Chicas hemos llegado al capítulo L, con más de 179 272 palabras, 500 reviews, 37 favs, 42 follows y con un año y nueve meses de publicación, espero que se ¡diviertan!
Capítulo L
¡Rayos! - exclamó Candice asustándose.
¡Dr. Mickael! ¿Qué hace despierto? - cuestionó Abahinn.
Eso mismo podría preguntarles a ustedes, ¿qué hacen aquí? ¡No ven que ella está mal de salud! - reprendió a más de uno haciendo que Candy se desesperara.
No, no lo había previsto... - Amín se burló de él.
¡Calma doctor, la señora está bien! - Amir quiso tranquilizarlo.
¡Puede perder al bebé! ¿No lo entienden? - Mickael estaba fuera de sí.
No hay problema Mickael... - Candice quiso quitarle importancia.
¡No Candy, entiéndelo! ¡Tienes que guardar reposo! - vociferó una vez más.
Espera Mickael, ella... - Amín quiso detenerlo.
¡De una maldita vez, salgan los dos de aquí! - gritó Mickael.
¡No Mickael...! - Candice quiso también detenerlo.
¡Fuera! - gritó enfurecido.
¡Guarda silencio, nos van a oír todos! - pidieron en un susurro ambos hombres al médico.
¡Mickael! - Candice lo llamó.
¡Nada, fuera! - volvió a gritar.
Mickael no me duele nada, todo fue... inventado... - aclaró Candice de una buena vez.
¡Candice, no puedo creerlo! Eso fue... ¿para qué lo ibas a inventar? - quiso saber si no era para que ellos salieran del paso.
¡No soy lo que todos creen...! - explica una vez más.
Ante ésta mentira, ¡no sé ya quiénes son todos ustedes! - exclama él enrarecido.
Calma doctor, no es una mentira totalmente - intenta explicar Amín.
Díganme ¿por qué hicieron esto? - Mickael observó a las tres personas que intercambiaban las miradas, un tanto contrariadas.
¡Lemarque nos va atacar rumbo a Escocia! - Candy decide contar la verdad.
¿Qué dices? ¿Cómo lo sabes? - Mickael tomó a Candy de los hombros y le cuestionó.
Por esto... - Candy sacó una carta de lo que parecía ser su equipaje.
¿Qué es eso Candy? - Mickael leyó y no entendía nada, ese papel no era lo que él comenzaba a pensar o ¿sí?
Esto es una carta de Pierre a su padre... - comentó ella determinada a informárselo.
¿Cómo la conseguiste? - Mickael comenzaba a preocuparse, de qué forma la inocente Candy había obtenido ese papel...
Mera casualidad, digamos que me la encontré en el correo - acertó a decir ya que al parecer no quería relatar el cómo siquiera se había atrevido a hacer lo que sea para obtener ese papel.
No te creo Candice - respondió Mickael decepcionado.
Eso es bueno saberlo - respondió ella caminando con el abultado vientre y tratándose de sentar, lo cual hizo a medias. Aquí Pierre le dice a su padre quién es Albert, qué representa para los clanes y la inmensa fortuna que posee, además de decirle que el rey Jorge V no va a meter las manos en el asunto y sobretodo que no habrá poder o ley humana que le prohíban desposarme aunque el convenio que me dio a firmar no haya sido con mi apellido White siendo inválido
Pero... - Mickael intentó interrumpir.
Y todo ello, además de la enorme fortuna que me pertenece cuando Lady y Sir Borthwick me nombren la heredera y la segunda a la corona del reinado del Rey Jorge - Candy soltó esa información como si se lo estuviese contando a ella misma.
Espere, espere... ¿usted... usted sabe que es la hija de Sir y Lady Borthwick? - preguntó Amín asustado con tan sólo la idea de que eso pudiese ser cierto.
