FANFIC : TIENES MI CORAZON


Capítulo 14: Secreto Problema- Parte 2: Falsa Sonrisa


[Eren narra]

Un dolor tremendo en la cabeza interrumpió mi sueño y desperté esta mañana.

—Ham... - Me voy sentando en la cama, toco mi rostro y voy sintiendo calor en este, pero no es lo único también encuentro humedad en la palma de mi mano. Abriendo los ojos me doy cuenta que mi palma está húmeda. Había llorado. Rápidamente cubro mi rostro con mis manos para descubrir mi sospecha y tengo el rostro cubierto de unas líneas delgadas y finas de mis propias lágrimas.

Po-Por... ¿Por qué? Reclama mi mente ¿Por qué, de pronto estoy llorando? ¿Qué significado tiene estás lágrimas que desconozco?

Parpadeo y giro la cabeza, confundido.. A un lado y luego al otro, sin respuesta hasta que...

"Eren Jaeger, ¡¿Cómo es esto posible?!"

Me grita una voz femenina, la misma voz que había escuchado dentro de mi sueño. Esta persistente en mi cabeza su recuerdo y no es la única, se amontaban voces, se une a tantas otras voces haciendo eco en mi memoria y provocando más jaqueca. Este dolor es el recuerdo de un dolor pasado y que yo creía ¡Ya haber superado!

Suspiro y voy cerrando los ojos. Tratando de darle paz, un orden a mis pensamientos, pero las voces en mi cabeza siguen hablando.

"Eren, eres violinista..."

Recuerdo la tierna voz de Levi, de anoche, haciéndome esa cuestión.

— No, Levi... -niego con la cabeza y frunzo el ceño —Tú... No me hagas... esa pregunta

Termine cubriendo parte de mi rostro, con ambas manos otra vez y queriendo hundir los dedos hasta el fondo de mi cráneo.

Yo ... ¡Ya no quería esto!

Está sensación de sofoco, este dolor en el pecho y las dudas, ¡las malditas dudas!

Frente a mis ojos extendía las manos adelante y las veía...Ambas de mis manos sangraban, ambas manos teñidas heridas abiertas y estaban siendo quebradas. El molesto sonido de propia carne abriendo esas heridas y dejando estás cicatrices tatuadas en mi piel.

Reviviendo la escena o el trauma. Esa ilusión ante mis ojos. No es real, pero aun así... la veo. Veo sangre en mis manos y···

¡No quería esto, de nuevo!

Se suponía que tú ibas a salvarme, Levi... ¡No me lo recuerdes!

Coloco la mano derecha, esa que mi visión me dice que es la mano con la cicatriz mas grande. Terminada posar en mi rostro comienza a pesarme tanto, me muerdo el labio inferior reprimiendo ese dolor que me hace sentir a las lágrimas desbordándose por ambos costados de mis mejillas.

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Voy levantándome minutos después, llego abajo pero la sala y la cocina están vacías. Me había dormido más que lo de costumbre.

Levi se había ido a la escuela... Levi, ya no estaba.

Enciendo la televisión pensando que ese chico, Levi se ha vuelto muy responsable, más que yo a su edad para variar. Me siento en el sofá, rodeado de un montón de papeles, la mayoría eran cuentas bancarias, recibos y cheques por pagar de préstamos. Las voy revisando, pasando un papel a la vez. Las hojas se rozan por el final y en una de ellas, descubro algo que no son letras, sino notas.

Era una partitura, debió colarse de entre una de las partituras de Rivaille. Puedo darme cuenta de los errores garrafales de sus notas, la Fa mal colocada en una nota de Sol.

Casi sonrió, casi... cuando me doy cuenta de que mi mente empieza a tararear la canción. Deseando que mis manos reprodujeran ese sonido con mi propio instrumento. Empiezo a sentir un escozor en la mano al descubrirla vacía. La mano me tiembla y la partitura cae a mis pies.

Cierro la mano en un puño sin poder atrapar más que el aire... Sin querer lo vuelvo a hacer. Estoy componiendo, cantando y soñando otra vez con algo que ya no puedo hacer...

.

~*~ Horas más Tarde ~*~

Levi se había puesto a estudiar desde momento en que entró por la puerta de su hogar y se veía lo bastante preocupado, estaba en época de exámenes finales en el Instituto y quería dar su mayor esfuerzo para sacar las mejores notar de fin de curso y complacer al castaño, Eren.

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[Levi narra]

Ordenó los papeles en la mesa de la cocina, porque nuestra la sala ya era un desastre suyo y no quería que termináramos peor de lo que empezamos, pensaba por dónde empezar y es cuando lo veo bajar de los escalones.

Este maldito examen de mates, ¡Quiere sacarme canas!

Esta más numerado que el anterior y el de inglés, también se pone a joder

¡Es un maldito trabalenguas! Tanto que ya me he rebajo al nivel de Zoe, en pedir ayuda para este Testamento escrito y fundamentado.

— Eren, mi examen final será dentro de está semana... -le iba hablando, comunicando o que se yo, apenas veo que Eren se pasea por mi delante sin saludar.

Y para mi colmo, serán más de dos exámenes en un día...

Al examen de matemáticas e ingles, ahora se le suma el de deportes,

¡¿Por qué la maldita profesora no cambia la fecha de su viaje?!

