Naruto no me pertenece.
Capitulo muy largo en compensación a la tardanza.
—Hoy será un buen día. —decía un rubio de ojos azules mientras terminaba de colocarse una chaqueta en su habitación.
Al terminar se dirigió a desayunar. En la puerta de la cocina se encontró con una ojiperla que le sonreía con amor.
—Feliz cumpleaños, hijo. —Hinata le dio un abrazo y un pequeño beso en la cabeza—.Te prepare tu desayuno favorito, así que siéntate mientras voy por él. —Boruto la obedeció mientras la ojiperla iba por lo que había dicho. En eso unos pasos apresurados llamaron la atención del adolescente, que decidió asomarse de la puerta para ver qué pasaba; ahí vio a Naruto que se estaba colocando las sandalias ninjas con rapidez.
—Buenos días pa…—empezó a decir con una sonrisa en el rostro.
—Ahora no, Boruto. —Lo interrumpió el mayor—. Tengo que ir rápido a la oficina, nos vemos en la tarde. — Sin esperar respuesta salió de la casa.
— ¿Pasa algo, cariño? —pregunto la ojiperla regresaba de la cocina y notar a su hijo en la entrada de la misma.
—Mamá ¿tú crees que papá se haya olvidado de que hoy es mi cumpleaños?
— ¿Por qué preguntas eso? —lo miro confundida.
—Él salió de casa corriendo sin felicitarme ni nada. —Susurro—. Por eso creo que lo olvido.
—No creo que sea por eso. Tu padre nunca se olvidaría de tu cumpleaños. —respondió—.Si se fue tan rápido a la oficina, debe ser que es para avanzar con su trabajo y de esa manera poder desocuparse y estar en fiesta. —El rubio la miro por algunos segundos y empezó a sonreír—. Así que no te preocupes y mejor siéntate a desayunar.
Boruto inmediatamente se sentó en una de las sillas del comedor para empezar a comer lo que Hinata le había preparado. Cuando la ojiperla iba a hacer lo mismo, unos toques en la puerta la interrumpieron; se levanto a abrir para algunos segundos después regresar al comedor en compañía de una azabache y un peliceleste.
— ¡Feliz cumpleaños, Boruto! —exclamaron ambos con una sonrisa en el rostro.
—Muchas gracias. —les regreso la sonrisa el rubio.
—Tomen asiento muchachos, iré a servirles el desayuno. —la ojiperla se dirigió a la cocina dejando a los tres jóvenes solos.
— ¿Ya regreso Tío Sasuke, Sarada?
—Aun no. —respondió. El rubio soltó un suspiro decepcionado—. Mamá dice que él prometió regresar antes de la fiesta, así que no te preocupes.
— ¿Qué quieres hacer hoy? —Interrumpió Mitsuki mientras miraba atentamente a Boruto—. Haremos todo lo que tú quieras.
—Pero no te vayas a emocionar mucho que no vamos a hacer cualquier locura. —advirtió en tono burlón la pelinegra.
— ¿Qué les parece ir por un helado? —los miro el rubio.
—Me parece una buena idea. —La azabache sonrió mientras el peliceleste asentía con la cabeza— ¿No hay problema, verdad tía? —se dirigió a la ojiperla que acababa de entrar al comedor con dos platos.
—Por supuesto que no. —dejo los platos frente a los adolescentes y se sentó—. Sakura y Temari me ayudaran con los preparativos de la fiesta, así que ustedes pueden ir a divertirse.
—Entonces está decidido. Iremos por unos helados que obviamente ustedes pagaran. —celebro el rubio mientras esquivaba un cubierto que le había aventado la pelinegra. El peliceleste y la ojiperla soltaron una pequeña risa.
—Ya me canse. No debí de darles el día a Shikamaru y a Shisune. —El rubio estaba leyendo un montón de papeles—. Esto es tan cansado. —suspiro con pesadez dejando los papeles sobre su escritorio, para abrir uno de sus cajones y sacar una sencilla cadena plateada con pequeño dige de una luna y un sol unidos. Naruto lo miro fijamente, para después rosarlo con sus labios mientras cerraba los ojos.
Flash Back
—Estos somos tú y yo. —Le termino de colocar una cadena con un dige alrededor del cuello—. Tu eres el sol y yo la luna.
—Debería ser al revés. —El rubio estrecho al azabache contra su cuerpo—. Tú eres mi sol.
—No seas cursi. —se quejó mientras le ponía sus brazos alrededor del cuello.
—Un poco de cursilería no te matara. —se burló para segundos después besar al otro.
Fin de Flash Back
—Sasuke. —susurro el rubio.