Ya le dije que me hago la tonta, pero no que lo soy, es mejor para todos los demás que así lo piensen, ¿está claro? - hizo hincapié con Amín, pero tarde se dio cuenta de que también Mickael se encontraba ahí, presente, con un aspecto pétreo por la sorpresa.
Clarísimo, pero no entiendo nada entonces - soltaron Amín y Amir.
¿Desde cuándo se enteró de todo esto? ¿Desde cuándo lo sabe? - cuestionó Mickael con enojo.
Desde que veníamos en el tren, el Dr. Pereyra me comentó algo y yo investigué. Después me volvió a contar en el barco cuando Clint se hirió, no sé ¿por qué todos pensaban que era una pequeña niña? ¿Alguien no puede llorar por su mascota? ¡Clint ha estado conmigo desde que estaba pequeña! ¡Qué esperaban! - refutó la rubia haciendo ver que todos estábamos preocupados por ellos.
Porque todos pensaban eso, precisamente... - soltó Amín entendiéndolo. Candy no iba a pedir perdón por su actuar.
¿Fue una actuación? - preguntó de mala manera Mickael.
Sí, así debe de conservarse hasta que Sir Abahinn Carnegie, hijo de Alfred Carnegie venga el próximo martes - respondió Candy determinada a no soltar ninguna disculpa.
¿No nos va a adelantar algo? - cuestionó Amir, siendo reprobado por el jeque.
¡Por supuesto que no! Además el médico me recomendó reposo y eso pienso hacer - respondió ella comenzándose a quitar la bata.
¿Alguien más lo sabe? - Amir quiso saberlo antes de que los despachara con mucha información y pocas explicaciones.
¡No, nadie! ¡Esperemos que sólo seamos nosotros! - respondió sin voltear y quitándose la bata para luego meterse a la cama.
¡No entiendo! - se exasperó Amín.
¿Qué es lo que no entiendes? - cuestionó Amir. ¡Es muy...sencillo! - respondió atento.
¿Mandaste a llamar a Sir Carnegie? ¿Para qué? - preguntó Mickael, se sentía furioso por la actitud de Candy.
¡Yo no lo llamé! - Candy sin lugar a dudas se enfadó también por esa afrenta.
¿Quién lo hizo? - Amín y Mickael quisieron saber.
El rey Jorge V, ¿quién más? - refiere la rubia volteándolos a ver.
¡Oh por Dios! ¿Esto es... es en serio? ¿Cuándo lo llamaste? - cuestionó intensamente.
Cuando bajamos del barco en Lisboa, debía de tomar tiempo dado que primero lo envié con Sir Campbell que estaba ya enterado desde el principio y él se lo envió al Rey Jorge V - explicó Candy como si no importara esa información y metiéndose a la cama.
Esto es... - Amín dejó de hablar por un rato.
¿No tienen sueño caballeros? Trataré de conciliar el sueño que no será tan complicado porque éste bebé ya está dando mucha lata - refiere ella acomodándose.
Bien, la dejamos descansar Lady Andley, permiso - Amín se despidió con un atisbo de sonrisa.
Buenas noches caballeros... - Candy sonrió.
Mickael, debemos hablar. ¿Puede venir a mi habitación? - preguntó Amín con vergüenza.
Claro Jeque Hasbún, no quiero pasármela pensando toda la noche. Bien y ahora ¿qué pasa? ¿Qué haremos? - cuestionó Mickael interesado en su respuesta.
Tengo la misma información que usted, por lo pronto hasta hablar con Abahinn - recomendó Amín.
¿Cree que Sir Andley sepa algo de ésto? - Mickael quiso saber.
Sinceramente... lo dudo - declaró Amir entrometiéndose en la plática.