Enojado iba cerrando mis libros uno tras otro. Debía tener las tareas al día y también practicar música luego. Voy a explotar, pensaba y continuo con mi charla sin esperar mucho debate de su parte, de todas formas Eren es mi tutor y debo informarle de estos tramites. La de Inglés quería la firma de los tutores, para asegurarse de que no estábamos haciéndole trampa y etc, el de Mate quería fotocopiar no sé que maldito esquemas de + y -, y también estaba la de Deporte con la tarea de investigación. Todo un maldito drama de falta de organización. Si yo estaba en problemas, imagínense a los demás.

— ¿Puedes darme el dinero? Necesito sacar unas fotocopias para la profesora de inglés y Mate -dije al cargar mi mochila de libros —También necesitaré tu firma en el formulario de...

Dije pero Eren llego hasta la puerta del refrigerador y tras un segundo de abrirlo, volvió a cerrarlo, Pero ¿qué?

— Eren -lo llamo de nuevo, ya que no me hizo caso. — ¿Estás escuchando lo que digo?

Le pregunte al tocarle el hombro y es entonces cuando voltea su rostro a mí. Lo veo escrito en su semblante, lo que está pensando: "¿Eh? ¿Instituto?... ¿Exámenes?" Razonaba lo más rápido y simple posible, sacando sus propias conclusiones. Baja la mano que masajeaba parte de sus sienes y me observa un momento para encontrar mi mirada en él y luego de un parpadeo se pone a hablar.

— Oh, si... Ah, claro. -se pone a buscar en su ropa —Ahora mismo te...

Se detiene al no encontrar lo que busca y empieza a salir de la cocina al decirme:

—Levi, dime... ¿Dónde hay que ir? ¿Firmar a la profesora de Mate o de Inglés? Iré a imprimir lo que te falta de... -continuó con su caminar hasta que su voz desaparece.

Lo que dijo Eren estaba por completo fuera de lugar, ¡No me está escuchando, maldita sea! Deje lo que estaba haciendo y con puños apretados, lo voy siguiendo.

— El examen de Mate, es el más importante -reclamo sin llegar alterarme, pero si bastante molesto — La fotocopia primero y la firma en el de inglés, Eren.

— Si, si... -minimiza hablando entre dientes, o para si —...Lo que tu digas Levi, está bien

Ataja mis palabras, mandándolas al aire con su mano y buscando su chaqueta con la billetera.

— ¡No me estas escuchando! 💢 -Ahora si, me altero. — No entiendes, Eren, ¿Por qué no me tomas en cuenta? ¡Tengo 3 exámenes! Prometiste que me ayudarías cuando···

— Si lo hago, Levi...-decía con voz cansada y apoya una de sus manos en mi hombro. Sentándose a mi lado en el sofá. El contacto que llegue a sentir es pesado, al igual que si estuviera por desplomarse. — ...Solo que, no me siento nada b···

A punto de acabar su voz se apaga. Cierra los ojos con brusquedad y desploma su rostro y parte del cuerpo en mi hombro.

— Oye, oye... -lo llamo viéndolo caer inconsciente y de rodillas, tomando su rostro con ambas manos. Solo hasta tocar su piel, es que me doy cuenta que está ardiendo. Eren tenía fiebre, no me está ignorando como siempre.

— Eren, eren. Oye, ¡Eren! -zarandeo su cuerpo y solo puedo ver que está sudando mucho, dando pequeñas bocanadas de aliento, pero sin estar consiente del todo. — ¿Me escuchas? ¡No te duermas!

De un momento a otro dejo de respirar y se puso todo flácido al punto de que cae de mi espalda. Lo sujete para que su cabeza no golpee el suelo.

— Responde, Eren ¡Maldición! -blasfemo en el jaloneo de la ropa, pero no despierta. Coloque su cuerpo de nuevo en mi espalda y lo dejo recostado sobre el sofá. Sigue completamente desmayado y me pongo a buscar en mis bolsillos el celular. Sacándolo, dirijo mis dedos con rapidez por la pantalla de los contactos del móvil, ubicando rápido el número de "Emergencias" que me había colocado Eren.

.

[Por la noche - Hospital Lian de Munich]

[Levi narra]

— ¿Va estar bien, doctor? -pregunte, después de ver que varias enfermeras se han ido de la habitación.

Eren se encuentra reposando el cuerpo sobre la camilla de hospital, en la habitación 1004. Salió de un lugar llamado "Sala de Emergencias" después de 2 horas y aún no despierta, por lo que temo que sea algo grave.

— Se pondrá bien, ya controlamos la crisis. No te preocupes -me decía al poner una mano en mi hombro. — Tu hermano mayor se repondrá

— Es mi padre -le aclaró y quito su mano de mi hombros mientras voy avanzando un par de pasos en dirección a la camilla.

— Vaya, es Padre bastante joven. -dice el Doctor con una mano en el mentón —Bueno, el paciente estaba descompensado...

—¿Descompuesto? -hago un rostro molesto al girar a verlo — ¿Qué es e-?

—Oh, no te asuste. Su azúcar en la sangre estaba disparada (alta), también están los signos de Estrés aguda y algo de desnutrición. No ha estado cumpliendo con su régimen y control de azúcar. -dice viendo su tabilla en la mano, aunque yo no entendía casi nada y solo veía a Eren.

— Hijo, has visto que se ha alimentado bien, ¿o últimamente ha tenido problemas en consumir alimentos? -me pregunta de pronto — Sabes que debe cuidar mejor su dieta, ¿no? Tu padre es diabético.

