Capítulo XLVII
¡William has despertado! - exclamó George, sin poder creerlo se limitó a correr hasta la cama donde él se encontraba, tomando con sus brazos el torso de su amigo y abrazándolo como si aquel hombre lo hubiese encontrado en el sinfín del mundo; apenas lo hubo tocado cuando aquel pétreo rostro soltó un sonoro y doloroso sollozo porque al final de todos sus esfuerzos por saberlo vivo había sentido que él lo estaba logrando, retornó a casa muy enfermo y malherido pero ahí estaba, vivo y en casa como debía de haber sido desde el momento en que piso el puerto de Dover.
Mientras Terrence, Mickael, el jeque Hasbún, Richard, Sir y Lady Borthwick les ocurría un evento sin precedentes. El tribunal se encontraba caminando por tres leguas, dirigiéndose a donde se encontraba el espía del duque Lemarque.
Sucesos intermitentes
Entonces ¿qué es lo que vamos hacer? - cuestionó Sir Broid.
Estamos muy cerca, el hombre de Lemarque ¡está allá! - señaló Sir Clawdel emocionado, temiendo que la espera les resultara contraproducente.
¿Seguros que es de Lemarque? - cuestionó ansioso Sir Forbes.
Esa es la única información que tenemos, pero sí, es de él - aseguró Sir Cumming.
¡Puede ser de alguien más! Una pregunta, ¿dónde está Sir Campbell? - preguntó Sir Napier buscándolo entre todos.
Se encuentra con Lady Andley y eso no debe de preocuparnos ahora... - resolvió comentar Sir Clawdel.
¡Todos debemos saber en qué estamos metidos! ¿No le parece? - preguntó Sir Gayre.
¡Nada necesitamos saber! Esto se está saliendo de nuestras manos, debemos de atrapar a ese hombre - insistió Sir Clawdel.
Y luego ¿qué? A buscar a Lemarque por medio Glasgow - soltó en broma Sir Broid.
¡Dimos nuestra palabra...! - enfatizó Sir Grant.
Nadie sabe hasta dónde estamos metidos en esto y el Rey Jorge no hace nada por ayudarnos, ¡estamos solos aquí! - bufó Sir Haig, molesto.
No lo estamos... - respondió alguien que se acercaba a galope por el lado sur del grupo.
¿Carnegie? - susurró Sir Clawdel sin poder creérselo.
Mientras esto sucedía, Abdul llegaba al Palacio Holyroodhouse, habían pasado dos días, llegar hasta allá resultó ser muy cansado, caminar sin parar también fue difícil y más con una vestimenta que no le pertenecía resultando ser muy caluroso. Al llegar, tocó la gran aldaba que adornaba la gran puerta de madera maciza.
¡Buenas noches! Puedo hablar con alguien en privado acerca... podría darme agua, llevo dos días caminando hasta aquí sin tomar agua y probar alimento- solicitó el sirviente de confianza de Aaminah.
Hijo, pásame agua de la jarrita que se encuentra ahí - señaló una mesa con frutas y jarras de agua fresca, el chico que se encontraba allí se lo llevó a Abdul.
Gracias, buen hombre - Abdul agradeció la gentileza del chico, tomando el vaso de madera que se le acercó en ese momento para después morder la jugosa manzana que le dio el guardia.
Podría decirme ¿a qué viene? - cuestionó el oficial encargado.
Quiero...podría ver al Rey Jorge, señor - cuestionó Abdul tomando lentamente el agua ofrecida.
¿Está bromeando? - cuestionó el chico que con la mirada fue callado de forma inmediata por el oficial a cargo.
No señor, soy un sirviente de la Reina Consorte Aaminah Aasiyah Hiyaz, esposa del Rey Hasbún... - respondió él sabiendo que eso le daría el pase automático a ver a su Alteza Serenísima.
Hubiéramos comenzado por esa información señor... - el oficial se detuvo de inmediato en camino a la puerta.
Abdul Ali Hiyaz - respondió.
Su alteza, perdone usted por la confusión, pero no sabíamos que la esposa del jeque Hasbún nos visitara con sus altezas reales - respondió y comenzó a caminar hacia el interior del Palacio haciendo que los guardias los acompañaran.
Ese es el punto de ésta visita, nadie iba a dejar sola a nuestra hermana, cada miembro masculino de nuestra familia la acompañará siempre a cualquier visita - respondió Abdul con importancia.