Pues no nos queda más que esperar - respondió Amín, sonriendo y despidiéndose de Mickael, él y Amir salieron de la habitación. Cuando Mickael se quedó sólo, sólo se preguntó alguna cosa, a decir muchas de las cosas que ella no les dijo. ¿Cómo es que su prima sabía del plan de Emanuelle y Pierre Lemarque a tanto detalle? ¿Desde cuándo ella sabía lo del ataque? ¿Desde el barco? ¿Desde África? ¿Desde que se casó con Sir Andley? ¿En dónde es que ella lo planeó todo? ¡Y no le dijo nada a nadie! ¡Ni a su esposo! ¡Ni al Tribunal! ¡Ni al rey...! ¡El Rey... eso es! Su tío sabría algo de esto! Sí, el rey sabía todo lo que sucedía ahí y sólo una persona podría saberlo a ciencia cierta, Sir Campbell tendría que responder muchas preguntas, incluidas la de ¿por qué le pidió a él, a nombre del Rey que se inmiscuyera en éste asunto?
En el futuro
Los hombres que Sir Campbell se habían reunido para ir a rescatar a Mickael, esperaban en el campamento, después de que Hasbún se despidiera de Abahinn y del Rey Jorge, el cual fue llevado por Sir Clawdel a ver a los bebés de Sir Andley en la Mansión. En ese momento, algunos sires ya habían sacado a Lady Andley en camilla con dirección a la Mansión Andley.
¡Listos! - cuestionó Sir Campbell ansioso para hacer lo que habían venido a hacer a Edimburgo.
Sí señor, sólo estamos esperando al Jeque Hasbún - informó Abahinn.
Bien, pronto vendrá, fue por su equipo - informó Sir Campbell que en realidad le preguntaba por su situación no por la del jeque.
Sir Campbell, ya estamos listos, mi señor lo espera en la colina - informó Amir.
Vamos - montando su caballo, Sir Campbell y los demás sires cabalgaron hacia su destino.
Sí señor, vamos - asintieron los demás sires siguiéndolo al paso de caballo.
Amir se adelantó a ir con el jeque Hasbún que esperaba montado en su caballo junto a sus hombres. Cuando los vio llegar les saludó fraternalmente.
Buenas noches tengan caballeros, ¿partimos? - cuestionó Amín ansioso.
Por supuesto Hasbún, ¡estamos listos! - confirmó Sir Campbell de tan sólo verlo.
Vamos hacia el noroeste, hacia Broxburn, ahí es donde el cobarde de Lemarque se esconde, le indicaré donde dejaremos los caballos, ¿de acuerdo? - informó Amín indicando en el aire los lugares donde se apostarían.
Por supuesto, le seguimos - los demás asintieron y Abahinn se adelantó a afirmarlo.
Mientras los Sires del Tribunal, los hombres del jeque, Amir y Hasbún se dirigían hacia el poblado de Broxburn donde era evidente que Emanuelle Lemarque se escondía de todos aquellos que le buscaban. En la Mansión Andley llegaban los sires que se habían encargado de traer la improvisada camilla con Lady Candice, ella al parecer aún seguía inconsciente y al pasar por la puerta que daba a la cocina y por el gran lobby hasta las escaleras, todos los hombres que ahí se encontraban abrieron el camino y subieron por las gradas en torno a la enferma, seguidas por Sir Clawdell, el Rey Jorge y George, que aún compungido comenzó a hincarse ante la presencia de su Real Majestad. Los demás hicieron lo mismo, los hombres que la llevaban pasaron de la habitación de Sir Albert para que dos habitaciones después se encontraran con un George que se adelantó y preparó junto con Mary otra habitación, sí ahí donde la señora Elroy había acondicionado para que el matrimonio de su sobrino con Candy llegase a salvo a Escocia, ahora tenían que admitir que ésta habitación sólo albergaría a Candy.
¿Ya está todo listo, Mary? - cuestionó George rápidamente mirando de vez en cuando a las personas que recién se encontraban entrando al pasillo de la primera planta en la mansión.
Sí George, ya puede pasar. Dorothy me ayudará - informó Mary, la cocinera.
