FANFIC : Tienes Mi Corazon


Capítulo 21 : El talento secreto de LeviLa Situación: ¡A por Eren!


[Levi narra]

Me retuerzo en la cama de un lado para el otro y en un intento de conseguir una mejor postura para dormir, pero me molesta demasiado la cabeza, como para conseguirlo con éxito. Al final logro entreabrir los ojos la luz de la ventana choca contra mis pupilas y la mayoría de mi rostro. Como si no necesitara otro recordatorio para saber que... es un nuevo dia.

Vuelvo a cerrar los ojos con más fuerza, acabo desplomando mi cuerpo sobre la cama de nuevo. Me pongo una almohada en la cabeza y voy sumiéndome en la oscuridad. Quiero silencio y paz, pero la ventana está abierta y al mundo poco le importa seguir con su curso habitual de todos los lunes mientras yo paso por la tradicional "Resaca". El sonido de la bocina de los automóviles por fuera y el maldito tictac del reloj en la pared se repite una y otra vez, cada uno con más énfasis, igual que si mi mente los escuchará dentro de una grabación y hacen un eco dentro de mi cerebro. Todos haciendo ruido, presionando esa masa dentro de mi cráneo e irritando mis oídos. Me quito la almohada del rostro.

¡Malditos! ¡Malditos sean, todos los que provocan ruido!

— Tkz –murmuro y me voy sentándome en la cama. De todas formas tenia que despertar, pero era mil veces preferible tenderme en mi cama por unas horas mas. Me rasco levemente la cabeza, tengo un malestar en la frente que no se quita, mi lengua tiene sabor a rayos, doy un bostezo involuntario y continúo mi despertar pasando mi mano por un costado de mi rostro. —Hahg, mierd-aaaang

Solté un gran bostezo y luego de un rato me levanto de un tirón las sabanas alrededor de mi cuerpo. Tenía puesta la ropa del día anterior, genial. De pie comienzo a dar tropezones para avanzar hasta mi armario y de mala gana llevo mis manos a mi cuello, tratando de jalarme esa maldita corbata para sacármela de encima, pero no la descubro en mi cuello.

Pero, ¿Quién me la había quitado?

¡Ladrones! momento ...

Oh, sí. Fue Zoe seguro, la matare, pero...

Mi cuello no era lo único que está desnudo.

— ¿EH? No ¡Las vendas! –me toco con rapidez la cara con ambos manos. Carajo, eran nuevas y ni siquiera las había pagado.

De inmediato brilla en mi mente, la billetera. Fui a los bolsillos de mis pantalones traseros y... Tampoco está la billetera.

Bien, ¡¿Quién fue el maldito ladrón que me robó los documentos?!

Me empezaba a alterar, había sido tan ultrajado y recién me doy cuenta. Además, mierda no sé porque me siento tan culpable de pronto. Tengo un remordimiento en mi pecho, pero no sé porque, ¿Qué hice ayer? ¿Solté demasiado la legua? o... Me llego a sentir así, por...

Tengo un entumecimiento en mis nudillos. Observo atentamente ambas palmas y descubro marcas de moretones, ¿Había peleado? ¿Contra quien?

— Maldición, no recuerdo nada. –suelto frustrado. —Mi mente esta en blanco y...

Acabo mirándome en el espejo y encuentro toda mi persona en un estado fatal.

- ¿Qué esta porquería que tengo pegada a la camisa? –interrogo sin tener certeza total de lo que es, ese líquido viscoso embarrado en mi pecho.

No tengo ni que decirlo, voy desabotonando la camisa de uno en uno y acabo con mi vientre expuesto. Me quito la camisa y la voy arrojando algun lado. No importa, sigo con mi camino hasta el cinturón. No tengo humor ni paciencia para hacerlo con calma, me lo jalo de uno a dos veces sin éxito y cansado me lo quito de un tirón, sigo con el cierre de mi bragueta y me acuclillo un poco bajando mis pantalones hasta dejarme en ropa interior.

Bien, es hora de un baño.

.

Termino de sacarme el cabello con la toalla blanca y paso de frente al espejo de la ventana otra vez. Al menos había vuelto a ser yo, en apariencia y olor...

"Levi, hay algo que he querido decirte... desde hace ya mucho tiempo".

Esa voz suena en mi cabeza y yo solté un suspiro, me senté en la cama. Evito el mareo, pero es confuso y me pongo una mano en el mentón.

— ¿Qué Mierda? ¿Quién demonios me...?

"¿Te estás poniendo de su parte? ¡Éntrale! ¡Puedo con todos!"

"Cuatro ojos de Mierda, ¡Ven Aquí!"

Ahora era yo el tipo que gritaba dentro de mi cabeza y los pocos recuerdos que aún me quedaban de la noche anterior, solo eran eso y el disturbio, miles caras y luces de colores, tanto que me ha masajeo las sienes para que se me pase el mal trago, pero...

"Te quiero... Mm, te quiero mucho... Mucho"

—¿Qué putas?! –grite alterado y con las manos en la cabeza. — Pero, ¿Qué demonios hice ayer? ¡NO H! ¿A quién me...? ¡Me declaro ayer!

Mi cabeza estaba hecha un lio y aun con eso, solo piensa en una persona y...

- ¡No no! -empecé a negar en automático y luego a caminar en círculos — Eso NO puede ser interpretado como... Es que ¡Mierda! ¡NO puede ser! ¡No puede ser! ¡No puede ser! Yo no lo haría, yo no siento nada por esa mujer... ¡Simplemente NO puede ser! Yo no... ¡No puedo estar enamorado de el-

Antes de que lo diga soy interrumpido por el sonido del mensaje nuevo en mi celular, está por encima de la cómoda y vibra a los segundos. Camino en su dirección y viendo en pantalla me doy cuenta de que es bastante tarde, son las 11 de la mañana. Había sonado por un rato y ya tenía un nuevo mensaje en el WhatsApp.

Era Hanji Zoe.

—Genial -bufe, para que hable del diablo. Lo abro y voy viendo que me habia mandado una nota de voz. Escuche su horrible voz cantando según ella, yo diría gritando y rompiendo mis tímpanos, cuando me saluda con un: "Despiertaaaaa gruñón".