Me revela y me quedo en shock, por un instante.

Diabetes, ¿qué? ¿Qué es eso? ¿era malo?

— Ah, yo.. yo...

—No lo sabias aún siendo su hijo. Bueno es normal dejar a los menores fuera de esto, pero ya tienes la edad para saber que cuidados debe tener -dice el Doctor mientras mis mechones cubren mi rostro — Tal vez no sea tanto la dieta, ya que su nivel es constante, pero estos ataques suelen ser esporádico y el problema quizá sea más emocional... ¿Sabes de algún problema que haya estado estresando mucho?

— No -respondí sin querer — Yo, nunca estuve supe de una dieta especial, pero...

Mis manos y mi voz comenzando a temblar de pronto. Igual que un mar, sentía un cumulo de emociones y preguntas en mi interior queriendo emerger, en esa situación solo pude preguntar lo primero y lo más urgente

—Es... ¿es muy grave? ¡Eren va-

Antes de siquiera darme cuenta, mi voz se elevo ya sea en angustia o enojo, no se cual prima cuando le observó con más atención. Ver a Eren en camilla, ¿me descoloca o me altera? No lo sé, solo voy enfocándome mi vista en sus rasgos físicos y esos que en verdad me muestran ese rostro suyo, durmiendo ¿tranquilo o cansado? Claramente empecé a notar las pequeñas curvas alrededor de sus ojos hundidos, piel marcada al rostro en su mejillas, labios resecos y casi partidos. Ahora que lo estoy viendo bien, yo me...

—No tienes que alarmarte, la diabetes es una enfermedad que se controla y puede···

El medico va hablando a mi costado, otra vez con una mano en mi hombro y es casi como si no quisiera oír lo que me dice, pero era algo más. Algo que me hacer saber que me molesta y me duele. Me doy cuenta de todo, de lo que realmente pasó, de lo que me estaba diciendo y de lo qué pregunte también.

Eren, Enfermo... En realidad, ¿Puedo creer eso?

Suena a una gran mentira, un chiste malo...

Esa palabra y Eren, ni siquiera podían rimar en la misma oración

Eren siempre estaba bien, corría, comía de todo e incluso era él más propenso a hacer cosas que "personas enfermas" no harían en la vida, deslizarse por montañas heladas o desvelarse hasta tarde jugando raqueta conmigo ¡Eren es... era una persona sana!

Yo lo sé, lo he visto, yo... Siempre lo veía sonreír, decir, hacer cosas imposibles incluso preparar las comidas con amor y alegría.

Si de verdad está enfermo, Eren... Nunca, nunca lo demostró.

Eren prefirió mentirme a la cara, mostrándome su sonrisa enérgica y juegos idiotas, antes que admitir los indicios de enfermedad en su cuerpo.

"¿No tenías idea?", eso me dijo el doctor y yo... Negué la cabeza. ¿Por qué yo? ¿Por qué yo?

— No... No lo sabía -Admití con dolor, ¡¿Por qué yo no sabia nada de esto, EREN?!

Soy tu hijo y aun así, ¡No sabia NADA!

Eres mi Padre y aun así, ¡No me dijiste NADA!

¡Realmente confiamos uno en el otro! ¡¿Quién es él que esta mintiendo?!

Voy cerrando las manos hasta convertirlas en puños, a mis costados.

¿Soy yo? Por no interesarme más en ti y preguntar, por no darme cuenta... o ¿Eres tú, Eren? Por no decirme.. por no confiar en mi ¡A pesar de lo mucho que pregonas quererme!

Mis cejas se fruncen, entrecierro los ojos y las puntas de estos me arden, me duelen...

Me dolía, no saber nada ...acerca de Eren.

El doctor se va, dejándome solo con él. Mantuve mi vista en el suelo hasta frente a la camilla y en ella dejo que me consuma la rabia y el dolor. Introduzco una de mis manos por el barandal, primero tocando su piel. Sigue caliente, pasó a tocar en pequeño aparato en su dedo, luego levanto su mano y dirijo esta a mi rostro esta vez.

Aún lo veo respirar con pesadez, mi mirada se llena con pena... Con el dedo índice de la mi otra mano voy tocando su cachete juguetón, una y otra vez para probarme que no está dejando de respirar y tratar de sacarle una sonrisa al menos.

— Levi... L-Levi... -logra soltar mi nombre esos labios, aunque no sé si este consciente del todo o no. Suspiro aliviado, pero no lo suficientemente conforme.

— Apúrate en sanar... -pido con una voz nostálgica y la misma delicada o tierna forma de hablar suyo, cada que me veo mal y él me trae chocolate caliente para aliviarme.

—Eren... Vayamos ya a casa, Eren -repito con la voz a punto de quebrarse.

Sé que es estúpido... No tengo porque comportarme como un niño pequeño pisoteado o necesitado de venditas.

Él que sangra, Él que está enfermo aquí ¡NO soy Yo!

Todos estos años, comportándome como un Niño maduro, serio y capaz de hacer todo solo... cuando en realidad, solo tengo 12 años.

No es muy maduro por mi parte, pero me duele y afecta mucho ver a Eren así. Luchando en esa camilla por respirar.

