Capítulo XXIV

¡No, no puede ser Terry, él no te haría esto...! - exclamó el Duque de Grandchester.

¡No me crees! ¿Casi me matan...ellos tampoco me creían! ¿Por eso es que estoy así! - rebatió Terry mostrando gran molestia por las dudas de su padre.

¡No, no, no me puede pasar esto! ¡Estoy...! ¡Le he ayudado con su hijo! ¿Qué pretendía con atacar al mío? ¡Tú tienes la culpa por salir del castillo, todo por esa chiquilla! - le reclamó lo último, no podía creer lo que el Duque Lemarque había hecho con su hijo.

La amo, es cierto; pero iba para América y ellos sabían quién era yo, por eso me atacaron, lo hicieron para que no fuera a Escocia, a ver ¿qué había pasado con ella? - asestó el último golpe que su padre necesitaba para reclamarle al Duque.

¡No fuiste a Escocia! - preguntó él asustado.

No, no tenía dinero ¿recuerdas? Tuve que trabajar para el boleto de ida - obviamente no era cierto, ya que Lord Straight se había encargado de los viáticos para viajar de Escocia a Londres.

Terry... ¿estás seguro que fue él? - indagó nuevamente, quizás su hijo se había confundido.

Sí papá, fue él y lord Straight te lo puede decir, él también lo oyó - insistió él también, ya que su padre no quería hacer caso a lo que veía.

Buenas noches, perdón, pensé que el joven Grandchester estaba sólo, vengo a cambiarle los vendajes, si me permite - entró otra enfermera y se dispuso a preparar los aditamentos.

Adelante señorita, saldré un momento - avisó el duque y se retiró como si huyera de algo.

El Duque de Grandchester no podía creerlo, era absolutamente increíble, su hijo había sido atacado por los malhechores del Duque Lemarque, ¿cómo había sido eso posible? ¿Le creería? Sí claro, debía creerle, tenía un raro sentimiento de lástima hacia su hijo, todo éste mes desaparecido porque había trabajado para el pasaje a América, ¡no podía ser! ¡No podía creerlo! Con razón su gente no pudo localizarlo, entonces el había hecho hasta lo imposible por ayudar a Lemarque con su hijo y en devolución, él casi había matado al suyo. Esto no podía quedarse así, dando de vueltas, analizaba lo que habían acordado ambos y tuvo que decidir por su hijo, que al verle tan mal tenía que admitir que lo había acongojado bastante. Se sentía como el ser más repugnante de la Tierra y ese sentimiento se lo pagaría Lemarque. Salió del hospital y abordó su carruaje, cuando Lord Straight lo vio salir, él fue corriendo a la habitación de Terry.

¡Eres grandioso Terry! Sé que estás mal, pero esa actuación te salió ¡sublime! - exclamó Lord Straight apasionado.

¿En serio? - preguntó Terry, acomodándose un poco adolorido.

Sí en serio, tu padre se ha ido bastante enojado - le informó al castaño.

¿A dónde? - quiso saberlo todo.

No lo se, pero de que irá a buscar a Lemarque, es seguro... - aseguró Lord Straight.

Inicio del flash back

El día después de que Patty, la señora Elroy, la Hermana María, la Sra. Brighter y Annie habían partido junto con George, se presentaron en la Mansión Andley el Conde Lemarque, Arnold aún golpeado y maltrecho, Alec y Stepahn.

Stear y Archie se encontraban en el jardín, cada uno por su lado cuando oyeron que alguien preguntaba por George, Archie levantó el rostro y comenzó a caminar hasta allá, muy despacio debido a la mala nutricion, seguido por Stear quien no podia dejar de llamarle la atencion aquellos hombres que se encontraban pegados a las rejas.

Buenas tardes, ¿es esta la Mansión Andley? - cuestionó el Conde Lemarque.

Sí ésta es, ¿se le ofrece algo? - preguntó Whitman, el jardinero.

Venimos a buscar al Sr. Johnson... - refirió Alfred, descansando sobre la reja.

