Capítulo XLI

Después de un agitado mes de viaje y notando que Candy no fue especialmente tranquila y cuidadosa con su embarazo, éste está a punto de terminar. Había pasado una semana de que el jeque Hasbún decidió ayudar a Mickael a que la rubia llegara al Palacio de Holyroodhouse, su personal no sólo era el que se encontraba en el barco, por seguridad habían viajado anteriormente para prepararlo todo para su llegada.

Desde hacía una semana todo fue pasando muy rápido, tiempo es lo que no tenían, Hasbún veía cómo la rubia la pasaba genial, la pesca, los juegos de criquet y hasta las carreras con sus mascotas fueron cambiadas por los juegos de apuestas, digamos que de una simple chiquilla atenta ahora se encontraba con una sumamente especializada, por lo que sin querer los caballeros de primera clase la calificaron de "Tahur" apodo que rápidamente se ganó entre los caballeros del barco. Sus ratos libres eran sendos juegos, se podría decir que por las tardes ella juntó un gran número de fichas que luego serían cambiadas en Londres y llevadas a una cuenta personal, todos se divertían menos sus contrincantes, sobre todo porque no entendían cómo es que les pedía más dinero cuando ella ya era pudiente y es que lo que no sabían es que esa cuenta personal y por lo mismo el dinero que en ella se depositaría, se destinaría a sus gastos, pero no los de ella sino del Hogar de Ponny que aunque Albert le había dicho que no se preocupara por ello, Candy terminó dando su última palabra, ese dinero lo utilizaría para las ampliaciones del orfanato.

El jeque Hasbún estaba observando a Lady Candice, de lejos por supuesto, ya que lo que menos quería era lidiar con los celos de su esposa, él debería de serle fiel por ser la primera esposa; Candice caminaba sobre la cubierta de primera clase y bajaba a la de segunda en compañía de sus hijas, al parecer Aaminah las había llamado de vuelta y ella seguía caminando, también se detuvo un poco a recogerse el cabello, últimamente ya no le veía ese peinado, el de las dos coletas ya que al parecer Lady Beagen le sugirió cambiar de peinado para su comodidad. De pronto unos niños le llamaron la atención a Candy, observando por un lado y por otro cuidándose de que ninguno de los que la cuidaban la siguieran, escapó yendo detrás de ese par de traviesos, Puppet y Clint jugaban con aquellos niños y ella también lo quería hacer.

Cuando la perdió de vista, el jeque Hasbún llamó a Amir.

Señor - acudió éste al llamado de la campanilla de su señor.

Amir, vigila a Lady Candice, al parecer todos piensan que esta divirtiéndose con mis hijas y ahorita se ha de encontrar en la cubierta de tercera clase - refirió el jeque pensativo.

Sí señor, en un momento estoy ahí - obedeció y se salió apresurado detrás de la ya aventajada rubia.

Amir la encontró efectivamente en la cubierta de tercera clase, sentada en un camastro y con varios niños a su alrededor, asustados, muy asustados porque Clint se había atorado entre unos maderos y chillaba, Candy como pudo se agachó y preocupada por el constante pataleo y desespero de Clint comenzó a pedir cosas para sacarlo de allí. Primero le dieron una barra, pero era demasiado pesada para maniobrarla, después pidió un serrucho o martillo para que el animalillo no se cortara más de lo que ya lo había hecho hasta ese momento. Candy desesperada, comenzó a llorar, los chiquillos gritaron a los oficiales de cubierta que llamasen a un familiar de Candy, alertándola.

Señor, señor - un chiquillo rubio lo llamó.

¿Qué sucede, pequeño? - cuestionó un oficial que le llamó la atención.

Una señorita de allá arriba tiene un problema, puede usted prestarme un cuchillo - refirió el chiquillo preocupando al oficial y sobre todo cuando señaló la cubierta de primera clase.

¿Para qué lo quieres? ¿Una señorita de primera está allá abajo? - cuestionó él sorprendido.

¡Sí señor, aprisa que se muere! - insistió el chiquillo.

¿Cómo? - el oficial preguntó, quizás no había oído bien. Era importante que fuera rápidamente.

¿Qué sucede pequeño? - cuestiona Amir que se acerca y al ponerse a su altura le toca la punta de la nariz.

La señorita... - comienza a explicar, deteniéndose ya que no se sabe el apellido.

¿Andley? - pregunta Amir.

¿Cómo sabe su nombre? - pregunta el niño extrañado.

Me lo supuse, ¿qué le sucede? - Amir muy ameno cuestiona al niño y le pide al oficial calma.