Yo... Sólo quiero que volvamos allá. A esa pequeña casa de dos pisos, donde Eren me deja hacer lo que quiera... Desde tomar de la boca de botella, ir a tontos conciertos de violín muy caros, hacer compras locas en navidad, apuntarme a cosas-padre hijo súper tarde, encerrarme en mi cuarto por más de un día en berrinches justos, ver una maratón de películas terror que Eren odia, olvidándonos de que tengo examen el día siguiente y practicar a las 3 am raqueta con el sueño tonto de qué seré campeón mundial... Hasta gritar a mitad de la noche que aprendí a nadar y crecí 2 cm o solo estar los dos sentados ese gran sofá donde nos sentamos, donde me obliga apagar la tele para hacer mis tareas y practicar el violín.

Miles de pequeños y estúpidos recuerdos que habíamos formado en esa casa, con mi Padre: Eren.

— Levi... -vuelve a hablar con los ojos cerrados y un aliento acalorado, junto a ese rostro sudoroso.

— Eren, estoy aquí -digo apretando su mano — Si, aquí estoy. Tranquilo...

Decía, tragándome el nudo en la garganta para hablar con claridad, pero lo sentía crecer, más y más...

— Solo...Prométeme que, te pondrás mejor -le suplico, por primera vez con miedo de perder a alguien importante para mí, tan pronto.

— Levi... -pronuncia de nuevo, mi nombre.

Y yo... ya no puedo verlo, porque he ocultado mi rostro entre sus manos, esas manos que sostengo con esperanza y fuerza mientras Eren seguro sonríe en sueños. Haciendo la misma sonrisa que, me ha mostrado este año. Una sonrisa falsa, qué yo creí que era verdadera.

.

A la mañana del día siguiente

[Eren narra]:

Despierto en un cuarto bastante amplio y blanco, la fiebre había bajado bastante aunque aún me dolía la cabeza. Llego a distinguir una ventana entreabierta, el viento se colaba por ella y me daba en el rostro, dejándome probar un poco de la frescura de la estancia por fuera del hospital.

Doy un suspiro más relajado y vuelvo a cerrar los ojos en la camilla, pero no sin antes darme cuenta del adornó de mi flor favorita en el florero del costado, está junto a la jarra de cristal y el vaso de agua.

— Un Girasol... Levi...- Sonrió al instante de pensarlo y cierro los ojos para buscar rememorar su última vista, de anoche antes de que despierte hoy.


"...Te quiero mucho, Levi...

...Te quiero... -le repito preso de mi delirio y la fiebre.

Lo sé, Eren, Lo sé. Ahora descansa -su voz se oía forzada, como si tratara de regresarme a la cama.

...¿Tú, también me quieres, Levi?...

Claro que si, descansa. -me toca la frente y me obliga a recostar las cabeza contras las almohadas.

Dame un besito, entonces... -hacia al boca una trompita.

...Estás delirando, Eren ¡Enfermera! -llamaba su pequeña y juguetona voz para mí, preocupada por mi salud.

El paciente está muy inquieto, lo mejor será que lo cede -dijo la mujer de blanco cogiendo una jeringa. Levi en cambio se alejaba de mí para recoger su mochila del sofá y colgarla de nuevo en su hombro.

Regresaré por la tarde, padre tonto -me informa antes de que me hagan efecto los analgésicos".


No logró evitar que una sonrisa inoportuna se forme en mi rostro. Sin duda había hecho tremenda escena ayer. Recordando mis delirios... Niego con la cabeza y me pongo una mano a la cara, imaginando a Levi a mi costado, sentado en esa silla vacía. Recuerdos o visiones donde veía a Levi, más pequeño e infantil de lo que era... Y yo con un jugar no tan puro...

Me cuesta creer, que de verdad... han pasado 2 años y medio desde que está viviendo conmigo, pero aun así... me alegraba saber que Levi se preocupaba por mi bienestar. No es el chico problemático que todo el mundo me dice. Tan solo es mi Pequeño Ángel de la Guardia.

Poco tiempo después de que cerrara los ojos es que la puerta de mi habitación se abre y la enfermera pasa haciendo el menor ruido posible hasta llegar a mi lado, solo para descubrir que estaba despierto y no estaba reposando como me habían ordenado sino sentado y tratando de ponerme de pie.

— Regrese a echarse, no se levante todavía -me dice al cubrirme de nuevo con la sábanas — Tiene una visita, Señor Jaeger.

Me comunica al terminar y tras repasar la zona de mis pies con un tono nada alegre o carismático, como si hubiese sido regañada por esa visita que anuncia.

— Claro, dígale a mi niño que entre -digo adivinando que sería mi rebelde, faltándose una clase para verme. Ya que faltaba una hora y bueno, yo quería salir de aquí e ir a recogerlo, como siempre. Aunque es todo, por el contrario de lo que supongo, la visita hace su entrada a la habitación y la enfermera nos deja a solas. Mientras la visita va dejando su bolso cuero negro a un costado del sillón y se dirige a mi persona llamándome por mi nombre completo.

— Eren Junior Jaeger -

Mi cuerpo se estremece ante su llamado. No puedo evitarlo, su voz de represión a mi persona está grabada en cada sílaba que pronuncia y en el tono especifico que lo utiliza para reclamarme.

— Mamá -Es mi única respuesta... después de tragar en seco y verla ahí parada frente a mi con un ceño fruncido, cruzando los brazos y taconeando su zapatilla de marca contra el suelo, un par de cientos de veces.

Oh, no...

Esto seria un problema serio.

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[Levi narra]

— ¿Y desde cuando está enfermo tu padre aquí? -pregunta Zoe a mi costado. Había insistido en acompañarme, después de enterarse de lo sucedido.