No estaba dispuesto a responder esta mmda, pero dejarle en visto es algo que no me dejara y llamara, sopesando mis opciones me pongo a escribir.

Cierro su contacto y también iba a apagar el móvil. Para que no me jodiera con sus llamadas, suelto un suspiro y...

¿Por qué, de pronto, tengo ese picazón en la cabeza?

Esa sensación molesta de que olvide hacer o decir algo. Me hallo tan confundido de solo pensar en la razón tras ello. No hay razón ni lógica para que yo me siente esto, ¿o si?

—No -sacudo la cabeza, pero... Estoy temblando fino, lo descubro al ver mis manos, ¿Estoy tan ansioso? No, es solo esa tonta incomodidad, ¡No estoy avergonzado!

La pantalla de mi móvil vibra. Es otro mensaje de Zoe, diciendo: "Te apuras" y comenzando a grabar. Archivo el contacto, pero en eso veo 5 mensajes de Eren en el buzón, resople y paso de los primeros dos junto al registro de las 35 llamadas y empiezo leyendo en lo que me quede anoche.

—Eren... -Balbuceo. Lo había preocupado mucho. Tal vez, sea el afecto del trago anoche o la resaca del alcohol en esta mañana, pero hoy yo... No. Lo que siento en mi pecho ahora, si es remordimiento.

.

[Eren narra]

No lo he podido dejar de pensar y hasta repensarlo. Ni siquiera en el tren de llegada a la mansión de la Abuela. El tiempo había pasado tan rápido y yo, como idiota no me había dado cuenta.

Doy un suspiro después de traspasar la puerta y voy caminando tan rápido que dejo por mí a muchos, incluso a mi amigo Armin con el que vio de codo a codo. Parece más que corría por el pasillo, estoy por cruzar el recibidor y salir hacia afuera a los jardines cuando Armin me alcanza y me jala de la camisa.

— Eren no, es por acá –me indica con un pulgar, su voz hace que gire hacia la derecha. Me doy cuenta de mi garrafal error tarde y freno en seco.

Estos nervios me vienen vivo. Le asiento y voy siguiendo a Armin en completo silencio, con un paso algo distraído y hurgando en mis bolsillos a ver que encontré.

— Lo siento, me distraje un momento y me.. perdí. –le iba diciendo en cuanto me pide una explicación.

— Tú, no te pierdes. -me recalca en alto mi mentira — Creciste en esta mansión, Eren... al igual que todos los herederos.

Armin era una persona muy perspicaz. No tengo ningún fundamento y la excusa que le di es falsa.

— ¿Eren, estás impidiendo decirme algo?

— .. Ya no hago eso–murmuro, pero solo para mí. Sin emitir palabra, solo lo pronuncia con mis labios y sin sonido.

— ¿Qué dices? –Armin se ve confundido e inclina un poco el oído a mis labios, reí.

— Nada, nada –digo atajando con la mano su rostro y forzándome una sonrisa inocente.

— ¿Seguro? -Armin se cruza de brazos y alce una ceja — No estás nervioso, porque no quieres ingresar en la sala de invitados...

Acusa con astucia, propia de un detective. Armin me conoce, sabe perfectamente cuando le miento.

— No, ¿Qué dices? -trate de saltar mis hombros tensos — Ahí, solo será... -trago duro — Solo habrá una reunión como cualquier otra, no significa nada malo para mi. Es pasado, además yo... No puedo evitarlo ya, Armin

Termine admitiendo. Ya no le veo ningún sentido seguir evitando todo este asunto, pues hemos llegado contra la puerta. Se encuentra cerrado, estoy a la espera de todos para poder ingresar.

—... - Frente a la puerta maldita, vuelvo a suspirar con agotamiento. El tiempo es un enemigo engañoso. Cura, según dicen para las tragedias del amor, pero siendo sincero. Uno nunca olvida del todo.

—... -Tengo la mano de Armin en mi hombro. Él había decidido acompañarme hoy, apoyo moral supongo. Tengo todo el mundo en mi contra ahora. Aunque sé que su razón para acompañarme y darme este consuelo que no quiero, al menos ya no de mi amigo y esta gente... Es por Annie. El saber que ella vendría, obligada, es lo que lo trae tan animado realmente. — Todo estará bien, Eren.

La voz de Armin también suena muy optimista esta tarde. Sé que tengo que calmarme. " Solo es una reunión. No puede pasar algo malo. " Me repito eso en silencio hasta oír un reclamo a mis espaldas.

— ¡Pero que maravilla! El Prodigio de la Familia Jaeger decide aparecer nuevamente -habla la voz de un hombre —...Osas aparecer después de cinco años de joderme la vida y los planes, Maldito Jaeger.

—Jean –murmuro sin dar vuelta. Sé perfectamente que es él, por el tono de sarcasmo en su voz.

— ¿Qué sucede, Eren? –me suelta al darme un empujón contra un hombro — Ya no te atreves a darme la cara después de todo el desastre que armaste.

Tengo entendido que cada decisión que uno toma, repercute en lo mucho de lo que hará más adelante. El tiempo solo es un aliado más del rencor, que él me tiene. Me doy la vuelta para verlo a la cara y tal como lo imagino... Jean tiene un ceño fruncido.

— No vine a pelear, Jean –voy dejando el claro. Es casi una petición de tregua, por el momento ya no quiero más peleas falsas.

— ¿Hah? –Exclama Jean, abre la boca y desfigura su mandíbula para hacer esta expresión. Quería suspirar, pero avanza hacia mí solo para tomarme por el cuello — ¿A qué viniste, Jaeger? ¡DILO!

Grita y me zarandea como muñeco de trapo, arruinando mi ropa.

— No yo...

— Vienes convencida a la Anciana de algo más. -interrumpe con prisas — Dime, ¿de qué? ¿Qué quieres? ¿Quieres que te de otra oportunidad? ¡MAS AÑOS DE VERME LA CARA! ¡ES ESO, ¿verdad?!

Reprende en burla y contra mi rostro.

— Yo... jamás decidió por la Abuela -trato de contestar — Y lo sabes, Jean.

Jean no me cree y no hace más que apretar los puños en mi camisa.

— ¿Y estás pensando en ti? -mofa él — Si es como dices, Jaeger... ¡Porque ella siempre te hace caso A TI! ¡Maldito Infeliz, no juegues conmigo!

