FANFIC : TIENES MI CORAZON


Capítulo 18: El Falso Violín de Levi


[Eren narra]

Llego a la cocina y voy sirviendo dos tazas, para mí es un café sin leche y chocolate caliente para Levi.

— Aún le sigue gustando lo dulce y el azúcar, a pesar de que... lo niegue –murmuro al terminar de preparar su taza no tan mal pegada, por el mismo claro, en la parte de la oreja.

Le voy colocando, uno, dos, tres cucharadas de más azúcar a Levi, je, je. Dando un par de vueltas, está lista. La dejo en su respectivo lado, en la mesa del comedor y me acerco a apoyar una mano en el barandal de las escaleras para llamarlo.

—Levi, ¡el desayuno ya está!

— Bajo en 10 minutos –dice. Por dios, este chico. ¿Qué está haciendo allá arriba?

Regreso a mi taza de café, caliente y fuerte, sin ese típico olor a quemado, que le suele tener o salir siempre a Levi, cada que me lo prepara. Voy dando los primeros sorbos cuando escucho sus pasos apresurados bajar los escalones, de a dos.

— Oye, cuidado –le digo preocupado y veo lo que cuelga de su brazo. Es el estuche del violín que le había comprado y que, hace un año atrás Levi se había negado a tocar, porque no salían las notas. — Vas a caerte

—Estoy bien, Eren -me dice y negué con la cabeza al verlo sentarse frente a mi, resuelta que está muy animado por iniciar clases este año.

— Levi, aún ni acaba el año nuevo para que... –decía con ambas manos en la taza, soplando un poco porque me quedo súper caliente cuando Levi va dejando el estuche a un costado del asiento y me interrumpe, ya que se cuenta de lo que veo de reojo mientras él se sirve su taza.

— Prometiste enseñarme al año siguiente y hoy es ese año. –me recuerda la condición que le di, bueno una de ellas. — Terminado el partido, yo regreso y tú vas a empezar "Nuestra primera clase" juntos.

Me sentencia, acaba su taza al mismo tiempo que escucha el claxon afuera. Levi se había quedado con sus amigos hoy, sale apurado después de depositarme un beso en la mejilla y decirme: "Adiós, E...Papá". Pronuncia la última palabra con algo de miedo y luego sale corriendo a la puerta.

Me quedo con la taza a medio tomar, colgada en una mano, un rostro perplejo y la boca abierta. Pestaño un par de veces, para salir del estupor.

¡¿Qué demonios fue todo...eso?!

Levi... ¡Levi acaba de decirme "Papá" abiertamente! ¡Nunca lo hace! Tampoco estamos en mi cumpleaños, ni siquiera se lo pidió de favor o me lo dice a cambio de algo... Levi, simplemente le ¡¿le nació decirlo?!

¿Acaso Levi, tiene más ímpetu que nunca en nuestra relación de Padre-hijo? ¡Estoy soñando seguro! Levi nunca lo haría, él nunca lo ha querido decir, nunca ha querido tocar el...

"Enséñame...

Enséñame una vez más, Eren...

Quiero tocar el violín"

Ahora si, caí en cuenta de lo que pasaba... Me había dejado atrapar por Levi, sabía mucho... sino es que todo de mí. Todos los secretos, todo mi pasado... Todo el dolor que···

—...haaa -Estiro las manos hacia adelante y arriba, soltando un gran suspiro al aire. De hecho, Levi me sorprendió mucho ese día, y vaya que no miento.

No tenía ni la menor de idea, de cómo Levi sabía que no podía tocar el violín por la lesión de mi mano y brazos. Si, esperaba que Levi algún día descubriera las cosas que ocultaba en...digamos "mi sótano secreto", aunque lo considero más un almacén de "colección compulsiva de hobbies". Cuando decía que amaba la música, lo decía enserio... de pequeño, era... como se dice, "muy consentido y caprichoso" y aunque es difícil de creer, he cambiado. De pequeño quería saber y tocar absolutamente todo, ¡todos los instrumentos a mi alcance! En consecuencia, tenía un centenario de estos. Cada que vea uno nuevo o de colección, me lo compraba o me lo compraban de niño. Recuerdo incluso que me colaba en la orquesta privada de mi Querida Abuela y desbarataba momentáneamente las pilas de instrumentos en mi afán de tocar, soplar e incluso golpear con mis manos los tambores... Si, si. No me enorgullezco de eso, fue una época rebelde para mí que, no termino ni con mi adolescencia. En fin...