Quiere una herramienta para librar a Clint de un madero en mal estado - explica el niño, sonriente.

A ver vamos, oficial me encargaré de éste asunto, puede avisarle al señor Andley o Grandchester que vengan por favor - le solicita levantándose y caminando con el niño.

Sí señor, enseguida - acepta el oficial y se dirige a la cubierta de primera clase a preguntar por los familiares de la rubia.

Me enseñas ¿dónde está? - le pide al chiquillo que muy amablemente lo toma de la mano para llevarlo hasta allá.

Clint, deja de moverte, por favor que alguien me ayude - solicita la rubia gritando.

Lady Andley, ¿qué le pasa? - le preguntó Amir preocupado por el descontrol de la rubia.

Es Clint, se ha atorado y parece que se cortó la pata, ¡ayúdelo! Mira cómo se queja, Puppet ve por Albert, por favor, ve por él, ¡Clint se muere! - exclama Candy, acongojada.

Lady Andley, espere, déjeme ver cómo podemos ayudarlo - responde Amir a su llamada agachándose y observando que la sangre del coatí ya comenzaba a pintarle la pata. Veamos, sí, necesito éste cuchillo, calma Clint, calma - le pidió Amir a Clint acariciándole la cabeza para checar el estado de su patita. Necesitaré que lo seden, ¿algunos de ustedes quieren buscar al médico? - cuestionó Amir a los chiquillos y uno de ellos salió corriendo hacia su consultorio.

¿Quién es el señor Andley? Señor Andley, señor Andley - un oficial lo llamó cuando hubo llegado a la cubierta de primera clase.

Soy el señor Andley, ¿qué se le ofrece oficial? - cuestiona Albert extrañado por haber escuchado su nombre.

Señor Andley, la señorita Andley... - y eso fue lo que lo alertó, el oficial no pudo terminar de decirle porque él ya estaba nervioso con la mención del nombre de su esposa.

¿Qué pasa? ¿Dónde está? - preguntó tomándolo de las solapas del traje.

¿Qué sucede, Albert? - preguntó Richard cuando observó que el rubio discutía con un oficial.

¡Es Candy, no sé qué pasa! - responde Albert preocupado porque el oficial no se decide a contarle.

Oficial ¿qué sucede? - cuestionó Richard al mismo tiempo.

A la señorita le sucede algo, no sé en realidad, otro señor la ayuda - refiere el oficial sin poder dar más información.

¿En donde se encuentra? - preguntan ambos al unísono.

En la cubierta de tercera clase - señala el oficial quedándose preocupado cuando los dos hombres corriendo tácitamente se alejan de ahí.

¿Qué hace allá? - Albert se detiene y regresando le pregunta.

No lo sé señor, pero si quiere seguirme - refiere el oficial.

Sí, Richard vamos - Albert le pide a Richard implícitamente que lo acompañe.

¡Abbas! ¿Qué sucede? - peguntó el jeque al ver como su sirviente se asomaba a la cubierta.

No lo sé señor, Amir todavía no regresa... si quiere le sigo - se ofreció él.

No, mejor espérame - solicitó su señor.

El señor Andley y el duque de Grandchester van a la cubierta de tercera clase, señor - informa Abbas observando cuando ellos desaparecen.

¡Qué extraño, vamos Abbas! - lo apresura a que los sigan.

¡Sí señor! - respondió y lo siguió.

Mientras todos estaban ocupados, el médico del barco se encontraba estudiando sus próximos planes, de alguna forma el que Lady Beagen no lo haya reconocido le servía de mucho, a pesar de que su madre y su tía estuvieran formalmente sin dirigirse la palabra, de algo le serviría ser un Buchanan por ello es que se decidió a entrometerse en donde no lo llamaban y en eso se encontraba cuando de pronto un chiquillo y un oficial de la guardia se acercó a su consultorio.

¿Dr. Mickael? - lo llamó otro oficial.

Dígame oficial, ¿en qué puedo servirle? - cuestionó el médico, levantándose de su lugar y guardándolo en un cajón bajo llave.

¿Puede venir a la cubierta de tercera clase? - preguntó él atento.

¿Qué sucede, oficial? - quiso saber.

¿Conoce a Lady Andley? - le enteró a quien le iba atender.

Espere, voy con usted - Mickael se regresó por su maletín de curación y después corrió detrás del oficial.

Sí señor - aceptó él oficial y el chico dirigiéndose hacia allá.

Lady Candice ¿qué sucede? - cuestionó el médico, preocupándose por ella.

¡Mickael, ayúdalo por favor! - solicitó ella llorosa y preocupada.