Jean molesto y con rabia alza su puño contra mi rostro. Veo la golpiza venir, pensando que tal vez... me lo merezca.

Buscar tu propia felicidad, no es malo.

Solo te hace egoísta y es malo...

cuando perjudicas la vida de otros, ¿verdad, Jean?

—...Haz lo que quieres -sentencia y le dedico la misma mirada que de niños cuando era reprendido por mi madre o después de que él me ocasionará problemas y peleara por tonterías, como que Jean se haya comido mi pan. De alguna forma; No estoy listo para todo lo que viene .

—¡JAEEEGER! -A milímetros de mi rostro y su puño se saluden, este es detenido por la mano de otra persona. Giro la vista en su dirección del tercero.

— Si va a ser una pelea... Debe ser justa, Jean –termina decir, aunque sus palabras eran muy neutrales a mi parecer.

— Marco –murmuro. Él se dedica a bajar la mano de Jean y saludarme. — ¿Cómo estás, Eren?

—...Vivo –respondo y me voy acomodando la ropa.

— Tú y yo... No hemos terminado, Jaeger – me amenaza Jean al colocarse a un costado de Marco.

— ¡No se peleen! –grita la voz femenina de una mujer. Por los cabellos rubios algo alborotados sobre la cabeza. Sé que es Christa, la mujer que se acerca corriendo a nuestra dirección y extendiendo la mano.

— No estamos peleando –le digo, pero ella ya está aquí, apoyando sus manos contra sus rodillas y expulsando aire por la boca.

—No mientas, Eren... -me dice con una voz cansada y arreglándose la trenza mal hecho en la cabeza —Sé que te estabas dejando pegar por Jean

Acusa muy tenaz al fruncir esas cejas e Yrmin llega a su lado, le va friccionando la espalda.

— No me dejo –respondo y voy haciendo mohines con el rostro. Armin, se pone a reír. — ¡Armín!

— Lo siento, Eren –se disculpa a mi lado y va tratando de forzar una tos poco creíble.

— ¡Ya se pega! ¡Ya se pega! – gritaba Sasha caminando al lado de Mikasa e Yrmin — Díganme que no me lo perdí

Soltaba Sasha con las manos hechas puños y una sonrisa llena de baba, pero la asiática de Mikasa no le da bola y sigue con un rostro serio. Yrmin está más preocupada por Christa que por saludar a las recién llegadas. De hecho, tampoco tenia humor para la educación o la hipocresía, aunque ella si.

— Eren... –me habla y aunque no respondo, continúa diciendo: No deberías estar peleando

—...-Iba a hacerme el sordo, pero Sasha habla: ¡Pelea, pelea! Eren, no te dejes vencer

—No lo incites -regaña Mikasa y Christa empieza a gritar: ¡Sin peleas! Eren, ¡No te comportas como un niño!

Gritaba ella, en realidad todos. Consiguiendo que mi tolerancia llegue a tope y explote en rabia.

— ¡Maldición, no soy un niño! -Armín me sujeta de la espalda — ¡Yo no estaba peleando! ¡Fue la idiota de Jean que empezó a...

Reprochaba, pero se queda a medias cuando este interrumpe.

—Te lo mereces, Eren –dice Jean y alza la voz más de paso — ¡Y lo sabes, niñato Jaeger!

—¿Qué mierdas dijiste?! ¡Caballo inútil, REPITE-LO y muere! -regreso el insulto y ahora, éramos dos los que eran sujetos por la espalda y de los brazos, tratando de darnos patadas con los pies libres

—Jean, ¡prometiste no pelear! –le recibió Marco al sujetarlo de la espalda.

— ¡Eso es, Eren! –la voz de Reinner aparece, recién va entrando con Berthold y Annie — Caíste, sin volverte un cobarde

—Reinner -Gruño y Armin me suelta al ver a Annie — Maldito traidor, yo no estaba····

Reiner y yo terminamos estampando su mano contra la mía. En lo que parece una batalla de "A fuercitas", pero no es el saludo que el Mr. Musculoba acostumbraba tener conmigo.

—Te extrañe, Suicida idiota de cabeza hueca y endeblucho, enclenque –me nombro y aprieta su mano más contra la mía.

— ¡Oye! –me jode mucho el nombre tan largo que me puso y respondo brusco— No era necesario tantos insultos, bola de Esteroides

— Je, je -reí y se carcajean después —Je, je...Está bien. Si crees poder vencerme; ¡Entrale, Jaeger!

Me reta y... esa mofa le va a costar , pensaba cuando va soltando mi mano.

—Venga –le suelto y empiezo a formar un puño para estampar su cara. Reinner retrocede, aunque yo no le doy tiempo y le tiro un tortazo en el rostro.

—¡Chicos, no! ¡Vamos, compórtense! -gritaba Christa cuando yo recibí un golpe también en la cara, pero no me importa. Esto es un combate, así que ¡A GANAR!

— ¡Pelea! ¡Pelea! ¡Pelea! –salta eufórica Sasha de un lado al otro y yo continuo mi combate, por lo visto ya no se siente tan mal ser golpeado. Lanzo un golpe a su mentón y otro golpe más sin darme cuenta.

Es una pelea...

No hay porque retroceder, ¿o no, Reinner?

Pienso y antes de derribarlo, alguien me pone un "tranca pies" y caigo al suelo de cara.

Oh diablos, mi cabeza...

¡Ese golpe, SI me dolió!

Levanto la vista para ver a mi asaltante y es...

— Berth, ¿Por qué te metiste? –regaña Reinner al verme a tocar mi cuello. — ¡Ya lo tenía!

Berth no le responde, pero si me dice algo a mi y extiende su mano para levantarme del suelo.

— No te confíes, Eren. -dice cuando tome su mano — No permitiré que Reinner caiga tan fácil.

Me advierto, antes de que pueda decirle algo a Reinner se abalanzo contra mi y va asfixiándome del cuello, le voy codeando de su abdomen para que me suelte.

Maldi-ta, Masa de músculos .

Seguido a eso tenemos el desequilibrio en el cuerpo de Reinner y mío. Un pie se mete en los nuestros y nos vuelca al suelo de cabeza.

¿Cómo no poder reconocer a la culpable?

— Annie –pronuncio su nombre desde el suelo.