Puse un par de dos en mi frente y masajeo mis sienes.

El punto está, en que Levi, si...mi hijo Levi se llegó a enterar de mi "secreto" y como buen hijo, creo... Se aguantó un par de horas o días, desde que lo supo para ir con Armin -lengua floja Arlet y alias "mejor amigo" para saber de pe a pa, de lo que sucedió conmigo hace algunos años y todo esto lo sé, debido a que él mismo me lo confesó después de que Levi me insistiera en ir a un hospital, para revisarme la lesión. Deje de lado mi... como se dice, maldición.

Ponía el dedo contra mis labios y daba ligeros topes, rememorando al ver un ponto lejos en el techo.

—Ah, si -dije cuando se me ilumino la mente con la palabra.

"Rehabilitación". Era unas sesiones de fisioterapia para mano y brazo, que debían cumplir rigurosamente y digo algunos, porque incluso tengo el folleto pegado al espejo de mi cuarto (cortesía de Levi), para practicar los movimientos en casa, eso van de movilidad para recuperar la fuerza del musculo y miembro, ejercicios propioceptivos... creo que asi se le dice.

Di el sorbo final a mi taza de café. Deje de hacer esos "ejercicios" junto a mis "sueños" hace años.

Después de Festival pasado de la Reina, no quise volver a saber nada ni de la música ni de mis padres, familiares, heridas o... Todo en general. Ellos me traicionaron y yo, en consecuencia los abandone a ellos... Ahora que lo pienso más, no fue muy maduro de mi parte, es decir... No me mude a la Luna para no volverlos a ver, pero si que me se esforzaba en cuanto a borrar su existencia de mis memorias. Si, como cuando te enojas y quemas todas tus fotos familiares. El punto es que, fue inútil. Ambos, mis padres, ellos y yo... pues vivimos en el mismo mundo y aunque no me guste, seguimos unidos por mi... Abuela Shina, ella es el único camino . Un vínculo que va más allá de sangre y tiene que ver con el deber...

En fin y sin hacer el cuento largo, yo estaba herido de años y era uno de esos enfermos que se negaba a ir a rehabilitación... Es que podía mover las manos, cerrar el puño, encogerme de hombros y cargar bolsas. Si bien no podía levantar en alto todo el brazo, extenderlo y flexionar todo este por más 2 min en el izquierdo y 1 minuto en el derecho sin que se me ponga a temblar la extremidad, eso sin mencionar que no puedo mover la muñeca en esa mano tambien. ¡Aun así, me era suficiente para tener una vida rutinaria y normal! ¡No necesita más! Daba gracias al cielo, de poder encogerme de hombros y ser ambidiestro, puedo escribir con las dos manos, aunque desde el accidente soy más surdo, que ambidiestro ¡igual puedo solo!

Armin y Levi, me presionaron y es decir poco, me amordazaron entre los dos para llegar a la consulta. Todo para que retomerá las sesiones, en ese ámbito el año pasado fue bastante pesado los últimos meses... de Levi, y no Levi de mí!

No paso mucho tiempo la verdad, casi una semana para que les pusiera un alto y dejaran de mangonearme de un lado a otro. Si, tenía problemas de salud incluso de auto estima, pero vamos ¡No era un inútil! Y dado que estaba cerca el cumpleaños de Levi, me center más en la planificación de la cena de navidad y no tanto en todo lo demás... Volver a ser un violinista profesional, ya era algo irreal con está lesión. Yo lo sabía, no hacía falta que Levi me recordaba que era un Dios con el instrumento, pero tocar y competir, estaba lejos de mis capacidades actuales. Tocarlo una vez por mes y enseñarle a tocar a Levi, el año entrante, era suficiente.

Con esa condición es que como recibimos este nuevo año, fue un año un poco incómodo todo y con un par de sorpresas, pero uno más y no me quejo, excepto por el ámbito laboral... Este año nuevo, tampoco prometía mucho para mí . Me termino rascando la cabeza con la mano derecha.

—No hay nada más que cuentas que paguen y negocios familiares que atiendan...

Exclamo fatídico y viendo mi celular en el ahora, recuerdo que lo dije antes y lo repito. Yo no era nada bueno con los números, tanto así que estuve pataleando con Shadis dos años por las cuotas de Levi y los gastos mensuales y anuales, aunque cabe decir que mi Abuela era generosa, yo era un torpe. Salí del calculador de mi móvil, no quería más saldos o números y entre a la galería, en este vi un montón de fotos que nos habíamos sacado juntos y ayer en año nuevo.