Seguramente habla de George Johnson... - aclaró Whitman.

Sí, él mismo. Puede decirme ¿en donde se encuentra? - cuestionó Alfred, trasudando.

Se encuentra en... - el señor Whitman fue interrumpido por Archie.

¿Quién busca a George, Sr. Whitman? - quiso saber Archie, cansado por haber caminado tan rápido hasta la reja.

Soy el Conde Pierre Lemarque - decidió presentarse sin saber lo que a continuación sucedería.

¡Desgraciado! ¡Tú y tu padre se la llevaron! ¿Qué hicieron con ella? ¿Dónde la tienen? ¡Dímelo, maldito! - Archie no tenía la madera para golpearlo, es mas nunca se peleo con otra persona que no fuera con Terry, pero a pesar de su convalecencia poco le duro la tranquilidad que habían tenido en esas semanas por lo que con tan solo nombrar a los Lemarque, éste reacciono de forma violenta, asustando a todos. Stear pensó que de un momento a otro se desmayaría como había pasado con Annie.

Alto joven Andley, espere, dejémoslo vivo - sugirió Alfred, observando cómo Pierre se retorcía de dolor, el rostro de Archie parecía contrito, pero una salvaje reprimenda había dado a su oponente.

¿Qué te sucede mariquita? - se burló Pierre.

¡Maldito, ésta nos la pagarás! ¡Donde a Candy le pase algo, tu lo pagaras! ¡Me has entendido! - le advirtió propinándole golpes en la cabeza y en el rostro.

¿Qué le va a pasar? ¡Eso deberían de advertírselo a su tío William! - exclamó sacando a todos de su enajenación.

¿Qué cosa? Mi tío Abuelo William, ¿qué tiene que ver en esto? - preguntó Stear, a quien se creía que podría estar difamándolo.

El la acuchillo y se la llevó, creo que deben ver el estado de Alfred, mira lo que le hizo su tío William - refirió mientras señalaba al malherido Alfred.

¡Estas mintiendo! ¡El no haría esas cosas! - exclamó Stear, aferrándose a la información proporcionada por George.

Pues las hizo, ustedes que lo defienden tanto... - se burló Pierre.

Nosotros sabemos cómo se comporta nuestra gente, lo que dudamos del truhán de tu padre... - soltó Archie, mordaz.

Mi padre es honorable - Pierre lo defendió.

Tu padre se cree un duque y tú un conde, pero no pertenece a ninguna realeza - le soltó Stear.

No es cierto mi padre tiene sangre real - refutó Pierre, ya que desde niño su padre le había dicho eso.

Sí, la tiene, pero no corriendo por sus venas - aclaró Archie.

¿Qué has dicho? - preguntó Pierre sin entender lo que le estaban diciendo.

Sí, el nombre real de tu padre es Emanuelle Lemarque Buckingham - informó Archie.

¡No Archie! - exclamó Stear.

¡No puede ser! ¡Mi padre es duque! - rebatió Pierre a medio levantarse.

No, no es duque, tu tío Adam Lemarque era el duque, pero tu padre lo asesinó para quedarse con el ducado - contó Archie con todos los puntos.

¡Eso no es cierto! A mi tío lo mataron en una cacería - refirió lo que él sabía, lo que todos contaban, lo que su padre le había dicho desde que era pequeño.

Sí por supuesto, un animal le destrozó la garganta, eso fue lo que tu padre informó, pero la verdad es que no hubo tal animal, ya que cazaron en Sussex y ahí no hay animales que puedan hacer tal cosa.

¿Qué es lo que estás diciendo? ¿De qué lo acusas? - quiso saber Pierre, alarmado de lo que contaba Stear.

De todo, de ser un asesino y un falso, de eso lo acuso. De llevarse a Candy, de llevarse mi adolescencia, de convertirme en hombre a la fuerza, de querer que ella me recibiera aquí en Londres y no, ella no está aquí - reclamó Archie, confuso, enojado.

