Pasión Africana

Capitulo XII

- ¡Señor Johnson, señor Johnson! – gritó Dorothy buscándolo desde la entrada a la mansión de Londres.

- ¿Qué sucede Dorothy? – George al oír el llamado de la mucama entró rápidamente, siguiendo los gritos de ella.

- Le ha llegado un telegrama del joven William, aquí lo tiene – le informó dándoselo tan rápido como pudo.

- Gracias Dorothy, puedes retirarte – lo tomo abriéndolo.

George...

¡Hola George! ¿Cómo has estado?

Pienso que deberías sentarte, en África me encontré a Candy.

Le conté que la adopté.

Los Lemarque quieren la fortuna Andley.

Cambio de paternidad a Johnson.

Consigue permiso especial -Corona Escocesa-, fecha de hace tres meses en todo.

Envíame una respuesta en siete días. Nadie debe de saberlo.

Albert

- ¡Oh mi Dios! ¡Joven William, gracias al cielo! – alabó al altísimo ya que para él era una sorpresa el saberlo en África y mas que sepa donde estaba la señorita Candice. Señor Brighter abra la puerta – corrió hasta la habitación del papá de Annie y tocó llamándolo en voz baja e incesantemente.

- ¿Qué pasa George? – atinó a decir al abrir la puerta, George estaba feliz.

- Es telegrama del señor William, lea usted – sugirió, extendiéndole el trozo de papel junto con el sobre que le hubo dado Dorothy.

- Gracias George, veamos, ¿qué quiere decir con permiso especial? – cuestionó minutos después.

- ¡El joven William va a casarse con Candy! – espetó George aún sin poder creerlo por lo que para decirlo se metió a su habitación.

- ¡No lo puedo creer! ¿Qué se le ha metido en la cabeza? – exclamó el señor Brighter aún sin poder creerlo.

- ¡No lo sé! Pero lo averiguaremos en el tribunal de Lyon – respondió George apresurándolo, tomó el saco y el sombrero del Sr. Brighter y lo encaminó a la puerta.

- ¿En donde? – preguntó el padre de Annie.

- Sígame, iremos al telégrafo, debemos actuar con rapidez. Vamos, apresúrese – lo ansío llevándole metros de distancia.

- ¡Espérame George! ¿No le diremos a la hermana María? – preguntó el Sr. Brighter.

- No debe saberlo aún, además tengo que contarle otras cosas. Será mejor que sea en privado – sugiere George cuando suben a un automóvil e indica a dónde dirigirse.

- Por supuesto, George – accede el Sr. Brighter esperando cualquier cosa que le diga George.

- Debe entender la posición wue tiene el Sr. Andley en la corona escocesa, creo y debo decirle que nadie en el mundo conoce al Sr. Andley como yo lo hago, ni siquiera la señora Elroy conoce su corazón. Lo que hace el Sr. William en parte es por proteger la fortuna familiar y en parte es la seguridad de Candice - George le cuenta al hombre, un gran secreto.

- Me quieres decir otra cosa George...eso ya lo intuí... George – insiste.

- El señor William está enamorado Sr. Brighter, solo eso le puedo contar, lo demás siga intuyéndolo – aseguró George bajándose del auto que era conducido por Fred, el cochero de la mansión. Gracias Fred, puedes esperarnos, por favor.

- Por supuesto, señor Johnson – responde el joven muy atento, esperando que el Sr. Brighter reaccione rápidamente y baje del automóvil. Cuando lo hace, Fred se da la vuelta y espera dentro del automóvil.

- Buenas tardes, quiero enviar un telegrama a Edimburgo – solicita George cuando el Sr. Brighter le alcanza.

- Señor, le informo que podría hacer una llamada a cualquier lugar en Escocia – le informó el chico que atendía.

- ¡Una llamada, me parece fabuloso! Comuníqueme con Sir Hugh Campbell en el tribunal de Lyon – George solicitó muy claro y demasiado conciso.

- Enseguida, señor Johnson. Está ahí Sir Hugh Campbell por favor, tiene una llamada de Londres con el señor George Johnson - pidió el chico, amable.

