Naruto no me pertenece.
Lamento la tardanza pero me quede sin internet, pero aquí está el nuevo capítulo y es muy largo.
Espero que lo disfruten.
—Y como siempre, el viejo se olvidó de mí—suspiraba con tristeza un pequeño rubio de ojos azules—.No sé porque me sigo emocionando si siempre me hace lo mismo.
Boruto se encontraba sentado bajo un árbol en el campo de entrenamiento número 6, el pequeño abrazaba sus rodillas y escondía el rostro en sus piernas. De repente se sobresaltó por el ruido de un millar de pájaros, al mirar hacia donde provenía el ruido pudo captar unos rayos azules que hacían que varias aves huyeran. Curioso por lo que podría ser, se levantó y con cautela se empezó a acercar a ese lugar.
Cuando estuvo cerca distinguió a dos personas. Ahí frente a él se encontraban Sasuke y Sarada, los cuales al parecer estaban entrenando. Así que tomo la decisión de ocultarse en unos arbustos para poder observar mejor.
— ¡Esa técnica es asombrosa, papá! —La azabache daba saltitos emocionados— ¿Me la enseñaras?
—Si, por eso te traje aquí. —le acaricio la cabeza levemente—. Esta técnica me la enseño Kakashi cuando iba a presentar el examen Chunin, y ahora me corresponde enseñártela a ti. —Boruto desde su escondite los miraba con algo de envidia—.Pero antes de empezar, tengo que hacer algo. —se acercó a Sarada y le susurro algo al oído.
—Tío Sasuke es muy poderoso. —Soltó con admiración Boruto sin darse cuenta de que una persona se posicionaba detrás suya—.Tal vez si presto atención, también pueda realizar esa técnica.
—O simplemente puedes acercarte a nosotros y pedirme que te enseñe la técnica. —el rubio giro el rostro con rapidez para poder observar al dueño de la voz. Su sorpresa fue muy grande al encontrarse con Sasuke.
—¿Co-como…?—susurro con asombro, el azabache simplemente le hizo un gesto con la mano apuntando hacia donde había estado la atención de Boruto al principio, al mirar de nuevo hacia ahí, vio a Sarada saludándolo y a un lado de ella estaba un Sasuke que desapareció en una bola de humo siendo sustituido por un tronco—. Un clon…—dedujo mirando de nuevo al adulto—Tío Sasuke, discúlpeme por favor; prometo que no volveré a espiarlos.
—No te preocupes por eso. —El azabache le dedico una leve sonrisa—.Entonces… ¿quieres entrenar con nosotros?
— ¿Lo dice en serio? —pregunto Boruto sorprendido. El azabache le regalo una sonrisa un poco más grande—.Eso me encantaría. —Sonrió emocionado—Muchas gracias.
— ¡Papá! ¡Boruto!, ¡Apresúrense que ya quiero entrenar!—les grito Sarada mientras movía uno de sus brazos efusivamente.
—Vamos Boruto, tenemos que empezar con el entrenamiento. —dijo Sasuke que empezó a caminar hacia Sarada con el pequeño rubio siguiéndolo.
—Esto es el colmo. —Naruto levanto la voz con enojo— ¿De verdad me están diciendo que quieren que tenga otro hijo? —El rubio se encontraba en su oficina con Shikamaru recargado en la ventana en su espalda y frente a él se encontraban dos ancianos del consejo. Utatane Koharu y Mitokado Homura.
—Hokage-sama, usted debe entender, se casó con la primogénita de la rama principal de los Hyuga. —Dijo Koharu—Al tener descendencia juntos, sus hijos serán tan poderosos que aseguran la protección y seguridad de la aldea.
—No parece que me estén pidiendo que tenga más hijos, parece más que me están pidiendo que construya armas—dijo el rubio casi rompiendo sus dientes por la forma en la que apretaba la mandíbula—No voy a hacer lo que me dicen.
— ¿Entonces qué tipo de Hokage es?, esta poniendo sus deseos por encima de la seguridad de la aldea—casi reclamo la anciana.
—No voy a tener otro hijo para que ustedes lo traten como un objeto.
—Seamos honestos, Séptimo. A su primogénito no le interesa la seguridad de la aldea, él mismo la destruye con sus travesuras—intervino Homura mientras que miraba por la ventana—Por eso pensamos que debería tener otro hijo, y educarlo de una manera en la que solo piense en proteger a Konoha. —Lanzo un suspiro— Entiéndanos por favor. Muchos de los ancianos del consejo ya han dejado sus puestos, otorgándoselos a personas más jóvenes y ya es el turno de Koharu y mío, y ambos queremos que antes de dejar el consejo, tengamos la certeza de que todo estará perfectamente en la aldea.
—Ya les dije que no— Naruto se masajeaba las sienes con cansancio— ¿Quieren algo más? Si no ya pueden retirarse, que tengo muchas cosas que hacer.
—En realidad si tenemos otra petición—dijo el anciano, Naruto suspiro y lo miro esperando que hablara—.Queremos que ponga a Uchiha Sasuke como sensei particular de su hijo.