Levi, estaba realmente fascinado con el árbol de navidad. Recuerdo cargarlo en mis hombros, como cuando era un niño...Aún ya pesar, de sus quejas. No me importaba la rehabilitación para nada ya, prefería verlo feliz sobre mi que tener que reducirme a ser un enfermo inútil.

Este fin de año Levi y yo fuimos a ver una película de terror en su cumpleaños, quise sugerir algo extravagante como un viaje a Francia, pero Levi se negó, diciendo que sus "hermanos" están bien con una tarjeta y videos llamadas en la noche .

—Je, je -Ciertamente no era tan fan de lo para normal y prefería el estreno de temporada de invierno de "Un santa en apuros", pero era su día por lo que... grite un par de veces más de lo normal con Las escenas de sangre y dolor. Recordarlo ahora, me hace dar una vergüenza terrible y me quiero sujetar el vientre para no reírme de mi mismo. —Aunque, estuvo divertidísimo

Reí sin poder evitarlo al encogerme en dos en el asiento y de hombros.

—Hice volar ¡ja,ja! el paquete de pipocas en la cara de Levi, y él m-

Me toco el brazo derecho después de golpear mi mano contra el mesón un par de veces, debí ser muy duro... ya que me empezó a doler, pero me quedo viendo la mano sin enguantar, otra vez.

—Levi... Ya sabes las cicatrices y las desventuras de mis profundos anhelos de tocar como antes, de tener una familia... -el impulso de sonrisa nació en mis labios y estos se curvan —Pero, sabes... Ya no quiero compartir mi don con nadie más que no seas tú, ya no quiero volar solo... con vivir contigo...Me curo, me divierto y soy fe··

Detuve mi monólogo a la mitad de la palabra y me pongo a pensar:

Levi, se ha convertido en mi verdadero hijo. Se comporta como uno ahora , como un hijo y yo... debo hacer lo mismo , comportarme como su Padre.

—... - Saco nuevamente el móvil de mi bolsillo y envió ese mensaje a Hannes. — Espero que el puesto, todavía este vacante.

Me levanto de la mesa cogiendo ambas tazas en las manos, la de Levi es negra con el centro de porcelana blanco. Una bella taza, que describe a su persona. La mía era lo contrario, blanco y puro parcelanato por fuera y un oscuro negro por dentro. Era capaz de ocultar mucho, aparentar ternura cuando en realidad no era tan inocente. Levi, él no oculta nada, ni pretende hacerlo...Es transparente, deja que la gente lo critique y le ponga cualquier etiqueta, no le importa sacrificarse si consigue salvar a los que ama, por ello su centro es tan dulce y tierno.

— De todas formas, es mi hijo –Una imagen suya me viene a la mente, junto a un inquebrantable temblor en el pecho —...Y yo lo quiero mucho.

.

[Levi narra]

Paso la tarde y cuando llegué a casa, me encontré con la sorpresa de que Eren no estaba. Molesto subí las gradas hasta su habitación y le fui tocando la puerta. Estaba harto de Eren siempre me pusiera excusas o retrasará la fecha para enseñarme a tocar. Sabía que era un tema delicado, pero hacerme este desplante cada vez, era de niñ-

Llego a escuchar el sonido de un violín en el cuarto de Eren, no... me equivoco no es su cuarto, es en ese "cuarto". Empecé a correr con el estuche en mano, esto era todo. No hay escapatoria, hoy si o si... ¡Va enseñarme!

— ¡ERE-EN! -dije al entrar de abrupto por esas puertas y trancarme a medio paso, con el uniforme de raquet puesto aún.

—¿Levi? -corean tanto Eren, como la persona dentro del cuarto y que estaba en la casa.

—Hannes-san. -digo y parpadeo al mismo tiempo, incrédulo de ver alguien distinto a Eren en esta casa. Me giro a verlo y esta sonreía con índice culpable, bajando el violín de sus manos.

—Levi, que bueno verte -dice mi maestro de música en el instituto —Parece que sigues falto de tacto.

—Mil disculpas, no esperes encontrarlo aquí -dije y baje la cabeza en señal de respeto, pero sin verlo realmente. Solo vio a Eren colocar el violín en el parador y en silencio.

—Descuida -Dice Hannes, elevando una mano y bien sentando en un banquillo. —Eren me estaba comentando que quieres pasar clases de violín en la Academia de Talentos Musicales , ¿eso es verdad?