¿A quién? - preguntó pero ella le señaló Clint con la mirada. Espera, Clint tranquilo. Amir ¿qué pasó? - cuestionó el médico al sirviente.

Clint se atoró y parece que se ha más que lastimado - refirió Amir.

¿Puppet, qué pasa? Vamos - se apresuró Albert al encontrarse con su mofeta.

Amir llévate a Lady Andley, por favor - solicitó el médico preparando una jeringa para sedar a su mascota.

No déjenme ayudarlo - ella se opuso a irse.

Lady Candice, necesito que lo deje en mis manos, Amir - le insistió al sirviente de Hasbún.

Vamos Lady Andley - la insta tomándola de la cintura para ayudarla a levantarse.

¡Clint, Clint... Clint.. déjenme ayudarlo! - pide la rubia llorando.

Llévese a la señora, por favor - pide el oficial, ayudando al médico a cargar al coatí.

Candy, Candy ¿qué sucede? - pregunta Albert llegando hasta ella, revisándola sin comprender por qué llora.

Dr. Mickael, ¿qué pasa? Candice ¿tiene algo? - refiere Richard.

No, sólo que en estos momentos me estorba, es Clint, será mejor que se la lleve - pide el galeno, levantándose para informarle al señor Andley.

Sí, Candy vamos - Albert la tomó de las manos de Amir y comenzó a caminar a su lado.

No, déjenme ayudar, Clint es mío, no tuyo - le suelta apartándolo de ella, sorprendiendo a más de uno, incluido a su esposo.

¡Tienes que cuidarte! Quiero que tú y mi hijo estén bien - aseveró el rubio un tanto sentido por sus palabras y tomándola de los brazos para que siguiera caminando.

Albert... tú quédate a ayudarme por favor - pide le galeno. ¡Amir llévatela! - insiste Mickael.

¡Noooooo! - ella se resiste.

¿Puedo ayudar en algo? - pregunta el jeque.

¿Jeque? ¿Qué hace aquí? - cuestiona Albert extrañado.

Vi que había una conmoción aquí abajo y con todo el movimiento... me imaginé que necesitarían ayuda - explica lo que en sí era verdad.

Albert - Mickael insiste.

Dr. Mickael, ¿qué sucede? - cuestiona el jeque extrañado de que esté acuclillado.

Necesito que tranquilice a Clint, lo voy a sedar - explicó el médico.

Bien, vamos - accede Amir llevándose a la esposa a la fuerza.

Abbas puedes conseguirnos material para abrir el madero, necesitamos un martillo - sugiere el jeque.

Sí señor, enseguida - acepta y se retira a buscar el material con los mecánicos.

¡Clint, hola travieso! Te vas a quedar quieto, sí yo sé, Candy te quiere mucho, sólo será un piquetito, sí, sólo uno - le comienza a decir cuando Clint vuelve a chillar y se queja, Puppet lo acompaña lamiéndole la patita herida.

¿Listo? - le preguntó el médico a Albert.

Sí, listo. Clint pórtate bien, sólo es un piquetito - Albert le explicó al coatí quien gimió.

Bien, listo. Hay que esperar a que se duerma. Abbas tienes ya lo que te pidió el jeque - refirió Mickael cuando lo vio.

Sí, aquí está, dígame cómo le ayudamos - se ofreció desinteresadamente.

Bien, mientras sostengo a Clint, se debe de tronar el madero, vean si consiguen una manivela, por favor - comenzó a explicar atropelladamente haciendo que Abbas corriera por la manivela.

Sí señor, pequeños háganse a un lado por favor, necesitamos espacio, oficial podría llevarse a los niños - pidió el jeque atento a lo que acontecía.

Sí señor - un oficial los alejó.

Amir, ¡suéltame, quiero ir con Clint! - pidió la rubia.

No mi señora, es mejor que descanse - respondió él tomándola de amabas manos para que no escapase, a lo lejos se observaba a Lady Beagen extrañada por la actitud del sirviente.

Lady Candice ¿qué pasa? - cuestionó Lady Beagen al verla.

Candy, ¿por qué lloras? - pregunta Terry.

Es Clint... - refiere la rubia lanzándose a sus brazos.

La mascota de Lady Candice tuvo un accidente y el señor Andley me ha pedido que la aparte del lugar para que puedan ayudar al coatí - explica el sirviente.

Bien, yo me encargo de ella, gracias Amir - responde Terry.

De nada Lady Beagen - responde el sirviente y se retira a donde los demás están.

Espera Amir, voy contigo - pide Terry dejando a Candy en manos de Lady Beagen.

Por supuesto - asiente mientras lo espera hasta que se pone a la par.

Yo también quiero ir - pide la rubia.