¡Otro maldito hombre enamorado de ella! Primero Terrence, luego Lord Straigth, luego William, ahora eres tú y luego ¿quién será? ¿Stephan? - informó a los presentes como si no se hubiese dado cuenta.

No por supuesto, soy un clérigo... - aclaró Stephan al ver que todas las miradas se confluían en él.

No estoy enamorado de ella, BESTIA, pero fue encargada con nosotros, somos sus protectores - aclaró Archie enfadado.

¿Protectores? La ha herido quién más aman ustedes, miren ¿cómo ha dejado al pobre hombre? - espetó Pierre, creyendo la historia de Alfred.

Lo siento, pero así es, el joven Andley me golpeó - repuso Alfred sin mirar a los demás.

¿Usted también dice lo mismo? Por cierto, ¿sabe tu padre que estás aquí? ¿Para qué buscas a George? - quiso saber Archie perdiendo la paciencia, no sabía si quería saber de Candy o de alguien más.

Por... mi padre me dijo que viniera a... a ver lo que había sucedido con ustedes chicos... trató de explicarlo.

¿Con que quieres saber lo que sucedió con nosotros? ¡Nada sucedió! ¡Tu padre sólo sacó a Terrence y a nosotros no! ¡A las chicas! ¡Vaya! ¡No se apiadó de ellas! ¡Sólo quería a Candice! ¿Sabías que la chantajearon para casarla contigo? ¿Qué obtuvimos nosotros? Su desaparición, sus lágrimas, su juventud! Pues amigo, mientras no sepamos dónde tu padre la tiene, ¡pues tú sufrirás las consecuencias...! - Archie y Stear caminaron hacia él, amenanzantes.

¿Qué me van hacer? ¿Los acusaré? ¡Soy el conde Lemarque! - gritó mientras daba pasos hacia atrás.

¡No, no lo eres! El Rey Jorge V ya sabe de tu "abolengo", estoy seguro de que eso no debiera preocuparte - le informó Stear.

Pero él puede interceder por mí, por el ducado de mi padre - les informó a medias, ya que a ciencia cierta no lo sabía.

¡No, estás equivocado! Nadie sabrá que estás aquí porque tu padre no te mando aquí, si tú piensas que nos creeremos aquello de que estás preocupado por nosotros, espera a despertar y eso si es que lo haces - le aseguró Archie... ¿vengativo? Para después asestarle un duro golpe que lo dejó inconsciente.

Usted dígame ¿qué es lo que sucede? ¿Cómo está eso de que mi tío Abuelo William, lo hirió así? - Archie se acercó a Alfred.

Pierre, Pierre, apenas y tiene pulso - comentó Stephan poniendole los dedos sobre la yugular.

Lo sabemos, joven Archie, pero creo que debemos hablar mi nombre es... Sir Alfred Carnegie Padre y ellos también son miembros del Tribunal de Lyon - se refirió a Alec y Stephan, presentándose.

¡Todos! - cuestionó Stear sorprendido.

¡Todos, pero eso no lo podemos hablar aquí! - exclamó Alfred recargándose sobre el hombro de Alec.

¿Qué van hacer con Pierre? - preguntó Alfred, queriendo que se lo contara.

Seguramente Lord Straigth nos ayudará con él, John - Stear lo llamó.

Sí, joven Stear - John dio un paso hacia adelante.

Envíe por Lord Straigth, está en su apartamento, frente al Colegio San Pablo, a éste métanlo y pónganlo en el almacén; Archie ven para que te cure, señor Withman llévese a Sir Carnegie y después nos cuenta, los demás ayúdenme... - todos obedecieron.

Tiempo más tarde, Sir Alfred comentaba con Withman.

La señorita Candice, quien lo dijera, ahora si es toda una Andley - sonreía el señor Withman mientras Sir Carnegie le contaba lo del casamiento de Candy y Albert.

Sí lo es, Stephan ofició la misa de matrimonio y bueno, esto es lo que tuvimos que hacer para que todo se viera verídico - afirmó Alfred emocionado.