—Hokage-sama. —Un Anbu apareció de pronto sobresaltándolo y haciendo que abriera los ojos—.Homura-san y Koharu-san, me pidieron que le avisara que en media hora hay una junta con el consejo.
—Muchas gracias por avisarme. —Suspiro el rubio con cansancio, el Anbu asintió y desapareció en una nube de humo— ¿Y ahora que querrán? —beso de nuevo el dige para volver a guardarlo.
—Oh Mitsuki, no tenías por qué comprarme un helado tan grande. —Los ojos de Boruto brillaban emocionados mientras miraba el helado que tenía al frente.
—Claro que sí. —respondió. Los tres se encontraban sentados en una de las mesas que había fuera de la heladería. El rubio frente a sus compañeros—. Hoy te vamos a mimar, ¿verdad Sarada? —giro su rostro hacia donde estaba la pelinegra, quedando ambos muy cerca. Cuando Sarada iba a responderle, una servilleta se interpuso entre ellos, al mirar se dieron cuenta que el que sostenía dicha servilleta era Boruto, el cual sonreía radiante mientras una aura sombría lo rodeaba.
—Aquí tienen una servilleta para que no se ensucien. —fue lo que dijo mientras sus compañeros lo miraban.
—Que problemáticos son ustedes tres. —Dijo una voz a al lado suyo, los tres giraron su atención hacia el recién llegado, encontrándose con un castaño de ojos verdes que tenía sujeta de su brazo a una sonrojada pelinegra también de ojos verdes, pero de un tono más fuerte. Los dos estaban cargando un helado—. Feliz cumpleaños, Boruto.
—Shikadai, Hikari. —Boruto les sonrió.
—Feliz cumpleaños. —susurro la ojiverde.
—Gracias chicos, pero no se queden ahí. Siéntense con nosotros. —se arrimó dejándoles espacio.
El castaño permitió que Hikari se sentara primero para después hacer lo mismo.
— ¿Qué están haciendo aquí? —pregunto con curiosidad la azabache.
—Estoy distrayendo a Shikadai para que no vaya en busca de Tía Temari. —respondió la ojiverde mientras se sonrojaba aún más y el castaño resoplaba.
—Así que es cierto que Shikadai es un sobreprotector. —se burló el ojiazul.
—Ya me gustaría verte a ti en mi lugar.
—Dudo que eso pase. —Se encogió de hombros—. No creo que mis padres vayan a tener otro hijo. —la indiferencia era palpable en su voz.
— ¿Te molestaría tener un hermano o hermana? —hablo Mitsuki mientras los demás observaban curiosos al rubio.
—En realidad no, sería fantástico tener a alguien a quien proteger. —Comió un poco de helado—. Pero no es algo que pueda tener por la situación de mi papá. —Todos se quedaron algunos segundos en silencio.
—Hikari, ¿Por qué tienes la cara tan roja? —hablo de repente Sarada. La ojiverde bajo levemente la cabeza—. Eres tan linda.
—Sarada tiene razón, Hikari. —la miro el rubio—. Eres muy linda.
Hikari se sonrojo a un más cuando su primo le acaricio la cabeza con suavidad.
—No te apenes, que solamente están diciendo la verdad. —la ojiverde asintió y le regalo una leve sonrisa al castaño.
—Gracias por ayudarme con la decoración, Temari-San.
—Hinata ya te dije que olvides el san, y por lo otro no es nada así me ocupo un rato. —las dos se encontraban en el patio de la casa de Hinata sacando algunos adornos—.En casa no me dejan hacer nada, Shikamaru y Shikadai son muy sobreprotectores, sumándole la presencia de Gaara, que ni siquiera me deja acercarme a la cocina. —Resoplo con molestia—. Solamente porque no puedo usar mucho chakra sino ya los hubiera atacado con un jutsu.
—Vamos Temari, no seas así. —dijo Sakura que apareció por la puerta de la casa cargando unos manteles—.Shikamaru y Shikadai están emocionados con tu embarazo y quieren cuidarte.
—Lo sé pero son muy exagerados. —suspiro mientras se acariciaba el vientre.
—Eso los hace lindos. —Menciono la ojiperla—. Creo que mejor metemos las cosas de nuevo, parece que va a llover.
—Tienes razón, Hinata—la pelirrosa giro y regreso por donde había venido con las otras dos mujeres siguiéndola—No vaya a ser que cuando toque apagar las velas empiece a llover.
—Si eso ocurriera se arruinaría de la fiesta e imagino que el mocoso se decepcionaría mucho.
—Está muy emocionado.