Espere aqui, vamos a llevar a su alteza con el Rey Jorge, pase, siéntese y permítame voy a anunciarlo. ¿Algo que guste tomar...? - cuestionó el oficial apostando a la guardia en la puerta.
No por el momento, el asunto que debo de tratar es muy importante y urgente - respondió Abdul.
Bien, me permite, voy a anunciarle y regreso, permiso - el guardia se disculpó y salió de allí, cerrando las puertas detrás de sí.
Mientras ésto sucedía en una caravana al sur de Glasgow...
¿Cómo está? ¿Dejó de sangrar? - cuestionó un sirviente.
Sí, nuestro señor no se encuentra entre nosotros, pero nos lo dejó encargado, sólo tenemos que limpiarle las heridas y mantenerlo lo más cómodo que se pueda - explicó otro sirviente.
¿Han recibido respuesta del Palacio? - cuestionó un poco preocupado por la bala que hirió el hombro derecho.
No señor, no hemos recibido nada, de cualquier manera todo está muy reciente, por lo pronto, debemos de comenzar con el plan de limpieza - sugirió un hombre al otro.
No cree que debemos esperar... - sugirió uno de ellos.
No, la señora hizo bien en confiarnos a los demás, pero ella...ella, nadie se esperaba lo que ella haría, fue valiente ¿no se lo parece? Nadie se esperaba que ella salvara a todos y no salvarse a ella - refiere uno de ellos.
Fue valiente... - respiró rápidamente.
Y muy estúpida, pero sí, no era como la niña que aparentaba ser - resolvió otro sirviente.
No, fue una chica muy decidida, ¿de dónde conoció el proceder del Duque Lemarque? - cuestionó más para sí que compartirlo con los demás.
No lo sabemos, nadie lo sabe, nadie sabía, sólo ella y nadie sabe cómo es que ella lo supo, sólo nos queda esperar y enterarnos cuando la encontremos, sólo eso - susurró incoherencias.
Bien, vea, ha despertado - comenta uno de los sirvientes al ver que el Duque Grandchester mueve las manos y escucha como se queja.
¿Terrence... Terrence...? - susurra el Duque Grandchester.
¡Espere Duque Grandchester, no puede levantarse! - los tres hombres colocan las manos en el pecho de él para impedirle que se levante.
Terrence, ¿dónde está mi hijo? - cuestiona el Duque desorientado.
No lo sabemos, el plan salió como se esperaba, todos están en zonas seguras... Cand...Lady y Sir Andley también están seguros, heridos obviamente, pero seguros en el mejor lugar de Edimburgo - emocionado lo comentó.
¿Llegaron a su mansión? - preguntó Richard en un jadeo.
Sí, ambos están en la mansión - afirmaron todos los presentes.
Terrence, ¿dónde está? - preguntaron.
Cerca de Glasgow, infortunadamente creemos que usted conoce a la persona con la cual está su hijo - refiere alguien.
¿Quién es? - pregunta Richard preocupado, debido a que tenía muchos enemigos.
Lord August Thompson... - responde esperando la reacción del duque.
¿Qué dices? ¿Thompson? ¿Cómo? - quiso saberlo de inmediato.
No lo sabemos, lo último que supimos fue que él se encuentra a salvo con Lord Thompson - respondió el sirviente.
Vaya, eso sí que no salió como lo planeamos, ¿verdad? - Richard quiso hacer una broma.
No, eso no - admitieron los tres hombres.
Y ¿el jeque Hasbún? - Richard preguntó de nueva cuenta.
Está ocupado con Amir, fueron a rescatar al Dr. Mickael, Duque Grandchester... - respondió uno de ellos.
Pero ¿Amir? ¿Amir no bajó con Aaminah antes de llegar al puerto de Dover? - cuestionó Richard.
No es el único Amir en los sirvientes del jeque, Amir es un nombre muy común entre nosotros, Amir, el hombre que acompaña siempre al jeque es...su hermano, el Amir de su esposa es el de ella, al igual que Abdul... - refiere el sirviente dejando impactado a Richard.
Estuvimos... ¡debe ser una broma! ¿Por qué no se nos informó? - cuestiono Richard medio molesto, acomodándose de otra forma.
Porque no era necesario, ustedes nunca nos preguntaron - respondió como si nada.