Pero dejarse golpear, no fue muy bueno - refirió el señor Withman.

No fue bueno, pero si efectivo, por supuesto que Albert no tuvo nada que ver - aseguró Alfred, cuando el señor Withman estaba arreglándose la venda.

El señor William debió de tener prudencia... - aclaró el señor Withman.

Un momento señor Withman, usted sabe ¿quién es el señor William? - cuestionó Alfred asustado.

Por supuesto, su segundo nombre es Albert. Veo que usted también lo conoce Sir Carnegie, ¿alguien más lo sabe? - ahora fue el señor Withman quien preguntó.

Sí, algunos más, Pierre y por supuesto Emanuelle Lemarque - Alfred le contó, seco.

¡Santo Dios! Esto debemos transmitírselo a Lord Straigth - informó el señor Withman.

Mi hijo sigue aquí, ¿por qué? - Alfred quiso saber.

Sí quiere, lo sabremos cuando llegue, de eso no sé mucho. Perfecto, ya tiene todas las curaciones y ahora tiene que descansar - el señor Withman lo arropó.

Pero no estoy cansado... - refutó el robusto hombre.

No lo está, pero esos moretones no desaparecerán por arte de magia y en lo que llega el médico, usted descansará - aseguró él.

Está bien, pero éstos golpes, vaya, no son nada - repeló Sir Carnegie.

¡Buenas tardes! Busco al joven Archibald Cornwell - solicitó Abahinn cuando vio a John en el jardín.

Lord Straigth pase, están en sus habitaciones - John corrió a abrir la reja.

¿Qué ha pasado, John? - le preguntó rápidamente.

Vino un tal Conde Lemarque y los jóvenes Cornwell lo golpearon - refirió él efusivo.

¿Pierre? ¿Dónde está? - cuestionó Abahinn deteniéndose cuando John le había comunicado de acontecido hacia tan sólo un par de horas.

Inconsciente en el almacén - refirió John como si hablara de un artículo de la mansión.

Vamos John, veremos a los jóvenes, ¿quién más vino con Pierre? - pregunto Abahinn.

Dos clérigos y un señor ya grande, Sir Carnegie me parece que se llamaba - le informó el joven mozo.

¿Mi padre llegó aquí? Vamos quiero verlo - Abahinn lo apuró.

Sí joven, su padre es ¿Sir Carnegie? - quiso saber el mozo. Él lo dirigió escaleras arriba y tocó la puerta de Archie.

Sí, veamos, joven Archie - lo llamó.

Pase, Lord Straigth - solicitó Archie sin levantarse.

¿Qué le ha pasado? - preguntó Abahinn cuando lo vio.

Le aseguro, que esto es una nimiedad en comparación con Pierre Lemarque - afirmó él riéndose.

Eso me ha contado John, y su hermano ¿como esta? - pregunto por Stear.

Él tiene menos golpes, pero ya conoce a mi hermano, es el más tranquilo de los dos - comentó Archie.

De eso me doy cuenta... - sonrió Abahinn. Me han dicho que mi padre está aquí - soltó apresurado, quería saber si era cierto.

¿Quién es su padre? - preguntó Archie tratando de voltearse.

Sir Alfred Carnegie, por supuesto - aclaró Abahinn.

¡No lo sabía! Bueno él está aquí enfrente, el señor Withman le ha curado sus heridas - explica Archie.

¡Herido! ¿Por qué? - exclamó Abahinn sin entenderlo.

¡Por qué? Eso si no lo sé, llego aquí herido, según Pierre, el abuelo William lo golpeó, pero aún no sabemos esa historia completa - explicó Archie.

Puedo verlo.. - atinó a bajar el rostro.

Por supuesto, vaya, nosotros estamos bien y cuando se desocupe John, llévalo al almacén - pidió él al joven mozo.

Sí, joven Archie - John lo aceptó.

Gracias, joven Archie - Abahinn le agradeció y se fue de ahí.

De nada, ¡qué cansado estoy! - se dejó caer en a cama.