— Fue suficiente, por hoy –sentencia y va avanzando por un costado. Armin va ayudándome a ponerme de pie y Berth hace lo propio con Reinner. Ya de pie ambos, nos miramos con una sonrisa en el rostro.

—Empate –acordamos y vamos a la puerta.

—Eren, no te cansas de... -hablaba Armin mi lado, pero lo interrumpe la voz de Jean.

—Eren, esos años en los que era tu "primo"... se fueron –Me recuerda y lo miro, escuchando todo lo que me va a decir.

—...Todos los que estamos aquí presentes, nos reunimos por una sola razón y sabes cual es, ¿no? -Extiende las manos a ambos lados — Vinimos de acuerdo...a nuestros propios beneficios.

Me aclara, por si no lo tenia claro desde hace rato.

— Ahora hemos vuelto a ser... a lo de antes. Lo que iniciaste esa noche –Me condiciona y en su mirada solo veo seriedad — La fortuna, caerá en mis manos...antes que las tuyas.

Suspiro con cansancio y algo decepción también, tornando a mi mirada en algo más que sombría ya la altura de la severidad que él me muestra.

— En ese caso, ya no eres mi primo... Solo eres mi enemigo, ¿no?

— Así es. –enfatiza su enojo al cruzarse de brazos en una esquina. — Y Recordarlo...muy bien.

— De acuerdo, yo también digo lo mismo – Estoy por decir algo más en respuesta, pero el brazo de Sasha se cuela en mi cuello, su aliento de comida y patatas con queso se asemeja por mi nariz.

— Chicos, no tienen que ser tan dramáticos... -habla con una voz menos tensa —Todos aquí, somos "primo-amigos", ¿verdad Christa?

Ella gira su rostro en su dirección.

—Claro que sí. -confirme la rubia con un sonrojo — No tenemos porqué pelearnos unos con otros debemos

Ella continuaba hablando, pero Yrmin la abrazaba con sus dos brazos y va rodeando su cuello.

— ¡Ay, Cristina! ¡Sos un angelito de paz! –chilla animadísima y soltando lágrimas de cocodrilo, yo por mi parte me voy soltando. Jean no había relajado la mirada ni inmutado respecto a mi persona. Mikasa también, ella permaneció callada ya lado de Armin. Annie lo propio, junto a Reinner y Berth. Me voy la vuelta en completo y en silencio, ofreciendos la espalda... Sé que aunque algunos tienen opiniones distintas, otros no piensan igual. De hecho, son igual o más radicales que yo al respecto.

Suspire cuando la puerta se abre y los guardias reales nos dicen:

— Pasen.

Soy uno de los primeros en avanzar junto a Jean. Ahora, lo único que importaba saber era... La decisión de la Abuela Sina.

.

[Levi narra]

Mantengo mi vista cerrada y abajo mientras canto con el micrófono en mano.

No se puede determinar mi limite

Un impulso cruel que hace a mi pecho palpitar

Entre los sonidos de la batería, yo sigo agarrando en micrófono con ambas manos ahora y mantengo perfectamente recto, firme como soldado y perfecto frente a los demás para seguir.

Me llena de tranquilidad

Pasión sin ninguna vacilación

Un hermoso fin del mundo

La luz de luna que me inclino al descanso

Termino de cantar, aquella canción en la que contaba mi historia. Claridad. Voy dando un cierre a la letra al tiempo que Zoe acaba su interpretación del bajo. Llevo mis manos atrás de mi oreja y por donde está la punta del nudo discreto que me hizo con las vendas, es algo así como un agarre justo para desenvolver las vendas de un tirón. Al tiempo que enredó la delicada tela en mi mano con pesadez Hanji hace un comentario idiota. Chasqueo la lengua y hago otro nudo alrededor de la palma, lo aseguro dando un par de vuelta más a las vendas en mis manos y la meto a mi mochila, para ser un ensayo estoy bastante cansado.

— ¿Sucede algo, Levi? –inquiere Zoe, ya que me ve suspirar al cerrar la mochila. Cosa que rara vez hago. Le digo que estoy bien y paso a cargarme la mochila a la espalda, pero insiste.

— No tengo nada, loca ¿Por qué tengo que pasarme algo? –pregunto con sarcasmo y hacia la nada. Odio que me estén interrogando sin propósito. Si no quiero hablar, no hablo y punto. Llevo mi mano al bolsillo y saco móvil

- ¿¡WHAT!? –El grito de Zoe al verme sacar el móvil y me da un respingón hacia delante, que casi suelto un puto grito. Más bien tenia bien apretado el celular en la mano o adiós pantalla del Smartphone.

— ¡¿Qué mierdas, Zoe?! ¡¿Qué te pasa?! ¿Por qué demonios gritaste? –regaño, particularmente uso mi voz tosca y seca para recriminar.

— Etto, pues Levi... ¡Te dejaron conservar el móvil! –decía ella moviendo los pies al aire.

— ¡¿Y eso qué?! –una vena comenzaba a marcarse en mi frente.

— A mi, me lo arrebataron por un mes y... Tampoco tendré mesada en semanas. –confesaba ella, agachando la mirada hacia el suelo.

— Te lo mereces por la ladrona -digo con una diminuta sonrisa — Aun no me olvido que...me debes mis mesadas-

— Je, je cierto...Pero que memoria que tan buena tienes, Levin~ –se ríe al apoyar una de sus manos en mi hombro — Que suertudo eres, Enano...

—Deja de ponerme nombres raros, y ya no me toca -la parte de cara con una mano

—En serio, te lo digo...-me habla al volver a querer pegarse, pero tengo su rostro a un metro — Tu padre es tan comprensivo, ¡Mira! ¿Cómo no te castiga?

—¿Qué dices? -gruño con mis manos ahora en los bolsillos, ¿de qué locura habla?

-¡Vaya! -dice ella al ver mi expresión y poner una mano en su mentón — ¡Ya sé lo que pasó! Eren te castigo solo con un discurso moral y sin paga el mes, ¿no? ¡¿O qué FUE?! ¡DIEZ CENTAVOS!

— Tch, ¡YA CIERRA LA BOCA! –solté estresado. Como si le fuera a responder, acelero mi paso y me escapa por la salida de su casa.