Cierto, disculpen, ¿qué me pasó? - cuestionó sabiendo que no sacaría nada en esa oportunidad.
Sólo recibió un disparo en un hombro, ¿lo ve? - respondió el sirviente haciéndole ver que tenía un rozón en el hombro.
¡Aún duele! - exclamó Richard.
Sí, lo imagino. Bien, necesito que se cure rápidamente y se levante - refirió atentamente.
¿Dónde están Lady y Sir Borthwick? - Richard debía saber de todos, pero los tres hombres se miraban entre sí. ¿No lo saben? ¿Nadie lo sabe? - preguntó muy preocupado.
No, nadie, aún seguimos buscándolos... - afirmaron.
¿Nadie más falta? - siguió preguntando.
No, sólo tenemos que esperar que todos los demás estén bien... - refirió el primer sirviente.
¿Qué saben de Lady Candice? ¿Está bien? - cuestionó Richard.
Sí, muy bien. Más que bien, los Andley's son ingeniosos, se han inventado la muerte de Lady y Sir Andley... - responde el sirviente obviando que esto así es.
¿Están muertos? Pero me acaba de decir que estaban bien... - refuta Richard enfurecido por esa noticia inesperada, intentando levantarse.
No, espere, están vivos, muy vivos... - respondió otro sirviente.
Entonces ¿qué es lo que pasa? - cuestionó Richard con mirada asesina.
Desde que llegamos a donde todos nos separamos, hemos tenido espías - comenzó a contar uno de ellos.
¿Espías? - preguntó el Duque Grandchester.
Sí, dos; uno de Lemarque y otro de Buchanan, dos que espero que dejemos de tener ésta noche... - respondió el sirviente que también era espía del jeque.
Además tenemos que esperar buenas noticias de la Villa Andley en Edimburgo - sugirió otro sirviente.
¿Qué quiere decir? - preguntó Richard.
Que tenemos tres alegres noticias que darle... - soltó uno sonriendo.
¿Cuáles noticias? - preguntaron ahora los dos sirvientes y Richard al mismo tiempo.
Lady Andley tuvo tres niños, dos niños y una niña de hecho... - informó a todos.
Tres niños, ¿en serio? ¿Es posible eso? - cuestionaron los sirvientes.
Sería un poco raro eso de...bueno mejor no me lo cuentes... - refirió Richard. En fin, ¿a dónde vamos? - cuestionó luego de sonreír.
Rumbo al Palacio de Holyroodhouse cerca de Ingliston - respondió el sirviente antes de que el hombre que tenia ante sus ojos lo acorralara con más preguntas.
Bien... esperen, esperen, ¡eso está muy lejos! - exclamó Richard pensando que eso estaba en el sur y ellos estaban por el norte, muy lejos aún de cualquier lado.
¡Pero es más seguro! - enfatizó uno de los sirvientes haciéndolo entrar al salón.
Sí, eso sí. Ustedes dijeron que hay un espía del jeque en Edimburgo, ¿quién es? - preguntó Richard cuestionando a los tres.
Bueno del jeque no es, pero sí, él se ofreció a asistirnos Por cierto, mi nombre es Baraka, el de él Boulus y él que le curó Butrus - aseguró.
¿Se ofreció? ¿Quién es él? Lady Andley ¿estará segura? - preguntó preocupado.
Más de lo que se imagina... Sir Carnegie... - soltó Butrus.
Espere, ¿no estaba en Londres? - cuestionó Richard extrañado.
Lo único que sabemos es que es un Sir, eso es lo que quiso el jeque contarnos - respondió Boulus.
¿Un Sir? ¿Carnegie? ¿Cuál? - se preguntó más a sí mismo que a otra persona.
No lo sabemos - respondieron los tres. Lo dejaremos dormir un poco, vendremos por la mañana - Boulus se despidió y los otros dos también se retiraron.
Mientras esto sucedía cerca de la mansión de Edimburgo...
¿Están todos en sus puestos? - cuestiona Abahinn contando a todos los presentes.
Sí, Sir Gayre va atacar - responde Sir Clawdel, observándole.
No lo creo, iré hasta allá... - exclamó Abahinn sabiendo que él podría acercarse silencioso.
No lo sé, ¿podrá ir sin hacer ruido? - cuestiona Sir Clawdel.
Ya lo verá que sí, conozco éste paraje más que ustedes - aseguró Abahinn escurriéndose entre ellos.
