FANFIC : TIENES MI CORAZON


Capítulo 16: Las Notas del Funeral


[Karla narra]

Eren... es un niño temerario, siempre se ha metido en problemas.

Cruce ambas manos sobre mis piernas, sentada en esa silla. Admirando cada detalle, de ese contraer de cuerdas mientras él toca para mi. La música no tarda en llenar el lugar, embriaga parte de mi alma con esa tonada tan melancólica. Observe esos ojos cerrando en dirección al diapasón.

Lo sé, muy bien. El sueño de Eren, siempre ha estado afuera de estas cuatro paredes.

"¡Quiero conocer el Mundo entero! ¡Viajar tan lejos! ¡...Ir a donde nadie a ido! ¡Quiero ser tan Libre! ¡Quiero que mi propio cuerpo pueda sentirlo! No tener ataduras, ni temores... No habrá nada que no pueda alcanzar, si uso la voluntad..."

Recuerdo esos ojos y esa mirada tan entusiasta.

"No puedo soportar, como las personas se niegan a verlo... -apretaba los puños a sus costados, a la edad de nueve años - ... Yo... ¡No soporto estar encerrado!"

Forme una sonrisa al abrir los ojos. Disipando el sueño y viéndolo otra vez, con sus quince años cumplidos y tocando como nunca el violín frente a mi.

Tu sueño está muy lejos de Mi, Eren.

Ten go miedo por lo que pueda ocurrirte allá afuera.

Tocaba con más fuerza, aumentando el volumen de la canción. Dándome a entender su respuesta.

No vayas... -murmuro sin pensar, queriendo alargar la mano.

Soy egoísta lo sé, pero también soy su Madre. Está en mi sangre y mi propia ley preocuparme por él.

Eren acaba la canción con unos delicados roces y luego baja el violín de su mandíbula, haciéndome una reverencia. Le aplaudía viendo que había terminado. Eren se me acercaba, dejaba de lado el violín un rato y me abrazaba. Correspondía a su afecto e iba acariciando esos mechones marrones en la superficie mientras él oculta su rostro en mi pecho.

Otra vuelta, apareció en mi la necesidad de protegerlo.

De ser egoísta y pedir que se quede.

Mis brazos rodean su cuerpo y lo hacían con fuerza, pero sin notar mi desespero.

Tengo tanto miedo...

Tal vez, mis brazos ya no sean necesarios para protegerlo, de todos los problemas y dolores de la vida...

— Eren -lo llamo y él levantaba su rostro en mi dirección, después de un momento en tensión en el hospital.

— Si madre... -me dice, esos ojos suyos me siguen mirando con nostalgia.

— No quiero que lo tomes de está forma, Eren -le dije al coger sus manos.

— No tengo otra forma de verlo, Madre -me dijo y eso me hizo exhalar. Si supiera que...Ese cargo no es su castigo, sino su regalo.

— De acuerdo, no te voy a molestar más -dije y me vio fijamente a los ojos — Pero tienes que prometerme algo, si deseas continuar con todo por tu cuenta, ¿Estás de acuerdo?

.

Terminado esa mañana de hospital, yo había llegado a mi residencia, aunque guarde este incidente de oídos de mi esposo. El secreto me duro poco, ya que para la cena de está noche...Grisha Jaeger se había enterado de todo y me reclamaba, las cosas iban a ser muy distintas tras está discusión y lo sabía... Por más que quería aplacar la rabia de mi marido, está ya se desborda con los años.

— ¡Eren va a ser castigado Karla! -Grita Grisha — ¡Ya he tolerado suficiente de sus caprichos!

Mi marido solo demanda con su voz de caballero mayor y se levanta de la mesa

— No acepta por las buenas tu jalón de oreja, entonces lo traeré ¡arrestándose de rodillas por las malas! -amenaza con saña y desdén a nuestro bebé — Y sabes que soy capaz de hacerlo, Karla.

— Querido, ¡te suplico! -voy tomando su mano, pero este me aparta con brusquedad de lado.

— ¡Fue muy condescendiente con él, Karla! -me recuerda y sus palabras pinchan mi corazón de dolor. La anterior vez rompió el corazón de mi hijo en pedazos —¿Cuánto tiempo más piensa Eren seguir en su capricho? ¡Ya es tiempo de que Eren madure!

— No así, ¡no otra vez! -reclamo al poner firmeza en la voz y apretar una mano en el pecho —Grisha, no es forma de que lo trate···

— ¡Lo trato como un niño! Porque se comporta así -me gruñe y sé que tiene razón, pero es mi hijo —Le hemos dado todo. TODO, Karla... Y aun así, se niega a estás alturas a tomar el lugar que le corresponde ¡por caprichos insulsos!

— Si, pero solo dale más ti...

— ¡No voy a esperar más! Eren está lo suficientemente grande para ser tratado con benevolencia -dicta y no le puedo debatir — Voy a hacer, lo que que debí hacer desde un inicio... antes de que empezará esta tontería.

— No -me interpongo y avanzo otro paso — ¡No lo vas a lo lastimar otra vez!

Grisha se acerca a mi rostro y al verme a los ojos, me dice: Entonces... Abstente a las consecuencias de ponerte en mi contra, Karla.

— Le pones un dedo encima a nuestro hijo -dije levantado el índice — Y te arrepentirás toda tu vida, Grisha. Eso te lo puedo jurar.

Él se da media vuelta asqueado y con los guarda espaldas. Se va rumbo al hospital, como siempre y me deja sola en el comedor. Sin suspirar o más palabras, cogí mi bolso y caminé a la salida.

Está discusión no había terminado, era un preámbulo de una campal batalla por la "felicidad" de nuestro hijo. Me fui subiendo en el carro y este marcha ahora en dirección a la casa de mi hijo. Más que todo, voy en señal de advertencia.

No quiero perderlo, nuevamente.

Veo a través de la ventana y el cielo está nublado, de seguro ha de llover. Me encuentro sola y sentando en el asiento de atrás, aunque no sé puede decir así. Solo me marche de casa sin escoltas ni protección, solo yo y mi chófer de confianza.

Todavía puedo hacer algo... pensé. Si le digo a la Señora: Sina. Está me podrá ayudar en lo que haga falta, además sé que Grisha le tiene miedo ella.

No puedo permitir que se pierda.

Eren ha recuperado su sonrisa y no estoy dispuesto a perderle otra vez.

No a mi hijo.

Voy acomodando el guante blanco en la mano derecha. Estás manos que veo ahora, en aquel momento deben sostener con más fuerza las suyas y no dejarlo ir.

Dejar que Eren se aparte de nosotros, fue mi mayor error.

—Señora Jaeger -llama el chófer. —...Parece que no hay nadie, la residencia se encuentra vacía.