—En eso Boruto se parece a Naruto a diferencia de Sarada que no se emociona mucho con las fiestas. —Temari miro algo confundida a la ojiperla.
— ¿A qué hora hay que ir por el pastel? —hablo de pronto Sakura.
—El dueño de la pastelería me dijo que no es necesario que vayamos por el pastel, que lo mandaría a las tres de la tarde. —respondió la rubia cuando la ojiperla la miro—. Por eso soy clienta preferencial de esa pastelería, por su gran servicio.
—La mayoría de tus antojos los cumples ahí, ¿verdad? —Sakura sonrió divertida.
—Así es, además de que el dueño me hace descuento cuando mando a Shikamaru o a Shikadai por pasteles.
—Entonces no debes quejarte por la sobreprotección de esos dos, si te cumplen todos tus caprichos. —Rio Hinata.
—A pesar de eso, siguen siendo muy fastidiosos. —sonrió mientras seguían trayendo las cosas.
Se podía ver a un azabache que se dirigía saltando de rama en rama por los árboles en dirección a Konoha llevando un pequeño paquete de color marrón en las manos.
—Tengo que apurarme o no voy a llegar a tiempo. —Sasuke miro al cielo—. Y para el colmo de males parece que se viene una buena lluvia. —Aumento más la velocidad mientras apretaba levemente el paquete en sus manos—. Espero que le guste.
De repente sintió un chakra poderoso cerca, por lo cual se detuvo en una rama y con la mirada empezó a buscar en los alrededores. Pero así como apareció el chakra este desapareció.
— ¿Pero qué…?—No bajo la guardia y siguió buscando sin moverse para segundos después suspirar y retomar su camino.
—Mamá ¿aún no ha llegado papá? —pregunto Boruto a Hinata.
Era de tarde y todos estaban en la fiesta en la casa del séptimo Hokage celebrando el cumpleaños número trece del pequeño rubio.
—Todavía no, cariño.
— ¿De verdad crees que no lo haya olvidado? —Susurro con tristeza—. Son casi las 6 y él es el único que falta. Hasta el abuelo Kakashi ya está aquí.
—Ya te he dicho que no me digas abuelo, mocoso. —Se quejó el peliplata que se encontraba platicando con Iruka—. Todavía estoy muy joven para serlo. —La ojiperla y el rubio rieron.
—Ya verás que Naruto llegara. —Le acaricio la cabeza a su hijo—. Él nunca se olvidaría de ti.
—Claro que no lo olvido. —Interrumpió Sakura—. Naruto podrá ser un verdadero tondo pero sé que no te decepcionaría. —las dos mujeres lo miraban con ternura y cuando una sonrisa empezó a surgir de los labios del joven que se despidió de ellas y fue a platicar con sus amigos, mientras ambas mujeres lo miraban con seriedad.
—El que tampoco a llegado es Sasuke. —Hinata miro de reojo a la pelirrosa.
—Mando a su halcón con una carta, decía que ya estaba cerca. —Le quito importancia con un gesto de manos— ¿Quieres que te ayude a empezar a traer los platos para el pastel? —la ojiperla asintió y las dos se fueron a la cocina.
— ¿Por qué me miras tanto cuñada? —pregunto Akira con curiosidad mientras se metía un bocadillo a la boca.
—No me puedo acostumbrar a ver tu rostro. —Respondió Temari—. Cuando estas en Suna siempre tienes tú capa y tú mascara puestas; ni cuando voy de visita te los quitas.
—Eso es porque ahí cumplo con mi papel como guardaespaldas de tu hermano.
—Pero en estos momentos también estas cumpliendo con ese papel, ¿no? —la miro fijamente intentando descifrar algo—. Por eso no trajeron a Kankuro.
—Así es, pero como esta es una ocasión especial decidí mostrar mi rostro. —sonrió—. Además me gusta hacer rabiar a un idiota.
—Eres tan extraña.
—Eso no es una novedad para ella. —intervino Gaara que se acercaba a ambas para tomar de la mano de su esposa y entrelazar sus dedos.
—Y a pesar de eso te casaste conmigo.
—Eso es porque Temari y Kankuro no impidieron la boda para hacerme recapacitar.
—No te puedes quejar de eso, hermanito. —Lo apunto la rubia—. Nosotros nos enteramos que estabas casado y que tenías una hija, cuando el Séptimo llego totalmente enojado de una visita que te hizo a Suna.
—Eso es porque no hicimos una gran celebración además de que estábamos muy ocupados con algunos asuntos en la aldea. —respondió rápidamente Akira.