- Enseguida se lo comunico – respondió Stewart yendo hacia la oficina de a lado. Sir Campbell tiene una llamada de Londres... – informó le secretario del tribunal.

- En este momento no puedo atenderla, escribo una carta – levantó el rostro, observando al joven secretario, sin detener su escritura.

- Es del Sr. George Johnson – soltó Stewart impaciente.

- El mano derecha de Sir William Andley – cuestiona Sir Campbell, soltando la pluma y apresurándose al teléfono de la oficina contigua.

- Eso no me fue informado, Sir Campbell – aceptó Stewart.

- La tomaré Stewart – llegó rápido y levantó el auricular.

- Sí señor... – se interrumpió el hombre.

- Está usted hablando con Sir Campbell ¿con quién tengo el gusto? – preguntó Sir Campbell.

- Soy el señor George Johnson, mano derecha de Sir William Andley – respondieron al otro lado del teléfono.

- ¡Esto es una sorpresa, señor Johnson! Me tiene noticias de todo este embrollo – le solicitó Sir Campbell.

- Sí señor, hace una hora recibí un telegrama del señor William Andley, avisándome de alguno de los hechos, incluidos los de un plan que tiene el Duque Emmanuelle Lemarque con respecto a la señorita Candice Andley. El duque retiene a su hija en África, se puso de acuerdo con el duque de Grandchester para sacar a su hijo mientras a los demás los dejaba en la cárcel, los militares han rehusado las pláticas desde que su hijo salió de ella. Lo cual ha dejado a la deriva su liberación, además de que el duque Lemarque hostigó a la señorita y la convenció de firmar un contrato para casarse con su hijo Pierre dentro de tres meses a cambio de liberar a los chicos, siendo que ella es menor de edad y para casarse tienen que pedirle permiso a su padre o tutor. El joven Grandchester se encuentra resguardado por su padre en el castillo de Londres.. Sir William me ha solicitado ayuda, él andaba de viaje en África y se encontró con la señorita Candice informándole de todo lo acontecido con Pierre Lemarque y su padre el duque. Ante la amenaza que recibió Candice, de incumplimiento de contrato nupcial el duque heredará la dote real junto con los nombramientos que tendrá la señorita Candice por parte del señor William y la corona escocesa – George sorprendió tanto al Sr. Brighter como a Sir Campbell.

Por otro lado Sir William, solicita tres cosas: que no se le informe a nadie de su aparición porque al parecer Pierre ya sabe quién es. Que el tutor de Candice sea su servidor. Que le pida a la corona escocesa de su real majestad el Rey Jorge V, un permiso especial... – se interrumpió.

- ¿De casamiento? – inquirió Sir Campbell entre asombrado y temeroso.

- Sí, uno de casamiento, fechado hace tres o cuatro meses ... Sir Campbell, sabe lo que está pidiendo Sir William – pregunta ansioso, esperando las reacciones de éste.

- Sí señor Johnson, William quiere casarse con Candice por dos razones, sabe que si el duque pide un permiso especial a la corona escocesa se le negará porque ya existiría un antecedente del suyo, un permiso especial a su nombre y dos porque si se va sobre el contrato él podría convocar al tribunal de Lyon por actos criminales al duque de Lemarque. Aunque eso sería un poco peligroso, dice que le ha pedido que le cambie el apellido a la señorita Andley, quizás sea por otro motivo – sugiere del antecedente.

- ¿Cuál motivo? – preguntó George, desconcertado.

- El duque Lemarque siempre ha querido un estatus mayor del que posee y está orgulloso de su sangre escocesa, nunca aceptaría un matrimonio con una persona que no fuera de su linaje o legítima heredera, ¿me entiende? – le explica Sir Campbell.

- ¡Sir Campbell, quiere decir que usted ya sabe que Candy no es...que es adoptiva! – cuestiona George asustado.