Estando a una esquina, ni la volteo a ver atrás. De seguro me sigue, no iré a la parada de autobús. Freno de golpe al ver un taxi y me subo en este de regreso a mi hogar, cuando ella grita:¡Leeevi!

—Ja, idiota -dije al ver que su figura quedo muy por detrás —Nunca te diré como me castigo, Er...en

Calle de pronto y me puse a pensar en esa cuestión que, ahora me remuerde en la cabeza.

Eren... jamas me ha castigado.

—... -Llego a observar mis manos ya remangar mis mangas, puedo ver las antiguas marcas de "Castigos" que recibí antes, pero Eren...

" Te daré cicatrices diferentes, Levi "

Entrecierro los ojos y no puedo evitar fruncir el ceño con intriga, pero ahora algo más. Molestia.

—Eren... ¿Qué haces? -digo — ¿Por qué no me castiga?

De hecho, mi gran libertad hacia que yo cruzará los límites que Eren nunca me impone... pero hasta yo sé, que eso no esta bien. Ya que...

— Yo... -observo la pantalla del celular y veo sus mensajes de: "No estoy enojado" y de "Por favor, regresa". Apretó la mano en un puño y apago la pantalla.

Yo... traicionaba su confianza ya Eren, no le importaba ser traicionado por mí.

.

[Eren narra]

— Hijos míos... Si ninguno de ustedes está comprometido o ya se ha casado para el 12 de este mes, me temo qué... ¡Yo seré la que les ponga una Mujer!

Su voz de 87 años retumbada en mis oídos, gracias al eco del gran salón.

— Abuela no. No puede hacer esto, yo... -digo avanzando en su dirección ya unos cuantos pasos, saliendo del lugar en el que probablemente estén los "súbditos" para acercándome un poco más a ella y alejándome de mis primos.

Los guardias reales me lo impiden, pero ella levanta la mano para que avance a ella y se lo agradezco. Yo sabía perfectamente las consecuencias que me traería esto, pero no podía quedarme de brazos cruzados viendo como se desmorona mi vida, ¡debo hacer algo!

—...-Ella solo me alarga su mano izquierda a mi. Yo estoy hincado de rodillas y el beso la mano, me pongo de pie y vuelvo a abrir la boca para hablar y pedir una sola cosa. — Gran Abuela...Necesito más tiempo para···

— Ya te he dado cinco años, hijo –me contesta en reprensión — ...Y no ha logrado nada productivo, según el informe de Shadis.

Clava esa mirada de represión, por medio de esos mechones blancos que se hondeaban al compás de los aretes plateados en sus orejas.

— Ah, Pero... –avanzo otro paso moviendo las manos en una súplica hacia el centro, comenzaba a desesperarme. — Si me permites explicar lo que paso, yo..

Sabía que en estos momentos ya no era mi Abuela, debía dirigirme a ella como lo que es; Una Reina, sentada en ese trono. Sus ojos azules pasan de mi rostro a las notas en sus manos, en esa lista se detallaba cada una de las acciones de Levi estos años. Trago duro.

— La condición con la que, se te pasó el tiempo... Fue que ese niño fuera un jovencito hecho y derecho para los quince años, bajo tu tutela –me recuerda hojeando las hojas, cierro los ojos y ella leía los antecedentes, donde podía ver claramente mis faltas y/o errores que pude tener. Solo me queda suspirar.

— La rebeldía y falta de límites en ese niño demuestra tu flexibilidad ante la disciplina, Eren. –Cierra el libro, dirigiendo su mira otra vuelta a mi — ...No eres ejemplo, adecuado de un "Padre Estricto" con ese niño.

—Ah, ¿Qué? -dije al retroceder un par de pasos —Pero, yo he···

—Criar un hijo no es solo comprarle juguetes, Eren

Me deja en seco y veo que frunce el ceño.

— Ese niño no tiene ningún respeto a tu autoridad, afuera o dentro de tu hogar se ha hecho un consentimiento.

—Abuela, déjame expl···

—Suficiente, Eren. Aquí está claro que... -me interrumpe y entrecierra los ojos al verme —El niño te pide a gritos una presencia femenina en su vida, ¡Y no te das cuenta!

Voy retrocediendo otro paso hasta caer de rodillas al suelo.

Maldición, una madre... Levi, quiere una madre... ¡Y nunca me lo dijo!

La Abuela se había enterado de absolutamente todo lo transcurrido estos años con Levi, eso incluye mis fracasos de mantenerlo en "control" estas últimas semanas. Ella ve algo que yo no.

Además, de que...

¿Qué es lo que había dicho? ¿Yo era un mal padre?

Y para Levi, solo soy un...

Mis mechones largos ocultan mi rostro, al mismo tiempo que una sombra me cubre. La habitación para mi se oscurece y solo tengo un reflector por encima de mi cabeza que, me alumbra mi desgracia. Me quedo de esa forma unos instantes, la única palabra que sale de mi boca después de meditarlo tanto, era un:

— ...mal... ejemplo -.

— Gran Abuela –dice Jean, avanza un paso por mí detrás. Me escucha balbucear algo incoherente y abrazado a mi mismo, el; " Soy un mal ejemplo, mal ejemplo, mal ejemplo... mal ejemplo para levi" . — Ya... valiste, Jaeger

Musita Jean y giro su rostro un poca evitar verme a su costado... Destrozado, valiendo menos que un insecto, mu-er-to por los argumentos me dio al enfrentarme a su persona. Jean también llega a temblar frente a la Abuela. Porque yo aquí, no era el único que sería reprendido.

— A ustedes, se les cedió temporalmente el Cargo de las empresas TANTO de sus Padres, como las de "Los Jaeger's" hasta que... Eren hizo mejoras y ustedes tampoco han obtenido su meta exitoso-mente –.

— Si, pero Abuela... -debatía Jean, en un intento desesperado de hacerla entrar en razón.

— Silencio -Dicta ella, quien iba cruzando sus manos sobre el vientre. Esa acción siempre la hacía antes de dar sentencia y volver más tensa a la situación.

— Porque son hijos de Mi Segunda hermana Rosa. Hoy he tomado está decisión... –Nos va recordando nuestros orígenes mientras cierra los ojos y respira hondo.

— ¡GRAN ABUELA! –La mayoría de mis primos pronuncian su nombre, excepto yo claro. Christa no debió gritar, pero igual manera lo hizo.