Bajo la ventana del automóvil, para percatarme de ese detalle. No había nadie, ni siquiera esta Shadis. Eren debe haber salido.

Mando el auto de regreso a la autopista. Las luces rojas de los focos traseros de varios autos se hacen presentes ahí. El chófer continua su rumbo y según le habían informado los vecinos, mi hijo se encontró en la fiesta de Graduación de su ahijado.

Siempre tan comprometido, hijo.

— Eren, voy a hacer que vuelvas conmigo ... -digo al instante siguiente en que me veo las manos.

Tú y Levi, podrán vivir a mi lado. Sé que juntos pod···

Escuche un grito femenino, luego pasó el freno brusco del auto interrumpiendo mi pensar y el colisionar de un automóvil contra nosotros por detrás. No tuve tiempo de decir nada ya que mi cuerpo(sin el cinturón de seguridad), es mandado a volar contra el respaldo del asiento y hacia la ventana.

— ¡Señora, Cuidado! -Ese grito en advertencia llego bastante tarde. Mi cuerpo, ya había atravesado la ventana con varios cristales atravesando mi pecho.

—... -Apenas y puedo decir algo, no tengo aire y la boca se me va llenando de sangre.

— ¡Señora, señora! -Una voz femenina me buscaba por dentro del auto, en lo que mi chófer yacía muerto, pues atravesó la ventana del auto y aterrizo en el pavimento unos centímetros por delante del auto.

— ¡Es un accidente de auto! ¡Se han chocado! -oigo voces y luces de gente joven, acercarnos y rodearnos.

La figura difusa de una mujer me revisó el aliento, diciendo que era médico al tiempo que gritaba: ¡Llamen una ambulancia! ¡RÁPIDO! Yo la vi a los ojos y ella a mi, dándose cuenta de que tenia heridas punzo cortantes y que perdía sangre rápidamente.

— Escucha, ¿Cómo te llamas? -dijo y habló de hablar, cuando le mostró algo y lo lee — Karla, Carla... ¿es así? Bien, escúchame Karla, no te agites y nitrates de moverte o hablar a los demás, ¿Okey?

Indicaba al presionar parte de mis cuellos con sus manos llenas de sangre, yo quería preguntarle... Si me iba a morir, ¿o no?

— Tus pulmones están con sangre, así que no hag··· -Su voz se iba perdiendo en mi cabeza al mismo tiempo que sentía pesado el cuerpo y yo sin fuerzas para estar consciente iba cerrando los ojos, lo último que escuchar fue:

¡Alguien llame a la policia! ¡A los Bomberos, se incendia el carro!

Oigo esa infinidad de gritos, antes de desmayarme y ver una luz pasar frente a mis ojos.

"...Mamá..."

Escucho la voz de Eren en la cabeza y voy abriendo los ojos, tengo el cuerpo tieso... en ciertas partes arden, mi ropa está rasgada por el pecho y algunas partes quemadas.

Las luces de la cuidad, la institución o las estrellas en el cielo, me ciegan los ojos y son lo último que veo mientras soy trasladado por unos pasillos blancos.

" Eren, promete que vas a regresar ..."

Mi voz se esfuma en el recuerdo que cursa mi mente, en estos instantes.

"Si, lo promete. Madre, a ti... Siempre voy a volver"

- je... je...

Exclame cuando oí una voz pasar del Ala de Emergencia y llegar a manos de los doctores tratantes. Lo único que jamás espere, es que... quien mi atendiera fuera de mi...propio esposo está noche.

— ¡Karla, Karla mi amor! -Esa voz en alarma y gran dolor, quiero temblar o lo estoy haciendo cuando decían que quizás haberme transfundido sangre, pero al Hemorragia interna seguía. Había perdido como dos litros de sangre y seguía bajando.

— ¡Un quirófano! ¡Dos a tres litros de Sangre A+, VAMOS! -gruño mi marido —...Cariño, no me dejes. Resistir...

Suplicaba con sus manos en mis mejillas y luego empujando la camilla con los demás médicos. No lo creía posible, después de tantos años vuelve a decirme "cariño" y querer salvarme la vida. Tiene la misma mirada de aquel chico joven y apaleado, del que me enamore. Cerré los ojos y confié mi vida en sus manos, pero al volverlos a abrir estaba en un camilla... con el cuerpo vendado y un artefacto sobre mi rostro.

— Karla -me dijo Grisha y vi que sostenía una mano, estaba de bata blanca y un barbijo bajado y el gorro sin sacarse de la cabeza, con el piyama cirugía por dentro. Sus manos se sintieron cálidas, pero algo resecas y añejas al contacto.

—At... -trate de hablar y me dijo que no lo intentará con avidez, pues habían hecho una traqueotomía, para que respirase por la garganta.

—Vo-ot...at...mor-rit -exclame y este negaba con la cabeza. Me va pidiendo que no lo dijera y solo va apegando mi mano a su rostro.

— Vas a estar bien, te vas a reponer...

"No te creo" quería decir, pues no, NO me siento bien y... No podría más de eso, tampoco quería que llorará.

— Te at-mo...Grit-sha sin imt-port-ttar la-sh...cons-cecu-encit-ash -le dije y abrió los ojos, entonces pude ver como sus ojos, se cerraban y lloraba, Ese fruncir de cejas y esas lágrimas empañan sus lentes.

— Et-en... -muevo la mano en dirección a la puerta, como última petición. Mi hijo, quiero verlo.

Como si el cielo me lo hubiera concedido y antes de que Grisha contestara... Yo lo vi, al instante siguiente de decirlo, lo vi atravesar esas puertas con una bata azul puesta y corriendo a mi persona en camilla.

— ¡Madre! -Oigo su grito desesperado, es tan real. Aunque muevo mis manos para querer darle un abrazo y revolver su cabeza como un niño, Grisha habla.

—No lo hagas. -Va poniendo una mano en el hombro de Eren y Eren no lo aparta como siempre, si no que esta encogiendo los hombros y mordiendo los labios frente a mi. Se que quiere llorar.

Grisha y yo nos miramos, en esa mirada le pido: Déjame hablar con él a solas . Está era mi última oportunidad de con él y Grisha, me va dejando sola.

—Vuelvo en un rato -dice a regaña dientes, abre la puerta y sale. Eren comienzo a llorar apenas se fue.

—Ma-má, ¡ma-má! -llora al estirar con una mano sin enguantar las sábanas blancas que me cubren. Un par de lágrimas se escurren por los lados de mis mejillas al verlo así otra vez, ha vuelto a ser mi pequeño niño llorón y entonces, la mano que alargue a su ser fue tomada con desesperación. Tan cálida y llena de cicatrices. Es mi...