- Por supuesto señor Johnson, pero al parecer él no lo sabe y eso lo usaremos en su contra, avísele a Sir William que no se preocupe, nos hemos encargado de ello; tenemos de nuestro lado a dos personas más que saben los movimientos de Pierre y en camino llega una tercera, justo en unos días tendremos noticias de ella – le pide Sir Campbell al señor Johnson.

- Gracias Sir Campbell, espero volver ha hablar con usted – le agradece y sonríe ante tal declaración para después colgar.

- Hasta pronto señor Johnson. Stewart, avísele a Sir Carnegie que debe venir al tribunal, hay noticias de William Andley – le pide Sir Campbell a Stewart, tomándose ambas manos para besarlas.

Sí señor, enseguida – Stewart lo deja solo.

Toma un automóvil y se apresura ordenándole al cochero que lo lleve a la residencia de Sir Carnegie. En cuanto llega se apea del auto y toca, el mayordomo que se encarga de abrirle la puerta le hace una venia y tomando su sombrero le indica donde podría encontrar a Sir Campbell. El sin duda se encuentra en la biblioteca, cuando oye wue tocan y da el pase, se vuelve observando como Stewart se encuentra ahí.

- Señor, le traigo un mensaje de Sir Campbell – se adelanta y le informa.

- ¿De qué se trata Stewart? – cuestiona mientras fuma otro poco con la pipa que ha tenido encendida por más de dos horas.

- Sir William Andley, señor – responde el joven y sin darle tiempo a concluir lo ve dirigirse a la puerta con pipa en mano.

- Vamos Stewart, hay que darnos prisa – lo jala abruptamente y al pasar por el recibidor, tomando ambos sombreros, deja en la mano extendida del mayordomo la pipa y sale rápidamente, tomando un coche y yendo al tribunal.

- Por supuesto señor – el joven asiente.

Cuando llega todo es una algarabía, mientras toma asiento delante de Sir Campbell los demás se callan, tratando de oír atentamente, pero sin conseguirlo dado que Sir Campbell cierra la puerta, clara indicación de wue la información no será para todos.

- ¿Hay noticias de Sir Andley, Sir Campbell...? – cuestiona Sir Carnegie.

- Sir Andley está enterado de todo, tiene dos opciones, casarse con Candy o anunciar que es adoptada – responde fríamente, esperando la reacción de Sir Carnegie.

- ¿Cuál utilizará, señor? – cuestiona lo más calmado que puede.

- La primera, pero para eso debemos agilizar un acta de permiso especial para la señorita Andley de hace cuatro meses, cambiarle el apellido a Johnson y rehacer el acta con los abogados en Londres. Además le tengo que contar que el duque Lemarque le hizo firmar a la señorita Andley un contrato que tiene el Sr. Johnson en sus manos, por lo que una vez firmados los papeles debemos ir los que quedamos en el tribunal a Londres, para saber como continuamos con este gran problema – comentó Sir Campbell, pensando lo más tranquilo que pudo, muchas ideas viajaban en su mente.

- ¿Coaccionada? - preguntó Sir Carnegie.

- Sí, a cambio de la libertad de los demás chicos, se casará con Pierre en tres meses – explicó Sir Campbell.

- ¿Quién diablos se cree que es para importunar de esta manera? ¡Sir Andley es más importante que él! ¡Qué le hace pensar que los clanes lo apoyarán! Dígame ¿dónde está ese mal nacido? ¡Hacerle esto al clan y no solo a los clanes, es... es apenas unas niña, tiene quince años, no entiende que nadie le dará un puesto más alto del que tiene! ¿Qué es lo que quiere? ¡Dígamelo! Sir William es importante, ¿es eso? ¡Quiere el dinero, la fortuna acaso! ¡Ni piense que se le dará ni un solo chelín y libra, todo eso quedará donde debe de estar, mira que hacer algo tan tonto como casarse con su protegida, su hija ante todos solo por eso, dígame que es solo por eso... ¡No lo concibo, maldito bastardo! – Sir Campbell no podía creer que Sir Carnegie hubiese montado en cólera con tan solo la mención de un contrato obligado.

