncian juntas al mirarse entre sí y entrecerrar los ojos al tener una oscuridad nublándoles el rostro de momento.
— Tratara de arruinaría la fiesta, otra vez, con su papel de mártir -se burla con más fuerza Ymir, siendo la primera en empezar a reír. — ¡Nunca conseguirá esposa así, HAHAHAHA! Ni se sabe atar los cordones él solo, es patético, ¿o no?
—Ya lo creo. -Concuerda Annie un rostro neutro a las risas de su contraria, quien cuelga su brazo en su cuello. — ...Pero y hasta ahora Eren Jaeger ha sido el único capaz de hacer cambiar la opinión de la Gran Abuela, entorno a las condiciones de la Fortuna paradisiaca.
— Oh, es verdad. -Recuerda Ymir, regresando su rostro a la seriedad — Eso lo hace un rival peligroso
— Bastante. -termina Annie y es cuando ambos atraviesan la puerta de la terminal para ir entrando en la limosina que lo esperaba.
.X.
5:30 de la tarde - Alemana School Ratisbona
[Levi narra]
La clase concluye y los alumnos uno a uno fueron alistando sus útiles en sus respectivas maletas para luego ir saliendo detrás de la señora mayor. Las clases por la tarde habían concluido y yo por mi parte los iba imitando, es decir no podía hacer otra cosa. Voy acabando de meter la mayoría de los cuadernos con apuntes con tareas para el día siguiente, pero al coger uno de mis cuadernos me doy cuenta de que había un objeto sobre mi mesa que no me correspondía. Aquel lápiz de color amarillento con una marca negra impresa, destacando en la hendidura de mi pupitre. Lo observe un momento en mi mano y cuando giraba el rostro de lado, es que vio como la niña se levantaba con la mochila ya en la espalda.
—! -Me puse de pie y antes de que se marchara, le coloco su lápiz sobre su pupitre, ella no se lo esperaba y parpadea antes de dirigir una mirada hacia mí. Torcí el rostro con desgano, si quería que le diera un "gracias" estaba muy equivocada no lo haría, solo se estaba regresando. No era un ladrón... a veces. Volteo el rostro a otro lado mientras termino de cerrar la mochila y me la acomodo en la espalda, entonces oigo su voz decirme:
— No fue nada, Levi -dice y eso me tomó desprevenido, quedo quieto en mi siguiente acción y giro a verla, no llego a comprender que es lo que quiso decirme o si fue real, lo que le había escuchado decir.
—...yo, no he dicho que···· -contraataco encontrando mi voz tras un rato pero ella silencio mi voz con sus palabras al coger una mejilla y estirarla.
— Tu rostro me lo dijo -me contesta, le aparto y ella se dio la vuelta con una sonrisa en el rostro.
—Eres extraña, Zoe. -afirmo empezar a caminar otra vez, esta me bloquea el paso por delante.
—Ha sido todo un placer, puedes decirme Hanji -dijo entusiasmada y extendiendo su mano a mi persona — Ah, vamos. Tómala, no me dejes así
-No quiero
—¡Claro que quieres! Ven -dice y coge mi mano para que estreche la suya, luego besa mis mejillas —Listo, ya nos presentamos~
Cantaba mientras yo retrocedia limpiandome la mejilla con una mano mientras Zoe se reia de mi, diciendo:
—¡Bien, Levi Jaeger! ¿Qué te parece Si apartar de hoy "soy tu primera amiga"?
— ¡Estás loca! -vocifero al correr saliendo del aula.
— ¡Y tú eres gruñón! -me responde al perseguirme con una sonrisa—Ven aquí, Levi! Los amigos esperando a los otros juntos a que vengan sus padres
—¡No te acerques! ¡Aléjate de mi! -chillo al empujar a rubio de Mike, mientras el otro rubio Erwin reía al ver como esa loca de Hanji Zoe me persigue por el pasillo.
Ja, vaya primera amiga que me encontré, ¡es una maldita molestia!
.
Saliendo de clase basta decir que Hanji me alcanzo y obligo a que esperar con ella a su padre. De hecho, era la niña más habladora que conocí, me dijo un montón de macanas sobre sus mascotas y otras cosas que no me interesaban. Estaba cansado de escucharla pero ella no paraba de hablar hasta que al final nos detuvimos ya que a unos 2 metros de la entrada, estaba un hombre de bata blanca que la llamaba para que entre a su auto.
— Bien, hasta pronto, Levisin -me palmea la espalda antes de salir corriendo hacia un auto que la esperaba.