Padre - lo llamó cuando entró a la habitación frente a la de Archie.

Abahinn, ¿qué haces aquí? - quiso saber su padre cuando lo vio.

Estoy esperando que Terry llegue de Cardiff - le contó a su padre.

¿Cardiff? ¿Qué hace el joven Grandchester allí? - le preguntó su padre asustado, no quería saberlo.

Está malherido, ¿cómo tú? ¿Por qué te golpeó el señor William? - cuestionó a su padre.

No fue William, recuerdas el bar de San Pedro del que te platiqué, esa pelea estuvo de lujo, desgraciadamente no salí bien parado - sonrió él sin saber que tan certero era.

No saliste parado de hecho, ¡ay papá como sigue gustándote eso! ¡Pelear por dinero! - bufó Abahinn creyéndolo imposible.

¿Cómo dices? Era una fortuna, gané aunque también bueno, recibí lo que me merecía - le contó a él.

¡Ay papá! ¡No lo puedo creer! Qué bueno que ya no ostentas el titulo, al Tribunal no le había hecho gracia que te hubieras ganado esa fortuna ¡en peleas de bar y taberna! - Abahinn lo reprendió.

Es una actividad con gracia - admitió Sir Carnegie.

Bueno papá, el orgullo no fue el herido, así que espero que te recuperes, voy a ver qué hacemos con Pierre - le aseguró él.

¿Qué harás? - preguntó Alfred.

¡No lo sé, espero que tirarlo! - respondió Abahinn asustándolo de muerte para luego reírse.

Te creo capaz. ¡Alto! Antes de que te vayas, ven aquí - le solicitó el hombre mayor.

¿Qué pasa papá? - le cuestionó cuando se acercó a él.

¿Es cierto lo que dicen todos? - cuestionó nuevamente.

¿Qué cosa? - respondió escuetamente.

Ella, ¿te has enamorado? - Alfred no quería hacerlo, pero tenía que saberlo.

¡Ah eso! - aceptó viéndolo a los ojos.

¿Por eso te quedaste en Londres? - indagó.

Bueno, si eso es cierto, pero ya está casada - Abahinn quiso salir de ahí, huyendo de ser posible.

¿Así que no hay ningún problema? - preguntó su padre, tajante.

No, no lo hay. Sólo que bueno, creo que somos demasiados a los que nos encanta Candy - decidió hacer una broma. Digo, Lady Andley - cambió de forma.

Bueno, te creo hijo. A ver ¿qué haces con Pierre? - le sonrió su padre.

Sí papá, hasta luego - se despidió saliendo rápidamente

¡Hasta luego! ¡Sanarás pronto hijo, sé que lo harás! - aseguró Alfred.

¡Ay Dios mío! ¿Qué voy hacer con esto que siento papá? ¡Esto que duele mucho! ¡Esto que no puedo cortarlo de raíz! - pensó por largo tiempo, justo antes de que se le aguaran los ojos. Debo cortarlo, antes de que me mate en agonía. John puede acompañarme al almacén - decidió cortar esas ideas y hacer lo que debería no lo que sentía.

Sí vamos - John lo acompaño hasta el almacén que se encontraba fuera de la mansión. ¿Aún respira? - cuestionó al ver que Abahinn le tomaba el pulso.

Sí, muy lento, pero sí - respondió - Abahinn cuando se levantó. Vamos John ayúdeme. Recuerda que debemos desaparecerlo, vaya hombre no te asustes, sólo lo dejaremos en algún lugar estratégico - afirmó el antes de que él se asustara más de lo normal.

Bien - asintió John, relajado.

Fin del flash back

En el castillo Grandchester

¡Duque, Duque...! - Frank el mayordomo, entró a la biblioteca del Duque Lemarque.

¿Qué pasa, Frank? - cuestionó el duque que se encontraba leyendo unos documentos.

Lo buscan... - se interrumpió.

¿Quién me busca? Por favor, ¿cuántas veces te he dicho que no me gustan los gritos? Y ¿qué me informes a medias? ¡Dímelo completo! - exigió Lemarque.