—Lo es -digo y Eren se rascaba la cabeza, nervioso de cómo no le quitaba la mirada encima.

—Que gran noticia, Levi -se exalta el hombre que ahora veo que, no se ha afeitado la barba —Eso quiere decir que Eren...

—Eren me inscribió -dije al interrumpirlo y este se carcajea al decir: Seguro que sí. Y lo veo enjuagar una lágrima mientras Eren le iba reprochando.

—Hannes-san, por favor no se ría así.

—Pero, Eren... -decía entre carcajada y carcajada—¡Esto es increíble!

Soltaba eufórico al abrir las manos a ambos lados mientras yo sacaba el violín y proseguí a decir:

—Eren me enseñará a tocar.

Eso parece silenciar a ambos y ver que tengo el violín en las manos.

—¿Verdad, Eren? -dije al poner mi mejilla en el barbero.

—Ah, Levi, yo...-dice al rascarse la cabeza y su rostro a ponerse entre feliz y atormentado, hace eso cuando está buscando una excusa. Bajo mis manos y camino hasta él, pero Hanne-san pone una mano en mi hombro y dice:

—Felicidades, Levi.

—¿De qué habla?

—No solo fuiste aceptado en la academia de bellas artes, sino que Eren... -se gira a verlo y yo también —Ha aceptado mi puesto de Maestro.

-¿a-h, EHH? -dije al retroceder un paso —Eso significa que...

—Si Levi -dice Eren — Tambien seré tu Maestro en el instituto, así que esfuérzate mucho y no te···

No duce en abrazarlo y este solo revolvió mis cabellos, explicándome que... A partir de hoy, ambos iremos juntos al instituto.

—...Y no solo te enseñara el Violín, Levi -me comenta Hannes-san — Eren es muy diestro en otros instrumentos también, como el piano, la flauta y...

—A mi solo me interesa el violín -digo, pero este termina jalándome una mejilla con una sonrisa.

—Pero, que alumno más rebelde eres -dice y veo que Hannes-san, le pone la mano en el hombro y le va explicando como tiene que hacer las cosas con los demás estudiantes, no tiene que tomar preferencias y etc.

Me doy cuenta que esa era la razón, por la que estaba en la casa. Me senté en el marco inferior de la venta y crucé los brazos.

—Eren, mi maestro... eso es... -decía negando con la cabeza y con los ojos cerrados, rumbo al suelo.

—Levi, no te apoyas en la ventana -me dice Eren —Te vas a caer.

Yo levanté la cabeza y abrí los ojos para verlo haber con Hannes-san, frente a mi ya unos 10 pasos. La expresión de felicidad en el rostro de Eren, no tiene nombre.

—Si, como digas -hable al ponerme de pie y descruzar los brazos al decir

—Mi Maestro.

Eren giró a verme con esa sonrisa. Y tal vez, ahora sí tiene un nombre esa expresión que veo en su rostro...

Por fin, después de meses en que lo vi llorar o hacer expresiones de molestia, que mas parecen puchero de niño. Da vergüenza... Por más que intente de un u otra manera, convencer a Eren de dejar atrás el pasado, de encerrar tan enceladamente su dolor... Hoy por fin, lo veo sonreír con sinceridad y superarlo.

Contrario a él, yo soy algo más completo que una habitación bajo llave. Yo no tenía intención de salir de esta oscuridad y caminar en la luz, pero Eren me dio esperanzas y yo iba a devolverse a él también.

Yo no tengo una llave, pero si un secreto y es que...

Eren, sin duda... se ha vuelto mi corazón .

.

Pasaron dos semanas en las que Eren trato de enseñarme todo lo que pudo. Es buen maestro, tiene paciencia y explica con claridad, repite las veces que sea necesario con tal de qué aprendas, me agrada. Trata de darte cuenta de un rumbo e ir a tu propio paso hasta que logres la nota.

No lo puedo negar me reí bastante cuando fingió en clase que no sabían muy bien eran las notas, para que yo le explicara desde el principio. Aunque sus exámenes no eran de risa, Eren demostró talento nato en la mayoría de los instrumentos. Nos explicaba cada uno con amor y devoción y aunque muy pocas veces tocaba para nosotros, limitándose a corregirnos la práctica, enseñarlos la teoría y dirigir las presentaciones estudiantiles en las organizaciones de instituto. Podía sacar en cara, que Eren había superados sus miedos a volver a tocar de nuevo.