—Mih... Erh-enh.

— Sí, mamá, ¡Soy tú! -me grita con más altitud —... ¡Estoy aquí contigo, mamá!

Así es... No podía decir mucho. Solo me limite a tocar su rostro y la maquina que tomaba mi pulso, sonaba.

" Sobrevive... Vive, Mi Eren " Es mi deseo y no puedo comunicarlo a tiempo.

— Mit...Er-ten... -Exclame y este asintió repetidamente —No llot-res. Te am-to, Hijto...

Abrí los ojos, aprecio su color y sus lágrimas desbordando.

—Lo siento, mamá... ¡Lo siento! Debí estar en casa, debí espe-

Su rostro estaba lleno de tribulación y convalidaciones a acciones que no tuvieron nada que ver.

— No tte cul-pest, mi pe-queñot. Nad-dah de llo que pas-hto fu-et thu cul-pal

— Pero yo, pero..

— Er-reh... yo sot-lo... quier-to que set-as.. mut feliz -alcazaba a decir, tratando de jalar su oreja sin fuerza — ...Si Let-vi..te hace, feliz...no lo suelt-tes..

—No, no Mamá... No digas eso -tira de mi mano con tanto anhelo — No quiero a nadie más, no puedo perder a nadie más, Mamá ¡Mamá!

— Not...the mietn-tas, er-erht... -sus lágrimas caían por mi mano —Port fa-vort hijo... vit-ve... Vi-v

Hable y perdí la fuerza para terminar de decir "vive feliz", todo se hizo negro en el momento siguiente. Sin esperarlo, mi mano cayo de su rostro cuando se lo decía.

Cogió mis hombros y me zarandeo más, con sus gritos de: Mamá... ¿Mamá? ¡MAMÁ NO! ¡No te vayas! ¡VUEEELVE!

Termino de gritar al ser apartado con brusquedad de mi persona y esta maquina tildar un fuerte. Aderezo. Mi corazón, se había detenido. La muerte se ha llevado mi voz, me ha devorado el alma y ha dejado mi cuerpo frio e inmóvil.

Mi querido hijo... Adiós .

.

.

.

.

[Levi narra]

En el auto todo es silencio. Estoy sentado al lado de Eren, pero no parece el mismo de siempre. No tiembla, no habla. Se limita a ver la ventana sin expresión alguna. Me preocupa.

Observe la ventana también intentando deducir algunos de sus pensamientos, pero no consigo nada. El camino avanza y no me agrada lo que siento. Un nudo enorme en el estomago me revuelve las entrañas con remordimiento, termino apretando un puño sobre mi rodilla. Esto no estaba para nada bien.

Desde el momento en que me comunicó que su madre había muerto, todo rastro de la felicidad había abandonado su rostro, a tal punto que pudo evidenciar la muerte en su mirada. No sé lo que siente... Ni lo que piensa, pero me duele. Verlo herido, te estás mortificando.

— Eren - lo llamo, sin evitar ya para nada el tono al soltar su nombre con preocupación.

Él no contesta. Se mantiene petrificado junto a la ventana. Llora en silencio, otra vez. Lo escuchó exhalar sin voluntad.

...Eren, Maldición

¿Qué puedo hacer para...?

...Ayudalo. Levi, por favor...

La voz de la madre de Eren me susurra sus últimas palabras al oído, igual a la vez en que nos vimos en el hospital. Me exalte un poco y me gire de lado el rostro, poniendo una mano en el oído, su voz se oía tan real. Con la cabeza en dirección contraria, rumbo a la otra ventana de mi costado en el carro, pero...

No había nada, ni nadie.

¿Era mi imaginación? ¿Ella realmente me habló?

No paro de observar la ventana, que no contenía más que el reflejo de las calles que atravesábamos ennegrecidas por el vidrio oscuro.

Por nuestro delante las nubes se acumulan en el cielo, renegadas sueltan gotas de agua contra la tierra. El agua no tarda en escucharse y tronar en las ventanas. El conductor pone los parabrisas, haciéndose paso entre el agua para seguir su camino hacia el cementerio. Las gotas siguen resbalando mientras yo pienso, en una sola persona.

...Señora Eren .

Mi mente buscaba en mis recuerdos la imagen, pero las únicas veces que pude verla o entablar charla con ella fue en la casa de Eren, días después de que me recogieran de la calle y en el hospital.

Su rostro y tez de piel eran las mías que su hijo. Ella perforará las manos y sonreía de la misma forma tan gentil, tan amable e inocente que Eren. No era concreto el recuerdo, pero tampoco la olvidaría.

Ella estaba dándome un último soplo de compasión para su hijo...

Aquella palabra, ahora se convirtió en una petición personal hacia mí, y una promesa que yo debía cumplir.

Regreso la vista a Eren. Continúa observando la lejanía mientras el automóvil avanza por las calles húmedas, salpicando de agua sucia y mugre a las aceras. Descubrí que la humedad de la ventana provoca que su rostro imparcial muestre expresión de nuevo, pero es una expresión de culpa. Su barbilla le tiembla dentro de poco. Cierra los ojos, tratando de controlar las ganas de sollozar.

Viéndolo así, es que encamino mi mano hasta su hombro y nombrándolo, apenas y abre los ojos. Eren no mira mi rostro como quiero, solo observa con detenimiento a la mano intrusa, posada sobre su hombro y aporta apoyo.

.

Después de unas cuantas calles llegamos al Cementerio de "Distrito Stockles". Ambos salimos por la misma puerta del carro, Eren avanza y yo lo sigo. El silencio aún reina entre nosotros, y me molesta. Eren se niega a hablarme, no solo a mi sino a todos a su alrededor. Cree que de alguna manera hacer eso, lo fortalece y lo mantiene el pie.

¿cuantas veces me repetí esa mentira?

No demostrando que duele. Cargar la herida solo. Guardar silencio, y llorar la pena sin lágrimas.

Odiaba sentir esto de nuevo, pero por alguna razón y odio decirlo... En este lugar abunda la muerte y nosotros somos cadáveres vivientes.

El silencio es prueba del sufrimiento, el aroma de las flores no llegan a ser las mismas, de cuando se las regala en un obsequio. No, tienen un olor a despedida. Es realmente incómodo.

Los pasos acaban y estamos en el lugar del Entierro y tumba. Hay mucha gente reunida. No reconozco a casi nadie. Sus miradas de odio y sorpresa no son para mí. Eren no se detiene a mi costado y sigue avanzado. Por alguna razón esas miradas lo castigan, otras lo reprenden. Unas le tienen lastima y otras mas... lo miran con pena, como si se fuera a morir y yo comparto esa mirada.