¿Te quedas? Tienes que ayudarle Dorothy - pidió George mientras el cuerpo inconsciente de Candy se acercaba a esa habitación.
Sí George, no se preocupe, atenderé a la señora como es debido - informó y aceptó Dorothy emocionada.
Gracias Dorothy, eh Mary, el Rey Jorge quiere ver a la señora más tarde - George avisó de repente a Mary para que estuviera al pendiente de esa visita.
Sí George, la tendremos lista pronto - Mary se apuró a decir.
Gracias, me retiro - responde George y se va hacia las escaleras, que por su lado pasa la camilla, calmando su corazón y esperando venir a verle más tarde.
Pasen ustedes - Mary se apuró a decir cuando la convaleciente entraba. Bien Dorothy, vamos ayúdame, trae agua caliente y algunos lienzos por favor mientras le quitó éste camisón y la mudo por otro, ve y pon lo que necesitamos y le pides a John que te lo suba, te espero para que me ayudes - ordenó Mary mientras recibía a la enferma en el cuarto de aseo.
Sí Mary, en un momento vuelvo - Dorothy baja rápidamente a la cocina y le da indicaciones a John para que le sea llevado a la habitación de la señora Candy el agua para su aseo. Mientras John coloca en fogones los baldes con agua.
Dorothy bajó a hacer lo que Mary le había encargado y minutos después regresó con lienzos y una gran jarra de agua fría del pozo, media hora más tarde, John entraba con grandes baldes de agua hirviendo, por lo que algunos de los Sires le ayudaron dirigiéndose a la habitación, donde Mary y Dorothy la estaban ayudando a bañarse en el cuarto de aseo y donde también uno de los sires levantó a la parturienta y la llevó hasta el borde de la tina y Mary la sostuvo quitándole el camisón y le ayudó a meterla mientras el fuerte hombre llamaba a su esposa para que les ayudara ambas mujeres al aseo de su patrona. Lady Abercrombie se separó de las demás esposas que atendían a los pequeños para dirigirse a la habitación destinada a Lady Andley, tocó y entró rápidamente dirigiéndose hacia donde ella se encontraban, se quitó el abrigo, se remangó las mangas del vestido y a continuación le pidió a Mary un delantal; la cocinera fue por éste y se lo dio atándolo en la parte de atrás mientras Lady Abercrombie se hincaba para lavar el voluminoso cuerpo de Candy, que aún no despertaba.
Mientras Lady Abercrombie hacia lo propio, Dorothy se encaminó hacia la habitación extendiendo las sábanas de la cama para recibir a su pequeña señora, algunos minutos después entre Mary y Lady Abercrombie la cargaron hasta una especie de sillón y comenzaron a secarle el cabello una y la otra el cuerpo, colocándole crema y enfundándola en un holgado camisón, desenredando su dorado y ensortijado cabello, recostándola sobre los grandes almohadones y diseminando su cabello para que se secara. Después la cobijaron y una manta la cubría, las cortinas del dosel que adornaba su cama, se cerraron menos del lado derecho que aún se encontraba recogida con un amarre. Dorothy se quedó al lado de ésta y Mary junto con Lady Abercrombie se dirigieron afuera, en el pasillo se encontraron a George y a un desesperado Sir Abercrombie, mientras el Rey platicaba con una desalineada Elroy Andley que muriendo de vergüenza ante su actual presencia, pero atenta a lo que platicaba con su Alteza Real.
Lady Abercrombie le dijo a su esposo que Lady Candice ya estaba preparada para recibir visitas por lo que Sir Abercrombie interrumpió la plática de la matrona con su Alteza Real y les informó que ya podían pasar a ver a Lady Andley.
¡Ejem! - Sir Abercrombie interrumpió la conversación del Rey Jorge V con la matrona Andley.
Dígame, Sir Abercrombie - respondió a su llamado el Rey Jorge.