Por alguna razon, su risa se me hacia mas genuina a cada dia que compartia este sentimiento de la creacion de la musica con el. Ya sea en el Instituto o en casa, siempre practicábamos o tarareábamos las canciones del día o del próximo. Pensar que, mi vida se redujo a andar las 24/7 detrás de él, me suena a ironía. Ya que cuando no quería practicarme perseguía, cuando quería ir a algún lugar Eren me llevaba, cuando le pedía algo Eren me lo consiguió. Si me metía en problemas, Eren me sacaba de ellos. Si no sabia algo, Eren me lo enseñaba. Si no conseguí algo, Eren me...

Eren... Es mi padre. Mi maestro de vida y creo que, de alguna forma tambien sea hecho la razon de que siga vivo. La vida, las cosas en esta... Ya no me importan si Eren no está ahí. Eren es la persona más importante en mi vida... Sino está viéndome, escuchándome, abrazándome o incluso, hay veces que se queda durmiendo conmigo en esa alcoba llena de instrumentos, en medio de partituras de cualquiera canción que escogíamos al azar... ya no le vale para mi vida.

Por todo eso, yo ahora... hacia esto por él, quería vivir por él, tocar para él. Está media mañana de practica en casa había conseguido hacer dos estrofas y media, de la canción navideña que Eren me enseño, pero había un problema con mis dedos al cambiar a la cuarta cuerda...en la siguiente parte de la canción. Siempre hacia rechinar y Eren abría los ojos algo inconforme con el resultado. Pues los cerraba, para apreciar mejor el sonido.

— Pensé que, ya podrías dominar tres cuerdas al menos -me decía Eren.

— Creíste que sería Tchalcoski, en tres meses –le recrimino sosteniendo el violín... aún entre mis manos y cuello.

Eren se mete una mano en el bolsillo y suspira.

—Repítelo... –dice colocando su otra mano en la boca, de forma pensante.

Suspiro cansado y lo vuelvo a hacer, pero en esta ocasión con más rapidez. Repito la nota con más rudeza hasta llegar a ese punto en el que me equivocaba, presionó con mucha fuerza la cuerda para no fallar esta vez y está cuerda se revienta contra mi rostro.

— ¡Leví! –me llama con alarma. Mis ojos se quedan abiertos de la perplejidad mientras el ceño, se me frunce.

— Tch, mierda –escupo al arrojar el instrumento contra el sofá y verme la cortada arder, en la mejilla sangrante.

— ¡¿Estás bien?!... -Eren me tocaba el rostro y lo va girando a él, varias veces. Todo para asegurar, de qué no fuere profunda o me dejará alguna marca cerca del ojo. — Quédate quieto, iré por el alcohol.

— Sí, si... Estoy bien. –digo y me voy limpiando un ojo cuando Eren va al baño rápido, me limpio ambos rebordes de los ojos impidiendo que, de la rabia me salgan lágrimas.

— Solo...-mis mano se cierra en un puño en mis rodillas — ¡Es un maldito cambio de notas! ¡Y no puedo lograrlo!

— Lo lograras, Levi... Ya no reniegues, todavía falta para la presentación -dije al girar mi rostro y empezar a aplicar el alcohol, cerré los ojos y frunce las cejas.

—No es cierto, no he mejorado-ahdo.. -le gruño al desmentirle. — Doy asco con el maldito instrumento.

—Mejoras, de verás Levi... La practica hace al maestro -me pone una vendita —Ves, ya estás.

—Lo siento, Eren... –digo y me quitando las lágrimas que se me salen, de un costado con la mano.

— No tienes que disculparte -dice al revolverme el cabello — Te dije que, no tocaras para complacerme...

Me hace recuerdo y sonríe, ¡lo odio! Es un mentiroso.

— No, ¡No está bien! -me aparto y me pongo de pie — Yo... ¡Yo quería hacerlo!

—Levi no...

— ¡Quería hacerlo para ti, Maldición! –Grito sin control. Esta vez no soy capaz de retenerlas y me cubo el rostro con ambas manos, para que no viera llorar. Eren toma mis manos al segundo siguiente, bajándolas de mi rostro para verme, a pesar de que no quiera. Está arrodillado frente a mí y me muestra un rostro benévolo, de comprensión y amor.

— Está bien... –me repite en calma y yo veo su rostro. A esa ilusión en sus ojos al ver que yo podía ser lo que él no, pero NO era él... No tenía su talento y me lastimaba no poder hacerlo feliz.

—Levi, por favor... Mírame -suplicaba — Dijimos... sin secretos.