—Pero Boruto ya tiene de sensei a Konohamaru. —dijo sorprendido el rubio—Y es un excelente maestro, no entiendo porque quieren que Sasuke también lo sea.
—El Uchiha aprendió a valorar la aldea ¿no?, tal vez si su hijo se convierte en su alumno pueda cambiar sus ideales y aprender a procurar la seguridad de la aldea. —fue el argumento del anciano.
—Creo que es una buena idea—dijo Shikamaru que esta ese momento se había mantenido callado—Estoy seguro que a Sasuke no le parecería mala idea. Así no tendría que irse a otra misión que lo mantenga lejos de la aldea, porque entrenaría a Boruto. —Naruto lo pensó un momento.
—Está bien, le pediré a Sasuke que entrene a mi hijo, ¿contentos? ¿Sí?...entonces ya váyanse que me duele la cabeza. —Los ancianos asintieron y con una sonrisa algo extraña abandonaron la oficina— ¿Realmente crees que sea buena idea pedirle eso a Sasuke?
—No es gran cosa, estoy seguro que si alguien puede con Boruto, ese es Sasuke—dijo su mano derecha—Además creo que prefieres cumplirle ese capricho a los ancianos, que el otro. —Naruto solo asintió y azoto la cabeza en el escritorio.
—Estoy en casa—dijo Boruto mientras se quitaba las sandalias en la puerta de la casa.
—Bienvenido, cariño—dijo Hinata mientras se acercaba Boruto y le daba un beso en la mejilla— ¿Qué estabas haciendo que estas tan sucio? ¿Una misión?
—Tío Sasuke nos está enseñando a Sarada y a mí una técnica que aprendió del abuelo Kakashi—en los ojos del rubio se podía observar mucha emoción. —Hinata lo miraba con cariño y felicidad.
—Parece que admiras mucho a Sasuke—el pequeño asintió—.Me alegro que estés tan feliz cariño, ¿por qué no vas a tomar un baño mientras te preparo tu postre favorito?
—Sí, mamá—casi grito mientras corría hacia el baño.
—Como me gusta ver su sonrisa tan sincera—susurro la ojiperla sonriendo de felicidad—Él tiene un gran corazón, por eso lo quiero tanto. —Soltó un suspiro— Parece que ya se acerca el tiempo en el que todos podremos ser totalmente felices con las personas que amamos—empezó a dirigirse a la cocina.
—Este fue un buen día. —decía un azabache que estaba sentado sobre las cabezas de los Hokages mirando el atardecer.
—Pues espero que lo que te voy a decir no te arruine el día. —Dijo una voz a su espalda—.Necesito pedirte algo importante, Sasuke
—Hn ¿de qué se trata, Naruto? —Se puso de pie y giro hacia donde se encontraba el rubio.
—Necesito que, bueno, que te conviertas en el maestro de Boruto—soltó con rapidez—.Ya sé que vas a decir que no, pero…
—Está bien—respondió Sasuke, pero Naruto no le hacía caso y seguía con su monologo.
—Los ancianos están de pesados y me andan molestando con sus peti…—Se quedó callado un momento al captar lo que le había respondido el ojinegro— ¿Acabas de decir que si?
—Si Naruto, Boruto es muy fuerte y me agrada mucho la idea entrenarlo.
—Gracias teme. —Noto un brillo diferente en los ojos de Sasuke y sin darse cuenta empezó a acercarse a él— ¿Ha pasado algo bueno? Luces feliz.
—No ha pasado nada—dijo sin prestar atención a que Naruto ya estaba encima suyo y sus narices ya estaban rosándose.
—Me gusta verte feliz. —mientras se empezaba a entrecerrar sus ojos y acercaba sus labios a la boca ajena cuando de pronto sintió un empujón que lo mando varios pasos lejos.
— ¿¡Pero qué crees que haces!? —El enojo del azabache era muy palpable— ¿Ya te olvidaste de lo que dijiste hace años? —Miraba con furia a Naruto— Soy tu compañero de equipo, soy el esposo de tu mejor amiga, soy tu mejor amigo y ahora soy el maestro de tu hijo, ¡así que no tienes ningún derecho de acercarte a mí con intenciones de besarme! —dicho esto desapareció en una nube de humo.
— ¿Por qué las cosas tienen que ser tan difíciles? —suspiro el rubio.
Era de noche y por las calles de Konoha se encontraban una adolescente y una mujer, ambas frente a muchas bolsas.
— ¿No crees que exageraste un poco con las compras, mamá? —dijo Sarada un poco incrédula.
—Sí, creo que sí. —Sakura le sonreía forzadamente—.No sé cómo llevaremos todas estas bolsas a casa. —De repente apareció Sasuke frente a ella y alzo una ceja al ver la montaña de bolsas tras ellas.
—Exageraste.
—Ya lo sé, Sasuke. —suspiro con pesar la pelirrosa, el azabache se acercó más y empezó a tomar algunas bolsas—.Este es uno de los motivos por el que me alegro que aceptaras la prótesis con células de Hashirama. —sonrió nerviosa cuando fue fulminada con la mirada—Sabes que solo bromeo.