— Lo internaron ayer, por la noche -confirmo en los pasillos.

— Ya veo, seguro sale pronto hoy. -me dice — Ay Levi... Esto es fatal, nuestros padres nos mataran por darles estás noticias, ¡casi reprobamos el curso!

Continua Zoe, quien me acompaña arrugando la hoja de su examen al ver su nota por debajo de la normal y cerca a la de reprobado. Está con la misma cara de redención que yo después de dar el examen, sabemos que no lo hicimos bien. De todas formas yo también traigo el mío, lo cargo mi mochila en la espalda.

—El Sr. Eren de seguro te regañara no más, a mi ¡van a fusilarme por esta nota!

Exclama al negar con la cabeza y arrugar más la hojas.

—No hagas tanto escandalo -hablo yo al girar los ojos —Estamos en un hospital, Zoe.

—Si, pero Levisit-

Hablaba cuando por fin logramos dar una vuelta y llegar a la habitación #1004.

—A callar -renegué y me encamino corriendo a la perilla de la puerta

—Levi, ¡no me ignores! Espera-me -dijo Zoe al darme alcance, pero antes de que yo tocara la puerta o siquiera girarse perilla para pasar, escuchamos otra voz en el interior.

— ¡EREN JAEGER! ¡¿CÓMO PUEDE SER ESTO POSIBLE?!

— ¿Hum? -Exclamamos y terminamos pegando el oído a la puerta. Escuchó claramente la voz de una mujer enfadada. Primero dude de que fuera en la habitación de Eren, pero después de echarle un vistazo de reojo por la ventanilla y darme cuenta de que ahí adentro se encontraba Eren en la camilla y su madre delante.

— Mamá, por favor baja la voz -le pedía Eren tocándose la cabeza, como si tuviera resaca del día anterior.

La mujer baja el tono a cambio de su petición, pero no deja su postura molesta frente a él.

— ¿Quieres explicarme entonces "Cómo paso" este descuido, Eren? Estos 2 años ni me llamas o vienes a casa por cumpliré con "ese gran trabajo", ya no sé nada más sobre ti... -se quejaba — ...Y ahora que finalmente das señales de vida, ¡me enteró de que estás hospitalizado!

— No es nada, voy a reponerme -le animaba Eren

— Oh claro, y yo acá preocupándome por nada, ¿no hijo? -suelta con sarcasmo y le jala de oreja. — Conoces bien cuál es nuestro historial médico, Eren.

—Ay, ay... si, si... no, suelt- pedía Eren cerrando un ojo y frotándose el oído mientras ella seguía hablando.

—Niño, no... Bebé, ese un bebé irresponsable, mi Eren -le regaña con ¿dulzura? —...Si tu padre se llega a enterar que te bajo el azúcar, ¡Sabes el escándalo que hará!

— Mm, uno no tan grande como el tuyo -Eren trataba de desviar el tema con algo de humor, pero no le funciona.

— Ya deja esa tontería, Eren... -ella avanza un paso hacia el — Hablo enserio.

— Me tomo tus palabras, con seriedad -debate.

— Pues no parece, hijo. -recalca al tocarle la mejillas y peinar su cabellos de lado — Llegaste aquí por querer hacerlo todo solo, tan terco siempre sino fuese por Keith y tu Abuela... Juro que no te lo perdonaría.

— No metas a otros, en esto Mamá. -Eren habla con un tono igual o más serio — No tiene nada que ver en e-

— Que lo estés trabajando influye, Eren.. -gruñe — El doctor acaba de decirme que estás muy estresado... Hacerlo te está enfermando, hijo.

— No es así. -dice Eren, en una postura de firmeza.

— ¿Qué es entonces? ¿Trabajas para él? ¿Lidias con deudas, con sus problemas escolares y viajes? -encuesta ella — Te la pasas viviendo para mantener a otra vida, Eren. Estás enfermo, necesitas reposar... No cargar con responsabilidades que perjudiquen tu salud.

— ¡Hice una promesa, Madre! -grita la voz de Eren en molestia, y firmeza — ¡No la romperé otra vez!

— Pero, Eren...

Eren baja las manos de su cabeza y las coloca a los costados, casi entrelazando los dedos sobre el abdomen.

— No puedes pedirme que lo abandone todo, solo porque... me descuide un día. -aprieta el puño en su mano — ¡Solo fue una maldita vez!

— No puede haber siguientes, Hijo

— Y no las habrá. Lo puedo prometer. -dice Eren con un rostro más confiado — Soy el responsable no me retractaré en eso, solo porque estás demasiado preocupada.

Hablo y la mira, es una mirada de arrepentimiento la que tiene.

— Ya me he decidido, Madre. Hace tiempo, seguiré con ello. -Es la única respuesta que le da Eren.

—Vaya, vaya... parece que tu abuelis está muy enojada -dice Hanji Zoe al cubrir su boca y reír.

— Ya cállate y lárgate -gruño al patearle el trasero y ella se va corriendo por el pasillo, diciendo que; No se mete en problemas familiares y que va al baño, pues dejo su mochila.

Suspiro tras la ventanilla y me apoyo de frente con la pared. Me doy casi un tope en la frente, aunque Eren eludía decir mi nombre en su "discusión familiar" sabía perfectamente que "ese trabajo" muy importante por el que le reclama la madre y "esa responsabilidad" que Eren se empecina por cumplir... son nuestro trato, esa promesa... Estaban hablando de mi y de como mi futuro, ahora tambalea en boca de ambos.