Me muerdo los labios y giro a verlo. Me miró de nuevo, pero en su mirada veo comprensión y resignación, como si supera que ese sueño no se cumpliría.

— Lo siento mucho –rogaba disculpas, después de verlo suspirar.

- Nothing is wrong. –vuelve a repetir y va tomando mi rostro por el mentón, elevando mi mirada a su dirección a esos hermosos ojos que tiene. Llenos de fortaleza, dolor y amor.

— ...Cada uno tiene su talento, Levi –dice y mirando a un costado, señalando el sofá —...Tal vez, el violín no es lo tuyo.

Comentario de pronto, con desánimo.

— No, no Eren. -le freno de inmediato a la idea — Yo, sí puedo... Puedo hacerlo, solo que...

— Sé que te has esforzado por aprender las notas y tocar sin errores, pero sé muy sincero, ¿no te apasiona o sí?

No tengo palabras para debatir, él tiene razón. Tocaba el violín y me encantaba hacerlo, pero como él dice, solo "tocaba bien" en presencia de Eren. Sin él y sus aportes... de que errores cometía con las cuerdas, tocaba fatal. No me sabía nada con total certeza.

Tocaba feliz, porque veía que eso lo hacía.

Eren había sacrificado mucho, para darme esta vida. Pensé que yo sería capaz de hacer lo mismo para hacerlo feliz, pero olvide que... cuando uno no tiene el talento, no lo puede comprar.

— No llores... –su voz me distrae de mis pensamientos. Paso a observar su rostro una vez más y Eren coloca sus pulgares a ambos costados de mi rostro, para limpiarme las lágrimas que acababa de derramar.

—Es duro... No ser bueno en algo que quieres conseguir, pero no te rindas. -me va diciendo — Prueba otra vez... Tienes talento, Levi, busca otro instrumento en que canalizarla.

— ¿Estás tratando de consolarme o consolarte? -le digo y aparte sus manos de mi rostro. Eren contraria a mi acción decide besarme la frente, cerca de mis ojos por donde antes lloraba.

—Consolarte, tonto -me dice y me aparta, empujándole. No necesitaba consuelo.

—No estoy llorando, ¡Tú lloras! -gruño, pero vuelve a abrazarme, hundirme en ese pecho que me da un lindo calor hogareño, ese que ahora siento más familiar y sanguíneo que otro. Este abrazo que estoy empezando a necesitar más, tanto hasta volverme un adicto a su calor, su olor y su presencia. Aquí a mi lado, en mi pecho, tan cerca de mi corazón.

— Ves que continuas siendo ese chiquillo obstinado, que recogí de la calle –habla y cuando sus brazos rodean mi cuello por fuera... Pruebo el olor de su perfume ligeramente antes de que se aparte, regrese mi visión a su rostro para admirar, de nueva esa sonrisa.

— Bien... –decreta y va poniéndose de pie — Déjalo por ahí

Indicaba el violín en el sofá mientras se sacudía la ropa.

— ...Repondré la cuerda más tarde, vamos a comer.

Me informa y yo regreso la vista al violín entonces, tiene rota la cuerda "Mí" y el arco esta sobre el puente, también con alguna de las cerdas sueltas. Suspiro.

No debí arrogarlo así... Pienso ...Al menos no, en la presencia de Eren

Volteo mi vista al nombrado. Sale de la sala rumbo a las escaleras. ¿A dónde irá? ¿A su cuarto? Dijo que volvería a poner la cuerda...

Giro la vista de regreso al violín y tomándolo en ambas manos, me siento en el sofá.

—Debiste cooperar conmigo...-le digo y voy repasando el detalle de sus curvas con mis yemas —...Yo solo...

Pase la yema de mis dedos índice y corazón por el barniz.

—... Quiera verlo sonreír... Cumplir ese sueño que, Eren tanto anhelaba cuando me dijo que tocara para él...

Reprimo las lágrimas acumuladas en mi rostro y lo devuelvo al estuche, pero cuando pongo de pie y voy a la cocina, veo que ya es tarde. Tengo clase.

.

[Finalizando la tarde - En el aula de Música]

[Levi narra]

Todos se han ido, la mayoría han desalojado el salón. Una vez concluida la clase, yo ignore la mayoría cuando me pregunte "¿te sucede algo?". Entre solo, de nuevo al aula de música. Eren fue a por el coche. No hay nadie, por lo que solo veo un montón de instrumentos, viendo unos violines afinados y guardados en estuches junto a las guitarras es que me gana la rabia y termino apretando el puño, arrojo un golpe a la pared.