Lady Andley ya está lista señor - informó el hombre.
Gracias Sir Abercrombie, pasaremos en unos minutos - respondió el Rey agradeciéndole a Sir Abercrombie.
Por supuesto su alteza serenísima - responde con ahínco el robusto hombre y se retira siendo detenido por la señora Elroy.
Su alteza Real, pase usted - Elroy Andley lo invita a ver a su sobrina. Gracias, Sir Abercrombie - la matrona le agradece la ayuda de su esposa.
Lady Andley - Sir Abercrombie le saluda y se retira.
¿Cómo esta Lady Andley? - le pregunta el rey a la señora Elroy.
Descansa aún su Alteza, el parto le ha resultado difícil - informa la matrona aún apenada.
¡Tres bebés! ¡Eso es increíble! ¿Los pequeños están bien? - preguntó el rey asombrado.
Sí, se encuentran al lado de ésta habitación - informó Mary al rey haciendo una venia.
Bien, descansaremos y mañana por la mañana pasaré a verles - sugirió el Rey saliendo de nueva cuenta de la habitación.
Con gusto su alteza, pase usted por aquí. Le llevaré a sus aposentos - Sir Abercrombie le guió por el pasillo y al oriente de éste se detuvo.
Gracias, buenas noches por todo. Le sigo - dijo el rey siguiendo a Sir Abercrombie.
Dorothy, debes velar a Candy - solicitó la señora Elroy.
Sí señora Elroy, la cuidaré con esmero - asintió la castaña y se despidió de ella.
Gracias Dorothy, Lady Abercrombie te suplirá por la mañana - Emilia Elroy se despidió y le aseguró que alguien vendría a cambiarla.
El Rey Jorge V siguió a Sir Abercrombie hasta sus aposentos mientras una persona que lo veía desde lejos los siguió, además de todo, su paso era lento, demasiado lento, sigiloso fue detrás de ellos y cuando su alteza se quedó solo, esperó a que Sir Abercrombie saliera de la habitación ya que estaba acomodando frazadas en el armario de la antesala, la persona apenas alcanzó a llegar justo después de que Sir Abercrombie saliera y rápidamente se escondió detrás de la cortina para cuando Sir Abercrombie salió. El hombre que esperaba a que todo fuese un poco más tranquilo, soltó un suspiro, llegar hasta la habitación del rey era todo un reto para su cansado cuerpo. El rey comenzó a desvestirse para tomar un baño, pero primero fue a la antesala a servirse un poco de whisky y cuando se disponía a beberlo...
Su Alteza Real, usted sabía que mi esposa tramó todo éste funesto plan, ¿es cierto? - quiso saber un Albert totalmente descompuesto.
Sir Andley, espere, no está usted en condiciones para tener éstos arranques - dijo el Rey ansioso.
Dígame que la insensata de Candy fue la que nos puso a todos en peligro, ¿en qué estaba pensando? - gritó Albert sin poder entender lo que ella hizo.
En sus tres hijos y en usted Sir Andley, ¡felicidades! - por alguna razón el rey Jorge V sabía que no podría desviarle la atención y el enojo, así que decidió darle la noticia.
¿Qué quiere decir con tres? ¿Tres hijos? ¡Tres hijos! ¿Dónde están? - se dio la vuelta en busca de la salida.
Vamos le acompaño, a dónde los están cuidando - refirió el rey.
Pero y ¿su baño? - cuestionó Albert.
Lo tomaré después, pensándolo mejor ésta noche será muy larga, así que veamos a sus criaturas, ¿le parece? - sugiere el rey.
Sí, gracias - Albert emocionado acepta.
Y sí, su esposa fue la que planeó todo esto y al parecer no salió tan mal... - asegura el rey dándole unas palmadas en la espalda y sonriendo mientras salen de la habitación para que Sir Andley vaya a ver a sus tres vástagos.
Continuará...