Usted no, Lady Candice, Clint estará bien, vamos, tomaremos un té - Lady Beagen la toma de los hombres y la conduce al interior de su camarote, en la salita de bienvenida, pidiendo té a su recamarera.

Albert, Abbas y Terry comenzaron a pegarle al madero hasta que lograron triturarlo, por lo que también sacaron la patita de Clint, parecía que estaba astillada; Mickael lo tomó entre sus brazos y lo llevó hasta su consultorio.

Señor Andley, acompáñeme. Amir podrías pedirle a un oficial que repare éste madero por favor - sugirió y solicitó Mickael.

Sí señor - Amir acató la orden retirándose.

Puedo hacer algo - cuestionó el jeque al ver que Clint se mordía la lengua.

Por el momento si quiere ayudarnos con Clint será suficiente, si no, puede esperar. Les pido de favor que no vayan a donde Lady Candice, debemos mantenerla nerviosa, pero en calma. Las emociones fuertes le hacen daño - informó solicito el médico.

Sí señor - todos respondieron siguiéndolo a su consultorio.

Espere le ayudo - se ofreció Abbas cuando Mickael abrió su consultorio con el pie y trataba de desdoblar una manta para colocar ahí al coatí.

Señor Albert, puede pasarme esa frazada azul por favor

Por supuesto

Bien, Clint veamos como tienes esa patita, mmmm sí, debo auscultarlo para ver si se fracturó, pero primero debemos poner agua a hervir para que limpiemos la herida. Páseme esa lupa y las pinzas por favor - le pidió a Albert, señalándoselas.

Por supuesto - accedió el rubio.

Gracias, tiene pequeños fragmentos de madera, imposible rasurarlo - informó cuando le acercó la lupa.

Bien, primero lo limpiaremos y luego le quitaremos las astillas para después rasurarlo y palparlo por si tiene fractura - comentó el galeno, comenzando a tomar las pinzas y sacar una a una las astillas.

De acuerdo - murmuraron más de una.

Jeque Hasbún, no puedo ir a mi camarote por Candy, podría ir al suyo, de cualquier forma nosotros no podemos hacer nada - le pregunta Terry al jeque.

Vamos Conde Grandchester - responde el hombre, que con la mirada le ordena a Amir y Abbas que se queden.

No, aún no me llame así, mi padre no ha cedido el ducado - advierte Terry, esperando que él lo tome en cuenta.

Ah no, ¿cuántos años tiene? - pregunta el jeque curioso.

Dieciséis casi diecisiete - responde Terry tajante.

Sí tiene razón aún es muy joven, ¿dónde conoció a Lady Andley? - le preguntó como si hablaran de cualquier otro tema.

En el colegio, mi padre me había enviado desde muy pequeño y éste fue el segundo año de Candy - refirió Terry sabiendo que él también la amaba.

¿Fue divertido? - el jeque sintió mucha molestia por esa información.

¿Qué cosa? - quiso saber el castaño, cómo a que se refería.

Estar con Candy... en el colegio... muy divertido, es más, podría contarte que yo era muy diferente a como soy, a como mi padre es conmigo, a como mi padre es con ella incluso, ahora todos somos diferentes a pesar de nuestra dureza y de las obligaciones reales - respondió Terry, sabiendo el origen de la pregunta.

Podrías decir que ella les inyectaba algo... - se sonrió el jeque.

Alegría por la vida, es como una especie de pegamento, que nos une a pesar de nosotros mismos - asegura Terry molesto.

Sabes Terrence, hay algo que no me queda claro, si Lady Candice es tu amiga... ¿por qué la ayudas hasta morir por ella...? - insidioso quiso picar la curiosidad del que suponía un amigo.

Por la misma razón que me lo pregunta Jeque Hasbún - responde él que sentándose lo mira de soslayo.

Ya veo, ¿se me nota tanto? - quiso saber con pena.

No más que a mí, Archie, Stear, Stephan, Carnegie, su tío y obviamente Albert, a él sí que se le nota demasiado - aceptó el chico sintiendo que el ambiente se aligeraba.

Por supuesto, varios entonces - sonrió.

Sí, sí, pero no te preocupes, de alguna manera Albert nos ganó a todos - refiere Terry soltando una risotada.

Es cierto que se conocían desde ¿pequeños? - cuestiona el jeque.

Ella era la pequeña, él ya era un adolescente - afirmó con vehemencia.

Que afortunado fue de vivir en América ¿no? - comentó el jeque con ironía.

Por supuesto, la niñez de Candy, vaya me sorprendería si Niel también estuviese enamorado de ella... ¡no, ni cómo imaginarlo! - refirió Terry tentando a la suerte de Candy.