...Aprendería a tocar bien el violín, aunque yo...

Doy otro golpe más y sin darme cuenta el estruendo que provoque hizo que un cuaderno de apuntes caiga de un costado sobre las teclas del piano. Hace sonar una nota redundante y repetitiva, sonó como un eco profundo y llano, que me llamo la atención.

Me encamino a su dirección. Observe por segundos el cuaderno celeste y recogiéndolo del suelo, vea el nombre de música en la etiqueta. Lo dejo en el atril y continuo mi rumbo, teniéndolo de frente veo el piano de cola negro. Un instrumento de lujo, fino, complicado y de apariencia sencilla. Barras blancas y negras que parecían dientes. Hostil en esa forma al apreciarlo, pero...

Deslizo me dedo índice a una tecla y de está, proviene un sonido dulce. Engañoso instrumento , medito sentándome en el banquillo. Abajo por mis piernas, veo un pedal. Lo piso varias veces, sin resultados, regreso mis manos a las teclas, otra vuelta la yema resbala al pisarla. Retraigo mi dedo a palma, como si hubiera acabado de romper algo. Volteo mi rostro por detrás de la puerta. Está cerrado y el aula vacía, ¿Por qué no intentarlo una vez más? Lo vuelvo hacer y mantener el sonido, es un eco. En los toques primerizos que hago, le encuentro gracia. El sonido es dulce y delicado. No chillón, sino armonioso. Un hermoso sonido que mi oído adopta para hacerlo suyo, familiar. Uno que acepta para volverlo a su voz.

"Cada uno tiene su talento...

Busca en que instrumento canalizarla"

— Sigues siendo idiota, pero...Tienes razón, Eren. –lo reconozco y después de dar un suspiro de resignación, voy alargando los dedos. Primero, moviéndose en el aire, imaginándome las notas que compondré y luego... Comienzo a jugar con las teclas, conociendo lo básico por Eren y el maestro.

Sigo subiendo en la escala, la siguiente tecla es más sonora. Mi dedo se posa encima del próximo, va haciendo un eco más sordo, pero cortó. Revota en la habitación y admiro la luz reflejada en las teclas blancas del piano. Mi vista se entumece.

Recuerdo entonces la regla principal, para tocar cualquier instrumento, y en especial el piano.

... No le tengas miedo, Levi...

El instrumento, es una obra en tus manos.

Admirarla silencio, significa devoción.

Pero,... Tocarla. Requiere pasión.

Por primera vez en mucho tiempo, me atrevo a hacerlo... A creer que no está mal lo que hago, que lo puedo conseguir, que puedo lograr lo que pretendo, que la música saldrá sola y que mi espíritu, es quien de verdad. .. va a componer las notas.

Empieza la balaba y mis dedos toman la posición frente a las teclas, el primer intento es burdo, pero a la segunda ya no tengo porque dudar más. Hago una sinfonía simple, pero de ella nace una canción inspirada en mi pasado y lo que quiero en este futuro.

... Levi...

Alguien me llama, es sumiso y delicado. Pronuncia cada silaba en mi nombre despacio, como si fuera una exhalación.

Suena a martirio... ¿O es un ruego?

La canción sigue y las notas aparecen, ahí frente a mí, como si alguien me las susurrara al oído. Cierro los ojos, pensando en todo lo que deje atrás. Imaginando en la cabeza aquellas callejuelas sucias, llenas de mugre, nieve o mierda. Esas mismas que me vieron crecer, esas por las que yo recorría de memoria, tratando de encontrar siempre una salida a mi vida.

Desgracia... Maltrato... Sangre, una marca personal del dolor...

El desprecio del destierro... Las oportunidades perdidas...

El frio en las manos... Los días de hambre...

La felicidad arrebatada y esa falta de sentimiento...

Eso es lo que me pongo, en frente del piano.

Los tonos se confunden con la nostalgia. Esa vida me reclama, llena de preguntas.

¿Dónde estaba la flacidez?

En los ojos de ese hombre, cada vez que me golpeaba...

En mi mente una tormenta se oye, la tempestad iba formándose en el cielo y las gotas de lluvia se van colando contra el cristal, entrando por la ventana de ese lugar... Mi antiguo, no... No era un hogar.

¿Dónde está el rastro de arrepentimiento?

En ese rostro...lleno de furia

El vidrio de la ventana, estaba roto ahora. Los cristales caían al suelo. Se deshacen frente, a mis pies descalzos. La sangre ardorosa, brota de mi nariz. Acababa de ser golpeado,... ¿Importaba?