[Eren narra]

—...Solo estás aplazando, lo inevitable...-me dice mi madre.

Su voz tiene melancolía al reprenderme sin usar la fuerza. Solo el peso de las palabras, que me lastiman más que cuchillas afiladas clavadas directo en el pecho.

— Puedo controlarme bien solo, lo hecho desde niño -le recuerdo —Mamá, así que no tienes que···

— No hablo de eso -me dice y la veo — Tarde o temprano tendrás que hacerte cargo de Ondeka, Eren

Me recuerda. Ella me trae a la horrible realidad que no quiero aceptar.

— Ese día, todavía... -suspire. No quiero hacerlo, pero cuando obtienes lo que deseas con solo pedirlo en esta vida.

— Ese día llegara... -repito, deseando que nunca llegue — ...Pero no será hoy, Mamá

Trato de darle batalla pero sin éxito alguno, sin armas o fundamento que recubra mi ataque.

— Tu Padre ya está muy cansado y enfermo, Eren. Tienes que darte cuenta de eso.

Me dice.

— Haz llegado lejos y lo haz hecho bien -se pasa a sentar a un costado de mi camilla — Todo por tu cuenta y tu determinación, Eren... y estoy orgullosa.

Sus palabras, por alguna razón, no me alientan.

— Pero tienes que aceptar... que ya no tenemos tiempo -me dice — No eres un niño, ya puedo consentir todas tus rabietas y opacar la ira de tu padre, para siempre.

Ella decide serme franca, acariciar mi mejilla y seguir matando mis esperanzas.

— Es tiempo de despertar del dulce sueño, Eren - dice — No puede seguir así, Hijo. Tienes la oportunidad más grande y no la quieres tomar, por orgullo.

Me reprocha. Baje la mirada un momento hasta escuchar su voz, hablado con más suavidad. Esta vez... se me acerca con lentitud y paciencia. Mi madre lo sabe muy bien, esa herida en mi pecho, en mis manos no ha cicatrizado.

— Hijo -nombra con dulzura, alzo la vista. Se que quiere hacerme entrar en razón. — ...consentí la idea de que fueras Padre, porque te veía feliz hijo...-se va cruzándose de brazos al principio. Igual que de niño trata de consolarme, disuadirme usando sus palabras y un cariño dulce, ese mismo cariño que me ha enseñado a retransmitir. —... Pero no será arriesgando tu salud por ese niño.

—... -arrugue la frente y estoy por decir algo, pero cubre mis labios con su mano.

— Tu futuro, esta en Ondeka. Si quieres continuar, esa la única manera...-explica — ...De lo contrario Eren, convenceré a tu Abuela de que te... quite la... - divagaba con preocupación por lo próximo que dirá, pues mi ojos la veían y ellos veía algo que siempre ha odiado. Por lo que la interrumpo, antes de que logre terminar.

— No madre, ¡por favor! -cogí sus manos con rapidez — Deja que termina lo que empecé, ¡Te lo suplico! ¡No me quites esto también!

— Es una tontería que quieras seguir de necio, Eren.

— No es menos tontería de lo que tú dices, ¡De verdad que no lo es! - gruño — Prefiero acabar muerto, a verme ¡obligado a vivir como su esclavo!

Comenzaba a enojarme. No me gustaba que me acorralaran, que me consideren un niño, ¡cuando ya no lo soy!

— Si hicieras caso a tu Padre y aceptarás...-proponía mi madre mirando el suelo.

— No lo haré, ¡Soy libre de tomar mis decisiones! -mi negativa es inmediata — ...Ese hombre me arruino mi vida. Mi futuro. No quiero nada suyo.

— Ere···

— ¡Todavía NO! Por favor -suplique. Lo comprende entonces y me mira a los ojos. Mi madre toma una de mis manos, distingo claramente la empatía de mi sufrimiento en sus pupilas y descubrir las cicatrices en ellas.

— Es hora de que olvides el pasado, Eren... No podrás tener un futuro sino lo···

Simplemente me limito a mirarla, no con rencor o desafío sino con fuerza, reto y decisión. No retrocederé.

— No lo perdonaré. -gruño temblando de rabia — NUNCA lo haré, Madre.

—...Eren, si tu···

— Tan fácil esperas que... renuncie a mis sueños, otra vez -le cito en recuerdo de una promesa antigua.

— Hijo...

— No voy a rendirme...-dije. No quiero ceder ante mi Padre. No lo necesito, pero...

— Er...

— Aún no he caído -me aliento a mi mismo. — Puedo luchar... Un poco más.

...contra mi destino, pensé. Aunque en el fondo sabia que; Era tiempo de colgar la capa de Libertinaje.

Debía comenzar a transitar el oscuro camino que correspondía ser el; Hijo de Grisha Jaeger.

[Levi narra]

— Seguir luchando... -la mujer toca el rostro de Eren — ¿A qué precio? Hijo mío, ¿A qué precio?

Ella repite eso besando su mano al cerrar los ojos. Era la clara imagen de la benevolencia la que miraba. Es la misma que pedí hace mucho. Ella es su madre, su familia. Yo entiendo eso. Eren ha perdido algo. Continuó observando su charla.

— Madre, yo...