— ¡Se casaran con quien les impongan!

Todos nos vemos con un rostro que no tiene descripción más que el terror mismo. Mi alma ya iba a dejar mi cuerpo, pero la voz de la Abuela continua diciendo:

—...A menos que... –su voz retumbaba salía de su boca con severidad. Todos guardamos silencio, ya que esa decisión afecta a cada uno de nosotros. — Consigan una pareja, antes de la fecha acordada.

— En cuanto a ti, Eren –me voy poniendo de pie y doy un paso al frente al oír mi nombre — ...Tu eres hijo de Mi hermana menor, María.

Espero lo siguiente que va a decir, ya sin titubeos solo suplicándole con una mirada constante en su rostro.

— ...Te quitare la custodia obtenida por mi potestad (sustento), como NO TE CASES –sentencia dura e imparcial. Yo fruncí el ceño al escuchar lo último. Esto ya me lo vi venir, era el Peor Castigo que pudo darme.

— TZH –formo un puño viendo el suelo. Mi constante desprecio hacia el casamiento hizo que, me lo impusiera como sentencia afanada, lo sé. Suspiro viendo los nudillos marcados en mi mano. No me quedará más que resignarme y aceptarlo.

No me puedo permitir perder a Levi.

¡Ay, NO LO HARE!

¡YA NO SOY EL MISMO DE ANTES!

Tomo mucho aire y el valor que me hace falta pare enfrentarme no solo a ella sino a todos mis "ene-amigos".

— Sino hay opción, ¡ESTA BIEN! –grito y mi Abuela ve como voy levantando el rostro hacia todos los presentes, todos ahora me miran con intriga por haber alzado la voz.

—... -Tragándome el miedo y abriendo un puño, señalo hacia el rincón con un dedo donde están todas las "mujeres". Ellas estan cerca de la ventana cuadricula.

— CHICAS -Alzo la voz para llamar su atención y hacerles una pregunta.

— ¡DE TODAS USTEDES QUIEN QUIERE CASARSE CONMIGO Y SER MI ESPOSA! –grito inundando el lugar con mi propuesta.

— ... -Hay un silencio incomodo hasta que el eco de mi voz se pierde en la enorme sala y todos los presentes que digerían la noticia. Ellas... se me quedan mirando anonadas, la mayoría sorprendidas y con la boca abierta, otras no saben que decir y otra gritaban sin parar, incluso los hombres se le unen. Ellos reaccionan violentos, como Jean. Quien se me acerca y me da un golpe en la cabeza.

— Tata, ¡ay! –exclamo al irme tocando la región de la nuca, por donde me golpeo de espalda él muy infeliz.

— Eren, ¡idiota! -Me grita con un puño alzado — ¡¿Quién cree que te aceptará así?! ¡ERES UN IDIOTA SUICIDA! ¡ESA propuesta es la MÁS estúpida y descarada!

Mm... Claro que sabía que no tenía una respuesta ahora, pero tenía que gritar a los cuatro vientos que "pelearía por Levi" hasta el último aliento. No iba a detenerme y si para eso debería buscar una "Pretendiente" desde YA, ¿Por qué no empezar ahora? ¡Viendo a qué atenerme y dejando en claro mi decisión!

— Eso, ¡Ya lo sé, Jean! ¡No me golpees, idiota! -lo pateo en el trasero, ya que se puso por delante de mi para presumir — ¡Pero yo! TENIA que intentar...lo

Iba formulando cuando una voz en el gran salón llama la atención de todos al decir dos palabras.

— Yo acepto —.

— ¡¿Eh?! –murmuro girando la cabeza en dirección a la mujer a la que le corresponde tan cálida voz. La busco por unos instantes, está detrás de Rienner y Berth, a un lado de Ymir y levantando la mano... Esos cabellos rubios están por todo su rostro ROJIZO, su mirada está tranquila y bastante serena.

— Chris- ¡Christa! –grito y voy viendo que su figura va dando un paso hacia delante. — ...Esto, yo... No lo decía de esa manera. –digo al pasarme la mano por la cabeza, a manera de rascármela con inquietud — No pensé que nadie aceptar···

— Acepte –me reitera y yo suspiro, confieso que la verdad no me quería comprometer a nada. Estoy por decir algo o inventar una excusa, pero...

— Pero, Christa... –La voz de Mikasa interrumpe a lado de Armin — Si te casas con Eren, él se quedará con toda la fortuna, no tú ¡Eren heredara todo!

Escandaliza esta, ya que la condición era que un "Heredero" se casara y si ella se casaba con otro Heredero. La fortuna pasaría a manos mías y no de ella. ESO era en realidad mi otro miedo y la razón por la que mis pretendientes de las otras casas se me fueron volando.

—... -Quería agradecer sarcásticamente a Mikasa por "arruinarme", pero en el fondo suspiraba de felicidad por esto... Aún si no estaba bien . Mikasa fue tomando por los hombros a Christa y la zarandeaba, haciendo que ella girara el rostro para verla.

— ¿Escuchas lo que digo? ¡No te puedes casar con Eren! -Christa tiene cero dialogo en el jaloneo mientras que por su detrás de Sasha y Connie, retienen a Yrmir de acatar a Mikasa, quien tiene bastante dilatada la mirada, pero Christa no parecía aterrada al saber sobre ese detalle de la condición de compromiso. — ¡Eren heredara todo, no le acepta!

Si una mujer de nuestra familia se casaba con otro hombre fuera de los herederos. La herencia seria para ella, pero entre los herederos no. El hombre que se casaba, sería el acreedor de todo.

— Lo sé, Mikasa –le decía en calma luego pasa su mirada a mí, tengo el sentimiento de un gran peso de la culpa por mi parte y la confianza que ella me da. Esa esperanza suya que vio encerrado en esos ojos azules — Pero, Eren... No lo hace por la fortuna o para hacerse más rico, lo hace para darle un hogar a ese niño, ¿verdad Eren?

— Etto... Si, así es –le confirmo. Levi, era mi única razón para hacer y pedirles todo esto.

— Eren... –dice Mikasa mirándome ahora con algo en la mirada, ¿emoción?

— Pero, Eren –me vuelve a clavar la mirada — Antes de pedirme matrimonio...