— ¡Solamente Levi! -renegaba más no me hizo el menor caso y se marchó entre risas, saltó a los brazos de su padre y empezó a hablarle sin parar. El hombre le revolvió el cabello y dijo halagos sobre su "inteligencia" y etc, puras mentiras hasta que desaparecieron de mi vista.
Camine por la entrada hasta llegar al portón pero ya llegó al lugar, no se encontré nadie esperándome, solamente vi un garaje vacío. Ese idiota llego retrasado, justo cuando le dije que no lo hizo . Apreté el puño.
—¡Niño! -grito un hombre que venia corriendo en mi dirección al verme aquí — Regresa adentro. Los niños no deben salir solos.
Decía apoyando sus manos en sus rodillas, gire los ojos sin responder pero me di vuelta para volver a entrar. Tenia que esperar por lo que no me quedo de otra.
—¡Papá, papá! -escuche la voz chillante de un niño que arrojo su maleta al suelo para abrazar las piernas de un hombre de cabello atado que lo carga en el pecho, recogiendo su maleta, diciendo: Aquí estoy, pequeño, esperaste mucho? Mamá, te tiene lista una gran cena.
— Jum - torcí el rostro al verlo y me senté en las graderías, que estupidez es... todo esta mentira en la que me metido Eren. Realmente espera que yo este aquí aprendiendo y esperando al final de día, para al final de este ir a... a casa y fingir que tengo una a la que volver.
" Levi, yo sé que puede hacerlo, ¡eres un chico muy listo! "
—Idiota, ¿para que me haces esperarte? -gruño al apoyar mi cabeza en mis rodillas, viendo con los parpados caídos hacia adelante, a ese gran portón vacío.
Eren, era extraño ...Aún a pesar de haberlo anunciado, sigue empeñado en la idea de continuar con esta locura de ser mi Padre, ¿Por qué se empeña en que tenga esperanzas?
No he tenido un padre o familia en el pasado. Mi única compañía, fui yo mismo al inicio de mi vida.
El único contacto que pude recibir de regalo fue el frio de la nieve en mi piel. Un grito al fondo en mis oídos hace de eco mientras aprieto los puños. El desprecio y maltrato de la gente, es lo primero que oí.
Si, sin duda alguna conocía...
Me pongo de pie y camino dejando atrás la mochila rumbo a ese portón, corro a este y hasta aprieto los dientes para no gritar de rabia, pero al final lo hacia solo que esta vez ya no había nadie para detenerme.
—Estoy solo -me recuerdo. Lo sé, ¡soy malditamente consciente de...! Lo cruel que puede ser la vida contigo... ¡cuando estás solo!
Exasperado, es que botaba aire de mi boca y miraba a esa calle vacía de auto y el atardecer cayendo, la gente que pasa las callen a lo lejos, los veo y parece que todos giran a verme, pero no. Solo es mi imaginación, repitiéndome y diciendo: Huérfano
"Es tu ORFELÍN, RIVAI"
Huérfano, es una palabra bastante conocida, cruel y además es usada de insulto para mi persona.
"Personne ne t'aime" "¡PERSONNE NE VOUS AIDE!"
Eren... ¿Por qué crees que puedes hacer la diferencia con solo unas pequeñas palabras de aliento? ¡¿Crees que se puede borrar todo eso?!
— ¡¿Por qué no me lo dices?! -grito poniendo un pie adelante — ¡Ah! MI-
— Levi -pronuncia una niña por mí detrás, llamando mi atención y dejándome mudo por un instante, asumiendo quién era parpadeo y me doy la vuelta.
Su voz era inconfundiblemente familiar para equivocarme y no podía estar volviéndome loco o soñando cuando mis ojos pueden verlos, a dos personas que me habían seguido y estaban del otro lado de la entrada, ¡no puede ser! Ellos eran...
Aclaración:
(*) La tradición a la que hace referencia a la profesora: Es que en Alemania no se besa, solo se da la mano. Si se besa es a alguien cercano (familiar) y entonces se da un beso en una mejilla o incluso en la boca. Una tradición muy conveniente, no cree?
¿Cómo están?... para las que no están conformes con la fecha de actualización, pues les advertí que estoy falta de tiempo y Eso se debe a que me puse a estudiar Full para los primeros parciales de la U, que resultaron.. bueno eso no lo deben saber, como sea... les doy las gracias. Las Mil y un gracias, con un beso Extra a las (os) que muestran leyendo. Como sigo con vida Seguiré escribiendo Jeje
Los quiero, ¡Besos! No se olviden comentar y votar... bye.
#Nanariko.