Un agente de policía - le informó de nueva cuenta.

¿Qué has dicho? ¿Para qué? - preguntó el Duque.

Es el joven Pierre, creo... - le soltó tan rápido como pudo.

¡Hazlos pasar, rápido! - le ordenó, saliendo de allí y yendo hacia la puerta para recibirlos.

¡Duque, aquí están! - Frank lo dijo y los dejó solos.

Buenas tardes, somos los detectives Brown y Merrick - dijeron saludando con una corta venia.

¿Qué sucede? - preguntó el Duque ansioso

Lamentamos informarle sobre... su hijo Pierre, él se encuentra en el Hospital London Bridge... - informó Merrick.

¿Cuál es su estado? - cuestionó sorprendido, digo se imaginaba que Pierre se hubiera perdido en una taberna, pero en el hospital nunca.

En coma... - informó Brown.

¿Cómo que en coma? ¡No puede ser! ¿Por qué? - preguntó ansioso.

Porque alguien le dio una tremenda golpiza y horas más tarde otro más, le dio un golpe aquí en el omóplato - Brown señaló pobremente.

¡Santo Dios! ¿Pero no se supone que estaba al cuidado de los Andley? - quiso saber, ya que esa era la última orden que había recibido.

¿Lo estaba? En la Mansión de los Andley no hay nadie, dice que lleva un poco más de un mes que los familiares ya no están ahí - le informó como si él no lo supiera.

¿Cómo que ya no están ahí? ¡Ahí estaban! - increpó un desesperado Duque sin entenderlo del todo.

No, ellos no están ya ahí. Por lo que hemos averiguado, lo va a dejar con dudas... - le soltó con ironía.

La persona que encontraron y que dio parte a la policía vigía fue el Duque de Grandchester - le soltó, quería ver que acción tomaría ahora.

¿Qué ha dicho? - pregunto sin creerlo.

Que tenemos información de que el Duque de Grandchester fue quién golpeó a su hijo, bueno más bien el que le dio el golpe que lo llevó al coma - explicó Merrick.

¡No puede ser! ¿Por qué? - exclamó él, halándose los cabellos y sentándose después.

Esperábamos que usted nos lo dijera - recapitulo Brown, burlándose.

¿Lo tienen detenido? - cuestionó bajando la vista.

Usted sabe que no podemos hacerlo - le respondió animado.

¿Cómo que no pueden? Por supuesto que pueden, él está...debería estar en la cárcel - insistió el Duque.

Dije que teníamos información, no que lo habíamos comprobado... - afirmó el hombre.

¿Eso es todo, caballeros? - preguntó no muy contento.

Es todo, con su permiso - los detectives se retiraron.

Duque de Grandchester, esto no se queda así - dio un golpe en el escritorio. Frank, vamos, prepara el carruaje, necesito ir al Castillo Grandchester - le pidió a su mayordomo.

Sí señor - el mayordomo obedeció y ni se inmutó para llamar al chofer del duque.

El camino al Castillo Grandchester demoró un poco más de una hora. sabiendo entonces lo que iba hacer, quizás lo golpearía y haría lo que otras personas hicieron con su hijo. Cuando el carruaje se detuvo, bajó rápidamente de ahí y tocó la campanilla del castillo.

Buenas noches, el Duque de Grandchester ¿se encuentra? - cuestionó el duque Lemarque.

¿A quién anuncio? - preguntó Arthur.

Duque Lemarque - respondió él.

Espere un momento - le dijo Arthur haciéndolo pasar al recibidor.

Gracias - respondió el Duque Lemarque. Observando el decorado del castillo.

Arthur se dirigió a la oficina del Duque de Grandchester y al tocar sonaba nervioso, Arthur por supuesto sabía de que se trataba por lo que aparentó cierta tranquilidad.

Toc, toc

Duque lo viene a buscar, el duque Lemarque - informó Arthur.