Eren seguía discutiendo. Yo me aleje de la ventanilla, había escuchado suficiente. Retrocediendo unos cuatro pasos, me senté en los banquillos de plástico tras mi espalda. Coloco ambas manos entrelazadas sobre mi frente.

— No te preocupes, Levi. Se pondrá mejor -Me anima Zoe, sentándose a mi lado. No se cuantas veces la tengo que patear para que se vaya de mi lado.

—...Si -muevo mis labios para decir ese simple vocablo.

— No te angusties tanto, piensa en otro cosa -trata de distraerme — Ah, si. Ya se, Levi... ¿Estás preparado para la próxima semana?

Comenta Zoe y me das unos ligeros codazos, va hablando de un tema muy diferente al que yo medito.

—¿Semana? -murmuro perdido.

— Así que el chico más listo de la clase, Levi no lo sabe ¡hahaha! -se burla ella, levantándose de su asiento y diciendo que iba por un café o algo así.

No le tomo importancia relevante y continuo en el banquillo. Mirando la puerta de la habitación una vez más. Grabándome el numero en la cabeza y viendo el nombre de Eren en el pequeño letrero. Cuando la puerta se abre y de esta sale la madre de Eren, diciendo la mitad de su charla-

— ...No voy a discutir más, Eren. Quiero que sepas que, no te hace cobarde acept...ar -habla saliendo apresurada, avanzando unos pasos. Yo me había puesto de pie, estaba frente a la puerta, solo... ya que Zoe se fue por café, por lo que me ve en su trayecto de iba.

— Señora Er... -trato de pronunciar, pero ella me habla primero

— Levi -Pone una de sus manos en mi hombro. Tan repentino es el contacto que no puedo evitar verme asombrado. Aquél peso, en mi hombro. Esa mano está es delgada, perfumada y está cansada, pero el peso no me molesta... es ligero y cálido cómo el consuelo que, una sola madre puede dar.

— Levi, tú... -me llama de vuelta. No hago más que verla.

— Yo lo... -me interrumpió antes de acabar. Creí qué diría "Lo siento, Levi. No puedes quedarte con Eren"

Lo cual, me dejaría consternado. Aunque en el fondo, lo hubiera aceptado, pero al ver fijamente como se achican esos ojos, sus iris reflejaban pena mientras veo su coleta atada cayéndole a un costado, cuando se agacha un poco hacía mi. Esos ojos, me suplicaban.

—Cuídalo por Mí, ¿Quieres? -me dijo en lo que yo no sabia si asentir o hablar en respuesta. Ella comienzo a limpiar mis hombreras.

— No tienes idea de cuanto te aprecia, Eren -dijo y siguió — Si tú también lo haz llegado a querer un poco... Solo te pediría que ahora... hagas una cosa, por mi querido hijo

— Lo que sea -dije de pronto. Si era por El Bienestar de Eren. Yo haría... cualquier cosa.

Ella sonríe y la única palabra que llego a salir de su boca para mi tarea, era:

Ayúdalo... -lo dice, casi como si fuera una plegaria personal que me hacia. Luego se fue despidiendo de mi con un; "Hasta luego, Levi" y acaricio mi mejilla con una sonrisa. La veo desaparecer en la esquina, mientras la puerta de la habitación de Eren permanece cerrada. Me quedo a fuera.

Aún hay muchas cosas que no sé de él. Por ejemplo, no sabia de que demonios hablaban tanto y... también...

Miro abajo, a la punta de mis pies.

Me asusta pensar que, Eren este herido y yo no puedo curarlo.

— Adelante, pasa Levi. -me llamó su voz desde el interior. Sabe que estoy aquí, que vine a verlo.

— ...Sé que estás del otro lado de la puerta -me confirma tras un rato. Giro la perilla y me adentro al interior con tres pasos.

Otra vez esta ahí, puedo verlo. La misma estúpida sonrisa falsa en su rostro, esa que sonríe a pesar de que este muriendo de pena.

Cerré la puerta tras de mi más no me acerque a su camilla. Me quede inerte ahí, a unos cuantos pasos de su persona.

— ¿Cómo estuvo tu examen? ¿Aprobaste el curso? -me pregunta. Lo veo a la cara, es tan idiota para recordarlo...que me resulta, punzante oírlo. Lo hace, ¿para qué? Para demostrarme que, Si le importó... A pesar, de que... no me hubiera escuchado antes.

— Casi reprobé... -apretó la mandíbula. Cuando deseaba que... no fuera cierto, que olvidara está patraña. Que dejara de ser, ese hombre tan perfecto. Ese padre tan prometedor, que siempre me consiente demás.

— No me digas eso, Levi -se hace al tonto al mostrarme esa sonrisa. — Y ¿Por qué fue?

— ...Y ¿todavía lo preguntas? -le reprendo al borde del llanto, queriendo avanzar en mis pasos, y al mismo tiempo retroceder.

— Vamos, no dejarías que algo... como esto -se señala a si mismo — ...te afectará el estudio. Eres el gran Levi... Mi hijo tan bueno, en todo.

— ¡Eres un idiota! -grito sin aguantarlo más — Te has vuelto, mi familia, DUMMER IDIOT (¡IMBÉCIL!)

Una lágrima se escurre por mi costado izquierdo mientras su cara se llena de asombro y los mechones me cubren la visión en el rostro.

¿Cómo...no voy a preocuparme? -me voy limpiando las lágrimas extra con rapidez, reprimiendo más la ira y el dolor, pero no puedo, ¡Ya no más!