Bien - no le quedó de otra que hacer caso a su suposición.
El espía del Duque Lemarque dormía plácidamente entre heno al interior de la casucha que se encontraba a unos cuantos kilómetros de la mansión, Abahinn se acercó sacando una pieza de carne de su cuerera y la lanzó al patio haciendo que el perro dormido del otro lado saliera en su búsqueda y llevárselo a donde antes se encontraba dormitando. Hecho que Abahinn aprovechó para entrar hasta donde se encontraba Gregory, seguido de Sir Gayre y Sir Broid.
¡Gregory! Parece que está dormido, entren... - susurró Abahinn con cautela de que Gregory no despertará aún.
¿Qué sucede? - preguntó Gregory somnoliento.
¡Silencio! - ordenó Sir Broid sacando un arma y dirigiéndola a su quijada.
Robert, ¿qué haces tan tarde? - preguntó Gregory sin entenderlo completamente.
Mi nombre es Lord Straigth - responde "Robert" sacando de equilibrio a Gregory.
¡No se atreva a gritar, nadie lo escuchará! - advirtió Sir Gayre.
¡Roscoe! - intentó llamar al perro.
Su perro está profundamente dormido... - aseguró de nueva cuenta Sir Gayre.
¿Qué quieren? - cuestionó Gregory.
Nada, sólo información - resopló Sir Broid.
¿De qué? ¡Yo no sé nada! - admitió Gregory.
¡Oh sí que sabes algo, Gregory! El duque Lemarque... ¿le has dicho algo de Lady Andley? ¿De que los Andley fallecieron, quizás? - cuestionó Abahinn.
Sí lo sabe, ha recibido esa noticia apenas ayer - respondió dudoso.
Y ¿qué hará? - cuestionó Sir Broid.
No lo sé, sólo piensa ir a algún lado, supongo - refirió Gregory pensando que con eso lo dejarían en paz.
En nombre del Rey Jorge V le notifico que está siendo arrestado por el Tribunal de Lyon y será enjuiciado al tercer día de su reclusión en el Palacio de Holyroodhouse - notificó Sir Gayre.
¡No lo pueden hacer! ¡Robert, ayúdame! - pidió Gregory a Abahinn.
Mi nombre no es Robert Straigth, Gregory - aclaró Abahinn.
Como sea que te llames, ¡ayúdame! - volvió a pedirlo.
Lo siento Gregory, no puedo hacerlo - Abahinn respondió con calma.
¿Por qué? ¡Tú y yo somos iguales! - declaró Gregory sin entenderlo.
No, no somos iguales... - respondió con desprecio.
¿A quién proteges? - preguntó Gregory entendiendo que algo ocultaba, algo más importante, quizás a una mujer.
A mi señora, solamente a ella - respondió Abahinn.
¿Tu esposa? - se le ocurrió preguntar mientras era esposado.
No, a la señora que sirvo es a Lady Andley y sólo a ella - respondió Abahinn.
¡Está muerta! - aclaró Gregory sonriendo, sin entenderlo.
¡Lo sé! El Duque Lemarque la mató y me lo cobraré, es venganza. Sir Gayre, Sir Broid es todo suyo - después de haberlo esposado lo aventó a sus compatriotas, saliendo de la casucha y caminando a su caballo. Sir Broid lo alcanzó cuando le encargó Sir Gayre a Gregory.
Bien, Gregory Saint Jones queda usted arrestado. Vamos... - Sir Gayre lo obligó a caminar.
Pareció ser muy sencillo... - inquirió Sir Broid.
Lo parece porque sólo encontramos a Gregory, todavía falta uno... - aclaró Abahinn.
¿En serio? ¿Quién? - cuestionó Sir Broid.
No sé si lo conozcan, se hace llamar Dr. Pereyra... - soltó Abahinn mirándolo.
¿El Dr. Pereyra? ¿El médico español? - cuestionó Sir Broid sorprendido.
Sí, el mismo - aceptó Abahinn sabiendo que ese nombre era muy conocido.
¡Cómo que se hace llamar! ¿De quién es espía? - preguntó sin razón.
El Dr. Pereyra es en realidad Alphonse Buchanan - soltó en un momento muy corto.
¿Qué ha dicho? ¿Sir Buchanan? - quizás no había entendido bien, cómo dos personas tan diferentes eran la misma.