La respuesta; No.

Mis dedos descansan en las teclas produciendo un eco ahogado, revotando en la habitación y haciéndome creer que ha parado, pero no, en seguida retomo las teclas y voy apoderándome de su sonido e interpretando la siguiente parte... Era una historia larga la canción y yo, yo lo contaba todo. Si habia altos y bajos, debia decirlo. Si dudaba paraba, pues no es fácil seguir adelante, después de tantas heridas.

Las gotas de agua y lluvia se escurrieron por esos canales, limpiando las calles empedradas... Yo tratando de estar debajo de la nieve y ocultar mis lágrimas, llorando de rabia y no de dolor.

¡¿Por qué ESTOY SOLO?!

Ese era mi reclamo, cada vez que veía los rayos en el cielo y esos truenos que, se llevaban mi voz mientras gritaba:

¡¿Dónde estaba la flacidez para mí?!

Era un niño... Entonces, ¡¿Por qué nunca se detuvo?!

...Eres un malnacido bastardo, Levi...

Él me golpeó... y yo no me defendía.

Él, simplemente quería que... desapareciera de su vida. Mi cuidado y bienestar, le importaban una mierda.

No lo entiendo, ¿Qué hice mal? ¡¿Por qué me odia tanto?!

Me cuestionaba... En ese entonces; Si era su única familia, ¡¿Por qué me maltrataba?!

Cada una de esas cicatrices que me dejaba, significaba algo para mí... Cada golpe, cada moretón, cada herida abierta... Definía más mi naturalidad fría, esa desconfianza a lo ajeno y el buen trato... Al cariño sin prestamos y las buenas intenciones de la gente.

...Mientras las marcas en mis brazos se acumulaban, yo me acostumbraba a ver las gotas de sangre en ellas, escurriéndose hasta llegar al suelo...

Esa vida en que la pase siendo él de abajo, una rata, simple escoria...Rondar por los pasillos y vivir en las alcantarillas. Sobrevivir, con nada más que hurto y blasfemias. Mi vida, era un desastre.

Sin darme cuanta... las lágrimas se fueron secando en mi rostro todos esos años y al pasar el tiempo... ya no podía llorar.

Mi pasado, es un triste recuerdo y al igual que la melodía que interpreto, no parece tener un buen final.

Ahora, yo solo...toco este piano vengativamente, quiero descargar mi furia en el y que sea este quien transmita mis emociones y consiga lograr esa música. Aquella que tanto le apasiona a Eren... y en la cual estoy descubriendo el interés también.

— ¿Leví? -oí la voz de Eren afuera, pero no deje de tocar. Por primera vez, a diferencia que con el violín antes... Yo, con el piano... No sé porque, no tengo miedo de tocar. De Enseñarle a Eren lo que puedo hacer, sin limitantes o sin ataduras de compromiso.

Quiero que escuche mi historia, quiero que me ...

Una par de aplausos llaman mi atención y cuando abro los ojos, ahí esta Eren. Parado frente a mi, pero del otro lado de la puerta. Me detengo, es Eren... Eren, quien me está aplaudiendo y encima tiene los ojos cerrados, como cuando toca el violín y esta tarareando... mi canción.

—Eren... -digo al tratar de ponerme de pie, pero este me frena con su voz.

— Toca, Levi.

Pide y yo, estoy perplejo. No sé si poner mis dedos sobre las teclas o girar hacia el violín a mi costado, cuando dice:

—Es una hermosa canción, ¿Me dejarías escuchar más? -dice y yo de inmediato me giro para abrir el estuche del violín, pero Eren entra en el aula y me detiene con sus manos en mis hombros.

—No con el violín, Levi -me dice —...Con tu verdadera voz.

Eren besa mis manos y los pone sobre las teclas del piano. Se sentó conmigo y dice:

— Quiero aprender mejor.

Lo miraba y luego mi vista rueda de su rostro a las teclas. Respiro hondo y otra vuelta lo intento. Vuelvo a tocar y las lágrimas vuelven a caer de mi rostro.

Mi vida, acabo por cambiar tanto ... -cante mientras mis dedos bailaban por las teclas, nuevamente. Flotando sobre ellas sin temor o vacilación.

Gracias a ti... y no lo sabes

—... -Eren no dice nada y solo escucha, pero su rostro veo esa sonrisa que me contagia.

Te encontraré y me cambiarás la vida.

Eren, tú eres mi verdadera voz musical.


#Nanariko