—Papá, mamá dijo que nos va a preparar una comida que contenga tomates, ¿no es maravilloso? —los interrumpió Sarada, quien también ya había tomado algunas bolsas. La pelirrosa tomo las que sobraban.
—Sí, pero ¿ya aprendiste a cocinar, sin quemar la comida Sakura? —Empezaron a caminar a su hogar—. Porque si mal no recuerdo el día de la cena compraste comida y yo he estado cocinando estos días.
—No seas cruel, Hinata me enseño. —Le sonrió cuando él enarco una ceja—. Si no he cocinado nada es porque siempre que entro a la cocina, tú ya tienes algo preparado.
—Debiste de haberlo visto papá fue muy divertido, muchas veces casi nos quedamos sin cocina. —Lanzo una risita la azabache—. Pero después de muchos pero muchos intentos por fin logro aprender a cocinar y está mejorando mucho con el tiempo.
—No cabe duda de que eres hija de Sasuke, eres igual de cruel conmigo.
—Vamos mamá, sabes que es verdad, pero estoy segura que papá se sorprenderá al probar tu nueva forma de cocinar, ¿verdad papá?
—Ya veremos, primero tengo que probar su comida y después daré mi opinión—respondió con seriedad pero en sus ojos se podía observar algo de diversión, Sakura y Sarada empezaron a reír.
—Ya verás que si he mejorado.
—Buenas noches, Sarada. —frente a ellos apareció un chico de cabellos celestes—Señora Uchiha, Sasuke.
—Oh Mitsuki, buenas noches. —La azabache saludo a su compañero—. ¿Ocurre algo?
—No ocurre nada, pero caminaba por aquí y no pude evitar notar que van un poco cargados de bolsas y me preguntaba si necesitaban ayuda.
—Eres muy amable Mitsuki. —dijo la pelirrosa mientras le ponía algunas bolsas en las manos—Gracias, y como recompensa te invitare a cenar.
—No es necesario.
—Tonterías, además necesito de alguien que no juzgue mal mi comida.
—Está bien, si usted insiste. —le sonrió el peliceleste.
—Sakura no creí que te hubieras vuelto tan malvada, ahora quieres envenenar a un niño inocente—la seriedad en el tono del azabache no oculto totalmente el tono divertido, Sarada a su lado soltó una pequeña carcajada.
—Ya cálmense los dos o los dejo sin cenar, vamos Mitsuki, alejémonos de ellos. —Empezó a arrastrar al adolescente del brazo dejando atrás a dos divertidos azabaches siguiéndolos de cerca.
—Boruto.
— ¿Qué quieres viejo? —el rubio menor ayudaba a Hinata a lavar los platos.
— ¿¡Cuantas veces te he dicho que no me digas viejo!?
—Tranquilízate Naruto y mejor dile a Boruto lo que tengas que decirle.
—Tienes razón Hinata. Boruto los ancianos del consejo me han pedido que le diga a Sasuke que te entrene ¿Qué te parece? —miro a su hijo esperando su respuesta.
— ¿¡Qué!? Eso es fantástico. ¿Escuchaste mamá?, ¡Tío Sasuke será mi sensei! — El ojiazul menor casi brincaba de alegría mientras que Hinata tenía el ceño fruncido—Iré a dormir para poder buscarlo mañana temprano y preguntarle en donde y cuando vamos a entrenar. —Dejo los platos que estaba secando sobre el fregadero— ¡Buenas noches mamá, viejo! —Le dio un beso en la mejilla a la ojiperla y salió corriendo hacia su habitación.
—Se lo tomo mucho mejor de lo que esperaba—el rubio estaba sorprendido por la reacción de su hijo— ¿Pasa algo, Hinata? —miro a su esposa cuando esta asentó un vaso con algo de fuerza.
—Lo que pasa es que otra vez estas obedeciendo a los ancianos del consejo, Naruto.
—Vamos Hinata, ya sabes cómo son de fastidiosos, no me iban a dejar en paz si no cedía. —Le dirigió una sonrisa radiante.
—Escucha Naruto, no voy a volver a pelear contigo por culpa de ellos. —Seco sus manos con un trapo—Yo también iré a dormir, termina de lavar los platos. —Y sin dirigirle otra mirada Hinata dejo al rubio solo en la cocina.
—No cabe duda que ella tampoco me quiere cerca. —el ojiazul se acercó a terminar lo que su esposa e hijo dejaron—. Siempre me preguntare que habría pasado si hubieras aceptado mi propuesta pero el hubiera no existe. —sus ojos se empañaron—.Tu eres feliz con Sakura y tienen a Sarada, y pensar en eso no hará retroceder el tiempo.
Algunas muy pero muy pequeñas cosas que tendrán gran relevancia más adelante se mencionaron en el capítulo.
Nos vemos la próxima semana.
Por cierto, ¿A nadie le pareció raro el abrazo de Hinata y Sasuke en el capítulo anterior?