- Sí, Byrnes está informado, Carmichael llegará en unos días y Camerón espera indicaciones – respondió él sonriéndole, sabía de alguna manera que a él le daría un infarto al enterarse.

- ¿Qué quieres decir? – preguntó sin entender, él hablaba claramente de Sir Andley y Sir Campbell de otros señores.

- Que Alfred Angus Carnegie está a cargo del campamento, que Anir John Cameron se encarga del telégrafo y que Stephan Antor Carmichael llegará como nuevo miembro veterinario – informó Sir Campbell callándolo de pronto.

- ¡No puede ser! – exclamó Sir Carnegie agarrándose ambos brazos.

- Efectivamente, espero que lo comprendas – susurró Sir Campbell.

- ¿Por qué no me mandaste a mí? – cuestionó desilusionado Sir Carnegie.

- Por impetuoso, además por ser el primo de William pensé que eras el indicado para ser representante de la policía real escocesa en Londres. Asistirás a las pláticas con Lemarque como negociador mientras me hago cargo de los demás permisos, tú eres un Carnegie que Lemarque no conoce – Sir Campbell le sonrió mientras le informaba de su nuevo puesto.

- ¿Cuáles? – insistió Sir Campbell.

- El arresto de Emmanuelle Lemarque cuando alguna de las cosas sucedan antes, no debemos de confiarnos, por algo Sir Andley pidió el permiso especial – respondió Sir Campbell.

- ¿Me explicas? – solicitó ya que su cerebro no entendía.

- Claro, Lemarque quiere casar a Pierre con Candice para convertirse en Sir. Quiere resguardar las fortunas de los Lemarque y Andley. Además, la dote real de Candice Andley para su persona si incumple un contrato, el cual él le ha dado a firmar como ya te lo he contado – explica de nueva cuenta.

- ¡Está loco! ¡Si la corona lo descubre lo acusará de traición! – responde Sir Carnegie.

- Pues él parece no saber muchas cosas – soltó Sir Campbell apesumbrado. La dote real son las tierras que la corona le da a la señorita Andley cuando se despose – inquiere nuevamente.

- Sabe usted ¿a cuántas asciende? – pregunta Sir Carnegie.

- Veintiséis – responde tranquilo Sir Campbell.

- ¡Ese truhán, no sabe en lo que se está metiendo! – exclama Sir Carnegie.

- William lo único que debe saber en este momento es que llegará alguien más a auxiliarlo y que junto con él, llegará un pastor...escocés – informa Sir Campbell confiado.

- ¿Por qué lo dices? – pregunta Sir Carnegie acorralando a Sir Campbell.

- Esa parte de África es inglesa, pero el matrimonio de los Sir de Escocia debe ser católico, por lo que según tengo entendido la señorita Candice es americana, de Illinois y fue educada bajo la fe católica. Así que ambos tendrán que casarse bajo esa fe – explica Sir Campbell esperando que Sir Carnegie entienda que han cubierto todas las debilidades...

- ¡Lo tienes todo cubierto...! – exclama Abhainn Carnegie.

- Casi todo, aún falta averiguar si realmente eso es lo que planea Lemarque, no hay que dar a conocer otra acta de la señorita Andley aún, ni se tiene que filtrar éste problema hasta que hable con el rey, ¿estamos de acuerdo? – Sir Campbell se aseguró de que Sir Carnegie le entendiera del todo.

- Por supuesto Sir Campbell, ¿cuándo tengo que partir? – cuestionó él sin duda.

- Mañana mismo, un mensajero te llevará un paquete de información, indicaciones y los pasajes para tu viaje, démosle tiempo a Carmichael de que llegue al campamento – le informó observando el rostro de Sir Carnegie.

- Gracias por la oportunidad, por cierto ¿puedo conocer a la señorita Candice Andley? – preguntó Sir Carnegie.

- Sí, mire aquí la tiene en el festival de mayo, la rectora tiene pocas fotografías, pero en esta luce excelente, tome – Sir Campbell quiere saber si él también quedaría trastornado con el parecido.

- Gracias...¡Beagen Borthwick!

Continuará...