En efecto, conocí a Gregory cuando mis hombres seguían a Buchanan, realmente él ha sido un fantasma en ésta operación, muchas de las cosas que Sir Andley y Sir Campbell tramaban, Sir Buchanan con todos sus privilegios las destruía hasta... - fue interrumpido por Sir Broid.
Hasta... - insistió Sir Gayre que había atado a Gregory a la montura de su caballo árabe.
Hasta que Lady Andley intervino... - aseguró Abahinn sorprendiendo a ambos hombres.
¿Estás hablando en serio? - cuestionaron ambos hombres.
¿Lady Andley? ¿Qué hizo? - preguntó Sir Broid.
Le propuso al jeque Hasbún un plan de diseminación - les informó el jeque Hasbún.
¿Diseminación? ¿Qué trataron de hacer? - Sir Gayre exigió saber lo que ocurría.
Le pondrían un señuelo a Sir Buchanan y a Lemarque... Lady Candice y Sir Andley se vestirían con la ropa de Hasbún y Aaminah y se harían pasar como ellos mientras los demás serían parte de la comitiva - comenzó a explicar Abahinn.
Espere, espere, ¡nos quiere decir que su deceso y todo lo que ha pasado forma parte del plan! - soltó enojado Sir Broid.
Sí, todo, menos lo de Terrence que está con Lord Thompson y lo de los Borthwick que se encontraron con Aaminah - respondió Abahinn, eso sí que era un golpe de suerte.
Todos están en donde deben de estar - inquirió Sir Broid, entendiendo que esto tenía más secretos de los que quería admitir.
¿Incluido el Dr. Mickael? - Sir Gayre quiso saber.
Él decidió ser arrestado por Lemarque como distracción - afirmó Abahinn ajustando su silla al dorso del caballo.
No entiendo muchas cosas - refirió Sir Broid.
Debemos reunirnos con los demás y ahí les contaré todo lo que sé hasta el momento - afirmó Abahinn subiéndose al caballo.
Bien, vamos - mencionó Sir Broid.
Camine señor Gregory - informó Sir Gayre cuando montó su caballo y comenzó a trotar.
Una hora después, algunos Sires que se encontraban en la casa, decidieron acampar en los alrededores de la mansión Andley en Edimburgo, Sir Campbell se encontraba aún con Lady Andley, aislado de cualquier preocupación; una que por cierto, tenía frente a él. Las esposas, se turnaban para atender a los tres hijos de Candy y Albert y éste último había despertado, pero por las heridas sufridas Marie le aplicó láudano por órdenes del Dr. Smith, dormir otro poco fue lo mejor mientras veían cómo pasarla a la mansión.
En la tienda central del campamento, se suscitaba una reunión apenas hubieron llegado Sir Gayre y Broid, junto con Abahinn a la par que los guardias ponían al prisionero bajo custodia.
¿Para qué se nos citó a todos aquí? - Sir Cattan quiso saber.
Tenemos algo que comunicarles, Sir Carnegie - Sir Clawdel observó a Abahinn y éste a su vez entró a la gran tienda.
¿Alfred? - preguntaron todos.
No Sir Cattan, mi nombre es Sir Abahinn Carnegie, mi padre ha legado su clan desde hace algunos años. Yo soy el espía del Jeque Hasbún desde que llegaron los Andley a Edimburgo - informó Abahinn.
¿Espía? ¿Hasbún te tenía a ti como espía? Pero ¡estabas en Londres! - emitieron los Sires Cochrane y Burnnet.
Lo estaba y allí sigue habiendo un Carnegie, mi padre. Esperen, tengo algo que contarles. Amín, hermano de la Reina Aaminah fue contactado por Lady Andley para adelantarnos un poco en la llegada a Edimburgo. George Johnson le comunicó a Sir Borthwick que tenían un espía en el pueblo que no era más que el Señor Gregory Saint James, quien fue encarcelado por nosotros ésta misma noche. Lady Candice le contó a Amín, que no podían llegar a Edimburgo a salvo porque corrían el peligro de que fueran raptados en el camino, ella sugirió que se disfrazaran con las túnicas de Hasbún y Aaminah para pasar desapercibidos, Hasbún envió a su esposa al otro puerto, el de Dover con el objetivo de que Lady Candice pasara como su esposa y él se vistió como sirviente mientras que Albert como el jeque. Por precaución Amín, hermano de la reina siempre va con ella mientras que Amín hermano del Rey pasaría como siempre lo hace, como su segundo al mando - comenzó a relatar lo que sucedía con el escape de los Andley en Glasgow.