¿Quién es Niel? - pregunta el jeque extrañado por el comentario asustado.

Digamos que un primo de Candy, pero los Leagan no son muy buenos con ella, no la quieren - asegura él con recelo.

¿Cómo es eso posible? - cuestionó el jeque pensando que estaba equivocado.

No la quieren por la misma razón que nosotros la amamos - explicó él chasqueando la lengua.

Eso es difícil de creer, por cierto, ¿cómo están los primos de Candy? - cuestionó animado.

No tenemos gran información, pero ellos se encuentran a salvo en Edimburgo. Pobre George debe de estar muy estresado - responde Terry.

¿George? ¿Quién es George? - pregunta sin entenderlo.

Mano derecha de Albert, adora a Candy y bueno él estaba en América cuando todo esto sucedió - refiere lo que Lord Straigth le comentó.

¿Qué es lo que supones...? - preguntó el jeque sin terminar la pregunta.

Toc, toc

Pase - dio acceso el jeque molesto por la interrupción.

Perdón, el Dr. Mickael va a entregar a Clint a Lady Andley, su alteza - le dice Amir, asustado por el rostro de su amo.

Gracias, vamos a verlo - respondió el jeque levantándose y dando el pase a Terry.

Sí, pase usted - Amir le dio el pase y salió junto con ellos.

Dr. Mickael, ¿cómo está el enfermito? - cuestionó Terry acariciándolo.

Clint, aún dormido, pero ya vamos que Lady Andley debe estar que se muere de la preocupación - urgió Mickael a los caballeros presentes agarrando la manta extra que sacó del cajón.

Sí, ¿estaba muy lastimado? - preguntó Hasbún.

Solo tenía algunas estillas y estaba lastimado de en un dedo, perdió una garra - informó el médico.

Bien, ¿habrá que darle algún remedio? - preguntó Albert.

Sí, aunque espero que lo que le he dado sea suficiente - responde el médico, tocando la puerta del camarote.

Toc, toc

Lady Candice - el médico la nombró cuando ella abrió la puerta.

Clint, dígame ¿qué tiene? - le pregunta ella.

Se lastimó un dedo y se tronó la garra, todas las astillas del madero se le clavaron, pero estará bien, solo hay que tenerlo descansando, darle de comer y sus remedios. Además no dudo que él estará bien - aseguró dándoselo a ella.

¡Clint, te extrañé mucho! - Candy abrazó entrañablemente a su mascota mientras el dormía profundamente y los demás la veían tan cariñosamente como podían, deseando estar entre esos brazos donde ahora Clint era consentido.

Él también, fue muy valiente Candy - admite Mickael sonriendo.

Gracias Mickael - Candice se despidió y todos comenzaron hacer lo mismo.

De nada, esto fue muy sencillo, con su permiso Lady Andley - aseguró le médico despidiéndose.

Pase, gracias - Albert salió de allí.

Bueno me voy, buenas noches, Amir, Abbas - se despidió el jeque y llamó a sus sirvientes.

Buenas noches - se despidieron Richard, Terry y Lady Beagen.

Clint... todo por travieso - murmuró Candy contra su oreja.

Vamos Candy tienes que dormir, llevaremos a Clint a nuestro camarote - sugirió el rubio ayudándola a llegar a la cama.

Sí, por supuesto - ella accedió y colocó al coatí en una camita.

La noche llegó y Candy seguía sin dormir, sentía que él era tan importante que Albert se durmió recargado y leyendo; Candy no podía pegar el ojo y se levantó, sigilosamente una figura redonda se acercó al lugar donde se encontraba el animalito, profundamente sedado y entonces fue cuando Candy lo tomó entre sus dos manos y así hincada y de rodillas, le abrazó con anhelo, llorando por su patita lastimada la cual dirigió a su mejilla, acariciándola y besándola. Puppet se despertó con el llanto de Candy, se dirigió hasta Albert y lamiéndole el rostro también lo despertó, Albert sólo podía ver a Candy abrazando a Clint y llorando por él, Albert se levantó y muy sigilosamente Puppet y él se acercaron. Por otro lado, Candy que no los sintió llegar, se enterneció cuando Albert la abrazó por el vientre y acarició la cabecita del coatí, siendo también consolada por la mofeta que se recargó sobre su rodilla y así los tres sintieron lo que le había sucedido al coatí, Albert consideró que Candice debía de descansar por lo que la llevó a la cama y le hicieron un huequito a Clint en la cama de Puppet muy cerca de la suya, para vigilarlo atentamente.

Continuará...