Gracias Arthur, manda a llamar a Hunter y cuando esté en el castillo me llamas, ofrécele al duque una bebida y pásalo a la biblioteca - le ordenó a Arthur.

Sí señor, enseguida. El duque Grandchester estará en unos momentos con usted, pase su excelencia a la biblioteca. sígame por aquí - le solicitó Arthur, haciendo que le siguiera rumbo a la biblioteca.

Gracias - agradeció escueto Lemarque.

¿Gusta algo de tomar? - preguntó Arthur dirigiéndose a la mesita de licores.

Un whiskey, gracias - solicitó Lemarque, sentándose en el sillón que estaba al lado de la chimenea.

Tome, permiso - Arthur le daba el vaso ambarino y se retiró apenas Lemarque tomó un sorbo.

Arthur salió de allí, mandó un mensaje con un criado para Hunter, el guardaespaldas del Duque Grandchester y esperó hasta que llegase. Lo condujo a la oficina del Duque Grandchester y enseguida se dirigió a la biblioteca.

El duque de Grandchester lo recibirá - avispo Arthur, abriendo la puerta y cerrándola cuando salieron al pasillo.

Gracias, tome, creo que ya no lo necesitaré - el Duque Lemarque se encontraba distraído con la espera y al llegar a la oficina de Grandchester, le devolvió el vaso vacío.

Bueno, excelencia - Arthur hizo una venia y se retiro de ahí.

Gracias - entró a la oficina de Grandchester. ¿Qué te has pensado Grandchester? ¿Qué puedes matar a Pierre? ¡Si no fuera por mí, tu hijo jamás, me oyes, jamás! Hubiera salido y los otros menos - Lemarque se quedó rojo de ira al sentir las manos grandes de un corpulento hombre.

Hunter - el duque de Grandchester lo nombró.

¡Arghhh, has mancillado mi honor! - reclamó Lemarque.

No, tú lo has hecho, te ayudé con la señorita Andley y tú, tus hombres golpearon a mi hijo y está en el hospital - explicó Richard, enojado pero conservando la calma.

¡Yo, yo no he mandado a golpear a tu hijo! - se defendió acaloradamente.

Yo no mandé a golpear al tuyo - determinó Richard, sabiendo que ninguno de los dos lo entendíamos.

Los Andley no están en Londres... - Lemarque se detuvo a pensar y cayó en cuenta de ello.

Mi hijo está muy mal herido en el Saint Thomas - refirió Richard, conociéndolo.

El mío en el London Bridge - soltó lemarque.

Lord Straigth, ha estado con Terry - le contó rapido y escueto.

El mío con nadie - bufó ante la verdad que se asomaba.

¿Dices que los Andley no están en su mansión? - preguntó Richard.

No, regresé la semana pasada de Escocia - explicó Lemarque.

Sólo hay dos opciones de en dónde pueden estar, la Mansión en Edimburgo o... - se detuvo.

¿O? - quiso saber Lemarque.

En el Palacio Holyroodhouse - terminó por decir.

Tenemos un gran problema, debemos ver a Terry y a Pierre - Richard se encaminó hacia la salida.

No su supone que en éstos días llegarían Candice y William a Escocia - cuestionó Lemarque mientras lo soltaban.

No han llegado... esto es aún más extraño, vamos al hospital y veremos - afirmo Richard y ambos al salir del castillo se subieron a sus carruajes respectivos y salieron rumbo al hospital para ver a sus hijos.

En el hospital...

Terry - Richard llamó a su hijo cuando entró a la habitacion de su hijo.

Papá... - Terry se sorprendió de verlo ahí, se removio inquisidoramente.

Dices que tu amigo Lord Straigth te ayudó y dio aviso a la policía cuando te atacaron - le cuestionó más que preguntar.

Sí, ¿por qué padre? - le preguntó volviendose a remover.

Porque resulta que Pierre, Conde Lemarque está en el hospital así como tú, pero en coma - explicó Richard observando el semblante de su hijo.