Eren avanza entre el gentío, atravesando aquel pasillo de sillas blancas, adornadas con flores. El padre no se detiene en su plática, continua leyendo cada estrofa de su libro santo. Camino por detrás de Eren, va hacia la primera fila, la de los "dolientes". Sus pasos ya no emiten sonido, se sienta donde corresponde y yo lo acompaño. La gente murmura al verme pasar junto a él. No les doy importancia, estoy concentrado en el Eren. Regreso mi vista al frente y hacia él, está otra vez ignorando a todos, dándome cuenta que ahora que alguien le ha alcanzado una rosa. Su vista es neutral, mortífera, llena de silencio. Me lastima tanto sin darme cuenta. Este sentimiento de pérdida, yo...ya lo he sentido antes.

— Karla Jaeger, era una mujer muy amable y una buena madre. Ahora, descansa en la gloriosa presencia del Padre, donde su alma reside en los campos más bastos, de... -El orador mantiene la biblia entre sus manos al hablar y decir todo ese sermón.

— La muerte forma parte de la nuestra existencia y es un momento inevitable que llegará a nuestras vidas tarde o temprano, sin embargo...

El discurso continua y no me interesa oírlo, giro la cabeza hacia arriba y la brisa sopla. Nos regala un viento frio que congela las mejillas. Admiro un rato aquel cielo cubierto de nubes. Tan gris, tan apagado. No va llover, pues ya ha descargado su rabia antes de llegar y se mantiene igual de gris. Las hojas de los arboles caen al suelo con la intromision de la brisa. La ceremonia se hacia al aire libre.

Vuelvo a verlo una vez más dentro de un rato, tiene la vista perdida al frente. En el ataúd de madera, color amarillento bronceado y con el diseño de unos olivos a los costados. Las flores a su alrededor la adornaban, trataron de aliviar la pena de verla muerta, haciéndome creer que solo duerme una siesta. Distinguirá ya la coleta característica de ella a un costado de su hombro, sus delgados dedos entrelazados sobre su vientre. Sus pestañas reposando con suavidad por encima de sus mejillas, labios ligeramente entre abiertos, un rostro sumiso y de sueño... Todo en el velatorio, ver el cajón cerrado ahora. Tiene otra sensacion.

No puedo dejar de admirar ese ataúd, esa imagen con empatía. No es mi madre, pero es alguien importante para Eren. Alguien con quien promete algo. Ahora, tambien la llego a sentir parte de mi.

Eren se pone de pie, terminado el discurso y yo no tengo el valor de seguirlo, observo como encamina en dirección a su madre. Otras personas también lo acompañan. Tienen rosas en las manos y se las van arrojando una vez que el ataúd comienza a descender hacia dentro. Meterse dentro de la tierra y quedar como un recuerdo.

Eren sostiene en su mano derecha, un tulipán blanco. Dar tulipanes blancos es una forma de decir "lo siento" en el lenguaje de las flores. No es para nada tradicional, hubiera sido mejor una rosa rosa roja para demostrar que era una persona muy querida para él, pero Eren la deja caer, deja que el tallo espantoso resbale de sus dedos hacia dentro y se vaya perder en el interior de la tierra abierta, donde enterró a su madre.

Era el adiós, una despedida lo más amena posible.

Me pongo de pie después de que la gente le palmea en el hombro y le da sus condolencias, Eren se mantiene en silencio. Note la expresión de su rostro aún vacío y sin nada que decir. Comienza entre avanzar tanta gente hacia afuera, no sé si se dirige a la recepción o al auto. Atajo a varias personas de encima mío para irle siguiente. Le da la espalda no solo a mi, a sus parientes o amigos, a todos.

Eren está llorando, aunque no lo demuestre su rostro. Puedo sentirlo. Tiene el corazón herido, yo no sé qué puedo hacer para ayudar, ¿Qué palabras puedo darle para que esto mejore?

— Eren... -me detengo después de llamarlo. Él sigue avanzando, sin importarle que lo hubiera llamado, muy posiblemente no me haya escuchado.

— Levi -mi nombre es pronunciado por mi detrás, doy la vuelta descubriendo a un rubio conocido.

— ¿Armín? ¿Eres el amigo de Eren o no? -se limita asentir con la cabeza mientras me saca del aprieto con aquel gentío que me he metido.

Yo no paro de admirar el pasillo y, a Eren alejándose de mi por él.

— Lo sé...También estás preocupado por Eren, ¿Verdad, Levi? -Habla su amigo, giro mi rostro a su dirección un momento.

— Temo que haga una locura, si yo no estoy cerca -confieso regresando mi vista a su punto central.

— No puedo asegurarte nada. Eren, ahora es una persona muy distinta a la que conozco. Su madre era alguien especial para él, de las únicas personas que lo ayudaron en su momento de crisis. Eren siempre ha sido testarudo, pero ahora lo veo roto. -hablaba observando la misma imagen que yo, lo observando dándonos la espalda. —... Me pregunto, si está llorando, si está temblando solo de impotencia o de rabia... ¿Cómo debería consolar a mi amigo?

Su pensamiento en alto es muy parecido al mío. Las manos de Eren también están inquietas tras esos guantes que usa y nuestra mirada sobre él también le aqueja y nos evita. Me pregunto, ¿Qué otros secretos guardarán de mi?

Antes de que pueda ir y preguntar la presencia de un hombre interrumpe el momento, este se acerca a Eren con demasiada tosquedad. Es acompañado por una par de personas a sus costados mientras empuñaba un bastón con presión al caminar. La gente al pasar solo le dice: "El Señor Jaeger. El Señor Jaeger"

— ¿Jaeger? -pregunto a la nada.

—...Es el Padre de Eren -.

La voz de Armin me contesta, pero contrario a decirlo con alivio o consuelo lo pronuncia con dolor, como si lo que fuera a ocurrir es una tragedia. Observe como la gente le abre paso más por miedo que por otra cosa. Eren detiene el suyo y se da la vuelta al verlo con asombró por su detrás.

—...Pap-á -va pronunciando, pero en la última voz es silenciado por el puñetazo de este que lo tira al suelo.

— ¡Eren! -gritamos en omiso coro una mujer pelinegra y yo al verlo caer. Eren esta sentado en el suelo y parte de sus mechones cubren su cara mientras guarda un silencio infinito. Otra vez inerte, sin verlo a un paso de él.

—No vayas, Levi -dice Armin al frenarme con sus brazos, aunque quería patearlo y soltarme como la otra mujer a la que acaban volviendo a sujetar entre tres, Armin habla en mi oído —Eren no te perdonará si le haces este desplante frent-

— ¡Tu Asesinaste a tu Madre! -grita fuera de sí el padre, la gente a su alrededor no hace mas que escuchar la disputa entre padre e hijo. — ¡Eren Jaeger TÚ la Mataste!