Ella se mueve en mi dirección hasta estar frente a mí, se inclina un poco la espalda para atrás. No sé cómo manejar estas situaciones.

— ... Tienes que, cortejarme primero –dice lo último bastante cerca de mi rostro, su aliena está a unos pocos centímetros de rozarme la piel. Christa inclina más su rostro y me da un pequeño beso en la mejilla. Me quedo embobado e inerte al momento que lo hace.

Los demás están en shock total. A excepción de Sasha y Mikasa, quien se había desmayado después de haber gritado viendo esa acción de Christa contra mi persona.

— Te espero entonces –dice ella alejándose y dando esa particular vuelta que contornea su falda para salir acompañada por Yrmin, que lloraba en su hombro tras la "escenita" que me monte.

— Eren -volteo y veo a Sasha bastante roja, apretando sus manos como queriendo aguantar la rabia a un paso de mi, estoy por responder cuando me grita:

— ¡EREN IDIOTA! -cierra los ojos y me estremece al cubrirme la cara — ¡Más te vale llevarme a un Restaurante de Buena comida!

— ¡Christa y Sasha! -gritan por mi detrás Reinner, Bert, Marco, Jean y Armin sin creer nada de lo que pasaba hoy. Yo avanzo hacia ella

— ¿Eh? ¿What? -decía en el intento de procesar eso que dijo — Sasha, acaso tú... –

No me da tiempo de confirmarlo, porque cuando quiero avanzar con ella otra persona se pone delante, impidiéndome el paso.

— Annie –la llamo en reproché, me hice caer sentado. Ella me mira seria y cruzando los brazos sobre el pecho. — Pero, ¿Qué demostración··?

— En serio... ¿No lo haces por el dinero? –me dice acomodando unos de sus mechones tras la oreja. Le asiento lento y con cuidado, ella me intimida un poco con esa mirada suya.

—No quiero la herencia, quiero tener a mi hijo conmigo. Nada más -digo al sacudirme la ropa y estar de pie.

— Esta bien, tienes una oportunidad. No llegues tarde –Es lo último que dice antes de darse la vuelta. Abría la boca sin poder creérmelo del todo mientras todas ellas iban saliendo una a una.

¡¿Qué es lo que estaba pasando aquí?!

— ¡Annie más! –grita Berth atrás y por detrás de este, Armin también.

— Eren-Llama. Es Mikasa la que me llama esta vez, me petrifica al oírla a mi lado — ...Ponte algo decente y trae algo lindo

Me aconseja doblando la orilla de mi saco, sabe perfectamente que yo patino en cuando a estas cosas del romance, como mujeres y citas. Ambos en el mismo orden.

— Adiós, Eren –dice después de toparse con mi mirada asustada e incrédula. Besa mi mejilla en una región más cercana a mis labios. Luego de eso, se aparta con un paso lento hacia afuera, de la sala.

- ¡¿What?! ¡MIKASA más! –grita incrédulo Jean. Yo me quedo viendo atravesando como esa puerta, atándome cuatro cuerdas al cuello.

— Eren ¡NO es Posible, DESGRACIADO! –gritaba Jean al tomarme por el cuello y levantarme un poco de suelo — ¡¿Cómo "Conseguiste" A TODAS?!

Me zarandea del cuello sin parar mientras TODO eso pasaba conmigo, Armin decía:

— Eren y Annie... juntos. –lo veo cerrar los ojos y caer abruptamente al suelo.

— ¡ARMIN! –grito yo.

.

.

Llegó a casa tarde más de lo usual lo sé, ya que Levi está viendo la televisión y no es una película como acostumbra a está hora, son las noticias. Me encamino a la cocina en silencio y hasta de puntillas. Levi apaga la tele y yo me sirvo un vaso de agua, me doy la vuelta ante el silencio que me incomoda y ese sentimiento de que me están mirando por detrás, Levi se está sentando frente a mí en la cocina.

— Llegas tarde –decreto con molestia en la voz y frunce su ceño — ...demasiado tarde.

— Lo siento, Levi –digo terminando el vaso. Había tenido un contratiempo enorme después de reunión. Tuve que ayudar a Armin a reponerse, aparte de que casi no salgo con vida por mis primos-enemigos después de la noticia que se dio, de;

Eren Jaeger está destinado a cuatro... distintas chicas

— Eren –me llama de nuevo al ver que me he desviado del tema y estoy metido en mis cavilaciones.

— Ja, Levi. Lo siento... -dije con una mano en su hombro — Te tengo despierto hasta muy tarde

—...-Sin palabras Levi se levanta de la silla. Esa mirada que me da, no me gusta. ¿Estará muy enojado? Sé muy bien que la falta de sueño, no le hace gracia a Levi.

— Vamos, arriba –Digo tratando de animar y destensar el ambiente, señalo con una mano adelante y arriba, esperando que me siga mientras subo el primer escalón, pero no lo hace. Levi se queda inerte a la mitad del comedor, a tres pasos de las escaleras y va haciéndome una pregunta.

— ¿Por qué... siempre haces eso, Eren?

- ¿What? –murmuro sin entender. Al parecer Levi estaba reflexionando también sobre cada una de mis palabras. Acabo dándome la vuelta por completo, lo veo apretar las manos y bajar la cabeza. Frunce ese ceño en dirección al suelo.

— ¿Por qué estás tan molesto, Levi? -alce las manos adelante, a manera de detenerlo de que se abalance sobre mi —YA me disculpe, ¿Qué hice ahora par···

— No tienes porque PEDIR DISCULPAS. Eren, NO has hecho NADA MAL ¡Soy YO! ¡Yo debo pedirte PERDÓN! –grita a todo pulmón. Yo me quedo mudo y solo veo, como Levi levanta el rostro con enojo, pero en esos ojos se están formando lágrimas, haciéndome difícil distinguir su iris

— Lev···

—Yo salí sin TU permiso, regrese tarde a casa y... me comporte como un idiota -me interrumpe, apretando los puños al enumerar sus faltas — ¡¿Por qué NO haces algo!?

Escucho cada una de las palabras que dice Levi y suenan con culpa, arrepentimiento, deshago y enojo. Es un reproche que me hace, TODO para que me dé cuenta lo que siente en este instante. Observo el refunfuñar de sus cejas diciendo eso, quise morder mis labios y callar, pero Levi no lo deja así no más y me lanza la MISMA pregunta por la que debatí en la tarde.