Nadie nos dijo que ellos dos serían sus sirvientes y los hemos tratado como eso - comentó espantado Sir Charteris.
El Rey Jorge pensó que era lo mejor, así nadie protestaría ante su apego como suelen ser las cosas con los protocolos reales - respondió Abahinn.
Bien, sólo hay algo que no me queda muy claro... ¿cómo sabía Lady Candice que ésto sucedería? - cuestionó un burlón Sir Haig.
Recuerdan que todos los que la acompañaban en el barco rumbo a Edimburgo pensaban que ella era una niña malcriada... - infirió Sir Cameron.
Sí claro, ¿sólo se la pasaba haciendo travesuras...? - cuestionó Abainn.
Bien, pues esa fue una careta, Lady Andley un día fue a jugar por ahí cuando fue llamada por el Dr. Pereyra - dijo Abahinn.
¿El Dr. Pereyra, el del tren? - cuestionaron varios Sires.
Sí, el mismo. El Dr. Pereyra le contó todo lo que Lemarque estaba planeando contra ella y contra los Andley y su fortuna, así como el plan de Sir Buchanan, Alphonse al parecer se enamoro de su sobrina... - refirió con descuido.
¡Inconcebible! ¡Que un Buchanan se atreva a pensar eso de ella, es de su clan! - rebatió Sir Broun.
Lo sé, pero así es, usted sabe que los Sires tienen amantes y él vaya, no le importaría hacerla su amante para conseguirla - explicó con elocuencia Sir Buchan, íntimo amigo de Sir Buchanan
Eso es aberrante, para su linaje, por Dios es su sobrina y esperamos en realidad Sir Buchan que su lealtad sea para el Tribunal y no para Sir Buchanan, ¿me ha entendido? - Sir Campbell pidió confirmación sobre la advertencia. ¡No lo he oído! ¿Me ha entendido Sir Buchan? - insistió.
Sí señor, mi lealtad está con los intereses del Tribunal, Sir Campbell - respondió el hombre profusamente apenado.
Eso espero Sir Buchan, porque ya sabe cuál es el proceder del Rey Jorge para los traidores a la Corona - aclaró Sir Campbell.
Bien, por lo visto no me creen, éste telegrama lo enviaron a unos cuantos kilómetros del puerto de Southampton, pueden comenzar a leer - Abahinn entregó el papel que contenía esa información.
Querido Sir Abahinn
Espero se encuentre bien.
Sir Buchanan y Lemarque unidos.
Posibles cuervos en el camino a Edimburgo.
Encontraros en la Posada The Cave of Rumpelstinski, el martes en dos semanas
Candice W.
Es un telegrama de Lady Andley... - susurró Sir Campbell.
¿Cuervos? - cuestionó Sir Fergusson.
¡Espías! - resolvió Sir Fraser adivinándolo todo.
¡Buchanan, es un traidor! - exclamaron todos ahí, tomando en cuenta que los representantes de los 168 clanes se encontraban presentes.
Sí, lo es. Lo importante es que cuando recibí el telegrama sólo empaqué unas cosas y fui hasta la posada mencionada, que por cierto me costó mucho trabajo encontrarla, con razón se llama la cueva de Rumpelstinski - refirió Abahinn.
Y ¿qué sucedió allí? - insistió Sir Sempill.
Lady Andley se escabulló de todos sus acompañantes y me contó lo que había sido su viaje y la gran máscara que había construido en torno a su seguridad y a la pantomima que había seguido desde que se casó con Albert con lujo de detalles. Aseguraba que el Dr. Pereyra en un principio creía que ella había sido secuestrada de una familia importante... - comenzó a relatar Abahinn, sabía que eso iba a hacer.
¡Nada más que la verdad! - afirmó Sir Clawdel, pero hablando de los Borthwick.