Armin des afloja el agarre yo me quedo mudo y quieto, sin palabras como todos y Eren abre los ojos, consternado por lo que acaba de oír.

- ¿Yo? -dice Eren con los iris temblando — No quería que... nada es esto pasará

— Este viejo, me desagrada -digo de ver lo inerte, frágil y más lastimado que deja a Eren.

— Eren y su padre, no se llevan bien -me dice Armin y vaya que me lo dice, después de lo que acabo de ver estoy seguro que se odian.

Armin suspira con pesadez y por sobre mi cabeza, ya que aun está detrás de mi.

—...Han pasado años desde que no lo veo. -giro a ver el rostro de Armin, es uno igual al que pone Eren cuando practicamos — Desde ese día, pero venir y representar para...

Armin iba a decir más, pero los gritos del otro hombre silencian sus palabras.

— ¡Tú no eres más mi hijo! ¡Yo SÍ! -avanza un paso hacia Eren en el suelo, que al verlo parece temblar de pies a cabeza — ¡Vive con las consecuencias de tu inmadurez, Eren! ¡Es tu culpa que, ella...

Se detiene una media reprimenda para cubrirse la boca con un pañuelo. Sus pasos también tambalean, por lo que su gente a los costados lo ayuda, reteniéndolo por los brazos.

— ¡Padre! -dice Eren al tratar de pararse e ir a él, para ayudar cuando este le empuja diciendo:

— ¡No me toqué-esh! -El hombre tose de forma tan voluminosa y dolorosa, sé que esta enfermo y por lo que se ve, también va a morir pronto.

— ¡Señor Jaeger! -demandaban sus ayudantes, pero este insiste en ir contra Eren hasta que una mano de alguien de negro, esa mujer de cabello azabache lo sujeta de muñeca y lo mira con rabia al decir:

—No te vuelvas acercar a Eren -brama la mujer, Eren estaba incrédulo por lo que vio a su frente.

—¡Tú! -frunce el ceño — ¡Maldita perra de los...coung, coung! ¡Crees que puedes decir que hacer! Yo te-

—Es suficiente, Grisha -dice una mujer mayor, mucho más anciana que él, el padre de Eren ve a la mujer rodeada de hombre de traje negro con lentes, incluso ella los trae junto a un Kimono blanco con bordados negros, de hecho, resaltaba mucho entre la multitud y tambien tiene un baston de plata, con la figura de una ave en la empuñadura. —Mikasa, hija. Ya suéltalo

Dice la mujer con voz de mando y golpeando el bastón en el suelo con ambas manos. La mujer de cabello corto lo hace.

—Su Majestad, yo me... -dice el padre del Eren y la mujer mayor lo interrumpe.

—Es tiempo de que te retires. Ya he escuchado de ti, bastante - El hombre no tiene las fuerzas necesarias para quedarse más tiempo y se va retirando con un: Como lo ordene. Eren en cambio, con todos los eventos había caído de rodillas al suelo y aún sigue ahí.

— ¡Eren! -lo socorre una pelinegra de bufanda roja. Asumo que es su familia o amistad. Me voy acercando al lugar, pero Eren rechaza la ayuda que le brinda ella o cualquier persona más.

El golpe en su mejilla también es prominente, pero él se niega a ser atendido.

—No me ayuden más, ya no lo necesito -Reniega y retrocede, parándose en medio de tanta gente. Su abuela lo mira con nostalgia, sus primos los miran con culpa y otros dolor. Ella se desvive por él, en mortificados llamados y yo me quedo observándolo de lejos.

Otra vuelta hay un silencio corto. Molesto, irritable. Sé qué debo hacer algo ahora. Acercarme a él y abrazarlo. Soy un niño, su hijo ahora. Estaría bien demostrándole ese acto fraterno de apoyo, ¿o no?

— Eren -me dispongo a dar dos pasos, acercándome más a él, ingresando en el círculo que habían formado los demás a su alrededor.

— No te acerques más -su voz detiene a mi cuerpo, sus familiares empiezan a hablarle en reproche.

— Quiero estar solo ahora... Así que, ¡déjenme en paz! -El grito y la voz de Eren salen rotas de su garganta, varias personas retroceden al verlo llorar de rabia. Él retira las manos de la pelinegra de su brazo y se encamina hacia el vehículo. Ellos le abren paso, antes de que desaparezca se voltea directamente hacia mí.

— No me tengas lastima, Levi. Tú no, por favor - Son sus últimas palabras, antes de echarse a correr.

Un instante después de eso, escuchó por todo lado y repetidas veces, su nombre. Gritan continuamente y en altitud.

—¡Eren! ¡No! ¡Espera! -dice la chica de la bufanda tratando de seguirlo, pero es detenida por un chico de cabello ceniza y ojos marrones.

— Mikasa, Déjalo... -le dicen. — ¡No lo persigas más!

— ¡Jean, Armín! No, no puedo... ¡No lo haré! -se retorcía en los brazos de ellos.

— Eren, no vayas a escucharte. -le recomienda Armin, entonces veo que ella se tranquiliza. — Déjalo solo, por ahora...

La anciana también le pide lo mismo con más finura y terminando su suplica en un "Mi querido nieto". Giro mi vista, la alejo de ellos y con dos pasos me empeño en seguirlo, alejándome de toda esa gente, atravesando los rosales para buscar a Eren.

[Eren narra]

Ya no queda nada. Mi partida tan fatídica había terminado en el vestíbulo de cremaciones. Ya no fui capaz de mover más las piernas. Caminar un paso más, me costaba tanto. Me sentí tan pesado, tan falto de voluntad.

Ya no hay nadie más. Estoy solo. No tengo donde huir.

...Hijo Mío... - su voz ahora, me persigue.

Madre... -coloco mis manos contra mi rostro, tapándome y dejando escapar más lágrimas hacia el suelo.

Fui tonto y muy obstinado, la anterior vez...

Ella murió de la misma forma, de la que yo lo intenté esa noche.

Mi Madre ya no está. Se ha ido y me ha dejado solo...

Lo último que hice con ella, fue pelear... - mis lágrimas se escurren de mis dedos y van a parar al suelo.

Eren, hijo... Si hicieras caso a tu padre y aceptarás... - Esas palabras suyas tratando de disuadirme.

Me negué a escucharla y ahora, está muerta...

Es muy tarde para pedirle más... disculpas

¡Eren, es una tontería! Deja de hacerlo y... -me decía con tanta delicadeza.

¡No! ¡Tú no lo entiendes! ¡Lo odio! ¡Nunca lo perdonaré! -grite en desespero total y rabia en ese gran salon.