¿En coma? ¿Por qué? - Terry pareció confuso y volvió a deslizarse con la ayuda de los pies, la comezón lo estaba matando.

Lo golpearon y después lo atacaron, se supone que su hijo llegaría a Escocia, pero primero pasaría a Londres con los Andley, no sabremos que llegó a alguno de los dos lados hasta que despierte. ¿Tú te sientes bien? - pregunto Richard cuando lo vio rascarse insistentemente.

No tanto, me da mucha comezón la espalda - respondió Terry extrañado.

¿Qué tiene tu espalda? - quiso saber, eso si sin saber que hasta Terry quedaría sorprendido por ello.

Nada que sepa, papá - soltó Terry y era verdad no lo sabía; los calmantes ya no hacían tan buen efecto con ciertos dolores.

Bueno, enséñame. ¡Oh Dios! - por primera vez Richard se quedo sin habla, se llevo las manos al rostro y exclamó lo único que le venía a la mente..

¿Qué sucede? - Terry quiso saber, preocupado.

Eso es... algo más que el coma de Pierre - quiso quitar la mirada de la espalda de Terry, pero le fue imposible.

¿Qué más? ¿Que tengo? - Terry se movía indeciso.

¡Terrence, estás marcado! - expresó Richard con horror.

¿Marcado? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Con qué? - cuestionó con velocidad, aún sin entenderlo.

En venganza de Lemarque... - bufó colérico, engañado y por lo visto Lemarque lo había hecho deliberadamente.

¿Cómo? ¿Cómo? ¿Por qué? Primero casi me mata y después ¡me marca! ¿Cómo? ¡Papá, papá! ¿Qué pasa? ¿A dónde vas? - quiso saber, odiaba el rumbo que habían tomado las cosas, odiaba no poder levantarse.

¡Voy a matar a Lemarque! - amenazó Richard, fuera de sí.

Papá, espera papá, no puedo moverme, ¡Argh! Por favor, espera - le pidió rodándose de la cama, sintiendo que su espalda se cortaba con cada vez que quería levantarse.

¿Qué sucede joven? - cuestionó la enfermera, asustada por el estado histérico de su paciente.

¡Enfermera, enfermera! Busque a Lord Straigth, por favor - le pidió cuando su padre lo miró por última vez y partió. Terry se agarró del brazo de la enfermera.

Ya viene, mandó un mensaje en el cual avisaba que venía hacia aquí - informó la enfermera.

Por favor, por favor, alcánzalo en la entrada y dile que mi padre va a matar a uno de los Lemarque - informó Terry, apresurado.

¿Qué cosa ha dicho? - cuestionó la enfermera.

Terry ¿qué pasa? ¡Todos los gritos se oyen allá afuera! - dijo Abahinn que venia llegando.

¡Mi padre, detenlo, matará a Lemarque! - le avisó Terry, sintiéndose inútil.

¿Por qué? - preguntó Abahinn perdiendo el tiempo.

Por esto, ¡oh Dios, cómo duele! - Terry se volvió para que le mirara la espalda.

¡Terry, eso no te lo había visto! - dijo Abahinn sin poder contener un gemido por la sorpresa.

¡Pues ya lo hiciste! Ve tras él, lo va a matar y Candice nunca estará libre de él por favor, ¡si mata a Emanuelle sería lo mejor! - deseó cuando una de las heridas colapsó y se abrió, comenzando a derramar sangre. La enfermera se acercó a él, y con unas vendas le cerro la herida mientras llamaba a gritos a un medico.

Aprisa, un médico, el paciente se desangra - pidió ella volviéndose a meter a la habitación de Terry y sintiendo que el perdía e conocimiento.

Terry, te dejo, apuraré a mis hombres y después te veo - aseguró él. Siguiendo el camino de Richard.

¡Que haya suerte! ¡Argh! ¡Cómo duele! - fue lo último que dijo el castaño, desmayándose cuando sintió que era levantado del piso y varios médicos y enfermeras hacían determinados movimientos, tomando varias cosas y llevándolo rápidamente a quirófano.

Continuará...