— ¡¿Por qué NO me reprendes, EREN?! ¡CASTÍGAME! -explota Levi en su dolor y avanza un paso a mi — Dime LO MAL hijo que soy, dame ese estúpido discurso de moralidad o dime que YA NO debo salir tarde ni desobedecerte...

Levi avanza cada vez más gritando esto y lo otro. Yo estoy petrificado, viéndolo sin creer lo que oigo, además que ante lo alto de su voz me dan ganas de huir, pero no puedo ni quiero hacerlo.

— ¡DIABLOS, EREN! -se inclina en dos y se detiene — Solo...SOLO ¡Castígame!

Escucho su grito, es mortificado. Tal vez, mi Abuela...No, todos tenían razón y yo no era lo suficientemente duro con Levi. No le ponía límites y es ahora que me reclamaba por ello que, yo... Recién me doy cuenta.

Yo no echaba sal a sus heridas para cicatrizarlas.

No, yo solo limpiaba la sangre en las heridas y las cubría en vendas blancas de seda.

Fingiendo siempre que...no dolía y que el tiempo iba a curarlas.

Me apróximo a Levi en silencio, dejando de lado mi suéter en el sofá. Termino estando frente a frente y levanto la mano en alto, para darle la reprimenda que tanto me exigía. Levi se estremece, puedo ver su cuerpo con miedo a un paso de mi. Me quedo viendo como admira esa mano, mi mano. La misma que se levantó de forma hostil contra él.

—Ha..a.. – Levi abre los ojos y yo me veo reflejado en sus pupilas, están transparentes, llenas de tanto líquido que lo sé. De un momento a otro se van a ir acumulando más lágrimas en esos ojos.

—... –En su iris veo mi rostro y la figura de mi mano abierta, en una palma. Desciendo la mano con rumbo a su rostro y él cierra los ojos. Levi frunce el ceño, moviendo su rostro a un costado para recibir la reprimenda.

¿Puedo golpearlo? Me hago esa pregunta, en todo el momento que realiza la acción. Un castigo, eso es lo que me pide . Es cierto que Levi había desobedecido, salido sin permiso y todo, pero cuando lo veo ahora, aquí frente a mí y temblando de miedo...

Muerdo mis propios dientes, muy por dentro de mi. Sé que "castigarle" es necesario, pero "golpearlo" es...

Entrecierro los ojos y lo observo de nuevo, pero con otros ojos.

Yo... lo sé, parece que todos se olvidan, pero yo no puedo. Este "Reproche/golpe hacia su persona" es algo a lo que Levi... "Ya está acostumbrado". El sabe que esta bien y que esta mal, pues...

"Dime lo mal hijo que soy". Sus palabras me dejan en claro que su corazón, debe estar tan acelerado y junto a... Esa expresión de arrepentimiento que me graba en su rostro tan mortificado. Eso es todo, lo que necesito saber.

—... –Coloco mi mano alzada sobre su hombro sin tocar su rostro, Levi va abriendo los ojos al sentir el peso de un golpe contra su mejilla y antes de que pueda apreciar el resbalar de una de sus lágrimas, yo abrazo a él y estrujo su rostro contra mi pecho.

Otra vez... Quiero que todo sea como antes.

Quiero que él sea un niño pequeño que, no entienda y que yo pueda enseñarle.

Las manos de Levi se quedan flácidas a su costado, pero sé que me corresponden al mover su rostro hacia mi hombro y sus manos ir poco a poco, abrazando mi espalda. Con solo mirarle este niño me alegra la vida, yo no... No puedo lastimarlo.

No, no puedo golpear a Levi.

No quiero reprenderlo de la misma forma difícil, esa que aprendió de niño.

No quiero ganarme su odio.

No quiero lastimar más ese corazón, ya ha sufrido mucho.

Quiero ganarme su confianza, ser su amigo y confidente, ese compañero al que le cuente sus miedos y todas sus travesuras.

Quiero ser su cómplice, su aliado, su compañero. Su padre.

Quiero ser lo mejor para él.

Quiero protegerlo de todo lo malo, cuidarlo. Amarlo como se debe, siendo su padre. Ese cariñoso y comprensivo padre que soy. El Padre que siempre debe estar ahí para él.

— Levi -pronunció mientras él me oculta la mirada. Voy separando nuestro abrazo entonces, pero Levi no quiere verme y baja su mentón contra su esternón, dejando por el momento que esos mechones negros cubran su vergüenza.

— Estás... Castigado, Levi –digo con la voz monótona y lo más tosca, seca que puedo conseguir ahora. —Sube a tu alcoba y duerme. Es tarde.

— Eren –me llama con temor pronunciando mi nombre y esperando que atienda a su ruego.

— AHORA –repito cortante — ...Soy tu Padre, Levi. Obedece.

Levi retrocede, va encontrando resignación y comprensión en mi mirada, a pesar de la seriedad en mi voz. Comienza a caminar sin decir nada o soltar un reproche. Me quedo en la misma posicion, dando la espalda a las escaleras y escuchando uno a uno sus pasos hasta entrar en su cuarto.

¿Por qué... me costaba ser duro con él?

Lastimar o rependerlo.

¿Por qué?

Me encamino al sofa y me siento en el.

¿Acaso esta tan quebrado, como yo?

—...- El silencio calla, el corazón palpita y nadie me da la respuesta. Solo me queda pensar que...

El vibrar del celular en mi bolsillo me interrumpe, lo saco y veo el numero en pantalla es Christa. Me acaba de dejar un SMS.

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"Mañana, te espero a las 4 pm.

No tardes ◟(◔ั₀◔ั )◞ ༘"

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Apago el celular y lo dejo ahí. Voy subiendo las escaleras y apagando las luces de la sala junto a la cocina.

—Haa... -A veces me pregunto, ¿Por qué todo tiene que ser ...tan difícil?


Hola, ya lo sé... me matareis. Yo también quiero ahorcarme, pero esta parte es muy necesaria para todo lo que viene.

Agradezco infinitamente a las que siguen leyendo y esperando, perdón, soy tardona lo sé. Espero que les haya gustado. Nos vemos pronto. Besothes con sabor a chocolate

Nanariko-chan.