Como pude ser tan idiota... Le grite tan feo... Fue una estupidez de mi parte, actuar como un niño inmaduro...

Si hubiera sido mas fuerte...

Tal vez si le hubiera hecho caso...

No la hubiera perdido..

Si le hubiera hecho caso antes..

Si me hubiera hecho cargo de la empresa antes...

Ella no habia venido a buscarme ..

Ella no... ¡ELLA NO HUBIERA MUERTO POR MI CULPA!

Levantó la vista ahora, fijándome claramente en mi rostro reflejado, en ese cristal.

Todo esto pasó, ¡porque tomé la decisión equivocada!

¡Murió por mi culpa! Y yo...

Observó mi ceño frunciéndose con dolor, me alejó apretando los dientes y mandó mi mano derecha, a la ventana en la qué me veo y está mano la atravesando en un grito enfurecido. Ese puño que había formado durante todo el recuerdo, perforó el vidrio en un acto de locura y rabia.

¡YO ME ODIO POR ESO!

...Ya no tengo un pensamiento claro, ni cordura. Solo hay remordimiento. Impotencia. Tengo tanta rabia y dolor adentro que, me carcome el alma. El vidrio cae destrozado al suelo, igual que la sangre que se escurre de mis nudillos y de palma de mi mano.

— ¡EREN! -Escucho claramente su pequeña voz enojada, por mí detrás.

— Levi... -pronuncio su nombre, dándome cuenta de que me ha encontrado llorando. Su rostro, está tan alarmado. Distingo, preocupacion en sus ojos.

Yo soy... Un pésimo... Padre. Dejo que, mi hijo se preocupe por mí. No me hallo capaz de consolar mi llanto y exijo que me den un abrazo. He cometido tantos errores en esta vida, que yo...

¡Leví! ¡Leví!

...Tú, tienes que ser lo único bueno...

¡Levi, Tú tienes que salvarme!

[Levi narra]

Había gritado su nombre por detrás suyo, en la entrada del salón. Quedándome inmóvil en el portal. Observando como había hecho tal cosa con su cuerpo, reprendiéndose así mismo, contuvo todo esa rabia dentro, ¿Por qué?

Eren voltea la mirada a mi, después de ver los trozos de vidrio y sangre en el suelo. Me mira con tanta desconfianza al principio, no parece ser la persona de la que me enamora con sus bellos tratos. Extrañamente su mirada ahora me perturba y no seduce, está vez me la está clavando cual si fuera un arma mortal para asesinar a su víctima, a su presa...A lo que pretendía ser ahora y luego está decae, sus parpados le cubrir parte de ese iris hostil.

Su rostro comienza a tomar una expresión de dolor, frunce el ceño, pero no con rabia, es el dolor ahora. Ha caído rendido. Admite su culpa o dolor en el sollozar, que es su lamento.

— Levi... -me llama más como disculpa, lamento... Mi nombre parece ser una plegaria extraña que, cree que lo salvará de la locura.

Avanzo hacia él, ya no es miedo lo que siento. Eren, me necesita . Llego a estar frente a él. Puede observar el color de mis zapatos contra el suelo.

— ¡Leví! -repite mi nombre con desesperación, está tomando mi cuerpo por los hombros y manchándome la ropa con su sangre, por un lado. Su voz está cortada y siento que, se romperá a llorar más, en cualquier momento.

— Es mi culpa, Levi. Ella murió por mí, y yo no pude defenderla -me confiesa, ése dolor suyo. Tan profundo, qué lo mata de impotencia. ¿Cómo no entenderlo? Sí... yo también, perdí a mi madre, pero Eren... eso NO es cierto.

— Fue un accidente, Eren -le recuerdo — Tú no...

— ¡Dime que NO estoy equivocado! -grita en un uso de adrenalina, moviendo mis hombros — Dime que NO cometí un error contigo al recogerte... Dime, por favor, ¡Dímelo!

—Eren...

— Dilo... por favor, dímelo -me suplica y va apoyando su frente contra mi pecho.

Lo entiendo, está roto y quiere consuelo. Ahora, es que me doy cuenta de lo frágiles que... somos ambos, en realidad.

Sus lágrimas sobre mi empiezan a humedecerme el pecho. Rodeo con mis brazos esa cabeza suya, que oculta sus lágrimas tras mechones castaños.

— Eren... Tú, me salvaste la vida...-le hago recuerdo del acto amabilidad más grande que recibí por su parte, cogí sus manos con las mías y veo la sangre en una. — ... NO estás equivocado. NO cometiste ningún error... No fue tu culpa, Eren.

Lo consuelo y su cuerpo comienza a temblar con más afán, ahora que ha escuchado lo que quería que le dijeran. Las dulces mentiras no lastiman tanto, cuando sabes que son falsas ... y cuando tienes una persona ahí, junto a ti. Dispuesta decir por qué mentiras quieras escuchar... Con tal de protegerte de la dolorosa verdad, de la crueldad del mundo y su injusticia en la vida.

Si, era Eren era un Adulto en cuerpo, pero un niño tonto he indefenso en alma que, lloraba en mis brazos.

Yo tengo la facilidad de ser tan maduro y sereno como cualquier adulto, y para Eren siempre estar ahi, para protegerle del dolor siempre que fuera necesario.

El abrazo que comparte con él, es tan reconfortante. Escucho latir ese corazón, en el pecho de mi contrario. Siento que ese corazón ahora, me pertenece.

Cierro los ojos, elevando ambas de mis manos hacia esa cabeza oculta en mi pecho. Acaricio los mechones, con la punta de mis dedos. Su llanto es tan profundo, que mis ojos se cristalizaran de un momento a otro. Es cuando estoy a punto de derramar una lágrima, que Eren cesa su llanto. Entendió algo supongo y va separándose poco a poco, milímetro a milímetro de mí. Sus manos, se sienten pesadas en mis hombros cuando las vuelve a posar.

— Sigo siendo un mal papá, ¿no? -me dice al levantar ese rostro y limpiarlo de lágrimas. Antes de que, lo interrumpa se pone de pie y esa mano, gotea mientras la otra, está enguantada.

— E...

— Ven, Levi... Es hora de irnos, a casa -me comunica y va alargando la mano enguantada, yo la tomo y salimos de ahí.

.

[Residencia Jaeger - Casa]

[Levi narra]

Observe en silencio, como acomoda el cobertor de la cama. Eren no me da la cara y está impidiendo mostrarme su rostro por alguna razón.

— Listo, listo... ya es hora, de dormir... -dice y va terminando de estirar la frazada por mis pies.