Empiezo a correr en su dirección cuando esta por decir mi nombre y me abalanzo sobre él, lo abrazo y voy llorando sobre su pecho.

No soy frio. No soy malo. No soy inmortal y tampoco podría tolera... Perderlo.

Mis brazos van rodeando su cuello, encerrando mi cabeza en su pecho y humedeciéndolo. Lo abrazo, con fuerza.

— Oh, Levi...lo siento tanto... -me calma poniendo su mano en mi cabello, me le voy apartando para verlo. — Estaré bien, tranquilo... ya no llor-

— Te he fallado, Eren -le confieso al interrumpirlo. Estoy acuclillado de la mitad del cuerpo, a su persona en la cama y aun quiero arrodillarme en el suelo.

No consigue mi meta este fin de curso. No poder devolverle aunque sea un poco de la oportunidad que me había dado. Dolía. Dolía mucho. Arrugo mis ojos.

— No te preocupes, Levi... Solo es una nota -me toca el mentón —...Yo sé que conseguirás más el otro año...

Si, ahí esta. Su compresión y amor. No sabe cuanto cariño le estoy teniendo.

— No me refería a eso... -aclaro rápidamente al pararme — ...Tu...Tu Madre, tiene razón... No deberías criarme, ya no...más... yo puedo··· -

Mi voz se tranca a media palabra. Cuanto me costaba, ahora mentirle.

— Levi, no. Escucha -pone sus manos en mis hombros y levante mi mentón — Te hice una promesa. No te abandonare. -me recuerda y va picándome la mejilla — ...Estará bien todo, yo me encargare de esto. No te preocupes.

— Eres un testarudo -lo insulto y vuelvo a abrazarlo. Esa es mi forma de decirle gracias.

"Gracias por NO abandonarme Eren"

En otras palabras no podría decirle, pero en estás si. Esas palabras tan duras y feas eran las que salían, de lo más rotundo de mi alma.

Pasada la noche de ese día, a Eren le dan de "Alta medica" y varias listas de dietas, consejos y medicina...

— Vamos a casa, ya -dije y voy tomando la mochila con su ropa mientras él salía del baño.

— ¿Qué haces, Levi? -me pregunta —De verdad, es exagerando... No estés tan comprometido a ayudarme, puedo llevar mi ropa.

— Tú exageras, estoy acostumbrado a cargar mochilas - Es mi respuesta al encaminarme a la puerta. —Muévete o te dejo atrás.

— Eres muy devoto hijo, pero solo quiero esa "A" en tu examen de ingreso -me dice caminando a mi lado y pidiéndome la mochila. Lo observo un momento y luego relajo el rostro. Ahora actúa más, como un Padre real que un Padre idiota.

— ¿Seguro que solo quieres eso? -Lo tiento con la maleta en mi brazo y la vuelvo a poner en el suelo.

— ¿Ah, qué? -Llega a ver su cambio de ropa y algunas cosas extra que tiene que cargar. — ¿Cuándo se... volvió tan pesado?

Exclama y niego con la cabeza al ver que Eren se ha olvida amarrarse los cordones de un zapato, carga la mochila con muecas.

—No gracias, Levi.. -dice al verme listo — Puedo con todo, ¿ves?

Hablo, pero veo que tiene ambas manos ocupadas y la puerta aun cerrada de la habitación.

— Ya veo, padre responsable... entonces no necesitas que te abra la puerta para salir. -concluyo adelantándome.

— Etto... -extiende la mano con sus zapatos en mi dirección — ...Espera Levi, si necesito eso

— Padre idiota.

Ya luego es que la enfermera lo traslada en silla de ruedas hacia el ascensor del piso. Yo le sigo, caminando por el pasillo del hospital. Eren está a mi costado como siempre, lo veo por unos momentos en los que gira el rostro, viendo en el pasillo.

Su rostro me demuestra alegría, confort, incluso hasta compromiso... pero viéndolo fijamente a los ojos, aparece lo contrario. Su entusiasmo, se borra mientras se fuerza a si mismo para aparentar algo en el rostro, algo de lo que me he dado cuenta.

Una Falsa Sonrisa.

He aprendido que, esa es la manera de Eren. De ocultar su sufrimiento con una sonrisa.

No lo grita, lo calla. Prefiere sonreír y tragarse el dolor. No esta enojado o furioso, se ve tranquilo y pasivo.

Es un niño inocente. Quiere llorar, pero reprime sus lágrimas.

He aprendido que Eren oculta de esa forma su pena, dolor o frustración... Él disfraza sus lágrimas y cree que de alguna manera se levantará solo de nuevo. Jum.

Eren vuelve a verme, pero que me sonría de esa forma, es algo que; Ya NO voy a permitir. Fruncí el ceño y apreté el botón de cerrar puertas del ascensor.


Hola chicas~ *mueve manos*...Lo siento si me retrase, pero aquí el siguiente cap, muchas gracias por esperar se los agradezco mucho, de corazón. En serio. Me alegra mucho saber que hay personas que aun les importa leer lo que escribo, no es perfecto. Yo no lo soy la verdad. Pensar que se tomen la molestia de comentar y darme ánimos me alegra mucho.

Bueno, regresando al cap. Levi esta cada vez mas cerca de descubrir el secreto de Eren. La charla con su madre también es fundamental para el próximo, que eso si. No estoy muy seguro de cuando lo subiré.

Con eso y un besote enorme, me despido. bye bye

#Nanariko.