Y que su antiguo mentor y padre el Dr. Bhaltair Crusove le encargó a la niña a su padre con el propósito de que la llevara con un tal Dr. Robson que vivía en Chicago y que él podría ayudarle con el padecimiento de la niña. Pero a su padre lo habían asesinado en un juego de cartas unos días antes cuando iba rumbo al hospital; su madre y él se quedaron esperándolo en una posada por meses, pero nunca llegó, cuando su madre fue a la policía le informaron que en el tren que se dirigía hacia Chicago mataron a un hombre de nombre Bhaltair Crusove y que también habían raptado a una niña de ojos verdes y cabello rubio. Su madre al enterarse de una posible infidelidad por parte de su esposo, no reclamó el cuerpo y tampoco dio fe de que seguramente se trataba de su marido. Se marchó a España y allá se enamoró de un hombre llamado Cansino Pereyra, el cual le dio el apellido a Roberto, su hijo que ahora era médico.
Quiere decir que muchos años después, Bhaltair Crusove encontró a la niña que le dio Sir Borthwick en el Hogar de Ponny - refirió Abahinn.
Sí, al parecer cuando fue mayor. Pereyra volvió a la policía e indagó sobre ella para buscarla por si fuese su hermana o media hermana en su caso - afirmó Abahinn.
Creo en realidad que Bhaltair ¿podía tener hijos rubios? - cuestionó Sir Broid.
Pues él si lo creía, recuerda que Sir Campbell nos comentó que alguien le mandaba a Sir Borthwick fotos del orfanatorio donde se crió Lady Candice y después nada - explicó Abahinn, sabiendo que alguien recordaría el comentario.
Sí, lo recuerdo... ¿fue Roberto Pereyra quien las enviaba? - cuestionó Sir Keith.
Sí, fue él - afirmó Abahinn de nueva cuenta.
¡Increíble! ¿Verdad? - rezumbaron muchas voces.
Pues eso fue lo que Roberto Pereyra le contó a Lady Candice, al menos de él; cuando se hizo médico cambió su forma de pensar, creyó que nunca la vería hasta que la encontró en el tren de Lisboa, no podía creérselo, encontró a su media hermana, pero Albert, Lady Borthwick y Sir Borthwick parecían ser muy sobreprotectores con ella y pensó justo lo contrario a lo que sucedió, pensó que ellos tres tenían acorralada a lady Candice y que no dejaban que hablara con otros pasajeros, por lo que posiblemente hayan sido los que la secuestraron, es por eso que siempre trataba de hablar con ella a solas, viendo que todo lo que contaba eran relatos que seguramente se habían preparado para ella y que nadie de los que hablaba existían. Poco a poco se fue enamorando como todos de su espíritu de aventura y de su incansable alegría aún estando en estado hasta que se convirtió en una obsesión por el remordimiento de saber que entre las cosas de su padre aparecieron telegramas de un tal Sir Borthwick que vivía en Hertfordshire y que él también perdió a una niña con las características de Candice. El señor Roberto Pereyra le dijo a Candice que se había enamorado de ella, pero que no podía ser porque él era su hermano. Al mismo tiempo, le comentó que Lemarque tramó todo lo de los espías, que las personas que atacaron a Terry fueron mandadas por él para inculpar a Lemarque y que Lemarque al enterarse del interés de Buchanan por ella decidió eliminarlo, pero Buchanan no fue encontrado en el carruaje rumbo a Escocia sino que al que en realidad mataron fue a Roberto Pereyra, ya que el cambió los papeles en el carruaje y sus hombres lo sacaron de ahí antes de llegar al punto de cambio - continuo Abahinn.
Quiere decir que Bhaltair le dio al padre del Dr. Pereyra a Candice - Sir Cochrane quiso aclarar el punto.
Entonces el chico lo ha malinterpretado todo, él no es su hermano, lo ha supuesto porque el médico de los Borthwick se ha confundido tremendamente, la dejó con el padre del chico pero no le dejó los papeles de identificación, entonces ¿quién la raptó? - muchos de los hombres presentes comenzaron a preguntar sin ton ni son.
Sir Campbell sabe usted ¿quien fue? - cuestionó Abahinn.
¡Quién más que alguna persona que odiaba a Sir Borthwick! ¡Cómo una Buchanan como lo era Lady Beagen se atrevió a casarse con alguien ajeno a su familia...! - aseveró George Johnson que entraba en esos momentos a la gran tienda.
George, ¿qué haces aqui? - preguntó Sir Clawdel. ¿Quién fue? ¿Tú lo sabes? - volvió a la afrenta.
Sir Alphonse Buchanan...
Continuará...
Notitas. Gracias a todas las chicas que esperaron este capítulo y que aún siguen aqui, Feliz navidad (atrasado) y muy buen inicio de Año 2017.