— Eren, ¿Cómo está tu mano? -pregunto al darme cuenta de que se esfuerza en arreglarme las orillas del cuello del pijama, con una sola mano. La izquierda.

— Tranquilo, estaré bien. Mira, ya me la vende -me va mostrando su venda mal envuelta y con sangre seca alrededor, de su mano derecha.

Se encamina a la puerta después de acariciar mi mejilla y apaga la luz, para que duerma en la cama. Me acomodo en ella de costado, esperando escuchar la contracción del picaporte para cerrar los ojos.

— Hasta mañana, Levi -dice como último comentario, la voz de Eren termina ahí y luego la puerta se cierra.

Me quedo dentro, pero sin poder dormir. Me siento extraño, siento que me falta algo... en esa despedida. Voy sentándome en la cama y grabando los breves instantes que estuvo conmigo. Eren siempre se ha despedido de mí, con un "buenas noches" y un beso en la frente. Jamás olvidaba dármelo. Me levanto de la cama y voy caminando descalzo hasta mi puerta.

Tal vez era tonto, pero Eren se olvidó darme... ese beso de las Buenas noches . Me he acostumbrado tanto que, ya no puedo dormir sin que me de ese beso.

Abriendo la puerta lo voy siguiendo hasta su dormitorio, durando a mi lado. Como esperaba y con lo descuidado que es, me lo encuentro con la puerta abierta. Eren está sobre su cama sin intenciones evidentes de descansar, va cubriendo sus ojos con el brazo y lo escucho llorar al decir;

— Te extraño, Mamá...

Regreso la vista al pasillo entonces y me encamino... de nuevo, a mi habitación, debía dejarlo solo ahora. Avanzo un paso, con rumbo a mi alcoba cuando el recuerdo, me invade.

"Mamá... Mamá, ¿Dónde está mi mamá?" -preguntaba ingeniosamente, frente al hombre que me contesta sin compasión alguna... hacia la frágil mente de un niño de seis años, buscando a su mamá.

" Está muerta, Levi. Tu madre murió "

"Murió... ¿Muerta?" -murmuro al borde del llanto.

Eres huérfano

¿Huérfano?

Si. No tienes una familia. Es mejor que lo sepas desde ya... Porque eso es lo que eres . - No me miró con desprecio, pero tiene una sonrisa en el rostro al verme destrozado.

Este mundo, no está hecho para sucias ratas lloronas.

Si quieres sobrevivir, tienes que ser fuerte.

— Tch. Maldito viejo -blasfemo y voy apretando el puño al entrar en mi habitación.

.

[A la mañana siguiente]

[Eren narra]

Pestañeaba varias veces contra las almohadas, pues estaba teniendo un sueño largo. De esos sueños en los que recuerdas cosas importantes... cosas que olvidaste, y son los que más te pesan.

"Lo prometo, Levi... No te dejare solo, en tu próximo cumpleaños..."

Mi mente me recuerda esa promesa que hice con tanto esmero, alejarlo un poco de su tristeza fue mi meta y pensamiento en aquella ocasión. Ese abrazó tan fuerte y cargado de emociones que compartimos bajo el muérdago en la navidad, pero mi mente se enfoca en un detalle importante.

Próximo cumpleaños...

Cumpleaños...

Cumpleaños...

Cumple-años...

Poco a poco, aquel recuerdo se esfuma y es remplazado por uno más sombrío.

Uno en el que me recordaba arrastrando los pies en dirección a la sala principal de mi propia casa.

Uno en el que mi respiración pesaba, y mi corazón apenas latía en mi pecho.

Esa sensación de sentir la mano contra mi pecho, para asegurarme de que no estaba roto y aún continuaba latiendo ahí adentro.

La extraña sensación de no pertenecer al hogar, a pesar de estar pisando la casa que te vio nacer.

Esas lágrimas presas en mis ojos que, no me permitieron ver con claridad.

Las múltiples miradas de familiares y amigos a mi alrededor... al verme en ese estado, en el centro de la iluminada sala de recepción de invitados.

La humillación de verse en una tragedia física, que esa sea tu realidad y no puedas escapar.

La impotencia de No haber cumplido con tus expectativas y ver como tu sueño se destrozó uno a uno en el suelo, en medio de partituras, cuerdas rotas, vendajes y sangre.

¡Eren Jeager! ¡¿Cómo es posible?! - Reclaman - ...Tú no deberías estar aquí...

Aquellas voces por parte de tu familia, rechazándote. Dejándote abandonado después de ver tu sueño roto...al igual que aquel instrumento que tanto amas, destrozado a tus pies.

Mi mirada se llena de llanto, entre más lo miraba en el suelo. Destrozado y roto, se asemejaba tanto a mi corazón, en estos momentos.

— ...¿Por qué?... -lo levantaba del suelo, reteniéndolo en mis manos. Después de que mis labios balbuceando esa pregunta.

No ha respuesta y voy pasando la mirada, a cada uno de ellos en el salón: Jean me mira con asombro, Armin con miedo, Mikasa con preocupación, Mi Madre con redención, Mi padre con furia, Mi abuela... solo me observa , con dolor.

¿Acaso nadie le importó? ¿Qué es lo que había hecho mal?

Era justo que fuera castigado de esta forma, por seguir al corazón y hacer lo que amo.

— ...Eren... -Me nombró mi abuela, yo la vio a los ojos. Luego su imagen se me dispersa por un segundo y una lágrima había caído de mi ojo derecho.

— ¡EREN! -Todos gritan mi nombre y me vi envuelto en sus gritos. — ¡EREN! ¡EREN! ¡EREN! ¡EREN! ¡EREN! ¡EREN!

El sueño es disuelto y me siento en la cama ahora. Sigo con la misma ropa y no recordaba con claridad que fue lo último que hice ayer. Mi rostro aún se siente frío y sin expresión, probablemente me haya quedado dormido después de desahogar mi llanto.

Elevo ambas manos de mis manos a la altura de mi pecho. Viéndolas fijamente, moviendo mínimamente los dedos y extrañando la sensación en ellas. Es raro pensar como el cuerpo se cura, pero la herida perdura en tu mente. Aún recuerdo ese dolor.

...Eren, hijo mío..

¿Tocarías esa canción para mí... una vez más?

Pide gentilmente la voz de mi madre. Observe mis manos entonces. Una enguantada y la otra vendada, están llenas de cicatrices y dolor otra vez, están temblando por lo que, estoy apunto de hacer.

El secreto que llevo guardando hasta ahora, he decidido abrirlo . Voy deslizando dos dedos, por debajo del guante blanco. Quitándolo y dejándolo a un rato de lado. Veo la cicatriz, en tono más claro que mi propia piel y luego... procedí a desvendar la otra hasta la muñeca, dejando que sea vea mejor. Como la Cicatriz se iba alargando... hasta el codo mientras que la otra mano, está vendada y con sangre seca, la dejo como esta.