—Siempre dicen lo mismo. —Temari miro fijamente a la pareja frente a ella—. Y eso me hace pensar que están escondiendo algo.
—Estas equivocada, hermana. —señalo el pelirrojo. En eso los tres escucharon una melodiosa risa a unos metros de ellos.
—Aunque no importa mucho lo que sea que oculten porque me dieron de sobrina a una preciosa y maravillosa niña.
—Hikari es lo mejor que nos ha pasado en la vida, ¿verdad Gaara?
—Así es, Hikari es una luz en nuestra vida.
—Me alegra mucho su felicidad.
—Gracias Temari. —la pelinegra apretó levemente la mano de su esposo.
—Mira nada más como tienes la cara, Mitsuki. —Se quejó Boruto mientras le limpiaba al peliceleste, el cual tenía el contorno de la boca manchada con merengue de uno de los bocadillos.
—Que lindos son. —comento Hikari.
—Nunca creí que Boruto le limpiaría el rostro a alguien. —Se burló Sarada.
—Ustedes vieron como estaba manchado; no podía dejarlo así.
—Lo siento, Boruto. —Se disculpó Mitsuki—. No pude evitarlo.
—No te disculpes, Mitsuki. —Sonrió Sarada—. Aunque te regaño, Boruto también ha hecho lo mismo.
— ¡Fue solo una vez! —se defendió y suspiro con molestia cuando la azabache enarco una ceja—. Que molesta eres, mejor iré a ver si mi papá ya llego. —el rubio se dirigió a la cocina mientras ignoraba sus risas.
Antes de abrir la puerta de la cocina, se detuvo al escuchar unos susurros viniendo de ella. No pudiendo con la curiosidad, el rubio abrió levemente la puerta encontrándose con Shikamaru, Hinata y Sakura hablando.
—Le envié un recado y me respondió que estaba muy ocupado para distraerse con tonterías. —dijo Shikamaru.
—Así que olvido el cumpleaños de su propio hijo. —el resentimiento era palpable en la voz de la ojiperla.
—Voy a mandarlo al hospital. —prometió Sakura cuando de repente los tres escucharon un ruido a su espalda. Al mirar se encontraron con Boruto que tenía los ojos llenos de decepción, tristeza y odio.
—Boruto. —susurro Hinata con preocupación.
El pequeño rubio se dio media vuelta y se dirigió a la sala donde estaban los invitados. Cuando los tres adultos que estaban en la cocina lo alcanzaron, grande fue su sorpresa al ver que Boruto estaba destruyendo todos los adornos y tiraba la comida y los bocadillos al piso mientras todos lo miraban con miedo y preocupación.
— ¡Nada de esto valió la pena! —Grito— ¡Nunca perdonare a ese viejo irresponsable mal padre! — antes que alguien lo pudiera detener salió corriendo hacia a fuera de la casa.
— ¡Espera, Boruto! — Grito la ojiperla— ¡Boruto!
—Tranquilízate, Hinata. —La pelirrosa la detuvo del brazo cuando noto que la ojiperla iba a perseguir a su hijo—. Boruto está muy alterado. Necesita calmarse y estar solo por algunos minutos.
— ¿Y si le ocurre algo?
—No le pasara nada, cuando se tranquilice regresara. —Hinata ya no respondió y solo miro hacia la ventana notando que estaba empezando a llover.
Boruto se encontraba corriendo sin rumbo fijo por la aldea, mientras tenía la ropa completamente mojada por la lluvia, que ya estaba algo fuerte.
Te prometo que estaré en tu fiesta de cumpleaños y después los dos iremos a divertirnos.
—Mentiroso. —susurro con tristeza sin dejar de correr—.Me hizo una promesa y no la cumplió ¡lo odio! —De repente choco con alguien que lo detuvo de los hombros.
Al tener los ojos llenos de lágrimas y por lo fuerte de la lluvia, no pudo distinguir de quien se trataba, solamente escucho que le preguntaban si estaba bien pero no pudo responder, entonces sintió que esa persona lo abrazo contra su pecho con fuerza e inevitablemente el rubio empezó a llorar con mucho dolor.
—Lo lamento mucho. —se disculpó mientras se aferraba a la ropa de esa persona.
—Shh no digas nada. —apretó un poco más al pequeño.
—Me siento muy protegido en estos brazos. —el ojiazul se acurruco más al sentir una calidez muy agradable en ese abrazo y su llanto poco a poco empezó a tranquilizarse.
¿Alguien ya tiene alguna teoría sobre algo de la historia?
Se vienen algunos golpes en el próximo capítulo, además de otra nueva revelación.
Un beso.
Nos vemos en la siguiente actualización.