Abro y cierro la mano en un puño de la otra mano. Esa, en la que mi dolor y pasado se oculta... y luego conduzco, mi mirada al frente, para hacerme una pregunta;

¿Estaré listo, para hacerlo una vez más?

No hallo una respuesta de mi mente, mi cuerpo se pone de pie de inmediato, dejando que la frazada que cubría mi pecho caiga a mis pies. Avanzo casi sin ser consciente hacia al frente. Encaminándome a mi armario. Mi mano no para de temblar mientras lo abro. Mi ropa está perfectamente colgada en los pecheros y demás ropa interior en las cajas. Bajo la vista entonces, aun costado de mis mocasines marrones y lo encuentro. Aquel estuche negro. Cubierto de polvo por la superficie, inclinado levemente contra la pared lateral de armario. Mi mano sigue temblando mientras la alargo en su dirección.

El pecho, me duele. Cuantos recuerdos, cuanto dolor. Parte de mi alma estaba encerrada en esas partituras, en el instrumento en sí, todo se hizo parte de mí desde el momento en que empecé a tocarlo, tocarlo de verdad. Sacando ese sonido característico de él, pero siendo ese sonido el mismo que expresaba mi alma.

Por fin, llego a tomarlo en mis manos. Otra vez. Parece que, pesa una tonelada cuando lo sostengo así. Me dirijo a la cama, depositándolo con suavidad y el respeto que, siempre aprendí a tenerle con años de esfuerzo. Mirando a un costado, me doy cuenta del cierre particular en evillos cruzados. Apretó levemente la trasera deshaciendo el enredo que hice hace un par de años atrás. Deslizando el cierre por uno de los costados, hasta que me llega su voz.

...Esto es un violín, Eren... Un instrumento que se toca con alma y corazón -Ella me lo deposita en las manos - ...Tómalo. Aprende a amarlo y verás que, toca para ti. Con la música llegaras, a lugares que nunca has visto.

El cierre se abría lentamente mientras mi corazón palpitaba. Una vez terminado fui abriéndolo, la luz del cuarto se escurría por dentro dejando ver el brillo del barniz en el arce, pude ver el barbero, cuerpo con signos de re-unión, se parecían a las cicatrices manos de mis... El puente sin colocar y hasta las cuerdas sin afinar y finalmente lo volví a ver. Está como recuerdo el mismo cuerpo, el puente que yo mismo talle, el diapasón con algunas marcas y rayones de mi parte, las cuerdas que parecían sin empañar de cera, pero la aplique tanto que sin duda no necesitaba más... las clavijas de colores blanco y negro, contaba las vueltas para reconocer mis definiciones siempre. Mis dedos deslizan sus curvas, es ahora cuando este sentimiento en mi pecho de felicidad aflora que me preguntó, "¿Por qué deje de tocarlo?".

Rápidamente deshago la idea de mi cabeza, porque no fue así... Nunca quise dejar de tocarlo, pero... No quiero recordar nada más. Desamarró el arco y ajusto las crines, pongo la cera y barbero.

" Lo vas a hacer... ¿Tocaras, Eren? " Me reclamaba el violín al prepararlo.

A penas ha pasado unos años, pero para el violín parecen siglos... Mi mente teme y dice que apenas recuerda esas décadas, pero para mi cuerpo no hay olvido... Aún si solo pasó una hora o una década, para estás mis manos rotas.. pasó la eternidad y aun recuerda, y para mi Alma, la agónica espera ha terminado.

Saco el violín, sintiendo resbalar con el toque en mis manos y con la punta de mis yemas lo reafirmo. Ups, perdi la costumbre.

—No he practicado, en mucho tiempo -excuso aunque nadie me oye, y tal vez es más una disculpa al instrumento que a alguien en especial.

Lo vuelvo a tomar, después de tantos años. Sentir la ligera y versatilidad de la madera tallada y barnizada, recompuesta y vuelta aar... aún resbala en mis dedos, con ese contacto tan leve que lo acariciaba. No hay necesidad de preparar las partituras, estás notas las tengo grabadas en mi alma. La canción surgirá al mismo momento que la compongo o empiezo a tocar.

Mi mandíbula ya está apoyada en el barbero. Disfruto el sentimiento del acostumbrar de mis huesos y parte del brazo a su agarre, aprecio el aroma que sale la de madera empañada en barniz y cera en las cuerdas.

Doy un suspiro, cuando mi otra mano sostiene la cola del arco.

Un ligero roce y comenzaría todo.

— ¡Listo! -Desciendo lo suficiente las cuerdas para que se rocen y emitan el sonido, ese sonido que he estado esperando escuchar desde hace mucho.

Otra vez, me imagino de traje y tocando a su par..

Las notas surgen, la música nace y esa melodía me embarga el ser ha vuelto a rodearme y encerrarme en ese círculo de felicidad, donde soy capaz de viajar a otro mundo.

...La Música, nos hace libres...

Las emociones fluyen y las lágrimas caen de mi rostro.

= " Eren, hijo... Yo solo quiero que seas muy feliz " =

Jure escuchar su voz, cuando la melodía sonó en el lugar. Mis manos funcionan, se mueven al compás de la música. Acomodando mis huesos, mis dedos bailar... y sumergiendo mi mente en el más profundo recuerdo que, alguna sufrí u acabe lleno de cicatrices en el alma.

El amanecer va llamando en la ventana. Abro los ojos una vez, ya que los cerré para escuchar la canción y apreciarlo en su compleja plenitud. Ahora... sonrió frente al violín, olvidando, grabando y asumiendo el dolor.

... Sé libre, Eren ...

= No mientas y vive... Vive feliz, de nuevo

Estoy cargado de emociones, pero el que más recalca en mi corazón y pesa es este... Las lágrimas que, ahora derramo. No son de tristeza... Son de felicidad.

Mamá, Gracias...

Vuelve a mi nuevamente, ese talento que oculte por dentro. Esa fugaz ya la vez perpetuo llama, el sentimiento de poder de confianza fluye en mis venas, otra vez. Esa canción canta en mis oídos y yo, me vuelvo un/su interprete.

Ya recordé quien soy realmente...

En fondo, yo.. lo que de verdad soy. Es esto.

Soy un Artista


Hola chicas. Woah, el pasado de Eren con el violín por fin es descubierto. Levi, poco a poco se entera de quien es su papá, ¡Relaciones y kokoros comprometidos en el próximo CAP!
Como siempre, las quiero se me cuidan mucho. Les mando besos y abrazos. Nos leemos pronto. Adiós~

#Nanariko